¿Está la Tierra atravesando una época de mayor actividad sísmica?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Belén Benito Oterino, Catedrática en el área de Mecánica de los Medios Continuos y Teoría de Estructuras de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Desperfectos causados por un terremoto de magnitud 7.1 en Hikawa, Kumamoto, Japón, a finales de julio de 2026. Arafatmyt/Shutterstock

En los últimos meses, se han producido varios terremotos de gran magnitud en distintas zonas del mundo. El 24 de junio, dos grandes sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, sacudieron Venezuela con apenas unos segundos de diferencia. A finales de julio, un terremoto de magnitud 7.1 golpeó el sur de Japón. El 10 de agosto, otro de magnitud 7.4 se registró en Colombia. Apenas cinco días después, un sismo de magnitud 7.7 sacudió la isla de Flores, en Indonesia. Poco después, la tierra volvió a temblar, esta vez en Granada (España), aunque por un terremoto de magnitud 4.8, muy inferior a la de los anteriores. El 18 de agosto, tres nuevos sismos de magnitudes 4.8, 4.2 y 4.0 han afectado nuevamente a la región andaluza.

Ante una sucesión así, es fácil pensar que algo está ocurriendo a escala planetaria. ¿Estamos atravesando una época de mayor actividad sísmica?

La respuesta corta es que no tenemos evidencias de que la Tierra atraviese una fase de mayor actividad tectónica global. El hecho de que varios terremotos grandes coincidan en pocas semanas puede resultar llamativo, pero la proximidad temporal no implica que estén físicamente relacionados.

El movimiento de las placas tectónicas y los sismos

La superficie terrestre está fragmentada en placas tectónicas que se desplazan continuamente, normalmente a velocidades de unos pocos centímetros al año. En sus bordes se acumulan esfuerzos durante años, décadas o siglos hasta que se supera el límite de resistencia de las rocas y se produce una ruptura brusca que genera la sacudida sísmica, es decir, el terremoto.

Un mapa de la Tierra con divisiones de las placas tectónicas
Placas tectónicas en las que se divide la corteza terrestre, la capa más superficial del planeta.
Atlas Nacional de España/IGN, CC BY

Pero este proceso no está sincronizado a escala planetaria. Una falla en los Andes, otra en el Caribe y otra en el sur de la península ibérica responden a contextos tectónicos bien diferentes. No conocemos ningún mecanismo capaz de acelerar simultáneamente el movimiento de las placas tectónicas a escala planetaria y desencadenar, en cuestión de semanas, una oleada mundial de grandes terremotos.

Entonces, ¿por qué a veces parecen concentrarse temporalmente? Esto es fundamentalmente una cuestión de aza. Pensemos en el lanzamiento de una moneda. Aunque la probabilidad de obtener cara sea la misma que de obtener cruz, podemos obtener varias caras seguidas. Eso no significa que la moneda haya cambiado.

Con los terremotos ocurre algo parecido. Puede haber periodos con varios grandes eventos y otros relativamente tranquilos sin que haya cambiado la tasa de actividad sísmica global. De hecho, los análisis estadísticos del catálogo mundial de terremotos de magnitud 7 o superior muestran que las aparentes agrupaciones globales pueden explicarse por la variabilidad aleatoria, junto con las secuencias locales de réplicas.

Pero algunos terremotos sí están relacionados

La situación cambia cuando reducimos la escala. Después de un gran terremoto es habitual que se produzcan numerosos sismos de menor magnitud en la misma región: son las réplicas. La ruptura principal modifica los esfuerzos de las rocas circundantes y favorece nuevas rupturas. Su frecuencia suele disminuir progresivamente con el tiempo.

Un caso distinto son los dobletes sísmicos, en los que se producen dos terremotos de magnitud comparable, con epicentros próximos y separados por un intervalo de tiempo corto. El reciente doblete de Venezuela es un ejemplo.




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Cuando dos grandes terremotos ocurren muy próximos, sí puede existir una relación entre ellos. La ruptura del primero redistribuye los esfuerzos en la corteza terrestre y estos aumentan en algunas zonas. Si una falla cercana ya se encontraba próxima a su punto de ruptura, ese incremento de esfuerzo puede favorecer o adelantar un nuevo terremoto. Este mecanismo se conoce como transferencia de esfuerzos de Coulomb.

Pero este mecanismo no puede extrapolarse a terremotos distantes. Los cambios estáticos de esfuerzo disminuyen rápidamente con la distancia y afectan principalmente al entorno próximo de la ruptura. Por eso, una posible relación entre los dos terremotos venezolanos no implica que estos puedan explicar otro ocurrido mucho más lejos, como el de Colombia.

No todos los grandes sismos se convierten en noticia

Hay otro factor que influye en nuestra percepción: no todos los grandes terremotos tienen la misma repercusión.

En el mundo se producen, en promedio, alrededor de 16 terremotos de magnitud 7 o superior cada año, aproximadamente uno cada tres semanas. Sin embargo, muchos pasan desapercibidos porque ocurren bajo el océano, a gran profundidad o lejos de zonas habitadas y no causan daños.

La magnitud tampoco determina por sí sola el impacto. Dos sismos similares pueden tener consecuencias muy distintas dependiendo de su profundidad, la distancia a las poblaciones, las características del terreno y, sobre todo, la vulnerabilidad de edificios e infraestructuras.

Lo que hace especialmente llamativa la sucesión reciente no tiene por qué ser un aumento excepcional de la actividad sísmica, sino el hecho de que varios terremotos han afectado a zonas pobladas y han causado daños importantes. Si esos mismos eventos hubieran ocurrido en regiones no habitadas, probablemente habrían recibido mucha menos atención.

A ello se suma nuestra tendencia a buscar patrones. Cuando un terremoto destructivo ocupa las noticias, prestamos más atención al siguiente y resulta natural relacionarlos, aunque geológicamente sean independientes.

Por eso conviene distinguir entre cuántos terremotos ocurren y cuántos afectan a poblaciones y se convierten en noticia. La sucesión de varios sismos destructivos cercanos en el tiempo puede aumentar enormemente nuestra percepción del riesgo sin que haya aumentado la actividad tectónica global.

La reciente sucesión de terremotos en Venezuela, Japón, Colombia, Indonesia o Granada no indica, por sí misma, que la Tierra haya entrado en una fase de mayor actividad sísmica, especialmente convulsa. Nuestro planeta es tectónicamente activo y seguirá generando grandes sismos, pero eso no significa que haya comenzado una inesperada “temporada de terremotos”.

The Conversation

María Belén Benito Oterino no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Está la Tierra atravesando una época de mayor actividad sísmica? – https://theconversation.com/esta-la-tierra-atravesando-una-epoca-de-mayor-actividad-sismica-289921

¿Cuál es la probabilidad de encontrar un mensaje de hace 100 años en una botella?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Kevin Burke, Associate Professor in Statistics, University of Limerick

Jenny Sturm/Shutterstock

Recientemente, se encontró en la costa suroeste de Australia un alegre mensaje en una botella con más de 100 años de antigüedad. En él, un soldado de la Primera Guerra Mundial afirmaba estar “más feliz que unas castañuelas”.

Como es fácil imaginar, las probabilidades de encontrar una botella arrojada al mar hace un siglo, con un mensaje en su interior, no son muy altas. Una vez arrojada al océano pueden acabar prácticamente en cualquier lugar.

Si flota hasta una zona remota, hay muy pocas posibilidades de que alguien tropiece con ella. Y si llega a un lugar más accesible donde la gente pueda encontrarla, surgen otros problemas. El propio mensaje se deteriora con el paso del tiempo, ya que la luz va degradándolo. Si la botella se llena de agua, se hundirá y casi con toda seguridad nunca será encontrada.

Entonces, ¿cuáles son las probabilidades de encontrar una botella con un mensaje de hace 100 años? ¿Y qué probabilidad hay de que sea usted quien la encuentre?

La probabilidad que buscamos se calcula de forma sencilla. Basta con contar el número de botellas con mensajes que han sido encontradas y tienen más de 100 años, y dividirlo entre el número de mensajes enviados al mar (suponiendo que sepamos cuántos se han lanzado en botellas):

Cálculo de probabilidad.
CC BY

El siguiente diagrama muestra una situación hipotética en la que se lanzan un total de 20 botellas, de las cuales se encuentran seis (indicadas en dorado) y una de ellas tiene más de 100 años (marcada con el sello “100”). Así, se encuentra una de cada 20 botellas y esa botella tiene más de 100 años. (Nota: este es solo un cálculo hipotético, no datos reales).

En lugar de calcular la probabilidad directamente, otra forma de hacerlo es dividir el problema en dos partes: (A) se encuentra una botella con un mensaje, y (B) la botella encontrada tiene más de 100 años. Estas dos probabilidades pueden calcularse por separado y multiplicarse para obtener el resultado deseado:

Regla de multiplicación de la probabilidad.
CC BY

Esto se conoce como la regla de multiplicación de la probabilidad, y nuestros datos hipotéticos confirman que (6/20) × (1/6) = 1/20, igual que antes.

