Mundial de 2026: cómo la FIFA ha convertido el evento deportivo en una herramienta del poder autoritario

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Alvarado, Associate professor, Universidade de Vigo

Donald Trump y Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, asisten al sorteo de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington, DC, el 5 de diciembre de 2025. lev radin/Shutterstock

El Mundial de fútbol 2026, que comenzó el 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá, es el mayor torneo de selecciones jamás organizado: 48 equipos, 104 partidos y 16 ciudades sede, con ingresos previstos de 13 000 millones de dólares para la FIFA. Y, sin embargo, los hoteles de las ciudades sede declaran reservas por debajo de las previsiones y 180 000 entradas quedaban sin vender dos días antes del inicio.

Mientras el mundo registraba en 2025 un incremento del turismo del 4 %, las llegadas a Estados Unidos caían un 5,4 %. Los Travel bans, requisitos ampliados de visado y controles en frontera que definen la política migratoria de Trump, disuaden a los visitantes que el torneo debiera atraer.

En contraposición a la coerción del hard power –poder duro o de mano dura–militar y económico, el concepto de soft power –poder blando– fue acuñado por el geopolitólogo estadounidense Joseph Nye para describir la capacidad de un Estado de influir en otros mediante valores, cultura e instituciones.

Los grandes eventos deportivos han sido uno de sus instrumentos más eficaces. Rusia en 2018 y Catar en 2022, a pesar de sus contradicciones en materia de derechos humanos, buscaban proyectar una imagen de países modernos y legitimarse internacionalmente. Días antes de fallecer, en mayo de 2025, Nye explicaba: “Si piensas en el poder como palos, zanahorias y miel, Trump deja de lado la miel”. El Mundial 2026 lo confirma: el país anfitrión no quiere resultar atractivo y prefiere exhibir su dominio. Es la política del espectáculo, una forma de poder que no convence, sino que impresiona.

La captura de la institución

El modelo tiene en Gianni Infantino uno de sus operadores más visibles. El presidente de la FIFA llegó al cargo en 2016 prometiendo transparencia tras el Fifagate, el mayor escándalo de corrupción de la institución, y ha construido desde entonces un sistema de poder personal sin contrapesos efectivos.

Lo que la ciencia política identifica como personalist rule –gobierno por acumulación de lealtades individuales, no por procedimientos institucionales– define con precisión el estilo Infantino: remunera a 211 federaciones nacionales mediante el programa Forward y las fideliza, vacía los órganos de control independientes y no rinde cuentas ante ningún mecanismo democrático real. La captura institucional –proceso por el que una organización pierde su mandato original para servir a intereses de quienes la controlan– es completa.

La secuencia de países anfitriones bajo su mandato traza una línea coherente. Putin en 2018, el emir Al-Thani en 2022, Trump en Estados Unidos 2026, Mohammed bin Salman en Arabia Saudí 2034. La edición de 2030, compartida entre España, Portugal y Marruecos, refina el patrón. Mohamed VI obtiene la legitimidad que anhela asociándose a dos democracias consolidadas, un mecanismo de lavado deportivo más sofisticado que el modelo de anfitrión único.

Infantino se apoya en su red clientelar de federaciones, que son también quienes lo reeligen y aseguran su permanencia en el cargo. Actúa como cortesano que no defiende los derechos de los aficionados, ni los de los equipos, ni los del propio fútbol. El lavado deportivo no es un efecto residual del sistema. Es su lógica central.

Infantino y Trump, dos grandes amigos

La convergencia entre Infantino y Trump desborda el cálculo táctico. Elegidos ambos en 2016, comparten el desprecio por los mecanismos de control independiente y la fascinación por el poder personalista. El primero asistió a la investidura del presidente estadounidense en enero de 2025, le acompañó a la cumbre de paz de Sharm el-Sheij (Egipto) en octubre, como único participante sin responsabilidad política entre 20 jefes de Estado, y creó el “Premio FIFA a la Paz” para entregárselo al presidente en diciembre, en una ceremonia sin criterios públicos ni jurado independiente.

El exfutbolista, exentrenador y dirigente deportivo francés que desde 2007 hasta 2015 fue presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), Michel François Platini, que presentó denuncia penal contra Infantino por tráfico de influencias, trazó su perfil con una frase: “Ama a los ricos y poderosos, a los que tienen dinero”.

La FIFA ocupa hoy espacios que antes correspondían al sistema multilateral: presencia en ceremonias diplomáticas de primer nivel, imposición de normas a sus federaciones nacionales e incluso mediación implícita entre Estados en conflicto. Es un actor no estatal con funciones cuasi-soberanas que opera sin elecciones, sin separación de poderes y sin rendición de cuentas, llenando el vacío dejado por el declive del multilateralismo formal.

Simon Chadwick, de la Emlyon Business School, sostiene que esa posición monopolística le permite adjudicar el torneo a cualquier régimen sin que el sistema pueda impedirlo. Es el multilateralismo privatizado, donde las reglas las dicta quien controla el entretenimiento, no quien tiene un mandato democrático.

Del fascismo al trumpismo

El doble rasero geopolítico es la expresión coherente de ese sistema, no un fallo de gobernanza. Rusia fue suspendida cuatro días después de invadir Ucrania, en febrero de 2022, pero la FIFA guardó silencio ante los bombardeos israelíes en Gaza. Cuando la administración Trump declaró la presencia de Irán “no apropiada”, violando sus propios estatutos, la selección iraní fue desplazada de su campo base en Arizona a Tijuana, con permiso de entrada al país anfitrión de 24 horas por partido y 11 miembros de su cuerpo técnico sin visado.

Al ser eliminados, el seleccionador Amir Ghalenoei lo resumió en una frase: “El país anfitrión nos trató de forma muy injusta”. Infantino había visitado el vestuario iraní prometiendo soluciones que nunca llegaron.

Mussolini utilizó la Copa del Mundo de 1934 para proyectar el fascismo italiano ante la opinión internacional; Hitler, los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 con idéntico propósito; la junta argentina, el Mundial de 1978, mientras en la Escuela de Mecánica de la Armada, el principal centro de detención de la dictadura, a un kilómetro del estadio, se torturaba.

Trump llega al torneo con una aprobación del 37 %, un acuerdo con Irán que sus propios aliados interpretan como humillación y más de 700 resoluciones judiciales bloqueando sus decretos. El Mundial inaugura un verano diseñado como espectáculo continuo: combates de MMA en la Casa Blanca, un Grand Prix y los actos del 250 aniversario de la independencia, todos alrededor de la figura de Trump.

El fútbol y el desorden mundial

En un mundo donde el orden multilateral basado en normas e instituciones compartidas cede ante potencias que rechazan sus principios, la FIFA ocupa un lugar singular. No representa a ningún bloque geopolítico, pero los países a los que ha adjudicado su principal torneo revelan una afinidad estructural con regímenes que anteponen el espectáculo al escrutinio y el beneficio a la rendición de cuentas.

Varios expertos en relaciones internacionales identifican esta dinámica como la “nueva guerra fría del deporte”, una contienda no entre bloques ideológicos fijos, ni entre modelos de gobernanza, sino entre quienes exigen transparencia institucional y quienes la rechazan y convierten los estadios en teatros de expresión de poder.

El “Mundial más inclusivo de la historia”, eslogan oficial de la FIFA, es el más restrictivo en términos de acceso real. Haití se clasificó por primera vez en más de cincuenta años, pero el Travel ban de Trump impide que el grueso de sus aficionados accediera al país.

Por otra parte, la entrada más barata para la final alcanzó 4 185 dólares en la venta general de diciembre, más de siete veces el precio de Catar 2022. Football Supporters Europe y Euroconsumers presentaron en marzo una denuncia formal ante la Comisión Europea por abuso de posición dominante, precios abusivos, publicidad engañosa y opacidad.

En suma, la FIFA administra el espectáculo que media humanidad contempla sin rendir cuentas ante gobiernos, parlamentos o aficionados. El problema no es de gobernanza deportiva. Es de desorden mundial.

The Conversation

David Alvarado no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Mundial de 2026: cómo la FIFA ha convertido el evento deportivo en una herramienta del poder autoritario – https://theconversation.com/mundial-de-2026-como-la-fifa-ha-convertido-el-evento-deportivo-en-una-herramienta-del-poder-autoritario-285974

50 años del nombramiento de Adolfo Suárez como presidente de España: un líder en tiempos turbulentos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gaizka Fernández Soldevilla, Responsable del Área de Archivo, Investigación y Documentación, Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo

Con solo 43 años, el 3 de julio de 1976 Adolfo Suárez se convirtió en presidente del Gobierno. Su ascenso fue solo el principio. En los meses siguientes, este político que había hecho carrera en el franquismo, director general de Radio Televisión Española entre 1969 y 1973 y, desde abril de 1975, ministro secretario general del Movimiento (el partido único del régimen), protagonizó la transformación de la dictadura en una democracia.

A través de la Ley de Reforma Política, aprobada en referéndum en diciembre de 1976, desmanteló el aparato institucional al que pertenecía y pilotó la transición democrática buscando el consenso. Las decisiones de sus primeros meses de mandato fueron controvertidas (amnistía, legalización del PCE, Pactos de la Moncloa, convocatoria de elecciones democráticas…) y generaron desconfianza, tanto entre los sectores inmovilistas como entre la oposición, que recelaba de sus orígenes.

Nombramiento

Los desacuerdos entre el rey Juan Carlos I y el presidente Carlos Arias Navarro, que había sido incapaz de reformar la dictadura, provocaron la dimisión de este último. El 3 de julio de 1976, el monarca encargó la formación de un nuevo gobierno a Adolfo Suárez. A pesar de la lógica desconfianza de la oposición, fue sumando voluntades y lideró la transición de la dictadura de Franco (1939-1975) a la democracia.

