Entre el bolsonarismo y un Lula 4.0: Brasil vota dividido y habrá segunda vuelta presidencial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Asbel Bohigues, Profesor de Ciencia Política, Universitat de València

Acto electoral del candidato Flávio Bolsonaro en Río de Janeiro el pasado 16 de agosto. Focus Pix/Shutterstock

Brasil ha votado este domingo 4 de octubre para elegir al presidente y vicepresidente de la República, los gobernadores y las asambleas legislativas de los Estados, la totalidad de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado. Más de 158 millones de brasileños y brasileñas estaban llamados a las urnas.

El senador Flávio Bolsonaro ha sido el candidato más votado en las presidenciales, con el 47,03 % de los votos válidos, frente al 45,16 % del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva. Ninguno ha superado el 50 % necesario para ganar en primera vuelta, por lo que ambos volverán a enfrentarse el próximo 25 de octubre.

El primer balance favorece a la derecha y, especialmente, al bolsonarismo, que refuerza su presencia institucional y llega con ventaja a la segunda vuelta. Sin embargo, la presidencia de la República sigue abierta. Queda por ver si Brasil tendrá un cuarto mandato de Lula o si el apellido Bolsonaro regresará a la presidencia.

Bolsonaro: un liderazgo familiar

La ausencia de Jair Bolsonaro, padre de Flávio, en esta contienda tiene una explicación judicial. En 2023, el Tribunal Superior Electoral lo inhabilitó durante ocho años por abuso de poder político. En 2025 llegó la condena penal por la trama golpista destinada a impedir la alternancia tras las elecciones de 2022. La candidatura de su hijo mayor se produce, por tanto, en un contexto marcado por las consecuencias de aquella derrota y del intento antidemocrático de revertirla.

Aunque se había barajado una candidatura presidencial del gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, Jair Bolsonaro eligió respaldar a su hijo Flávio. La dimensión familiar del bolsonarismo va más allá de la presidencia. Su mujer Michelle Bolsonaro y su hijo Carlos Bolsonaro han sido electos para el Senado, mientras que Jair Renan Bolsonaro y Renato Bolsonaro, hijo y hermano del expresidente, respectivamente, han obtenido escaños en la Cámara de Diputados.

Estos resultados apuntan a la consolidación de un liderazgo personal y familiar, articulado a través del Partido Liberal (PL).

Ejes de campaña

La inseguridad, el coste de vida y el endeudamiento de los hogares han ocupado un lugar central en la campaña. A estas preocupaciones se ha añadido la relación con Estados Unidos. Las disputas por los aranceles de la administración Trump y la designación por parte de Estados Unidos de dos grupos criminales brasileños, Primeiro Comando da Capital y el Comando Vermelho, como organizaciones terroristas han incorporado una dimensión internacional al debate electoral.

Otro asunto destacado ha sido el escándalo del Banco Master, cuyo antiguo propietario, Daniel Vorcaro, está siendo investigado por un presunto fraude financiero. Sus ramificaciones alcanzan a figuras de todos los sectores políticos y al propio Supremo Tribunal Federal.




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Polarización máxima

La campaña presidencial ha vuelto a organizarse alrededor de dos grandes polos: la izquierda liderada por Lula y la derecha articulada por el bolsonarismo. Ambos candidatos concentraron conjuntamente más del 92 % de los votos válidos: Flávio Bolsonaro ha obtenido 56,1 millones de sufragios frente a los 53,9 millones de Lula da Silva. Las demás candidaturas quedaron a considerable distancia de los dos favoritos. Ninguna alcanzó el 3 % de los votos. El tercer puesto corresponde al escritor de autoayuda Augusto Cury, con el 2,89 %.

La segunda vuelta del 25 de octubre resolverá quién gobernará Brasil durante los próximos cuatro años. Lula debe remontar una diferencia de unos 2,2 millones de votos. Las candidaturas eliminadas para la segunda vuelta suman aproximadamente el 7,8 % de los votos válidos, algo más de nueve millones de sufragios que son decisivos.

El predominio de candidaturas de derecha entre los eliminados ofrece a Flávio una reserva potencial de apoyos mayor. Al igual que en Chile el año pasado y en Colombia hace unos meses, la derecha tiene a priori más margen que la izquierda para crecer.

La competencia ajustada entre ambos candidatos ya aparecía en los últimos sondeos. La encuesta de Quaest publicada en la víspera situaba a Lula en el 46 % y a Flávio en el 45 %, dentro del margen de error. Las urnas han colocado por delante al candidato del PL. Su crecimiento en los últimos sondeos, acompañado del retroceso de otras candidaturas, sugiere una concentración del voto de derechas en torno a su candidatura.

Por su parte, los resultados legislativos confirman la persistencia de la fragmentación partidista y el fortalecimiento del Partido Liberal. Con 121 de los 513 diputados, el PL ocupará cerca del 24 % de la Cámara y tendrá la mayor bancada desde 1994. En el Senado, la proyección es de 28 de los 81 escaños, algo más de un tercio del total. Será también la primera fuerza de esta cámara.

Contexto regional

La elección brasileña tiene una dimensión que trasciende sus fronteras. En 2022, la victoria de Lula se inscribió en un ciclo regional marcado por el llamado “giro a la oposición”.




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Gobiernos de distinto signo perdían las elecciones y la alternancia se convertía en la tendencia dominante. El regreso de la izquierda a Brasil formaba parte de ese proceso de castigo a los oficialismos.

En 2026, una eventual victoria de Flávio Bolsonaro reforzaría el avance de la derecha en América Latina. Brasil podría sumarse a Chile, Honduras, Colombia y Perú como otro país en el que las derechas ganan las elecciones y se alinean más con Trump 2.0.

Desde su regreso a la presidencia, Trump ha combinado el respaldo retórico a candidaturas afines con distintas formas de intervención y presión más propias del hard power (poder duro), desde la operación militar en Venezuela hasta el bloqueo de Cuba. Así, aliados y aliadas de Trump están ganando elección tras elección. A pesar de la gran heterogeneidad y realidad social y económica de cada país, América Latina es cada vez más afín a Estados Unidos (a Trump, para ser más precisos). El Escudo de las Américas cuenta cada día con más miembros, y quizá sume otro el próximo 1 de enero, cuando inicie el nuevo mandato presidencial brasileño.

Resiliencia democrática

En ciencia política, una de las definiciones más conocidas y minimalistas de la democracia corresponde al politólogo Adam Przeworski, quien afirmó: “es un sistema en el que los partidos (de gobierno) pierden las elecciones”. Brasil sería un caso más en esta definición mínima, pero hay más en juego.

El regreso de Lula en 2023 tras la presidencia de Bolsonaro padre se vivió en muchos sectores como una suerte de restauración democrática. El informe de V-Dem de 2026 identifica su victoria en 2022 como el punto de inflexión que permitió revertir el proceso de erosión democrática.




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Estamos asistiendo en vivo y en directo a un test de las teorías sobre resiliencia democrática. O, si se prefiere, sobre cómo pueden morir las democracias.

Se ha escrito mucho sobre cómo se erosiona una democracia desde dentro, cómo actúan autócratas electos y cómo hacer para derrotarlos en unas elecciones. La novedad en el actual panorama político tiene que ver con lo que sucede después. Es decir, con el modo de mantener a esa fuerza poco o nada democrática alejada del poder.

Estas elecciones muestran lo que ya vimos en EE. UU. en 2024: que se haya derrotado a una fuerza de derecha antidemocrática no significa que esta desaparezca y no vuelva a ganar. En Brasil, la posible victoria de Bolsonaro, ahora Flávio y no Jair, podrían confirmar esta tendencia.

The Conversation

Asbel Bohigues no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Entre el bolsonarismo y un Lula 4.0: Brasil vota dividido y habrá segunda vuelta presidencial – https://theconversation.com/entre-el-bolsonarismo-y-un-lula-4-0-brasil-vota-dividido-y-habra-segunda-vuelta-presidencial-293586

Repunte de covid-19 en España: lo que dicen los datos sobre bebés, mayores y vacunación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Daniel Sepúlveda Crespo, Investigador Miguel Servet, Instituto de Salud Carlos III

Un compañero que tose en la oficina, un hijo que vuelve de la guardería con mocos, un padre mayor al que el malestar no se le acaba de quitar. Si esas escenas le suenan de las últimas semanas, no son solo impresiones. El último informe del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), correspondiente a la semana 39 de 2026 (21-27 de septiembre), confirma que las infecciones respiratorias agudas han cruzado en España el umbral epidémico, aunque con una intensidad baja. En la vigilancia epidemiológica, la intensidad no mide la gravedad de la enfermedad, sino cuánta transmisión hay en comparación con temporadas anteriores. El virus que más pesa en esa subida no es el de la gripe, que todavía no ha llegado, sino el SARS-CoV-2.

¿Hay motivo para preocuparse? Los datos apuntan a un aumento esperable, que conviene seguir con atención pero que, por ahora, no se sale de lo habitual.

Una ola que acaba de empezar

En la semana 39, algo más de una de cada cuatro muestras analizadas en atención primaria dio positivo a covid-19 en España, frente a apenas un 4 % de la gripe. La incidencia estimada rondó los 120 casos por cada 100 000 habitantes y la hospitalización, los 1,7. Conviene matizar que es un cálculo del ISCIII a partir de los casos que se atienden en los centros de salud, no el total de contagios reales, muchos de los cuales ni siquiera se diagnostican.

