Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francesc Robert-Agell, PhD. Profesor Asociado de Empresa informativa y Estructura del sistema audiovisual., Universitat Internacional de Catalunya

La radio mantiene el contacto y la confianza de la ciudadanía a pesar de las alternativas al consumo de audio multiplicadas por la transformación digital. Pero los nuevos “guardianes digitales” (gatekeepers), como Google, Meta, Apple o Amazon, entre otros, pueden suponer una seria amenaza para este medio.
La rica oferta de programas constituye una parte esencial del ecosistema comunicativo español. Estos contenidos son producidos por cadenas con responsabilidad editorial, que rinden cuentas sobre aquello que emiten. También garantizan los derechos a la información y a la pluralidad de opiniones, y constituyen una herramienta indispensable de entretenimiento y compañía.
Crece la audiencia que accede por canales digitales
El streaming y el pódcast están ayudando a la radio a sostener la audiencia. Y su papel como medio informativo esencial se puso de relieve nuevamente durante el gran apagón eléctrico que afectó a toda la península ibérica el 28 de abril de 2025. No obstante, la escucha creciente a través de plataformas digitales, agregadores y altavoces inteligentes también representa un riesgo para la radio.
En España, una cuarta parte de las personas que escucharon la radio en 2025 accedieron digitalmente, multiplicando por cuatro la aportación que tenían esos canales en 2018. Más de la mitad de esta escucha se realiza a través de plataformas. El crecimiento más rápido en los últimos años se debe al auge del podcast.
Como resultado de esta tendencia, una parte importante de la audiencia está cada vez más condicionada por las big tech (empresas tecnológicas), sin que esto repercuta favorablemente en el ingreso publicitario que perciben las emisoras.
Modelo de negocio digital
Como apuntábamos, la radio mantiene su penetración (porcentaje sobre la población total) gracias a la aportación de la audiencia digital. Pero su cuota económica por este consumo (el porcentaje sobre su volumen total de facturación) no sobrepasa el 3,5 %. Quién sí se beneficia de ello son las plataformas.
El modelo de negocio digital está basado en la suscripción por el servicio y en la puesta en valor de los datos del usuario ante el mercado de la publicidad. En ambos casos, el interés de la plataforma es retener tanto tiempo como sea posible al usuario en su entorno. Identifica sus patrones de consumo y, siempre que puede, lo orienta.
La legalidad de algunas de las estrategias de las big tech para lograr captar y retener usuarios ha sido cuestionada de modo recurrente. El desarrollo tecnológico ha ido por delante del despliegue normativo. Si nos atenemos al vigente reglamento europeo de protección de datos, las prácticas abusivas de las plataformas se ponen en evidencia.
Pero la lesión a los intereses de los ciudadanos son difíciles de revertir. Las sanciones económicas impuestas por gobiernos y tribunales no les resarcen por los derechos vulnerados.
Ejemplos recientes son los 18 000 millones de dólares que Meta pagará para evitar el juicio por desarrollar algoritmos adictivos para los adolescentes. O las sanciones a TikTok por la violación de la privacidad de menores.
El papel de los gatekeepers o “guardianes digitales”
En el caso concreto del audio, estos “guardianes digitales” impulsan una estrategia de concentración de poder, basada en la acumulación de elementos clave en la opción de escucha. En la pugna por la atención, el tiempo y el dinero de los usuarios/oyentes, estas compañías cuentan con múltiples ventajas frente a las emisoras. Una vez entendido el proceso de la escucha (desde la producción hasta el consumo), su capacidad financiera les permite ocupar cada vez un mayor número de fases.
El consumo de los contenidos radiofónicos por ondas (FM) no deja rastro de los datos de la audiencia y, por tanto, no puede monetizarse. Cabe recordar aquí que los teléfonos móviles tenían aplicación para recibir la frecuencia modulada, pero las compañías de telecomunicaciones y los fabricantes omitieron o bloquearon el sintonizador. Así fomentaban el consumo de datos móviles, de servicios de suscripción y conseguían generar un rastro medible y monetizable.
Esta sutil toma del poder de las plataformas en la intermediación de los contenidos de las radios ya fue puesta de manifiesto por Radiocentre, el organismo sectorial de la radio comercial en Gran Bretaña. Se señalaron 4 riesgos específicos:
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La falta de neutralidad de los altavoces inteligentes. Ante peticiones de música o noticias, tienden a redirigir por defecto al usuario a plataformas de streaming propias.
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La dificultad para llegar a los contenidos de las emisoras de radio en los agregadores o dispositivos digitales de estas big tech (empresas tecnológicas).
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El peligro del cobro de tarifas elevadas a las radios para que sus emisiones estuvieran disponibles en los altavoces inteligentes. Es lo que ocurre en las tiendas de aplicaciones, donde Apple o Google cobran comisiones de hasta el 30 %.
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La inserción de publicidad propia (en Alexa o Google Assistant, por ejemplo) incluso sustituyendo la publicidad nativa de la emisora.
Regulación británica y europea
Ante estas advertencias, el Reino Unido aprobó la Media Act en 2024. Esta norma protege la relevancia (prominence) y la capacidad de descubrimiento (discoverability) de las emisoras de radio en estas plataformas. Además, queda establecido que deben darles acceso de modo gratuito (must carry) directo e inalterado.
La Unión Europea ha llevado a cabo en los últimos años un despliegue normativo para proteger a los medios de comunicación y a la ciudadanía del poder de las plataformas. Aunque esta regulación se va trasladando a las leyes nacionales, no se han previsto medidas de protección de los derechos de la ciudadanía en casos como los señalados. Y esto mantiene la capacidad creciente de las plataformas para modelar el consumo de audio y, consiguientemente, a la opinión pública. La norma británica debe servir de modelo para futuras legislaciones.
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Francesc Robert-Agell no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Radio y algoritmos: el poder creciente de las plataformas y los derechos menguantes de la ciudadanía – https://theconversation.com/radio-y-algoritmos-el-poder-creciente-de-las-plataformas-y-los-derechos-menguantes-de-la-ciudadania-289951