Adolfo Suárez, 30 de marzo de 1979.
FAL

Primeros pasos: aministía y diálogo

Suárez anunció que iba a convocar elecciones al año siguiente. Y reforzó sus palabras con una amnistía para “todos los delitos y faltas de intencionalidad política y de opinión” con la única exclusión de la violencia. Aunque continuaron exigiendo una “amnistía total”, los antifranquistas valoraron positivamente el gesto.

Además, el Gobierno estableció un diálogo con toda la oposición, incluyendo a las organizaciones terroristas. Por medio del Servicio Central de Documentación (SECED), entró en contacto con las dos ramas de ETA, que aquel año asesinaron a 17 personas. ETA político-militar aceptó esa vía, pero ETA militar se cerró en banda.

Los ultras

También se cerró la extrema derecha, que tachaba al presidente de “traidor”, “perjuro”, “masón” y “Judas”. En palabras de uno de sus militantes más conocidos, Ernesto Milà, Suárez constituía “la quintaesencia de lo que todos nosotros odiábamos”. Era “indiscutiblemente la bestia negra de la ultraderecha, al mismo nivel que Santiago Carrillo”.

Este sector conservaba una fuerte presencia en sectores clave de las estructuras del Estado, desde los que intentó torpedear los esfuerzos de Suárez. En septiembre el general Fernando de Santiago dimitió como vicepresidente del Gobierno. Al mes siguiente, el Consejo Nacional del Movimiento elaboró un informe contra la Ley para la Reforma Política, diseñada para desmantelar las estructuras franquistas y convocar unas elecciones libres.

Ley para la Reforma Política.
BOE

Con todo, el 18 de noviembre la ley llegó a las Cortes: 13 procuradores se abstuvieron, 425 votaron a favor y otros 59 lo hicieron en contra. Entre quienes se opusieron estaba Blas Piñar, quien denunció que el texto pretendía “la sustitución del Estado nacional por el Estado liberal. La liquidación de la obra de Franco”. No le faltaba razón.

Manuel Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez. Diario 16, 19-11-1976.
Archivo Linz de la Transición española, FAL

Por “perjuro” y por “masón”

Como reacción, los involucionistas se echaron a la calle. El 20 de noviembre la Confederación Nacional de Combatientes conmemoró el primer aniversario del fallecimiento del “Caudillo” y el cuadragésimo del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera con una concentración en la plaza de Oriente. Los cerca de 100 000 asistentes lanzaron gritos contra sus enemigos: “¡Procuradores, sois unos traidores!”, “¡Juan Carlos, Sofía, el pueblo no se fía!”, “¡Suárez dimisión, por perjuro y por masón!” y “¡Tarancón al paredón!”. También hubo lemas nostálgicos como “¡Franco resucita, España te necesita!” y apelaciones directas al golpismo: “¡Ejército al poder!”.

1976: el año de la violencia

A decir del entonces ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, la extrema derecha “pisaba a fondo el acelerador del activismo para intentar contrarrestar la marea que se avecinaba”. A lo largo de noviembre se produjeron ocho atentados contra el mundo del libro. En la librería Pórtico (Zaragoza) los atacantes dibujaron cruces gamadas en el escaparate de junto a un mensaje amenazador que incluía estas palabras: “Los comunistas, como los bárbaros, necesitan traidores que les abran las puertas”.

Tal vez por eso, como ha calculado la hispanista Sophie Baby, 1976 fue el año en el que se produjeron más atentados de signo ultra en toda la Transición. Obviando las amenazas, hay 153 contabilizados. Las estadísticas del Ministerio del Interior elevaban la cifra a 243. Se registraron cuatro víctimas mortales: Aniano Jiménez Santos y Ricardo García Pellejero el 9 de mayo, María Norma Menchaca, el 9 de julio, y Carlos González Martínez, el 27 de septiembre.

La Ley de Reforma Política

De acuerdo con una circular interna, el Gobierno era consciente de que, si el resultado del referéndum le resultaba adverso, las consecuencias “pueden ser graves”. El conjunto de la oposición, tanto la democrática como la vinculada a ETA y la adscrita a la rama “auténtica” de Falange, se decantó por la abstención. En cambio, la ultraderecha pidió a la ciudadanía que emitiese una papeleta negativa: “Franco hubiera votado no”. Según el diario derechista El Alcázar, la ley “favorece los esfuerzos de los marxistas para convertir España en una república marxista, federal y descristianizada”.

Tan solo cuatro días antes del plebiscito, el 11 de diciembre, los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) secuestraron a Antonio María de Oriol Urquijo, presidente del Consejo de Estado y antiguo ministro de Justicia. La extrema izquierda violenta trataba de torpedear el proceso de democratización. Se trataba de un objetivo compartido por la ultraderecha. Esa misma jornada comenzó el I Congreso de Fuerza Nueva (partido de extrema derecha), que terminó el 13 de diciembre. Su líder, Blas Piñar, dedicó el discurso de cierre a atacar al PSOE, a Alianza Popular, al Gobierno y al rey. De acuerdo con la crónica de El País, “su intervención fue constantemente interrumpida con aplausos, gritos de ‘traidores’ y asentimientos fervorosos”.

Diario 16, 13-12-1976.
Archivo Linz de la Transición española, FAL

A pesar de los GRAPO y de la extrema derecha, el referéndum se desarrolló con normalidad el 15 de diciembre. Con un 77,72 % de participación, el “sí” a la Ley para la Reforma Política obtuvo 16 573 180 votos (el 94,45 % del total) y el “no”, únicamente 450 102 (el 2,56 %).

Aquel resultado demostraba que solo una exigua minoría de los españoles deseaba un franquismo sin Franco. Fue el primer gran éxito de Adolfo Suárez y su equipo.

Luego vendrían la Constitución de 1978, la crisis de su partido (la Unión de Centro Democrático), el acoso político, su dimisión el 29 de enero de 1981, el 23-F, la etapa del CDS (Centro Democrático Social) y la tragedia personal del alzhéimer, que borró sus recuerdos mientras su figura como líder histórico de la transición política se instalaba definitivamente en la memoria colectiva.

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Gaizka Fernández Soldevilla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. 50 años del nombramiento de Adolfo Suárez como presidente de España: un líder en tiempos turbulentos – https://theconversation.com/50-anos-del-nombramiento-de-adolfo-suarez-como-presidente-de-espana-un-lider-en-tiempos-turbulentos-284586

La paradoja nórdica: ni siquiera los países más igualitarios del mundo logran reducir la violencia contra las mujeres

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Gracia, Full Professor of Social Psychology, Universitat de València

PH888/Shutterstock

Casi una de cada tres mujeres de la Unión Europea ha sufrido violencia física, amenazas o violencia sexual desde los 15 años. Es decir, aproximadamente 50 millones de mujeres. Estas son las conclusiones de la última encuesta de la UE sobre violencia de género, basada en entrevistas a más de 114 000 mujeres.

Lo que hace que esta cifra sea alarmante no es solo su magnitud, sino su persistencia. Diez años antes, la primera encuesta a escala de la UE reveló el mismo patrón. Tal y como señaló el director de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE: “Una década después, seguimos siendo testigos de los mismos niveles impactantes de violencia”.

En un artículo reciente, publicado en Nature Communications, analicé si la Meta 5.2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas –que tiene como objetivo eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas para 2030– es realista.

La incómoda respuesta es no, ni para 2030 ni al ritmo actual.

Un problema que se agrava

Las estadísticas de la UE coinciden de forma llamativa con lo que observamos a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe la violencia contra las mujeres como un problema de salud pública de “proporciones pandémicas”. Sus últimas estimaciones, publicadas en 2025, sugieren que el 30,4 % de las mujeres de todo el mundo –aproximadamente 840 millones de mujeres — han sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida.

Estas cifras se han mantenido prácticamente sin cambios durante más de dos décadas. La OMS califica las reducciones recientes de mínimas, demasiado lentas y muy insuficientes. Es posible que incluso esto subestime la magnitud real, ya que muchas mujeres no revelan la violencia que sufren en las encuestas, y algunas formas de maltrato (violencia psicológica, control coercitivo, maltrato económico, acoso en línea) apenas se reflejan en las estadísticas generales.

La paradoja nórdica

Quizás el hallazgo más sorprendente sea dónde se registran los niveles más altos de violencia. En la encuesta de la UE de 2024, la prevalencia fue del 57 % en Finlandia, del 52 % en Suecia y del 47 % en Dinamarca, todas ellas muy por encima de la media de la UE, que se sitúa en el 30,7 %. Estos países se encuentran entre los más desarrollados del mundo y ocupan sistemáticamente los primeros puestos en las clasificaciones mundiales de igualdad de género.

Este patrón, a menudo denominado “paradoja nórdica”, pone en tela de juicio una suposición común: que el desarrollo económico y la igualdad de género, por sí solos, conducirán a una reducción de la violencia. Estos avances son esenciales, pero está claro que no bastan por sí solos para prevenir la violencia.

Si las sociedades más avanzadas e igualitarias del mundo no logran reducir la violencia contra las mujeres, ¿qué perspectivas hay en el resto del mundo?




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Las mujeres jóvenes son más vulnerables

En la UE, las mujeres de entre 18 y 29 años ya denuncian niveles de violencia superiores a la media general. Esta tendencia ya era visible hace una década y no ha mejorado. Las generaciones más jóvenes han crecido en un entorno con más debate público sobre la igualdad de género y más campañas de sensibilización que ninguna otra generación anterior.

Si las medidas de prevención actuales funcionaran, cabría esperar ver reducciones claras. Los datos no lo reflejan.

