Ceuta: claves para entender el laberinto de una crisis migratoria permanente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María López Belloso, Profesora e Investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de deusto, Universidad de Deusto

Jose Luis Carrascosa/Shutterstock

A 31 de julio de 2026, Ceuta afronta un episodio fronterizo de una magnitud sin precedentes. Las primeras estimaciones de las fuerzas de seguridad sitúan por encima de 40 000 el número de personas que habría entrado en la ciudad durante unas 24 horas. Algunas fuentes elevaron provisionalmente la cifra a 49 000, aunque todavía no existe un recuento oficial consolidado y esa estimación fue retirada de la página del Departamento de Seguridad Nacional sin explicación pública.

Hasta el momento de escribir estas líneas, al menos 41 personas han muerto ahogadas tratando de rodear a nado el espigón fronterizo.

La cifra de entradas resulta especialmente difícil de absorber en una ciudad de aproximadamente 83 600 habitantes. La capacidad de acogida de Ceuta se encontraba ya desbordada antes del último incremento de llegadas.

Tras la entrada de unas 1 500 personas en la última semana, los recursos destinados a menores no acompañados funcionaban, según el presidente de la Ciudad, al 2 400 % de su capacidad, una situación que calificó como una “emergencia humanitaria y social absoluta”.

Ceuta no afronta solo una crisis migratoria, sino una crisis multifactorial en la que confluyen desigualdades estructurales, presión diplomática, dependencia europea de Marruecos, limitada capacidad de acogida y polarización política.

Su análisis exige combinar una perspectiva internacional –centrada en la externalización fronteriza y las alianzas geopolíticas– con otra interna, atenta al impacto sobre el Estado de derecho, los servicios públicos, la convivencia y el discurso político y mediático.

Factores externos: la dimensión internacional de la crisis

La utilización de los movimientos migratorios como instrumento de presión política no constituye una mera hipótesis. La politóloga estadounidense Kelly M. Greenhill denomina “coercive engineered migration” –migración forzada y orquestada– al uso deliberado o la amenaza de flujos migratorios para obtener concesiones de otros Estados.

En Ceuta, esta dinámica debe situarse dentro de una sucesión de crisis fronterizas registrada desde 2005, y no como un episodio aislado. En mayo de 2021, más de 5 000 personas entraron en la ciudad tras la relajación de los controles marroquíes, en plena crisis diplomática provocada por la acogida hospitalaria en España de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario.

Esta capacidad de presión se ve reforzada por la externalización de la política migratoria europea, que ha desplazado parte del control fronterizo hacia terceros países como Marruecos. A su vez, la representación de estas llegadas como una amenaza para la seguridad alimenta el proceso de securitización, que tiende a privilegiar la protección del Estado frente a la seguridad y los derechos de las propias personas migrantes (2017).

El propio Parlamento Europeo condenó expresamente en junio de 2021 el uso por Marruecos del control fronterizo, de la migración y, particularmente, de menores no acompañados como mecanismo de presión política contra España. El Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB) calificó el episodio como un caso paradigmático de weaponisation of migration –instrumentalización de la migración–: la conversión de personas en instrumentos de coerción interestatal.

Aunque en 2021 se explicó la presión marroquí por la acogida al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, en un hospital de Logroño, no puede pasarse por alto que la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Marruecos y Argelia el mismo año supuso el cierre del Gaseoducto Magreb-Europa, lo que supuso una pérdida de ingresos y de influencia para el país alahuí.

En 2026, el contexto inmediato es distinto, aunque presenta elementos que también pueden resultar incómodos para Rabat. El 20 de julio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizó una visita oficial a Argelia y anunció la celebración de una reunión bilateral de alto nivel en otoño. El Gobierno español volvió a calificar a Argelia, principal rival regional de Marruecos, como “socio estratégico” y “nación amiga”.

El 23 de julio, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó el dictamen de la proposición que facilitaría la nacionalidad española a los saharauis nacidos bajo administración española, todavía pendiente aprobación parlamentaria. Su coincidencia con el acercamiento español a Argelia y con la crisis fronteriza ha alimentado la hipótesis de que Rabat estuviera advirtiendo del coste de adoptar decisiones contrarias a sus intereses sobre el Sáhara Occidental

La fragilidad del “socio fiable”

La externalización del control migratorio ha convertido a Marruecos en un socio indispensable, pero también en una fuente de dependencia: en 2023, la Comisión Europea destinó 152 millones de euros a reforzar su gestión fronteriza. Esta delegación otorga a Rabat capacidad para condicionar la cooperación migratoria.

La dependencia resulta especialmente problemática porque la eficacia para contener las salidas no equivale a fiabilidad democrática: Freedom House –una organización no gubernamental estadounidense cuyo objetivo principal es la expansión y defensa de la democracia y los derechos humanos en el mundo– clasifica Marruecos como “parcialmente libre”, con 37 puntos sobre 100, y destaca el predominio político y económico de la monarquía.

Human Rights Watch –organización no gubernamental internacional independiente dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos en más de 90 países– documenta en su informe de 2026 una intensificación de la represión contra periodistas, activistas y defensores de derechos humanos, así como la persecución de quienes defienden la independencia del Sáhara Occidental. Se emplean delitos de difamación, difusión de noticias falsas, ofensa a las instituciones o menoscabo de la monarquía para restringir el espacio de crítica política.

Este contexto obliga a formular una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto puede Europa presentar como garante fiable de su frontera a un régimen que restringe persistentemente la libertad de prensa, reprime la disidencia y utiliza su cooperación internacional para reforzar su posición sobre el Sáhara Occidental?

El alineamiento Marruecos–Israel–Estados Unidos

El eje Marruecos–Israel–Estados Unidos se consolidó en 2020 con la normalización de las relaciones entre Rabat y Tel Aviv y el reconocimiento estadounidense de la soberanía reclamada por Marruecos sobre el Sáhara Occidental, y se reforzó en 2021 mediante un memorando de cooperación militar. Este alineamiento contrasta con el deterioro de las relaciones españolas con Israel y las crecientes fricciones con Washington.

La crisis de Ceuta ha evidenciado esa tensión: el embajador israelí ante la ONU cuestionó la soberanía española sobre la ciudad y la Casa Blanca responsabilizó a las políticas “globalistas” y de “extrema izquierda” del Gobierno.

Estas declaraciones muestran una instrumentalización diplomática de la crisis y una convergencia retórica contra España, pero no prueban una actuación coordinada para facilitar la apertura de la frontera.

Factores internos: derecho, capacidad institucional y construcción del miedo

La sentencia del Tribunal Supremo de 8 de julio no es que prohíba las “devoluciones en caliente” de los migrantes que pretenden entrar a nado en Ceuta y Melilla, sino que excluye el procedimiento excepcional de “rechazo en frontera” para quienes son interceptados en el mar, al no estar superando un elemento físico de contención como la valla. Sin embargo, su interpretación simplificada circuló ampliamente en Marruecos, y pudo incentivar los cruces al generar la expectativa de que quienes llegaran a nado no serían retornados.

Para el presidente del Gobierno, las mafias migratorias han instrumentalizado esta sentencia. Por tanto, la resolución judicial pudo actuar así como factor facilitador, pero no explica por sí sola la magnitud de la crisis ni la simultánea reducción del control fronterizo marroquí.

La fabricación discursiva de una “invasión”

Las crisis fronterizas crean un contexto favorable para la radicalización del discurso público. Este estudio identificó un endurecimiento de la retórica política y la normalización del discurso racista; durante la crisis de 2021, Vox dedicó más del 70 % de sus publicaciones a Ceuta y la migración.

A través de este otro estudio se comprobó que el 80 % de los mensajes de odio analizados se centraba en la confrontación política, no en las causas o soluciones migratorias.

En la crisis actual, expresiones como “invasión”, “hombres en edad militar” o “sicarios” reproducen esta construcción de las personas migrantes como amenaza colectiva. Los medios no generan necesariamente estos discursos, pero pueden normalizarlos cuando reproducen marcos alarmistas sin contextualización ni contraste.

Los derechos humanos como límite y como respuesta

En una crisis de esta naturaleza, los derechos humanos no son un obstáculo para la gestión fronteriza, sino su límite jurídico y ético. La recuperación de más de 40 cadáveres en aguas de Ceuta evidencia el coste humano de una política que convierte la frontera en un espacio de riesgo extremo.

España debe proteger la vida, garantizar el rescate y evaluar individualmente cada caso, con especial atención a menores, solicitantes de asilo y víctimas de trata.

Pero quienes pierden siempre son las propias personas migrantes: Marruecos puede utilizarlas como instrumento de presión, los partidos como argumento electoral y determinados discursos como una amenaza anónima.

Mientras los Estados disputan influencia y responsabilidades, estas personas arriesgan la vida y quedan expuestas a la desprotección, las devoluciones arbitrarias y la deshumanización pública. La respuesta no debe enfrentar los derechos de la población ceutí con los de quienes llegan, sino impedir que ambos colectivos –y especialmente quienes ocupan la posición más vulnerable– sigan pagando el precio de estrategias políticas que no controlan.

The Conversation

María López Belloso recibe fondos de distintos programas de financiación de la investigación, como Horizonte Europa. Ella es miembro de la ONG Barakaldo con el Sahara-SALAM

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Suplemento cultural: colocar la línea del horizonte en el centro del encuadre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

La versión panorámica de esta imagen no le hace justicia a la intención de Frederic Remington de colocar la línea del horizonte en la parte superior de _Fight for the Waterhole_. Museo de Bellas Artes de Houston/Google Art Project

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Mientras estuvo vivo, cada vez que se publicaba un libro del fotógrafo Nicolas Muller, él organizaba una exposición. Lo hacía en respuesta a la maquetación –horrible, a su juicio– que recibían sus imágenes, cortadas y fragmentadas para buscar su encaje en la edición de papel. Colgar las fotos en las paredes de una sala, tal y como habían sido pensadas y hechas, era su forma de venganza pero también de autodefensa.

