Publicidad sexista: cómo atajarla desde la educación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandra Hernández Ruiz, Profesora Titular del Área de Comunicación Audiovisual y Publicidad. Investigadora del Instituto Universitario de Investigación de Estudios de Género de la Universidad de Alicante, Universidad de Alicante

Hadrian/Shutterstock

Los últimos estudios realizados en España desde las universidades y las asociaciones de consumidores confirman la presencia de los estereotipos de género en los mensajes publicitarios.

Por ejemplo, el Instituto de las Mujeres ha publicado recientemente un informe sobre la publicidad del sector alimenticio donde se constata la sexualización de las mujeres. Presentadas como objetos de deseo, sus cuerpos se muestran de forma erótica y sin que exista conexión con el producto publicitado. Esto con el fin de captar el interés del público consumidor. El título del informe no puede ser más revelador: “Cuando el cuerpo de las mujeres se convierte en el envase del producto”.

El sector de la alimentación a examen

Elaborado por el Observatorio de la Imagen de las Mujeres (OIM), el informe disecciona prácticas habituales en la publicidad de este sector, como usar modelos sexualizadas con escenografías que buscan erotizar. También denuncia las referencias implícitas al sexo oral, la focalización en partes del cuerpo (boca o escote), los eslóganes con doble sentido, las asociaciones entre consumo y disponibilidad sexual femenina, la infantilización o subordinación de las mujeres y la reproducción de roles de género estereotipados. Sin olvidar el discurso que presenta a las mujeres obsesionadas por el control del peso, las dietas y el consumo de productos light, ni las diferencias de tratamiento entre hombres y mujeres dentro de una misma campaña publicitaria.

“Nada de esto aporta información sobre el producto y funciona únicamente
como mecanismo de atención y viralización”, señala el informe.

Entre las fuentes de este tipo de representaciones discriminatorias, el documento identifica varias clases de negocios: panaderías, supermercados, marcas de aguas minerales, heladerías, multinacionales de comida rápida, pizzerías y hamburgueserías, cadenas de comida asiática y empresas de alimentación.

El OIM recuerda que el problema no reside en la representación del cuerpo,
sino en el uso instrumental y desigual del mismo cuando:

-Reduce a las mujeres a objetos sexualizados.

-Las presenta desde posiciones subordinadas.

-Perpetúa roles y expectativas de género discriminatorias.

Estereotipo doméstico y cánones de belleza

El OIM también ha registrado cómo, a lo largo de los años, el estereotipo más denunciado ha sido siempre la cosificación de las mujeres, a las que se presenta de forma habitual como objetos sexualizados. Muchas de las quejas ciudadanas inciden en dos aspectos. Por un lado, el estereotipo doméstico les atribuye la responsabilidad del hogar y los cuidados. Y por el otro, los cánones de belleza centran su atención sobre los cuerpos imperfectos femeninos.

Imagen publicitaria de la campaña señalada en el informe del Observatorio de la Imagen de las Mujeres.

Preocupa de forma especial la publicidad que sexualiza a uno de los colectivos más vulnerables: la infancia. En el informe 30 años transformando miradas. 30 años contribuyendo a cambiar actitudes sociales y rutinas profesionales sexistas, el citado Observatorio señala una campaña de Armani Junior de 2007 como la publicidad más denunciada. En aquel año, esta empresa textil italiana difundió un polémico anuncio donde aparecían dos niñas de unos ocho años –una de ellas vestida con un sujetador–, maquilladas y con rasgos orientales, en una clara alusión al turismo sexual con menores.

De forma más reciente, en 2017, el OIM interpuso una demanda mercantil contra la cadena de gimnasios McFit por la difusión de un vídeo en YouTube titulado Proud to be McFit (orgulloso de ser McFit), en el que utilizaba el cuerpo femenino como reclamo, y contra la imagen incluida en lonas publicitarias instaladas en edificios y en la página web de la empresa.

Autorregulación del sector

Por su parte, el Instituto de las Mujeres ha subrayado que la publicidad no solo vende productos, sino que también modela la realidad social al transmitir valores y construir referentes. Para que este sector proyecte una imagen que respete la igualdad y la dignidad femeninas, el Club de Creatividad (la asociación referente de la creatividad publicitaria en España) ha destacado la importancia de ofrecer a todos los agentes implicados (anunciantes, agencias, medios de comunicación…) una formación específica orientada a erradicar los estereotipos femeninos en la publicidad.

En esta misma línea, y como fruto del trabajo conjunto del Colegio de Publicitarios y Relaciones Públicas de Cataluña, el Consejo del Audiovisual de Cataluña y el Instituto Catalán de las Mujeres, nace el documento Recomendaciones para una publicidad igualitaria. Los beneficios de incluir la perspectiva de género en la comunicación publicitaria.

En ella se recomienda a las agencias de publicidad que incluyan la perspectiva de género en sus estrategias publicitarias. Al mismo tiempo, se propone que las universidades con estudios de comunicación y de publicidad y relaciones públicas incorporen al currículum académico la formación y la educación del alumnado en dicha perspectiva.

La formación en competencias de género en los estudios de publicidad

El papel esencial de la educación en la construcción de una sociedad tolerante e igualitaria queda expuesto en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Esta norma señala que el sistema educativo español debe incluir entre sus fines la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad entre hombres y mujeres. En el caso concreto de las universidades, apela a la integración, de forma transversal, de la formación, la docencia y la investigación en igualdad de género y no discriminación.

Además, la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual (la ley del “solo sí es sí”), hace especial hincapié en que los títulos universitarios de publicidad incluyan contenidos dirigidos a la prevención, sensibilización y formación en materia de violencias sexuales, con particular atención a los estereotipos de género.

Una experiencia práctica llevada a cabo por la profesora María del Mar Rubio-Hernández en las clases de creatividad publicitaria de la Universidad de Sevilla puede ser ilustrativa de cómo incorporar la perspectiva de género en la docencia. En todas las campañas a desarrollar por el alumnado se tiene en cuenta dicha perspectiva de manera transversal. Así, el briefing (informe) facilitado por el cliente cada año incluye una serie de imperativos como no utilizar lenguaje sexista, racista ni homófobo, e incluir la diversidad de cuerpos, distintas identidades y relaciones afectivo-sexuales.

Proyecto de investigación para deconstruir el sexismo publicitario

El proyecto de investigación La formación en competencias de género para la deconstrucción del sexismo publicitario en la práctica profesional: avances y resistencias en la universidad española, adscrito al Instituto Universitario de Investigación de Estudios de Género de la Universidad de Alicante, establece como uno de sus objetivos analizar la integración del enfoque de género en el Sistema Interno de Garantía de Calidad. Este instrumento define la política y los objetivos de calidad universitaria en el ámbito de 25 facultades españolas con estudios de publicidad.

En términos generales, en esta investigación se observa una escasa presencia de la perspectiva de género en el manual de calidad de las universidades. No obstante, este diagnóstico también abre una oportunidad para avanzar hacia modelos de calidad más inclusivos e impulsar una incorporación efectiva de ese enfoque en las políticas universitarias.

En resumen, la publicidad tiene que convertirse en un instrumento eficaz para cuestionar, combatir, superar los estereotipos y promover la igualdad de género. Para conseguirlo, la transversalidad de la perspectiva de género en las universidades debe ser una realidad.

The Conversation

Alejandra Hernández Ruiz recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Proyecto de I+D+i PID2022-138329NB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

Cilia Willem recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Proyecto de I+D+i PID2022-138329NB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

Iolanda Tortajada recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Proyecto de I+D+i PID2022-138329NB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

– ref. Publicidad sexista: cómo atajarla desde la educación – https://theconversation.com/publicidad-sexista-como-atajarla-desde-la-educacion-291116

El escándalo bancario que sacude la política brasileña y las elecciones presidenciales previstas para octubre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guilherme Casarões, Associate Professor of Brazilian Studies, Florida International University

La noche del 17 de noviembre de 2025, agentes federales brasileños detuvieron al banquero Daniel Vorcaro en la pista del aeropuerto de Guarulhos, en São Paulo, cuando se disponía a embarcar en un jet privado. Inicialmente fue retenido por riesgo de fuga y detenido unos meses más tarde por múltiples cargos de fraude bancario, corrupción y blanqueo de capitales. Actualmente se encuentra a la espera de sentencia.

Ahora, a menos de un mes de las elecciones nacionales en Brasil, la denominada “crisis del Banco Master” amenaza con sacudir la democracia del país hasta sus cimientos.

A primera vista, se trataba solo de un escándalo financiero. Poco después de la detención de Vorcaro, el Banco Central de Brasil ordenó la liquidación de su banco, el Banco Master, con unas pérdidas sin precedentes estimadas en 47 300 millones de reales (unos 8 000 millones de euros). Alrededor del 90 % de esta suma fue reembolsada a los titulares de cuentas y a los accionistas por el Fondo de Garantía de Créditos (FGC) –el equivalente brasileño de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) de Estados Unidos o el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en España–, lo que supuso el mayor desembolso de la historia de la institución.

El sistema financiero brasileño se vio sometido a una gran presión. Desde 2018, el Banco Master había firmado contratos para gestionar y prestar servicios a fondos de pensiones estatales y municipales, así como a entidades bancarias. Aunque Vorcaro, de ser declarado culpable, difícilmente se convertiría en el primer estafador brasileño vestido de banquero, las investigaciones han revelado que sus métodos eran tan creativos como brutales.

