Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Gasco Capitán, Profesora Asociada (Teoría e Historia de la Educación), Universidad Rey Juan Carlos
Miguel, padre de tres hijos, llega a casa al finalizar la jornada y, mientras prepara la cena, consulta rápidamente el teléfono móvil. Entre las distintas notificaciones destaca una especialmente activa, el grupo de WhatsApp Los mejores del cole. Al abrirlo, descubre que se han acumulado más de ciento cincuenta mensajes en apenas una hora.
Todo comenzó con una pregunta aparentemente sencilla: “¿Cuándo hay que llevar la maqueta de los planetas?”. En pocos minutos aparecieron una avalancha de respuestas de todo tipo. Algunas familias recordaban una fecha, otras creían que era otra distinta. Pronto surgieron nuevas dudas sobre el tamaño de la maqueta, los materiales permitidos, si debía realizarse individualmente o en grupo y si era obligatorio incluir todos los planetas del sistema solar.
Lo que había comenzado como una simple consulta terminó convirtiéndose en una conversación extensa en la que convivían informaciones correctas, interpretaciones personales y nuevas preguntas.
La comunicación digital y la comunidad escolar
Hace algunos años, una duda sobre el proyecto de Ciencias probablemente habría seguido un recorrido muy diferente. Miguel habría esperado a la salida del colegio para preguntar a otra familia o habría anotado la consulta en su agenda para plantearla a la tutora al día siguiente. La respuesta llegaría más tarde, pero también con menos intermediarios.
Hoy, la misma pregunta sobre cuándo entregar la maqueta de los planetas, qué materiales utilizar o si debía incluirse todo el sistema solar puede generar en cuestión de minutos decenas de mensajes, opiniones y nuevas consultas compartidas simultáneamente por un abundante grupo de familias. La información circula con mayor rapidez que nunca y el reto consiste en que la comprensión y el contexto no queden rezagados.
Nuevos espacios de interacción
La comunicación digital ha creado nuevos espacios de interacción. En el caso de centros educativos los grupos de mensajes instantáneos (sean Whatsapp, Telegram, u otras opciones) cumplen funciones útiles como compartir información, resolver dudas cotidianas, organizar actividades y favorecer, en suma, el acompañamiento entre familias. A menudo potencian el apoyo mutuo y la colaboración comunitaria.
Sin embargo, investigaciones sobre ciudadanía digital
advierten que estos nuevos entornos comunicativos también pueden generar dinámicas complejas que requieren una reflexión pausada. La conectividad permanente favorece la participación y la colaboración, pero también puede propiciar presión social y dificultades para interpretar adecuadamente los mensajes. En esta línea, Daniel Innerarity advierte en Una teoría crítica de la inteligencia artificial del desafío de gestionar entornos cada vez más acelerados, automatizados y condicionados por dinámicas digitales que afectan a la forma de interpretar la realidad y relacionarnos con los demás.
¿De qué manera pueden los grupos de WhatsApp de familias contribuir o desgastar la convivencia escolar?
La inmediatez y la pérdida de contexto
La comunicación digital es rápida, pero la velocidad comunicativa favorece interpretaciones parciales y procesos de amplificación emocional difíciles de contextualizar. Situaciones cotidianas que probablemente requerían más tiempo, matices o, incluso, una conversación directa, terminan desarrollándose en entornos condicionados por la inmediatez.
Cuando la conversación avanza más rápido que la posibilidad de contrastar la información, la percepción de incertidumbre tiende a multiplicarse.
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Además, la comunicación escrita elimina elementos esenciales de la interacción humana como el tono de voz, los gestos y determinados matices emocionales que los “emojis” no son capaces de registrar. Una frase breve puede interpretarse de maneras diferentes según quien la reciba, y mensajes emitidos con una intención constructiva pueden producir efectos distintos a los esperados. La tecnología facilita la conexión, pero conectar no siempre significa comunicarse mejor.