Ambos enfoques para calcular esta probabilidad son sencillos. Sin embargo, el cálculo directo requiere conocer el número total de botellas lanzadas al mar, algo muy difícil de determinar en el mundo real.

La regla de multiplicación tiene la ventaja de dividir el cálculo en dos partes. Podemos abordar cada una por separado y luego combinar los resultados para obtener la probabilidad buscada. Esto resulta útil en situaciones reales, donde es posible obtener información procedente de distintas fuentes.

En primer lugar, analizaremos la probabilidad de que una botella con un mensaje sea encontrada, independientemente de su antigüedad. Expertos de la Agencia Federal Marítima e Hidrográfica de Alemania sugieren una probabilidad de un 10 % de que una botella con un mensaje sea encontrada. Esta estimación coincide, de forma aproximada, con diversos experimentos históricos de botellas a la deriva, en los que oceanógrafos liberaron grandes cantidades de botellas para estudiar las corrientes oceánicas.

Por ejemplo, estudios realizados durante las décadas de 1960 y 1970 en el Atlántico Norte obtuvieron tasas de recuperación del 14 % en el golfo de México, el 8 % en el mar Caribe y el 7 % frente a la costa norte de Brasil. Un estudio más reciente, realizado en la década de 2000 entre Canadá y Groenlandia, obtuvo una tasa de recuperación del 5 %.

Es de esperar que los resultados varíen de forma natural entre experimentos realizados en distintas partes del mundo. Pero, para simplificar, mantendremos la estimación de 1 entre 10 como la probabilidad de que una botella con un mensaje sea encontrada.

Pasemos ahora a la segunda parte del cálculo: de las botellas que se encuentran, ¿qué proporción tiene más de 100 años?

La siguiente tabla resume datos procedentes de artículos de prensa recopilados en Wikipedia sobre botellas muy antiguas con mensajes que han sido encontradas. Solo se recopilaron datos de botellas con más de 25 años de antigüedad, presumiblemente porque las más antiguas son las que generan mayor interés informativo.

Datos sobre la distribución por edades de las botellas encontradas, donde el asterisco (*) indica un número estimado.
CC BY

Por ello, tuvimos que estimar nosotros mismos el número de botellas con entre 0 y 25 años de antigüedad. Así fue como lo hicimos.

La tabla muestra que, cuanto más antiguas son las botellas con mensajes, menos se encuentran. Los mensajes se deterioran con el tiempo, lo que aumenta la probabilidad de que se rompan, se hundan o simplemente queden cubiertas por capas de sedimentos. Representar estos datos en el siguiente gráfico nos permitió visualizar con mayor claridad la tendencia de botellas encontradas según su antigüedad.

Trazamos una línea que se ajustaba a la tendencia observada según la antigüedad de las botellas encontradas. Esta línea roja del gráfico corresponde a la ecuación:


CC BY

Esta ecuación proporciona una estimación del número de botellas encontradas para cada intervalo de edad (donde 25 representa de 0 a 25 años, 50 representa de 25 a 50 años, y así sucesivamente). Como nos interesan las botellas de entre 0 y 25 años de antigüedad, la ecuación sugiere que se han encontrado 46 botellas en ese intervalo. Sumando esta cifra y todas las de la tabla obtenemos un total de 106 botellas encontradas, de las cuales 12 tienen más de 100 años. Así, 12/106 equivale aproximadamente a una de cada diez.

Recapitulando: (A) una de cada diez botellas con mensajes es encontrada y, de ellas, (B) una de cada diez tiene más de 100 años. Combinando ambos resultados mediante la regla de multiplicación, estimamos que la probabilidad de que una botella con un mensaje sea encontrada y tenga más de 100 años es (1/10) × (1/10) = 1/100.

Así, si hubiera 100 000 botellas con mensajes flotando por los océanos esperando ser encontradas, esperaríamos que unas 1 000 fueran encontradas con una antigüedad de 100 años o más. Suponiendo que cualquier persona del mundo tuviera la misma probabilidad de encontrar una de ellas, y dado que actualmente hay unos 8 000 millones de habitantes, la probabilidad de que una de ellas la encuentre usted sería aproximadamente de una entre ocho millones. Es decir, bastante reducidas.

Puntos clave para encontrarlas

Sin embargo, hay personas mucho más persistentes que otras en la búsqueda de botellas con mensajes. Seguir el recorrido de las corrientes oceánicas (conocidas como giros oceánicos o gyres en inglés) puede ofrecer pistas sobre dónde buscar.

En particular, las penínsulas o las islas situadas en la trayectoria de estos giros podrían ser lugares prometedores. Por ejemplo, las islas del Caribe están idealmente situadas para encontrar botellas, ya que se encuentran en el recorrido del giro del Atlántico Norte. ¡Sin duda, una excelente excusa para viajar al Caribe!

Pero dediquemos también un pensamiento a la pobre persona atrapada en una isla desierta, que seguramente no apreciará lo bajas que son las probabilidades de que alguien encuentre su mensaje de auxilio.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¿Cuál es la probabilidad de encontrar un mensaje de hace 100 años en una botella? – https://theconversation.com/cual-es-la-probabilidad-de-encontrar-un-mensaje-de-hace-100-anos-en-una-botella-285086

Un algoritmo para restaurar ecosistemas y conectar paisajes mediante corredores verdes

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel del Barrio Escribano, Científico Titular del CSIC, Ecología Terrestre, Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA – CSIC)

Vista de la sierra de Ricote (Murcia), que pertece a una Zona de Especial Conservación (ZEC). Antonio Lopez Velasco/Shutterstock

El paisaje europeo es un mosaico abigarrado de usos del suelo cuya dinámica se ha acelerado en las últimas décadas. En un escenario dominado por la productividad y la rentabilidad económica, los sistemas naturales han sido progresivamente recortados, encogidos y atravesados para acomodar industrias, sistemas agroforestales y urbanizaciones. La fragmentación resultante establece una cuenta atrás para la persistencia de muchos hábitats y especies nativas, que podrían acabar desapareciendo silenciosamente por pura inestabilidad ecológica.

Las redes de conservación pueden ser una solución viable para ese problema. Consisten en conjuntos de espacios protegidos que albergan representaciones de los hábitats y especies identificados en sus objetivos de conservación.

La Red Natura 2000 es paneuropea y una de las mayores redes de conservación del mundo. En España incluye el 27 % del territorio nacional, distribuido en 1468 Zonas de Especial Conservación (ZEC), y protegiendo 118 tipos de hábitat y 263 especies de interés comunitario.




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Islas de biodiversidad

Es importante entender que la Red Natura 2000 no puede ser un archipiélago de biodiversidad en medio de un océano hostil. Sus espacios protegidos suelen ser pequeños, y frecuentemente han sido designados de manera oportunista sobre áreas marginales. El sistema sólo puede ser operativo si el paisaje no protegido en su entorno permite la conectividad entre ellos. Esta conexión ocurre como intercambios de individuos o genes, y ayuda a mantener la estabilidad demográfica y la diversidad genética de las poblaciones implicadas.

El papel del paisaje no protegido es, por tanto, esencial para el funcionamiento de la Red Natura 2000. Tanto, que el subconjunto de zonas naturales y seminaturales que da apoyo espacial a la Red y mantiene servicios ambientales es conocido como Infraestructura Verde.

El proyecto MEDCONECTA está impulsado por la Fundación Biodiversidad. Su fin es identificar una red de corredores que maximicen la continuidad espacial de la Infraestructura Verde. Además, identifica los niveles de conservación o restauración necesarios para asegurar la funcionalidad del sistema.

MEDCONECTA realiza dos actividades sucesivas para lograr este objetivo. La primera es computacional y detecta áreas alrededor de las ZEC que se parecen a su interior. La red de corredores verdes se define a partir de estas áreas. La segunda especifica actuaciones de restauración ecológica. Busca especialmente pequeñas áreas que, por su posición geográfica, tienen el potencial de conectar grandes extensiones con un mínimo de intervención.




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Identificar corredores verdes con un algoritmo

Se puede suponer que cualquier migración entre ZEC próximas se dará más fácilmente si el paisaje intermedio es parecido al existente en los extremos del tránsito. Cuando decimos ‘parecido’, nos referimos a propiedades ecológicas. Por ejemplo, el grado de madurez ecológica de la vegetación, es decir, el nivel de desarrollo y complejidad que alcanza un ecosistema a lo largo del tiempo.

Expresado en términos de producción primaria neta y biomasa, el grado de madurez recoge bien la polaridad entre explotación y conservación, permitiendo identificar desde los estados ecológicos más degradados hasta la vegetación de referencia.

