¿De qué sirve que Google nos avise de un terremoto segundos antes de que ocurra?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Medina Morales, Profesor de Geografía, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

sirirak kaewgorn/Shutterstock

El 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia. El seísmo provocó graves daños en ciudades como Cali, Pereira o Manizales y dejó más de un centenar de fallecidos en las primeras horas. Entre los testimonios recogidos tras el desastre, apareció uno especialmente revelador: algunas personas habían recibido una alerta de Google en sus teléfonos antes de sentir el terremoto.

No era la primera vez que ocurría. Apenas unas semanas antes, los fuertes terremotos que sacudieron Venezuela habían hecho que muchos usuarios descubrieran una función de sus teléfonos Android que probablemente desconocían: el móvil puede advertirnos de un seísmo antes de que lleguen las sacudidas más intensas. Parece casi una predicción. Pero no lo es.




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Millones de teléfonos convertidos en sensores sísmicos

El sistema Android Earthquake Alerts aprovecha un dispositivo que millones de personas llevan permanentemente consigo. Los teléfonos inteligentes incorporan acelerómetros, pequeños sensores capaces de registrar movimiento. Cuando numerosos móviles situados en una misma zona detectan señales compatibles con un terremoto, esa información puede utilizarse para identificar el evento, estimar su localización y magnitud, y enviar alertas a otros dispositivos.

La clave está en la velocidad. Las primeras ondas generadas por un seísmo pueden ser detectadas antes de que las sacudidas potencialmente más peligrosas lleguen a lugares más alejados. La información electrónica viaja mucho más rápido. Esa diferencia puede proporcionar desde unos pocos segundos hasta decenas de segundos de anticipación, dependiendo de la localización del usuario respecto al terremoto.

La escala alcanzada por el sistema resulta difícil de imaginar. Una investigación publicada en Science en 2025 mostró que Android Earthquake Alerts estaba operativo en 98 países. Durante sus primeros años de funcionamiento, llegó a enviar alrededor de 18 millones de alertas mensuales y contribuyó a ampliar enormemente la población mundial con acceso a algún tipo de alerta sísmica temprana.

Pero los propios resultados del sistema contienen un dato que obliga a mirar el problema desde otra perspectiva: no todas las alertas llegan antes de comenzar el movimiento. En el citado estudio, un 36 % de los usuarios que respondieron indicó haber recibido el aviso antes de sentir el terremoto, un 28 %, mientras ya sentían las vibraciones y un 23 %, después.

Por tanto, conseguir segundos de anticipación es técnicamente difícil. E, incluso cuando se consiguen, aparece una segunda pregunta, probablemente más importante: ¿qué hacemos las personas con esos segundos?

Recibir una alerta no significa estar protegido

Imaginemos que nuestro teléfono nos advierte de que, en veinte segundos, comenzarán fuertes sacudidas.

¿Cuánto tardamos en entender qué está ocurriendo? ¿Sabemos inmediatamente qué debemos hacer? ¿Nos protegemos o buscamos primero información? ¿Miramos a nuestro alrededor para comprobar qué hacen los demás? ¿Llamamos a alguien? ¿Intentamos salir del edificio?

Cada una de estas decisiones consume una parte del tiempo que la tecnología acaba de proporcionarnos. Por eso, existe una diferencia fundamental entre tiempo de aviso y tiempo útil de protección.

Los sistemas de alerta temprana suelen representarse mediante una secuencia relativamente sencilla: detección del peligro, procesamiento, emisión del aviso, recepción por parte de la población.

Cadena de sucesos cuando se genera una alerta temprana.
Pablo Máyer y Fernando Medina.

Sin embargo, desde la perspectiva de la gestión de emergencias, esa secuencia está incompleta. Después de recibir el mensaje comienza otro proceso que pasa por las fases de interpretación, decisión y acción. Y este segundo recorrido no depende fundamentalmente de sensores, algoritmos o redes de telecomunicaciones, sino de las personas.

Cadena de respuesta de la población a una alerta temprana.
Pablo Máyer y Fernando Medina.

El tiempo que no estábamos midiendo

Precisamente, para estudiar ese intervalo, nuestra investigación, desarrollada desde la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Grupo de Investigación Geografía, Medio Ambiente y Tecnologías de la Información Geográfica (GEOTIGMA), propone el concepto de latencia social: el tiempo que transcurre entre la recepción de una alerta y la realización de la acción esperada por parte de la población.

Partimos, para ello, de una idea sencilla: no es solo saber cuándo enviamos una alerta; se precisa tener en cuenta el momento en el que comienza la respuesta social. Así, en una alerta sísmica temprana, donde la ventaja proporcionada por la tecnología puede medirse en segundos, dedicar ese margen a interpretar el mensaje, comprobar qué sucede o decidir cómo actuar puede consumir una parte sustancial –o incluso la totalidad– del tiempo disponible.

Podemos resumirlo en una fórmula muy sencilla:

Tiempo de anticipación tecnológica − latencia social = tiempo efectivo disponible para protegerse

No se trata de una ecuación física, ni pretende predecir matemáticamente el comportamiento individual. Es una forma de visualizar algo que con frecuencia olvidamos al evaluar los sistemas de alerta: el tiempo que consigue ganar la tecnología y el tiempo que finalmente puede utilizar una persona no son necesariamente el mismo.

Nos quedamos pegados a la pantalla en vez de actuar

Esta cuestión empieza a aparecer también en las investigaciones sobre alertas sísmicas. Estudios sobre el comportamiento ante sistemas de alerta temprana han observado que algunas personas emplean segundos críticos mirando la pantalla del teléfono y no adoptan de inmediato la conducta protectora recomendada.

En la misma línea, las investigaciones recientes sobre Android Earthquake Alerts están comenzando a incorporar la respuesta de los usuarios junto a parámetros tradicionalmente tecnológicos, como el tiempo de detección, la precisión o los segundos de anticipación.

Este cambio de enfoque es importante. Durante años, hemos intentado conseguir que las alertas lleguen cada vez más rápido. Ahora debemos plantearnos otra pregunta: ¿somos capaces de conseguir que las personas reaccionen también más rápido y, sobre todo, correctamente?

Ganar segundos no basta

Los seres humanos no tenemos la capacidad de actuar tal y como lo hacen las redes de transporte por tren que, en Japón, por ejemplo están diseñadas para frenar o detener automáticamente los convoyes antes de que lleguen las ondas sísmicas más destructivas, para evitar descarrilamientos masivos catastróficos. Las personas necesitamos un tiempo de asimilación y respuesta.

Los terremotos de Venezuela y Colombia han demostrado hasta dónde puede llegar la tecnología: millones de teléfonos pueden convertirse en una red capaz de detectar un peligro y advertirnos antes de que lo sintamos. Sin embargo, la clave radica en la necesidad de preguntarnos qué ocurre después de que el teléfono vibra.

El próximo gran avance en los sistemas de alerta quizá no consista solo en conseguir que el mensaje llegue antes, sino en lograr que esos segundos ganados por la tecnología se conviertan realmente en segundos ganados para salvar vidas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿De qué sirve que Google nos avise de un terremoto segundos antes de que ocurra? – https://theconversation.com/de-que-sirve-que-google-nos-avise-de-un-terremoto-segundos-antes-de-que-ocurra-289783

Lanceurs d’alerte en exil : pourquoi les business schools ont une responsabilité à assumer

Source: The Conversation – in French – By Yoann Bazin, Professeur, Université Paris Nanterre

Dénonçant les pratiques « hors cadre » des entreprises, les lanceurs d’alerte mettent en péril leur carrière professionnelle. Et s’ils devenaient enseignants dans les business schools ? Avant de prendre la parole, ils ont pu observer le fonctionnement et certains dysfonctionnements des entreprises, un savoir qui pourrait profiter aux étudiants.


En 2021, Athol Williams, ancien associé du cabinet de conseil Bain & Company, témoigne devant la Commission Zondo en Afrique du Sud. Il révèle comment son employeur a participé à l’affaiblissement délibéré de l’administration fiscale du pays afin de faciliter la corruption à grande échelle – ce qu’il appellera plus tard une « capture de l’État ». Son témoignage est décisif : Bain sera par la suite banni des marchés publics pendant dix ans en Afrique du Sud, et pendant trois ans du Royaume-Uni.

Le prix payé par Williams pour cet acte de courage civique est vertigineux. Il perd son poste, ses revenus, ses réseaux professionnels. Ne se sentant plus en sécurité, il quitte son pays, sa famille, tout ce qu’il a construit. Depuis l’Angleterre où il vit en exil, il confie dans son livre ne pas savoir s’il pourra un jour rentrer chez lui. Le cas de Williams illustre ce que la littérature scientifique documente depuis des décennies : lancer l’alerte sur une entreprise, c’est souvent signer son propre arrêt de mort professionnel.

Le récent rapport du Défenseur des droits sur le sujet « souligne la persistance des représailles subies » et insiste « sur la nécessité de garantir aux lanceurs d’alerte des soutiens financiers et psychologiques effectifs ». Face à cet exil professionnel, nous défendons ici la thèse que les business schools ont une responsabilité à assumer.




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Un exil professionnel

Les études académiques sur les lanceurs d’alerte sont sans appel. Après avoir signalé des comportements illégaux ou contraires à l’éthique dans leur organisation, les représailles prennent des formes multiples : avertissements, rétrogradations, intimidations, mises au placard, licenciements. Mais au-delà de la perte d’emploi immédiate, c’est toute une trajectoire professionnelle qui s’effondre. Dans la plupart des cas, les lanceurs d’alerte sont dans l’incapacité de retrouver un emploi stable pendant des années – et presque jamais dans leur secteur d’activité.

Ce n’est plus seulement un licenciement, c’est un exil. Un exil professionnel, social, et parfois même géographique. Comme Athol Williams qui ne retrouvera jamais un poste de consultant malgré une brillante carrière dans le secteur, ou comme d’autres avant lui – Antoine Deltour, qui révéla le scandale LuxLeaks des pratiques d’optimisation fiscale, ou encore les lanceurs d’alerte de Boeing qui dénoncèrent les défaillances mortelles du 737 Max.

Il est tentant de reporter sur la société dans son ensemble la responsabilité de soutenir ces personnes. Des lois existent, comme la directive européenne de 2019, sur la protection des lanceurs d’alerte. Mais comme le souligne un rapport de l’International Bar Association, ces dispositifs restent souvent insuffisants, mal appliqués et incapables de résoudre le problème fondamental : retrouver un emploi après avoir lancé l’alerte.

Une responsabilité spécifique des business schools

Si les lanceurs d’alerte qui dénoncent des institutions publiques (un Snowden, un Ellsberg) peuvent légitimement attendre un soutien de la société et de ses institutions démocratiques, ceux qui s’attaquent à des entités privées se retrouvent dans une situation différente. Leurs adversaires sont souvent des entreprises riches, capables de mobiliser d’importants moyens juridiques et médiatiques contre eux. Et leur exil s’opère en général dans un relatif silence en dépit de leur contribution à l’assainissement éthique et légal du monde des affaires.

