¿Es compatible la crianza positiva con una mala comunicación en pareja?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco José Rubio Hernández, Profesor de métodos de investigación y diagnóstico en educación, Universidad Autónoma de Madrid

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Una noche cualquiera, una madre atiende con paciencia y cariño a su hija de 7 años a quien acompaña para irse a la cama contándole un cuento. Su padre le da las buenas noches tras charlar con ella brevemente sobre las anécdotas del día y planes para el fin de semana en familia. Pasados unos minutos, en la cocina, el tono entre los dos progenitores cambia radicalmente. Uno recrimina al otro alguna tarea no realizada y la respuesta es claramente defensiva y hostil. Para ellos es una interacción habitual cuando la niña no está presente, no se trata de una discusión por un motivo importante.

Esta forma de comunicación negativa es habitual en muchos hogares españoles, según hemos podido observar en nuestro estudio reciente entre 310 padres y madres de la región de Murcia. En una cultura como la española, que suele valorar el papel de la familia como un espacio de afecto y comprensión, la convivencia diaria, el estrés y la falta de tiempo parecen moldear patrones comunicativos muy distintos.

Y lo más interesante es que simultáneamente los progenitores sí despliegan altos niveles de cariño, apoyo y comunicación positiva hacia los hijos. Esta paradoja –mucho afecto hacia los hijos, poca calma entre los adultos– es una de las claves de la dinámica familiar actual.

Cuando discutir se convierte en hábito

En España, distintos estudios han evaluado la comunicación en la pareja midiendo niveles de respeto, calidad del diálogo o habilidades de gestión de conflictos. Algunos de sus resultados apuntaron cuestiones de interés tales como:

  • El estilo comunicativo negativo obtuvo las puntuaciones más altas entre los participantes.

  • Muchos progenitores reconocieron que gritan cuando discuten, insultan en momentos de tensión y muestran poca paciencia.

  • También se identificó la tendencia a comunicar antes lo negativo que lo positivo respecto a la pareja.

Estas respuestas no representan casos aislados: constituyen el patrón más frecuente. En las parejas con más de 40 años juntas, el estilo negativo es aún más prevalente.

Este tipo de comunicación refleja tensiones acumuladas, dificultades para gestionar el estrés cotidiano y patrones de interacción que, con el tiempo, se normalizan. Aunque no implica conflictos graves, sí sugiere que la convivencia se sostiene a menudo en dinámicas cargadas de reactividad emocional. Es decir, en respuestas a menudo agresivas, inmediatas y poco medidas.

Hacia los hijos mostramos lo mejor de nosotros

Paradójicamente, cuando se analizan las prácticas de parentalidad positiva, los resultados son mucho más favorables. Los progenitores obtienen las puntuaciones más altas en dos dimensiones: afecto y reconocimiento, donde destacan acciones como demostrar cariño, celebrar logros o reforzar la autoestima; y actividades compartidas, como pasar tiempo en familia, apoyar actividades extraescolares o compartir comidas.

En estas áreas, las familias muestran un desempeño notablemente alto. Esto sugiere que, aunque la comunicación entre adultos tenga tensiones, los hijos reciben una experiencia emocional cálida y cuidada.

Las puntuaciones más bajas, en cambio, se concentran en control del estrés y comunicación, especialmente mantener la calma en momentos de conflicto. También en implicación familiar organizada, como la resolución conjunta de problemas o la planificación familiar.

Aquí se refleja la dificultad de sostener la calma en el día a día. La crianza requiere una energía emocional que a menudo compite con las exigencias laborales, económicas y personales, lo cual se traduce en respuestas impulsivas o tensas, sobre todo entre los adultos.




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Relación entre comunicación conyugal y crianza

En el estudio se examinó también la relación entre los estilos comunicativos y los principios de parentalidad positiva. Aunque las correlaciones fueron débiles, se identificaron asociaciones consistentes. Un estilo comunicativo negativo se vincula con peores puntuaciones en implicación familiar, actividades compartidas y control del estrés; mientras que un estilo comunicativo positivo se asocia con mejores niveles de afecto, reconocimiento y regulación emocional.

Esto significa que, aunque los hijos reciban afecto, la relación entre adultos tiene repercusiones en la experiencia global de la crianza: la falta de coordinación, la frustración o la comunicación tensa dificultan establecer normas con calma o responder de forma coherente a los comportamientos de los menores.

Proteger el bienestar psicológico de los hijos

Las preguntas abiertas del estudio permitieron conocer las inquietudes principales de los progenitores respecto de sus hijos. Las más mencionadas fueron proteger o fortalecer su autoestima, respeto y confianza; educarlos en valores como responsabilidad, empatía o esfuerzo; ayudarlos a la gestión emocional, incluida la frustración y autocontrol; acompañarlos y tener buena comunicación con ellos y protegerlos de influencias negativas como amistades, pantallas o riesgos sociales.

Estas preocupaciones reflejan que las familias están muy orientadas a proteger el bienestar psicológico de sus hijos, incluso más que a cuestiones académicas o disciplinarias. El clima emocional se percibe como el eje central del desarrollo infantil.

Por ejemplo, ante conductas inadecuadas de los hijos, los progenitores mayoritariamente optan por hablar, explicar, razonar y buscar soluciones conjuntas. De forma menos frecuente, recurren a estrategias más verticales como gritar, castigar o reprender. La convivencia de ambos estilos muestra una transición: las familias intentan educar desde el diálogo, pero el estrés cotidiano a veces activa respuestas más reactivas.

Comunicarse mejor: bueno para todos

El estudio ofrece una conclusión clara: somos muy afectuosos con nuestros hijos, pero nos cuesta mucho comunicarnos con calma entre adultos.
La comunicación negativa no implica falta de amor, sino falta de herramientas para gestionar el estrés, el cansancio y la vida cotidiana. Fortalecer la comunicación en la pareja –con formación, conciencia emocional y espacios de diálogo– puede ser clave para mejorar el bienestar familiar en su conjunto.

Por otro lado, estudios recientes confirman que la exposición de los menores a formas hostiles de conflicto entre sus madres y padres afecta a cómo ellos a su vez reconocen y procesan las emociones. Los conflictos persistentes se asocian con actitudes más retadoras o agresivas por parte de los niños y adolescentes.

La violencia intrafamiliar también es un factor de riesgo de acoso escolar (tanto para agresores como para víctimas), y sentimientos de soledad y timidez en la adolescencia.

Cuidar el entorno familiar y manejarlo desde una comunicación asertiva, comprensiva y amable entre los progenitores es muy importante. Del mismo modo, aplicar esta forma de comunicación con los hijos e hijas también resulta fundamental, pues ambas prácticas contribuyen a un mejor desarrollo y a una mejor salud mental.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Es compatible la crianza positiva con una mala comunicación en pareja? – https://theconversation.com/es-compatible-la-crianza-positiva-con-una-mala-comunicacion-en-pareja-277750

Arbitraje: ¿por qué las disputas multimillonarias entre Estados y empresas no llegan a los tribunales?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lucia Diaz-Cameselle, Legal Researcher in International Trade and Maritime Law, Universidade de Vigo

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El arbitraje internacional rara vez ocupa titulares, pero decide pleitos que pueden sacudir economías enteras. Es una forma de resolver conflictos basada en una idea simple: solo existe si las partes lo aceptan. En vez de ir a un juzgado, acuerdan que su disputa la decidan uno o varios árbitros, que actúan como tribunal privado y dictan una decisión final llamada laudo.

En 2024, las principales instituciones arbitrales tenían pendientes 386.000 millones de euros. Es decir, más de 30 veces los ingresos conjuntos de los 20 clubes de fútbol más grandes del mundo en la temporada 2024-2025.

Qué es el arbitraje y cómo funciona

El arbitraje puede llegar de dos maneras. La más común es por adelantado, con una cláusula arbitral dentro de un contrato (por ejemplo, en un acuerdo de energía, construcción o financiación). La otra es después, cuando el problema ya estalló y las partes firman un acuerdo específico para someter esa disputa a este mecanismo.

¿Por qué lo prefieren Estados y empresas? Por varias razones:

  • Neutralidad: en un pleito internacional nadie quiere jugar “en campo contrario”. Con el arbitraje, ambas partes eligen dónde y quién decide el caso. Esto es clave cuando una de las partes es un Estado o el conflicto gira en torno a decisiones públicas (energía, minería, grandes obras, etc).

  • Especialización: así se evita un juez “que ve de todo”. El arbitraje ofrece la posibilidad de elegir árbitros experimentados que entienden el sector y el tipo de contrato. Esto ahorra tiempo y reduce errores, especialmente en disputas que requieren alto grado de conocimientos técnicos.