Para proteger las operaciones de Master del escrutinio público, Vorcaro habría creado una enorme red de economistas, personas influyentes, burócratas, políticos y jueces. A algunos se les contrató para que respaldaran al banco; a otros, según la fiscalía, se les sobornó abiertamente para que permitieran que se llevaran a cabo transacciones turbias. Cada vez que la estrategia fallaba, supuestamente intimidaba y chantajeaba a sus detractores, incluidos periodistas y funcionarios, llegando incluso a planear causarles daño físico.

Tras diez meses de investigaciones, el caso del Banco Master apunta a que Vorcaro logró tomar como rehén al sistema político del país. Al parecer, el banquero se dio cuenta de que Brasil ya no contaba con tres poderes del Estado que se controlaban entre sí, sino con tres puntos de veto que podían adquirirse por separado.

Comprar acceso a esos tres poderes permitió a Vorcaro protegerse frente al Estado. Pero solo pudo lograrlo porque la política brasileña se había vuelto cada vez más disfuncional durante la década anterior.

El tira y afloja institucional de Brasil

En Brasil, el Congreso ejecuta el presupuesto tanto como legisla. El Tribunal Supremo legisla siempre que los legisladores se encuentran en un punto muerto, llegando en ocasiones a revocar decisiones del Congreso. Un presidente debilitado, ahogado por la deuda pública y presionado por los otros poderes, tiene poca influencia para impulsar políticas. Este tira y afloja se ha convertido en un sello distintivo de la política brasileña contemporánea.

El aumento de los poderes legislativos se remonta a 2016. Durante el juicio político contra la entonces presidenta Dilma Rousseff, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, descubrió que la presidencia de la Cámara podía pasar de ser un cargo de carácter procedimental a convertirse en una espada que se cernía sobre la presidencia. Las asignaciones presupuestarias del Congreso pasaron a ser obligatorias y aumentaron de 12 900 millones de reales (alrededor de 2 200 millones de euros) en 2017 a 61 000 millones de reales (algo más de 10 000 millones de euros) en 2026, lo que supone aproximadamente una cuarta parte de todo el gasto federal discrecional. Un presidente ya no puede retenerlas para disciplinar a una coalición.

El activismo judicial se intensificó durante el mandato del presidente Jair Bolsonaro. El conflicto permanente del expresidente –ahora encarcelado– con el Tribunal Supremo en torno a la política frente a la pandemia, la desinformación y los derechos de libertad de expresión empujó a los magistrados a asumir un papel político al que nunca han renunciado. Si bien es innegable que el tribunal desempeñó un papel clave a la hora de salvaguardar la democracia brasileña frente al intento de golpe de Estado de Bolsonaro en 2022, la política judicial lleva mucho tiempo traspasando los límites de la normalidad democrática.

Y aunque el actual presidente, Lula da Silva, volvió al poder en 2023 con la promesa de restaurar la democracia en Brasil, el desequilibrio institucional no ha hecho más que agravarse. El Gobierno de Lula apoyó la condena por parte del Tribunal Supremo de cientos de participantes en el asalto a Brasilia del 8 de enero de 2023 y no ocultó su entusiasmo cuando Bolsonaro y sus colaboradores fueron encarcelados. Pero los recientes ataques coordinados desde la Casa Blanca de Donald Trump y por parte de miembros de extrema derecha del Congreso no han hecho más que demostrar que la presidencia es el eslabón más débil de la política brasileña.

La red de influencias de Vorcaro

En este entramado entró en escena un banquero con problemas de liquidez y cuyo pragmatismo pesaba más que la ideología. Los investigadores han trazado una red de influencias notable no solo por su tamaño, sino también por su ecumenismo.

En la derecha política, se dice que Vorcaro ofreció ventajas de lujo y dinero en efectivo a varios políticos, entre ellos un exministro de Bolsonaro y líder de la coalición de derecha, el senador Ciro Nogueira. El dinero de Vorcaro también llegó a Dark Horse, la película biográfica sobre Bolsonaro: los informes de la unidad de inteligencia financiera de Brasil rastrean aproximadamente 12,3 millones de dólares hasta el fondo de Texas que gestiona el presupuesto de la película, incluidos 1,6 millones enviados en septiembre de 2025 a petición de su hijo, Flávio Bolsonaro, senador y candidato presidencial.

Hace unas semanas, la filtración de mensajes de voz del teléfono de Vorcaro parecía mostrar al “niño prodigio” de la extrema derecha brasileña, el diputado Nikolas Ferreira, poniéndose en contacto con el banquero para lo que parecían ser favores políticos.

En la izquierda política, la Policía Federal alega que el senador de Bahía, Jaques Wagner, entonces jefe de grupo de Lula en el Senado, recibió un piso en Salvador y 3,5 millones de reales (592 550 millones de euros). Las investigaciones también revelaron que, ya en 2018, el gobernador de Bahía, Rui Costa –que más tarde ocupó el cargo de jefe de gabinete de Lula–, favoreció los negocios de Vorcaro al permitir que los funcionarios públicos obtuvieran préstamos a altos tipos de interés vinculados al Banco Master.

Y luego está el Poder Judicial, donde las acusaciones son más graves y las pruebas más comprometedoras. El magistrado del Tribunal Supremo Dias Toffoli se recusó de la investigación sobre el Banco Master en febrero, después de que la prensa revelara pagos por valor de al menos 35 millones de reales (5,9 millones de euros) procedentes de fondos vinculados a Vorcaro a un complejo turístico de Paraná en el que él tenía una participación. Toffoli niega haber cometido ninguna irregularidad.

El hijo de otro magistrado del Tribunal Supremo, Kássio Nunes Marques, recibió 281 600 reales (unos 48 000 euros) a través de un contrato de consultoría pagado por el banco, según revela la investigación.

Por su parte, el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, a quien a menudo se considera el némesis de Bolsonaro, se enfrenta a la acusación más explosiva: el bufete de abogados de su esposa, Viviane Barci de Moraes, firmó un contrato de 131 millones de reales (22,2 millones de euros) con el Banco Master. La policía recuperó la parte de las conversaciones de Vorcaro con el juez Moraes, lo que sugiere un grado inusual de intimidad entre ambos, aunque no haya pruebas contundentes de que Moraes actuara a petición de nadie.

La información sobre las conversaciones de Moraes con Vorcaro procede de un informe policial encargado (y hecho público) por otro magistrado del Tribunal Supremo, André Mendonça, quien se hizo cargo de las investigaciones sobre el Banco Master a principios de este año. Antes de ser nombrado miembro del Tribunal Supremo en 2022, Mendonça ocupó los cargos de fiscal general y ministro de Justicia de Bolsonaro. Ahora se encuentra al frente de una guerra sin cuartel dentro de la facción rival del Tribunal, liderada por Moraes.

Los críticos de la izquierda han acusado a Mendonça de utilizar la investigación sobre el Banco Master como arma para debilitar a Moraes y a sus aliados en defensa de los intereses de la familia Bolsonaro. Al hacerlo, Mendonça socava aún más la legitimidad del tribunal, que es precisamente lo que la extrema derecha brasileña anhela.

El escándalo se extiende a las elecciones nacionales

La ironía es que los políticos mejor posicionados para hacer campaña a costa de la deshonra del Tribunal Supremo son precisamente los más expuestos por esos mismos expedientes. Aunque Flávio Bolsonaro no deja de pedir la dimisión de Moraes, hasta ahora no ha logrado explicar cómo se las arregló para quedarse con el dinero de Vorcaro que debería haber financiado la película biográfica de su padre (aún no está claro cuál fue su destino real).

Mientras tanto, Mendonça, un cristiano evangélico, se ha convertido en una figura de culto en los mítines de extrema derecha. Su atención exclusiva en las posibles irregularidades de Moraes –mientras hace la vista gorda ante todos los demás actores políticos que se han saltado las normas para beneficiar a un banquero que se ha enriquecido a costa de pensionistas, funcionarios públicos y pequeños inversores– parece ser el salvavidas de Flávio Bolsonaro en lo que se perfila como una de las campañas presidenciales brasileñas más reñidas hasta la fecha.

Lula, por su parte, tiene las manos atadas. Aunque no parece estar implicado en la trama de Vorcaro, guardó silencio durante mucho tiempo para evitar verse arrastrado a una crisis institucional que afectaba principalmente a los demás poderes del Estado. Solo rompió el silencio hace unos días, cuando la división en el Tribunal Supremo se hizo evidente e insostenible, y exigió que se desclasificaran todos los expedientes del caso del Banco Master.

Quizá sea demasiado tarde para que Lula se pronuncie sobre otro escándalo de corrupción más que sacude a Brasil en plena campaña electoral. Aunque el apoyo de Lula a las investigaciones difícilmente mejorará sus resultados en las encuestas, podría dar lugar a nuevas revelaciones que cambien el panorama de la contienda.

Pero la presidencia brasileña sigue en juego. Si un Lula debilitado resulta reelegido en octubre, se enfrentará a un reto mayor que el simple mantenimiento de la democracia en Brasil. Su misión en un cuarto mandato será arreglar un sistema político cada vez más disfuncional, abordando el creciente malestar social y evitando que nuevos escándalos socaven aún más la política brasileña.

En caso de que Flávio Bolsonaro resulte elegido, es probable que el escándalo del Banco Master se barra bajo la alfombra, pero solo después de que consiga impulsar la destitución de sus oponentes en el Tribunal Supremo. Sustituir a los magistrados en activo por aliados ideológicos ha sido una parte integral de la estrategia autoritaria de la extrema derecha, desde Hungría hasta Estados Unidos.

En ese caso, el banquero no solo habrá financiado la caída institucional de Brasil, sino que habrá sembrado las semillas de un auténtico retroceso democrático.

