Messi es mayor, bajito y lento: ¿por qué sigue dominando en el Mundial?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gert-Jan Pepping, Professor of Human Movement Sciences, Australian Catholic University

Lionel Messi tiene 39 años. Mide 1,70 metros, menos que casi todos los defensas contra los que juega. Nunca ha destacado por su velocidad, y ahora es aún más lento.

Y, sin embargo, al ver este Mundial, costaría mucho nombrar a un jugador que esté causando más daño: hasta ahora ocupa la posición de máximo goleador (seis goles), empatado con el francés Kylian Mbappé.

¿Cómo puede alguien con tan aparentemente escasa capacidad atlética –al menos en comparación con sus compañeros– seguir siendo el mejor jugador sobre el terreno de juego?

¿Realmente importa la capacidad atlética?

Quizá el enigma está planteado al revés. A muchos les sorprende el éxito de Messi porque nos han hecho creer que lo que hace grande a un deportista gira principalmente en torno al cuerpo: velocidad, altura, fuerza, condición física… En base a esos criterios, Messi parece una excepción.




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Pero ¿y si el problema fuera precisamente que nos hemos creído una historia errónea? ¿Y si el fútbol nunca hubiera sido una competición en la que triunfan los que reúnen los mejores atributos físicos?

Johan Cruyff, el gran jugador, entrenador, comentarista y filósofo del fútbol holandés, lo vio con claridad hace medio siglo cuando dijo:

¿Qué es la velocidad? La prensa deportiva suele confundir la velocidad con la perspicacia. Si empiezo a correr un poco antes que otra persona, parezco más rápido.

El comentario suena a acertijo, pero un jugador rápido no suele ser aquel que tiene las piernas más rápidas. A menudo son los que salen antes y llegan los primeros. Lo que parece velocidad es, muy a menudo, una ventaja inicial conseguida gracias a la percepción.

Cruyff ya lo entendió hace tiempo. Lo que hemos podido hacer ahora es medirlo.

La importancia de escanear el campo

Piense en lo que ocurre en los segundos previos a que Messi reciba un pase. Obsérvelo durante 30 segundos cuando el balón no está ni cerca de él: su cabeza rara vez se queda quieta. Una mirada por encima del hombro izquierdo, otra a la derecha y luego de vuelta al jugador que tiene el balón.

Nada de esto parece extraordinario hasta que nos damos cuenta de que ya ha recabado información que otros aún no han encontrado, o que al menos son menos hábiles a la hora de encontrarla.

Para cuando el balón le llega, él ya sabe dónde están los defensas y sus compañeros, y también dónde se abrirán los huecos. El control, el giro, el pase que desbarata la defensa: todo eso es la parte fácil. La parte difícil ocurre incluso antes de que haya tocado el balón.

Mirar alrededor, no solo al balón

Llevamos más de una década estudiando cómo los futbolistas recaban información antes de recibir el balón. Trabajando con deportistas desde canteras hasta profesionales de primera línea, les colocamos pequeños sensores de movimiento en la nuca y registramos con qué frecuencia y en qué ángulo se giraban para mirar a su alrededor durante un partido.

Estábamos midiendo lo que llamamos “exploración visual” o, en términos más sencillos, “escaneo”.

Nos planteábamos una pregunta sencilla: ¿cuánto miran a su alrededor los jugadores antes de que el balón les llegue? Y, sobre todo, ¿es eso importante?

El resultado fue consistente y claro “sí”. Los jugadores que escaneaban con mayor frecuencia en los segundos previos a recibir el balón eran más rápidos a la hora de realizar su siguiente pase, más propensos a girarse con el balón en lugar de jugar de forma segura hacia atrás y más proclives a realizar un pase hacia delante que realmente supusiera una amenaza para el rival.

La información que recopilaban antes de que les llegara el balón determinaba lo que eran capaces de hacer una vez que lo recibían. El escaneo es la forma en que un jugador obtiene esa información en primer lugar.

Nuestro trabajo distingue dos fines del escaneo. El primero es la orientación: mirar alrededor para descubrir qué ofrece todo el campo, qué opciones existen, dónde está el peligro y qué oportunidades podrían surgir. El segundo es la especificación: la observación más detallada y posterior que guía la ejecución de un pase.

La orientación es lo primero y es lo que tendemos a descuidar, tanto en la investigación como en el entrenamiento, porque ocurre lejos del balón, cuando no parece estar sucediendo nada espectacular. Sin embargo, es la base del juego. No puedes dirigir un pase hacia un lugar que nunca has visto que estaba ahí. Cruyff lo expresó así:

Solo hay un momento en el que puedes llegar a tiempo. Si no estás ahí, o llegas demasiado pronto o llegas demasiado tarde.

Aquí es donde Messi deja de ser una anomalía y se convierte en el ejemplo más claro que se pueda imaginar de lo que este deporte premia. Nunca ha superado a sus rivales principalmente con su físico. Los supera con el tiempo, y triunfa al ver las jugadas antes que nadie.

Si es más lento no importa, porque no está compitiendo con nadie: ha conseguido, gracias a una percepción más temprana y mejor, que nunca tenga que hacerlo. Su cuerpo más bajo, más lento y más envejecido no es una desventaja que supere gracias a su genio: es una señal de que el cuerpo nunca fue lo principal.

La habilidad que se puede desarrollar

Por supuesto, la visión de juego no lo es todo. La técnica, la experiencia y las tácticas de equipo también importan. Pero sin información oportuna, esas cualidades rara vez tienen la oportunidad de manifestarse.

Hay una lección que extraer de todo esto: la percepción es algo que podemos desarrollar, de forma deliberada, en jugadores que nunca serán los más rápidos ni los más altos. Los entrenadores ya lo intuyen cuando gritan eso de “¡mira por encima del hombro!” a un jugador a punto de meterse en un lío o de perder de vista a un rival.

Nuestros datos sugieren que el hábito de escanear el campo antes de que llegue el balón se puede entrenar desde una edad temprana.




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Donde realmente reside la grandeza

Llevamos un siglo formando a deportistas en el gimnasio, pero mucho menos tiempo desarrollando aquello que Messi tiene en abundancia.

Así que, la próxima vez que alguien pregunte cómo un hombre de 39 años, que mide solo 1,70 m, sigue dominando un Mundial, fíjese en su cabeza, no en sus pies. La grandeza nunca se ha escondido en el cuerpo: siempre ha estado en la mirada.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Messi es mayor, bajito y lento: ¿por qué sigue dominando en el Mundial? – https://theconversation.com/messi-es-mayor-bajito-y-lento-por-que-sigue-dominando-en-el-mundial-286965

Sudar como un pollo es propio de humanos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rick Visser, Profesor de Fisiología Animal, Universidad de Málaga

Ann Tarazevich Pexels, CC BY-SA

El sudor tiene un serio problema de imagen pública. Nadie presume de él y todos tratamos de combatirlo o, al menos, disimularlo. Sin embargo, sin sudor nuestros antepasados no habrían cazado, nuestros atletas no batirían marcas y los exámenes serían mucho menos emocionantes.

Los pollos no sudan

Es común usar expresiones tales como “sudar como un pollo” o “como un cerdo”. Curiosamente, ni los pollos vivos sudan –la expresión hace referencia a la gran cantidad de agua y grasa que desprenden al ser asados–, ni los cerdos lo hacen profusamente.

Asociar el sudor con los cerdos simplemente refleja la connotación negativa que tiene esta secreción, injustamente relacionada con la suciedad. Aunque muchos mamíferos tienen una cierta capacidad de sudar, son muy pocos los que emplean este mecanismo para controlar su temperatura corporal en situaciones de calor o ejercicio intenso. Y, de este grupo selecto, los humanos nos coronamos como los más sudorosos.

Los animales que controlamos fisiológicamente nuestra temperatura corporal –animales homeotermos o termorreguladores– somos, fundamentalmente, las aves y los mamíferos. Cuando nos encontramos a una temperatura ambiente superior a cierto valor, denominado temperatura ideal (en torno a 29 ºC para un humano desnudo, en reposo y sin fuentes de radiación), debemos poner en marcha mecanismos para perder el exceso de calor. La forma más eficiente de hacerlo es evaporar agua sobre la superficie corporal. Si estamos a 30 ºC, un gramo de agua requiere unas 0,58 Kcal para evaporarse. Es decir, evaporar un litro de agua consume la cantidad de energía presente en un almuerzo estándar.

Una manera muy eficiente de conseguirlo es expulsar esa secreción acuosa que nos incomoda, el sudor, por toda la superficie de la piel. Un mecanismo posible gracias a la existencia de glándulas especializadas.

Sin embargo, muy pocos animales han recurrido evolutivamente a esta estrategia, y la mayoría basan su enfriamiento principalmente en otros mecanismos, como el jadeo, que tan familiar nos resulta en los perros.

Solo unos pocos mamíferos, como los equinos y los humanos, hemos desarrollado la capacidad de sudar copiosamente.