El encuadre es importantísimo en las artes visuales, tanto en la pintura como en la fotografía o el cine. No significa lo mismo, ni genera la misma sensación en el espectador, que algo esté en el centro, a la derecha, a la izquierda, arriba o abajo en una imagen, ni tampoco que un plano incorpore una información y no otra. La cámara es el pincel de los directores de cine y jugar con el encuadre –qué incluyen y cómo lo presentan– es la paleta de la que disponen.

Lo explicaba muy bien John Ford (interpretado por David Lynch) en la película de Steven Spielberg Los Fabelman: la línea del horizonte en la parte de arriba de la imagen es interesante; la línea del horizonte en la parte de abajo es interesante; la línea del horizonte en el medio de la imagen es (y cito textualmente) “aburrida de cojones”.

Por eso no puedo entender por qué Christopher Nolan se ha empeñado en rodar La Odisea en un tamaño de fotograma que solo se puede proyectar en 41 salas en todo el mundo y que, en el resto, se verá cortado. Me lo pregunto porque elegir este formato le obliga a colocar la información importante en el centro de la imagen para que no se pierda, narrativamente hablando, nada. Pero… ¿acaso, a fuerza de defender la espectacularidad de un formato, no se ha atado las manos Nolan en cuanto a las posibilidades de narrar que ofrece una cámara de cine?

Mientras barrunto la respuesta, les dejo con el estupendo artículo de Nadia McGowan que explica las diferencias de formatos cinematográficos y por qué Nolan ha querido filmar en IMAX 70 mm.

Queda menos para el eclipse

Por si no se habían enterado todavía –y lo dudo porque llevamos un año con el tema– el 12 de agosto se verá desde España un eclipse solar total. La franja de la península desde la que se podrá seguir recibirá a viajeros, turistas y curiosos, que elevarán la vista para observar un fenómeno que, con suerte, puede darse una vez en la vida de un ser humano. Suerte como la que tuvo el rey Jaume I que, sin tantos preparativos, se tropezó con un eclipse solar allá por el 1239.

Es tan extraordinario coincidir en tiempo y espacio con uno de ellos que, durante milenios, los seres humanos les han dado significados espirituales. Y no por falta de conocimiento. Los mismos romanos de la Antigüedad tenían nociones de astronomía y podían predecirlos, pero no por ello dejaban de considerarlos designios divinos.

Y por eso también los narradores, incluyendo los cineastas, han aprovechado la excusa de los eclipses para dotar a sus relatos de una capa extra de fascinación. Desde Méliès hasta los vampiros de Crepúsculo, los astros parecen indicar –y determinar– los caminos de muchas historias.

Un mapa medieval de leyendas

Hablando de ciencia y magia, es apasionante saber cómo los geógrafos del Magreb de la Edad Media mezclaban en sus textos, mapas y crónicas datos empíricos con informaciones ficticias. Esas leyendas, a pesar de la fantasía que esgrimían, tenían un poso de verdad. Porque si un relato describía la amenaza de una criatura legendaria en un punto geográfico concreto, realmente el monstruo no existía, pero tal vez el peligro sí.

Mujeres hartas

Si están siguiendo las aventuras de los Targaryen en La casa del dragón, les interesará este texto sobre cuatro mujeres reales que inspiraron algunos de los personajes más complejos de la serie. Son personas que desafiaron lo que la sociedad de su tiempo tenía preparado para ellas. Y aunque en esta precuela de Juego de tronos hay muchísimo menos sexo explícito que en la serie que le dio fama a Poniente, la violencia sexual no deja de estar implícita en las tramas.

Porque la violencia sexual contra las mujeres ha estado presente a lo largo de toda la historia. Mucho antes de que una chica crease un perfil en redes sociales y comenzase a recibir fotografías no deseadas de genitales masculinos, los hombres ya habían decidido que no hacía falta la mediación de una pantalla para mostrarle el pene a una mujer que osaba tener una imagen pública. Quevedo lo contó en un soneto y la expresión de Ariadne en la pintura de Guido Reni que encabeza el texto creo que lo dice todo sobre el hartazgo femenino ante este fenómeno. ¡Dracarys!

Y les dejo con un artículo de hace unos años gozosísimo sobre la fiebre del baile y el flirteo en el Madrid de los años 20. El verano es tiempo de disfrute y música, entre otras muchas cosas, así que parece una gran idea despedirse con esta pieza.

The Conversation

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Les séquelles du cancer compliquent souvent l’usage des outils numériques

Source: The Conversation – France in French (3) – By Rachel F. Adler, Associate Professor of Information Sciences, University of Illinois Urbana-Champaign

Le « chemo brain » et d’autres séquelles du cancer ne perturbent pas seulement le quotidien : ils rendent aussi les sites web, les applications et les smartphones plus difficiles à utiliser. Thirdman/pexels, CC BY-SA

Les progrès des traitements permettent à davantage de personnes de survivre au cancer. Mais beaucoup continuent de vivre avec des troubles cognitifs ou physiques qui compliquent leur accès aux services numériques, souvent essentiels à leur suivi médical et à leur vie quotidienne.


Megan (prénom d’emprunt) a toujours été fière de sa capacité à retenir immédiatement le nom d’une personne qu’elle rencontre pour la première fois. Puis, dans la quarantaine, on lui a diagnostiqué un cancer du sein, qui a entraîné une chimiothérapie et le brouillard cérébral qui l’accompagne fréquemment. Elle avait du mal à se concentrer. Elle ne se souvenait plus des noms, ni de l’endroit où elle avait posé ses clés ou son téléphone. Les consignes longues et détaillées étaient devenues un véritable cauchemar.

Plus de vingt ans après son diagnostic, Megan souffre toujours de troubles de la mémoire. Elle estime que son incapacité à retenir les noms est « anormale » et a le sentiment d’être « en quelque sorte diminuée ».

Megan est l’une des plus de 18 millions de personnes ayant survécu à un cancer aux États-Unis (3,8 millions en France). Son expérience porte un nom : le « chemo brain » (ou brouillard cérébral post-chimiothérapie), un trouble cognitif lié à la chimiothérapie qui affecte la mémoire, la concentration et la capacité à trouver ses mots. Aux États-Unis, environ 70 % des survivants du cancer déclarent souffrir de limitations fonctionnelles durables liées à leur maladie ou à ses traitements, soit une proportion presque deux fois plus élevée que dans l’ensemble de la population.

Les difficultés rencontrées par les survivants du cancer ne se limitent toutefois pas au brouillard cérébral. La liste des séquelles possibles est longue, et certaines peuvent persister pendant des années. Une étude a ainsi montré que plus de 60 % des survivantes d’un cancer du sein ayant reçu une chimiothérapie, une radiothérapie, une hormonothérapie et/ou subi une intervention chirurgicale présentaient encore des troubles fonctionnels six ans après leur diagnostic.

Nous sommes chercheurs en informatique et nos travaux portent sur l’accessibilité numérique et les interactions entre les humains et les technologies. Si les séquelles du cancer peuvent affecter de nombreux aspects de la vie des survivants, nous avons constaté que l’un d’eux reste largement négligé : l’utilisation des sites web, des applications et des logiciels sur téléphone, tablette ou ordinateur.

Or, pour les personnes qui s’appuient sur ces outils pour rechercher des informations de santé, prendre des rendez-vous médicaux, consulter leurs diagnostics, échanger avec des groupes de soutien ou, tout simplement, mener une vie active, ces difficultés sont bien plus que de simples désagréments.

Les défis de l’accessibilité numérique

Pour comprendre comment les personnes ayant eu un cancer utilisent les logiciels et les interfaces numériques, nous avons mené une étude avec nos collègues, fondée sur des questionnaires, des entretiens et des journaux de bord. Megan faisait partie des participants.

Parmi les 46 personnes interrogées, âgées de 20 à 78 ans, 48 % ont développé une fatigue persistante après leur diagnostic et leur traitement, 52 % souffraient d’anxiété ou de dépression, 33 % présentaient des troubles cognitifs, notamment le « chemo brain », 30 % avaient des limitations physiques ou des difficultés de dextérité, et 15 % avaient développé des problèmes de vision. Six participants ont indiqué que leurs troubles avaient duré moins de six mois. En revanche, pour plus de 40 % d’entre eux, les effets se sont prolongés pendant des années. L’un des interrogés a même expliqué que la fatigue restait un problème quotidien… 29 ans après un diagnostic de leucémie.

Plus de la moitié des participants ont déclaré être souvent distraits ou incapables de se concentrer lorsqu’ils utilisaient des sites web ou des applications. Presque autant ont indiqué ressentir de la frustration en utilisant des logiciels qu’ils maîtrisaient pourtant sans difficulté avant leur diagnostic ou leur traitement. Les obstacles relevés sont nombreux : 46 % disent avoir du mal à lire les textes, 39 % à suivre des consignes et 37 % à naviguer sur des sites web. Par ailleurs, 35 % éprouvent des difficultés à distinguer les images ou les icônes, 30 % à taper au clavier, 22 % à faire défiler une page ou à cliquer, et 20 % à entendre les contenus audio.

Une population oubliée

Nous étudions l’accessibilité des logiciels pour des publics très variés. Si les survivants du cancer présentent certaines similitudes avec les personnes âgées ou avec les personnes souffrant de handicaps cognitifs, physiques ou visuels, ils constituent un groupe à part entière, encore largement négligé par la recherche.

Ils peuvent souffrir du brouillard cérébral, d’une fatigue persistante, d’engourdissements ou de douleurs aux mains et aux pieds, de troubles de la vision ou d’autres séquelles qui compliquent leur utilisation des technologies numériques. Ces difficultés peuvent apparaître brutalement, évoluer au fil du temps ou persister longtemps après la fin des traitements.

Les personnes atteintes de « chemo brain » racontent être submergées par les longs blocs de texte, les menus de navigation peu cohérents ou les applications qui exigent de mémoriser plusieurs étapes. Ceux qui souffrent de troubles de la vision peinent, quant à eux, à lire les petits caractères ou les interfaces offrant un contraste insuffisant entre les couleurs.