  • Ejecutabilidad internacional: ganar no sirve de mucho si luego el cobro es difícil. La ventaja del arbitraje es que el laudo suele ser más fácil de reconocer y ejecutar en otros países que una sentencia extranjera, gracias a reglas internacionales, como la Convención de Nueva York, de 1958.

  • Mayor control por las partes: en el arbitraje, el proceso suele ser más flexible. Las partes y el tribunal ajustan calendarios, pruebas y audiencias del caso. Eso no siempre lo hace más “rápido”, pero sí resulta más previsible que los tribunales tradicionales, especialmente con el grado de saturación que sufren actualmente.

  • Confidencialidad: en general, el laudo no es público por defecto. El arbitraje ocurre fuera del foco público y la información solo se filtra si las partes lo acuerdan o en casos muy concretos (por ejemplo, en algunos casos en los que una de las partes es un Estado).

El mapa global: dónde y quién arbitra

Hablar de “las mayores instituciones” es delicado porque no todas publican cifras, ni las calculan igual. Por ejemplo, algunas cuentan solo lo que reclama quien presenta el caso y otras suman también lo que reclama la otra parte. Además, algunas gestionan, sobre todo, arbitrajes nacionales, que no son comparables con centros dedicados a disputas internacionales.

Aun así, con los datos públicos de 2024 sobre “importe en disputa” (o equivalente) se puede dibujar un mapa bastante claro.

Algunos casos relevantes

Uno de los casos relevantes es el de España ante el arbitraje internacional por la cuestión de las ayudas públicas a las renovables, que luego les fueron retiradas. Tras el recorte a las renovables de 2013, España acumula 51 reclamaciones por 10 635 millones de euros. Ya hay laudos que, en conjunto, ordenan pagos por alrededor de 1 514 millones. Ahora el problema ya no es solo el laudo, sino el pago: algunos inversores intentan cobrar en tribunales de fuera de la UE, pero la Comisión Europea sostiene que esto podría vulnerar la normativa europea.

También llamativo es el caso de Yukos vs. Rusia. El arbitrio condenó al Estado ruso a pagar más de 50.000 millones de dólares a los antiguos accionistas de la petrolera por expropiación ilegal. Este es el ejemplo perfecto de que el arbitraje tiene una segunda parte: cobrar. En octubre de 2025, el Tribunal Supremo de Países Bajos cerró la última vía de anulación del laudo. De esta forma, consolidó su validez y permitió la ejecución transnacional.

Llamativo resulta tambien el caso Nigeria vs. Process & Industrial Developments Limited (P&ID), relativo a un proyecto fallido de gas de 2010. El laudo acordó un pago cercano a los 11.000 millones de dólares a favor de Nigeria pero posteriormente fue anulado por fraude. Este caso ilustra la posible revisión del sistema cuando hay indicios de abuso. En 2023, el Tribunal Superior de Justicia británico dejó sin efecto este laudo al considerar que se obtuvo mediante fraude. Este caso es un recordatorio de que el arbitraje puede ser eficiente, pero no es infalible.

Finalmente, en 2019, un tribunal arbitral ordenó a Pakistán pagar más de cuatro mil millones de dólares a Tethyan Copper, una compañía minera chileno-canadiense, por vulneraciones vinculadas a un proyecto minero. El caso alimentó un debate clásico: ¿hasta dónde puede un Estado cambiar de idea sobre una mina (licencias, condiciones, cancelación del proyecto) sin tener que pagar una indemnización millonaria a la empresa inversora?

Qué está cambiando

El arbitraje está viviendo un momento de cambios: hay más dinero en juego, más casos se gestionan desde Asia y, sobre todo, está entrando en el foco público cuando se entra en la fase decisiva: pagar o cobrar un laudo.

  1. Mega reclamaciones por recursos naturales. A finales de 2025, Axis International llevó a Guinea a un arbitraje por 29 mil millones de dólares tras la retirada de una licencia minera. Lo destacable es la tendencia: cuando un país endurece las condiciones para explotar materias primas (por ejemplo, exigir más empleo local, más proveedores locales o más procesamiento en el país), aumentan los choques con los inversores y las reclamaciones se disparan.

  2. Energía, transición y fricción normativa en Europa. El caso de las fallidas ayudas españolas al desarrollo de las energías renovables (2004-2008) ilustra esta fricción. La Comisión Europea sostiene que pagar ciertos laudos dictados en disputas entre países de la UE puede chocar con las normas europeas. Mientras ese conflicto no se aclare, crece la incertidumbre y los inversores buscan jurisdicciones donde sea más fácil convertir un laudo en cobro real.

  3. La ONU intenta reformar el arbitraje inversor-Estado. La ONU ha iniciado un proceso para cambiar las reglas del arbitraje entre inversores y Estados con el objetivo de que sea más barato, más transparente y más difícil de manipular. En enero de 2026 avanzó en tres cuestiones: que se sepa quién financia el pleito, reglas más claras sobre quién paga los costes y fórmulas para juntar o coordinar casos parecidos para evitar decisiones distintas sobre temas similares.

El momento más delicado llega cuando toca cobrar

En suma, el arbitraje es la vía que muchas empresas y Estados eligen cuando un conflicto cruza fronteras y hay miles de millones en juego. El momento más delicado casi siempre llega después del laudo: cuando toca cobrar, sobre todo si quien debe pagar es un Estado.

Este mecanismo recibe cada vez más atención: las cuantías aumentan, crecen los roces con normativa pública y la ONU impulsa reformas para que el sistema sea más transparente, más eficiente y más imparcial.

The Conversation

Lucia Diaz-Cameselle no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Arbitraje: ¿por qué las disputas multimillonarias entre Estados y empresas no llegan a los tribunales? – https://theconversation.com/arbitraje-por-que-las-disputas-multimillonarias-entre-estados-y-empresas-no-llegan-a-los-tribunales-274566

Así afectan las quemas prescritas a la calidad del aire y a la salud de los bomberos forestales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diana Rodríguez Rodríguez, Profesora Titular de Universidad, Universidad de Castilla-La Mancha

El fuego controlado, como este realizado en la provincia de Toledo, es necesario para revenir incendios, pero emite compuestos contaminantes. Diana Rodríguez, CC BY-SA

Solemos asociar el fuego al verano, pero durante buena parte del año también se trabaja para prevenir los incendios forestales. La gestión forestal se intensifica en las estaciones frías, cuando las condiciones son más seguras para aplicar fuegos técnicos en entornos controlados. Entre estas herramientas destacan las quemas prescritas, fundamentales para reducir el exceso de combustible vegetal.

Fuego en un entorno con pastos secos y pinos
Quema prescrita en la provincia de Albacete.
Diana Rodríguez, CC BY-SA

Las quemas prescritas son incendios planificados de baja intensidad, realizados fuera de la temporada de alto riesgo, en condiciones meteorológicas determinadas (ventana de prescripción) y dirigidos por personal especializado. Su objetivo es eliminar parte del combustible acumulado y prevenir la propagación de futuros incendios forestales cuando llega el calor. Diversos estudios han demostrado que las áreas tratadas con quemas prescritas presentan una menor severidad si se declara un incendio.

Además de su función preventiva contra incendios, las quemas prescritas ofrecen beneficios ecológicos como despejar suelos invadidos por vegetación no deseada para recuperar pastizales, regenerar especies vegetales y facilitar el acceso del ganado a matorrales.

Causas y agravantes de los incendios forestales

El interés de aplicar este tipo de fuego técnico se hizo evidente el pasado agosto, cuando España sufrió una de las peores olas de incendios de los últimos años, sumando mas 390 000 hectáreas entre las diferentes comunidades autónomas.

Las condiciones que contribuyeron a aquella catástrofe son claras: altas temperaturas, abundante vegetación seca (combustible) tras una primavera húmeda y vientos intensos. El resultado fue la rápida expansión del fuego por zonas rurales, espacios naturales e incluso áreas habitadas.

Los incendios forestales tienen múltiples causas, desde la gestión del territorio hasta acciones humanas accidentales o provocadas. Sin embargo, el cambio climático intensifica su frecuencia y gravedad. Las olas de calor son más extremas, los periodos de sequía se prolongan y los ecosistemas se vuelven más vulnerables. Este conjunto de factores convierte al paisaje en un polvorín.




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El impacto en la salud

Más allá de los daños humanos y materiales, existe un impacto menos visible pero crucial: la degradación de la calidad del aire por el humo.

La prevención y extinción de incendios forestales es una actividad que implica riesgos significativos para la salud y la seguridad de los equipos de intervención. Aunque las quemas prescritas se realizan de forma planificada y bajo condiciones controladas, ambas situaciones, quemas prescritas e incendios forestales, generan contaminantes atmosféricos. Evidentemente, en menor cantidad en las primeras.