Qui, dès lors, pourrait porter une responsabilité particulière à leur égard ? Nous défendons la thèse que les business schools font partie des acteurs qui ne peuvent pas se défausser. Pourquoi ? Parce qu’en tant qu’institutions de formation au management, elles sont profondément impliquées dans la production des normes, des valeurs et des pratiques du monde des affaires. Elles prétendent préparer les dirigeants et managers qui peuplent ces organisations où des comportements illicites prospèrent parfois. Conscientes de leur position et de leur image, elles prêchent d’ailleurs l’intégrité, la responsabilité sociale, le leadership éthique.

En effet, une étude récente portant sur 841 écoles de commerce accréditées dans le monde révèle que les expressions « intégrité » et « responsabilité sociale » figurent des centaines de fois dans leurs documents officiels. Mais quand ces institutions ont-elles concrètement offert un emploi stable à quelqu’un dont la vie entière a été sacrifiée au nom de ces valeurs qu’elles prétendent défendre ?

L’hospitalité comme acte éthique

Pour penser ce que pourrait être un soutien concret, nous nous sommes appuyés pour un article paru dans la revue Organization sur trois figures philosophiques majeures. Hannah Arendt, qui connaissait personnellement l’exil, rappelle que défendre abstraitement les droits de quelqu’un ne suffit pas : il faut lui offrir un statut formel, une appartenance concrète. Pour les individus, c’est la citoyenneté. Pour les entreprises, c’est l’emploi.

Emmanuel Kant nous offre une conception de l’hospitalité comme devoir d’accueil temporaire : ne pas traiter l’étranger comme un ennemi, mais plutôt lui permettre de trouver refuge le temps de se reconstruire. Cependant, dans la perspective kantienne, cette hospitalité reste conditionnelle, et donc insuffisante selon nous.

C’est Jacques Derrida qui pousse le raisonnement le plus loin (comme souvent). L’hospitalité véritable, nous dit-il, n’est pas le fruit d’un calcul rationnel. Elle implique d’ouvrir sa maison à l’autre sans lui imposer de condition de réciprocité, en l’accueillant dans sa singularité. Et surtout, elle transforme l’hôte autant que l’invité : accueillir un lanceur d’alerte, c’est aussi accepter que sa présence bouscule certitudes et habitudes institutionnelles.

Des postes existent déjà

Notre proposition est concrète. De nombreuses business schools disposent d’un outil qui colle parfaitement à cette mission : les postes de « Professor of Practice », les fameux praticiens. Ces postes, qui existent déjà dans une majorité de grandes institutions (INSEAD, ESSEC, EM Lyon, IESEG en France ; NYU Stern, Wharton, Columbia aux États-Unis ; de nombreuses universités britanniques) ont précisément été conçus pour accueillir des professionnels expérimentés qui partagent leur expertise avec les étudiants. Ils ne requièrent pas nécessairement d’avoir un doctorat. Ni de publications académiques.

Imaginez Athol Williams – ancien associé d’un grand cabinet de conseil international, auteur, conférencier, et lanceur d’alerte – comme professeur praticien dans une école de commerce. Il incarnerait, de façon vivante et irréfutable, les valeurs d’intégrité et de responsabilité que ces institutions se targuent d’enseigner. Tout ça n’est pas une fiction philosophique : Il est depuis l’année dernière le directeur académique de l’Oxford Advanced Management and Leadership Programme de la Said Business School. Le lanceur d’alerte de Citigroup, Richard Bowen, a suivi un chemin similaire au sein de l’Université du Texas, et Frances Haugen, la lanceuse d’alerte de Facebook, travaille aujourd’hui au Centre sur les médias, la technologie et la démocratie de l’Université McGill.

Lumi 2024.

Les initiatives existent. Il s’agit maintenant de les généraliser, de les penser comme politique institutionnelle et non comme des exceptions dues au hasard ou au courage personnel d’un doyen ou d’une équipe.

Au-delà de la façade

Certains objecteront que cette proposition est naïve, voire complice d’un système défaillant. D’autres la réduiront à un calcul réputationnel – recruter un lanceur d’alerte pour en faire un argument marketing. Ces risques sont réels. Mais dans son provocant Shut down the business school Martin Parker nous rappelle que si les portes des institutions sont construites pour tenir des gens à l’extérieur, elles peuvent aussi s’entrouvrir.

La question n’est pas de savoir si les business schools peuvent changer le monde. La question est plus modeste, et plus urgente : peuvent-elles, a minima, offrir un refuge concret à ceux qui ont tout risqué pour défendre les valeurs qu’elles prétendent incarner ? Et peut-être pourront-elles, comme le dit Derrida, se laisser transformer par cet accueil. C’est en tout cas ce que nous leur souhaitons.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Lanceurs d’alerte en exil : pourquoi les business schools ont une responsabilité à assumer – https://theconversation.com/lanceurs-dalerte-en-exil-pourquoi-les-business-schools-ont-une-responsabilite-a-assumer-284740

Almaraz gana tiempo y seguirá abierta hasta 2030

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mar Rubio Varas, Catedrática de Historia e Instituciones Económicas, (UPNA). Investigadora del Institute for Advanced Research in Business and Economics (INARBE), Universidad Pública de Navarra

Vista de la central de Almaraz (Cáceres). Angel L/Shutterstock

Se acaba de publicar en el Boletín Oficial del Estado la orden por la que el Ministerio para la Transición Ecológica de España renueva la autorización de explotación de los dos reactores de la central nuclear de Almaraz. En la práctica, esto significa que Almaraz I, que debía cerrar en noviembre de 2027, podrá seguir operando hasta el 8 de junio de 2030 (31 meses más), y que Almaraz II, con fecha de cierre prevista para octubre de 2028, recibe una prórroga de 19 meses, hasta esa misma fecha.

La decisión llega después de que el pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitiera, el pasado 16 de julio, un informe favorable “con condiciones”. Entre ellas, garantizar la dotación mínima de personal de seguridad entre 2028 y 2030.

Antes de entrar en lo que implica y lo que no implica esta prórroga, merece la pena pararse un momento en la propia central, porque Almaraz no es solo un dato en un calendario energético: es también una pieza clave de la historia energética y social de España.

Una central con historia propia

La construcción de Almaraz arrancó en 1973, promovida por CENUSA, la sociedad que en 1958 habían formado a partes iguales (33 % cada una) Hidroeléctrica Española, Unión Eléctrica Madrileña y Compañía Sevillana de Electricidad. Almaraz I se conectó por primera vez a la red el 1 de mayo de 1981 y Almaraz II lo hizo el 8 de octubre de 1983, aunque empezaron a vender electricidad regularmente más tarde: Almaraz I el 1 de septiembre de 1983, y Almaraz II el 1 de julio de 1984. En cualquier caso, todo ello en plena carrera de construcción del parque nuclear español.

Y aquí conviene recordar una cifra que suele sorprender y que recogimos en nuestro libro sobre la historia nuclear en España: entre finales de los años sesenta y mediados de los ochenta, las eléctricas españolas llegaron a solicitar permisos para más de 40 reactores. De ellos, 22 recibieron preautorización, 15 iniciaron obras y solo 10 acabaron conectados a la red. El resto quedó por el camino, víctima de la crisis del petróleo, la caída de la demanda eléctrica, los problemas de financiación y de la fortísima oposición social que se organizó en varios emplazamientos. El parque nuclear español que conocemos hoy es, en realidad, una versión muy reducida de lo que se planeó originalmente.

Extremadura fue protagonista en ambos sentidos: dio nombre a Almaraz, pero también fue uno de los escenarios donde se fraguó una parte importante del movimiento antinuclear español. El caso más recordado es el de la central de Valdecaballeros, en Badajoz, promovida también por Hidroeléctrica Española y Sevillana: construida casi por completo pero nunca puesta en marcha, fue paralizada en 1984 tras una fortísima oposición social y las dudas sobre su rentabilidad. Aquella lucha, junto con la de Lemóniz, en el País Vasco, marcó a toda una generación de activismo antinuclear en España.

Ninguna de las tres empresas que promovieron Almaraz existe ya con ese nombre. Hidroeléctrica Española se fusionó en 1992 con Iberduero para formar Iberdrola; Sevillana de Electricidad fue absorbida por Endesa entre 1991 y 1996, y Unión Eléctrica Madrileña acabó, tras varias fusiones sucesivas, integrada en lo que hoy es Naturgy. Así, la vieja CENUSA se ha transformado en la actual Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT), con Iberdrola al frente (52,7 % de la propiedad), seguida de Endesa (36 %) y Naturgy (11,3 %).

Fueron precisamente estas tres compañías las que, en octubre de 2025, solicitaron formalmente al Ministerio la modificación del calendario de cierre, argumentando el papel de Almaraz como infraestructura esencial (llegó a suministrar más del 7 % de la electricidad del país) en un contexto marcado por la volatilidad de los precios del gas ligada a la crisis en Oriente Próximo

Vale la pena detenerse en cómo se llegó exactamente a esos 31 y 19 meses de prórroga, porque no fue un número que pusiera el Gobierno sobre la mesa: según reconstruye pv magazine España, Iberdrola y Endesa defendían inicialmente una prórroga de diez años, mientras que Naturgy se opuso a esa opción. Al ser CNAT una comunidad de bienes en la que las decisiones exigen unanimidad, la petición final que llegó al Ministerio quedó recortada a los tres años en los que sí coincidieron las tres socias. El propio informe del CSN, además, no salió por unanimidad: el pleno lo aprobó con la abstención de uno de los consejeros.

Una fuente que fue la primera y ya no lo es

Conviene recuperar la perspectiva de cuánto ha pesado la nuclear en el sistema eléctrico español. A mediados de los noventa, con el parque recién completado y antes del despegue renovable, llegó a cubrir en torno al 35 % de la demanda, siendo la primera fuente de energía eléctrica del país. Esa cuota fue descendiendo, pero no tanto por el cierre de Zorita y Garoña como por el crecimiento del sistema y el avance de las renovables.

En 2021, la energía eólica (23,3 %) superó por primera vez a la nuclear (20,6 %), un liderazgo que no ha vuelto a ceder. Desde entonces, la nuclear es la segunda fuente, oscilando entre el 19 % y el 21 % del mix, con una producción de 52 000-56 000 gigavatios-hora (GWh) anuales (frente a los más de 58 000 GWh de mediados de la pasada década). Es, por tanto, un descenso relativo, no de producción: el parque nuclear sigue operando casi a plena potencia, con disponibilidad por encima del 83 %.

Tener esto presente ayuda a matizar el debate: Almaraz y el resto reactores no son ya la columna vertebral del sistema que fueron hace treinta años, pero siguen aportando una base de generación estable, sin emisiones e independiente de Oriente Medio.

