El aprendizaje servicio en la universidad funciona: ¿cómo lo ponemos en marcha?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Javier Ortega Aragón, Profesor de Organización de Empresas, Universidad de Cádiz

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Cada curso, miles de trabajos universitarios siguen un recorrido parecido: se plantean en clase, se entregan, se corrigen y, una vez calificados, rara vez vuelven a utilizarse. Pero ¿qué ocurre cuando los conocimientos de una asignatura se aplican a un problema que una organización necesita resolver de verdad?

Esa es la lógica del “aprendizaje-servicio”, una metodología que combina el aprendizaje académico con un servicio útil para la comunidad. No se trata simplemente de hacer voluntariado desde la universidad: la actividad debe estar vinculada a los contenidos de la asignatura, responder a una necesidad real y acompañarse de reflexión para que el alumnado conecte lo que hace con lo que aprende.

El servicio también puede ser digital

El aprendizaje-servicio no tiene por qué desarrollarse siempre de forma presencial. Su modalidad electrónica, conocida como aprendizaje-servicio electrónico o e-service-learning, utiliza tecnologías digitales para hacer posible la comunicación, la colaboración y la prestación del servicio entre estudiantes y organizaciones.

Eso permite superar algunas barreras de tiempo y distancia. Una entidad no necesita estar físicamente junto al campus para colaborar con una asignatura, y parte del trabajo puede organizarse mediante correo electrónico, videoconferencias y otras herramientas digitales.

Pero convertir una experiencia en digital no consiste simplemente en trasladarla a internet. El diseño pedagógico sigue siendo decisivo. Debe existir una necesidad auténtica, objetivos académicos claros, interacción con la organización social y reflexión sobre la experiencia. La tecnología es el medio que facilita esa relación, no el objetivo de la actividad.




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¿Cómo sabemos si funciona?

En una investigación reciente analizamos una experiencia de este tipo en una asignatura del Grado en Ingeniería Informática de la Universidad de Cádiz.

Doce estudiantes participaron voluntariamente en un proyecto de aprendizaje-servicio electrónico con organizaciones sociales locales. Durante unas 25 horas de trabajo, analizaron distintos aspectos de su presencia digital y elaboraron diagnósticos y propuestas de mejora. La experiencia culminó con informes técnicos y una presentación final en el aula para compartir y reflexionar sobre los resultados.




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Los problemas eran concretos. En las ONG participantes había páginas con dificultades de navegación, enlaces rotos, problemas de seguridad, información de contacto desactualizada o información poco clara. En otros casos se estudió el posicionamiento en buscadores, la actividad en redes sociales, la usabilidad y la accesibilidad. Los estudiantes no trabajaban, por tanto, sobre un caso ficticio preparado únicamente para la evaluación: sus propuestas tenían destinatarios y necesidades reales.

Otros doce estudiantes de la misma asignatura realizaron una actividad académica convencional, centrada en analizar los sistemas de información de una empresa. Ambas actividades tuvieron las mismas horas de trabajo y se evaluaron con criterios equivalentes.

¿Qué ocurrió con el aprendizaje y el rendimiento?

Los resultados ofrecen indicios interesantes, aunque deben interpretarse con prudencia. Tras la experiencia, los estudiantes que participaron en el aprendizaje-servicio electrónico mostraron percepciones más favorables sobre su propio aprendizaje. De hecho, el 75 % consideró que había aprendido mejor o mucho mejor que con otros trabajos académicos. En el cuestionario realizado antes y después se observaron cambios estadísticamente significativos en sus expectativas, en la percepción del aprendizaje y en la percepción de las calificaciones. También valoraron positivamente la posibilidad de aplicar conocimientos de la asignatura a necesidades sociales reales.

La diferencia más llamativa apareció en las calificaciones de la actividad: la nota media fue de 9,58 en el grupo de aprendizaje-servicio electrónico y de 8,07 en el grupo de comparación. La diferencia fue estadísticamente significativa.

Ambos grupos realizaron actividades con una carga de trabajo similar y fueron evaluados con la misma rúbrica y los mismos criterios de calificación. El aprendizaje y el rendimiento académico se analizaron a partir de las calificaciones obtenidas en ambas actividades. Además, en el grupo de aprendizaje-servicio se aplicó un cuestionario antes y después de la experiencia para conocer los cambios en la motivación y en la percepción del propio aprendizaje.

Prudencia ante los resultados

Esto no significa, sin embargo, que podamos afirmar que trabajar con organizaciones sociales provocara esas mejores notas. El estudio fue un piloto exploratorio con solo 24 estudiantes.

Además, quienes participaron en el proyecto lo hicieron voluntariamente y no disponíamos de medidas iniciales equivalentes que permitieran comprobar que ambos grupos partían de la misma situación. Es posible, por ejemplo, que quienes eligieron la experiencia estuvieran ya más motivados.

Por eso, los resultados muestran una asociación prometedora, no una prueba causal de que esta metodología mejore por sí sola el rendimiento.

De Informática a otras titulaciones

El modelo podría trasladarse a otras titulaciones siempre que los conocimientos de una asignatura puedan aplicarse a una necesidad real. Un ejemplo especialmente interesante es el Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos, donde el alumnado puede colaborar con organizaciones en cuestiones de empleabilidad, formación, inclusión laboral, organización del trabajo o gestión de personas.

Estas experiencias pueden contribuir además a desarrollar competencias vinculadas al emprendimiento social, como identificar necesidades, diseñar soluciones y generar valor para la comunidad, una relación que también estamos investigando en estudiantes de esta titulación.

La modalidad electrónica amplía estas posibilidades al permitir que parte de la colaboración, el diagnóstico y la presentación de propuestas se desarrollen a distancia. La clave no está en utilizar más tecnología, sino en emplearla para conectar conocimientos académicos con problemas reales y acercar la universidad a las necesidades de la sociedad.

En definitiva, esta metodología en su variante digital puede hacer que la distancia deje de ser una barrera para que lo aprendido en la universidad encuentre una utilidad real fuera del aula.

The Conversation

Francisco Javier Ortega Aragón trabaja en el Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Cádiz (España) y es miembro del Grupo de Investigación PAIDI SEJ-597. La publicación Integrating electronic service-learning into higher education: An exploratory pilot study in computer engineering, publicadada en la revista Social Sciences and Humanities Open, ha recibido fondos de la Fundación Campus Tecnológico de Algeciras.

Luis López-Molina trabaja en el Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Cádiz y es miembro del Grupo de Investigación PAIDI SEJ-597

– ref. El aprendizaje servicio en la universidad funciona: ¿cómo lo ponemos en marcha? – https://theconversation.com/el-aprendizaje-servicio-en-la-universidad-funciona-como-lo-ponemos-en-marcha-289408

Cada año hablamos 300 palabras menos al día: ¿dónde han ido a parar?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jon Andoni Duñabeitia, Director del Centro de Investigación Nebrija en Cognición (CINC) y Director de la International Chair in Cognitive Health (ICCH) en la Universidad Nebrija, Universidad Nebrija

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Cualquiera puede hacer la prueba hoy mismo. Solamente debemos contabilizar, aunque sea a ojo, con cuántas personas hemos hablado de verdad, con la voz, mirándolas o, al menos, escuchándolas en directo. Y por otro lado, contar el número de personas a las que les hemos mandado mensajes por escrito, ya sea por correo electrónico, por WhatsApp o por cualquier otro canal.

Si el segundo número es mayor que el primero, el resultado no debería sorprendernos: un reciente estudio ha confirmado que cada vez hablamos menos.

Una grabadora en el bolsillo

¿Cómo es posible saber cuántas palabras pronuncia alguien en un día? Preguntarle directamente a esa persona no sería demasiado acertado, desde luego, porque es un cálculo extremadamente difícil de hacer.

Pero hace más de veinticinco años, un equipo de psicólogos de la Universidad de Texas ideó una solución ingeniosa: la grabadora de activación electrónica (EAR, por sus siglas en inglés). Se trata de un pequeño dispositivo que una persona puede llevar encima durante varios días y que, sin que tenga que hacer nada, se enciende unos segundos cada cierto tiempo y capta el sonido ambiente.

Estas muestras de audio se pueden analizar, a posteriori, por un equipo de científicos para anotar si la persona estaba hablando y contar las palabras que pronunció. Así, con muestras cortas distribuidas a lo largo del día, se puede estimar el total. Hoy el sistema EAR ha evolucionado y es una aplicación que podemos tener en el propio móvil, pero la idea de fondo es la misma.




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Esto puede traer a nuestra mente la sospecha de que los móviles o los altavoces inteligentes de casa nos escuchan, y el paralelismo es útil, aunque con dos diferencias críticas.

La primera es que, con sistemas como EAR, la persona ha dado su consentimiento y puede borrar cualquier fragmento antes de entregarlo. La segunda es que a los investigadores no les interesa lo que una persona dice, sino cuánto habla y con cuántas personas. Por utilizar un símil, podría entenderse como un podómetro de la conversación, que cuenta los pasos verbales (las palabras) sin juzgar hacia dónde caminamos.

Y precisamente porque estos sistemas llevan más de dos décadas siendo utilizados en numerosos estudios, ahora es posible observar si nuestra forma de hablar ha cambiado con el paso de los años.

Una sorpresa que nos deja mudos

Los autores de un estudio reciente decidieron revisar datos de varios estudios realizados a lo largo de más de una década con sistemas EAR, con más de 2 000 participantes de diferentes edades a quienes se había grabado el audio ambiental de su vida cotidiana.

Al contabilizar las palabras, algo no encajaba. La media del conjunto de los estudios era de unas 12 800 palabras habladas al día, claramente por debajo de las casi 16 000 que el mismo método había estimado en un trabajo publicado en Science en 2007.

Tras comprobar que no era un error de cálculo, los científicos exploraron cómo había cambiado el número de palabras dichas al día en función del año, y el resultado fue sorprendente. Entre 2005 y 2019 apareció una tendencia muy clara que mostraba que, cuanto más reciente era el estudio, menos palabras hablaban sus participantes.

Por cada año transcurrido, el modelo estimó unas 338 palabras menos al día. Parece una cantidad pequeña, pero equivale a más de 120 000 palabras menos a lo largo de un año entero. Cuando vemos esto con la perspectiva de todo el periodo analizado, la diferencia es enorme, ya que el modelo estimaba que en 2019 cada persona pronunciaba aproximadamente un 28 % menos de palabras al día que en 2005.

Los jóvenes callan más… pero no son los únicos

Entre los menores de 25 años, el modelo estimó un descenso de 451 palabras diarias por cada año transcurrido, frente a 314 entre los mayores de 25. Aunque esto podría indicar que el uso del móvil y de las aplicaciones contribuye al cambio, no parece que la tecnología sea la única causa.