L’un des hommes ayant participé à notre étude se souvient avoir perdu de l’argent lors d’une opération financière après avoir cliqué sur la mauvaise option, incapable de lire correctement un texte dont la taille était trop petite pour lui. Un autre participant, qui demandait de l’aide à ses proches, s’entendait souvent répondre que ses questions étaient si élémentaires qu’elles en devenaient embarrassantes.

Les médecins eux-mêmes peuvent parfois minimiser ces difficultés. Dans une autre étude, une survivante raconte que son oncologue ne s’intéressait qu’à ses examens de contrôle, qui ne montraient plus aucune trace de cancer. Il ne semblait pas mesurer à quel point son « chemo brain » affectait son quotidien, ni savoir comment y remédier. Comme elle le résumait avec une pointe d’ironie : « Après tout, ce n’est que mon cerveau. Ce n’est pas comme si j’en avais vraiment besoin. »

Des solutions pour les survivants du cancer

De nombreuses améliorations susceptibles de rendre les logiciels plus accessibles et plus faciles à utiliser pour les personnes souffrant de troubles cognitifs ou physiques sont relativement simples à mettre en œuvre : remplacer les longs blocs de texte par des listes à puces, recourir davantage aux éléments visuels et aux icônes, utiliser des caractères plus grands, proposer la saisie et la lecture vocales, renforcer le contraste entre le texte et l’arrière-plan ou encore permettre de zoomer facilement.

Les consignes doivent également être simples et claires, le nombre d’options limité et, lorsque c’est possible, les réponses proposées sous forme de choix multiples. Les concepteurs peuvent aussi associer des survivants du cancer à l’évaluation de nouvelles interfaces, voire les intégrer directement au processus de conception participative (codesign). De notre côté, nous développons un jeu consacré au « chemo brain », destiné à sensibiliser les étudiants en design aux enjeux de l’accessibilité numérique pour les personnes ayant survécu à un cancer.

Il est temps que les technologies s’adaptent à la réalité de la vie après le cancer. Des études de plus grande ampleur permettraient de déterminer si certains types de cancer ou certains traitements – par exemple une tumeur cérébrale plutôt qu’un cancer du sein, ou une chimiothérapie seule plutôt qu’associée à une radiothérapie – entraînent des difficultés spécifiques dans l’utilisation des logiciels, ainsi que des niveaux de gravité différents.

Elles pourraient également montrer dans quelle mesure des facteurs comme le revenu, l’âge, l’origine ethnique, le lieu de résidence ou encore le niveau de maîtrise des outils numériques aggravent, ou au contraire atténuent, les obstacles liés à ces troubles.

À mesure que les traitements contre le cancer progressent et que les taux de survie augmentent, de plus en plus de personnes vivront pendant des décennies avec des séquelles liées à leur maladie ou à ses traitements. Ces survivants sont, à juste titre, considérés comme des réussites de la médecine. Mais survivre ne suffit pas : la qualité de vie compte, elle aussi.

The Conversation

Rachel F. Adler a reçu des financements des National Institutes of Health.

Devorah Kletenik a reçu un financement de l’American Cancer Society, qui a soutenu les travaux sur lesquels s’appuie cet article.

ref. Les séquelles du cancer compliquent souvent l’usage des outils numériques – https://theconversation.com/les-sequelles-du-cancer-compliquent-souvent-lusage-des-outils-numeriques-287975

Les tout premiers influenceurs au monde étaient français et sont nés après la Révolution

Source: The Conversation – in French – By Emma Schwak, PhD Reseacher in the Department of History, European University Institute

A painting by Jacques-Louis David of French socialite and Neoclassical icon Madame Récamier whose salon in Paris attracted leading literary and political circles in the early 19th-century. Wikimedia

Au lendemain de la Révolution française, une génération de journalistes, mondains et prescripteurs de goût invente une nouvelle manière d’influencer les comportements. Une histoire qui montre que le « lifestyle » est bien plus ancien que les réseaux sociaux.


En 1806, le gastronome parisien Grimod de La Reynière lance, dans la France de l’après-Révolution, un nouveau périodique : le Journal des Gourmands et des Belles. Dès son premier numéro, la publication entend conseiller ses lecteurs sur la gastronomie, la mode et la vie théâtrale, réunissant ces thématiques dans un même magazine.

Presque entièrement tombé dans l’oubli aujourd’hui, ce journal est sans doute l’un des premiers en France à proposer un éventail aussi complet de ce que l’on appellerait désormais des contenus « lifestyle ». Malgré le vocabulaire du début du XIXe siècle, son approche n’est pas sans rappeler les comptes Instagram aux multiples facettes de certains influenceurs actuels. Son auteur était déjà célèbre grâce à l’Almanach des Gourmands (1803-1812), texte fondateur de la critique gastronomique et premier guide des restaurants de l’histoire.

Bien sûr, ces figures influentes n’apparaissent pas ex nihilo. Bien avant la Révolution française de 1789, des manuels de savoir-vivre, des guides culinaires et des gazettes spécialisées dictaient déjà les règles de conduite et les usages. Le véritable bouleversement provoqué par la Révolution ne tient donc pas à l’existence de ces conseils, mais à leur nature, à leur abondance et, surtout, à l’urgence avec laquelle ils sont désormais diffusés. Sous l’Ancien Régime, ces ouvrages s’adressaient à des lecteurs qui connaissaient déjà leur place dans la société et cherchaient avant tout à adopter les codes correspondant à leur rang afin de le préserver.

Après la Révolution, en revanche, ils visent un public dont le statut social est devenu incertain ou vient tout juste d’être acquis. La question n’est plus seulement : « Comment bien me comporter en société ? », mais plutôt : « Comment trouver ma place ? »

Les parcours souvent inattendus des « influenceurs » de l’après-Révolution et les contenus qu’ils proposent reflètent la mobilité sociale, professionnelle et même géographique – faite d’exils, de retours et de déplacements – qui caractérise cette période, en contraste avec la rigidité de l’Ancien Régime. Grimod de La Reynière lui-même fut successivement avocat, critique de théâtre, épicier de luxe, avant de se réinventer en écrivain gastronomique.

Le journaliste et éditeur Pierre de La Mésangère, ancien prêtre, prend quant à lui la direction du Journal des Dames et des Modes, qu’il dirige de 1797 à 1831. Il s’agit du périodique de mode ayant connu la plus longue longévité durant cette période. Après la Révolution française, Madame Campan, qui avait été première femme de chambre de Marie-Antoinette, fonde à Saint-Germain-en-Laye un pensionnat d’élite, où les filles de l’ancienne et de la nouvelle élite sont formées côte à côte aux codes de l’étiquette aristocratique.

Les prescripteurs, une affaire d’abord française

Dans la France de l’après-Révolution émerge une galerie de personnages éclectiques, réunis par une même ambition : transmettre les codes culturels de l’Ancien Régime dans un monde où les cartes ont été rebattues. Dans cette nouvelle société, le goût et la culture matérielle – autrement dit les objets, les significations qui leur sont attachées, la manière de les choisir, de les mettre en scène et d’être jugé à travers eux – deviennent plus que jamais des marqueurs de position sociale.

Le goût officiel trouve lui aussi ses arbitres. Les architectes Charles Percier et Pierre François Léonard Fontaine, nommés par Napoléon, publient le Recueil de décorations intérieures, un ouvrage qui codifie le style Empire et en fixe les canons pour tous ceux qui ont les moyens de les adopter.

Les nobles s’effacent, les épouses de financiers prennent le relais

Portrait de Madame Hamelin, née aux Caraïbes, réalisé par Andrea Appiani en 1798. Figure des Merveilleuses, ces élégantes qui imposèrent les tendances de la mode parisienne sous le Directoire (1795-1799).
Wikimedia

Le leadership féminin en matière de mode change, lui aussi, complètement de mains. Avant la Révolution, les grandes prescriptrices de style étaient les reines et les favorites royales, de Madame de Pompadour à Marie-Antoinette. Après 1789, l’influence passe aux épouses de banquiers et de financiers, ainsi qu’à des aristocrates et des mondaines telles que Juliette Récamier, Thérésa Tallien ou Fortunée Hamelin. Leurs intérieurs, leurs tenues et leur manière de vivre sont scrutés, imités et commentés par la presse, notamment celle dirigée par Pierre de La Mésangère.

Madame Hamelin, créole originaire de l’île caribéenne de Saint-Domingue et aujourd’hui la moins connue des trois, faisait partie des Merveilleuses, ce cercle de femmes influentes dont les tenues extravagantes, inspirées de l’Antiquité, ont façonné la mode sous le Directoire.

Ses coiffures et ses tuniques étaient largement copiées, tandis que son salon de l’Hôtel de Bourrienne comptait parmi les plus brillants du Paris de l’après-Révolution. Pour ces prescripteurs, le goût ne relevait jamais de choix isolés : il constituait un véritable art de vivre, embrassant aussi bien la gastronomie que les papiers peints ou le linge de maison. Leur ambition était de façonner le goût dans toutes les dimensions du quotidien.

Pendant ce temps, de l’autre côté de la Manche

Bien sûr, ce type de guides existait aussi ailleurs. En Grande-Bretagne, où la révolution industrielle transformait déjà la société depuis plusieurs décennies, des figures comparables avaient émergé. Josiah Wedgwood sut tirer parti du prestige de la famille royale tout en initiant une bourgeoisie en plein essor au goût néoclassique, faisant de son activité de manufacturier une véritable autorité culturelle.

Portrait de Lady Hamilton, actrice, danseuse, mannequin et véritable influenceuse britannique, peint par George Romney en 1791.
Wikimedia

Le mondain anglais Beau Brummell (1778-1840), qui n’était issu ni de la noblesse ni d’une famille fortunée, parvint à imposer son jugement jusque dans les choix vestimentaires du prince de Galles.

Née Amy Lyon en 1765 dans une famille de forgerons du Cheshire, Emma Hamilton devint l’une des femmes les plus admirées et les plus imitées d’Europe. Son image fut largement diffusée grâce aux portraits de George Romney, tout comme celle de Juliette Récamier le fut en France par les œuvres du peintre néoclassique Jacques-Louis David. L’autorité sociale ne reposait plus uniquement sur la naissance, mais de plus en plus sur le charisme personnel et la culture visuelle de l’époque.

