Un mono viral, su peluche y un experimento de hace 70 años: lo que Punch nos enseña sobre la teoría del apego

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mark Nielsen, Associate Professor, School of Psychology, The University of Queensland

David Mareuil/Anadolu via Getty Images

Un pequeño macaco llamado Punch se ha convertido en un fenómeno viral por su conmovedora búsqueda de compañía.

Después de ser abandonado por su madre y rechazado por el resto de su manada, los cuidadores del zoológico de Ichikawa City, en Japón, le dieron a Punch un peluche de orangután para que le hiciera las veces de madre. Los vídeos del mono aferrado al peluche han circulado por todo el mundo.

Pero el apego de Punch a su compañero inanimado no vale solo para contextualizar un vídeo emocionante. También nos recuerda la historia de una serie de experimentos psicológicos realizados en la década de 1950 por el investigador estadounidense Harry Harlow.

Los resultados de sus experimentos sustentan muchos de los principios fundamentales de la teoría del apego, que considera que el vínculo entre padres e hijos es crucial para el desarrollo infantil.

¿En qué consistían los experimentos de Harlow?

Harlow tomó monos rhesus recién nacidos y los separó de sus madres. A cambio, fueron criados en un recinto en el que tenían acceso a dos “madres” sustitutas. Una era una jaula de alambre con forma de mono “madre”, que podía proporcionar comida y bebida a través de un pequeño comedero. La otra era una muñeca con forma de mono envuelta en felpa. Esta muñeca era suave y cómoda, pero no proporcionaba comida ni bebida; era poco más que una figura peluda a la que el bebé mono podía aferrarse.

Un mono descansa acurrucado contra su madre sustituta de tela.
La ‘madre’ de alambre y la ‘madre’ blanda en el experimento de Harlow.
Harlow, H. F. (1958). The nature of love. American Psychologist, 13(12), 673–685.

Así pues, tenemos una opción que proporciona comodidad, pero no comida ni bebida, y otra que es fría, dura y áspera, pero que brinda sustento alimenticio.

Estos experimentos fueron una respuesta al conductismo, que era la teoría predominante en aquella época. Los conductistas sugerían que los bebés establecen vínculos afectivos con quienes satisfacen sus necesidades biológicas, como la alimentación y el refugio.

Harlow cuestionó esta hipótesis al sugerir que los bebés necesitan cuidados, amor y amabilidad para crear vínculos afectivos, y no solo alimento físico. Un conductista habría esperado que los monos bebés pasaran todo el tiempo con la “madre” de alambre que les alimentaba. Pero eso no fue lo que ocurrió: pasaban mucho más tiempo cada día aferrados a la “madre” de felpa.

Los experimentos de Harlow en la década de 1950 establecieron la importancia de la suavidad, el cuidado y la amabilidad como base del apego. Harlow demostró que, dada la oportunidad, los bebés prefieren el alimento emocional al físico.

¿Cómo influyó esto en la teoría moderna del apego?

El descubrimiento de Harlow fue significativo porque reorientó por completo la visión conductista dominante de la época. Esta sugería que los primates, incluidos los humanos, funcionan en ciclos de recompensa y castigo, y forman vínculos afectivos con quienquiera que satisfaga sus necesidades físicas, como el hambre y la sed.

El alimento emocional no formaba parte del paradigma conductista. Así que cuando Harlow realizó sus experimentos, dio un giro radical a la teoría imperante. La preferencia de los monos por el alimento emocional, en forma de abrazos a la “madre” sustituta cubierta de una manta de felpa, sentó las bases para el desarrollo de la teoría del apego.

La teoría del apego postula que el desarrollo saludable del niño se produce cuando este tiene un “apego seguro” a su cuidador. Esto se consigue cuando los padres o cuidadores proporcionan nutrición emocional, cuidados, amabilidad y atención al niño. El apego inseguro se produce cuando los padres o cuidadores son fríos, distantes, abusivos o negligentes.

Al igual que con los monos rhesus, se puede alimentar a un bebé humano con todo lo que necesita, darle toda la nutrición dietética que requiere, pero si no se le proporciona calor y amor, no va a formar un apego.

¿Qué podemos aprender de Punch?

El zoológico no estaba llevando a cabo un experimento, pero la situación de Punch refleja el experimento controlado que realizó Harlow. El montaje se imitó en un entorno más natural, pero los resultados son muy similares.

Al igual que los monos de Harlow preferían a su madre de felpa, Punch ha creado un vínculo afectivo con su compañero de peluche. Lo que no ofrece el episodio del zoológico es la comparación con una opción más “dura” que proporcionara alimento físico.

Sin embargo, está claro que eso no era lo que buscaba el mono. Quería un lugar reconfortante, suave y seguro, y eso es lo que le brindaba el muñeco.

¿Fueron éticos los experimentos de Harlow?

La mayor parte del mundo reconoce ahora que los primates tienen derechos que, en algunos casos, son equivalentes a los derechos humanos. Hoy en día, consideraríamos los experimentos de Harlow como algo cruel y despiadado. No se le quitaría un bebé humano a su madre para observar sus reacciones, por lo que no deberíamos hacerlo con los primates.

Es interesante ver cómo la gente se siente tan fascinada por este paralelismo con un experimento realizado hace más de 70 años. Punch, el mono, no es solo la última celebridad animal de internet, sino que nos recuerda la importancia del alimento emocional.

Todos necesitamos espacios acogedores. Todos necesitamos espacios seguros. El amor y la calidez son mucho más importantes para nuestro bienestar y nuestro funcionamiento que la mera nutrición.

The Conversation

Mark Nielsen recibe financiación del Consejo Australiano de Investigación.

ref. Un mono viral, su peluche y un experimento de hace 70 años: lo que Punch nos enseña sobre la teoría del apego – https://theconversation.com/un-mono-viral-su-peluche-y-un-experimento-de-hace-70-anos-lo-que-punch-nos-ensena-sobre-la-teoria-del-apego-276673

¿Por qué nos tatuamos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joan Tahull Fort, Profesor e investigador en sociología, especializado en dinámicas sociales y educativas contemporáneas, Universitat de Lleida

shutterstock Rawpixel.com/Shutterstock

Un tatuaje parece una contradicción: en una época marcada por la inmediatez y por modas efímeras que desaparecen con rapidez, decidimos fijar algo “para siempre” en la piel.

Esta tensión no es un detalle estético: es una pista. Para entender por qué nos tatuamos hoy hay que mirar más allá de la tinta y preguntarnos qué hay detrás.

De “práctica marginal” a lenguaje cotidiano

Durante décadas, en Occidente, los tatuajes estuvieron socialmente estigmatizados
y se vinculaban casi exclusivamente a presos, marineros, entornos delictivos o personas situadas en los márgenes de la sociedad. En otros contextos culturales (especialmente en diversas sociedades de Asia, África y Oceanía), el tatuaje tradicionalmente se ha aceptado e integrado en la vida social: no solo era una práctica normalizada, sino también funcional, ya que indicaba estatus, profesión, pertenencia o marcaba ritos de paso. Pero la tradición filosófica y religiosa occidental (con la idea del cuerpo como “intocable” y el recelo a alterarlo) tendía a desaconsejar esta práctica.

A partir de los años ochenta, el tatuaje empieza a aparecer entre adolescentes y jóvenes, al principio de manera minoritaria y a menudo vinculado a determinados entornos. Y es con el inicio del siglo XXI cuando el fenómeno estalla: deportistas, cantantes y personajes públicos lo normalizan; y, al mismo tiempo, personas “anónimas” de todo tipo (docentes, abogados…) lo llevan sin ocultarlo.

Un mundo líquido y una piel que quiere ser un mapa

Vivimos en un contexto que a menudo se ha descrito como “líquido”: vínculos más frágiles, trayectorias vitales menos lineales, referentes filosóficos y religiosos más diluidos, y una sensación de incertidumbre que se ha vuelto casi estructural. La vida (trabajo, pareja, amistades, identidad…) se construye cada vez más como un puzle personal, sin manual de instrucciones y con piezas que cambian de forma.