Uno de los mayores riesgos para los bomberos forestales es la exposición al humo, que contiene partículas y gases tóxicos. Estos contaminantes pueden provocar irritación respiratoria, mareos o fatiga, y a largo plazo favorecer problemas pulmonares o cardiovasculares.

Aunque existen equipos de protección respiratoria capaces de filtrar tanto partículas como gases, su uso prolongado no siempre es viable. El calor, el esfuerzo físico de los bomberos y la compatibilidad con otros elementos de protección hacen difícil llevarlos durante toda la operación de extinción del incendio.




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¿Qué gases contiene el humo?

Una mano sostiene un dispositivo formado por un cilindro y un tubo de plástico unido a un cajetín azul
Dispositivo para medir los compuestos orgánicos volátiles emitidos.
Diana Rodríguez, CC BY-SA

Para evaluar el riesgo que las quemas prescritas suponen para los bomberos, llevamos a cabo una investigación midiendo compuestos orgánicos volátiles (COVs) en dos quemas prescritas, una en Albacete (16 hectáreas) y otra en Toledo (2 hectáreas). En Castilla-La Mancha, estas prácticas son implementadas por el plan infocam.

Los COVs medidos en el humo pertenecen principalmente a tres grupos de compuestos:

  • Oxigenados, con concentraciones de 2 034 µg/m³ en Albacete y 1 663 µg/m³ en Toledo. Entre ellos destaca el ácido acético, que produce irritación de ojos y piel y daños respiratorios.

  • Aromáticos, con niveles de 388 µg/m³ en Albacete y 125 µg/m³ en Toledo. Destaca el benceno, cancerígeno y sin nivel seguro de exposición.

  • Nitrogenados, con valores de 142 µg/m³ en Albacete y 24 µg/m³ en Toledo. En este caso destaca el acetonitrilo, que causa irritación de vías respiratorias y síntomas como náuseas o mareos.

Como era de esperar, las concentraciones fueron más elevadas en la quema prescrita de mayor superficie, en Albacete. En un incendio real, estas concentraciones serían considerablemente más altas y peligrosas, tanto para los equipos de extinción como para la población expuesta al humo.




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Incluso el fuego controlado reduce la calidad del aire

Las quemas prescritas son una herramienta imprescindible para reducir el riesgo de incendios forestales cada vez más intensos. Aun así, incluso el fuego controlado deteriora la calidad del aire y expone a los servicios de extinción a contaminantes que no siempre pueden evitar por completo, ya que los equipos de protección respiratoria son difíciles de utilizar en condiciones reales de trabajo.

Por eso, además de mejorar la protección disponible, es fundamental apostar por una gestión forestal que reduzca la carga de combustible y haga los paisajes más resilientes. Solo así podremos disminuir los riesgos para los ecosistemas y para las personas que trabajan en su defensa. Esto incluye, además de quemas prescritas, actuaciones como aclarar y desbrozar la vegetación (tratamientos selvícolas), usar ganado para reducir matorral (pastoreo dirigido) y crear paisajes más variados y menos continuos (paisajes en mosaico).


Este artículo ha sido elaborado en colaboración con Marta Cuerva del Álamo, contratada a cargo del Programa Investigo.


The Conversation

Diana Rodríguez Rodríguez recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, referencia PID2024-155536OB-I00 y del Plan Propio de Investigación (UCLM), referencia 2025-GRIN-38481

Beatriz Pérez Ramos recibe fondos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, referencia PID2024-155536OB-I00; de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes (JCCM), referencia SBPLY/23/180225/000118/2; y del Plan Propio de Investigación (UCLM), referencia 2025-GRIN-38496.

Alfonso Aranda Rubio y Bernabé Ballesteros Ruiz no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Así afectan las quemas prescritas a la calidad del aire y a la salud de los bomberos forestales – https://theconversation.com/asi-afectan-las-quemas-prescritas-a-la-calidad-del-aire-y-a-la-salud-de-los-bomberos-forestales-279119

Nuevas series mexicanas rescatan a ‘Chabelo’ y al ‘Chavo’, pero sin el poder social de la televisión del siglo XX

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Martín Flores Almendárez, PTC Asociado "B"; Especialista en Capital Humano e integrante del CA en Gestión, Innovación Educativa y Tecnología, Universidad de Guadalajara

Roberto Gómez Bolaños en _El Chavo del 8_. Televisa

Durante décadas, la vida en México parecía detenerse cada domingo. Las familias buscaban sintonizar a Xavier López Rodríguez, “Chabelo” (el programa En familia con Chabelo permaneció 48 años en antena), o reír con las peripecias de El Chavo del 8, creación de Roberto Gómez Bolaños.

Ambos fueron más que un simple entretenimiento televisivo de fin de semana y funcionaron como una institución de educación informal para toda la población. Sus historias estandarizaron valores y comportamientos en millones de hogares ya que, bajo la risa mecánica, operaba un potente mecanismo de unión social.

Este fenómeno permitió que sociedades fragmentadas compartieran arquetipos comunes. Las personas aprendieron sobre la resiliencia ante la escasez económica y adoptaron un modelo tradicional en torno a la unidad familiar nuclear.

Sin embargo, el proceso también tuvo un rostro menos amable. El contenido cristalizó jerarquías sociales que aún persisten hoy y su huella quedó grabada profundamente en el ADN cultural de varias generaciones.

La tendencia actual de recuperar para la pantalla la vida de figuras referenciales de la cultura popular ha devuelto al primer plano a Gómez Bolaños, fallecido en 2014, gracias al biopic estrenado recientemente en la plataforma HBO Max. Y se anuncia ya la preparación de otra bioserie sobre la vida del creador de “Chabelo”, quien murió en 2023.

Tráiler oficial de la serie sobre Roberto Gómez Bolaños (‘Chespirito’ y ‘El chavo del 8’)

Ritual y repetición para construir comunidades imaginadas

El éxito de la televisión mexicana no fue solo comercial; también debemos analizarla como una estructura de socialización muy efectiva. Los medios cubrieron los espacios donde las instituciones del Estado no llegaban.

Durante años, estos programas construyeron un fuerte sentido de pertenencia regional a través del uso del ritual y la repetición constante. Estos son elementos clave en la formación de “comunidades imaginadas”, concepto desarrollado originalmente por el historiador Benedict Anderson. La pantalla chica unió a personas que nunca se conocerían físicamente. Sus métodos de enseñanza social fueron distintos, pero muy complementarios entre sí.

‘Chabelo’: el aprendizaje del consumo y el orden familiar

El programa dominical por excelencia, En familia con Chabelo, fue un manual de comportamiento social. La producción educaba a la infancia en roles económicos y familiares específicos. La interacción con los llamados “cuates” (colegas) establecía una estructura de autoridad clara.

Se emitió desde 1967 hasta 2016 entre las 7 y las 10 de la mañana de los domingos por el canal 2 (Canal de las Estrellas) de Televisa y durante décadas lideró las audiencias televisivas de México. Su contenido incluía números musicales, juegos concursos y la intervención de un invitado especial.

El respeto al patriarca era el eje central de cada emisión. Según las investigaciones, estos medios actuaron como un currículo formativo paralelo. Las niñas y niños aprendían reglas que la escuela no impartía.

La famosa “catafixia”, la sección del programa de Chabelo en la que se intercambiaban premios, constituía una lección sobre la toma de decisiones. El público aprendía a negociar bajo una lógica de riesgo y recompensa, donde se fomentaba una suerte de meritocracia a partir del juego y el azar.

Algunos estudios aportan una visión crítica necesaria. La televisión preparaba a la ciudadanía para ser un sector de consumo responsable. También formaba personas disciplinadas dentro del modelo de la familia tradicional.

Este entrenamiento no era opcional para quienes encendían el televisor. Los valores de la marca y el producto se mezclaban con el afecto familiar y el consumo se convirtió así en un ritual dominical sagrado.

‘El Chavo del 8’: resiliencia y gramática de la solidaridad

Por otro lado, la creación de Roberto Gómez Bolaños tuvo un enfoque distinto. Se trataba de una comedia situacional mexicana, que permaneció ocho años en antena (1973-1980), también a través del canal 2 de Televisa. Narraba las vivencias de un grupo de personas que habitan una vecindad mexicana. Su protagonista, el Chavo (el chiquillo), cometía travesuras junto con sus amigos. Estas ocasionaban malentendidos y discusiones entre los mismos vecinos, teñidas de sentido cómico y resueltas casi siempre de forma amable.

La popularidad de El chavo del 8 corrió como un reguero de pólvora por toda Latinoamérica y otras regiones, con picos de audiencia de 350 millones de espectadores. Se realizaron traducciones a 50 idiomas y en 2011 todavía podía verse en 20 países. En España, ha sido emitida en diversas épocas por La 2, Canal Sur y Popular TV.