Lo que cambia y lo que no

Es importante ser precisos aquí, porque el propio comunicado del Gobierno insiste en un matiz relevante: esta prórroga afecta únicamente a Almaraz y no altera, formalmente, el calendario de cierre del resto del parque nuclear español, que sigue fijado para 2035 según el protocolo firmado en 2019 entre las eléctricas y la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). Es decir, sobre el papel, Ascó, Cofrentes, Trillo y Vandellós mantienen sus fechas de cierre escalonado tal y como estaban previstas.

Dicho esto, sería ingenuo leer esta decisión de forma aislada. Un cambio de Gobierno podría perfectamente traer consigo una revisión de ese calendario, sobre todo si Almaraz demuestra en la práctica que una central puede operar con seguridad más allá de los 40 años inicialmente previstos. El precedente que se sienta ahora, más que el contenido literal de la orden, es probablemente lo más importante de la noticia.

Que hoy, cuatro décadas después, una parte de los extremeños (representados por plataformas como “Sí a Almaraz, Sí al futuro)”) celebren la prórroga con satisfacción, mientras que el movimiento antinuclear histórico la viva como una derrota dice mucho de cómo ha cambiado el debate energético, y también de lo distintas que pueden ser las prioridades. Ambas lecturas son legítimas. Lo que no podemos hacer es fingir que no hay tensión entre ellas, ni que el debate energético español está, ni mucho menos, cerrado.

The Conversation

Mar Rubio Varas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Almaraz gana tiempo y seguirá abierta hasta 2030 – https://theconversation.com/almaraz-gana-tiempo-y-seguira-abierta-hasta-2030-289854

¿Cambia el calendario de cierre de las centrales nucleares en España?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Guillermo Sánchez León, Instituto Universitario de Física Fundamental y Matemáticas (IUFFyM), Universidad de Salamanca

Cartel indicador en la entrada a la central de Almaraz. Esteban Martinena Guerrer/Shutterstock

El Gobierno de España ha aprobado la ampliación de funcionamiento de la central nuclear de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030. La decisión afecta a sus dos reactores y sustituye las fechas de cierre anteriormente previstas: noviembre de 2027 para Almaraz I y octubre de 2028 para Almaraz II. La prórroga supone aproximadamente 31 meses adicionales de operación para Almaraz I y 19 meses para Almaraz II.

Aunque la decisión no modifica formalmente el calendario de cierre para el resto de las centrales, es difícil pensar que esta decisión no les afecte.

La justificación de la prórroga se relaciona con la incertidumbre del mercado energético internacional y con los problemas de suministro y precios del gas derivados de la guerra de Ucrania y de la situación en Oriente Próximo. Parece razonable pensar que también ha influido la experiencia del 28 de abril de 2025.

Ese día, el gran apagón de la península Ibérica puso de manifiesto que la transición hacia un sistema eléctrico con una elevada participación de fuentes renovables no consiste simplemente en sustituir generación convencional por generación fotovoltaica y eólica. Estas tecnologías presentan una producción variable y tienen características técnicas diferentes de las de los grandes generadores síncronos convencionales.

Tras el apagón, el porcentaje requerido de fuentes estables, como la nuclear, ha aumentado.




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La aportación de Almaraz

La central nuclear de Almaraz, situada en la provincia de Cáceres, está constituida por dos reactores: Almaraz I comenzó su actividad en mayo de 1981 y Almaraz II en octubre de 1983. Cada una tienen una potencia eléctrica neta superior a 1 000 megavatios (MW).

En 2025 produjeron conjuntamente unos 15 370 gigavatios-hora (GWh) de electricidad, cantidad equivalente aproximadamente al 7 % de la demanda eléctrica anual española. Esta producción representa una importante aportación de electricidad baja en emisiones y, si tuviera que ser sustituida por generación basada en combustibles fósiles, supondría unas emisiones adicionales de 5 millones de toneladas de CO₂.

La comparación con la energía fotovoltaica resulta también ilustrativa. Para producir anualmente una cantidad de electricidad semejante mediante instalaciones fotovoltaicas sería necesario instalar una potencia de alrededor cinco veces superior a la potencia de Almaraz. Aunque la potencia fotovoltaica instalada en estos momentos en España en horas con sol llega a cubrir toda la demanda, las razones técnicas que hemos comentado se siguen necesitando fuentes complementarias de energía. También hay que tomar en cuenta las horas con poco sol y las noches.

Además, Almaraz no es una instalación estática. Desde su inicio, se han realizado importantes inversiones y modificaciones destinadas a mejorar su seguridad, fiabilidad, potencia y disponibilidad. La cuestión que debería plantearse ahora es si tiene sentido desaprovechar esas inversiones cuando la instalación sigue siendo capaz de producir grandes cantidades de electricidad con bajas emisiones. En sus primeros años de operación producía alrededor de 11 000 MWh/año frente a los más de 15 000 MWh/año actuales.

Una decisión que plantea interrogantes

La solicitud de ampliación fue presentada en 2025 por las empresas propietarias de Almaraz: Iberdrola, Endesa y Naturgy. El Consejo de Seguridad Nuclear la evaluó técnicamente y emitió un informe favorable.

La nueva autorización tiene una peculiaridad llamativa: ambos reactores dejarán de funcionar el mismo día, el 8 de junio de 2030, aunque originalmente estaba previsto que cerrasen con casi un año de diferencia.

¿Hay razones técnicas y económicas para esa fecha coincidente de finalización? La cuestión merece ser estudiada porque los reactores nucleares realizan periódicamente paradas de recarga durante las cuales se sustituye una parte del combustible.

Cuando una central llega al final definitivo de su explotación, la planificación de la última recarga adquiere especial importancia. Una fecha de cierre rígida puede hacer que parte del combustible introducido en la última recarga no pueda aprovecharse completamente.

A ello hay que añadir, según sus propietarios, los altos impuestos que soportan las centrales nucleares, que las pueden hacer llegar a hacer inviables económicamente.

El problema de los cierres simultáneos

La cuestión adquiere mayor importancia si se mantiene el calendario previsto. Ascó I y Cofrentes tienen previsto finalizar su explotación en 2030. De mantenerse estas fechas, en un periodo relativamente corto se produciría el cierre de cuatro reactores: Almaraz I, Almaraz II, Ascó I y Cofrentes.

No se trata solamente de sustituir la electricidad que producen mediante nuevas instalaciones renovables. El sistema deberá sustituir también las características técnicas que aportan los grandes generadores convencionales y garantizar que la generación, el almacenamiento, las interconexiones y los servicios de red sean suficientes para mantener la seguridad del suministro.

Existe además un problema industrial: el desmantelamiento de varias grandes instalaciones nucleares requiere de personal experto, empresas especializadas y una considerable capacidad industrial. Si varias centrales entran simultáneamente en las distintas fases de desmantelamiento, habrá que preguntarse si se aprovechan realmente las economías de escala o si, por el contrario, se produce una concentración innecesaria de recursos y costes.




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Una oportunidad para revisar el calendario

Numerosos países están prolongando la explotación de reactores que se encuentran en condiciones adecuadas de seguridad. La autorización de Almaraz hasta 2030 debería ser una oportunidad para realizar una evaluación global del calendario nuclear español y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 y su extensión mas allá de 2030 tomando en cuenta cuestiones como la seguridad del suministro, los costes del sistema eléctrico, las emisiones, la gestión de los residuos y la estabilidad de la red.

Una central nuclear que funciona con seguridad puede seguir produciendo electricidad durante muchos años. Si se decide sustituirla, la decisión debe basarse en una comparación rigurosa entre los costes y beneficios de mantenerla en funcionamiento y los de sustituir tanto su producción eléctrica como los servicios que proporciona al sistema. Esto es especialmente significativo en un momento como el actual, donde los propietarios de los grandes centros de inteligencia artificial buscan lugares que les garanticen un suministro eléctrico constante y estable a precios competitivos.




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Finalmente, hay una cuestión que trasciende a Almaraz. Las decisiones energéticas tienen consecuencias que se prolongan durante décadas. Por ello, sería deseable alcanzar acuerdos políticos suficientemente amplios sobre la política energética española, dejando las decisiones relativas a la seguridad y a la operación de las instalaciones en manos de los organismos técnicos competentes.

The Conversation

José Guillermo Sánchez León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Cambia el calendario de cierre de las centrales nucleares en España? – https://theconversation.com/cambia-el-calendario-de-cierre-de-las-centrales-nucleares-en-espana-289830

Los jóvenes marroquíes: la generación olvidada de Mohamed VI

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Alvarado, Associate professor, Universidade de Vigo

Un grupo de jóvenes en Marrakech. 108px/Shutterstock

La noche del 29 de julio, Mohamed VI pronunciaba el discurso del trono, en el que erigía la estabilidad como característica de su reinado y hacía de la economía el eje central de su intervención, exaltando los desarrollos industriales y las ambiciones tecnológicas de Marruecos.

Pocas horas después, se registraban hasta 80 000 entradas irregulares en Ceuta, dejando en las aguas mediterráneas, a los pies del paso fronterizo, al menos 83 fallecidos en el lado español y otros 11 confirmados del lado marroquí.

La narrativa oficial es que la estabilidad ha hecho de Marruecos un actor “creíble, respetado y escuchado” internacionalmente. Pero este modelo de Estado ha generado las condiciones de exclusión que expulsan a su juventud de sus fronteras.

La cuestión económica

El PIB per cápita español alcanzó en 2024 los 32 633 euros, mientras que el de Marruecos es de algo más de 4 000.

Sobre esa diferencia de ocho a uno sobreviven las familias de M’diq-Fnideq, la prefectura marroquí contigua a Ceuta. Antes había porteadoras que cruzaban con mercancías, pequeños comerciantes que compraban en la ciudad autónoma y revendían al otro lado, limpiadoras, cuidadoras y jornaleros que trabajaban en el enclave durante el día. En 2019, un informe del parlamento marroquí arrojaba luz sobre la “situación desastrosa” de estas porteadoras, cuyo número se estimaba en 3 500.

En octubre de ese mismo año, Rabat clausuró los pasos de Bab Sebta y Bab Melilia a esos tráficos.

El 22 de marzo de 2020, el BOE publicaba la decisión del cierre total de dichas fronteras. Con una tasa de paro cercana al 20 %, la zona de actividades económicas de Fnideq, habilitada como sustituto del comercio transfronterizo, apenas contaba en 2023 con 76 almacenes que generaban 1 100 empleos directos.

Según el Banco Mundial, desde 2020 la economía marroquí destruye de media 60 000 empleos netos al año, si bien el PIB creció casi un 5 % el pasado año.

El beneficio de ese crecimiento alcanza a quienes ya están incorporados a la economía formal, dejando al margen a tres millones de jóvenes marroquíes sin empleo ni formación.

La Constitución de 2011

Las primaveras árabes llegaron a Marruecos en 2011 de la mano del Movimiento 20 de Febrero (20-F), que impulsó movilizaciones para exigir reformas democráticas. Caídos Zine el Abidine Ben Ali en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto, Mohamed VI respondió preventivamente anunciando una reforma constitucional “profunda”.

