El ejemplo del movimiento Otpor y la ‘noviolencia’ transforman la protesta en poder político en Serbia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nicolás Paz Alcalde, Profesor Asociado. Mediador, Universidad Pontificia de Salamanca

Marcha de protesta estudiantil de Cacak (Serbia) el 24 de febrero de 2025. krsmanovic/Shutterstock

El pasado 25 de octubre, la lista electoral Studentska Lista se alzó con la victoria en las elecciones legislativas de Serbia. El 1 de noviembre de 2024, el derrumbe de la marquesina de la estación de tren en la localidad de Novi Sad causó la muerte de más de una decena de personas. Esto desencadenó una movilización estudiantil exigiendo responsabilidad institucional por lo sucedido.

Bajo la red organizativa Studenti u blokadi (‘Estudiantes en bloque’), el movimiento canalizó el descontento social. Para ello utilizó todo un manual de estrategias de acción noviolenta.




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La primera manifestación del movimiento pronto desbordó las universidades y se extendió por toda Serbia. La exigencia de responsabilidades se convirtió en una impugnación de la corrupción, la impunidad y el deterioro institucional del gobierno de Aleksandar Vučić y el Partido Progresista Serbio (SNS).

La pregunta que muchos se hacen estos días es: ¿cómo un movimiento estudiantil ha logrado, en menos de dos años desde la primera protesta, convertirse en la primera opción política del país y ganar las elecciones?

Otpor: organizar la resistencia y superar el miedo

El precedente lo encontramos en la propia experiencia Serbia reciente y en las lecciones aprendidas de esta. En 1998, en un contexto de represión política, nacionalismo y crisis económica, surgió el movimiento juvenil Otpor (‘Resistencia’), que contribuyó a la caída del régimen autoritario de Milošević.

Inspirado, entre otras referencias, en las propuestas de Gene Sharp sobre la acción noviolenta, el movimiento articuló una estrategia sostenida de movilización continuada a partir de estos principios.

Movimientos sociales y acivistas noviolentos de todo el mundo han aprendido de Otpor, convertido en una referencia internacional también para la investigación académica. Incluso el Vaticano ha prestado atención a este movimiento estudiantil.

Una de las claves de su estrategia noviolenta fue transmitir un mensaje claro: el poder, a pesar de sus mecanismos de represión y violencia, no es invulnerable. Sus carteles, eslóganes y acciones teatrales ridiculizaban al régimen, utilizando el humor como herramienta de resistencia. Éste contribuía a reducir el miedo, mientras que los símbolos compartidos reforzaban la identificación colectiva con el movimiento.

Otra herramienta fundamental fue la organización descentralizada. Otpor construyó redes locales, formó activistas y difundió materiales prácticos sobre resistencia noviolenta. Impulsó huelgas, boicots y movilizaciones laborales y estudiantiles. Estableció vínculos con distintos sectores de la población y debilitó los apoyos del régimen.

Las protestas pacíficas, la movilización continuada y las estrategias de participación colectiva contribuyeron también a unir a la oposición electoral. En el 2000, respaldaron la candidatura de Vojislav Koštunica, de la coalición opositora DOS (Oposición Democrática de Serbia), que ganó las elecciones y precipitó finalmente la caída de Milošević.

Otpor convirtió un descontento disperso en una organización colectiva de resistencia. Combinó movilización social y coordinación política y utilizó estrategias efectivas de noviolencia activa aprendidas y compartidas entre sus miembros. Su éxito se convirtió, sin embargo, en fracaso cuando intentó convertir esa movilización en una propuesta política electoral.

Tras el apoyo a la oposición y la caída del régimen, Otpor intentó primero mantener su identidad como movimiento social. Sin embargo, sus integrantes ya no compartían una misma visión sobre cómo gobernar el país.

En 2003, Otpor decidió entonces convertirse en partido político. Se presentó a las elecciones parlamentarias del 28 de diciembre con una lista propia. Obtuvo tan solo el 1,63 % de los votos y no logró representación. Un año después, se fusionó con el Partido Democrático.

La disolución política no significó que su experiencia desapareciera. Sus métodos de organización y resistencia noviolenta adquirieron proyección internacional. Algunos de sus antiguos miembros comenzaron a participar en iniciativas de formación sobre este tipo de acción en diferentes partes del mundo.

Charla TED de Srdja Popovic, líder de Otpor, titulada Cómo derrocar a un dictador.

Studentska Lista: un paso más allá

El movimiento estudiantil Studenti u blokadi ha conseguido conectar las estrategias efectivas de acción “noviolenta” aprendidas de Otpor con la construcción de una opción electoral propia de éxito: Studentska Lista (‘Lista Estudiantil’). Una de las claves ha consistido en combinar ambas estrategias en un mismo periodo de tiempo.

Esto ha mantenido la idea de que la candidatura pertenece a un movimiento social más amplio que sus propios candidatos. No ha esperado a que desapareciera el adversario que cohesionaba al movimiento. Tampoco a que se produjera un cambio de poder institucional sin la presencia directa del movimiento en la nueva organización política. Y ha vinculado la protesta no con un cambio de poder personalizado, sino con la exigencia de transformar el funcionamiento mismo de las instituciones.

Ha añadido a las estrategias de acción “noviolenta” (sentadas, bloqueos pacíficos, concentraciones masivas, etc.) demandas institucionales verificables y una serie de mecanismos efectivos para la elaboración de una candidatura electoral acorde al movimiento. Organización horizontal, decisiones colectivas en las asambleas ciudadanas (plenums), rotación de portavoces y autonomía respecto a los partidos tradicionales han sido claves para evitar la personalización del liderazgo y preservar el pluralismo.

Cada candidato ha tenido que contar con el consenso de los estudiantes en los plenums. Estos se han autoexcluido como candidatos para evitar sospechas de ambiciones políticas personales. También han quedado fuera de la candidatura personas vinculadas al Gobierno y dirigentes de los partidos de la oposición. El objetivo: impedir que la iniciativa perdiera su autonomía y terminara absorbida por las dinámicas de la política tradicional. El resultado en las urnas muestra que su estrategia ha funcionado.

Si Otpor ensayó y desarrolló fórmulas descentralizadas de acción, Studenti u blokadi ha sido capaz de institucionalizar la distribución del poder. El siguiente reto será mantener la tensión de ese poder distribuido desde una institución como el Estado, diseñado para ejercer un poder centralizado y jerárquico.

Serbia: más de dos décadas de noviolencia activa

La experiencia serbia muestra que la noviolencia es una forma de acción política altamente efectiva. Otpor probó que, a través de ella, se podía contribuir a derrotar un régimen autoritario. El movimiento estudiantil Studenti u blokadi y su herramienta electoral Studentska Lista ha demostrado cómo puede construir además pluralismo democrático institucional e, incluso, ganar elecciones.




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La conexión entre ambas experiencias no reside simplemente en una copia de estrategias y herramientas. Serbia ha construido durante veinte años un sustrato intergeneracional de aprendizaje colectivo: una cultura política de la noviolencia.

Más de dos décadas después de Otpor, nos encontramos ante una nueva experiencia para comprender cómo la acción “noviolenta” puede desafiar al poder, ampliar la participación ciudadana y abrir nuevos caminos hacia la transformación democrática.

Mantener ese aprendizaje colectivo más allá de la victoria en unas elecciones será el nuevo gran desafío. La institucionalización política y la diversidad ideológica exigirá estrategias y mecanismos de acción distintos de los necesarios para organizar un movimiento social.

¿Será Serbia capaz de dar una nueva lección de noviolencia, en este caso, desde las instituciones del Estado? ¿Incluirá, por ejemplo, la formación sobre estas estrategias en su propio sistema educativo como mecanismo de protección democrática?

The Conversation

Nicolás Paz Alcalde es Director de la Iniciativa Católica por la Noviolencia de Pax Christi Internacional.

– ref. El ejemplo del movimiento Otpor y la ‘noviolencia’ transforman la protesta en poder político en Serbia – https://theconversation.com/el-ejemplo-del-movimiento-otpor-y-la-noviolencia-transforman-la-protesta-en-poder-politico-en-serbia-295269

Israel ya ha votado: ¿y ahora qué? Así se formará el nuevo Gobierno

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ran Porat, Affiliate Researcher, The Australian Centre for Jewish Civilisation, Monash University

Las encuestas a pie de urna de las elecciones de 2026 en Israel ya sugerían que la coalición de Benjamin Netanyahu sería significativamente más reducida que el bloque de partidos que se oponen a él en la próxima Knéset (Parlamento). También los partidos árabes parece que aumentarán drásticamente su representación.

Sin embargo, dado que es poco probable que ninguno de los dos bloques consiga los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría –todo esto, con el 70 % de los votos escrutados–, queda por delante un camino largo y complicado antes de que podamos afirmar con certeza quién será el próximo primer ministro de Israel.