La serie realizó una labor de formación política desde la escasez económica. Mientras uno educaba para comprar, el otro enseñaba a sobrevivir sin nada.

El espacio de la vecindad funcionó como una radiografía de la división de clases. Esta idea es respaldada por diversos análisis sociológicos. La audiencia aprendía a normalizar la falta de recursos mediante el humor.

La principal lección impartida en este espacio era la resiliencia constante. El programa permitió una mezcla cultural donde la gente validaba su propia realidad. La risa compartida actuaba como un bálsamo ante las dificultades cotidianas.

Se generó una gramática de la solidaridad. Los personajes practicaban el perdón después de cada conflicto o golpe. Esto enseñó mecanismos de supervivencia colectiva muy valiosos para la época.

El apoyo vecinal era la única red de seguridad real existente. Las personas aprendieron que la unión del grupo permitía superar el hambre. Este mensaje caló hondo en una región marcada por la desigualdad.

Toda este relato compartido acerca de lo social y lo popular conecta con el concepto de hibridación cultural, que acuñara el escritor y antropólogo argentino Néstor García Canclini a finales de los 80. La radio, el cine y la televisión permitieron, según este autor, traducir y reinterpretar la idea de nación desde el sentimiento y la cotidianidad.

Del espacio común al aislamiento digital

El panorama actual de las plataformas digitales muestra limitaciones muy serias. Estos servicios han fallado en generar un nivel similar de unión social y ya no existe un fuego de campamento que reúna a toda la nación.

El sistema contemporáneo opera bajo una lógica de segmentación extrema. Los algoritmos nos ofrecen solo aquello que ya nos gusta o conocemos, lo que nos encierra en burbujas que limitan nuestra visión del mundo exterior. La personalización, aunque ofrece una diversidad de contenidos sin precedentes, diluye la posibilidad de una alfabetización social colectiva.

En la era de Netflix o TikTok, ya no compartimos una “vecindad” con el otro; consumimos nichos que refuerzan nuestra individualidad pero debilitan el tejido de lo común. Los expertos advierten sobre los peligros de esta fragmentación.

Antes, el diálogo en la oficina o la escuela era universal. Todos hablaban del mismo concurso o del mismo chiste del día anterior. Hoy, cada persona habita un universo narrativo distinto y solitario.

El fin de la plaza pública

La televisión de antaño no fue un simple aparato electrónico en casa. Debemos reconocerla como un agente de formación humana muy potente porque su influencia moldeó la forma en que amamos y convivimos.

Esta educación masiva funcionó bajo una paradoja muy compleja: consolidó jerarquías injustas pero ofreció consuelo a los más desfavorecidos. Fue el único pegamento social capaz de unir a una región herida.

Al perder estos referentes, el riesgo de atomización social se vuelve muy alto. El consumo digital nos separa en grupos pequeños y cerrados de opinión.

El resultado es una sociedad con acceso infinito a la información, pero con una alarmante carencia de narrativas compartidas que nos permitan, como antaño, entendernos como un cuerpo social unificado ante las crisis.

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Juan Martín Flores Almendárez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuevas series mexicanas rescatan a ‘Chabelo’ y al ‘Chavo’, pero sin el poder social de la televisión del siglo XX – https://theconversation.com/nuevas-series-mexicanas-rescatan-a-chabelo-y-al-chavo-pero-sin-el-poder-social-de-la-television-del-siglo-xx-279306

Lo que pararse a escuchar una canción puede hacer por una clase universitaria

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paloma Bravo-Fuentes, Profesora ayudante doctora del área de Didáctica de la Expresión Musical, Universidad de Málaga

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Hace unos años, probé un microrritual muy simple en mis clases de la universidad: empezar cada sesión con una breve escucha musical elegida por el propio alumnado y comentada en los cinco minutos posteriores. No es “música de fondo”, sino un momento intencional que ordena la atención, otorga voz a quien aprende y genera cohesión de grupo.

Con 255 estudiantes de primer curso de los grados en Educación Infantil y Primaria de la Universidad de Jaén pude observar mejoras en la motivación, la participación, el sentido de pertenencia al grupo y una percepción de menor estrés con un clima relajado en el aula. Los resultados de esta intervención muestran que favorece el ambiente y la concentración; además de no tener ningún coste económico, está al alcance de cualquier docente.

Una bienvenida ritualizada

Al inicio de cada clase, un estudiante distinto compartía una canción con la que se identifica por su estado de ánimo, recuerdos o identidad. Escuchábamos entre minuto y minuto y medio, y después quien la proponía explicaba por qué la había elegido.

Ese gesto, repetido semana a semana, se convirtió en nuestra “bienvenida ritualizada” que marcaba una transición clara entre asignaturas, bajaba el ruido inicial y alineaba a todo el grupo en una misma actividad breve, significativa y cercana a su contexto compartiendo entre iguales.

Impacto emocional y social

La música seleccionada por cada persona regula mejor el estado de ánimo que la impuesta por terceros; además, hay estudios relacionan la escucha musical con la reducción del estrés y la mejora del bienestar general.

En el plano social y cognitivo, compartir una canción propia humaniza, da voz y activa la atención sostenida para iniciar la clase. El resultado es un arranque de sesión más intencional y una clase que “empieza” de verdad para todo el grupo.




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Así, un acto tan breve y tan sencillo como escuchar juntos una canción mejoró la motivación, la participación, la atención durante la explicación y las actividades. Compartir una canción propia y escuchar la de otras personas también ayuda a sentirse reconocido y respetarse mutuo, especialmente útil en grupos de primero que empiezan a conocerse e interactuar.

El clima emocional de la clase mejoró sensiblemente. Estos hallazgos son coherentes con trabajos de la literatura científica que vinculan la música, las emociones y la disposición hacia el aprendizaje.

Salud mental universitaria

Los campus afrontan el doble reto de mejorar el rendimiento y cuidar el bienestar del alumnado. Intervenciones de coste cero y alta aceptabilidad como este ritual musical pueden ofrecer un punto de partida realista para docentes que buscan encender la motivación, reducir el estrés y acercarse a sus estudiantes desde el primer minuto de clase.

No es necesario que sea obligatorio (quien no quiera proponer puede abstenerse sin justificarlo), ni dedicar más de 30 segundos para explicar por qué esa canción. El tiempo de escucha ha de ser en “primer plano”, sin tareas simultáneas. Finalmente, el comentario o debate en grupo sobre qué siente el grupo con esa canción, si les gusta o no, no debe alargarse.




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Si aparecen letras controvertidas, es muy interesante tratarlas como oportunidad para el desarrollo del pensamiento crítico en el alumnado, tal como hacen estudios previos en la etapa de primaria.

En un contexto donde la presión académica y la desconexión emocional son frecuentes, dedicar tres minutos a escuchar y compartir se revela como una inversión poderosa en bienestar y motivación. No requiere recursos ni formación específica: solo la voluntad de escuchar –literal y simbólicamente– a quienes aprenden.

Entender cuándo y cuánto aplicarlos

Ahora bien, como cualquier práctica constante, su eficacia puede no ser indefinida. Es razonable pensar que estos microrrituales funcionan especialmente bien cuando son novedosos y cuando cumplen una función clara de acogida y cohesión; por ejemplo, durante las primeras semanas de clase o hasta que todo el grupo ha tenido ocasión de proponer su canción.

Más adelante, pueden perder parte de su impacto o transformarse en un hábito automático. En ese sentido, su valor no está tanto en mantenerse todo el semestre como en saber cuándo activarlos, pausarlos o variarlos según el momento del grupo.

Afinar la escucha

Esta lógica abre la puerta a otros microrrituales educativos de naturaleza similar: breves, intencionales, de bajo coste y centrados en dar voz al alumnado. Por ejemplo, comenzar la sesión con una imagen significativa comentada en un minuto, con una pregunta personal vinculada al contenido de la asignatura, con una frase elegida por el grupo o con un breve ejercicio de atención conjunta. No es necesario haberlos probado para intuir que participan de un mismo principio: marcar el inicio de la clase como un espacio distinto, cuidado y compartido.

Si la universidad aspira a formar personas y no solo profesionales, quizá el primer paso no sea añadir más contenidos, sino afinar la escucha. A veces, cambiar el clima de un aula no exige grandes reformas, sino pequeños gestos repetidos con sentido.

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Paloma Bravo-Fuentes no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que pararse a escuchar una canción puede hacer por una clase universitaria – https://theconversation.com/lo-que-pararse-a-escuchar-una-cancion-puede-hacer-por-una-clase-universitaria-269010

Dormir más el fin de semana: ¿pagamos así la deuda de sueño?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Ángeles Bonmatí Carrión, Profesora Ayudante Doctora en Departamento de Anatomía y Psicobiología Universidad de Murcia, Universidad de Murcia

Hombre dormido en el autobús. PeopleImages/Shutterstock

El despertador (reubicado, como tantos otros artilugios, en el teléfono móvil) suena implacable de lunes a viernes, generalmente antes de lo que nos gustaría. Y cada vez que claudicamos ante su llamada y nos levantamos, generalmente sin el suficiente descanso, evocamos una frase que nos alivia: “Ya dormiré el fin de semana”.

