El ayuno 16:8 podría ser más flexible de lo que pensábamos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Díaz-Ruiz, Jefe de Grupo, Laboratorio de Gerontología Celular y Molecular, IMDEA NUTRICIÓN

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Es difícil mirar a nuestro alrededor y no encontrar a alguien que esté practicando ayuno intermitente. El secreto del éxito de estas estrategias, que han calado con fuerza en la sociedad, reside en que parece más fácil aguantar períodos de tiempo (razonables) sin comer que controlar la cantidad y/o la calidad de lo que comemos.

Y quizá aquí esté el verdadero atractivo: que el ayuno intermitente ofrece muchas de las ventajas fisiológicas, y también moleculares –a estas alturas, ¿quién no sabe ya lo que es ese proceso de limpieza celular llamado autofagia?–, de las dietas tradicionales incluso sin tener que reducir la cantidad de calorías ingeridas.

Hay, sin embargo, un inconveniente: su popularidad ha crecido tan deprisa que supera la capacidad de la ciencia para responder a todas las preguntas que plantea. Son frecuentes las conversaciones de café donde se intenta adivinar cuántas horas hay que ayunar, cuándo hay que hacerlo, cuánto importa lo que comemos o si funciona igual en hombres y mujeres, sin que nadie parezca tener una respuesta muy clara.

Desafortunadamente, la investigación nos recuerda que separar el efecto de cada factor es complejo, y que no hay una sola respuesta a cada uno de esos interrogantes. Pero antes de abordar la cuestión, hagamos un breve repaso a la historia.

Ayuno y longevidad, toda una vida juntos

La relación entre comer menos y vivir más no es nueva. Ya hace más de 100 años que los endocrinos Thomas Osborne y Lafayette Mendel mostraron que una desaceleración en el crecimiento extendía la esperanza de vida en ratas. Y en la década de 1930, se descubrió el impacto que la restricción de proteínas ejercía sobre la la esperanza de vida.

Aunque la longevidad es demasiado compleja como para explicarla a partir de un solo factor, estos estudios nos plantean una pregunta que la ciencia lleva décadas respondiendo: ¿puede la cantidad que comemos influir en cuánto y, sobre todo, en cómo envejecemos?

Hoy sabemos que los efectos de una restricción calórica moderada y mantenida en el tiempo son numerosos, comprendiendo no sólo una mejora de la sensibilidad a insulina, la función inmune, o la coordinación motora, sino que además retrasan la aparición de enfermedades crónicas asociadas a la edad, incluida la incidencia de tumores.

Pero más allá de las calorías per se, el interés por la relación ayuno-longevidad nos llevó a otra cuestión: ¿y si no solo importara cuánto comemos, sino también cuándo comemos? Y es que la evidencia sugiere que el alineamiento de la ingesta con nuestro ritmo circadiano natural también podría ser beneficioso.

Y así, respondiendo a estas preguntas, irrumpieron las estrategias de ayuno intermitente, y especialmente el protocolo de ayuno 16:8 o TFR (siglas de Time-Restricted Feeding), que consiste en comer durante una ventana de 8 horas y ayunar las 16 restantes. Esta popular estrategia cobra una relevancia especial para ayudar a combatir grandes retos de salud como la obesidad, la diabetes tipo 2 o el hígado graso.

¿Hay que hacerlo todos los días?

A diferencia de la mayoría de las investigaciones, centradas en evaluar si el esquema 16:8 funciona mejor por la mañana, por la tarde o según el cronotipo de cada persona, la hipótesis de trabajo recientemente publicada en Molecular Metabolism fue distinta: ¿podríamos introducir jornadas de descanso en el esquema 16:8 y lograr los mismos beneficios?




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Esta idea de esquemas 16:8 intermitentes (donde no fuese necesario practicarlo todos los días) se respaldaba en varias evidencias anteriores. En primer lugar, en modelos como la mosca de la fruta, su implementación preservó el efecto sobre la extensión de la esperanza de vida. En segundo lugar, trabajos recientes han confirmado que el TFR intermitente es capaz de reprogramar el metabolismo tanto en el músculo esquelético como en el corazón. Y por último, estudios previos han puesto de manifiesto el secreto de la “memoria” del metabolismo, particularmente de la memoria del ayuno, y que podría jugar un papel esencial en el mantenimiento de los beneficios cuando el ayuno no se practica de forma diaria.

Con esta base, nuestro equipo de IMDEA Nutrición, en colaboración con el el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y la Universidad Complutense de Madrid, decidió introducir pautas de descanso en el esquema 16:8 en un contexto de obesidad y enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica.

Para ponerlo a prueba, diseñamos dos formas sencillas de organizar los días de descanso: una estrategia 2:1 (dos días de esquema 16:8 y uno libre) y un enfoque 5:2 (cinco días de esquema 16:8 y dos libres). Ambas opciones permiten disfrutar de un promedio de 10 días de descanso al mes, que no es poco.

Los hallazgos de nuestro estudio demostraron que incluir estos días de descanso preserva los beneficios metabólicos frente al grupo que padece diariamente el esquema 16:8. Al dar un respiro al cuerpo, se siguen logrando mejoras como la reducción del peso corporal, mayor sensibilidad a insulina, mayor flexibilidad metabólica o mejor rendimiento físico. A nivel molecular, se confirmó que la autofagia se mantiene activa.

Ayuno 16:8 con sentido común: romper la rutina funciona

Este estudio aporta una nueva visión sobre la relevancia nutricional del ayuno intermitente, con una cierta dosis de tranquilidad y sentido común, sin necesidad de practicarlo como una penitencia diaria.

No obstante, conviene seguir siendo cautos, puesto que el ayuno no es capaz por sí solo de revertir todos los efectos de una dieta desfavorable y, aunque pueda parecer una práctica inocua, conviene consultar previamente con un profesional sanitario en personas con determinadas patologías o tratamientos.

De hecho, uno de los mensajes más interesantes del trabajo fue precisamente ese: los beneficios del esquema 16:8 (tanto diario como con descansos) fueron claramente inferiores si los comparamos con el grupo que vuelve a una dieta control equilibrada.

Tenemos también que ser prudentes al trasladar los resultados de ratones a personas, aunque la evidencia sugiere que los esquemas flexibles pueden seguir siendo valiosos. La clave puede no estar en llevar la disciplina al extremo, sino en encontrar un ritmo que beneficie a nuestro cuerpo y que sea sostenible con nuestro estilo de vida y una dieta equilibrada.

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El laboratorio de Alberto Díaz-Ruiz ha recibido fondos (i) del proyecto de I+D+i PID2023-149471OB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por “FEDER Una manera de hacer Europa” y “FEDER/UE”; (ii) de los proyectos de I+D+i (RYC2021-033751-I y CNS2023-144419) financiados por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y “Unión Europea NextGenerationEU/PRTR”; (iii) del proyecto CD24/00068 financiado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y cofinanciado por la Unión Europea; y (iv) del proyecto PEJ-2023-AI/SAL-GL-28836 financiado por la Comunidad de Madrid y cofinanciado por la Unión Europea.

Sirvo como miembro del consejo cientifico de IMDEA-Alimentacion. Sin embargo, en esa posicion no tengo ninguna influencia en el disenyo o ejecucion del proyecto descrito en este trabajo, y solo he sabido de el una vez completo.
Como miembro del consejo cientifico no participo en ninguna decision pertinente a financiacion del centro o proyectos.

Lourdes Herrera Quintana y Marta Garrido Novelle no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. El ayuno 16:8 podría ser más flexible de lo que pensábamos – https://theconversation.com/el-ayuno-16-8-podria-ser-mas-flexible-de-lo-que-pensabamos-293128

Dormir para no olvidar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Inés Moreno González, Profesora Titular UMA, CIBERNED, IBIMA, Universidad de Málaga

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Desde tiempos inmemoriales, el sueño se ha considerado uno de los grandes pilares de la salud. Ya en el año 1607, William Vaughan lo describía como una cura para fortalecer el espíritu y aliviar la tristeza. En paralelo, la humanidad siempre ha buscado en este fenómeno un significado más allá de la pura fisiología, como vemos en El sueño, de Pablo Picasso, y en otras obras de arte. Pero ¿conocemos realmente los mecanismos del sueño y qué relación guarda con la memoria y el olvido?