Elaborada por una comisión de expertos designada por el soberano, pese a las protestas de amplios sectores de la población, la carta magna fue aprobada con un 98 % de votos el 1 de julio de 2011. Se ampliaron las prerrogativas parlamentarias, pero el rey mantiene el control exclusivo sobre defensa, justicia, religión y política exterior. Blandiendo la retórica del cambio, la monarquía neutralizó la contestación y salió reforzada.

Hasta 22 artículos recogen derechos y libertades, pero sin implementarse medidas para su aplicación. La igualdad entre hombres y mujeres queda supeditada a las reservas del derecho coránico. Los partidos no pueden asentarse sobre bases regionales y permanecen sujetos a la autorización del Ministerio del Interior. Desde la adopción de la Constitución de 2011, las brechas entre texto y práctica no han dejado de agrandarse.

Mohamed VI otorgó una nueva carta magna a los marroquíes, pero sigue interpretando la norma suprema a su antojo, maximizando sus prerrogativas y socavando la credibilidad de los partidos y las élites políticas. Además de fijar las grandes orientaciones políticas, escapan al control del Ejecutivo la nominación de gobernadores, embajadores y cónsules, dirigentes de empresas públicas y la composición parcial del Gabinete, en manos de una élite tecnocrática aupada por Palacio.

Invocando exigencias de estabilidad, amenaza terrorista, salvaguarda de la integridad territorial de injerencias externas, desarrollo y prosperidad, el rey se presenta como única alternativa.

La cuestión saharaui y la rivalidad con Argelia actúan como sustitutos del debate público. La posición marroquí sobre el Sáhara se ha convertido en la “causa nacional”, el principal mecanismo de cohesión dentro del espacio político. Cualquier cuestionamiento de la posición oficial al respecto roza el antipatriotismo.

La ruptura de relaciones diplomáticas con Argelia, en 2021, se instrumentalizó para movilizar apoyos internos y sancionar políticas controvertidas, canalizando las frustraciones hacia un enemigo exterior. Ambos mecanismos legitiman al sistema desde fuera y cierran el debate desde dentro.

Tradición contestataria y represión

Marruecos tiene una larga tradición de contestación. La trayectoria reciente abarca el desalojo violento de los campamentos saharauis en Gdeim Iziq (2010), el movimiento 20-F de 2011, la protesta y detención de jóvenes marroquíes descendientes de españoles reclamando la nacionalidad en Sidi Ifni (2016), las “revueltas de la sed” en Zagora (2017) o el movimiento de Jerada, tras la muerte de dos hermanos en un pozo clandestino de carbón, el 22 de diciembre de 2017.

El episodio más significativo fue el Hirak del Rif (Movimiento Popular del Rif), entre octubre de 2016 y mediados de 2018, con decenas de miles de personas movilizadas contra la marginación de Alhucemas. Su desencadenante fue la muerte de Mohcine Fikri, un vendedor de pescado que quedó atrapado en un camión de basura al intentar salvar su mercancía confiscada. Nasser Zefzafi, la figura más visible del movimiento, cumple veinte años de condena por “terrorismo”, “complot contra la seguridad interior” y “conspiración con actores extranjeros”.

El patrón se repite. A las demandas legítimas sigue una represión calibrada y concesiones simbólicas del Gobierno, que no ataja las causas estructurales, mientras el rey guarda silencio, presentándose como árbitro ecuánime.

La generación Z sale a la calle

El movimiento juvenil GenZ212, que arrancó en otoño de 2025, fue la última expresión y la más difícil de gestionar. Surgió de la muerte de hasta ocho mujeres por cesáreas mal practicadas en un hospital público de Agadir, y devino en una suerte de impugnación del modelo de desarrollo marroquí.

A diferencia del Movimiento Popular del Rif, careció de liderazgo identificable y de un programa concreto, lo que dificultó su pervivencia y complicó la represión convencional del Estado. Se organizó desde el servicio de mensajería instantánea Discord, donde el servidor pasó de 1 000 a 260 000 miembros en semanas. La consigna “Queremos hospitales, no solamente estadios” condensó la fractura entre el ingente gasto en infraestructuras deportivas (por ejemplo, el coste del estadio que se está construyendo en Casablanca se estima en casi 500 millones de dólares) y la precariedad de los servicios públicos.

Cerca de 2 480 personas fueron detenidas y 1 473 se enfrentan a causas penales. La judicialización alcanzó a artistas y comentaristas en redes sociales. El rapero Mehdi Black Wind fue detenido por una canción titulada “Pegasus”. El activista Souhaib Kabli fue condenado a ocho meses por criticar la normalización de las relaciones con Israel.

Además, una investigación de catorce medios internacionales acreditó en julio de 2026 que la DGST (inteligencia interior) utilizó el software espía israelí desde 2017 para vigilar a periodistas, activistas e incluso legisladores. El arresto del periodista Ali Lmrabet al aterrizar en Tánger se interpretó como un aviso a quienes escriben sobre Marruecos desde el extranjero.

Control de la narrativa pública

El régimen marroquí ha perfeccionado un mecanismo de control de la narrativa pública que activa en cada crisis. La Agence Marocaine de Presse (MAP), un organismo público, actúa como regulador del relato oficial.

Sus informaciones dictan la agenda de un sector audiovisual eminentemente estatal y una prensa privada propiedad de grupos económicos vinculados a la monarquía, dependiente de la publicidad institucional y de la renovación discrecional de sus licencias, por lo que impera la autocensura.

La avalancha migratoria sobre Ceuta reproduce ese patrón. La MAP cubrió el discurso y las actividades reales de la Fiesta del Trono, pero no difundió ninguna información sobre los cruces que se estaban produciendo. El ministerio de Interior marroquí no se pronunció hasta días después, atribuyendo lo ocurrido a la desinformación y a una acción coordinada en el ciberespacio.

Medios próximos al poder presentaron el episodio como “asalto teledirigido” con implicación argelina y difundieron el desmantelamiento por la Gendarmería Real de un grupo de WhatsApp por “incitar al cruce colectivo” del Tarajal. El drama se atribuyó a una manipulación en redes, no a causas estructurales.

Expulsar jóvenes como recurso geopolítico

El próximo 23 de septiembre Marruecos celebra elecciones legislativas. En 2021, la participación apenas alcanzó el 50 % de los inscritos y el partido que canalizó la esperanza reformista tras las primaveras árabes perdió más del 90 % de escaños. La desafección es el veredicto de quienes han comprendido que la disidencia tiene precio y la movilidad social es un privilegio inalcanzable.

La teoría de la privación relativa formulada por Ted Gurr explica lo ocurrido en el Tarajal mejor que cualquier cifra. La migración masiva no nace de la pobreza absoluta. Emerge del abismo percibido entre las expectativas de lo que los individuos consideran legítimo o posible y lo que el sistema les permite alcanzar.

Desde la ciudad de Fnideq, a escasos tres kilómetros de la frontera con Ceuta, esa brecha resulta más visible todavía, y las redes sociales la amplifican.

Las remesas como motor económico

En lo económico, las remesas de la emigración alcanzaron en 2024 un máximo histórico de 117 700 millones de dírhams (casi once mil millones de euros), convirtiendo a la diáspora en la primera fuente de divisas del reino.

El país que erige la estabilidad como un activo incorpora esas remesas a sus previsiones y gestiona la diáspora como palanca económica, diplomática y de presión. A diferencia del turismo o la industria, esa fuente de riqueza no requiere de infraestructuras.

Rabat ha demostrado que puede regular los flujos o dejarlos desbordarse cuando la negociación con Bruselas lo requiere. Lo que la crisis migratoria de Ceuta pone de relieve no es un fracaso de gestión. Es la puesta en escena de un modelo que ha convertido la exclusión de su juventud en un recurso geopolítico.

The Conversation

David Alvarado no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Los jóvenes marroquíes: la generación olvidada de Mohamed VI – https://theconversation.com/los-jovenes-marroquies-la-generacion-olvidada-de-mohamed-vi-289121

Demain, une IRM cardiaque plus rapide, précise, confortable et en couleurs pour mieux visualiser les cicatrices du cœur

Source: The Conversation – in French – By Victor de Villedon de Naide, Doctorant en IRM cardiovasculaire et intelligence artificielle, Université de Bordeaux


L’ESSENTIEL

  • L’IRM cardiaque est outil d’imagerie médicale incontournable pour la prise en charge des infarctus aigus du myocarde.

  • Mais elle n’est pas toujours confortable pour les patients et son utilisation est complexe pour les radiologues et les cardiologues.

  • Une équipe de recherche a mis au point une technique avancée pour permettre, dans le futur, une analyse plus précise et simplifiée.


Les maladies cardiovasculaires sont la principale cause de décès au niveau mondial. D’après l’Organisation mondiale de la santé, 19,8 millions de personnes en sont mortes en 2022, soit environ 32 % de tous les décès dans le monde. Parmi ces décès, 85 % ont été causés par un infarctus du myocarde ou un accident vasculaire cérébral (AVC).

En France, l’ensemble des maladies cardiovasculaires (infarctus du myocarde, AVC, embolies pulmonaires…) représentent la première cause de mortalité chez la femme, comptant 73 000 décès par an.

La place de l’IRM dans le diagnostic du patient

L’imagerie par résonance magnétique (IRM) cardiaque est un outil essentiel dans la prise en charge des patients souffrant de pathologies cardiovasculaires. Cet outil permet de récupérer des informations complètes du cœur entier, sans exposer le patient à des radiations, comme c’est le cas avec le scanner.

Grâce à l’IRM, différentes images du cœur sont récupérées (la plupart du temps en noir et blanc) et vont permettre au radiologue d’extraire des informations essentielles pour effectuer un diagnostic précis du patient et planifier un suivi adapté.

Cependant, le temps d’attente pour avoir une IRM est estimé de quatre à six mois. Cela s’explique par la grande complexité d’utilisation de l’IRM cardiovasculaire, qui n’est donc réservée qu’à quelques centres experts.

Cette complexité est intrinsèquement reliée au patient, au manipulateur radio et au radiologue, ou cardiologue, qui va analyser les images.

Apnées multiples pour le soigné et analyse laborieuse côté soignants

Lors d’un examen cardiaque, des images (en noir et blanc) sont collectées grâce à des séquences (on peut voir cela comme une partition musicale). La plupart de ces séquences vont nécessiter plusieurs apnées, afin d’éviter que l’image soit impactée par des artéfacts liés à la respiration et ainsi garantir des images de bonne qualité.

Du fait du grand nombre de séquences lancées lors d’un protocole d’IRM cardiaque classique, le patient devra rester de 40 à 60 minutes dans la machine, sans bouger, le tout en effectuant une moyenne de 60 apnées. Cela peut s’avérer difficile pour certains patients, comme les personnes âgées, qui auront une certaine difficulté à retenir leur respiration à plusieurs reprises.

