Más horas en el aula no bastan: cómo mejorar las prácticas de los futuros maestros

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carles Perea Rodríguez, Professor al Departament de Mètodes d’Investigació i Diagnòstic en Educació i membre del grup de recerca TRALS de la Universitat de Barcelona, Universitat de Barcelona

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La primera vez que un estudiante del Grado en Educación Primaria o de Educación Infantil se pone delante de una clase descubre algo que ningún manual teórico puede reproducir por completo: explicar un contenido es sólo una mínima parte del trabajo como docente. También hay que saber interpretar silencios, sostener la atención, responder a ritmos distintos y personalizar el aprendizaje, resolver conflictos y modificar sobre la marcha una actividad que no funciona.

Este aprendizaje “situado” es la razón de ser del prácticum (o prácticas formativas) que forma parte de la formación de los futuros maestros. Es un periodo en el que los universitarios entran en centros educativos y aprenden la profesión acompañados por docentes en ejercicio y por tutores de la universidad.

No es un paréntesis entre asignaturas ni una prueba final para comprobar si alguien sirve o no sirve para enseñar: está concebido como el eje que conecta los conocimientos académicos aprendidos en la universidad con las decisiones reales del día a día del aula.

El ‘prácticum’ hoy

En España, los grados de Educación Infantil y Primaria tienen 240 créditos. Las normas que regulan Educación Infantil y Educación Primaria reservan 50 créditos al prácticum, incluido el trabajo de fin de grado. Las prácticas son presenciales, se realizan en centros reconocidos mediante convenios y cuentan con una doble tutoría: un tutor del centro educativo y un profesor universitario.

Los periodos de prácticas pueden repartirse entre varios cursos o concentrarse en los últimos; suelen incluir varias fases, desde la observación del centro y del aula hasta el diseño, desarrollo y evaluación de intervenciones didácticas. El estudiante participa en reuniones, conoce la relación con las familias, atiende la diversidad y elabora memorias, diarios o portafolios para analizar su experiencia.

Sobre el papel, el modelo reúne los elementos esenciales. El problema aparece cuando la estancia se reduce a acumular horas, imitar al tutor o producir una memoria desconectada de lo vivido. También cuando la universidad y la escuela apenas intercambian información o los tutores carecen de tiempo y reconocimiento para acompañar.

La calidad importa más que la duración

Un estudio reciente con participantes de Educación Infantil y Primaria confirma que el prácticum ayuda, especialmente, a aprender a gestionar el aula y atender las diferencias individuales. Pero también detecta una concepción demasiado centrada en aplicar técnicas, que deja en segundo plano la reflexión crítica, la responsabilidad profesional y la capacidad de comprender por qué una decisión funciona en un contexto y no en otro.

Por eso, ampliar las prácticas puede ser útil, pero no basta. La mejora exige al menos cuatro cambios.

1. Comenzar desde primero

Desde los primeros cursos deberían alternarse experiencias breves de observación y colaboración con periodos posteriores de mayor responsabilidad. Así, las preguntas que nacen en la escuela regresan a la universidad, y la teoría vuelve al aula convertida en una hipótesis que puede probarse y revisarse.

2. Profesionalizar la mentoría

El segundo es profesionalizar la mentoría. No todo buen maestro sabe automáticamente formar a otro. Los mentores necesitan selección, preparación específica, tiempo para observar y conversar, criterios compartidos y reconocimiento profesional. La investigación sobre supervisión reclama precisamente modelos colaborativos y una retroalimentación sistemática.




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3. Una alianza también formativa

El tercero es sustituir la relación administrativa entre instituciones por una alianza formativa. La universidad y la escuela han de acordar qué debe aprender el estudiante, qué responsabilidades asumirá y cómo se evaluará su progreso.

Visitas conjuntas, seminarios con las tres partes y rúbricas comunes evitarían que el tutor escolar y el estudiante transmitieran expectativas contradictorias.

4. Actuaciones reales

El cuarto es evaluar actuaciones reales, no solo documentos finales. Planificar una secuencia, enseñarla, recoger evidencias, recibir observaciones y volver a intentarlo genera más aprendizaje que describir retrospectivamente lo sucedido. El vídeo, el portafolio y el análisis de incidentes críticos pueden ayudar, siempre con garantías de privacidad y una finalidad formativa.

Una responsabilidad compartida

El debate en España ya se mueve en esta dirección. El nuevo Libro Blanco de Educación Primaria y el Libro Blanco de Educación Infantil plantean prácticas progresivas, redes de centros acreditados y una mentoría más profesionalizada. Convertir esas ideas en realidad requerirá financiación, coordinación y tiempo reconocido para quienes tutorizan.




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El prácticum será eficaz cuando deje de depender de la suerte de encontrar un buen centro o un mentor especialmente generoso. Aprender a enseñar exige practicar, pero sobre todo practicar acompañado, recibir retroalimentación y pensar críticamente sobre la propia acción.

La cuestión no es cuántos días pasa un futuro maestro en una escuela o las horas que habla con el profesor de la universidad, sino qué aprende allí, cómo lo aprende y quién asume la responsabilidad de ayudarle a aprenderlo.

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Carles Perea Rodríguez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Se acaba la migraña cuando termina el dolor? La psicología del miedo entre una crisis y otra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vanesa Pérez Bencomo, Psicóloga autónoma y profesora en la UEC, Universidad Europea

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Una persona con migraña recibe una invitación para cenar el sábado. Le apetece ir, pero aparece una duda: “¿Y si ese día me da una crisis?”. Llega el sábado y se encuentra bien. Horas antes de salir nota una ligera presión en la cabeza. Quizá no sea nada, pero empieza a observarla: “¿Está aumentando? ¿Será el principio? ¿Y si voy y tengo que volverme?”. Finalmente, cancela.

Aunque la crisis no llega, su sábado ya ha cambiado.

Lo que ocurre entre crisis y crisis

La migraña es una enfermedad neurológica, pero convivir con su imprevisibilidad también puede influir en lo que pensamos, sentimos y hacemos cuando no la sufrimos. Solemos medirla contando los días de dolor, un número que no siempre refleja todo su impacto.

Se denomina carga interictal al potencial impacto que sufre una persona entre una crisis y la siguiente. Concretamente, la literatura científica señala que la ansiedad ante la posibilidad de un nuevo ataque puede reducir la actividad cotidiana y la calidad de vida. Aceptar un viaje, quedar lejos de casa o comprometerse con un plan futuro puede resultar más difícil cuando no sabemos cómo nos encontraremos ese día.

Por eso, además de preguntarnos qué hay que hacer cuando la migraña se manifiesta, podemos plantear otra cuestión: ¿qué se ha dejado de hacer por miedo a tenerla?

Un radar encendido

Ese temor no es absurdo. Tiene una función protectora: nos ayuda a anticiparnos a aquello que podría hacernos daño. Precisamente por eso buscamos reducir la incertidumbre, y una forma intuitiva de llevarlo a cabo es intentar detectar la crisis antes de que llegue.

El problema puede aparecer cuando, para sentirnos más seguros, empezamos a buscar continuamente señales que nos permitan anticiparla. Una ligera presión en la cabeza que otro día quizá habría pasado inadvertida ahora plantea una duda: ¿estará empezando un ataque?

Comprobamos. Volvemos a comprobar. Nuestro cuerpo se convierte en una especie de radar que busca señales de lo que podría ocurrir.

También cabe compararlo con un detector de humo demasiado sensible: necesitamos que nos avise cuando hay fuego, pero si suena cuando hacemos una tostada, terminamos atentos a la alarma aunque no haya ningún incendio. Algo parecido puede ocurrir con la hipervigilancia: conocer nuestro cuerpo no es lo mismo que vivir pendientes de él.

Al final, vigilar tampoco nos da la certeza que buscamos, porque seguimos sin saber si la crisis llegará. Entonces podemos recurrir a otra estrategia: evitar.

Dejar de hacer cosas “por si acaso”

Cuando aparece la incertidumbre, evitar tiene una ventaja inmediata: “mejor no voy”, “mejor no viajo”, “mejor no hago planes”… Al cancelar, sentimos alivio. Y nuestro cerebro aprende de aquello que reduce el malestar: si eludir una situación me hace sentir más seguro ahora, será más fácil volver a esquivarla la próxima vez. No es una respuesta absurda, ya que funciona a corto plazo.