¿Por qué dormimos?

Pese a los numerosos avances científicos, hoy en día no podemos afirmar con certeza cuál es el verdadero motivo por el que surgió el sueño a lo largo de la evolución. No obstante, considerando que el acto de dormir consume cerca de un tercio de nuestra vida, resulta lógico pensar que desempeña funciones clave, entre las que destacan la consolidación de la memoria y la limpieza metabólica del cerebro.

El sueño se divide en dos fases principales: el sueño sin movimientos oculares rápidos y el sueño de movimientos oculares rápidos (REM, del inglés Rapid Eye Movement). El primero de ellos transcurre durante la primera mitad de la noche y se divide en tres subetapas: N1, N2 y, el más profundo, el sueño N3 o sueño de ondas lentas (SWS, del inglés Slow Wave Sleep). Por su parte, el sueño REM predomina en la segunda mitad de la noche.

La memoria se fija mientras dormimos

El cerebro no se detiene durante la noche. Precisamente mientras dormimos es cuando tiene lugar una de sus principales funciones: la consolidación de la memoria. Durante el sueño, el cerebro activa un complejo circuito que permite fijar recuerdos recientes y predispone a determinadas neuronas a estar preparadas para aprender cosas nuevas. Esto sucede, sobre todo, durante el sueño SWS.

Limpieza nocturna

Durante el día, nuestro cerebro, un órgano que tan solo ocupa un 2 % de la masa corporal, consume cerca del 20 % de la energía diaria total. Este intenso ritmo metabólico genera una gran cantidad de residuos que deben ser eliminados, una función de la que se ocupa el sistema glinfático. El líquido intersticial que fluye a través de él arrastra los desechos de las neuronas hacia los vasos sanguíneos. Este proceso, al igual que la consolidación de la memoria, se produce fundamentalmente durante el sueño SWS.

Dormir para no olvidar

La privación del sueño cuadriplica el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, el tipo de demencia más frecuente del mundo. De hecho, se estima que cerca del 50 % de los pacientes con esta patología sufren problemas para dormir o tienen modificaciones de su patrón de sueño .

Esta relación se debe, en gran medida, al deterioro de las funciones realizadas durante el sueño. Por un lado, un área clave para la consolidación de la memoria es el hipocampo, que es, precisamente, una de las primeras regiones afectadas por el alzhéimer. Si a esto se le suma que con las enfermedades neurodegenerativas disminuye la calidad del sueño (sueño fragmentado o con menos de 6 horas de duración), el fallo en el procesamiento de los recuerdos se acentúa, lo que acelera el deterioro cognitivo.

Por otro lado, la proteína tau y el péptido β-amiloide, implicados directamente en la patología del alzhéimer, se comportan como desechos metabólicos. Si no se eliminan de nuestro cerebro cada noche de forma correcta a través del sistema glinfático, se acumulan y resultan tóxicos para el cerebro, contribuyendo así al desarrollo de la enfermedad.

¿Podemos modificar nuestro sueño?

En la actualidad disponemos de múltiples terapias, tanto farmacológicas como no farmacológicas.

En el ámbito farmacológico, los somníferos más tradicionales son las benzodiacepinas. Sin embargo, su uso altera y empobrece las fases profundas del descanso, por lo que comprometen los procesos de plasticidad sináptica y la consolidación de la memoria. Su consumo continuado está asociado al deterioro cognitivo y al desarrollo de demencia. Por otra parte, destaca el papel de la melatonina, la hormona que regula fisiológicamente nuestro reloj biológico, ya que su producción durante las primeras horas de oscuridad induce el sueño.

A nivel terapéutico, el uso de melatonina de liberación prolongada ha demostrado una notable mejoría en la calidad del sueño. Además, la melatonina está ligada a efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Finalmente, destacan también los antagonistas duales de los receptores de orexina, fármacos de reciente generación que actúan bloqueando a la orexina, un neuropéptido encargado de promover la vigilia y mantenernos despiertos y alerta durante el día.

En el ámbito no farmacológico, la terapia cognitivo-conductual para el insomnio permite un abordaje médico de primera línea que reeduca los hábitos de sueño con eficacia. Estudios recientes en pacientes de alzhéimer indican que las pautas de sueño dirigidas a aumentar la actividad del SWS reduciría los niveles de β-amiloide en sangre y mejoraría la consolidación de la memoria durante la noche.

Más allá de las herramientas clínicas, a día de hoy seguimos desentrañando cómo funciona exactamente un proceso como el sueño al que le dedicamos un tercio de nuestra vida. Lo único indiscutible es que reclama tiempo. Y solo durmiendo las horas suficientes lograremos proteger nuestra capacidad de recordar.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Dormir para no olvidar – https://theconversation.com/dormir-para-no-olvidar-292826

Los gatos en la calle generan riesgos para la salud pública

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Clavero Pineda, Investigador Científico CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

El gato doméstico (Felis catus) es una de las mascotas más frecuentes en el mundo, que se estima que alberga entre 600 y 1000 millones de ejemplares. La relación que mantienen con los humanos es mucho más flexible que la de otras mascotas. Algunos viven siempre en casa, otros salen de vez en cuando a explorar el exterior, otros viven en la calle y visitan hogares humanos, muchos viven en la calle pero son cuidados por personas y otros están asilvestrados.

La enorme cantidad de estos felinos y la variedad de formas en las que viven hacen que puedan convertirse en un riesgo para la salud pública. Por suerte, es algo que tiene solución.

En España se cree que hay unos 6 millones de gatos viviendo en hogares. De estos, en torno al 30 % accede al exterior sin supervisión. Existen, además, al menos 125 000 colonias felinas, con más de 1,8 millones de individuos que pasan toda su vida en la calle, pero que reciben alimento y cuidados.

Las mascotas han ido adquiriendo un papel cada vez más importante en las familias. Por ello muchos países han desarrollado leyes encaminadas a garantizar su bienestar. En el caso de los gatos las normas han ido a menudo más allá del ámbito doméstico para proteger a los que viven en calles y campos. En estos supuestos, la ley no hace sino acentuar y cronificar un problema ambiental de primer orden, demasiadas veces minimizado.

Que los gatos estén en la calle genera serios impactos, pero también es un problema para ellos mismos. Los felinos de exterior viven menos y peor que los caseros, contraen más enfermedades, sufren más heridas, y a menudo tienen muertes violentas.

Gato y lavandera (1893), obra de Bruno Liljefors.

Más allá de la depredación

El conocimiento sobre la depredación por gatos en sistemas naturales y sus consecuencias sobre las poblaciones de presas es copioso y sólido. El conflicto entre gatos y la conservación de la fauna tiene una larga historia y ha recibido una importante atención mediática.

Sin embargo, es mucho menos conocido por el público que la presencia de gatos en el exterior genera importantes riesgos para la salud pública. Son problemas que también están bien documentados en la literatura científica.

Los gatos pueden transmitir más de una veintena de patologías a las personas. En la mayoría de ellas actúan de intermediarios, llevando enfermedades de la fauna silvestre hacia los humanos, convivan o no con ellos.

Entre los patógenos que las personas podemos recibir de los gatos hay virus, bacterias y hongos.

En España, hoy en día, el principal problema de salud ligado a los gatos es el de los parásitos. Los felinos forman parte del ciclo de parásitos cuando interactúan con la fauna silvestre y los transmiten a través de sus heces. De ahí siguen diversos itinerarios hasta acabar siendo ingeridos por personas.

El peligro de los parásitos transmitidos por gatos

Toxocara es un género de gusanos nematodos que en humanos pueden provocar serios problemas de salud, como los síndromes de larvas migradoras viscerales y oculares. Las infecciones por este parásito se consideran una enfermedad emergente asociada a la infancia y a la presencia de gatos callejeros.