Al mismo tiempo, la propia violencia está cambiando. La tecnología digital ha abierto nuevas vías para el acoso, el control y la humillación: el acoso en línea, las amenazas en las redes sociales, la sextorsión, la difusión no consentida de imágenes íntimas y los deepfakes sexuales generados por IA. Aunque estas herramientas no causan violencia física directa, facilitan la comisión de los abusos, dificultan escapar de ellos y aceleran su difusión.




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El conocimiento existe, pero las respuestas se quedan cortas

La realidad de la violencia contra las mujeres es profundamente preocupante. Pero ser realista no significa resignarse. Al contrario, la magnitud persistente del problema exige una respuesta mucho más ambiciosa.

Los datos no indican que el objetivo de eliminar toda la violencia contra las mujeres y las niñas para 2030 –la meta 5.2 de la ONU– haya fracasado, ni que sea imposible. Lo que revelan es la enorme brecha que existe entre la ambición del objetivo y la magnitud, la intensidad y la coherencia de los esfuerzos actuales para alcanzarlo.

Y ya disponemos de herramientas para hacerle frente. Las investigaciones realizadas durante la última década han identificado estrategias de prevención con efectos demostrados en la reducción de la violencia. El marco “RESPECT Women” de la OMS, que se ha actualizado recientemente a partir de revisiones sistemáticas a nivel mundial, organiza esta evidencia en siete estrategias interconectadas. Estas abarcan desde el empoderamiento de las mujeres y la transformación de las normas de género nocivas hasta el refuerzo de los servicios para las supervivientes y la reducción de la pobreza.

El marco evalúa la evidencia por separado para los países de ingresos altos y para los de ingresos bajos y medios. Esta característica estructural es reveladora en sí misma, ya que pone de manifiesto la desigualdad con la que se ha desarrollado la investigación sobre prevención en los distintos contextos.

Pero ninguna estrategia por sí sola es suficiente. Una prevención eficaz implica combinar enfoques a nivel individual, comunitario y social. Y el criterio de referencia definitivo, tal y como subraya el propio RESPECT, es si estos esfuerzos conducen a reducciones cuantificables en la prevalencia de la violencia a nivel poblacional. Según ese criterio, los esfuerzos actuales se quedan claramente cortos.

El problema es que las herramientas de eficacia probada no se están aplicando a la escala ni durante el tiempo necesarios. Se lanzan campañas, pero no se mantienen. Se aprueban leyes, pero no se financian ni se hacen cumplir adecuadamente. El principal obstáculo no es la falta de conocimientos. Es una brecha persistente entre los compromisos y la acción, y entre los recursos disponibles, la voluntad política y la rendición de cuentas necesaria para garantizar su uso.

Una crisis de proporciones pandémicas

Puede que el plazo de 2030 ya esté fuera de nuestro alcance, pero no debe abandonarse el objetivo en sí. Un problema que afecta a millones de mujeres no puede tratarse como una cuestión política secundaria.

Cuando el mundo se enfrenta a otras emergencias sanitarias graves, moviliza la ciencia, la financiación y la cooperación internacional. La violencia contra las mujeres requiere una ambición comparable: inversión a largo plazo, pruebas más sólidas y rendición de cuentas pública.

Lo que muestra la paradoja nórdica es que la violencia contra las mujeres no se eliminará automáticamente a medida que las sociedades se vuelvan más ricas o más igualitarias. Se necesitarán medidas deliberadas, sostenidas y cuantificables, respaldadas por la voluntad política y la rendición de cuentas necesarias para estar a la altura de la magnitud de la crisis. La promesa de eliminar la violencia contra las mujeres debe pasar de ser una aspiración a convertirse en realidad.

The Conversation

El artículo académico en el que se basa este texto ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación de España/Agencia Estatal de Investigación y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, así como de la Generalitat Valenciana/Programa Prometeo. Las entidades financiadoras no han intervenido en la redacción ni en la revisión del artículo académico.

ref. La paradoja nórdica: ni siquiera los países más igualitarios del mundo logran reducir la violencia contra las mujeres – https://theconversation.com/la-paradoja-nordica-ni-siquiera-los-paises-mas-igualitarios-del-mundo-logran-reducir-la-violencia-contra-las-mujeres-286565

¿Qué queda aún por explorar de la guerra civil española?: tres posibles futuros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jaume Claret, Historiador. Profesor agregado en los Estudios de Artes y Humanidades y director del Máster Universitario de Historia del Mundo Contemporáneo, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Reproducción de fotografía del Fondo de la guerra civil española. BNE Digital/Biblioteca Nacional de España

La bibliografía sobre la guerra civil española no es infinita. Y aunque es frecuente oír lo contrario, tampoco podemos considerarla desproporcionada respecto a otros acontecimientos históricos. Basta ver los listados de novedades sobre el Imperio romano o la Segunda Guerra Mundial para comparar.

Se produce entonces una doble paradoja. Por un lado, resulta casi imposible estar al corriente de lo publicado sobre la contienda española. Como calculaba recientemente el historiador Joan Esculies, en los últimos veinte años –y sin tener en cuenta artículos científicos y tesis doctorales, ni la divulgación multiplataforma–, se habrán publicado unas 5 000 obras en las principales lenguas.

Entre ellas se encuentran tres novedades recientes. La guerre d’Espagne 1936-1939, a cargo de tres referentes del hispanismo francés (Mercedes Yusta, François Godicheau y Pierre Salmon), sitúa el conflicto en su dimensión internacional. Por su parte, en La guerra civil española conviven aportes colectivos yuxtapuestos para dibujar el actual estado de las investigaciones. Y la versión cómic de España partida en dos revisita el libro homónimo de Julián Casanova de la mano del guionista Miguel Casanova y el dibujante Carles Esquembre.

No obstante, y a pesar de esta continua publicación, todavía quedan vías por explorar.

La historia militar

Sin ánimo de exhaustividad y con el sesgo inevitable a toda selección, destacaría tres ámbitos de futuro especialmente sugerentes.

El primero quizás sea el más obvio –y, de hecho, ya formaba parte de un artículo similar que escribí hace cuatro años–: la historia militar del conflicto. Algunos avances se han realizado, pues diferentes investigadores formados en la UAB y crecidos en torno a la Revista Universitaria de Historia Militar han publicado aportaciones relevantes.

Entre ellas se encuentra Cruzados sin gloria, de Miguel Alonso Ibarra, que comprende todo el conflicto desde el punto de vista bélico. Así, abre el campo para futuros trabajos que incidan en el armamento usado –desde las redes de contrabando hasta el uso de la guerra de España como terreno de experimentación militar, pasando por formatos todavía inexplorados como las infografías o, poco explotados, como la cartografía–.

También posibilita posteriores investigaciones en las condiciones materiales de la guerra (véase el singular trabajo de Oriol Riart a partir de dietarios de soldados) o en frentes todavía marginales para el gran público, como el de la defensa pasiva, el intento de desembargo republicano en Mallorca (objetivo del reciente Una isla brutalizada) o episodios concretos como el desenlace de la guerra en Madrid.

Edificios destruidos por los efectos de la guerra civil española.
Edificios destruidos por los efectos de la guerra civil española.
BNE Digital/Biblioteca Nacional de España

Por su parte, Hasta su total exterminio de Arnau Fernández Pasalodos y Verdugos del 36 de David Alegre Lorenz se centran en el ejercicio de la violencia, su diversidad y su crueldad. El primero lo hace sobre las actuaciones antipartisanas, es decir, la neutralización de movimientos de resistencia por parte de las fuerzas militares –el maquis, en España–; mientras que el segundo se interesa por los perpetradores, tanto planificadores como ejecutores. Esto útimo nunca es sencillo ni, sobre todo, inofensivo, pues a menudo genera denuncias por parte de los familiares.

Además, el acceso documental sigue siendo complejo, ya sea por la escasa documentación referida a Falange y la necesidad de recurrir a archivos personales o por la poca colaboración desde la Iglesia, que obliga al encaje de bolillos.

Los estudios sobre la violencia

En este sentido, y ya entrando en el segundo ámbito de futuro, los estudios sobre violencia se habían centrado hasta hace poco en la contabilización de las víctimas y, posteriormente, en su identificación. Esto último incluía desde el rescate de sus biografías a la recuperación de sus restos mortales.

Quizás Valencia sea uno de los epicentros de estas actuaciones y, en especial, el cementerio de Paterna. Allí, entre abril de 1939 y diciembre de 1956, se fusilaron 2 238 personas y, entre 2005 y 2024 dichas fosas fueron excavadas. De esta actuación, además de la dignificación de las víctimas y del retorno a sus familiares, surgieron dos exposiciones excepcionales: “Arqueologia de la Memòria. Les fosses de Paterna” y “2238. Paterna, lloc de perpetració i memòria”.

Pero también se generaron publicaciones más allá de las estrictamente académicas, como el cómic El abismo del olvido de Paco Roca y Rodrigo Terrassa o la novela Ingrata patria mía sobre Joan B. Peset Aleixandre, rector de la Universitat de València, médico prestigioso y ciudadano comprometido asesinado por el franquismo.

Una página del cómic _El abismo del olvido_, de Paco Roca y Rodrigo Terrasa.
Una página del cómic El abismo del olvido, de Paco Roca y Rodrigo Terrasa.
Astiberri

Sin olvidar a las víctimas, los estudios sobre violencia están evolucionando hacia otras formas de ejercerla, como el expolio patrimonial, económico o incluso científico. Como en todo acontecimiento bélico, para muchos la guerra fue la ocasión para hacerse con su particular botín, generó profundos cambios en el tejido industrial y comercial, y facilitó los abusos de todo tipo.

Abrir este melón obliga a comprobar la propiedad de ciertos fondos –como ya han empezado a hacer el Museo del Prado o el MNAC–, plantea la posible reclamación de indemnizaciones o del retorno patrimonial y, sobre todo, cuestiona nuestra mirada sobre la guerra, la posguerra y la Transición. Así, la primera se nos aparece como una guerra también económica y de rapiña, la segunda como un expolio hacia los vencidos a favor de los vencedores (particulares e institucionales) y la tercera como un conjunto de actuaciones de ocultación.

