Ley de nietos: ¿es discriminatorio suspender el voto a ciudadanos españoles de pleno derecho?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ismael Peña-López, Profesor e investigador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Unai Huizi Photography/Shutterstock

La llamada “ley de nietos” –establecida en la disposición adicional octava de la Ley 20/2022, de Memoria Democrática– permite otorgar la nacionalidad a descendientes de españoles exiliados.

Más concretamente: a descendientes de quienes perdieron la misma o renunciaron a ella por el exilio, a los hijos e hijas de mujeres que la perdieron por casarse con extranjeros antes de 1978 y a los hijos e hijas mayores de edad de aquellos españoles nacionalizados por la Ley de Memoria Histórica de 2007 o la de Memoria Democrática de 2022.

A través de una instrucción de octubre de 2022, el Ministerio de Justicia explicó mediante unas normas precisas el procedimiento para la tramitación de esas solicitudes de nacionalidad en las oficinas del Registro Civil, tanto en España como en los consulados.

Esta instrucción permite también nacionalizarse a hijos y nietos de personas originariamente españolas sin exigir en todos los casos pérdida de nacionalidad por exilio. Establece, además, una presunción de exilio para todas las personas que salieron de España entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955.

Iustitia Europa y Vox recurrieron dicha instrucción, proponiendo a la Junta Electoral Central (JEC) suspender la elaboración del Censo Electoral de españoles Residentes-Ausentes que viven en el extranjero (CERA). Ante la negativa de la JEC, interpusieron un recurso ante el Tribunal Supremo el pasado mes de septiembre.

El Supremo acordó medidas cautelares sobre las inscripciones en el CERA que afectan a todos los descendientes de exiliados que no puedan acreditar de alguna manera que su antepasado fue víctima del exilio de la Guerra Civil o la dictadura. De esta manera, se da la paradoja de que algunos españoles que votaron en anteriores elecciones desde 2008, no podrán hacerlo el 29-N.

Conviene precisarlo: no se ha derogado la disposición octava de la ley, ni anulado colectivamente las nacionalidades. “Solo” se suspenden mediante esas medidas cautelares el derecho a voto mientras se resuelve el litigio en el Tribunal Supremo. Esta separación entre nacionalidad y el derecho a votar plantea el problema de fondo.

¿Votarán igual los hijos que sus padres?

El recurso de Iustitia Europa y Vox presupone que los nuevos ciudadanos favorecerán a determinadas formaciones con su voto. En realidad, nadie sabe cómo votarán. Pensar que lo harán necesariamente como sus padres o abuelos no tiene fundamento teórico ni empírico: los hijos de quienes dieron la mayoría absoluta a Felipe González en 1982 deberían dársela hoy a Pedro Sánchez. No sucede aquí, así que menos podemos suponerlo a miles de kilómetros.

De hecho, sería más razonable suponer que votarán de acuerdo con la cultura política del país en el que viven. Pero este argumento tiene el mismo problema: traslada comportamientos colectivos a individuos y equipara sistemas diferentes.

Las etiquetas izquierda y derecha no son intercambiables. Y el mapa latinoamericano actual es predominantemente de derechas, cuando no de extrema derecha. Ni el resultado electoral de un país describe a todos sus habitantes ni tenemos razones para dar por supuesto el comportamiento de quienes nunca han participado en elecciones españolas.

Lo que arrojan los resultados es que, históricamente, la diáspora vota prácticamente igual que los residentes. Los datos de la Junta Electoral Central del 23-J de 2023 muestran bloques equiparables y escasas diferencias internas: cierto sesgo hacia la extrema izquierda, diluido entre circunscripciones, y diferencias irrelevantes en la derecha. Sin datos por países, tampoco podemos suponer homogeneidad.

Para estimar el impacto necesitamos participación, candidaturas y distribución por circunscripciones.

Por otra parte, son casi anecdóticos los casos donde el voto exterior ha acabado decantando un escaño ajustado en el Congreso, pero no constituyen una bolsa con traducción parlamentaria directa, así que organizarse para cambiar un escaño es prácticamente imposible, ya no logísticamente, sino en términos de capacidad de impacto real.

Además, la participación exterior es muy baja. Al dificultoso procedimiento se añade la desvinculación emocional: muchos nunca han pisado España. Pedir la nacionalidad responde en muchos de estos casos a la conveniencia de disponer de un pasaporte europeo y las ventajas que supone para quien lo solicita.

Lo que dice la Constitución

Sea como sea, la pregunta no debería ser qué votarán, sino si tienen derecho a hacerlo. Conocer sus preferencias tampoco justificaría restringirlo: el sufragio no se reconoce en función de sus consecuencias partidistas.

El artículo 23 de la Constitución Española reconoce la participación mediante sufragio universal, el 14 protege la igualdad y el 68.5 encomienda facilitar el sufragio exterior. Hay requisitos de edad, inscripción censal y causas legales de privación. Pero no permiten cualquier exclusión.

Mantener una nacionalidad válidamente adquirida y suspender colectivamente el sufragio por su vía de adquisición plantea una objeción constitucional de primer orden. No se suspende la nacionalidad, sino uno de sus derechos. Si se cuestiona su concesión, debe revisarse por los procedimientos competentes y con garantías. Si se discrepa de la ley, hay que reformarla o impugnarla, no convertir la inscripción electoral en una revisión indirecta de la ciudadanía. Es decir, o se impugna todo o nada.

La medida añade también discriminación según la residencia: al actuar solo sobre el CERA, los beneficiarios de obtener la nacionalidad y que residen en España sí pueden votar. Esta diferencia exige una justificación especialmente sólida al restringir un derecho fundamental.

El Tribunal Supremo ha argumentado que el derecho de sufragio “no es un derecho de carácter absoluto”, sino que está “supeditado” a los “intereses generales”.

Recordemos que no se cuestionan colectivamente las nacionalidades concedidas: la restricción recae sobre personas que siguen siendo ciudadanos españoles.

Precisamente por eso, no estamos ante una mera discusión sobre trámites administrativos. Lo que dice la Constitución es que “los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos” y en condiciones de igualdad.

Con estas medidas se retira el derecho a voto de forma claramente discriminatoria.

The Conversation

Ismael Peña-López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Ley de nietos: ¿es discriminatorio suspender el voto a ciudadanos españoles de pleno derecho? – https://theconversation.com/ley-de-nietos-es-discriminatorio-suspender-el-voto-a-ciudadanos-espanoles-de-pleno-derecho-294288

Parada cardiaca: las ventilaciones también salvan vidas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Manuel López-Reina Roldán, Assistant lecturer, Universidad de Alcalá

Prácticas de ventilación en reanimación cardiopulmonar. ALPA PROD/Shutterstock

Imagine que una persona se desploma delante de usted. No responde cuando le habla ni respira con normalidad. ¿Sabría qué hacer hasta que llegue la ambulancia? En una parada cardiaca, cada minuto sin reanimación reduce las posibilidades de supervivencia en un 10 %. La actuación de quienes presencian la emergencia puede determinar si esa persona sobrevive y, además, si lo hace con o sin secuelas neurológicas.

El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Parada Cardiaca. Esta fecha recuerda que cualquier persona puede convertirse en el primer eslabón de la cadena de supervivencia si sabe cómo. Porque sí, salvar una vida está en sus manos. Y sí, a salvar una vida también se aprende.

Qué ocurre cuando el corazón se detiene

Una parada cardiaca se produce cuando el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz y el oxígeno deja de llegar a los órganos, especialmente al cerebro. Cada año se producen cerca de 30 000 de estos eventos en España: el equivalente a dos autobuses llenos de personas cada día. Puede ocurrir en el domicilio, en el trabajo, en la calle o haciendo deporte.

La supervivencia depende de varios factores: el reconocimiento de la parada, la llamada al 112, el inicio de la reanimación cardiopulmonar (RCP), la utilización de un desfibrilador y la llegada de los servicios de emergencias.

Pero, a la hora de realizar los primeros auxilios, ¿basta con comprimir el pecho o también debemos aportar oxígeno mediante ventilaciones boca a boca?

Las compresiones mueven la sangre, ¿qué ocurre con el oxígeno?

Durante años las campañas de formación han promovido la reanimación solo con compresiones torácicas. Estas permiten actuar sin formación sanitaria.