Los hábitos de los gatos a la hora de depositar sus excrementos, enterrándolos en sustratos finos y sueltos, facilitan que los parásitos lleguen a las personas, especialmente a niñas y niños. Los estudios realizados hasta la fecha muestran que una proporción muy elevada de los areneros destinados al juego infantil, en ocasiones más del 90 %, están contaminados con Toxocara cati.

Por su parte, Toxoplasma gondii es un parásito unicelular que solo se reproduce sexualmente y genera formas de resistencia (ooquistes) en el intestino de felinos. Los gatos que han contraído el parásito liberan ooquistes en sus heces durante un corto periodo de tiempo (pocas semanas), pero expulsan millones de ellos, viables en el medio durante prolongados periodos.

Como resultado, los ooquistes viables son prácticamente ubicuos, y su densidad puede alcanzar varios cientos por metro cuadrado. Los humanos adquirimos Toxoplasma a través de ooquistes del sustrato, de alimentos contaminados con ellos, fundamentalmente vegetales mal lavados, o por el consumo de carne de animales que previamente se contaminaron con ooquistes. Así que, independientemente de la ruta, el origen de la infección es siempre el gato.

La toxoplasmosis se ha considerado tradicionalmente inocua para personas con un sistema inmunitario sano, en las que el parásito pasa a enquistarse en el músculo y el tejido nervioso. Sin embargo, existe ya una abundante evidencia científica acumulada sobre la relación entre la presencia de quistes de Toxoplasma y diferentes problemas de salud, particularmente con el desarrollo de esquizofrenia.

La evidencia epidemiológica es rotunda, y se estima que parásito podría estar detrás de un 20 % de los casos de esta enfermedad.

Los gatos, mejor en casa

Todos los problemas mencionados hasta ahora se asocian a que los gatos salgan a la calle o vivan en ella. Si permanecen en casa no se exponen a peligros, no matan a otros animales y dejan de formar parte de los circuitos de circulación de muchos patógenos.

Eliminar el tránsito de los gatos entre el hogar y el exterior puede generarles estrés, pero este desaparece en pocos días y mejora notablemente con enriquecimiento ambiental y juego.

Pero no todos los gatos pueden ser confinados. La Ley 7/2023 de bienestar animal prohíbe, en su artículo 42, el confinamiento de los gatos que forman parte de colonias felinas y la reubicación de estas. La prohibición de la reubicación contempla algunas excepciones, como la que se da cuando “la ubicación [de los gatos] en libertad suponga un riesgo contra la salud y la seguridad de las personas”.

Lo expuesto anteriormente muestra que esos riesgos para la salud son importantes y particularmente graves para la infancia. Sería importante reubicar todas las colonias felinas situadas en el entorno de lugares de juego de niñas y niños.

Lo deseable, en realidad, sería reformar la Ley 7/2023 para ampliar las opciones de gestión de gatos callejeros. Por ejemplo, debería contemplarse la creación de recintos cerrados en los que los gatos puedan ser cuidados y estar seguros, evitando daños a otros animales y minimizando los riesgos para la salud pública.

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Miguel Clavero Pineda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Los gatos en la calle generan riesgos para la salud pública – https://theconversation.com/los-gatos-en-la-calle-generan-riesgos-para-la-salud-publica-293583

¿Qué hacer ante un vertido o un riesgo químico? Prevención y formación de la ciudadanía para reducir los daños

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xavier Giménez Font, Profesor Titular, Química Física, Universitat de Barcelona

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En mayo de 2025, unas 150 000 personas de cinco municipios del Garraf y el Penedès (Cataluña) pasaron siete horas encerradas en casa. El incendio de un almacén de productos para piscinas en Vilanova i la Geltrú, con unas 70 toneladas de cloro, había generado una nube tóxica. Días después, cerca de 80 000 vecinos de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) recibieron la misma orden por el fuego en una nave de productos químicos.

No son casos aislados. España cuenta con más de 800 instalaciones sujetas a la normativa europea Seveso, que regula las industrias con sustancias peligrosas. Cataluña concentra el mayor número de las de riesgo alto, sobre todo en el polo químico de Tarragona. Allí, en enero de 2020, la explosión de un reactor de la empresa IQOXE mató a tres personas.

El riesgo químico no viaja solo por el aire: también llega por vertidos a ríos y al mar, por accidentes en el transporte de mercancías peligrosas o por episodios cotidianos, como las fugas de cloro en piscinas.

Cómo se previenen y se gestionan los accidentes

La prevención empieza mucho antes del accidente: con inspecciones, planes de autoprotección en cada empresa, distancias de seguridad aplicadas en el urbanismo y planes de emergencia exterior que coordinan protección civil, bomberos, sanidad y ayuntamientos. Un buen ejemplo son los planes de protección civil de la Generalitat de Catalunya por accidentes químicos en industrias PLASEQCAT y PLASEQTA.

Cuando ocurre un incidente, la respuesta depende de la sustancia y del viento. Ante una nube tóxica lo habitual es confinar a la población, no evacuar: un edificio cerrado protege más que la calle o un coche atascado. El aviso llega hoy al móvil mediante el sistema ES-Alert y, en zonas industriales, también por sirenas.

Los efectos de los escapes de productos químicos van desde la irritación de ojos y vías respiratorias hasta quemaduras o intoxicaciones graves. Otros, como la contaminación de suelos, acuíferos o alimentos, aparecen a largo plazo. Aquellos que sufren primero las consecuencias son los trabajadores y los equipos de emergencia; después, los vecinos y el medio natural.




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La importancia de comunicar adecuadamente y con ciencia

La conciencia del riesgo debe llegar a todos: a la población, que debe saber qué hacer; a empresas y administraciones, obligadas a informar con transparencia; a escuelas, residencias y centros sanitarios, que necesitan planes propios; y a los medios, que amplifican el mensaje.

La ciencia es imprescindible en el estudio del vertido. Los modelos de dispersión anticipan hacia dónde irá la nube; la toxicología fija a partir de qué concentración hay daño; y las redes de sensores indican cuándo se puede volver a la normalidad.

Pero no basta con conocer su evolución: hay que saber contarlo. He participado en entrevistas de televisión, radio y prensa escrita para explicar, entre otros, los incidentes del Garraf de 2025 y la explosión de IQOXE del 2020. La experiencia se repite: a los expertos solo se nos llama cuando el accidente ya ha ocurrido, con la presión de responder en minutos. Esa inmediatez va en detrimento de la madurez del mensaje: se estiman cifras o se simplifica demasiado rápido, con el resultado de que, quizás, se comunica una alarma demasiado elevada o demasiado pequeña.

Los científicos especializados en comunicación han de colaborar de forma estable con la Administración, los cuerpos de prevención y seguridad y, sobre todo, con los medios. Eso supone participar en la redacción de los planes y de los avisos a la población, preparar con antelación explicaciones para los escenarios más probables, formar a periodistas en conceptos básicos –como, por ejemplo, en niveles de toxicidad y dispersión de contaminantes– y contar con portavoces científicos reconocidos antes de la crisis. Cuando llega el accidente ya no hay tiempo para ganarse la confianza: tiene que existir antes.




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Formar a la ciudadanía y proteger a los más vulnerables

A saber actuar se aprende. Ante un aviso: es importante entrar en el edificio más cercano, cerrar puertas y ventanas, apagar ventilación y aire acondicionado, seguir los canales oficiales y no salir hasta que se indique. Y, aunque cueste, no ir a buscar a los niños a la escuela: allí están protegidos. Los simulacros periódicos en colegios, empresas y barrios convierten estas pautas en reflejos.

Algunos colectivos requieren medidas especiales. Escuelas infantiles, residencias, hospitales y centros de día necesitan planes adaptados, porque confinar o evacuar personas con movilidad reducida exige tiempo y personal. También las personas con asma, las embarazadas, quienes viven solos o quienes no entienden bien el idioma de los avisos.

A raíz de una nube corrosiva en Igualada (provincia de Barcelona), en 2015, sobre la que también fui entrevistado en televisión, el confinamiento se levantó en dos horas para la mayoría, pero se mantuvo en guarderías y para mayores, embarazadas y enfermos respiratorios.