Dans un second temps, une expertise est attendue au niveau du manipulateur radio, qui est la personne qui contrôle l’IRM, qui paramètre chaque séquence et communique avec le patient dans la machine. Chaque séquence nécessite un paramétrage minutieux, avec une moyenne de 400 clics à effectuer par protocole (contre 30 pour une imagerie du cerveau).

Une fois les images récupérées, c’est au tour du radiologue, ou du cardiologue, d’intervenir. Son but sera d’extraire des informations diagnostiques à partir des images. Aujourd’hui, le processus d’analyse se fait manuellement, coupe par coupe sur chaque séquence, ce qui est laborieux et drastiquement chronophage.

Un outil qui reste essentiel à l’analyse des infarctus aigus du myocarde

D’un point de vue général, les infarctus aigus se caractérisent par deux informations principales : d’une part la présence d’une cicatrice, d’autre part la présence d’un œdème qui, tous deux, affectent le myocarde.

Nous pouvons aussi noter la présence chez certains patients de thrombus (un caillot de sang qui, s’il se détache, peut obstruer un vaisseau sanguin), d’obstruction microvasculaire, ou d’infarctus des muscles papillaires (il s’agit de muscles se trouvant sur les parois du cœur qui jouent un rôle essentiel dans la régulation du rythme cardiaque et dans le fonctionnement des valves).

Pour visualiser une cicatrice, la technique de référence est fondée sur une séquence dite de rehaussement tardif en « sang blanc ». Cette séquence porte le nom de « sang blanc » de par le fait que le sang est visible en gris clair (et le myocarde en noir) sur l’image. Cette technique nécessite également une injection, par voie intraveineuse d’un agent de contraste inoffensif qui va se propager dans le corps et disparaître au bout d’un certain temps.

Lorsqu’une cicatrice est présente, l’agent de contraste restera bloqué dans l’espace extracellulaire de celle-ci et mettra plus de temps à disparaître. Le but cette technique est donc de récupérer une image à ce moment précis, ce qui permet une mise en évidence de la cicatrice qui apparaîtra sous forme d’un signal blanc « rehaussé ».

Pour visualiser l’œdème, l’imagerie par cartographie T2 permet la récupération d’images quantitatives : chaque pixel représente une valeur en millisecondes. Selon la valeur de celui-ci, il sera possible de déterminer si le myocarde est sain ou inflammé. Il est également possible d’intégrer de la couleur à cette image afin de visualiser rapidement la présence d’un œdème dans le muscle cardiaque.

Si nous résumons : lorsqu’un patient présente un infarctus aigu du myocarde, deux séquences distinctes sont nécessaires pour récupérer toutes les informations diagnostiques.

En plus des problèmes énoncés précédemment (longévité du protocole, nombreuses apnées, paramétrage des séquences et analyse fastidieuse des images), un problème majeur réside : le manque de différence entre le signal du sang (gris clair) et de la cicatrice (blanc) sur les images de référence en sang blanc. Cela peut s’avérer critique si celle-ci est collée à la paroi du sang : la taille de la cicatrice sera sous- ou surestimée.

Ce manque de contraste affecte également la détection des muscles papillaires infarcis (muscles papillaires atteints d’un infarctus), qui apparaîtront en blanc au milieu du sang gris. La visualisation précise des cicatrices et de ces muscles est un enjeu important, car ces informations ont un impact direct sur le diagnostic et sur la planification de suivi du patient.

Une nouvelle solution IRM plus rapide, confortable et précise

En manipulant la physique de l’IRM, il est maintenant possible de faire seulement apparaître les cicatrices sur l’image, sur fond noir : on appelle ça l’« imagerie en sang noir ». Cette technique, utilisée en routine, ne laisse plus aucun doute quant à la présence de cicatrices. Cependant, une information cruciale est manquante : où se trouve la cicatrice dans l’anatomie du cœur ?

Une nouvelle technique proposée récemment par notre équipe permet d’aller encore plus loin en combinant intelligemment, en une seule séquence, des images en « sang noir » (information sur les cicatrices) et en « sang blanc » (information sur l’anatomie) : elle est baptisée SPOT (« Scar-specific imaging with Preserved myOcardium visualizaTion » en anglais, ce qui en français signifie « imagerie de cicatrice, avec visualisation du muscle cardiaque préservée »).

Cette séquence laisse place à une solution convaincante pour répondre aux challenges quant au manque de contraste de l’imagerie en « sang-blanc ». Une visualisation en couleur des cicatrices dans l’anatomie du cœur est maintenant possible.

Pour s’adapter concrètement aux patients atteints d’un infarctus aigu du myocarde, notre équipe s’est basée sur la séquence SPOT, et est parvenue à ajouter des cartographies T2 en plus des images en « sang noir » et « sang blanc ». Cette nouvelle séquence appelée SPOT-MAPPING permet de faire du 3-en-1 : elle récupère en une seule séquence des informations sur l’anatomie, les cicatrices et l’œdème.

Cette séquence est aujourd’hui disponible et utilisée sur des patients dans les hôpitaux de Bordeaux en France et de Vienne en Autriche.

Cette technique aura un impact sur plusieurs niveaux. Le patient verra son temps passé dans l’IRM et son nombre d’apnées demandées réduit ; le manipulateur radio n’aura à paramétrer qu’une seule séquence et le radiologue verra son analyse simplifiée.

Aller encore plus loin en exploitant l’IA

L’un des aspects en constante évolution dans le monde et notamment dans le domaine médicale est l’intelligence artificielle (IA). Chaque jour, de nouvelles avancées sont développées, répondant à des besoins variés. La segmentation (contour) ou la détection d’objets font partie des nombreuses applications réalisables par IA.

Ces mêmes actions sont celles effectuées par le radiologue lorsqu’il analyse des images du cœur : il devra notamment segmenter le myocarde, la cicatrice et l’œdème, et détecter la présence de muscles papillaires infarcis. Une fois entraînée, l’IA pourra achever ces tâches de manière reproductible, tout en maintenant une précision proche de celle d’un professionnel.

Imaginez l’expertise du radiologue associée à l’efficacité de l’IA au service de la santé : le radiologue pourra pleinement se concentrer sur l’actuelle analyse des informations, et non plus sur leur récupération.

Notons que l’IA peut faire des erreurs, bien que cela arrive peu fréquemment : le radiologue aura toujours un regard sur ce que produit l’IA et pourra apporter des modifications. L’IA ne remplacera pas le corps médical : il sera son nouvel assistant.

Qu’attendons-nous pour former cette équipe imbattable ?


Ce projet a bénéficié du soutien de l’Agence nationale de la recherche (ANR), qui finance en France la recherche sur projets (ANR HEARTFACT ANR-21-CE03-0021). L’ANR a pour mission de soutenir et de promouvoir le développement de recherches fondamentales et finalisées dans toutes les disciplines, et de renforcer le dialogue entre science et société. Pour en savoir plus, consultez le site de l’ANR.

The Conversation

Victor de Villedon de Naide a reçu des financements de l’Agence nationale française de la recherche (Grant agreements Equipex MUSIC ANR-11-EQPX-0030, Programme d’Investissements d’Avenir ANR-10-IAHU04-LIRYC, ANR-22-CPJ2-0009-01) et du European Research Council (ERC) dans le cadre du European Union’s Horizon Europe research and innovation programme (Grant agreement No. 101076351)

Aurélien Bustin a reçu des financements de l’Agence nationale française de la recherche (Grant agreements Equipex MUSIC ANR-11-EQPX-0030, Programme d’Investissements d’Avenir ANR-10-IAHU04-LIRYC, ANR-22-CPJ2-0009-01) et du European Research Council (ERC) dans le cadre du European Union’s Horizon Europe research and innovation programme (Grant agreement No. 101076351)

ref. Demain, une IRM cardiaque plus rapide, précise, confortable et en couleurs pour mieux visualiser les cicatrices du cœur – https://theconversation.com/demain-une-irm-cardiaque-plus-rapide-precise-confortable-et-en-couleurs-pour-mieux-visualiser-les-cicatrices-du-coeur-289106

Dans les mines d’or de Guyane, le bilan mitigé de la réhabilitation des sols

Source: The Conversation – France (in French) – By Naomi Nitschke, Géochimiste, BRGM; Université Grenoble Alpes (UGA)

Mine d’or près de la rivière Awa, en Guyane française. Naomi Nitschke., Fourni par l’auteur

En Guyane française, de nombreuses normes régulent les activités minières pendant et après l’exploitation. Ces mesures de réhabilitation se concentrent essentiellement sur la limitation des exports de particules vers les rivières. C’est essentiel, mais ce n’est qu’une partie du problème. Même lorsque l’érosion des sols miniers est maîtrisée, ces sols restent relativement stériles (peu de nutriments et de diversité microbienne), ce qui peut mettre un frein à une réhabilitation efficace des anciennes mines.


Territoire français d’outre-mer, la Guyane présente des formations géologiques riches en or dans ses ceintures de roches vertes. Alors que le cours de l’or ne cesse d’augmenter, les activités d’orpaillage augmentent partout dans le monde, et également en Guyane. Les techniques pour l’extraire y prennent diverses formes, légales ou non, qui fonctionnent en parallèle.

L’orpaillage illégal, qui n’est par nature pas régulé, implique l’utilisation de mercure pour récupérer l’or, et entraîne une contamination des rivières et sols environnants.

Les mines d’or légales en Guyane ont, au contraire, l’interdiction d’utiliser du mercure dans le procédé d’extraction de l’or, mais cela ne signifie pas que leur impact sur l’environnement est négligeable. Des normes ont été mises en place pour limiter au maximum l’impact de l’exploitation minière pendant et après l’exploitation. Dans ce cadre, les compagnies minières ont l’obligation de réhabiliter leurs sites miniers après exploitation.

Mais ces techniques, si elles limitent l’érosion des sols, ne suffisent pas à relancer toutes leurs fonctions biologiques. J’ai consacré mon travail de doctorat à mieux comprendre l’impact de la réhabilitation de sites miniers.

Déstructuration du sol et diffusion de polluants

Rappelons d’abord, pour comprendre les implications de l’orpaillage sur l’environnement, que l’extraction de l’or implique le déplacement de la couche superficielle du sol pour accéder à la couche aurifère.

Sol d’une ancienne mine guyanaise à réhabiliter.
Naomi Nitschke., Fourni par l’auteur

Ces sols, déstructurés et mis à nu, sont rendus plus sensibles à l’érosion et engendrent de forts exports de particules vers les rivières avec des effets néfastes sur les écosystèmes fluviaux. De plus, les sols guyanais (et amazoniens en général) sont naturellement riches en mercure, produit d’une accumulation de mercure atmosphérique vers les sols sur des millions d’années.

Le mercure associé à ces sols est donc lui aussi remobilisé vers les rivières, où il peut entrer dans la chaîne alimentaire et poser des problèmes sanitaires.




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Une réhabilitation qui freine l’érosion

Dans le cas de l’orpaillage légal, la réhabilitation consiste en un terrassement du site minier, une remise en place du cours d’eau exploité, et une plantation d’arbres sur au moins 30 % de la surface du site minier.