Las compresiones mantienen la circulación hacia el cerebro y otros órganos, pero las células también necesitan oxígeno. Por su parte, las ventilaciones permiten introducir aire en los pulmones: desde allí el oxígeno puede pasar a la sangre y alcanzar los tejidos mediante las compresiones.

La reanimación cardiopulmonar convencional combina ambas maniobras mediante ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones.

La cuestión no consiste en elegir entre comprimir o ventilar. Se trata de comprender qué aporta cada intervención y cuándo conviene combinarlas, teniendo en cuenta que siempre es mejor hacer que no hacer.

Qué hemos descubierto tras analizar más de 386 000 pacientes

Recientemente, nuestro equipo de investigación vinculado a la Universidad de Castilla-La Mancha y la Universidad de Alcalá ha publicado una revisión de estudios en la revista Journal of Emergency Nursing.

El análisis reunió seis trabajos de Japón y Europa, con 386 766 personas que sufrieron una parada cardiaca fuera del hospital. Comparamos los resultados de dos formas de reanimación realizadas por testigos: la reanimación cardiopulmonar convencional, que combina compresiones y ventilaciones, y la basada únicamente en compresiones torácicas.

El objetivo fue evaluar la supervivencia y el estado neurológico a los 30 días o más después de la parada cardiaca. Es decir, a medio y largo plazo.

Los resultados mostraron que la reanimación cardiopulmonar convencional se asociaba con mayores posibilidades de supervivencia que la reanimación basada solo en compresiones. Así, en los estudios analizados sobrevivieron aproximadamente 67 de cada 1000 personas que recibieron compresiones y ventilaciones, frente a 47 de cada 1000 que recibieron únicamente compresiones. Es decir, alrededor de 20 supervivientes más por cada 1000 personas.

También se observó una tendencia hacia un mejor estado neurológico entre quienes recibieron ambas intervenciones.

Nuestros hallazgos respaldan, pues, la importancia de mantener las ventilaciones dentro de la formación en reanimación cardiopulmonar.

Cómo actuar si presencia una parada cardiaca

Imagine de nuevo la situación inicial. Una persona cae al suelo y no responde. Usted se encuentra a su lado. ¿Qué debe hacer?

En primer lugar, compruebe que el entorno es seguro. Después, valore si la persona responde y respira con normalidad.

Si no responde ni respira con normalidad, llame al 112 e inicie las compresiones. Active el manos libres y siga las instrucciones del servicio de emergencias.

Coloque las manos en el centro del pecho y comprima entre 100 y 120 veces por minuto. Para recordar el ritmo, puede pensar en “Stayin’ Alive”, de los Bee Gees, “La Macarena”, de Los del Río, o “DtMF”, de Bad Bunny. Además, hay que procurar alcanzar una profundidad de entre 5 y 6 centímetros en adultos, un tercio del diámetro anteroposterior del pecho.

Si sabe realizar ventilaciones, combine 30 compresiones con 2 ventilaciones boca a boca. Si no sabe hacerlas o no puede realizarlas, continúe con las compresiones sin retrasar la reanimación.

Si hay un desfibrilador externo semiautomático (DESA) cerca, pida que se lo traigan. Enciéndalo y siga sus instrucciones: incluso una persona sin formación puede utilizarlo.

Estas actuaciones forman parte de las recomendaciones del Consejo Europeo de Resucitación de 2025 y del Plan Nacional de RCP.

Aprender a ventilar también puede salvar vidas

Los resultados plantean una cuestión para la educación sanitaria: ¿basta con enseñar únicamente compresiones torácicas?

Las ventilaciones requieren práctica y confianza. Por eso, la formación debe incluir el reconocimiento de la parada, las compresiones, las ventilaciones y el uso del desfibrilador. También es necesario que los servicios de emergencias adapten las instrucciones telefónicas a las capacidades de cada testigo.

El objetivo no es que una persona deje de actuar porque desconozca cómo ventilar, sino que más personas sepan realizar ambas maniobras cuando la situación lo permita.

La supervivencia comienza antes de que llegue la ambulancia

El Día Mundial de la Parada Cardiaca nos recuerda que los primeros minutos de esta emergencia transcurren, en su mayoría, fuera del ámbito sanitario.

Nuestra investigación indica que combinar compresiones torácicas y ventilaciones se asocia con una mayor supervivencia y también muestra una tendencia hacia una mejor recuperación neurológica.

Si usted presencia una parada cardiaca, reconózcala, llame al 112 e inicie la reanimación. Si sabe realizar ventilaciones, incorpórelas, y si no sabe hacerlas, continúe con las compresiones.

Aprender reanimación cardiopulmonar puede darle a alguien una oportunidad de sobrevivir. Porque a salvar una vida también se aprende.

The Conversation

El artículo publicado forma parte de un proyecto de investigación financiado por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes-JCCM y Fondos FEDER (Ref. SBPLY/23/180225/000060).

Ivan Ortega-Deballon, José Alberto Martínez Hortelano, Juan Manuel López-Reina Roldán y Pablo Blasco Benito no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. Parada cardiaca: las ventilaciones también salvan vidas – https://theconversation.com/parada-cardiaca-las-ventilaciones-tambien-salvan-vidas-294416

Jeux olympiques de Montréal : cinquante ans après, les correspondances inédites

Source: The Conversation – in French – By Nicolas Moreau, Professeur titulaire / Full Professor, L’Université d’Ottawa/University of Ottawa

Cinquante ans après les Jeux de Montréal, les correspondances internes de l’époque, trouvées dans les archives des organisations olympiques à Lausanne en Suisse, révèlent des faits étonnants et inédits sur divers aspects liés à leur organisation.

Copie d'une correspondance
(Cliquer pour agrandir) Deux ans avant les Jeux, l’Association olympique canadienne s’interrogeait sur la signification des couleurs des anneaux olympiques…
CC BY-NC-SA
Copie d'une correspondance
… et recevait des éclaircissements du CIO à ce sujet.
(Archives CIO), CC BY-NC-SA

J’ai pu consulter, l’hiver dernier, les correspondances internes entre l’Association olympique canadienne (AOC, connue aujourd’hui sous le nom Comité olympique canadien) et le Comité international olympique (CIO), à Lausanne. Sur demande, il est possible de consulter plus de 100 années d’échanges épistolaires entre ces deux organisations.

Je vous invite à découvrir une sélection d’archives relevant précisément des Jeux olympiques de Montréal, qui lèvent le voile sur certains aspects intéressants et méconnus liés à la préparation des Jeux de 1976.

Professeur à l’École de travail social de l’Université d’Ottawa, mes recherches s’inscrivent dans le champ de la sociologie du sport. Je m’intéresse à l’activité physique comme outil de développement psychosocial auprès des plus vulnérables, aux enjeux des nouvelles technologies dans la pratique sportive, aux dérives de l’activité physique (comme la dépendance), ainsi qu’aux retombées sociales des grands événements sportifs.




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De premières correspondances nous révèlent le questionnement de l’AOC à propos de la signification de la couleur de chacun des anneaux olympiques. À deux ans de la tenue des Jeux, on peut comprendre la volonté de l’AOC de savoir si une couleur spécifique d’un anneau olympique représente un continent en particulier.

Le mythe voulant que les couleurs représentant les continents subsiste encore aujourd’hui. Mais la réponse de la directrice générale du CIO est sans équivoque : «Pierre de Coubertin explained the choice of the six-colours – including white – as being those found on the first flags of the whole word» («Pierre de Coubertin a expliqué que le choix des six couleurs – dont le blanc – correspondait à celles que l’on retrouvait sur les premiers drapeaux du monde entier.»)

Il y a donc bien six couleurs et non pas cinq comme souvent mentionné, car le fond blanc constitue une couleur en tant que telle. Les couleurs des anneaux ont été choisies parce que chacune d’elles (blanc, bleu, jaune, noir, vert et rouge) se retrouve minimalement sur les drapeaux des pays du monde de l’époque, c’est-à-dire en 1913.