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No todo el sudor es igual

Los humanos contamos con, al menos, dos tipos de glándulas sudoríparas. Las principales, llamadas glándulas ecrinas, se encuentran distribuidas por toda la superficie corporal y son funcionales prácticamente desde el nacimiento.

Estas son las responsables de la termorregulación, y se activan gracias al neurotransmisor acetilcolina, que induce el trasvase de agua, iones y ciertos desechos metabólicos desde el plasma sanguíneo hasta el conducto de la glándula. En el camino hacia el exterior, se reabsorben parte de los iones, dando lugar a una secreción incolora, inodora y ligeramente salada, compuesta en un 99 % por agua.

Cuando el mecanismo de estimulación nerviosa de estas glándulas no funciona correctamente, pueden aparecer ciertas patologías. Una es la hiperhidrosis, que consiste en la sudoración excesiva e injustificada, que puede causar trastornos psicológicos, rechazo social y/o episodios de deshidratación. Otra, más grave, es la anhidrosis, caracterizada por la ausencia parcial o total de sudoración que, en casos extremos, puede llegar a resultar letal por la incapacidad de termorregular eficazmente.

La llegada de la pubertad

El segundo tipo de glándulas sudoríparas son las apocrinas. Estas se concentran en axilas, ingles, y otras regiones provistas naturalmente de pelo, y no comienzan a ser funcionales hasta la pubertad.

La secreción del sudor apocrino, cuya composición es diferente a la del ecrino, no interviene en la termorregulación y es estimulada principalmente por el neurotransmisor noradrenalina en respuesta a situaciones de estrés o excitación emocional.

A pesar de que la secreción en sí es también inodora en origen, la transformación química de algunos de sus compuestos por microorganismos presentes en nuestra piel da lugar al característico olor que muchos de nosotros tratamos de evitar mediante antitranspirantes y desodorantes. En los pacientes de una condición médica conocida como bromhidrosis, ya sea por una composición anómala de su sudor apocrino o por las particularidades de la microbiota de su piel, el olor a sudor es particularmente intenso y persistente.

La función del sudor apocrino en los humanos no está aún del todo clara. Una de las principales hipótesis relaciona esta secreción con el envío de señales químicas, como las feromonas, ya sea para transmitir mensajes de alarma en situaciones estresantes, o de excitación sexual, entre otros.

Esta idea es la base de mitos como el de la famosa frase atribuida a Napoleón Bonaparte, quien, supuestamente, encomendó a su esposa Josefina no lavarse en varios días en previsión de su vuelta al hogar tras una campaña militar. No obstante, a pesar de innumerables esfuerzos, aún no se ha conseguido demostrar la existencia de este tipo de señales químicas en humanos.




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Sudar para correr

El haber desarrollado en torno a 2 millones de glándulas sudoríparas distribuidas por todo nuestro cuerpo, junto con la pérdida de buena parte de nuestro pelaje corporal, posiblemente haya dotado a la especie humana de una importante ventaja evolutiva. A pesar de no ser buenos en los esprints, comparados con muchos cuadrúpedos, la posibilidad de gestionar eficazmente el calor corporal mediante el sudor habría contribuido a nuestra capacidad de correr largas distancias seguidas, proporcionando a nuestros antepasados ventajas en la caza. De hecho, un corredor de maratón puede pasar entre dos y cuatro horas corriendo, mientras pierde más de dos litros de sudor por hora.

El hecho de poder correr largas distancias sin sufrir un sobrecalentamiento peligroso lo compartimos con los equinos, aunque no estemos estrechamente emparentados. Se trata, probablemente, de un caso de convergencia evolutiva, que es como se denomina cuando dos grupos de animales desarrollan características parecidas ante necesidades evolutivas similares. A los caballos les permitió escapar más eficazmente de sus depredadores, mientras que a nosotros nos posibilitó cazar presas cuyos cuerpos se sobrecalentaban más fácilmente que los nuestros durante la persecución.

Nuestra capacidad de sudar es excepcional y, en parte, a ella debemos la historia natural de nuestra especie. Así que mantenga a raya a los microorganismos que generan el mal olor, pero no se avergüence de sudar la gota gorda. Al contrario, ¡enorgullézcase de poder hacerlo!

The Conversation

Rick Visser no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Sudar como un pollo es propio de humanos – https://theconversation.com/sudar-como-un-pollo-es-propio-de-humanos-285383

Eclipse total de sol: el evento astronómico que puede impulsar el turismo en la España vaciada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Frank Babinger, Profesor de Geografía en la Facultad de Comercio y Turismo., Universidad Complutense de Madrid

Victor Sanchez G/Shutterstock

El próximo 12 de agosto, una franja de la España rural será escenario de un evento astronómico trascendente: un eclipse total de sol que será visible al 100 % en un ancho de banda de 290 kilómetros de noroeste a sureste, desde Galicia hasta las Islas Baleares. Más allá de la importancia física y astronómica del evento, el impacto turístico y territorial también es de máximo interés desde un punto de vista de desarrollo económico estratégico.

La coincidencia de la trayectoria del eclipse con amplias zonas rurales de España está generando un notable aumento de la visibilidad y una gran demanda de servicios turísticos en localidades de Galicia, Asturias, Castilla y León, Aragón y Valencia. Muchos alojamientos rurales reportan una demanda muy alta y han colgado el cartel de “Completo” desde hace meses mientras que, en algunos casos, los precios de los alojamientos se han disparado.

Promover el turismo rural

Un eclipse solar es un evento culmen para el turismo astronómico, una experiencia extraordinaria para los espectadores y, vista la trayectoria de este fenómeno astronómico dentro del territorio, será un escaparate idóneo para destinos españoles poco conocidos.

En un contexto marcado por la búsqueda de experiencias auténticas, el interés por la naturaleza y la creciente valoración de los espacios rurales, el eclipse puede activar dinámicas económicas, sociales y territoriales de gran alcance.

Durante unas horas, lugares habitualmente periféricos para el turismo en España se convertirán en sus puntos centrales. Pueblos alejados de los grandes corredores turísticos van a ocupar un lugar destacado en los medios de comunicación y en los planes de viaje de miles de turistas nacionales e internacionales.

Pero, más allá de este evento efímero y puntual, la cuestión es aprovechar estos minutos de repercusión mediática mundial para convertirlos en una eficaz promoción del territorio. El reto es transformar esta demanda turística puntual en una oportunidad de realidad duradera para la España vaciada.

Despoblamiento y astroturismo

Aunque el eclipse sea ahora el principal motivo del viaje, los territorios pueden aprovechar este tirón para darse a conocer y promocionar su patrimonio tangible e intangible. Y además está la opción de desarrollar una opción que atrae a cada vez más gente: el astroturismo.

Esta modalidad de viaje engloba todas aquellas actividades vinculadas a la observación y el disfrute de los cielos estrellados y los fenómenos astronómicos, y tienen en los espacios rurales uno de sus principales escenarios de desarrollo.

En España, la calidad de los cielos, la existencia de destinos acreditados, la creciente sensibilización sobre la contaminación lumínica y la diversificación de la oferta turística rural han favorecido el desarrollo de experiencias vinculadas a la observación astronómica.

Estos espacios –muchas veces caracterizados por la despoblación, el envejecimiento demográfico y la pérdida progresiva de actividad económica– cuentan con las mejores condiciones para la observación del cielo y el astroturismo. La razón es sencilla: los mejores cielos suelen localizarse en aquellos territorios alejados de las grandes áreas urbanas, donde la contaminación lumínica es reducida y las condiciones atmosféricas favorecen la observación astronómica.

Así, la desventaja territorial del aislamiento y la escasa urbanización puede ser un activo turístico de valor.

Mirar los cielos

Por tanto, el eclipse puede ser una puerta de entrada para el desarrollo del turismo astronómico. Mientras que la observación habitual de estrellas o planetas suele atraer a nichos específicos de mercado, un eclipse genera un interés mucho más amplio y transversal. Personas que nunca habían considerado realizar una actividad relacionada con la astronomía se desplazan para vivir una experiencia única y, durante ese proceso, entran en contacto con recursos turísticos que pueden motivar futuras visitas.

Además, el astroturismo presenta características especialmente interesantes desde la perspectiva de la sostenibilidad. Se trata de una actividad de bajo impacto ambiental, compatible con la conservación de espacios naturales, que favorece la desestacionalización de la demanda turística y genera nuevas oportunidades económicas. No es casualidad que muchas de las zonas donde se espera una mayor afluencia de visitantes el próximo 12 de agosto coincidan con territorios que ya han apostado por el turismo astronómico.

Descubrir lo rural

Para muchos municipios acostumbrados a una demanda turística estacional o limitada, la llegada de miles de visitantes supone un importante estímulo económico. Hoteles y casas rurales, restaurantes, comercios locales y empresas de actividades están registrando niveles de ocupación excepcionalmente elevados.

No obstante, también es cierto que el eclipse coincide con los días de mayor ocupación de la temporada de verano, por lo que no se parte de una situación de baja demanda, sino que los turistas astronómicos se superponen a los de un periodo que ya es estructuralmente fuerte. En cambio, el impacto del eclipse sería muy diferente si se produjera en temporada baja.