Las encuestas siempre deben tomarse con cautela. En Israel esto es especialmente importante por varias razones. En primer lugar, hay demasiados factores impredecibles en juego en el sistema electoral israelí –un sistema de representación proporcional a nivel nacional con un umbral elevado (cuatro escaños) para entrar en la Knéset–.

Las encuestas en determinados sectores, como el ultraortodoxo (el 13 % del electorado) y los ciudadanos árabes de Israel (el 18 %), resultan muy difíciles debido a problemas operativos y de confianza.

Este año, las empresas de sondeos no han podido recabar las opiniones de un número excepcionalmente elevado de 618 000 votantes “primerizos” y de una cifra sin precedentes de 650 000 reservistas y diplomáticos que votan en “sobres dobles”, cuyos votos solo se cuentan después de la jornada electoral.

Por último, 810 000 de los 7,3 millones de votantes con derecho a voto viven en el extranjero, aunque decenas de miles de ellos volaron expresamente a Israel para introducir su papeleta en la urna este año.

Dado que es probable que ningún bloque consiga la mayoría, ¿cómo se formará el próximo Gobierno de Israel? ¿Cuáles son los pasos a seguir y qué acuerdos políticos serán necesarios para formar una coalición?

Paso 1: los respaldos

Normalmente, la presidencia de Israel es un cargo en gran medida simbólico. Pero, tras las elecciones, el presidente tiene la tarea de otorgar a un líder de partido la autoridad para negociar la formación del próximo Gobierno.

Una vez que se entregan los resultados oficiales de las elecciones al presidente, comienza el “desfile de recomendaciones”. El presidente Isaac Herzog invitará a representantes de todos los partidos que hayan superado el umbral mínimo (el 3,25 % de los votos válidos) a su residencia en Jerusalén para pedirles que recomienden a un candidato para el cargo de primer ministro.

Este podría ser el actual primer ministro del Likud, Benjamín Netanyahu, o su rival Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y líder del partido Yashar (cuyo nombre se traduce como ‘recto’ u ‘honesto’).

También podría ser cualquier otra persona, o incluso nadie. Netanyahu seguirá al frente del Gobierno interino, con algunas limitaciones, hasta que se forme un nuevo ejecutivo. Esto podría llevar meses.

Cuando concluyan las consultas, el presidente convocará a la persona que, a su juicio, tenga más posibilidades de formar gobierno, basándose en el número total de escaños en la Knéset que ostentan los partidos que han recomendado a dicho candidato. En este momento, parece que Eisenkot sería el primero en intentarlo.

Otras consideraciones que el presidente puede tener en cuenta son qué candidato ha recibido más recomendaciones y quién lidera el partido más votado (en el momento de escribir estas líneas, se prevé que el Likud de Netanyahu sea el que haya conseguido más escaños).

Sin embargo, ha habido casos en los que el líder de un partido relativamente pequeño recibió el mandato del presidente y logró formar gobierno. En 2021, fue Naftali Bennett quien, a pesar de obtener solo siete escaños, se convirtió en primer ministro, aunque el Likud de Netanyahu fuera el partido más votado con 30 escaños.

El candidato elegido por el presidente dispone de 28 días, y de 14 días adicionales si así lo solicita, para formar gobierno. Si no lo consigue, el presidente repite el proceso, pidiendo a los partidos que vuelvan a recomendar un candidato (el mismo o uno diferente). Si no se forma gobierno tras dos rondas de este tipo y tras una tercera ronda de 21 días de duración dirigida por la Knéset, el país volvería a las urnas.

Paso 2: negociaciones políticas

Para formar el gobierno, el candidato elegido inicia unas deliberaciones maratonianas con los representantes de los partidos, con el objetivo de alcanzar un consenso sobre la plataforma de gobierno. El número mágico necesario es que 61 miembros de la Knéset se unan a la coalición (un gobierno mayoritario). También puede estar formada por un número menor de diputados, pero con apoyo adicional procedente de fuera de la coalición (un gobierno minoritario).

En esta fase, cada partido intenta maximizar su capacidad de “presión” para asegurarse el mayor poder posible. Por ejemplo, esto podría traducirse en el número y la importancia de los ministerios, el control sobre los presupuestos y la financiación para sus electores e instituciones afiliadas.

En lo más alto de la lista estará esta vez el proyecto de ley que aborda la exención del servicio militar de decenas de miles de haredi, hombres ultraortodoxos.

El bloque de Eisenkot acordó por unanimidad garantizar el alistamiento de esos hombres en las FDI. Los partidos haredíes o ultraortodoxos (Shas, Judaísmo Unido de la Torá) exigirán que se consagre dicha exención.

El Partido Sionista Religioso, de derecha y alineado con Netanyahu, apoya el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, pero mediante la negociación con los partidos haredíes, en lugar de imponérselo por la fuerza.

Tradicionalmente, los partidos árabes se han mantenido al margen del Gobierno y han utilizado las negociaciones de coalición para obtener partidas presupuestarias –por ejemplo, para infraestructuras en pueblos árabes o para ayuntamientos con deudas debidas a la delincuencia, la corrupción y la ineficiencia–.

Pero actualmente, el partido Ra’am, liderado por Mansour Abbas, quiere unirse a una coalición sin Netanyahu, tal y como hizo en 2021. Por eso, el número dos de su lista es un sionista, el ex alto mando policial Yoav Segalovitch.

Sin embargo, el partido se enfrenta a la oposición desde dentro del bloque de Eisenkot, ya que las formaciones sionistas han declarado que no se unirían a una coalición con partidos árabes.

¿Se negociará con Palestina?

La política israelí respecto a Palestina es un tema espinoso para el bloque de Eisenkot. Mientras que los socios de derecha del partido de Netanyahu fomentan y facilitan la actividad de los asentamientos y aspiran a anexionar Cisjordania, el abanico de opiniones sobre esta cuestión es más amplio en el otro bando.

Por ejemplo, los demócratas (el Partido Laborista y la formación izquierdista Meretz), liderados por Yair Golan, apoyan las negociaciones con los palestinos sobre un Estado palestino. Por contra, los líderes de Yisrael Beytenu (‘Israel es nuestro hogar’) y Beyahad (‘Juntos’) rechazan la soberanía palestina por considerarla inaceptable tras lo que ocurrió el 7 de octubre.

Por encima de todo, las elecciones israelíes de 2026 no giran en torno a Netanyahu, sino al rumbo que tomará el Estado judío en los próximos años. Es posible que pasen unas semanas más antes de que se conozca la respuesta.

The Conversation

Ran Porat es investigador asociado del Consejo de Asuntos Australianos, Israelíes y Judíos (AIJAC) e investigador del Instituto Internacional para la Lucha contra el Terrorismo de la Universidad Reichman, en Herzliya (Israel).

– ref. Israel ya ha votado: ¿y ahora qué? Así se formará el nuevo Gobierno – https://theconversation.com/israel-ya-ha-votado-y-ahora-que-asi-se-formara-el-nuevo-gobierno-295409

La comunicación de los riesgos de inundaciones: más allá de los sistemas de alerta para proteger a la población

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María del Carmen Llasat Botija, Catedrática de Física de la Atmósfera, Departamento de Física Aplicada, Universitat de Barcelona

Inundación de una carretera en Tosa de Mar​ (Gerona) debido a las lluvias en octubre de 2026. Kirk Fisher/Shutterstock

En las pasadas semanas, la dana bautizada como “Adam” provocó a su paso un temporal de tormentas y lluvias intensas que afectó principalmente al este y sur de España. Las precipitaciones obligaron a activar el Plan ante el Riesgo de Inundaciones en Andalucía y el Plan Especial de Emergencias por Inundaciones de Cataluña (INUNCAT) y a emitir diferentes alertas a través del sistema Es-Alert.

La situación no es nueva. De hecho, las inundaciones forman parte del panorama climático mediterráneo, pero las lluvias son cada vez más fuertes y duraderas. En este contexto, los sistemas de alerta temprana representan un instrumento fundamental para proteger a la población, pero la comunicación de los riesgos va más allá. Porque de nada sirve alertar si las personas no tienen claro cómo deben responder.

Los sistemas de alerta temprana salvan vidas

El 7 de noviembre de 2022, en el contexto de la cumbre de líderes mundiales en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (la COP27), el secretario general de la ONU lanzó el plan de acción de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos (Early Warning for All, EW4All): “Hago un llamado para que todos los habitantes de la Tierra cuenten con sistemas de alerta temprana en un plazo de cinco años, con la prioridad de apoyar primero a los más vulnerables”.

En aquel momento el plan ya había recibido el apoyo de una declaración conjunta firmada por cincuenta países y una inversión inicial de 3 100 millones de dólares, que posteriormente se complementaría con fondos dedicados a la adaptación. Su objetivo era conseguir que todas las personas del planeta estuviesen protegidas por sistemas de alerta temprana frente a fenómenos meteorológicos, hidrológicos y climáticos peligrosos para finales de 2027.

La iniciativa nacía de la advertencia de la Organización Meteorológica Mundial de que, si bien las catástrofes relacionadas con el clima se habían quintuplicado en 50 años, el número de víctimas estaba disminuyendo gracias a la mejora de los sistemas de alerta.