L’échange entre l’OAC et le CIO est révélateur du fait que Montréal découvre l’univers olympique, du temps long des communications de l’époque. Il montre aussi que le supposé bilinguisme français/anglais du CIO et de l’OAC aboutit à une communication uniquement en anglais…

Chine vs Taïwan : décision décriée

Copie d'une correspondance
(Cliquer pour agrandir) L’exclusion des athlètes taïwanais par le gouvernement canadien a été désavouée même par l’Association olympique canadienne.
(Archives du CIO), CC BY-NC

Une autre archive concerne les enjeux autour de la reconnaissance de la République populaire de Chine (communiste) en 1970 par le gouvernement Trudeau, sans en avoir averti au préalable l’OAC. Ainsi, pour le Canada, une seule et unique Chine, celle de Mao Zedong, existait désormais. Le gouvernement nationaliste chinois, en exil à Taïwan, n’est donc plus officiellement reconnu.

En conséquence, les athlètes taïwanais ne participeront pas aux JO de Montréal, le gouvernement canadien ayant refusé que ces athlètes concourent, au sein d’une équipe portant le nom de «République de Chine», et ce, afin de préserver ses relations diplomatiques avec la République populaire de Chine. L’archive montre que le gouvernement canadien est accusé par le CIO de contrevenir à l’esprit de la charte olympique, parce qu’il empêche les athlètes provenant de Taïwan de participer aux Jeux olympiques pour des motifs politiques.

On constate aussi que l’AOC, qui partage l’indignation du CIO, se désolidarise du gouvernement canadien par rapport à ce dossier. Le Canada ne parlait donc pas d’une seule voix même en cette période internationale tendue, ce qui est quand même étonnant.

Les historiens du sport ont bien montré que le sport et la politique sont intrinsèquement liés. Les JO de Montréal en 1976 en constituent une parfaite illustration, avec le boycottage de 22 pays africains, afin de dénoncer l’apartheid sévissant alors en Afrique du Sud. Plus spécifiquement, il s’agissait en fait d’une protestation contre la participation de la Nouvelle-Zélande aux JO de Montréal, dont l’équipe de rugby venait d’achever une tournée en Afrique du Sud, bien que ce pays soit exclu des compétitions olympiques depuis 1964.

On ne peut pas non plus oublier que les Jeux de Montréal suivaient ceux de 1972 à Munich, marqués par le drame de la prise d’otages. La sécurité a bel et bien été un enjeu lors des jeux de 1976, mais nous n’avons pas trouvé, dans notre collecte de données, des correspondances à ce sujet. Cela ne signifie pas que de tels échanges n’ont pas eu lieu. La quantité d’archives est considérable, et il est possible que les correspondances à ce sujet aient été classées ailleurs.

D’un boycottage à l’autre

Par la suite, en 1980, ce fut au tour du Canada de ne pas se présenter aux Jeux olympiques de Moscou (comme 64 autres pays, dont les États-Unis) afin de protester contre l’invasion de l’Afghanistan par l’Union soviétique en décembre 1979.

Montréal, en tant que pays organisateur des précédents Jeux olympiques, aurait dû théoriquement occuper un rôle protocolaire important, celui du passage de flambeau entre les deux olympiades.

Quand on connaît l’amour du maire Jean Drapeau pour l’olympisme, on imagine sa déception à l’idée de ne pas pouvoir assister à ces jeux. Néanmoins, la lettre qu’il adresse à Monique Berlioux, alors directrice générale du CIO, nous révèle que cette fois-ci, au contraire de lors de la mésentente au sujet des athlètes taïwanais, Jean Drapeau s’aligne sur la politique canadienne, approuvant le boycott tout en se désolant de la situation géopolitique.

En son absence, Sandra Henderson (gymnastique) et Stéphane Prefontaine (athlétisme), en tant que derniers relayeurs de la flamme olympique lors de la cérémonie d’ouverture, ont été chargés de remettre le drapeau olympique au président du CIO de l’époque, lord Killanin.

Des recommandations toujours actuelles

Jetons maintenant un œil aux recommandations de Richard Pound, qui deviendra président de l’AOC en 1977, à la suite de la tenue des JO de Montréal.




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Ce rapport est vraiment intéressant, car on y dénonce des éléments tout à fait d’actualité. Premièrement, la recommandation d’utiliser des équipements existants, afin de ne pas multiplier les coûts, est un élément majeur dans un contexte où les JO sont chroniquement déficitaires. Rappelons ici que les Jeux olympiques de Montréal ont coûté 3 milliards de dollars (27 milliards $ aujourd’hui).

Deuxièmement, le rapport évoque déjà les problèmes de notation «subjective» dans certains sports, avec cette référence brillante à Shakespeare à propos des juges : « […] non-seulement devraient-ils les [juges olympiques] être au-dessus de tout soupçon, mais aussi devraient-ils avoir l’air d’être au-dessus de tout soupçon».

Si les notes reçues à Montréal par la gymnaste roumaine Nadia Comăneci avaient d’abord causé la perplexité, c’était pour des raisons bien différentes: le verdict des juges ne faisait l’objet d’aucun débat, mais le système d’affichage n’avait tout simplement pas été conçu pour afficher les notes parfaites de 10. Aujourd’hui, toutefois, les notes de certains juges font encore régulièrement la manchette lors des JO. Ce fut le cas à Milan-Cortina, où la juge française Jezabel Dabouis a été accusée d’avoir favorisé le couple franco-canadien formé de Laurence Fournier Beaudry et Guillaume Cizeron.


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On peut douter du fait que la technologie soit la voie de salut. Des injustices et des polémiques existent toujours dans le soccer professionnel, comme lors de la dernière Coupe du Monde, et ce malgré la place toujours plus grande accordée à la vidéo.

Enfin, Richard Pound soulignait la nécessité de donner plus de billets de faveur aux anciens athlètes et moins de billets VIP, ce qui révèle le souci de maintenir les athlètes au centre du projet olympique. Or, les questions entourant les prix des billets lors de ces grands événements sportifs demeurent toujours d’actualité et semblent loin d’être résolues. Ainsi, en discutant avec des athlètes canadiens lors de ma présence aux derniers Jeux olympiques d’hiver de Milan-Cortina, j’ai eu la surprise d’apprendre que les quelques billets «réservés» pour la famille des athlètes (deux billets par session) devaient quand même être achetés.

La Conversation Canada

Nicolas Moreau est professeur à l’Université d’Ottawa

– ref. Jeux olympiques de Montréal : cinquante ans après, les correspondances inédites – https://theconversation.com/jeux-olympiques-de-montreal-cinquante-ans-apres-les-correspondances-inedites-291012

Nuestras experiencias se pueden transmitir a los hijos: así funciona la epigenética

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Adrián Villalba Felipe, Profesor asociado en Universidad Internacional de Valencia (VIU) e Investigador Postdoctoral en Institut Cochin (Université Paris Cité, Francia), Universidad Internacional de Valencia

Viktoriia Lomtieva/Shutterstock

“¡Que me quiten lo bailao!” es un dicho conocido que usamos para justificar nuestros excesos, creyendo que las consecuencias terminan exclusivamente en nosotros. Sin embargo, la ciencia apunta a que nos equivocamos.

Esta idea no es nueva. En 1995, el médico David Barker planteó una idea revolucionaria: que ciertas enfermedades nacen de situaciones vividas en el útero materno. El concepto evolucionó hacia lo que hoy denominamos DOHaD (Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad) que, básicamente, propone que nuestra salud metabólica se programa desde la concepción hasta la adolescencia.

¡Por encima de mis genes!

Si nuestro ADN fuera un manual de instrucciones, la genética sería el texto. Ese es nuestro código de fábrica, imposible de cambiar. Pero por encima de ese texto opera la epigenética (que significa, literalmente, “por encima de la genética”).

Para entender cómo funciona, imaginemos que tenemos un rotulador fluorescente en una mano y uno negro en la otra. Estos rotuladores no alteran las letras del manual, pero deciden qué frases destacamos y leemos (activando genes) y cuáles tachamos (silenciándolos). Actúan como interruptores moleculares que encienden o apagan funciones celulares.

Lo asombroso es que esos interruptores los pulsan, en realidad, nuestro entorno y nuestro contexto. La dieta, el estrés o los tóxicos a los que nos exponemos a lo largo de la vida (y en la gestación) pueden añadir o quitar marcas. Y no solo eso: a veces las anotaciones viajan a la siguiente generación, influyendo en la salud de nuestros hijos sin modificar sus genes originales.