De la colaboración con otros

Y el tercer ámbito debe surgir de la colaboración de la historia con otras disciplinas. Porque de la alineación de conocimientos y herramientas siempre pueden surgir nuevas perspectivas e interpretaciones que enriquezcan nuestra mirada.

Contactos fotográficos de la Guerra Civil española que retratan a milicianos del ejército republicano.
Contactos fotográficos de la Guerra Civil española que retratan a milicianos del ejército republicano.
BNE Digital/Biblioteca Nacional de España

Lo hemos visto recientemente con las aportaciones realizadas desde la arqueología en País en ruinas, desde la genética para comprender los efectos del hambre (como ya sugiere Miguel Ángel del Arco) o desde la antropología, como hace Alfonso Villalta para plantear nuevas preguntas a los archivos. Si estas sinergias se incrementan en el futuro, también lo hará nuestro conocimiento.

La guerra civil española permanece como el gran parteaguas de la historia contemporánea del país. Aunque el paso del tiempo diversificará el interés de los historiadores hacia otros acontecimientos más recientes (el segundo franquismo, la Transición, el 23F, el felipismo, etc.), cada nueva generación tenderá a revisitarla, ya sea con la excusa del aniversario, ya sea a raíz de la incorporación de nuevas perspectivas o nuevos archivos.

Esos futuros libros serán también evidencias de la evolución de la propia sociedad pues, como dejó escrito el historiador y político italiano Benedetto Croce, “toda historia es historia contemporánea”. Es decir, como nos recuerda el escritor y editor estadounidense Frank Cogliano, “las preocupaciones actuales influyen en las preguntas que le hacemos al pasado”.


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The Conversation

Jaume Claret no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué queda aún por explorar de la guerra civil española?: tres posibles futuros – https://theconversation.com/que-queda-aun-por-explorar-de-la-guerra-civil-espanola-tres-posibles-futuros-286304

Luces y sombras del turismo: el impacto real de los viajeros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rogelio Martínez Cárdenas, Assistant researcher, Universidad de Guadalajara

Elizaveta Galitckaia/Shutterstock

De visita en Ciudad de México, a miles de kilómetros de su casa, usted compra una entrada para el Museo Nacional de Antropología. Su único objetivo es disfrutar de los tesoros que alberga el museo del Paseo de la Reforma. Pero, al pagar su boleto, activa una red económica global. Su dinero (guardado en su banco, en su país de origen) va a cruzar fronteras, bancos y plataformas en segundos. Eso vuelve interesante al turismo. Es una experiencia personal, pero también un negocio global. Y sus efectos llegan a comunidades, ciudades y regiones.

Exportar es vender productos nacionales a personas de otros países. El turismo hace algo parecido, pero con servicios y experiencias. El visitante compra en el sitio pero paga con dinero de fuera.

Cuando se trata de turistas extranjeros, ese dinero implica divisas, moneda extranjera que ayuda al país que lo recibe a pagar sus importaciones y su deuda externa y apoya su estabilidad financiera.




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¿De qué hablamos cuando hablamos de turismo?


El turismo mueve la economía

Organizaciones como la OCDE, la Organización Mundial del Turismo o Turismo de las Naciones Unidas miden los gastos de los visitantes extranjeros, son los “ingresos por turismo internacional”.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés) estima que estos tienen un peso enorme en la economía global (un 10 % del PIB aproximadamente). En 2024, el sector aportó casi once mil billones de dólares (más de nueve mil billones de euros).

Ese cálculo incluye los efectos directos e indirectos del turismo, es decir, tanto los ingresos generados por el gasto del turista (transporte, alojamiento, restauración, etc.), como el de las empresas turísticas para poder operar (alimentos, bebidas, mobiliario, sábanas y toallas, etc.).

Además, empleó a más de 357 millones de personas, lo que equivale a cerca de uno de cada diez trabajos. No es un sector marginal, ni solo “temporada alta”.

El gasto del turismo internacional también fue muy alto en 2024. El WTTC lo estima en unos 1,9 billones de dólares en 2024. Esa cifra describe compras, hospedaje, comida y servicios turísticos.




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La red detrás del viaje: lo global y lo local

El turismo puede parecer un proceso simple para el visitante: llegar, dormir, disfrutar, comer. Pero depende de transportes, pagos y distribución digital. Y también depende de alimentos, energía y personal capacitado en el lugar de destino.

Piense en una visita guiada a un centro histórico. El guía trabaja localmente, y eso crea ingreso directo. Pero puede que el pago haya pasado por alguna plataforma bancaria extranjera.

El alojamiento ofrece otro ejemplo claro: un hotel puede formar parte de una cadena, con dueños extranjeros y préstamos en otros países. De ahí que parte de sus ganancias puedan acabar saliendo del destino turístico.

Lo mismo ocurre con las aerolíneas, las empresas de comunicaciones globales (para llamadas y datos), los seguros de viaje y el cambio de moneda. Todo ese entramado conecta el turismo en una localidad determinada con los negocios internacionales.




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La pregunta clave: ¿cuánto se queda en el destino?

Más turistas no siempre significan más bienestar local. Importa cuánto del gasto paga salarios y proveedores del lugar, y cuánto sale por importaciones o por intermediarios globales.

A ese escape de fondos muchos especialistas lo llaman filtraciones. En palabras sencillas, es dinero que no se queda cerca. Puede irse para pagar insumos importados o comisiones digitales.

Nada de esto es automático ni inevitable: depende del tipo de oferta que el destino construye. También depende de normas, impuestos y compras locales.

Un museo, por ejemplo, puede contratar proveedores locales para eventos y tiendas para obtener ingresos más altos de sus visitantes.




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Empleo turístico: una gran oportunidad si no es precario

El turismo crea trabajos de rápida entrada: guías, personal de cocina, limpieza y transporte local. También incluye a artistas y artesanos locales. Pero muchos de esos trabajos son precarios, temporales, con horarios largos y salarios bajos. En algunos lugares, dominan la informalidad y la rotación.

La Organización Internacional del Trabajo, que sigue de cerca este tema, ha señalado la magnitud del empleo turístico y sus retos. La calidad del empleo define el impacto real del turismo.

No basta contar los puestos de trabajo que crea. Hay que ver las condiciones que ofrece: estabilidad, capacitación y derechos laborales.




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Inversión extranjera: impulso rápido, captura desigual

Muchos destinos buscan capital para hoteles e infraestructuras que puede llegar desde fondos y empresas externas, y entrar como inversión extranjera directa. Con esto pueden mejorar la conectividad y los servicios, elevar los estándares de calidad y atraer más visitantes. Pero también puede concentrar las ganancias fuera del lugar.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo propone que las inversiones sirvan para apoyar a las comunidades y proteger el patrimonio. No se trata de rechazar la inversión externa sino de negociar reglas y beneficios locales. Eso incluye impuestos, compras y límites a la especulación.




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Desigualdad urbana: cuando el visitante expulsa al residente

En las ciudades, el aumento de viajeros puede hacer que las viviendas pasen a tener uso turístico y suban los precios, reduciendo la oferta en el mercado inmobiliario local para las familias y los comercios tradicionales.

Este patrón ha generado protestas y nuevas regulaciones, y ha abierto debates sobre los límites del turismo y la defensa de los derechos urbanos. La UNESCO advierte de la gentrificación y la presión sobre los servicios locales. También alerta sobre daños por sobrecarga en sitios patrimoniales.

Aquí hay una tensión central. Las ciudades atraen visitantes por su vida cotidiana, pero demasiada presión puede acabar erosionando esa vida.




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Dependencia y choques: el lado frágil del turismo

El turismo depende de la movilidad y la confianza. Crisis sanitarias, guerras o recesiones cambian los flujos rápidamente afectando al empleo de las personas, los ingresos fiscales de los países y los beneficios de las empresas locales.

También influyen los tipos de cambio. Cuando una moneda se deprecia, el destino puede abaratarse y aumentar su atractivo para los turistas extranjeros. Pero esa misma variación en el valor de la moneda puede hacer subir los costes para los proveedores turísticos y encarecer los precios para los turistas locales.




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¿Qué puede hacer un destino para capturar más valor? Hay varias opciones:

  1. Ordenar el flujo de visitantes. Eso incluye cupos, horarios y rutas alternas. También incluye información clara para evitar la saturación.

  2. Fortalecer a sus proveedores locales. Las compras de kilómetro 0 permiten que los ingresos se queden cerca. Con capacitación y créditos se ayuda a las pequeñas empresas locales.

  3. Proteger la vivienda y los espacios públicos. Eso reduce la conflictividad social y protege la vida de los barrios. También sostiene la autenticidad que el visitante busca.

  4. Medir resultados con indicadores simples. Los salarios, la permanencia de los residentes y la calidad del empleo importan. También importan la recaudación y el gasto en conservación.




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Su papel como viajero: decisiones pequeñas, efectos grandes

El turista no controla toda la cadena económica, pero sí decide a quién paga y qué consumo premia. Eso influye en el tipo de oferta turística que crece en los destinos.

Por ejemplo, elegir guías autorizados ayuda a fortalecer el empleo digno y comprar artesanías con trazabilidad apoya la producción cultural real. Y viajar fuera de temporada para reducir la presión en lugares vulnerables (espacios naturales protegidos, ciudades patrimonio). Asimismo hay que asumir que la aplicación de tasas turísticas ayuda a sostener los servicios locales.

Viajar seguirá siendo una experiencia personal valiosa, pero también es una decisión económica global. Entenderlo ayuda a viajar con más conciencia.