Primeras iniciativas en Europa y España

En Europa, esta llamada no era totalmente nueva. En el año 2001 la Comisión Europea había creado el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea (MPCU) para mejorar la cooperación, preparación y respuesta ante catástrofes.

Seis años después, en 2007, la red de servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales de Europa, EUMETNET, lanzó internacionalmente MeteoAlarm, que permitía (y sigue permitiendo) consultar los avisos de peligro emitidos por numerosos servicios meteorológicos nacionales europeos mediante un sistema armonizado de colores, el mismo que utilizan tanto la Agencia Estatal de Meteorología española (AEMET) como el Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) y el resto de los servicios autonómicos.

De hecho, en España, la Ley de Protección Civil de 1985 ya contemplaba la creación de una Red de Alarma Nacional. Y también en los 80 el Instituto Nacional de Meteorología había desarrollado ya un incipiente sistema de avisos, PREVIMET, que evolucionaría hasta dar lugar en 2006 al sistema de avisos Meteoalerta.

Los avisos meteorológicos y las alertas de protección civil son sistemas diferentes, pero están muy vinculados a la hora de informar a la población de riesgos relacionados con fenómenos meteorológicos.




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La comunicación en los sistemas de alerta temprana

Entonces, ¿cual es la novedad del EW4All en Europa? Puede resumirse en cuatro pilares.

El sistema EW4All plantea una estrategia que va más allá de los avisos y las alertas y que toma forma dándole un papel relevante a la comunicación. Además, tiene la ventaja que se puede aplicar desde la escala global, con la participación de organismos como la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), a la escala municipal.

  • El primer pilar se basa en el conocimiento del riesgo de desastres. Es la parte más científica, en la que se incluyen los avances en la mejora de los modelos de predicción de fenómenos hidrometeorológicos adversos y de sus impactos. Incluye también la garantía del acceso a datos científicos, información y conocimientos fiables y comprensibles sobre los riesgos. La necesidad de una buena comunicación entre expertos que permita avanzar de una forma eficiente y rigurosa es aquí clave, como también lo es abordar el riesgo de desastres desde una perspectiva holística que engarce todas sus dimensiones.

  • El segundo pilar está constituido por la detección, observación, seguimiento, análisis y previsión de peligros hidrometeorológicos. Si el anterior estaba más vinculado con la investigación y desarrollo, este se centra en la operatividad, ya que ha de asegurar sistemas de vigilancia y pronóstico fiables para anticipar los riesgos y su evolución. Entrarían aquí tanto los avisos como las alertas. La comunicación y coordinación entre organismos vinculados como pueden ser servicios meteorológicos, hidrológicos y de protección civil, así como la gobernanza de las situaciones de crisis, forma parte mayoritariamente de este pilar.

  • El tercer pilar se focaliza en la difusión y comunicación de alertas. Se basa en implementar un enfoque centrado en las personas para que los avisos lleguen de forma oportuna, clara y útil a toda la población en riesgo. Los medios, el cuándo, el cómo y el qué de los mensajes son aquí claves. En 2018 nació la directiva europea que establecía los requisitos para las alertas públicas mediante comunicaciones móviles, como sería el caso de Es-Alert. Un difícil equilibrio teniendo en cuenta que la predicción de situaciones extremas está siempre impregnada de incertidumbre.




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  • El cuarto y último pilar es clave para que todo lo anterior tenga éxito. Se trata de la preparación y capacidad de respuesta. Hay que asegurar que las comunidades y las autoridades sepan cómo actuar tras recibir una alerta para salvar vidas y reducir daños, sin olvidar a aquellas personas más vulnerables.

Mitigar las inundaciones, adaptarse a su aumento, requiere un cambio de percepción, una respuesta proactiva de la población. La comunicación entre el conocimiento experto, los procesos de creación comunitaria y la ciencia ciudadana desempeña aquí un papel decisivo. Una buena capacidad de respuesta y una correcta percepción pueden salvar muchas vidas.


Este artículo forma parte de una serie dedicada a comprender mejor los riesgos, las crisis y las emergencias, y el papel clave de la comunicación para afrontarlos. Es fruto de la colaboración con la Cátedra Universitat de Barcelona-Diputació de Barcelona sobre Comunicación clara aplicada a las Administraciones Públicas.


The Conversation

María del Carmen Llasat Botija recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

– ref. La comunicación de los riesgos de inundaciones: más allá de los sistemas de alerta para proteger a la población – https://theconversation.com/la-comunicacion-de-los-riesgos-de-inundaciones-mas-alla-de-los-sistemas-de-alerta-para-proteger-a-la-poblacion-295266

El azufre: el nuevo oro amarillo que podría ayudarnos a desarrollar plásticos más sostenibles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vanessa Tabernero, Profesora Titular de Química Inorgánica, Universidad de Alcalá

El azufre es un producto residual de la industria del petróleo. Dolores M. Harvey/Shutterstock

El Protocolo de Gotemburgo fue firmado en 1999 para frenar la lluvia ácida que devastaba bosques y lagos. Uno de sus causantes era el óxido de azufre formado por la combustión de compuestos sulfurados presentes en el crudo y, por ello, las refinerías debían eliminar los compuestos de azufre presentes en el gas natural y el petróleo.

El proceso es costoso y requiere usar hidrógeno a altas presiones y temperaturas para transformar los compuestos mencionados en sulfuro de hidrógeno (H₂S), que posteriormente se convierte en azufre elemental (S₈). Como consecuencia, la industria petrolera genera hoy unos 70 millones de toneladas anuales de azufre que queda almacenado en grandes montañas de sólido amarillo en las industrias petroquímicas.

Si bien el azufre se utiliza en la fabricación de ácido sulfúrico, que tiene una importancia trascendental para la manufactura de importantes compuestos entre los que destacan los fertilizantes, la cantidad de azufre generada supera la demanda y millones de toneladas del elemento amarillo quedan inutilizadas comercialmente.

Pero ¿y si este abundante deshecho se pudiera convertir en otros productos de interés, revalorizando un residuo y cumpliendo con los principios de la economía circular?




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Las cualidades y ventajas del azufre

El azufre amarillo, conocido en química como azufre corona por la curiosa geometría que adopta su molécula, se conoce desde los tiempos de la alquimia. Este sólido de olor muy particular tiene una importante característica y es que presenta enlaces azufre-azufre (S-S) que son estables en condiciones normales, pero que pueden romperse y reorganizarse bajo determinadas condiciones energéticas relativamente suaves. Esta propiedad es lo que en química se conoce como comportamiento dinámico de los enlaces.

Aprovechando esta cualidad, la comunidad científica investiga si es posible sustituir los plásticos actuales, los cuales están formados por polímeros constituidos por enlaces carbono-carbono (C-C), por nuevos materiales basados en polímeros con enlaces azufre-azufre con el fin de que sean más fácilmente reciclables gracias a su comportamiento dinámico.

Reinventar un nuevo caucho dos siglos después

Para ello, se ha diseñado una estrategia basada en la vulcanización, técnica descubierta por el inventor estadounidense Charles Goodyear, que en 1839 calentó el caucho con azufre para volverlo más duro, resistente y duradero con gran elasticidad.

En este proceso químico, las cadenas del polímero del caucho, basadas en carbono, se unen mediante puentes de azufre, que se comportan como si fueran muelles dotando así de gran elasticidad al material final. De esta manera se logró hace casi dos siglos transformar un polímero pegajoso en otro con numerosas aplicaciones como la de formar parte de los neumáticos.

Siguiendo la misma estrategia, pero de forma inversa, los científicos pretenden revolucionar la ciencia de los polímeros y los materiales. En este caso, las cadenas largas a unir se basarían en polímeros de azufre y las que harían de muelles entre ellas de basarían en carbono, por lo que los productos finales serían ricos en azufre pero no en carbono. La idea es lograr materiales con prestaciones similares a los actuales, pero con la ventaja de ser más reciclables, ya que los enlaces S-S serían los mayoritarios en el producto final y, como se ha dicho, son más dinámicos y por ello más fácilmente degradables que los enlaces C-C.




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La investigación es prometedora: se han descubierto materiales basados en este elemento con una enorme capacidad de almacenamiento de energía o con excelentes propiedades ópticas.

No obstante, aún hay limitaciones. Una de ellas es la dependencia para obtener estos recursos que son subproductos del petróleo y que por tanto pueden proceder de zonas geoestratégicamente tensionadas, como el estrecho de Ormuz, paso crucial bloqueado debido a la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel.

En los últimos meses, no solo el petróleo ha sufrido problemas por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Otros productos como el azufre siguen acumulándose en las refinerías, esperando a poder cruzar el estrecho.

La buena noticia de nuevo es que este elemento químico también se puede encontrar nativo en la naturaleza en otros lugares y por el proceso Frasch lo podemos extraer. Esto abre la puerta a la posible obtención de esta materia prima y a sus productos derivados sin depender de los países petroleros.