Tampoco la edad explica ni de lejos toda la caída. Estamos ante cambios estructurales en cómo nos reunimos y nos comunicamos hoy día que afectan a todo el mundo. Aunque todavía queda mucho trabajo científico por hacer, tenemos algunos sospechosos habituales, como el teletrabajo, las compras en línea, el ocio en soledad vinculado a una pantalla, o el auge de ciudades donde ya no se conoce al vecino. Parece que hablar se ha vuelto menos necesario.




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¿Palabras perdidas?

Y aquí está la gran duda que no está resuelta. No sabemos si las conversaciones digitales están contribuyendo a la pérdida o, de alguna forma, la están compensando por otras vías. Puede que en 2026 no nos estemos comunicando menos, sino de otra manera.

En España, por ejemplo, se estima que enviamos o recibimos de media más de 5 audios al día, y la Generación Z se sitúa a la cabeza con más de 7 notas de voz diarias. Esas son palabras habladas, sí, pero no son una conversación. Una nota de voz es un monólogo diferido, sin turnos, sin interrupciones, sin ajustar lo que decimos según cómo reacciona nuestro interlocutor en tiempo real. Es hablar sin conversar.

Ansiedad ante la conversación en directo

Los mensajes por escrito tampoco son un sustituto natural de la conversación. En otro estudio, a los participantes se les pidió que retomaran el contacto con alguien con quien años atrás habían mantenido una relación cercana. Dos de cada tres personas prefirieron escribir un mensaje por correo electrónico antes que llamar, porque pensaban que escuchar la voz del otro sería bastante más incómodo.

Pero cuando finalmente hablaron, comprobaron que la temida incomodidad que habían anticipado no aparecía. La llamada generó más conexión que el correo sin resultar más embarazosa. Ni siquiera exigió más tiempo. Huimos de la voz por un miedo que la evidencia no respalda.

Lo que se juega el vocabulario

Hay una dimensión que a quienes estudiamos el lenguaje nos preocupa especialmente. Gracias a los estudios masivos colaborativos en los que ha participado la Universidad Nebrija, con cerca de 170 000 hablantes nativos de 19 países, sabemos que un hispanohablante adulto reconoce de media unas 30 000 palabras. Pero el dato más revelador es cómo cambia esa cifra con la edad.

En contra de lo que muchos intuyen, el vocabulario no se marchita con los años. Más bien crece durante toda la vida. Nuestros mayores son el gran depósito léxico de la sociedad.

El vocabulario aumenta escuchando y usando palabras en contextos variados, con personas distintas, sobre temas distintos. Cada conversación con un fontanero, una farmacéutica o la vecina del cuarto nos expone a un léxico que puede ser distinto al de nuestros chats habituales, escritos a toda prisa, con emoticonos y abreviaturas. La conversación hablada es la cinta transportadora por la que el vocabulario viaja de una generación a otra.

Y aquí es donde los dos estudios principales se dan la mano de una forma inquietante. El grupo en el que el descenso es más pronunciado, los menores de 25 años, es precisamente aquel cuyo repertorio léxico todavía tiene mucho margen para crecer.




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Si hablamos un 28 % menos, y lo que hablamos se concentra en audios o mensajes enviados a los mismos contactos de siempre, la pregunta no es solo cuántas palabras utilizamos, sino cuántas palabras diferentes usamos y con quién. Si esa cinta transportadora circula menos y conecta siempre a las mismas personas, también disminuyen las oportunidades de que las palabras nuevas pasen de unos hablantes a otros.

Lo que 300 palabras pueden hacer

El dato más perturbador del estudio no es la cifra en sí, sino el contexto. Vivimos una epidemia de soledad, y hay vínculos claros entre la soledad y el empeoramiento de la salud, entre la cantidad de conversación diaria y el bienestar. Hablar con otras personas está relacionado con sentirnos más conectados y, a su vez, la conexión social está estrechamente vinculada a cómo de bien nos sentimos.

La buena noticia es que la receta es ridículamente barata. Trescientas palabras al día son una charla breve en el pasillo con un vecino o una compañera, un chiste que contamos en casa, o una respuesta un poco más larga a la manida pregunta “¿Qué tal?”. O, ya que estamos, una llamada de dos minutos en lugar del audio de dos minutos. El mismo tiempo, incluso tal vez las mismas palabras, pero con alguien al otro lado.

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Jon Andoni Duñabeitia no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Cada año hablamos 300 palabras menos al día: ¿dónde han ido a parar? – https://theconversation.com/cada-ano-hablamos-300-palabras-menos-al-dia-donde-han-ido-a-parar-293236

Maternidad subrogada: ¿y si enfocamos el debate desde quienes nacen mediante un acuerdo ajeno?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Diana Sthefania Muñoz Gómez, Doctora en Derecho, Profesora Investigadora de Derecho de Familia del Instituto Latinoamericano de La Familia de la Universidad de La Sabana, Universidad de La Sabana

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La reciente visita a Chile, Argentina y Colombia de Olivia Maurel, activista contraria a la gestación subrogada y portavoz de la Declaración de Casablanca por la abolición de los vientres de alquiler, puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué significa para una persona que su concepción, gestación, filiación y nacimiento hayan sido decididos mediante un acuerdo celebrado antes de que pudiera participar en él?

Olivia, nacida por maternidad subrogada, no habla como jurista, médica, ni como alguien que observa desde fuera. Habla desde un lugar que durante mucho tiempo ha permanecido en segundo plano: el de quien nace de un contrato de subrogación.

Su testimonio cambia el punto de observación. Buena parte del debate ha girado alrededor de los adultos: ¿existe un derecho a ser padres?, ¿puede una mujer decidir gestar para otra persona?, ¿debe recibir dinero?, ¿es posible una subrogación altruista? Son preguntas necesarias, pero olvidan algo tan elemental como el derecho a construirse uno mismo.

Colombia, destino de “turismo reproductivo”

Colombia se ha convertido en un destino atractivo para el denominado “turismo reproductivo”, entre otras razones, por los costos significativamente menores de estos procesos y por un contexto de desregulación que puede incrementar las condiciones de vulnerabilidad de las mujeres gestantes. El país no cuenta con una ley específica sobre maternidad subrogada, pese a que la Corte Constitucional ha exhortado al Congreso a legislar.

El debate ha adquirido ahora especial actualidad. Durante la visita de Olivia Maurel, el 13 de agosto de 2026, fue presentado en el Congreso el Proyecto de Ley 215 de 2026 Cámara, que propone prohibir la práctica como una forma de explotación reproductiva. Su discusión obligará nuevamente a las instituciones colombianas a afrontar una cuestión de fondo: si la respuesta jurídica debe centrarse únicamente en la autonomía y los acuerdos entre adultos o considerar también los derechos de quienes nacen mediante ellos.

Somos también nuestra historia

Somos una realidad biológica, biográfica y relacional. Nuestra identidad remite a un origen y se construye a través de una historia en la que participan otros: quienes nos gestan, cuidan, nombran y reconocen, pero también quienes toman decisiones sobre nuestra vida antes de que podamos hacerlo nosotros.

Nuestra biografía no comienza cuando adquirimos conciencia de ella_ nuestra primera historia nos es contada por otros. Entender la persona como sujeto biográfico se fundamenta en la idea de una identidad narrativa, aquella construida a partir del relato que permite integrar los acontecimientos de nuestra existencia.

Por eso resulta necesario preguntarse si la gestación puede considerarse un territorio biográficamente neutro. La gestación y el nacimiento forman parte de la existencia, aunque no puedan evocarse como un recuerdo.

Un acuerdo sobre la historia de un tercero

La maternidad subrogada tiene una característica singular: quienes celebran el acuerdo toman decisiones sobre una tercera persona que no participa en la negociación y cuya existencia constituye su finalidad.

Se decide quién gestará y bajo qué condiciones, quién será reconocido como padre o madre; y se prevé que, después del nacimiento, el recién nacido sea entregado a quienes lo encargaron.

Puede existir o no un pago, pero incluso sin este permanece una realidad: otros han acordado anticipadamente circunstancias fundamentales de la historia de quien nacerá, lo que tiene impacto en su dimensión biográfica.

Las consecuencias no son solamente teóricas. Investigaciones sobre las barreras comunicacionales de la maternidad subrogada han mostrado cómo la fragmentación de las relaciones en la maternidad subrogada afectan derechos relacionados con el acceso a los orígenes y la identidad familiar.

La identidad también es relacional

El testimonio de Olivia es revelador en este punto. En una reciente entrevista, explicó cómo la intervención de hasta tres mujeres en el proceso (quien aporta el óvulo, quien gesta y quien cría) “hace muy complicado construirse a sí mismo”.

Su testimonio permite formular una pregunta que no deberíamos ignorar: ¿puede el derecho considerar irrelevante para la identidad de una persona la historia de relaciones que hizo posible su existencia?

La gestante no constituye simplemente un ambiente biológico intercambiable. Durante la gestación existe una relación corporal y fisiológica entre dos seres humanos. Que jurídicamente se atribuya la maternidad a otra persona no hace desaparecer ese acontecimiento de la biografía de ese hijo.

Por eso, conocer el origen significa algo más que identificar a quien aportó los gametos. Implica poder comprender cómo se llegó a la existencia, quién participó en la propia gestación y qué decisiones fueron tomadas antes del nacimiento.

De objeto del acuerdo a sujeto de derechos

Este cambio de perspectiva tiene consecuencias jurídicas concretas. La maternidad subrogada transnacional ya ha producido situaciones en las que la determinación de filiación y nacionalidad termina afectando directamente al niño. Un estudio sobre niños nacidos mediante subrogación en condición de apatridia analizó el caso de una niña que perdió su nacionalidad por inconsistencias en su registro de nacimiento. La Corte Constitucional colombiana tuvo que intervenir para restablecer sus derechos.

La cuestión de fondo no es si los niños nacidos mediante maternidad subrogada son deseados. Con frecuencia lo son intensamente. Tampoco se trata de desconocer el sufrimiento de quienes no pueden gestar. El problema es diferente: una persona puede ser profundamente deseada y, al mismo tiempo, convertirse en objeto de decisiones tomadas anticipadamente por terceros.

Por eso, una sociedad que reconoce los derechos de los niños no puede preguntarse únicamente qué desean los adultos o qué consintieron quienes celebraron el acuerdo. Debe preguntarse también por las consecuencias en quien no pudo consentirlo.