Une étude à laquelle j’ai participé a montré que, lorsqu’une réhabilitation est mise en place, l’érosion est divisée par trois sous six mois. Après trois ans, elle devient quasi nulle. Étant donné que la grande majorité du mercure est associé aux particules, une réduction de l’érosion entraîne par la même occasion une diminution des exports de mercure vers la rivière.

Évolution de la végétation après la réhabilitation d’une parcelle de site minier.
Naomi Nitschke., Fourni par l’auteur

Cette rapide stabilisation des sols est permise essentiellement par une repousse spontanée d’espèces herbacées sur la surface d’un site minier, plutôt que par la végétalisation opérée par l’entreprise minière. Ceci ne signifie pas que les actions de réhabilitation sont inutiles. En effet, les travaux de terrassement et de retraçage (c’est-à-dire la restauration de leur tracé naturel) du cours d’eau contiennent dans un espace délimité l’inondation des sols et aident à la prolifération des plantes herbacées.




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Une reprise limitée de l’activité biologique des sols

Cependant, une couverture superficielle de plantes herbacées n’est pas suffisante pour permettre une réhabilitation efficace d’un site. L’objectif final est d’obtenir une forêt secondaire.

Pour passer d’un stade végétatif (herbacées et arbustes) à un stade forestier, les sols doivent récupérer leurs fonctions. Celles-ci sont fournies par une combinaison de caractéristiques qui incluent les propriétés physiques du sol, les organismes qui y sont présents et les nutriments disponibles.

Un suivi de différents indicateurs biologiques du sol (diversité microbienne, nutriments, activité enzymatique) a donc été effectué dans des sols miniers guyanais sur cinq ans. Au final, aucune évolution de ces différents indicateurs n’a été observée au cours de ces cinq années. Ils sont restés à des niveaux très largement inférieurs à ceux observés dans la forêt environnante.

On peut en conclure que les techniques de réhabilitation actuelles sont efficaces pour limiter l’érosion des sols, mais qu’elles le sont bien moins pour stimuler la récupération des fonctions du sol et réenclencher les différents cycles du carbone et de l’azote.




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Une reforestation par « effet lisière »

Photo aérienne d’une ancienne mine guyanaise en cours de réhabilitation.
Naomi Nitschke., Fourni par l’auteur

Une source d’espoir existe toutefois. Si aucune évolution temporelle n’a été observée dans cette étude, des différences spatiales ont été constatées.

En bordure du site minier, les indicateurs d’activité enzymatique et de concentration d’azote et carbone dans les sols sont plus élevés qu’à l’intérieur du site minier. Ceci peut être expliqué par un apport de matière organique, de microorganismes, ou encore de graines provenant de la forêt avoisinante lors des pluies.

Cet effet, largement étudié par ailleurs et appelé « effet lisière », engendre probablement une reforestation efficace des sites minier à partir des bords, vers l’intérieur.

La nécessité de changer de stratégie

Actuellement, les agences de régulation de l’État fixant les normes de réhabilitation se focalisent essentiellement sur les réductions d’export de particules vers les rivières. Cet objectif est globalement atteint.

Cependant, une attention particulière devrait être également portée aux fonctions du sol, afin d’éviter que les sites réhabilités ne stagnent au stade végétatif sans vraie reprise forestière.

Il existe d’ailleurs des entreprises locales qui commercialisent des plants d’arbre déjà innoculés avec des bactéries capables d’assimiler l’azote de l’atmosphère, de l’intégrer dans les sols et, par conséquent, de faciliter leur revégétalisation.

Ces stratégies permettent une récupération des fonctions du sols plus rapide, et donc une réhabilitation plus efficace, mais viennent bien sûr avec un coût additionnel.

The Conversation

Naomi Nitschke a reçu des soutiens financiers de l’entreprise minière GAIA-SAS. Elle a été employée dans cette même entreprise pendant trois ans.

ref. Dans les mines d’or de Guyane, le bilan mitigé de la réhabilitation des sols – https://theconversation.com/dans-les-mines-dor-de-guyane-le-bilan-mitige-de-la-rehabilitation-des-sols-285959

Pourquoi les riches achètent-ils de plus en plus de whisky de prestige ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Éric Le Fur, Professeur, INSEEC Grande École

Les whiskys rares ont vu leur valeur progresser de 190 % en dix ans. Les raisons évoquées : la rareté, la passion, les valeurs refuges et, surtout, la diversification des portefeuilles financiers des grandes fortunes. N’y a-t-il pas d’autres raisons ?


Début 2024, lors d’une vente aux enchères, le collectionneur états-unien Mike Daley, acquiert une bouteille de The Emerald Isle, le single malt triple distillation le plus rare, trente ans d’âge, pour 2,8 millions de dollars états-uniens, soit 2,43 millions d’euros. Le précédent record mondial était détenu par une bouteille de The Macallan 1926, vendue en novembre 2023 à Londres pour 2,5 millions d’euros.

Au cours des dix dernières années, le Knight Frank Luxury Investment Index (KFLII) – l’une des références pour les professionnels de la gestion de fortune – montre que les whiskys rares ont vu leur valeur progresser d’un peu plus de 190 %.

C’est pourquoi, dans une étude, je cherche à comprendre les relations entre les whiskys rares et les opportunités qui en découlent. Pour ce faire, j’utilise les indices Rare Whisky 101, références pour les amateurs, collectionneurs et investisseurs.

Indice des whiskys rares

Les indices de whisky, comme celui de Rare Whisky 101, sont construits de la même manière que les indices boursiers. Ils suivent l’évolution de la valeur des whiskys de prestige au fil du temps.

Icon 100 est un indice qui regroupe cents bouteilles emblématiques de collection.
Rare Whisky 101., CC BY-NC

Il existe trois catégories d’indices :

  • cinq indices mesurent la performance d’un marché : les cinquante plus vieux whiskys, les cent bouteilles iconiques de collection, les cent bouteilles iconiques japonaises, les cent bouteilles à grain simple, les mille bouteilles les plus performantes ;

  • vingt-deux indices sont spécifiques à une distillerie : Brora, Browmore, Port Ellen ou Rosebank ;

  • huit indices sont spécialisés sur les bouteilles de collection : Diageo, Game of Thrones ou malts rares.

La variation du prix d’un whisky rare entraîne la hausse ou la baisse de la valeur d’un des indices de la célèbre eau-de-vie. Afin de connaître les opportunités d’investissement, j’ai regardé quel indice est le plus influent – sa variation impacte celle d’un autre indice – ou le plus influencée – sa valeur varie en fonction de la variation d’un autre indice.

RW Apew 1 000

Mon étude montre que le RW Apew 1 000, qui suit les mille bouteilles de whisky rare les plus performantes, est influencé par tous les autres indices.

Rare Malts Selection a été lancée pour la première fois en 1995 par DCL (Distillers Company Ltd), qui a été intégrée par la suite à Diageo.
Rare Whisky 101., CC BY-NC

Sur le marché des whiskys de collection, le Macallan 18 (18 ans d’âge) est l’indice le plus influent. La variation de sa valeur affecte celle de tous les autres whiskys. À l’opposé, la valeur de l’indice rare Malts, lancée en 1995 par la société Distillers Company Ltd (DCL), qui a par la suite été intégrée au groupe Diageo (propriétaire de Guinness), varie dès lors que l’un des autres indices croît ou décroît.

S’agissant des indices spécifiques aux distilleries, Caol Ila est la distillerie qui subit le plus la variation de la valeur de ces consœurs. Quant à Talisker, elle ne subit l’influence d’aucune autre marque iconique.

L’indice Talisker mesure la performance de la plus ancienne distillerie de l’île de Skye en Écosse.
Rare Whisky 101., CC BY-NC

Rareté et valeur refuge

Les riches ménages, qui détiennent plus du quadruple du patrimoine médian, 820 400 euros, ou les 10 % les plus fortunés qui détiennent au moins 857 700 euros, recherchent des valeurs refuges. Autrement dit, un moyen de protéger et diversifier leur patrimoine dans un contexte économique incertain.

Les actifs tangibles – physiques, palpables et concrets –, peuvent y répondre. Cette catégorie d’actifs inclut les investissements passion avec, en son sein, les whiskys rares.

La rareté fournit une autre explication de cet engouement. Les bouteilles les plus prisées sont produites en quantités limitées. Par exemple, lancée au début du siècle avec une production de seulement soixante bouteilles, The Macallan Fine & rare Collection est devenue la plus grande collection de whiskys single malt millésimé au monde.

En Écosse, la rareté provient à la fois de la cessation de l’activité des distilleries durant la Seconde Guerre mondiale et du ralentissement, voire de l’arrêt de la production, à la suite de la difficulté d’écoulement des bouteilles après les deux premiers chocs pétroliers. Les collectionneurs prisent particulièrement ces flacons rares issus de cette époque.

Image associée au prestige

L’ouverture des marchés asiatiques – Chine, Hongkong, Singapour et Taïwan – et états-unien, conjuguée aux possibilités d’achat et de vente en ligne, attisent cette frénésie.

Des centaines de distilleries artisanales ont vu le jour, d’abord aux États-Unis puis dans le monde entier. On compte aujourd’hui 150 distilleries en France, une quarantaine en Chine et plus d’une vingtaine de pays producteurs, tandis que plusieurs distilleries ont rouvert leurs portes en Irlande et en Écosse.

Sur le plan culturel, le whisky bénéficie d’une image associée au prestige, au savoir-faire et à l’histoire. Les ouvrages de référence de Dave Broom, Michael Jackson, Charles McLean et de Neil Ridley et Gavin Smith rappellent que le whisky s’est construit depuis plusieurs siècles comme un produit où se rencontre tradition, artisanat, terroir et excellence technique.

Récits de tradition

Les travaux en sociologie du luxe montrent que les élites recherchent des biens qui permettent à la fois de se distinguer et de montrer une compétence culturelle. Le whisky rare répond parfaitement à cette logique : rareté, prix élevés, éditions limitées, accès restreint pour la distinction et connaissances des distilleries, des terroirs, des techniques de vieillissement et des profils aromatiques.




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Les distilleries écossaises ou japonaises cultivent cette dimension. Elles mettent en avant des récits de tradition, de terroir et de maîtrise technique. Par exemple, Highland Park crée un récit centré sur les racines vikings des îles Orcades, met en avant la tourbe locale, le vent marin et le climat froid.

Yamazaki, première distillerie japonaise en 1923, axe son récit sur l’harmonie entre tradition écossaise et culture japonaise. Le Hakushu 25 ans, très prisés des élites japonaises, incarne une forme de luxe vert.

Ces éléments créent un marché où le capital culturel se combine au capital financier. En parallèle, le whisky bénéficie d’un effet de mode alimenté par les stars, les blogs, les influenceurs et les classements spécialisés. L’ensemble de ces facteurs influence les comportements des investisseurs et contribue à la dynamique spéculative observée sur certaines bouteilles.