En este escenario, el tatuaje puede funcionar como una respuesta posmoderna a una crisis de sentido. No porque sea “la solución”, sino porque ofrece algo muy concreto: una forma de fijar, en un mundo transitorio, un recuerdo, un valor, una pertenencia o un compromiso con uno mismo. El cuerpo es el territorio que habitamos siempre. Y el tatuaje lo convierte en un mapa: un mapa biográfico, simbólico y emocional.

Identidad: “Esto es lo que soy” (o lo que quiero ser)

Muchas personas se tatúan para construir y reforzar su identidad. A veces, es una identidad colectiva: en las Tierras del Ebro, por ejemplo, algunos jóvenes explican la práctica de tatuarse un toro. No es solo un dibujo; es una señal socialmente legible: “ahora ya soy adulto” y “ahora ya pertenezco”. El tatuaje actúa como distintivo y como mecanismo de reconocimiento comunitario: es legible por los iguales y también por los adultos, y contribuye a legitimar socialmente el cambio de estatus. Sobre todo, el propio joven lo experimenta como la confirmación simbólica de haber cruzado un umbral vital.

Otras veces, el tatuaje es una declaración íntima que también quiere ser pública. Una joven se tatuaba una cabra como símbolo de su vegetarianismo: no bastaba con “pensarlo” o “hacerlo”.

Y después está el tatuaje como biografía: adultos que acumulan piezas a lo largo de los años, combinando diseños más superficiales con otros que son “núcleo duro”: nombres de hijos, parejas, animales asociados a fuerza o lucha, símbolos de miedos o aspiraciones. La piel, en estos casos, se convierte en archivo. No un archivo neutral, sino selectivo: lo que hay que recordar, preservar y mantener.

Pertenencia y amistad: el tatuaje como pacto

La identidad no es solo individual. También es vínculo. Y aquí el tatuaje actúa como un sello. Algunos jóvenes explican tatuajes compartidos tras un viaje: tres amigos que se hacen el mismo trébol como recuerdo de Irlanda. Es una escena sencilla y, a la vez, potente: la vida adulta a menudo dispersa, fragmenta y reordena prioridades. Pero el tatuaje queda como una promesa: “hicimos esto”, “nos unió” y “no desaparece”.

En grupos de amigas ocurre algo similar: una mariposa común, con variaciones personales (tamaño y lugar del cuerpo), para representar una amistad “para siempre”.

Cuando los vínculos sociales son más volátiles, las personas tienden a buscar maneras de darles consistencia y visibilidad. Hoy, el tatuaje es una forma tangible y socialmente aceptada de hacerlo.

Rito de paso: cuando la vida no tiene ceremonias, nos las inventamos

En muchas sociedades tradicionales, el paso de una etapa a otra estaba ritualizado: había un antes y un después, y la comunidad lo reconocía. Hoy, muchos de estos ritos se han debilitado o han desaparecido. Y eso deja a mucha gente (especialmente jóvenes) en una especie de “umbral” permanente: ya no son niños, pero tampoco se sienten plenamente adultos. Aquí el tatuaje puede actuar como ritual contemporáneo de autoafirmación. Una chica que se tatúa justo al cumplir 18 años lo expresa así: “ahora ya soy mayor de edad y sobre mi cuerpo mando yo”.

También puede marcar rupturas y renacimientos: un hombre que se tatúa tras una separación porque ya no tiene que “pedir permiso”; o alguien que, después de un accidente grave, se graba un carpe diem como recordatorio físico de una nueva filosofía de vida. No es que el tatuaje cure el trauma, pero puede ayudar a darle forma: “esto me ha pasado” y “construyo mi futuro a partir de lo que he vivido”.

El “subidón”: tinta, adrenalina y calma existencial

Un elemento que sorprende al escuchar relatos de personas tatuadas es la descripción de un “subidón”: la anticipación, la ilusión, la adrenalina, la sensación de energía que culmina durante la sesión y continúa después. Algunos lo explican casi como una necesidad: una vez tienes uno, quieres más. No siempre por vanidad, sino por el efecto emocional: evadir problemas, animarse en momentos bajos y sentirse “más vivo”.

En un mundo saturado de estímulos rápidos, el tatuaje es un estímulo intenso pero diferente: no es solo consumible, es transformador. El cuerpo sale cambiado. Y eso da una sensación de control que, en tiempos de incertidumbre, puede ser valiosa.

Estética: comportarse como una obra (y como armadura)

Mucha gente se tatúa por una razón aparentemente más simple: porque le gusta. Pero incluso aquí hay capas. Algunas personas tatuadas hablan del cuerpo como de un proyecto estético coherente: piezas que “enlazan” entre sí, colores pensados y ropa elegida para lucirlos. Hay quien dice que con los tatuajes se siente “vestido” o “protegido”, como si la piel fuera una armadura simbólica.

Otros eligen diseños que quieren ser “bonitos” (flores, animales y formas diversas) pero luego les añaden una función: motivarse, recordar cosas esenciales y reforzar el estado de ánimo. Y también hay estéticas identitarias muy marcadas, como la gótica (cruces, calaveras y rosas oscuras), que no solo decoran: declaran una manera de estar en el mundo, una relación particular con la muerte, el misterio o el “más allá”.

El dolor: “si no cuesta, no vale”

Por último, el gran tema: el dolor. Podríamos pensar que, en una sociedad que evita el sufrimiento, el tatuaje sería una anomalía. Pero es precisamente aquí donde se vuelve interesante: mucha gente atribuye al dolor un valor simbólico. Como una forma de sacrificio voluntario, un coste necesario que dota de valor a la experiencia. “Si no doliera, no tendría sentido”, dicen algunos. “Las cosas se valoran más cuanto más cuestan”.

El dolor convierte el tatuaje en experiencia, no solo en resultado. Hace que el significado no sea únicamente visual, sino también corporal, porque el propio proceso de hacerlo, con su dolor e intensidad, queda asociado a lo que representa.

Una respuesta imperfecta (pero comprensible) a la necesidad de sentido

Nos tatuamos por muchas razones a la vez: identidad, pertenencia, ritual, estética, emoción, dolor… y, a menudo, por una combinación de todo ello. En una sociedad compleja y cambiante, el tatuaje puede funcionar como un “calmante existencial”: da sensación de orden, de control y de continuidad. No sustituye filosofías ni comunidades sólidas, pero puede servir de apoyo, recordatorio y faro personal.

Y quizá esa sea la idea clave: el tatuaje no es solo una moda. Es un intento (a veces lúdico, a veces desesperado y a veces profundo) de decir: “esto importa”, “me sostiene” y “quiero que perdure”.

The Conversation

Joan Tahull Fort no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué nos tatuamos? – https://theconversation.com/por-que-nos-tatuamos-276409

¿Hay alguien ahí? La misión PLATO en busca de otras “Tierras”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Vázquez Monzón, Profesor Ayudante Doctor, especializado en Astrofísica y Astrodinámica, Universidad Loyola Andalucía

PLATO es una misión espacial de la Agencia Espacial Europea cuyo objetivo principal es descubrir planetas parecidos a la Tierra fuera del sistema solar. Sobre todo se centra en la búsqueda de mundos rocosos que giran alrededor de estrellas similares al Sol.

A través de estos descubrimientos, la misión quiere responder a una de las grandes preguntas que se ha hecho la humanidad: si nuestro planeta es único o si existen otros mundos con condiciones que permitan la vida tal y como la conocemos.

Para lograrlo, la nave observa el cielo de manera continua durante largos periodos de tiempo. Lo hace mediante un conjunto de cámaras muy sensibles, capaces de vigilar al mismo tiempo una gran región del espacio. Estas cámaras miden con mucha precisión la luz que llega de miles de estrellas. Cuando el brillo de una de ellas disminuye de forma regular, puede ser una señal de que un planeta está pasando por delante.

Cuando un planeta cruza frente a su estrella, se produce una pequeña bajada de luz. Este fenómeno se repite cada vez que el planeta completa una vuelta. Al observar estas caídas de brillo una y otra vez, los científicos pueden confirmar la existencia del planeta y calcular cuánto tarda en recorrer su órbita. Con esta información se puede deducir a qué distancia se encuentra de su estrella.