Nadie nace fuera de su historia

El principal aporte de Olivia es que obliga a escuchar a Nadie comienza a ser persona cuando puede contar su historia. Cuando podemos hacerlo, esa historia ya ha comenzado. Otros han participado en ella y han tomado decisiones que tendremos que incorporar, de una manera u otra, a nuestra propia biografía.

Si la persona es una realidad biográfica y relacional, el origen no es un dato accesorio de su identidad.

Y allí donde los adultos pueden acordar anticipadamente las condiciones de gestación, filiación y entrega de quien todavía no puede hablar, el derecho debería hacer algo elemental: mirar también desde el lugar de quien no estuvo sentado a la mesa cuando se decidió una parte fundamental de su historia.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Maternidad subrogada: ¿y si enfocamos el debate desde quienes nacen mediante un acuerdo ajeno? – https://theconversation.com/maternidad-subrogada-y-si-enfocamos-el-debate-desde-quienes-nacen-mediante-un-acuerdo-ajeno-290046

‘Este año, gratis’: cuando César intentó resolver el problema de los alquileres

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Rosillo López, Catedrática de Historia Antigua, Universidad Pablo de Olavide

Dibujo que imagina un día en el Foro Romano, lugar de debate de los ciudadanos en la Antigüedad. Internet Archive

Una gran mayoría de los habitantes de la antigua Roma, como los de cualquier gran ciudad, vivía de alquiler. Y, como sucede hoy en día, se pagaban alquileres muy elevados por vivir en un cuchitril. Además, los romanos de a pie tenían que lidiar con caseros (ligados a grandes tenedores de vivienda) que se negaban a mantener las casas en condiciones mínimamente habitables. Podemos ver cómo en su obra el poeta Marcial se quejaba de los problemas que tenía para pagar el alquiler o describía con crudeza el desahucio de una familia de inmigrantes.

¿Qué sucedió entonces cuando a este caldo de cultivo se le añadió una guerra civil que provocó un aumento de los intereses y los alquileres?

Pues que ocurrió lo impensable: se aprobaron leyes que hicieron que durante un año nadie pagase por vivir en un piso y se establecieron precios máximos para los alquileres.

Alojamientos gratis

A mediados del I a. e. c., la ciudad de Roma gobernaba prácticamente todo el Mediterráneo. Sin embargo, se enfrentaba a graves problemas internos: luchas políticas, escasez ocasional de grano y una gran desigualdad estructural.

Los problemas políticos culminaron en una guerra civil entre partidarios de César y partidarios de Pompeyo. El conflicto comenzó en enero del 49 a. e. c. y provocó una enorme crisis de deuda en Roma. En un contexto de incertidumbre política y escasez de moneda, aumentaron los intereses y los alquileres, lo que exigía un esfuerzo económico extra por parte de unas economías familiares ya casi exhaustas.

Marco Celio Rufo, pretor (es decir, un magistrado de alto rango) en el 48 a. e. c., quiso aliviar la situación (y marcar terreno frente a César, que continuaba la guerra fuera de Italia) proponiendo dos leyes que nos parecerían hoy en día revolucionarias: en primer lugar, que se suspendiera el pago de los alquileres durante un año; en segundo lugar, una propuesta que permitiera la renegociación de las deudas. El pueblo romano se puso de parte de Celio Rufo, pero el Senado no estaba dispuesto a permitir que ese tipo de medidas fueran votadas y lo expulsó de sus filas.

Sin embargo, sabemos que, por lo menos, en la ciudad de Ostia (a 25 kilómetros a Roma) se llegó a aplicar. La ciudad grababa los eventos más importantes en un muro en el centro de la ciudad (los Fasti Ostienses). En el 48 a. e. c., entre nombres de magistrados y eventos importantes, aparece la frase: “habitatio populo annua remissa”. Es decir, que durante un año los habitantes de la ciudad no tuvieron que pagar alquiler. Nada de nada. No es de extrañar que se decidiera incluir esta medida entre los grandes acontecimientos de los últimos siglos de esa ciudad.

Tope a los alquileres

Al año siguiente, César seguía ausente, fuera de Italia. Un tribuno de la plebe, Publio Cornelio Dolabela, aprovechó para proponer de nuevo medidas similares a las de Celio Rufo: cancelación de deudas y suspensión del pago de los alquileres.

Esta vez, el pueblo estaba decidido a conseguir que la ley se votara. Así que, como medida de presión, un buen número de ciudadanos acampó en el Foro de Roma. A falta de tiendas de campaña, llegaron a erigir una especie de torres de madera para evitar ser desalojados y conseguir así ocupar el espacio hasta que llegara el momento de la votación. Sin embargo, el Senado ordenó a Marco Antonio que los desalojara, y éste lideró una intervención militar contra sus propios conciudadanos que se saldó con la muerte de 800 personas.

Busto de un hombre anciano, enjuto, con toga.
Busto de César anciano.
Galería de los Uffizi/Franceso Bini, CC BY-SA

A pesar de los intentos de represión, el problema seguía ahí y cada vez era más acuciante, porque los alquileres y las deudas seguían aumentando. En el 46 a. e. c., tras derrotar a sus enemigos, César tuvo que claudicar frente a una situación que podía ser incontrolable. Y así aprobó una medida inaudita en toda la historia romana (e incluso del mundo antiguo): una ley que establecía un precio máximo para los alquileres. Durante un año, los caseros no pudieron cobrar más de 2 000 sestercios de alquiler en Roma ni más de 500 sestercios en las ciudades italianas.

El espejo romano

Hace 2 072 años, los ciudadanos romanos acamparon en el centro de su ciudad exigiendo una ley que resolviera un problema básico de cualquier sociedad: el derecho a poder habitar en un sitio digno a un precio asequible.

A pesar de la resistencia de las instituciones, se terminaron por aprobar leyes que aliviaran esa situación, al menos durante un año. Celio Rufo, Cornelio Dolabela y César supieron estar a la altura de un contexto de gran conflictividad. No volvemos a encontrar medidas similares en toda la historia romana posterior –por eso, los habitantes de Ostia lo grabaron en piedra, para recordarlo durante siglos–. Sin embargo, durante un breve momento histórico, la vivienda se convirtió en un bien de primera necesidad, como el grano. El Estado no se desmoronó y Roma continuó siendo el gran imperio del Mediterráneo.

En ocasiones, la importancia de la herencia romana es evocada (o incluso manipulada) como base de la cultura occidental. El control de los alquileres e incluso la suspensión del pago de estos son también parte de su legado y nos recuerdan que, a lo largo de la historia, existen alternativas y soluciones a problemas tan acuciantes como el coste de la vivienda, el aumento de los alquileres y la desigualdad creciente que estos fenómenos generan.


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The Conversation

Cristina Rosillo López no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ‘Este año, gratis’: cuando César intentó resolver el problema de los alquileres – https://theconversation.com/este-ano-gratis-cuando-cesar-intento-resolver-el-problema-de-los-alquileres-293157

Fromages, terroir et libre-échange : l’Argentine prise entre l’Europe et les États-Unis

Source: The Conversation – France in French (3) – By Maximiliano Marzetti, Associate Professor of Law, IESEG School of Management, Univ. Lille, CNRS, UMR 9221 – LEM – Lille Économie Management, IÉSEG School of Management


L’ESSENTIEL

  • L’Argentine est prise entre deux modèles commerciaux : ses engagements envers l’Union européenne sur les indications géographiques et envers les États-Unis sur les appellations de fromages entrent potentiellement en contradiction, illustrant la « guerre du terroir ».

  • Washington cherche à verrouiller les marchés : les accords commerciaux passés avec les États d’Amérique du Sud pourraient empêcher, pays après pays, la reconnaissance des indications géographiques européennes avant même que celles-ci ne s’y imposent.

  • Plutôt que bloquer la ratification de son propre accord avec le Mercosur, l’UE aurait intérêt à le consolider rapidement afin de préserver ses intérêts commerciaux, ses indications géographiques et son influence normative.


Depuis le 1er mai 2026, l’Argentine doit protéger sur son territoire, à titre provisoire, 344 indications géographiques européennes, dont 63 françaises. Trois mois plus tôt, elle promettait à Washington de ne pas entraver l’arrivée de fromages états-uniens vendus sous les noms de « camembert », « brie » ou « emmental ».

Ces deux engagements sont difficilement conciliables. Mais l’essentiel est ailleurs : le cas argentin ressemble moins à un accident diplomatique qu’à l’application méthodique d’un modèle que les États-Unis reproduisent, accord après accord.

Deux traités, deux logiques opposées

Le 17 janvier 2026, l’Union européenne et le Mercosur ont signé deux textes : un accord de partenariat qui doit encore être ratifié par tous les États membres ; et un accord commercial intérimaire, limité aux domaines relevant de la compétence exclusive de Bruxelles, qui s’applique provisoirement depuis le 1er mai.

C’est ce qui explique que le volet « indications géographiques » soit déjà en vigueur. Il figure au chapitre 13 de l’accord, consacré à la propriété intellectuelle, qui protège les indications géographiques européennes non seulement contre la copie pure et simple, mais aussi contre l’évocation, c’est-à-dire les mentions telles que « fromage façon roquefort ».

Le 5 février 2026, l’Argentine et les États-Unis signaient de leur côté l’Agreement on Reciprocal Trade and Investment (ARTI). Son article 2.5 prévoit que Buenos Aires ne fermera pas son marché au seul motif que des produits états-uniens portent les noms listés à l’annexe II : 39 fromages, parmi lesquels camembert, brie et emmental, et 10 charcuteries. S’y ajoute un contingent de 1 000 tonnes de fromage américain par an, exonéré de droits de douane.

Le 5 février 2026, Jamieson Greer, représentant américain au commerce, et Pablo Quirno, ministre argentin des affaires étrangères, du commerce international et du culte, signent l’U.S.–Argentina Agreement on Reciprocal Trade and Investment (ARTI).
Ambassade des États-Unis en Argentine

Une précision s’impose : cette contradiction reste pour le moment potentielle. Bien que, du côté états-unien, l’ARTI ne nécessite pas l’approbation du Congrès, dans la mesure où il s’agit d’un executive agreement de type Trade & Investment Framework Agreements (TIFA, prévoyant notamment des réductions tarifaires et l’instauration de droits de douane réciproques nuls sur certains produits), ces engagements peuvent être mis en œuvre dans le cadre des compétences douanières déjà déléguées à l’exécutif par l’Executive Order 14360. En revanche, l’ARTI doit être ratifié par le Congrès argentin. Fin août, le représentant adjoint au commerce des États-Unis Jeffrey Goettman s’est d’ailleurs rendu à Buenos Aires pour presser le pays d’avancer.

