El fenómeno Blocus: de la movilización en redes a las protestas y los disturbios en la calle

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nàdia Alonso López, Profesora e investigadora. Departamento de Comunicación Audiovisual, Documentación e Historia del Arte, Universitat Politècnica de València

Una calle de París el pasado 18 de octubre de 2026, un día después de los disturbios. Saskia B/Shutterstock

En los últimos días hay un término que acapara la atención de la sociedad y de los medios de comunicación. Se trata de Blocus, una palabra francesa que significa “bloqueo” y la etiqueta bajo la que se han organizado las protestas estudiantiles en París y otras ciudades francesas y europeas.

Este movimiento también ha llegado a España, con las movilizaciones y disturbios registrados en Barcelona durante este mes de octubre.

Las convocatorias organizadas como Blocus continúan activas y se han anunciado nuevas citas para fechas próximas en ciudades como Valencia, Madrid, Barcelona y Bilbao, así como en otros países, entre ellos Francia, Alemania e Italia.

Al igual que las anteriores, estas convocatorias se difunden a través de las redes sociales. En un primer momento, se animaba a salir a la calle para defender una educación de calidad, pero el movimiento ha derivado en una incitación al vandalismo sin una reivindicación común. Según fuentes oficiales, la mayoría de los participantes en estas convocatorias son menores de edad.

Las dos fases de las convocatorias

El esquema de estas convocatorias es muy similar y se estructura, fundamentalmente, en dos fases.

La primera consiste en una difusión masiva a través de plataformas sociales, principalmente TikTok. En ellas se publican los carteles de las convocatorias, muy parecidos entre sí y aparentemente creados con inteligencia artificial. Predominan las letras blancas y rojas sobre un fondo que muestra la ciudad en la que se convoca la protesta, junto con imágenes de llamas.

Una estética llamativa y una etiqueta: #Blocus, seguida en algunos casos del nombre de la ciudad en la que se planean los actos violentos. Estos perfiles son anónimos y, tal y como se crean, se eliminan, dando paso a otros nuevos.

También se difunden las vías de acceso a grupos privados de WhatsApp y Telegram mediante códigos QR, mensajes directos e invitaciones. Es en esos canales donde se concretan los lugares, los horarios, la vestimenta y los objetos que deben llevarse a las convocatorias.

La viralización de estos contenidos está relacionada con diversos factores, como la propia lógica de las plataformas y el sesgo algorítmico, que condiciona la visibilidad de las publicaciones. Los algoritmos tienden a priorizar los contenidos que generan más interacciones y reacciones emocionales, favoreciendo determinados discursos y limitando la diversidad de perspectivas.

Como apuntan investigaciones recientes, los movimientos sociales han aprendido a adaptar sus mensajes a las reglas de Instagram, TikTok o X para maximizar su alcance. El uso de vídeos breves, imágenes impactantes y textos superpuestos multiplica las posibilidades de captar la atención del usuario. Si a esto le sumamos la publicación en el momento adecuado para aprovechar las tendencias, una convocatoria puede extenderse por miles de pantallas en cuestión de minutos.

El efecto amplificador

Las redes sociales, por sí mismas, no provocan violencia, pero pueden contribuir a intensificar los conflictos en momentos de tensión social y política. Otra investigación explica que las plataformas facilitan la participación ciudadana y aceleran la organización de las movilizaciones. Además, amplifican los mensajes que apelan a la identidad y al sentimiento de pertenencia a un grupo. Actúan como un altavoz muy potente.

A esto se suma que los discursos de odio se propagan por las redes sociales con mayor rapidez y llegan a un público más amplio que otro tipo de contenidos. Una de las claves de esta difusión es que los usuarios que publican mensajes de odio suelen estar más conectados entre sí. Esto favorece la circulación y la amplificación de estos discursos en el entorno digital. Así lo recoge un estudio basado en el análisis de la plataforma Gab. La investigación demuestra cómo las conexiones entre usuarios facilitan la propagación de los discursos de odio y multiplican su alcance.

Además, el papel de la tecnología tiene un claro impacto organizativo. Ya en 2018, otra investigación sobre protestas internacionales detallaba cómo la red facilita el flujo de información estratégica durante las propias manifestaciones y retroalimenta las reivindicaciones compartidas. La forma en que los usuarios están conectados también condiciona quién recibe la información y hasta dónde puede llegar una convocatoria.

¿Es posible frenar estos mensajes?

Ante esta situación, las propias plataformas están tomando medidas. Telegram ya ha bloqueado grupos relacionados con Blocus. Por su parte, TikTok ha comunicado la puesta en marcha de un equipo especializado para frenar la difusión de estos contenidos y ha retirado vídeos que promovían actividades delictivas. La plataforma también asegura que ha interrumpido emisiones en directo, suspendido cuentas, reforzado la moderación y limitado las búsquedas y recomendaciones relacionadas con estos mensajes.

A pesar de estos esfuerzos, controlar por completo su difusión es un reto casi imposible, ya que los mensajes se transforman y saltan a otras aplicaciones mediante capturas de pantalla o enlaces alternativos. Por tanto, como sociedad, la clave está en mantenernos alerta ante este tipo de contenidos, actuar con responsabilidad para no contribuir a su difusión y, cuando sea necesario, denunciarlos ante las plataformas y las autoridades.

Vivimos en un mundo hiperconectado y el fenómeno Blocus pone de manifiesto que una convocatoria puede traspasar fronteras y llegar a miles de usuarios en cuestión de minutos. Las redes sociales han ampliado las posibilidades de participación y movilización ciudadana, pero también pueden servir como vía de propagación de discursos de odio y llamamientos a la violencia.

El caso de Blocus nos invita a reflexionar sobre la necesidad de fomentar la alfabetización mediática y el pensamiento crítico entre los más jóvenes.

The Conversation

Nàdia Alonso López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El fenómeno Blocus: de la movilización en redes a las protestas y los disturbios en la calle – https://theconversation.com/el-fenomeno-blocus-de-la-movilizacion-en-redes-a-las-protestas-y-los-disturbios-en-la-calle-295408

El fenómeno Blocus: de la movilización en redes a las protestas en la calle

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nàdia Alonso López, Profesora e investigadora. Departamento de Comunicación Audiovisual, Documentación e Historia del Arte, Universitat Politècnica de València

Una calle de París el pasado 18 de octubre de 2026, un día después de los disturbios. Saskia B/Shutterstock

En los últimos días hay un término que acapara la atención de la sociedad y de los medios de comunicación. Se trata de Blocus, una palabra francesa que significa “bloqueo” y la etiqueta bajo la que se han organizado las protestas estudiantiles en París y otras ciudades francesas y europeas.

Este movimiento también ha llegado a España, con las movilizaciones y disturbios registrados en Barcelona durante este mes de octubre.

Las convocatorias organizadas como Blocus continúan activas y se han anunciado nuevas citas para fechas próximas en ciudades como Valencia, Madrid, Barcelona y Bilbao, así como en otros países, entre ellos Francia, Alemania e Italia.

Al igual que las anteriores, estas convocatorias se difunden a través de las redes sociales. En un primer momento, se animaba a salir a la calle para defender una educación de calidad, pero el movimiento ha derivado en una incitación al vandalismo sin una reivindicación común. Según fuentes oficiales, la mayoría de los participantes en estas convocatorias son menores de edad.

Las dos fases de las convocatorias

El esquema de estas convocatorias es muy similar y se estructura, fundamentalmente, en dos fases.

La primera consiste en una difusión masiva a través de plataformas sociales, principalmente TikTok. En ellas se publican los carteles de las convocatorias, muy parecidos entre sí y aparentemente creados con inteligencia artificial. Predominan las letras blancas y rojas sobre un fondo que muestra la ciudad en la que se convoca la protesta, junto con imágenes de llamas.

Una estética llamativa y una etiqueta: #Blocus, seguida en algunos casos del nombre de la ciudad en la que se planean los actos violentos. Estos perfiles son anónimos y, tal y como se crean, se eliminan, dando paso a otros nuevos.

También se difunden las vías de acceso a grupos privados de WhatsApp y Telegram mediante códigos QR, mensajes directos e invitaciones. Es en esos canales donde se concretan los lugares, los horarios, la vestimenta y los objetos que deben llevarse a las convocatorias.