De lo que se trata es de comprobar si, gracias al eclipse, se logra atraer a nuevos visitantes y turistas, que, sin ese reclamo, no habrían visitado la zona. Y tratar de fidelizar a los turistas astronómicos.

Conviene evitar interpretaciones excesivamente optimistas, pues está demostrado que los impactos positivos asociados a eventos efímeros también suelen ser temporales. Lo normal es que, una vez finalizado el acontecimiento, la demanda turística regresa a niveles anteriores. Por tanto, el verdadero desafío es transformar la atención puntual en una oportunidad duradera de desarrollo turístico y territorial. Esa es probablemente la principal oportunidad para muchos territorios de la España rural que serán protagonistas del 12 de agosto.


Una versión de este artículo ha sido publicada por la Oficina de Transferencia de Conocimiento de la Universidad Complutense de Madrid.

The Conversation

Frank Babinger no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Eclipse total de sol: el evento astronómico que puede impulsar el turismo en la España vaciada – https://theconversation.com/eclipse-total-de-sol-el-evento-astronomico-que-puede-impulsar-el-turismo-en-la-espana-vaciada-285941

¿Para qué se usan los datos personales que recogen los videojuegos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Beltrán, Jefa del Área Científica de la Agencia Española de Protección de Datos; profesora titular de Universidad en excedencia, Universidad Rey Juan Carlos

Los videojuegos tratan multitud de datos personales y no siempre somos conscientes de cuales se tratan ni para qué. Florian Olivo / Unsplash, CC BY-SA

Los videojuegos dejaron de ser hace tiempo un simple pasatiempo para convertirse en una industria cultural muy poderosa, en la que millones de jugadores interactúan, compiten y comparten experiencias. Pero, detrás de cada partida, cada logro desbloqueado o cada compra dentro del juego, hay algo más: nuestros datos personales.

Desde el nombre de usuario hasta el comportamiento en el juego, pasando por la ubicación o los hábitos de consumo, la industria del videojuego recoge, analiza y, en ocasiones, comparte con terceros información que puede ser muy sensible.

Un ecosistema con muchos actores y responsabilidades

El tratamiento de datos personales en los videojuegos afecta a un ecosistema amplio y diverso: cada actor tiene un papel distinto, desde los proveedores de hardware (fabricantes de consolas, de tarjetas gráficas o de periféricos específicos para el juego) o de tecnología para el desarrollo (bibliotecas, middleware –software intermediario para la gestión de datos–, kits de desarrollo de software, interfaces de programación de aplicaciones o API, paquetes de código, motores) hasta los editores que financian, comercializan, distribuyen y, en ocasiones, “producen” los juegos.

También se incluyen aquí los storefronts, plataformas online de distribución donde los jugadores compran o descargan juegos. Actúan como intermediarias entre editores, plataformas de hardware y consumidores finales.

Cada uno de estos actores tiene la obligación de cumplir con la normativa de protección de datos, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en el caso de la Unión Europea. Sin embargo, la complejidad del sector y de las relaciones entre los diferentes actores participantes, más la globalización de los servicios, hacen que no siempre sea fácil garantizar que todos los eslabones de la cadena actúen con la debida responsabilidad.

¿Qué se hace con los datos personales?

No todos los juegos tratan los mismos datos personales con la misma finalidad o de la misma manera. No es lo mismo un juego offline y de un solo jugador, como un clásico de rol para consola, que un Massively Multiplayer Online (MMO) o un juego online gratuito –free to play–. En el primer caso, es posible que el único dato que se almacene sea el progreso en la partida y que, además, se guarde localmente en el dispositivo. Sin embargo, en los juegos en línea, especialmente aquellos con modelos de negocio basados en microtransacciones o publicidad, el volumen y la variedad de datos personales que se recogen aumentan exponencialmente.

Su tratamiento abarca numerosas actividades, pero hay tres fundamentales que se repiten en casi todos los casos. La primera es la creación y mantenimiento de cuentas. Para acceder a la mayoría de los juegos en línea, es necesario crear una cuenta, lo que implica proporcionar datos como el correo electrónico, el nombre de usuario o, en algunos casos, información de pago. Estos datos se utilizan para identificar al usuario, gestionar su perfil y permitirle acceder a sus progresos desde diferentes dispositivos.

Lo malo es que no todos los juegos son transparentes sobre qué datos recogen durante el registro y con qué finalidad. Algunos solicitan permisos excesivos, como el acceso a la lista de contactos del teléfono o a la ubicación en segundo plano.

Objetivo: monitorizar al jugador

Otra actividad común es la telemetría, es decir, la recolección de datos en tiempo real sobre el uso del juego. Esto incluye desde monitorización técnica (como el rendimiento del dispositivo o los errores del software) hasta datos de comportamiento (como las acciones del jugador, el tiempo de juego o las interacciones sociales).

Esta monitorización puede tener diferentes finalidades: equilibrar la dificultad, diseñar niveles más atractivos, ofrecer recompensas y misiones adaptadas a las preferencias de cada jugador, etc.

El problema surge cuando el tratamiento de datos va más allá de lo necesario o proporcionado, o cuando no se informa claramente al usuario sobre ello. Por ejemplo, algunos juegos recogen datos biométricos (como el ritmo cardíaco o neurodatos a través de wearables) sin que el usuario sea consciente de las implicaciones de compartir esta información.

En la misma línea, en los modelos free-to-play, la telemetría puede ayudar a identificar a los jugadores con mayor probabilidad de realizar compras dentro del juego (se les conoce como “ballenas” o “whales”). Esto permite dirigirles ofertas específicas e, incluso, explotar sus vulnerabilidades o sesgos.

Información que se deduce mientras jugamos

Los datos de los jugadores también se registran para hacer inferencias de comportamiento. Mediante técnicas de análisis predictivo, muchas veces basadas en inteligencia artificial, diferentes actores del ecosistema pueden extraer conclusiones sobre los jugadores, que van más allá de los datos explícitos que estos han proporcionado.

Por ejemplo, un juego puede clasificar a los usuarios en función de su habilidad, personalidad o su estado emocional, y utilizar esos perfiles para personalizar la experiencia o mejorar los emparejamientos. Pero también para venderlos a terceros.

Para hacernos una idea, se puede inferir que un usuario es menor de edad basándose en su patrón de juego o en las compras que realiza, incluso si este ha proporcionado una fecha de nacimiento falsa.

O se puede detectar que alguien tiene tendencias adictivas y, en lugar de alertarle, utilizar esta información para mantenerle enganchado con recompensas variables (un mecanismo similar al de las máquinas tragaperras).

Las amenazas: lo que puede salir mal

Como se puede observar, el tratamiento de datos personales en este contexto no está exento de riesgos. Para empezar, los juegos en línea son un objetivo frecuente de ciberataques. Si un adversario logra acceder a las bases de datos de una plataforma, puede robar información sensible, como contraseñas, direcciones de correo electrónico, datos de pago o datos biométricos.

Pero existen otras muchas amenazas que, probablemente, no sean tan obvias. Una de ellas es la vinculación. Aunque muchos juegos evitan la utilización de identificadores explícitos o directos, existen datos como la dirección IP o el comportamiento en el juego (por ejemplo, un patrón único de juego, como un estilo de movimiento o un ritmo de disparos) que pueden ser suficiente, por ellos mismos o mediante combinación de patrones, para asociar diferentes sesiones de juego, cuentas o transacciones a una misma persona.

Esto es especialmente preocupante porque se puede obtener un perfil para cada jugador. Este puede usarse a modo de huella digital única e intransferible, para rastrearle o vigilarle en el juego o en otros entornos digitales.

La vinculación también puede facilitar la identificación, de manera que se llegue a conocer la identidad real de un jugador. Así, el doxing (divulgación pública de información privada) es un riesgo real en comunidades de jugadores. Datos como nombres de usuario, direcciones IP o conversaciones en chats pueden filtrarse o usarse para acosar, extorsionar o discriminar a una persona. Así, en juegos multijugador, donde la interacción social es clave, la exposición de datos personales puede tener consecuencias graves, como el robo de identidad o el riesgo para la integridad física.

Datos erróneos y patrones de diseño adictivos

Por otro lado, los datos recogidos en los juegos y las inferencias realizadas a partir de ellos no siempre son exactos o correctos. Por ejemplo, un juego puede clasificar erróneamente a un usuario como “con tendencias adictivas”,
basándose en patrones de juego atípicos (como sesiones largas durante un fin de semana, por ejemplo). O como “tramposo”, tras la recogida de información de ciertos eventos. Estos errores no solo afectan a la experiencia del usuario, sino que pueden tener consecuencias legales si se toman decisiones automatizadas (como la exclusión de un jugador), basadas en datos o inferencias incorrectos, tanto dentro como fuera del juego.