Il semblerait que l’ARTI produise déjà des effets « politiques ». Dans son rapport « Special 301 » du 30 avril 2026, publié après la signature de l’accord, le représentant des États-Unis au commerce a retiré l’Argentine de sa liste de surveillance prioritaire (Priority Watch List), où elle avait figuré pendant de nombreuses années pour de supposés manquements au respect de la propriété intellectuelle des entreprises états-uniennes, pour la reclasser en simple liste de surveillance (Watch List), où figure désormais l’UE elle-même, notamment en raison de sa politique de protection des indications géographiques à l’international.

La « guerre du terroir » se poursuit…

L’expression « War on Terroir » (« guerre du terroir ») a été popularisée en 2006 par l’économiste Tim Josling dans le Journal of Agricultural Economics. Elle désigne un affrontement ancien entre deux visions du commerce.

D’un côté, le modèle européen. L’Europe (et particulièrement la France) a créé, au fil des siècles, des produits liés à un lieu et à un savoir-faire : le terroir d’un côté, la tradition de l’autre. Pour les protéger, l’Union européenne a instauré un cadre juridique, un système sui generis de protection des indications géographiques. Ainsi, seuls les vins effervescents produits dans la région de Champagne selon les méthodes reconnues peuvent porter le nom de « champagne », et seuls les fromages fabriqués dans les provinces italiennes autorisées, suivant un savoir-faire traditionnel, peuvent être commercialisés sous la dénomination « Parmigiano Reggiano ».

De l’autre côté, le modèle états-unien, qui privilégie un système de marques commerciales et considère que la plupart de ces noms sont devenus génériques. Selon ce modèle, n’importe quel producteur, n’importe où dans le monde, pourrait utiliser des termes comme champagne, parmesan ou roquefort.

Ce désaccord n’est pas neuf et a donné lieu à des confrontations juridiques dans les forums internationaux, par exemple à l’Organisation mondiale du commerce (OMC). En 2005, les États-Unis ont porté le régime européen devant l’OMC (différend DS174). La décision fut en demi-teinte : un groupe spécial, organe quasi juridictionnel de l’OMC, a relevé certains traitements discriminatoires envers les producteurs étrangers, mais il a confirmé la légitimité du système européen de protection.

Le fond du problème est resté irrésolu. L’accord multilatéral de référence de l’OMC, Aspects des droits de propriété intellectuelle liés au commerce (Adpic), prévoit une protection minimale pour toutes les indications géographiques, mais réserve une protection renforcée aux seuls vins et spiritueux. Les fromages et les charcuteries, eux, restent moins bien couverts. C’est précisément pour combler ce vide que l’UE glisse, dans chacun de ses accords commerciaux, un chapitre consacré à ses indications géographiques.

La nouveauté n’est pas le conflit, mais la stratégie. Dans une contribution récente, John Clarke, ancien directeur à la Commission européenne et ancien chef de la délégation de l’UE à l’OMC, relève que dans les accords bilatéraux récemment signés par les États-Unis avec la Malaisie (pays, par ailleurs, en négociations avec l’UE en vue de la conclusion d’un accord commercial réciproque), il y a des clauses destinées à empêcher la reconnaissance des indications géographiques européennes susceptibles de porter préjudice aux produits nord-américains.

Il semblerait que Washington cherche, pays après pays, à verrouiller les marchés avant que le modèle européen ne s’y installe. On ne peut pas lire dans les intentions des négociateurs états-uniens, mais la structure de ces accords produit un effet clair : créer un conflit avec les normes de l’UE par avance, ou a posteriori dans le cas argentin.

En Europe, certains acteurs agricoles et quelques États membres, dont la France, saisiraient probablement l’occasion, en cas d’une éventuelle ratification de l’ARTI par l’Argentine, pour tenter de remettre en cause la ratification de l’accord UE-Mercosur. En tout état de cause, cette préoccupation s’est déjà installée dans le débat européen.

Ce que l’Europe devrait faire, et surtout ne pas faire

Si l’accord principal entre l’Union et le Mercosur n’était pas ratifié, l’UE figurerait parmi les grands perdants. L’accord bilatéral entre les États-Unis et l’Argentine pourrait produire un effet d’entraînement dont Washington tirerait le principal bénéfice, dans la mesure où il ouvrirait un contentieux susceptible de remettre en cause non pas la seule relation avec l’Argentine, mais l’accord entre l’UE et l’ensemble du Mercosur.

Une telle évolution neutraliserait l’accès privilégié de l’Union européenne au marché de 270 millions de consommateurs du Mercosur. Elle laisserait également sans protection les 344 indications géographiques européennes reconnues dans les pays du bloc, qui pourraient alors être inondés de produits états-uniens commercialisés sous des appellations désormais considérées comme génériques.

Au-delà, l’UE perdrait surtout en crédibilité : ne pas mener à son terme une négociation de plus de vingt ans enverrait le signal d’un acteur incapable de tenir sa parole commerciale. L’espace laissé vacant, lui, ne resterait pas vide : les États-Unis et la Chine, déjà très présents dans la région, s’y engouffreraient.

Il convient de rappeler que l’accord UE-Mercosur comporte un chapitre consacré au commerce et au développement durable (chapitre 18), qui traduit le modèle commercial normatif de l’Union européenne : il intègre le respect des droits humains, la protection de l’environnement et l’accord de Paris sur le climat, érigé en élément essentiel de l’accord. Si l’effectivité de ces clauses est débattue, leur existence même distingue structurellement l’accord UE-Mercosur des accords bilatéraux que les États-Unis ou la Chine sont susceptibles de conclure avec les pays du Mercosur, lesquels ne contiennent pas d’engagements comparables.

Par conséquent, la ligne de conduite devrait être diamétralement opposée : accélérer, plutôt que freiner, la ratification de l’accord avec le Mercosur. Les pays du Mercosur ont tous ratifié relativement rapidement l’accord (l’Uruguay et l’Argentine le 26 février 2026, le Brésil le 4 mars et le Paraguay le 18 mars 2026, ce dernier vote parachevant la ratification interne du bloc). En revanche, le processus européen s’annonce plus long et plus complexe.

Le Parlement européen a demandé à la Cour de justice de l’Union européenne de se prononcer sur certains aspects juridiques de l’accord. Une telle procédure peut prendre de nombreux mois, voire plusieurs années. Même en l’absence d’objections substantielles de la part de la Cour, il resterait ensuite à accomplir les procédures d’approbation requises au niveau de l’UE et, le cas échéant, des États membres. Dans le meilleur des cas, l’entrée en vigueur complète de l’accord pourrait donc encore prendre un temps considérable. Cette temporalité institutionnelle se heurte à une réalité géopolitique qui exige davantage de réactivité.

Reste enfin un levier interne au Mercosur. La décision 32/00 du Conseil du Marché commun sud‑américain réaffirme l’engagement des États membres à négocier conjointement les accords de nature commerciale avec des pays tiers prévoyant des préférences tarifaires. Cette règle n’est pas théorique : en 2022, lorsque le président uruguayen Luis Lacalle Pou a lancé des négociations bilatérales avec la Chine pour un accord de libre-échange, les autres membres, et en particulier l’Argentine, s’y sont fermement opposés, invoquant précisément la décision 32/00. En définitive, l’Uruguay n’a pas signé d’accord de libre-échange avec la Chine. L’Argentine, qui avait alors bloqué l’Uruguay, se trouve aujourd’hui dans la position inverse : c’est elle qui négocie seule avec Washington un accord susceptible de heurter les intérêts du bloc.

Le Brésil, le Paraguay et l’Uruguay disposent donc du même argument juridique pour contester l’ARTI, contestation qui, à ce stade, demeure de nature diplomatique, sans procédure formelle devant un organe du Mercosur. L’Argentine pourrait ainsi être prise en tenaille : pression de Bruxelles d’un côté, pression de ses propres partenaires sud-américains de l’autre.

The Conversation

Maximiliano Marzetti ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Fromages, terroir et libre-échange : l’Argentine prise entre l’Europe et les États-Unis – https://theconversation.com/fromages-terroir-et-libre-echange-largentine-prise-entre-leurope-et-les-etats-unis-291333

Zona et douleurs chroniques : une nouvelle piste thérapeutique basée sur les exosomes

Source: The Conversation – in French – By Andrew Bubak, Associate Professor of Neurology, University of Colorado Anschutz

Le virus varicelle-zona (ici en fausses couleurs), également appelé herpèsvirus humain de type 3 (HHV-3), est responsable de la varicelle et du zona. BSIP/Universal Images Group via Getty Images

L’ESSENTIEL

  • Le zona peut provoquer des douleurs chroniques qui persistent des mois, voire des années.

  • Des exosomes, de minuscules vésicules, qui circulent dans le sang pourraient empêcher la régénération des neurones et entretenir la douleur.

  • Cette découverte pourrait ouvrir la voie à de nouveaux traitements contre les douleurs neuropathiques.


Le zona peut provoquer des douleurs notoirement difficiles à soulager, susceptibles de persister des mois, voire des années chez certaines personnes. Ces douleurs sont parfois si intenses qu’elles s’accompagnent d’une dégradation marquée de la qualité de vie, et peuvent entraîner une profonde détresse psychologique, voire faire émerger des pensées suicidaires.

Lorsque la douleur se prolonge au-delà de trois mois, les médecins parlent de névralgie post-zostérienne. Faute de connaître les mécanismes qui entretiennent cette douleur persistante, on se borne aujourd’hui à soulager les symptômes, avec des résultats très insuffisants, puisque moins de 50 % des patients rapportent être significativement soulagés.

De nouveaux travaux menés par mon équipe et publiés dans la revue Annals of Neurology révèlent que de minuscules vésicules circulant dans le sang, appelées exosomes, pourraient expliquer certaines des caractéristiques les plus déroutantes de cette douleur dite « neuropathique ». La découverte de ces cibles thérapeutiques potentielles pourrait mener à la mise au point de nouveaux traitements.

Quand la varicelle resurgit sous forme de zona

Le virus varicelle-zona, responsable de la varicelle, infecte plus de 90 % de la population mondiale. Dans les régions tempérées, la plupart des gens le contractent dès la petite enfance ; dans les régions tropicales, en revanche, la primo-infection survient généralement plus tard, à l’adolescence ou au début de l’âge adulte.

Après l’infection initiale, le virus entre en dormance dans les neurones qui détectent la douleur. Même les enfants vaccinés contre la varicelle hébergent le virus à l’état latent dans leurs neurones, car le vaccin contient une souche vivante atténuée – aux États-Unis, depuis 1995, les enfants sont systématiquement vaccinés (ce n’est pas le cas en France, où la vaccination contre ce virus n’est recommandée que dans certains cas – NDT).