La viralización de estos contenidos está relacionada con diversos factores, como la propia lógica de las plataformas y el sesgo algorítmico, que condiciona la visibilidad de las publicaciones. Los algoritmos tienden a priorizar los contenidos que generan más interacciones y reacciones emocionales, favoreciendo determinados discursos y limitando la diversidad de perspectivas.

Como apuntan investigaciones recientes, los movimientos sociales han aprendido a adaptar sus mensajes a las reglas de Instagram, TikTok o X para maximizar su alcance. El uso de vídeos breves, imágenes impactantes y textos superpuestos multiplica las posibilidades de captar la atención del usuario. Si a esto le sumamos la publicación en el momento adecuado para aprovechar las tendencias, una convocatoria puede extenderse por miles de pantallas en cuestión de minutos.

El efecto amplificador

Las redes sociales, por sí mismas, no provocan violencia, pero pueden contribuir a intensificar los conflictos en momentos de tensión social y política. Otra investigación explica que las plataformas facilitan la participación ciudadana y aceleran la organización de las movilizaciones. Además, amplifican los mensajes que apelan a la identidad y al sentimiento de pertenencia a un grupo. Actúan como un altavoz muy potente.

A esto se suma que los discursos de odio se propagan por las redes sociales con mayor rapidez y llegan a un público más amplio que otro tipo de contenidos. Una de las claves de esta difusión es que los usuarios que publican mensajes de odio suelen estar más conectados entre sí. Esto favorece la circulación y la amplificación de estos discursos en el entorno digital. Así lo recoge un estudio basado en el análisis de la plataforma Gab. La investigación demuestra cómo las conexiones entre usuarios facilitan la propagación de los discursos de odio y multiplican su alcance.

Además, el papel de la tecnología tiene un claro impacto organizativo. Ya en 2018, otra investigación sobre protestas internacionales detallaba cómo la red facilita el flujo de información estratégica durante las propias manifestaciones y retroalimenta las reivindicaciones compartidas. La forma en que los usuarios están conectados también condiciona quién recibe la información y hasta dónde puede llegar una convocatoria.

¿Es posible frenar estos mensajes?

Ante esta situación, las propias plataformas están tomando medidas. Telegram ya ha bloqueado grupos relacionados con Blocus. Por su parte, TikTok ha comunicado la puesta en marcha de un equipo especializado para frenar la difusión de estos contenidos y ha retirado vídeos que promovían actividades delictivas. La plataforma también asegura que ha interrumpido emisiones en directo, suspendido cuentas, reforzado la moderación y limitado las búsquedas y recomendaciones relacionadas con estos mensajes.

A pesar de estos esfuerzos, controlar por completo su difusión es un reto casi imposible, ya que los mensajes se transforman y saltan a otras aplicaciones mediante capturas de pantalla o enlaces alternativos. Por tanto, como sociedad, la clave está en mantenernos alerta ante este tipo de contenidos, actuar con responsabilidad para no contribuir a su difusión y, cuando sea necesario, denunciarlos ante las plataformas y las autoridades.

Vivimos en un mundo hiperconectado y el fenómeno Blocus pone de manifiesto que una convocatoria puede traspasar fronteras y llegar a miles de usuarios en cuestión de minutos. Las redes sociales han ampliado las posibilidades de participación y movilización ciudadana, pero también pueden servir como vía de propagación de discursos de odio y llamamientos a la violencia.

El caso de Blocus nos invita a reflexionar sobre la necesidad de fomentar la alfabetización mediática y el pensamiento crítico entre los más jóvenes.

The Conversation

Nàdia Alonso López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El fenómeno Blocus: de la movilización en redes a las protestas en la calle – https://theconversation.com/el-fenomeno-blocus-de-la-movilizacion-en-redes-a-las-protestas-en-la-calle-295408

En Urda, el sistema de bloqueo y las órdenes del puesto de mando fueron insuficientes para evitar un nuevo accidente ferroviario

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Gutiérrez Hita, Profesor titular de Universidad. Economía industrial (transporte, energía, telecomunicaciones), Universidad Miguel Hernández

RTVE

Pasadas las 8 de la mañana, dos trenes de alta velocidad partieron de la madrileña estación de Atocha con destino a la de Sevilla-Santa Justa, pero nunca llegaron a su destino. La caída del sistema de bloqueo LZB, un sistema automático de seguridad, señalización y protección que supervisa la marcha del tren y activa el frenado automático de emergencia, provocó que una cadena de órdenes desembocase en un accidente fatal, con decenas de muertos y heridos.

Los sistemas de bloqueo

En los casi 227 000 km de red ferroviaria de la UE conviven mas de 25 lenguajes ferroviarios diferentes y no operables entre sí. Estos sistemas (el LZB alemán, el Crocodrile francés, el BACC italiano, el ASFA español, etc.) son los que controlan y hacen posible la circulación segura de los trenes mediante cantones (un cantón es un tramo de vía férrea protegido para que solo pueda estar ocupado por un tren al mismo tiempo y así evitar colisiones).

En el corredor ferroviario Andalucía-Madrid permanece en activo el sistema alemán de bloqueo LZB a la espera de su cambio por el sistema ERTMS (European Rail Traffic Management System), el método europeo de gestión del tráfico ferroviario que ya está instalado en otras líneas más modernas.

Las especificaciones del ERTMS provienen de la Directiva del Consejo de la Unión Europea 96/48/EC. El objetivo es que este sistema sustituya por completo a los sistemas nacionales y que esté plenamente desplegado en todo el territorio de la UE en 2050.

En la actualidad, en España se utiliza el nuevo sistema ERTMS en los corredores de Madrid-Barcelona y Madrid-Levante, los primeros que fueron abiertos a la competencia. Sin embargo, el corredor de Madrid a Andalucía es el único que conserva el sistema LZB, donde los trenes más modernos leen mediante una trampa técnica las señales gestionadas por éste. Esto ha sido necesario para poder abrir este corredor a la competencia.

Fallos en el LZB

Los fallos de los últimos días en el sistema han provocado la parada de muchos convoyes en las vías. Fue precisamente esto lo que hizo que el tren AVE (Renfe) chocará contra el tren Iryo (ILSA) en las cercanías de Urda, un municipio toledano a menos de 150 kilómetros de Madrid, cuando la supervisión de la vía estaba bajo las órdenes del centro de gestión de tráfico de Atocha.

Circulación en marcha a la vista en ausencia de bloqueo automático

Cuando el sistema de bloqueo falla, el centro de control ordena parar y, una vez evaluada la situación, los trenes comienzan a circular con protección lateral (balizas instaladas a un lado de la vía que aportan información a los maquinistas) y con las órdenes del centro de mando, generalmente de “marcha a la vista”. Esto es, circular a una velocidad de máximo 40 km/h, que permite parar según la visibilidad y los posibles obstáculos que aparezcan por delante en la vía. Una hipótesis plausible sería la de que el tren AVE recibiera la orden de seguir momentos antes que el Iryo y que, por alguna razón, el maquinista hubiera circulado a mucha más velocidad de la debida.

Sin embargo, en los audios entre la cabina del AVE y el centro de control se permite al maquinista ir a “marcha normal”. Por su parte, la maquinista del Iryo reporta que el tren no le está dejando revisar el sistema LZB, y que por eso está parada ante la señal (se supone que cerrada, en rojo). Le contestan que permanezca así y que, si hay problemas, vuelva a llamar. En ningún momento del audio se le permite reanudar la marcha.

Mediciones hechas la misma tarde del accidente apuntan a que la colisión pudo producirse a una velocidad de entre 170 y 180 kilómetros por hora, lo que avala la hipótesis de que el AVE circulaba a una velocidad inadecuada.

La existencia de un talud y la violencia de la embestida provocaron que la práctica totalidad de la cabeza tractora del AVE y la cola del Iryo desaparecieran, así como los coches contiguos a estas. En ese tramo de vía, casi recto y circundado por campos de cultivo, la visibilidad es buena. Se investiga ahora la actuación del controlador de tráfico, cuál era la frecuencia de paso de los trenes (cadencia) en ese momento, así como las órdenes se que dieron a los trenes implicados en el choque.

La alta velocidad española se deteriora

Desde el accidente de Adamuz, en enero de este mismo año, el tráfico de pasajeros llegó a caer más de un 30 % en el corredor andaluz, siendo más suave la caída en el resto de corredores españoles.