Son cifras en aumento, pero del mismo orden que las de la onda del año pasado, que alcanzó su máximo en la semana 38 con 92 casos por 100 000 y 1,6 hospitalizaciones. La palabra “onda” describe bien lo que ocurre: un virus respiratorio no se propaga de manera uniforme, sino que sube durante unas semanas, llega a un máximo y desciende, como una ola. Lo que vemos ahora es el arranque de una de ellas, y todavía no sabemos dónde estará su cima.

Figura 1. Tasa estimada de covid por temporada. Vigilancia en atención primaria. Temporadas 2022-2023 a 2025-2026. Fuente: SiVIRA.
CC BY-NC-SA

¿Algo fuera de lo normal?

Nada sugiere que lo sea. El SARS-CoV-2 no sigue un calendario estacional estricto, pero en los últimos años ha dado con frecuencia ondas a finales del verano y en otoño, y su tamaño varía mucho de un año a otro. Según el Ministerio de Sanidad, la temporada 2024-2025 dejó unos 886 000 casos estimados; la de 2025-2026, mucho más suave, unos 210 000.

¿Por qué ahora? La microbióloga María del Mar Tomás, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), señala dos factores: la pérdida progresiva de inmunidad, sobre todo en mayores y personas con enfermedades de base, y el regreso a los espacios cerrados tras el verano. Tampoco cree que el repunte se deba a una variante más agresiva.

Hay, eso sí, una variante en el radar, BA.3.2, con muchas mutaciones en la proteína que el virus usa para entrar en las células. La Organización Mundial de la Salud la vigila desde diciembre de 2025 y no ha encontrado indicios de que cause una enfermedad más grave. Los datos genómicos públicos llegan solo hasta la primavera, de modo que no permiten atribuirle el aumento actual.

Los más pequeños y los más mayores

Como en otras ondas, no todos los grupos de edad la notan igual. En la semana 38, la tasa de casos atendidos por covid-19 en menores de un año pasó de 124 a 226 por 100 000, la más alta de todas las edades. También subió con fuerza entre los mayores de 70 años. En los más pequeños aumentan además la bronquitis y la bronquiolitis, aunque no pueden atribuirse solo a la covid-19, porque las provocan varios virus.

Vacunarse a tiempo

Las campañas de gripe y covid-19 se despliegan por fases y cada comunidad fija su calendario. Galicia ya ha empezado por las residencias, y Madrid y Cataluña lo hacen a comienzos de octubre.

Sanidad recomienda la vacuna del covid-19 a las personas de más de 70 años, a quienes residen en centros sociosanitarios, a las embarazadas y a quienes tienen condiciones de riesgo. El personal sanitario y los convivientes de personas vulnerables también pueden recibirla. Basta una dosis, respetando tres meses desde la última dosis o infección. Vacunar a la gestante protege además al recién nacido durante sus primeros meses. Las dosis se han actualizado a la variante XFG por recomendación de la Agencia Europea del Medicamento.

Conviene tener claro qué se puede esperar de ella: la vacuna previene sobre todo la enfermedad grave y la muerte, y frena menos el contagio. Es como un abrigo que no impide notar el frío, pero evita que acabe en neumonía.

Lo que falta por saber

Las cifras citadas son estimaciones de una red de centros centinela, se revisan con el tiempo y no son comparables entre comunidades autónomas. Falta saber hasta dónde crecerá la onda y si la gripe y el virus respiratorio sincitial se sumarán en las próximas semanas. Los informes semanales serán la mejor guía.

Un repunte esperable no es un repunte irrelevante. Los más expuestos a complicaciones son los más pequeños y los más mayores. Para los mayores y las personas de riesgo, la vacuna llega con la onda ya iniciada, pero aún a tiempo de protegerlos en las semanas que quedan por delante. Para el resto, entender cómo se comporta el virus ayuda a no alarmarse y a no despreocuparse. La covid-19 ya no es una emergencia, pero sigue siendo un virus con el que toca convivir cada otoño.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Repunte de covid-19 en España: lo que dicen los datos sobre bebés, mayores y vacunación – https://theconversation.com/repunte-de-covid-19-en-espana-lo-que-dicen-los-datos-sobre-bebes-mayores-y-vacunacion-293470

El 29-N, entre Ceuta y la vivienda: las dos batallas que decidirán las elecciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Luis Manfredi, Professor International Studies & Journalism, Universidad de Castilla-La Mancha

Pedro Sánchez, durante su convocatoria para anunciar el adelanto electoral. Pool Moncloa/Fernando Calvo y Sandra Armada

España irá a elecciones. El presidente del Gibierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la convocatoria de generales para el próximo 29 de noviembre. Será su sexta ocasión como candidato. La decisión abre una nueva fase de incertidumbre política en un país que ha convertido la excepcionalidad en rutina y la negociación permanente –¡entre socios parlamentarios!– en condición de gobierno.

Buscando la estabilidad política

Tras tres años marcados por coaliciones, pactos territoriales y un Parlamento inoperativo, los electores decidirán no solo quién gobierna, sino también qué modelo de estabilidad política desean para la próxima legislatura.

Los dos contendientes principales presentan trayectorias políticas y personales muy diferentes. El candidato Sánchez (PSOE) ha transformado su bajo perfil orgánico en una suerte de líder carismático de la socialdemocracia europea con aspiración internacional. Las entrevistas en medios internacionales, los constantes viajes y su propia proyección han contribuido a figurar en el –cada vez más– reducido club de líderes progresistas del planeta.

La retórica internacional ensalza sus cualidades (buena presencia, respuesta dinámica, eslóganes), aunque sea a costa de cierto desinterés por las instituciones y los procedimientos domésticos.

En cambio, el candidato Alberto Núñez Feijóo (PP) ha construido su imagen sobre la sobriedad, la experiencia en la gestión pública y la paciencia. No representa un arquetipo de carisma en tiempos de TikTok, sino el aprovechamiento de la ola del cambio. Tras ocho años, el gobierno socialista sufre el desgaste silencioso y una cierta negatividad acumulada. Así, el candidato popular transmite seguridad al electorado, aunque no apasione.

La campaña se interpretará como un plebiscito sobre el liderazgo de Sánchez, pero también como una prueba sobre la capacidad del sistema político español para producir gobiernos estables en un entorno cada vez más polarizado.

La campaña anticipa dos ejes discursivos: Ceuta y la vivienda. El primero se alinea con la tendencia europea de colocar seguridad y migraciones en un mismo plano. Señala cuáles son los problemas de las fronteras y la identidad nacional, así como las limitaciones del proyecto europeo. En Suecia, Italia, Francia, Chequia o Eslovaquia el votante confirma que está preocupado y aspira a retomar el control de no se sabe bien qué. La vis identitaria ha abandonado las claves del ciclo anterior para abrir otras bajo el sintagma de la “prioridad nacional”.

En cambio, la cuestión de la vivienda es el epítome de las grandes transformaciones sociales asociadas al neoliberalismo. Es un problema de escasez, de salarios, de fondos buitres, de corrupción y de toda una serie de males. Más aún, es un problema transversal en la triple G (género, generación y geografía): las mujeres viven la brecha salarial, los jóvenes precarizados no pueden ahorrar porque destinan entre el 30 y 40 % de su nómina a alquileres y la geografía señala zonas tensionadas, turistificadas y sin vivienda social.

Las elecciones ahondarán la fractura social persistente entre identidad y migraciones frente a políticas sociales. Veremos cuál moviliza y agrupa escaños suficientes.

La cita llegará en un contexto internacional complejo, marcado por la desaceleración económica europea, las tensiones comerciales globales y la creciente presión sobre el gasto en defensa y seguridad.

Para los mercados, las empresas y los socios europeos, la cuestión principal no será únicamente quién gane las elecciones, sino qué capacidad tendrá el próximo Gobierno para ofrecer previsibilidad en un momento de elevada volatilidad internacional.

Una buena situación económica en España

No se anticipa un gran debate sobre la situación macroeconómica de España, ya que los análisis reflejan una situación saneada. Sin embargo, en el plano doméstico, el buen comportamiento no se traduce en mejores salarios, reducción en los costes de la energía y –otra vez– la vivienda. La riqueza que no se redistribuye por otra vía que por los impuestos genera desafección en el sistema y alimenta el voto contra el gobierno actual y sus políticas.

En el ámbito diplomático, el presidente Sánchez procurará sacar rédito de su posición internacional, sea como amigo de Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, sea como una voz sólida de la socialdemocracia europea y la ayuda a Ucrania. La proyección de la política exterior puede atraer a cierto electorado, pero moviliza la cuestión de Ceuta y Marruecos, a la derecha, y el Sáhara, a la izquierda. Es una decisión arriesgada cuando uno emplea la lupa doméstica.

Como cierre, hay dos grandes incógnitas en el escenario. ¿A quién beneficia la polarización en un sistema que piensa en modo bipartidista? Las encuestas de los tres últimos años ofrecen datos, sumas y coaliciones posibles, pero el electorado será soberano en noviembre.

Quizás Vox aproveche el “momento europeo” y supere los 70 diputados marcando la agenda política.

En la izquierda, la acumulación de nombres, viejos y nuevos, indica más desorientación que renovación de las ideas. Solo Podemos permanece fiel a su ortodoxia, cuyo precio es un número de escaños limitado.