Ce qui distingue le cas français n’est donc pas l’existence de ces figures, mais les conditions qui les ont fait émerger. La fin de la Terreur libère une soif de plaisirs longtemps réprimés. Napoléon encourage activement le renouveau des industries du luxe (soieries, mobilier, joaillerie, porcelaine), à la fois pour soutenir l’économie et pour asseoir sa légitimité politique.

Le bouleversement des fortunes est lui aussi un produit direct des années révolutionnaires. Certains s’enrichissent en achetant les Biens nationaux – les propriétés confisquées à la noblesse et au clergé puis revendues par l’État –, d’autres grâce à l’agiotage, c’est-à-dire la spéculation sur la monnaie et la dette publique qui prospère dans le chaos révolutionnaire, ou encore en obtenant des contrats d’approvisionnement pour les armées.

À partir de 1808, la création d’une noblesse impériale institutionnalise l’ascension d’une nouvelle élite. Des administrateurs et des officiers qui avaient gravi les échelons pendant la Révolution se retrouvent désormais titrés, sans pour autant avoir hérité de la culture et des codes traditionnellement associés à la noblesse. Un maréchal d’Empire pouvait bien être duc : il lui fallait encore apprendre comment dresser sa table et recevoir ses invités.

Dans le même temps, le restaurant, invention parisienne née des années révolutionnaires, fait émerger un nouveau type d’espace public où le goût se donne à voir, s’observe et se juge au regard d’inconnus. C’est dans ce contexte qu’un guide comme celui de Grimod de La Reynière peut se présenter – non sans servir ses propres intérêts – comme un outil devenu indispensable.

En Grande-Bretagne, les transformations sociales se sont opérées progressivement : les nouvelles fortunes issues de l’industrie et l’essor d’une élite militaire sont venus s’ajouter à l’ancienne aristocratie, sans la supplanter. L’ordre établi a absorbé ces nouveaux venus. En France, en revanche, la Révolution provoque une rupture bien plus profonde. Le monde social est largement recomposé : administrateurs, militaires, nouveaux riches, nobles revenus d’exil ou rescapés de l’Ancien Régime se retrouvent à fréquenter les mêmes salons, les mêmes réceptions ou les mêmes bals, sans pour autant partager les mêmes codes.

C’est ce qui fait du prescripteur de l’après-Révolution une invention profondément française. Il ne se contente pas d’accompagner une société en mouvement : il sert de passerelle vers l’apprentissage d’un premier langage culturel commun, permettant à ces groupes aux trajectoires si différentes d’habiter le même monde social.

Tout cela montre que nous considérons souvent l’influence « lifestyle » comme un phénomène propre à notre époque. Pourtant, cette pratique est née dans le Paris de l’après-Révolution. En nous tournant aujourd’hui vers des arbitres du goût numériques pour orienter nos choix, nous ne faisons, au fond, que prolonger une tradition inaugurée par Grimod de La Reynière et ses illustres contemporains.

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Emma Schwak ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Les tout premiers influenceurs au monde étaient français et sont nés après la Révolution – https://theconversation.com/les-tout-premiers-influenceurs-au-monde-etaient-francais-et-sont-nes-apres-la-revolution-287797

La fée Morgane : comment la sœur du roi Arthur est-elle devenue la plus célèbre des sorcières médiévales ?

Source: The Conversation – in French – By Nicole Kimball, Casual Academic, School of Humanities, Creative Industries and Social Sciences, University of Newcastle

Guérisseuse, experte en mathématiques et reine d’Avalon dans les premiers récits, la fée Morgane était à l’origine une figure profondément positive. (ici La mort du roi Arthur, de James Archer, 1860). James Archer, 1860/Wikimedia, CC BY

Bien avant d’incarner la sorcière maléfique, la fée Morgane était une reine, une érudite et une spécialiste des sciences naturelles. Son évolution raconte autant l’histoire des légendes arthuriennes que celle des représentations médiévales de la magie.


Morgan le Fay est l’un des personnages les plus célèbres de la mythologie arthurienne. Puissante magicienne et, dans les versions les plus tardives de la légende, demi-sœur du roi Arthur, Morgane fut à la fois guérisseuse, mathématicienne, meurtrière, adultère et reine.

Dans les récits postérieurs, Morgane apparaît le plus souvent comme l’amante ou l’ennemie – parfois les deux à la fois – de plusieurs des plus proches alliés d’Arthur, notamment le chevalier Lancelot et le puissant enchanteur Merlin.

Son surnom, la Fée Morgane, est généralement considéré comme dérivé des mots français et gaéliques désignant les fées, en référence à ses pouvoirs surnaturels.

Les adaptations modernes de la légende arthurienne, comme la série Merlin de la BBC (2008-2012) ou la série irlando-canadienne Camelot (2011), perpétuent cette tradition. Elles font de la fée Morgane l’alliée de Mordred, le chevalier qui tue Arthur, les opposant tous deux au roi et à ses chevaliers dans de grandes batailles entre le bien et le mal.

Pourtant, en dehors de l’écran, l’histoire de la fée Morgane commence d’une tout autre manière.

Guérisseuse et mathématicienne

La fée Morgane apparaît pour la première fois vers 1150 dans un poème épique intitulé Vita Merlini (La Vie de Merlin), du clerc gallois Geoffroy de Monmouth.

Elle entre en scène lorsque Merlin conduit Arthur, mortellement blessé, jusqu’à Avalon – une île magique – dans l’espoir que Morgane puisse le guérir. Fait remarquable, ce voyage vers Avalon est le seul épisode de l’histoire de Morgane qui demeure pratiquement inchangé dans presque toutes les versions ultérieures de la légende.

Contrairement aux versions plus tardives, la première incarnation de la fée Morgane dans la Vita Merlini est entièrement positive. Reine d’Avalon, elle règne aux côtés de ses huit sœurs, dont elle est la plus belle.

Guérisseuse, elle est experte en phytothérapie et dans l’art des plantes médicinales. C’est aussi une métamorphe, capable de changer d’apparence, ce qui lui permet de se rendre dans les villes réputées pour être des centres du savoir dans l’Europe médiévale.

Geoffroy de Monmouth précise également que Morgane enseigne les mathématiques à ses sœurs. Au XIIe siècle, cela signifie probablement qu’elle était formée aux mathématiques, à la gestion financière et à l’astronomie. Si presque toutes les femmes de la noblesse possédaient les connaissances mathématiques nécessaires pour administrer leur domaine, le niveau d’instruction attribué à Morgane est, lui, tout à fait exceptionnel.

Un tableau de la fée Morgane réalisé par Frederick Sandys entre 1863 et 1864 la représente en train d’ensorceler un manteau
Un tableau de la fée Morgane réalisé par Frederick Sandys entre 1863 et 1864 la représente en train d’ensorceler un manteau.
Morgan le Fay, Frederick Sandys/Wikimedia

Les pouvoirs que Geoffroy de Monmouth attribue à Morgane reflètent les premières formes de philosophie naturelle, l’ancêtre de la démarche scientifique. La philosophie naturelle cherchait à comprendre la nature et le monde qui nous entoure par le raisonnement plutôt que par la religion. Les pouvoirs de Morgane relèvent de deux grandes branches de cette philosophie naturelle : la science de la médecine et la science de la nécromancie selon la physique.

La première est assez explicite. La seconde, en revanche, ne consistait pas à ressusciter les morts, mais à étudier ce qui était possible ou impossible dans le monde naturel.

À une époque où la biologie et la physique n’existaient pas encore comme disciplines, nombre des phénomènes les plus simples – comme la formation des grenouilles à partir du frai – étaient considérés comme occultes. La capacité à maîtriser ces phénomènes relevait de ce que l’on considérait alors comme une pratique savante, et donc légitime, de la magie.

Cette première incarnation de la fée Morgane, bien que fictive, s’inspire en partie d’une femme médiévale bien réelle et extrêmement puissante : l’impératrice Mathilde, fille du roi Henri Iᵉʳ. Geoffroy de Monmouth était un partisan de l’impératrice, ce qui a probablement influencé sa décision de présenter Morgane sous un jour favorable, comme une femme vertueuse et chaste.

Un changement de personnalité

À mesure que la matière de Bretagne est reprise par les romans de chevalerie français – un genre littéraire qui se développe entre le XIIe et le XVe siècle –, le personnage de la fée Morgane évolue. Elle demeure une guérisseuse aux pouvoirs extraordinaires, mais n’est plus la reine d’Avalon. Elle devient désormais la demi-sœur du roi Arthur, née de la même mère mais d’un père différent.

Dans les textes un peu plus tardifs, son caractère s’assombrit : elle devient vindicative, jalouse et cruelle, utilisant désormais sa magie à des fins personnelles. Au lieu de soigner, elle se fait maîtresse des illusions et des enchantements, qu’elle emploie souvent pour piéger les chevaliers d’Arthur, en particulier Lancelot.

Dans un épisode du Lancelot-Graal, Morgane est repoussée par un chevalier épris d’une autre femme.

Furieuse, elle crée alors le Val sans Retour (ou Val des Faux Amants). Aucun homme ayant été infidèle à sa bien-aimée, ne serait-ce qu’en pensée, ne peut quitter cette vallée. Le sortilège dure des décennies, jusqu’à ce que Lancelot rompe l’enchantement et libère les prisonniers. Les textes de cette période attribuent également à Morgane des sortilèges de sommeil, qu’elle utilise notamment pour enlever Lancelot.

Dans les récits plus tardifs, le personnage de Morgane s’assombrit encore davantage. Elle ensorcelle un manteau afin qu’il brûle vif quiconque le revêt, puis l’envoie au roi Arthur en guise de cadeau. Arthur est toutefois empêché de l’enfiler par la Dame du Lac, qui suggère au messager d’essayer lui-même le manteau. La tentative d’assassinat de Morgane échoue.

Cette évolution du personnage s’explique notamment par la transformation des croyances médiévales sur ce que signifiait être une sorcière dans l’Europe du Moyen Âge.