Además de los daños personales, estos accidentes están generando un daño reputacional (y por tanto económico) al sistema ferroviario español, pionero en la implantación de la red de alta velocidad, que comenzó en 1992 con poco más de 470 kilómetros de vía entre Madrid-Atocha y Sevilla-Santa Justa y en 2026 tiene más de 4 000. Sin embargo, en 2026 la velocidad comercial se ha disminuido por precaución ante el deterioro de las infraestructuras, y los retrasos se han hecho comunes.

Tanto Adif, el administrador de la red ferroviaria española, como el Estado deben asumir, además de las responsabilidades relativas al accidente, la obligación de priorizar el mantenimiento de las infraestructuras ya existentes antes de abrir nuevas líneas, aumentando aún más la exigencia de mantenimiento de las vías, la catenaria y los elementos de seguridad, en un entorno de libre competencia en el sector. En definitiva, la seguridad debe primar sobre objetivos de expansión que puedan mermar la calidad del servicio y su seguridad.

The Conversation

Carlos Gutiérrez Hita recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades de la Generalitat Valenciana.

– ref. En Urda, el sistema de bloqueo y las órdenes del puesto de mando fueron insuficientes para evitar un nuevo accidente ferroviario – https://theconversation.com/en-urda-el-sistema-de-bloqueo-y-las-ordenes-del-puesto-de-mando-fueron-insuficientes-para-evitar-un-nuevo-accidente-ferroviario-295405

Lula remonta conectando WhatsApp con la calle, pero tendrá que pactar para gobernar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Asbel Bohigues, Profesor de Ciencia Política, Universitat de València

Lula saluda a sus simpatizantes durante un mitin de campaña el pasado 19 de octubre en Porto Alegre. cabuscaa/Shutterstock

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones brasileñas supone un revés para la familia Bolsonaro y para las expectativas de Trump de contar con un gobierno brasileño más próximo a Washington. También refuerza a Lula como referente de la izquierda brasileña, latinoamericana e internacional.

El escenario institucional en Brasil, sin embargo, será exigente. El Partido Liberal (PL) de los Bolsonaro tendrá la mayor bancada de la Cámara de Diputados y será también la primera fuerza del Senado. El fortalecimiento de la derecha en todo el país aumenta la capacidad de presión de la oposición. Lula necesitará negociar con partidos que no forman parte de su espacio político para construir mayorías e implementar su programa.




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La negación como estrategia

A su vez, la respuesta tardía y los problemas en torno a la actuación del Tribunal Superior Electoral y del Supremo Tribunal Federal sobre las dificultades de acceso al transporte público y la ampliación de la votación dos horas merecen un examen a parte. La garantía del derecho al voto exige condiciones materiales de acceso, además de decisiones que puedan ejecutarse con claridad y a tiempo. Independientemente de las legítimas dudas jurídicas que suscitan estas acciones e inacciones, toda esta polémica no está haciendo más que alimentar la narrativa del fraude.

Flávio Bolsonaro se negó inicialmente reconocer su derrota y anunció que solicitaría la anulación de los comicios. Habrá que estar atento a las reacciones, declaraciones y silencios de los próximos días.

Convertir cualquier controversia en una razón para rechazar la derrota reproduce una estrategia conocida del trumpismo, que atenta contra la esencia de la democracia. No olvidemos que hace cuatro años, su padre, Jair Bolsonaro, tampoco aceptó los resultados electorales, orquestó un golpe de Estado y por ello fue procesado, juzgado y condenado. Por eso no ha sido él el candidato del movimiento que lleva su nombre en 2026.

La huida del país en avión privado de Flavio dos días después de su derrota y el asilo concedido por Trump representan el último episodio de este relato antisistema.

Si la primera vuelta mostraba la resiliencia del bolsonarismo pese a la derrota y la inhabilitación de su fundador, la segunda vuelta ha ofrecido un buen caso de estudio de cómo volver a vencer a fuerzas antidemocráticas. La movilización, la ampliación de la coalición de apoyos y la combinación de distintas formas de organización han permitido a Lula conservar la presidencia.




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Con las cifran en la mano

Luiz Inácio Lula da Silva ha remontado la desventaja de la primera vuelta y ha vuelto a ganar la presidencia de Brasil. Con 64,3 millones de votos, el 51,79 % de los válidos, ha superado a Flávio Bolsonaro, que obtuvo 59,8 millones, el 48,21 %. En tres semanas, Lula ha pasado de quedar unos 2,2 millones de votos por detrás de su adversario a aventajarlo en 4,4 millones.

La victoria reúne varios hitos. Lula es el primer candidato que consigue invertir el orden de una primera vuelta presidencial desde la implantación del actual sistema electoral. También es el primero elegido presidente en cuatro ocasiones y ha alcanzado el mayor número de votos recibido por una candidatura presidencial en Brasil. En enero iniciará su cuarto mandato, con 81 años.

El resultado ofrece algunas lecciones para las fuerzas políticas brasileñas y para quienes han observado estas elecciones desde otros países. La combinación de organización territorial, movilización en la calle y activismo en línea ayuda a entender una campaña que consiguió recuperar la iniciativa cuando parecía encontrarse en una posición muy desfavorable.

Del empate técnico a la remontada

La participación de la segunda vuelta aumentó aproximadamente dos puntos, del 78,92 % al 80,78 %: cerca de tres millones de personas más acudieron a votar. Además, descendieron los votos blancos y nulos. Los primeros pasaron de unos 2,3 millones a 1,4 millones; los segundos, de alrededor de 3,7 millones a 2,7 millones.

El volumen de votos válidos creció tanto por el aumento de la participación como por la reducción del voto inválido.

Lula sumó unos 10,4 millones de votos respecto a la primera vuelta. Bolsonaro también creció, aunque bastante menos: aproximadamente 3,7 millones. La remontada exige considerar conjuntamente la movilización, la captación de apoyos entre quienes habían elegido otras candidaturas y los posibles cambios de voto entre los dos finalistas.

Los resultados agregados no permiten reconstruir con precisión esos movimientos individuales. Una caída de la abstención de tres millones tampoco significa que únicamente tres millones de personas se incorporaran a la votación: algunos electores pudieron participar en la primera vuelta y ausentarse en la segunda. La movilización de las bases propias es parte de la explicación, pero la ampliación de apoyos resulta igualmente relevante.

El predominio de la derecha entre las candidaturas eliminadas había favorecido la expectativa de que sus votos terminarían beneficiando principalmente a Flávio. Este resultado nos recuerda que los apoyos de los dirigentes no determinan automáticamente el comportamiento de sus votantes.

La victoria de Lula ha sorprendido a quienes habían dado por consolidada la ventaja bolsonarista. Sin embargo, los últimos sondeos ya apuntaban a una competición ajustada. Datafolha situaba a Flávio en el 51 % de los votos válidos y a Lula en el 49 % en la víspera de las elecciones, con un margen de error de dos puntos. Esa ventaja numérica era compatible con una elección abierta.

Una campaña online y offline

Una de las iniciativas más visibles de la campaña fue el “Ejército de Lula”, coordinado por el diputado federal del Partido dos Trabalhadores (PT) André Janones. Este canal de WhatsApp pasó de 3,8 millones de seguidores el 12 de octubre a 10,8 millones el día de la votación. Sus integrantes recibían tareas diarias, como realizar búsquedas o publicar determinadas etiquetas para ampliar la circulación de los mensajes.

El interés de esta experiencia reside en la coordinación de acciones y en su conexión con la campaña general. Fotografías, vídeos y publicaciones forman parte de la comunicación electoral, pero disponer de una audiencia online amplia y comprometida (un “ejército”, siguiendo con la metáfora) también permite distribuir instrucciones, coordinar respuestas a los mensajes del adversario y organizar la participación de los simpatizantes. El objetivo consiste en convertir esa actividad en apoyos y, finalmente, en votos. Es decir, movilizar en el mundo online para tener impacto en el mundo offline (el “real”).

La cifra de seguidores no equivale a militantes de partido ni permite calcular cuántos votos produjo el canal. Ahora bien, sí muestra la capacidad de la campaña para construir un espacio de comunicación directa y dotarlo de una actividad sostenida. Esa movilización online convivió con la offline en la calle. El cierre de campaña del 24 de octubre incluyó actos multitudinarios en Río de Janeiro y São Paulo, entre otros.