El problema surge cuando ese “por si acaso” empieza a extenderse. Primero puede ser una cena; después, un viaje, y más adelante, quizá dejemos de hacer determinados planes con antelación.

Con estas conductas de evitación, el círculo empieza a completarse: miedo → vigilancia → interpretación de amenaza → evitación → alivio. Y aparece una paradoja: intentamos evitar que la migraña nos quite un día y podemos terminar cediéndole días en los que ni siquiera apareció.

Cuidarse o evitar

Pero ¿significa esto que una persona con migraña debería dejar de cancelar planes o ignorar las señales de su cuerpo? No, porque vivir con este trastorno también exige adaptarse. Descansar durante una crisis, modificar una actividad o cancelar algo cuando realmente no podemos hacerlo puede ser una forma adecuada de cuidarnos.

Pensemos en dos decisiones:

  • “Hoy no voy porque tengo una crisis y necesito descansar”.

  • “No voy a organizar nada para el próximo sábado porque podría darme una crisis”.

En ambos casos podemos acabar en casa, pero psicológicamente no está ocurriendo lo mismo. Mientras que en el primer supuesto respondemos a una necesidad presente, en el segundo intentamos protegernos de una posibilidad futura.

La diferencia no siempre será sencilla, pero podemos hacernos una pregunta: ¿responde esta decisión a lo que necesito ahora o principalmente a lo que temo que pueda pasar?

Recuperar la capacidad de elección

Entonces, si no podemos eliminar la incertidumbre y tampoco se trata de ignorar nuestro cuerpo, ¿qué aporta la psicología? No puede garantizar que no llegue otra crisis ni pretende eliminar el miedo, pero sí puede ayudarnos a responder de otra manera cuando aparece.

Las intervenciones psicológicas forman parte del abordaje complementario de la migraña. Incluyen, por ejemplo, técnicas de relajación y regulación de la activación, atención plena (mindfulness), estrategias para trabajar con pensamientos y emociones difíciles o intervenciones conductuales dirigidas a reducir la evitación y recuperar actividades importantes.

El objetivo es aprender a reconocer cuándo el miedo está intentando protegernos y cuándo esa protección empieza a limitarnos. Esto no significa afirmar que la migraña es una alteración psicológica, porque, como ya apuntamos más arriba, se trata de una enfermedad neurológica. No se trata de vivir sin miedo a la próxima migraña, sino algo más realista: que, cuando ese miedo aparezca, no siempre sea él quien decida.

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Vanesa Pérez Bencomo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Los populistas afirman hablar en nombre de “el pueblo”, pero ¿a quiénes se refieren realmente?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Clara Juarez Miro, Investigadora Beatriz Galindo, Departament de Ciència Política, Dret Constitucional i Filosofia del Dret, Universitat de Barcelona

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A medida que crece el apoyo a los movimientos populistas en todo el mundo, el término se ha convertido en una especie de palabra de moda. Se utiliza para describir movimientos y figuras públicas muy diferentes en contextos políticos muy distintos. Estos abarcan desde figuras de la derecha, como Jair Bolsonaro en Brasil y Narendra Modi en la India, hasta figuras de la izquierda, como el estadounidense Bernie Sanders, el español Pablo Iglesias y el sudafricano Julius Malema.

Para complicar aún más esta cuestión, los estudiosos tienden a utilizar diferentes definiciones de populismo. Algunos lo consideran una ideología, otros un tipo de discurso, o incluso una forma de gobierno. A pesar de estas diferencias, la mayoría de las definiciones coinciden en una idea fundamental. El populismo divide a la sociedad en dos grupos opuestos: el “pueblo puro” y las “élites corruptas”.

El concepto de “el pueblo” es la piedra angular del populismo, pero aún sabemos relativamente poco sobre lo que realmente significa para sus seguidores verse a sí mismos como parte de este grupo. Gran parte de la investigación se ha centrado en los propios partidos y líderes populistas, incluyendo cómo presentan su versión de “el pueblo” como moralmente superior a las élites corruptas. Mi propia investigación analiza el otro lado, para averiguar qué significa para los seguidores que votan por ellos para que lleguen al poder.

Un concepto infinitamente flexible

Algunos expertos han argumentado que la vaguedad sobre quiénes son “el pueblo” es, en realidad, un elemento clave del fuerte atractivo del populismo. Al tratarse de un concepto amplio y flexible, puede traspasar fronteras e ideologías políticas, lo que permite a diferentes grupos de votantes identificarse con él e imaginarse a sí mismos como parte de una misma comunidad más amplia.

Esto no solo ocurre con “el pueblo”, sino también con términos como establishment o “élites” se utilizan con un efecto similar para identificar de manera general a quienes no forman parte de “el pueblo”.

Esta flexibilidad implica que los miembros de ese grupo pueden variar considerablemente. Los políticos pueden utilizar el término para referirse a quienes comparten una identidad cultural concreta, como hace la populista de derecha francesa Marine Le Pen cuando lo invoca para promover políticas que dan prioridad a los ciudadanos franceses.

Del mismo modo, otros lo consideran directamente superpuesto a las agrupaciones nacionales. Vox, por ejemplo, suele afirmar que habla en nombre de “el pueblo español”.

Sin embargo, otros, como la populista alemana Sahra Wagenknech –cuya posición política combina elementos de la extrema izquierda y la extrema derecha–, utilizan el término para referirse a grupos económicamente desfavorecidos, por ejemplo, defendiendo a aquellos que han sido “olvidados durante años por los políticos”, para promover salarios más altos y prestaciones sociales más sólidas.




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Aunque los miembros de este grupo imaginario pueden ser completamente diferentes, los populistas de todo el espectro político presentan a “el pueblo” como un colectivo unificado y moralmente bueno cuyos intereses están siendo ignorados o traicionados por élites corruptas. Las figuras y los partidos populistas se presentan a sí mismos como la solución, una fuerza que es la única capaz de comprender y servir a un electorado oprimido y desatendido.

Es tan importante prestar atención a quiénes incluyen los políticos en esta comunidad imaginaria como a quiénes excluyen. En la derecha, esto suele seguir líneas culturales o raciales, mientras que la izquierda suele excluir a las clases sociales más ricas.

Los políticos populistas pueden llegar incluso a sugerir que cualquiera que no esté de acuerdo con ellos no pertenece en realidad a “el pueblo”. El británico artífice del Brexit Nigel Farage lo expresó en los términos más literales cuando dijo: “Nosotros somos el pueblo. El Partido del Brexit es el pueblo”.




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Los seguidores populistas

Investigaciones anteriores han medido el grado de identificación de los votantes individuales con “el pueblo”. Sin embargo, para comprender mejor qué significa pertenecer a este grupo, también debemos dar un paso atrás y analizar las interpretaciones, emociones y experiencias que los simpatizantes asocian a esta comunidad imaginada.

Una forma de hacerlo es hablar con miembros de diferentes movimientos populistas, con el fin de comprender su visión. Otra forma puede ser analizar la comunicación entre ellos en comunidades en línea. Estos espacios ofrecen un entorno sin límites geográficos para interpretar conjuntamente los mensajes políticos, desarrollar un sentido compartido de identidad y pertenencia, y negociar quién está incluido –y quién excluido– en “el pueblo”.




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Mi propia investigación ha seguido estas dos líneas. En un estudio reciente, analicé 6 000 interacciones en comunidades en línea, así como 33 entrevistas en profundidad con simpatizantes populistas de derecha e izquierda. El análisis reveló que se identificaban con “el pueblo” de tres maneras: a través de cómo imaginan al grupo, cómo se sienten respecto a él y cómo experimentan el hecho de formar parte de él.

Tal y como sugieren investigaciones anteriores, los seguidores suelen imaginar a “el pueblo” como trabajador, merecedor y moralmente legítimo. Los partidarios de la derecha vinculan esta identidad con la pertenencia cultural, mientras que los de la izquierda hacen hincapié en la identidad de la clase trabajadora.

Sin embargo, esta identificación también es profundamente emocional. Los seguidores expresan un gran afecto y lealtad hacia sus políticos populistas preferidos, al tiempo que muestran ira y miedo hacia las élites, los oponentes y los grupos que consideran una amenaza para la comunidad. También expresan un profundo amor y comprensión hacia los demás miembros de “el pueblo”, tanto si esta comunidad es más abstracta como si está formada por personas concretas con las que están en contacto, ya sea en línea o en el mundo físico.