Una posible pieza para la economía circular

En el escenario actual, el desarrollo de plásticos basados en azufre se ha vuelto
el punto donde convergen dos grandes necesidades de nuestro tiempo: la urgencia de buscar una salida útil al excedente de azufre que genera la industria del petróleo y el deseo de conseguir plásticos sostenibles que rindan al menos como los convencionales. La vulcanización inversa surge para solucionar estos dos problemas, ofreciendo una posible vía para aprovechar este residuo y transformarlo en nuevos materiales.

Quizá la solución a los problemas actuales no venga del descubrimiento de nuevos componentes, sino de algunos que ya se conocían en la alquimia y cuyas propiedades están todavía por explotarse.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El azufre: el nuevo oro amarillo que podría ayudarnos a desarrollar plásticos más sostenibles – https://theconversation.com/el-azufre-el-nuevo-oro-amarillo-que-podria-ayudarnos-a-desarrollar-plasticos-mas-sostenibles-292722

De los yogures proteicos a TikTok: cómo la proteína se convirtió en la “superestrella” de nuestra dieta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia Daimiel Ruiz, Investigadora Principal – Control Nutricional del Epigenoma – Nutrición de Precisión en Obesidad, IMDEA NUTRICIÓN

Garbanzos, queso, avena, yogur, huevos son algunos de los ingredientes que abundan en las recetas “ricas en proteínas” que proliferan en redes sociales. Okrasiuk/Shutterstock

Hace unos años buscábamos alimentos light. Después llegaron los productos sin azúcar, los alimentos “eco” y los mal llamados “superalimentos”. Ahora parece que se ha instaurado una nueva tendencia nutricional: las proteínas.

Basta entrar en un supermercado para encontrar yogures, helados, cereales, batidos y postres que destacan en letras grandes su contenido proteico. Casi todos los grandes lineales dedican ya zonas específicas a alimentos con el reclamo “alto en proteína” o, incluso, han desarrollado líneas propias de alimentos “altos en proteínas” entre sus marcas.

En redes sociales circulan recetas high protein, desayunos que presumen de sus abundantes gramos de proteína y recomendaciones para aumentar la ingesta diaria de este nutriente.

La proteína se ha convertido en un argumento de venta. Pero ¿qué hay detrás de esta tendencia? ¿Cuándo responde a una necesidad real y cuándo estamos comprando un extra que quizá no necesitamos?

La buena fama de las proteínas tiene una explicación

A diferencia de otras modas alimentarias, el interés actual por las proteínas no surge de la nada.

Hace apenas unos años, términos como “anabolismo muscular”, “síntesis proteica” o “recuperación” parecían exclusivos de gimnasios y revistas deportivas. Hoy forman parte del vocabulario de millones de personas. Este cambio refleja algo más profundo: cada vez somos más conscientes de que mantener una buena masa muscular no solo importa para correr más rápido o levantar más peso, sino también para conservar la movilidad, la autonomía y la salud a medida que envejecemos. Hacer la compra, subir escaleras o levantarse de una silla son ejemplos cotidianos de lo que está en juego.

Y cuando se habla de fuerza, inevitablemente se habla de proteínas. El músculo necesita un aporte adecuado de aminoácidos para mantenerse y renovarse. La alimentación los proporciona; la actividad física aporta el estímulo. Ambos se complementan.




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Que las proteínas sean importantes no significa que más sea siempre mejor, ni que cualquier producto enriquecido vaya a mejorar nuestra salud. Ningún yogur, batido o postre proteico puede reproducir por sí solo los beneficios de una vida activa. A veces, el mensaje se simplifica demasiado. Y es precisamente ahí donde la investigación empieza a plantear preguntas más interesantes que cuántos gramos de proteína contiene un alimento.

Más allá de los bíceps

Conservar la función muscular forma parte del envejecimiento saludable. Otra pregunta, menos visible, es cómo se relaciona la alimentación proteica con capacidades como la memoria o la planificación de tareas.

Recientes evidencias apuntan a que una apropiada ingesta de proteínas favorecen algunas capacidades físicas y aspectos de la cognición como la memoria verbal o la capacidad de planificar y organizar tareas en personas mayores. Pero ¿de cuánta proteína estamos hablando?

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) recomienda una ingesta de 0,83 gramos por cada kilogramo de peso al día, lo que equivale a 58 gramos al día para una persona que pese 70 kilos. Sin embargo, estudios recientes sugieren que, en personas mayores, incrementar la ingesta a 1 gramo por kilogramo del peso al día puede ser aconsejable.

Antes de buscar un extra, conviene mirar el plato

Muchos alimentos que anuncian un alto contenido proteico incorporan proteínas de buena calidad (leche, suero, caseína). Sin embargo, unos gramos más de proteína no convierten por sí solos a un alimento en saludable.

La calidad nutricional depende del conjunto del producto: azúcares añadidos, grasa saturada, sal, fibra y grado de procesamiento. La palabra “proteico” no debería funcionar como un sello automático de calidad. Conviene comparar productos similares –la composición para 100 gramos– y comprobar, después, cuánto aporta la ración que realmente tomamos.

Además, muchas personas se preguntan si realmente necesitan estos productos para cubrir sus necesidades. La respuesta suele ser más sencilla de lo que parece: a menudo consumimos más proteína de la que creemos, porque no solemos pensar en ella cuando está presente en alimentos habituales. Una mujer de mediana edad puede cubrir una parte importante de sus necesidades diarias con un menú cotidiano: tostadas con café con leche, un plato de lentejas, un yogur como tentempié y una tortilla francesa para cenar.

Carne, frutos secos, legumbres, lácteos, huevos, pescado… son fuentes naturales de proteínas.
margouillat photo/Shutterstock

La pregunta relevante no es solo cuánta proteína tiene un producto, sino si de verdad aporta algo que nuestra alimentación habitual no está proporcionando o cubre una necesidad que realmente tenemos (por ejemplo, en caso de deportistas o personas mayores).

Cómo aprovechar la tendencia con criterio

La creciente atención que reciben las proteínas tiene un aspecto positivo: nos recuerda que la alimentación es clave para mantener la salud y la funcionalidad a medida que envejecemos.

En la mesa resulta útil incluir fuentes proteicas variadas a lo largo del día (legumbres, pescado, huevos, lácteos, tofu, carnes magras), sin olvidar frutas, verduras y alimentos ricos en fibra, y acompañarlo de ejercicio de fuerza adaptado.

La proteína merece la popularidad que ha ganado. Pero la pregunta más útil quizá no sea cuántos gramos añade un producto a su etiqueta, sino si realmente necesitamos ese extra. En una época en la que este nutriente aparece destacado en envases, anuncios y redes sociales, la idea más útil puede seguir siendo la más sencilla: gran parte de la proteína que necesitamos sigue estando donde siempre ha estado, en nuestro plato.

The Conversation

Lidia Daimiel Ruiz recibe fondos de Agencia Estatal de Investigación, y CIBERobn a través de Instituto de Salud Carlos III

Lorena López Lora no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. De los yogures proteicos a TikTok: cómo la proteína se convirtió en la “superestrella” de nuestra dieta – https://theconversation.com/de-los-yogures-proteicos-a-tiktok-como-la-proteina-se-convirtio-en-la-superestrella-de-nuestra-dieta-295256

¿Puede Halloween asustar demasiado a un niño? Cuando el miedo deja de ser divertido

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jennifer Davinia Castrillo Felipe, Docente e investigadora en Psicología, Universidad Europea

ShineTerra/Shutterstock

“No tengas miedo, que es de mentira”. ¿Cuántas veces hemos pronunciado esta frase cuando un niño se asusta ante una máscara, una película o alguien disfrazado? Parece razonable: si le explicamos que no existe ningún peligro, debería tranquilizarse. Sin embargo, el miedo no siempre entiende de explicaciones.

Imaginemos a dos niños frente al mismo personaje de Halloween. Uno se ríe y quiere hacerse una fotografía. El otro rompe a llorar y se esconde detrás de su madre. Ambos observan exactamente lo mismo, pero viven experiencias completamente diferentes.

¿Por qué lo que divierte a uno puede aterrorizar al otro?

Durante la infancia, la capacidad para distinguir entre fantasía y realidad se desarrolla progresivamente. Incluso saber que algo no es real (que es un disfraz, por ejemplo) no implica que podamos controlar automáticamente nuestra respuesta emocional. Una máscara inquietante, un grito inesperado o una figura que aparece de repente pueden provocar una reacción de alarma, incluso cuando sabemos que no existe un peligro real.

Pensemos en nosotros mismos: sabemos que una película de terror es ficción y, aun así, podemos sobresaltarnos. ¿Por qué esperamos de un niño un control emocional que ni siquiera los adultos conseguimos?

Nuestras respuestas al cine de terror, por ejemplo, varían con la edad, según desarrollamos estrategias para afrontar ese tipo de contenidos. Por eso, las explicaciones racionales son útiles en niños mayores, pero los más pequeños, entre los tres y los cinco años, pueden necesitar más cercanía y acompañamiento.