Chez environ un tiers de la population mondiale, le virus se réactive des décennies plus tard, provoquant la redoutable et douloureuse éruption qui caractérise le zona. Soulignons que, pour des raisons encore inconnues, la fréquence du zona est en augmentation dans le monde entier.

Chez la plupart des individus, la douleur causée par le zona disparaît en deux ou trois semaines. Toutefois, 10 à 18 % des patients verront leur état évoluer vers une névralgie post-zostérienne, des mois après la disparition de l’éruption. Dans certains cas, la douleur peut durer des années, voire toute la vie.

Si toute personne ayant eu un zona est exposée au risque de névralgie post-zostérienne, ce risque augmente nettement avec l’âge.

Exosomes et neurones irrités

Les chercheurs et les cliniciens ne comprennent pas encore pleinement ce qui provoque la névralgie post-zostérienne. Chez les patients qui en sont atteints, l’éruption a disparu et la peau semble normale ; pourtant, les biopsies cutanées révèlent une raréfaction inexpliquée des fibres nerveuses sensitives dans les zones douloureuses.

Paradoxalement, cette diminution du nombre de fibres nerveuses dans la peau peut, chez de nombreux patients, exacerber la douleur. On ignore ce qui empêche ces fibres de se réparer une fois l’infection guérie.

Des chercheurs ont avancé l’hypothèse qu’une réplication virale continue ou intermittente au sein des neurones sensitifs les endommagerait, voire les tuerait. Et ce, des mois après la réactivation du virus. Pourtant, l’administration d’un traitement qui bloque la réplication virale ne permet ni de prévenir ni d’atténuer de façon fiable la névralgie post-zostérienne.

Pour cette raison, certains neurovirologues, dont je fais partie, s’intéressent à d’autres facteurs, non infectieux, susceptibles de contribuer à cette affection.

Dans des travaux récemment publiés, j’ai étudié, avec mes collaborateurs, le rôle que pourraient jouer les exosomes dans l’apparition de la névralgie post-zostérienne. Ce type de particule microscopique, qui circule dans le sang, est libéré par toutes les cellules de l’organisme.

Les exosomes acheminent d’une cellule à l’autre une cargaison bioactive : constituée par exemple de protéines ou d’acides nucléiques, elle est capable de modifier le comportement d’une cellule réceptrice ou certains de ses processus. Ce mécanisme permet aux cellules de communiquer entre elles, et se révèle indispensable au bon fonctionnement de l’organisme.




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Au sein de mon laboratoire, nous avions déjà découvert que les exosomes présents dans le sang de patients atteints d’un zona en phase éruptive pouvaient accroître l’inflammation et le risque d’accident vasculaire cérébral. Nous avons donc supposé que les exosomes circulant dans le sang des patients souffrant de névralgie post-zostérienne pouvaient, eux aussi, contribuer à l’intensité de leur douleur.

Mon équipe et moi avons isolé les exosomes présents dans le sang de sept patients atteints de névralgie post-zostérienne et les avons comparés à ceux de sept patients qui n’en souffraient pas. Les exosomes des premiers contenaient des concentrations significativement plus élevées de protéines connues pour freiner la croissance des neurones.

Fallait-il conclure de cette observation que les patients atteints de névralgie post-zostérienne ont dans le sang des particules qui empêchent leurs neurones sensitifs impliqués dans la douleur de se régénérer complètement ?

Pour vérifier cette hypothèse, nous avons exposé des neurones sensitifs humains, cultivés en boîte de Petri, à des exosomes isolés du sang de personnes atteintes ou non de névralgie post-zostérienne. Grâce à des technologies d’imagerie de cellules vivantes, nous avons suivi et mesuré la capacité de ces neurones à faire croître leurs extensions et à interagir les uns avec les autres. Comme nous le soupçonnions, la croissance des neurones exposés aux exosomes de patients atteints de névralgie post-zostérienne s’est avérée fortement entravée, et les cellules nerveuses concernées se sont révélées incapables de former un réseau solide avec leurs voisines. À l’inverse, nous n’avons détecté aucune perturbation du fonctionnement des neurones exposés aux exosomes provenant de personnes indemnes.

L’analyse de l’activité des gènes des neurones sensitifs impliqués dans la douleur exposés à des exosomes de patients atteints de névralgie post-zostérienne a révélé que ces cellules subissent des modifications qui empêchent la formation de structures appelées « cônes de croissance », lesquelles sont indispensables à la croissance et à la réparation des neurones. Nous avons par ailleurs découvert que ces exosomes maintiennent les neurones de la douleur dans un état d’hyperactivité qui les rend hypersensibles aux signaux douloureux.

Quel avenir pour le traitement des neuropathies ?

Nos résultats suggèrent que l’on pourrait mettre au point des traitements plus efficaces contre la névralgie post-zostérienne en s’attaquant à la cause profonde de l’irritation des nerfs sensitifs et de l’échec de leur régénération, dont découle la douleur.

En outre, nous pensons que ce phénomène n’est pas propre à la névralgie post-zostérienne. Il pourrait fort bien concerner aussi d’autres neuropathies douloureuses, comme la neuropathie diabétique, qui est également liée à un défaut de régénération nerveuse.

Actuellement, mon équipe est procède à des prélèvements répétés d’échantillons sanguins, sur une période pouvant s’étendre jusqu’à un an, chez des patients atteints de zona développant une névralgie post-zostérienne, ainsi que chez des patients dont le zona guérit sans douleur résiduelle. La comparaison entre les contenus des deux types d’exosomes sera cruciale pour identifier précisément la nature de la cargaison contribuant au développement de cette douloureuse et invalidante affection chronique.

The Conversation

Andrew Bubak reçoit des financements des National Institutes of Health.

– ref. Zona et douleurs chroniques : une nouvelle piste thérapeutique basée sur les exosomes – https://theconversation.com/zona-et-douleurs-chroniques-une-nouvelle-piste-therapeutique-basee-sur-les-exosomes-293071

Franc CFA : un nouvel ouvrage plaide pour une monnaie souveraine au Sénégal

Source: The Conversation – in French – By Babo Amadou Ba, enseigant-chercheur, Université Amadou Mahtar MBOW de Dakar

Alors que le débat sur la souveraineté monétaire fait rage en Afrique de l’Ouest, la question de l’avenir du franc CFA et de la création d’une monnaie nationale revient au cœur des discussions économiques. Dans son nouvel ouvrage, Souveraineté monétaire pour un développement endogène et durable – Du franc CFA au Kopar, le financier Dr Babo Amadou Ba propose la création d’une monnaie nationale pour le Sénégal, le Kopar, présentée comme un projet de monnaie souveraine qui pourrait, selon lui, accompagner la transformation productive et le financement de l’économie sénégalaise.

Dans cet entretien avec The Conversation Africa, il détaille les conditions qu’il estime nécessaires à la mise en place d’une telle réforme et répond aux questions qu’elle soulève en matière de stabilité monétaire, de réserves de change et de coopération régionale.


Que signifie concrètement la souveraineté monétaire pour un pays comme le Sénégal ?

Concrètement, la souveraineté monétaire signifie qu’un État dispose de la capacité réelle de décider de sa monnaie, de son régime de change, de ses taux d’intérêt, de l’orientation du crédit et, plus largement, de la manière dont l’instrument monétaire sert les priorités économiques nationales.

Ce n’est pas seulement avoir des billets portant un nom national. C’est disposer d’un pouvoir de décision monétaire effectif. Dans le cas du Sénégal, mon livre distingue trois notions : l’indépendance, la souveraineté et l’autonomie.

L’indépendance est juridique et politique ; la souveraineté est économique ; l’autonomie est la capacité concrète d’exercer cette décision. Or, dans le système actuel, le Sénégal est un État souverain au sens politique, mais il ne maîtrise pas son taux directeur (taux d’intérêt fixé par une banque centrale pour orienter le coût du crédit et l’activité économique), ni sa parité de change ni l’ensemble des instruments de financement monétaire. Ces choix relèvent d’une architecture régionale fondée sur la Banque centrale des États de l’Afrique de l’Ouest (Bceao), elle-même contrainte par la défense de la stabilité externe (fixité entre CFA et l’euro) et interne (maintien de l’inflation).

La souveraineté monétaire ne signifie donc pas l’isolement. Elle ne veut pas dire que le Sénégal doit se couper de l’Union économique et monétaire ouest-africaine (Uemoa), de la Communauté économique des États de l’Afrique de l’Ouest (Cedeao) ou du système financier international. Elle signifie plutôt que le pays doit pouvoir entrer dans la coopération régionale à partir d’une capacité nationale de décision.

C’est précisément la logique du Kopar (argent en wolof, son origine historique vient directement de l’anglais copper, qui signifie cuivre) : une monnaie nationale souveraine, dans une coopération régionale organisée autour d’une monnaie commune plutôt qu’une monnaie unique.

Enfin, la souveraineté monétaire implique aussi une responsabilité. Un État qui dispose de sa monnaie doit assumer la discipline budgétaire, la stabilité des financière, la maîtrise de l’inflation, la solidité des réserves et la crédibilité de sa banque centrale. La souveraineté n’est donc pas la liberté de créer de la monnaie sans limite. C’est la capacité de décider, mais aussi d’assumer les conséquences de ses décisions.

Pour comprendre l’économie, il faut comprendre la monnaie. Et pour comprendre la monnaie, il faut identifier qui la crée, qui la contrôle, à qui elle est distribuée et au service de quel projet de société.




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Quel est, selon vous, le principal obstacle que le système monétaire actuel impose au développement du Sénégal ?

Le principal obstacle, selon l’analyse développée dans mon livre, est la perte d’autonomie de politique monétaire induite par la combinaison de la parité fixe avec l’euro et de la libre circulation des capitaux. C’est le cœur du triangle des incompatibilités. Il s’agit d’un principe économique qui montre qu’un pays ne peut pas choisir en même temps les trois grands objectifs de politique monétaire : taux de change fixe, libre circulation des capitaux et politique monetaire. Lorsqu’un pays maintient un taux de change fixe et autorise la mobilité des capitaux, dans le cadre de l’Uemoa, il renonce en grande partie à une politique monétaire autonome.

Pour le Sénégal, cela signifie que la politique monétaire ne peut pas être calibrée exclusivement en fonction de nos besoins propres : niveau de chômage, financement des PME, industrialisation, transformation agricole ou besoins d’infrastructures. Car la Bceao doit d’abord préserver la stabilité externe du franc CFA et défendre sa parité. Cette priorité influence les taux, les réserves, la gestion de la liquidité et l’orientation générale du crédit dans la zone.