Algunos bulos frecuentes que conviene tener presentes

Es necesario considerar aquí falsas creencias que, de acuerdo con mi experiencia, pueden dar lugar actuaciones erróneas. Estas son algunas de ellas:

  • “Si no huele, no hay peligro”. Algunos gases tóxicos apenas huelen, y además el olfato se acostumbra a olores no muy intensos.

  • “Conviene abrir las ventanas para ventilar”. Al contrario: deben permanecer cerradas.

  • “Una mascarilla FFP2 protege”. Filtra partículas, no gases.

  • “El color de la nube indica su toxicidad”. Un humo negro puede ser poco tóxico y un gas invisible, muy peligroso. La única ventaja de una nube de color es que puede seguirse su evolución más fácilmente, pero siempre se debe estar atento a las indicaciones.

  • “Beber leche protege”. Esta afirmación no tiene base científica.

  • Mensajes de WhatsApp que anuncian evacuaciones o víctimas: solo hay que fiarse de las fuentes oficiales.

Aspectos a mejorar

Aunque la seguridad ha mejorado de manera muy notoria, es cierto que queda trabajo por hacer. Muy sucintamente, se debe trabajar en los siguientes aspectos: aportar información rápida, transparente y por un canal oficial único; elaborar planes específicos para colectivos vulnerables; realizar simulacros abiertos a la población; desarrollar un urbanismo que mantenga distancias entre industria y viviendas; publicar datos públicos de calidad del aire y del agua e integrar la ciencia en la gestión, no solo consultarla después de un accidente.

El riesgo cero no existe, pero una buena prevención y una ciudadanía que sabe qué hacer reducen mucho el daño.


Este artículo forma parte de una serie dedicada a comprender mejor los riesgos, las crisis y las emergencias, y el papel clave de la comunicación para afrontarlos. Es fruto de la colaboración con la Cátedra Universitat de Barcelona-Diputació de Barcelona sobre Comunicación clara aplicada a las Administraciones Públicas.

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Xavier Giménez recibe fondos de la Universitat de Barcelona, Generalitat de Catalunya, Gobierno de España y Unión Europea, para proyectos de docencia e innovacion docente, investigación, divulgación cientifica, desarrollo profesional y transferencia de conocimiento.

– ref. ¿Qué hacer ante un vertido o un riesgo químico? Prevención y formación de la ciudadanía para reducir los daños – https://theconversation.com/que-hacer-ante-un-vertido-o-un-riesgo-quimico-prevencion-y-formacion-de-la-ciudadania-para-reducir-los-danos-293758

La IA no transforma a las empresas: lo hace su capacidad para aprender a cambiar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Manuel de Haro García, Profesor titular, Organización de Empresas (RR.HH. y Comportamiento Organizacional), Universidad Miguel Hernández

Andrii Yalanskyi/Shutterstock

En España, el 21,1 % de las empresas de diez o más empleados ya utilizaba IA en el primer trimestre de 2025 frente al 12,4 % del año anterior, según el Instituto Nacional de Estadística. La adopción crece deprisa. Pero esa cifra no indica si la tecnología mejora tareas aisladas o cambia de verdad cómo funcionan las organizaciones.

Usar algo no es lo mismo que tener capacidad

Los investigadores Constance Helfat y Sidney Winter distinguen entre dos tipos de capacidades: las ordinarias, que son las que permiten que una empresa funcione (atender clientes, fabricar un producto o seleccionar personal), y las dinámicas, que realmente modifican cómo se podrá funcionar mañana.

Cuando una empresa incorpora de forma estable la IA para redactar textos o clasificar incidencias, puede estar desarrollando una capacidad ordinaria: gana eficiencia, pero el proceso básico continúa siendo el mismo.

Una capacidad dinámica aparece, en cambio, cuando la empresa usa lo aprendido para rediseñar y mejorar ese proceso: qué tareas resuelve la IA, cuáles necesitan a una persona, cómo se comprueban los resultados o qué nuevas habilidades hacen falta. Winter definió las capacidades dinámicas como las que crean, amplían o cambian las capacidades ordinarias.

Aprender a cambiar, no sólo cambiar

Pero todavía existe un nivel más: las capacidades dinámicas de orden superior. Estas son las que mejoran la propia manera de cambiar e implican la aparición de un método repetible para detectar oportunidades, experimentar, evaluar resultados y compartir lo aprendido. El sociólogo Oliver Schilke las estudió como capacidades de segundo orden. No basta con aprender a utilizar una aplicación: hay que aprender a aprender con tecnologías que seguirán evolucionando.

Un meta análisis, un tipo de investigación que reúne y compara los resultados de muchas investigaciones anteriores, publicado en 2016 analizó 82 muestras con datos de 22 320 organizaciones. Su conclusión fue clara: las empresas que además de cambiar aprenden a mejorar su forma de cambiar obtienen mejores resultados. Esto ocurre, en parte, porque ese aprendizaje les permite desarrollar formas más eficaces de rediseñar sus procesos y adaptarse. Rediseñar un proceso aporta valor pero saber rediseñar procesos una y otra vez aporta más.

El mismo estudio puso de manifiesto que en los sectores con más cambio tecnológico estas capacidades no dan mayor ventaja. Cuando todas las empresas están obligadas a adaptarse, la adaptación deja de ser una ventaja y pasa a ser el precio de seguir compitiendo.

Lo que demuestra la IA (y lo que no)

Los estudios recientes confirman que la IA generativa mejora tareas concretas. En un experimento publicado en Science, Shakked Noy y Whitney Zhang comprobaron que ChatGPT redujo un 40 % el tiempo empleado por 453 profesionales en tareas de redacción, y elevó un 18 % la calidad de sus textos.

Otro estudio, publicado en 2025 y basado en 5 172 agentes de atención al cliente, mostró que un asistente de IA aumentó un 15 % el número de problemas resueltos por hora, sobre todo en los trabajadores con menos experiencia.

Hay que prestar atención a que estos resultados afectan a tareas y puestos concretos, pero no a toda la empresa. Según una revisión de la OCDE, la IA generativa puede automatizar tareas y estimular la innovación, pero no basta con dar acceso a la herramienta: para aprovechar todo su potencial, hacen falta cambios en la organización del trabajo, los procesos y las competencias.

El riesgo de no pasar de las pruebas piloto

Muchas empresas acumulan pruebas piloto: un asistente para recursos humanos, un chatbot para clientes y algún proyecto que continúa llamándose piloto pese a que ya nadie recuerda quién lo lanzó.

Un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de 2025, encontró que el 95 % de los proyectos de IA generativa en empresas todavía no generan un impacto medible en sus resultados.

Experimentar está bien, el problema está en que cada departamento aprenda por su cuenta y ese conocimiento no se comparta. Hay movimiento, pero no necesariamente se está generando una capacidad dinámica.

Un mismo ejemplo ilustra los tres niveles:

  1. Usar la IA para redactar ofertas de empleo es una capacidad ordinaria.

  2. Rediseñar el proceso de selección incorporando la IA con supervisión humana es una capacidad dinámica de primer orden.

  3. Crear un procedimiento para experimentar, evaluar el efecto en la calidad y la equidad del proceso de selección y trasladar lo aprendido a otros procesos es una capacidad de orden superior.

La pregunta que importa

A medida que la IA se abarate y se extienda, tener acceso a ella dejará de ser una ventaja. La verdadera ventaja será aprender antes (que las otras organizaciones) y mejor (con la IA). Antes de comprar una herramienta de IA conviene responder estas cinco preguntas:

  1. Qué problema queremos resolver.

  2. Con qué indicador mediremos el resultado.

  3. Qué tareas habrá que rediseñar.

  4. Cómo se compartirá lo aprendido.

  5. Quién decide si el proyecto se amplía o se abandona.

La inteligencia artificial generativa puede redactar un correo, resumir una reunión o proponer una solución. Pero no puede decidir por sí sola qué procesos se deben cambiar, qué prácticas conviene abandonar, ni qué aprendizajes merece la pena compartir.