La segunda cuestión pendiente es la erosión institucional, sea el acoso al Poder Judicial, la falta de presupuestos generales, la conversión de TVE en una cadena de infoentretenimiento o la mala práctica de la llamada ley de nietos. Preocupa sobremanera esta última en la medida en que arroja dudas sobre el censo, la espina dorsal de unas elecciones libres y competitivas.

Sea cual sea el resultado de noviembre, convendría a los dos grandes partidos que impulsaran la gobernanza del país para recuperar la confianza social en el nuevo escenario internacional.

Un escenario lleno de incógnitas

Hay más incógnitas que certezas, pero el nuevo ciclo responderá a una pregunta central: si Pedro Sánchez conserva la capacidad de articular mayorías o si el país busca un relevo al frente del Ejecutivo. Después de años de polarización, la cita electoral se convertirá también en un examen sobre los límites y la resistencia de su liderazgo. Porque el resultado no solo determinará quién ocupará La Moncloa. También servirá para medir hasta qué punto los españoles siguen apostando por la política de bloques o reclaman una nueva fórmula de gobernabilidad.

En un contexto de creciente incertidumbre internacional, con migraciones y seguridad en el centro del debate europeo, la estabilidad volverá a convertirse en un activo electoral de primer orden.

The Conversation

Juan Luis Manfredi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El 29-N, entre Ceuta y la vivienda: las dos batallas que decidirán las elecciones – https://theconversation.com/el-29-n-entre-ceuta-y-la-vivienda-las-dos-batallas-que-decidiran-las-elecciones-293567

Paradojas inalcanzables: un recorrido de la lógica a la poesía

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma De Les Coves, Investigadora ICREA y profesora en el Departamento de Ingeniería, Universitat Pompeu Fabra

ILUSTRACIÓN: MARESSA-ANDRIOLI/ ISTOCK Ilustración: Maressa-Andrioli/iStock

A veces, basta una frase para poner en jaque a la lógica: “Esta frase es falsa”. Si es verdadera, es falsa; si es falsa, es verdadera. Ese nudo conceptual –la combinación de autorreferencia y negación– ha acompañado al pensamiento occidental durante siglos y reaparece, una y otra vez, en algunos de los descubrimientos más profundos de la ciencia y la filosofía.

Por ejemplo, si digo “Soy una mentirosa”, podemos concluir que estoy mintiendo si y solo si no estoy mintiendo. No podemos asignar un valor de verdad coherente a mi oración –mi oración trasciende el conjunto de frases verdaderas o falsas–. Si intentamos solucionarlo añadiendo un tercer valor de verdad, como “semicierta” o “indefinida”, podré construir una nueva paradoja que escapará de la nueva clasificación. Y así sucesivamente ad infinitum.

¿Qué me permite construir esta oración? Un lenguaje donde pueda formular la referencia a mí misma, así como la negación. “Soy honesta” o “Esta frase es verdadera” contienen autorreferencia sin negación, y no resultan problemáticas. “Esto no es una manzana” contiene negación sin autorreferencia, por eso, no plantea retos lógicos. La autorreferencia unida a la negación conforman un ataque desconcertante y poderoso, que nos deja sin lugar donde refugiarnos de inconsistencias. Como un uróboro que muerde su propia cola venenosa y pone en cuestión su propia existencia.

El alcance de la paradoja de autorreferencia y negación es espectacular. Primero, por la cantidad de escenarios donde se puede formular: se puede reencarnar, esencialmente, en toda actividad intelectual que se refleje en la lógica, si la última es lo bastante expresiva. Segundo, por su persistencia: no hay forma sencilla o plenamente satisfactoria de resolver la paradoja. Su honda huella se encuentra en el corazón de algunos de los resultados más profundos en matemáticas, informática, semántica, teoría de la elección social e, incluso, la filosofía.

Por ejemplo, en teoría de conjuntos, Bertrand Russell nos urge a considerar la colección de todos los conjuntos que no se contienen a sí mismos. Resulta que esta colección se contiene a sí misma si y solo si no lo hace. Inadmisible. Resulta que no para toda propiedad existe el conjunto de elementos con aquella propiedad. Esta es la paradoja de Russell.

Las muchas versiones de la paradoja de la mentirosa

En la teoría de la computación, no puede existir una máquina de Turing que resuelva el problema de la parada. Es decir, no existe un programa maestro que pueda analizar el código de otro programa y predecir correctamente si se detendrá o entrará en un bucle infinito. Si existiera, le daríamos su propia descripción, modificaríamos el output y resultaría que el algoritmo pararía si y solo si no parara.

Por su parte, el primer teorema de incompletitud de Gödel considera un sistema formal que construye la frase “yo no soy demostrable”. Tras enredarnos en la contradicción de si la frase es demostrable o no, escapamos concluyendo que es indecidible. De este modo, los sistemas formales no pueden ser consistentes y completos a la vez, es decir, demostrar todas y solo las frases ciertas, si son lo bastante expresivos para formular la problemática frase. Esto limita el poder de la deducción.

La paradoja también limita el poder de la inducción mediante el argumento diagonal de Putnam, que excluye la existencia de una máquina inductiva universal. Como se imaginan, el argumento asume que tal máquina existe, la describe, la niega y llega a una contradicción. Esto implica que es imposible automatizar completamente el descubrimiento y debe haber espacio para la libertad.

De igual forma, en las teorías de la verdad no puede existir un predicado que dictamine si cada frase es verdad, pues le daríamos su propia descripción y la negaríamos, como afirma el teorema de Tarski.

El problema de los infinitos, el voto y los viajes en el tiempo

Esta paradoja también tiene consecuencias descomunales para los infinitos. El teorema de Cantor dice que no hay ningún conjunto que pueda abarcar el conjunto de sus partes, llamado “conjunto potencia”. Para demostrarlo, asumimos que, por algún conjunto, existe una función cuya imagen es todo el conjunto potencia. Apareamos el conjunto original con el conjunto potencia en una tabla, consideramos su diagonal (autorreferencia), la modificamos (negación) y encontramos un elemento del conjunto potencia que no está en la imagen de la función –contradicción–. Así, el infinito de los números naturales es inferior al de los reales, que a su vez es inferior al siguiente… hasta concluir que ¡hay infinitos tipos de infinito!

Otro ejemplo es la teoría de la elección social, donde deseamos agregar las voluntades de votantes de forma que se respeten sus preferencias, formulado en tres condiciones muy razonables. La primera se llama unanimidad: si todos los votantes prefieren una opción respecto a otra, entonces el agregado de voluntades también. La segunda condición se llama independencia de alternativas irrelevantes, y dice que el agregado de voluntades de las alternativas a y b solo depende de las voluntades de los votantes sobre a y b. La tercera condición se llama no-dictadura, y pide que no haya ningún votante cuyo voluntad se respete siempre en el agregado independientemente de la voluntad de los otros votantes. Pero el teorema de imposibilidad de Arrow dice que no se pueden satisfacer, ya que no cumple sus tres condiciones.

Incluso los viajes en el tiempo también pueden verse como una forma de autorreferencia y negación en el tiempo. Si pudiera viajar al pasado y matarme a mí misma antes de empezar a escribir este artículo, ¿lo habría escrito o no? No se puede resolver (lo estoy escribiendo, pero me lo estoy planteando…).

El teorema del punto fijo

Una de las cosas más emocionantes que he aprendido en los últimos años es que todos estos resultados son ejemplos de un teorema relativamente obscuro, formulado en teoría de categorías en la década de 1960, llamado el teorema del punto fijo de Lawvere. Se demuestra mediante un diagrama que captura de forma transparente el problema de la autorreferencia y la negación.

En esencia, el teorema dice que, si tienes un conjunto de cosas que quieres representar mediante un elemento universal, entonces debe haber alguna limitación para asegurar la consistencia. Porque la cosa puede representarse directamente o a través del elemento universal, y ambas representaciones deben ser iguales. La limitación es que toda función debe tener un punto fijo, es decir, un valor que la función envía a sí mismo. La función más simple sin punto fijo es la negación, que transforma 0 en 1, y 1 en 0 –es decir, la operación que transforma verdadero en falso y falso en verdadero; por tanto, no hay ningún valor que quede igual, o sea, no tiene punto fijo–. Lo que es problemático, pues, es la autorreferencia seguida de una función sin punto fijo.

El lugar de la filosofía

Los tentáculos de la paradoja también se extienden en la filosofía. Uno de mis libros favoritos, Beyond the limits of thought, de Graham Priest, identifica el problema de intentar alcanzar más allá de lo alcanzable, sea en el pensamiento, en la cognición…

Tantos pensadores han caído en la trampa lógica de hablar de lo que no se puede hablar, concebir lo que no se puede concebir. Un caso famoso es Parménides, quien nos dice que el no ser no se puede pensar. Sin embargo, aquí estamos, pensándolo. Kant sostiene que la cosa-en-sí-misma no admite ningún atributo, pero esto ya es decir algo de esa cosa, le estamos asignando un atributo de forma inadvertida. Y muchos más. Arquitas, un pitagórico, supone que el universo tiene un final, que imaginó como una gran membrana. Entonces esa membrana debería estar tocando algo, pues está separando el universo del resto. Pero, por construcción, no puede existir nada más allá del universo, no hay tal “resto”. La clave es que imaginar tal membrana requiere concebir el lado que no es, cosa que está prohibida. En sí mismo, concebir el fin del universo ya es problemático.