Asimismo, hay que tener en cuenta el engaño o manipulación a través del uso de ciertos patrones de diseño en los interfaces o de mecánicas de juego específicas, como los sistemas cosméticos –para modificar la apariencia del personaje–, skins –aspecto visual alternativo– o personalización de avatares. Estas amenazas pueden llevar a los jugadores a tomar decisiones que de otro modo evitarían, mediante la explotación de sus vulnerabilidades psicológicas y sesgos cognitivos.

De igual manera, muchos juegos están diseñados para maximizar el tiempo de juego, la obtención de datos personales o el gasto (por ejemplo, a través de las cajas de botín o los pases de batalla). Esto puede tener un impacto mayor en los más jóvenes, al conducirles a realizar compras no autorizadas o a desarrollar conductas adictivas.

¿Qué se puede hacer?

Aunque la obligación recae en los responsables de los diferentes tratamientos de datos personales, las personas que juegan también pueden tomar medidas para proteger sus derechos:

  • Leer las políticas de privacidad y la información que se proporciona. Aunque, a veces, puedan ser largas y complejas, es importante entender qué datos personales se tratan y para qué. Si algo no nos convence, consideremos no utilizar ese servicio. Seamos críticos: ¿de verdad tenemos que conectar el juego con nuestras redes sociales? ¿O activar ese chat de voz?

  • Ajustar la configuración de privacidad. Muchos juegos y plataformas permiten limitar la recolección de datos o desactivar ciertas funciones de telemetría e inferencia. Revisemos estas opciones al empezar a jugar y elijamos las que mejor se adapten a nuestras preferencias.

  • Usar contraseñas seguras y autenticación en dos pasos. Esto reducirá el riesgo de que nuestra cuenta sea “secuestrada” y de que suplanten nuestra identidad.

  • Tener cautela con los datos que compartimos. Es mejor no proporcionar información sensible (como dirección física, datos de pago, biometría), a menos que sea absolutamente necesario. De nuevo, cuestionemos la información que se nos ofrece y no demos a “Aceptar” ciegamente.

  • Educación y concienciación. Podemos hablar con otros jugadores, especialmente con los más jóvenes, sobre la importancia de la privacidad y los riesgos asociados al uso de videojuegos. También es útil leer las recomendaciones de las autoridades de protección de datos personales o de otras instituciones de confianza (educativas, del sector de la salud, comunidades profesionales de juego, etc.).

Jugadores conscientes de sus derechos

Los videojuegos son una forma de entretenimiento, arte y socialización que ha transformado la cultura moderna. Pero, como en cualquier otro ámbito digital, el uso de datos personales conlleva riesgos que no deben subestimarse. La industria tiene la responsabilidad proactiva de garantizar que estos datos se traten de manera ética, transparente y, obviamente, conforme a la ley.

Los jugadores, por su parte, deben ser conscientes de sus derechos y tomar medidas para proteger su privacidad. El objetivo no es demonizar el tratamiento de datos personales, sino asegurar que se haga de manera que el sector pueda desarrollar su actividad económica e innovar, mientras se proporciona a los jugadores una excelente experiencia de juego sin comprometer sus derechos fundamentales. Y usted, ¿ha revisado alguna vez qué datos recoge su juego favorito?

The Conversation

Marta Beltrán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Para qué se usan los datos personales que recogen los videojuegos? – https://theconversation.com/para-que-se-usan-los-datos-personales-que-recogen-los-videojuegos-286381

STING y el sutil arte de inflamar: por qué controlar la respuesta inmune es tan importante como activarla

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Estanislao Nistal Villán, Virólogo y profesor de Microbiología de la Facultad de Farmacia, Universidad CEU San Pablo

Entender la inflamación y, sobre todo, cómo modularla es uno de los grandes retos médicos de nuestra época. Su papel como primera línea de defensa es clave: la presencia de agentes infecciosos desencadena una respuesta inflamatoria que, además de entorpecer la entrada de virus y bacterias, funciona como llamada de socorro, atrayendo a otros componentes de nuestro sistema de alerta inmunitario.

Entonces, ¿cuál es el problema con la inflamación? Pues el problema se produce cuando nuestro organismo se pasa de frenada y produce una inflamación tan sobredimensionada que se convierte en perjudicial. De hecho, su regulación deficiente tiene un papel central en varios procesos patológicos.

Un ejemplo reciente de su relevancia la encontramos en la pandemia de covid-19, donde la enfermedad se agrava, no tanto por el virus como tal, sino por nuestra respuesta inflamatoria frente a él. Los tratamientos eficaces aplicados a estos enfermos más graves incluían inhibidores que controlan la sobreinflamación asociada a la infección.

El control adecuado de la inflamación resulta esencial no solamente en la lucha frente a las infecciones, sino también en inmunoterapia, en la batalla contra el cáncer o en los tratamientos frente a enfermedades autoinmunes. Además, un mal control de la inflamación puede relacionarse también con enfermedades coronarias, inmunosenescencia –envejecimiento celular– o la neurodegeneración asociada al alzhéimer y al párkinson.

STING, la proteína que puede acelerar o poner freno a la inflamación

Una de las piezas del control adecuado de la inflamación es la proteína STING. Se localiza en el retículo endoplasmático de nuestras células, y puede ser regulada de múltiples formas.

La activación de STING tiene un carácter dual. En oncología, su pronóstico varía según el tipo de cáncer. En procesos infecciosos, puede ofrecer protección o desencadenar una respuesta exacerbada, según el virus y el estado previo del paciente. Algunas mutaciones en STING son también las responsables de interferonopatías, un tipo de enfermedades inflamatorias crónicas raras especialmente relevantes en niños.

Entender qué factores activan (inductores) o reprimen (inhibidores) la activación de STING resulta esencial para poder prevenir la inflamación o controlarla en el contexto de una enfermedad.

¡Alarma! Material genético fuera de lugar

La función más estudiada de STING es su papel como activador de la inflamación al detectar ADN fuera de su sitio. El ADN contiene las instrucciones esenciales para que nuestras células funcionen correctamente, por lo que se guarda con celo en el núcleo de la célula. Es como si ese núcleo fuera una biblioteca histórica que custodia libros de gran valor. Cuando la célula necesita usar esa información, hace cuidadosamente una copia del original —en forma de ARN— y solo esa “fotocopia” tiene permiso para salir. Así se protege el valiosísimo texto original.

Por eso, si aparece un libro de ADN fuera de la biblioteca, indica que algo va muy mal. O bien las instalaciones han sufrido un daño grave, o bien un virus o una bacteria está intentando “colar” sus propios libros para provocarnos una enfermedad. Y ahí es donde STING da la voz de alarma para avisar del peligro.

Cuando el calcio en las células se desequilibra, puede indicar peligro

Sin embargo, en un reciente estudio comprobamos que hay otras formas de activar STING. Concretamente, un aumento en el calcio en el citoplasma celular, unido a la estimulación del estrés en el retículo endoplásmico, puede activar una respuesta antiviral e inflamatoria a través de STING sin que sea necesaria la detección de ADN.

Este mecanismo de activación no canónica de STING muestra que, aparte de ser un especialista como equipo de seguridad que detecta el ADN fuera de sitio, puede actuar también como una plataforma inflamatoria compleja y diversa. Es capaz de detectar más estados de estrés celular y actuar en consecuencia.

El desequilibrio del calcio intracelular y la producción del estrés en retículo endoplásmico ocurre en múltiples procesos biológicos y enfermedades, desde la activación del sistema inmune durante el cáncer hasta las infecciones. Si pensamos en la célula como un restaurante de alta cocina, el calcio jugaría el papel de una especia potentísima, como la pimienta de cayena. Una pizca minúscula añadida en el momento justo realza el plato, pero si nos pasamos de especia, podemos arruinarlo.

Cuando en la cocina hay un accidente o una crisis y la pimienta se vuelca por completo sobre la comida, sobrecondimentar de calcio hace que el plato sea tan sumamente tóxico que el chef se ve obligado a tirarlo a la basura. Del mismo modo, una sobrerreacción del estrés celular inducido por el calcio puede conducir a las células a la muerte.

Para hacer que la respuesta inmune funcione mejor se necesita esa “pizca de gracia” que aporta una activación controlada de la inflamación. La activación de STING mediada por calcio puede estar detrás de una mejor protección frente a infecciones o procesos inflamatorios autoinmunes.

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The Conversation

Estanislao Nistal Villán recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación a través del proyecto PID2023-150116OB-I00.

Sergio Rius Rocabert recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación a través del proyecto PID2023-150116OB-I00.

– ref. STING y el sutil arte de inflamar: por qué controlar la respuesta inmune es tan importante como activarla – https://theconversation.com/sting-y-el-sutil-arte-de-inflamar-por-que-controlar-la-respuesta-inmune-es-tan-importante-como-activarla-283497

¿De verdad se han hecho muchas películas sobre la guerra civil española?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ruth Gutiérrez Delgado, Profesora titular de Guion, Epistemología y Poética audiovisual, Universidad de Navarra

Mario Casas y Alberto San Juan en un fotograma de la película _La cena_, situada en el final de la guerra civil española. RTVE

La guerra civil española ha marcado la historia de la España contemporánea y, por tanto, ha dejado también su huella en el cine español. No sólo el género bélico ha reflejado el trauma, la amarga experiencia y la frustración propias del conflicto fratricida. Toda la industria audiovisual ha crecido confrontando la herida de la guerra y generando a sus héroes y heroínas en ese caldero roto.