Dormir poco entre semana y darse un atracón el sábado y el domingo –o simplemente dormir lo que el ritmo entre semana no nos permite– es un hábito tan extendido que incluso tiene nombre en inglés: catch-up sleep. Algo así como ponerse al día o recuperar el sueño perdido. Más allá de constatar lo buenos que son los anglosajones poniendo nombre a ciertos hábitos, ¿refleja una realidad fisiológica? ¿Podemos recuperar el sueño durante el fin de semana?

Para responder a estas preguntas, primero debemos entender qué sucede mientras dormimos, y qué mecanismos regulan cuánto debemos dormir cada noche para que todo funcione correctamente.

Mientras dormimos: hormonas, conexiones neuronales y limpieza de residuos

Durante el sueño ocurren distintos procesos que lo convierten en algo fundamental para la vida. En primer lugar, mientras dormimos aumenta la síntesis de proteínas estructurales que reparan nuestros tejidos. Por otro lado, también se produce la secreción de hormonas y factores de crecimiento que van orientando estos procesos de reparación.

Además, al dormir nuestro sistema inmunitario se entrena. Las conexiones entre neuronas también se perfilan durante el sueño, destruyendo unas y afianzando otras, lo que da lugar a la consolidación de la memoria, borrando unos recuerdos y potenciando otros. Y también ocurre algo en el cerebro que es fundamental para la regulación del sueño: la reducción de metabolitos como la adenosina y la limpieza de residuos como la proteína beta amiloide.

Y es que uno de los procesos que regulan el sueño, el homeostático, consiste precisamente en detectar la cantidad de adenosina en el cerebro, una sustancia que se produce mientras estamos despiertos. A más adenosina, mayor propensión al sueño. Se puede decir que actúa como un reloj de arena, midiendo el número de horas que llevamos despiertos y, también, dictando cuántas debemos dormir. Y lo hace combinado con el proceso circadiano, que se centra en “programar” cuándo dormir.

Entonces, ¿cuánto debemos dormir?

Sin ser gallega (escribo desde el otro extremo de la península), en este caso me van a permitir que responda como si lo fuera: depende. Depende, por ejemplo, de la edad que tengamos. Nacemos con mucha necesidad por dormir y, al principio de la vida, lo hacemos casi todo el día, a ratitos. Conforme vamos creciendo, las necesidades disminuyen, hasta que llegamos a la edad adulta. En promedio (y recalco lo de “en promedio”), una persona adulta debería dormir entre 7 y 8 horas cada día (a ser posible durante la noche). Pero incluso en esta etapa, la respuesta a la pregunta inicial sigue siendo la misma: depende. Habrá quien necesite dormir más, y quien tenga suficiente con menos.

¿De qué va a depender? Probablemente, el origen de estas diferencias esté en la genética, que puede determinar lo que los anglosajones (recordemos que son muy buenos en esto de poner nombres) llaman short sleepers y long sleepers. Algo así como dormidores de corta y larga duración. Los primeros tendrían suficiente con alrededor de 6 horas de sueño, mientras que la fisiología de los segundos requeriría pasar más de 8 horas con Morfeo. Así, la genética puede determinar factores como la velocidad de limpieza de metabolitos como la adenosina. Si el sistema es rápido, probablemente nos demandará menos horas de sueño nocturno que si es un poco más lento.

Por lo tanto, no hay un número fijo y universal de horas que toda persona necesite dormir cada día, sino que “lo suficiente” dependerá de cada cual. Y la mejor forma de saber si estamos durmiendo lo que necesitamos es evaluando nuestro propio bienestar diario. Si tenemos un rendimiento físico y cognitivo adecuados, un buen estado de ánimo para afrontar los problemas del día a día y, en definitiva, no sentimos que, al despertar, el día ya nos viene grande, podemos tener cierta confianza en que estamos durmiendo lo suficiente.

¿Se recupera el sueño perdido?

El problema es que, a menudo, y por distintas causas, no damos a nuestra fisiología el tiempo necesario para completar el proceso de limpieza y reparación que se produce durante el sueño. Y nos levantamos sintiendo que el día, o los días que quedan de semana, son cimas que cada vez nos cuesta más alcanzar. Y entonces aparece el famoso pensamiento: “Ya dormiré en fin de semana”.

Luego, el fin de semana llega y, efectivamente, dormimos más, confiando en que así recuperaremos el sueño perdido, como si le debiéramos algo a nuestro cuerpo que estamos dispuestos a pagar el sábado y el domingo. ¿Pero conseguimos así saldar esa deuda?

Existen varias líneas de investigación sobre el catch-up sleep. Una de ellas trata de establecer sus posibles efectos sobre la salud mental. En este caso, un reciente estudio parece apuntar a cierta reducción de los síntomas diarios de depresión. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la evidencia en este aspecto limita los posibles beneficios a un máximo de 2 horas de diferencia entre días de semana y fin de semana. Por otro lado, cabría preguntarse si no disminuirían estos síntomas en igual o mayor medida durmiendo lo suficiente cada día.

Sin embargo, el sueño insuficiente se ha relacionado con otros muchos problemas de salud: alteraciones metabólicas, cardiovasculares, cognitivas, envejecimiento prematuro, e incluso con algunos tipos de cáncer. ¿Con el sueño que pretendemos recuperar durante el fin de semana conseguimos compensar el perjuicio causado en el día a día?

Nuestra fisiología, regulada en gran medida por el sistema circadiano (controlado por un “reloj” que dura aproximadamente un día), entiende de periodos de 24 horas, del día a día con sus noches. Pero no distingue días laborables de días libres, ni identifica cuándo es fin de semana. Es decir: el metabolismo responde a patrones diarios, no a promedios semanales.

Además, alternar periodos de sueño insuficiente con intentos de “recuperación” periódicos puede provocar cronodisrupción, lo que se conoce como jet lag social. Así que, con lo que sabemos hasta ahora, podemos afirmar que no es posible compensar el daño acumulado en la salud metabólica durmiendo más el fin de semana: la falta de sueño diaria no se corrige con descansos ocasionales.

Mantener una rutina diaria que nos permita dormir lo suficiente es una necesidad fisiológica. Y debemos evitar caer en la tentación del “ya dormiré en fin de semana” o, en su versión más tétrica, el “ya dormiré cuando me muera”.

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María Ángeles Bonmatí Carrión recibe fondos en la actualidad de Fundación Séneca, Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria y la Sociedad Española del Sueño. La publicación es parte de la actuación 22653/PI/24, financiada por FSRM/10.13039/100007801.

ref. Dormir más el fin de semana: ¿pagamos así la deuda de sueño? – https://theconversation.com/dormir-mas-el-fin-de-semana-pagamos-asi-la-deuda-de-sueno-273472

Descansar, disfrutar y compartir: tres reglas de oro para la salud neuronal y la prevención de enfermedades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rodrigo Ramos-Zúñiga, Neurocientífico, Universidad de Guadalajara

Astrid Gast/Shutterstock

“Grandes médicos son el sol, el aire, el silencio y el arte”.

Santiago Ramón y Cajal.

Es de noche en el bosque neuronal, la glándula pineal ha entendido muy bien el mensaje de la oscuridad que se ha captado por la ventana de la retina y ha enviado como emisario a la melatonina para que el sistema de encendido y apagado temporal del estado de consciencia y del ciclo circadiano del sueño se active.

En unos minutos más, el cerebro modificará su patrón electrofisiológico, dejando la actividad del estado despierto. Este se caracteriza por un patrón de ondas eléctricas Beta, que predominan en el lóbulo frontal. Dará paso entonces al sueño de ondas lentas, de predominio posterior. Por periodos específicos, se sorprenderá con los ensueños más sofisticados y propios de un best seller o de una película premiada por la academia. Una obra que puede tener entre sus principales protagonistas al propio portador de ese cerebro.

Este sueño paradójico, denominado así por tratarse de un sueño profundo con una importante actividad cerebral, alcanza sus etapas más profundas y sus periodos de mayor actividad neuronal durante la madrugada. En esas fases, el cerebro se resetea. Elige la información trascendente para conservarla en la memoria, y se deshace de la información irrelevante para enviarla al olvido, como si fuera una carpeta de spam.

“Mariposas del alma”

Por si fuera poco, en esta etapa, las “mariposas del alma” limpian sus alas. La metáfora es de Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel en 1906, quien describió a esas neuronas “aladas” como las células responsables de la identidad humana.