Para ello hemos usado una versión del Mapa de Condición de la Tierra (MCT), actualizada para el período 2011-2019. El MCT es un producto cartográfico y de análisis utilizado en España para evaluar estados y tendencias de procesos de degradación y desertificación.

El algoritmo CatGrowing identifica una red de corredores verdes en dos pasos. Primero, delinea las zonas periféricas de cada ZEC que son parecidas a su interior. Estos márgenes de afinidad crecen progresivamente, de tal modo que una localización es incorporada si las frecuencias de estados de madurez en sus inmediaciones son similares a las encontradas en el interior de la ZEC.

El crecimiento es irregular según la composición del paisaje. Por ejemplo, una ZEC boscosa que encuentre bosques más allá de sus límites tenderá a crear márgenes de afinidad muy amplios en esa dirección. Por el contrario, donde encuentre explotaciones agrarias, el parecido entre el interior y el exterior decaerá rápidamente y el margen de afinidad resultará estrecho.

Una vez delineados los márgenes de afinidad de todas las ZEC, CatGrowing los superpone formando una red inicial de corredores verdes. Esta red será tanto más continua cuanto mayor sea el parecido entre los paisajes no protegidos y el interior de las ZEC. Es decir, se formará un corredor allí donde se toquen o superpongan los márgenes de dos ZEC vecinas.

Áreas candidatas para restauración ecológica

Los corredores verdes así formados no garantizan la continuidad entre todas las ZEC del área de estudio. Ni deben hacerlo, ya que lo que se busca es, precisamente, detectar las condiciones de aislamiento o integración que se dan entre la Red Natura 2000 y su entorno.

Corredores de continuidad espacial entre Zonas de Especial Conservación de la Región de Murcia, formados por superposición de los márgenes exteriores de afinidad ecológica detectados por el algoritmo CatGrowing. Los corredores trascienden los límites de la Comunidad Autónoma, lo que facilita vertebrar espacialmente la Infraestructura Verde a nivel nacional o incluso internacional. Este escenario debe ser revisado a continuación por los técnicos de medio ambiente de las administraciones concernidas.
CC BY

Si consideramos esta red de corredores verdes como un diagnóstico, lo que sí podemos hacer es tratar de mejorarlo. Concretamente, podemos buscar pequeñas áreas que se encuentren entre manchas disjuntas de los corredores. Lo más probable es que dichas áreas estén ligeramente más degradadas que las ZEC cercanas, y por ello CatGrowing no las haya incluido en ningún margen de afinidad. Podemos, por tanto, explorar una restauración virtual de esas áreas.




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Soluciones basadas en la Naturaleza

En MEDCONECTA, las áreas con potencial para mejorar la continuidad espacial de la red se analizan según ese criterio. Para cada una se define su estado actual de madurez ecológica, el estado mínimo que debería alcanzar y el tipo de estructura vegetal o fisionomía más adecuada en función del contexto territorial.

Este enfoque introduce un criterio adicional para priorizar la restauración ecológica. Tradicionalmente, las actuaciones se orientan hacia espacios con alto valor intrínseco o elevada degradación. Aquí, en cambio, se añade una dimensión sistémica: se priorizan aquellas intervenciones que, aun siendo de pequeña extensión, generan un aumento significativo de la conectividad global de la red.

En términos prácticos, puede tratarse de restaurar una franja agrícola abandonada, recuperar vegetación de ribera o mejorar la estructura de un mosaico agroforestal si su localización permite unir dos lóbulos de corredor actualmente desconectados.

Área candidata para restauración (en amarillo) identificada en Murcia entre las Zonas de Especial Conservación ‘Lomas del Buitre y Río Luchena’ y ‘Sierra de la Torrecilla’, e intervenciones potenciales con enfoque SbN. Un aumento moderado de su madurez ecológica facilitaría la continuidad entre ambas áreas protegidas.
CC BY

La restauración deja así de concebirse como una acción aislada de conservación y pasa a integrarse en una estrategia territorial más amplia. La coherencia espacial de la Infraestructura Verde se convierte en un marco que orienta inversiones públicas y decisiones de planificación, alineando biodiversidad, adaptación climática y funcionalidad del paisaje.

El resultado final del proceso no es únicamente un mapa de corredores verdes, sino un inventario priorizado de áreas candidatas a intervenciones bajo el enfoque de soluciones basadas en la naturaleza (SbN), acompañado de objetivos ecológicos concretos y realistas. Esta priorización se basa en la contribución de cada área a la coherencia del sistema, no solo en su valor local. Se trata, por tanto, de introducir una lógica de red en la restauración ecológica.

Así, MEDCONECTA combina modelización geomática, revisión experta e integración del Estándar Global de la UICN para SbN, con el fin de transformar un diagnóstico espacial en una hoja de ruta (UICN, 2026).

Restaurar ecosistemas para conectar paisajes no es únicamente una cuestión de conservación. Es una estrategia para reforzar la resiliencia territorial, sostener los servicios ecosistémicos y anticipar los efectos de un clima cambiante en regiones especialmente vulnerables como el Mediterráneo árido.

The Conversation

Gabriel del Barrio Escribano recibe fondos de la Fundación Biodiversidad a través del proyecto MEDCONECTA. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Las opiniones y conclusiones expresadas en esta publicación no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan económicamente el proyecto.

Alberto Ruiz-Rancaño recibió fondos de la Fundación Biodiversidad a través del proyecto MEDCONECTA. Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Las opiniones y conclusiones expresadas en esta publicación no reflejan necesariamente los puntos de vista del CSIC, de las demás organizaciones participantes ni de las entidades que financian el proyecto.

Catherine Numa Valdez recibió financiación de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) a través del proyecto MEDCONECTA, financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Las opiniones y conclusiones expresadas en esta publicación no reflejan necesariamente los puntos de vista de las entidades que apoyan económicamente el proyecto.

Faye Weaver recibió financiación de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) a través del proyecto MEDCONECTA, financiado por la Unión Europea-NextGenerationEU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Las opiniones y conclusiones expresadas en esta publicación no reflejan necesariamente los puntos de vista de la UICN, de las demás organizaciones participantes ni de las entidades que financian el proyecto.

– ref. Un algoritmo para restaurar ecosistemas y conectar paisajes mediante corredores verdes – https://theconversation.com/un-algoritmo-para-restaurar-ecosistemas-y-conectar-paisajes-mediante-corredores-verdes-278046

Matemáticas, dibujos animados y vacaciones: a veces, la combinación perfecta

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Beltrán-Pellicer, Profesor del área de Didáctica de la matemática, Universidad de Zaragoza

La serie británica de vídeos de animación ‘Numberblocks’. Blue-Zoo / Alphablocks Ltd

Durante las vacaciones de verano, muchas familias confían en los cuadernillos para que los más pequeños mantengan hábitos de estudio y repasen contenidos.

Pero las vacaciones son, y deberían ser sobre todo, un período de descanso. Además, pueden ser un tiempo en que explorar nuevos campos y generar curiosidad. En el caso de las matemáticas, a lo largo del curso escolar ocurre que pocas veces se toca, de forma genuina, la dimensión “apreciativa” de las matemáticas.

Esta dimensión es la que nos hace capaces de apreciar las matemáticas como disfrute, además de como una recreación en sí mismas, y como una forma de interpretar el mundo que nos rodea. Esto se puede lograr con excursiones al aire libre o paseos por la naturaleza (por ejemplo, mediante rutas matemáticas), pero también en casa, a través de juegos de mesa o viendo la tele.

Nuevos contenidos de entretenimiento educativo

En la actualidad hay producciones de dibujos animados con un tratamiento de las matemáticas espectacular. Los Numberblocks son un claro ejemplo de ello.

¿Cómo describirlos brevemente? Muy fácil, es como si los policubos, esos objetos tridimensionales formados al unir varios cubos idénticos por sus caras, cobrasen vida. No solo ello, sino que cada “numberblock” tiene su personalidad… relacionada con las propiedades matemáticas del número en cuestión.

Los episodios, de menos de cinco minutos de duración y disponibles en YouTube, normalmente giran alrededor de ideas propias de la aritmética. Sin embargo, nos encontramos también con la geometría o la probabilidad.




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A vueltas con la probabilidad

Uno, Dos y Tres están en la playa, sedientos, y solo hay una máquina de agua helada. ¿Quién va primero? Lo echan a suertes con un dado estándar. Sale un cuatro. Problema: Cuatro no ha venido a la playa. Y tampoco Cinco ni Seis, así que la mitad de las caras del dado no sirven para nada.

Uno, Dos y Tres, con la máquina de agua fresca y el dado estándar
Uno, Dos y Tres, con la máquina de agua fresca y el dado estándar.
Numberblocks 6×03

Así arranca Hielo y dados, título que tiene más gracia en el inglés original, Ice and Dice, que contiene más didáctica de la probabilidad que muchas páginas de libro de texto y, por supuesto, muchos cuadernillos de verano. Es, hasta donde sabemos, el único capítulo de la serie dedicado al azar.