Asimismo, experimentan el grupo a través de las relaciones y la participación política. La interacción con otras personas que perciben como miembros genera un sentimiento de pertenencia, validación y propósito, mientras que la actividad política –ya sea en persona, en mítines y manifestaciones, o en línea– puede reforzar este sentido de comunidad y fomentar una mayor participación.

En conjunto, esto sugiere que el apoyo populista no se reduce únicamente a ideas o políticas concretas. La identificación con “el pueblo” funciona porque la flexibilidad del término permite a los políticos enmarcarlo de formas convincentes, y porque las interpretaciones de los simpatizantes coinciden con esos mensajes políticos.

Pero también es una fuente de aspiración, ya que ofrece un sentido de comunidad y pertenencia a quienes llegan a verse a sí mismos como parte de este grupo. Ayuda a los seguidores a sentir que pertenecen a algo, que los demás los comprenden y que están conectados a un propósito común.

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Clara Juarez Miro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los populistas afirman hablar en nombre de “el pueblo”, pero ¿a quiénes se refieren realmente? – https://theconversation.com/los-populistas-afirman-hablar-en-nombre-de-el-pueblo-pero-a-quienes-se-refieren-realmente-291933

Los récords del turismo comprometen el agua cuando y donde más escasea en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jaime Martínez Valderrama, Científico Titular, Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA – CSIC)

Veraneantes en una playa de Torrevieja, Alicante. Alex Tihonovs/Shutterstock

Cada año, España bate su récord de turistas. Los 58,1 millones de visitantes hasta julio –otro récord pulverizado– apuntan a que en 2026 rebasará los 100 millones de turistas. Son buenas noticias para las grandes cifras macroeconómicas. Más turistas implica un mayor crecimiento del PIB y del empleo. El sector turístico es un motor de la economía española. Se estima que ha supuesto en el año 2024 un 12,6 % del PIB, una cifra superior en un 109 % a la de 2021, y generó más de 2,7 millones de puestos de trabajo, el 12,3 % del empleo total.

Pero todos esos logros a escala de país no siempre coinciden con la percepción ciudadana. Cuando se orientan cada vez más hacia la demanda turística, los centros urbanos se transforman, perjudicando a la población local. Los barrios pierden su alma al mismo ritmo que las ciudades de todo el mundo adquieren un extraño parecido entre sí.

La presión turística puede terminar desplazando a los propios habitantes. Los precios de la vivienda –que también baten récords– aumentan y cada vez más inmuebles se destinan al alojamiento turístico. Cambia la vida cotidiana: desaparecen comercios de proximidad, sustituidos por negocios orientados al visitante; el ruido y la actividad constante dificultan el descanso y los espacios de encuentro y convivencia se convierten progresivamente en escenarios para el consumo turístico. El descontento ha llegado al extremo de alimentar movimientos contra el turismo masivo y de extender el término turismofobia.

Mayor consumo de agua cuando más escasea

En el plano medioambiental, esta presión turística se traduce, entre otros impactos, en desertificación y, más específicamente, en el deterioro y declive de los recursos hídricos de las zonas áridas. El grueso de turistas visita España en el peor momento del año hidrológico y se siente especialmente atraído por las zonas áridas, es decir, aquellas en las que menos llueve y más agua se evapora, con lo que su balance hídrico es muy pobre.

Mapa que muestra la aridez en las diferentes regiones de España por colores, de verde a rojo (mayor aridez).
Índice de aridez medio en España para el periodo 1991-2020.
Beguería et al. (2025)/Atlas de la Desertificación de España, CC BY-SA

Pasado el mes de junio, las reservas hídricas van menguando y es entonces cuando se llenan miles de piscinas y la población de muchos municipios aumenta considerablemente.

No se trata de un consumo de agua extraordinario si lo miramos a escala de país. El turismo apenas representa una pequeña fracción del abastecimiento urbano –alrededor de 130 hm³ al año, aunque este dato no considera las viviendas de uso turístico–, que a su vez representa el 17 % del consumo de agua (frente al 77 % del uso agrario, unos 22 000 hm³ al año). Sin embargo, al concentrarse en el momento y en los territorios más desfavorables desde el punto de vista hídrico, su incidencia a escala local puede ser mucho mayor de lo que refleja su peso en el consumo total de agua del país.

Las áreas más afectadas

El turismo se concentra principalmente en el litoral mediterráneo, Andalucía atlántica, Canarias y las grandes urbes de Madrid y Barcelona. Estos territorios forman parte de las zonas con un estrés hídrico extremadamente alto, que ocupan un 43 % del país. Este índice representa la ratio entre el total de agua utilizada y el total de recursos renovables y fluctúa entre 1 (poco estrés) y 5 (máximo estrés) de acuerdo al porcentaje de agua extraída anualmente.

Así, en los territorios con estrés hídrico 5 (supone extraer más del 80 % del agua renovable disponible), y durante cualquier período mínimo de sequía, el aumento repentino del consumo (como el causado por turismo) o alteración en la calidad del agua se traduce directamente en una crisis severa de desabastecimiento.

Algunos datos hablan por sí mismos de la presión a la que están sometidos territorios donde no sobra el agua. El 63 % de los municipios con más de un millón de pernoctaciones se encuentran en zonas con un estrés hídrico alto o extremadamente alto, y otro 35 % en zonas con estrés medio-alto. Además, el 69 % de las pernoctaciones entre junio y septiembre –el período más vulnerable desde el punto de vista del suministro de agua– tiene lugar en estas zonas sometidas a mayor estrés hídrico.

Si comparamos la población de los municipios (dato de 2020) con la media anual de turistas que reciben (período 2020-2025), nos encontramos con cifras difíciles de creer. Por ejemplo, Jávea (Alicante), con 20 016 habitantes, recibe una media de 283 590 turistas al año; Ciutadella (Menorca) recibe 15,8 veces más turistas que habitantes (30 588 frente a 485 069) y Roses (Girona), 16,8 veces más (19 807 frente a 332 793).




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Sin duda, esta avalancha de personas contribuye a la economía local, pero también conlleva impactos ambientales que, en muchas ocasiones, pueden ser irreversibles.

A ello se añade la apuesta por un modelo urbano disperso en muchos destinos turísticos, asociado a la búsqueda de una supuesta mayor calidad de la oferta, pero que implica un mayor consumo de recursos naturales, especialmente suelo y agua. En un adosado o un chalet, el consumo de agua puede multiplicar por cuatro o cinco el de un modelo de ciudad compacta.

También hay que considerar la proliferación de piscinas individuales, con ratios inferiores a 20 habitantes por piscina en muchas provincias del litoral mediterráneo, muy por debajo de la media nacional.

Lista y mapa que muestra el número de habitantes por piscina en las provincias españolas
Habitantes por piscina en las provincias españolas.
IGN-CNIG

Dunas, lagunas y ríos alterados

Además de añadir presión a unos recursos hídricos ya de por sí raquíticos, estas cifras del turismo han ido acompañadas del deterioro de buena parte de la franja litoral. Bajo el cemento, las urbanizaciones, los alojamientos turísticos, los campos de golf y las infraestructuras han quedado sepultados ecosistemas dunares y lagunas costeras desde los años sesenta del pasado siglo, al tiempo que se han alterado los desagües naturales del territorio.

Ramblas, rieras y torrentes reaparecen con fuerza durante los temporales de otoño e invierno, con su dinámica torrencial, poniendo de manifiesto las consecuencias de una ocupación poco ordenada del territorio.

La orientación del turismo hacia zonas áridas coincide, en realidad, con los lugares que la población general también ha elegido para vivir. Una gran parte de la población española y el grueso de los turistas que nos visitan se concentran en las zonas dotadas con mejores infraestructuras de todo tipo, las cuales están, en general, en zonas áridas.




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Aunque en el imaginario colectivo las zonas áridas se tienen por territorios pobres y despoblados, en los que el viento arrastra salicornios como en las películas del Oeste, lo cierto es que el 80 % de la población española vive en zonas áridas, una tendencia que se ha ido reforzando con el paso de los años.

Madrid y Barcelona, por ejemplo, se asientan en zonas áridas, como ocurre con otras grandes capitales y con buena parte del litoral mediterráneo. No debe sorprendernos si tenemos en cuenta que el 67 % de España es árido.