Por eso, la pregunta no es cuánta IA hemos incorporado, sino ¿estamos construyendo una organización capaz de aprender a cambiar, o simplemente estamos añadiendo nuevas herramientas a los viejos problemas?

La respuesta no estará en las licencias adquiridas ni en las presentaciones sobre innovación, sino en lo que la empresa se atreva a rediseñar a partir de la IA.

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José Manuel de Haro García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La IA no transforma a las empresas: lo hace su capacidad para aprender a cambiar – https://theconversation.com/la-ia-no-transforma-a-las-empresas-lo-hace-su-capacidad-para-aprender-a-cambiar-287767

A más competencia, más barreras: ¿cómo cambian los términos de la relación comercial entre China y Europa?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Vázquez Rojo, Doctor en Economía. Profesor e Investigador en la UCJC, Universidad Camilo José Cela

La Unión Europea y China han dado un primer paso para contener sus crecientes tensiones comerciales. Tras varios días en los que el Parlamento Europeo ha reclamado una política más firme hacia Pekín y Francia y Alemania han propuesto nuevas herramientas de defensa comercial, ambas partes alcanzaron el pasado 12 de octubre un acuerdo para limitar las importaciones de coches híbridos procedentes de China.

El entendimiento permite frenar, al menos temporalmente, una escalada comercial, pero no resuelve el problema de fondo: la creciente competencia china en algunas de las principales industrias europeas.

Para entender este giro hay que empezar analizando lo que ocurre dentro de China.

Lo que pasa en China no se queda en China

China tiene más peso en la inversión y la producción mundial que en el consumo. Representa alrededor del 16,5 % del PIB mundial, el 26 % de la inversión y el 32 % de la producción manufacturera, frente a apenas el 12 % del consumo privado.

Este desequilibrio también se refleja en el comercio internacional: aproximadamente el 14 % de las exportaciones mundiales de mercancías provienen de aquel país, pero solo el 10 % de las importaciones llegan allí.

La producción industrial china se especializa

Durante años, el crecimiento de China benefició a buena parte de la industria europea. Mientras Europa importaba productos baratos (textiles, muebles, juguetes), sus empresas encontraban en China un enorme mercado para vender maquinaria especializada, automóviles y productos químicos
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Pero esta relación ha cambiado. China ha pasado de fabricar principalmente productos de bajo coste a competir con productos con mayor valor añadido, como automóviles, baterías, maquinaria, electrónica o productos químicos. De hecho, en 2025 superó por primera vez a Alemania como primer exportador mundial de máquinas-herramienta, uno de los sectores tradicionales de la industria alemana.

Otro ejemplo de especialización lo encontramos en la industria automotriz. Hoy por hoy tiene capacidad para fabricar más de 55 millones de vehículos al año, aunque en 2025 produjo unos 34,5 millones. Entre enero y agosto de 2026 ha fabricado 20,3 millones, de los que vendió 13,2 millones en su mercado interno y exportó 7,15 millones. En términos de evolución de las ventas, mientras las exportaciones crecieron casi un 67 %, las ventas internas cayeron cerca de un 22 %.




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El segundo shock chino llega a Europa

El crecimiento de las exportaciones industriales de China y una mayor competencia global en productos complejos se conoce como China shock 2.0. Este proceso hace que la estructura exportadora china se parezca cada vez más a la europea, especialmente en maquinaria y automoción.

Con ello, aumenta la competencia dentro del mercado de la UE y en terceros países. Además, como China fabrica cada vez más productos que antes importaba, se reducen las oportunidades de exportación de las empresas europeas al mercado chino.

El cambio se refleja en la balanza comercial. El déficit de la UE con China ha pasado de unos 150 000 millones de euros en 2015 a casi 372 000 millones en 2025. Y buena parte de las importaciones europeas procedentes de aquel país ya se concentra en maquinaria, electrónica y otros productos industriales.

Paradójicamente, que haya productos y componentes chinos más baratos beneficia a los consumidores europeos y reduce los costes de muchas empresas europeas. Sin embargo, la creciente competencia puede dificultar las ventas, reducir la inversión y poner en riesgo actividades industriales que durante décadas han sido fundamentales para la economía de Europa.

Europa busca responder

La preocupación europea lleva años traduciéndose en nuevas medidas comerciales. En 2024, Bruselas impuso aranceles adicionales a los coches eléctricos chinos y, más recientemente, ha intensificado las investigaciones sobre productos industriales y químicos. Los coches híbridos, que habían quedado fuera de aquellos aranceles, se han convertido ahora en uno de los principales focos de negociación.




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Por su parte, Francia y Alemania han propuesto crear un mecanismo que permita restringir rápidamente el acceso al mercado europeo cuando un tercer país provoque graves distorsiones económicas. Para facilitar su aplicación, solo la oposición de una mayoría cualificada de Estados miembros impediría la entrada en vigor de esta medida.

Mayor reciprocidad comercial

Además, el Parlamento Europeo aprobó el 7 de octubre una resolución que reclama mayor reciprocidad comercial con China y una respuesta más firme si Pekín sigue restringiendo el acceso a su mercado. También pide reducir la dependencia europea en materias primas y tecnologías estratégicas, y estudia el uso de un instrumento de anticoerción que permita adoptar represalias comerciales frente a países que utilicen la presión económica para condicionar sus decisiones.

En este contexto, las negociaciones celebradas en Pekín han permitido alcanzar los primeros compromisos. La UE limitará las importaciones de híbridos e híbridos enchufables procedentes de China a 350 000 vehículos anuales, frente a los aproximadamente 800 000 previstos para 2026, con un incremento del cupo del 6 % anual durante cuatro años. China también se ha comprometido a reducir aranceles sobre determinados productos europeos y facilitar las exportaciones de tierras raras.

Sin embargo, el acuerdo no resuelve los desequilibrios comerciales ni mejora por sí solo la competitividad de la industria europea. Las empresas chinas seguirán ganando terreno en otros mercados, por lo que las restricciones comerciales deberán acompañarse de medidas que refuercen la capacidad industrial y tecnológica de Europa.

Producción china ‘made in Europa’

China, por su parte, acaba de abrir una nueva investigación sobre determinados productos químicos europeos y ha advertido de que podría utilizar otros mecanismos si Europa aplica medidas comerciales que considere discriminatorias.

Pero Pekín también está adaptando su estrategia por otra vía: fabricar directamente dentro de Europa. Las empresas chinas están aumentando sus inversiones industriales en países como Hungría y España, donde encuentran oportunidades para acceder al mercado europeo y desarrollar nuevas cadenas de producción.

Inversiones chinas: un reto para Europa

Atraer estas inversiones puede generar empleo y reforzar la industria europea, pero sus beneficios dependerán de cuánto valor añadido permanezca realmente en el territorio. La clave está en que las nuevas fábricas incorporen proveedores locales, empleo cualificado, actividades tecnológicas y capacidad de decisión, en lugar de limitarse al ensamblaje de componentes importados.

Esta preocupación también está presente en la Industrial Accelerator Act (Ley del Acelerador Industrial o IAA), que plantea favorecer la producción europea en determinadas compras y ayudas públicas, así como exigir que las grandes inversiones extranjeras en sectores estratégicos aporten empleo, tecnología y valor añadido local.

Europa deberá aprovechar las inversiones chinas para generar empleo, tecnología y proveedores locales, pero también defender su comercio y fortalecer su propia industria. De cómo gestione ese equilibrio dependerá buena parte del futuro industrial europeo.

The Conversation

Juan Vázquez Rojo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. A más competencia, más barreras: ¿cómo cambian los términos de la relación comercial entre China y Europa? – https://theconversation.com/a-mas-competencia-mas-barreras-como-cambian-los-terminos-de-la-relacion-comercial-entre-china-y-europa-293725

¿Quién nos cuida cuando llega la adversidad? Por qué las instituciones deben tejer comunidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Igor Ahedo Gurrutxaga, Profesor de Ciencia Política – Investigador Principal de Parte Hartuz – Director del programa de doctorado Sociedad, Política y Cultura, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

metamorworks/Shutterstock

Ninguna institución local, regional o estatal pone en duda la necesidad de invertir en infraestructuras materiales. La clase política asume que para transformar nuestras urbes se debe mantener el espacio urbano, mejorar las comunicaciones o atraer equipamientos.