Lo que se come se cría… y se hereda

Demostrar esta herencia en humanos es complejo, al pertenecer a una especie con una amplia esperanza de vida. Sin embargo, en los animales de laboratorio sí se puede confirmar la hipótesis de que alterar la dieta de un roedor afecta a la salud de sus futuras crías.

Incluso si extraemos un embrión de una madre desnutrida y lo gesta una hembra sana, el roedor recién nacido desarrollará problemas metabólicos. Se debe a la memoria epigenética que el embrión heredó de sus padres biológicos.

Si se confirma en humanos, esto podría explicar fenómenos históricos como la hambruna holandesa de 1944. Las mujeres embarazadas que sufrieron aquella desnutrición tuvieron hijos que, de adultos, desarrollaron más diabetes e hipertensión. Tal vez se debe a que sus organismos se programaron durante el desarrollo fetal para sobrevivir a la escasez, desarrollando un “fenotipo ahorrador”. Y como consecuencia, sus órganos aprendieron a exprimir hasta la última caloría.

El problema habría llegado tras la guerra, con la abundancia, cuando esos cuerpos “ahorradores” empezaron a acumular reservas desmedidas, derivando en enfermedades metabólicas. Pero la abundancia también deja cicatrices familiares: observaciones en humanos indican que la sobrealimentación de los abuelos en su infancia aumenta directamente el riesgo cardiovascular de sus nietos.

Padre no hay más que uno

Históricamente, la salud reproductiva se ha centrado exclusivamente en la madre, pero el padre tiene mucho que decir. Su obesidad, tabaquismo o mala dieta también pueden alterar la huella epigenética.

¿Pero por qué? Muy sencillo: porque aunque no participa en la gestación, aporta los espermatozoides, que guardan en su interior pequeños fragmentos de ARN no codificante que actúan como mensajeros epigenéticos. En ratones, inyectarlos en embriones provoca problemas metabólicos en las crías.

Lo fascinante es que hemos detectado estas mismas alteraciones en el esperma humano, vinculadas a la dieta o a su salud metabólica.

Curiosamente, existe un claro dimorfismo sexual. Por ejemplo, la intolerancia a la glucosa inducida por una madre con diabetes gestacional suele ser mucho más evidente en los descendientes machos que en las hembras.

Un horizonte nuevo para la biología

Toda esta evidencia científica cambia las reglas del juego. “Lo bailao” no nos lo quitan, eso es cierto. Pero ahora sabemos que podemos pasárselo, sin pretenderlo, a nuestros futuros hijos y nietos. Nuestras decisiones diarias dejan una huella epigenética que va mucho más allá de nuestro cuerpo.

El descubrimiento de la herencia epigenética abre de par en par la puerta hacia una biología que hasta hace muy poco ignorábamos. Nuestro genoma deja de ser un destino inamovible para convertirse en un paisaje vivo y más moldeable de lo que pensábamos. Nos estamos adentrando en un territorio inexplorado al que podríamos llamar “nueva biología”.

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Adrián Villalba Felipe no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Nuestras experiencias se pueden transmitir a los hijos: así funciona la epigenética – https://theconversation.com/nuestras-experiencias-se-pueden-transmitir-a-los-hijos-asi-funciona-la-epigenetica-290450

¿Deberíamos ponernos mascarillas cada otoño para evitar contagios?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pello Latasa, Facultativo Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, Osakidetza – Servicio Vasco de Salud

Fusso_pics/Shutterstock

Una vez superada la emergencia que supuso la llegada de un virus nuevo, hemos entrado en una etapa distinta en la que convivimos con infecciones respiratorias agudas ya conocidas. Y este cambio ha transformado la manera de entender las medidas de prevención. La salud pública ya no se apoya en obligaciones impuestas ni en restricciones generales, como los confinamientos. Ahora la clave está en ofrecer a la ciudadanía información y herramientas para que cada persona pueda valorar su propio riesgo y actuar en consecuencia. En paralelo, es importante mejorar las condiciones de los espacios que compartimos en nuestro día a día.

Uso proporcional y contextual de la mascarilla

La mascarilla, especialmente la FFP2, continúa siendo una herramienta física efectiva para limitar la transmisión de virus respiratorios, tanto en la emisión como en la inhalación de aerosoles y gotículas respiratorias. Sin embargo, su uso debe ser modulado según el contexto epidemiológico y el perfil de riesgo de las personas afectadas.

El uso generalizado de mascarillas en áreas sensibles como urgencias, salas de espera de centro sanitarios, unidades de oncología o residencias de mayores se considera una medida de seguridad para prevenir la transmisión cruzada hacia pacientes con mayor riesgo de complicaciones.

Debe hacerse de manera escalada según la intensidad epidémica y el nivel de circulación de los virus respiratorios. Es importante informar a los pacientes y acompañantes, por ejemplo usando carteles, así como proporcionar las mascarillas en los propios entornos.

En el ámbito cotidiano, sin embargo, no tiene sentido la obligatoriedad generalizada de su utilización. Hay que apelar a la responsabilidad individual: las personas que presenten síntomas compatibles con una infección respiratoria (tos, estornudos, fiebre o congestión) deben hacer uso responsable de la mascarilla siempre que interactúen con otras personas o se desplacen en transporte público u otros entornos de gran afluencia. De esta manera se evita el contagio de terceros. Una mascarilla de tipo quirúrgico es suficiente para esta situación.

En cuanto a las personas de grupos de riesgo, como las inmunodeprimidas, o aquellas en situación de fragilidad o con patologías crónicas severas, pueden considerar el uso voluntario de mascarilla FFP2 bien ajustada en espacios cerrados, con aglomeraciones y con ventilación deficiente durante los periodos de alta actividad epidémica. Sin embargo, la vacunación continúa siendo la medida más efectiva para estas personas.

Si se usa mascarilla, es importante que se haga de manera correcta, ajustándola alrededor de la nariz y la boca y desechándola después de su uso o si se moja o deteriora.

Ventilación y calidad del aire interior

Durante las etapas iniciales de la pandemia por covid-19, la atención se centró de forma casi exclusiva en las barreras individuales: lavado de manos, mascarillas, etc. Sin embargo, la evidencia científica apunta a que la mejora de la calidad del aire es una de las intervenciones colectivas con mayor capacidad de frenar la transmisión aérea de patógenos en espacios compartidos.

La calidad del aire se puede mejorar practicando ventilación continua y cruzada –es decir, abrir ventanas o aberturas en lados opuestos de una habitación o edificio para que el aire fresco entre por un lado y salga por el opuesto– en aulas, centros de trabajo, comercios y medios de transporte público. Esto garantiza la renovación del aire y reduce la concentración de aerosoles virales en suspensión, disminuyendo drásticamente la probabilidad de contagio secundario.

Otra manera de invertir en salud pública frente a la covid-19, la gripe y otros virus respiratorios es mediante la monitorización de CO₂ y purificación. Se trata de recurrir a medidores de dióxido de carbono como indicador del nivel de viciamiento del aire en espacios cerrados donde se congreguen personas (aulas, comercios, etc.), junto con la instalación y mantenimiento adecuado de sistemas de filtrado de alta eficiencia (HEPA) en instalaciones donde la ventilación natural sea insuficiente.

¿Y qué pasa con las viviendas? Muchos hogares carecen de la superficie, los espacios, la ventilación adecuada o la distribución necesarias para permitir la convivencia segura y el aislamiento de personas sintomáticas frente a convivientes vulnerables. Abordar la calidad del aire interior y la habitabilidad ante la aparición de casos en el hogar exige reducir esta brecha de vulnerabilidad residencial.

Teletrabajo cuando los síntomas son agudos

El control de los picos de contagio invernales es más fácil cuando se fomenta la flexibilidad laboral, favoreciendo el teletrabajo cuando la actividad lo permita, así como la justificación de ausencias lectivas o laborales para que las personas con síntomas agudos permanezcan en su domicilio mientras dure la fase más contagiosa de la enfermedad, evitando brotes en centros de trabajo y escuelas.