Un dado ¿justo?

Para resolver el problema, Seis les ofrece una máquina de fabricar dados personalizados donde basta con colocar los números en los seis huecos. El reparto que eligen parece lógico: Uno se lleva una cara; Dos, dos caras; y a Tres le quedan las tres caras restantes. Todos ellos están de acuerdo con esta lógica aplastante.

La máquina de hacer dados
La máquina de hacer dados.
Numberblocks 6×03

En efecto, lanzan el dado cinco veces y salen un tres, un dos, un tres, un dos y otro tres. Uno no llega a beber ni una vez y lo verbaliza como lo haría cualquier niño de cinco años: “Algo no está bien. Ya tuvieron muchos turnos y a mí no me ha tocado ninguno”. Eso es el significado intuitivo de la probabilidad.




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Aquí hay ya una idea potente, y es que los números de las caras no están funcionando como cardinales, sino como etiquetas: podrían sustituirse tranquilamente por colores o por pegatinas con la cara de cada personaje sin que el juego cambiara lo más mínimo. Confundir esos dos usos del número es exactamente lo que lleva a los personajes al desastre.

Lo que viene después es una pequeña joya de guion que lleva esta intuición inicial a la representación estadística y cuyo desenlace permite entender que un juego es equitativo cuando todos los jugadores tienen la misma probabilidad de ganar el mismo premio; o, si las probabilidades difieren, cuando se igualan las esperanzas de ganancia.

El recuento de dados, el triple de treses que de unos, y el doble de doses que de unos
El recuento de dados.
Numberblocks 6×03

¿Lados o caras?

Por cierto, un aviso para navegantes: el doblaje al español de este episodio traduce faces por “lados” en lugar de por “caras”. Buena excusa para verlo también en inglés, porque la confusión da algo de juego.

En geometría, lado designa el segmento que delimita una figura plana (un cuadrado tiene cuatro lados), mientras que cara designa cada una de las superficies que delimitan un cuerpo tridimensional (un dado, al ser un cubo, tiene seis caras). Traducir faces por lados echa a perder esta riqueza de vocabulario que lleva justo a la distinción entre dos y tres dimensiones que estas series se esfuerzan en transmitir con cuidado.

La probabilidad en las primeras etapas

Todo esto no es anecdótico. La probabilidad y la estadística forman parte, en los currículos españoles vigentes, del llamado sentido estocástico, presente desde las primeras edades. Y las orientaciones internacionales insisten en lo mismo.

Los juegos de azar son ,precisamente, el contexto donde los niños toman conciencia de que hay resultados impredecibles y empiezan a construir significados propios sobre la probabilidad mucho antes de recibir instrucción formal. Las investigaciones muestran que suelen tener intuiciones correctas sobre lo que es un juego justo, pero se atascan al justificarlo: razonan de forma aditiva (“me han tocado tres turnos menos”) cuando la situación exige pensar en proporciones.

Otros contenidos audiovisuales

Poner dibujos animados a niños de cinco años es perfectamente compatible con un uso saludable de las pantallas. Cuatro minutos de una serie escrita por expertos y una conversación posterior en el sofá o su uso como recurso didáctico en el aula, con objetivos claramente definidos, es una actividad edificante y cognitivamente valiosa.

Lo mismo ocurre con otras series estupendas en su tratamiento matemático. Peg + Gato está pensada para niños y niñas de 3 a 7 años y trabaja conceptos matemáticos básicos -conteo, formas, medida, patrones- a través de las aventuras de Peg y Gato. Cada episodio, de unos 10 minutos, está dedicado a un contenido primario y otro secundario.

Por otro lado, Cyberchase se dirige a edades de entre 8 y 11 años y plantea contenidos más avanzados -fracciones, geometría, lógica- en una trama de aventuras en un universo digital. No están pensadas, por tanto, para las mismas edades: una es una introducción muy temprana y la otra ya exige cierta base, en línea con la etapa de primaria.

Apostar por la curiosidad

Si, como padres y madres comprometidos con la educación de nuestros hijos, sentimos la tentación de comprar cuadernillos de refuerzo en verano, quizá compense más reservar esos mismos veinte minutos para una pantalla bien elegida (Numberblocks, Peg + Gato o Cyberchase, según la edad) y una charla en familia sobre ello. En otras palabras, se trata de conseguir que las matemáticas entren por la puerta del disfrute.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Matemáticas, dibujos animados y vacaciones: a veces, la combinación perfecta – https://theconversation.com/matematicas-dibujos-animados-y-vacaciones-a-veces-la-combinacion-perfecta-289066

Sobra petróleo en los mercados pero faltan refinerías, por eso no baja el precio del gasóleo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Parra Iglesias, Profesor Titular de Universidad, Universidad de Alcalá

dongfang/Shutterstock

Quien solo mire las cotizaciones del petróleo podría pensar que el alivio en los precios de la energía está a la vuelta de la esquina. El Brent, la referencia europea, ha caído un 36 % desde los máximos de abril, cuando la crisis del estrecho de Ormuz lo llevó a 138 dólares. Sin embargo, los precios del gasóleo en el surtidor apenas han bajado. ¿Por qué?

La respuesta tiene un nombre técnico, crack spread, y unas implicaciones económicas que van mucho más allá de lo que pagamos al repostar. El crack spread es la diferencia entre lo que cuesta un barril de crudo y lo que valen los productos que salen de la refinería. Cuando esa diferencia se dispara, el mercado está indicando que falta producto refinado: el consumidor paga más aunque el petróleo baje.

Según los datos spot (del mercado al contado) de la agencia oficial de estadística y análisis del Departamento de Energía de los Estados Unidos (EIA), el crack del gasóleo (el margen de beneficio bruto que obtienen las refinerías al transformar el petróleo crudo en gasóleo) en el golfo de México frente al Brent ha pasado de 20 dólares por barril en febrero a un pico de 92 dólares a finales de julio: más de cuatro veces. En Europa, el margen del gasóleo superó los 60 dólares por barril y el de la gasolina los 41, cifras que baten incluso las del verano de 2022, tras la invasión de Ucrania.

Refinerías: un sistema complejo

Para entender por qué ocurre esto conviene recordar que una refinería es un complejo industrial con decenas de unidades de proceso –destilación, craqueo catalítico, hidrocraqueo, coquización, desulfuración– cuya combinación determina qué crudos puede procesar y qué productos obtiene. Operan en el mundo unas 820 refinerías y ninguna es igual a otra: cada una tiene su complejidad, su dieta de crudos, su logística y sus contratos.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) publica cada mes unos indicadores de márgenes de refino que son la referencia mundial del sector. Pero su interpretación exige cautela. Lo que calcula la AIE es un margen teórico a coste variable para una refinería hipotética, combinando tres factores: un tipo de proceso de refino (simple, de craqueo o de coquización), un solo crudo de referencia (Brent, Dubai o WTI, según la región) y un mercado de destino para los productos (Rotterdam, Singapur o el golfo de México).

Ese margen se calcula a coste variable: descuenta el crudo, el flete y la energía consumida en el proceso, y ahí se detiene. Quedan fuera los costes fijos –personal, mantenimiento, seguros–, las amortizaciones de unas instalaciones que cuestan miles de millones, las provisiones por desmantelamiento y remediación ambiental, los gastos financieros de la deuda y de las líneas de crédito necesarias para comprar cada cargamento de crudo, y los impuestos. Sumados, esos conceptos pueden absorber entre 4 y 10 dólares por barril, de modo que un margen indicador de 5 dólares es compatible con pérdidas.

De marzo a julio: la crisis se agrava

El shock de marzo fue brutal. El cierre del estrecho de Ormuz interrumpió casi 20 millones de barriles diarios de exportaciones y disparó los indicadores de la Agencia Internacional de la Energía a niveles sin precedentes: el margen de craqueo en Singapur saltó de 2,7 a 42 dólares por barril en un solo mes.

Pero los resultados de julio han sido peores. La clave está en que la dinámica se ha invertido:

  • En marzo subieron a la vez crudo y productos, con los productos algo por delante.

  • En julio, la reapertura parcial del Estrecho ha permitido que el crudo fluya de nuevo y su precio baje, pero los productos siguen tensionados.

El Oil Market Report de la AIE de julio lo resume así: la desconexión entre unos mercados de crudo aparentemente bien abastecidos y unos mercados de productos tensionados ha llevado los cracks y los márgenes a máximos de cuatro años.

¿Por qué siguen tensionados los productos?