La desertificación –y, en este caso, el turismo masivo– debe abordarse desde la planificación territorial, mediante un conjunto de medidas que permitan ajustar las demandas a los recursos disponibles y utilizarlos de manera eficiente, sin olvidar que una parte de esos recursos debe quedar reservada para el sostener las funciones vitales de la naturaleza, imprescindible para nuestra supervivencia y bienestar.

The Conversation

Jaime Martínez Valderrama ha recibido fondos del proyecto ATLAS financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR)

Javier Martí Talavera ha recibido fondos del proyecto ATLAS financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR)

Jorge Olcina Cantos ha recibido fondos del proyecto ATLAS de la Desertificación en España, financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR)

Juanma Cintas recibe fondos del proyecto ATLAS de la Desertificación en España, financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR)

Fernando Gallardo Olmedo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los récords del turismo comprometen el agua cuando y donde más escasea en España – https://theconversation.com/los-records-del-turismo-comprometen-el-agua-cuando-y-donde-mas-escasea-en-espana-289001

Cómo el partido de extrema derecha alemán AfD está tratando de ganarse el voto de aquellos a quienes promete deportar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Deniz Torcu, Adjunct Professor of Globalization, Business and Media, IE University

El 6 de septiembre, el partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD) obtuvo el 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt, más del doble del 17,2 % de la CDU (Unión Demócrata Cristiana de Alemania). La participación fue del 77,8 %, la más alta en la historia de las elecciones libres del estado. El partido basó su campaña en un programa que incluía una campaña de deportación y remigración, así como el recurso a “todas las vías legales” para limitar la expresión islámica.

Sajonia-Anhalt es un estado alemán mayoritariamente rural, con una población inmigrante muy reducida y escasos incentivos para dirigir la campaña a este colectivo. Si bien el resultado récord de la AfD en esta región tuvo poco que ver con el voto de los inmigrantes, la situación será muy diferente cuando Berlín acuda a las urnas el 20 de septiembre.

Una encuesta de opinión publicada el 10 de septiembre sitúa a la AfD en camino de obtener el 18 % de los votos de la capital, el doble de su resultado del 9,1 % de 2023. Esto situaría al partido a tres puntos del líder en una carrera muy reñida, en una ciudad donde el 42,3 % de los residentes es inmigrante.

Aunque la AfD logró ganar en Sajonia-Anhalt sin el voto de los extranjeros, no puede permitirse ignorarlos en Berlín.




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A la caza del voto inmigrante

La AfD lleva años tratando de captar el voto de los inmigrantes, con contenidos en TikTok y en turco dirigidos principalmente a personas de origen ruso y turco. Se trata de comunidades de inmigrantes establecidas desde hace tiempo, muchas de las cuales son ciudadanos alemanes con derecho a voto.

La formación se dirige a ellas con un mensaje que algunos expertos han calificado de tranquilizador: vosotros, las comunidades ya establecidas, no sois el problema; los recién llegados sí lo son.

Sin embargo, la campaña en turco de la AfD no se está traduciendo en votos. Un análisis de julio de 2026 del Centro Alemán de Investigación sobre Integración y Migración (DeZIM) reveló que los votantes de origen inmigrante consideraban a este partido como el que tenía menos posibilidades de ser elegido de entre todos los grupos.

Otro informe del DeZIM ha puesto de relieve la caída de la participación electoral entre los votantes de origen turco, de Oriente Medio y del norte de África, lo que se interpreta como una posible señal de alerta de un distanciamiento a largo plazo del sistema de partidos en su conjunto.

Un estudio de 2025 sobre las preferencias de voto de los inmigrantes en toda Alemania situaba a la AfD en un 19 %, en tercer lugar, por detrás de la CDU y el SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania). Sin embargo, era el partido más fuerte entre los votantes de origen polaco y entre los repatriados de etnia alemana. Así pues, la agrupación sí que consigue votos de los inmigrantes, pero no, por el momento, entre los turcos alemanes a los que está cortejando este mes.

No obstante, estos votantes arrastran un agravio que la corriente dominante no ha abordado. Los directores de DeZIM han documentado lo que denominan “competencia por el reconocimiento”: la forma en que los grupos tratados como de segunda clase acaban comparándose y enfrentándose entre sí, y no contra quienes los clasifican así.

El politólogo Özgür Özvatan ha analizado esta dinámica en el contexto de la pertenencia turco-alemana, donde a menudo se persigue y se logra el avance, pero este no siempre se traduce en una aceptación generalizada y duradera por parte de la sociedad mayoritaria.

Recompensar el buen comportamiento

Hay algo estructural detrás de esto, y no se limita a Alemania.

La extrema derecha tradicional definía la pertenencia por descendencia, lo que conlleva un límite inherente. Su electorado potencial era fijo y se reducía con cada naturalización, mientras que cada inmigrante era un adversario permanente.

Lo que se ha extendido por todo el continente desde 2015 es un diseño político diferente, en el que la pertenencia se gana a través de la conducta. El discurso actual de la extrema derecha no siempre es étnico o cultural; ahora el mensaje es: trabaja duro, adáptate, sigue las normas y podrás pertenecer. Cualquiera, sea migrante o no, puede cruzar esta frontera gracias a su comportamiento.

El territorio francés de ultramar de Mayotte ilustra este modelo con mayor claridad. Mayotte, un territorio insular del océano Índico, es musulmán en un 95 %, pero en 2022 otorgó a la candidata de extrema derecha Marine Le Pen su mejor resultado en el país, con un 42,89 % de los votos en la primera vuelta, frente al 2,77 % de 2012.

Los investigadores del proyecto MIGRAF interpretan esto como un intento deliberado del partido de Le Pen, el Rassemblement National (RN), de eliminar la cuestión racial de su mensaje en ultramar: en la isla, el RN no ataca al islam, sino a los migrantes procedentes de las cercanas islas Comoras.

Que los musulmanes franceses voten a Le Pen en contra de los migrantes musulmanes podría parecer impensable. Sin embargo, tiene sentido si se tiene en cuenta cómo ha cambiado la frontera de la pertenencia. La cuestión no es quién eres, sino en qué lado de una frontera burocrática te encuentras.

La extrema derecha española toca una melodía similar, pero en una clave diferente. En un discurso pronunciado en Gran Canaria en 2018, el líder del partido de extrema derecha Vox, Santiago Abascal, estableció una distinción entre diferentes tipos de inmigrantes: los procedentes de América Latina, que comparten gran parte del idioma, la religión y la visión del mundo de España, y los procedentes de países islámicos.

Vox construyó un proyecto internacional en torno a esta excepción, bautizado como la “Iberosfera”. Los analistas lo han interpretado como una forma de “hispanismo étnico”.

Suecia es quizás el país que más lejos ha llegado en este sentido, con su decisión de dar mayor importancia jurídica a la conducta o al modo de vida de los migrantes. La Ley de Extranjería sueca, que entró en vigor el 13 de julio de 2026, permite a la Agencia Sueca de Migración denegar o revocar los permisos de residencia por motivos de “conducta deficiente”: un comportamiento que no infringe ninguna ley, pero que contraviene las normas que la sociedad desea defender.

Los expertos en derecho han señalado que este criterio es demasiado vago para aplicarse de forma predecible o equitativa.




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La aceptación es voluble

Una propuesta política de este tipo depende de que los votantes y miembros de un partido de extrema derecha acepten una excepción a sus principios. El apoyo a una idea así es difícil de mantener y, en España, ha provocado una profunda división en la base de Vox.

En agosto de 2019, una patronal pidió que se contrataran trabajadores en el extranjero, preferiblemente de América Latina. Un diputado de Vox por Málaga respondió tuiteando que le daba igual si el relevo demográfico “venía vestido con chilabas o portando machetes”, y posteriormente borró la publicación.

La polémica se prolongó en el partido durante años, pero en enero de 2026, Vox eliminó discretamente “Latinos por Abascal” de su página web, una campaña lanzada tres años antes para captar a los votantes hispanos de España.

La pertenencia condicional tiene una vida útil corta. Funciona como mecanismo de captación, pero cuando la base se radicaliza más allá de ella, las personas que en su día fueron bienvenidas vuelven a ser clasificadas como lo que eran antes. España lleva dos años de ventaja a Alemania en este ciclo.