Las “mariposas del alma” necesitan recuperarse de su pulular por diferentes redes, circuitos y trayectos. Y es en esta etapa de descanso cuando diferentes mecanismos celulares y moleculares recogen la basura de los traspatios neuronales. Se evita así que las sustancias de desecho atrapen las conexiones, como si fuesen telarañas que habitan en ciertos rincones del cerebro.

También se consigue que no se depositen compuestos inflamatorios, tóxicos, o de proteínas deformes. Es el caso de la proteína tau o de la beta-amiloide, que aparecen cuando existe alzhéimer e interfieren, al acumularse, con la función cognitiva y emocional.

El sistema glinfático, recientemente descubierto, es en parte responsable de las tareas de lavado de las neuronas durante el periodo de sueño. Un sistema de “riego hidráulico”, que utiliza el mismo líquido del cerebro para mantenerlo funcional.

Así pues, descansar y dormir juegan un papel fundamental en el cerebro saludable. No solo porque permiten la recuperación de la sensibilidad y la reactividad de los sistemas neuronales, sino porque en este periodo fisiológico concurren una serie de eventos que resultan fundamentales para la salud mental y general de las personas.

Durante este espacio temporal, el cerebro recupera sus umbrales de funcionamiento óptimo. ¿Cómo lo consigue? Pues consolida la memoria, reorganiza la actividad eléctrica cerebral y permite que la fase de sueño paradójico, también conocida como de movimientos oculares rápidos (REM, por sus siglas en inglés), genere un descanso reparador, que resulta indispensable para el control emocional.

Mientras dormimos se afinan también los sistemas neurohormonales y se promueve la estabilidad del sistema inmune. También tienen lugar los procesos de saneamiento y limpieza de las proteínas anormales antes referidas.

El descanso y la vida

La vida cotidiana involucra múltiples funciones asociadas a nuestro reloj biológico. Por ello, el descanso se vincula con la salud mental de forma relevante.

Por ejemplo, uno de los síntomas más tempranos de depresión es el insomnio, a veces en forma de sueño fragmentado. Las alteraciones emocionales en el adulto mayor pueden ser la antesala de muchos procesos degenerativos que aparecerán con toda su expresión clínica en etapas posteriores.

El esparcimiento y el ocio saludable son fundamentales para el equilibrio emocional y para mantener la capacidad intelectual. Sus beneficios inciden también en aquellos procesos cognitivos que construyen la identidad de las personas: consciencia, orientación, memoria, lenguaje, capacidad de abstracción, capacidad analítica, capacidad de predicción y funciones ejecutivas, entre otras.

Adicionalmente, se puede asociar al disfrute y a la activación de las vías cerebrales del placer y la recompensa, lo que le agrega el componente lúdico a los periodos de descanso más allá de la salud mental y salud física. Es decir, descansar también resulta de interés por la posibilidad hedónica.

El verdadero valor del esparcimiento y de la pausa, en contraste con el ritmo acelerado de la vida actual y la presencia de inercias cotidianas estresantes, es que permite una recuperación funcional en el individuo, extensiva a su comunidad gracias a la socialización y a la empatía. Una cualidad que nos otorga estabilidad y mayor capacidad para resolver conflictos.

El descanso constituye una oportunidad para conectarse con modalidades sensoriales diversas. Estas contribuyen a mantener la paz y la tranquilidad sin sobresaltos. Nuevos olores, paisajes naturales, música, el sonido de las olas, el concierto de la naturaleza, el silencio y lecturas diferentes a nuestros hábitos de búsqueda ordinaria.

Solitud necesaria

También es necesario procurar los espacios introspectivos de solitud. Equivale a delimitar la conexión excesiva, la hiperconectividad y la invasión digital en nuestro entorno

Un enfoque que permite concentrarnos en lo más relevante de la comunicación interpersonal y acrecentar la capacidad de socializar con personas importantes de nuestra esfera afectiva. Atajamos así interferencias de otras redes, como internet o la Inteligencia Artificial.

Existen momentos en que también es necesario dejar fluir los pensamientos, y renunciar a categorizar todo el cúmulo de información que nos rodea. El reciclaje de la metacognición, entendida como la capacidad de pensar o discernir sobre nuestros propios pensamientos, puede derivar en un sobrepensar. Esto desemboca en un hiperpensamiento obsesivo, que obstaculiza el verdadero descanso.

La pausa representa, literalmente, una desconexión selectiva y a la vez una prescripción terapéutica. Al cambiar nuestros ritmos de habituación, podemos aprender a modificar nuestras inercias repetitivas y estresantes, que se identifican con entornos poco saludables.

Resiliencia neuronal y cómo conseguirla

El primer concepto de resiliencia fue postulado por la teoría evolucionista de Darwin. Según esta, la especie que sobrevive es la que tiene mayor capacidad de adaptarse.

Posteriormente, se identificó como una estrategia de recuperación del comportamiento tras situaciones o experiencias críticas. Actualmente se aplica también al escenario fisiológico, cuando las células del sistema nervioso pueden recuperarse después de haber sufrido una lesión. Recientes descubrimientos plantean la novedosa posibilidad de que los tratamientos para los trastornos de estrés humano puedan basarse en inducir mecanismos de resiliencia neuronal.

Desde una perspectiva integral, la resilencia significa un proceso de aprendizaje constante sustentado en experiencias previas y en la forma en que las abordamos. A través de ella diseñamos una ruta de hábitos creativos y proactivos vinculados con la recuperación funcional. Concurre tanto en los microespacios biológicos como en los teatros de la vida personal y social. Hoy por hoy, representa la habilidad adaptativa como estrategia para sobrevivir y también para convivir.

Equilibrio emocional y cognitivo

Gracias al proceso reparador del descanso, podemos aspirar a mantener una mente saludable. Si preservamos la capacidad de conectarlo con otras estrategias, como la dieta, el ejercicio, la convivencia, la socialización, la conversación y la introspección reflexiva, hallaremos la ruta idónea para que la emoción y la cognición sean propositivas. De este modo, constituirán un hábito sistemático y diseñaremos nuestra propia medicina preventiva personalizada.

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Rodrigo Ramos-Zúñiga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Descansar, disfrutar y compartir: tres reglas de oro para la salud neuronal y la prevención de enfermedades – https://theconversation.com/descansar-disfrutar-y-compartir-tres-reglas-de-oro-para-la-salud-neuronal-y-la-prevencion-de-enfermedades-279029

Ingeniería financiera en el barril de petróleo: la cadena de valor del mercado de hidrocarburos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Enrique Parra Iglesias, Profesor Titular de Universidad., Universidad de Alcalá

Juan_Gomez/Shutterstock

Cada vez que repostamos gasolina o subimos a un avión, detrás del precio que pagamos hay algo más que oferta y demanda: una compleja ingeniería financiera diseñada para domesticar la volatilidad del petróleo.

A menudo, el debate público se centra en la geopolítica de la OPEP o en el precio del barril de Brent, pero detrás de esas cifras se esconde una gigantesca maquinaria de ingeniería de riesgos. Para que el combustible llegue al depósito de un camión o al ala de un avión, el producto ha pasado por una serie de manos que no solo han transformado la materia química, sino que han “troceado” y repartido el riesgo de precio mediante contratos de futuros, swaps y opciones.

Entender la economía del petróleo exige mirar más allá de la oferta y la demanda: requiere comprender cómo cada actor –productor, refinador y consumidor industrial– protege su margen de supervivencia en un entorno de volatilidad extrema.

El productor: asegurar la rentabilidad en un mundo incierto

En el proceso de exploración y producción (upstream), la economía se rige por la intensidad de capital. Desarrollar un campo petrolífero requiere inversiones de miles de millones de euros antes de ver el primer barril. Históricamente, un proyecto debía presentar una tasa interna de retorno o TIR (un indicador financiero de rentabilidad) robusta, generalmente superior al 15 % o 20 %, para compensar el riesgo geológico y la incertidumbre política.

Sin embargo, la transición energética ha cambiado las reglas del juego. Ante la presión de los criterios ESG y la posibilidad de un “pico de demanda” en la próxima década, los inversores exigen ahora una TIR de ciclo corto. Es decir, ya no basta con que un proyecto sea rentable en 20 años: debe recuperar la inversión en un horizonte mucho más breve.

Esto obliga a los productores a ser agresivos en sus ventas anticipadas. Mediante contratos a largo plazo, aseguran un precio mínimo (precio suelo) que garantiza el repago de la inversión inicial y se blindan contra la posibilidad de que futuras regulaciones de carbono hundan la demanda. Recordemos que una vez que empieza la producción de un campo petrolero, la mayor parte de la inversión ya está hecha y el petróleo fluirá, independientemente del precio del barril.