En palabras de Wittgenstein, para poder trazar un límite del pensamiento, ambos lados del límite deben ser pensables. Según Hegel, determinar algo como una limitación implica que esa limitación ya ha sido trascendida. En la misma línea, la exhaustiva exploración de Priest ilumina las muchas reencarnaciones de este círculo vicioso.

¿Cómo debemos responder a estas paradojas?

La respuesta más habitual es negar la existencia de un objeto que reúne todas las propiedades deseadas. Para la computabilidad, negamos que exista una máquina de Turing universal que calcule funciones totales, es decir, que su respuesta esté definida para todos los inputs. Para sistemas formales, negamos que sean completos y consistentes a la vez. Para el teorema de imposibilidad de Arrow, negamos que exista una función de bienestar social que satisfaga las tres condiciones deseadas, etcétera.

Esto resulta en sistemas más pobres de lo deseado, encima de los cuales se suele construir una jerarquía que cuidadosamente aumenta en expresividad sin permitir la autorreferencia. Una respuesta menos popular consiste en abrazar las paradojas y aceptar algunas contradicciones como verdaderas.

Pero la opción que más me intriga y más me cuesta articular es la posibilidad de que haya formas de acercarse al conocimiento o a la experiencia imposibles de reflejar en una estructura lógica. Quizá no todo pueda formalizarse. Ciertos poemas me evocan sensaciones e intuiciones que siento como muy ciertas y, sin embargo, no sé reflejar en la lógica. Y, si lo pudiera hacer, dudo que fuesen coherentes.

El arte como camino

Para mí, aquí es donde entra el arte. A menudo, tengo la impresión de que el arte se acerca a los sitios prohibidos por la lógica sin miedo, con coraje, como si se lanzara de cabeza a una piscina sin agua. Como en la película Fellini, ocho y medio (8½) de Federico Fellini, donde Marcello Mastroianni entra y sale de la película como director de la misma.

En el arte visual, también encontramos ejemplos de estas paradojas. Consideren el cuadro de Magritte que representa una pipa y se lee “Esto no es una pipa”, o las manos que se dibujan a sí mismas de Escher. De hecho, Douglas R. Hofstadter ya explicó en el libro Gödel, Escher, Bach: un eterno y grácil bucle que la estructura del strange loop del teorema de Gödel es análoga a la que aparece en algunos cuadros de Escher y Magritte. En esencia, representan superficies no orientables, como una cinta de Möbius o una botella de Klein.

A mi entender, Heidegger sugiere algo similar. Tras enredarse en las contradicciones de definir el ser (pues no se puede decir nada sobre el ser, ya que para decir algo sobre él habría que decir algo de la forma “el ser es…” y así tratarlo como un objeto), subraya que el arte y, en particular, la poesía, cuando se entienden del modo adecuado, pueden revelar qué es el ser, llevándonos más allá de la lógica.

Pero hacer precisa esta idea parece requerir definir el arte, una tarea difícil, si es que resulta posible. Y, aún más, ¡la propia idea parece paradójica! Pues definir el arte como aquello no formalizable hace que la definición sea víctima de su propio ataque de autorreferencia y negación. Quizá debo conformarme con la intuición y no intentar formalizarla, si no quiero quedar atrapada en las arenas movedizas de la paradoja.


Este artículo se publicó originalmente en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.


The Conversation

Gemma De Les Coves no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Paradojas inalcanzables: un recorrido de la lógica a la poesía – https://theconversation.com/paradojas-inalcanzables-un-recorrido-de-la-logica-a-la-poesia-292149

Un ratón con un cerebro parcialmente humano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

Pogodina Natalia/Shutterstock

En la mitología griega, la Quimera era una especie de monstruo que lanzaba fuego por la boca, con la parte delantera de un león, el tronco de una cabra y la trasera de un dragón.

En el mundo real, los biólogos hablamos de quimeras para referirnos a seres vivos que, sin llegar a las dimensiones de esa criatura mitológica imposible, contienen células de origen genético diferente. El ejemplo más reciente lo encontramos en el ratón que acaba de crear Sergiu Pasca, de la Universidad de Stanford (EE. UU.), en cuyo cerebro ha implantado neuronas humanas que rellenaron su hipocampo (sede de la memoria) y su corteza cerebral.

El experimento, dado a conocer en la revista Nature, valida la creación de quimeras interespecíficas (es decir, que combinan varias especies) para investigar, in vivo, cómo funcionan las neuronas humanas. Pero la historia viene de largo.

Cerebro de un ratón quimérico complementado con neuronas humanas (en verde y rojo) intermezcladas con neuronas del ratón (en azul). Fotografía del laboratorio de Sergiu Pasca en la Universidad de Stanford. Artículo original en Nature.
Nature 2026

Quimeras de roedor

Tradicionalmente, las quimeras han sido una herramienta muy útil para avanzar en nuestro conocimiento sobre el desarrollo embrionario. En mamíferos, las primeras quimeras de ratón intraespecíficas –creadas mezclando células embrionarias de dos cepas genéticamente distintas de ratón, es decir, dentro de la misma especie– se obtuvieron en los años sesenta de forma independiente, por la estadounidense Beatriz Mintzy y por el polaco Andrzej Tarkowski.

Años más tarde, en 1984 para ser exactos, Allan Bradley obtuvo quimeras a partir de embriones de ratón inyectados con células pluripotentes embrionarias de otro ratón. Pero tuvimos que esperar casi cuarenta años para que, en 2023, el laboratorio de Zhen Liu, en China, reportara la creación de las primeras quimeras en un primate no humano, un macaco cangrejero.

Aprendimos a mezclar células embrionarias de dos especies distintas

Desde hace algunos años también sabemos que es posible desarrollar quimeras interespecíficas, es decir, obtenidas mezclando células embrionarias de dos especies distintas, algo a todas luces asombroso.

Los experimentos pioneros mezclando embriones de rata y células embrionarias de ratón (y viceversa), ambos roedores, los publicó el laboratorio de Hiromitsu Nakauchi, de la Universidad del Tsukuba (Japón), en un artículo publicado en la revista científica Cell en 2010. Este laboratorio fue capaz de crear un ratón cuyo páncreas tenía origen en las células embrionarias pluripotentes de rata inyectadas en un blastocisto de ratón.

La propuesta abría la posibilidad de desarrollar quizá órganos humanos “a la carta” dentro de otros animales, algo que siete años más tarde exploró el laboratorio de Juan Carlos Izpisúa-Belmonte. El investigador y su equipo crearon fetos de cerdo que incorporaban un número limitado de células humanas en su cuerpo, en varios órganos.

Un éxito más impactante aún se logró en 2023 por parte del laboratorio de Liangxue Lai, en China, que generó un feto de cerdo cuyos riñones derivaban, en aproximadamente el 50 % de sus células, de células pluripotentes embrionarias humanas inyectadas en el blastocisto de un cerdo genéticamente modificado para que no pudiera desarrollar riñones.

Por el camino también se hicieron experimentos éticamente muy discutibles al intentar inyectar células pluripotentes embrionarias humanas en embriones de macaco, para crear quimeras mono-humano. Afortunadamente, la biología impidió que estos embriones quiméricos progresaran más allá de unos pocos días después de la implantación, antes de degenerar.

Neuronas que se mezclan y conectan

Sergiu Pasca tomó en 2022 una ruta diferente para crear animales quiméricos. En lugar de inyectar células embrionarias pluripotentes de una especie en el blastocisto de otra, como proponían otros científicos, lo que hizo fue inyectar neuronas humanas derivadas de un organoide de cerebro humano en el cerebro de ratas recién nacidas, entre los tres y los siete días después de nacer. Dichas neuronas humanas, en un número limitado, crecieron y se entremezclaron con las neuronas de la rata hasta conseguir generar conexiones que les permitían reaccionar al tocar los bigotes de la rata, una prueba irrefutable de que estaban activas.

Sin embargo, esta aproximación presentaba limitaciones evidentes, dado que las neuronas humanas tenían que “hacerse sitio” en el desarrollo del propio cerebro de la rata y, como consecuencia, no podían ocupar demasiado espacio.

Ahora, en 2026, Sergiu Pasca ha subido la apuesta con un experimento todavía más sorprendente. Ha usado una estrategia de inactivación genética para generar un ratón carente de corteza cerebral e hipocampo. Y ha inyectado en el cerebro de este ratón células neuronales humanas derivadas de un organoide de cerebro, para que colonizaran las áreas que faltaban y complementarán así el desarrollo del cerebro del ratón con neuronas humanas. El resultado es un ratón cuyo cerebro está esencialmente formado de neuronas humanas –no es lo mismo, ojo, que generar un ratón con un cerebro humano– y cuyo comportamiento no dista del de otros ratones control, silvestres.

Los “ratones complementados”, como les llaman, no manifiestan ciertos comportamientos extraños –falta de coordinación motora fina y alteraciones en la memoria de trabajo– que sí aparecen en los ratones genéticamente modificados que carecen de corteza cerebral e hipocampo.