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La AfD se deja el mismo margen de maniobra, aunque, tal y como están las cosas actualmente, su posición no está clara. Su programa para Sajonia-Anhalt sitúa la “remigración” en el centro, pero el partido insiste en que el término abarca únicamente el retorno legal de extranjeros sin derecho a permanecer en el país, rechazando la deportación de ciudadanos alemanes de origen inmigrante por considerarla inconstitucional.

Sin embargo, los juristas constitucionales que analizan el texto de Sajonia-Anhalt ven una política de expulsión basada en una concepción étnica del pueblo. A ninguno de los votantes a los que se busca este mes –ya sea en Sajonia-Anhalt o en Berlín– se le ha explicado claramente qué definición se aplicará.

Cuando Berlín acuda a las urnas, algunos votantes de origen inmigrante decidirán que la advertencia no va dirigida a ellos, sino a otra persona. Como mínimo, provocar esa decisión es precisamente el objetivo de la estrategia de la AfD.

The Conversation

Deniz Torcu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo el partido de extrema derecha alemán AfD está tratando de ganarse el voto de aquellos a quienes promete deportar – https://theconversation.com/como-el-partido-de-extrema-derecha-aleman-afd-esta-tratando-de-ganarse-el-voto-de-aquellos-a-quienes-promete-deportar-291941

¿Siempre han olido bien las rosas? La bella historia de la flor más popular del mundo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Segundo Ríos Ruiz, Profesor titular de Botánica, Director de la Estación Biológica de Torretes – Jardín Botánico de la UA, Universidad de Alicante

Mariia Boiko/Shutterstock

El uso de las flores como adorno es antiquísimo, probablemente anterior al Neolítico. Primero se utilizó la propia flora que crecía en cada territorio, pero también se trasladaron muchas especies desde lugares remotos. Quizás el ejemplo por antonomasia de este viaje sean las rosas.

La historia de la flor más vendida del mundo está ligada a la historia de la humanidad, y fueron los humanos quienes les otorgaron su aroma. Hubo un largo tiempo en el que las rosas no olían bien.

En los “selfies” de Pompeya ya aparecen rosas

Cualquier obra humana realizada con plantas es efímera y son pocas las evidencias de domesticación de plantas ornamentales conservadas desde la antigüedad. Pero en el caso de la rosa hay una excepción: Pompeya.

En las representaciones en imágenes de la época, lo que ahora serían nuestros cuadros, fotos o “selfies”, y entonces los frescos de los salones y patios pompeyanos, se han conservado grabados que con mucha calidad fijan en el siglo I el cultivo y disfrute de rosas con flores dobles, olorosas y variegadas (aquellas que presentan zonas de diferentes colores –como blanco, crema, amarillo o rosa– mezclados con el verde debido a una distribución desigual o ausencia de clorofila en los tejidos).

Aunque el proceso de domesticación de la rosa ha sido largo y viene de muy antiguo, podemos subdividirlo en varios periodos.

Hasta la Edad Media se cultivaron rosales silvestres, pero ya aparecen los primeros procesos de hibridación y de mutación: aunque dominan las rosas de 5 pétalos, ya pueden tener flores semidobles (hasta 11 pétalos) o dobles (12-20 pétalos), siempre con menos de 30-40 pétalos. Es el periodo de la Rosa gallica y sus múltiples variantes.

Desde el Medievo hasta mediados del siglo XIX, aparecen rosas antiguas con muchos pétalos: más de 40 e incluso más de 100. Son rosas muy olorosas, pero rara vez son “reflorecientes”, y los colores dominantes van del blanco al rojo, pasando por mil tonalidades de rosa.

Evolución de las rosas antiguas desde las especies silvestres hasta los primeros cultivares del renacimiento: de izquierda a derecha, arriba, Rosa rubiginosa (o rosa mosqueta), Rosa gallica silvestre (rosa castellana o de Provins) y Rosa gallica ‘La Belle Sultan’. Abajo: Rosa gallica ‘Cardinal Richelieu’, Rosa damascaena (o de Damasco) y Rosa centifolia (rosa de Persia o rosa repollo). La mayoría son muy olorosas, aunque solo florecen en primavera.
Autor del artículo.

Las rosas también tienen ‘pedigree’

Entre finales del siglo XVI y el siglo XVIII comenzaron a llegar desde oriente a Europa diversas especies de rosales con formas y colores vivos (fue la primera vez que llegaron rosas amarillas, por ejemplo). Algunas de ellas, como la rosa Capuchina, son capaces de tener colores rojos y amarillos a la vez e ¡incluso cambiar de color!

Fueron los primeros pedigree de los rosales conocidos.

A eso hubo que sumarle que algunas rosas, en ambientes favorables, florecían durante mucho más tiempo que las variedades clásicas conocidas en Europa. La llegada de la rosa de Bengala o la rosa china (Rosa chinensis), con sus distintos cultivares (Old Blush, Semperflorens, Mutabilis, etc.) supusieron una revolución en el cultivo de rosales en Europa.

Comenzaron en esa época a aparecer híbridos de ambas extirpes (europea y asiática), con características reflorecientes. Por ejemplo, las Noisettianas y, después, las Bourbon o las Portland.

Además, se reorganizaron y multiplicaron los nuevos pedigree, algunos con capullos perfectos (en forma de tulipán) y aromas de té.

Más color, forma ¡y siempre con flor!

En 1867, fruto del cruce de estos rosales reflorecientes con otros rosales chinos, aparecieron los primeros híbridos de té. De entre ellos, el cultivar La France, obtenido en 1867 por el horticultuor e hibridador de rosas francés Jean-Batiste André Guillot, marca un antes y un después en este campo. De hecho, las rosas botánicas y antiguas son todas anteriores a esa fecha y después de 1867 se consideran ya rosas modernas o híbridos de té.

Rosas modernas desde la introducción de especies silvestres y cultivadas procedentes de.
China. De izquierda a derecha, por arriba: Rosa foetida ‘bicolor’ (la llamada rosa Capuchina), Rosa foetida ‘persiana’ y Rosa chinensis (u ‘Old Blush’). Por abajo: Rosa híbrido de té ‘La France’, Rosa híbrido de té moderna ‘Guinee’ y, finalmente, Rosa híbrido de té moderna ‘Valencia’.

Autor del artículo.

La mayor parte de rosas que ahora podemos imaginar son rosas modernas y, por tanto, híbridas de té. Con esta variedad, la afición a las rosas salió ganando en colorido, morfología de la flor y duración del periodo de floración, casi continuo todo el año. Además, en general, muchas de las nuevas variedades eran más resistentes a enfermedades. Todo ventajas.

Oler a rosas: los expertos que saben hacerlo

Pero durante algunas décadas, todas estas rosas maravillosas tuvieron poco aroma y ese defecto tardó mucho en corregirse. El milagro lo obraron nuevas hibridaciones con rosas antiguas olorosas y su posterior reselección. Esto hizo que hoy en día podamos tenerlo todo en un solo cultivo moderno de rosa.

¿Cómo se llega hasta aquí?

La domesticación de las rosas es pura agricultura; no se realiza en el laboratorio. Los procesos son naturales y lentos, y siempre se observan en el campo. Las mutaciones surgen espontáneamente en colecciones de miles de ejemplares, pero luego hay que aislarlas y multiplicarlas.

En cambio, las hibridaciones son dirigidas: son los expertos rosalistas quienes deciden qué planta hace de “madre” y cuál de “padre”. El resultado es más lento (hasta que no florece la primera rosa no conocemos los cambios) pero con una base genética más sólida. No obstante, solo una pequeña parte de las obtenciones, sean por una u otra vía, son seleccionadas y registradas por los llamados obtentores de flores.

Entre los rosalistas españoles dedicados a la mejora de las rosas modernas, hay muchos nombres destacables, pero el más conocido e importante de todos ellos, sin duda, ha sido el rosalista catalán Pere Dot i Martínez, que obtuvo más de 260 variedades de rosales. Sus cultivares siguen vigentes y son reconocidos internacionalmente.

El valenciano Francisco Ferrer Martí fue el fundador de la Asociación Española de la Rosa, que desde 1991 organiza concursos y convenciones en torno a una de la flores más importantes en la historia de la humanidad.