The Conversation

Guilherme Casarões no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El escándalo bancario que sacude la política brasileña y las elecciones presidenciales previstas para octubre – https://theconversation.com/el-escandalo-bancario-que-sacude-la-politica-brasilena-y-las-elecciones-presidenciales-previstas-para-octubre-292262

Con las plataformas actuales, ¿podemos distinguir a qué país pertenece una serie?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma Durán Romero, Profesora de Estructura Económica y Economía del Desarrollo (UAM). Miembro del Instituto L.R. Klein (UAM), Universidad Autónoma de Madrid

¿Sería capaz de decir el país de procedencia de esta serie solo con la imagen? Pertenece a _Si es martes, es asesinato_, española y emitida en Disney+. Disney+ España

Las plataformas de televisión han cambiado la forma en que se producen y ven las series y películas. Actualmente, de hecho, parece que muchas producciones son similares en su aspecto visual o en su forma de contar historias. Pero… ¿significa eso que se hayan borrado las diferencias culturales?

Los espectadores seguimos notando cuándo una ficción “suena” española, francesa o estadounidense. Y no es tanto por rasgos nacionales puros, sino por una mezcla de señales culturales, lingüísticas y territoriales. La identidad audiovisual no ha desaparecido. Simplemente, se ha vuelto más compleja.

Nada es igual aunque parezca lo mismo

Si entramos en Netflix, Prime Video o Disney+, es fácil pensar que las series se parecen cada vez más. La duración de los capítulos es similar, el ritmo engancha rápido y el aspecto visual tiende a ser muy “internacional”. Esta sensación no es inventada; las plataformas han impulsado una cierta tendencia en los formatos, aunque cada una intente mantener su propio sello.

El consumo de plataformas de suscripción en Europa está dominado por contenido estadounidense. Las tres plataformas antes mencionadas concentran la mayor parte del tiempo de visionado de series y películas. Eso ayuda a explicar por qué muchas series comparten códigos parecidos.

Sin embargo, una cosa es parecerse más y otra ser iguales. Las plataformas no eliminan la dimensión territorial de la televisión. En ellas conviven historias globales, públicos muy concretos y distintas formas de adaptar lo local para que funcione en muchos países.

La globalización audiovisual no ha creado un espacio uniforme sino un panorama en el que conviven la estandarización industrial y la permanencia de las diferencias culturales. Pero la identidad audiovisual no desaparece cuando cambia el mercado.

Detalles pequeños que identifican

Las audiencias buscan contenidos que les resulten próximos. Normalmente no reconocemos de dónde es una serie porque salga una bandera o un monumento famoso. Lo notamos por detalles más pequeños: el tipo de piso, el bar del barrio, la forma de cenar, el tono de una discusión familiar, el uso de la ciudad o la relación con el trabajo y con los amigos.

Cuando una serie parece española, por ejemplo, no suele ser por un solo rasgo. Suele ser por una combinación de elementos: la forma de hablar, la cercanía física, ciertos espacios urbanos, algunas dinámicas familiares o una mezcla concreta de humor y drama. Algo parecido pasa con lo que percibimos como “francés” o “estadounidense”. También ahí lo que reconocemos es una suma de señales, no una idea fija.

Paquita Salas, vecina de Navarrete de pro.

No obstante, las películas y series circulan mejor entre países con lenguas parecidas que entre países con más vínculos sociales. Eso confirma que la lengua sigue funcionando como una puerta de entrada cultural. Además, no cuenta solo el idioma en sí, sino también el acento, la velocidad al hablar, la forma de discutir, el humor, los silencios y las expresiones cotidianas que usamos cada día.

Por eso, más que pensar que cada país tiene rasgos totalmente exclusivos, parece más preciso decir que las obras combinan elementos –la lengua, los espacios, las formas de relación o la manera de ver el mundo– que el público acaba leyendo como señales de procedencia.

La autenticidad también se ha convertido en estrategia

Las plataformas no solo hacen que muchas cosas se parezcan. También necesitan ofrecer algo distinto. Y ahí lo local gana valor.

Lo local no depende solo del país donde se rueda una serie. También depende de cómo la ve el público y de cómo se cuenta la historia. Esto se relaciona con la cercanía cultural ya mencionada. El espectador percibe en la obra una forma de vida propia: una manera de cenar, discutir o entender la familia. Y eso es algo que los formatos estandarizados no logran copiar del todo.

Todo esto ayuda a entender mejor lo que está pasando. Las plataformas necesitan historias que puedan viajar, porque van a doblarse a otras lenguas. Pero también necesitan que parezcan auténticas y situadas en un contexto concreto. En vez de borrar la diferencia cultural, muchas veces la convierten en un valor de mercado: los contenidos mantienen rasgos del lugar del que salen, como la lengua, espacios o costumbres, pero se hacen para que puedan funcionar en un mercado audiovisual global.

Nada podía ser más británico que The Crown.

España es un buen ejemplo de ello. Tiene una gran capacidad para producir series, cuenta con una lengua que se habla en muchos países y, además, una base muy sólida de rodajes. También países como el Reino Unido o Italia muestran que la circulación global de las plataformas no sustituye la identidad cultural propia de cada país. De hecho, muchas veces se aprovecha como valor cultural e industrial. La casa de papel o Peaky Blinders, por ejemplo, siguen teniendo un estilo y un contexto muy reconocibles por su lenguaje, sus espacios y su ambiente cultural.

Dicho de forma sencilla: lo local ya no compite con lo global. Muchas veces es justo lo que hace que una serie destaque. De hecho, Netflix ha convertido la “autenticidad cultural” en parte de su imagen global. No se trata solo de lo que aparece en pantalla, sino también de cómo la plataforma produce y presenta sus series. La identidad cultural ya no aparece como algo cerrado o fijo. Las plataformas la rehacen y la presentan de forma que pueda circular mejor en un sistema digital guiado por algoritmos.

Por eso, la cuestión no es solo que una serie sea auténtica. También importa que parezca auténtica para que los sistemas de recomendación la impulsen a escala global.

‘Ser’ de un sitio también en rodaje

Pero esta apertura global no se da igual en todas partes. La etiqueta “Netflix Original” ha cambiado la forma de producir en Europa y ha aumentado la inversión. Sin embargo, también ha reforzado las desigualdades entre los mercados grandes y los pequeños.

Países con industrias potentes y lenguas de gran alcance han aprovechado mejor esta tendencia. En cambio, los territorios con menos recursos corren el riesgo de depender más de las normas de las grandes plataformas para poder exportar sus historias.

Una serie también “es” de un lugar por cómo se produce, porque su identidad está muy unida al lugar en el que se rueda, porque depende de sus calles, sus profesionales, sus empresas y sus recursos. Y esa huella acaba viéndose en la pantalla.

A pesar de ser americana, Étoile también era francesa porque la mitad de la serie transcurría en París y los detalles franceses permeaban la historia.

España ocupa una posición fuerte en este contexto local y global, con tres ventajas claras: el idioma, la calidad de sus equipos y su capacidad para crear contenidos que pueden llegar a públicos hispanohablantes de muchos países. Esto es importante porque el español conecta el mercado nacional con un espacio lingüístico mucho más amplio.

Cuanto más global, más local

Entonces, ¿de verdad podemos seguir notando de dónde es una serie?

Sí, pero no se trata tanto de un supuesto “estilo nacional puro”. Más bien reconocemos una mezcla de lengua, cultura, espacios, formas de relacionarse y maneras de producir.

La plataforma puede hacer que muchas series se parezcan en el formato. Pero no puede borrar del todo el ambiente social y cultural que transmite una obra. Tampoco puede prescindir del lugar donde esa obra se hace posible.

Por eso la gran paradoja del audiovisual actual es esta: cuanto más global es la distribución, más importante se vuelve el anclaje local.


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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Así sufre nuestra piel el estrés a la vuelta de vacaciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Franco Serrano, Profesor de Ciencias de la Salud, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

SeventyFour/Shutterstock

¿Ha notado que estas últimas semanas su piel está más rebelde de lo habitual? Rojeces, picores o brotes inesperados no son casualidad en épocas de alta exigencia como septiembre, con la vuelta al trabajo o al colegio.

A menudo pensamos que la piel es solo una envoltura, pero en realidad está íntimamente conectada con nuestro cerebro. Cuando vivimos bajo un estrés constante, el cuerpo entra en un estado de alerta y la piel actúa como un espejo, traduciendo la tensión invisible en síntomas físicos. Lo que vemos en la superficie no es un simple problema estético: es el grito de alerta de un sistema inmunitario agotado y desregulado que ha decidido ponerse a la defensiva.

El cuerpo no responde igual al sudor o la crema hidratante habitual

Biológicamente, el estrés nos prepara para sobrevivir a un peligro inminente liberando hormonas como el cortisol. El problema llega cuando este estado de alerta no es puntual, sino que se cronifica. Con el tiempo, las células inmunitarias dejan de responder a la señal del cortisol (el freno antiinflamatorio del cuerpo) y el sistema se queda sin nadie que lo pare.

Ante esta presión constante, nuestro sistema inmunitario se desorienta y pierde la capacidad de regularse. En lugar de protegernos de manera eficiente, se vuelve extremadamente hiperreactivo, como un sensor de movimiento con una calibración demasiado sensible que hace sonar la alarma continuamente, aunque no haya ningún ladrón.

El resultado es un estado de inflamación crónica. Nuestras defensas comienzan a atacar y a reaccionar de manera exagerada ante estímulos totalmente inofensivos (como un cambio de temperatura, el sudor o su crema hidratante habitual). Y lo hace mediante los siguientes mecanismos.