Puissante, indépendante et vindicative

Enfin, la nature même du roman de chevalerie a également contribué à façonner le personnage de Morgane. Ce genre littéraire obéissait à des codes stricts, dans lesquels un chevalier et sa bien-aimée devaient surmonter une série d’épreuves avant de pouvoir être réunis.

Morgane, personnage profondément indépendant, y compris lorsqu’elle est mariée, en vient ainsi à incarner l’obstacle sur la route du chevalier – autrement dit, l’antagoniste. Malgré cela, la fée Morgane demeure l’un des personnages les plus populaires et les plus fascinants de la légende arthurienne.“

Puissante, indépendante et vindicative, la fée Morgane a fixé l’archétype de la sorcière. Son influence se retrouve aujourd’hui partout, des contes de fées aux comics : de la fée maléfique de La Belle au bois dormant à la Sorcière blanche des Chroniques de Narnia, sans oublier ses propres apparitions dans les univers DC et Marvel. Elle est sans doute la sorcière médiévale la plus célèbre de notre imaginaire collectif.

The Conversation

Nicole Kimball est responsable des relations avec les établissements d’enseignement secondaire au sein de l’Australasian Classical Society.

ref. La fée Morgane : comment la sœur du roi Arthur est-elle devenue la plus célèbre des sorcières médiévales ? – https://theconversation.com/la-fee-morgane-comment-la-soeur-du-roi-arthur-est-elle-devenue-la-plus-celebre-des-sorcieres-medievales-287708

Que peut nous apprendre l’Australie, référence mondiale en matière d’alerte, sur la gestion des incendies

Source: The Conversation – in French – By Elliot Convery-Fisher, Research Fellow in Socio-Ecology of Fire Management, Royal Botanic Garden Edinburgh


L’ESSENTIEL

  • L’Australie dispose d’un système d’alerte parmi les plus aboutis au monde face aux feux de végétation.

  • Les alertes sont largement comprises, mais elles ne suffisent pas toujours à convaincre les habitants d’évacuer.

  • Trouver le bon équilibre entre informer suffisamment et éviter la saturation reste un défi.


Les incendies de forêt deviennent une caractéristique du climat plus chaud et plus sec du Royaume-Uni, comme c’est déjà le cas dans une grande partie de l’Europe. En juillet 2026, d’importants incendies ont ravagé plusieurs régions du Royaume-Uni en quelques jours. Parmi les plus marquants, un feu a embrasé Arthur’s Seat, l’ancien volcan situé au cœur d’Édimbourg. À la suite de cet incendie, les Scottish Greens (parti écologiste écossais) ont qualifié les feux de forêt d’ « urgence nationale ».

Parallèlement, le gouvernement gallois a déclenché son plan de crise pour lutter contre les incendies qui continuaient de se propager dans le nord du pays, tout en alertant sur le manque d’hélicoptères disponibles pour combattre les flammes. D’autres services d’incendie britanniques ont également indiqué être soumis à une pression extrême.

En 2025, les services d’incendie et de secours d’Angleterre et du pays de Galles sont intervenus sur près de 1 000 feux de végétation, un record qui dépasse celui établi en 2022. Les projections des experts indiquent que ce type de journées extrêmes devrait devenir plus fréquent.

Selon les données de l’Ordnance Survey,l’agence nationale de cartographie britannique, plus d’un million de Britanniques vivent dans des zones exposées aux incendies. « Les habitations identifiées se trouvent dans un paysage morcelé, généralement dépourvu de coupe-feu entretenus, contrairement à ce qui est courant dans d’autres régions du monde », explique Duncan Moss, coprésident d’un groupe national chargé de conseiller le gouvernement sur les feux de végétation.

À ce jour, le Royaume-Uni ne dispose pas d’une stratégie unifiée de gestion des feux de végétation. Si l’Écosse a publié un plan d’action en mars, la gestion en Angleterre repose largement sur des organismes publics indépendants comme Forestry England, même si le gouvernement britannique a récemment annoncé la création de nouvelles équipes spécialisées dans la lutte contre les feux de végétation en Angleterre.

Au Royaume-Uni, le public est principalement informé des feux de végétation par les médias, ainsi que par les organismes chargés de la gestion des espaces naturels et d’autres institutions publiques. Pourtant, les feux de forêt demeurent un risque largement sous-estimé, en raison d’une connaissance encore insuffisante de leurs dangers et de leurs conséquences. De nombreuses collectivités réclament donc une information plus claire sur la manière de réagir.

Une solution envisagée consiste à envoyer des alertes d’urgence en temps réel directement sur les téléphones portables des personnes concernées. Le Royaume-Uni dispose déjà d’un système national d’alerte, mais celui-ci n’a jusqu’à présent été utilisé que pour les inondations et les tempêtes.

Nous estimons toutefois que ces alertes ne devraient constituer qu’un élément d’une stratégie de communication plus large. Le Royaume-Uni se trouve aujourd’hui à un moment décisif pour améliorer la compréhension du public, non seulement des risques, mais aussi de la complexité des feux de forêt. Car il n’existe pas de réponse universelle : chaque incendie est différent.

Les feux de forêt peuvent être à la fois destructeurs et bénéfiques. Pour réduire les risques de manière préventive, les gestionnaires allument parfois de petits feux contrôlés, de faible intensité, afin d’éliminer une partie de la végétation susceptible d’alimenter de futurs incendies et de limiter leur intensité. Cette pratique est largement utilisée dans d’autres pays.

Bien gérer les feux de forêt ne se résume donc pas à diffuser des alertes précoces. Cela suppose aussi que le public comprenne comment cohabiter avec le feu en toute sécurité.

Que fait l’Australie et ce système est-il efficace ?

L’Australie a mis en place un système d’alerte face aux risques d’incendie forgé par une longue histoire de feux dévastateurs. Peu de pays ont développé un dispositif aussi complet. Il repose sur deux volets : l’un évalue le niveau de risque avant qu’un incendie ne se déclare, l’autre indique à la population comment réagir lorsqu’un feu est en cours.

Mis en place en 2022, l’Australian Fire Danger Rating System fournit un système d’alerte harmonisé à l’échelle nationale. Il vise à informer le public du niveau de danger que présenterait un incendie s’il venait à se déclarer.

Le système comporte quatre niveaux d’alerte. Chacun est associé à des messages clairs et à des consignes précises sur les mesures à prendre avant et pendant les journées à risque :

  • modéré : planifier et se préparer ;

  • élevé : se tenir prêt à agir ;

  • extrême : agir immédiatement pour protéger les personnes et les biens ;

  • catastrophique : quitter les zones exposées aux feux pour assurer sa survie.

Les niveaux de danger sont calculés et diffusés par les services de lutte contre les incendies des États et territoires australiens. Ils prennent en compte les conditions météorologiques, le degré de sécheresse de la végétation et le comportement potentiel d’un incendie.

Ces alertes sont diffusées au public par plusieurs canaux :

  • des panneaux installés le long des routes indiquant le niveau de danger en vigueur ;

  • les bulletins météo et les applications météorologiques, qui intègrent les niveaux de risque d’incendie ;

  • les sites Internet et applications des services d’urgence des différents États ;

  • les médias, notamment ABC Emergency, le service public australien dédié aux situations d’urgence, qui fournit des informations actualisées et des conseils pour protéger les personnes et les biens.

Que se passe-t-il lorsqu’un incendie se déclare ?

Lorsqu’un incendie se déclare, c’est l’Australian Warning System (AWS) qui prend le relais. Ce dispositif diffuse directement des alertes au public pour chaque feu.

Mis en place en 2021, ce système national vise à fournir une information cohérente pour l’ensemble des risques majeurs : feux de végétation, inondations, tempêtes, cyclones, épisodes de chaleur extrême ou autres phénomènes météorologiques violents. Auparavant, les alertes étaient émises séparément par chaque État, avec des niveaux d’alerte, une terminologie et des systèmes de communication différents selon les territoires et les types de risque.

L’Australian Warning System comprend trois niveaux d’alerte :

  • Alerte de vigilance (jaune) : un incendie est en cours, mais il ne présente pas de danger immédiat. Il est recommandé de rester informé au cas où la situation évoluerait.

  • Surveillez la situation et agissez (orange) : le niveau de menace augmente. Les conditions évoluent et il faut commencer immédiatement à prendre des mesures pour vous protéger, ainsi que votre famille.

  • Alerte d’urgence (rouge) : il s’agit du niveau d’alerte le plus élevé. Vous pouvez être en danger et devez agir sans attendre. S’il est trop tard pour évacuer, mettez-vous immédiatement à l’abri. Tout retard peut mettre votre vie en danger.

À partir du 1er octobre 2026, l’Australie ajoutera un nouveau niveau à son dispositif d’alerte. AusAlert enverra des messages d’urgence directement sur tous les téléphones portables compatibles situés dans une zone touchée par une catastrophe locale ou nationale. Cette mesure fait suite aux recommandations d’une commission royale d’enquête, qui a estimé que ce type d’alerte deviendrait un outil essentiel face à la multiplication des catastrophes naturelles.

La multiplication des canaux de diffusion est volontaire afin de renforcer la résilience du système, mais elle n’élimine pas tous les risques. Lors d’un incendie dans le centre de l’État de Victoria, en janvier 2026, une panne de courant a saturé les réseaux mobiles tandis que le feu détruisait un important relais de télécommunications. De nombreux habitants se sont alors retrouvés privés d’accès aux alertes officielles, aux applications d’urgence et aux consignes diffusées par les médias.

Lors des feux de végétation de 2019-2020 en Australie, on estime que plus de 60 000 personnes ont suivi les consignes d’évacuation et quitté les zones à risque. Les alertes officielles ont très probablement joué un rôle déterminant, mais la gravité de la crise était aussi visible de tous : d’épais nuages de fumée recouvraient des régions entières et les médias diffusaient en continu les évacuations de masse.

Cependant, une étude menée auprès de personnes touchées par les feux de végétation en Nouvelle-Galles du Sud en 2017 montre que, si la plupart jugeaient les alertes faciles à recevoir et à comprendre, cela ne signifiait pas pour autant qu’elles suivaient les recommandations des services de secours. Beaucoup ont choisi de rester pour tenter de défendre leur habitation.