No obstante, en los ratones complementados no se consiguió reproducir completamente la estructura laminar, en capas bien definidas de neuronas, que caracteriza a la corteza cerebral. Además, mostraron anomalías en la marcha, en la forma de moverse, cuando les faltaba oxígeno. Quizás, apuntan los autores, porque el desarrollo de las neuronas humanas habitualmente requiere mucho más tiempo (6 a 12 meses) que el de las neuronas del ratón (5 semanas).

Lo que queda demostrado es que las neuronas de los roedores y las de los humanos pueden entenderse y entremezclarse en estas quimeras. De hecho, se integran en el desarrollo del sistema nervioso central del ratón, supliendo con su función la ausencia de las propias neuronas del ratón que faltaban. Absolutamente increíble.

Límites éticos

Este desarrollo ofrece la posibilidad de evaluar funcionalmente neuronas humanas afectadas por algún trastorno neurológico in vivo, en un animal completo. Pero también abre espacio a la reflexión.

Para empezar, ¿cómo llamamos entonces a este “nuevo” ratón? ¿Deberíamos esperar que se comporte como un simple roedor o que muestre algún comportamiento que sea más cercano a los primates? ¿Podemos adelantar comportamientos que sugieran algún tipo de consciencia (una característica humana) en especies que habitualmente no la tienen, como los roedores?

Sin duda se hace necesaria una reflexión ética sobre estos animales quiméricos roedor-humano (y que podrían extenderse a cerdos-humanos o incluso macacos-humanos), creados en el laboratorio, para establecer los límites de estas técnicas.

¿Cuál va a ser el estatus legal y la protección de las criaturas resultantes? ¿El mismo que el de cualquier animal? ¿El que disfrutan los seres humanos? ¿O algo intermedio? Quedan muchas dudas por resolver y, en cierto modo, ya vamos tarde.


Una versión de este artículo fue publicada originalmente en el blog GenÉtica.

The Conversation

Los contenidos de esta publicación y las opiniones expresadas son exclusivamente las del autor y este documento no debe considerar que representa una posición oficial del CSIC ni compromete al CSIC en ninguna responsabilidad de cualquier tipo.

– ref. Un ratón con un cerebro parcialmente humano – https://theconversation.com/un-raton-con-un-cerebro-parcialmente-humano-292922

Micorrizas: los hongos aliados de las plantas que combaten plagas y captan agua y nutrientes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mariano Angel Valdivia Dávila, Ciencias agrícolas y biotecnología, Universidad de Guadalajara

New Africa/Shutterstock

La degradación ambiental y los efectos adversos del cambio climático representan una seria amenaza para la seguridad alimentaria mundial. Con el fin de amortiguar estos impactos, la agricultura sostenible busca reducir el uso de productos químicos e impulsar los procesos ecológicos naturales. En este contexto, los hongos micorrícicos se han ganado el apelativo de “internet de las plantas” porque se entrelazan con las raíces de los cultivos, asociándose con ellas en un intercambio mutuo. Esta red compartida propicia una de las simbiosis mutualistas más antiguas e importantes de la naturaleza.

Las micorrizas trabajan en conjunto con una serie de microorganismos (bacterias, hongos y arqueas) que habitan no solo en la raíz, sino sobre las hojas e incluso dentro de ellas. Desempeñan una función esencial en el crecimiento vegetal y la salud del suelo. En esta red biótica, los hongos micorrízicos arbusculares destacan por su habilidad para optimizar el rendimiento y la sostenibilidad de los ecosistemas.

¿Qué son las micorrizas?

Las micorrizas son un tipo de hongos que forman asociaciones mutualistas con las raíces de las plantas en, al menos, el 80 por ciento de las especies terrestres. Aunque se presume que este tipo de hongos ha existido desde hace más de 400 millones de años, su plena identificación se produjo a finales del siglo XIX por el botánico y micólogo alemán Albert Bernhard Frank. Este acuñó el término micorriza, del griego mykes, hongo, y rhiza, raíz, en el año de 1885.

Gracias a las investigaciones sobre la interacción de los hongos con las raíces de las plantas, se han descrito dos grandes grupos de micorrizas. Por un lado, se encuentran las ectomicorrizas. En este tipo de hongos, las hifas fúngicas (delgados filamentos tubulares) no penetran las paredes celulares de la raíz. En su lugar, forman una cubierta externa alrededor de esta y una malla intercelular entre las células corticales. Dicha trama, conocida como [“red de Hartig”], sirve para el intercambio de sustancias, como carbohidratos y nutrientes. Son comunes en árboles de bosques templados (pino, encino, abedul).

Por otro lado, se hallan las endomicorrizas. A diferencia de las ectomicorrizas, las hifas del hongo sí penetran las células de la corteza de la raíz, pero sin romper la membrana plasmática o celular. Este tipo de hongo es el más común en la naturaleza, alcanzado una colonización de hasta el 80 por ciento de las plantas terrestres. Dentro de la raíz forman una estructura llamadas arbúsculo, que funciona como el sitio de intercambio entre el hongo y la planta.

Aportes a la planta y al suelo

Como parte de la asociación planta-hongo micorrízico se desarrollan mecanismos de ayuda mutua. Las especies vegetales proporcionan carbohidratos simples al hongo para su alimentación y el hongo, gracias a su red de hifas fúngicas, incrementa significativamente el área de absorción radicular de la planta, facilitando la captación de agua y nutrientes clave con baja movilidad, principalmente nitrógeno y fósforo.

Adicionalmente, la colonización por hongos micorrízicos arbusculares aumenta la tolerancia de las plantas ante el estrés abiótico (sequía, temperaturas extremas, salinidad, contaminación por metales pesados) y biótico (ataque de microorganismos patógenos). Esto se logra desencadenando ajustes osmóticos y estimulando la producción de enzimas antioxidantes que actúan como primera línea de defensa contra el ataque de plagas o enfermedades. Además, estos hongos pueden estimular la producción de hormonas de crecimiento en las plantas y aumentar la eficiencia de la fotosíntesis.

También liberan una sustancia llamada glomalina, que sirve como cementante. Es decir, ayuda a agrupar arcillas y materia orgánica para formar agregados (terrones), que favorecen la retención de humedad, el desarrollo de microorganismos y, en general, mejoran la estructura del suelo.

Entorno agrícola

En la agricultura, los biofertilizanes a base de hongos micorrízicos son utilizados en una amplia variedad de cultivos. Estos incluyen cereales, granos, leguminosas, hortalizas y árboles frutales.

La intensificación de prácticas agrícolas convencionales (labranza excesiva, monocultivo y aplicación continua de fertilizantes sintéticos) reduce la diversidad fúngica. Géneros como Glomus y Acaulospora son los que se han podido adaptar mejor a las condiciones adversas de la agricultura moderna. Pero más allá de estas adaptaciones concretas, existe la necesidad de migrar a una agricultura más sostenible propiciando una mayor diversidad de plantas micorrizadas y encontrando en ello un vector para avanzar.

Investigación sobre el Agave tequilana

Uno de los cultivos que cuentan con denominación de origen en México es el Agave tequilana, utilizado para la elaboración de la bebida tradicional del tequila. Este cultivo, con un periodo de desarrollo muy largo de entre 6 y 8 años, se ha extendido por grandes superficies. Ello ha provocado una pronunciada degradación de los suelos donde se desarrolla debido a la gran cantidad de agroquímicos que se utilizan en su producción.

Las investigaciones realizadas para determinar los tipos de hongos micorrízicos que se asocian a estos cultivos han revelado que los géneros anteriormente referidos, Glomus y Acaulospora, tienen un carácter dominante por su capacidad de adaptación.

En una investigación propia, que analizó diferentes predios cultivados con Agave tequilana, se localizaron entre 16 y 18 morfoespecies distintas de hongos micorrízicos. En cada una de ellas se observó que existía colonización de raíces, con porcentajes que oscilaban entre el 40 y el 60 por ciento de los casos.

Faltan más estudios por realizar y nuevos predios por investigar, pero podemos concluir parcialmente que, pese a las adversas condiciones de campo en las que se desarrollan este tipo de monocultivos, los hongos micorrízicos pueden ser una alternativa viable. Con ellos se reduciría el uso agroquímicos y la producción del Agave del tequila ganaría en sostenibilidad.

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Mariano Angel Valdivia Dávila no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Micorrizas: los hongos aliados de las plantas que combaten plagas y captan agua y nutrientes – https://theconversation.com/micorrizas-los-hongos-aliados-de-las-plantas-que-combaten-plagas-y-captan-agua-y-nutrientes-289687

Cómo las lluvias intensas pueden provocar que las aguas urbanas contaminadas lleguen a ríos y playas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisenda Ballesté, Profesora agregada en Microbiologia, Universitat de Barcelona

Lluvias intensas en Barcelona, 29 de septiembre de 2026. Edu Mangas/Shutterstock

Cuando llueve, el agua refresca el aire, limpia las calles y se escurre por los sumideros hacia la red de alcantarillado. Nos despertamos en una ciudad más limpia y con un aire más respirable, pero bajo el suelo que pisamos la situación es muy distinta.

Una vez en el alcantarillado, el agua de lluvia se encuentra con las aguas residuales procedentes de nuestros hogares. Allí se mezcla con el agua de la ducha, de los grifos de la cocina y del lavabo, así como con la procedente de los inodoros. Esta agua transporta materia fecal y sus bacterias, y todo aquello que se haya arrojado al desagüe: toallitas, productos de limpieza, etc.