Para ello se despliegan planes de ordenación, legislaciones y, sobre todo, se aportan recursos económicos. La trama urbana se cose con cemento, estrategia y dinero. Sin embargo, la verdadera capacidad de las sociedades para hacer frente a los retos está en la calidad de su trama comunitaria.

El tejido comunitario es vital

El sociólogo estadounidense Eric Klinenberg ha adquirido fama mundial al demostrar la importancia del tejido comunitario. Señala que la calidad de esa trama comunitaria determina el éxito o fracaso de las ciudades a la hora de hacer frente a catástrofes.

Ante una ola de calor, por ejemplo, es fácil adivinar que la tasa de mortalidad será mayor en barrios pobres frente a la de barrios ricos. Tener zonas verdes, aire acondicionado o piscinas privadas permite sobrellevar mejor las altas temperaturas. Sin embargo, dos comunidades pobres pueden responder con tasas de mortalidad muy diferentes dependiendo de si en ellas hay o no trama comunitaria. En un caso hay quien te cuida, y en el otro, un desierto de personas aisladas.

La trama comunitaria es el tejido inmaterial de una comunidad: cose a las personas en una red de relaciones que generan vínculos afectivos y prácticos. Ello permite que, en contextos adversos, se desplieguen cuidados, empatía, autoorganización y acción colectiva. Se vertebra con asociaciones, sean de vecinos y vecinas, deportivas, o de padres y madres de escuelas. Este tejido se fortalece gracias a espacios de encuentro y convivencia.

Los parques, bares o barberías pueden ser lugares en los que las personas se “re-conozcan”. Y, además, la articulación comunitaria se facilita con espacios públicos de ocio y cultura. Pero no todos: solo aquellos que permiten el contacto, la creación de proyectos colectivos, la apropiación del equipamiento como sujeto y no como cliente.

La responsabilidad institucional

Es importante entender que la trama comunitaria no nace “por arte de magia”. Como sucede con la infraestructura material, para que haya un tejido fuerte, vertebrado, activo y resiliente es necesario un rol proactivo, estratégico y generoso de las instituciones públicas.

Y ello supone ir más allá de las declaraciones de intenciones: se debe concretar en planes dotados de recursos. A nadie se le ocurre dejar el urbanismo a su suerte. Ni las carreteras emergen del deseo ni las ciudades se construyen con estrategias de coaching. Pues con la trama comunitaria sucede lo mismo.

En consecuencia, la pregunta que emerge es: ¿cómo se puede tejer comunidad desde las instituciones? Para responder a este reto, la Dirección de Buen Gobierno e Innovación de la Diputación de Gipuzkoa ha impulsado un proceso de reflexión que ha durado varios años. A través de conferencias, talleres y cursos de verano se ha logrado consensuar un marco para impulsar la acción comunitaria desde las administraciones. Este marco cuenta con los aportes de un centenar de personas del cuerpo técnico local y del grupo de investigación Parte Hartuz, de la Universidad del País Vasco.

Este documento define en primer lugar dos roles que debe asumir la administración pública. Se parte de la premisa de que “no hacer” es destruir trama comunitaria. Es un alegato a la acción. Una clara autocrítica. Si “no hacer” es destruir por inacción, la pregunta es qué hacer. Y se plantean dos formas: construyendo y ayudando. De una parte, se construye con políticas públicas. Por ejemplo, invirtiendo en equipamientos, centros cívicos, bibliotecas. Planteando programas que no “prestan servicios a clientes”, sino que buscan crear redes ciudadanas.

De otra parte, las instituciones deben apoyar lo que surge de la base. Lejos de entorpecer o cortocircuitar el pulso social, deben facilitar el trabajo de las asociaciones: con subvenciones, normativas flexibles, reconocimiento y colaboración. Se facilita cuando la institución permite que la ciudadanía, los movimientos sociales y el tejido comunitario hagan, respetando su autonomía.

Cinco estrategias y siete principios

Sobre esta base se definen cinco estrategias para una política pública de acción comunitaria:

  1. Incorporar la perspectiva comunitaria a las políticas sectoriales. Ejemplo de ello es la apuesta por la salud comunitaria.

  2. En paralelo, construir infraestructura social o comunitaria; por ejemplo, diseñando equipamientos deportivos para crear comunidad y no solo para hacer deporte.

  3. Se propone fortalecer los proyectos asociativos y las capacidades de la ciudadanía. En este sentido, son claves las subvenciones, la formación o las escuelas de ciudadanía. Un ejemplo claro de esta apuesta son algunas casas de las mujeres.

  4. En cuarto lugar, se considera necesario trabajar con y hacia la ciudadanía no organizada. Es clave en este sentido movilizar ausencias, trabajar con quienes están en los márgenes.

  5. Finalmente, se debe coproducir y tejer alianzas intra e interinstitucionales. Desde esta perspectiva, la transversalidad y la gobernanza colaborativa es imprescindible.

El documento concluye identificando siete principios metodológicos para activar y fortalecer la infraestructura comunitaria desde la administración, los servicios y los equipamientos públicos. Recientemente se han desarrollado en una guía:

  • Las instituciones pueden acoger. No basta con atender.

  • La administración tiene que poner la acción en el centro. La comunidad se hace desde la percepción de sentirse parte.

  • El sector público debe tener presencia. Las instituciones deben conocerse en la comunidad y deben ser reconocidas por la comunidad.

  • El personal técnico necesita salir a buscar. Solo desde la relación se rompen las barreras y los muros entre lo social y lo institucional.

  • Las instituciones pueden trabajar con la gente desde sus fortalezas. Se pueden reconocer y reforzar los saberes vivenciales, explotar las capacidades de las diversas personas que conforman nuestras ricas comunidades.

  • Es imprescindible trabajar dentro de la administración. Lo común y su cuidado debe estar en el centro de las políticas sectoriales, los servicios, los equipamientos.

  • Finalmente, se debe asumir que sin liderazgo esto no es posible. Se necesitan estructuras reconocidas y personal técnico especializado.

En definitiva, solo con una apuesta clara se puede construir un nosotros y un nosotras inclusivo, que es la clave de la democracia.

The Conversation

Igor Ahedo Gurrutxaga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Quién nos cuida cuando llega la adversidad? Por qué las instituciones deben tejer comunidad – https://theconversation.com/quien-nos-cuida-cuando-llega-la-adversidad-por-que-las-instituciones-deben-tejer-comunidad-238658

Cómo educar con justicia: los derechos humanos desde el ámbito doméstico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María del Rocío Carranza Alcántar, Profesora e investigadora en Educación, Universidad de Guadalajara

“¡Eso no es justo!”, protesta Diana, de siete años. Su madre se sorprende de la intensidad de su indignación. “Nicolás ya eligió ayer qué serie vimos, hoy me toca a mí”. Desde muy pequeños, niños y niñas tienen un sentimiento innato e intuitivo de la justicia que se va reforzando en el día a día, con las situaciones y decisiones (y las argumentaciones para justificarlas) que tomamos los adultos.

Recibir una porción más pequeña de pastel, quedarse fuera de un juego o recibir un trato diferente en los juegos de grupo: todas estas situaciones despiertan en los más pequeños la noción de que algo no está bien, y la respuesta a una pregunta básica: ¿cómo debemos tratarnos unos a otros y qué significa que todas las personas tengan valor?

Explicar los derechos humanos a niñas y niños no requiere comenzar con artículos constitucionales, tratados internacionales o definiciones jurídicas: los niños comprenden mejor sus derechos cuando éstos se conectan con experiencias cercanas como son las relaciones familiares, los conflictos cotidianos, la convivencia escolar y las situaciones que suponen un reto o donde perciben injusticias.