Tous les systèmes d’alerte sont confrontés au même dilemme : trop de messages finissent par provoquer une fatigue informationnelle, tandis qu’une communication insuffisante peut coûter des vies. L’Australie a passé des décennies à perfectionner son système d’alerte. Le défi le plus difficile reste toutefois de convaincre les habitants de suivre les consignes lorsqu’un danger survient.

The Conversation

Elliot David Convery-Fisher travaille pour le Jardin botanique royal d’Édimbourg et l’université d’Édimbourg. Il est financé par le programme britannique d’aide au développement international (UK International Development), dans le cadre du projet « Achieving Sustainable Forest Management through Community Protected Areas in Madagascar », soutenu par le Biodiverse Landscapes Fund (référence ecm 62237).

Kate Parkins travaille à l’université de Melbourne, en Australie. Elle a reçu des financements de recherche du ministère de l’Énergie, de l’Environnement et de l’Action climatique de l’État de Victoria, de Natural Hazards Research Australia et de plusieurs services de lutte contre les incendies des États australiens. Elle est membre de la Société d’écologie d’Australie (Ecological Society of Australia).

ref. Que peut nous apprendre l’Australie, référence mondiale en matière d’alerte, sur la gestion des incendies – https://theconversation.com/que-peut-nous-apprendre-laustralie-reference-mondiale-en-matiere-dalerte-sur-la-gestion-des-incendies-288760

Vie sexuelle des rainettes : comment les femelles construisent de meilleurs nids en s’accouplant avec plusieurs partenaires

Source: The Conversation – in French – By Phillip Byrne, Professor, School of Science, University of Wollongong

Une femelle Chiromantis xerampelina peut construire un nid de mousse avec un seul mâle. Mais ces nids ont de fortes chances de ne pas aboutir. Fourni par l’auteur

Les rainettes grises africaines à nid de mousse Chiromantis xerampelina sont courantes dans les savanes et les forêts sèches du sud-est de l’Afrique. À première vue, elles semblent ordinaires. Pourtant, ces petits animaux présentent certains des comportements reproductifs les plus intrigants connus de la science. Les femelles sont notamment très polyandres. Elles construisent des nids de mousse bien élaborés et s’accouplent avec de nombreux partenaires mâles différents au cours d’une même saison de reproduction.

Jusqu’aux années 1990, les biologistes évolutionnistes pensaient que la polyandrie était extrêmement rare dans la nature. Le fait d’avoir un seul partenaire sexuel, la monandrie, était considéré comme la norme. Cependant, avec l’avènement des techniques moléculaires permettant de tester la paternité, il est rapidement apparu que les femelles d’une grande diversité de groupes animaux (des punaises de lit aux baleines bleues) s’accouplaient systématiquement avec plusieurs mâles au cours d’une saison de reproduction. Comprendre l’intérêt de la polyandrie est rapidement devenu une problématique à résoudre pour les biologistes de l’évolution.

Au cours des dernières décennies, des études et des expériences de terrain menées par des écologistes du comportement ont montré que les femelles polyandres peuvent en tirer plusieurs avantages. S’accoupler avec plusieurs mâles peut garantir la fécondation des œufs, assurer un apport supplémentaire en nutriments ou des soins parentaux aux petits, ou encore accroître la diversité génétique de la progéniture. Cela peut rendre la progéniture plus résistante aux défis futurs.

Notre récent article a introduit une nouvelle idée, l’hypothèse de « l’assistance à la construction du nid », comme une nouvelle explication de l’évolution de la polyandrie.

Notre équipe est composée de quatre herpétologistes de renom spécialisés en écologie comportementale, en biologie évolutive et en écologie moléculaire. Nous avons formulé l’hypothèse suivante. Chez les espèces où les femelles construisent principalement les nids, et où les mâles apportent une aide à la nidification, l’accouplement avec plusieurs mâles produit des nids plus viables. Cela améliore aussi la survie ou les performances de la progéniture.

En étudiant le comportement reproductif d’une population sauvage de rainettes grises africaines à nid de mousse pendant toute une saison de reproduction, nous avons obtenu des résultats qui viennent fortement étayer l’« hypothèse de l’assistance à la construction du nid ». Comme prévu, la présence de mâles supplémentaires a aidé les femelles polyandres à construire un nid de meilleure qualité. Les têtards ont ainsi beaucoup plus de chances de survivre jusqu’à leur éclosion.

Le processus d’accouplement

Chez les rainettes grises africaines à nid de mousse, l’accouplement est un processus long et captivant. Dès l’arrivée des nuits d’été chaudes et humides de la saison des pluies, entre octobre et février, les femelles entament leur quête reproductive en grimpant sur des branches d’arbres surplombant l’eau. Une fois l’emplacement approprié choisi, elles construisent un nid de mousse dans lequel elles pondent des centaines d’œufs.

Pour que les œufs soient fécondés, les femelles doivent s’accoupler avec un mâle et recevoir du sperme au cours des cinq à six heures nécessaires à la construction du nid. C’est là que les choses deviennent intéressantes. Alors que certaines femelles ne s’accouplent qu’avec un seul mâle pendant cette période, la plupart attirent et s’accouplent avec plusieurs partenaires tous en même temps.

Une femelle s’accouple généralement avec cinq mâles simultanément, bien que des groupes de 10 à 15 ne soient pas rares. Les scientifiques appellent ce système d’accouplement « polyandrie simultanée ».

Les femelles de la rainette à nid de mousse construisent leur nid en mélangeant de l’eau avec des sécrétions produites par leur appareil reproducteur. Elles fouettent ensuite ce mélange à l’aide de leurs pattes arrière pour obtenir une mousse dense. Une fois terminé, le nid protège les œufs de la chaleur intense de l’Afrique pendant près d’une semaine, jusqu’à ce que les têtards éclosent et tombent dans l’eau en contrebas. Cependant, si la mousse sèche trop rapidement, toute la ponte meurt.

Accouplement polyandrique des rainettes. Image fournie par l’auteur.

En analysant des enregistrements vidéo, nous avons découvert que les mâles ne se contentaient pas de féconder les œufs, mais qu’ils contribuaient également à la construction du nid. Au cours des accouplements polyandres, plusieurs mâles synchronisaient les mouvements de leurs pattes arrière avec ceux de la femelle. Le niveau de synchronisation ainsi que l’effort de brassage étaient d’autant plus élevés que le nombre de mâles présents était important.

Résultat : les nids sont plus grands et conservent leur humidité bien plus longtemps que les nids construits par un seul mâle et une seule femelle (couples monandres).

Cette différence a eu un impact considérable sur le succès reproductif des parents. Les petits nids produits par les couples monandres s’asséchaient presque toujours avant l’éclosion des têtards, tandis que les nids plus grands construits avec l’aide de plusieurs mâles avaient beaucoup plus de chances de rester viables. Alors que les femelles polyandres en tiraient profit en produisant davantage de descendants survivants, les mâles participants étaient récompensés en obtenant une part de la paternité.

L’assistance à la construction du nid et la polyandrie chez d’autres espèces

Chez de nombreuses espèces d’invertébrés et de vertébrés où la paternité multiple a été signalée, on a observé que les mâles apportaient une forme d’« aide à la construction du nid », directe ou indirecte. Les mâles peuvent collecter et acheminer les matériaux de nidification, creuser de sites de nidification et participer à la construction de nids. Il existe des preuves anecdotiques d’une assistance mâle à la nidification chez les abeilles et les guêpes solitaires, chez diverses espèces d’oiseaux, les poissons frayant dans les sédiments et les grottes, les canidés (renards arctiques et loups gris) et les singes du Nouveau Monde (tamarins et ouistitis).

Pourtant, les écologistes comportementaux ont complètement négligé la possibilité que l’assistance apportée par les « mâles constructeurs » puisse procurer aux femelles un avantage direct favorisant la polyandrie. En d’autres termes, personne n’a jusqu’à présent vérifié si davantage de descendants survivaient lorsque les mâles aidaient à construire les nids. Compte tenu de cette lacune dans les connaissances, nous encourageons vivement la réalisation de tests supplémentaires sur « l’hypothèse de l’asssistance à la construction du nid » auprès d’une grande diversité de groupes d’animaux.

Nous prévoyons qu’en faisant appel à plusieurs « ouvriers du nid », les femelles de diverses espèces pourraient bénéficier d’« améliorations du nid » qui augmenteraient la survie et/ou les performances de leur progéniture. Si cette idée est confirmée, « l’assistance à la construction du nid » pourrait constituer une explication importante, mais actuellement négligée, de la forte présence de la polyandrie dans la nature.

The Conversation

Phillip Byrne bénéficie d’un financement du Conseil australien de la recherche (ARC).

Aimee Silla bénéficie d’un financement de l’Australian Research Council (ARC)

ref. Vie sexuelle des rainettes : comment les femelles construisent de meilleurs nids en s’accouplant avec plusieurs partenaires – https://theconversation.com/vie-sexuelle-des-rainettes-comment-les-femelles-construisent-de-meilleurs-nids-en-saccouplant-avec-plusieurs-partenaires-288556

Pourquoi les vieux torchons essuient-ils mieux que les neufs ?

Source: The Conversation – in French – By Rebecca Van Amber, Senior Lecturer in Fashion & Textiles, RMIT University

En modifiant la texture des fibres et du tissu, les lavages répétés le rendent plus absorbant que son remplaçant flambant neuf. Anna Shvets/Pexels

Un torchon neuf peut repousser l’eau, tandis qu’un modèle usé l’absorbe beaucoup plus facilement. Les propriétés des fibres, les finitions textiles et les effets du lavage expliquent ce paradoxe du quotidien.


Il existe un rituel étrange dans bien des cuisines : on ignore le torchon tout neuf, impeccable, suspendu à la poignée du four, pour attraper celui, usé et un peu grisonnant, rangé dans un tiroir.