The Conversation

Rogelio Martínez Cárdenas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Luces y sombras del turismo: el impacto real de los viajeros – https://theconversation.com/luces-y-sombras-del-turismo-el-impacto-real-de-los-viajeros-276730

Cuando estamos contentos, nuestro perro nos obedece mejor que si estamos de mal humor

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Álvaro Olivares Moreno, Profesor Titular de Etología, Bienestar y Producción Animal. Facultad de Veterinaria., Universidad Complutense de Madrid

Los perros son capaces de percibir nuestro estado de ánimo con gran precisión. Charlie Green / Unsplash., CC BY-SA

“Hoy no me hace ni caso”. Muchos propietarios de perros han pensado alguna vez algo parecido. Hay días en los que responden enseguida a nuestras órdenes, mientras que en otras ocasiones parecen distraídos, menos atentos o menos dispuestos a colaborar.

La explicación no siempre está en el perro. Un estudio reciente del Instituto Max Planck (Alemania) sugiere que nuestro estado de ánimo puede influir en cómo se comporta. Cuando estamos contentos, nuestras mascotas parecen aprender mejor y responder con más facilidad. Cuando estamos tristes, ocurre justo lo contrario. Pero la historia es todavía más interesante de lo que parece.

Los perros viven pendientes de nosotros

Los perros llevan miles de años compartiendo su vida con los seres humanos. Durante ese largo proceso de convivencia, han desarrollado una capacidad extraordinaria para interpretar nuestras señales: saben hacia dónde miramos, detectan cambios en el tono de voz, perciben nuestras posturas corporales e, incluso, pueden anticipar algunas de nuestras intenciones antes de que pronunciemos una palabra.

De hecho, son probablemente los animales que mejor entienden nuestras señales sociales. En algunos experimentos, llegan a superar a chimpancés y otros primates cuando deben interpretar determinados gestos humanos.

Gran parte de esta comunicación ocurre sin que seamos conscientes de ello. Por eso, los científicos llevan años preguntándose hasta qué punto los canes son capaces de percibir nuestras emociones.

Un experimento diferente

Hasta ahora, muchos estudios utilizaban fotografías o personas fingiendo emociones. Los investigadores mostraban caras alegres, enfadadas o tristes y analizaban la respuesta de los animales. El problema es que las emociones fingidas no siempre se parecen a las reales.

Los investigadores del Instituto Max Planck hicieron una prueba diferente, en la que participaron 77 perros y sus propietarios. Primero enseñaron a los animales una tarea sencilla: rodear un cono y volver junto a su dueño. Después, los propietarios vieron vídeos diseñados para provocar felicidad, tristeza o un estado emocional neutro. Nada más terminar, continuaron trabajando con sus mascotas.

Los resultados fueron claros. Cuando los propietarios estaban contentos, los perros realizaban mejor la tarea. Cuando estaban tristes, los animales miraban menos a sus dueños y obedecían peor algunas órdenes.

En otras palabras, los perros parecían detectar que algo había cambiado en las personas con las que estaban trabajando. Este hallazgo resulta especialmente interesante porque las emociones no estaban siendo representadas por actores ni simuladas artificialmente: los voluntarios del estudio estaban experimentándolas de verdad. Eso hace que los resultados se parezcan mucho más a lo que ocurre en la vida cotidiana.

¿Los perros entienden nuestras emociones?

La respuesta corta es sí, pero con matices. La investigación demuestra que los perros distinguen estados emocionales diferentes y adaptan su comportamiento en consecuencia. Lo que no demuestra es que comprendan nuestras emociones de la misma forma que otro ser humano. Y esta diferencia es importante.

Muchas personas interpretan que, cuando un perro se acerca durante un momento difícil, está sintiendo exactamente lo mismo que nosotros. Sin embargo, los científicos son más prudentes, porque comprender que alguien está triste y experimentar empatía son procesos distintos.

El estudio no encontró pruebas claras de que los canes intentaran consolar más a los propietarios tristes. Tampoco mostró un aumento evidente de conductas de ayuda o apoyo. Por tanto, es posible que los perros perciban perfectamente que algo ocurre sin necesidad de experimentar la emoción de la misma manera que nosotros.

Expertos en leer señales humanas

Existe una explicación muy sencilla para entender estos resultados. Cuando estamos felices hablamos de forma distinta. Sonreímos más. Nos movemos con más energía. Utilizamos un tono de voz más agradable. Prestamos más atención a lo que ocurre a nuestro alrededor. Y también solemos comunicarnos mejor con nuestros perros.

Por el contrario, cuando estamos preocupados o tristes, podemos transmitir señales menos claras. Cambian nuestra voz y nuestros movimientos. Incluso nuestra postura corporal puede variar.

Los perros podrían estar respondiendo precisamente a todos esos cambios. No necesitan comprender la tristeza o la felicidad como conceptos complejos: basta con que detecten que nuestro comportamiento ha cambiado. Y en eso son auténticos especialistas.

Lo que podemos aprender de este estudio

La principal enseñanza es que la relación entre personas y perros funciona en ambos sentidos. A menudo, pensamos que somos nosotros quienes les educamos, pero ellos también están observándonos constantemente y adaptando su comportamiento a nuestras señales.

Este conocimiento puede ser útil para propietarios, educadores caninos y profesionales que trabajan con perros de asistencia. Nos recuerda algo importante cuando entrenamos a los animales: nuestro estado emocional forma parte del proceso.

The Conversation

Álvaro Olivares Moreno no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando estamos contentos, nuestro perro nos obedece mejor que si estamos de mal humor – https://theconversation.com/cuando-estamos-contentos-nuestro-perro-nos-obedece-mejor-que-si-estamos-de-mal-humor-282988

¿Por qué cada vez cuesta más retener y contratar docentes?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joan Tahull Fort, Profesor e investigador en sociología, especializado en dinámicas sociales y educativas contemporáneas, Universitat de Lleida

Shutterstock

Las últimas protestas y huelgas del profesorado en Cataluña y en la Comunidad Valenciana se han centrado en reivindicaciones como reducir el número de alumnos por clase, mejorar las condiciones laborales, garantizar la estabilidad del personal o contar con más recursos para atender la diversidad del alumnado.

Pero más allá de las reivindicaciones, las huelgas pueden interpretarse como la expresión de un fenómeno más amplio: la progresiva erosión de esta profesión. Algo que se manifiesta en el hecho de que cada vez resulta más difícil no solo encontrar docentes, sino también retenerlos en la profesión.

La escasez de docentes no es un problema esporádico, ni se limita a determinadas materias. Se trata de un fenómeno global. La UNESCO estima que el mundo necesitará decenas de millones de docentes adicionales en los próximos años para garantizar una educación de calidad.

¿Por qué ha perdido su atractivo una profesión que es un pilar fundamental de la cohesión social y el progreso de los países? Durante años, se consideraba que la docencia era una profesión estable, incluso privilegiada. Pero las transformaciones sociales y los cambios en las expectativas laborales han alterado esa percepción. Al igual que en otros sectores, muchos profesionales se preguntan si las exigencias emocionales y burocráticas de su trabajo compensan los beneficios que reciben.

Una crisis mundial de la profesión docente

Los datos de la OCDE indican que países como Dinamarca, Estonia, el Reino Unido y Bélgica registran porcentajes significativos de docentes que abandonan voluntariamente la profesión.

Al mismo tiempo, muchos sistemas educativos tienen dificultades para cubrir las vacantes en materias como las matemáticas, las ciencias, la tecnología y los idiomas. En Cataluña, el problema se hace especialmente patente al inicio de cada curso escolar.

La escasez de docentes afecta a toda la cadena educativa: desde los equipos directivos, que tienen que reorganizar los horarios, hasta los alumnos, que ven interrumpida la continuidad de sus clases. Cuando un puesto no se cubre rápidamente, aumenta la carga de trabajo del personal docente, dificulta la continuidad pedagógica y genera una sensación de inestabilidad que afecta a toda la comunidad educativa.




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“Ya no estaba enseñando”

Diferentes testimonios de docentes que han abandonado la enseñanza tras años de experiencia nos permiten comprender mejor qué hay detrás de las estadísticas. Ninguno de ellos abandonó la profesión por una única razón.

Las causas están entrelazadas: la creciente burocracia, las dificultades en la gestión del aula, la falta de apoyo institucional, el agotamiento emocional y la sensación de no poder desempeñar adecuadamente la función educativa. No hubo un único punto de ruptura, sino más bien una acumulación de pequeñas tensiones que, a lo largo de los años, fueron minando la satisfacción profesional.




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Algunos señalan que habían llegado a un punto en el que dedicaban más tiempo a rellenar informes que a preparar las clases. También se percibe una responsabilidad ante problemas sociales, emocionales y familiares para los que no cuentan con una formación específica. Por último, también se describe la sensación de agotamiento ante los conflictos cotidianos que se repetían día tras día.

Estos testimonios ponen de relieve un tema recurrente: la sensación de alejarse poco a poco de aquello que les había llevado a convertirse en docentes. No se trataba tanto de una pérdida de vocación como de la percepción de no poder ejercerla plenamente.

Más allá de una cuestión salarial o laboral

Las reivindicaciones pueden interpretarse desde esta perspectiva. Más allá de las peticiones concretas, pueden entenderse como la expresión de un malestar acumulado a lo largo de los años.

Cuando los docentes reclaman menos burocracia, más recursos o más apoyo para gestionar la complejidad de las aulas, no solo están defendiendo sus derechos laborales. También están poniendo de relieve las condiciones que hacen que la profesión sea sostenible –o insostenible–.

Hoy en día, los docentes desempeñan funciones que van más allá de la enseñanza, actuando como mediadores, consejeros, figuras de apoyo emocional y gestores de situaciones sociales cada vez más diversas y complejas. Nunca se ha exigido tanto a los centros educativos y, al mismo tiempo, la práctica de la enseñanza nunca ha sido tan compleja.