Le résultat que je mets en avant est un sous-financement chronique de l’économie productive. Le livre rappelle que le ratio crédit au secteur privé sur PIB se situe autour de 23 à 25 % dans l’Uemoa et au Sénégal, soit très en dessous des niveaux observés dans plusieurs économies comparables.

Le problème n’est pas qu’il faudrait distribuer du crédit sans discernement. Il est que la création monétaire et le refinancement ne sont pas suffisamment orientés vers les secteurs qui transforment réellement l’économie : industrie, agriculture productive, PME, innovation, énergie, logement, infrastructures et exportations.

La parité fixe peut aussi devenir un frein lorsqu’elle maintient une monnaie relativement forte par rapport à la structure productive du pays. Une monnaie surévaluée rend en effet les importations moins chères et les exportations plus coûteuses, ce qui peut décourager la substitution aux importations et affaiblir la compétitivité des producteurs locaux.

Mon livre ne prétend pas que tous les problèmes économiques du Sénégal viennent du franc CFA. Nous pouvons citer d’autres facteurs tels que : la gouvernance, la discipline budgetaire, les infrastructures, la fiscalité et le climat des affaires, le modele economique. Mais il soutient que le régime monétaire agit comme une contrainte transversale sur tous ces leviers. La monnaie n’est pas toute l’économie, mais elle en constitue le système circulatoire. Une économie productive avec une monnaie mal organisée reste fragile ; une monnaie souveraine sans production réelle perd rapidement sa valeur.

Le problème du système actuel n’est pas seulement la monnaie que nous utilisons. C’est la politique économique que nous ne pouvons pas pleinement mener à cause de son architecture.

Comment votre proposition de monnaie souveraine pourrait-elle favoriser un développement endogène et durable ?

Le Kopar n’est pas présenté dans le livre comme une solution magique. Avoir sa propre monnaie ne garantit pas automatiquement le développement, mais c’est une condition nécessaire pour disposer de l’ensemble des outils de politique économique. Elle fournit des instruments que le Sénégal pourrait utiliser de manière plus cohérente avec ses priorités économiques.

Le crédit productif : Une Banque Centrale du Sénégal pourrait mettre en place des mécanismes de refinancement ciblés en faveur des secteurs stratégiques : agriculture, transformation agroalimentaire, industrie, énergie, PME/PMI, innovation, logement ou infrastructures. L’objectif serait de réduire le coût du financement de long terme et d’orienter davantage l’épargne vers la production plutôt que vers les seuls placements liquides ou les titres publics de court terme.

Le régime de change : Le livre propose un flottement administré du Kopar, fondé sur le panier des droits de tirage spéciaux (DTS). Créés par le FMI en 1969, les DTS sont un avoir de réserve international dont la valeur repose sur cinq grandes monnaies. Le panier comprend le dollar américain, l’euro, le renminbi chinois, le yen japonais et la livre sterling. Cette architecture vise à éviter deux excès : la rigidité d’une parité fixe et l’instabilité d’un flottement intégral. Elle permettrait au taux de change d’absorber certains chocs et de mieux refléter la compétitivité de l’économie sénégalaise.

Les ressources naturelles : Les recettes de Sangomar et de Grand Tortue Ahmeyim (Samgomar réserves estimées 630 millions de barils, GTA 1 400 milliards m³ de gaz) sont envisagées comme un moyen de renforcer les réserves de change et d’appuyer la crédibilité externe de la nouvelle monnaie. Mais l’enjeu est aussi de transformer ces ressources en capacités productives : énergie moins chère, infrastructures, capital humain, industrialisation et diversification des exportations. Une monnaie souveraine n’a de sens que si elle sert une stratégie productive.

La coordination entre politique monétaire et politique budgétaire : la Banque centrale du Sénégal proposée dans le livre aurait un mandat plus large que la seule stabilité des prix : stabilité monétaire, soutien à l’emploi et au développement économique. Cela ne signifie pas monétiser sans limite les déficits.

Le livre propose au contraire des règles strictes, des plafonds, des évaluations d’impact et une transparence parlementaire pour tout financement direct d’investissements publics productifs.

Ainsi le Kopar n’a d’intérêt que s’il transforme la souveraineté monétaire en souveraineté productive : plus de crédit utile, plus d’investissement, plus d’industrialisation et plus d’emplois.




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Quelles seraient les conditions pour qu’une telle réforme monétaire soit viable et bénéfique ?

La première condition est la préparation. Une réforme monétaire de cette nature ne peut pas être improvisée. Le livre rejette explicitement la logique d’une rupture brutale. Il propose une transition organisée, avec une préparation discrète, une base juridique complète, une Banque centrale du Sénégal opérationnelle, un calendrier de substitution et une période de double circulation CFA-Kopar.

Cette préparation donne une crédibilité institutionnelle. La Banque centrale du Sénégal doit être indépendante dans l’exercice de ses fonctions, mais aussi redevable démocratiquement.

L’autre condition est la discipline macroéconomique. Le Sénégal devrait éviter trois dérives : création monétaire excessive, financement incontrôlé du déficit et perte de confiance dans la monnaie. La politique budgétaire et la politique monétaire doivent rester coordonnées, mais encadrées par des règles, des plafonds et une transparence publique.

La dernière condition est la communication et la confiance. Une monnaie repose sur la confiance collective. La transition doit donc être expliquée à l’opinion en français et dans les langues nationales, avec un calendrier public, des mécanismes de recours, un double affichage des prix et un suivi statistique transparent.

Sans appropriation populaire, la réforme resterait techniquement fragile. La réforme doit être insérée dans une stratégie économique globale. Si le Sénégal crée une monnaie nationale sans transformer son agriculture, son industrie, son énergie, son système bancaire et ses exportations, il aura changé de monnaie sans changer de modèle économique.

La souveraineté monétaire n’est donc pas une fin en soi : elle doit être l’un des instruments d’une stratégie de transformation productive. Une monnaie souveraine ne se décrète pas ; elle se prépare. Sa réussite dépend des réserves, des institutions, de la discipline, de la confiance et surtout d’une stratégie productive crédible.

La véritable garantie du Kopar sera la combinaison de cinq éléments : une économie productive, une inflation maîtrisée, un budget discipliné, des réserves suffisantes et une Banque centrale crédible.

The Conversation

Babo Amadou Ba does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

– ref. Franc CFA : un nouvel ouvrage plaide pour une monnaie souveraine au Sénégal – https://theconversation.com/franc-cfa-un-nouvel-ouvrage-plaide-pour-une-monnaie-souveraine-au-senegal-292468

Si Meta et Google investissent massivement dans les câbles de télécommunication sous-marins, ce n’est pas pour la fausse bonne raison que vous imaginez

Source: The Conversation – in French – By Olivier Chatain, Professor, Strategy and Business Policy, HEC Paris Business School


L’ESSENTIEL

  • Meta et Google investissent dans les câbles sous-marins. L’explication selon laquelle ce serait une diversification « normale » pour une entreprise de la tech ne tient pas vraiment.

  • Il faut décrypter de près les spécificités du modèle de ces deux entreprises.

  • Les deux offrent des services pour lesquels le déni de service doit être évité quoi qu’il en coûte ou presque. D’où des investissements importants, Meta prévoyant de financer un câble qui fera le tour de la planète.


Les câbles de communication sous-marins ont fait irruption dans l’actualité avec des soupçons de sabotage dans les zones de tension (mer Baltique, détroit de Taïwan). Il y eut même récemment dans le détroit d’Ormuz des menaces explicites de destruction. Ces câbles sont un pilier essentiel des communications mondiales et appartiennent très souvent à des entités privées. Comprendre pourquoi est un impératif pour tous les utilisateurs, citoyens et États.

Le réseau mondial s’est développé de manière spectaculaire avec l’essor des communications et d’Internet. Google et Meta sont à eux seuls responsables de 23 % de la bande passante installée dans la période 2020-2025 et de 32 % de celle des projets en cours (calculs de l’auteur, basé sur les données du Submarine Cable Almanac). Le projet Waterworth, dévoilé par Meta en 2025, prévoit d’installer un câble de 50 000 kilomètres autour du monde.




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Se posent donc deux questions : pourquoi Meta et Google font-ils le métier des acteurs traditionnels ? Et pourquoi les autres géants du numérique n’ont-ils pas suivi le même chemin ? En effet, ces stratégies différenciées battent en brèche l’idée faussement évidente, selon laquelle les « gros » consommateurs de bande passante seraient naturellement enclins à investir dans les « tuyaux » où passent leurs données.

Pourquoi contrôler (ou non) les « tuyaux » d’Internet ?

Cette dernière question renvoie à un sujet fondamental de la théorie de la firme : quand doit-elle produire pour elle-même (« intégration ») ou, au contraire, quand doit-elle recourir au marché ? C’est typiquement une affaire de rapport entre les coûts et les bénéfices. Du côté des coûts, intégrer, c’est utiliser des ressources qui pourraient être déployées ailleurs et introduire de la complexité dans l’organisation. Du côté des bénéfices, c’est pouvoir faire du sur-mesure et, surtout, se prémunir des comportements opportunistes de la part d’un fournisseur.

Quand l’offre est abondante et le besoin peu différencié, il n’y a pas d’intérêt à intégrer, car on peut facilement changer de fournisseur. La réponse classique à la question posée est que l’intégration verticale doit être l’exception, pas la règle. Elle survient quand le besoin de l’entreprise demande un investissement spécifique qui donnerait à un tiers un (trop) fort pouvoir de négociation. Pour s’en prémunir, il faut intégrer l’activité dans l’entreprise.

Mais alors, pourquoi Meta et Google n’utilisent-ils pas seulement les services des opérateurs de télécommunications classiques ou d’opérateurs indépendants ? Pour cela, nous devons trouver ce qui les différencie des autres membres de la Big Tech (Microsoft, Amazon…) ainsi que ce qui distingue leurs câbles de ceux des acteurs traditionnels.

Deux points communs significatifs

Qu’est-ce qui rend Meta et Google spéciaux du point de vue qui nous intéresse ? En étudiant ce qui les réunit et qui les différencie des autres entreprises (par exemple, Amazon, Netflix, Microsoft), on trouve deux points communs à Meta et à Google :

  • les contenus servis sont personnalisés en temps réel dans un fil spécifique pour chaque utilisateur en fonction des actualités et de ses recherches ;

  • leurs revenus proviennent d’une plateforme publicitaire en libre-service. Le fil vu par chaque utilisateur est personnalisé et renouvelé en permanence. En particulier, les informations peuvent provenir du monde entier, car les annonceurs ont potentiellement accès à tous les utilisateurs.