Porque la guerra no destruyó pozos sino refinerías. Las plantas de Oriente Medio no han podido reanudar su actividad y las rusas se enfrentan a los ataques ucranianos, hasta el punto de que en julio Rusia suspendió sus exportaciones de diésel –entre 0,8 y 1 millón de barriles diarios– para abastecer su propio mercado.

Sobre esos daños bélicos se acumulan otros problemas previos: Estados Unidos ha perdido 1,2 millones de barriles diarios de capacidad por cierres y conversiones desde 2019, y Europa lleva una década cerrando refinerías por falta de rentabilidad. El resultado es que hoy hay crudo disponible, pero no dónde convertirlo en gasóleo.

Lo que paga el transportista

El gasóleo no es solo lo que echamos al coche: mueve el transporte de mercancías, la maquinaria agrícola, la construcción y la flota pesquera. Cuando sube, el coste se traslada a toda la cadena productiva, desde la lechuga que viaja en camión frigorífico hasta el cemento.

Y lo que paga el transportista no es lo que marca el surtidor. Deduce el IVA (21 %) pero abona el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) del qe solo recupera 4,9 céntimos por litro mediante la devolución del gasóleo profesional. Calculado sobre los datos del Weekly Oil Bulletin de la Comisión Europea, ha pasado de 1,11 euros el litro en febrero a 1,43 en agosto: un 29 % más, unos 11 000 euros anuales adicionales para un transportista autónomo.

Atascos en la refinería

Medido de forma comparable, el abaratamiento del crudo no ha llegado al consumidor, se ha quedado en el camino porque el cuello de botella ya no está en el pozo sino en la refinería.

Entre el 23 de marzo y el 3 de agosto el Brent, convertido a euros por litro con los tipos diarios del BCE, bajó 11 céntimos por litro, un 18 %.

En ese mismo periodo, en España, el gasóleo antes de impuestos bajó dos décimas de céntimo: un 0,2 %. En el surtidor la caída fue del 5 %, pero solo porque los impuestos, al ser una cantidad fija por litro, amortiguan el porcentaje.

Una precisión necesaria: entre la salida de refinería y el surtidor hay un eslabón que no es refino, sino comercialización, logística, almacenamiento, distribución capilar y margen minorista. El precio antes de impuestos del gasóleo en España ha subido un 58 % desde febrero, frente al 39 % del crudo en euros: el diferencial entre ambos ha pasado de 42 a 73 céntimos por litro.

Ese diferencial engloba refino y comercialización, y separarlos exigiría comparar el precio español con la cotización del gasóleo CIF Mediterráneo (una cotización de referencia internacional para el precio del gasóleo entregado en puertos del mar Mediterráneo), algo que la estadística pública no permite hacer directamente con rapidez. Cuánto se ha quedado cada eslabón es una pregunta abierta, aunque hemos visto que el crack spread del gasóleo ha subido con fuerza.

Precios al alza más allá de los tipos

Una diferencia amplia y persistente entre lo que cuesta un barril de crudo y lo que valen los productos que salen de la refinería (crack spread) significa que, incluso si el crudo baja, los precios de los combustibles –y con ellos los de transporte, alimentación y manufacturas– pueden mantenerse altos.

Es una presión inflacionista cuyo origen no está en un exceso de demanda sino en un cuello de botella físico: no hay suficientes refinerías operativas para transformar el crudo disponible en los productos que el mundo necesita.

Los resultados del segundo trimestre de 2026 de las grandes petroleras lo confirman. Repsol, TotalEnergies, Shell, BP y Eni han declarado beneficios de refino entre dos y cuatro veces superiores a los del año anterior. Pero las propias compañías advierten de que sus márgenes realizados han quedado por debajo de los indicadores teóricos: Shell y Eni lo dicen textualmente, y BP señala que los márgenes capturados “pueden diferir significativamente” por los diferenciales de crudo, los fletes y el mix de producto. Es la mejor prueba de que esos indicadores, útiles como señal de tendencia, no son la cuenta de resultados de ninguna refinería.




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Evitar la lectura fácil

Lo que está encareciendo el gasóleo no es una decisión empresarial, sino una restricción física: hay crudo de sobra pero falta capacidad para transformarlo.

El problema es que construir una refinería lleva entre cinco y diez años, y pocos inversores comprometen miles de millones a muchos años vista en un activo que la transición energética condena a una vida útil incierta.

Mientras esa capacidad no se reponga, la inflación energética no se resolverá solo porque baje el precio del barril Brent.

The Conversation

Enrique Parra Iglesias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Sobra petróleo en los mercados pero faltan refinerías, por eso no baja el precio del gasóleo – https://theconversation.com/sobra-petroleo-en-los-mercados-pero-faltan-refinerias-por-eso-no-baja-el-precio-del-gasoleo-289450

El declive de nuestra mejor herencia: por qué los jóvenes españoles están abandonando la dieta mediterránea

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miriam Garrido Miguel, Profesora Titular de Universidad, Facultad de Enfermería de Albacete. Co-responsable del grupo de Investigación en Nutrición, Estilos de Vida y Salud Mental (Nutri&Mental), Universidad de Castilla-La Mancha

Julia Zavalishina/Shutterstock

La UNESCO reconoce la dieta mediterránea como una de las formas de comer más sanas y sostenibles del mundo. Basada en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado, sus beneficios están sobradamente probados: ayuda a pensar mejor y reduce el riesgo de obesidad, cáncer y enfermedades del corazón.

Y, sin embargo, en los propios países mediterráneos, empezando por España, los jóvenes se están alejando de ella.

Así lo muestra nuestro estudio, publicado en la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases. Hemos revisado cómo comen más de 84 000 niños, adolescentes y jóvenes de entre 2 y 24 años, reuniendo los datos de 70 estudios realizados en España entre 2004 y 2023. Es la imagen más completa que existe hasta ahora sobre cómo ha cambiado la dieta mediterránea entre los más jóvenes, y lo que hemos encontrado debería preocuparnos.

Los datos del abandono

En las dos últimas décadas, solo el 38 % de los jóvenes españoles ha comido siguiendo bien ese patrón nutricional. La mitad, un 51 %, lo practica solo a medias, y un 11 % apenas lo hace.

El verdadero problema no está en la foto fija, sino en cómo ha evolucionado con el tiempo. Entre 2011 y 2014, y entre 2019 y 2023, el porcentaje de jóvenes que comía bien cayó del 41,4 % al 24,3 %. Al mismo tiempo creció el número de los que no siguen la dieta mediterránea. En poco más de diez años casi la mitad de los jóvenes que llevaban una buena alimentación ha dejado de hacerlo.

¿Quiénes son los más vulnerables?

En cuanto al rango de edad, los niños menores de 12 años comen algo mejor que los adolescentes y los jóvenes de más edad. Tiene sentido: al llegar a la adolescencia, empiezan a decidir por sí mismos con qué alimentarse, reciben mucha publicidad de comida poco sana, siguen modas que ven en redes sociales y sus padres dejan de vigilar tan de cerca lo que hay en su plato.

Un dato nos sorprendió especialmente: los chicos comen algo mejor que las chicas, justo al contrario de lo que habían encontrado otros estudios. Una posible explicación es la presión que sufren muchas adolescentes en redes sociales, donde se idealizan cuerpos extremadamente delgados. Esa presión podría llevarlas a hacer dietas muy estrictas, en lugar de seguir una alimentación variada y equilibrada como la mediterránea.

Los verdaderos culpables

¿Qué está desplazando a las verduras, las legumbres y al aceite de oliva de la mesa? El principal sospechoso es el avance de la llamada dieta occidental, alta en grasas saturadas, azúcares y alimentos ultraprocesados. Además, estos últimos son promocionados con envases llamativos y a través de figuras influyentes en redes sociales que captan la atención de niños y adolescentes.

A esto se suma el factor económico. Tanto la crisis de 2008 como la que trajo la pandemia de covid-19 golpearon los bolsillos de muchas familias. Comprar pescado y verduras frescas se volvió más complicado. Durante el confinamiento, además, los jóvenes pasaron mucho más tiempo delante de pantallas, se movieron menos y comieron peor. No hemos podido comprobar directamente si el nivel económico de cada familia influye en todo esto, pero otros estudios apuntan a que sí, y de forma importante.

Una llamada urgente a la acción

Los datos no dejan lugar a dudas: España continúa situándose entre los países europeos con mayores prevalencias de sobrepeso y obesidad infantil (link text. Abandonar la dieta mediterránea no es solo perder una seña de identidad cultural. Es un problema de salud pública que alimentará enfermedades crónicas durante la edad adulta.

Revertir esta tendencia exige actuar en varios frentes:

  1. Reforzar la educación nutricional en las escuelas y las familias.

  2. Mejorar el etiquetado de los alimentos.

  3. Regular la venta de ultraprocesados en los centros educativos.

  4. Facilitar el acceso económico a productos frescos, como fruta, verdura, aceite de oliva, especialmente para las familias con menos recursos.