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Estudiar los astros a detalle

La misión no se limita a estudiar planetas. Las estrellas también se analizan con gran detalle. Algunas de ellas presentan pequeñas variaciones internas, comparables a vibraciones suaves. Estudiar estos cambios permite conocer mejor su tamaño, su masa y su edad.

Conocer bien a la estrella es esencial para entender los planetas que la rodean. La edad de la estrella indica cuándo se formó el sistema planetario y ayuda a comprender cómo ha evolucionado con el tiempo. De esta manera, cada planeta puede situarse dentro de una historia más amplia, desde su origen hasta su estado actual.

PLATO puede medir con mucha precisión el tamaño de los planetas que descubre. Si estos datos se combinan con observaciones realizadas desde la Tierra, también se puede estimar su masa. A partir del tamaño y la masa se calcula la densidad, que indica de qué tipo de planeta se trata. Gracias a esto, es posible saber si un planeta es rocoso, como la Tierra, o si está formado principalmente por gases.

Este paso es clave para seleccionar los planetas más interesantes. Los mundos rocosos resultan especialmente atractivos porque podrían tener superficies sólidas. Algunos de ellos, además, podrían encontrarse a la distancia adecuada de su estrella para permitir la presencia de agua líquida, una condición básica para la vida tal y como la conocemos.

Aunque misiones espaciales anteriores han descubierto miles de planetas fuera del sistema solar, en muchos casos no se dispone de información suficiente para saber si se parecen realmente a la Tierra. A menudo faltan datos precisos sobre su tamaño, su masa o la estrella a la que orbitan. La misión PLATO ha sido diseñada para cubrir ese vacío y acercarnos a la identificación de planetas verdaderamente comparables al nuestro.

Prioridad al estudio de estrellas brillantes y cercanas

La misión da prioridad al estudio de estrellas brillantes y cercanas. Estas estrellas permiten observaciones más detalladas desde la Tierra y facilitan el estudio posterior de los planetas descubiertos. De este modo, cada hallazgo tiene un mayor valor científico.

Las observaciones se organizan en campañas que duran varios años, el tiempo necesario para detectar planetas que tardan mucho en completar su órbita, como ocurre con la Tierra. Algunos de estos mundos se encuentran en la llamada zona habitable, donde las condiciones podrían permitir la existencia de agua líquida en la superficie.

La nave se sitúa en una región del espacio muy estable y alejada de la Tierra. Desde allí puede observar el cielo sin interrupciones, lo que mejora la calidad de los datos y reduce los errores. Gracias a esta estabilidad, se pueden detectar señales muy débiles que de otro modo pasarían desapercibidas.




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Cartografiar otros planetas para conocer mejor el nuestro

Esta misión trabaja junto a otros proyectos científicos. Sus resultados se combinan con datos obtenidos por telescopios terrestres y por diversas misiones espaciales, lo que permite obtener una visión más completa de cada sistema planetario. Todos los datos recogidos estarán disponibles de forma abierta. Investigadores, docentes y estudiantes podrán utilizarlos libremente, lo que favorecerá nuevos estudios y el uso de datos reales en el aula.

Se espera que la misión descubra cientos, o incluso miles, de planetas pequeños. Con una muestra tan amplia, será posible comparar muchos sistemas diferentes y estudiar cómo influyen factores como la edad de la estrella o el tamaño del planeta. Así se avanzará en la comprensión de cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios.

Más allá del ámbito científico, esta misión también tiene un importante valor educativo y social. Sus datos pueden utilizarse en el aula para acercar la ciencia al alumnado y mostrar cómo funciona la investigación real. PLATO no solo ampliará nuestro conocimiento sobre otros mundos, sino que también nos ayudará a comprender mejor nuestro propio planeta y nuestro lugar en el universo.

The Conversation

Carlos Vázquez Monzón ha recibido fondos de la Unión Europea-NextGenerationEU, y de la Xunta de Galicia bajo la beca ED 431B 2020/38

ref. ¿Hay alguien ahí? La misión PLATO en busca de otras “Tierras” – https://theconversation.com/hay-alguien-ahi-la-mision-plato-en-busca-de-otras-tierras-274045

Con ‘Streets of Minneapolis’ Springsteen se suma una vez más a la canción protesta norteamericana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Andrés García Martín, Profesor de Historia Contemporánea e Historia del Mundo actual, Universidad Rey Juan Carlos

Imagen del concierto de Bruce Springsteen en San Sebastián en junio de 2025. FOTOADICTA/Shutterstock

¿Qué tienen en común “Strange Fruit” de Billie Holiday, “Ohio” de Crosby, Still, Nash and Young y “Streets of Minneapolis” de Bruce Springsteen?

Todas estas canciones reúnen un mismo denominador: la formulación de una protesta cantada contra el contexto político y social en el que fueron compuestas. Las tres se han inspirado en acontecimientos cercanos que afectan a sus autores en el quehacer cotidiano y critican la acción –o inacción– de las autoridades.

Lo hacen mientras transitan por un desierto de represión y desazón, con la esperanza de que su canto sacuda las conciencias y movilice a la sociedad para entonar una protesta ensordecedora capaz de alterar el curso de los acontecimientos.

Desde los linchamientos

Billie Holiday empezó a cantar “Strange Fruit” en 1939 para denunciar de manera pionera el terror que sufrían los afroamericanos a causa de la violencia intrínseca al régimen de Jim Crow (las leyes estatales estadounidenses que defendían la segregación racial). Como muestra, entre 1882 y 1956 fueron linchadas 4 700 personas en EE. UU. De ellas, un 80 % eran afroamericanos.

Décadas más tarde, en 1970, Neil Young y su banda californiana observaron horrorizados cómo la Guardia Nacional de Ohio abría fuego contra estudiantes de la Universidad de Kent State que protestaban por las operaciones militares norteamericanas en Camboya.

Al ver la portada de la revista Life, el cantante canadiense tardó apenas unos minutos en componer “Ohio”, una obra que arremetía contra el presidente Nixon y su política represiva contra las protestas antibélicas.

Lo mismo podemos decir de Bruce Springsteen y su obra más reciente: “Streets of Minneapolis”, que presentó por sorpresa en directo junto al guitarrista Tom Morello, en Minneapolis el pasado 30 de enero.

Si bien los dos ejemplos anteriormente citados fueron ciertamente pioneros a la hora de denunciar determinados acontecimientos, la obra del “Boss” no es completamente innovadora. De hecho, Donald Trump y su ejercicio como presidente habían sido duramente criticados por algunos cantantes, ya fuera a través de declaraciones, canciones o, sobre todo, reciclando el significado de obras compuestas con anterioridad.

Lo que ha impulsado a Springsteen a componer han sido los recientes excesos de ICE (Immigration and Customs Enforcement) en Minneapolis y el asesinato de dos manifestantes –Renée Good y Alex Pretti–.

Pero no ha sido ni el único ni el último. La banda de rock irlandesa U2 acaba de publicar por sorpresa el EP Days of Ash. En él se incluye la canción “American Obituary”, un homenaje a la asesinada Good.

Las denuncias del ‘Boss’

Ahora bien, la intensidad de la denuncia formulada por el roquero de Nueva Jersey sí que revela unas cuotas de protesta musical prácticamente desconocidas desde la década de 1970, exceptuando las piezas compuestas contra la intervención militar de George W. Bush en Irak.

Durante su gira europea de primavera y verano de 2025, Springsteen arremetió contra la política nacional de Donald Trump. Así quedó evidenciado en el concierto celebrado en Mánchester a mediados de mayo de 2025 cuando denunció que EE. UU. se encuentra en manos de una “administración corrupta”. Esto generó una respuesta inmediata por parte del presidente estadounidense, quien definió al cantante como “sobrevalorado”, “más tonto que una piedra”, “imbécil prepotente” y “reseco como una pasa”, entre otros descalificativos.