Nous savons tous que ce vieux compagnon essuie mieux la vaisselle, sans vraiment savoir pourquoi. Cela paraît contre-intuitif : un torchon flambant neuf, tout juste acheté, ne devrait-il pas être plus efficace qu’un modèle déjà bien usé ?

Et pourtant, nous continuons instinctivement à préférer le torchon effiloché au neuf. Ce n’est pas une simple superstition de cuisine. Il existe une véritable explication scientifique au fait que les torchons deviennent plus efficaces avec le temps. La comprendre pourrait bien changer votre regard sur l’ensemble des textiles de votre maison.

La science de l’absorption

Les torchons sont généralement fabriqués en coton ou en lin, des tissus choisis précisément parce que ces fibres naturelles de cellulose sont naturellement hygroscopiques, c’est-à-dire qu’elles attirent et retiennent l’eau. Mais le type de fibre ne suffit pas à déterminer les performances d’un torchon. Sa capacité d’absorption résulte d’une interaction complexe entre les fibres, les fils, la structure du tissu et les traitements appliqués lors de sa fabrication.

Les textiles absorbent et retiennent l’eau à deux endroits essentiels : au sein même de la structure des fibres, et dans les espaces entre les fibres et les fils. C’est pourquoi la structure du tissu est si importante.

Prenez les serviettes de bain : à quand remonte la dernière fois que vous en avez utilisé une lisse et très fine ? Elles sont généralement confectionnées en tissu éponge, dont les nombreuses petites boucles en surface augmentent considérablement la surface de contact. L’eau est ainsi facilement absorbée et entraînée à l’intérieur du tissu par capillarité.

Serviette colorée
Les boucles du tissu éponge sont ce qui rend les serviettes de bain si absorbantes : elles piègent l’humidité au cœur des fibres.
Lindsay Lyon/Unsplash

Les torchons existent dans différents types de tissage : toile (ou tissage simple), sergé, nid d’abeille ou tissu éponge. Les torchons en toile – ceux que l’on voit souvent ornés de motifs imprimés – présentent une surface lisse, idéale pour obtenir des impressions nettes et précises.

Le tissu en nid d’abeille, dont l’aspect évoque effectivement une alvéole, possède une texture en relief qui le rend particulièrement efficace. Comme pour le tissu éponge, cette structure augmente la surface de contact et améliore la capacité d’absorption de l’eau.

Pourquoi les vieux torchons sont plus efficaces ?

Pourquoi votre vieux torchon tout usé fait-il mieux le travail que son remplaçant flambant neuf ? Trois facteurs principaux l’expliquent.

Les traitements au silicone. De nombreux textiles neufs sont recouverts d’un apprêt à base de silicone qui les rend plus doux au toucher et plus résistants aux faux plis, des qualités appréciées en magasin. Mais il y a un revers à la médaille : ces traitements sont souvent hydrophobes. Autrement dit, votre torchon neuf peut être recouvert d’une fine couche qui repousse l’eau. La solution est simple : lavez toujours un torchon neuf à l’eau chaude avant de l’utiliser pour la première fois.

The impact of laundering. Fabrics undergo significant changes during their first several washes – typically up to six cycles. During manufacturing, whether knitted or woven, fabrics are held under tension. Washing causes the yarns to relax in what’s called “relaxation shrinkage”, reverting to their natural, tension-free state. Industry typically tolerates up to 5 % shrinkage.

Here’s where it gets interesting : while your tea towel’s dimensions may shrink slightly, its mass stays the same, meaning the fabric becomes thicker and denser. In waffle weave towels, this shrinkage can make the three-dimensional texture more pronounced, increasing surface geometry and absorption. This phenomenon has been documented in terry bath towels, as well.

L’effet des lavages. Les tissus subissent d’importantes transformations au cours de leurs premiers lavages – généralement jusqu’à six cycles. Lors de leur fabrication, qu’ils soient tissés ou tricotés, ils sont maintenus sous tension. Le lavage permet aux fils de se détendre, un phénomène appelé « retrait de relaxation », qui les ramène à leur état naturel, sans contrainte. L’industrie textile considère généralement qu’un rétrécissement allant jusqu’à 5 % est acceptable.

C’est là que les choses deviennent intéressantes : si les dimensions du torchon diminuent légèrement, sa masse, elle, reste inchangée. Le tissu devient donc plus épais et plus dense. Dans le cas des torchons en nid d’abeille, ce retrait accentue le relief tridimensionnel du tissage, augmentant la surface de contact et la capacité d’absorption. Ce phénomène a également été observé sur les serviettes de bain en tissu éponge.

Le vieillissement du tissu. Les lavages et séchages répétés provoquent de légères altérations de la surface du tissu qui, paradoxalement, améliorent ses performances. De petites fibres se redressent progressivement à la surface, donnant au textile un aspect plus duveteux, presque « poilu ».

À l’inverse, un torchon très lisse n’est pas particulièrement absorbant, car l’eau peine à mouiller sa surface. Elle peut même former des gouttelettes, en raison de l’angle de contact entre l’eau et cette surface très lisse.

À mesure que les lavages font ressortir davantage de fibres à la surface, le tissu devient plus rugueux. L’angle de contact diminue alors, ce qui permet à l’eau de mieux mouiller le textile et d’être absorbée plus facilement. Les torchons en nid d’abeille, grâce à leur surface naturellement irrégulière, bénéficient dès le départ d’un angle de contact plus favorable et sont donc plus absorbants.

En résumé, les lavages rendent la surface du tissu plus texturée, ce qui améliore progressivement sa capacité d’absorption.

Pas seulement les torchons

La véritable leçon de cette histoire ne concerne pas uniquement les torchons, mais notre manière de considérer les textiles en général.

Cette sensation de confort que procurent nos serviettes de bain, torchons ou draps préférés lorsqu’ils sont bien « faits » n’est pas qu’une affaire de nostalgie. Après de nombreux lavages, beaucoup de ces textiles sont réellement plus performants : ils se sont débarrassés de leurs apprêts de fabrication et ont retrouvé leur structure naturelle.

Alors, avant de vous débarrasser de vos vieux torchons pour les remplacer par des neufs, rappelez-vous que leurs bords effilochés et leurs motifs passés sont le signe de mois d’utilisation au cours desquels ils sont devenus toujours plus efficaces.

Et lorsque vous achetez de nouveaux textiles pour la maison, prenez le temps de les laver au moins une fois avant de les utiliser, afin d’éliminer les éventuels apprêts de fabrication encore présents.

The Conversation

Rebecca Van Amber est membre agréée du Textile Institute.

ref. Pourquoi les vieux torchons essuient-ils mieux que les neufs ? – https://theconversation.com/pourquoi-les-vieux-torchons-essuient-ils-mieux-que-les-neufs-287206

Lecciones logísticas del Mundial de fútbol: así se montó el espectáculo de Shakira, Madonna y los ‘muppets’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Tomás García Martín, Decano de la Facultad de Tecnología y Ciencia, Universidad Camilo José Cela

19 de julio de 2026, final del Mundial de Fútbol. The White House

La final del Mundial de Fútbol 2026, celebrada el domingo 19 de julio en el Estadio Nueva York Nueva Jersey (MetLife Stadium), no fue solo un hito en la historia del fútbol, sino también una lección de gestión logística en condiciones de incertidumbre extrema y alta visibilidad.

La transformación del césped en un macroescenario para un espectáculo de masas de casi 12 minutos de duración, con bailarines, músicos y la actuación de artistas como Madonna, BTS o Shakira, merece un análisis riguroso desde el punto de vista de la logística.

La estrategia tras el espectáculo

En la dirección de operaciones, el éxito no solo reside en la calidad del producto (en este caso, las actuaciones del tiempo de descanso de la final del Mundial 2026), sino en la arquitectura operativa que lo sustenta.

En términos de operaciones y logística, el show del descanso fue un proyecto altamente personalizado y con requisitos de difícil control, que tuvo que ser ejecutado con la precisión de una línea de montaje debido a las severas restricciones de tiempo.

De las fábricas de Toyota al MetLife Stadium

Los grandes espectáculos funcionan como proyectos logísticos que aplican principios del lean management, un método de trabajo instaurado por Toyota en sus fábricas para alcanzar tres objetivos básicos: gastar menos recursos, eliminar todo lo superfluo del proceso y dar el máximo valor al cliente, haciendo solo lo que este quiere y está dispuesto a pagar.

Así, en el Estadio de Nueva York Nueva Jersey se aplicaron procesos muy similares a los desarrollados a nivel manufacturero para mejorar los procesos de producción:

  1. SMED (Single Minute Exchange of Die): este proceso busca mejorar los tiempos de producción reduciendo los tiempos de cambio de herramientas a un solo dígito de minutos. La transición vertiginosa entre la apertura de Madonna y la sinfonía de Gustavo Dudamel fue posible gracias a esta técnica. Al estandarizar el montaje de módulos escénicos, el equipo técnico logró reducir los tiempos de cambio de minutos a escasos segundos, permitiendo que la banda coreana BTS tomara el escenario inmediatamente después de la orquesta.

  2. Jidoka y poka-yokes: para un evento transmitido a todo el planeta, el control de errores en tiempo real es vital. El término jidoka se refiere al exhaustivo control de la calidad en cada paso del proceso productivo para evitar la acumulación de errores, mientras que los poka-yokes son una técnica de control de calidad que garantiza que el proceso se realice sin errores (un ejemplo cotidiano es el hecho de que un microondas está diseñado para no funcionar si tiene la puerta abierta). En el espectáculo del tiempo de descanso, se aplicaron poka-yokes entre la actuación de Coldplay y la del coro PS22 Choir para que cualquier anomalía técnica de sonido o vídeo fuera corregida instantáneamente sin detener el flujo del espectáculo.

  3. Heijunka (en japonés, nivelación): se trata de igualar los niveles de la carga de trabajo en las distintas fases del proceso de producción para mejorar el flujo, ajustarse mejor a la demanda del cliente y reducir el desperdicio. En la final del Mundial 2026, la gestión de los equipos técnicos para mover la escenografía de Shakira y Burna Boy mientras se preparaba el set acústico de Justin Bieber refleja una nivelación de carga de trabajo meticulosa, evitando cuellos de botella que habrían retrasado el reinicio del partido de fútbol.