Lo online importa cada vez más, pero lo offline no deja de ser clave. La candidatura de Lula descansa en una estructura organizativa sólida y programática, construida durante décadas, con presencia nacional y vínculos con sindicatos y movimientos sociales. En otras palabras, un partido político. El PT es una organización partidista de manual, y no puede dejarse de lado su importancia operativa. Esta, combinada con el activismo online, forma parte de la explicación de esta victoria. La coordinación digital pudo apoyarse en el PT y conectarla con nuevos participantes. La experiencia permite recuperar una función central de los partidos: organizar la participación y sostenerla más allá de un repost (contenido compartido) o de un acto concreto.

La remontada no se improvisa

Es probable que otras fuerzas traten de imitar el “Ejército de Lula”. Su éxito dependerá de la capacidad de conectarlo con organizaciones sólidas y programáticas, como el PT, y con un liderazgo reconocido, como el de Lula. En Brasil, esas condiciones se han construido durante décadas. Esa parte de la remontada resulta bastante más difícil de reproducir.

The Conversation

Asbel Bohigues no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Lula remonta conectando WhatsApp con la calle, pero tendrá que pactar para gobernar – https://theconversation.com/lula-remonta-conectando-whatsapp-con-la-calle-pero-tendra-que-pactar-para-gobernar-295309

El ejemplo del movimiento Otpor y la ‘noviolencia’ transforman la protesta en poder político en Serbia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nicolás Paz Alcalde, Profesor Asociado. Mediador, Universidad Pontificia de Salamanca

Marcha de protesta estudiantil de Cacak (Serbia) el 24 de febrero de 2025. krsmanovic/Shutterstock

El pasado 25 de octubre, la lista electoral Studentska Lista se alzó con la victoria en las elecciones legislativas de Serbia. El 1 de noviembre de 2024, el derrumbe de la marquesina de la estación de tren en la localidad de Novi Sad causó la muerte de más de una decena de personas. Esto desencadenó una movilización estudiantil exigiendo responsabilidad institucional por lo sucedido.

Bajo la red organizativa Studenti u blokadi (‘Estudiantes en bloque’), el movimiento canalizó el descontento social. Para ello utilizó todo un manual de estrategias de acción noviolenta.




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La primera manifestación del movimiento pronto desbordó las universidades y se extendió por toda Serbia. La exigencia de responsabilidades se convirtió en una impugnación de la corrupción, la impunidad y el deterioro institucional del gobierno de Aleksandar Vučić y el Partido Progresista Serbio (SNS).

La pregunta que muchos se hacen estos días es: ¿cómo un movimiento estudiantil ha logrado, en menos de dos años desde la primera protesta, convertirse en la primera opción política del país y ganar las elecciones?

Otpor: organizar la resistencia y superar el miedo

El precedente lo encontramos en la propia experiencia Serbia reciente y en las lecciones aprendidas de esta. En 1998, en un contexto de represión política, nacionalismo y crisis económica, surgió el movimiento juvenil Otpor (‘Resistencia’), que contribuyó a la caída del régimen autoritario de Milošević.

Inspirado, entre otras referencias, en las propuestas de Gene Sharp sobre la acción noviolenta, el movimiento articuló una estrategia sostenida de movilización continuada a partir de estos principios.

Movimientos sociales y acivistas noviolentos de todo el mundo han aprendido de Otpor, convertido en una referencia internacional también para la investigación académica. Incluso el Vaticano ha prestado atención a este movimiento estudiantil.

Una de las claves de su estrategia noviolenta fue transmitir un mensaje claro: el poder, a pesar de sus mecanismos de represión y violencia, no es invulnerable. Sus carteles, eslóganes y acciones teatrales ridiculizaban al régimen, utilizando el humor como herramienta de resistencia. Éste contribuía a reducir el miedo, mientras que los símbolos compartidos reforzaban la identificación colectiva con el movimiento.

Otra herramienta fundamental fue la organización descentralizada. Otpor construyó redes locales, formó activistas y difundió materiales prácticos sobre resistencia noviolenta. Impulsó huelgas, boicots y movilizaciones laborales y estudiantiles. Estableció vínculos con distintos sectores de la población y debilitó los apoyos del régimen.

Las protestas pacíficas, la movilización continuada y las estrategias de participación colectiva contribuyeron también a unir a la oposición electoral. En el 2000, respaldaron la candidatura de Vojislav Koštunica, de la coalición opositora DOS (Oposición Democrática de Serbia), que ganó las elecciones y precipitó finalmente la caída de Milošević.

Otpor convirtió un descontento disperso en una organización colectiva de resistencia. Combinó movilización social y coordinación política y utilizó estrategias efectivas de noviolencia activa aprendidas y compartidas entre sus miembros. Su éxito se convirtió, sin embargo, en fracaso cuando intentó convertir esa movilización en una propuesta política electoral.

Tras el apoyo a la oposición y la caída del régimen, Otpor intentó primero mantener su identidad como movimiento social. Sin embargo, sus integrantes ya no compartían una misma visión sobre cómo gobernar el país.

En 2003, Otpor decidió entonces convertirse en partido político. Se presentó a las elecciones parlamentarias del 28 de diciembre con una lista propia. Obtuvo tan solo el 1,63 % de los votos y no logró representación. Un año después, se fusionó con el Partido Democrático.

La disolución política no significó que su experiencia desapareciera. Sus métodos de organización y resistencia noviolenta adquirieron proyección internacional. Algunos de sus antiguos miembros comenzaron a participar en iniciativas de formación sobre este tipo de acción en diferentes partes del mundo.

Charla TED de Srdja Popovic, líder de Otpor, titulada Cómo derrocar a un dictador.

Studentska Lista: un paso más allá

El movimiento estudiantil Studenti u blokadi ha conseguido conectar las estrategias efectivas de acción “noviolenta” aprendidas de Otpor con la construcción de una opción electoral propia de éxito: Studentska Lista (‘Lista Estudiantil’). Una de las claves ha consistido en combinar ambas estrategias en un mismo periodo de tiempo.

Esto ha mantenido la idea de que la candidatura pertenece a un movimiento social más amplio que sus propios candidatos. No ha esperado a que desapareciera el adversario que cohesionaba al movimiento. Tampoco a que se produjera un cambio de poder institucional sin la presencia directa del movimiento en la nueva organización política. Y ha vinculado la protesta no con un cambio de poder personalizado, sino con la exigencia de transformar el funcionamiento mismo de las instituciones.

Ha añadido a las estrategias de acción “noviolenta” (sentadas, bloqueos pacíficos, concentraciones masivas, etc.) demandas institucionales verificables y una serie de mecanismos efectivos para la elaboración de una candidatura electoral acorde al movimiento. Organización horizontal, decisiones colectivas en las asambleas ciudadanas (plenums), rotación de portavoces y autonomía respecto a los partidos tradicionales han sido claves para evitar la personalización del liderazgo y preservar el pluralismo.

Cada candidato ha tenido que contar con el consenso de los estudiantes en los plenums. Estos se han autoexcluido como candidatos para evitar sospechas de ambiciones políticas personales. También han quedado fuera de la candidatura personas vinculadas al Gobierno y dirigentes de los partidos de la oposición. El objetivo: impedir que la iniciativa perdiera su autonomía y terminara absorbida por las dinámicas de la política tradicional. El resultado en las urnas muestra que su estrategia ha funcionado.

Si Otpor ensayó y desarrolló fórmulas descentralizadas de acción, Studenti u blokadi ha sido capaz de institucionalizar la distribución del poder. El siguiente reto será mantener la tensión de ese poder distribuido desde una institución como el Estado, diseñado para ejercer un poder centralizado y jerárquico.

Serbia: más de dos décadas de noviolencia activa

La experiencia serbia muestra que la noviolencia es una forma de acción política altamente efectiva. Otpor probó que, a través de ella, se podía contribuir a derrotar un régimen autoritario. El movimiento estudiantil Studenti u blokadi y su herramienta electoral Studentska Lista ha demostrado cómo puede construir además pluralismo democrático institucional e, incluso, ganar elecciones.




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La conexión entre ambas experiencias no reside simplemente en una copia de estrategias y herramientas. Serbia ha construido durante veinte años un sustrato intergeneracional de aprendizaje colectivo: una cultura política de la noviolencia.