Como el cerebro y la piel están conectados de manera bidireccional, el estrés activa directamente las terminaciones nerviosas cutáneas, que segregan neuropéptidos proinflamatorios, principalmente la Sustancia P y el CGRP. Estas moléculas inundan la dermis actuando como señales inflamatorias que rápidamente activan los mastocitos (nuestras células centinela encargadas de dar las señales de alarma), provocando que expulsen de golpe una verdadera tormenta de histamina y otras sustancias inflamatorias responsables del típico enrojecimiento, la inflamación y el intenso picor.

Paralelamente a esta reacción, el exceso de cortisol generado por el estrés inhibe la producción de lípidos como las ceramidas, que actúan como el cemento natural de la piel. Sin este cemento vital, la epidermis pierde agua, se deshidrata y se vuelve porosa, quedando desprotegida y mucho más sensible a elementos que, en condiciones normales, serían totalmente inofensivos, como el propio sudor, la aplicación de cremas o los simples cambios de temperatura.

Problemas dermatológicos de septiembre

Todo este caos interno se traduce rápidamente en la superficie en lo que podríamos llamar los “sospechosos habituales” de las épocas de gran presión. La consecuencia más frecuente es la aparición o el empeoramiento de la dermatitis atópica y los eccemas, que se manifiestan con manchas rojas, sequedad extrema y un picor que puede llegar a ser desesperante.

También es muy común que el estrés empeore el acné preexistente. En las personas con cierta predisposición, esta desregulación inmunitaria actúa como el desencadenante perfecto para sufrir brotes de psoriasis o rosácea.

Y, incluso en pieles que nunca habían dado problemas anteriormente, pueden aparecer episodios de urticaria, en los que el cuerpo se llena de ronchas y reacciones alérgicas aparentemente sin motivo, originadas por esta tensión acumulada.

El móvil, el estresor que no vemos

Tener el móvil en la mesita de noche se asocia a dormir peor y menos horas, y basta con tenerlo al alcance aunque no se llegue a mirar. Y aquí es donde la piel se resiente, porque reparar la barrera cutánea es sobre todo un trabajo nocturno: cuando se duerme poco aumentan las citocinas inflamatorias que frenan precisamente esta reparación. Una sola noche en blanco ya hace que la barrera tarde más en recuperarse, y quien duerme mal de manera habitual recupera hasta un 30 % menos al cabo de tres días.

Así, el círculo se cierra solo, porque el móvil le roba las horas en las que la piel se regenera, y por la mañana la barrera llega más débil de lo que debería estar.

Cómo cuidar la piel estresada

Para apagar este estrés dermatológico, hay que ir a la raíz del problema y reducir la carga global de estrés. Es vital bajar el ritmo diario, priorizar un descanso de calidad y reservar momentos de desconexión real, incluida una desconexión digital completa, para permitir que el sistema nervioso salga de su estado de alerta constante.

A nivel tópico, la piel necesita paz: simplifique la rutina diaria evitando exfoliantes mecánicos o productos agresivos (como ácidos fuertes) que puedan irritarla aún más. Apueste exclusivamente por productos suaves y cosmética calmante rica en ingredientes que reparen el “cemento” de la piel, como las ceramidas, el pantenol o la niacinamida.

Finalmente, la hidratación, donde conviene matizar una creencia muy repetida. Es cierto que beber más agua puede mejorar ligeramente la hidratación de la epidermis, pero sobre todo en quienes bebían poca: si ya bebe suficiente, añadir más aporta muy poco, y la evidencia disponible es escasa.

La sequedad de la piel estresada no se debe a una falta de agua en el organismo, sino a una barrera dañada que deja que esta se escape. Por eso el tratamiento de primera línea es tópico: reparar el “cemento” con ceramidas y sellarlo con una buena crema que actúe como barrera. El agua que bebe ayuda; la crema es la que lo repara.

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Luis Franco Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Así sufre nuestra piel el estrés a la vuelta de vacaciones – https://theconversation.com/asi-sufre-nuestra-piel-el-estres-a-la-vuelta-de-vacaciones-292814

Por qué la cultura determina que unos alimentos nos parezcan apetitosos y otros repugnantes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandro Magallares, Profesor Titular del Departamento de Psicología Social y de las Organizaciones, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

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Cualquiera que haya visto Indiana Jones y el templo maldito (1984) recordará el célebre momento del banquete en el palacio de Pankot. En ella, los comensales hindúes disfrutan de manjares que hacen revolver el estómago tanto de los protagonistas americanos de la película como de la mayoría de los espectadores: una sopa con ojos flotantes y, como colofón, un sorbete de sesos de mono servido directamente del cráneo del animal.

Esta icónica escena ilustra de forma brillante uno de los fenómenos psicológicos más fascinantes de nuestra especie: el asco hacia la comida.

Desde una perspectiva evolutiva, no es un simple capricho ni una falta de modales, sino un mecanismo de defensa fundamental para nuestra especie. Conocido por los científicos como el “sistema inmunitario conductual”, dicha aversión actúa como un escudo protector diseñado para evitar que ingiramos toxinas, bacterias, parásitos o sustancias patógenas que pongan en riesgo nuestra supervivencia.

Sin embargo, aunque la respuesta fisiológica básica (esa mueca universal de arrugar la nariz y levantar el labio superior) depende de la biología humana, los desencadenantes del asco son moldeados por la cultura.

Dime donde vives y te diré lo que te gusta

¿Por qué lo que para una persona es repugnante, para otra es una delicia gastronómica? Aquí es donde cobra fundamental importancia la investigación transcultural. Durante décadas, buena parte de los estudios en psicología se han centrado en muestras procedentes de países WEIRD (acrónimo en inglés para sociedades occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas). Sin embargo, reducir el estudio del comportamiento humano a un solo rincón del planeta ofrece una visión sesgada y limitada de nuestra verdadera naturaleza.

Investigar el asco alimentario a través de diferentes países y culturas (como hicimos en un reciente estudio los autores de este artículo) permite a los científicos desentrañar qué componentes de esta emoción son biológicamente universales y cuáles son aprendidos socialmente.




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Por ejemplo, mientras que en la mayoría de los países occidentales comer insectos provoca un rechazo inmediato, en diversas regiones de Asia, África y América Latina este tipo de animales son una fuente crucial, sostenible y cotidiana de proteínas. Del mismo modo, alimentos con olores extremadamente intensos o con procesos de fermentación complejos –como el surströmming sueco (un arenque fermentado no apto para todos los paladares) o los quesos azules (tan amados en Francia o España)– oscilan entre el estatus de delicatessen y el de sustancia tóxica incomestible según el lugar del mundo en el que nos encontremos.

Respuestas adaptativas

Estas preferencias, aversiones y tabúes alimentarios no son caprichos culturales arbitrarios, sino respuestas adaptativas a las condiciones ecológicas, económicas y demográficas de cada región.
Por ejemplo, en zonas tropicales de Asia, África y América Latina existen especies de insectos de gran tamaño, muy abundantes durante todo el año, lo que convierte su consumo en una fuente altamente eficiente de proteínas y grasas. Sin embargo, en el norte de Europa o Norteamérica, son más pequeños, estacionales y escasos por lo que nunca salió a cuenta depender de ellos.

Y en el caso del consumo de ciertos alimentos de olor penetrante (como esos arenques o quesos apestosos que mencionábamos), la hipótesis principal es que refuerza la pertenencia al grupo (quienes comparten el gusto) y delimita la comunidad frente a los “extraños” que los rechazan.

Por lo tanto, la investigación transcultural nos demuestra que el asco no depende únicamente de las propiedades químicas del alimento, sino de los significados simbólicos, las normas sociales y la historia evolutiva de cada comunidad. Entender estas variaciones es clave en un mundo globalizado donde los hábitos alimentarios están cambiando rápidamente.

El vínculo con la neofobia alimentaria

El estudio del asco hacia la comida está estrechamente ligado a otro concepto psicológico fundamental: la neofobia alimentaria, definida como el miedo o la reticencia a probar alimentos nuevos o desconocidos.

La neofobia alimentaria es especialmente visible durante la infancia, coincidiendo con la etapa en la que los niños empiezan a ganar autonomía y a explorar su entorno a pie. En este momento del desarrollo, el rechazo a lo desconocido actúa como un mecanismo adaptativo que impide que los pequeños ingieran alimentos potencialmente venenosos (por ejemplo, plantas o frutos silvestres). Sin embargo, esa protección infantil suele moderarse a medida que crecemos y nos exponemos a una variedad más amplia de sabores.

El asco, claro, actúa como el principal motor de la neofobia. Cuando nos enfrentamos a un plato completamente desconocido, nuestro cerebro evalúa el riesgo focalizando la atención en la textura, el olor y el aspecto visual. Si el alimento no encaja en las categorías mentales de lo que nuestra cultura considera “comestible”, nuestra mente activa una señal de alarma en forma de aversión para prevenir el consumo.

Por ello, esta conducta varía sustancialmente según el país: los entornos culturales con dietas más diversas y una mayor exposición a sabores complejos tienden a presentar niveles menores de neofobia en comparación con sociedades con dietas más homogéneas.

La importancia de comprender el asco en el siglo XXI

Comprender la interacción entre el asco, la neofobia y la cultura no es solo un ejercicio académico: tiene un impacto directo en el futuro de la alimentación global. Ante retos como el cambio climático y el crecimiento demográfico, la humanidad necesita diversificar sus fuentes de nutrición hacia alternativas más sostenibles, como las proteínas a base de insectos o la carne cultivada en laboratorio.