Si todo funciona correctamente, las aguas residuales circulan por la red de saneamiento hasta llegar a las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR). Normalmente, de ellas sale un agua mucho más limpia que se vierte a los ríos o al mar a través de unas tuberías conocidas como “emisarios”.

Como describía el cantautor valenciano Raimon, “en mi país la lluvia no sabe llover: o llueve poco o llueve demasiado; si llueve poco es la sequía, si llueve demasiado es la catástrofe”. Y, por desgracia, tenemos varios casos recientes. Por ejemplo, en la playa de Nueva Icaria en Barcelona hubo varios episodios en verano del año pasado y en las costas valencianas tras la dana de octubre de 2024. Aunque aquel episodio fue excepcional por su magnitud y las vidas que se llevó, las lluvias extremas forman parte de un escenario climático cada vez más habitual.

Cuando las depuradoras no pueden asumir tanta agua

El agua llega al alcantarillado y de allí a las EDAR. Pero las depuradoras se han diseñado para asumir un caudal dependiente del número de habitantes. No pueden asumir caudales muy superiores sin riesgo de desbordamiento o de que el sistema de tratamiento deje de funcionar correctamente. Para evitar que colapsen, las redes de saneamiento disponen de puntos de alivio conocidos como descargas de sistemas unitarios (DSU), que pueden situarse en ríos, arroyos o en el mar. En Barcelona, por ejemplo, la mayoría descargan al mar, pero también al río Besós.

El agua de lluvia mezclada con agua residual sin tratar se vierte al medio a través de estos puntos. Esta agua arrastra la materia orgánica, bacterias fecales y residuos que se arrojan al inodoro. Pero también desplaza contaminantes urbanos como metales pesados, aceites e hidrocarburos de los vehículos. De este modo, estos contaminantes terminan llegando a los torrentes y al océano.

Estos vertidos no suelen representar un grave problema para la salud pública, pero sí degradan la calidad del agua y obligan al cierre de playas o a restringir usos recreativos tras episodios de lluvia intensa.

Playas con bandera roja por contaminación

En España, la calidad microbiológica de las aguas de baño está regulada por el Real Decreto 1341/2007. Esta normativa utiliza la bacteria Escherichia coli y los enterococos como indicadores de contaminación fecal. En función de su abundancia, las aguas se clasifican como excelentes, buenas, suficientes o insuficientes. Aunque la mayoría de las playas presentan una calidad excelente, tras episodios de lluvia intensa muchas amanecen con bandera roja. Lo que significa la prohibición temporal del baño hasta que los niveles de contaminación vuelven a la normalidad.

Los datos de calidad del agua son públicos y pueden consultarse en tiempo real en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño (Náyade) y en los informes anuales elaborados por el Ministerio de Sanidad. Sin embargo, una limitación es que fuera de la temporada de baño no se realiza un seguimiento de la calidad del agua. Tampoco se contempla el análisis de otros contaminantes que pueden tener efectos a largo plazo sobre la salud y los ecosistemas, como los plásticos o compuestos químicos.

Ciudades mejor preparadas para las lluvias intensas

Muchos municipios llevan años adoptando medidas para reducir los vertidos y disminuir la escorrentía que arrastra contaminantes desde las calles hasta el mar. En los nuevos desarrollos urbanísticos es habitual implantar redes separativas que recogen por conductos independientes las aguas residuales y las pluviales. Esta medida es eficaz, aunque difícil de aplicar en ciudades con redes de saneamiento ya consolidadas.

En urbes como Barcelona, Sevilla, Madrid o Alicante se han construido depósitos de retención de aguas pluviales, conocidos como tanques de tormenta. Estos depósitos almacenan temporalmente el agua hasta que las depuradoras pueden asumir su tratamiento. Barcelona dispone actualmente de 11 depósitos anti-DSU que evitan que unas 900 toneladas de materia en suspensión lleguen cada año al mar.




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Otra estrategia consiste en implantar sistemas urbanos de drenaje sostenible. Estas soluciones buscan aumentar la infraestructura verde mediante jardines inundables, cubiertas vegetales, pavimentos permeables o zanjas de infiltración. De este modo se reduce la cantidad de agua que llega al alcantarillado durante las tormentas. Parte de la lluvia se infiltra en el subsuelo, recarga los acuíferos y puede aprovecharse para el riego o el baldeo de las calles.

Es de esperar que en los próximos años disminuyan los vertidos gracias a la nueva directiva europea sobre aguas residuales urbanas. Esta directiva exige la elaboración de planes de gestión y el seguimiento de estos vertidos para conocer cuándo se producen y qué volumen vierten. La norma también contempla medidas destinadas a reducir su impacto, como la construcción de tanques de tormenta, la instalación de rejillas o tamices para retener sólidos y la adopción de mejoras urbanísticas que disminuyan la escorrentía.

Durante décadas hemos intentado evacuar el agua de lluvia lo más rápido posible. Hoy sabemos que, a menudo, es preferible retenerla, infiltrarla y aprovecharla. Parte de la solución a los problemas podría consistir, precisamente, en permitir que el agua de la lluvia vuelva a comportarse como lo haría en la naturaleza.

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Elisenda Ballesté recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y el programa europeo Interreg POCTEFA para actividades de investigación.

– ref. Cómo las lluvias intensas pueden provocar que las aguas urbanas contaminadas lleguen a ríos y playas – https://theconversation.com/como-las-lluvias-intensas-pueden-provocar-que-las-aguas-urbanas-contaminadas-lleguen-a-rios-y-playas-293122

El conocimiento financiero avanza en España, pero con desigualdades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricia Bachiller, Catedrática de Finanzas, Universidad de Zaragoza

Pixel-Shot/Shutterstock

A lo largo de la vida todos tomamos decisiones relacionadas con el dinero. Algunas son habituales: organizar el presupuesto familiar, decidir cuánto ahorrar cada mes, elegir dónde guardar nuestros ahorros. Otras son menos frecuentes, pero tienen un impacto mucho mayor: contratar una hipoteca, planificar la jubilación o decidir cómo invertir los ahorros acumulados durante años.

Para tomar estas decisiones conviene contar con unos conocimientos financieros básicos. Por ejemplo, saber y entender que:

  • El dinero pierde valor con el tiempo debido a la inflación.

  • El tipo de interés permite comparar el valor del dinero en distintos momentos.

  • El interés compuesto puede hacer crecer los ahorros a largo plazo.

  • Las inversiones con mayores ganancias suelen implicar mayores riesgos.

  • Diversificar la inversión en varios activos en lugar de concentrarse en uno solo ayuda a reducir los riesgos financieros (el conocido consejo de “no poner todos los huevos en la misma cesta”).

Aunque estos conceptos parezcan sencillos, muchas personas tienen dificultades para comprenderlos y aplicarlos correctamente. Como consecuencia, pueden aparecer problemas de endeudamiento, una planificación insuficiente del ahorro o dificultades para acceder a determinados productos financieros.

Educar para evitar la exclusión financiera

La digitalización ha cambiado profundamente la relación entre los ciudadanos y las entidades financieras. Muchas operaciones que antes se hacían con la ayuda de un profesional se realizan ahora desde una aplicación móvil o una plataforma digital. Esto obliga a los usuarios a asumir una mayor responsabilidad en la gestión de sus propias finanzas. Aquellas personas que no se adapten a estos cambios corren el riesgo de sufrir exclusión financiera.

Por este motivo, organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Mundial o la Comisión Europea llevan años promoviendo programas de educación financiera. En España, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores impulsan desde 2008 planes de educación financiera. Entre ellos destaca el programa Finanzas para Todos, cuyo objetivo es mejorar los conocimientos financieros de la población.

¿Qué saben los españoles sobre finanzas? ¿Han mejorado sus conocimientos en los últimos años? ¿Existen grupos especialmente vulnerables? ¿Son conscientes de lo que saben y de lo que ignoran cuando toman decisiones sobre su dinero?

Estas son algunas de las cuestiones que analizamos en el estudio El papel de la educación financiera como herramienta de inclusión social, utilizando los datos de la Encuesta de Competencias Financieras realizadas por el Banco de España en 2016 y en 2021 como parte del Plan Estadístico Nacional. Este cuestionario evalúa la educación financiera de la población española de 18 a 79 años (8 554 entrevistas en 2016 y 7 764 en 2021) a partir de los siguientes puntos:

  • Comprensión de conceptos financieros básicos (inflación, interés compuesto y diversificación del riesgo).

  • Familiaridad con instrumentos de ahorro, seguros y deuda.

  • Propiedad, adquisición y uso de productos financieros.

Luces y sombras en los conocimientos financieros

Los resultados ofrecen una visión moderadamente positiva del conocimiento financiero de los españoles que, en general, muestran un nivel aceptable. Además, varias de las competencias analizadas mejoraron entre 2016 y 2021, lo que hace pensar que las iniciativas públicas podrían haber contribuido a esta mejora.

Las preguntas relacionadas con conceptos sencillos y presentes en la vida diaria, como la inflación o el interés básico, obtienen altas tasas de respuestas correctas. Sin embargo, cuando esos conocimientos se hacen más complejos (como el interés compuesto o la diversificación del riesgo), el rendimiento de los encuestados disminuye. Y los errores son más frecuentes todavía cuando se aplican en situaciones reales y deben hacerse cálculos o razonamientos matemáticos.