Sin embargo, las palabras de Trump no silenciaron el alma reivindicativa del veterano roquero. Yo mismo lo pude comprobar al asistir al concierto de Bruce Springsteen y The E Street Band en Berlín el mes de junio siguiente. Durante la actuación, el cantante no escatimó críticas contra la política nacional de Donald Trump, a quien calificó como “no apto para gobernar”. Lo hizo tras realizar una mención especial contra las redadas en ciudades californianas como Los Ángeles y la violación de derechos ciudadanos que ello suponía.

Sin embargo, las redadas masivas en Minneapolis y la represión de las protestas –con los dos asesinatos antes mencionados– han sido el casus belli definitivo para Springsteen. Ha pasado de la mera crítica enunciativa en sus conciertos a componer, sin lugar a dudas, su mayor canción protesta, un género al que no ha sido ajeno. Así lo constatan piezas anteriores como “American Skin (41 Shots)” (2001) o “Death to my Hometown” (2012).

Verso a verso

Un rápido análisis de la letra de la obra constata una crítica feroz no solo contra la política migratoria de la segunda estancia de Trump en la Casa Blanca, sino también contra el autoritarismo que emana del Despacho Oval. Cual pintor en su estudio, Springsteen plantea un panel con varios lienzos.

La primera estrofa ubica y presenta el problema: la presencia de ICE –definido como el “ejército privado de Trump”– en las calles de una Minneapolis ultrajada. Esto permite denunciar tanto el autoritarismo de su administración como el carácter innecesario de la acción en cuestión.

El segundo lienzo –o estrofa– desvela la resistencia de la población local a esta presencia y las herramientas de represión de los agentes de ICE. De este modo, la línea cronológica planteada por Springsteen conduce ineludiblemente a una explícita mención a Good y Pretti, elevados de esta manera al santoral de la resistencia antitrumpista.

Así, la tercera estrofa arremete contra las justificaciones de la administración de Trump y su distorsión de los acontecimientos. Por ello, coloca en el centro de la diana al asesor Stephen Miller y a la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem por calificar como “terrorista doméstico” a Pretti.

Finalmente, la última estrofa embiste contra la parcialidad de los arrestos de ICE y sintetiza la problemática que arrastra: la vulneración de varias enmiendas constitucionales –primera, cuarta y quinta, por citar algunas– y la consiguiente erosión de derechos básicos tales como la libertad de expresión y reunión, el empleo excesivo de la fuerza, los registros sin autorización judicial o la ausencia de igualdad ante la ley.

En semejante diatriba, Springsteen no ha dudado en cantar en primera persona del plural. Esto define su mayor aportación de la obra, ratificada al cerrar la misma tomando prestado el grito de guerra de los manifestantes (“ICE out”): el “Boss” actúa no sólo como compositor, sino que también se involucra y participa en la protesta activamente.

Con “Streets of Minneapolis”, Springsteen recupera un género intermitente en su trayectoria a la vez que deja un desgarrador retrato de la actualidad estadounidense.


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The Conversation

Juan Andrés García Martín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Con ‘Streets of Minneapolis’ Springsteen se suma una vez más a la canción protesta norteamericana – https://theconversation.com/con-streets-of-minneapolis-springsteen-se-suma-una-vez-mas-a-la-cancion-protesta-norteamericana-275631

Toxoplasmosis en el embarazo: por qué el riesgo no siempre es el que creemos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Pérez Caballero, Profesor de Parasitología y Enfermedades Parasitarias, Universidad de León

Prueba para detectar la toxoplasmosis. Saiful52/Shutterstock

La prueba de la toxoplasmosis es una de las muchas a las que se someten las mujeres durante su embarazo. Por lo tanto, puede convertirse en una fuente más de estrés durante unos meses ya de por sí difíciles. Para entender por qué genera tanta preocupación conviene empezar por lo básico. Saber qué es esta infección y cómo se adquiere ayuda a entender el riesgo real.

La toxoplasmosis está causada por Toxoplasma gondii, un parásito intracelular muy extendido en la naturaleza. Puede infectar a personas y animales. En la mayoría de los adultos sanos la infección pasa desapercibida o con síntomas leves similares a los de una gripe.

En las personas, la transmisión se produce sobre todo por vía alimentaria. El principal riesgo aparece al consumir carne cruda o poco cocinada que contenga el parásito, aunque también puede adquirirse al ingerir frutas y verduras contaminadas si no se lavan bien.

Otra vía posible es el contacto con tierra contaminada con heces de gato. Esto puede ocurrir si no se utilizan guantes durante tareas de jardinería o no se lavan las manos después. En estos casos, una higiene básica de manos reduce de forma clara el riesgo.

Aunque los gatos suelen asociarse a la toxoplasmosis, su papel se interpreta a menudo de forma incorrecta, ya que solo expulsan el parásito durante un periodo corto tras infectarse. Además, el contacto directo con ellos no es la principal vía de transmisión en humanos.

El embarazo cambia el riesgo, pero no es motivo de alarma

La presencia del parásito no supone el mismo riesgo para todas las personas. Durante el embarazo, el momento de la infección es un factor clave.

El mayor riesgo aparece cuando la mujer se infecta por primera vez durante la gestación. En ese caso, el parásito puede atravesar la placenta y llegar al feto. Esto es lo que se conoce como toxoplasmosis congénita.

La probabilidad de transmisión aumenta a medida que avanza el embarazo. Sin embargo, las consecuencias suelen ser más graves cuando la infección ocurre en los primeros meses. Estas consecuencias pueden incluir alteraciones neurológicas y visuales y, en casos poco frecuentes, un aborto.

Aun así, la mayoría de las infecciones maternas no provocan daños graves en el feto. El riesgo se reduce aún más cuando la infección se detecta de forma precoz y se realiza un seguimiento adecuado.

Por el contrario, las mujeres que han pasado la infección antes del embarazo suelen estar protegidas. Conocer el estado inmunitario ayuda a reducir la incertidumbre y a tomar decisiones con mayor tranquilidad.

Gatos, alimentos y otros mitos

Aunque estos aspectos están bien establecidos por la ciencia, la percepción social del riesgo no siempre coincide con la evidencia.

Uno de los mitos más extendidos es pensar que convivir con un gato supone un alto riesgo. Sin embargo, como ya hemos apuntado, la mayoría de las infecciones no se producen por el contacto directo con estos animales. El riesgo real está mucho más relacionado con la manipulación de alimentos, así como con el consumo de carne poco hecha o de verduras mal lavadas.

Otro error frecuente es creer que cualquier diagnóstico de toxoplasmosis durante el embarazo implica un peligro grave. En realidad, el riesgo depende del momento de la infección y de la inmunidad previa de la madre.

También persiste la idea de que la toxoplasmosis siempre causa daños importantes en el feto. Aunque esto puede ocurrir en algunos casos, muchas infecciones cursan sin síntomas y pueden controlarse con un seguimiento adecuado.

Qué medidas previenen de verdad la toxoplasmosis

Corregir estos mitos no es solo una cuestión teórica: ayuda a centrar la prevención en medidas eficaces y proporcionales.

  1. En la alimentación es fundamental consumir la carne bien cocinada. Deben evitarse los productos crudos o poco hechos, especialmente durante el embarazo.

  2. También es importante lavar cuidadosamente frutas y verduras antes de consumirlas. En la cocina conviene extremar la higiene, lavarse las manos tras manipular alimentos crudos y limpiar bien las superficies.

  3. No es necesario evitar el contacto con gatos; basta con adoptar precauciones sencillas. La bandeja de arena debe limpiarse a diario, preferiblemente por otra persona y usando guantes.

  4. Durante la jardinería o el contacto con tierra se recomienda proteger las manos y lavarlas después.

Estas medidas basadas en el riesgo real de transmisión, junto con el seguimiento médico habitual, permiten reducir el riesgo sin alterar de forma significativa la vida cotidiana.

El miedo no es una buena estrategia de prevención

El miedo a la toxoplasmosis durante el embarazo puede llevar a decisiones poco útiles y a un exceso de preocupación, cuando, en realidad, el riesgo no es igual para todas las mujeres ni en todas las situaciones. Depende del momento de la infección, de la inmunidad previa y de las vías reales de transmisión. Si estos factores se conocen, la prevención deja de basarse en prohibiciones generales: se apoya en decisiones informadas y proporcionadas.