Conviene matizar que preguntarse si se han rodado, o no, muchas películas sobre esta contienda tiene trampa. La guerra no fueron solo sus batallas ni la vida en la retaguardia, sino también los meses previos de república que condujeron a la guerra y la posguerra durante la dictadura. Así, guerra y posguerra en España componen un mismo universo cinematográfico.

Durante el conflicto

A lo largo del tiempo, la producción sobre este tema ha sido desigual. La guerra filmada pasó por diversas etapas que explican también cambios de mentalidad en la sociedad. Durante la propia contienda, aunque ambos bandos promovieron principalmente el rodaje de películas de carácter documental con fines propagandísticos, también se estrenaron unos pocos largometrajes de ficción.

Cartel que anuncia la proyección de _Sin novedad en el Alcázar_ en Madrid.
Cartel publicitario que anuncia la proyección de Sin novedad en el Alcázar en Madrid.
Filmaffinity

Así, con el apoyo de la industria italiana, el bando sublevado filmó Frente de Madrid y Sin novedad en el Alcázar, que recreaba el asedio al Alcázar de Toledo en los primeros meses de 1936, elogiando a los defensores. Con el sello de Hollywood, se estrenaron The Last Train from Madrid, Love Under Fire y, para apoyar la causa republicana, Bloqueo.

En el exilio surgió un cine en rescate de los perdedores: el cineasta y escritor francés André Malraux dirigió Sierra de Teruel y Luis Buñuel contribuyó a la causa republicana con el guión de España 1936, un documental propagandístico.

La versión ganadora

Finalizada la guerra, empezó a gestarse la visión oficial. La industria nacional estrenó entre 1941 y 1942 una decena de títulos que exaltaban los valores patrióticos y castrenses, narrando las gestas heroicas del bando nacional durante la guerra. Fue el llamado cine de cruzada, “a medio camino entre la tradición de cine bélico y los tonos del cine de propaganda política o de la reconstrucción histórica, aunque en la inmediatez del pasado presente”. Entre ellas se encontraban Porque te vi llorar, ¡Harka!, Raza o Rojo y negro.

Raza –con un guion escrito por Franco, bajo seudónimo, en el que proyectó sus ideas políticas– narra los diferentes caminos que toman los miembros de la aristocrática familia Churruca al estallar la guerra, un “trasunto ennoblecido de los Franco”. En cuanto a Rojo y negro, destacó por su innovadora estética, enmarcada en una corriente netamente falangista, y por humanizar y ofrecer una visión matizada de los vencidos en la guerra.

Una visión desde la dictadura

Durante la posguerra se estrenaron títulos de carácter histórico-biográfico como El santuario no se rinde, acerca de la resistencia del capitán Cortés en el santuario de Santa María de la Cabeza, y Cerca del cielo, en torno al martirio del obispo de Teruel, Anselmo Polanco.

También en los años cuarenta se filmaron en Estados Unidos películas sobre el tema, como Arise, My Love, The Fallen Sparrow, ¿Por quién doblan las campanas?, basada en la novela Ernest Hemingway, y Confidential Agent, adaptación de una obra de espías de Graham Greene. Todas ellas, rodadas durante la Segunda Guerra Mundial, presentaban de una u otra manera a miembros de las Brigadas Internacionales o a soldados republicanos en lucha contra el fascismo.

Un hombre abraza a una mujer mientras miran al cielo.
Ingrid Bergman y Gary Cooper en la adaptación de ¿Por quién doblan las campanas?.
Paramount Pictures

Con el paso de los años disminuyó el número de largometrajes en torno a la guerra. A los títulos bélicos se sumaron melodramas o cintas románticas con el conflicto como telón de fondo.

Poco a poco, se fueron realizando una serie de películas que suponían una reflexión más o menos velada acerca de la contienda, especialmente en una época en la que resultaba un tabú disentir del relato oficial acerca de sus causas y, sobre todo, sus consecuencias. Así sucedió con la hollywoodense Behold a Pale Horse, prohibida en España hasta 1979. Aunque se ambientaba en los años cincuenta, tenía como protagonista a un antiguo maquis exiliado en Francia que decidía regresar a su país de origen.

Más favorable resultó el llamado cine de reconciliación, coincidiendo con la “política del olvido” que preparó a España para su transición. Tierra de todos abordó el conflicto de manera reconciliadora, así como Posición avanzada, en la que los soldados de ambos bandos pactan una tregua para pescar truchas e intercambiar cigarrillos. Otras obras, aun desarrollando su argumento en la contemporaneidad, tenían la guerra como tema de fondo. Fue el caso de España otra vez o La caza y La prima Angélica, ambas de Carlos Saura, en las que recuerdos, fantasmas y rencores del pasado impactaban en el presente.

Escena de La caza, de Carlos Saura.

Mientras tanto, continuaban estrenándose títulos menores de escasa repercusión que insertaban el discurso oficialista en relatos bélicos, como Golpe de mano (Explosión), La orilla y La montaña rebelde.

Llega la democracia también al cine

Finalizada la dictadura, los años de la Transición dieron lugar a sucesivos estrenos que abordaron críticamente la guerra civil. Estos incidían en la perspectiva republicana pero también reflexionaban sobre la tragedia que había supuesto para toda la sociedad española. Algunos incluso adoptaron tono de sátira con toques de destape.

Entre los más destacados, Las largas vacaciones del 36 recreó el ambiente de la burguesía catalana durante el inicio del conflicto; Retrato de familia adaptó Mi idolatrado hijo Sisi, de Miguel Delibes, acerca de cómo la guerra impacta en una familia en descomposición; Soldados hizo lo propio con una novela de Maux Aub sobre el camino hacia el exilio de unos soldados republicanos; Los días del pasado se aproximó a la figura del maquis y Companys, proceso a Cataluña recreó el juicio y fusilamiento de Lluis Companys, presidente de la Generalitat.

Los títulos en clave crítica, costumbrista y cómica fueron relegando la política del olvido. En esa línea, De camisa vieja a chaqueta nueva retrató el oportunismo ideológico como adaptación a los tiempos; Las bicicletas son para el verano incidió en una desprevenida clase media durante el estallido de la guerra y La vaquilla se convirtió en la comedia negra española más relevante del momento.

Imagen de unos soldados hablando desde una trinchera.
Fotograma de La Vaquilla.
Santiago Castillo París & MuVIM. Foto: Rafael de Luis

Posteriormente, la tendencia a la comedia ligera se hizo notar en ejemplos como ¡Ay, Carmela!, La niña de tus ojos (situada en Alemania en los años de la guerra civil) y La hora de los valientes, donde la farándula, la música y el arte sirven como macguffin para presentar el contexto del conflicto. Este mismo motivo se vio en Pájaros de papel o en el éxito de 2025 La cena.

Entrar en el siglo XXI

También fue notable el protagonismo de la infancia y su mirada inocente y catalizadora de los demonios de la guerra. Así sucede en La lengua de las mariposas, El viaje de Carol, El espinazo del diablo y El laberinto del fauno, las dos últimas de Guillermo del Toro. Todas ellas, de algún modo, son herederas de El espíritu de la colmena, de 1973.

Con una trayectoria histórica de ajuste a las diversas leyes y políticas de financiación en España, con el movimiento de recuperación y las leyes de Memoria Histórica, el cine sobre la guerra civil continuó su producción a lo largo del siglo XXI. Ha primado desde entonces la percepción individual frente a la gran Historia, privilegiándose también las visiones regionalistas.

Vienen a la memoria, entre muchos otros, títulos como Soldados de Salamina, La luz prodigiosa, La buena nueva, La voz dormida, Pa negre e Incierta gloria –ambas de Agustí Villaronga–. También las más recientes La trinchera infinita, Mientras dure la guerra, El maestro que prometió el mar y San Simón.

Todas ellas pondrán el acento en una memoria recrudecida y amarga sobre la represión, el odio y aquellas historias mínimas, normalmente biográficas, que pasaron desapercibidas y que hoy perfilan otro recuerdo del conflicto.

Una de las escenas más icónicas de Soldados de Salamina.

La guerra civil española, siempre difícil y costosa de filmar, ha encontrado relatos a través de los cuales mostrar su crudeza. Batallas como las de Madrid, Brunete, el Ebro y Teruel, o las marítimas de los cabos de Palos y Machichaco carecen de representación fílmica. El frente quedó al margen y, también, los datos históricos.

Sin embargo, casi un siglo después, y sin apenas testigos, emergen reflexiones que apuntan no sólo a avivar la represalia sino a reconciliar los sentimientos, contando historias de perdón y reencuentro como un cierre de aquel conflicto.