Más de dos décadas después de Otpor, nos encontramos ante una nueva experiencia para comprender cómo la acción “noviolenta” puede desafiar al poder, ampliar la participación ciudadana y abrir nuevos caminos hacia la transformación democrática.

Mantener ese aprendizaje colectivo más allá de la victoria en unas elecciones será el nuevo gran desafío. La institucionalización política y la diversidad ideológica exigirá estrategias y mecanismos de acción distintos de los necesarios para organizar un movimiento social.

¿Será Serbia capaz de dar una nueva lección de noviolencia, en este caso, desde las instituciones del Estado? ¿Incluirá, por ejemplo, la formación sobre estas estrategias en su propio sistema educativo como mecanismo de protección democrática?

The Conversation

Nicolás Paz Alcalde es Director de la Iniciativa Católica por la Noviolencia de Pax Christi Internacional.

– ref. El ejemplo del movimiento Otpor y la ‘noviolencia’ transforman la protesta en poder político en Serbia – https://theconversation.com/el-ejemplo-del-movimiento-otpor-y-la-noviolencia-transforman-la-protesta-en-poder-politico-en-serbia-295269

Israel ya ha votado: ¿y ahora qué? Así se formará el nuevo Gobierno

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ran Porat, Affiliate Researcher, The Australian Centre for Jewish Civilisation, Monash University

Las encuestas a pie de urna de las elecciones de 2026 en Israel ya sugerían que la coalición de Benjamin Netanyahu sería significativamente más reducida que el bloque de partidos que se oponen a él en la próxima Knéset (Parlamento). También los partidos árabes parece que aumentarán drásticamente su representación.

Sin embargo, dado que es poco probable que ninguno de los dos bloques consiga los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría –todo esto, con el 70 % de los votos escrutados–, queda por delante un camino largo y complicado antes de que podamos afirmar con certeza quién será el próximo primer ministro de Israel.

Las encuestas siempre deben tomarse con cautela. En Israel esto es especialmente importante por varias razones. En primer lugar, hay demasiados factores impredecibles en juego en el sistema electoral israelí –un sistema de representación proporcional a nivel nacional con un umbral elevado (cuatro escaños) para entrar en la Knéset–.

Las encuestas en determinados sectores, como el ultraortodoxo (el 13 % del electorado) y los ciudadanos árabes de Israel (el 18 %), resultan muy difíciles debido a problemas operativos y de confianza.

Este año, las empresas de sondeos no han podido recabar las opiniones de un número excepcionalmente elevado de 618 000 votantes “primerizos” y de una cifra sin precedentes de 650 000 reservistas y diplomáticos que votan en “sobres dobles”, cuyos votos solo se cuentan después de la jornada electoral.

Por último, 810 000 de los 7,3 millones de votantes con derecho a voto viven en el extranjero, aunque decenas de miles de ellos volaron expresamente a Israel para introducir su papeleta en la urna este año.

Dado que es probable que ningún bloque consiga la mayoría, ¿cómo se formará el próximo Gobierno de Israel? ¿Cuáles son los pasos a seguir y qué acuerdos políticos serán necesarios para formar una coalición?

Paso 1: los respaldos

Normalmente, la presidencia de Israel es un cargo en gran medida simbólico. Pero, tras las elecciones, el presidente tiene la tarea de otorgar a un líder de partido la autoridad para negociar la formación del próximo Gobierno.

Una vez que se entregan los resultados oficiales de las elecciones al presidente, comienza el “desfile de recomendaciones”. El presidente Isaac Herzog invitará a representantes de todos los partidos que hayan superado el umbral mínimo (el 3,25 % de los votos válidos) a su residencia en Jerusalén para pedirles que recomienden a un candidato para el cargo de primer ministro.

Este podría ser el actual primer ministro del Likud, Benjamín Netanyahu, o su rival Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y líder del partido Yashar (cuyo nombre se traduce como ‘recto’ u ‘honesto’).

También podría ser cualquier otra persona, o incluso nadie. Netanyahu seguirá al frente del Gobierno interino, con algunas limitaciones, hasta que se forme un nuevo ejecutivo. Esto podría llevar meses.

Cuando concluyan las consultas, el presidente convocará a la persona que, a su juicio, tenga más posibilidades de formar gobierno, basándose en el número total de escaños en la Knéset que ostentan los partidos que han recomendado a dicho candidato. En este momento, parece que Eisenkot sería el primero en intentarlo.

Otras consideraciones que el presidente puede tener en cuenta son qué candidato ha recibido más recomendaciones y quién lidera el partido más votado (en el momento de escribir estas líneas, se prevé que el Likud de Netanyahu sea el que haya conseguido más escaños).

Sin embargo, ha habido casos en los que el líder de un partido relativamente pequeño recibió el mandato del presidente y logró formar gobierno. En 2021, fue Naftali Bennett quien, a pesar de obtener solo siete escaños, se convirtió en primer ministro, aunque el Likud de Netanyahu fuera el partido más votado con 30 escaños.

El candidato elegido por el presidente dispone de 28 días, y de 14 días adicionales si así lo solicita, para formar gobierno. Si no lo consigue, el presidente repite el proceso, pidiendo a los partidos que vuelvan a recomendar un candidato (el mismo o uno diferente). Si no se forma gobierno tras dos rondas de este tipo y tras una tercera ronda de 21 días de duración dirigida por la Knéset, el país volvería a las urnas.

Paso 2: negociaciones políticas

Para formar el gobierno, el candidato elegido inicia unas deliberaciones maratonianas con los representantes de los partidos, con el objetivo de alcanzar un consenso sobre la plataforma de gobierno. El número mágico necesario es que 61 miembros de la Knéset se unan a la coalición (un gobierno mayoritario). También puede estar formada por un número menor de diputados, pero con apoyo adicional procedente de fuera de la coalición (un gobierno minoritario).

En esta fase, cada partido intenta maximizar su capacidad de “presión” para asegurarse el mayor poder posible. Por ejemplo, esto podría traducirse en el número y la importancia de los ministerios, el control sobre los presupuestos y la financiación para sus electores e instituciones afiliadas.

En lo más alto de la lista estará esta vez el proyecto de ley que aborda la exención del servicio militar de decenas de miles de haredi, hombres ultraortodoxos.

El bloque de Eisenkot acordó por unanimidad garantizar el alistamiento de esos hombres en las FDI. Los partidos haredíes o ultraortodoxos (Shas, Judaísmo Unido de la Torá) exigirán que se consagre dicha exención.

El Partido Sionista Religioso, de derecha y alineado con Netanyahu, apoya el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, pero mediante la negociación con los partidos haredíes, en lugar de imponérselo por la fuerza.

Tradicionalmente, los partidos árabes se han mantenido al margen del Gobierno y han utilizado las negociaciones de coalición para obtener partidas presupuestarias –por ejemplo, para infraestructuras en pueblos árabes o para ayuntamientos con deudas debidas a la delincuencia, la corrupción y la ineficiencia–.

Pero actualmente, el partido Ra’am, liderado por Mansour Abbas, quiere unirse a una coalición sin Netanyahu, tal y como hizo en 2021. Por eso, el número dos de su lista es un sionista, el ex alto mando policial Yoav Segalovitch.

Sin embargo, el partido se enfrenta a la oposición desde dentro del bloque de Eisenkot, ya que las formaciones sionistas han declarado que no se unirían a una coalición con partidos árabes.

¿Se negociará con Palestina?

La política israelí respecto a Palestina es un tema espinoso para el bloque de Eisenkot. Mientras que los socios de derecha del partido de Netanyahu fomentan y facilitan la actividad de los asentamientos y aspiran a anexionar Cisjordania, el abanico de opiniones sobre esta cuestión es más amplio en el otro bando.

Por ejemplo, los demócratas (el Partido Laborista y la formación izquierdista Meretz), liderados por Yair Golan, apoyan las negociaciones con los palestinos sobre un Estado palestino. Por contra, los líderes de Yisrael Beytenu (‘Israel es nuestro hogar’) y Beyahad (‘Juntos’) rechazan la soberanía palestina por considerarla inaceptable tras lo que ocurrió el 7 de octubre.

Por encima de todo, las elecciones israelíes de 2026 no giran en torno a Netanyahu, sino al rumbo que tomará el Estado judío en los próximos años. Es posible que pasen unas semanas más antes de que se conozca la respuesta.