El miedo también crece con nosotros

El miedo es una emoción básica que nos ayuda a detectar posibles amenazas. No es un fallo del desarrollo infantil ni algo que debamos eliminar. De hecho, a medida que crecemos no dejamos de sentirlo: lo que cambia con la edad es aquello que nos asusta.

Durante los primeros años pueden aparecer temores relacionados con la oscuridad, los personajes imaginarios o la separación de nuestros adultos de referencia. Más adelante adquieren importancia otras preocupaciones como hacer el ridículo delante de los compañeros, sentirse rechazado por un grupo de amigos o tener que hablar en público.




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No todos los niños experimentan los mismos miedos ni los superan al mismo ritmo. Influyen el temperamento, las experiencias anteriores, el contexto y las habilidades que van desarrollando para regular sus emociones. Por eso, mientras algunos pequeños disfrutan acercándose a alguien disfrazado de vampiro, otros pueden sentirse desbordados incluso antes de que esa persona se aproxime.

¿Cuándo un susto deja de ser divertido?

En contextos como Halloween, para no sentir miedo es importante que el niño desee participar, sienta que puede alejarse cuando lo necesita y también que le acompañe un adulto que responda a sus señales de malestar. Si comienza a llorar intensamente, intenta escapar o no consigue recuperar la calma, insistir en que continúe puede aumentar su angustia. No necesitamos convertir una celebración en una prueba de valentía.

Una experiencia de miedo puede resultar entretenida, a cualquier edad, cuando sentimos suficiente seguridad y control sobre lo que ocurre. No es lo mismo elegir ponerse una máscara que encontrarse inesperadamente con un adulto disfrazado que grita y se acerca bruscamente.

Cuando intentamos ayudar y conseguimos lo contrario

Ante el miedo infantil, los adultos solemos reaccionar con frases del tipo: “No pasa nada”, “No seas miedoso” o “Mira cómo los demás no lloran”. Sin embargo, minimizar o ridiculizar una emoción puede hacer que el niño se sienta incomprendido.

Validar su miedo no significa confirmar que existe una amenaza. Podemos decirle: “Esa máscara te ha asustado. Estoy aquí contigo”. Después, ofrecerle alternativas: observar desde cierta distancia, descubrir cómo es el disfraz sin la máscara o elegir otra actividad. También podemos anticiparle lo que encontrará: música, luces, disfraces o personas maquilladas. Acompañar no consiste en convencerlo de que deje de sentir miedo inmediatamente, sino en ayudarle a recuperar la seguridad.

¿Y si protegerlo demasiado mantiene el miedo?

Aquí aparece uno de los desafíos de la crianza. Cuando un niño tiene miedo, es natural querer eliminar inmediatamente aquello que le produce malestar. En ocasiones, retirarlo de una situación es necesario y adecuado.

Sin embargo, evitar sistemáticamente cualquier experiencia segura que le genere inquietud puede limitar sus oportunidades de aprender a manejarla. Afrontar gradualmente situaciones temidas, en condiciones adecuadas, puede favorecer nuevos aprendizajes.




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Esto no significa que Halloween deba convertirse en una intervención terapéutica ni que debamos obligar a los niños a enfrentarse a sus temores. Se trata de encontrar un equilibrio entre proteger, acompañar y permitir explorar a su propio ritmo.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Que un niño llore ante un disfraz no significa que tenga un problema psicológico. Conviene prestar atención cuando el miedo persiste, provoca un sufrimiento importante o interfiere en actividades cotidianas como dormir, acudir al colegio o relacionarse con otras personas. En esos casos, puede ser útil solicitar una valoración profesional.

Halloween dura una noche, pero las oportunidades para aprender a relacionarnos con nuestras emociones aparecen durante todo el año. Cuando nuestros pequeños se asustan ante un monstruo de mentira, no es tan importante insistir en que “no existe” como demostrarle que su miedo ha sido comprendido y que tiene a alguien cerca para ayudarle a recuperar la seguridad.

The Conversation

Jennifer Davinia Castrillo Felipe tiene un gabinete privado, Síntesis: Centro de psicología, logopedia y pedagogía.

– ref. ¿Puede Halloween asustar demasiado a un niño? Cuando el miedo deja de ser divertido – https://theconversation.com/puede-halloween-asustar-demasiado-a-un-nino-cuando-el-miedo-deja-de-ser-divertido-295097

¿Qué transportaban los barcos del siglo XVII que se dirigían al Nuevo Mundo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Mora García, Profesor de lengua e investigador, Universidad de Valladolid

_Marina con tres grandes barcos_, de Cornelis Verbeeck. Wikimedia Commons

El descubrimiento de América no solo supuso una revolución por el hallazgo de territorios desconocidos con habitantes y culturas totalmente ajenas para los europeos. También tuvo un gran impulso en diferentes ámbitos, entre ellos el naval.

Con el objetivo de comunicar, controlar y administrar las colonias españolas del Nuevo Mundo, se creó el sistema de la Flota de Indias. Su finalidad era proteger el comercio marítimo y el transporte de las mercancías a ambos lados del océano Atlántico. Para llevar a cabo esta relación comercial, se creó la Casa de Contratación y se centralizó toda su actividad en Sevilla. Este sistema se puso en funcionamiento en el siglo XVI y se prolongó hasta la segunda mitad del XVIII.

El influjo americano en los europeos fue muy importante con el descubrimiento de metales preciosos como el oro y la plata, alimentos como la patata y el cacao, y productos como el tabaco, que se popularizó rápidamente en el Viejo Mundo. No obstante, desde Europa también se transportaban todo tipo de bienes materiales.

Estos envíos eran necesarios porque la civilización americana era desconocida para los europeos y muchos de los productos no existían en este territorio. Además, la falta de infraestructura del continente para la fabricación de bienes hacía que fuese necesario llevar muchos de estos productos. Finalmente, servían para traer de vuelta metales como los ya mencionados oro y plata, junto a materias primas del Viejo Mundo. Por tanto, los productos se empleaban también como moneda de cambio para beneficiarse en los viajes de vuelta de los barcos. Después de todo, la Corona española impuso un monopolio comercial a las colonias, que tenían la obligación de comprar dichas mercancías.

En este sentido, los inventarios de bienes cobran una importancia fundamental porque no existía ningún otro mecanismo legal que recogiese los productos que se trasladaban y garantizase su autenticidad. Con ellos, podemos conocer la diversidad de productos que se cargaban y, de este modo, ahondar en la vida cotidiana del continente americano del siglo XVII.

Los más destacados

En el terreno de la alimentación no solo se enviaron productos básicos como el arroz o el azúcar, que se adaptaron perfectamente al clima del continente americano. También llegaron al Nuevo Mundo especias y condimentos como el azafrán, la nuez moscada, la canela, la pimienta o el jengibre; aderezos como el aceite y el vinagre; encurtidos como la aceituna o la alcaparra; frutos secos como la castaña, la almendra o los dátiles; y frutas como la manzana. Tampoco faltaron los alimentos en conserva para prolongar su vida útil.

Incluso se transportaban bebidas como el anís, el vino tinto y el vino blanco, que ya eran muy populares en el territorio europeo.

Otro ámbito importante era el textil, dado que España contaba con importantes talleres de fabricación. Se llevaban toda suerte de lienzos y telas como el angeo, la anafaya, la beatilla, el brocado, el cordobán y la estameña, entre otros. También llegaron pieles como la badana, el becerro, la cabritilla o la gamuza.

No solo se enviaba la materia prima. Lo sabemos porque los inventarios de mercadurías están repletos de ropa ya confeccionada. Los documentos de la época reflejan almillas, basquiñas, camisas, zamarros, gorgueras o jubones. Además, se incluían prendas para la cabeza, como bonetes, gorras o sombreros, así como calzado como borceguíes o pantuflas.

La indumentaria se podía complementar con diversos adornos –como pasamanos, gargantillas, alamares o bordaduras– y joyas –anillos, sortijas, ahogadores o diamantes–.

En este campo destacaba la chaquira, el arte de unir cuentas de diversas materias primas para confeccionar adornos que los españoles vendían a los indígenas.

Collar de abalorios de colores.
Collar de chaquira que se encuentra en el Museu Paranaense de Brasil.
Wilfredor/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Otros objetos y utensilios de diferentes campos

Asimismo, era muy común que se transportasen enseres del hogar. Viajaban en los barcos camas, colchones, cojines, cobertores, sábanas, manteles, almohadas, espejos o bufetillos, pero también llaves, llaveros, cazuelas, campanillas, candeleros, botas para vino o candados. Ante la imposibilidad de encontrarlos en América, era necesario llevarlos para mantener el estatus social europeo y las costumbres del Viejo Mundo.