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El reto no es solo contratar docentes

Tradicionalmente, las administraciones han abordado la escasez de docentes tratando de aumentar la oferta de nuevos profesionales. Pero tan importante como contratar a nuevos docentes es garantizar que los que ya ejercen la profesión permanezcan en ella.

Las huelgas de esta primavera ponen de relieve una realidad fundamental: el futuro de la educación no depende únicamente de los planes de estudios, la tecnología o las reformas legislativas. Depende, sobre todo, de que siga habiendo personas dispuestas a entrar en un aula cada mañana.

Autonomía y apoyo

La buena noticia es que muchas de las causas del descontento del profesorado son evitables. Las políticas educativas, el apoyo institucional, la simplificación burocrática, la formación y el reconocimiento profesional son factores clave en este sentido.

Prevenir el síndrome de estar quemado en los docentes requiere algo más que reforzar la resiliencia individual de los profesores. El agotamiento profesional está estrechamente relacionado con las condiciones en las que se ejerce la docencia. Disponer de mayor autonomía profesional, apoyo por parte de los equipos directivos, oportunidades de colaboración entre colegas y una carga burocrática asumible se asocia con menores niveles de estrés, agotamiento e intención de abandono de la profesión.

Ejemplos inspiradores

Algunas experiencias internacionales ilustran cómo estas medidas pueden trasladarse a la práctica. En Escocia, los docentes noveles cuentan con un programa nacional de acompañamiento profesional durante su primer año de ejercicio, con mentoría, tiempo específico para formación y una carga docente reducida, con el objetivo de facilitar la transición a la profesión.




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Finlandia, por su parte, ha construido su modelo educativo sobre una elevada confianza institucional en el profesorado y una notable autonomía profesional, lo que permite a los docentes contar con un amplio margen para tomar decisiones pedagógicas.

Reconocimiento y prestigio

El reconocimiento profesional también desempeña un papel fundamental. Sentirse valorado socialmente contribuye al bienestar docente y refuerza el compromiso con una profesión que desempeña un papel esencial en la cohesión y el desarrollo de las sociedades. Por ello, además de mejorar las condiciones laborales, resulta necesario fortalecer el prestigio y la consideración social de la docencia.

Se trata de reformular las condiciones para que una profesión socialmente esencial como la docencia siga siendo atractiva y justamente valorada.

The Conversation

Joan Tahull Fort no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué cada vez cuesta más retener y contratar docentes? – https://theconversation.com/por-que-cada-vez-cuesta-mas-retener-y-contratar-docentes-285454

La muerte de una estrella no es el final: un nuevo descubrimiento desvela lo que ocurrirá cuando muera el Sol

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Vázquez Monzón, Profesor Ayudante Doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía

Recreación de una estrella gigante roja tragándose un planeta. James Gitlin/STScI AVL, CC BY

La muerte del Sol es un acontecimiento lejano, pero inevitable. Comprender qué ocurrirá cuando nuestra estrella agote su combustible es una de las grandes preguntas de la astronomía moderna; su final determina el destino del Sistema Solar, y el de la Tierra.

Ahora, un nuevo estudio de la Universidad de St Andrews (Reino Unido) que publica Nature ofrece una de las pistas más claras hasta la fecha. Gracias a observaciones del telescopio espacial James Webb, un equipo internacional de astrónomos ha observado un planeta gigante orbitando una enana blanca y ha logrado reconstruir su historia. El resultado sugiere que la muerte de una estrella no implica necesariamente el final de todos los planetas del sistema solar.

El futuro del Sol

Dentro de unos 5 000 millones de años, el Sol agotará el hidrógeno de su núcleo. A partir de ese momento se convertirá en una gigante roja cuyo tamaño crecerá más de cien veces respecto al actual.

Muerte de la Tierra, dentro de 5 mil millones de años, una vez el Sol se convierta en una gigante roja.
Wikimedia Commons, CC BY

Mercurio y Venus desaparecerán con toda seguridad. La Tierra podría correr la misma suerte. Después, las capas externas del Sol serán expulsadas al espacio y solo quedará su núcleo: una enana blanca, un objeto del tamaño de nuestro planeta, pero enormemente masivo, con cerca de la mitad de la masa actual del Sol concentrada en un volumen diminuto.

Lo que revela el nuevo estudio es que los planetas más alejados, como Júpiter, Saturno, Urano o Neptuno, podrían sobrevivir a la hecatombe.

Un planeta alrededor de una estrella muerta

La clave del estudio es WD 1856 b, un exoplaneta gigante situado a unos 80 años luz de la Tierra. Tiene un tamaño parecido al de Júpiter, pero entre cuatro y once veces más masa. Lo más sorprendente es que orbita una enana blanca cada 1,4 días a una distancia de apenas 0,02 unidades astronómicas (o, sea, 0,02 veces la distancia entre el Sol y la Tierra, lo que equivale a unos 3 millones de kilómetros). Esa órbita parece imposible.

Cuando la estrella progenitora atravesó la fase de gigante roja, ocupó una región mucho mayor que la órbita actual del planeta. Si WD 1856 b hubiera estado siempre ahí, habría sido destruido.

Durante años los astrónomos debatieron dos posibilidades. La primera era que el planeta hubiera sobrevivido dentro de la envoltura de la gigante roja. La segunda, que inicialmente estuviera mucho más lejos y migrara hacia el interior después de la muerte de la estrella.

La precisión del telescopio espacial James Webb

Para resolver el misterio, los investigadores utilizaron el espectrógrafo NIRSpec del telescopio James Webb durante uno de los breves tránsitos astronómicos del planeta frente a la enana blanca. El fenómeno apenas dura ocho minutos, lo que da una idea de la precisión necesaria para obtener los datos.




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Una atmósfera rica en carbono

Las observaciones revelaron algo inesperado: la atmósfera planetaria contiene hidrocarburos, probablemente metano, además de neblinas y nubes. El análisis sugiere una abundancia de carbono notablemente elevada. Es la primera vez que se caracteriza la atmósfera de un planeta que orbita una estrella muerta.




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Esta riqueza química resulta especialmente interesante porque proporciona pistas sobre la historia del planeta. Parte de ese material pudo incorporarse durante su formación, aunque también es posible que haya acumulado compuestos ricos en carbono a lo largo de miles de millones de años de evolución.

Pero el descubrimiento más importante fue otro. El planeta presenta una temperatura de unos 400 kelvin (aproximadamente 127 °C), muy superior a los 160 kelvin que debería tener si solo recibiera energía de la tenue enana blanca.

Una reconstrucción de miles de millones de años

Los gigantes gaseosos se enfrían de manera predecible a lo largo del tiempo. Utilizando modelos de enfriamiento planetario, los investigadores reconstruyeron la historia térmica de WD 1856 b y calcularon cuándo tuvo que producirse el episodio que lo calentó.

La respuesta fue sorprendente: el calentamiento ocurrió entre 3 y 5,5 miles de millones de años después de que la estrella ya se hubiera convertido en una enana blanca.

Ese resultado prácticamente descarta que el planeta sobreviviera dentro de la gigante roja. Si hubiera ocurrido así, el calentamiento habría coincidido con la muerte de la estrella.

En cambio, la explicación más probable es que el planeta permaneciera durante miles de millones de años en una órbita segura y distante. Solo mucho después, un proceso de migración planetaria impulsado por interacciones gravitatorias alteró su trayectoria. Durante ese proceso, las fuerzas de marea generaron enormes cantidades de calor en el interior del planeta.

La acción de las fuerzas de marea que Júpiter ejerce sobre Europa estira periódicamente su interior, generando calor suficiente para mantener un océano líquido permanente bajo su superficie helada.
Wikimedia Commons, CC BY

El “continuará” del sistema solar

El hallazgo muestra que la evolución de un sistema planetario no termina cuando muere su estrella. De hecho, puede continuar durante miles de millones de años. Los gigantes gaseosos supervivientes pueden cambiar de órbita, sufrir encuentros gravitatorios e incluso migrar hacia el remanente estelar mucho tiempo después de la desaparición de la estrella original.

No sabemos si algo parecido ocurrirá en nuestro sistema solar. Pero WD 1856 b demuestra que Júpiter y los demás gigantes gaseosos podrían tener una historia mucho más larga y compleja de lo que imaginábamos.

Por primera vez, los astrónomos han observado un posible futuro del sistema solar y han logrado reconstruirlo. Y lo que han descubierto es que la muerte del Sol quizá no sea el final de la historia, sino el comienzo de un nuevo capítulo.

The Conversation

Carlos Vázquez Monzón no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La muerte de una estrella no es el final: un nuevo descubrimiento desvela lo que ocurrirá cuando muera el Sol – https://theconversation.com/la-muerte-de-una-estrella-no-es-el-final-un-nuevo-descubrimiento-desvela-lo-que-ocurrira-cuando-muera-el-sol-286457

Décapitaliser le savoir scientifique et le rendre accessible à tous : des solutions existent

Source: The Conversation – in French – By Frédéric Schmidt, Professeur, Planétologie, Université Paris-Saclay

À quand un accès libre et gratuit au savoir ? (En photo, la tour de livres de la bibliothèque Městská knihovna à Prague, République tchèque.) Lysander Yuen/Unsplash, CC BY

Publier et accéder à des articles scientifiques coûte très cher aux organismes de recherche. L’accès ouvert est-il la solution parfaite ? Découvrez des exemples concrets de publications qui allient gratuité, exigence et rigueur.


L’édition scientifique est une industrie particulièrement rentable. Les estimations les plus récentes suggèrent qu’elle génère environ 19 milliards de dollars US (soit 16,67 milliards d’euros) de chiffre d’affaires par an, avec des marges qui avoisinent les 40 %. Ces chiffres vertigineux reflètent en grande partie le fait que des maisons d’édition privées, telles qu’Elsevier, Springer Nature, Wiley, Taylor & Francis ou SAGE, capitalisent sur un travail largement financé par des fonds publics.