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De grandes ideas a experiencias comprensibles

Los derechos humanos comienzan mucho antes de abrir un libro de leyes. En casa, alrededor de la mesa del desayuno, o en los conflictos y situaciones cotidianos de la escuela están nuestras primeras oportunidades. La dignidad, la igualdad, la libertad, las garantías o la protección son conceptos muy lejanos, pero comprensibles a través de experiencias cercanas que le dicen a los niños: “Tienes derecho a ser escuchado”, “Tienes derecho a aprender”, “Tienes derecho a jugar” o “Tienes derecho a recibir un trato respetuoso”.

Los derechos de la infancia deben comprenderse dentro del marco general de los derechos humanos. En lugar de plantear su contenido como un tema teórico o exclusivamente escolar, lo importante es que los niños desarrollen una conciencia de esos derechos desde el ámbito familiar y doméstico. Esto es lo que les da la capacidad de reconocer cuándo ellos u otras personas son tratados con dignidad o enfrentan una situación injusta.

Por ejemplo, cuando un niño pregunta por qué un compañero no puede participar en un juego, no sólo está aprendiendo una regla de convivencia, sino que hay una comprensión inicial de las ideas de igualdad e inclusión.

Aprovechar para conversar

Imaginemos una escena cotidiana: una niña dice “No es justo, mi hermano eligió primero el programa de televisión todos los días”. La respuesta adulta suele limitarse a resolver el conflicto: “Hoy le toca a él porque ayer elegiste tú”. Sin embargo, también se puede abrir una conversación más profunda: ¿qué significa que algo sea justo? ¿Cómo podemos tomar estas decisiones? Así aparece uno de los principios centrales de los derechos humanos: la participación.

Vivir experiencias coherentes con los derechos humanos es la vía para interiorizarlos. Un niño difícilmente comprenderá en qué consiste la dignidad si es constantemente ridiculizado; le resultará complicado explicar la participación si nunca puede expresar su opinión; o incluso, le será difícil hablar de igualdad si observa discriminación dentro de sus propios espacios convivencia.

¿Por qué alguien no puede jugar? ¿Por qué una persona recibe burlas? ¿Por qué algunas familias tienen más dificultades que otras? ¿Por qué debemos cuidar a quienes necesitan ayuda? Estas preguntas son exactamente una oportunidad educativa con la que ayudarles a desarrollar herramientas para reconocer situaciones injustas y pensar en su manera de responder.




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Derechos míos y de los demás

Incluso antes de plantear los deberes como la contrapartida de los derechos, es necesario que los niños comprendan algo esencial: que su valor como personas no depende de su comportamiento perfecto, de sus calificaciones o de sus capacidades. Después, podrán comprender que vivir en una sociedad también implica responsabilidad hacia otras personas.

Es decir, tener derecho a ser escuchado también implica aprender a escuchar; tener derecho a jugar implica respetar que otros también puedan hacerlo. Los cuentos, las películas, los juegos cooperativos, actividades artísticas y, sobre todo, las conversaciones familiares, son herramientas poderosas para desarrollar empatía y comprensión sobre los derechos de otras personas.

Desde la intrascendente situación doméstica en la que Diana y Nicolás eligen la serie que verán cada noche hasta situaciones políticas y sociales en las que nuestra postura definirá un comportamiento o una decisión política, los derechos humanos son una guía fundamental para relacionarnos con los demás.

Con siete años, Diana empieza a comprender que su propia dignidad importa, pero que la de su hermano también; a través de las conversaciones familiares sobre cómo repartir, escuchar, respetar y cuidar, entiende estos principios mucho antes de que se conviertan en un concepto legal.

The Conversation

María del Rocío Carranza Alcántar no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cómo educar con justicia: los derechos humanos desde el ámbito doméstico – https://theconversation.com/como-educar-con-justicia-los-derechos-humanos-desde-el-ambito-domestico-293294

Comment les travaux des Nobel d’économie 2026 ont transformé notre façon de lutter contre les crises

Source: The Conversation – France (in French) – By Conor O’Kane, Senior Lecturer in Economics, Bournemouth University


L’ESSENTIEL

  • Le prix Nobel d’économie 2026 récompense Robert Hall et Michael Woodford pour leurs travaux sur la stabilisation des économies.

  • Leurs modèles montrent comment les anticipations des ménages et des entreprises influencent la consommation et l’inflation.

  • Leurs recherches ont transformé la communication des banques centrales, mais l’efficacité de cette approche reste débattue.


L’Académie royale des sciences de Suède a décerné cette année le prix Nobel d’économie aux Américains Robert E. Hall et Michael Woodford. Ils sont récompensés pour avoir développé des modèles macroéconomiques qui ont contribué à réduire la durée et la gravité des périodes de récession économique.

Selon l’Académie, leurs travaux de modélisation macroéconomique ont fourni aux responsables des politiques économiques de nouveaux outils pour atténuer les fluctuations de l’activité économique. Ils ont ainsi permis non seulement de limiter la gravité des récessions, mais aussi de tempérer les effets potentiellement néfastes des périodes de forte croissance.

Les économies connaissent des cycles alternant périodes de récession et de croissance, et les économistes cherchent depuis longtemps à en atténuer les fluctuations. Il y a plus d’un siècle, l’économiste britannique John Maynard Keynes a élaboré une approche de la gestion de l’économie qui allait prendre le nom de keynésianisme.

Auparavant, la doctrine classique du « laissez-faire » dominait. Selon cette conception, en période de récession, les marchés finiraient par retrouver spontanément leur équilibre et l’économie repartirait. Toute tentative des pouvoirs publics d’intervenir directement dans l’économie serait inefficace, voire risquerait d’aggraver la situation.

Keynes s’opposait à cette vision classique. Selon lui, les économies pouvaient s’enfermer dans une spirale descendante, aggravant les récessions jusqu’à provoquer de véritables dépressions économiques. Il estimait au contraire que les gouvernements pouvaient agir sur les leviers de la politique monétaire (en ajustant les taux d’intérêt) et de la politique budgétaire (en réduisant les impôts et les dépenses publiques) pour améliorer la situation économique.

Au lendemain du krach de Wall Street de 1929, les États-Unis étaient plongés dans une profonde dépression économique. Franklin D. Roosevelt remporta une victoire écrasante à l’élection présidentielle de 1932. Sa politique économique, baptisée « New Deal », était proche des préconisations de Keynes. L’économie américaine se redressa et, après la Seconde Guerre mondiale, la pensée keynésienne allait dominer les politiques économiques de nombreux pays développés.

Mais les chocs pétroliers des années 1970 ont tout bouleversé. L’approche keynésienne s’est révélée inefficace face à la faiblesse de la croissance, à la flambée de l’inflation et au chômage élevé. Ronald Reagan et Margaret Thatcher ont remporté les élections aux États-Unis et au Royaume-Uni en promettant de réduire le rôle de l’État dans l’économie, notamment par des baisses d’impôts, des privatisations et une déréglementation. Le keynésianisme devait se réinventer.

Les décisions des consommateurs et des entreprises

Hall et Woodford se sont inscrits dans le courant des « nouveaux keynésiens », apparu dans les années 1980. Leur approche consistait à élaborer des modèles prenant en compte les décisions de millions d’individus et d’entreprises, plutôt que de s’intéresser uniquement aux grandes variables macroéconomiques comme la production, l’inflation, la consommation et le chômage.

Robert Hall, de l’université Stanford, en Californie, est un spécialiste de la théorie de la consommation. Selon son « hypothèse de la marche aléatoire », les décisions des ménages en matière de consommation et d’épargne sont directement influencées par leurs anticipations concernant leurs revenus futurs et l’évolution de la conjoncture économique. Autrement dit, elles ne dépendent pas uniquement de leur situation financière du moment. La consommation représentant environ 70 % du PIB des économies avancées, ces travaux ont constitué une avancée importante.