La escasez de industria, así como la necesidad de disponer de hierro y acero, explica nuevamente el motivo de que se trasladasen herramientas y utensilios de diverso tipo a América. Eran indispensables para la construcción, la carpintería, la metalurgia o el textil, e incluso para la introducción de cultivos europeos y la ganadería. Por esta razón se localizan clavos, alfileres, alquitaras para destilar, alicates, almocafres para la tierra, bisagras y lancetas de barbero.

Otros productos que aparecen en el inventario están relacionados con la pesca, la música o el mundo ecuestre, fundamental en el transporte, la guerra y el comercio. No faltaban tampoco medicamentos como la triaca, confeccionado fundamentalmente de opio, o el diaquilón, un ungüento para ablandar los tumores, y objetos como la lanceta, una especie de bisturí.

El agárico para fabricar ladrillos, el aguafuerte para controlar la calidad de los lingotes y monedas que se enviaban de vuelta a España, y la caparrosa (un sulfato de cobre, hierro o zinc) para la industria textil o para fabricar tintas para escribir están también documentados. Igualmente, aparecen bienes relacionados con la pintura como el azarcón, de color anaranjado; el bol arménico, una arcilla rojiza; o el génuli, un pigmento de color amarillo, que podían utilizarse para desarrollar la producción artística y artesanal en el Nuevo Mundo.

La guerra y la religión

Para atacar o defenderse, los colonos necesitaban ciertos objetos bélicos. Ahí encontramos armas como el arcabuz, semejante al fúsil; el alfanje, parecido al sable; las dagas y las espadas.

Asimismo, estaban presentes los elementos religiosos, dada la importancia de la evangelización de los pueblos indígenas. Entre ellos se incluyen el agnusdéi, un objeto de devoción, las cruces de cristal con iluminación y los cuadros con motivos católicos para decorar las nuevas iglesias y extender esa fe entre los habitantes de las colonias.

Esta es una breve muestra de los muchos enseres que se enviaron al continente americano desde el territorio español durante el siglo XVII. No solo refleja la importancia de estos viajes para la economía nacional, sino, sobre todo, la profunda transformación productiva, técnica y cultural que experimentó el Nuevo Mundo.


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The Conversation

Javier Mora García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Qué transportaban los barcos del siglo XVII que se dirigían al Nuevo Mundo? – https://theconversation.com/que-transportaban-los-barcos-del-siglo-xvii-que-se-dirigian-al-nuevo-mundo-291921

Hasta dónde llega la huella de los neumáticos del coche

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Escobar Arnanz, Investigador postdoctoral en la Unidad de COP y contaminantes emergentes en medio ambiente, Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)

Tools navigation/Shutterstock

Hay objetos cotidianos a los que rara vez les dedicamos el tiempo que merecen los siglos de desarrollo e innovación que acumulan, y la rueda es uno de ellos.

Su historia se remonta varios milenios, aunque fue a mediados del siglo XIX cuando la invención del caucho y del neumático cambiaron definitivamente las reglas del juego. Entonces comenzó la producción a gran escala de los neumáticos, y con ella, la revolución del automóvil moderno. Transformó el modo en que nos movemos, impulsó la economía y el progreso en positivo se pintó desde entonces con una metáfora: “ir sobre ruedas”.

La abundancia, sin embargo, ha traído consigo importantes retos medioambientales. El efecto del caucho de millones de ruedas en la contaminación de ríos es algo que estamos empezando a poder cuantificar: la muerte de salmones reveló el impacto de un compuesto tóxico procedente de los neumáticos, como veremos con detalle más adelante.

La magnitud del problema ha hecho que Europa, por ejemplo, restrinja el uso de caucho reciclado en los campos de fútbol y otras instalaciones deportivas.

Más allá del tubo de escape

Cada vez que aceleramos, frenamos o tomamos una curva, los neumáticos se desgastan por fricción con el asfalto. Esta degradación del caucho provoca una alta huella contaminante con la liberación al pavimento de microplásticos y aditivos químicos añadidos durante la fabricación del neumático para alargar su vida útil.

Hay estudios que estiman que cada año un vehículo promedio puede emitir más de un kilo de partículas de caucho que acaban en los ecosistemas. Con la lluvia y la escorrentía, estos aditivos viajan desde las cunetas de las carreteras hasta los ríos, donde acaban convertidos en una amenaza invisible para la biodiversidad.

El hallazgo científico que lo cambió todo

Si los neumáticos llevan entre nosotros casi dos siglos, ¿por qué ahora se ha convertido en un importante problema medioambiental?

La respuesta la encontramos a miles de kilómetros de nuestras carreteras. Concretamente en ríos urbanos de la ciudad de Seattle donde durante años se observó cómo poblaciones de salmones Coho, que remontaban el río aguas arriba para desovar, morían de forma masiva en cuestión de horas.

Tras años de investigaciones, en el año 2021 se publicó un estudio en la revista Science que pudo asociar este fenómeno a la presencia de un compuesto: la 6PPD-quinona.

Este compuesto químico se forma cuando el antioxidante 6PPD, añadido como aditivo a los neumáticos para evitar que se degraden, se libera al medio y reacciona con el ozono del aire para formar la 6PPD-quinona, que resulta ser altamente tóxica para ciertas especies acuáticas en concentraciones muy bajas.

El descubrimiento hizo saltar las alarmas a nivel mundial e impulsó las investigaciones en torno a la 6PPD-quinona y otros compuestos relacionados con aditivos de los neumáticos. Además, nos hizo ser conscientes de que los neumáticos tienen una huella medioambiental elevada a la que durante años no se ha prestado la suficiente atención.

Situación en nuestro entorno

Para comprender las dimensiones de este problema, es importante monitorizar y conocer la distribución de estos contaminantes en el medio ambiente. De ese modo se podrán adoptar medidas que mitiguen su impacto.

En España, hemos identificado recientemente en cuenca hidrográfica del río Tajo la presencia de más de 40 aditivos relacionados con los neumáticos, incluyendo la 6PPD-quinona.

Los niveles más elevados de estos compuestos están cerca de los núcleos urbanos y con mayor tráfico. Esto demuestra que los procesos de escorrentía desde las carreteras son una fuente importante de contaminantes que acaban en los ríos.

Además de su dispersión y posible toxicidad, otro hecho que agrava su impacto medioambiental es que muchos de esos aditivos son extremadamente resistentes a la degradación en las estaciones de depuración de aguas residuales. Los sistemas vigentes no son completamente efectivos para tratar contaminantes emergentes.

Regulación y futuro sostenible

Uno de los grandes dilemas actuales de la industria automotriz es que no existe todavía un sustituto comercial directo para compuestos como el 6PPD, que permitan mantener los neumáticos igual de seguros frente a la formación de grietas físicas sin generar subproductos tóxicos.

La solución a esto no pasa por volver a la era preautomóvil, sino por entender que el progreso tecnológico debe ir de la mano de una responsabilidad ambiental. La gestión y regulación junto con la monitorización continua y el desarrollo de nuevos materiales son piezas fundamentales de este puzle.

La buena noticia es que estudios científicos como los anteriormente mencionados consiguen permear en las instituciones. Por primera vez, la normativa Euro 7 ha dado un paso histórico al regular no solo las emisiones de tipo gaseoso, sino también las emisiones de partículas que provienen del desgaste de frenos y neumáticos.

Fin del caucho reciclado en los campos de fútbol

El caucho reciclado para césped artificial es el material de relleno estrella en campos de fútbol y zonas deportivas. Proviene principalmente del reciclaje de neumáticos fuera de uso (caucho SBR) y cumple un papel crucial en el rendimiento y la estabilidad del terreno. Pues bien, la Comisión Europea ha prohibido la comercialización de este granulado de caucho sintético como relleno a partir de 2031.

La huella de los neumáticos deja un rastro que cada vez podemos descifrar de un modo más preciso. Al final, el objetivo de estas medidas y normativas es claro: disfrutar de los beneficios de la movilidad sin que el precio a pagar sea la salud de nuestros ríos, la integridad de nuestros ecosistemas, e incluso evitar la toxicidad en áreas de uso popular, como los campos de fútbol.

The Conversation

Los trabajos realizados forman parte del proyecto PID2019-105990RB-I00 que fue financiado por el MICIU/AEI/10.13039/501100011033.

Los trabajos realizados forman parte del proyecto PID2019-105990RB-I00 que fue financiado por el MICIU/AEI/10.10039/501100011033.

– ref. Hasta dónde llega la huella de los neumáticos del coche – https://theconversation.com/hasta-donde-llega-la-huella-de-los-neumaticos-del-coche-293852

Iran : l’État profond des Gardiens de la révolution

Source: The Conversation – in French – By Sophia Mahroug, Professeure assistante au département d’histoire, Sorbonne université Abu Dhabi, Sorbonne Université

Créée en 1979, la « Légion des gardiens de la révolution islamique d’Iran » (sepah-e pasdaran-e enqelab-e eslami) est souvent présentée comme une organisation militaire monolithique, alors qu’elle regroupe des acteurs aux profils et aux intérêts variés. Dans Une histoire des gardiens de la révolution, de 1980 à nos jours, qui vient de paraître aux Presses universitaires de France, et qui est tiré de sa thèse soutenue en 2024, Sophia Mahroug, maître de conférences en histoire des relations internationales à Sorbonne Université Abu Dhabi, retrace l’évolution de cette organisation au rôle central dans l’appareil d’État iranien. L’étude de la trajectoire de ses membres, des hauts gradés aux technocrates et aux idéologues, reflète sa diversité interne et met en lumière son rôle dans la résilience dont le régime iranien fait preuve depuis plus de quarante-cinq ans. Extraits de la conclusion.