A esto se suman medidas, como fomentar las comidas en familia, cuidar el descanso nocturno y promover la actividad física.

Proteger la dieta mediterránea no es solo preservar un patrimonio cultural milenario: es proteger la salud y la calidad de vida de las próximas generaciones de españoles.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El declive de nuestra mejor herencia: por qué los jóvenes españoles están abandonando la dieta mediterránea – https://theconversation.com/el-declive-de-nuestra-mejor-herencia-por-que-los-jovenes-espanoles-estan-abandonando-la-dieta-mediterranea-287131

Las ficciones no dejan de mirar al pasado para entender qué sucede en el presente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gabriel Ares Cuba, Profesor de literatura española, Universidade da Coruña

Imagen de una escena de _Barry Lindon_, de Stanley Kubrick. Warner Bros.

En 1982, Stanley Kubrick confesó en una entrevista que, desde principios de los años 70, rondaba por su imaginación la idea de filmar “una historia contemporánea que realmente comunicase cómo es esta época psicológicamente, sexualmente, políticamente, personalmente… Sería la película más difícil de realizar”.

Algunas críticas señalan que se refería a la futura Eyes Wide Shut, estrenada poco después de su fallecimiento en 1999. Sin embargo, otras apuntan a que Kubrick dedicó toda su carrera a filmar alguna versión de esa historia.

Sin ir más lejos, Barry Lyndon, estrenada en 1975, está construida sobre personajes arquetípicos que el público moderno podía reconocer. La intención de Kubrick nunca fue trazar los rasgos de la sociedad del XVIII, sino retratar una visión contemporánea sobre ella. El cineasta consideraba que, para que un espectador de finales del siglo XX empatizara con un personaje de casi dos siglos antes, era necesario recoger sus rasgos más intemporales y humanos. Esta idea incluso determina el lenguaje que se utiliza en la película, en donde se huye constantemente de fórmulas arcaicas como el voseo, las voces de germanía, el énfasis retórico, etc.

Las múltiples vidas de Alonso Quijano

Kubrick sistematizó un modelo de lectura histórica que, sin embargo, ya había sido descubierto por la literatura siglos antes. Solo así se puede explicar la capacidad de una novela como El Quijote para despertar la simpatía de épocas tan antagónicas como el Barroco, la Ilustración y el Romanticismo. Cada uno de estos siglos fue enriqueciendo, con su visión, el sentido de la novela.

Composición fotográfica en donde se retrata al Quijote a lomos de un caballo y con armadura, y a Sancho Panza a su lado a lomos de un burro.
Composición fotográfica de Luis de Ocharan, en la revista española La Esfera en donde se retrata al Quijote y a Sancho Panza.
Wikimedia Commons

Así, el lector barroco solo veía en ella una parodia de los libros de caballerías que, hacia principios del siglo XVI, eran el no va más del incipiente mercado editorial. Posteriormente, intelectuales ilustrados como Gregorio Mayans elogiaron su verosimilitud y su lenguaje, pero se distanciaron de su protagonista, a quien consideraban un ser extravagante, en cierto modo enemigo de los ideales ilustrados del buen gusto y el bienestar social. El Romanticismo, por su parte, rechazó esa visión satírica y ensalzó a Alonso Quijano como un exponente de libertad espiritual frente a una realidad material limitante.

La teoría de la literatura ya ha conceptualizado este fenómeno como “horizonte de expectativas”. Es decir, el conjunto de criterios utilizados por los lectores para juzgar textos literarios en un periodo determinado. Estos criterios están marcados por la sociedad del momento y definen aquello que debe ser considerado literario (un poema, una novela, etc.) y aquello que no (una receta de cocina, un manual científico, etc.). De esta manera, podemos afirmar que la cualidad literaria de una obra no depende de sus elementos intrínsecos, sino del estatus que se le otorgue en cada época.

Así, por ejemplo, la Odisea no era una obra literaria para la sociedad griega, sino un compendio de teorías sobre el mundo mezcladas con consideraciones ético-morales y estructuradas sobre una narrativa. Para la visión contemporánea, la Odisea es literatura porque la hemos despojado de su carácter teórico y la hemos interpretado como una sucesión de aventuras fantásticas.

Un hombre apunta con un arco desde la cubierta de un barco hacia algo fuera de campo.
Para los lectores (y, ahora, espectadores) contemporáneos la Odisea es una historia de aventuras.
Universal Pictures

El arte transformado en tiranía

Este mismo proceso es el que explica por qué los medios de la cultura pop, tales como el cine, las series o los videojuegos, no pueden retratar con absoluta fidelidad el sentir general de las épocas históricas que en teoría representan: porque hacerlo no aportaría nada. Cuanto más alejada es la época que se retrata, más protagonismo parece tener la mirada contemporánea. No nos interesan las sensibilidades del pasado, sino cómo sirve este de marco para nuestros intereses actuales.

Un ejemplo de ello es la saga cinematográfica de El señor de los anillos. Esta adaptación de la trilogía de novelas de principios del siglo XX muestra una sociedad medieval idealizada. Pero no idealizada por la presencia de dragones, trols, elfos o magia –que hasta cierto punto podríamos considerar herencias del medievo europeo–, sino por la finalidad que estos tienen en la obra.

En la Edad Media, los héroes eran humanos elegidos por Dios. Solo podían ser humanos, ya que es el único ser creado a imagen y semejanza de la divinidad omnipotente. El resto de criaturas mitológicas quedaban entonces relegadas al papel de monstruos, encarnaciones del demonio. Sin embargo, en El señor de los anillos, los enanos o los elfos son tan heroicos como los humanos. Trabajan codo a codo con ellos. La comunidad del anillo está formada por hombres, por hobbits, por enanos, por elfos.

La trilogía dirigida por Peter Jackson seculariza asimismo el conflicto. Los personajes no hacen ofrendas ni piden clemencia, sino que su destino depende de sus acciones en la tierra, en el mundo material. Además, trae conceptos contemporáneos, como nación o totalitarismo, incomprensibles bajo una mentalidad medieval, pero perfectamente entendibles a principios del siglo XXI, cuando se estrenó.

La mirada al Medievo

De hecho, la épica es el género medieval que más fortuna ha encontrado en la cultura actual. Así, aporta una estructura narrativa muy tensionada que enfrenta a un protagonista débil y vulnerable contra enemigos que parecen superar los límites humanos.

Los juegos y videojuegos basados en el juego de rol Dragones y mazmorras emulan esta dinámica a través de un personaje que tiene que ir acumulando puntos de experiencia para aumentar sus capacidades. Mientras en las narraciones medievales ese protagonista estaba destinado a vencer gracias a una fuerza metafísica, en videojuegos como Baldur’s Gate III son las propias acciones del jugador las que determinan su destino, que no tiene por qué ser positivo.

Cuatro personajes con armas medievales observan a lo lejos el paisaje en medio de una montaña.
Imagen del juego Baldur’s Gate III.
Larian Studios

En esta línea, hay que destacar el uso educativo de la saga Assassin’s Creed, que en ocasiones permite al jugador explorar épocas históricas como el antiguo Egipto, Grecia, la era vikinga o el mundo árabe medieval sin misiones. Aunque dichos escenarios estén supervisados por expertos, no necesariamente se trata de un fiel reflejo del sentir de sendas etapas históricas. Si bien el juego transmite con mucha fidelidad elementos materiales como la arquitectura, la tecnología o la geografía, en lo que respecta a los acontecimientos políticos está más limitado, debido a su componente narrativo. Esto no desvirtúa su potencial educativo, sino al contrario, porque siembra una curiosidad en el jugador que podrá ser saciada a posteriori.

La literatura, el cine y los videojuegos siguen utilizando el antiguo Egipto, el mundo grecorromano, la Edad Media o el viejo Oeste como ambientaciones para su ficción. ¿Es que no nos hemos cansado ya?

No. Porque lo que percibimos no es el sentir de una edad que ya conocemos a través de los libros e internet, sino nuestra mirada cambiante, que golpea la caja de resonancia del pasado.


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The Conversation

Gabriel Ares Cuba no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Las ficciones no dejan de mirar al pasado para entender qué sucede en el presente – https://theconversation.com/las-ficciones-no-dejan-de-mirar-al-pasado-para-entender-que-sucede-en-el-presente-285562

Carabelas portuguesas, algas tóxicas y otros nuevos habitantes del mar Cantábrico

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Seoane Parra, Profesor Pleno de Ecología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Ramon grosso dolarea/Shutterstock

Si un veraneante de la década de 1980 fuese transportado en el tiempo a una playa cántabra o vasca actual, no daría crédito a lo que ven sus ojos. Más allá de los cambios urbanísticos, le impactarían los nuevos “habitantes” que hoy nos acompañan de forma habitual: carabelas portuguesas, microalgas tóxicas y otras especies invasoras.