The Conversation

Ran Porat es investigador asociado del Consejo de Asuntos Australianos, Israelíes y Judíos (AIJAC) e investigador del Instituto Internacional para la Lucha contra el Terrorismo de la Universidad Reichman, en Herzliya (Israel).

– ref. Israel ya ha votado: ¿y ahora qué? Así se formará el nuevo Gobierno – https://theconversation.com/israel-ya-ha-votado-y-ahora-que-asi-se-formara-el-nuevo-gobierno-295409

La comunicación de los riesgos de inundaciones: más allá de los sistemas de alerta para proteger a la población

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María del Carmen Llasat Botija, Catedrática de Física de la Atmósfera, Departamento de Física Aplicada, Universitat de Barcelona

Inundación de una carretera en Tosa de Mar​ (Gerona) debido a las lluvias en octubre de 2026. Kirk Fisher/Shutterstock

En las pasadas semanas, la dana bautizada como “Adam” provocó a su paso un temporal de tormentas y lluvias intensas que afectó principalmente al este y sur de España. Las precipitaciones obligaron a activar el Plan ante el Riesgo de Inundaciones en Andalucía y el Plan Especial de Emergencias por Inundaciones de Cataluña (INUNCAT) y a emitir diferentes alertas a través del sistema Es-Alert.

La situación no es nueva. De hecho, las inundaciones forman parte del panorama climático mediterráneo, pero las lluvias son cada vez más fuertes y duraderas. En este contexto, los sistemas de alerta temprana representan un instrumento fundamental para proteger a la población, pero la comunicación de los riesgos va más allá. Porque de nada sirve alertar si las personas no tienen claro cómo deben responder.

Los sistemas de alerta temprana salvan vidas

El 7 de noviembre de 2022, en el contexto de la cumbre de líderes mundiales en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (la COP27), el secretario general de la ONU lanzó el plan de acción de la iniciativa Alertas Tempranas para Todos (Early Warning for All, EW4All): “Hago un llamado para que todos los habitantes de la Tierra cuenten con sistemas de alerta temprana en un plazo de cinco años, con la prioridad de apoyar primero a los más vulnerables”.

En aquel momento el plan ya había recibido el apoyo de una declaración conjunta firmada por cincuenta países y una inversión inicial de 3 100 millones de dólares, que posteriormente se complementaría con fondos dedicados a la adaptación. Su objetivo era conseguir que todas las personas del planeta estuviesen protegidas por sistemas de alerta temprana frente a fenómenos meteorológicos, hidrológicos y climáticos peligrosos para finales de 2027.

La iniciativa nacía de la advertencia de la Organización Meteorológica Mundial de que, si bien las catástrofes relacionadas con el clima se habían quintuplicado en 50 años, el número de víctimas estaba disminuyendo gracias a la mejora de los sistemas de alerta.

Primeras iniciativas en Europa y España

En Europa, esta llamada no era totalmente nueva. En el año 2001 la Comisión Europea había creado el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea (MPCU) para mejorar la cooperación, preparación y respuesta ante catástrofes.

Seis años después, en 2007, la red de servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales de Europa, EUMETNET, lanzó internacionalmente MeteoAlarm, que permitía (y sigue permitiendo) consultar los avisos de peligro emitidos por numerosos servicios meteorológicos nacionales europeos mediante un sistema armonizado de colores, el mismo que utilizan tanto la Agencia Estatal de Meteorología española (AEMET) como el Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) y el resto de los servicios autonómicos.

De hecho, en España, la Ley de Protección Civil de 1985 ya contemplaba la creación de una Red de Alarma Nacional. Y también en los 80 el Instituto Nacional de Meteorología había desarrollado ya un incipiente sistema de avisos, PREVIMET, que evolucionaría hasta dar lugar en 2006 al sistema de avisos Meteoalerta.

Los avisos meteorológicos y las alertas de protección civil son sistemas diferentes, pero están muy vinculados a la hora de informar a la población de riesgos relacionados con fenómenos meteorológicos.




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La comunicación en los sistemas de alerta temprana

Entonces, ¿cual es la novedad del EW4All en Europa? Puede resumirse en cuatro pilares.

El sistema EW4All plantea una estrategia que va más allá de los avisos y las alertas y que toma forma dándole un papel relevante a la comunicación. Además, tiene la ventaja que se puede aplicar desde la escala global, con la participación de organismos como la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), a la escala municipal.

  • El primer pilar se basa en el conocimiento del riesgo de desastres. Es la parte más científica, en la que se incluyen los avances en la mejora de los modelos de predicción de fenómenos hidrometeorológicos adversos y de sus impactos. Incluye también la garantía del acceso a datos científicos, información y conocimientos fiables y comprensibles sobre los riesgos. La necesidad de una buena comunicación entre expertos que permita avanzar de una forma eficiente y rigurosa es aquí clave, como también lo es abordar el riesgo de desastres desde una perspectiva holística que engarce todas sus dimensiones.

  • El segundo pilar está constituido por la detección, observación, seguimiento, análisis y previsión de peligros hidrometeorológicos. Si el anterior estaba más vinculado con la investigación y desarrollo, este se centra en la operatividad, ya que ha de asegurar sistemas de vigilancia y pronóstico fiables para anticipar los riesgos y su evolución. Entrarían aquí tanto los avisos como las alertas. La comunicación y coordinación entre organismos vinculados como pueden ser servicios meteorológicos, hidrológicos y de protección civil, así como la gobernanza de las situaciones de crisis, forma parte mayoritariamente de este pilar.

  • El tercer pilar se focaliza en la difusión y comunicación de alertas. Se basa en implementar un enfoque centrado en las personas para que los avisos lleguen de forma oportuna, clara y útil a toda la población en riesgo. Los medios, el cuándo, el cómo y el qué de los mensajes son aquí claves. En 2018 nació la directiva europea que establecía los requisitos para las alertas públicas mediante comunicaciones móviles, como sería el caso de Es-Alert. Un difícil equilibrio teniendo en cuenta que la predicción de situaciones extremas está siempre impregnada de incertidumbre.




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  • El cuarto y último pilar es clave para que todo lo anterior tenga éxito. Se trata de la preparación y capacidad de respuesta. Hay que asegurar que las comunidades y las autoridades sepan cómo actuar tras recibir una alerta para salvar vidas y reducir daños, sin olvidar a aquellas personas más vulnerables.

Mitigar las inundaciones, adaptarse a su aumento, requiere un cambio de percepción, una respuesta proactiva de la población. La comunicación entre el conocimiento experto, los procesos de creación comunitaria y la ciencia ciudadana desempeña aquí un papel decisivo. Una buena capacidad de respuesta y una correcta percepción pueden salvar muchas vidas.


Este artículo forma parte de una serie dedicada a comprender mejor los riesgos, las crisis y las emergencias, y el papel clave de la comunicación para afrontarlos. Es fruto de la colaboración con la Cátedra Universitat de Barcelona-Diputació de Barcelona sobre Comunicación clara aplicada a las Administraciones Públicas.


The Conversation

María del Carmen Llasat Botija recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

– ref. La comunicación de los riesgos de inundaciones: más allá de los sistemas de alerta para proteger a la población – https://theconversation.com/la-comunicacion-de-los-riesgos-de-inundaciones-mas-alla-de-los-sistemas-de-alerta-para-proteger-a-la-poblacion-295266

El azufre: el nuevo oro amarillo que podría ayudarnos a desarrollar plásticos más sostenibles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vanessa Tabernero, Profesora Titular de Química Inorgánica, Universidad de Alcalá

El azufre es un producto residual de la industria del petróleo. Dolores M. Harvey/Shutterstock

El Protocolo de Gotemburgo fue firmado en 1999 para frenar la lluvia ácida que devastaba bosques y lagos. Uno de sus causantes era el óxido de azufre formado por la combustión de compuestos sulfurados presentes en el crudo y, por ello, las refinerías debían eliminar los compuestos de azufre presentes en el gas natural y el petróleo.

El proceso es costoso y requiere usar hidrógeno a altas presiones y temperaturas para transformar los compuestos mencionados en sulfuro de hidrógeno (H₂S), que posteriormente se convierte en azufre elemental (S₈). Como consecuencia, la industria petrolera genera hoy unos 70 millones de toneladas anuales de azufre que queda almacenado en grandes montañas de sólido amarillo en las industrias petroquímicas.