La guerre menée conjointement par les États-Unis et Israël en Iran le 28 février 2026 révéla au grand jour une structure tenace et complexe de l’appareil d’État iranien, duquel les gardiens devenaient ouvertement les maîtres après la mort de leur guide suprême Ali Khamenei, après vingt-sept ans de règne.

Les spéculations médiatiques et ministérielles quant à la nature de la boîte noire politique d’un alliage inédit d’institutions – mêlant un héritage à la fois khomeyniste et romano-germanique – allaient bon train bien avant la guerre, surtout depuis le nouvel embrasement du Moyen-Orient survenu le 7 octobre 2023, après l’attaque du Hamas en Israël. (…)

Quoi qu’il en soit, les assassinats politiques d’Ismaël Haniyeh en juillet 2024 puis, en septembre 2024, de Hassan Nasrallah, secrétaire général du Hezbollah depuis février 1992, soulevèrent bien des questions sur la composition de la Légion, comme les liens de celle-ci avec les milices du Hezbollah, des Houthis et du Hamas ; l’énumération des disparitions qui suivirent jusqu’à l’assassinat de Khamenei (février 2026) puis d’Ali Larijani (mars 2026), créerait une litanie. Les diverses interrogations quant à la nature du régime et du Corps des gardiens nous ont été personnellement posées, dans la presse ou au détour de discussions informelles avec différents services ministériels et européens : qui, parmi les gardiens, peut trahir les idéaux de la révolution islamique et de l’Axe de la Résistance ? Quels pasdaran seraient aux commandes ? Que voulaient les gardiens ? Qui dirige vraiment l’Iran ?

Outre notre refus de nous faire Pythie, nous nous interrogeons encore sur la pertinence de ces questions pour nous éloigner d’une éventuelle bévue. Pour comprendre la deuxième armée du Moyen-Orient et son rôle dans ce brasier régional, pour saisir sa résistance et le maintien de son régime, même après les attaques de la première armée du monde, ne faut-il pas d’abord saisir de quoi la Légion est faite, par quelle histoire elle est traversée ?

Le frisson de connaître les hommes de l’ombre, les traîtres et les fomenteurs cachés d’opérations ciblées avait peut-être détourné les analystes et les chercheurs de réalités plus profondes et pourtant plus accessibles, la culture et la sociologie de ces membres du Sepah [traduction du persan pour le Corps des gardiens de la révolution, terme originaire du vieux-perse (spāda), communément employé dans les armées perses, mogholes, balkaniques et ottomanes], découvertes à travers les sources numériques. À l’écriture de ces dernières lignes, la faute se répète. Trump s’entiche au sommet du G7 à Évian-les-Bains d’avoir enfin signé avec l’Iran le 14 juin 2026 un peace deal – qui n’est pour l’heure qu’un mémorandum d’entente actant temporairement la fin des opérations militaires au Liban et en Iran et la réouverture du détroit d’Ormuz –, et la machine médiatique annonce la fin de la guerre sans s’attarder sur la résultante du conflit : le renforcement d’une élite militaire pragmatique renouvelée aux commandes de la République islamique et enrichie par la guerre.

Alors qu’il devait être l’autorité exécutive de dernière instance, le nouveau guide suprême Mojtaba Khamenei semble être un riche colosse aux pieds d’argile, entouré de conseillers visionnaires. À l’inverse, le président du Parlement Mohammad Qalibaf, ancien commandant des narrateurs [unité du « département d’histoire » du Sepah créée en 1981, qui deviendra à la fin de la guerre Iran-Irak un centre de recherche en histoire affilié à la Légion] devient le chef de guerre le plus crédible aux yeux des ennemis américains pour négocier. Quant au président réformiste Massoud Pezeshkian, vitrine démocratique de l’Iran, sa marge de manœuvre est si faible qu’il a fini par soumettre sa lettre de démission au guide suprême, qui l’a refusée.

Pour pallier ces manquements, le « modèle de la Défense sacrée » que nous avons formulé vise à offrir d’autres chemins d’analyse que ceux, fort stériles, du décryptage immédiat et souvent partial. (…)

Les gardiens de la culture ou de l’historiographie de la Défense sacrée, bien qu’ils ne soient certes pas au centre de la décision opérationnelle des armées, continuent à graviter autour des questions épineuses de sécurité et de stratégie, par les liens de camaraderie qui les unissent entre eux.

Au bureau politique, [Mohammad] Dorudiyan [gardien de la révolution devenu historien, créateur du département d’histoire dans lequel figurait Mohammad Qalibaf] avait été le camarade d’Ali Shamkhani, ministre de la Défense entre 1997 et 2005 et conseiller militaire de Khamenei, assassiné le même jour que son guide ; Ali Mohammad Naini, l’expert de la guerre douce, avait côtoyé durant ses jeunes années Safavi et Jafari, tous chefs d’état-major du Sepah entre 1997 et 2007 puis 2007 et 2019, et Qalibaf, maire de Téhéran entre 2005 et 2017 et président du Parlement depuis 2020. Si ces hommes du domaine de la Défense sacrée ne sont jamais loin des cercles du pouvoir, l’ouvrage montre qu’il faut désormais les intégrer dans l’analyse. Parce que la « culture » devenait un instrument militaire, parce que l’« information » devenait l’arme d’une guerre quasi civilisationnelle contre les États-Unis et leur modèle hégémonique à partir de la seconde moitié des années 2000, le sujet de la culture et de la Défense sacrée montrait l’implication des gardiens dans la vie sociale et dans des cadres institutionnels sous des formes plurielles. (…)

Pour comprendre le jeu diplomatique iranien dans la région, il faut saisir ce qui motive ses joueurs, quelle sociologie et quelle histoire les traversent. Élu président de la République en juin 2024 après la mort accidentelle d’Ebrahim Raisi, Massoud Pezeshkian est un cas intéressant. Personnalité politique du camp réformiste, chirurgien cardiologue azéri et kurde – ethnie que l’on trouve rarement parmi les élites politiques iraniennes –, Pezeshkian n’est pas gardien et est même un opposant politique des principistes. Engagé contre la violence d’État, en faveur des libertés individuelles et d’un rapprochement diplomatique et économique avec l’Europe, le nouveau président s’est pourtant toujours illustré comme un fervent soutien de la Légion et de l’Axe de la Résistance lors des diverses escalades militaires avec Israël et les États-Unis.

Au rebours de ses prédécesseurs du clergé chiite, qu’ils fussent principistes comme Raisi, centristes comme Rohani et Rafsanjani ou réformistes comme Khatami, Pezeshkian dispose encore d’un lien bien plus fort avec les gardiens : celui de la guerre. Âgé de 30 ans lorsqu’il arrive sur le front comme jeune médecin-combattant en 1984, Pezeshkian garda cette proximité indicible avec la Légion que même les idées et le pouvoir politiques n’avaient pu briser. Aux côtés d’autres membres réformistes du Parlement, Pezeshkian, député entre 2008 et 2024, alla jusqu’à porter l’habit pasdar en avril 2019 pour afficher son soutien à la Légion. Afin d’expliquer ce geste, il déclarait :

« Je porte toujours l’uniforme de la Légion. Celle-ci est différente de ce que vous en percevez aujourd’hui. Sans elle, le pays aurait été divisé. »

Ces extraits sont tirés d’Une histoire des gardiens de la révolution, de Sophia Mahroug.
PUF, 2026

Le soutien au Sepah d’une personnalité réformiste, président de la République islamique depuis juin 2024, corrobore ce que ce livre aura démontré : c’est bien la guerre Iran-Irak et la participation de la Légion à ce conflit qui structurent la pensée politique et la diplomatie en République islamique. Que ce soit dans la guerre Iran-Irak entre 1980 et 1988 ou dans la lutte contre les talibans aux côtés de Qassem Soleymani à la fin des années 1990, les manœuvres américaines abordées tout au long de cet ouvrage avaient provoqué autant de déception que de méfiance dans les relations diplomatiques. Les vétérans, qu’ils soient réformistes, centristes ou principistes, avaient retenu les leçons de la Défense sacrée [expression héritée de la propagande iranienne pour nommer la défense iranienne dans la guerre Iran-Irak (1980-1988) qui, par extension, désigne la politique culturelle et informationnelle des gardiens de la révolution depuis les années 1990]. (…)

En 2026, les innombrables prévisions d’un changement de régime, héritage de la doctrine du Greater Middle East des néoconservateurs de l’administration Bush, se sont rapidement confrontées à ce réel : faite de plusieurs continuités impérialistes – l’Iran demeure un empire millénaire –, la République islamique administre un territoire multiethnique et multiconfessionnel, par le biais d’intermédiaires bureaucratiques à la fois loyaux et compétents, qui lui assurent une continuité de ses frontières, par-delà les ruptures idéologiques et les guerres traversées.