Rosas casi perfectas y a raíz desnuda

Una muestra de este trabajo es la “Rosaleda del 50 aniversario de la Universidad de Alicante”, donde el criterio de selección de variedades de rosales ha sido elegir solo aquellos con los mejores atributos: híbridos de té e híbridos de té modernos con floración prolongada, variedades con rusticidad, resistencia a enfermedades fúngicas y, en la medida de lo posible, que sean muy perfumadas.

Además, se ha utilizado la técnica llamada “a raíz desnuda”. Los rosales son arbustos de hoja caduca, lo cual quiere decir que presentan una fase de reposo en invierno. Esto es aprovechado comercialmente para poder vender nuevas plantas sin tierra que ocupan muy poco espacio y peso: a “raíz desnuda”. Luego enraízan y se desarrollan fácilmente.

Con esta técnica se abaratan muchísimos los costes de transporte (un paquete con 200 variedades puede pesar unos 5 kilos y ocupar una caja de cartón por mensajería). Para transportar esas 200 rosas en enormes macetones de más de 5 kilos cada uno necesitaríamos ¡dos camiones! Y el precio sería, lógicamente, mucho mayor.

Conocer la historia de la rosa y cómo han evolucionado a lo largo de los siglos permite disfrutar de jardines como este y de su aroma, colores y ornamentación, características a las que se ha llegado a lo largo de los siglos y con el trabajo de muchos expertos y expertas.

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Segundo Ríos Ruiz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Siempre han olido bien las rosas? La bella historia de la flor más popular del mundo – https://theconversation.com/siempre-han-olido-bien-las-rosas-la-bella-historia-de-la-flor-mas-popular-del-mundo-285607

Volar más no implica volar mejor: qué hace eficientes a las aerolíneas europeas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julio I. Lozano Ramírez, Doctor en Turismo / PhD in Tourism, Universidad de Cádiz

Fabian Montano Hernandez/Shutterstock

La aviación europea ha dejado atrás buena parte del desplome provocado por la pandemia. En 2025, la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol) registró 11,12 millones de vuelos, un 4 % más que el año anterior.

Pero recuperar vuelos, pasajeros e ingresos plantea otra pregunta: ¿están las aerolíneas utilizando mejor sus recursos?

Para responderla, un estudio publicado en Research in Transportation Economics analiza 70 aerolíneas europeas entre 2022 y 2025. La comparación tiene en cuenta el número de empleados y aviones, los ingresos, los vuelos y los pasajeros. También incluye las emisiones de CO₂.

¿Qué significa que una aerolínea sea eficiente?

Una compañía puede transportar millones de pasajeros y facturar miles de millones de euros sin aprovechar sus recursos mejor que sus competidores. Del mismo modo, una aerolínea pequeña no tiene por qué estar en desventaja.

Lo importante es comparar los recursos que utilizan con los resultados que obtienen.

Para realizar esta comparación utilizamos DEA (Data Envelopment Analysis), una metodología que permite evaluar aerolíneas de tamaños y modelos de negocio muy diferentes. El método analiza cómo cada compañía transforma sus recursos en vuelos, pasajeros e ingresos, teniendo también en cuenta las emisiones que genera. Así, identifica las aerolíneas con mejor desempeño relativo, que sirven como referencia para comparar al resto.

Esta forma de comparar permite evitar conclusiones simples basadas únicamente en el tamaño. Una aerolínea puede transportar más pasajeros que otra y, aun así, utilizar peor sus recursos. El interés está en observar conjuntamente lo que emplea, lo que obtiene y el impacto ambiental asociado.

Dicho de otro modo: con una plantilla y una flota determinadas, ¿qué compañías consiguen transportar más pasajeros, realizar más vuelos y generar más ingresos sin olvidar su impacto ambiental?

El análisis no determina cuál es “la mejor aerolínea” en todos los sentidos. No estudia la puntualidad, los precios de los billetes, la comodidad o la satisfacción de los pasajeros. Se centra en cómo utiliza cada compañía los recursos de que dispone.

No existe un único modelo de aerolínea eficiente

Los resultados muestran una evolución favorable. En 2022, 20 de las 70 compañías analizadas formaban parte del grupo de referencia. En 2023 fueron 22. En 2024, 28, y en 2025, 27.

Además, 17 aerolíneas permanecieron entre las más eficientes durante los cuatro años. Entre ellas encontramos compañías muy diferentes, como Ryanair, Iberia, KLM, Turkish Airlines, easyJet, Wizz Air, Binter Canarias o La Compagnie.

La diversidad de esta lista es importante. No existe un único tamaño ni un único modelo de negocio que garantice la eficiencia.

Una gran aerolínea de bajo coste puede destacar, pero también puede hacerlo una pequeña compañía especializada. Cada una puede llegar a buenos resultados mediante una combinación diferente de empleados, aviones, vuelos, pasajeros e ingresos.

El análisis también permite comparar a las compañías que obtienen los mejores resultados. Ryanair ocupó la primera posición en 2022, mientras que La Compagnie encabezó la clasificación entre 2023 y 2025. Iberia y Turkish Airlines también aparecieron de forma habitual entre las primeras posiciones.

Mejorar no siempre significa estar entre las mejores

También estudiamos cómo evolucionó cada compañía entre 2022 y 2025.

El resultado es llamativo: 50 de las 70 aerolíneas, el 71,4 %, mejoraron su posición. Otras 18 terminaron el periodo prácticamente en la misma situación y solo dos empeoraron.

Sin embargo, mejorar no implica necesariamente llegar al grupo de las compañías más eficientes. Algunas redujeron mucho la distancia que las separaba de sus mejores referencias, pero todavía tenían margen de mejora en 2025.

Norse Atlantic Airways ofrece uno de los ejemplos más claros. En 2022 era la compañía que mostraba la mayor distancia respecto a las mejores de la muestra. Dos años después logró situarse entre ellas y mantuvo esa posición en 2025.

British Airways, Enter Air, TUI Airways y Air Nostrum también pasaron de tener margen de mejora en 2022 a situarse entre las compañías de referencia en 2025.

El CO₂ también cambia la fotografía

No basta con observar ingresos, vuelos o pasajeros. La actividad aérea también tiene un impacto ambiental.

La Agencia Europea de Medio Ambiente señala que la aviación internacional fue, en 2023, la segunda mayor fuente de gases de efecto invernadero del transporte en la Unión Europea, solo por detrás del tráfico por carretera. Por esta razón, nuestro análisis incluye las emisiones de CO₂.

Esto no significa que la clasificación indique qué aerolínea es “más verde”. Una compañía puede emitir mucho CO₂ en términos absolutos y, al mismo tiempo, utilizar de forma eficiente sus recursos en relación con el volumen de actividad que desarrolla.

Además, comprobamos que, cuando eliminábamos las emisiones del análisis, la clasificación de las aerolíneas cambiaba de forma apreciable. Por tanto, ignorar el CO₂ ofrece una visión diferente de su rendimiento.

La presión para reducir estas emisiones también está aumentando. Desde 2025, la normativa europea ReFuelEU Aviation exige que al menos un 2 % del combustible suministrado en los aeropuertos de la UE sea sostenible. Ese porcentaje aumentará progresivamente durante las próximas décadas.

Más que una clasificación de ganadores y perdedores

El objetivo de este tipo de análisis no es construir una lista de aerolíneas “buenas” y “malas”. Su principal utilidad es descubrir por qué unas compañías aprovechan mejor sus recursos que otras.

Dos aerolíneas pueden encontrarse a una distancia parecida de las mejores y tener problemas completamente distintos. Una puede utilizar demasiados recursos para su nivel de actividad. Otra puede generar menos ingresos o transportar menos pasajeros. Y otra puede presentar una mayor diferencia en emisiones respecto a compañías similares.

Por eso, observar qué hacen las aerolíneas de referencia puede ayudar a detectar dónde existe margen de mejora.

Para las propias compañías, este tipo de comparación puede servir como herramienta de diagnóstico. No ofrece recetas automáticas, pero sí permite detectar si el principal margen de mejora está en el uso de la flota, los recursos humanos, la generación de ingresos, la actividad operativa o las emisiones.

En una industria donde crecer suele identificarse con el éxito, los resultados introducen un matiz importante. No importa solo cuántos aviones tiene una compañía, cuánto factura o cuántos pasajeros transporta. También importa lo que consigue con los recursos que utiliza y el impacto ambiental asociado a su actividad.