El verdadero obstáculo para la adopción de estas nuevas tecnologías alimentarias rara vez es nutricional o gastronómico: es psicológico. Solo descentralizando la investigación y analizando las diferencias entre países podremos diseñar estrategias efectivas para educar el paladar, transformar prejuicios ancestrales y convertir lo que hoy nos parece un mero “seso de mono” en una opción alimentaria viable y aceptada.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Por qué la cultura determina que unos alimentos nos parezcan apetitosos y otros repugnantes – https://theconversation.com/por-que-la-cultura-determina-que-unos-alimentos-nos-parezcan-apetitosos-y-otros-repugnantes-291785

Una perovskita abre un nuevo camino hacia el hidrógeno verde

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gloria Anemone, Profesora contratada doctora, CUNEF Universidad

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Imagine un combustible que, al quemarse, no emite humo ni hollín ni gases de efecto invernadero, sino simplemente vapor de agua, el mismo que sale de una tetera hirviendo. Y que, además, ese combustible se pudiera fabricar a partir del ingrediente más abundante y cotidiano que existe: el agua del grifo. Suena casi a truco de magia, pero es exactamente lo que promete el hidrógeno: se obtiene rompiendo moléculas de agua (H₂O) en hidrógeno y oxígeno, y cuando ese hidrógeno se usa como combustible, la reacción se invierte y vuelve a convertirse en agua. Un ciclo limpio y, en teoría, perfecto.

El reto no es la idea, que es sencilla y elegante, sino conseguir romper esas moléculas de agua de forma barata, eficiente y sin necesitar para ello quemar petróleo o gas.

El combustible del futuro que aún cuesta demasiado

El hidrógeno se ha convertido en una pieza clave de la transición energética porque puede almacenar energía procedente de fuentes renovables y utilizarse como combustible en sectores difíciles de electrificar, como la industria pesada, el transporte y la producción de fertilizantes. Su demanda no deja de crecer: solo en España se consumen ya más de medio millón de toneladas al año, una cifra que previsiblemente seguirá aumentando a medida que avanza la descarbonización de la economía.

Sin embargo, existe una paradoja. Aunque el hidrógeno puede ser un combustible limpio, la inmensa mayoría del que se produce hoy en el mundo se obtiene a partir de combustibles fósiles, mediante procesos que emiten grandes cantidades de dióxido de carbono.

El llamado hidrógeno verde, producido a partir del agua utilizando energías renovables, representa todavía menos del 1 % de la producción mundial debido a que sigue siendo más caro que los métodos convencionales.




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Entre las distintas formas de producir hidrógeno verde, la disociación del agua es una de las más prometedoras, ya que puede alimentarse con energía solar u otras fuentes renovables. Sin embargo, las tecnologías actuales presentan importantes inconvenientes: la electrólisis, la más utilizada, sigue siendo costosa, mientras que la termólisis requiere temperaturas superiores a los 3 000 K (2726,85 °C ), difíciles de alcanzar y mantener.

En este contexto, nuestro reciente estudio presenta un nuevo material que podría contribuir a avanzar en esa dirección.

Una perovskita con un comportamiento inesperado

El material estudiado pertenece a una familia de compuestos conocida como perovskitas, materiales cristalinos ampliamente investigados por sus propiedades electrónicas, magnéticas y catalíticas. En los últimos años, también han despertado un gran interés por su potencial para facilitar reacciones químicas relacionadas con la producción de combustibles limpios.




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En este caso, se trata de una perovskita formada por estroncio, hierro, molibdeno y oxígeno (SFMO). Al calentar el SFMO a 800 °C en aire, el material pierde parte de su oxígeno y genera “huecos” (vacantes de oxígeno) en su estructura cristalina. Cuando después se expone a vapor de agua, manteniendo la misma temperatura de 800 °C, el material es capaz de romper las moléculas de agua, liberando hidrógeno y oxígeno.

Al analizar el proceso con diferentes tecnologías detectamos algo poco común. En las perovskitas clásicas se asume que el proceso funciona como un ciclo de oxidación-reducción. El material se reduce, se forman vacantes de oxígeno, y cuando llega el agua, el oxígeno de esa agua “rellena” esas vacantes, reoxidando el material y liberando hidrógeno.

Pero en el SFMO no ocurre así. En lugar de contraerse, como cabría esperar durante la reoxidación, la estructura cristalina se expandía de forma reversible al entrar en contacto con el agua. Este comportamiento indica que el SFMO produce hidrógeno mediante un mecanismo diferente del descrito tradicionalmente para este tipo de materiales, sin que se produzca una reoxidación completa del material.

¿Por qué es mejor que otros métodos?

Aunque todavía se trata de investigación básica, el SFMO reúne varias características especialmente prometedoras. Produce hidrógeno a 800 °C, una temperatura muy inferior a la requerida por la termólisis convencional; funciona de forma isotérmica, sin necesidad de ciclos de calentamiento y enfriamiento, y mantiene su estructura cristalina tras largos periodos de tiempo, lo que demuestra una elevada estabilidad. Además, su funcionamiento es compatible con sistemas de concentración solar capaces de aportar el calor necesario utilizando energía renovable.

No obstante, aún quedan importantes desafíos antes de una aplicación industrial de este material. Será necesario comprender con mayor detalle el mecanismo de reacción, optimizarlo y evaluar cómo escalar el proceso a reactores de mayor tamaño. Sin embargo, estos resultados muestran que materiales como el SFMO podrían abrir nuevas vías para producir hidrógeno verde de forma más eficiente y sostenible.

The Conversation

Gloria Anemone recibe fondos del proyecto PID2022-139501OB-C21 de la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades).

Mª Teresa Azcondo recibe fondos de: Este artículo forma parte del proyecto PID2022-139501OB-C21 del Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades, también recibe financiación de la Universidad San Pablo CEU

Ulises Julio Amador Elizondo recibe fondos de: Este artículo forma parte del proyecto PID2022-139501OB-C21 del Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades, también recibe financiación de la Universidad San Pablo CEU.

– ref. Una perovskita abre un nuevo camino hacia el hidrógeno verde – https://theconversation.com/una-perovskita-abre-un-nuevo-camino-hacia-el-hidrogeno-verde-286705

¿Por qué las hojas de algunos árboles cambian de color en otoño?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis F. García del Moral Garrido, Profesor Emérito-Fisiología Vegetal, Universidad de Granada

Vista otoñal del hayedo de la Pedrosa, en Segovia (España). Al Carrera/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por Ania, de 14 años, del IES Bahía (Almería).


El cambio de color de un bosque caducifolio en otoño es uno de los espectáculos más fascinantes de la naturaleza. Pero ¿sabías que esos amarillos, naranjas y rojos tan llamativos habían estado escondidos en las hojas durante todo el verano?

Una paleta de colores en cada planta

Las hojas de los árboles contienen diversos tipos de pigmentos y la famosa clorofila es el más abundante. Es la que da a las hojas su color verde y el principal responsable de absorber la luz solar para la fotosíntesis.

Otros pigmentos son los carotenos, de color naranja, y las xantofilas, de color amarillo. Los primeros colaboran con la clorofila captando luz para la fotosíntesis y, al mismo tiempo, la protegen de sufrir daños cuando la radiación solar es muy intensa, como en los días luminosos del verano. También participan en la protección de las clorofilas las xantofilas, ya que disipan el exceso de energía captada bajo condiciones de alta iluminación.

Además, las hojas contienen antocianinas, pigmentos de color rojo o morado que actúan como un filtro para proteger a las células de la hoja de la radiación ultravioleta.

Hojas con distintos colores
Producción de antocianinas en hojas de Acer granatensis a medida que avanza el otoño.
Luis F. García del Moral Garrido

Y, por último, otras sustancias que propician el cambio de color en otoño son los taninos, de color marrón, que protegen las hojas del ataque de hongos y bacterias, y cuyo sabor amargo y desagradable evita que las coman insectos y herbívoros.

Todos estos pigmentos se encuentran en las hojas durante el verano, pero están enmascarados por el verde de la clorofila. Por eso no se ven sus colores.

Los pigmentos que dan color a las hojas durante el otoño.
Luis F. García del Moral Garrido

El otoño se prepara para la primavera

Las venas foliares son las últimas en perder clorofila y actividad metabólica para facilitar la exportación de nutrientes.
F. García del Moral Garrido.

Cuando los días van acortándose progresivamente durante el otoño, la disminución de la luz solar y la bajada de temperaturas promueven que los árboles se preparen para pasar el invierno. Una de sus estrategias consiste en desprenderse de las hojas que ya no les serán útiles para la fotosíntesis durante la estación fría, en el caso de las especies caducifolias.

Pero, antes de hacerlo, reciclan todos sus elementos nutritivos y los exportan a través de las venas foliares, para almacenarlos en troncos y raíces. Luego, los usarán para la formación de nuevas hojas en la primavera siguiente.

Y esta es la razón de su cambio de color en otoño: cuando la clorofila se va reciclando y el color verde va desapareciendo, aparecen progresivamente los naranjas y amarillos de los otros pigmentos, que estaban ocultos. De hecho, para completar la recuperación de nutrientes, las zonas alrededor de las venas foliares son las últimas en perder la actividad metabólica y el color verde.

Posible misión protectora

Aunque presentes todo el año en las hojas, las antocianinas rojas se sintetizan en mayor cantidad a medida que aumentan las condiciones otoñales. Pero ¿por qué algunos árboles invierten recursos en producir un nuevo pigmento, a la vez que intentan ahorrar otros para el próximo invierno? Aunque no se sabe a ciencia cierta, se ha sugerido que el color rojo brillante de las antocianinas, que indica también presencia de compuestos perjudiciales, podría disuadir a las plagas de insectos para alimentarse de las hojas todavía activas o de poner sus huevos sobre el árbol.

También se piensa que dichas sustancias, además de proteger las hojas de la radiación ultravioleta mientras exportan sus nutrientes, podrían atraer a las aves que se alimentan de los frutos del árbol y así diseminar sus semillas.