Cela fonctionne uniquement si la latence (durée de l’aller-retour des données) qui permet la fourniture de contenu est contrôlée étroitement. Toute lenteur ou déni de service ralentirait voire « tuerait » l’engagement. Et les bonnes publicités ciblées doivent être affichées dans le bon fil au bon moment, le tout à une échelle de milliards d’utilisateurs.

Dans le cas contraire, le chiffre d’affaires des deux groupes en pâtit directement. Pour une plateforme qui est fondamentalement un intermédiaire, il faut donc une combinaison unique de stabilité de la latence et de la résilience du réseau.

Des infrastructures informatiques avancées

Dans ce cas qu’apporterait la propriété des câbles ? Le bénéfice est de pouvoir être prioritaire en toute situation (en ne dépendant pas d’un fournisseur qui pourrait abuser en faisant monter les prix) et d’utiliser des protocoles propriétaires s’articulant avec le reste du réseau et des centres de données (investissements spécifiques pour la performance). Le fait que Meta et Google aient la réputation d’avoir les infrastructures informatiques les plus avancées conforte cette interprétation. Le besoin d’une telle solution chez les autres géants du numérique est plus faible.

Par exemple, Netflix peut garder des caches distribués de ses vidéos dans des centres de données situés à proximité de ses abonnés. De même, Amazon et Microsoft vendent leurs services à des utilisateurs à proximité de leurs centres de données, ce qui minimise la latence. Leurs besoins de communication mondiaux sont plus facilement satisfaits par des locations de longue durée de câbles offerts par des tiers.

De nouvelles routes résilientes ?

Les tracés de la dernière vague des projets de Meta et de Google laissent à penser qu’ils privilégient une forme de résilience. Une carte des câbles mondiaux de communication montre une vulnérabilité latente causée par leur passage dans des goulets d’étranglement qui sont les mêmes que ceux du commerce mondial.

Cela forme une ceinture dans l’hémisphère Nord : en partant de la Méditerranée, la dorsale centrale du réseau passe par l’isthme de Suez, la mer Rouge, le Bab-el-Mandeb, le détroit d’Ormuz pour les dérivations qui vont dans le golfe Persique, le détroit de Malacca, la mer de Chine méridionale et le détroit de Taïwan, avant de se diriger vers le Japon et la côte ouest nord-américaine.

Certains des derniers projets de Meta et de Google rompent avec ces tracés et évitent systématiquement tous ces goulets d’étranglement traditionnels. Le projet Waterworth de Meta relie les côtes est et ouest des États-Unis en passant par le Brésil, le cap de Bonne-Espérance (Afrique du Sud), l’Inde, le nord de l’Australie, avant de traverser l’océan Pacifique.

Les Échos, 2025.

En utilisant le réseau de Google, il est possible de faire le même trajet en sens inverse, en descendant de la Californie vers le Chili, puis de traverser le Pacifique Sud jusqu’en Australie, de rejoindre l’Afrique du Sud avant de remonter vers le Portugal et la côte est américaine. Il n’y a pas d’autre acteur qui construise un réseau créant une alternative intégrale à la dorsale traditionnelle. Ces projets sont corrélés à la géographie des centres de données de Meta et de Google et créent un maillage à l’échelle de la planète qui est moins tributaire de zones vulnérables aux aléas politiques.

Qui veut payer pour la résilience ?

Ce que révèlent ces projets, c’est une tendance à la privatisation et à la concentration de la résilience. Deux acteurs privés, de par leur taille et leur modèle d’affaires, sont plus enclins que les autres à lancer des projets qui ne seraient pas rentables pour des opérateurs traditionnels. Ces projets créent des routes alternatives qui peuvent bénéficier à tous les utilisateurs, car elles réduisent la vulnérabilité aux goulets d’étranglement.

Mais à la diversification géographique des routes répond un accroissement de la concentration de la propriété des chemins alternatifs. Cette concentration devient à son tour une source de vulnérabilité pour les utilisateurs finaux puisqu’elle crée une nouvelle dépendance qui remplace celle due à la géographie.

En l’absence de fournisseurs alternatifs, la question de la construction d’un marché de la résilience reste posée. À ce titre, le marché des câbles sous-marins représente un microcosme des questions posées par la menace de l’arsenalisation des infrastructures numériques et permet de comprendre en profondeur les mécanismes qui la rendent possible et les stratégies pour la contrer.

The Conversation

Olivier Chatain a reçu des financements de la Fondation HEC pour cette recherche. Il est chercheur associé à l’IRSEM.

– ref. Si Meta et Google investissent massivement dans les câbles de télécommunication sous-marins, ce n’est pas pour la fausse bonne raison que vous imaginez – https://theconversation.com/si-meta-et-google-investissent-massivement-dans-les-cables-de-telecommunication-sous-marins-ce-nest-pas-pour-la-fausse-bonne-raison-que-vous-imaginez-291916

Elizabeth Ire, Virginia Woolf, Debbie Harry : ces figures qui ont marqué l’histoire culturelle sont encore jugées parce qu’elles n’ont pas eu d’enfant

Source: The Conversation – in French – By Lynsey Cowlishaw, PhD Candidate in History and Culture, Media and Creative Industries, King’s College London


L’ESSENTIEL

  • Parmi tant d’autres, Elizabeth d’Angleterre, Virginia Woolf, Katharine Hepburn, Debbie Harry, dont l’œuvre ou le destin ont marqué l’histoire, n’ont jamais eu d’enfant.

  • Certaines l’ont choisi, d’autres en ont été empêchées ou n’en ont jamais eu l’occasion.

  • Leur travail ou leur position leur a-t-il coûté ce choix ? Et pourquoi cela semble-t-il avoir tant d’importance, au point d’occulter leur héritage et leurs réalisations ?


La baisse des taux de natalité dans les pays développés suscite des inquiétudes quant à l’avenir. Les responsables politiques se demandent pourquoi les femmes ont moins d’enfants. Les économistes expriment leurs inquiétudes face au vieillissement de la population. Dans ce contexte, une hypothèse reste incontestée : celle selon laquelle la maternité serait le principal événement et la principale marque d’accomplissement de la vie d’une femme.

Le taux de natalité ne baisse pas parce que les femmes souhaitent laisser de côté la maternité au profit d’autres activités. Son déclin est étroitement lié au coût du logement, au coût élevé de la garde d’enfants, à la constitution plus tardive d’un couple, aux difficultés d’accès aux traitements de PMA et au travail domestique non rémunéré qui incombe encore de manière disproportionnée aux femmes.

Mais ces deux questions se rejoignent sur un même point : aux yeux de la société, la question de la maternité doit accaparer la vie des femmes, bien plus qu’elle ne doit occuper les hommes. Cela rend la parentalité difficile à concilier avec l’ambition ou le pouvoir. Cela signifie également que lorsqu’une femme construit autre chose qu’une famille, la société peine à y voir un héritage, ce qui explique pourquoi une grande partie de ce que les femmes ont créé ou accompli finit par être oubliée ou classée sous le nom d’un homme.

Ce qui est remarquable, ce n’est pas que certaines femmes extraordinaires n’aient pas eu d’enfants, mais le prix que la société attachait au fait d’être à la fois pionnière et mère, et la manière dont elle jugeait ce prix en public tout en insistant sur le caractère privé de la décision qui le sous-tendait. Les obstacles étaient structurels ; les explications, personnelles.

Pour Elizabeth Ire, reine d’Angleterre (1558-1603), ne pas avoir d’enfant était une question de survie. Convaincue que le mariage compromettrait sa souveraineté, elle s’est forgé une image de protectrice de la nation. Elizabeth devait choisir entre subordonner sa couronne à un époux ou renoncer à avoir des enfants.

Son héritière potentielle, Arbella Stuart – arrière-arrière-petite-fille d’Henri VII et, contrairement à son cousin écossais Jacques, née sur le sol anglais – illustre l’inverse. Le même engrenage dynastique qui offrait deux options à Élisabeth n’en offrait aucune à Arbella : son corps et ses perspectives matrimoniales relevaient des affaires d’État, décidées par d’autres.

Ne pas avoir d’enfants, pourtant, ne veut pas dire que l’on ne joue pas le rôle de mère. Certaines femmes ont élevé des enfants qui n’étaient pas les leurs biologiquement ou, comme Elizabeth Ire, ont été la matriarche d’une nation, élargissant ainsi notre conception de la maternité et de l’héritage. Pourtant, on nous apprend à considérer la transmission comme quelque chose qui existe exclusivement au sein de la famille.

Autres réalisations significatives

La mémoire culturelle suggère le contraire : nous héritons également par l’influence, la création, le mentorat et les idées. Pourtant, lorsqu’une femme ne laisse pas de descendants, souvent, personne n’a d’intérêt évident à reconnaître ce travail au fil du temps. La mémoire culturelle doit se construire. Un nom reste d’actualité tant que les biographes, les archives, les galeries et le monde universitaire s’efforcent de se souvenir de ce que telle femme a laissé derrière elle.

L’œuvre de la peintre Gwen John a été attribuée, pendant près d’un siècle, à la « sœur d’Augustus John » et au « modèle de Rodin », alors même qu’Augustus avait prédit que son œuvre survivrait à la sienne (ce qui a été le cas.)

Florence Baker, belle-mère atypique pour les enfants de l’explorateur Samuel Baker, a traversé l’Afrique à ses côtés et a contribué à assurer le bon déroulement des expéditions. Baker a déclaré à la Royal Geographical Society qu’elle avait été sa partenaire dans ce travail. La Société a décerné à Samuel sa médaille d’or et la reine Victoria l’a fait chevalier. Florence, elle, n’a reçu aucune reconnaissance.

Au King’s College de Londres, la chimiste Rosalind Franklin a réalisé la radiographie qui a révélé la structure de l’ADN. Son collègue Maurice Wilkins l’a montrée aux scientifiques de Cambridge James Watson et Francis Crick à son insu et sans son consentement ; ces derniers se sont par la suite partagé un prix Nobel pour cette découverte.