Sin embargo, quizá, antes de sorprenderse por esto, le resultaría curiosa la facilidad para entrar en el agua de los bañistas. No sería una sensación subjetiva: según el Informe 2025 del Estado del Clima en Euskadi, la temperatura de la superficie del mar en el golfo de Vizcaya desde los años 1980 ha aumentado en torno a 0,25 °C por década. En 2023, las anomalías –desviaciones significativas de los valores medios o normales del clima– superaron el umbral de 1 °C respecto al periodo 1991-2020. Y estos datos de 2023 se quedan muy por debajo de los que hemos observado desde entonces.

El Cantábrico se mediterraneiza

Los registros observados en la demarcación noratlántica este 2026 muestran que la tendencia no remite, especialmente en los meses estivales. Sirva como ejemplo el registro observado a finales de julio de este año en la boya costera de Bilbao, donde se llegó a la máxima temperatura observada desde que hay registros: 25,4 grados.

Estas temperaturas dan la razón a aquellos expertos que vienen hablando de la mediterraneización del mar Cantábrico como una tendencia clara en los ecosistemas del norte de España en los últimos años.

El alga asiática que huele a podrido

Alga asiática, Rugulopteryx_okamurae.
Quintaro Okamura.

Pero a ese hipotético viajero en el tiempo no solo le sorprendería el aumento de la temperatura del agua. Es posible que, en determinados arenales, le llegara un olor putrefacto de materia orgánica en descomposición, proveniente del alga invasora Rugulopterix Okamurae, conocida como alga asiática.

Tras varios años arribando a las playas del sur de la península, esta alga comienza a expandirse por la región cantábrica. Ha protagonizado episodios como el del verano pasado en la playa de Tregandín (Noja, Cantabria), donde se recogieron miles de toneladas en pocos días. En menor medida, el mismo escenario se ha repetido estos días, con su aparición en distintos lugares de la costa guipuzcoana.

La facilidad de traslocación de organismos marinos a través del agua de lastre, unida a la degradación de los ecosistemas y a las capacidades invasoras de algunos organismos, nos hacen pensar que no vaya a tratarse de una invasión aislada.

Carabela portuguesa, Physalia physalis.
Wikimedia Commons., CC BY

La urticante carabela portuguesa

Mientras, al acercarse a la orilla, esperan decenas de estructuras transparentes y azuladas sobre la arena, convertidas en el foco de fotos y alertas en los grupos de WhatsApp: es la carabela portuguesa, Physalia physalis.

A diferencia de lo que se suele creer, no es una medusa, sino una colonia flotante de pólipos, también del filo de los cnidarios. Sus tentáculos suelen medir entre 10 y 20 metros de longitud y están dotados de células urticantes llamadas nematocistos, que contienen un cóctel de toxinas capaz de provocar intensas quemaduras cutáneas. En casos graves, debido a la variedad de toxinas presentes, pueden desencadenar problemas neuronales, gastrointestinales y respiratorios.

Estos organismos son arrastrados por el viento gracias a su vela, una estructura que flota por encima del agua. Los vientos que las arrastran hasta el golfo de Vizcaya se han intensificado en los últimos años con el desplazamiento del anticiclón de las Azores hacia el Norte, y este factor es clave para que haya aumentado su presencia entre nosotros.

Lesiones por Carabela portuguesa Physalia physalis.
CC BY-SA

Respirar microalgas tóxicas desde el paseo marítimo

Si el bañista de los ochenta tuviera visión microscópica, descubriría además un diminuto organismo que también ha elegido nuestras costas para proliferar en verano y que interfiere con la calma y el bienestar de los veraneantes. Nos referimos al género de microalgas Ostreopsis, microorganismos que viven sobre las macroalgas o sobre fondos someros y rocas donde incide la luz solar.

Desde finales de la pasada década, el vértice del golfo de Vizcaya registra concentraciones elevadas de Ostreopsis durante el verano, que han llegado a provocar problemas de salud pública. Lo más preocupante de esta microalga es su vía de afectación. Al romper las olas en la orilla, sus toxinas se integran en los aerosoles marinos, es decir, las microgotas que flotan en el aire. Su inhalación provoca afecciones respiratorias, tos e irritación ocular y cutánea, incluso, a las personas que pasean por el paseo marítimo sin tocar el agua.

Célula de Ostreopsis.
Sergio Seoane Parra.

Para combatir y anticipar sus riesgos, la comunidad científica coordina iniciativas como el proyecto Ostreobila, enfocado en descifrar la ecología, fisiología y distribución de estos pequeños microorganismos para diseñar sistemas de alerta temprana.

Como vemos, la estampa actual de nuestras costas dista mucho de la que disfrutaron las generaciones pasadas. La mediterraneización del Cantábrico ha transformado el ecosistema. Esperemos que los esfuerzos científicos actuales den frutos y eviten que el veraneante del año 2080 termine añorando, con melancolía, las playas que tenemos hoy.

The Conversation

Sergio Seoane Parra no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Carabelas portuguesas, algas tóxicas y otros nuevos habitantes del mar Cantábrico – https://theconversation.com/carabelas-portuguesas-algas-toxicas-y-otros-nuevos-habitantes-del-mar-cantabrico-289823

Suplemento cultural: el museo y la moralidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

Imagen de un vestido de John Galliano para Christian Dior expuesto en París, en La Galerie Dior. Lila Louisa/Shutterstock

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Les confesaré que el último escándalo en el mundo de la moda me pilló en la playa y no me enteré del mismo hasta unos días después. Resulta que el Costume Institute del Museo Metropolitano de Nueva York anunció a principios de agosto cuál será la temática de la exposición temporal que se inaugurará en la primavera de 2027 y que corresponderá, previsiblemente, al enfoque de la próxima Met Gala.

El objeto de atención no es otro que el británico John Galliano. Galliano, diseñador estrella de la casa Dior durante quince años, cayó en desgracia después de aparecer en unos vídeos insultando, borracho, a una pareja en una terraza de París y, posteriormente, alabando la figura de Hitler. El racismo y antisemitismo de su actitud llevaron a que la marca francesa prescindiese de sus servicios y tras pedir perdón se mantuvo en un discreto segundo plano, incluso tras volver a diseñar para Maison Margiela. Galliano ha sido noticia recientemente también por firmar un contrato con Zara para trabajar sobre prendas de su archivo.

Que una persona con un pasado conflictivo haya sido elegida como figura central de la exposición del Metropolitan ha despertado no solo recelos sino también protestas activas. Sandra Bravo Durán explica en su artículo la grandeza de Galliano –“Si Galliano hubiera sido un diseñador menor, probablemente este debate no tendría la misma intensidad”– y también analiza certeramente la necesidad de abordar el reconocimiento de determinadas figuras teniendo en cuenta su creatividad y también su personalidad, en una reflexión que va mucho más allá de la moda.

Después de todo, como declara en la introducción de la pieza, “una exposición no es exactamente un premio y un museo no es un salón de la fama para figuras moralmente ejemplares”.

Las mujeres siguen muriendo

El caso de la guardia civil Laura Cruz, asesinada por su expareja en el cuartel de la Guardia Civil de Llanes después de más de una década de maltrato y acoso, ha demostrado lo difícil que todavía resulta para la justicia determinar y condenar actos de violencia machista reiterada. Cruz es una de las 36 mujeres asesinadas en España en 2026. En México, en 2025, se contabilizaron oficialmente 721 feminicidios, aunque las asociaciones cuadruplican o quintuplican esa cifra.

Es llamativo echar la vista atrás, a 1905, y ver cómo Benito Pérez Galdós ya se fijó en esta lacra y la desarrolló en su obra Bárbara. En ella consiguió “representar con singular profundidad los mecanismos psicológicos, emocionales y sociales del maltrato ejercido contra una mujer”. Es necesario que enfoques como los de Galdós sigan creciendo hasta permear toda la sociedad. La educación, el conocimiento y la empatía son la única forma de hacer entender que ningún hombre tiene derechos sobre la vida de ninguna mujer.

El K-pop vuelve a alzar la voz

Se acordarán de que Bad Bunny ganó a principios de año el premio a mejor álbum en los premios Grammy. Tal vez no se acuerden –pero ya lo mencionamos aquí– de que la Mejor Canción para Medios Audiovisuales recayó en “Golden”, el omnipresente tema de la película Las guerreras K-pop, haciendo que por primera vez una canción de ese género surcoreano se llevase uno de esos galardones.

Pues hace un par de meses los Grammy decidieron crear nuevas categorías, dos de ellas relacionadas con las músicas latina y asiática. Lo que algunos han visto como una forma de incluir géneros populares de otros continentes –no nos olvidemos de que los Grammy son esencialmente anglosajones–, otros han considerado que es una forma de relegar aquello que ahora domina el mercado global a categorías menores. Así al menos se lo ha tomado el grupo coreano BTS, que ha decidido no presentarse con su último álbum a los premios este año.