La refinería: proteger los márgenes

La refinería es el corazón industrial del sistema pero, financieramente, es un negocio de márgenes estrechos. Su rentabilidad no depende del precio absoluto del petróleo, sino del crack spread, es decir, del margen entre lo que cuesta el crudo y lo que se obtiene al vender gasolina, gasóleo o queroseno.

El gran riesgo es el desfase temporal. Hoy, una refinería compra pero tardará semanas en procesarlo y venderlo. Si en ese tiempo el precio de los productos finales cae, la refinería incurre en pérdidas masivas. Para anular o reducir ese riesgo, recurre a las coberturas (hedging) en el mercado de futuros: vende el producto final el mismo día que se fija el precio de compra de la materia prima.

La mecánica de la cobertura

Imaginemos una refinería que procesa gasóleo:

  • Día 1 (compra de materia prima): la refinería compra un cargamento de crudo a $80/barril. En ese momento, el gasóleo para entrega en un mes cotiza en el mercado de futuros a $100/barril.

  • Día 30 (venta física): el mercado ha caído. El precio Platts del gasóleo físico es ahora de solo $85/barril.

El margen operativo esperado el día 1 era de 20 dólares. Para proteger ese margen, la refinería vende en ese momento futuros de gasóleo a 100 dólares. El día 30, con el producto más barato de lo esperado, la refinería venderá su gasóleo a 85 en el mercado físico. Como el crudo le costó 80, su beneficio real es de solo 5 dólares por barril. Pero como en el mercado financiero tenía una venta de futuros a 100 dólares, y el precio ha bajado a 85, recompra esos contratos y gana 15 dólares por barril.

La refinería obtiene así exactamente el margen que planeó y permanece inmune a las oscilaciones del mercado internacional.

El precio del día: la importancia de Platts

Un concepto crítico es cómo se determina el valor del producto cada día. La mayoría de los contratos físicos se rigen por las cotizaciones de agencias como Platts. Estas agencias establecen el precio spot basándose en transacciones reales en ventanas de tiempo muy cortas.

Las refinerías sincronizan sus coberturas con estas ventanas. Venden sus cargamentos de gasóleo o queroseno en los días exactos en que los contratos físicos fijan precio (las fechas de fijación o pricing dates). No el día de entrega, sino el día en que se fija el precio (normalmente, en torno a los días en que los barcos se cargan con el producto). De este modo, eliminan cualquier exposición al azar: el mismo día que se determina cuánto cobrarán por su producto en el mundo real cierran su posición de cobertura en el mundo financiero.

El comercializador: el eslabón del traslado inmediato

Bajando por la cadena llegamos al comercializador (estaciones de servicio o distribuidores). Aquí la dinámica es mucho más inmediata. El comercializador compra el producto a la refinería basándose en el precio spot (el del día) o en una media mensual.

Debido a que sus márgenes son pequeños y su capacidad de cobertura financiera y de almacenamiento son mucho menores que los de la de una refinería, el comercializador traslada la cotización (el Platts) de forma inmediata al surtidor. Si el precio del gasóleo sube hoy en los mercados internacionales el coste de reposición del comercializador subirá mañana. De ahí que el precio final se ajuste inmediatamente para evitar la descapitalización de la empresa.

Las aerolíneas: el queroseno como variable estratégica

Otro caso destacado es el de las aerolíneas, que son los consumidores de queroseno de aviación (jet Fuel) y operan bajo una presión única: venden billetes hoy para vuelos que muchas veces tardarán meses en producirse. Para el sector aéreo, el combustible puede suponer hasta el 30 % de sus costes operativos.

Normalmente, para gestionar este riesgo las compañías se cubren con los precios futuros del queroseno. El proceso suele ser doble:

  1. Tenders: realizan licitaciones de largo plazo para acordar con un proveedor el suministro del combustible a un diferencial fijo sobre el precio spot asumiendo el riesgo de precio.

  2. Hedging: utilizan instrumentos financieros (swaps, collars) para fijar el coste del combustible en el momento en que lanzan sus campañas de precios de billetes. Al asegurar el coste del queroseno, transforman una variable volátil en un coste fijo, permitiendo que el negocio aéreo sea predecible a pesar de las turbulencias energéticas.

Derivados avanzados: swaps y collars

Para elevar su nivel de eficiencia, las empresas se valen de productos financieros que permiten una gestión del flujo de caja más limpia:

  • Commodity swaps: es un contrato donde, por ejemplo, una aerolínea y un banco intercambian un precio variable (el Platts diario del queroseno) por un precio fijo durante un periodo. Esto permite a la empresa saber con exactitud cuánto pagará por su combustible durante todo un año, independientemente de las crisis geopolíticas.

  • Collars: en esta operación se establece un rango de precios: por ejemplo, se asegura no pagar nunca más de 110 dólares por el queroseno, pero a cambio se acepta no pagar menos de 85, incluso si el mercado cae por debajo de esa cifra. Esto permite presupuestar con una certeza absoluta dentro de una banda de precios aceptable.

La paradoja de la transición energética

La transición hacia energías limpias introduce una nueva capa de complejidad. La reducción de la inversión en nuevas refinerías tradicionales puede generar periodos de escasez de capacidad, lo que dispara los márgenes de refino (crack spreads) de las plantas existentes.

Además, la aparición del combustible sostenible de aviación (SAF, sustainable aviation fuel) obliga a las aerolíneas a gestionar un nuevo tipo de riesgo: el diferencial de precio entre el queroseno fósil y el biocarburante.

El mercado de derivados para los SAF aún es inmaduro, lo que obligará a los departamentos financieros de las aerolíneas a realizar ingenierías mixtas para promediar sus costes de descarbonización sin perder competitividad.

La búsqueda de certidumbres

En conjunto, la economía del petróleo no es tanto un mercado donde se apuesta por el precio como un mecanismo diseñado para neutralizarlo. Cada actor busca eliminar la incertidumbre de su cuenta de resultados: el productor asegura su rentabilidad, la refinería protege su margen y las aerolíneas estabilizan sus costes. Los mercados financieros actúan como el sistema que permite redistribuir ese riesgo sin que la cadena se rompa.

Paradójicamente, lo que percibimos como volatilidad en el precio del combustible es, en realidad, el resultado de un sistema que trabaja constantemente para contenerla.

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Enrique Parra Iglesias no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ingeniería financiera en el barril de petróleo: la cadena de valor del mercado de hidrocarburos – https://theconversation.com/ingenieria-financiera-en-el-barril-de-petroleo-la-cadena-de-valor-del-mercado-de-hidrocarburos-279124

¿Colonias humanas en la Luna? Qué dice el derecho internacional sobre instalarse a vivir en el satélite

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Christian Domínguez Expósito, Profesor Ayudante Doctor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Universidad de Alicante

La NASA acaba de cambiar de planes. En el marco del evento “Ignition”, celebrado en Washington D. C., se anunció que el ambicioso “Gateway” –la estación espacial en órbita lunar que pretendía actuar como punto intermedio– queda suspendido temporalmente.

La prioridad es establecer una colonia permanente en la superficie de la Luna, cuya construcción debería comenzar antes de que acabe esta década, con una ocupación semipermanente prevista para 2032.

No están solos en esta carrera y lo saben. China y Rusia avanzan en paralelo con la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS), una iniciativa conjunta que contempla una instalación científica inicial cerca del polo sur lunar hacia 2035 y la construcción de una instalación más grande y mejor equipada para 2050.

Estos planes no solo se enfrentan a obvias dificultades técnicas, sino también jurídicas. Toda actividad realizada en el espacio ultraterrestre se encuentra sujeta al derecho internacional espacial, articulada fundamentalmente en torno a cinco tratados internacionales, que juntos forman el llamado Corpus Iuris Spatialis.

La “Constitución” del Espacio

En concreto, la piedra angular de toda actividad espacial es el Tratado del Espacio de 1967 (OST).

Este tratado internacional reconoce la libertad de explorar y utilizar el espacio ultraterrestre y sus cuerpos celestes (Art. I) –incluyendo la construcción de estaciones e instalaciones en la Luna y otros cuerpos celestes (Art. XII)–. Hasta ahí, el establecimiento de una colonia humana en la Luna sería perfectamente legal.

Pero ese mismo tratado contiene una prohibición tajante: ningún Estado puede apropiarse del espacio ultraterrestre y sus cuerpos celestes mediante soberanía, uso, ocupación o de ninguna otra manera (Art. II).

¿En qué momento el “uso” legítimo del suelo lunar por una colonia se convierte en una “ocupación” que viola el tratado? Una capa de complejidad adicional se añade cuando dichas colonias adquieren un carácter permanente, como el pretendido, pues en la práctica acabaría generando una forma de propiedad o soberanía encubierta sobre el suelo lunar.