Si bien el azufre se utiliza en la fabricación de ácido sulfúrico, que tiene una importancia trascendental para la manufactura de importantes compuestos entre los que destacan los fertilizantes, la cantidad de azufre generada supera la demanda y millones de toneladas del elemento amarillo quedan inutilizadas comercialmente.

Pero ¿y si este abundante deshecho se pudiera convertir en otros productos de interés, revalorizando un residuo y cumpliendo con los principios de la economía circular?




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Las cualidades y ventajas del azufre

El azufre amarillo, conocido en química como azufre corona por la curiosa geometría que adopta su molécula, se conoce desde los tiempos de la alquimia. Este sólido de olor muy particular tiene una importante característica y es que presenta enlaces azufre-azufre (S-S) que son estables en condiciones normales, pero que pueden romperse y reorganizarse bajo determinadas condiciones energéticas relativamente suaves. Esta propiedad es lo que en química se conoce como comportamiento dinámico de los enlaces.

Aprovechando esta cualidad, la comunidad científica investiga si es posible sustituir los plásticos actuales, los cuales están formados por polímeros constituidos por enlaces carbono-carbono (C-C), por nuevos materiales basados en polímeros con enlaces azufre-azufre con el fin de que sean más fácilmente reciclables gracias a su comportamiento dinámico.

Reinventar un nuevo caucho dos siglos después

Para ello, se ha diseñado una estrategia basada en la vulcanización, técnica descubierta por el inventor estadounidense Charles Goodyear, que en 1839 calentó el caucho con azufre para volverlo más duro, resistente y duradero con gran elasticidad.

En este proceso químico, las cadenas del polímero del caucho, basadas en carbono, se unen mediante puentes de azufre, que se comportan como si fueran muelles dotando así de gran elasticidad al material final. De esta manera se logró hace casi dos siglos transformar un polímero pegajoso en otro con numerosas aplicaciones como la de formar parte de los neumáticos.

Siguiendo la misma estrategia, pero de forma inversa, los científicos pretenden revolucionar la ciencia de los polímeros y los materiales. En este caso, las cadenas largas a unir se basarían en polímeros de azufre y las que harían de muelles entre ellas de basarían en carbono, por lo que los productos finales serían ricos en azufre pero no en carbono. La idea es lograr materiales con prestaciones similares a los actuales, pero con la ventaja de ser más reciclables, ya que los enlaces S-S serían los mayoritarios en el producto final y, como se ha dicho, son más dinámicos y por ello más fácilmente degradables que los enlaces C-C.




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La investigación es prometedora: se han descubierto materiales basados en este elemento con una enorme capacidad de almacenamiento de energía o con excelentes propiedades ópticas.

No obstante, aún hay limitaciones. Una de ellas es la dependencia para obtener estos recursos que son subproductos del petróleo y que por tanto pueden proceder de zonas geoestratégicamente tensionadas, como el estrecho de Ormuz, paso crucial bloqueado debido a la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel.

En los últimos meses, no solo el petróleo ha sufrido problemas por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Otros productos como el azufre siguen acumulándose en las refinerías, esperando a poder cruzar el estrecho.

La buena noticia de nuevo es que este elemento químico también se puede encontrar nativo en la naturaleza en otros lugares y por el proceso Frasch lo podemos extraer. Esto abre la puerta a la posible obtención de esta materia prima y a sus productos derivados sin depender de los países petroleros.

Una posible pieza para la economía circular

En el escenario actual, el desarrollo de plásticos basados en azufre se ha vuelto
el punto donde convergen dos grandes necesidades de nuestro tiempo: la urgencia de buscar una salida útil al excedente de azufre que genera la industria del petróleo y el deseo de conseguir plásticos sostenibles que rindan al menos como los convencionales. La vulcanización inversa surge para solucionar estos dos problemas, ofreciendo una posible vía para aprovechar este residuo y transformarlo en nuevos materiales.

Quizá la solución a los problemas actuales no venga del descubrimiento de nuevos componentes, sino de algunos que ya se conocían en la alquimia y cuyas propiedades están todavía por explotarse.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El azufre: el nuevo oro amarillo que podría ayudarnos a desarrollar plásticos más sostenibles – https://theconversation.com/el-azufre-el-nuevo-oro-amarillo-que-podria-ayudarnos-a-desarrollar-plasticos-mas-sostenibles-292722

De los yogures proteicos a TikTok: cómo la proteína se convirtió en la “superestrella” de nuestra dieta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia Daimiel Ruiz, Investigadora Principal – Control Nutricional del Epigenoma – Nutrición de Precisión en Obesidad, IMDEA NUTRICIÓN

Garbanzos, queso, avena, yogur, huevos son algunos de los ingredientes que abundan en las recetas “ricas en proteínas” que proliferan en redes sociales. Okrasiuk/Shutterstock

Hace unos años buscábamos alimentos light. Después llegaron los productos sin azúcar, los alimentos “eco” y los mal llamados “superalimentos”. Ahora parece que se ha instaurado una nueva tendencia nutricional: las proteínas.

Basta entrar en un supermercado para encontrar yogures, helados, cereales, batidos y postres que destacan en letras grandes su contenido proteico. Casi todos los grandes lineales dedican ya zonas específicas a alimentos con el reclamo “alto en proteína” o, incluso, han desarrollado líneas propias de alimentos “altos en proteínas” entre sus marcas.

En redes sociales circulan recetas high protein, desayunos que presumen de sus abundantes gramos de proteína y recomendaciones para aumentar la ingesta diaria de este nutriente.

La proteína se ha convertido en un argumento de venta. Pero ¿qué hay detrás de esta tendencia? ¿Cuándo responde a una necesidad real y cuándo estamos comprando un extra que quizá no necesitamos?

La buena fama de las proteínas tiene una explicación

A diferencia de otras modas alimentarias, el interés actual por las proteínas no surge de la nada.

Hace apenas unos años, términos como “anabolismo muscular”, “síntesis proteica” o “recuperación” parecían exclusivos de gimnasios y revistas deportivas. Hoy forman parte del vocabulario de millones de personas. Este cambio refleja algo más profundo: cada vez somos más conscientes de que mantener una buena masa muscular no solo importa para correr más rápido o levantar más peso, sino también para conservar la movilidad, la autonomía y la salud a medida que envejecemos. Hacer la compra, subir escaleras o levantarse de una silla son ejemplos cotidianos de lo que está en juego.

Y cuando se habla de fuerza, inevitablemente se habla de proteínas. El músculo necesita un aporte adecuado de aminoácidos para mantenerse y renovarse. La alimentación los proporciona; la actividad física aporta el estímulo. Ambos se complementan.




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Que las proteínas sean importantes no significa que más sea siempre mejor, ni que cualquier producto enriquecido vaya a mejorar nuestra salud. Ningún yogur, batido o postre proteico puede reproducir por sí solo los beneficios de una vida activa. A veces, el mensaje se simplifica demasiado. Y es precisamente ahí donde la investigación empieza a plantear preguntas más interesantes que cuántos gramos de proteína contiene un alimento.

Más allá de los bíceps

Conservar la función muscular forma parte del envejecimiento saludable. Otra pregunta, menos visible, es cómo se relaciona la alimentación proteica con capacidades como la memoria o la planificación de tareas.

Recientes evidencias apuntan a que una apropiada ingesta de proteínas favorecen algunas capacidades físicas y aspectos de la cognición como la memoria verbal o la capacidad de planificar y organizar tareas en personas mayores. Pero ¿de cuánta proteína estamos hablando?

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) recomienda una ingesta de 0,83 gramos por cada kilogramo de peso al día, lo que equivale a 58 gramos al día para una persona que pese 70 kilos. Sin embargo, estudios recientes sugieren que, en personas mayores, incrementar la ingesta a 1 gramo por kilogramo del peso al día puede ser aconsejable.

Antes de buscar un extra, conviene mirar el plato

Muchos alimentos que anuncian un alto contenido proteico incorporan proteínas de buena calidad (leche, suero, caseína). Sin embargo, unos gramos más de proteína no convierten por sí solos a un alimento en saludable.

La calidad nutricional depende del conjunto del producto: azúcares añadidos, grasa saturada, sal, fibra y grado de procesamiento. La palabra “proteico” no debería funcionar como un sello automático de calidad. Conviene comparar productos similares –la composición para 100 gramos– y comprobar, después, cuánto aporta la ración que realmente tomamos.

