Interactuar con tecnologías digitales de forma moderada puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vanesa Perez Cabrera, Profesora de Facultad de Ciencias de la Salud, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

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Durante años las nuevas tecnologías, desde móviles a redes sociales, han sido señaladas como una posible amenaza para el cerebro. El miedo está ahí: ¿están las pantallas arruinando nuestra mente? Algunos expertos ya hablan de demencia digital.

La hipótesis parte de una preocupación: ¿qué ocurre cuando dejamos de esforzarnos mentalmente? Hoy delegamos cada vez más tareas en nuestros dispositivos móviles. Ya no memorizamos números de teléfono, apenas nos orientamos sin GPS y muchas dudas se resuelven con un clic. Según esta idea, al ceder estas funciones a la tecnología podríamos estar desentrenando el cerebro.

En las personas mayores este supuesto proceso podría favorecer el deterioro cognitivo a través de tres vías principales. La primera sería el sedentarismo mental, cuando el tiempo pasivo frente a la pantalla sustituye actividades que exigen mayor esfuerzo intelectual.

En segundo lugar, al transferir tareas como recordar información, planificar u orientarnos tiene lugar una delegación cognitiva. Que reduce el uso de funciones como la memoria y la planificación.

La tercera es la fragmentación de la atención, que viene provocada por la exposición constante a notificaciones, interrupciones y distracciones digitales. Y puede dificultar una concentración profunda y sostenida.

No todo son malas noticias en el panorama digital. Frente a esto, surge un nuevo concepto: la “reserva tecnológica”.

De la demencia digital a la reserva tecnológica

Interactuar con tecnologías digitales puede actuar como un factor protector. Al igual que ocurre con actividades como la lectura o el aprendizaje de idiomas, el uso de la tecnología podría favorecer un mejor rendimiento cognitivo del esperado para la edad o el estado de salud. Es lo que se conoce como reserva tecnológica, y contribuiría a mantener el cerebro activo y funcional durante más tiempo.

El planteamiento se alinea con el concepto de reserva cognitiva. Según este, determinadas experiencias como la educación, el aprendizaje continuo y la participación en actividades mentalmente estimulantes ayudan al cerebro a resistir mejor el envejecimiento y el daño cerebral. En la práctica, es como si estuviéramos acumulando un capital neuronal. Cuanto más activa mantenemos nuestra mente, más robusta es nuestra arquitectura cerebral.

Lo que dice la evidencia científica

Un metaanálisis que analizó los resultados de numerosos estudios sobre el uso de tecnologías digitales y la cognición encontró un dato llamativo: las personas que interactúan con tecnologías digitales presentan un menor riesgo de deterioro cognitivo.

De hecho, esta relación fue comparable, y en algunos casos incluso superior, a la de factores protectores bien conocidos. Entre ellos se encuentra mantener la presión arterial controlada, realizar actividad física con regularidad, tener un mayor nivel educativo o participar en actividades de ocio intelectualmente estimulantes.

Estos resultados, obtenidos a partir de 411 430 adultos de más de 50 años, son especialmente relevantes para los llamados “pioneros digitales”. Es decir, las generaciones que han vivido la transición hacia el mundo digital y han incorporado estas tecnologías en su vida diaria, y que ya han alcanzado las edades a las que empiezan a aparecer las demencias.

Tres vías por las que la tecnología podría proteger el cerebro

La investigación sugiere al menos tres mecanismos principales que podrían explicar esta asociación positiva.

1. Estimulación cognitiva más compleja

Las tecnologías digitales ofrecen entornos mentalmente dinámicos y cambiantes. Por ejemplo, resolver un crucigrama en papel y hacerlo en una aplicación digital implican procesos mentales similares.

Sin embargo, el entorno digital añade nuevos desafíos. Por ejemplo, aprender a usar interfaces que cambian constantemente, gestionar múltiples fuentes de información, resolver problemas técnicos o filtrar distracciones. Todo ello puede suponer un entrenamiento adicional para el cerebro.

2. Mayor conexión social

El aislamiento social es uno de los factores de riesgo más importantes para el deterioro cognitivo en adultos mayores. Las tecnologías digitales, desde videollamadas hasta redes sociales, facilitan el contacto con familiares, amigos y comunidades, especialmente cuando las interacciones presenciales son limitadas.

Esta conexión social no solo mejora el bienestar emocional, sino que también se asocia con un mejor funcionamiento cognitivo.

3. Estrategias de compensación

La tecnología también puede actuar como una herramienta de apoyo. Recordatorios digitales, agendas electrónicas y sistemas de navegación ayudan a compensar pequeños fallos de memoria, permitiendo a las personas mantener su independencia y funcionalidad durante más tiempo.

Este andamiaje digital no reemplaza las capacidades cognitivas, sino que puede ayudar a preservarlas.

A pesar de los resultados prometedores, la tecnología no es una solución mágica. El mismo estudio advierte que no existe una respuesta simple a si la tecnología es siempre beneficiosa o perjudicial para el cerebro envejecido.

El uso moderado puede promover la estimulación cognitiva y la conexión social. Sin embargo, el uso excesivo o pasivo, como el consumo prolongado de contenidos sin interacción, podría tener efectos negativos.

Además, la tecnología también introduce nuevos riesgos, como la exposición a desinformación, el aumento del aislamiento presencial y la vulnerabilidad a fraudes digitales, especialmente en adultos mayores.

Una nueva perspectiva sobre el envejecimiento digital

Lejos de ser una amenaza inevitable, la tecnología podría convertirse en una aliada del envejecimiento cognitivo saludable, siempre en dosis moderada. Los pioneros digitales podrían estar beneficiándose de una forma moderna de estimulación cognitiva.

La clave, como en muchos aspectos de la salud, parece estar en el equilibrio: utilizar la tecnología de forma activa, significativa y moderada.

Más que preguntarnos si la tecnología está dañando nuestro cerebro, quizás debamos preguntarnos cómo usarla para mantenerlo activo durante más tiempo.

The Conversation

Vanesa Perez Cabrera no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Interactuar con tecnologías digitales de forma moderada puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo – https://theconversation.com/interactuar-con-tecnologias-digitales-de-forma-moderada-puede-reducir-el-riesgo-de-deterioro-cognitivo-280293