Recursos para una colonia autónoma

Para que una colonia sea sostenible, sus habitantes no pueden depender indefinidamente de suministros enviados desde la Tierra. La solución pasa por usar los recursos que ya se encuentran allí.

El agua es el recurso más codiciado: se ha detectado en forma de hielo en las regiones polares de la Luna. Pero también está el polvo lunar –el regolito–, que puede servir para fabricar infraestructuras in situ mediante impresoras 3D. Estos recursos son limitados, de manera que el primero en acceder a ellos tendrá una ventaja estratégica considerable.

Aquí el derecho internacional vuelve a quedarse corto. El Tratado del Espacio de 1967 no dice nada sobre si extraer recursos de un cuerpo celeste constituye o no una forma de apropiación prohibida. El único instrumento que abordó el tema de forma explícita, el Acuerdo de la Luna de 1979, declaró que los recursos lunares son “patrimonio común de la humanidad” y exigió un régimen internacional común para su explotación (Art. 11). El problema es que ese tratado solo cuenta con 17 Estados Parte, entre los que no figura ninguna gran potencia espacial. En la práctica es papel mojado, al menos hasta el momento.

El resultado es una división en la comunidad internacional. EE. UU. y sus socios optan por una postura más liberal, donde la extracción y posterior utilización de los recursos espaciales constituye una parte legítima de la libertad de exploración y utilización. China y Rusia sostienen posturas más comunitarias.

El debate se libra hoy en el principal foro de Naciones Unidas sobre derecho espacial, la COPUOS, que en 2025 elaboró un primer anteproyecto de principios sobre recursos espaciales, todavía sin un consenso claro.

Un marco del siglo XX para el siglo XXI

La ocupación del suelo lunar y la explotación de los recursos no son los únicos desafíos que plantea la instalación permanente de seres humanos en nuestro satélite natural. Cuestiones como la jurisdicción sobre las personas que vivan en esas bases y las normas aplicables en caso de conflicto son igualmente urgentes.

El actual marco jurídico internacional fue concebido en un escenario completamente distinto al actual. La cuestión es si podrá adaptarse a los nuevos desafíos a tiempo.

Los plazos son ya concretos y las grandes potencias espaciales avanzan en paralelo y sin una coordinación clara.

Ante la ausencia de un marco de gobernanza definido, los conflictos no tardarán en aparecer. Queda por ver si la comunidad internacional estará a la altura de una de las empresas más complejas y trascendentes que jamás haya afrontado.

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Christian Domínguez Expósito recibe fondos de Universidad de Alicante.

ref. ¿Colonias humanas en la Luna? Qué dice el derecho internacional sobre instalarse a vivir en el satélite – https://theconversation.com/colonias-humanas-en-la-luna-que-dice-el-derecho-internacional-sobre-instalarse-a-vivir-en-el-satelite-279580

Ser madre y autista: cuando el momento del diagnóstico y la maternidad se entrelazan

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Irene Garcia Molina, Professora universitària i investigadora en autisme, Universitat Jaume I

La maternidad es un fenómeno universal: si bien no todo el mundo es madre, todos nacemos de una. Esta, además, puede ser autista.

“Cuando pensamos en autismo, ¿qué es lo primero que nos viene a la mente?”. Esta es la pregunta con la que inicio mis clases en la universidad, la cual introduce en materia a futuros profesionales de la educación y la psicopedagogía. La mayoría de respuestas abarcan desde un vecino autista “que no habla” hasta personajes de películas o series como Sheldon Cooper, The Good Doctor o Atípico. Primera señal de alarma: todos chicos u hombres. ¿Y las niñas, mujeres y personas de género diverso, dónde están?

El autismo en niñas se diagnostica más tarde

Actualmente, las niñas autistas reciben el diagnóstico mucho más tarde que nos niños. La ratio estimada suele ser de una niña diagnosticada por cada cuatro niños. También en España, según la Confederación de Autismo de España.

No obstante, estudios recientes, como el de Caroline Fyfe –con más de 2,7 millones de niños y niñas nacidos entre 1985 y 2020–, ponen de manifiesto a través de un modelo de proyección que la ratio alcanzaría la paridad a los 20 años. Es decir, la mayoría de niñas autistas pasan desapercibidas hasta la edad adulta.




Leer más:
¿Qué es el ‘masking’ en el autismo?


Entre las razones del infradiagnóstico están protocolos obsoletos, falta de formación en autismo y perspectiva de género por parte de los profesionales, herramientas basadas y diseñadas para niños y hombres autistas, así como un sesgo de género en la sociedad.

Este retraso en el diagnóstico no se queda en simples porcentajes. Implica años de incomprensión, esfuerzos para camuflar, dificultades escolares sin apoyo y un impacto profundo en la identidad y el bienestar psicológico.

El hijo como espejo: descubrirse autista

La experiencia de las madres de hijos autistas y cómo esa situación afecta a la dinámica familiar, sus relaciones y su salud mental se ha investigado a fondo. Sin embargo, se sabe poco sobre las experiencias y necesidades de las madres autistas, a pesar de que es un tema de especial interés para la comunidad autista.

Hasta hace poco, ningún estudio había considerado sus vivencias en el contexto español. A nivel general, había una relación que aún nadie había señalado explícitamente: muchas veces, el momento del diagnóstico y el de convertirse en madres coincidían. Y no de forma casual.

Una investigación en primera persona

Corría el año 2021, y yo tenía entre manos dos grandes proyectos que verían la luz meses después: estaba embarazada y buscando respuestas al porqué del diagnóstico tardío en España. Literalmente, estaba dando forma a mi criatura y a muchos de los proyectos que vendrían después.

Las primeras entrevistas no se hicieron esperar –yo aún en estado de buena esperanza–. Una respuesta era constante: muchas de las mujeres autistas que también eran madres se habían diagnosticado a partir de su hijo. El término “hijo”, y no “hija”, se utiliza aquí deliberadamente: ni rastro de las niñas.

Encontramos diferentes escenarios. En algunos casos, la madre se reconocía en muchas de las características de su hijo (ya con diagnóstico de autismo) e iniciaba ella sola el proceso. En otros, la maternidad había intensificado su sensorialidad.

Este punto daría para varios artículos aparte: si la sensorialidad se modifica durante la maternidad, imaginemos qué puede ocurrir en personas que ya de por sí procesan la información sensorial de forma diferente a la considerada neurotípica.

En otros casos, el profesional que había diagnosticado al niño proponía a la madre acudir a consulta y hacerle algunas preguntas, ya que “había notado algo”.

Así, ya con mi hijo durmiendo apoyado en mi brazo, escribí el artículo Until I Had My Son, I Did Not Realise That These Characteristics Could Be Due to Autism: Motherhood and Family Experiences of Spanish Autistic Mothers con una sola mano, aprovechando sus siestas.

Diagnóstico de las hijas autistas

Años más tarde, decidimos hacer las entrevistas más accesibles y cercanas, añadiendo la opción de realizarlas cara a cara. Para ello, nos centramos en nuestro territorio, la Comunidad Valenciana. En tan solo tres años apareció el primer cambio: muchas madres autistas empezaban a tener información gracias a la divulgación de científicas –la mayoría también autistas– y vivencias personales.

Se habían convertido en expertas en autismo y perspectiva de género y, lo más interesante: estaban detectando a sus hijas, iniciando el proceso diagnóstico a edades tempranas y logrando el diagnóstico en Educación Infantil. Es decir, sus hijas podían acceder a las medidas y apoyos pertinentes en la escuela, con la consiguiente concienciación y visibilización impulsada por sus madres.

Tal y como remarcó una madre entrevistada en una frase para enmarcar:

Es una exposición que hago para que mi hija no tenga que hacer el esfuerzo que estoy haciendo yo. Lo hago por ella. Prefiero que me miren a mí primero, que esta generación me juzgue, que sea yo quien reciba el golpe; para que cuando mi hija crezca, la sociedad ya lo haya superado.

Ciencia participativa

Actualmente, nuestra investigación continua, se ha especializado y ha traspasado fronteras (con la adhesión a MARG).

Pero las viejas y buenas costumbres no cambian: las madres autistas siguen decidiendo qué se investiga, y nosotras escuchamos sus necesidades para traducir los resultados en documentos, adaptaciones, guías, formación y protocolos médicos que puedan marcar un antes y un después en su maternidad, desde el embarazo hasta la crianza.

The Conversation

Irene García Molina recibió fondos en 2021 a través del Premio Compromiso Social UJI – Banco Santander para ayudarle a iniciar la investigación sobre maternidad autista.

ref. Ser madre y autista: cuando el momento del diagnóstico y la maternidad se entrelazan – https://theconversation.com/ser-madre-y-autista-cuando-el-momento-del-diagnostico-y-la-maternidad-se-entrelazan-279780