Sin embargo, la posibilidad de quedarse en casa es muchas veces inviable en personas con trabajos manuales, de salarios bajos y de sectores esenciales. Por ello, estas recomendaciones deben acompañarse de medidas que protejan los ingresos y el empleo de quienes no tienen la opción de trabajar a distancia.

Higiene y estilo de vida saludable

El lavado regular con agua y jabón o el uso de soluciones hidroalcohólicas sigue siendo fundamental para interrumpir la transmisión por contacto directo con fómites o superficies contaminadas

Además, es importante acostumbrarnos a cubrir la boca y la nariz con la flexura del codo o un pañuelo desechable al toser o estornudar, descartándolo inmediatamente.

Y, en general, mantener un estilo de vida saludable, a través de la dieta, actividad física y reducción de hábitos nocivos como el consumo de tabaco y alcohol, ayuda a mantener una buena capacidad inmunológica para hacer frente a posibles contagios.

Para que todas estas medidas y recomendaciones puedan aplicarse adecuadamente, las instituciones públicas deben ofrecer una información transparente y pedagogía constante. Explicar con claridad las vías de transmisión y la situación epidémica real permite que la ciudadanía evalúe su propio riesgo y adopte las medidas protectoras más adecuadas en cada momento.


Artículo escrito con el asesoramiento de la Sociedad Española de Epidemiología.


The Conversation

Presidente de la Sociedad Española de Epidemiología

Federico Eduardo Arribas Monzón es miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), forma parte del grupo de trabajo de la SEE de formación y empleabilidad y de la Comisión asesora de comunicación de la citada sociedad científica.

Isabel Aguilar Palacio recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III y del Gobierno de Aragón para proyectos de investigación y de la Comisión Europea y de la Innovative Health Initiative como experta. Es miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Maria João Forjaz recibe fondos de investigación en concurrencia competitiva del Instituto de Salud Carlos III. Es la actual presidenta saliente de la Sociedad Española de Epidemiología.

Óscar Zurriaga recibe fondos, obtenidos en concurrencia competitiva, del Instituto de Salud Carlos III, para la realización de proyectos de investigación. Ha sido presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

– ref. ¿Deberíamos ponernos mascarillas cada otoño para evitar contagios? – https://theconversation.com/deberiamos-ponernos-mascarillas-cada-otono-para-evitar-contagios-293711

¿Se está tropicalizando el mar Mediterráneo? Estas señales sugieren que sí

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Martín Vide, Catedrático de Geografía Física, Universitat de Barcelona

Formación de un huracán o ciclón de tipo tropical en el Mediterráneo, bautizado como “Numa”, en noviembre de 2017. Suomi NPP/Eumetsat, CC BY-SA

Ningún lugar de la península ibérica ni de las Islas Baleares tiene un clima tropical. Para ello, su temperatura media del mes más frío tendría que ser igual o superior a 18 ºC. El contraste térmico entre el invierno y el verano y la temperatura de la primera estación no se asemejan a los de un clima genérico tropical, aun teniendo en cuenta que hay mucha variedad o subtipos tropicales.

Sin embargo, durante las últimas décadas, los climas mediterráneos de España y, en conjunto, de la cuenca del Mediterráneo, han comenzado a presentar signos de tropicalización, entendida como un proceso de transición o semejanza progresiva a los climas tropicales.

Inviernos más largos y veranos más cortos

En primer lugar, el aumento nítido, incluso con una tasa superior a la global, de la temperatura del aire va reduciendo la duración del invierno y aumentando la del verano, adelantando la primavera y retrasando el otoño. Las estaciones equinocciales, que el gran público lamenta que han desparecido, siguen existiendo, pero desplazadas en el calendario.




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Aumento de la temperatura del agua

La temperatura de las aguas someras, y hasta una profundidad de unos cien metros, del Mediterráneo también ha aumentado de un modo muy llamativo. Son tendencias estadísticamente significativas, explícitas. Los valores medidos en los últimos años en las aguas de la cuenca mediterránea occidental han llegado a superar los 30 ºC algunos días de los últimos veranos al sur de Mallorca, habiendo sido similares, e incluso superiores, a las del Caribe y el golfo de México.

Mapa del mar Mediterráneo que muestra tonos rojos más oscuros en función del aumento de su temperatura
Anomalía de la temperatura de la superficie detectada en el mar Mediterráneo el 29 de junio de 2026, en comparación con la media del periodo 1991-2020; el rojo oscuro indica temperaturas que superan la media en hasta 8 °C.
ESA (datos: CMEMS/ESA SST CCI), CC BY-NC-SA

Los sistemas de presión se desplazan hacia el norte

Por su parte, la dinámica atmosférica a gran escala (la circulación general atmosférica) parece que comienza a desplazar hacia el norte en el hemisferio boreal los grandes cinturones de viento y de sistemas de presión.

El cinturón de anticiclones tropicales-subtropicales al sur de la cuenca del Mediterráneo, que explica la existencia del desierto del Sahara y de otros a una latitud parecida, da signos de desplazamiento hacia el norte. Esta tendencia se debe a la expansión de la célula de Hadley, una célula de circulación cerrada que domina la circulación global atmosférica en las latitudes ecuatoriales y tropicales.

Esto aumentaría las condiciones de estabilidad atmosférica en la región mediterránea. De confirmarse, las lluvias tendrían un carácter más irregular, con largos períodos secos salpicados por precipitaciones compulsivas.

Condiciones que facilitan los huracanes

Si pensamos en que unas aguas cálidas constituyen uno de los ingredientes necesarios para la génesis y el desarrollo de un huracán –genéricamente, un ciclón tropical–, el aumento de la temperatura del mar expandirá las áreas marinas potencialmente generadoras de tal fenómeno.

Se considera que la temperatura superficial, y hasta unas decenas de metros, mínima que ha de tener el océano para la aparición de un huracán es 26,5 ºC. Un valor claramente superado en verano en amplias extensiones del mar Mediterráneo. El abundante vapor de agua y el calor latente que conlleva es el “combustible” de intensos procesos convectivos, generadores de tormentas, con el frecuente resultado de auténticos diluvios.




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Ya desde hace algunas décadas en el Mediterráneo se han desarrollado depresiones atmosféricas con algunas características físicas y meteorológicas que recuerdan a los ciclones tropicales: son los llamados medicanes, “minihuracanes mediterráneos” o Mediterranean tropical-like ciclones. Se trata de unas estructuras de baja presión en la cuenca del Mare Nostrum, con un núcleo cálido y un ojo casi despejado distinguible en las imágenes de satélite, envuelto por nubosidad compacta en forma de espiral. Se acompaña por precipitaciones abundantes y viento fuerte.

Imagen de satélite que muestra nubes dispuestas en espiral al oeste de Grecia
Un medicán, bautizado como ‘Ianos’ por el Servicio Meteorológico Nacional Helénico, comenzó a formarse sobre el mar Mediterráneo el 14 de septiembre de 2020 frente a las costas del norte de África. El 17 de septiembre, fecha a la que corresponde la imagen, el centro del ciclón presentaba una estructura similar a un ojo.
Metop-B/Eumetsat, CC BY-SA

Desde los años 60 del siglo pasado y aún antes, hay registrados medicanes, cuando el calentamiento global no había comenzado. Es cierto que las definiciones de medicán han sido variadas y en algunos casos laxas, por lo que la lista de casos, que alcanza el centenar, debería revisarse. No hay tampoco certeza de que haya aumentado su frecuencia a la par del aumento térmico de las aguas y del aire en la cuenca.

Como ejemplo, se planteó la hipótesis de que las precipitaciones torrenciales del primer fin de semana de octubre de 2026 en Cataluña fueran debidas a un medicán, pero no fue así. Ni se observó el ojo y la estructura nubosa espiralada, ni el viento tuvo relevancia, ni tampoco se dibujó una borrasca en superficie. Sin embargo, se desarrollaron varias células convectivas o sistemas convectivos de mesoescala con un comportamiento y movimiento coordinado muy inusual o, quizá, inédito.

Ahora es necesario estudiar con detalle el fenómeno para estimar si, por su dinámica y por la intensidad de las lluvias, formaría parte de un proceso de tropicalización del Mediterráneo.

