La educación superior es un derecho: ¿cómo hacerla más inclusiva?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Dolores Yerga Míguez, Investigadora postdoctoral en el Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad Pablo de Olavide

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Todavía cuesta imaginar una persona con discapacidad intelectual estudiando en la universidad. No porque no pueda aprender, sino porque su presencia no es habitual.

Pese a que al pensar en inclusión solemos centrarnos, sobre todo, en las cuestiones logísticas del campus como la accesibilidad, en realidad, tal y como hemos podido comprobar en nuestro estudio reciente, el primer escalón, y el más importante, en el camino hacia la inclusión real es el de las políticas institucionales.

Los programas específicos, las adaptaciones y las experiencias inclusivas que cada vez más universidades están poniendo en práctica son la base de una pirámide, sobre la que se afianzan los siguientes escalones: la accesibilidad de los campus y la participación real y completa de los estudiantes con discapacidad en la vida universitaria, más allá de la asistencia a clase.

La inclusión universitaria en contextos europeos

En nuestro estudio, hemos analizado universidades de España, Portugal e Italia para conocer qué necesitan para ser realmente inclusivas.

En España, la mayoría de las experiencias universitarias se desarrollan a través de títulos propios o programas específicos. En Italia existe la figura del “oyente”, que permite asistir a clases sin obtener una titulación oficial. Y Portugal apuesta principalmente por el acceso ordinario mediante cuotas y adaptaciones, aunque las cifras siguen siendo muy reducidas.

Son formas diferentes pero todas muestran que la inclusión aún tiene mucho camino por recorrer.

Para realizar el estudio hablamos con docentes, personal universitario y estudiantes con y sin discapacidad intelectual. La mayoría coincide en que la inclusión universitaria no puede limitarse a abrir las puertas de la universidad. También significa poder participar, relacionarse, decidir y sentirse parte de la vida universitaria.

La inclusión en la universidad tiene forma de pirámide

Uno de los resultados más relevantes del estudio es que la inclusión tiene forma de pirámide. En la base están las decisiones que toma la universidad. Es decir, si la institución no incorpora este objetivo en sus normas, presupuestos y planes, todo lo demás termina dependiendo de esfuerzos difíciles de sostener.




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Muchos docentes quieren adaptar sus clases, pero reconocen que les falta formación y apoyo institucional. También denuncian que gran parte del trabajo inclusivo sigue dependiendo de la buena voluntad del profesorado y rara vez recibe reconocimiento académico.

Por ello, se necesitan políticas estables y coordinadas. No basta con abrir programas donde solo estudian personas con discapacidad intelectual. Hacen falta equipos especializados, formación para el profesorado y personal universitario y apoyos durante toda la experiencia universitaria.

Un campus accesible en todas sus dimensiones

El segundo nivel de la pirámide son los campus. Durante mucho tiempo, la accesibilidad universitaria se asoció solo a cuestiones físicas. Pero no basta con eliminar barreras arquitectónicas: también hay que pensar en los campus digitales. Muchas personas encuentran dificultades para entender las plataformas virtuales, materiales escritos con un lenguaje demasiado complejo o formas de enseñar pensadas para un único modo de aprender.

Sentirse incluido no solo depende de aprobar asignaturas o de la adaptación de los materiales docentes. Depende en gran medida de poder participar en conversaciones, trabajos grupales, asociaciones de estudiantes o actividades fuera del aula.




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En ese sentido, el contacto cotidiano con estudiantes sin discapacidad aparece como uno de los elementos más transformadores. No solo para quienes sí la tienen, sino para toda la comunidad universitaria, porque ayuda a cambiar la forma de entender la discapacidad.

Las experiencias inclusivas ayudan a romper prejuicios y estereotipos sobre las capacidades, la autonomía o el rendimiento académico. Y obligan a replantear la idea de que todo el alumnado debe aprender del mismo modo y al mismo ritmo.

Las personas en la cúspide de la pirámide

Quizá uno de los cambios más importantes consiste en dejar de fijarse en las limitaciones y empezar a reconocer las potencialidades de cada persona. Y ahí se alcanzará la cúspide de la pirámide.

Durante décadas, las personas con discapacidad intelectual fueron tratadas desde enfoques asistenciales o paternalistas. Hoy empiezan a ocupar un lugar mucho más activo: participan en investigaciones, evalúan programas y expresan directamente qué necesitan para sentirse incluidas.

Llegar a esta cima solo es posible si antes existen políticas sólidas y un campus realmente inclusivo. Esto significa que hay que cambiar las formas de enseñar, flexibilizar las formas de trabajar y escuchar más al alumnado.




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Continuidad de las experiencias ‘excepcionales’

Aunque los avances son evidentes, muchas iniciativas inclusivas siguen funcionando como proyectos excepcionales. Dependen de subvenciones temporales, de equipos concretos o de personas muy implicadas.

Eso significa que pueden desaparecer con facilidad cuando cambian las prioridades políticas, económicas o de la propia universidad. El riesgo es construir una inclusión frágil, sostenida más por la buena voluntad que por derechos consolidados.

Por eso, la pirámide de la inclusión puede servir como una hoja de ruta para que las universidades avancen paso a paso hacia una inclusión real, incorporando las aportaciones de toda la comunidad universitaria.

The Conversation

María Dolores Yerga Míguez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades con una Ayuda de Formación de Profesorado Universitario (FPU21/00339).

Rosa María Díaz Jiménez recibió fondos para el proyecto, Sistemas de Educación Superior Inclusivos para Estudiantes con Discapacidad Intelectual (IHES) (Erasmus+ 2021-1-ES01-KA220-HED-000032084, Unión Europea)

– ref. La educación superior es un derecho: ¿cómo hacerla más inclusiva? – https://theconversation.com/la-educacion-superior-es-un-derecho-como-hacerla-mas-inclusiva-286182