Evitar alimentos o actividades sin un criterio claro no añade protección. En cambio, aumenta la ansiedad y dificulta vivir el embarazo con tranquilidad. En el ámbito de la salud, comprender el riesgo suele ser más eficaz que temerlo. La información rigurosa permite proteger sin renunciar a la vida cotidiana.

Diagnóstico y seguimiento durante el embarazo

Aunque se apliquen estas medidas, pueden surgir situaciones que requieran valoración médica. En ese contexto, el diagnóstico y el seguimiento desempeñan un papel clave.

La toxoplasmosis se detecta principalmente mediante análisis de sangre. Estas pruebas permiten identificar anticuerpos frente al parásito y dilucidar si la infección es pasada o reciente.

Cuando se confirma una infección durante la gestación, el seguimiento médico es esencial. Existen protocolos bien establecidos que incluyen controles periódicos. En algunos casos se indica el tratamiento farmacológico con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión al feto y la aparición de complicaciones.

En suma, la detección precoz y el acompañamiento especializado permiten abordar la infección de forma informada. Evitan decisiones basadas en el miedo y favorecen una atención más serena.

La toxoplasmosis en el embarazo es un buen ejemplo de cómo el riesgo sanitario no es absoluto, sino que depende del contexto. Comprender cuándo existe un peligro real es más útil que imponer restricciones innecesarias. En salud pública, la información rigurosa sigue siendo una de las mejores herramientas de prevención.

The Conversation

Raúl Pérez Caballero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Toxoplasmosis en el embarazo: por qué el riesgo no siempre es el que creemos – https://theconversation.com/toxoplasmosis-en-el-embarazo-por-que-el-riesgo-no-siempre-es-el-que-creemos-274880

Del estudio del alma al estudio de la mente: quién fue Juan Huarte de San Juan, precursor y patrón de la psicología

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Roberto Álvarez Gómez, Profesor de Historia de la Psicología, Universidad de Almería

Ilustración del siglo XVI de los cuatro humores: Flegmat (flema), Sanguin (sangre), Coleric (bilis amarilla) y Melanc (bilis negra). Leonhart Thurneisser zum Thurn.
Monumento a Huarte de San Juan.
Monumento a Huarte de San Juan en Pamplona (Navarra).
Wikimedia Commons, CC BY

El 23 de febrero de 1575, la ciudad de Baeza (Jaén) fue testigo de la publicación de un libro destinado a revolucionar el pensamiento renacentista: Examen de ingenios para las ciencias. Su autor, Juan Huarte de San Juan, planteó una tesis audaz para su época: las personas poseen habilidades naturales distintas y, por tanto, deben ser orientadas hacia los estudios o profesiones que mejor se adapten a su ingenio particular.

Nacido en 1529 en San Juan del Pie del Puerto (Navarra), Huarte es considerado andaluz de adopción. Su familia, de origen judío converso, se vio empujada por los constantes conflictos fronterizos entre España y Francia a trasladarse a Andalucía. Tras estudiar medicina en la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, regresó al sur para ejercer en Linares y Baeza.

Fue allí donde gestó su obra maestra, el libro hispano más editado y traducido de su tiempo, con más de 82 reediciones en siete lenguas.

Traducción al inglés del Examen de ingenios en 1594.
Wikimedia Commons.

Innovación y conflicto con el poder

El Examen de ingenios no solo influyó en la ciencia, sino también en las letras. Se cree que Miguel de Cervantes modeló la psicología de Don Quijote basándose en las teorías de Huarte sobre el temperamento colérico y la “sequedad” del cerebro. No obstante, su enfoque racionalista le trajo problemas.

Al defender que el funcionamiento del alma depende de factores materiales y biológicos, Huarte desafió los dogmas de la Inquisición. Su obra fue incluida en el Índice de Libros Prohibidos, pues el Santo Oficio veía con sospecha la idea de que las diferencias humanas no se debieran a la voluntad divina, sino a la naturaleza física.

Huarte afirmaba:

“Dios crea todas las almas iguales; por lo tanto, las diferencias deben buscarse en la naturaleza y temperamento del cuerpo donde está el alma”.

Teoría de la inteligencia y neurociencia primitiva

Huarte propuso una clasificación de las ciencias basada en tres potencias del alma: memoria, entendimiento e imaginativa. Lo innovador fue su intento de localizar estas funciones en los ventrículos cerebrales, lo que le otorga el título de precursor de la frenología (teoría que más tarde desarrollaría Franz Joseph Gall, quien citó a Huarte expresamente).

“Allá dentro del celebro… hay tres pequeños senos o ventrículos los cuales bien mirados, todos tienen una misma composición y figura y los hizo naturaleza para ser órgano e instrumento cada uno de ellos para las tres potencias del alma racional”.

Examen de ingenios, Juan Huarte de San Juan.

La teoría de los humores

Para explicar estas potencias, recurrió a la teoría de los humores de Hipócrates y Galeno, vinculando las capacidades mentales con tres cualidades físicas: la memoria requiere un ambiente húmedo, el entendimiento prospera en la sequedad y la imaginación se nutre del calor.

Bajo esta lógica, Huarte explicaba que un exceso de lectura y falta de sueño “resecaban el cerebro”, tal como le ocurrió al hidalgo de La Mancha, inclinándolo hacia una imaginación desbordada y delirante.

Proemio del Examen de ingenios, donde el autor Juan Huarte propone una ley para decidir los oficios en función de las capacidades.
Biblioteca Nacional de España, CC BY

Un legado de modernidad

El pensamiento de Huarte de San Juan destaca por tres pilares de modernidad:

  1. Uso del castellano: rompió con el latín para divulgar el conocimiento entre la burguesía emergente.

  2. Método empírico: antepuso la observación y la experiencia al argumento de autoridad escolástico. Fue de los primeros en usar el término “ensayo” con un matiz cercano al experimento moderno.

  3. Orientación profesional: en su proemio dedicado a Felipe II, sugirió la creación de leyes para que cada ciudadano ejercitara solo aquel arte para el cual tuviera talento natural, sentando las bases de la selección de personal.

Distintas profesiones apropiadas para las personas según la predisposición de su alma.
Elaboración propia a partir del ‘Examen de ingenios’ de Juan Huarte de San Juan.

Patrón de la psicología española

La figura de Huarte de San Juan es central para la identidad de la psicología en España. Su elección como patrón no fue fruto del azar ni de la tradición religiosa. En diciembre de 1983, durante la primera reunión de decanos de facultades de Psicología –a iniciativa de la doctora Rocío Fernández Ballesteros, entonces decana en la Universidad Autónoma de Madrid–, se decidió romper con la costumbre de elegir a un santo.

En su lugar, se designó a este médico filósofo que, cuatro siglos atrás, ya buscaba una base científica para las diferencias individuales. Por este motivo, el 23 de febrero, fecha de la publicación de su obra, se celebra la fiesta patronal de los psicólogos.

La naturaleza diversa de la mente humana

Aunque muchas de sus explicaciones fisiológicas han sido superadas, Huarte de San Juan sigue siendo un pionero. Es considerado el padre de la psicología diferencial, de la orientación profesional y un precursor de la eugenesia y la neuroquímica.

A pesar de que su influencia fue más profunda en autores europeos como Montesquieu o Rousseau que en la España de la Contrarreforma, su obra marcó el inicio de la perspectiva científica en nuestra tierra. Recuperar su lectura es reconocer que, ya en el siglo XVI, un médico navarro entendió que la clave de la armonía social reside en comprender la naturaleza diversa de la mente humana.

The Conversation

Roberto Álvarez Gómez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Del estudio del alma al estudio de la mente: quién fue Juan Huarte de San Juan, precursor y patrón de la psicología – https://theconversation.com/del-estudio-del-alma-al-estudio-de-la-mente-quien-fue-juan-huarte-de-san-juan-precursor-y-patron-de-la-psicologia-276445

Potenciar el capital humano de las empresas a través de la transformación digital, ¿realidad o ficción?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Vaquero García, Profesor Titular de Universidad, Universidade de Vigo

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Ante el imparable avance del desarrollo tecnológico y la digitalización, tanto las entidades públicas como las privadas se enfrentan al reto de conseguir que sus plantillas se impliquen y adapten para poder aprovechar sus beneficios.