Situaciones atmosféricas cada vez más aleatorias

En el litoral mediterráneo español y de otros países del sur de Europa las precipitaciones torrenciales pueden estar generadas por situaciones atmosféricas variadas, desde danas o persistentes vientos de levante, que impelen la humedad del Mediterráneo hacia las tierras ribereñas, a procesos de ciclogénesis sobre el mar, sistemas convectivos de mesoescala, etc. O a una combinación de ellas.

La cuenca del Mediterráneo es una región geográfica y meteorológicamente compleja, lo que complica las predicciones meteorológicas. En parte del año, estas son relativamente fáciles, por el encadenamiento de muchas jornadas con estabilidad atmosférica, de tiempo agradable. En otras épocas, en cambio, resultan muy difíciles, por la ocurrencia de fenómenos de una virulencia o intensidad difícil de precisar, a veces, sorpresivos y con un reparto espacial enrevesado. En estos casos, estamos ante las predicciones meteorológicas más complicadas a nivel global.

Pues bien, esas características de difícil previsión de la intensidad pluviométrica, sorpresividad y aleatoriedad territorial parecen estar reforzándose en los últimos tiempos, probablemente desde el salto hacia arriba de la temperatura global a partir de 2022.

Lo anterior plantea un gran reto a los servicios meteorológicos, que deberán actualizar sus procedimientos, atender muy especialmente a las escales espaciales intermedias y locales y afinar los modelos para que puedan captar el plus energético derivado del calor almacenado en superficie, sobre todo, en las aguas mediterráneas.

Además, aceptar e integrar las observaciones locales de la ciudadanía, en un procedimiento de auténtica ciencia ciudadana, ayudaría a completar los datos y mejoraría la cultura del riesgo de la población.

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Javier Martín Vide no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Desde bioplásticos a envases inteligentes y activos: cuando la sostenibilidad exige más ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marga Aznar Ramos, Profesora Titular de Química Analítica, Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A), Universidad de Zaragoza

La sostenibilidad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de nuestra sociedad. Cada vez somos más conscientes del impacto ambiental de los envases que utilizamos a diario y, como consecuencia, han surgido multitud de alternativas a los plásticos convencionales: papel, bioplásticos, materiales compostables, envases reciclados o sistemas reutilizables. Sin embargo, detrás de estas innovaciones, surge una pregunta fundamental: ¿cómo asegurar que la sostenibilidad vaya de la mano de la seguridad alimentaria?

Durante años, el principal objetivo de un envase alimentario ha sido proteger el alimento. Debe evitar la entrada de oxígeno y humedad, conservar el aroma y el sabor, resistir cambios de temperatura y prevenir la contaminación microbiológica. Gracias a estas funciones, contribuye de forma decisiva a reducir el desperdicio alimentario.

En la otra cara de la moneda, los envases han llegado a constituir en Europa cerca del 60 % de los residuos plásticos generados. Esto ha impulsado nuevas políticas destinadas a favorecer una economía circular basada en la reducción, reutilización y reciclado de materiales. Sin embargo, la transición plantea importantes retos científicos y regulatorios.

Envases de origen biológico

Una de las soluciones más prometedoras son los materiales biobasados o de origen biológico. Estos materiales proceden de recursos renovables como plantas, residuos agrícolas o microorganismos, en lugar de derivar del petróleo, lo que permite disminuir la dependencia de materias primas fósiles y reducir la huella de carbono. Entre ellos, destacan la celulosa o el almidón, o bioplásticos como el ácido poliláctico (PLA) o los polihidroxialcanoatos (PHA).

Aunque presentan numerosas ventajas ambientales, la naturaleza no garantiza automáticamente la seguridad. Pueden contener tóxicos procedentes de la materia prima original, como metales pesados, pesticidas, micotoxinas o contaminantes ambientales. Incluso, algunos elaborados a partir de proteínas podrían plantear interrogantes relacionados con posibles alérgenos. Por ello, cada nuevo material debe evaluarse individualmente antes de autorizar su uso en contacto con alimentos.

Materiales reciclados

Otra estrategia clave para reducir el impacto ambiental consiste en aumentar el contenido de plástico reciclado en los envases. El ejemplo de mayor éxito es el PET reciclado (rPET), ampliamente utilizado para fabricar nuevas botellas de bebidas. Su éxito se debe a que es relativamente sencillo separarlo, limpiarlo y reciclarlo. Además, presenta una baja absorción de contaminantes.




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No obstante, reciclar plásticos destinados al contacto alimentario no resulta sencillo. Los materiales reciclados pueden contener residuos procedentes de su uso anterior: tintas, adhesivos o sustancias químicas. Además, algunos plásticos, especialmente las poliolefinas, absorben fácilmente compuestos orgánicos y los liberan posteriormente hacia los alimentos, lo que dificulta enormemente su reutilización segura.

Así, el reciclado de plásticos es un proceso complejo que requiere separar materiales, eliminar contaminantes y aplicar tratamientos mecánicos o químicos para garantizar la calidad y seguridad del material reciclado.

Por otro lado, numerosos expertos consideran que la verdadera economía circular pasa por la reutilización de los envases. Las botellas retornables de vidrio constituyen un ejemplo clásico, pero también hay botellas reutilizables de PET, capaces de soportar entre veinte y veinticinco ciclos de uso. Eso sí, esta opción exige procesos de lavado y controles analíticos que garanticen su seguridad antes de volver a llenarlas.

Envases inteligentes y activos

Otra línea de innovación especialmente atractiva son los envases inteligentes, que incorporan sensores capaces de informar sobre el estado del alimento, registrar la temperatura durante el transporte o comunicar información al consumidor. Por otro lado, los llamados envases activos participan en la conservación de la comida, liberando sustancias antimicrobianas o captando oxígeno y humedad para prolongar su vida útil.

Para que sea segura, la utilización de nanopartículas, aceites esenciales o compuestos antimicrobianos como sustancias activas requiere demostrar previamente que no migran hacia el alimento en cantidades que puedan comprometer la salud del consumidor. Por ello, las autoridades europeas y organismos como la EFSA exigen exhaustivos estudios toxicológicos y de migración antes de autorizar cualquier nuevo material activo para contacto alimentario.

Avances en la evaluación de su seguridad

En este contexto, la química analítica desempeña un papel decisivo para evaluar el riesgo real de los nuevos envases antes de su comercialización. Técnicas avanzadas como la cromatografía de gases y de líquidos acopladas a espectrometría de masas permiten identificar miles de compuestos en los envases alimentarios, incluidos contaminantes desconocidos que se encuentran en concentraciones extremadamente bajas.

Entre los mayores retos, destaca la detección e identificación de los NIAS (Non-Intentionally Added Substances), sustancias no añadidas intencionadamente que pueden generarse durante la fabricación, el reciclado o el uso de los materiales.

Tengamos en cuenta que el futuro de los envases alimentarios probablemente no dependerá de un único material milagroso. La solución combinará materiales biobasados seguros, plásticos reciclados de alta calidad, sistemas reutilizables, envases activos e inteligentes y procesos industriales cada vez más eficientes. El verdadero desafío consiste en encontrar el equilibrio entre sostenibilidad, funcionalidad, seguridad alimentaria y viabilidad económica.


Este artículo se publicó originalmente en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.


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Marga Aznar Ramos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Los aportes de la población sénior a la economía española

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Iñaki Ortega Cachón, Profesor de Dirección de Empresas, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Jelena Stojancevic/Shutterstock

Si en 2022 las personas de 55 años o más representaban el 34 % de la población española, se estima que para 2050 ese porcentaje será del 42,9 %. Este progresivo envejecimiento ha hecho frecuente que se mire a las personas mayores como grandes consumidoras de recursos, especialmente pensiones, que drenan fondos que podrían destinarse a políticas públicas destinadas a personas más jóvenes.

El impacto económico de los más longevos

Ante esta visión, un equipo de investigadores hemos intentado cuantificar cuánto ingresa, consume, aporta y recibe del Estado un español mayor de 55 años. Esta radiografía del impacto económico de la longevidad en España se ha elaborado sobre una base de microdatos por edades de las cuentas económicas de los miembros de los hogares españoles que elabora todos los años la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

El informe acredita que los mayores de 55 años no son únicamente perceptores de fondos públicos (aunque es cierto que obtienen el grueso de las prestaciones públicas de carácter monetario, fundamentalmente pensiones, con el 85 %), sino también un colectivo con un gran peso económico: concentran el 68 % de los ahorros de los hogares y el 43 % del total de los recursos económicos, y, por tanto, son un motor económico para el país.