Aprovechamos esto para recuperar un artículo sobre el nacimiento del K-pop, su esencia disruptiva y cómo esta no es la primera vez –ni probablemente será la última– en la que BTS alce la voz para protestar contra algo que considera injusto.

El mix estival

Sigue el verano en el hemisferio norte del planeta así que traemos un popurrí de temas ideales para estas fechas.

Tenemos por un lado el texto –uno de los clásicos de The Conversation– en el que Ricardo Navarrete Franco compara zambullirse en el Ulises de Joyce con nadar en una playa de, pongamos, las Rías Baixas gallegas: “Se puede llevar una vida normal sin leer el Ulises. Y sin nadar. Sin embargo, hay algo que nos empuja mar adentro…”.

Si, a pesar de todo, seguimos sin atrevernos a entrar en el agua helada, siempre podemos atemperarnos en el chiringuito, con un refresco. El origen de estas palabras, y algunas otras que escuchamos con frecuencia en estos meses, es tan curioso como ingenioso.

Hace ya años, cuando Luis Fonsi y Daddy Yankee recomendaban aquello de ligar des-pa-ci-to, el filósofo Txetxu Ausín abogó por aplicar el estribillo no solo a los romances sino a la vida. Su elogio de la lentitud es perfecto para estos días en los que no solo vivimos con más calma sino que aspiramos a extender este ritmo al resto del año.

Un lugar en el que definitivamente los expertos recomiendan tranquilidad es el museo. Aunque muchos aprovechamos la visita a otras ciudades para empaparnos de su cultura y sus riquezas, a veces, como dice el refrán, “quien mucho abarca poco aprieta”.

Y de la lentitud pasamos a velocidad. La mítica Ruta 66 cumple 100 años y en medio de las celebraciones hay quien se plantea si hay razón para tanto aniversario. Después de todo, durante varias décadas una gran parte de la población estadounidense no pudo disfrutar ni de los restaurantes ni de los moteles de esa famosa carretera. ¿La razón? Su tono de piel.

The Conversation

– ref. Suplemento cultural: el museo y la moralidad – https://theconversation.com/suplemento-cultural-el-museo-y-la-moralidad-288829

El terremoto de Granada no fue un evento excepcional: ¿qué riesgo sísmico hay en el sureste de España?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Patricio Venegas Aravena, Profesor e investigador de física aplicada, Universidad Loyola Andalucía

Destrozos causados por el terremoto de Granada. RTVE

La península ibérica presenta una actividad sísmica considerable y la provincia de Granada está entre las regiones sísmicamente más activas. El reciente terremoto del 15 de agosto de 2026, bastante cercano a la ciudad de Granada (entre 10 a 15 km), tuvo una magnitud –Mw– de 5.2 y una profundidad de pocos kilómetros, según el US Geological Survey.

Es importante entender cómo se describen los terremotos. La magnitud cuantifica la energía liberada y, por lo tanto, constituye una medida única del evento. En cambio, la intensidad describe sus efectos observados en diferentes localidades. Por ello, puede variar espacialmente alrededor del epicentro. A diferencia de la magnitud, la intensidad emplea números romanos, desde I hasta XII. Estos valores aumentan conforme aumenta la severidad de los efectos.

Intensidad V, daños moderados

Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), Granada alcanzó intensidad V, que corresponde a una sacudida fuerte y claramente perceptible. También pueden aparecer daños menores en estructuras vulnerables y el desprendimiento de material o escombros en zonas peatonales. Sin embargo, no implica daños estructurales generalizados.

En cuanto a los valores de velocidad a la que viajan las ondas de energía a través de la tierra, podría haber alcanzado varios centímetros por segundo. Estimaciones preliminares del IGN sitúan estos valores alrededor de cinco centímetros por segundo –aunque futuros análisis podrían modificar los resultados preliminares de velocidad del suelo e intensidad–.

Los terremotos del sur de España

El terremoto de Granada no fue un evento aislado, ya que comparte muchas similitudes con otro que ocurrió a unos 170 km al este en 2011: el terremoto de Lorca. Este último tuvo una magnitud, una profundidad y una intensidad ligeramente superiores a las del reciente evento de Granada. Dejó 9 fallecidos y daños en el 80 % de la ciudad.

Gráfico de las consecuencias de los seísmos de Lorca en 2011. La imagen muestra el epicentro de los terremotos, áreas con edificios dañados y las personas fallecidas.
Ecelan / Wikimedia Commons., CC BY-SA

Ambos generaron daño localizado (a unos 100 km a la redonda), lo que contrasta con otros sucesos del pasado, como el gran terremoto de Lisboa de 1755 (de magnitud cercana a Mw9), cuyos efectos se extendieron por toda la península ibérica.

Así que la Península no está exenta de peligro sísmico –un concepto que describe la probabilidad de que el suelo alcance determinados niveles de sacudida en un lugar determinado–. De hecho, la actualización periódica de los mapas que representan la peligrosidad sísmica de España es una de las acciones más importantes que desarrolla el Instituto Geográfico Nacional en el marco de sus competencias en el campo de la sismología.

A más tiempo sin terremotos, más energía acumulada

Si bien los grandes eventos, como el de Lisboa, son más catastróficos –pueden producir hasta tsunamis y el colapso de grandes estructuras–, los de tamaño moderado (como los de Lorca y Granada) ocurren de forma más recurrente.

Esto tiene que ver con uno de los principios de la sismología: la ley de Gutenberg-Richter, según la cual los terremotos de magnitud moderada (como 4 o 5, similares a los que suelen ocurrir en el sureste de España) son más frecuentes que los grandes terremotos (como el de Lisboa). Esta diferenciación ocurre por el tiempo de acumulación de energía, el cual es considerablemente mayor para terremotos de gran tamaño.

Cada cuánto ocurren

El sureste español presenta actividad sísmica recurrente que afecta especialmente las cordilleras Béticas orientales, incluyendo ciudades como Granada, Murcia y zonas próximas, ya que comprende numerosas fallas tectónicamente activas.

Según un estudio reciente sobre la recurrencia estadística regional –es decir, un análisis sobre cada cuánto tiempo ocurre un terremoto de tal magnitud–, dicha zona tiene una tasa anual de sismicidad cercana a 0.63 para eventos de magnitud 4 o superior. Esto corresponde aproximadamente a un terremoto de magnitud 4 cada 1.6 años (la fórmula es T = 10M-3.8, donde T es el tiempo de recurrencia y M la magnitud).

La extrapolación proporciona tiempos mayores para magnitudes superiores. Por ejemplo, para un terremoto de magnitud 5 (como el de Lorca o Granada) es de esperar que haya un evento cada dieciséis años. Para terremotos de magnitud mayor a 6, este intervalo es de 160 años.

…y dónde los esperamos en la península ibérica

Para trasladar estos tiempos a la realidad del riesgo sísmico, es fundamental diferenciar la naturaleza de las rupturas. El catálogo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) identifica en el sureste peninsular más de 10 terremotos superficiales históricos de magnitud similar o mayor a 6 y, al comparar estos eventos con las previsiones de recurrencia estadística, el margen de error puede variar.

Impreso realizado en Colonia, Alemania, en 1523 informando acerca de la destrucción de Almería por el terremoto de 1522.
Wikimedia Commons.

Por ejemplo, en las proximidades de Valencia, el terremoto de Estubeny de 1748 superó el intervalo de recurrencia estimado para un evento de magnitud similar (aproximadamente 251 años, frente a los 278 que transcurrieron en realidad). En Almería, el caso del terremoto de Alhama de 1522 (Mw∼6.5) resulta especialmente llamativo: en el presente, han transcurrido unos 504 años, cifra que prácticamente coincide con los ~501 años de recurrencia estadística estimados para esa magnitud.

A ello se suma que las mayores velocidades de deformación cortical de las Béticas orientales se concentran hacia el sector de Almería y Murcia, donde llegan a 1–2 mm/año. Esto indica una mayor acumulación actual de deformación tectónica y, potencialmente, una mayor capacidad para generar terremotos moderados en estos sectores.

Aunque estos datos no permiten predecir cuándo ocurrirá el próximo, habría que poner atención a Granada, Almería y Murcia –sobre todo, estas dos últimas–, por la combinación de actividad sísmica histórica y deformación cortical actual. También hay que poner atención a Valencia, ya que presenta un tiempo transcurrido particularmente elevado respecto de su recurrencia estadística.

The Conversation

Patricio Venegas Aravena no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El terremoto de Granada no fue un evento excepcional: ¿qué riesgo sísmico hay en el sureste de España? – https://theconversation.com/el-terremoto-de-granada-no-fue-un-evento-excepcional-que-riesgo-sismico-hay-en-el-sureste-de-espana-289907