Gestión de la cadena de suministro y logística integral

El espectáculo del tiempo de descanso también es un ejemplo de gestión de una cadena global de suministros (Supply Chain Management, SCM), definida como:

“El manejo del flujo de bienes, datos y finanzas relacionados con un producto o servicio, desde la adquisición de las materias primas hasta la entrega del producto en su destino final”.

Coordinar a artistas de distintos continentes implica una gestión de proveedores y recursos que trasciende la simple logística de transporte.

Este evento aplicó un modelo de escalonamiento en el proceso logístico con un enfoque similar al que aplica Elon Musk en sus fábricas (step-function expansion o mejoras escalonadas), que consiste en crear infraestructuras que superan la demanda inicial (gigafactorías), con lo que la expansión se produce a grandes saltos de capacidad y no de manera lineal.

Los organizadores del show invirtieron en infraestructura masiva y redundancia estratégica (con sistemas de sonido e iluminación duplicados) para asegurar que la capacidad operativa no se viera desbordada por la complejidad del despliegue artístico.

La experiencia de los aficionados

Desde el punto de vista del diseño del servicio, el espectáculo del tiempo de descanso gestionó varios momentos de la verdad (moment of truth), un concepto de gestión de servicios desarrollado por Karl Albrecht, que define el instante preciso en que un cliente entra en contacto con una organización y se forma una impresión sobre la calidad del servicio.

En el Estadio Nueva York Nueva Jersey, el contraste entre la actuación más íntima de Justin Bieber y la explosión de energía de Shakira y Burna Boy puede analizarse bajo el modelo de Kano, una herramienta de gestión de productos que evalúa cómo las características de un servicio o producto influyen en la satisfacción del cliente.

Un ejemplo sacado del espectáculo: mientras que la calidad técnica es un factor básico esperado, la sorpresa de ver a leyendas del fútbol como Ronaldinho y Ronaldo conduciendo para Madonna constituye un factor de deleite (customer delight) que eleva la percepción de la marca del Mundial.

El primer espectáculo del tiempo de descanso de un Mundial de Fútbol no fue solo música y baile: fue una lección avanzada de preparación operativa (operational readiness). El trabajo de logística y operaciones convirtió el caos creativo de reunir a BTS, Dudamel y The Muppets en una ejecución impecable ante los ojos del mundo.

The Conversation

Tomás García Martín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lecciones logísticas del Mundial de fútbol: así se montó el espectáculo de Shakira, Madonna y los ‘muppets’ – https://theconversation.com/lecciones-logisticas-del-mundial-de-futbol-asi-se-monto-el-espectaculo-de-shakira-madonna-y-los-muppets-287986

La factura invisible del fuego: el coste económico de los incendios forestales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Ferrer Zubiate, Profesora Titular de Universidad. Departamento de Gestión de Empresas, Universidad Pública de Navarra, Universidad Pública de Navarra

Robert Jankovic/Shutterstock

En las últimas semanas, buena parte de la geografía española, desde Aragón a Andalucía, pasando por Comunidad Valenciana, Madrid y Castilla y León, se ha visto asolada por incendios forestales.

Los incendios forestales no son un problema nuevo, pero sí creciente. En mayo de 2026, el Gobierno de España presentaba su campaña contra los incendios, donde ya señalaba que “los datos registrados entre el 1 de enero y el 15 de mayo de 2026 muestran una evolución desfavorable, con 127 incendios comunicados frente a los 40 del mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 218 %”.

En relación con los denominados “grandes incendios”, hasta el 19 de julio de 2026, España registró 21 fuegos que arrasaron un total de 65 753,71 hectáreas. Esta cifra supone más del doble de la superficie quemada en el mismo periodo de 2025, año en el que se habían contabilizado 11 grandes incendios y 29 817 hectáreas afectadas.

Además, España se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en número de incendios forestales, con 300 eventos registrados, por delante de Francia, que reporta 275.

No es el objeto de este artículo valorar las causas y agravantes de estos incendios. Los últimos datos aportados por el Ministerio para la Transición Ecológica, de 2016, señalan que ese año el 54,61 % de los incendios fueron intencionados, el 27,57 % se debieron a accidentes y neigligencias y un 10,44 % tuvieron una causa desconocida.

Nos centraremos en las consecuencias de los incendios y, en particular, en los costes asociados.

¿Cuánto cuesta un incendio?

La mejor pista de cuánto cuesta un incendio no la dan las llamas, sino lo que ocurre después. En Estados Unidos, un estudio en relación con los incendios de California del año 2018 ponía de relieve que “los daños causados por los incendios forestales en 2018 ascendieron a 148 500 millones de dólares, aproximadamente el 1,5 % del producto interno bruto anual de California, con pérdidas de capital por valor de 27 700 millones de dólares (19 %), costes sanitarios por valor de 32 200 millones de dólares (22 %) y pérdidas indirectas por valor de 88 600 millones de dólares (59 %)”.

Una investigación similar estimó que “las regiones del sur de Europa golpeadas por grandes incendios pierden entre un 0,11 % y un 0,18 % de su crecimiento anual del PIB. El empleo en transporte, alojamiento y restauración –el turismo– cae entre un 0,09 % y un 0,15 %”.

No cabe duda de que es algo prematuro intentar realizar una valoración económica de los incendios forestales que han ocurrido este año en España, pero haremos un pequeño ejercicio basado en los costes de oportunidad.

Un coste de oportunidad se define como aquello a lo que se renuncia como consecuencia de una acción o decisión. Pensemos ahora en un pequeño pueblo de cualquiera de las regiones afectadas. Durante los meses de invierno la población es de 600 habitantes, pero durante el verano en algunos momentos se llega incluso a cuadriplicar esta cifra. Un paisaje ennegrecido y una evacuación en plena temporada alta golpean justo donde más duele. A ello se suma el campo: cosechas paradas y ganado muerto o incomunicado. Son ingresos que no vuelven cuando el humo se disipa. Por tanto, un incendio deja así dos huellas: una inmediata, la de apagarlo, y otra persistente, la de recuperar lo perdido.




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Mientras el fuego arde

En España, los efectos a corto plazo están vinculados con la extinción de las llamas. Aunque es difícil encontrar fuentes fiables, la Agenda Forestal de Navarra presentada en el año 2019 señalaba que el coste de extinción de un incendio forestal declarado es muy variable, pero puede rondar los 10 000 euros por hectárea cuando intervienen medios aéreos, a los que habría que sumar el importe de las tareas posincendio.

No solamente son medios aéreos los que generan este coste. También brigadas, maquinaria, combustible y retardantes trabajando sin pausa durante días. Así, en un incendio de 16 000 hectáreas estos costes ascenderían a 160 millones de euros.

Después de apagar las llamas

Sin embargo, la realidad no termina aquí. La factura que vemos en televisión, con hidroaviones y bomberos, es solo el primer recibo. Es necesario tener en cuenta los efectos a largo plazo y, especialmente, aquellos que tienen carácter indirecto.

Siguiendo con el ejemplo del pequeño pueblo, pensemos qué ocurre con un camping situado en el municipio que ve reducidas sus reservas en 50 plazas como consecuencia del incendio. A un coste de 14 euros/día por autocaravana y en la temporada de verano de 90 días, una simple multiplicación arroja una cifra de 63 000 euros perdidos. Ahora pongamos ocho campings en la zona afectada, estaríamos hablando de una cifra superior al medio millón de euros.

Y falta trasladar el golpe a panaderías, comercios y bares. Un incendio, además, cambia el paisaje, empeora la calidad y la cantidad de agua, se pierde biodiversidad y deja un suelo que tardará años en volver a sostener el ecosistema que tenía.




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La moraleja económica es clara

Este ejercicio es solo una ilustración didáctica. A la factura real habría que sumar los costes de gestión forestal, ganadería extensiva y limpieza del monte durante todo el año. Todos son costes económicos reales, aunque nadie emita una factura por ellos, y los soporta en primer lugar quien vive del territorio. Así, cada incendio encarece la decisión de quedarse: se pierden ingresos, se destruyen infraestructuras y se erosiona la confianza en el futuro del lugar. El fuego no causa la despoblación, pero la empuja.




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Como repiten los expertos, “los incendios se apagan en invierno”. Invertir en el territorio antes del verano no es un capricho; es, sencillamente, la política económica más barata a largo plazo. Las estadísticas oficiales muestran, año tras año, que salimos más caros apagando que previniendo.

Por eso el verdadero coste de un incendio no se salda la semana en que arde el monte, sino durante los años que tardan en recuperarse el paisaje, la economía y la gente de cada pueblo. Lo que hoy no se invierte en prevención se paga mañana, con intereses, en extinción y en abandono. Ese es el auténtico coste de oportunidad del fuego.

The Conversation

Elena Ferrer Zubiate recibe fondos del proyecto de investigación de Fundación Ramón Areces (XXIII Concurso Nacional para la Adjudicación de Ayudas a la Investigación en Ciencias Sociales), es parte de la ayuda PID2025-175837NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+ y del Grupo de Acción Iberus FinSoS.

Cristina del Río Solano recibe fondos del proyecto de investigación PID2025-175837NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+ y del Grupo de Acción Iberus FinSoS. Además, cuenta con financiación proveniente del proyecto PJUPNA2025-11908 de la Universidad Pública de Navarra.

Francisco J. López Arceiz recibe fondos del proyecto de investigación de Fundación Ramón Areces (XXIII Concurso Nacional para la Adjudicación de Ayudas a la Investigación en Ciencias Sociales), es parte de la ayuda PID2025-175837NB-I00, financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por el FSE+ y del Grupo de Acción Iberus FinSoS. Además, cuenta con financiación proveniente del proyecto PJUPNA2025-11908 de la Universidad Pública de Navarra.

ref. La factura invisible del fuego: el coste económico de los incendios forestales – https://theconversation.com/la-factura-invisible-del-fuego-el-coste-economico-de-los-incendios-forestales-288642