Son ahorradores y consumidores activos, sostienen redes familiares mediante transferencias intergeneracionales y constituyen un pilar fundamental de estabilidad financiera y patrimonial.

La aportación de los mayores

El impacto económico de la población sénior española, entendiendo como tal a las personas de 55 años o más, es mayor del que le correspondería por su peso demográfico. Estos son algunos datos al respecto:

  1. Los miembros de la generación sénior son el grupo de edad con mayor capacidad de consumo del conjunto de la población española. Representa un 39,3 %
    del total, superando al del grupo de 30-54 años (36,9 %), aunque este concentra la mayor parte de la fuerza laboral fija y el empleo principal, sostiene la manutención de hijos y dependientes e, históricamente, ha representado un porcentaje muy elevado del consumo y la renta nacional.

  2. Atendiendo al peso del colectivo sénior en la generación de rentas de
    mercado, donde no se incluyen las prestaciones públicas, su contribución estimada a la producción nacional alcanzaría el 32,8 %.

  3. Este grupo de edad ayuda a financiar el consumo de otros miembros de sus hogares. De hecho, el saldo neto de las transferencias privadas dentro de los hogares es negativo para los séniors. El importe medio por persona de esta ayuda es de 1 680 euros, inferior al del colectivo de entre 30 y 54 años (5 942 euros), que aún tienen que asumir el coste de la educación y sostenimiento de los hijos.

  4. El consumo privado medio por persona del colectivo senior es el mayor de cualquier grupo de edad: 16 406 euros, lo que supone un 14,4 % más que el del grupo principal (30-54 años) y un 15,7 % más que la media del conjunto de la población. Si usamos al IVA como medidor de ese consumo, el estudio señala que el 37,8 % proviene de los séniors, lo que permite vislumbrar su importante peso en el consumo español, por encima del propio peso poblacional.

  5. La contribución de la generación de mayor edad al sostenimiento del Estado y
    sus administraciones territoriales a través de sus impuestos, sin incluir las contribuciones sociales, alcanza el 42,7 %, porcentaje superior a su peso en el conjunto de la población (34 %). Si ponemos el foco en las rentas, veremos que de todo el IRPF pagado en España, el 43,8 % proviene de los mayores de 55 años.

Transferencias familiares

El estudio también cuantifica las transferencias internas entre miembros de un mismo hogar. Estas alcanzan 130 000 millones de euros anuales y fluyen fundamentalmente desde los adultos y séniors hacia niños y jóvenes para financiar su consumo hasta su incorporación plena al mercado laboral.

De ese total, cerca de 27 000 millones provienen del colectivo de 55 o más, lo que pone de relieve el papel clave de la familia como mecanismo de redistribución intergeneracional complementario al Estado del bienestar.

El consumo crece en la última etapa de la vida

El consumo total por persona se mantiene relativamente estable hasta los 50 años, pero aumenta posteriormente. Así, los datos muestran cómo el consumo privado medio anual en España se sitúa en 14 183 euros por persona, mientras que en el grupo de 55 años o más asciende a 16 406, por encima de la media.

Parte de esta diferencia se explica por el mayor gasto sanitario y por el peso de la vivienda, incluyendo el alquiler imputado de la vivienda en propiedad (esto es, el alquiler que habría que pagar si en lugar de propietario fuera inquilino), cuyo importe aumenta cuando disminuye el número de convivientes tras la emancipación de los hijos o la viudedad.

Incorporar estos datos al debate sobre el peso de los mayores de 55 años en la economía puede servir para mejorar una percepción injusta con un grupo de la población que ha construido el actual sistema de bienestar español.

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Iñaki Ortega Cachón es consejero asesor del centro de investigación ageingnomics de Fundación MAPFRE

– ref. Los aportes de la población sénior a la economía española – https://theconversation.com/los-aportes-de-la-poblacion-senior-a-la-economia-espanola-282100

Casas cada vez más inteligentes, ¿hogares cada vez menos humanos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nadia Vasileva, Arquitecta. Directora del Máster en Diseño de Interiores de UDIT, UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Andrew Angelov/Shutterstock

“Hoy es 5 de agosto de 2026, hoy es 5 de agosto de 2026, hoy es…”, repite incansable el sistema automático de la casa protagonista del cuento Vendrán lluvias suaves, mientras todo a su alrededor es consumido por un apocalipsis nuclear. De los antiguos dueños, solo queda su silueta plasmada en las paredes.

Adaptación a ccmic del relato de Ray Bradbury Vendrán lluvias suaves.
Ray Bradbury.

Así imaginó Ray Bradbury, uno de los grandes visionarios de la ciencia ficción, la vivienda inteligente del futuro. En su relato, escrito en 1950, nos la presenta perfectamente equipada para servirnos el desayuno, recordarnos las fechas y acontecimientos clave, advertirnos sobre las inclemencias del tiempo, reconocer la voz del perro o, incluso, leer poesía. Es capaz de hacerlo prácticamente todo por sus habitantes; hasta que, en último término, termina sustituyendo aquellas actividades propias de los humanos.

Hoy, 76 años después, hemos llegado a ese 2026 y la escena resulta inquietantemente familiar. Nunca habíamos tenido hogares tan inteligentes: persianas que se bajan solas, asistentes de voz capaces de responder a nuestras preguntas, frigoríficos que gestionan la compra o aspiradores que limpian mientras estamos fuera.

Una casa que analiza hasta nuestra orina

Existen ya prototipos que llevan esta idea mucho más lejos, como la CyberHut, una vivienda de unos 50 metros cuadrados desarrollada por la compañía aeroespacial española Astroland a partir de su investigación sobre hábitats extremos como Marte. Su asistente virtual, Cybi, se encargada de personalizar la experiencia de sus habitantes. Pero no solo eso: la casa incorpora más de 600 sensores y dispositivos que miden hasta 16 parámetros de salud sin necesidad de extraer sangre –incluidos un sensor en el cuarto de baño que podría hacer análisis de orina y, en el espejo, sensores antropométricos capaces de anticipar algún problema a partir de una simple imagen de nuestro rostro–.

Sin embargo, mientras la tecnología promete hacernos la vida más cómoda, merece la pena preguntarse si también está cambiando algo mucho más profundo: nuestra forma de entender el hogar. ¿Qué ocurre cuando cada vez más cosas están diseñadas para funcionar sin nuestra intervención?

Cyberhut, una vivienda inteligente, transportable y flexible.

La casa como máquina para vivir

La preocupación no nació con Alexa ni con ChatGPT. A mediados del siglo XX, arquitectos, escritores y cineastas ya cuestionaban qué podía perderse cuando la vivienda se entendía principalmente como una máquina perfectamente organizada para satisfacer necesidades funcionales.

La idea de Le Corbusier (1887-1956) sobre la casa como “máquina para vivir”, asociada a la modernización de la arquitectura, aportó indudables beneficios. Sin embargo, conviene llevar en mente la advertencia de Motono Seigo, miembro de la Asociación de Arquitectos de Kansai (Japón): durante aquella época de transición, observaba que los humanos somos máquinas, pero unas máquinas elaboradas con mucha delicadeza.

La crítica aparecía, con distintos matices, en los escritos de Sigfried Giedion (1948) y Philip Johnson (1954), en películas como Mon Oncle (1958), de Jacques Tati, o en relatos de ciencia ficción como el citado Vendrán lluvias suaves.

Décadas después, la película El hombre del año (2006), protagonizada por Robin Williams, recurría al humor para parodiar la vivienda inteligente y su creciente capacidad para automatizar las tareas cotidianas. En el cuento de Bradbury, sin embargo, la automatización alcanza su extremo: la casa continúa ejecutando su programa diario cuando sus habitantes ya han desaparecido.

La intimidad del hogar no puede automatizarse

Y es que la tecnología puede hacer que una vivienda funcione mejor, sin duda alguna, pero eso no necesariamente significa que sea un hogar mejor.