Cette monétisation se fait soit conditionnant l’accès à un article scientifique au paiement d’un droit ou d’un abonnement, soit en faisant payer les auteurs pour publier en libre accès pour le lecteur. Pourtant, la majeure partie du travail nécessaire à la publication, notamment la rédaction, l’évaluation par les pairs et une grande partie du travail éditorial, est fournie gratuitement par les chercheurs. La conséquence directe est que la richesse d’un institut ou d’un pays dicte encore en partie l’accès au savoir scientifique.

Les barrières payantes

Pendant des décennies, la vaste majorité de la recherche a été publiée derrière des barrières payantes (paywalls). Cela signifie que les scientifiques, leurs institutions et le grand public doivent payer pour accéder aux découvertes scientifiques. Une personne peut acheter l’accès à un article spécifique pour quelques dizaines ou parfois une centaine d’euros. Les instituts de recherche, quant à eux, paient des abonnements qui se chiffrent souvent en millions d’euros à des milliers de revues scientifiques afin que leurs chercheurs puissent accéder à ces articles.

Rétrospectivement, avant l’avènement d’Internet et la diffusion massive de revues au format électronique, il était compréhensible que la production d’articles scientifiques engendre des coûts très importants, notamment en raison de l’impression et de la distribution physique des revues dans les bibliothèques universitaires. Aujourd’hui, cette justification n’est plus fondée.

Alors même que les coûts de production ont fortement diminué grâce à la diffusion numérique des articles, les frais de publication ont drastiquement augmenté. En réponse à cette privatisation du savoir, Aaron Swartz a publié en 2008 le Guerilla Open Access Manifesto, qui a eu pour but d’alerter et d’insister sur le manque d’accès pour les pays du Sud global.

Dans ce contexte, Alexandra Elbakyan a créé Sci-Hub en 2011, une plateforme, qui permet de donner accès à un grand nombre de publications scientifiques, devenue l’une des plus grandes fuites de connaissances scientifiques de notre époque. Bien que cette initiative repose sur une revendication éthique d’accès universel au savoir, elle demeure illégale et condamnée dans de nombreux pays, et ne saurait être une solution pérenne au problème de l’accès à la connaissance scientifique.

L’accès ouvert est-il une solution ?

Face à la frustration croissante suscitée par le verrouillage des résultats de la recherche derrière des barrières payantes, et aux fortes inégalités d’accès à la science qui en découlent, l’Open Access (OA), ou accès ouvert, est de plus en plus souvent exigé par les agences de financement de la recherche, et parfois par les gouvernements eux-mêmes. L’objectif est simple : faire en sorte que la recherche, en particulier lorsqu’elle est financée par des fonds publics, soit accessible comme un bien commun.

Diagramme de Venn présentant les trois principales voies d’Open Access (OA) : vert, doré et diamant ainsi que leurs avantages et limites.
Modifié d’après Vaucher & Thomas, 2026 : « Diamond is the new Green—Why Green Open Access is not a sustainable long-term model for scientific publishing », CC BY

Aujourd’hui, si l’Open Access est devenu la norme, plusieurs modèles coexistent et ne répondent pas tous au problème de la même manière. Les trois principales voies sont l’OA verte, l’OA dorée et l’OA diamant.

L’OA verte consiste à publier dans une revue classique, souvent commerciale, puis à déposer une version acceptée mais non formatée du manuscrit dans une archive ouverte ou un dépôt institutionnel. L’OA dorée rend l’article final immédiatement accessible à tous, mais repose sur des frais de publication s’élevant à plusieurs milliers d’euros, payés par les auteurs ou leurs institutions. L’OA diamant, enfin, permet une publication gratuite pour les auteurs et une lecture gratuite pour les lecteurs, grâce à des revues portées par des communautés scientifiques, des bibliothèques universitaires ou des institutions sans but lucratif.

Les modèles d’OA verte et dorée restent dépendants des éditeurs commerciaux et entraînent souvent des coûts cachés pour les chercheurs, les institutions ou les financeurs. À l’inverse, l’OA diamant est porté par la communauté, gratuit à la fois pour les auteurs et pour les lecteurs, et maintient la recherche comme un bien public plutôt qu’une source de profit privé. Si l’OA verte améliore l’accès à court terme, elle peut aussi retarder des changements structurels plus profonds en préservant le système existant.

« Payer pour lire, payer pour publier… La science est-elle malade de ses revues ? », La Grande Conversation, The Conversation France.

Des exemples d’accès diamant

Grâce aux avancées techniques récentes, il est facile de partager du code informatique, et la communauté scientifique, soutenue par les financeurs publics, s’est organisée pour créer Open Journal System, qui est un logiciel clé en main permettant de gérer l’ensemble du processus éditorial d’une revue scientifique (de la soumission des manuscrits à l’évaluation par les pairs, l’édition, la publication et la diffusion).

Aujourd’hui le système est utilisé dans 148 pays dans le monde et permet la gestion éditoriale gratuite de journaux par les scientifiques eux-mêmes. Parmi ces journaux, Sedimentologika, créé en novembre 2022, qui va bientôt publier son cinquantième article dans le domaine de la sédimentologie, ou Planetary Research, qui va publier son premier article dans le domaine de la planétologie en juillet 2026, sont deux revues que nous avons contribué à fonder.

D’autres initiatives, structurées en plateforme, comme Sci|Post, historiquement ancré dans le domaine de la physique, ou Episciences, proposent désormais des modèles étendus à l’ensemble des domaines de la science, y compris les sciences humaines et sociales. À l’échelle plus locale des établissements et universités, de nouveaux projets de presse académique émergent, tel que POPS à l’Université Paris-Saclay.

Les scientifiques ont aussi proposé d’autres façons de publier, s’affranchissant des codes de conduites les plus courants. Par exemple, la publication dans arXiv de l’Université Cornell, un gigantesque dépôt gratuit de 2,4 millions d’articles, ou sur son équivalent français HAL, permettent le partage de manuscrit sans validation par les pairs (article de type « preprint »). Le seul critère d’accès est que le déposant doit avoir un e-mail institutionnel ou être coopté par ses pairs (critère récent, nécessaire pour filtrer les faux articles créés par intelligence artificielle). La garantie de qualité scientifique y reste donc relativement limitée, mais l’avantage réside dans l’immédiateté de la diffusion à tous. De nombreux travaux très influents et largement cités, par exemple dans le domaine de l’intelligence artificielle, sont ainsi accessibles sans n’avoir jamais été évalués par les pairs. Cependant, la plupart des articles déposés sur arXiv sont également publiés par la suite dans des revues scientifiques après processus d’évaluation. Dans ce cas, arXiv sert principalement de plateforme de diffusion rapide et d’échange scientifique venant compléter plutôt que remplacer le processus éditorial traditionnel.

Certaines sociétés savantes proposent depuis longtemps des revues en accès diamant, comme les Comptes Rendus de l’Académie des sciences ou certaines communications de la Société américaine de mathématique. Malheureusement, le modèle économique en accès diamant est parfois difficile à établir, mais des solutions innovantes sont proposées. Par exemple, le Bulletin de la Société mathématique de France propose un modèle d’inscription-pour-ouverture (Subscribe-to-Open, S2O). Il s’agit ici chaque année de payer un abonnement pour la lecture, mais lorsque le seuil de rentabilité est atteint, tous les articles publiés dans cette revue deviennent accessibles librement ad vitam aeternam. Chaque année, le compteur est remis à zéro.

Une autre façon de publier consiste à proposer une discussion libre à propos de l’article après publication. Ce type de solution a l’avantage d’évaluer l’article, mais, pour l’instant, aucune solution pérenne et de grande ampleur n’a émergé. Il existe néanmoins des solutions intéressantes. Par exemple, Peer Community In comporte aujourd’hui 21 journaux thématiques avec relecture, publie gratuitement à la fin de l’évaluation et laisse le choix aux auteurs de soumettre de nouveau dans un journal traditionnel ou non.

Des dangers futurs, mais aussi des opportunités

L’édition scientifique est, aujourd’hui, mise en péril par les logiques capitalistes des grands éditeurs privés, qui s’enrichissent grâce à une aura et une respectabilité pourtant produite par les scientifiques eux-mêmes. Briser ce système reste difficile, car les scientifiques les plus réputés sont sollicités par les journaux les plus en vue, contribuant à reproduire ce modèle. D’autre part, les grands groupes éditoriaux contrôlent une part importante des outils de recherche, d’indexation et de mise en relation des articles scientifiques, renforçant encore la visibilité de leurs propres revues.

Par ailleurs, ces acteurs participent activement à la production d’une pseudoscience scientométrique, en proposant des évaluations quantitatives, comme les nombres de citations, les facteurs d’impacts, etc. Bien que les limites et les dérives de ces métriques aient été largement documentées, et malgré l’existence d’initiatives, comme DORA, appelant à une réforme de l’évaluation de la recherche, de nombreuses politiques publiques restent cantonnées à ces indicateurs pour évaluer la science (on privilégie la quantité d’articles à la qualité). Les carrières des chercheurs restent ainsi largement évaluées à travers le prestige supposé des revues dans lesquelles ils publient.

À l’heure où les grandes puissances mondiales sont tentées par des virages autoritaires et la promotion des faits « alternatifs », la science doit plus que jamais préserver son indépendance et maintenir la confiance du grand public. Dans un contexte de disette budgétaire, reprendre collectivement la maîtrise des infrastructures de publication scientifique de manière plus efficiente, moins onéreuse et plus durable apparaît comme un enjeu majeur pour la communauté scientifique.