Un modelo dinámico: digitalización y recursos humanos

Con el fin de afrontar estos cambios, el esfuerzo debe ir más allá de la mera adaptación. Por una parte, se deben rediseñar y adaptar los puestos de trabajo, pero también fomentar una cultura organizativa que valore tanto las capacidades humanas como las tecnológicas. Para ello, planteamos un modelo dinámico que integre las nuevas herramientas digitales con los recursos humanos.

LA IA y la gestión de recursos humanos

La inteligencia artificial se integra en la gestión de recursos humanos mediante la aplicación de prácticas de gestión tanto duras (relativas a la tecnología) como blandas (relacionadas con el impulso de la participación y la confianza en los equipos de trabajo).

La automatización de procesos y la toma de decisiones basadas en datos entran dentro de las prácticas de gestión duras. Su aplicación permite optimizar funciones de la gestión de recursos humanos como la contratación, la formación, la evaluación del desempeño y la compensación por el trabajo.

Esto posibilita que el departamento pueda dedicar menos tiempo a las funciones administrativas y orientar su trabajo hacia la planificación estratégica. Al mismo tiempo, ayuda a que la toma de decisiones se haga de forma más precisa y oportuna.

Por su parte, la dimensión blanda busca apoyar a las personas en el proceso de adaptación a la transformación digital. Para ello, se utilizan estrategias participativas y basadas en la confianza. Entre otras, la formación en habilidades digitales, la comunicación transparente y el diseño de mecanismos de retroalimentación entre las personas empleadas y las que se encargan de la gestión de los recursos humanos.

Transformación en bucle

A medida que las personas interactúan con la IA y se benefician de las mejoras en los procesos, aumentan su confianza, habilidades y disposición para interactuar digitalmente. Estas transformaciones impactan en la gestión del departamento de recursos humanos y se dividen en dos categorías:

  1. La actualización continua del conocimiento sobre las tendencias tecnológicas en las distintas áreas (formación, reclutamiento, retribuciones, gestión de talento).

  2. La redefinición del liderazgo para incorporar las habilidades que permitan integrar la IA de forma fluida en la toma de decisiones y la gestión de la plantilla.

Este modelo (integración de la IA + desarrollo de las personas) impulsa el proceso de transformación (bucle de transformación 1): los beneficios derivados de las transiciones digitales impulsan la adopción de procesos innovadores y sincronizados con los avances tecnológicos. Llegados a este punto, el proceso se reinicia en una etapa más avanzada (bucle de transformación 2), y así sucesivamente.

Escenarios posibles

En este modelo de interacción cíclica entre la integración de la IA y el desarrollo centrado en las personas, se contemplan cuatro escenarios posibles:

  1. La organización opta por evitar los cambios tecnológicos. Entonces se corre el riesgo de perder competitividad mientras los competidores avanzan. En este escenario, la organización se puede enfrentar a desafíos de supervivencia a largo plazo (fracaso).

  2. Las personas trabajadoras ven la incorporación de la IA de forma positiva. En este caso, es más probable que mejoren sus habilidades digitales y exploren nuevas oportunidades laborales para aprovechar estos avances. Sin embargo, este entusiasmo podría provocar una pérdida de talento, reduciendo la competitividad y la viabilidad a largo plazo de la empresa (fuga de talento).

  3. Se hace la implementación tecnológica sin contar con una estrategia de recursos humanos. Será más probable encontrar resistencia en las personas empleadas y no se aprovecharán todos los beneficios potenciales. Esto genera pérdida de autonomía, mayor desconfianza, mayor carga de trabajo y estrés técnico, reduciendo la satisfacción, motivación y rendimiento de las personas trabajadoras (ganancia media).

  4. Se sincroniza la implementación de IA con una estrategia sólida de recursos humanos. Así se garantiza que las personas trabajadoras aprovechen al máximo los beneficios tecnológicos. Para ello es preciso diseñar y desarrollar funciones y tareas que mejoren la satisfacción y el rendimiento laboral, para la consecución del éxito (sostenibilidad).

Visión estratégica de los recursos humanos

La fórmula “integración de la IA en la empresa + desarrollo del capital humano” es la manera óptima de que las empresas potencien el proceso de transformación digital. Y solo es posible reforzando el papel estratégico de los recursos humanos dentro de las organizaciones y reconociendo a las personas trabajadoras como activos estratégicos.

Con la integración de la IA en los procesos de toma de decisiones de recursos humanos, las organizaciones pueden mejorar la precisión de la evaluación del desempeño, reducir posibles sesgos y fomentar una mayor eficiencia. Estas ventajas posicionan a los departamentos de RR. HH. de las empresas como un factor facilitador estratégico de la transformación impulsada por IA.

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Alberto Vaquero García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Potenciar el capital humano de las empresas a través de la transformación digital, ¿realidad o ficción? – https://theconversation.com/potenciar-el-capital-humano-de-las-empresas-a-traves-de-la-transformacion-digital-realidad-o-ficcion-268632

El mundo no siempre fue así: por qué se cuenta la historia desde la guerra y se invisibiliza la paz

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mario López Martínez, Catedrático de Historia contemporánea, Universidad de Granada

Hay algo profundamente errado en la manera en que contamos la historia. No porque falten datos, archivos o interpretaciones, sino porque hemos aceptado sin demasiadas preguntas una premisa tan antigua como cómoda: que la violencia es el principio organizador del pasado humano. Las guerras, los imperios y las conquistas ocupan el centro del relato; la paz aparece, cuando aparece, como un vacío entre catástrofes o como una aspiración moral sin densidad histórica.

Este hábito intelectual no es inocente. Al convertir la violencia en norma y la paz en excepción, la historiografía ha contribuido a naturalizar el mundo tal como es: armado, jerárquico y profundamente desigual. Hemos aprendido a pensar que la historia avanza a golpe de cañón y que todo lo demás -la convivencia, la negociación, la resistencia civil, la noviolencia- pertenece al reino de lo secundario, lo ingenuo o lo utópico. El resultado es una narrativa tan poderosa como empobrecedora.

Paz en positivo

¿Y si el problema no fuera que la paz ha sido rara, sino que no hemos sabido verla?

La paz no es la ausencia de guerra. Esa definición negativa ha sido uno de los mayores fracasos conceptuales de las ciencias sociales. La paz es una realidad histórica positiva: se construye, se disputa, se impone y se defiende. Tiene actores, prácticas, conflictos internos y costes materiales. Ha sido, de hecho, una de las tareas más complejas y persistentes de las sociedades humanas. Pero como no produce desfiles militares ni monumentos ecuestres, rara vez se la considera digna de ser narrada.

La historia tradicional se ha contado desde el punto de vista de quienes tenían ejércitos, Estados y archivos. No es extraño, entonces, que la guerra domine el relato. La violencia deja huellas visibles, documentos oficiales, fechas memorables. La paz social, en cambio, suele dejar rastros dispersos: acuerdos informales, normas compartidas, resistencias silenciosas, prácticas de cuidado, conflictos contenidos. Para verlos, hay que cambiar de lente. Y ese cambio implica una decisión epistemológica.

Conflicto sin exterminio

Pensar la historia desde la paz significa, ante todo, abandonar la idea de que el conflicto solo es inteligible cuando se convierte en violencia. Las sociedades han vivido siempre atravesadas por antagonismos -de clase, de género, de raza, de religión-, pero no siempre los han resuelto mediante la destrucción. La paz histórica no es consenso ni armonía: es conflicto gestionado sin exterminio. Es tensión sostenida sin colapso. Es lucha sin aniquilación del otro.

