¿Cómo proteger y educar a niños, niñas y adolescentes ante los ‘deepfake’ sexuales?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vicente Morell-Mengual, Profesor Titular. Departamento de Psicologia Evolutiva y de la Educación, Universitat de València

No es necesario ser una persona experta en informática para crear un contenido sexual falso mediante herramientas de inteligencia artificial. Basta una búsqueda sencilla en redes sociales o en cualquier motor de búsqueda para encontrar aplicaciones y tutoriales donde se explica, paso a paso y con todo lujo de detalles, cómo crear imágenes, vídeos o audios sexuales falsos.

La popularización de la inteligencia artificial ha convertido lo que antes era una práctica marginal en un fenómeno cada vez más extendido y con un impacto muy negativo en las personas que son objeto de ello. Los contenidos sexuales falsificados son una nueva forma de violencia digital que puede dañar gravemente la reputación y privacidad de las víctimas además de vulnerar su derecho al control de su propia imagen.

Tipo de falsificaciones sexuales

Los deepfakes sexuales, también conocidos como ultrafalsificaciones sexuales, son imágenes, vídeos o audios manipulados con herramientas de inteligencia artificial que muestran a una persona en situaciones eróticas o sexuales. Su gran capacidad para imitar la realidad hace que, a simple vista, resulten difíciles de distinguir de un contenido auténtico, aunque la persona representada nunca ha participado en estas escenas ni ha autorizado su creación.

Algunas manipulaciones son tan sutiles que pasan inadvertidas (por ejemplo, acortar una falda o aumentar el escote de una camiseta), mientras que otras recrean escenas sexuales extremadamente explícitas. A falta de una clasificación universalmente aceptada, los informes especializados distinguen los siguientes tipos:

  1. Imágenes sugerentes o sexualizadas: alteraciones digitales que buscan sexualizar la imagen de una persona sin llegar necesariamente a mostrar un desnudo explícito.

  2. Besos falsos: vídeos que hacen creer que dos personas se besan en la boca cuando, en realidad, esta situación nunca ha ocurrido.

  3. Audios falsos (deepvoices): grabaciones generadas o manipuladas mediante inteligencia artificial que imitan la voz de una persona para atribuirle comentarios de carácter sexual que nunca ha realizado.

  4. Desnudos artificiales (deepnudes): imágenes que se crean a partir de fotografías ordinarias. La inteligencia artificial predice cómo sería el cuerpo desnudo de la persona representada y genera una imagen completamente ficticia.

  5. Intercambio de rostros (face swap): superponer la cara de una persona (obtenida de una fotografía ordinaria) sobre el cuerpo de otra que aparece en imágenes o vídeos sexuales preexistentes.

  6. Creación de vídeos sexuales desde cero: en estos casos, no se parte necesariamente de una fotografía concreta de la víctima, sino que la inteligencia artificial genera una persona o una escena completa a partir de grandes volúmenes de datos de entrenamiento.




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Cada vez hay más

Gran parte de los deepfakes sexuales se difunden en canales privados o plataformas difíciles de rastrear y, además, muchas víctimas nunca llegan a oficializar una denuncia ante las autoridades competentes, por lo que es difícil saber cuántas personas han sido víctimas de ellos.

Aún así, algunas investigaciones especializadas concluyen que los deepfakes sexuales están aumentando de forma exponencial. Por ejemplo, un informe de Security Hero estimó que el 98 % de los vídeos deepfake que circulan en internet tienen carácter sexual y afectan principalmente a mujeres.

En España también comienzan a conocerse datos relativamente alarmantes. En un estudio del Centro Reina Sofía y FAD Joventut, realizado con jóvenes entre 16 y 29 años, alrededor de una de cada diez personas encuestadas reconocía haber creado un deepfake o sabía de alguna persona de su entorno inmediato que lo había hecho.

Contenido falso, pero no inocuo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que, al tratarse de imágenes o vídeos falsos, el perjuicio es prácticamente inexistente. Sin embargo, el impacto no depende de la autenticidad del contenido en sí, sino de la vulneración que implica utilizar un rostro para recrear una escena sexual sin el consentimiento explícito de la persona representada.

La difusión de estos contenidos puede derivar en situaciones de aislamiento y convertir a la víctima en objeto de bromas, rumores o acoso.




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Prevenir tanto la victimización como el uso

La rapidez con la que evoluciona la inteligencia artificial hace necesario impulsar acciones educativas desde edades tempranas. Sin embargo, preparar al alumnado no es suficiente si el profesorado no dispone de los conocimientos y herramientas necesarios para afrontar este fenómeno.

Aún hoy, muchos docentes manifiestan inseguridad ante la posibilidad de abordar los deepfakes sexuales en el aula, bien porque consideran que no tienen formación suficiente, bien porque temen generar controversia con las familias o despertar el interés del alumnado por estas prácticas.

Cuando este tema sí se aborda, se suele limitar a consignas como “no envíe fotos” o “utilice menos el móvil”, que son completamente insuficientes. El reto educativo es mucho más profundo y exige desarrollar competencias relacionadas con la empatía, el consentimiento, la privacidad digital y la responsabilidad.