Financiarisation du whisky

Certaines maisons de spiritueux développent des gammes spécifiquement destinées aux investisseurs, créant une financiarisation du luxe.

Elles produisent des éditions limitées, publient des certificats d’authenticité et collaborent avec les grandes maisons de vente. Diageo est l’acteur le plus structuré dans la création de gammes destinées aux collectionneurs et investisseurs. Par exemple, les séries Prima et Ultima sont ultralimitées, souvent de derniers fûts d’une distillerie ou les premiers d’une nouvelle ère.

La création d’indices de prix comme Whiskystats Whisky Index ou ceux de Rare Whisky 101, apporte une information fiable aux investisseurs et transforme le whisky en actif standardisé. Ils renforcent l’idée que les bouteilles peuvent être achetées, conservées et revendues comme des œuvres d’art ou des montres de collection. Cette relative liquidité renforce l’attractivité des whiskys rares.

Réservé aux investisseurs fortunés ?

Contrairement aux idées reçues, de nombreux whiskys de très grande qualité – même anciens – n’atteignent pas toujours des prix exorbitants. Certains whiskys, dits « de collection », vieillis et mis en bouteille et commercialisés il y a plusieurs décennies, ne coûtent que quelques centaines d’euros. On peut, par exemple, investir dans une bouteille affichant dix ans d’âge, mais produite il y a cinquante ans (distillée vers 1970 et embouteillée vers 1980).

Les vieux blends (assemblages) peuvent également réserver de magnifiques surprises. Dans les années 1950 ou les années 1960, l’industrie du whisky n’était pas encore structurée comme aujourd’hui. Les distilleries, moins soucieuses de réduire les coûts, assemblaient des whiskys anciens d’excellente qualité avec des whiskys plus jeunes.

The Conversation

Éric Le Fur ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Pourquoi les riches achètent-ils de plus en plus de whisky de prestige ? – https://theconversation.com/pourquoi-les-riches-achetent-ils-de-plus-en-plus-de-whisky-de-prestige-282764

Le naturisme, laboratoire des tensions touristiques : comment cohabiter entre vacanciers ?

Source: The Conversation – France (in French) – By Élodie Manthé, Maître de Conférences en Sciences de gestion, Université Savoie Mont Blanc

À Fouesnant (Finistère), sur les dunes de Mousterlin. Wikimédia/Olybrius, CC BY

L’ESSENTIEL

  • À Euronat, dans le Médoc, le plus grand centre naturiste d’Europe, il arrive que l’on croise des gens habillés, que l’on surnomme des « textiles ».

  • Une telle cohabitation change totalement la nature de l’expérience et peut provoquer un léger malaise, autant chez les naturistes que chez les « textiles », car chacun se sent observé.

  • Pour les lieux qui accueillent des touristes, un effort de communication et un ajustement des espaces s’avèrent nécessaire afin que tout le monde puisse profiter de ses vacances.


Imaginez un endroit où l’on vient depuis cinquante ans pour se libérer des contraintes sociales. Où la nudité n’est pas une provocation, mais une philosophie, celle du respect de soi, des autres et de la nature. Bienvenue à Euronat, le plus grand centre naturiste d’Europe, situé sur la côte atlantique française. Ici, pas de vêtements pour cacher ou révéler les inégalités sociales, pas de jugements sur les corps.

Pourtant, depuis quelques années, un nouveau phénomène bouscule cette utopie avec l’arrivée de touristes « textiles », c’est-à-dire de vacanciers qui n’adoptent pas la nudité comme tenue de vacances. Et avec eux, une question cruciale émerge : comment concilier l’identité historique d’un lieu avec l’ouverture à une clientèle plus diverse ?

Cette situation n’est pas propre au naturisme. Elle résonne avec bien d’autres destinations, où des publics aux attentes radicalement différentes doivent cohabiter, au risque de modifier l’image de la destination.

Et si un camping naturiste nous offrait une leçon sur l’art de vivre ensemble en vacances ?

Le naturisme, une philosophie en action

Le naturisme n’est pas qu’une question de vêtements ou d’absence de vêtements. C’est une révolution sociale miniature. Dès le XIXᵉ siècle, des penseurs, comme Heinrich Pudor en Allemagne, ou des mouvements, comme le Lebensreform, ont défendu l’idée que la nudité était un retour à l’authenticité, une libération des carcans de la société industrielle. Le naturisme fait de la (re)connexion à la nature une priorité.

Pour les habitués, c’est une expérience libératrice. Mais quand des touristes textiles débarquent, la magie peut s’effriter. Pourquoi ? Parce que le regard change tout.

Quand le regard des autres façonne nos vacances

En 1990, le sociologue John Urry a théorisé le « tourist gaze » (« regard touristique »), c’est-à-dire l’idée que les touristes ne se contentent pas de visiter un lieu, ils l’interprètent à travers leur regard. Plus tard, des chercheurs, comme la chercheuse israélienne en anthropologie Darya Maoz, ont montré que ce regard était réciproque puisque les locaux observent les touristes, et les touristes s’observent entre eux.

À Euronat (Gironde), cette dynamique prend une dimension particulière. Les naturistes peuvent avoir l’impression d’être observés comme des curiosités par les touristes « textiles ». À l’inverse, ces derniers peuvent se sentir mal à l’aise, ne sachant où poser les yeux ou, au contraire, être fascinés par cette liberté nouvelle.

Ce phénomène, appelé « intra-tourist gaze » (c’est-à-dire le regard que les touristes portent sur les autres touristes), n’est pas anodin, il est comme un miroir tendu.

Pour les naturistes, le corps, habituellement libéré, redevient soudain l’objet d’un examen minutieux. Pour les touristes « textiles », la nudité des autres peut provoquer une dissonance cognitive :

« Est-ce que je dois me déshabiller ? Est-ce que je suis à ma place ici ? »

Les résultats d’une étude menée sur des commentaires de clients d’Euronat montrent que des tensions peuvent émerger. D’un côté, certains naturistes estiment que la présence de « textiles » dénature l’esprit du lieu :

« En tant que couple naturiste, nous venons à Euronat pour passer nos vacances nus, mais comme la majorité des visiteurs se promènent habillés, on a l’impression d’être dans un zoo, et on nous regarde comme si c’était nous qui étions bizarres. »
– R96, septembre 2019.

De l’autre, des vacanciers « textiles » se sentent exclus ou jugés :

« L’établissement dispose de trois piscines extérieures et de deux piscines intérieures ; je pense donc qu’ils pourraient au moins prévoir un espace réservé aux personnes qui ne souhaitent pas se mettre nues en présence d’inconnus. La seule raison que je vois pour obliger les gens à se mettre nus, c’est pour que les autres naturistes se sentent à l’aise, mais c’est justement pour cette même raison que nous ne voulions pas nous déshabiller dans la piscine. »
– R86, juillet 2019.

Cette tension peut conduire à dégrader l’image de la destination qui doit trouver un équilibre entre fidélité à son identité et ouverture à de nouveaux publics.

Euronat, un cas d’école qui ressemble à bien d’autres destinations

Ce qui se passe à Euronat n’est qu’un exemple parmi d’autres de conflits d’usage en tourisme. Partout dans le monde, des destinations doivent gérer des publics aux attentes opposées.

Un village « authentique » envahi par des excursionnistes qui ne font que passer doit préserver son âme tout en accueillant ces visiteurs éphémères. Un resort prisé par des jeunes couples en lune de miel qui doivent cohabiter avec des familles en vacances scolaires doit aussi gérer cette variété de publics.

Dans tous ces cas, le problème n’est pas la diversité, mais son encadrement. Sans règles claires, sans communication adaptée, les tensions montent. À Euronat, certains visiteurs regrettent l’époque où tout le monde était nu. D’autres, au contraire, apprécient cette mixité, qui permet de découvrir le naturisme en douceur. Qui a raison ? Ni les uns ni les autres. La vérité est que la destination doit évoluer sans se renier.

Comment faire cohabiter des mondes différents ?

Alors, comment concilier préservation de l’identité et ouverture à la diversité ? Voici quelques pistes inspirées des recherches en tourisme ou des pratiques déjà adoptées par certaines destinations.

Créer des espaces dédiés peut être une solution efficace. À Euronat, comme dans d’autres lieux naturistes, des zones 100 % naturistes comme les piscines ou les plages sont dédiés à ceux qui veulent vivre pleinement l’expérience. Cette segmentation spatiale permet à chacun de trouver sa place, sans imposer ses normes aux autres. Une approche déjà utilisée avec succès dans d’autres destinations, comme les plages naturistes en Croatie ou en Espagne.

Éduquer et informer est également essentiel. Beaucoup de tensions viennent de malentendus. Des ateliers d’introduction au naturisme, des panneaux explicatifs ou des guides de bonnes pratiques pourraient aider à démystifier cette philosophie et à faciliter la cohabitation.

Raconter une histoire commune est une autre piste. Toute destination peut avoir une identité forte. Pour la préserver, il faut la mettre en avant à travers le marketing, les animations, les récits des visiteurs. Organiser des événements qui célèbrent les valeurs du lieu comme des ateliers sur le respect de l’environnement ou des discussions peut aussi renforcer ce sentiment d’appartenance.

Tous mis à nu ?

Si selon Sartre, « l’enfer, c’est les autres », d’après le sociologue Jean-Didier Urbain, « le touriste, c’est toujours l’autre ». Dans un monde où les voyages se démocratisent et où les destinations accueillent des publics toujours plus variés, il devient inévitable d’être confronté à des groupes aux pratiques, valeurs et attentes différentes. Que l’on soit naturiste, « textile », voyageur de luxe ou routard (backpacker), chacun porte un regard sur les autres et subit le leur.

Pour que les destinations maîtrisent leur image et garantissent des séjours de qualité, il est essentiel de prendre conscience de ces regards croisés et de veiller à leur alignement. C’est dans cette harmonie des perspectives que réside la pérennité des lieux et le plaisir de tous.

The Conversation

Élodie Manthé ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Le naturisme, laboratoire des tensions touristiques : comment cohabiter entre vacanciers ? – https://theconversation.com/le-naturisme-laboratoire-des-tensions-touristiques-comment-cohabiter-entre-vacanciers-285648

Qui se cachait derrière les lettres signées « Jack l’Éventreur » ?

Source: The Conversation – France in French (3) – By Magalie Sabot, Psychocriminologue à l’Office central pour la répression des violences aux personnes, Université Paris Cité

La lettre « Dear Boss », signée par Jack l’Éventreur, fut adressée à la Central News Agency de Londres, le 27 septembre 1888, puis à la police de Scotland Yard.
Wikimédia

L’ESSENTIEL

  • La signature du tueur en série Jack l’Éventreur est présente sur de nombreuses lettres envoyées à la police londonienne à la fin du XIXᵉ siècle.

  • Rien ne permet d’attribuer avec certitude ces lettres à une même personne, et de nombreux faux auraient été produits.