Aquí entra en juego un concepto sistemáticamente despreciado por la historiografía dominante: la noviolencia o la paz por medios pacíficos. No como moralina, no como gesto piadoso, sino como práctica histórica concreta. La noviolencia ha sido una herramienta recurrente de los débiles frente a los fuertes, de los subalternos frente a los poderosos (y sus imperios), de quienes no podían permitirse el lujo de una guerra total. Ha sido una tecnología social del conflicto, a menudo más eficaz que la violencia armada, precisamente porque desestabiliza sus lógicas.

Sin embargo, la noviolencia ha sido tratada como anomalía o excepción, cuando en realidad forma parte estructural de la historia social. Desde las resistencias campesinas hasta los movimientos obreros, desde las luchas anticoloniales hasta los derechos civiles, desde el feminismo hasta las movilizaciones contemporáneas contra el autoritarismo, la noviolencia ha permitido ampliar derechos, transformar Estados y erosionar sistemas de dominación. Que no siempre haya triunfado no la hace menos histórica. La guerra tampoco triunfa siempre y nadie la expulsa del canon.

Una historia social de la paz obliga también a replantear quiénes son los sujetos históricos relevantes. No son, principalmente, los Estados ni las élites militares. Son las comunidades, los movimientos sociales, las redes transnacionales, los sindicatos, las iglesias disidentes, los estudiantes, las mujeres, los pueblos neocolonizados. Son actores que rara vez aparecen en los manuales como productores de orden, pero que han sido fundamentales para sostener formas de convivencia en contextos de violencia estructural.

Muchas paces

Además, no existe una sola paz. La historia muestra una pluralidad incómoda. Hay paces idealizadas, que funcionan como horizonte crítico frente a la barbarie. Hay paces institucionales, encarnadas en Estados, leyes y acuerdos internacionales, en muchas ocasiones, orquestadas por los “poderosos” o los “señores de la guerra”. Y hay paces precarias, ambiguas, sostenidas por equilibrios de fuerza y amenazas latentes. Estas formas no se suceden limpiamente ni se excluyen entre sí: coexisten, se superponen y se contradicen. Reducir la paz a una sola definición es una forma de negarla.

Todo esto tiene consecuencias políticas. Escribir la historia desde la paz implica cuestionar el imperialismo, el militarismo y el capitalismo autoritario como estructuras históricas productoras de violencia. La guerra no es un accidente del sistema, no es natural: es uno de sus mecanismos de funcionamiento de un sistema. Por eso, las luchas por la paz han estado casi siempre ligadas a luchas contra la explotación, el colonialismo y la desigualdad. Separar la paz de estas dimensiones es vaciarla de contenido.

No es casual que las prácticas de paz hayan sido invisibilizadas. Reconocerlas supone admitir que la violencia no es inevitable, que no siempre ha sido necesaria, que no es el único camino posible. Supone, en definitiva, desmontar el fatalismo histórico que nos dice que “el mundo siempre ha sido así” y que, por tanto, no puede ser de otro modo. Ese fatalismo ha sido uno de los mayores aliados del poder.

Escribir la historia desde la paz no significa negar la violencia ni idealizar el pasado. Significa ampliar el campo de lo pensable. Significa aceptar que la humanidad no solo ha sabido organizar la destrucción, sino también -y con enorme esfuerzo- limitarla, contenerla y, a veces, superarla. Recuperar esa historia no garantiza un futuro distinto. Pero sin ella, el futuro queda condenado a repetir, una y otra vez, la misma vieja narrativa de guerra.

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Mario López Martínez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Cómo almacenar agua para cuando falte con la ayuda de los agricultores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Martos-Rosillo, Científico Titular del CSIC, Instituto Geológico y Minero de España (IGME – CSIC)

Riego de invierno para recargar los acuíferos en una chopera de la Vega de Granada. Sergio Martos, CC BY-SA

Tras cada periodo de sequía, suelen llegar años con lluvias por encima de la media. En cuestión de semanas pasamos de ver embalses secos, con suelos agrietados y restos de pueblos emergiendo, a observar espectaculares chorros de agua a presión liberados por los aliviaderos de las presas. Esta alternancia tan extrema demuestra que los embalses, aunque importantes y esenciales para frenar las avenidas, no bastan por sí solos para afrontar ni las sequías ni los periodos de lluvias intensas.

Almacenes subterráneos de agua

España es uno de los países con mayor número de grandes presas por habitante. Muchas están muy bien construidas y en los lugares adecuados, pero una parte considerable ha superado ya su vida útil o ha perdido capacidad de almacenamiento debido a la colmatación por los sedimentos que van arrastrando los ríos. Por ello es necesario plantear soluciones complementarias que permitan gestionar mejor tanto los episodios de exceso como los de escasez de agua.




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Mucha gente desconoce que el 99 % del agua dulce de nuestro planeta, que no está congelada, es agua subterránea. Así, son los acuíferos (extensas formaciones geológicas compuestas por sedimentos y rocas porosas y permeables), y no las presas, los que almacenan la mayor parte de agua.

Estos acuíferos son los que nos han permitido superar las sequías que se han producido en España desde la década de los ochenta del siglo anterior. Lo saben bien los agricultores, que han salvado sus cosechas regando con aguas de pozo. Y muchos municipios recurren a los llamados “pozos de emergencia” cuando el abastecimiento con agua superficial falla.

Sin embargo, tras cada sequía, los acuíferos quedan más deteriorados, porque extraemos más agua de la que se recarga de forma natural, porque no los protegemos lo suficiente frente a la contaminación y porque su gran capacidad de almacenamiento no se considera en la planificación hidrológica.




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Los agricultores ayudan a recargar los acuíferos

En algunos lugares del mundo ya se está actuando para revertir esta tendencia. En California y Nevada, en Estados Unidos, desde hace unos veinte años hacen recarga gestionada de acuíferos con técnicas agrícolas. Se establecieron acuerdos con agricultores para inundar de forma controlada campos en barbecho o cultivos tolerantes –como almendros, viñedos, pastos o arrozales – durante los años húmedos o cuando hay exceso de agua en invierno.

Estas inundaciones controladas se realizan sobre acuíferos, lo que permite que el agua se infiltre en el medio subterráneo mientras se reducen los riesgos de inundación en superficie. El éxito de estas prácticas ha sido posible gracias a la colaboración entre centros de investigación públicos y privados, universidades punteras, como Davis o Stanford, las autoridades del agua, del medio ambiente y la agricultura y los usuarios.

Lo interesante es que, mirándolo con perspectiva histórica, prácticas similares se realizan en España desde hace siglos. Proyectos como WaSHa, del Instituto Geológico y Minero, han documentado cómo nuestros antepasados ya gestionaban los excedentes hídricos mediante acequias de infiltración en zonas de montaña –como Sierra Nevada, Gredos y Guadarrama– y acequias sin revestir en las vegas agrícolas, como las de la Valduerna (León) y Granada.




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El agua infiltrada se almacena en los acuíferos y más tarde se extrae mediante pozos o galerías durante los meses secos. Es una forma ingeniosa de equilibrar los ciclos de lluvia y sequía. Es una forma de sembrar y cosechar el agua.

Siembra y cosecha de agua en España. Instituto Geológico y Minero de España (IGME)

Una estrategia para gestionar mejor el agua

Recuperar esta lógica sería clave hoy: aprovechar los años de exceso de agua para recargar los acuíferos, utilizando los campos de cultivo y las infraestructuras agrarias que ya existen. Esto permitiría restaurar parte del agua subterránea que se extrae de más en los años secos.

Para hacerlo realidad se necesitan investigación, planificación y una gestión del agua que combine infraestructura gris –presas, canales, tuberías– con infraestructura verde, basada en procesos naturales que favorecen la infiltración y la recarga.

Integrar ambos enfoques permitiría almacenar parte del agua que ahora se descarga rápidamente desde los embalses. Y decimos solo una parte, porque los ríos, los deltas y los estuarios también necesitan de estas crecidas para mantener sus ecosistemas. Pero aprovechar parte de esos excedentes para “sembrar agua en los acuíferos” sería un paso decisivo hacia una gestión más resiliente del agua en nuestro país.