Efecto en las relaciones del entorno educativo
Aunque estos espacios digitales estén integrados por adultos, sus dinámicas comunicativas pueden proyectarse indirectamente sobre el alumnado.
Los menores no permanecen ajenos al clima emocional que se genera en los entornos familiares, escolares y digitales. Cuando determinadas dinámicas comunicativas se prolongan, algunos niños y adolescentes pueden experimentar sentimientos de inquietud y vulnerabilidad.
No resulta difícil imaginar a una niña que llega preocupada al colegio después de haber escuchado en casa comentarios sobre una discusión mantenida entre adultos en torno a una actividad escolar o un conflicto entre compañeros. Inconscientemente, la emoción transmitida es más intensa que la información realmente comprendida, generando pesadumbre allí donde quizá solo existía una preocupación puntual.
Percepciones sesgadas
Existe, además, otro aspecto especialmente delicado. Se trata de la construcción de percepciones colectivas sobre situaciones escolares o conflictos sin disponer siempre de toda la información necesaria.
Basta una frase aparentemente inocente como “creo que al final no habrá excursión al Planetario” para convertirse en el punto de partida de un extenso diálogo digital. Lo que comienza como un comentario aislado termina propiciando preguntas, interpretaciones y explicaciones alternativas que circulan con rapidez entre familias.
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Irremediablemente, la percepción colectiva se construye antes incluso de que la información haya podido ser contrastada. Comprender estas dinámicas exige mirar más allá de la tecnología y centrarse en la responsabilidad que cada persona asume en los espacios compartidos.
Ciudadanía digital y corresponsabilidad comunicativa
Resulta pertinente proponer la idea de liderazgo cívico digital para referirse a la responsabilidad que asumen las personas en la configuración de los espacios de interacción online y en la construcción de comunidades basadas en la confianza, el respeto y la corresponsabilidad.
No se refiere únicamente al liderazgo formal de instituciones o equipos directivos, sino más bien a la capacidad que tiene cualquier persona para influir en los espacios compartidos, incluidos los virtuales. Las familias desempeñan un papel relevante como referentes de ciudadanía digital.
Las investigaciones sobre relaciones psicosociales muestran que los contextos comunicativos basados en la cooperación, el respeto y la corresponsabilidad favorecen conductas prosociales en los menores, como la empatía, la ayuda mutua o el cuidado del bienestar ajeno.
Educar también en la manera de comunicarnos
La educación no ocurre únicamente dentro del aula. También se construye a través de las relaciones cotidianas y de los modelos de interacción que el alumnado observa en sus entornos de referencia.
En una sociedad hiperconectada, la identidad digital comienza a configurarse desde edades cada vez más tempranas. Los menores aprenden progresivamente que la forma de comunicarse y relacionarse en espacios virtuales tiene consecuencias emocionales, sociales y relacionales. Y aprenden, sobre todo, de sus padres y madres, docentes, y de observarles cómo gestionar malentendidos o responder a determinadas situaciones complejas.
Para ayudarles a desarrollar competencias vinculadas a la empatía “online”, la responsabilidad comunicativa, el pensamiento crítico y la conciencia sobre el impacto que las interacciones digitales pueden generar en los demás. ¿Qué debe hacer un padre o una madre en sus comunicaciones en los grupos de la escuela?
En muchas ocasiones, pequeñas decisiones comunicativas pueden contribuir a mejorar la convivencia digital: contrastar la información antes de compartirla, evitar respuestas impulsivas, recurrir a la conversación directa cuando una situación lo requiere y recordar que detrás de cada mensaje existen personas y circunstancias cuya complejidad no siempre conocemos.
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Laura Gasco Capitán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Grupos de padres y madres en WhatsApp: ¿oportunidad o desafío para la convivencia escolar? – https://theconversation.com/grupos-de-padres-y-madres-en-whatsapp-oportunidad-o-desafio-para-la-convivencia-escolar-281761