Porque habitar es mucho más que ocupar un espacio. Es apropiarnos de él a través de nuestras rutinas, llenarlo de los objetos que hemos ido coleccionando como pequeños tesoros a lo largo de nuestro recorrido vital, construir un lugar de recuerdos y vínculos que sentimos explícitamente nuestro, íntimo, irrepetible. Tomar una copa de vino en esa terraza bañada por la luz del atardecer, disfrutar de la sobremesa con los nuestros un domingo cualquiera, bailar en el salón a las cuatro de la mañana…

Esta dimensión humana de la domesticidad adquiere especial importancia a medida que los hogares incorporan sistemas capaces de anticiparse a nuestros deseos. Si una casa puede aprender nuestros horarios, regular la temperatura, controlar la iluminación o hacer determinadas tareas sin que se lo pidamos, quizá la pregunta más importante no sea qué más pueden hacer esos sistemas de inteligencia artificial, sino qué queremos seguir haciendo nosotros.

Privacidad, seguridad y otros escollos

La investigación sobre tecnología doméstica muestra, por otra parte, que la relación entre personas y dispositivos no es únicamente funcional: también intervienen cuestiones como la privacidad, la autonomía, la confianza y la percepción de control. Por ello, cuestiones como la seguridad, la protección de los datos personales y el grado de control que conservamos sobre los dispositivos conectados forman parte cada vez más del debate sobre el hogar inteligente.

Quizá aquellos escritores, arquitectos y cineastas que anticiparon lo que ya tenemos hoy no fueran tanto profetas como observadores atentos de su tiempo. Supieron imaginar que cada avance tecnológico transforma también nuestra relación con los lugares que habitamos.

Ahora nos corresponde a nosotros delinear el paso siguiente: no solo casas cada vez más inteligentes, sino hogares capaces de incorporar la tecnología sin convertirse en máquinas automatizadas y sin dejar de ser refugios de intimidad donde vivir, relacionarnos y, sencillamente, sentirnos en casa.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Casas cada vez más inteligentes, ¿hogares cada vez menos humanos? – https://theconversation.com/casas-cada-vez-mas-inteligentes-hogares-cada-vez-menos-humanos-289243

Las claves fisiológicas del ‘olor adolescente’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rick Visser, Profesor de Fisiología Animal, Universidad de Málaga

Cliff Booth Pexels CC BY SA, CC BY

¿Alguna vez ha entrado usted en el aula de un instituto en un cálido día de primavera? Si la respuesta es sí, es probable que recibiera el equivalente olfativo a una bofetada. Quizás tratara de disimular una mueca y tornarla en sonrisa, pensando que aquel olor era la manifestación de una revolución hormonal. Y tendría usted cierta razón… aunque solo en parte.

El origen de todo está sobre los riñones

Sobre los 8 o 9 años, la mayoría de los niños y niñas experimentan un proceso interno fascinante, conocido con el nombre de adrenarquia. Este fenómeno suele confundirse con el inicio de la pubertad. Aunque ambos son procesos totalmente independientes, la pubertad sí puede reforzar ciertos eventos iniciados con la adrenarquia.

En unas pequeñas estructuras endocrinas situadas encima de los riñones –las glándulas suprarrenales– madura su región más exterior y esta comienza a verter al torrente sanguíneo una serie de hormonas esteroideas, denominadas andrógenos suprarrenales. Se trata, entre otros, de la deshidroepiandrosterona (DHEA), la DHEA sulfatada y la androstenediona, sintetizadas a partir del colesterol. La actividad biológica propia de estas hormonas es bastante leve, pero pueden ser convertidas en andrógenos más potentes, como la testosterona o la dihidrotestosterona, en otros órganos como, por ejemplo, la piel.

La transición de la piel

Por un lado, los andrógenos promueven la maduración de los folículos pilosos en el pubis, región perigenital y axilas, donde el fino vello infantil es sustituido por otro, más oscuro y recio. Además, se induce la actividad de las glándulas sebáceas, asociadas a los folículos pilosos en gran parte del cuerpo. Estas producen una secreción lipídica, denominada sebo, cuyas funciones primordiales son la lubricación del pelo y la piel, así como la de contribuir a la barrera cutánea. Durante la adolescencia, cuando los niveles de producción de andrógenos son máximos, la hiperactividad de estas glándulas puede contribuir a la aparición del característico acné.




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Por otro lado, se activa un nuevo tipo de glándulas sudoríparas. Durante la infancia, únicamente son funcionales las glándulas ecrinas, responsables de producir un sudor principalmente formado por agua y sales, cuya función es contribuir al enfriamiento corporal mediante la evaporación. Sin embargo, la adrenarquia inicia la actividad de las glándulas apocrinas, concentradas en las axilas, ingles y región perianal, que generan un sudor más complejo y no relacionado con la regulación térmica.




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Un buffet libre para los microorganismos

El sudor apocrino es un líquido turbio y ligeramente viscoso, rico en lípidos y que contiene, además, proteínas, carbohidratos y amonio. Si bien esta secreción es inodora por sí misma, sus moléculas orgánicas actúan de sustrato para diversos microorganismos que habitan en la piel y que las pueden convertir en ácidos grasos volátiles, compuestos azufrados y otras moléculas odorantes, responsables del característico “olor a sudor”.

Se ha comprobado que los eventos dérmicos que ocurren en torno a la adrenarquia y la pubertad provocan un cambio en las poblaciones de microorganismos que viven en nuestra piel. Así, mientras en edades tempranas se puede encontrar una amplia variedad de bacterias, incluyendo géneros como Neisseria, Streptococcus o Moraxella, conforme la persona madura estos son desplazados por bacterias con preferencia por sustratos lipídicos, como Cutibacterium, Corynebacterium y Turicella.

El olor adolescente es multifactorial

Como el sudor apocrino y la actividad de la microbiota sobre él son los principales responsables del olor a sudor, es lógico pensar que habrá diferencias cuantitativas y cualitativas importantes entre personas, dependiendo de la cantidad de sudor que produzcan, de su composición exacta y de qué microorganismos predominen en su piel. Ahora bien, si todos estos factores nos acompañarán durante toda nuestra vida adulta, ¿por qué nos parece que el olor corporal tiende a ser más intenso en los adolescentes?

La respuesta a esta pregunta solo puede surgir de la especulación, ya que no está realmente demostrado que los adolescentes tengan un olor más fuerte que los adultos.

En primer lugar, la producción general de andrógenos es máxima durante este periodo, fomentando la secreción apocrina y sebácea, antes de comenzar a reducirse paulatinamente en torno a los 25 o 30 años.

Además, el sudor apocrino tiene un fuerte componente emocional (ya que es estimulado en gran medida por el neurotransmisor noradrenalina), y la adolescencia es una etapa de la vida marcada por grandes altibajos emocionales.

Por último, los prepúberes y púberes suelen tener una mayor actividad tanto física como metabólica, produciendo gran cantidad de calor corporal y, por tanto, teniendo mayor necesidad de enfriar el cuerpo mediante evaporación. Si bien el sudor ecrino no aporta apenas sustratos para ser convertidos en moléculas olorosas por la microbiota, sí puede contribuir a mantener su microambiente húmedo, favoreciendo así la proliferación de hongos y bacterias.

Finalmente, debe considerarse también el hecho de que, en algunos casos, niños y niñas pueden no tener aún plena consciencia de su propio olor, de las convenciones sociales o del valor de las rutinas de higiene. Es lógico, pues vienen de una etapa en la que asocian la limpieza con la ausencia de suciedad visible, y no con unos olores que, hasta ese momento, no producían.

Es posible que, en algunos casos, los cambios asociados a la adrenarquia marquen el inicio de un proceso de adaptación de sus propios hábitos de higiene corporal. Por supuesto, en esto tiene una gran influencia el entorno en el que se ha desarrollado la infancia y cualquier generalización sería, cuanto menos, imprudente.

En definitiva, el olor adolescente es el resultado de una compleja interacción entre el sistema endocrino, la piel y sus microorganismos. Una demostración de que, incluso cuando nuestro cuerpo empieza a cambiar, nunca trabaja solo. Aunque a veces el resultado se haga notar más de lo que nos gustaría.

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Rick Visser no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Las claves fisiológicas del ‘olor adolescente’ – https://theconversation.com/las-claves-fisiologicas-del-olor-adolescente-293557