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Ojalá estemos preparados en el próximo año húmedo. En este, el agua liberada ya no podremos sembrarla. Pero sí podemos cambiar la forma de gestionar nuestros ciclos hídricos para que, la próxima vez, no se nos escape otra oportunidad.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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¿Por qué recordamos las cosas cada vez de un modo diferente? De Rosalía a la neurociencia cognitiva

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Reyes Sánchez, Profesora de Psicología de la Memoria y de Aprendizaje y Condicionamiento. Área de especialización: estrategias de metamemoria en contextos bilingües., Universidad Loyola Andalucía

ra2 studio/Shutterstock

“Siempre que me acuerdo de algo, siempre lo recuerdo un poco diferente”. Así canta Rosalía en Memória, uno de los temas de su último disco, Lux (2025). La letra de este fado, escrito, compuesto e interpretado junto a la portuguesa Carminho, muestra un acertado análisis de una característica de la memoria humana que la psicología y la neurociencia cognitiva llevan años estudiando.

Nuestra memoria no accede a los recuerdos como a un archivo que se abre intacto cada vez que lo consultamos. Recordar es un proceso activo y dinámico, que implica reconstruir y transformar los recuerdos.

Recordar no es reproducir, es reconstruir

Cada vez que evocamos un recuerdo, este entra en un estado temporalmente inestable, durante el que es susceptible de modificarse antes de “guardarse” de nuevo. Este proceso se conoce como “reconsolidación”. Cuando recordamos, el recuerdo se vuelve vulnerable: puede incorporar nueva información, cambiar algunos detalles o reinterpretarse emocionalmente.

Por ejemplo, no es raro que, cuando reproducimos una conversación que tuvimos con otra persona, con el tiempo incluyamos palabras o gestos que realmente nadie dijo. O que algo que en su momento nos pareció, vergonzoso, luego lo recordemos como divertido.

De este modo, el acto de recordar no supone acceder a una copia exacta del pasado, sino a una versión ligeramente actualizada, que seguirá modificándose en futuras evocaciones.




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Este proceso no ocurre siempre, ni de la misma manera. Los recuerdos más antiguos o más fuertes suelen ser más resistentes a esta inestabilidad y requieren períodos de recuperación más largos para entrar en reconsolidación. Por ejemplo, en un estudio se observó que, mientras que los recuerdos recientes o débiles solo necesitaban evocarse durante 3 minutos para volverse vulnerables, los más robustos requerían 10 minutos para llegar al estado de reconsolidación. Eso sí, una vez que alcanzaban este estado, podían igualmente debilitarse, fortalecerse o modificarse.

Proteger a través del cambio

Desde el punto de vista neurobiológico, cada vez que evocamos un recuerdo, el cerebro vuelve a activar las redes de neuronas que lo almacenan. Durante un breve intervalo, las conexiones entre esas neuronas (sinapsis) se vuelven más flexibles, lo que permite que el recuerdo pueda modificarse antes de estabilizarse otra vez. Así, la reconsolidación implica cambios sinápticos específicos, es decir, este proceso implica un fortalecimiento pero también un reajuste de las conexiones entre las neuronas, que son la base física de nuestros recuerdos.

Esto explica por qué nuestro propio recuerdo de un evento cambia a medida que lo recordamos de forma repetida. No es que nuestra memoria falle ni se deteriore; es que cada vez que rememoramos algo, evitamos que caiga en el olvido pero, a la vez, ese acto hace el recuerdo vulnerable. Es decir, el acto de recordar mantiene los recuerdos a costa de permitir cierta distorsión.

Ventajas de la reconsolidación

Que los recuerdos no se mantengan intactos toda la vida también tiene ventajas. Por ejemplo, en el ámbito psicoterapéutico puede aprovecharse el proceso de reconsolidación para intervenir en trastornos en los que aparecen recuerdos dolorosos o intrusivos, como el estrés postraumático, la ansiedad o la depresión.

Cuando un recuerdo se evoca en un entorno terapéutico seguro, la persona puede reinterpretarlo, reducir su carga emocional y aprender a gestionarlo de forma más adaptativa. Así que, aunque las distorsiones de la memoria a veces resulten molestas también ofrecen la oportunidad de aliviar el malestar asociado a experiencias pasadas.

¿Sigue siendo un recuerdo real?

En Memória, Rosalía continúa cantando “…y sea como sea ese recuerdo, siempre es verdad en mi mente”. Este verso coincide con una idea muy interesante que también revela la investigación: la confianza que sentimos en nuestros recuerdos no siempre refleja su precisión real.

En un estudio se analizaron los “recuerdos destello”, que son recuerdos muy vívidos y emocionalmente intensos, como saber dónde estábamos el fin de semana del 13-14 de marzo de 2020 cuando se decretó el estado de alarma por la covid-19. Estas memorias suelen sentirse especialmente nítidas y seguras.




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Los autores del trabajo compararon lo que las personas decían recordar inmediatamente después de un acontecimiento impactante con lo que rememoraban meses o años más tarde. Observaron que, con el paso del tiempo, la consistencia de estos recuerdos disminuía: los detalles cambiaban, se perdían o se reorganizaban. Sin embargo, la confianza subjetiva de las personas en sus recuerdos permanecía alta. Creían recordar con la misma precisión, aunque objetivamente el recuerdo ya no fuera el mismo. Es decir, aunque lo que evocamos se haya transformado varias veces respecto al evento original, puede sentirse real.

Estudios como este demuestran que sentir un recuerdo como “muy real” o “muy nítido” no garantiza su veracidad.

Pero, si nuestros recuerdos cambian, ¿por qué no lo notamos? En parte, porque el propio proceso de reconsolidación refuerza la sensación de autenticidad. Tras recordar, el cerebro vuelve a estabilizar el recuerdo, y esa versión actualizada se siente tan sólida como la anterior. Además, con el tiempo, lo que evocamos es la última versión reconsolidada, no la experiencia inicial. Esto hace que el cambio sea gradual, acumulativo, y difícil de detectar.

La memoria y la identidad

Entendida así, la memoria no es solo un sistema para registrar el pasado, sino una herramienta para reconstruirlo y, con ello, construir nuestra identidad. Recordamos quiénes fuimos en función de quiénes somos ahora: nuestros objetivos, emociones y necesidades actuales. Por eso la memoria es flexible y adaptativa.

Cada recuperación de un recuerdo abre una oportunidad para integrar el pasado con el presente. Gracias a este proceso, mantenemos una sensación de coherencia personal, aunque se pierda exactitud en los detalles. La reconsolidación no solo estabiliza los recuerdos, sino que contribuye activamente a su mantenimiento a largo plazo, reforzándolos y actualizándolos con el paso del tiempo.

En una reciente entrevista, Carminho contaba que esta era precisamente su motivación al escribir el tema Memória. La importancia de “tener conciencia de mí misma, acordarme de quién soy, de donde vengo y cómo voy decidiendo el futuro”. En la canción, la protagonista le pregunta a su propio corazón (“recordar” viene del latín “recordāri”, “re-” de nuevo, “cordis”, corazón, que significa literalmente volver a pasar por el corazón) si aún sigue siendo la misma después de todo lo vivido:

“¿Será que tú me conoces / Que el tiempo pasa y no olvidas / Quién fui y quién soy al fin? / Oh, mi dulce corazón / Dime si sabes o no / ¿aún te acuerdas de mí?”

(En el portugués original: “Será que tu me conheces? /Que o tempo passa e não esqueces/ Quem eu fui e sou em fim? / Ó, meu doce coração / Diz-me se sabes ou não / Ainda te lembras de mim?”)

La memoria como proceso vivo

Lejos de ser un defecto, esta naturaleza cambiante de la memoria es una de sus mayores fortalezas. Nos permite aprender, adaptarnos y resignificar experiencias pasadas. Recordar es transformar.

Así que la próxima vez que un recuerdo vuelva a nuestra mente, sabremos que probablemente estemos accediendo a la última versión de un recuerdo vivo, moldeado cada vez que lo traemos al presente y que, aun siendo ligeramente distinto, se sentirá igual de convincente. Lo dicen la neurociencia cognitiva… y también Rosalía.

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