La cuestión es, por tanto, conocer los conceptos y saber aplicarlos para tomar decisiones sobre el ahorro, la inversión o la planificación financiera.

Otro resultado interesante es que los españoles tienden a infravalorar sus conocimientos. Esta cautela puede tener ventajas porque quienes creen (falsamente) tener un nivel alto de educación financiera son más propensos al riesgo, asumen (erróneamente) que pueden gestionar productos complejos por sí mismos y desdeñan la educación financiera. No obstante, la sensación de desconocimiento y el temor a equivocarse puede llevar a algunas personas a adoptar estrategias demasiado conservadoras.

El estudio muestra que los conocimientos financieros no se distribuyen por igual entre la población. Las diferencias más importantes aparecen según el género, la edad y el nivel de ingresos.

Diferencias de género, edad e ingresos

Los hombres obtienen, de media, mejores resultados que las mujeres en la mayoría de las preguntas analizadas. Esta diferencia, que coincide con la observada en otros estudios internacionales, hace a las mujeres un grupo vulnerable en términos de educación financiera. Esta brecha se hace más problemática para las mujeres mayores o con niveles educativos más bajos, que tienden a tener una comprensión más limitada de conceptos clave.

Por ello, las mujeres, especialmente las de mayor edad, constituyen uno de los grupos que deberían recibir una atención prioritaria en las políticas de educación financiera.

La edad también marca diferencias. Los jóvenes obtienen mejores resultados en las cuestiones teóricas (tipos de interés y conceptos financieros) y muestran una mayor autoconfianza en su educación financiera que los adultos mayores. Sin embargo, también tienden a sobreestimarla y, por tanto, a tomar decisiones más arriesgadas.

En contraste, los adultos mayores tienden a ser más cautelosos y sentirse menos seguros de su conocimiento financiero –posiblemente por haber tenido menos oportunidades educativas–, pero destacan en cuestiones vinculadas con la inflación, probablemente porque hayan vivido épocas de fuertes subidas de precios.

Estos resultados ponen de manifiesto que los conocimientos financieros se adquieren con la educación y también con la experiencia.

Los ingresos son otro factor clave. Los hogares con mayores recursos muestran mejores niveles de conocimiento financiero que aquellos con menores ingresos. Esta situación resulta especialmente preocupante porque quienes disponen de menos recursos son, precisamente, quienes más necesitan tomar decisiones financieras acertadas para evitar situaciones de vulnerabilidad económica.

Por ejemplo, las personas con menor educación financiera tienen más riesgo de incurrir en deudas costosas y menos probabilidades de ahorrar e invertir adecuadamente, lo que limita su capacidad para acumular riqueza y mejorar sus niveles de ingresos.

Implicaciones sociales

La educación financiera favorece la inclusión social. Hoy muchas decisiones económicas se toman de forma autónoma desde un teléfono móvil o un ordenador. Por eso, entender conceptos financieros básicos es casi tan importante como saber leer, escribir o utilizar las nuevas tecnologías.

Dado que las competencias financieras evolucionan con los cambios económicos y tecnológicos, los programas de educación financiera deben actualizarse a las necesidades de cada momento. Además, para aumentar su impacto, los programas de educación financiera deberían combinar la parte teórica con otras habilidades fundamentales, especialmente las matemáticas. Comprender los conceptos es importante, pero también lo es saber aplicarlos correctamente.

Fortalecer las competencias financieras y matemáticas de la población, prestando atención especial a los colectivos más vulnerables, contribuye a mejorar el bienestar individual y ayuda a construir una sociedad más inclusiva, más resiliente y mejor preparada para afrontar los retos económicos del futuro.

The Conversation

Patricia Bachiller recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación, adscrita al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y del Gobierno de Aragón a través del grupo de investigación GESPUBLICA.

Emilio Martín Vallespín recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación, adscrita al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y del Gobierno de Aragón a través del grupo de investigación GESPUBLICA

– ref. El conocimiento financiero avanza en España, pero con desigualdades – https://theconversation.com/el-conocimiento-financiero-avanza-en-espana-pero-con-desigualdades-283721

Le reboisement des rives peut-il sauver les rivières à saumon du réchauffement climatique ?

Source: The Conversation – in French – By Eva Enders, professeure d’écologie de poisson, Institut national de la recherche scientifique (INRS)

Chaque été, de plus en plus de rivières du Québec atteignent des températures qui menacent le saumon atlantique (Salmo salar). Pour cette espèce emblématique de nos cours d’eau, quelques degrés de plus peuvent faire la différence entre un habitat favorable et un milieu devenu hostile. Dans un contexte de changements climatiques, la question n’est plus seulement de prédire le réchauffement des rivières, mais de savoir où intervenir pour les protéger.


Une solution possible est le reboisement des bandes riveraines. Les arbres qui bordent les cours d’eau créent de l’ombre, ce qui limite l’exposition au soleil et maintient des températures plus fraîches.




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Mais comment déterminer les secteurs où le reboisement sera réellement efficace ?

Notre étude, réalisée sur la rivière Dartmouth en Gaspésie, un important cours d’eau de la région reconnu pour sa population de saumon atlantique et sa pêche récréative, apporte un nouvel outil pour répondre à cette question.

Quand la température de l’eau devient un problème

La température de l’eau d’une rivière dépend de plusieurs facteurs : la température de l’air, le débit ou les apports d’eau souterraine. Cependant, le rayonnement solaire demeure l’une des principales sources d’énergie responsables du réchauffement des rivières durant l’été.

Dans les secteurs où la végétation riveraine a été dégradée par les activités humaines, davantage de rayons solaires atteignent la surface de l’eau. Les conséquences sont particulièrement importantes pour le saumon atlantique, une espèce adaptée aux eaux froides. Bien que sa croissance et ses performances soient généralement optimales à des températures inférieures à 20 °C, des signes de stress physiologique apparaissent lorsque l’eau dépasse les 20 à 23 °C. Au-delà ces seuils critiques, ce stress peut affecter la croissance, l’alimentation et la reproduction du saumon atlantique.

La protection des refuges thermiques est donc devenue un enjeu majeur de conservation.

Cartographier les zones d’ombres grâce au LiDAR

Pour mieux comprendre l’effet de la végétation riveraine sur le réchauffement de l’eau de la rivière Dartmouth, notre équipe de recherche au Centre Eau Terre Environnement de l’INRS a lancé un projet financé par la Fondation pour la conservation du saumon atlantique.

Le but de cette étude consistait à évaluer le rôle de la végétation riveraine dans la création d’ombre et le contrôle de l’exposition solaire, deux facteurs déterminants de la qualité de l’habitat du saumon atlantique.

Nous avons utilisé une technologie de télédétection, appelée LiDAR (Light Detection and Ranging), qui permet de produire une représentation tridimensionnelle très détaillée du relief et de la végétation environnante. L’analyse a été réalisée à une résolution de seulement un mètre, ce qui a permis d’identifier très précisément les portions du cours d’eau les plus exposées.

En combinant les données LiDAR à des outils de modélisation spatiale, nous avons simulé la quantité de rayonnement solaire atteignant la surface de la rivière Dartmouth. Nous avons ensuite comparé ces résultats à des données de température.

L’ombrage varie d’un endroit à l’autre de la rivière

Les résultats ont montré que les portions larges et peu ombragées reçoivent davantage d’énergie solaire, alors que les zones encaissées ou bordées d’une végétation dense sont naturellement protégées.

Pour aller plus loin, nous avons calculé un indicateur appelé « rayonnement unitaire », qui représente la quantité d’énergie solaire reçue dans un certain volume d’eau. Cette mesure permet d’identifier les secteurs les plus vulnérables au réchauffement.

Nous avons observé que certains tronçons étroits, peu profonds et faiblement ombragés recevaient jusqu’à 25 fois plus d’énergie que d’autres secteurs de la rivière. Ces zones apparaissent particulièrement sensibles aux vagues de chaleur estivales.

Que se passerait-il si on reboisait les rives ?

Nous avons ensuite simulé un scénario de restauration où une bande riveraine d’une largeur de 30 mètres serait reconstituée avec une cime d’arbres d’au moins 12 mètres de hauteur. Cette simulation a été appliquée uniquement aux secteurs dégradés de la rivière, là où la perte de végétation riveraine limitait l’ombrage naturel. Elle représente donc un scénario réaliste de reboisement susceptible d’être mis en œuvre dans le cadre de projets de restauration des habitats du saumon.




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Les résultats sont encourageants.

Le reboisement entraîne une diminution généralisée du rayonnement solaire absorbé par l’eau. Dans certains secteurs, les réductions atteignent près de 40 %. Cette diminution favorise le maintien d’eaux plus fraîches, ce qui est particulièrement bénéfique pour le saumon atlantique.

Notre étude a permis d’identifier certains tronçons qui mènent à un potentiel beaucoup plus élevé de réduction du rayonnement solaire. Ce sont justement ces endroits qui méritent d’être priorisés lors des interventions de restauration.


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Mieux cibler les investissements

Les ressources économiques consacrées au reboisement sont limitées. Dans un réseau hydrographique comptant des centaines de kilomètres de rivières, il est impossible d’intervenir partout. Notre étude propose une méthode de priorisation spatiale permettant d’identifier les secteurs où chaque dollar investi en restauration pourrait produire les réductions thermiques les plus importantes.