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The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¿De verdad se han hecho muchas películas sobre la guerra civil española? – https://theconversation.com/de-verdad-se-han-hecho-muchas-peliculas-sobre-la-guerra-civil-espanola-283638

Aumenta el riesgo de golpes de calor en las carreras por montaña o ‘trail running’: ¿estamos preparados?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Xabier González Santamaría, Profesor Doctor en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Facultad de Educación y Deporte, Universidad de Deusto

Bajo condiciones de estrés térmico, el cuerpo tiene que hacer un esfuerzo extra para mantener el organismo a una temperatura adecuada. Koldo Larrea/Flickr, CC BY-NC-SA

El cambio climático también está modificando las condiciones en las que practicamos deporte. Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y tempranas. Ante el aumento global de las temperaturas, diversas investigaciones alertan de que el estrés térmico afecta directamente en la organización de las competiciones deportivas.

Los incidentes ocurridos durante una carrera por montaña en Zierbena (Bizkaia), la Galipa Mendi Bira, reflejan esta incómoda cuestión. En este evento celebrado en junio de 2026, varias personas requirieron atención médica por las altas temperaturas. Se produjeron numerosas retiradas y un helicóptero evacuó a un corredor tras sufrir un golpe de calor.

Una semana después, la Kosta Trail de Sopela (Bizkaia) fue suspendida por seguridad. La decisión se tomó ante la previsión de temperaturas elevadas. El Gobierno Vasco había emitido avisos por fenómenos meteorológicos adversos.

En la zona costera se preveían máximas cercanas a los 36 ºC. A esto se sumaba el riesgo de incendio forestal por el calor y el viento sur. Ambos episodios anticipan un problema cada vez más frecuente.

Ante este panorama, ¿estamos preparados para competir en un escenario tan extremo? ¿Lo están las organizaciones?

Correr con calor: una exigencia fisiológica invisible

Muchos deportistas asocian correr con calor a una simple pérdida de rendimiento. Otros lo ven como una mayor sensación de esfuerzo. Sin embargo, sus efectos fisiológicos son mucho más profundos.

Cuando el termómetro sube, los corredores no solo compiten contra el cronómetro. El verdadero desafío ocurre bajo la piel. Nuestro organismo inicia una carrera paralela para evitar que la temperatura corporal alcance niveles peligrosos.

Para lograrlo, el cuerpo redistribuye el flujo sanguíneo, eleva las pulsaciones y activa la sudoración. El único objetivo es disipar el calor y mantener la temperatura corporal en márgenes seguros.




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Mantener el ritmo bajo el sol implica una carga interna mucho mayor. Diversas investigaciones constatan que el estrés térmico altera nuestro metabolismo. El organismo acelera el consumo de carbohidratos y agota de forma mucho más rápida sus reservas de energía. A ello se suma un incremento en la liberación de hormonas relacionadas con el estrés fisiológico, como el cortisol.

Esta respuesta metabólica y la deshidratación pueden favorecer los mareos o síncopes. Además, aceleran la fatiga neuromuscular. Como consecuencia, perdemos fuerza, coordinación y precisión al tomar decisiones.

Así, cuando el termómetro se dispara, el corredor no solo siente más calor o más fatiga. Su organismo está siendo sometido a una exigencia límite.

El golpe de calor por esfuerzo, un riesgo mortal

La comunidad científica lleva décadas dando la voz de alarma. El Comité Olímpico Internacional sitúa el estrés térmico en primera línea de sus preocupaciones. De hecho, lo califica como uno de los mayores desafíos para el deporte moderno.

Es una seria advertencia que comparte el American College of Sports Medicine. Sus guías oficiales detallan los protocolos para evitar que la actividad física bajo el sol sea una trampa para la salud.

En situaciones extremas, el peligro es real si el cuerpo no logra refrigerarse. Cuando la temperatura interna rebasa la barrera crítica de los 40 ºC, puede desencadenarse un golpe de calor por esfuerzo.

No hablamos de un simple desmayo. Hablamos de una emergencia médica potencialmente mortal. Este cuadro requiere atención sanitaria inmediata.




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Protocolos preventivos frente al calor

Resulta interesante observar lo que ocurre en otros deportes como el canicross, que consiste en correr tirado por un perro. En esta modalidad, los reglamentos incorporan medidas preventivas específicas basadas en la temperatura y la humedad.

Según las condiciones registradas, las organizaciones modifican los eventos. Pueden adelantar horarios, reducir distancias, cambiar recorridos o suspender la competición. La finalidad es actuar antes de que aparezcan situaciones de riesgo para el perro y el corredor.

Evidentemente, los seres humanos y los perros no responden al calor igual. No se trata de trasladar estos protocolos directamente al trail running o carreras de montaña. Sin embargo, el canicross demuestra que se pueden tomar decisiones con criterios objetivos y previos.

Protocolos frente al calor de la Asociación Australiana de Perros de Trineo según la temperatura
Protocolos frente al calor de la Asociación Australiana de Perros de Trineo. A partir de cierta temperatura (en rojo) se recomienda no correr.
ASSA

Las carreras por montaña presentan factores que aumentan la exposición al calor. Destacan los esfuerzos prolongados, los grandes desniveles y las zonas con escasa sombra. También influyen el acceso limitado al agua y las dificultades de evacuación.

Actualmente, la gestión de este riesgo en el trail running suele ser reactiva. Las organizaciones dependen casi siempre de las alertas meteorológicas generales de las autoridades. Sin embargo, el peligro real depende de muchas más variables combinadas.

Por ello, la comunidad científica recomienda utilizar el índice compuesto temperatura de globo y bulbo húmedo o WBGT, por sus siglas en inglés (de wet-bulb globe temperature). Este indicador integra la temperatura, la humedad, la radiación solar y el viento. Así se valora con precisión el estrés térmico que soporta el organismo.

Esquema que explica el índice compuesto temperatura de globo y bulbo húmedo
Explicación del índice compuesto temperatura de globo y bulbo húmedo.
Xabier González Santamaría

Quizá el debate no deba centrarse solo en la existencia de una alerta oficial. Deberíamos evaluar cómo interactúan el clima, el esfuerzo y el recorrido en la salud de los participantes. Este enfoque técnico ofrece un excelente punto de partida para el futuro.

Un nuevo contexto climático

Las carreras por montaña nacieron en un contexto climático diferente al actual. Hoy las temperaturas extremas son mucho más frecuentes y todo indica que seguirán aumentando durante las próximas décadas.

Por ello, la gran pregunta ya no es si el calor afectará al trail running sino cómo queremos gestionar ese riesgo. Organizadores, federaciones y corredores comparten la responsabilidad de adaptarse a esta realidad. Porque cuando hablamos de golpes de calor, el rendimiento deportivo pasa a un segundo plano. Estamos hablando de la salud de los participantes.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Aumenta el riesgo de golpes de calor en las carreras por montaña o ‘trail running’: ¿estamos preparados? – https://theconversation.com/aumenta-el-riesgo-de-golpes-de-calor-en-las-carreras-por-montana-o-trail-running-estamos-preparados-285856

El arma secreta de la Roja contra el calor en el Mundial: chalecos que no son de hielo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nazaret Ruiz Marín, Profesora del Departamento de Máquinas y Motores Térmicos, Universidad de Cádiz

El equipo de la Selección Española de Fútbol ha empezado a usar en este Mundial chalecos y calzado con tecnología de material de cambio de fase (PCM). Real Federación Española de Fútbol.

Los chalecos refrigerantes de la Selección española se han convertido en una de las imágenes más comentadas del Mundial 2026. Numerosos titulares los han descrito como “chalecos de hielo” o “chalecos de gel”. Pero estas denominaciones confunden más de lo que aclaran: “hielo” induce a error y “gel” se queda en la apariencia.

Su interés no está en ser una prenda fría para soportar mejor el calor antes de saltar al campo, sino en la tecnología de gestión térmica que incorporan. En un partido disputado con altas temperaturas, el calor acumulado puede acelerar la fatiga, reducir la capacidad de repetir esfuerzos y afectar a la toma de decisiones. Estos chalecos buscan precisamente limitar ese impacto: no aplican frío de forma brusca, sino que absorben calor del cuerpo de manera controlada mientras su material interno cambia de estado. Ese matiz explica por qué pueden enfriar de forma más estable, cómoda y prolongada… y por qué su interés va más allá del fútbol.

De la Fórmula 1 al vestuario

En la Fórmula 1, los pilotos llevan años enfrentándose a un enemigo silencioso: el calor dentro de la cabina de conducción, que puede rondar los 50 °C durante casi dos horas de carrera. El punto de inflexión llegó en el Gran Premio de Qatar de 2023, cuando Logan Sargeant abandonó por un golpe de calor y Esteban Ocon vomitó repetidamente dentro del casco. Aquel episodio aceleró la adopción de sistemas de refrigeración para los pilotos, que serán obligatorios a partir de 2026.

Hoy, lo que empezó como una solución de emergencia en los monoplazas de carreras ha encontrado ahora su camino en los campos de fútbol.