Au-delà du monde académique, l’ouverture des connaissances bénéficie également au grand public, aux enseignants, aux associations, aux décideurs et au secteur privé, en facilitant l’accès aux avancées scientifiques les plus récentes. Enfin, rendre la science plus accessible ne signifie pas seulement diffuser davantage de savoirs : cela contribue aussi à renforcer la transparence, l’esprit critique et la capacité collective à débattre et à répondre aux défis actuels de manière informée et raisonnée.

The Conversation

Frédéric Schmidt est Professeur à l’Université Paris-Saclay, membre de l’Institut Universitaire de France (IUF). Il a obtenu divers financements publics (Université Paris-Saclay, CNRS, CNES, ANR, UE, ESA, France 2030) ainsi que des financements privés (Airbus) pour ses recherches. Il est éditeur scientifique du journal Planetary Research et membre fondateur de l’association Planetary Research Cooperative, l’association loi 1901 qui détient le journal.

Camille Thomas est co-fondateur et membre du comité de direction de Sedimentologika. Il a reçu des financements du fonds pour la recherche scientifique Suisse. Il travaille bénévolement comme manager éditorial pour Sedimentologika et est co-président de l’association loi 1901 qui détient le journal.

Romain Vaucher est co-fondateur et membre du comité de direction de Sedimentologika. Il travaille bénévolement comme manager éditorial pour Sedimentologika et est vice-président de l’association loi 1901 qui détient le journal.

ref. Décapitaliser le savoir scientifique et le rendre accessible à tous : des solutions existent – https://theconversation.com/decapitaliser-le-savoir-scientifique-et-le-rendre-accessible-a-tous-des-solutions-existent-283930

Prendre davantage en compte les femmes dans les essais cliniques et le développement des innovations thérapeutiques

Source: The Conversation – in French – By Clotilde Coron, Professeure des universités en Sciences de gestion à la Faculté Jean Monnet, Université Paris-Saclay


L’essentiel

  • La question du genre est peu abordée dans la recherche médicale et dans le développement des innovations thérapeutiques, au détriment des femmes.
  • Une étude, qui s’appuie sur plus de 52 000 essais cliniques, menés depuis les années 1990 dans le monde entier, montre une inclusion grandissante des femmes dans ces processus.
  • La hausse de la présence des femmes dans les études répondrait davantage à une mise en conformité avec les réglementations officielles qu’à une réelle prise en compte de leurs spécificités de santé.

Le genre a un effet sur la santé des individus (développement de maladies, symptômes, vécu des patientes et des patients…) – comme dans les recherches précédentes sur le sujet, nous employons le terme de « genre » pour faire référence aux catégories tant biologiques que sociales, « femmes » et « hommes », de manière à inclure les déterminants à la fois biologiques et sociaux.

Retards de diagnostics et de prises en charge des femmes

Certaines maladies, par exemple l’infarctus du myocarde, ne se traduisent pas par les mêmes symptômes chez les femmes et chez les hommes, et les symptômes typiquement féminins (grande fatigue, nausée…) sont moins bien connus. Cela peut donner lieu à un sous-diagnostic et à des pertes de chance chez les femmes.

Une étude britannique publiée dans European Heart Journal montre ainsi que le risque d’un mauvais diagnostic de l’infarctus pour les femmes est supérieur de 40 % à celui des hommes. Des données suisses font un constat identique ; les méconnaissances des différences liées au sexe mènent à un retard de consultation et de prise en charge. Celle-ci est en moyenne de 53 heures pour les femmes quand elle n’est que de 15 heures chez les hommes.

Conscients de ce problème, les pouvoirs publics incitent depuis quelques années les parties prenantes de la recherche et développement (R&D) en médecine et dans l’industrie à considérer la question du genre en amont, dès les phases d’idéation (processus d’innovation) et de test (test de concept, essai clinique).

Nous avons mené une recherche pour objectiver et apporter des éléments de réponse aux interrogations qui demeurent autour de la question du genre dans le processus d’innovation en santé. Nos résultats montrent une inclusion grandissante des femmes dans les essais cliniques, mais de manière artificielle et, donc, avec un impact qui semble limité sur la santé de femmes, à l’exception de certaines maladies typiquement féminines.

Androcentrisme dans la recherche médicale

Le sujet du genre reste très peu abordé en pratique dans la recherche médicale et dans le développement des innovations thérapeutiques autrement que sous l’angle de la maternité et des pathologies purement féminines (endométriose, santé gynécologique…).

Des études ont mis en avant l’androcentrisme prégnant dans la recherche médicale, à savoir le fait que la médecine est envisagée uniquement ou en majeure partie du point de vue des êtres humains de sexe masculin, les femmes étant perçues comme des variantes de la norme masculine. Ainsi, dans de nombreux manuels de médecine et de kinésithérapie, les représentations graphiques des membres « neutres » (bras, jambe…) correspondent en fait à des membres d’individus de sexe masculin.

Depuis plusieurs années, des recherches ont dénoncé la prise en compte très limitée des femmes dans l’innovation. Cette faible prise en compte se voit aussi dans l’innovation en santé, avec notamment la faible représentation des femmes dans les essais cliniques. En effet, le recrutement préférentiel, voire exclusif des hommes dans les essais cliniques a donné lieu à un corpus d’essais et de résultats portant majoritairement sur les hommes, au risque de mettre sur le marché des médicaments présentant plus d’effets secondaires ou une moindre efficacité pour les femmes, ou encore d’écarter des médicaments qui pourraient avoir un intérêt thérapeutique plus prononcé pour les femmes que pour les hommes. Par exemple, des études soulignent que les femmes ne métabolisent pas les médicaments de la même manière que les hommes.

Exclure les femmes des essais cliniques peut donc conduire à leur prescrire des médicaments moins efficaces. Cela a donné lieu à un mouvement et des réglementations visant une plus grande intégration des femmes dans les essais cliniques.

Dans les essais cliniques, les différences genrées invisibilisées

Cependant, d’autres études pointent que la sous-représentation des femmes dans les essais cliniques ne représente que la face émergée de l’iceberg. En effet, des méta-analyses tendent à montrer que la plupart des chercheurs ne distinguent pas les résultats, par exemple en ce qui concerne les effets secondaires, en fonction du genre. En outre, en n’accordant pas d’importance aux différences biologiques (le système hormonal, par exemple) à travers les représentations des femmes dans les essais, les recherches menées conduisent à invisibiliser certaines différences genrées en matière de réaction aux médicaments.

Dans le même temps, d’autres différences sont au contraire surestimées, du fait de stéréotypes de genre. Par exemple, les médecins ont plus souvent tendance à attribuer les symptômes mentionnés par les femmes à des causes psychosociales, et ceux mentionnés par les hommes à des causes organiques.




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Les stéréotypes de genre nuisent à la santé des femmes… et des hommes


Sous-représentation des femmes et essais cliniques : une étude est lancée

C’est précisément l’angle mort que constitue la question du genre dans le processus d’innovation en santé que nous avons étudié en nous intéressant aux toutes premières phases du processus d’innovation, à savoir la phase d’essai clinique. Quel type d’arguments est avancé pour considérer un protocole d’essai clinique valide ? Est-il question de genre ? Si oui, comment est-il traité ? Répondre à ces questions permet de mieux comprendre et qualifier l’impact de la sous-représentation des femmes dans les essais cliniques sur les innovations en santé.

Notre étude s’est fondée sur une base de données contenant l’ensemble des essais cliniques enregistrés sur le site Clinicaltrials, premier site d’enregistrement d’essais cliniques (pour un total de plus de 52000 essais cliniques menés depuis les années 1990 dans le monde entier). Nous cherchons ainsi à étudier dans quelle mesure la sous-représentation des femmes dans les essais cliniques reste une réalité, mais aussi dans quelle mesure l’angle du genre est intégré dans les essais cliniques.

Fondée sur une base de données recensant, de façon exhaustive, les essais cliniques publiés sur le site Clinicaltrials, notre recherche a révélé une inclusion grandissante au fil du temps des femmes dans les essais cliniques, mais avec une exception notable pour la phase 1, qui sert à évaluer entre autres le degré de toxicité du médicament mais aussi à définir la dose et la fréquence d’administration recommandées pour les phases suivantes. De manière plus précise, nous avons montré qu’il existe une distorsion méthodologique à l’œuvre dans les essais cliniques (notamment pour la phase 1).

En effet, le taux de féminisation moyen dans les essais cliniques, même s’il est plus faible dans la phase 1 et dans une moindre mesure la phase 2, n’est en apparence pas alarmant. Mais nous avons montré qu’il est artificiellement tiré vers le haut, car il y a plus d’essais réservés à des volontaires femmes que d’essais réservés à des volontaires hommes de manière globale et dans la durée, notamment du fait de l’existence d’essais portant sur des maladies quasi exclusivement féminines, telles que le cancer du sein.

En outre, très peu d’études explicitent des effets différenciés pour les hommes et les femmes, et notamment relatifs à la présentation des effets secondaires. Par conséquent, la prise en compte, en hausse malgré tout, de femmes dans les essais cliniques, apparaît davantage liée à une logique de mise en conformité avec des réglementations européennes et nord-américaines qui l’exigent de plus en plus depuis quelques décennies.

Mais la réglementation n’exige pas de donner des résultats par genre. Finalement, la distorsion initiale produit ses effets sur la santé des femmes, lesquelles demeurent non considérées spécifiquement dans le champ de la santé, exceptées pour quelques pathologies qui leur sont propres.


À écouter : l’interview de Sandra Charreire Petit dans la Revue audiovisuelle de la valorisation des savoirs scientifiques_.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Prendre davantage en compte les femmes dans les essais cliniques et le développement des innovations thérapeutiques – https://theconversation.com/prendre-davantage-en-compte-les-femmes-dans-les-essais-cliniques-et-le-developpement-des-innovations-therapeutiques-285531