Volar más, en definitiva, no significa necesariamente ser mas eficiente.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Volar más no implica volar mejor: qué hace eficientes a las aerolíneas europeas – https://theconversation.com/volar-mas-no-implica-volar-mejor-que-hace-eficientes-a-las-aerolineas-europeas-290493

Gloria Steinem: el eco de la historia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Socorro Suárez Lafuente, Profesora de Literaturas y Culturas en Lengua Inglesa, Universidad de Oviedo

La escritora y activista por los derechos de las mujeres Gloria Steinem pronuncia un discurso en la Marcha de las Mujeres en Washington, el sábado 21 de enero de 2017. Michael Candelori / Shutterstock

Como otras muchas mujeres a lo largo de la historia, Gloria Steinem llegó al feminismo al preguntarse el porqué de las situaciones que veía a su alrededor.

Ya Christine de Pizan, en los albores del siglo XV, inició el debate conocido históricamente como “La querella de las mujeres” al escribir su La ciudad de las damas (1405). En el libro, Pizan construye una ciudad regida por las mujeres, siguiendo a nombres femeninos ilustres. Así demostraba que estas eran perfectamente capaces de participar en cualquier aspecto público y social si los hombres dejaban de obstaculizar con argumentos misóginos el acceso de las mujeres a la educación y al pensamiento activo.

Vinieron luego otros intentos, como la Declaración de Seneca Falls en 1848, que buscaba analizar el estado de los derechos de las mujeres, y, medio siglo después, el sufragismo. Hubo también mujeres que, individualmente, consiguieron hacerse oír en medio de la reacción del discurso dominante masculino.




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Mary Wollstonecraft escribió en 1792 La vindicación de los derechos de la mujer, en la misma línea que Pizan cuatro siglos antes. Y, en pleno siglo XX, Virginia Woolf se preguntó por qué las mujeres no podían estudiar, trabajar y ser independientes económicamente, lo que les hubiera permitido tener una habitación propia donde sentarse a pensar.

Así mismo, Simone de Beauvoir escribió El segundo sexo (1949) como reflexión histórica sobre la falta de nombres femeninos en la historia y en la filosofía.

El derecho a la palabra

Todas estas voces tuvieron eco en muchas mujeres que dejaron su voz inscrita en numerosas aportaciones artísticas y científicas, si bien fueron ignoradas por quienes ostentaban el poder de decidir qué debía llegar a oídos de la gente. Y aunque es lógico pensar que el desarrollo de las revoluciones occidentales (ciudadanía, industrialización, democracia, tecnología) habrían de propiciar un entorno favorable a la la igualdad, lo cierto es que en décadas tan recientes como los años 60 y 70, Gloria Steinem prueba, con su lucha y su palabra, que no es así.

Steinem se pronunció, junto con otras feministas, a favor de lo obvio: el derecho a la propia palabra, al propio cuerpo y a no ser usadas y cosificadas por el deseo masculino, entre otras cuestiones esenciales.

Portada de primavera de 1972 de _Ms._.
Portada de primavera de 1972 de Ms..
Ms. magazine/Liberty Media for Women, LLC, CC BY-SA

En 1972, fundó la revista Ms.. Su objetivo era que las periodistas dejaran de ser una anécdota en las publicaciones “para mujeres”, dedicadas a promocionar productos de belleza y artilugios para el hogar, y pudieran expresar opiniones y juicios de valor, con el consiguiente cambio en la manera de pensar de las lectoras.

Ella misma escribió artículos fundamentales para denunciar las desigualdades sociales y jurídicas en temas cruciales como el matrimonio, la contracepción o la sexualidad. De esa forma, consiguió que muchas mujeres la escucharan, despertaran del sueño del amor romántico y de la mística de la feminidad a la que estaban sometidas y salieran a la calle a luchar por sus derechos.

Steinem fue cofundadora de varias asociaciones de mujeres, junto con otras feministas notables como Betty Friedan, Robin Morgan y Kate Millett. Ya en 1971 pronunció un llamamiento en el que se refirió abiertamente al sexismo y la misoginia, pero también al racismo y a las desigualdades sociales evidentes. En este manifiesto encontramos la muy citada frase “Esto no es una simple reforma. Esto es realmente una revolución”.

El poder de nombrar

Ningún tema le fue ajeno a Gloria Steinem cuando se trataba de exponer desigualdades manifiestas y abusos de poder de todo tipo. Y no escatimó tiempo ni palabras para exigir derechos fundamentales y el cambio de la legislación pertinente para defenderlos. Trató amplia y públicamente, hace medio siglo, temas entonces tabú como todo lo referente al cuerpo de las mujeres, su uso y abuso, la reproducción, el aborto, la transexualidad o la mutilación genital. También la necesidad de que las mujeres desarrollaran su capacidad intelectual y profesional al máximo, lo que exigía corresponsabilidad absoluta en las tareas de casa y familia.

En seis décadas de trabajo incesante, escribiendo, dando charlas, viajando continuamente y hablando abiertamente, Steinem no hizo sino actualizar las reivindicaciones históricas de las mujeres, que no son otras que nombrar lo que aún es invisible y revisar las definiciones obsoletas. Porque el lenguaje, que está en continuo desarrollo, es testigo directo de los cambios sociales y se amplía con ellos.

En su artículo “Las palabras y el cambio” (1979) deja una de sus frases icónicas: “las palabras son importantes porque tienen el poder de excluir”. Esta sentencia, por sí sola, cambiaría el mundo si paráramos a pensar sobre ella.

Gloria Steinem ha dejado amplia constancia en sus escritos de que la libertad para desarrollar las capacidades personales solo puede repercutir en beneficio de la humanidad, pues no se perdería el potencial individual y habría menos ansiedad, menos miedo y menos tensiones sociales.

Y aunque no hay razones para un optimismo radical, tampoco debemos entregarnos a un pesimismo paralizante. Porque el mundo necesita que activemos el pensamiento de Gloria Steinem.


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María Socorro Suárez Lafuente no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Gloria Steinem: el eco de la historia – https://theconversation.com/gloria-steinem-el-eco-de-la-historia-291817

¿Cuánto pesa un microbio?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Universidad de Salamanca

ALIOUI Mohammed Elamine7/Shutterstock

Si hubiera que seleccionar dos adjetivos para describir a los microbios me quedaría con alucinantes y necesarios. Saber que representan entre el 50 % y el 90 % de la biomasa de los océanos nos da una idea de su ubicuidad. La masa de las células microbianas de las aguas del planeta iguala al peso de 240 mil millones de elefantes africanos). Un gramo de suelo superficial puede contener más de mil millones de células de bacterias y de arqueas, billones de virus, decenas de miles de protozoos y microalgas y 200 metros de hifas fúngicas.

A pesar de la mala fama y de que la opinión pública acostumbra a vincular a los microorganismos con amenazas biológicas e infecciones graves, la mayoría de ellos o bien son beneficiosos o nunca han roto un plato. De las más de un billón de especies estimadas, solo algo más de 1 400 especies, incluyendo bacterias, virus, hongos, protozoos y helmintos, son patógenas para el ser humano. Esta cifra representa menos del 1 % del total de las especies de microorganismos conocidas y es una fracción insignificante de la biodiversidad microbiana planetaria.

Si seguimos analizando las cifras resulta que, en la escala biológica humana, el cuerpo funciona como un ecosistema complejo donde habitan cerca de 40 billones de bacterias, cifra que supera a los 30 billones de células propias del organismo. Esta convivencia armónica resulta vital para digerir fibra, sintetizar vitaminas o adiestrar al sistema inmune, entre otras muchas cuestiones.

Esenciales pero menospreciados

Si nos centramos en el terreno de la medicina y la farmacología, los microbios constituyen una fuente primordial de moléculas terapéuticas. El estudio del microbioma intestinal abre perspectivas innovadoras en la lucha contra afecciones inflamatorias crónicas, desórdenes metabólicos y diferentes tipos de cáncer. Además, el uso de virus capaces de destruir bacterias de forma selectiva resurge como una herramienta médica prometedora ante la proliferación de cepas patógenas resistentes a los antibióticos.

Los microorganismos también nos dan de comer. Por un lado, porque la producción alimentaria y el desarrollo agrícola dependen de la actividad microbiana del suelo. Por otro lado, son indispensables para elaborar pan, quesos, bebidas fermentadas, yogur, vitaminas, enzimas, bioplásticos, biocombustibles y un sinfín de productos más.