Finalmente, a medida que avanza el otoño, las hojas comienzan a volverse marrones una vez que el árbol reabsorbe todos sus nutrientes, incluidos los pigmentos, y en las hojas secas solo quedan los taninos menos reciclables.

Calendario para árboles

Pero ¿cómo perciben los árboles el paso del tiempo para desprenderse de su vestido verde en otoño? En otras palabras, ¿qué tipo de reloj usan los árboles? La respuesta está en un fotorreceptor de las hojas llamado fitocromo, una molécula presente en todas las hojas verdes que está activa durante las horas de luz, pero que se inactiva durante las horas de oscuridad.

El cambio de actividad en la molécula de fitocromo es el reloj de los árboles que regula la caída de las hojas durante el otoño y su formación en primavera.
Luis F. García del Moral Garrido.

En su forma activa, el fitocromo favorece que se produzca clorofila y que se mantenga la actividad metabólica de las hojas. A medida que los días van acortando, el tiempo en que el fitocromo está inactivo aumenta en relación con el que está activo, lo que sumado a la disminución de la temperatura del aire que acompaña a los días otoñales, determina que las hojas ralenticen su metabolismo y reciclen la clorofila y otros nutrientes. Consecuentemente, las hojas van amarilleando y acaban por desprenderse del árbol caducifolio. Con la llegada de la primavera, los días largos activan al fitocromo, se revierte el proceso y se producen nuevas hojas.

Eso sí, no todas las hojas adquieren colores vivos en otoño. Solo unas pocas especies de árboles de hoja caduca –en particular, álamos, abedules, hayas, castaños, arces, robles y algunas especies ornamentales– producen colores y tonalidades verdaderamente espectaculares en nuestros bosques y jardines.


El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.


The Conversation

Luis F. García del Moral Garrido no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué las hojas de algunos árboles cambian de color en otoño? – https://theconversation.com/por-que-las-hojas-de-algunos-arboles-cambian-de-color-en-otono-291378

La educación superior es un derecho: ¿cómo hacerla más inclusiva?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Dolores Yerga Míguez, Investigadora postdoctoral en el Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad Pablo de Olavide

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Todavía cuesta imaginar una persona con discapacidad intelectual estudiando en la universidad. No porque no pueda aprender, sino porque su presencia no es habitual.

Pese a que al pensar en inclusión solemos centrarnos, sobre todo, en las cuestiones logísticas del campus como la accesibilidad, en realidad, tal y como hemos podido comprobar en nuestro estudio reciente, el primer escalón, y el más importante, en el camino hacia la inclusión real es el de las políticas institucionales.

Los programas específicos, las adaptaciones y las experiencias inclusivas que cada vez más universidades están poniendo en práctica son la base de una pirámide, sobre la que se afianzan los siguientes escalones: la accesibilidad de los campus y la participación real y completa de los estudiantes con discapacidad en la vida universitaria, más allá de la asistencia a clase.

La inclusión universitaria en contextos europeos

En nuestro estudio, hemos analizado universidades de España, Portugal e Italia para conocer qué necesitan para ser realmente inclusivas.

En España, la mayoría de las experiencias universitarias se desarrollan a través de títulos propios o programas específicos. En Italia existe la figura del “oyente”, que permite asistir a clases sin obtener una titulación oficial. Y Portugal apuesta principalmente por el acceso ordinario mediante cuotas y adaptaciones, aunque las cifras siguen siendo muy reducidas.

Son formas diferentes pero todas muestran que la inclusión aún tiene mucho camino por recorrer.

Para realizar el estudio hablamos con docentes, personal universitario y estudiantes con y sin discapacidad intelectual. La mayoría coincide en que la inclusión universitaria no puede limitarse a abrir las puertas de la universidad. También significa poder participar, relacionarse, decidir y sentirse parte de la vida universitaria.

La inclusión en la universidad tiene forma de pirámide

Uno de los resultados más relevantes del estudio es que la inclusión tiene forma de pirámide. En la base están las decisiones que toma la universidad. Es decir, si la institución no incorpora este objetivo en sus normas, presupuestos y planes, todo lo demás termina dependiendo de esfuerzos difíciles de sostener.




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Muchos docentes quieren adaptar sus clases, pero reconocen que les falta formación y apoyo institucional. También denuncian que gran parte del trabajo inclusivo sigue dependiendo de la buena voluntad del profesorado y rara vez recibe reconocimiento académico.

Por ello, se necesitan políticas estables y coordinadas. No basta con abrir programas donde solo estudian personas con discapacidad intelectual. Hacen falta equipos especializados, formación para el profesorado y personal universitario y apoyos durante toda la experiencia universitaria.

Un campus accesible en todas sus dimensiones

El segundo nivel de la pirámide son los campus. Durante mucho tiempo, la accesibilidad universitaria se asoció solo a cuestiones físicas. Pero no basta con eliminar barreras arquitectónicas: también hay que pensar en los campus digitales. Muchas personas encuentran dificultades para entender las plataformas virtuales, materiales escritos con un lenguaje demasiado complejo o formas de enseñar pensadas para un único modo de aprender.

Sentirse incluido no solo depende de aprobar asignaturas o de la adaptación de los materiales docentes. Depende en gran medida de poder participar en conversaciones, trabajos grupales, asociaciones de estudiantes o actividades fuera del aula.




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En ese sentido, el contacto cotidiano con estudiantes sin discapacidad aparece como uno de los elementos más transformadores. No solo para quienes sí la tienen, sino para toda la comunidad universitaria, porque ayuda a cambiar la forma de entender la discapacidad.

Las experiencias inclusivas ayudan a romper prejuicios y estereotipos sobre las capacidades, la autonomía o el rendimiento académico. Y obligan a replantear la idea de que todo el alumnado debe aprender del mismo modo y al mismo ritmo.

Las personas en la cúspide de la pirámide

Quizá uno de los cambios más importantes consiste en dejar de fijarse en las limitaciones y empezar a reconocer las potencialidades de cada persona. Y ahí se alcanzará la cúspide de la pirámide.

Durante décadas, las personas con discapacidad intelectual fueron tratadas desde enfoques asistenciales o paternalistas. Hoy empiezan a ocupar un lugar mucho más activo: participan en investigaciones, evalúan programas y expresan directamente qué necesitan para sentirse incluidas.

Llegar a esta cima solo es posible si antes existen políticas sólidas y un campus realmente inclusivo. Esto significa que hay que cambiar las formas de enseñar, flexibilizar las formas de trabajar y escuchar más al alumnado.




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Continuidad de las experiencias ‘excepcionales’

Aunque los avances son evidentes, muchas iniciativas inclusivas siguen funcionando como proyectos excepcionales. Dependen de subvenciones temporales, de equipos concretos o de personas muy implicadas.

Eso significa que pueden desaparecer con facilidad cuando cambian las prioridades políticas, económicas o de la propia universidad. El riesgo es construir una inclusión frágil, sostenida más por la buena voluntad que por derechos consolidados.

Por eso, la pirámide de la inclusión puede servir como una hoja de ruta para que las universidades avancen paso a paso hacia una inclusión real, incorporando las aportaciones de toda la comunidad universitaria.

The Conversation

María Dolores Yerga Míguez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades con una Ayuda de Formación de Profesorado Universitario (FPU21/00339).

Rosa María Díaz Jiménez recibió fondos para el proyecto, Sistemas de Educación Superior Inclusivos para Estudiantes con Discapacidad Intelectual (IHES) (Erasmus+ 2021-1-ES01-KA220-HED-000032084, Unión Europea)

– ref. La educación superior es un derecho: ¿cómo hacerla más inclusiva? – https://theconversation.com/la-educacion-superior-es-un-derecho-como-hacerla-mas-inclusiva-286182

Lo que falló en el desahucio de Maricarmen y tres cambios para que no se repita

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alfredo Abadías Selma, Director académico del Máster en Derecho penal económico UNIR. Profesor de Derecho penal y Criminología, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Manifestación en contra del deshaucio de Maricarmen la noche del 23 de septiembre. OSCAR GONZALEZ FUENTES/Shutterstock

El 23 de septiembre de 2026, poco después de la una de la tarde, una mujer de 87 años salió en camilla del piso de Madrid en el que vivía desde 1956. Se llama María del Carmen Abascal, aunque todos la conocen como Maricarmen. Tiene movilidad reducida y una discapacidad reconocida del 50 %. Tras una jornada de enorme tensión, una ambulancia la trasladó al Hospital Gregorio Marañón.

Su desahucio era legal, pero podía haberse evitado. La primera que tenía en su mano pararlo era la empresa propietaria, Urbagestión. Le ofrecieron el dinero que pedía y lo rechazó. El Estado intentó comprar el piso, pero no tenía herramientas para imponer una solución. Y la ley dejó a Maricarmen sin protección por quince puntos de discapacidad.

Un contrato de 1956

Maricarmen tenía un contrato de renta antigua. Se trata de un alquiler firmado antes de 1985 que se prorrogaba de forma obligatoria. Lo firmó su padre, y al morir él, el contrato pasó a su madre. Cuando esta falleció, en 2005, pasó a Maricarmen.

La Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994 limita ese segundo traspaso a dos años, con la excepción de que el hijo o la hija tenga una discapacidad del 65 % o más. Un juzgado de Madrid dio la razón a Maricarmen, pero la Audiencia Provincial y, en marzo de 2026, el Tribunal Supremo se la concedieron a la empresa.

Maricarmen pagaba unos 500 euros al mes, y su pensión es de 1 350 euros. La propietaria, la sociedad madrileña Urbagestión, le reclamó 2 650 euros mensuales y después 1 650. Incluso la cifra más baja superaba su pensión.