Además, muchas personas se preguntan si realmente necesitan estos productos para cubrir sus necesidades. La respuesta suele ser más sencilla de lo que parece: a menudo consumimos más proteína de la que creemos, porque no solemos pensar en ella cuando está presente en alimentos habituales. Una mujer de mediana edad puede cubrir una parte importante de sus necesidades diarias con un menú cotidiano: tostadas con café con leche, un plato de lentejas, un yogur como tentempié y una tortilla francesa para cenar.

Carne, frutos secos, legumbres, lácteos, huevos, pescado… son fuentes naturales de proteínas.
margouillat photo/Shutterstock

La pregunta relevante no es solo cuánta proteína tiene un producto, sino si de verdad aporta algo que nuestra alimentación habitual no está proporcionando o cubre una necesidad que realmente tenemos (por ejemplo, en caso de deportistas o personas mayores).

Cómo aprovechar la tendencia con criterio

La creciente atención que reciben las proteínas tiene un aspecto positivo: nos recuerda que la alimentación es clave para mantener la salud y la funcionalidad a medida que envejecemos.

En la mesa resulta útil incluir fuentes proteicas variadas a lo largo del día (legumbres, pescado, huevos, lácteos, tofu, carnes magras), sin olvidar frutas, verduras y alimentos ricos en fibra, y acompañarlo de ejercicio de fuerza adaptado.

La proteína merece la popularidad que ha ganado. Pero la pregunta más útil quizá no sea cuántos gramos añade un producto a su etiqueta, sino si realmente necesitamos ese extra. En una época en la que este nutriente aparece destacado en envases, anuncios y redes sociales, la idea más útil puede seguir siendo la más sencilla: gran parte de la proteína que necesitamos sigue estando donde siempre ha estado, en nuestro plato.

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Lidia Daimiel Ruiz recibe fondos de Agencia Estatal de Investigación, y CIBERobn a través de Instituto de Salud Carlos III

Lorena López Lora no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. De los yogures proteicos a TikTok: cómo la proteína se convirtió en la “superestrella” de nuestra dieta – https://theconversation.com/de-los-yogures-proteicos-a-tiktok-como-la-proteina-se-convirtio-en-la-superestrella-de-nuestra-dieta-295256

¿Puede Halloween asustar demasiado a un niño? Cuando el miedo deja de ser divertido

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jennifer Davinia Castrillo Felipe, Docente e investigadora en Psicología, Universidad Europea

ShineTerra/Shutterstock

“No tengas miedo, que es de mentira”. ¿Cuántas veces hemos pronunciado esta frase cuando un niño se asusta ante una máscara, una película o alguien disfrazado? Parece razonable: si le explicamos que no existe ningún peligro, debería tranquilizarse. Sin embargo, el miedo no siempre entiende de explicaciones.

Imaginemos a dos niños frente al mismo personaje de Halloween. Uno se ríe y quiere hacerse una fotografía. El otro rompe a llorar y se esconde detrás de su madre. Ambos observan exactamente lo mismo, pero viven experiencias completamente diferentes.

¿Por qué lo que divierte a uno puede aterrorizar al otro?

Durante la infancia, la capacidad para distinguir entre fantasía y realidad se desarrolla progresivamente. Incluso saber que algo no es real (que es un disfraz, por ejemplo) no implica que podamos controlar automáticamente nuestra respuesta emocional. Una máscara inquietante, un grito inesperado o una figura que aparece de repente pueden provocar una reacción de alarma, incluso cuando sabemos que no existe un peligro real.

Pensemos en nosotros mismos: sabemos que una película de terror es ficción y, aun así, podemos sobresaltarnos. ¿Por qué esperamos de un niño un control emocional que ni siquiera los adultos conseguimos?

Nuestras respuestas al cine de terror, por ejemplo, varían con la edad, según desarrollamos estrategias para afrontar ese tipo de contenidos. Por eso, las explicaciones racionales son útiles en niños mayores, pero los más pequeños, entre los tres y los cinco años, pueden necesitar más cercanía y acompañamiento.

El miedo también crece con nosotros

El miedo es una emoción básica que nos ayuda a detectar posibles amenazas. No es un fallo del desarrollo infantil ni algo que debamos eliminar. De hecho, a medida que crecemos no dejamos de sentirlo: lo que cambia con la edad es aquello que nos asusta.

Durante los primeros años pueden aparecer temores relacionados con la oscuridad, los personajes imaginarios o la separación de nuestros adultos de referencia. Más adelante adquieren importancia otras preocupaciones como hacer el ridículo delante de los compañeros, sentirse rechazado por un grupo de amigos o tener que hablar en público.




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No todos los niños experimentan los mismos miedos ni los superan al mismo ritmo. Influyen el temperamento, las experiencias anteriores, el contexto y las habilidades que van desarrollando para regular sus emociones. Por eso, mientras algunos pequeños disfrutan acercándose a alguien disfrazado de vampiro, otros pueden sentirse desbordados incluso antes de que esa persona se aproxime.

¿Cuándo un susto deja de ser divertido?

En contextos como Halloween, para no sentir miedo es importante que el niño desee participar, sienta que puede alejarse cuando lo necesita y también que le acompañe un adulto que responda a sus señales de malestar. Si comienza a llorar intensamente, intenta escapar o no consigue recuperar la calma, insistir en que continúe puede aumentar su angustia. No necesitamos convertir una celebración en una prueba de valentía.

Una experiencia de miedo puede resultar entretenida, a cualquier edad, cuando sentimos suficiente seguridad y control sobre lo que ocurre. No es lo mismo elegir ponerse una máscara que encontrarse inesperadamente con un adulto disfrazado que grita y se acerca bruscamente.

Cuando intentamos ayudar y conseguimos lo contrario

Ante el miedo infantil, los adultos solemos reaccionar con frases del tipo: “No pasa nada”, “No seas miedoso” o “Mira cómo los demás no lloran”. Sin embargo, minimizar o ridiculizar una emoción puede hacer que el niño se sienta incomprendido.

Validar su miedo no significa confirmar que existe una amenaza. Podemos decirle: “Esa máscara te ha asustado. Estoy aquí contigo”. Después, ofrecerle alternativas: observar desde cierta distancia, descubrir cómo es el disfraz sin la máscara o elegir otra actividad. También podemos anticiparle lo que encontrará: música, luces, disfraces o personas maquilladas. Acompañar no consiste en convencerlo de que deje de sentir miedo inmediatamente, sino en ayudarle a recuperar la seguridad.

¿Y si protegerlo demasiado mantiene el miedo?

Aquí aparece uno de los desafíos de la crianza. Cuando un niño tiene miedo, es natural querer eliminar inmediatamente aquello que le produce malestar. En ocasiones, retirarlo de una situación es necesario y adecuado.

Sin embargo, evitar sistemáticamente cualquier experiencia segura que le genere inquietud puede limitar sus oportunidades de aprender a manejarla. Afrontar gradualmente situaciones temidas, en condiciones adecuadas, puede favorecer nuevos aprendizajes.




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Esto no significa que Halloween deba convertirse en una intervención terapéutica ni que debamos obligar a los niños a enfrentarse a sus temores. Se trata de encontrar un equilibrio entre proteger, acompañar y permitir explorar a su propio ritmo.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Que un niño llore ante un disfraz no significa que tenga un problema psicológico. Conviene prestar atención cuando el miedo persiste, provoca un sufrimiento importante o interfiere en actividades cotidianas como dormir, acudir al colegio o relacionarse con otras personas. En esos casos, puede ser útil solicitar una valoración profesional.

Halloween dura una noche, pero las oportunidades para aprender a relacionarnos con nuestras emociones aparecen durante todo el año. Cuando nuestros pequeños se asustan ante un monstruo de mentira, no es tan importante insistir en que “no existe” como demostrarle que su miedo ha sido comprendido y que tiene a alguien cerca para ayudarle a recuperar la seguridad.

The Conversation

Jennifer Davinia Castrillo Felipe tiene un gabinete privado, Síntesis: Centro de psicología, logopedia y pedagogía.

– ref. ¿Puede Halloween asustar demasiado a un niño? Cuando el miedo deja de ser divertido – https://theconversation.com/puede-halloween-asustar-demasiado-a-un-nino-cuando-el-miedo-deja-de-ser-divertido-295097