À Hollywood, l’actrice oscarisée Katharine Hepburn estimait qu’elle ne pouvait pas être à la fois elle-même et la mère qu’un enfant méritait. Mae West a fait de son refus du mariage et de la maternité un élément de son numéro fétiche, incarnant une femme qui voulait fréquenter les hommes selon des conditions précises et qui ne voulait absolument pas d’enfants. Marilyn Monroe, qui souhaitait avoir des enfants et l’avait déclaré publiquement, a subi des grossesses arrêtées alors qu’Hollywood la présentait uniquement comme un objet de désir. Dans cette même industrie du cinéma, les femmes vivaient toutes une forme de pression par rapport à la question de la maternité, devant nécessairement se justifier, même quand elles avaient fait le choix de ne pas avoir d’enfant.

L’industrie musicale a imposé des exigences similaires, souvent aggravées par les circonstances. Kylie Minogue s’est montrée franche sur la façon dont la biologie et le hasard décident parfois de la question de la maternité. Debbie Harry a déclaré avoir privilégié son ambition à la maternité. La philanthropie de Dolly Parton, qui a financé des livres pour des millions d’enfants, a offert une autre forme de soutien aux jeunes générations, de la part d’une femme sans descendance biologique.

Virginia Woolf a vécu et a théorisé les conditions paradoxales auxquelles la créativité des femmes est soumise face aux contraintes de la vie domestique. Elle souhaitait avoir des enfants, mais après avoir consulté des médecins, son mari Leonard Woolf en a conclu qu’une grossesse mettrait en danger sa santé mentale, et la question a donc été tranchée sans elle.

Elle a légué au monde les ferments d’une révolution féministe, et ses propos restent d’actualité. Il y a un siècle, elle listait ce dont une femme avait besoin pour créer quoi que ce soit : son propre argent, une porte qui se ferme et du temps sur lequel personne d’autre ne peut prétendre. La plupart des femmes, soulignait-elle, disposent rarement de ces trois éléments à la fois.

Pour ma part, j’ai toujours voulu des enfants, mais le temps a passé et les partenaires se sont succédé. La stabilité financière s’est rarement concrétisée et je n’ai jamais rencontré de conditions dans lesquelles la maternité ne semblait pas exiger que je renonce à quelque chose de fondamental. J’ai passé des années à mettre en perspective la mémoire des femmes de l’histoire. Arbella Stuart n’a laissé aucun descendant biologique ; je préserve son héritage à travers mes recherches sur sa vie et mes publications en histoire publique.

Si les structures patriarcales ont contraint les femmes à faire des choix, la mémoire culturelle a aggravé le problème : la maternité traditionnelle est reconnue, tandis que les autres héritages laissés par les femmes doivent sans cesse prouver leur valeur.

Mais leur influence est omniprésente : dans les livres, les films, la musique, la politique, la mode et le monde universitaire, ainsi que dans la manière dont les générations suivantes de femmes envisagent leurs propres possibilités. Toutes les femmes ne deviennent pas mères. Mais chaque génération hérite abondamment des talents et des réalisations des femmes qui l’ont précédée.

The Conversation

Lynsey Cowlishaw ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Elizabeth Ire, Virginia Woolf, Debbie Harry : ces figures qui ont marqué l’histoire culturelle sont encore jugées parce qu’elles n’ont pas eu d’enfant – https://theconversation.com/elizabeth-ire-virginia-woolf-debbie-harry-ces-figures-qui-ont-marque-lhistoire-culturelle-sont-encore-jugees-parce-quelles-nont-pas-eu-denfant-293126

Législatives au Maroc : recomposition politique ou simple changement de couleurs ?

Source: The Conversation – in French – By Salima Salhi, Enseignante Chercheure, Le Mans Université


L’ESSENTIEL

  • Les principaux partis du pays sont arrivés en tête aux législatives du 23 septembre, mais dans un ordre différent de celui enregistré à l’issue du scrutin précédent en 2021.

  • Avec seulement 38,02 % de participation, le scrutin souligne le décalage entre une jeunesse mobilisée sur les enjeux sociaux et sa faible représentation dans les urnes.

  • Le vrai enjeu est désormais celui de la recomposition : va-t-on assister à un changement durable des rapports de force ou à une simple redistribution des sièges et des réseaux au sein du même espace politique ?


Les élections législatives marocaines du 23 septembre 2026 ont produit une nouvelle configuration de la Chambre des représentants. Selon les résultats annoncés par le ministère de l’Intérieur, sur les 395 sièges que compte la Chambre, le Parti authenticité et modernité (PAM, libéral-conservateur) arrive en tête avec 97 sièges, devant le Rassemblement national des indépendants (RNI, centre-droit, 66 sièges) et l’Istiqlal (nationaliste, 65 sièges). Ces trois formations étaient réunies dans la coalition gouvernementale sortante. Le Parti de la justice et du développement (PJD), formation islamiste conservatrice qui a dirigé le gouvernement entre 2011 et 2021, obtient 54 sièges.

À première vue, la donne a changé : aux législatives précédentes, en 2021, c’est le RNI qui était arrivé en tête, avec 102 sièges (contre 87 au PAM et 81 à l’Istiqlal), et son chef, Aziz Akhannouch, avait été nommé premier ministre. Cette fois, le PAM passe donc devant le RNI, tandis que le PJD, qui avait fortement reculé en 2021, n’obtenant alors que 4 sièges, effectue un retour surprenant.

Mais cette lecture arithmétique ne suffit pas. Car une question demeure : sommes-nous face à une véritable recomposition politique ou plutôt face à un simple « changement de couleurs » au sein d’un même espace politique ? Une recomposition politique suppose une transformation durable des rapports de force, des réseaux, des élites et des modes de mobilisation ; un changement de couleurs peut, à l’inverse, modifier la répartition des sièges et des étiquettes sans nécessairement bouleverser les structures qui organisent la compétition politique.

Une jeunesse mobilisée mais politiquement éloignée : le défi de la représentation

Avant d’examiner la nouvelle carte politique, un autre chiffre doit être pris en compte : 38,02 % de participation. Ce taux est nettement inférieur à celui de 2021, qui dépassait 50 %. Il serait cependant réducteur de considérer l’abstention comme une explication en soi. Elle peut traduire des phénomènes différents : défiance envers les partis, sentiment d’inefficacité du vote, individualisme, crise du système politique, contexte économique et social…

La mobilisation de la « Gen Z212 » en 2025 avait déjà mis au jour des revendications portant sur la santé, l’éducation, l’emploi, les conditions de vie et la responsabilité politique.

Les 18-24 ans ne représentent d’ailleurs que 4 % des inscrits sur les listes électorales, alors qu’ils constituent une part beaucoup plus importante de la population. Le problème est donc plus profond qu’une simple question de participation. Il concerne la capacité des partis à transformer une demande sociale exprimée parfois dans la rue en une représentation politique institutionnelle.

De partenaires gouvernementaux à concurrents électoraux : que devient le bilan commun ?

Le RNI et le PAM ont été présentés comme deux pôles majeurs de la compétition. Pourtant, ils appartenaient tous deux à la même majorité sortante. Il ne s’agit pas de dire qu’ils sont identiques. Ils ont leurs histoires, leurs organisations et leurs cultures politiques propres : le RNI, fondé en 1978 par Ahmed Osman, est un parti de centre-droit, libéral. Son ADN est entrepreneurial : priorité au climat des affaires, à l’investissement privé et à la protection du pouvoir d’achat. Il a structuré son programme 2026-2031 autour du slogan « Dignité et opportunités pour tous ». Le PAM, créé en 2008 par Fouad Ali El Himma, est généralement considéré « très proche du Palais ». Il se revendique de centre gauche, social-libéral, moderniste et royaliste. Il a siégé dans l’opposition de 2011 à 2021 avant d’entrer au gouvernement. Son programme de 2026 s’articule autour de 5 pactes (pouvoir d’achat, jeunesse, citoyenneté, sécurité, croissance durable) avec l’objectif de créer un million d’emplois.

Leur participation commune au gouvernement impose de regarder leur confrontation autrement. Jusqu’où la différenciation électorale peut-elle aller lorsque les formations qui s’affrontent ont participé à la même action gouvernementale ?

Une campagne est toujours une forme de mise en scène. En 2026, cette mise en scène a particulièrement insisté sur l’affrontement RNI-PAM. L’arrivée de Fouzi Lekjaâ au PAM, le 25 juillet 2026, en a constitué l’épisode le plus visible. Le responsable, jusque-là présenté comme un technocrate et figure majeure du football marocain (président de la fédération marocaine de football depuis 2014), est devenu un acteur partisan de premier plan. Son entrée en politique peut être replacée dans une dynamique plus large de circulation des élites entre l’administration, les institutions publiques, les secteurs économiques, le sport et les partis.

Cette mobilité rejoint un phénomène ancien : le poids des notabilités. Le notable n’est pas nécessairement une figure traditionnelle. Il peut être entrepreneur, élu local, professionnel libéral ou personnalité connue dans son territoire. Ce qui compte est sa capacité à transformer différentes ressources en capacité de mobilisation. Lorsqu’un élu change de parti, la couleur de la circonscription peut changer sans que disparaissent les réseaux qui ont permis son implantation.

La science politique parle de « transhumance politique », un phénomène qui peut prendre différentes formes : changement d’allégeance, ralliement ou recherche d’une nouvelle investiture. Le qualifier simplement d’opportunisme relève du jugement moral. Analytiquement, ces mouvements répondent à des logiques plus structurelles : stratégies de repositionnement individuel, recompositions des rapports de force locaux, ou recherche d’un meilleur accès aux ressources.

Changer de couleur ou changer de politique ?

L’enjeu n’est peut-être pas tant de savoir qui a remporté la première place que de déterminer ce que cette configuration est susceptible de transformer.

Les élections ont plus ou moins modifié la carte parlementaire. Ces évolutions constituent bien une forme de recomposition. Mais elles ne permettent pas, à elles seules, de conclure à une transformation profonde. Comment seront redistribuées les responsabilités ? Les acteurs du gouvernement précédent, par définition co-responsables de son bilan, pourront-ils se présenter comme les correcteurs de politiques auxquelles ils ont eux-mêmes participé ? Surtout, les citoyens percevront-ils une différence concrète dans leur quotidien ?

La véritable portée du scrutin devra être observée dans les pratiques de l’État et des collectivités : la répartition des ressources, l’exercice des compétences territoriales et la capacité des politiques publiques à réduire les disparités spatiales. La recomposition électorale n’acquiert une portée durable que lorsqu’elle se traduit par des changements dans la production de l’action publique.

Les couleurs parlementaires ont changé. Reste à savoir si les pratiques de gouvernement changeront avec elles.

The Conversation

Salima Salhi ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

– ref. Législatives au Maroc : recomposition politique ou simple changement de couleurs ? – https://theconversation.com/legislatives-au-maroc-recomposition-politique-ou-simple-changement-de-couleurs-293118