  • Comment a évolué l’approche de la police scientifique dans l’analyse des courriers revendiquant des crimes ?


Le 27 septembre 1888, une lettre rédigée à l’encre rouge parvient aux bureaux de la Central News Agency de Londres. Signée « Votre dévoué, Jack l’Éventreur », elle tourne en dérision les efforts des enquêteurs chargés d’élucider les meurtres commis dans l’East End londonien.

Son auteur revendique implicitement les crimes et laisse entendre que d’autres suivront. Cette correspondance constitue la première apparition connue du pseudonyme appelé à devenir l’un des noms les plus célèbres de l’histoire criminelle :

« Cher patron,

J’entends sans cesse que la police m’a attrapé, mais ils ne m’auront pas de sitôt. J’ai ri quand ils ont fait leurs intéressants en déclarant être sur la bonne piste. Cette histoire sur le tablier de cuir n’est qu’une vaste blague. J’en ai après les putes et je n’arrêterai pas de les éventrer jusqu’à ce qu’on me boucle. Du beau travail, mon dernier boulot. Je n’ai même pas laissé à la fille le temps de couiner. Comment penseraient-ils m’attraper maintenant ?

J’adore mon travail et je veux recommencer. Vous entendrez bientôt parler de moi et de mes amusants petits jeux. J’ai gardé un peu du liquide rouge dans une bouteille de bière au gingembre lors de mon dernier boulot afin de pouvoir écrire avec, mais c’est devenu épais comme de la colle et je ne peux pas l’utiliser. L’encre rouge fera l’affaire, je pense. Ha. Ha. Au prochain travail, je trancherai les oreilles de la dame et les enverrai aux officiers de police, histoire de m’amuser un peu. Gardez cette lettre sous le coude jusqu’à ce que je travaille un peu plus, après sortez-la. Mon couteau est si beau et si bien aiguisé que j’ai envie de l’utiliser tout de suite, si l’occasion se présente. Bonne chance.

Votre dévoué,
Jack l’Éventreur
Ne m’en voulez pas d’utiliser un surnom.

P.-S. Je n’ai pas réussi à poster ça avant de m’être débarrassé de toute l’encre rouge sur les mains. Vraiment pas de chance. Ils disent que je suis un docteur maintenant. Ha ha »

Première page de la lettre « Dear Boss » signée « Jack l’Éventreur » (1888).

Initialement considérée comme un canular, la lettre acquiert une crédibilité nouvelle après la découverte du corps de Catherine Eddowes, le 30 septembre 1888. Quelques semaines plus tard, George Lusk, président du Whitechapel Vigilance Committee, reçoit un colis contenant la moitié d’un rein humain accompagnée d’une lettre connue sous le nom de « From Hell ».

Voici sa traduction (reproduisant les fautes d’orthographe en anglais) :

« De l’enfer
M. Lusk

Monsieur,

Je vous ai envoyé la moitié du
Rin que j’ai pris d’une femmes
consarvé pour vous lautre pertie
je l’ai frite et mangée c’était très bont Je
pourrais vous envoyer le couto ensanglanté qui
l’a pris si seulement vous attandez un peut plusse
longtemps.

signé
Attrapez-moi quand
vous Pourrez
M’sieur Lusk. »

En raison de la présence de l’organe et de sa possible concordance avec les mutilations observées sur la victime, cette correspondance demeure l’une des rares dont l’authenticité a été sérieusement envisagée.

Lettre « De l’enfer » attribuée à Jack l’Éventreur.

Le 3 octobre 1888, Scotland Yard diffuse largement des reproductions de la lettre « Dear Boss » dans l’espoir qu’un citoyen puisse reconnaître l’écriture de son auteur. La médiatisation de l’affaire produit toutefois un effet inattendu. Après la diffusion de la lettre, plusieurs centaines de courriers sont adressés à la police et à la presse. Au total, près de 350 lettres attribuées à Jack l’Éventreur seront recensées, bien que seules quelques-unes aient été considérées comme potentiellement authentiques.

Réalité de terrain : comparaison d’écriture dans les enquêtes

La comparaison d’écritures ne doit pas être confondue avec la graphologie « dans sa nature, ses objectifs et ses moyens », indiquent les services de l’unité nationale de police judiciaire. La comparaison d’écritures consiste à rechercher si plusieurs documents ont été rédigés par une même personne en étudiant les caractéristiques graphiques observables.

Le principe repose sur le constat que chacun apprend initialement un même modèle d’écriture, mais s’en éloigne progressivement au fil du temps. Les habitudes personnelles conduisent à simplifier certains gestes graphiques ou, au contraire, à les enrichir. L’expert recherche alors ces particularités individuelles : manière d’attaquer une lettre, de relier deux caractères, l’orientation des traits, le rythme graphique ou encore occupation de l’espace sur la page.

L’idée selon laquelle les écritures du XIXᵉ siècle étaient plus homogènes n’est pas sans fondement. À l’époque où les lettres de Jack l’Éventreur ont été écrites, les modèles scolaires étaient alors davantage standardisés et la pratique de l’écriture concernait une part plus restreinte de la population. Pour autant, il n’existe ni « belle » ni « mauvaise » écriture : seules comptent les habitudes graphiques développées par chaque scripteur. Celles-ci évoluent sous l’effet du vieillissement, d’éventuelles pathologies, des conditions de rédaction ou encore de l’instrument utilisé.

L’expertise documentaire ne se limite pas à l’écriture manuscrite. À une époque où de nombreuses revendications criminelles ou terroristes étaient rédigées à la machine à écrire, les pionniers de la discipline, comme Philippe Guichard, ont réalisé un important travail de recensement des différents modèles et de leurs défauts mécaniques. Ces imperfections pouvaient alors constituer de véritables signatures techniques permettant de rapprocher plusieurs documents.

La discipline s’est progressivement professionnalisée. Des formations universitaires ont vu le jour et les méthodes d’expertise font l’objet de travaux d’harmonisation au niveau européen, notamment sous l’impulsion du réseau European Network of Forensic Science Institutes (ENFSI). Malgré cela, les experts demeurent particulièrement prudents dans leurs conclusions. Comme disait déjà Edmond Locard, fondateur du laboratoire de police scientifique de Lyon, en 1920 :

« L’expertise des documents écrits est sans aucun doute la partie la plus difficile de la technique policière. »

lettre manuscrite écrite à l'encre rouge avec dessins.
Une lettre signée Jack l’Éventreur, enregistrée par la police de Londres en 1888.
Wikimédia.

De nos jours, les lettres écrites sous le pseudonyme de Jack l’Éventreur auraient vraisemblablement été traitées par les services spécialisés de la police scientifique, notamment du pôle national Documents-Écritures (au sein du service national de police scientifique, SNPS).

Ces experts interviennent sur de nombreux supports : lettres anonymes, courriers de menaces, testaments, chèques, documents dactylographiés ou documents sécurisés. Leur mission ne consiste pas seulement à comparer des écritures. Ils peuvent également analyser l’authenticité d’un document, identifier l’origine d’un matériel d’impression, révéler des mentions effacées ou altérées et effectuer des rapprochements entre plusieurs dossiers.

Psychologie du pseudonyme

Si les lettres écrites sous le pseudonyme de « Jack l’Éventreur » constituent une forme historique de communication dissimulée, les espaces numériques offrent aujourd’hui de nouvelles possibilités d’expression sous couvert de faux profils ou de pseudonymes.

Les plateformes en ligne sont ainsi devenues le support de nombreux comportements agressifs, menaçants ou discriminatoires. Ceux-ci illustrent la persistance de mécanismes psychologiques déjà observables dans les courriers historiques : expression d’une hostilité à distance, réduction de la responsabilité perçue et absence de confrontation directe avec le destinataire du message.

Le mécanisme d’« anonymat dissociatif » permet ainsi à certaines personnes de compartimenter leurs comportements en ligne de leur identité habituelle. Les actes réalisés sous un nom d’emprunt réduisent le sentiment de responsabilité personnelle et peuvent favoriser l’expression de conduites qui demeureraient inhibées dans des interactions directes.

Dans cette perspective devenir Jack l’Éventreur, le temps d’une lettre seulement, permettait d’explorer une part sombre de soi-même, une position de toute-puissance ou de transgression. L’acte d’écriture offrirait ainsi un cadre où certaines tendances agressives et fantasmes habituellement réprimés pourraient s’exprimer.

Les fausses déclarations sous le pseudonyme de « Jack l’Éventreur » complexifient surtout le travail des enquêtes criminelles. Tel que mentionné par Cassell (1999) :

« Prouver l’innocence d’une personne peut s’avérer tout aussi difficile que de prouver sa culpabilité. »

Plusieurs travaux ont montré que ces revendications mensongères peuvent être motivées par la recherche d’attention, le besoin de reconnaissance ou l’identification à une figure criminelle médiatisée.

Le phénomène de pseudologia fantastica est, quant à lui, un comportement caractérisé par une tendance chronique à produire des récits fictifs élaborés dans lesquels le sujet occupe une position centrale. Le cas du criminel Henry Lee Lucas illustre cette difficulté : il revendiqua plusieurs centaines d’homicides dont une grande partie se révéla matériellement impossible à lui attribuer.

Mais certains criminels, comme Dennis Rader, ont réellement entretenu une correspondance avec la police sous un pseudonyme. En signant « BTK » (pour « Bind, Torture, Kill » ; en français, « Attache, torture, tue »), ce tueur en série au profil sadique prolongeait ainsi symboliquement ses crimes, tout en nourrissant son besoin de domination et de contrôle sur les enquêteurs.

Favoriser la vente de journaux

Aujourd’hui, l’authenticité de nombreuses lettres attribuées à Jack l’Éventreur demeure contestée. Deux journalistes travaillant pour la presse londonienne auraient reconnu avoir participé à la rédaction de certains courriers. Leur motivation était de maintenir l’intérêt du public pour l’affaire, alimenter la couverture médiatique et favoriser les ventes de journaux.

L’utilisation d’un pseudonyme de criminel peut ainsi également constituer un outil permettant d’obtenir de la notoriété, de l’attention médiatique, de l’influence sociale ou un gain économique.

Cette réflexion conserve une résonance contemporaine. Dans les affaires criminelles fortement médiatisées, la recherche d’informations inédites, de témoignages exclusifs ou de révélations susceptibles de susciter l’intérêt du public peut parfois contribuer à brouiller la frontière entre l’enquête, les spéculations et la fascination autour de la figure du meurtrier.

L’histoire des lettres de Jack l’Éventreur apparaît non seulement comme un objet criminologique, mais également comme un phénomène social participant à la construction du mythe collectif autour du criminel.


Article écrit en collaboration avec Philippe Guichard, adjoint au sous-directeur de la lutte contre la criminalité organisée et la délinquance spécialisée (DNPJ).

The Conversation

Magalie Sabot ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Qui se cachait derrière les lettres signées « Jack l’Éventreur » ? – https://theconversation.com/qui-se-cachait-derriere-les-lettres-signees-jack-leventreur-285499