La solución la tenía la propiedad

Ganar un juicio de desahucio no obliga al propietario a echar al inquilino: puede llegar a un acuerdo con él, aplazar la salida o detener la ejecución. Por eso la empresa era la primera que podía parar el proceso. Y tuvo varias ofertas para hacerlo sin perder dinero.

Horas antes del desahucio, una conocida escritora se ofreció, de forma anónima, a pagar de por vida la diferencia entre los 500 euros y los 2 650 que exigía la empresa. También asumía cualquier deuda. Es decir, la empresa iba a cobrar exactamente lo que pedía, pero dijo que no.

No fue la única oferta. El Ministerio de Vivienda propuso comprar el piso a través de Casa 47, la entidad pública estatal de vivienda, para convertirlo en alquiler público. La compañía lo rechazó. El Ministerio intentó también completar la renta con fondos públicos del plan de vivienda. Según el Ministerio, Urbagestión aceptó una mediación a la que después no se presentó.

El mismo día del desahucio, la defensa pidió aplazarlo por razones humanitarias. Como alternativa, pidió que Maricarmen tuviera entre quince días y un mes para recoger sus cosas. La representante legal de la compañía propietaria también se negó a esto.

Aunque Urbagestión actuó dentro de la ley, el dinero que reclamaba estaba sobre la mesa, ofrecido por una particular y por el Estado. Maricarmen no fue desahuciada por no pagar. Fue desahuciada porque la propiedad rechazó todas las alternativas.

Lo que dicen los derechos humanos

La Declaración Universal de Derechos Humanos reconoce en su artículo 25 el derecho a un nivel de vida adecuado, que incluye la vivienda. El mismo artículo cita la vejez entre las situaciones que merecen especial protección.

La Declaración no es una ley que pueda invocarse ante un juez, pero la Constitución obliga a interpretar los derechos fundamentales de acuerdo con ella (artículo 10.2). Además, encarga a los poderes públicos atender los problemas de vivienda de las personas mayores (artículo 50) y proteger a las personas con discapacidad (artículo 49). Maricarmen reúne ambas condiciones.

La Declaración también protege la propiedad (artículo 17). No obligaba a la empresa a renunciar a su piso, sino que exige al Estado que ninguna persona mayor y vulnerable se quede sin un hogar adecuado. Ambos derechos podían convivir: la empresa cobraba y Maricarmen se quedaba.

En junio, el comité de la ONU que vigila el cumplimiento de estos derechos pidió frenar el desahucio hasta garantizar a Maricarmen una solución habitacional adecuada. No era la primera vez. En 2017 ya concluyó que España había vulnerado el derecho a la vivienda al desalojar en Madrid a una familia cuyo alquiler había vencido. Y en 2018, el Tribunal Supremo reconoció efectos jurídicos a un dictamen de otro comité de la ONU. Esta vez, la petición no frenó nada.

¿Y la jueza?

Algunas críticas han apuntado a la jueza encargada del caso, pero conviene ser justos. En esta fase, llamada de ejecución, el juzgado debe cumplir una sentencia firme del Tribunal Supremo. No puede volver a decidir si el contrato seguía vigente ni obligar a la empresa a aceptar un acuerdo; su margen era muy estrecho. Por eso las soluciones tenían que llegar antes, y desde fuera del juzgado.

Tres medidas necesarias

¿Qué debería cambiar para evitar este tipo de situaciones? Hacen falta tres acciones concretas.

  • Primero, revisar el límite del 65 % de discapacidad. Una persona de edad muy avanzada, con décadas en su vivienda y sin recursos, debería poder mantener el contrato pagando según sus ingresos. El Estado compensaría al propietario por la diferencia.

  • Segundo, dar a las administraciones un derecho de compra preferente cuando se venda un edificio con inquilinos vulnerables de renta antigua. Casa 47 necesitaba que la empresa aceptara vender. Con ese derecho, no lo habría necesitado.

  • Y tercero, que la ley obligue a suspender el desahucio mientras esté vigente una petición de la ONU, en lugar de dejarlo al criterio de cada juzgado.

A su edad, todavía no sabemos qué consecuencias tendrá esta experiencia para la salud de Maricarmen. Lo que sí sabemos es que este lamentable episodio se podía haber evitado: la propiedad tuvo a su alcance el dinero que pedía.

El artículo 1.1 de la Constitución define a España como un Estado social y democrático de Derecho. Su preámbulo aspira a una “sociedad democrática avanzada” que asegure a todos “una digna calidad de vida”. Algo así no debería repetirse en un país con esos principios.

Lo ocurrido debe hacer reflexionar profundamente a nuestros dirigentes políticos para que cambien las leyes. La ciudadanía y la ética lo reclaman. La Constitución sitúa la dignidad de la persona como fundamento del orden político (artículo 10.1).

España y sus ciudadanos no merecen un trato a todas luces indigno como el que ha sufrido Maricarmen.

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Alfredo Abadías Selma no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Lo que falló en el desahucio de Maricarmen y tres cambios para que no se repita – https://theconversation.com/lo-que-fallo-en-el-desahucio-de-maricarmen-y-tres-cambios-para-que-no-se-repita-292803

Restriction calorique : Certains nutriments présents dans les aliments peuvent-ils allonger la durée de vie en bonne santé ?

Source: The Conversation – in French – By Justin Roberts, Professor of Nutritional Physiology, Anglia Ruskin University

Conjuguée à la pratique d’une activité physique régulière, une alimentation variée et équilibrée reste le moyen le plus sûr d’améliorer ses chances de vieillir en bonne santé. Tatjana Baibakova/Shutterstock (no reuse)

L’ESSENTIEL

  • Des travaux ont démontré que, chez l’animal, réduire les apports énergétiques en diminuant la quantité de nourriture augmente l’espérance de vie.

  • Chez l’être humain, cependant, les données disponibles ne confirment pas ces résultats pour l’instant.

  • L’adoption d’une alimentation variée et équilibrée, conjuguée à la pratique d’une activité physique adaptée et régulière, demeure la meilleure façon d’améliorer ses chances de vieillir en bonne santé.


Incitations à suivre des programmes de jeûne, prise de compléments alimentaires, routines quotidiennes minutieuses… Scroller sur les réseaux sociaux nous expose rapidement à une foule de conseils censés nous faire vivre plus longtemps. Mais vivre jusqu’à un âge avancé n’est pas systématiquement synonyme de bonne santé ni de vie en autonomie.

Avec l’âge, on constate une diminution de la masse musculaire et de la force, celle de l’aptitude physique aérobie (évaluée par la mesure de la consommation maximale d’oxygène – ou VO₂ max –, la condition aérobie commence à décroître entre 20 et 30 ans, NDT), ou encore l’existence d’une « inflammation liée à l’âge » (une inflammation chronique de bas grade). Si ces évolutions concernent tout le monde, elles varient considérablement d’une personne à l’autre. On sait aujourd’hui que l’activité physique et le sommeil peuvent notamment influer sur la manière dont nous vieillissons, et que les revenus, la qualité du logement, l’accès aux soins ainsi que l’environnement (au sens large) jouent eux aussi des rôles importants, tout comme l’alimentation.

En ce qui concerne cette dernière, l’une des pistes les plus étudiées pour agir sur le vieillissement est la restriction calorique : il s’agit de réduire l’apport énergétique d’environ 20 à 40 % tout en continuant de couvrir les besoins en nutriments essentiels. Si la restriction calorique a déjà fait ses preuves chez l’animal, les résultats sont moins probants en ce qui concerne l’être humain, mais les recherches se poursuivent. Voici ce qu’il faut en retenir.

Espérance de vie, vieillissement en bonne santé : de quoi parle-t-on ?

Les chercheurs font la distinction entre l’espérance de vie en bonne santé à la naissance et l’espérance de vie en bonne santé, autrement dit le nombre d’années pendant lesquelles une personne peut s’attendre à vivre en « pleine santé », sans incapacité ni maladie chronique. En 2021, selon l’Organisation mondiale de la santé (OMS), l’espérance de vie mondiale s’établissait à 71,4 ans, contre 61,9 ans pour l’espérance de vie en bonne santé, soit un écart de neuf ans et demi. Une autre étude estime que cet écart s’est creusé dans 203 des 204 pays et territoires étudiés entre 1990 et 2023.

(En France, les chiffres de la Direction de la recherche, des études, de l’évaluation et des statistiques indiquent que, depuis 2008, l’espérance de vie sans incapacité à la naissance progresse à un rythme proche de celui de l’espérance de vie : les femmes peuvent espérer vivre 64,1 ans sans incapacité et les hommes 63,7 ans. Des durées supérieures respectivement de dix et huit mois aux moyennes européennes – 63,3 ans pour les femmes et 62,8 ans pour les hommes, NDT).

La notion de « vieillissement en bonne santé » de l’OMS adopte quant à elle une définition un peu plus large, centrée sur les capacités qui permettent à chacun de faire ce à quoi il tient : accomplir les tâches du quotidien, entretenir des relations, apporter sa contribution à la société. De ce point de vue, vieillir en bonne santé signifie que l’on vit tout en étant capable de composer avec un (ou plusieurs) problème de santé.

Enfin, la notion de « durée de vie en bonne santé fonctionnelle » désigne ainsi la période pendant laquelle une personne conserve les capacités nécessaires pour vivre de manière autonome.

Pourquoi la restriction calorique intéresse-t-elle les chercheurs ?

Les travaux scientifiques ont démontré que la restriction calorique peut allonger la durée de vie d’organismes allant de la levure aux rongeurs, même si ses effets varient selon l’espèce, le patrimoine génétique, le sexe, l’âge et l’alimentation. En ce qui concerne notre espèce, cependant, les données sont moins probantes.