En cuanto a la salud del planeta, los microorganismos son aliados clave tanto en la mitigación del cambio climático como en la economía circular, que busca reducir el desperdicio y maximizar el uso eficiente de los recursos.

El animálculo

Si todo lo que los humanos necesitamos para sobrevivir está íntimamente ligado a la actividad de los microbios, parece lógico que les dediquemos una fecha especial en el calendario. El 17 de septiembre de cada año celebramos el Día Internacional de los Microorganismos (International Microorganism Day), una iniciativa global que persigue cambiar la percepción pública desmitificando la idea de que los microorganismos son únicamente patógenos causantes de enfermedades, concienciar sobre su función crítica en el medio ambiente, destacar sus aplicaciones industriales y biotecnológicas, promover la educación y la vocación científica y rendirles un necesario homenaje histórico.

La fecha conmemora un hito fundamental en la historia de la ciencia: el día en el que el comerciante holandés Antonie van Leeuwenhoek envió una célebre carta a la Royal Society de Londres en la que describía por primera vez un organismo unicelular, que llamó animálculo, observado a través de microscopios rudimentarios diseñados y creados por él mismo.

Van Leeuwenhoek fue un pionero, un científico del más alto nivel que en una de sus cartas, fechada el 12 de junio de 1716, escribió:

“Mi trabajo, al que me he dedicado durante mucho tiempo, no fue impulsado por el aplauso que ahora disfruto, sino principalmente por una sed de conocimiento que, según percibo, reside en mí más que en la mayoría de los hombres

Reconocer la labor incesante y el valor extraordinario de los microorganismos permite cambiar una percepción fundamentada en el temor por una mirada de respeto hacia quienes sostienen la vida en la Tierra y el bienestar de los seres vivos.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cuánto pesa un microbio? – https://theconversation.com/cuanto-pesa-un-microbio-292201

Corriger la carte : une résolution de l’ONU pour mieux représenter le monde, et en particulier l’Afrique

Source: The Conversation – in French – By Sébastien Caquard, Professor in Geography, Concordia University

Certains pays et territoires, notamment le Canada, le Groenland et la Russie, paraîtront bientôt nettement plus petits sur les cartes officielles de l’Organisation des Nations unies (ONU).

Cela s’explique par une résolution récemment adoptée par l’Assemblée générale des Nations unies, intitulée : « Corriger la carte : rééquilibrer la représentation cartographique mondiale et promouvoir une représentation équitable des régions du monde, en particulier de l’Afrique ».

Cette résolution, présentée par le Togo au nom de l’Union africaine, remédie à 450 ans d’injustice cartographique en reconnaissant la déformation du monde telle qu’elle apparaît sur les cartes établies selon la projection de Mercator. Elle a été adoptée à la quasi-unanimité : 164 voix pour, une voix contre et six abstentions. Les États-Unis ont été le seul pays à voter contre la résolution.

En 1569, Gerardus Mercator, cartographe flamand aux multiples talents qui a consacré la majeure partie de sa vie à dessiner et à projeter des cartes avec la plus grande précision possible, a publié une carte du monde recourant à une nouvelle méthode ingénieuse pour représenter la Terre sur une surface plane.

Le principal avantage de cette projection résidait dans sa capacité à représenter les loxodromies (routes à cap constant) sous forme de lignes droites, fournissant ainsi aux marins des directions précises à suivre à l’aide d’une boussole. Ce système était d’une importance capitale pour les Européens durant cette période d’exploration et de colonisation.

Mais cette représentation améliorée pour la navigation comportait un défaut majeur : elle agrandissait de manière excessive les masses continentales situées près des pôles. Autrement dit, l’Amérique du Nord, la Russie et l’Europe apparaissaient beaucoup plus grandes que l’Afrique, l’Amérique du Sud et l’Asie du Sud. Cette situation s’est transformée en véritable problème lorsque la projection, initialement conçue pour la navigation, est devenue la norme pour toutes sortes de mappemondes, y compris les cartes politiques.

La projection de Mercator

une mappemonde
La projection de Mercator déforme considérablement la taille des masses continentales. Le Groenland y apparaît comme ayant presque la même taille que l’Afrique.
(Strebe/Wikimedia), CC BY

La distorsion technique de la projection de Mercator était connue des cartographes depuis longtemps, mais ce n’est que dans les années 1970 que ses implications, résultant de plusieurs siècles d’idéologies coloniales, ont été mises en lumière.

En 1973, l’historien allemand Arno Peters a proposé une nouvelle projection cartographique équivalente qui remettait totalement en cause la projection de Mercator et le message qu’elle véhiculait : l’Europe n’était pas aussi grande qu’elle le paraissait dans la projection de Mercator, tandis que ses anciennes colonies s’avéraient bien plus vastes.

Ce type de projection avait déjà été élaboré auparavant et s’apparentait fortement à une projection réalisée en 1855 par James Gall, ecclésiastique et cartographe écossais. La nouveauté résidait dans la vision politique d’une cartographie socialement équitable qui a inspiré Arno Peters.

Sa projection a suscité une vague de critiques, déclenchant ce que l’on a appelé les « guerres des cartes », mais elle a été adoptée par des organisations telles qu’Oxfam et l’Unesco. Tout comme Arno Peters, celles-ci comprenaient de toute évidence l’importance politique des projections cartographiques et le rôle que jouent les cartes non seulement dans la représentation de la réalité, mais aussi dans sa construction.

La récente résolution de l’ONU constitue une nouvelle avancée dans la lutte contre les déséquilibres hérités du passé et « ouvre la voie à une compréhension, un respect et une paix accrus entre les nations », comme l’a souligné le représentant du Togo.

Elle appelle à une représentation fidèle du monde grâce à l’adoption de projections cartographiques équivalentes, en particulier la projection Equal Earth, une option plus récente et moins controversée que la projection de Gall-Peters. Par cette résolution, les Nations unies reconnaissent que la projection de Mercator originale a été instrumentalisée à des fins coloniales durant des siècles.

Une représentation fidèle de la Terre

une mappemonde qui reflète la taille réelle des masses continentales
La résolution des Nations unies préconise une représentation fidèle du monde grâce à l’adoption de cartes telles que celles basées sur la projection Equal Earth.
(Equal Earth Projection)

Même si cette résolution contribuera à renouveler la vision du monde dans les écoles et les établissements de la planète entière, son impact sur les plates-formes de cartographie en ligne reste à déterminer.

La projection Mercator Web, une variante de la projection Mercator originale, demeure la projection par défaut des applications telle que Google Maps. Elle divise la Terre en carrés, ce qui permet d’agrandir et de rapetisser la carte de manière fluide, simple et conviviale. Précise à l’échelle locale, elle augmente aussi considérablement la taille des pays proches des pôles.

Non seulement ces cartes perpétuent-elles la même vision déformée du monde que la projection de Mercator originale, mais cette vision privilégie aussi les réseaux routiers et l’accessibilité commerciale.

La nouvelle représentation du monde entérinée par la résolution de l’ONU constitue manifestement un pas vers une représentation plus équitable du monde, mais elle n’en reste pas moins une interprétation.


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L’Ukraine s’est abstenue lors du vote sur la résolution visant à « corriger la carte ». Ses représentants ont déclaré que l’Ukraine « soutenait les efforts pour combattre les distorsions historiques », mais ont fait valoir que cette carte légitimait « l’annexion illégale de la Crimée par la Fédération de Russie en 2014 ».

Les cartes exercent une influence sur le monde non seulement par la manière dont elles représentent la taille des pays, mais aussi par le type d’informations qu’elles font ressortir, les technologies qu’elles mobilisent, les activités économiques qu’elles favorisent, la façon dont elles nomment les lieux et les frontières qu’elles tracent.

Avec cette résolution des Nations unies, nous devons prendre conscience que les cartes ne sont pas simplement des représentations banales et inoffensives du monde, mais aussi des instruments de pouvoir qui visent à influer sur notre manière de percevoir le monde et d’interagir avec celui-ci.

La Conversation Canada

Sébastien Caquard ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Corriger la carte : une résolution de l’ONU pour mieux représenter le monde, et en particulier l’Afrique – https://theconversation.com/corriger-la-carte-une-resolution-de-lonu-pour-mieux-representer-le-monde-et-en-particulier-lafrique-291923