Infographie montrant une personne qui dépense davantage après avoir obtenu une promotion et réduit ses dépenses lorsqu’elle n’en obtient pas.
Infographie montrant une personne qui dépense davantage après avoir obtenu une promotion et réduit ses dépenses lorsqu’elle n’en obtient pas. Hall soutenait qu’il était impossible de prévoir les dépenses futures d’une personne.
© Johan Jarnestad/The Royal Swedish Academy of Sciences, CC BY-NC-ND

Michael Woodford, de l’université Columbia à New York, est un spécialiste de la macroéconomie de l’offre, notamment du rôle des anticipations dans la fixation des prix et l’inflation. Dans son ouvrage publié en 2003, Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy, il a démontré qu’une banque centrale pouvait influencer l’activité économique en agissant sur les anticipations du public concernant l’évolution future des taux d’intérêt.

Jusque dans les années 1990, les banques centrales menaient leur politique dans une relative opacité, et leurs décisions pouvaient parfois prendre les marchés par surprise. Les travaux de Hall et Woodford ont contribué à changer cette situation. Au lendemain de la crise financière mondiale de 2008, les banques centrales de la plupart des grandes économies avancées ont adopté une approche appelée « forward guidance », ou « indications prospectives ».

Cette politique a conduit les gouverneurs des banques centrales à faire preuve d’une plus grande transparence sur leurs intentions en matière de politique monétaire. Les annonces de politique monétaire prospective présentent une évaluation claire des perspectives économiques et de leurs conséquences possibles sur l’inflation. Elles précisent également comment les banques centrales pourraient adapter leur politique en fonction de ces prévisions.

Partisans et détracteurs

Comme la plupart des approches de politique économique, les indications prospectives ont leurs partisans et leurs détracteurs. Des travaux de la Banque centrale européenne montrent qu’une communication claire des banques centrales réduit la volatilité des taux d’intérêt à court terme. Certains éléments suggèrent également qu’après la crise financière de 2008, les anticipations d’une inflation durablement faible ont contribué à maintenir les taux d’intérêt à un niveau bas. Cela a probablement stimulé la consommation et l’investissement, favorisant ainsi la reprise économique.

Les détracteurs de cette approche estiment toutefois que les indications prospectives n’ont aucun effet sur les taux d’intérêt à long terme et que leur influence sur les taux à court terme reste sujette à débat. Ils considèrent également que le fait de communiquer à l’avance sur l’évolution attendue des taux d’intérêt peut nuire à la crédibilité des banques centrales. Ce serait notamment le cas si celles-ci devaient modifier leur politique pour faire face à un choc économique imprévu.

Les conflits au Moyen-Orient et en Ukraine illustrent cette difficulté. En provoquant une hausse des prix de l’énergie et des anticipations d’inflation, ils contraignent les banques centrales à revoir leurs perspectives. Les indications prospectives de nombreux banquiers centraux laissent désormais entrevoir une inflation plus élevée et, peut-être, la nécessité de relever les taux d’intérêt.

Tout emprunteur qui doit renégocier son crédit immobilier à taux fixe, souvent à des conditions moins avantageuses, peut sans doute légitimement douter de la capacité des banques centrales à faire baisser les taux d’intérêt à court terme. Cela ne remet toutefois pas en cause le caractère révolutionnaire des travaux de Hall et Woodford. Mais les économies sont des systèmes complexes et difficiles à maîtriser, et les débats sur les politiques des banques centrales sont loin d’être clos.

The Conversation

Conor O’Kane ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Comment les travaux des Nobel d’économie 2026 ont transformé notre façon de lutter contre les crises – https://theconversation.com/comment-les-travaux-des-nobel-deconomie-2026-ont-transforme-notre-facon-de-lutter-contre-les-crises-294398

¡No puedo dejar de mirar! Los ‘microdramas’ invaden nuestros móviles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jose Antonio Cortés Quesada, Profesor Contratado Doctor por ANECA. Coordinador de innovación académica, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Imagen de uno de los ‘microdramas’ de la aplicación DramaBox. Google Play

Una joven descubre que su novio es infiel, una madre de familia se enamora de un mafioso o una heredera oculta su verdadera identidad. Todo sucede muy deprisa. Episodios de un minuto, contenido en vertical y cliffhangers (giros narrativos cuando están a punto de terminar).

Los microdramas son series creadas para ser consumidas desde el teléfono móvil a través de una aplicación. Se han convertido ya en una industria consolidada en China y en otros países asiáticos, y comienzan a triunfar en el resto del mundo.

Reelshort, DramaBox, StoryReel o GoodShort son algunas de estas aplicaciones que comienzan a abrirse paso en el mercado español. Para hacernos una idea, en septiembre de 2026, ReelShort llegó a situarse como la aplicación móvil gratuita de entretenimiento más descargada de la app store de Apple España, por delante, incluso, de Netflix, Prime Video o TikTok.

Sexo, violencia y estereotipos a un solo click

Las propias aplicaciones reconocen en las advertencias iniciales que sus contenidos incluyen violencia, consumo de drogas, escenas de sexo o desnudez. Sin embargo, algunas de ellas están recomendadas para mayores de 13 años.

También es importante empezar a analizar qué historias cuentan. La mayoría fomenta estereotipos de género con alto contenido sexual; en bastantes ocasiones, denigrante para las mujeres.

Uno de los microdramas de más éxito en GoodShort.
GoodShort.

Una fábrica de historias impulsada por la IA

La inteligencia artificial generativa es la herramienta clave que usan para crear imágenes, voces, guiones, personajes o la propia trama. Esto permite acelerar y abaratar los costes, con una producción masiva de contenidos en muy poco tiempo.

Por otro lado, su formato y forma de producción puede terminar influyendo en las plataformas de streaming. Igual que Netflix nos acostumbró a consumir temporadas completas de golpe –binge-watching– y TikTok e Instagram hicieron lo mismo con el vídeo corto y los contenidos grabados en vertical, los microdramas parecen combinar ambas lógicas.

Asimismo, la semejanza de estas aplicaciones con TikTok no es solo estética. Ambas formas de consumo combinan los vídeos cortos y el contenido infinito con las series de ficción. Pero el cliffhanger ya no nos lleva al episodio de la semana siguiente, sino al próximo capítulo solo un segundo después.

Gratis… hasta que queremos saber cómo continúa

Estas aplicaciones de microdramas usan sistemas de monetización muy sofisticados. El espectador puede comenzar a ver contenido gratis, pero cuando lleva varios episodios, para poder seguir viendo, necesita conseguir monedas virtuales, suscribirse a un plan de pago o comprar un número de capítulos. Incluso, puede generar tokens –moneda virtual con la que pagar–, a cambio de visualizar publicidad de otras apps.

Además, algunas de ellas contienen lo que se conoce como patrones oscuros. Este concepto hace referencia a diseños que dificultan la comprensión o el control de la decisión de compra, con el objetivo de retener a los usuarios. Es decir, lograr que estemos enganchados más tiempo del que somos conscientes.

Eso sí, antes de conseguir que veamos sus historias, estas aplicaciones tienen que encontrarnos. Algunas usan publicidad programática, basada en sistemas automatizados por IA que analizan nuestro comportamiento online para decidir qué anuncio nos va a aparecer, por ejemplo, en redes sociales. De esta manera, una persona interesada en romances, dramas o determinados vídeos de Instagram o TikTok puede encontrarse con fragmentos de estas historias mientras está en redes sociales, como una especie de anzuelos personalizados.

¿Estamos preparados para regular estas nueva ficción?

El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial ya contempla regular el contenido generado por IA. Sin embargo, el caso de los microdramas no es tan sencillo, pues mezclan varias cuestiones que se suelen analizar por separado: IA, publicidad, contenido audiovisual, series de ficción, compras dentro de aplicaciones o diseño persuasivo.

Durante mucho tiempo, hemos elegido qué historias queríamos ver. Ahora, las historias empiezan a aprender cómo encontrarnos, cómo atraparnos. Quizás el verdadero cambio no sea que la ficción dure cada vez menos, sino que nos resulte más difícil dejar de mirar.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¡No puedo dejar de mirar! Los ‘microdramas’ invaden nuestros móviles – https://theconversation.com/no-puedo-dejar-de-mirar-los-microdramas-invaden-nuestros-moviles-293025