El sistema, por supuesto, no es una simple bolsa de hielo. Su funcionamiento se basa en un material conocido como PCM (Material de Cambio de Fase). El principio de su funcionamiento sigue la misma lógica que permite que el hielo se derrita al absorber calor, pero este puede programarse para que su punto de fusión esté muy por encima de los 0 °C del hielo: es posible elegir entre 6,5 °C, 15 °C, 21 °C, 24 °C o, incluso, 29 °C, según la necesidad de cada situación.

La Selección Española de Fútbol estrena este Mundial chalecos de material de cambio de fase para protegerse del calor.

¿Hielo? No, algo mucho más inteligente

Las cualidades en las que supera al hielo son algunas más. El agua a 0 °C es demasiado agresiva para la piel: quema, irrita y, aun peor, provoca vasoconstricción. Los vasos sanguíneos se contraen, el flujo en la piel se reduce y el calor, en lugar de salir, queda atrapado. El remedio se vuelve contraproducente. Además, se derrite en pocos minutos y pierde eficacia casi tan rápido como la consigue.

Sin embargo, el PCM actúa de forma muy distinta. Mantiene su temperatura constante mientras se funde. Enfría durante horas. No daña la piel ni provoca el temido efecto rebote. Y pesa un 20 % menos que el agua, algo que para un futbolista en pleno esfuerzo no es una anécdota. Además, se recarga en media hora en una nevera y aguanta miles de usos sin perder un ápice de rendimiento.

Eso sí, el PCM que se incluye en los chalecos no es naturalmente un gel, sino que se formula con aditivos que lo espesan y evitan que se derrame al fundirse. Además, esta tecnología, desarrollada por empresas como la neerlandesa Inuteq –e integrada por Adidas en su sistema Climacool– es 100 % de origen vegetal y biodegradable.

Los compartimentos del chaleco son la clave

El PCM no elimina el calor, sino que lo gestiona con precisión. Para lograrlo, el sistema consta de tres elementos, empezando por el chaleco portador, una prenda ligera y ajustable con compartimentos independientes distribuidos por el torso. Esa compartimentación es clave: permite que el calor se reparta de forma homogénea entre todos los paquetes. Si el material estuviera concentrado en una única bolsa, las zonas más expuestas al calor corporal se calentarían antes que las internas, se fundirían de forma desigual y se desperdiciaría gran parte de su capacidad. Pero, al dividirlo en unidades más pequeñas, cada paquete recibe calor de manera equilibrada y el enfriamiento es más eficiente y duradero.

Esquema del funcionamiento de los chalecos de cambio de fase.
Nazaret Ruiz.

El segundo elemento son las cápsulas de PCM que se insertan en los compartimentos. Cada una actúa como una unidad autónoma, fundiéndose a un ritmo controlado. Y, si una se rompe, el daño queda localizado. El tercero es la bolsa de transporte aislante, que mantiene los paquetes a la temperatura adecuada hasta el momento de usarlos.

El chaleco se coloca sobre la camiseta, de forma que sus paquetes de PCM cubren el torso, el abdomen y la espalda. Al fundirse, transfieren su refrigeración de forma constante. El efecto es medible: la temperatura corporal interna desciende hasta medio grado centígrado y la de la piel, hasta 13 °C.

Buenas noticias para los deportistas

La evidencia científica respalda su eficacia a la hora de conseguir mayor bienestar y rendimiento en la práctica deportiva. Un estudio comprobó que corredores que utilizaron enfriamiento con PCM en condiciones de calor (33 °C) mostraron menor temperatura central y cutánea, menor frecuencia cardíaca y una velocidad de carrera significativamente mayor con los chalecos que sin ellos.

En el terreno del fútbol, once jugadores de élite que usaron PCM durante 3 horas tras un partido vieron reducido su dolor muscular un 26,5 % a las 36 horas.

Con estos resultados, no sorprende que su uso se haya extendido. Se emplea antes del partido –para crear un “colchón térmico” que retrase la fatiga– y en el descanso –para acelerar la recuperación–.

Más allá del fútbol: una tecnología para todos

El calor extremo no es un problema exclusivo del deporte. Trabajadores de la construcción, bomberos, personal sanitario con equipos de protección individual (EPIs), operarios industriales o equipos de rescate sufren un estrés térmico similar al de un futbolista en pleno partido. En todos estos casos, la fatiga por calor reduce la productividad y aumenta el riesgo de accidentes.

Por eso, la tecnología PCM, desarrollada en principio para responder al calor extremo en circuitos y estadios, empieza a salir del deporte de élite. Ya se incorpora a chalecos refrigerantes, cascos y ropa de trabajo.

En la misma línea, su uso podría extenderse a expediciones, eventos multitudinarios o desplazamientos urbanos durante olas de calor. En un contexto de temperaturas cada vez más extremas, la gestión térmica personal está dejando de ser una solución excepcional para convertirse en una necesidad cotidiana. Y este invento práctico y sostenible podría aportar su granito de arena.

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Nazaret Ruiz Marín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El arma secreta de la Roja contra el calor en el Mundial: chalecos que no son de hielo – https://theconversation.com/el-arma-secreta-de-la-roja-contra-el-calor-en-el-mundial-chalecos-que-no-son-de-hielo-286525

No son inventos de la FIFA: Roma también tuvo sus palcos VIP

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Suárez Cortés, Investigador predoctoral (FPU) en Historia antigua, Universidad de Zaragoza

Gorodenkoff/Shutterstock

Los elevados precios de las entradas para el Mundial 2026 han generado un intenso debate. El sistema de precios dinámicos ha convertido los boletos en objetos de lujo. Por ejemplo, una localidad para el partido entre Colombia y Portugal de la fase de grupos costaba entre 2 600 y 26 000 dólares. Mientras tanto, las celebridades son invitadas por las marcas para disfrutar de una experiencia VIP en palcos privados.




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La situación en la antigua Roma era muy distinta: asistir al teatro era gratuito. También lo era ir a ver un combate de gladiadores o una carrera de carros.

Palcos VIP en la Roma antigua

Estos espectáculos o “juegos” (ludi) eran ofrecidos al pueblo por individuos de gran fortuna, que asumían personalmente todos los gastos de la organización. El objetivo de estas personas era aumentar su popularidad y obtener reconocimiento social. Los habitantes de Roma esperaban acudir cada año (gratuitamente) a una serie de espectáculos que se celebraban como parte de sus festividades religiosas (los Juegos Megalesios en abril, los Juegos Romanos en septiembre, los Juegos Plebeyos en noviembre…).

Así pues, el cambio de mentalidad entre el espectáculo antiguo y moderno es muy importante, especialmente en lo que refiere a su explotación económica. No obstante, esta diferencia no impidió que ya en la República romana surgieran discusiones similares a las que hoy provoca el Mundial.

Imagen del teatro romano de Pompeya
Teatro romano en Pompeya.
Wikimedia Commons, CC BY-SA

Por ejemplo, no tiene nada de nuevo reservar a los miembros más prominentes de la sociedad una serie de asientos separados del resto del público. En el año 194 a.e.c. se decidió que durante los espectáculos las primeras filas de asientos estarían reservadas para los senadores, la élite política y económica de Roma. Esto no fue bien recibido por muchos.

El historiador Tito Livio recogió una de las quejas planteadas entonces: “¿Por qué al rico le molestaba sentarse al lado de un pobre?”. La localidad ocupada se había convertido en un símbolo de la propia posición social.

Asientos reservados

Pasado un siglo, la medida seguía siendo polémica. El hecho de que el orador Cicerón, dependiendo del contexto inmediato en que hablaba, pudiera tanto alabarla como criticarla es buena muestra de ello.

En el 67 a.e.c. se dio un paso más en esta dirección. Una ley reservó también una serie de filas de asientos a los “caballeros” (equites), otra de las élites económicas de Roma junto a los senadores.

Según las fuentes antiguas, esta ley fue considerada por el pueblo como “una afrenta”. Nos han llegado incluso noticias de intercambios de insultos en las gradas entre caballeros y miembros de la plebe a este respecto.

La división de las gradas entre grupos sociales acabó consolidándose con el paso del tiempo y con nueva legislación. Los mejores asientos quedaron reservados para los VIP de la antigua Roma.

Fallida oportunidad de negocio

Otras medidas no tuvieron el mismo éxito. Este es el caso del intento, en el siglo II a.e.c., de anular el carácter gratuito de los espectáculos. Para comprender esta tentativa debemos tener en cuenta que en la ciudad de Roma no hubo teatros o anfiteatros permanentes hasta muy tarde.

El teatro de Pompeyo es del 55 a.e.c. y el Coliseo del 80 e.c. Previamente, los juegos tenían lugar en estructuras temporales de madera o en espacios abiertos como el foro.