The Conversation

Sophia Mahroug ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Iran : l’État profond des Gardiens de la révolution – https://theconversation.com/iran-letat-profond-des-gardiens-de-la-revolution-293363

Comment sortir d’une culture présidentielle qui bloque notre démocratie ?

Source: The Conversation – France in French (3) – By Bastien François, Professeur de science politique, Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne


L’ESSENTIEL

  • La Constitution de 1958 est-elle à l’origine du blocage parlementaire et démocratique que nous vivons depuis la dissolution de 2024 ?

  • En réalité, le problème réside dans une pratique présidentialiste non écrite mais très ancrée, qui laisse à penser que le président doit absolument gouverner.

  • L’adoption d’un scrutin proportionnel aux législatives permettrait d’installer une culture du compromis, avec un gouvernement responsable devant le Parlement et un chef de l’État retrouvant son rôle d’arbitre.


Depuis les élections législatives anticipées de 2024, nous vivons une situation inédite et, par bien des aspects, chaotique. Les constitutionnalistes sont partout dans les médias, certains articles de la Constitution sont devenus célèbres – notamment le désormais fameux 49.3. La Constitution serait-elle donc au cœur de la crise que nous vivons ? En serait-elle même responsable ?

Ce serait paradoxal. Car notre Constitution a précisément été écrite pour faire face à une situation d’absence de majorité stable à l’Assemblée nationale.

La logique constitutionnelle de 1958

En 1958, nul n’imagine en effet qu’une majorité cohérente et disciplinée puisse soutenir durablement un gouvernement sur la durée d’une législature. Cela n’était jamais arrivé sous les IIIᵉ et IVᵉ Républiques.

Il faut donc trouver dans l’ingénierie constitutionnelle ce que le système politique paraît incapable de produire. C’est ce qu’explique Michel Debré en août 1958 :

« Parce qu’en France la stabilité gouvernementale ne peut résulter de la loi électorale, il faut qu’elle résulte au moins en partie de la réglementation constitutionnelle. »

D’où la mise en place de mécanismes de « rationalisation du parlementarisme », destinés à permettre au gouvernement de se maintenir et de mener à bien sa politique même en l’absence d’une majorité solide.

Et parce que les constituants craignent que cela ne suffise pas, ils donnent au président de la République un rôle particulier : celui d’une « clé de voûte » qui, en raison de sa position, peut équilibrer les poussées contraires du gouvernement et du Parlement. Cet « arbitre » dispose pour cela de pouvoirs propres, comme la nomination du premier ministre, le référendum ou la dissolution de l’Assemblée nationale. Mais, et c’est essentiel, la Constitution ne fait nullement du président une puissance gouvernante au quotidien.

Voilà donc une Constitution pensée pour résister à l’absence de majorité. Et puis, très rapidement, alors même que le « fait majoritaire » (présence d’une majorité parlementaire qui soutient le gouvernement) apparaît et semble se consolider définitivement au début des années 1970, le président de la République devient la plupart du temps et sans qu’une seule ligne de la Constitution soit modifiée en ce sens, le chef réel du pouvoir gouvernant.

Aux sources du blocage parlementaire

Pourquoi, dès lors, cette Constitution semble-t-elle aujourd’hui impuissante ? Pourquoi paraît-elle même parfois constituer la source du blocage ?

Parce qu’en réalité il y a deux Constitutions. L’originale, modifiée à de nombreuses reprises, revêtue du sceau de la République et publiée au Journal officiel. Et une autre Constitution, celle qui est dans nos têtes, et qui a un degré de réalité bien supérieur pour nous tous. Cette dernière est le produit de décennies de pratique présidentialiste qui a installé des croyances, des attentes et des réflexes qui nous paraissent désormais naturels.

Pour nous, Français, il est ainsi devenu évident que le président doit gouverner et que, pour cela, il doit disposer d’une majorité à l’Assemblée nationale. Plus encore, il nous semble anormal qu’il ne puisse pas gouverner. N’est-il pas élu au suffrage universel direct ? On oublie pourtant que, dans 13 autres pays de l’Union européenne, le président est lui aussi élu directement sans pour autant gouverner comme en France. Le lien entre élection directe et pouvoir gouvernant n’a donc rien d’automatique : il est le produit d’une histoire et de pratiques politiques.

La Constitution de 1958 a ainsi été progressivement désactivée dans nos représentations. Depuis longtemps maintenant les deux Constitutions – celle qui est écrite et celle qui est dans nos têtes – ne coïncident plus.

La crise actuelle est donc moins celle du texte de 1958 que celle de cette Constitution intériorisée : celle d’un président qui n’est plus arbitre, mais gouvernant suprême ; celle qui suppose qu’une majorité parlementaire doit prolonger son élection ; celle dans laquelle le premier ministre n’a pas à demander la confiance de l’Assemblée nationale.

Nul ne peut dire, bien sûr, si la Constitution de 1958 aurait pu faire mieux dans la situation que nous vivons.

Il est facile en revanche de constater que la Constitution dans les têtes est au cœur de la crise politique ouverte en 2024, car elle impose des attentes et des comportements qui rendent impensable un fonctionnement parlementaire du texte de 1958.

Dans un paysage politique ultrafragmenté, la Constitution dans les têtes bloque toute possibilité de coalition qui aurait pu naître de compromis parlementaires encouragés par un arbitre présidentiel. Et nous continuons à attendre de la prochaine élection présidentielle qu’elle rétablisse magiquement la situation à laquelle nous nous sommes habitués – un président puissant disposant d’une majorité disciplinée – alors même qu’une telle configuration est dorénavant devenue très improbable.

La crise n’est donc pas celle du texte constitutionnel de 1958, mais celle d’une culture présidentialiste intériorisée qui empêche toute adaptation à une fragmentation durable de l’espace politique.

La proportionnelle, un outil pour sortir de la culture présidentialiste ?

Mais si la Constitution dans nos têtes conduit au blocage, comment réformer cette Constitution, qui est bien plus une culture politique qu’un texte amendable ?

Il me semble que la solution – du moins si l’on pense que le « fait majoritaire » est définitivement condamné ou qu’il ne peut bénéficier, éventuellement, qu’à des forces illibérales – ne peut passer que par une réforme du mode de scrutin.

Car notre difficulté n’est pas seulement l’absence de majorité le soir du second tour des législatives, c’est aussi notre incapacité à penser cette absence autrement que comme une anomalie. Or, tant que le scrutin majoritaire continuera à structurer la vie politique, il entretiendra l’illusion qu’une majorité « présidentielle » issue directement des élections législatives peut exister, qu’elle est la norme, et que la fonction de l’élection des députés est de produire mécaniquement un camp victorieux en capacité de gouverner seul. Autrement dit, il reconduit sans cesse la Constitution dans nos têtes : celle d’un président-chef, soutenu par une Assemblée disciplinée, exerçant un pouvoir gouvernant quasi exclusif.

À l’inverse, la proportionnelle transforme immédiatement le sens même des élections législatives. Elles ne désignent plus un vainqueur supposé gouverner sans partage : elles produisent une Assemblée parlementaire représentative des rapports de force réels et imposent, presque automatiquement, que le pouvoir exécutif soit le résultat d’une négociation parlementaire postélectorale. La question n’est plus seulement « Qui a gagné ? », mais aussi « Qui peut construire une majorité ? ». Ce déplacement est décisif, car il oblige les acteurs politiques à se comporter autrement, à inventer des formes de compromis, à contractualiser des accords de gouvernement, à accepter que gouverner ne signifie pas dominer mais composer. Le premier ministre n’est plus nécessairement le lieutenant du président : il est celui qui peut rassembler une majorité parlementaire.

En ce sens, la proportionnelle n’est pas seulement une réforme électorale. Elle fabrique de nouvelles pratiques – coalitions, accords, contrats de gouvernement – et ces pratiques, à leur tour, transforment les représentations.

Elle ne garantit pas la stabilité. Elle garantit autre chose dont nous savons l’importance aujourd’hui : la possibilité de fabriquer de la stabilité par le compromis.

Et peu à peu, une autre Constitution dans les têtes pourrait se substituer à la précédente : non plus celle d’un président tout-puissant en quête de majorité automatique, mais celle d’un gouvernement responsable devant le Parlement et où le chef de l’État retrouve son rôle d’arbitre. La proportionnelle pourrait ainsi réconcilier la Constitution que nous avons dans nos têtes avec la Constitution écrite.

The Conversation

Bastien François ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Comment sortir d’une culture présidentielle qui bloque notre démocratie ? – https://theconversation.com/comment-sortir-dune-culture-presidentielle-qui-bloque-notre-democratie-293396