Source: The Conversation – (in Spanish) – By Isabel Marín Beltrán, Investigadora postdoctoral. Mi línea de investigación actual está centrada en el impacto de los (micro-)plásticos en distintos ambientes naturales, así como en la búsqueda de estrategias de mitigación y remediación., Universitat de Barcelona

Desde las enormes placas de hielo del Ártico y la Antártica hasta los glaciares o nieve acumulada en las cumbres montañosas, las regiones criosféricas son las partes de la superficie de la Tierra donde el agua se encuentra en estado sólido. Se extienden por todo el planeta, en forma de nieve, permafrost, placas de hielo o glaciares.
La criosfera cumple dos funciones principales que posibilitan la vida en la Tierra. La primera es que actúa como reserva hídrica: acumula cerca del 70 % del agua dulce del planeta.
La segunda es su papel termorregulador. Dada su clara coloración, la nieve y el hielo reflejan hasta el 90 % de la luz solar de vuelta al espacio. Sin ellos, el planeta absorbería mucho más calor. Sin embargo, cuando la nieve presenta impurezas, su capacidad para reflejar la radiación solar (lo que se conoce como albedo), disminuye.
Interacción con los ubicuos microplásticos
Y aquí entran en escena los plásticos, cuya producción en las últimas décadas ha aumentado de manera exponencial, tanto que ya supera los 400 millones de toneladas a escala global .
Constituyen hoy en día una amenaza ambiental global. Esto se debe, por un lado, a sus propiedades físicas y químicas: al estar diseñados para ser materiales duraderos, no se degradan en condiciones naturales. Por otro lado, se da la ironía de que entre el 40 % y el 50 % de los plásticos generados tienen una vida media menor de un año, como fruto del modelo socioeconómico dominante. Estos factores están dando lugar a que el 80 % acabe acumulado en vertederos o en el medio natural.
Una vez expuestos a condiciones ambientales, los plásticos no se eliminan del medio, sino que se van fragmentando. Cuando alcanzan una longitud inferior a 5 milímetros, se llaman microplásticos, y nanoplásticos cuando ésta es inferior a 1 micra (millonésima parte de un metro). Dado su pequeño tamaño, pueden viajar centenares, incluso miles de kilómetros, a través de la atmósfera o corrientes marinas, y llegar a todos los rincones del planeta.
Estudio de campo en los Pirineos Centrales
En un estudio reciente, investigadores del Centro de Ciências do Mar do Algarve (CCMAR; Portugal) y del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC; España) nos propusimos evaluar algo que no se había hecho hasta ahora: el efecto de los microplásticos sobre el albedo y otras propiedades físicas de la nieve. También quisimos comprobar si, según la hipótesis inicial, estos aceleran su derretimiento.

Isabel Marín.
Para ello, realizamos seis experimentos de campo en los Pirineos Centrales (España), en el entorno de las estaciones de esquí de Formigal (Huesca, España). En cada uno, se prepararon 4 o 5 parcelas de nieve superficial, a las que añadimos distintos tipos de microplásticos. Se simularon tasas de acumulación creciente a lo largo de la temporada de nieve (incluyendo siempre una muestra “control”, donde no se adicionaron partículas).
Los microplásticos empleados consistían en pellets negros de polietileno (de un tamaño medio de 0,3 mm) y fragmentos negros (0,45 mm) desprendidos de las ruedas de un carrito de bebé, para simular el desgaste de neumáticos. En cada experimento, la nieve fue expuesta a estas partículas durante aproximadamente 4 horas.
Las propiedades de la nieve que se midieron fueron el albedo, la superficie específica (relacionada con el tamaño de los granos y, en última instancia, también con su reflectancia), su contenido en agua líquida y su derretimiento (porcentaje de masa de nieve que ha pasado a estado líquido).

Isabel Marín.
¿Cuál es el efecto de los microplásticos en la criosfera?
Los experimentos mostraron resultados variables, que dependían fundamentalmente de las condiciones iniciales de la nieve. Si esta era reciente, de baja densidad, las concentraciones crecientes de microplásticos dieron lugar a un calentamiento entre los granos de nieve, produciendo disminuciones moderadas en el albedo y grandes cambios en la superficie específica de las muestras. No se observó fusión de la nieve (o muy poca, similar a la ocurrida en los controles).
Sin embargo, en los experimentos realizados con nieve envejecida, de alta densidad (hacia el final del periodo de nieve), las concentraciones de microplásticos dieron lugar a tasas de fusión de hasta un 17 % más que en los controles.
Los resultados completos pueden consultarse en nuestro artículo, único trabajo hasta la fecha que muestra resultados experimentales sobre el efecto de los microplásticos en las propiedades de la nieve. De ahí que sean necesarios más estudios de campo para comprender mejor sus consecuencias en la criosfera global.

Isabel Marín.
Para ello, es necesario analizar qué ocurre al emplear diferentes tipos de plásticos. También deben probarse experimentos parecidos en varias localizaciones, y en periodos de exposición mayores a los de nuestro trabajo (es decir, más de un día).
Nuestra tarea como científicos consiste en desvelar cómo estos contaminantes afectan a las regiones criosféricas del planeta y el papel que juegan en el calentamiento global, para que los esfuerzos por frenarlo se apoyen una rigurosa base experimental.
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Este estudio recibió financiación de la Fundación para la Ciencia y la Tecnología (FCT) a través de los proyectos UIDB/04326/2020, UIDP/04326/2020, LA/P/0101/2020 y 2023.00192.RESTART. Isabel Marín Beltrán recibió una beca individual de la convocatoria de estímulo al empleo científico de la FCT (CEECIND/03072/2017).
– ref. Un nuevo estudio revela que los microplásticos pueden hacer que la nieve se derrita más rápido – https://theconversation.com/un-nuevo-estudio-revela-que-los-microplasticos-pueden-hacer-que-la-nieve-se-derrita-mas-rapido-283600