Relieve mostrando combates entre gladiadores
Combates de gladiadores. Relieve hallado en Lucus Feroniae.
carolemage/flickr, CC BY-SA

Con ocasión de una serie de combates gladiatorios que se iban a celebrar en el foro en el 122 a.e.c., varios magistrados vieron una oportunidad de hacer negocio. Construyeron gradas y aunciaron que iban a cobrar la entrada a las butacas. Podemos imaginar que las estructuras de madera bloquearían la visión a todo aquel que no se encontrase sentado en ellas. Por lo tanto, los ciudadanos tenían dos opciones: abonar el precio o no ver las luchas de gladiadores.

Ante esta situación, el tribuno de la plebe Gayo Sempronio Graco decidió actuar. Primero, ordenó a los magistrados que retirasen los graderíos para que “los pobres pudiesen ver desde allí sin pagar”. Ante la negativa que recibió, decidió acudir al foro, la noche previa a la celebración del espectáculo, con una cuadrilla de obreros. Cuando amaneció, las gradas habían desaparecido. Gayo Graco las había desmontado y, así, el espectáculo volvía a ser gratuito. Según el biógrafo Plutarco, el pueblo le consideró por esta acción “un hombre íntegro”.

Activista romano

La acción de Graco no fue mera demagogia. Se enmarcaba dentro de un programa político y económico más amplio. Por ejemplo, entre sus diversas iniciativas estuvo la promoción de una ley para distribuir trigo a precio subvencionado entre la población de Roma. El rechazo de la mayoría senatorial a estas políticas, en un contexto de polarización, fue, de hecho, lo que le llevó a la muerte. Por tanto, su maniobra aquella noche fue más bien activismo ideológico.

Hace mucho tiempo que las gradas reflejan las jerarquías sociales y económicas. Sin embargo, la explotación económica del acceso a los espectáculos es un fenómeno mucho más reciente. La comparación entre los “juegos” antiguos y el fútbol moderno nos permite comprender cómo ha evolucionado el pensamiento económico en los últimos 2 000 años.

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Carlos Suárez Cortés recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación.

Silvia Lacorte no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. No son inventos de la FIFA: Roma también tuvo sus palcos VIP – https://theconversation.com/no-son-inventos-de-la-fifa-roma-tambien-tuvo-sus-palcos-vip-286631

Vivir con riesgo industrial: cómo los complejos petroquímicos moldean la vida urbana

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mahdi Gheitasi, Postdoctoral Researcher, Universitat Rovira i Virgili

Industria petroquímica en el Camp de Tarragona. Mahdi Gheitasi

¿Viviría cerca de un complejo petroquímico? Es muy probable que responda negativamente por los riesgos para la salud que asociamos a estas instalaciones. Normalmente pensamos en grandes accidentes, emisiones tóxicas o contaminación, pero para las personas que habitan próximas a ellas, el riesgo también forma parte de la vida diaria. Se percibe a través de olores fuertes, ruido constante y cambios en el paisaje.

Estos factores afectan a la sensación de seguridad en las ciudades y en los barrios, y también influyen en el bienestar y en cómo se valora la calidad del entorno. En este sentido, el riesgo industrial no aparece solo en momentos de crisis. Se construye de forma continua en el contacto diario con el entorno industrial.

Para evaluar cómo las personas perciben esa inseguridad y sus efectos, hemos llevado a cabo un estudio comparativo en el Camp de Tarragona (España) y Teherán (Irán). El trabajo revela que el impacto de estas instalaciones va mucho más allá de la contaminación o los accidentes. El riesgo industrial no es solo un problema técnico o ambiental, sino también una experiencia social cotidiana que influye en cómo las comunidades urbanas perciben y habitan su entorno.

Un mapa que muestra la localización de la industria petroquímica cerca de la costa en el Camp de Tarragona
Situación de la industria petroquímica (en rojo) en el Camp de Tarragona (en negro).
Mahdi Gheitasi, CC BY-SA

El riesgo como parte de la vida diaria

Con el fin de entender este fenómeno, empleamos una encuesta en línea asociada a un sistema de información geográfica para localizar las respuestas en un mapa. Se pidió a los residentes que identificaran las áreas que percibían como fuentes de riesgo tecnológico, así como las ubicaciones que consideraban potencialmente afectadas por accidentes industriales. Además, se recopiló información sociodemográfica como la edad, el género, el nivel educativo y los ingresos.

Para analizarlo en contexto, examinamos dos territorios petroquímicos importantes: el Camp de Tarragona y el área urbano-industrial alrededor de la refinería de petróleo de Teherán, en Irán.

El Camp de Tarragona concentra alrededor de 30 empresas químicas y petroquímicas en dos grandes zonas industriales próximas a áreas residenciales, constituyendo uno de los principales clústeres petroquímicos del sur de Europa.

En Teherán, la refinería de petróleo, establecida en 1968 al sur de la ciudad, se ha ido integrando progresivamente en una trama urbana en expansión. Originalmente construida en una zona relativamente aislada, hoy se encuentra rodeada por usos residenciales, industriales e incluso agrícolas como resultado de la rápida expansión urbana tras la Revolución Islámica. La refinería continúa operando a plena capacidad y sigue siendo un componente crítico del sistema energético de Irán.

Mapa que muestra la localización de la refinería de petróleo en Teherán
Situación de la refinería de petróleo en Teherán.
Mahdi Gheitasi

Aunque ambas regiones están fuertemente marcadas por la actividad petroquímica, sus trayectorias urbanas, patrones de crecimiento y formas de integración entre industria y ciudad son claramente diferentes. Esto influye en la percepción social del riesgo y en la relación entre paisaje, industria y salud.

Cómo se percibe el riesgo industrial

Las diferencias en la percepción del riesgo entre ambas regiones son claras. En el Camp de Tarragona, la mayoría de las personas percibe un riesgo alto o muy alto. El 57,82 % se sitúa en estas categorías, mientras que el 26,53 % expresa una preocupación media. Solo el 13,38 % considera el riesgo bajo. El 2,27 % lo percibe como muy bajo o inexistente.

En conjunto, la percepción se concentra en los niveles altos. Esto ocurre en un territorio con una fuerte presencia de actividad petroquímica.

Industria petroquímica en el Camp de Tarragona.
Mahdi Gheitasi, CC BY

En Teherán, la percepción del riesgo está más repartida. El 24,54 % reporta niveles altos o muy altos, el 29,09 % señala un nivel medio, el 18,64 % lo considera bajo y el 13,64 %, muy bajo. El 14,09 % no percibe riesgo. Esto muestra que la población interpreta su exposición de formas más variadas.

Un campo amarillo y una refinería de petróleo al fondo
Refinería de petróleo de Teherán.
Mahdi Gheitasi

¿Quién percibe más riesgo?

En ambas regiones, la percepción del riesgo no se distribuye de forma uniforme. Las mujeres tienden a expresar más preocupación que los hombres. En Teherán, ellas son mayoría entre las personas encuestadas y concentran gran parte de quienes perciben un riesgo alto o muy alto.

La edad también influye en la percepción, ya que las personas mayores suelen mostrar más preocupación que las más jóvenes. El nivel educativo es otro factor relevante, ya que los individuos con más estudios suelen identificar más riesgos ambientales y de salud relacionados con la actividad industrial.

Estos resultados sugieren que la percepción del riesgo no depende solo de la cercanía a las industrias: también está relacionada con factores sociales y demográficos.

Mapear el riesgo industrial en la ciudad

En el Camp de Tarragona, el riesgo se concentra cerca de las principales zonas petroquímicas. Destacan Tarragona, La Canonja y La Pobla de Mafumet. Los residentes identifican estas áreas como las principales fuentes de riesgo tecnológico.

En Teherán, la percepción del riesgo se concentra en el sur y el oeste de la ciudad, zonas próximas a la refinería y a barrios residenciales. Algunas áreas militares en el este también se perciben como zonas de riesgo, lo cual indica que dicho riesgo no se asocia solo a la actividad industrial.

En ambos casos, el riesgo no se limita a las zonas industriales, sino que se extiende a los barrios y áreas urbanas cercanas.

Cuando el riesgo industrial se integra en la ciudad

El riesgo ya no se limita a las fábricas o a zonas industriales claramente definidas. También forma parte de la vida cotidiana en la ciudad. La infraestructura urbana, el crecimiento de las ciudades y las condiciones ambientales influyen en esta percepción. La experiencia de vivir cerca de la industria también es clave.

A medida que las ciudades crecen alrededor de estos espacios, la frontera entre lo industrial y lo urbano se vuelve cada vez menos clara. La distancia física ya no explica por sí sola cómo se percibe el riesgo en el territorio.

Comprender estas percepciones es fundamental, ya que el riesgo industrial depende de cómo las personas interpretan y viven los lugares donde residen.

The Conversation

Mahdi Gheitasi forma parte del equipo de investigación del proyecto RESTAURA, que recibe financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España a través del proyecto PID2020-114363GB-I00.

– ref. Vivir con riesgo industrial: cómo los complejos petroquímicos moldean la vida urbana – https://theconversation.com/vivir-con-riesgo-industrial-como-los-complejos-petroquimicos-moldean-la-vida-urbana-285069