Le plus vaste essai de longue durée consacré à la restriction calorique chez l’être humain, baptisé CALERIE (Comprehensive Assessment of Long-term Effects of Reducing Intake of Energy, en français l’Évaluation globale des effets à long terme d’une réduction de l’apport énergétique), a suivi, pendant deux ans, 218 adultes en bonne santé, sans obésité. Les participants affectés au groupe « restriction » ont réduit leurs apports énergétiques de 12 % en moyenne.

Chez eux, plusieurs indicateurs liés à la santé cardiovasculaire et métabolique se sont améliorés, parmi lesquels la pression artérielle, la sensibilité à l’insuline et les marqueurs sanguins de l’inflammation. Les participants ont également perdu environ 5,4 kg de masse grasse et 2 kg de masse maigre, tandis que leur densité minérale osseuse diminuait légèrement au niveau du rachis et de la hanche.

Si l’essai a bien porté sur des biomarqueurs du vieillissement, il n’a toutefois pas permis d’établir que la restriction calorique prolonge la durée de vie, en bonne santé ou non. Par ailleurs, maintenir sur le long terme une telle restriction peut s’avérer difficile.

Pour cette raison, certains chercheurs s’intéressent aussi à des composés capables d’agir sur les processus cellulaires impliqués dans le vieillissement. L’idée serait d’agir sur les mécanismes activés par la restriction calorique, mais sans qu’il soit nécessaire de manger nettement moins. De tels composés sont qualifiés de « mimétiques de la restriction calorique », et il s’en trouve un certain nombre dans notre alimentation.

Ces mimétiques pourraient atténuer certains signaux associés à la croissance cellulaire, stimuler l’autophagie – le processus par lequel les cellules recyclent leurs composants endommagés –, influer sur la manière dont les cellules perçoivent leur statut énergétique, sur leur fonctionnement métabolique ou encore sur la capacité des mitochondries à produire de l’énergie (les mitochondries sont les « centrales énergétiques » des cellules).

Toutefois, pour l’instant, les résultats obtenus proviennent pour l’essentiel d’études sur des cellules et des animaux. Il faut garder à l’esprit que le fait qu’un composé soit capable d’agir sur un mécanisme cellulaire donné ne suffit pas nécessairement à améliorer la santé ou à allonger la durée de vie.

Que montrent les études chez l’être humain ?

Penchons-nous sur quelques études qui ont été menées chez l’être humain. Premier exemple : la spermidine. Ce composé est présent dans le germe de blé, les champignons, les légumineuses et les fruits à coque. Une étude observationnelle (étude durant laquelle les scientifiques suivent les participants sans modifier leurs traitements ou modes de vie habituels, contrairement aux études interventionnelles, NDT) menée auprès de 23 894 adultes américains a révélé qu’un apport estimé plus élevé en spermidine était associé à un moindre risque de décès au cours du suivi, que ce soit « toutes causes confondues » ou en raison de problèmes cardiovasculaires uniquement.

Ce résultat n’établit pas pour autant de lien de cause à effet : il se pourrait en effet que les personnes qui consomment davantage d’aliments riches en spermidine aient une alimentation globalement plus saine, ou qu’ils se distinguent des autres participants par diverses caractéristiques susceptibles d’expliquer ces résultats.

En 2018, un petit essai pilote d’une durée de trois mois, portant sur un effectif de 30 personnes âgées, avait un temps laissé penser que la spermidine pouvait améliorer la mémoire. Mais un essai randomisé de plus grande ampleur, mené sur douze mois et 100 personnes âgées présentant un déclin cognitif n’a pas permis de confirmer ce résultat : publiés en 2022, ces nouveux travaux ont révélé que la prise d’un complément riche en spermidine n’améliorait pas le critère principal de l’essai, à savoir les performances en matière de mémoire, par rapport au placebo.

Outre la spermidine, d’autres composés ont été proposés comme potentiels mimétiques de la restriction calorique, car on les pense capables de reproduire certains de ses effets cellulaires : le resvératrol, présent dans le raisin et les baies, les catéchines, que l’on trouve dans le thé vert et le cacao, ou encore la quercétine, qui proviennent de l’oignon et de la pomme.

En 2017, des travaux menés sur un effectif de 30 adultes âgés de 65 à 80 ans (12 hommes et 18 femmes) suggèrent qu’une supplémentation en resvératrol associée à de l’exercice physique pourrait améliorer plusieurs paramètres concernant la force musculaire, la puissance et la résistance à la fatigue. Une autre étude, menée sur 36 personnes âgées prenant de la quercétine tout en suivant un programme de renforcement musculaire de six semaines, a révélé que les muscles des genoux des participants développaient davantage de force. Cependant, ce résultat ne s’est pas traduit, dans les faits, par une amélioration en matière de résolution de tâches physiques. Les consommateurs de quercétine n’avaient, par exemple, pas plus de facilité que les autres à se lever d’une chaise.

Si ces deux études suggèrent certains bénéfices pouvant influer sur la durée de vie en bonne santé, il est important de souligner qu’elles ont toutes deux testé uniquement des compléments alimentaires, et non des aliments entiers. En outre, aucune n’a cherché à savoir si les mécanismes supposés de la restriction calorique étaient bel et bien à l’origine des changements observés.

Parmi les autres composés mimétiques de la restriction alimentaire figure l’urolithine A, produite par certaines bactéries intestinales capables de dégrader des substances appelées ellagitanins (ou tanins ellagiques), présentes notamment dans la grenade et la noix. Un essai mené sur 66 adultes âgés de 65 à 90 ans, révèle qu’une supplémentation en urolithine A a amélioré l’endurance musculaire et certains indicateurs de la santé mitochondriale, sans toutefois améliorer significativement les critères principaux de l’étude, à savoir la distance parcourue lors d’un test de marche de 6 minutes et la capacité des muscles à produire de l’énergie.

Enfin, un autre essai financé par l’industrie et mené chez des adultes d’âge mûr a fait état d’une amélioration de la force musculaire, de l’aptitude physique aérobie et de la vitesse de marche sous urolithine A, mais pas de la puissance musculaire maximale. Ces résultats témoignent de bénéfices fonctionnels, mais ils ne démontrent pas que la consommation de grenades ou de noix produirait des effets similaires ni que l’urolithine A soit capable d’allonger la durée de vie en bonne santé.




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En l’état actuel des connaissances, que retenir ?

Les recherches sur ces composés pourraient aider les scientifiques à comprendre comment les cellules réagissent à certains nutriments et améliorer les connaissances en matière de vieillissement. Toutefois, actuellement, aucune donnée scientifique ne plaide pour la consommation de fortes doses d’un composé ou d’un autre, a fortiori sous forme de compléments alimentaires.

En revanche, les connaissances scientifiques actuelles concernant les habitudes de vie sont claires. Une étude publiée en 2025, menée sur plus de 105 000 adultes suivis sur une période allant jusqu’à 30 ans, a démontré que plusieurs régimes étaient associés au fait d’atteindre un âge avancé sans maladie chronique majeure, tout en restant en bonne santé cognitive, physique et mentale.

Ces régimes faisaient généralement la part belle aux fruits, aux légumes, aux céréales complètes, aux fruits à coque, aux légumineuses et aux acides gras insaturés (comme les oméga-3). Un apport en protéines de bonne qualité est également important pour préserver la masse musculaire, en particulier lorsque cet apport s’accompagne d’exercices de renforcement musculaire.

Il s’agit là d’un autre point important : l’activité physique est essentielle pour préserver les capacités fonctionnelles. Au Royaume-Uni, il est préconisé aux personnes âgées de pratiquer au moins deux jours par semaine des activités qui améliorent la force, l’équilibre et la souplesse, en complément d’une activité aérobie régulière.

(en France, des exercices de souplesse (de souplesse (yoga, tai chi, étirements, voire simplement faire le ménage…) sont préconisées durant au moins dix minutes et au moins deux fois par semaine, en complément de renforcement musculaire (marche, gymnastique dans l’eau, gymnastique d’entretien, vélo, jardinage)).

En matière d’alimentation, les régimes méditerranéens et régimes traditionnels d’Okinawa ont été associés à des chances plus élevées de vieillissement en bonne santé (sans toutefois que ces associations permettent d’attribuer leurs bienfaits à tel ou tel mimétique en particulier). Les premiers privilégient généralement les légumes, les fruits, les légumineuses, les céréales complètes, les fruits à coque et l’huile d’olive. Les seconds reposent quant à eux sur la patate douce et les légumes, accompagnés de produits dérivés du soja ainsi que de petites quantités de poisson.

Des aliments contenant des mimétiques présumés de la restriction calorique peuvent aussi trouver leur place dans une alimentation variée et nourrissante, si on le souhaite. Il reste néanmoins encore à démontrer que ces composés reproduisent chez l’humain les effets de la restriction calorique ou allongent la durée de vie en bonne santé, raison pour laquelle ils continuent de susciter l’intérêt des scientifiques.

En définitive, pour qui souhaite améliorer ses chances de vieillir en bonne santé, les données les plus solides actuellement disponibles pointent plutôt en faveur de l’adoption d’une alimentation variée et nutritive conjuguée à la pratique d’une activité physique régulière.

The Conversation

Le professeur Roberts a bénéficié de financements de recherche sans rapport avec cet article.

– ref. Restriction calorique : Certains nutriments présents dans les aliments peuvent-ils allonger la durée de vie en bonne santé ? – https://theconversation.com/restriction-calorique-certains-nutriments-presents-dans-les-aliments-peuvent-ils-allonger-la-duree-de-vie-en-bonne-sante-292806