Sur la rivière Dartmouth, ces secteurs prioritaires se concentrent principalement dans les portions en amont ainsi que dans certains tributaires, là où la rivière connecte à un autre cours d’eau, particulièrement exposé.

Cette approche pourrait être appliquée à d’autres bassins versants du Québec afin de soutenir les organismes de conservation, les gestionnaires de rivières et les décideurs publics dans leurs efforts d’adaptation aux changements climatiques. L’Écosse utilise déjà des outils comparables pour cibler les tronçons de rivière où la plantation d’arbres offre le plus grand potentiel de refroidissement de l’eau et de protection du saumon atlantique face au réchauffement climatique.

Une stratégie d’adaptation prometteuse

Le reboisement riverain est une des solutions concrètes qui peuvent être mises en œuvre localement comme mesure d’adaptation dès aujourd’hui. En restaurant les arbres qui bordent les rivières, il est possible de créer davantage d’ombre, de protéger les refuges thermiques et d’augmenter la résilience des habitats du saumon atlantique face aux étés de plus en plus chauds.

Dans un contexte où chaque degré compte, les arbres pourraient bien devenir des alliés essentiels pour l’avenir des rivières à saumon du Québec.


Nous tenons à souligner la contribution de Mathias Cabal, étudiant à la maîtrise, ainsi que des professeurs Normand Bergeron et André St-Hilaire du Centre Eau Terre Environnement de l’INRS et de Carole-Anne Gillis du Gespe’gewa’gi Institute of Natural Understanding (GINU). Leur expertise, leur collaboration et leur implication ont été essentielles à la réalisation de ce projet de recherche.

La Conversation Canada

Eva Enders est membre du Groupe de recherche interuniversitaire en limnologie (GRIL), Ressources aquatiques Québec (RAQ), du Centre interuniversitaire sur la recherche du saumon atlantique (CIRSA) et du Atlantic Salmon Research Joint Venture (ASRJV). Cette recherche était soutenue par la Fondation pour la conservation du saumon atlantique (FCAS) et par le programme Alliance du Conseil de recherches en sciences naturelles et en génie du Canada (CRSNG).

Nour El Houda Bejaoui est membre du Groupe de recherche interuniversitaire en limnologie (GRIL). Elle a reçu des financements de la Fondation de la conservation du saumon atlantique.

– ref. Le reboisement des rives peut-il sauver les rivières à saumon du réchauffement climatique ? – https://theconversation.com/le-reboisement-des-rives-peut-il-sauver-les-rivieres-a-saumon-du-rechauffement-climatique-290897

¿Por qué seguimos yendo a conciertos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guillermo Sánchez Ungidos, Profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Castilla-La Mancha

Shakira en una imagen de sus conciertos en Macondo Park, en Madrid. RTVE

Desde el 18 de septiembre hasta el 11 de octubre calculamos que alrededor de 600 000 personas asistirán en Madrid a Las mujeres ya no lloran, la residencia artística de Shakira en Europa.

Nos gustan los conciertos. Nunca antes había sido tan fácil escuchar cualquier tema inmediatamente ni habíamos podido acceder a las canciones de nuestros artistas favoritos desde cualquier lugar. Sin embargo, seguimos haciendo cola durante horas y pagando bastante dinero por una entrada para estar, para ser allí.

La pregunta que sobrevuela ese instante es sencilla y algo incómoda: ¿qué nos da un concierto? Y la respuesta no está solo en la música. Está también en el cuerpo, en las personas que nos rodean y en la sensación de que, durante un tiempo limitado, estamos participando en algo que no puede repetirse exactamente.

Somos parte de un mismo ritual.

Macondo no es un pueblo: es un espejo

El concierto altera nuestra relación habitual con el tiempo. Durante unas horas organizamos la experiencia alrededor de ese otro trabajo que es reconocernos en lo que ocurre. El cuerpo entra en otro ritmo. Nos movemos, sudamos, gritamos y escuchamos rodeados de otros cuerpos.

El sociólogo Simon Frith ha explicado que la música puede existir de distintas maneras. Hay una música que se guarda en el cuerpo y en los instrumentos, y que vuelve a existir cuando alguien la interpreta. Otra forma de música parece tener una existencia más estable: la canción que conocemos, la versión que tenemos en la cabeza y con la que comparamos cada interpretación.

El concierto reúne las dos experiencias. La canción conocida se reencarna delante de nosotros. No escuchamos simplemente algo que ya poseíamos; vemos cómo sucede aquí y ahora. Solo la corporalidad de la experiencia da un sentido y una función a una estructura ya automatizada. La entrada, la espera, la aparición, los momentos de intensidad y el final cobran significación gracias a la presencia del artista y de nosotros como público.

Probablemente uno de los momentos más esperados en la última gira de Oasis: la interpretación de ‘Wonderwall’, tal vez no tanto para escucharla como para cantarla a voz en grito frente a los Gallagher.

Por eso importan tanto los pequeños rituales. Por eso los cantantes actuales cuidan tanto la puesta en escena. El escenario de Shakira, el Macondo Park, se ha convertido en un talismán identitario y en un proyecto cultural. Igualmente, Bad Bunny en su gira montó una escena puertorriqueña (la “casita”) en medio de un estadio en el que perreaban 60 000 personas. Ese contraste funciona como un pequeño rito (la simbología puertorriqueña) dentro del rito grande (la comunidad de cualquier ciudad de la gira).

La fórmula del rito no falla. Todos los cantantes y sus públicos pasamos por ellos. Lady Gaga convierte sus shows en liturgias visuales. La puesta en escena de la última Rosalía se ha llegado a comparar con una ceremonia sagrada, capaz de convertir un escenario en una especie de templo temporal. Y Aitana, con su Cuarto Azul, hace posible que el centro del espectáculo se condense en un espacio íntimo y doméstico.

Lo decisivo es que participamos con el cuerpo. El concierto exige nuestra presencia. Podemos poseer la música en cualquier parte, pero seguimos queriendo estar allí donde ocurre.

Antes de cantar juntos ya hemos sufrido por una entrada

El rito no comienza cuando el artista pronuncia su primera palabra en vivo, sino el día de la venta de entradas en las plataformas digitales. Miles de personas se conectan a la misma hora, actualizan la página y comprueban su posición en la cola virtual mientras el corazón se acelera, como si estuvieran ante las puertas de un templo.

Esa espera tiene sus propias normas. Buscamos a nuestros coprotagonistas. Sabemos que estamos entrando en un espacio comunitario y aceptamos, casi sin pensarlo, unas reglas que no aplican del mismo modo en nuestra vida cotidiana.

Todo ello produce una identidad que no podemos construir completamente a solas. Pensemos algunos ejemplos para concierto: las “friendship bracelets” (pulseras de la amistad) de Taylor Swift, los modelos mayoritariamente rosas para Karol G y las pelucas moradas en el caso de Shakira (que remiten al videoclip de “Las de la intuición”). En todos el objeto importa menos que el reconocimiento mutuo que permite.

Una camiseta, una forma de bailar, un gesto durante una canción, como un corazón coreano, o incluso la manera de ocupar una pista pueden decir “yo pertenezco aquí”, “yo soy esto”, “no me quiero ir de aquí”. Cada concierto produce temporalmente a ese público.

Imagen del resumen de la residencia de Bad Bunny en Puerto Rico en 2025.

El valor especial que atribuimos a la presencia invita a preguntarnos qué sucede cuando esa música se hace presente ante nosotros.

Sabemos que la música seguirá existiendo cuando salgamos del estadio, pero sentimos que Shakira, Bad Bunny, Taylor Swfit, Rosalía o Aitana solo pueden ocurrir mientras estamos allí. E incluso allí pensamos que los conocemos mejor, casi personalmente, aunque sus palabras sean parte de un relato. A ese vacío que experimentamos antes de que la pérdida física (o el distanciamiento) ocurra lo llamamos pre(au)sencia inevitable.

Al igual que el concierto no empieza con la primera canción, tampoco termina necesariamente con la última. El rito sigue en las conversaciones a la salida, las fotografías en los photocall, las publicaciones en redes sociales, los mensajes enviados a quienes no pudieron asistir y la historia que repetiremos durante años: dónde estábamos, con quién fuimos, qué canción sonó, qué ocurrió en aquel momento.

De la presencia al aullido

Vivimos el concierto con otros, incorporamos el cuerpo y nos reconocemos en quienes reaccionan como nosotros. Antes, durante y después del concierto, dejamos de ser únicamente individuos que consumen canciones y nos convertimos en miembros de una colectividad.

Que en plena era digital sigamos necesitando este tipo de ceremonia dice mucho sobre nosotros. Quizá, cuanto más fácil es escuchar canciones sin salir de casa, más nos hace falta, de vez en cuando, (des)aparecer entre la multitud y aullar bajo los focos, como Shakira. ¡Aúúúúúúú!


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The Conversation

Guillermo Sánchez Ungidos es miembro del proyecto de investigación M+PoeMAS, “Mucho más que poemas. Poesía para más gente y poéticas de la canción”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (PID2024-158927NB-I00).

José Ángel Baños Saldaña es miembro del proyecto de investigación M+PoeMAS, “Mucho más que poemas. Poesía para más gente y poéticas de la canción”, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (PID2024-158927NB-I00).

– ref. ¿Por qué seguimos yendo a conciertos? – https://theconversation.com/por-que-seguimos-yendo-a-conciertos-285561