En esta línea, nuestro equipo de investigación está desarrollando y evaluando la efectividad de un programa formativo para docentes de primaria. La experiencia acumulada nos permite realizar algunas recomendaciones:

  1. Ayudar al alumnado a comprender las consecuencias que puede tener manipular la imagen de otra persona. Actividades como la creación de campañas de sensibilización o el análisis de casos reales, como el de Almendralejo (Badajoz) o difundir contenidos sexuales falsos no es una broma, sino una forma de violencia digital.

  2. Trabajar la empatía. En nuestro programa utilizamos dinámicas en las que el alumnado imagina cómo se sentiría si alguien modificara su imagen para ridiculizarlo. Estas actividades ayudan a comprender emociones como la vergüenza o la humillación, facilitando que los estudiantes identifiquen el daño que pueden causar estas prácticas.

  3. Actuar sobre los observadores. Muchos episodios de victimización se mantienen porque quienes presencian los hechos callan, se ríen o redistribuyen su contenido. Actividades de análisis de casos inspirados en situaciones reales (un estudiante que recibe por WhatsApp una imagen manipulada de una compañera o alumna que observa cómo circulan montajes dentro de un grupo de mensajería) sirven como punto de partida para debatir qué acciones contribuyen a aumentar el perjuicio y cuáles ayudan a proteger a la víctima.

Legislar sin educar no es la respuesta

La rápida expansión de los deepfakes sexuales ha suscitado un gran debate social sobre la necesidad de adaptar la legislación a una realidad tecnológica que, normalmente, avanza mucho más rápido que las leyes vigentes. Disponer de un marco jurídico adecuado es indispensable para proteger a las víctimas y delimitar las responsabilidades de aquellos que crean o difunden estos contenidos.

Sin embargo, confiar únicamente en la respuesta penal constituye un gran error. La experiencia demuestra que prohibir una conducta no es suficiente para evitar que ocurra. Un ejemplo comparable es el consumo de alcohol entre menores porque, aunque su venta está prohibida, muchos siguen siendo consumidores habituales. Reducir esta problemática ha requerido una combinación de medidas legales, campañas de sensibilización y sobre todo programas educativos orientados a promover conductas más responsables.

Con los deepfakes sexuales ocurre algo similar. Muchos niños, niñas y adolescentes disponen de herramientas que pueden generar imágenes o vídeos sexuales falsos con sólo unos clics, pero pocos reflexionan sobre las consecuencias sociales y legales asociadas a su uso. De esta problemática surge la necesidad de explorar nuevas vías de concienciación en la escuela también desde la ciencia.

The Conversation

El programa formativo descrito ha sido financiado por el Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la Universitat de València (PIEE 3901460). El autor declara que esta financiación no ha influido en la redacción del artículo ni en la interpretación de los contenidos presentados.

ref. ¿Cómo proteger y educar a niños, niñas y adolescentes ante los ‘deepfake’ sexuales? – https://theconversation.com/como-proteger-y-educar-a-ninos-ninas-y-adolescentes-ante-los-deepfake-sexuales-287809

Medusas: un problema que va más allá de las picaduras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Fonfría Subirós, Investigadora en Ecología Marina, Institut Multidisciplinar per a l’Estudi del Medi "Ramón Margalef", Universitat d’Alacant, Universidad de Alicante

Medusa de la especie _Rhizostoma pulmo_. Gennaro DiBs/Shutterstock

Con el verano, llega el momento de reencontrarse con las medusas. Estos animales son más antiguos que los dinosaurios y llevan más de 500 millones de años habitando nuestros mares… con luces (su importancia ecológica en el ecosistema marino es innegalbe) y sombras (no solo comportan efectos negativos para la salud pública a causa de sus picaduras, sino que también tienen efectos económicos en sectores como el turismo y la pesca, entre otros).

Luces: depredadoras, refugio y terapéuticas

Las medusas son un componente clave del ecosistema marino. Forman parte de las redes tróficas bien como depredadoras, bien como presas: se alimentan de zooplancton, peces pequeños y otras medusas, y las consumen tortugas marinas, peces más grandes y aves marinas.

Además, proporcionan refugio entre sus tentáculos a peces jóvenes y contribuyen al ciclo del carbono oceánico transportando material orgánico a capas más profundas cuando mueren y se ahogan. Es un proceso conocido como jelly-falls.

Actualmente, también se obtienen a partir de ellas compuestos nutracéuticos: alimentos o ingredientes con propiedades beneficiosas para la salud, que incluyen efectos terapéuticos o preventivos, cosméticos o farmacológicos.

Medusas en el Oceanográfico de Valencia.

En el ámbito de la medicina, gracias a las medusas, también disponemos de la proteína fluorescente verde (Green Fluorescent Protein, GFP) y sus derivados. Fue aislada inicialmente de la especie Aequorea victoria.

El descubrimiento y desarrollo de esta proteína revolucionó la investigación biomédica, ya que permitió visualizar procesos biológicos en células vivas en tiempo real y estudiar enfermedades como el cáncer o ciertas dolencias neurodegenerativas. Para darle cierto contexto, sería conveniente añadir que a sus descubridores les dieron el premio Nobel por esto en 2008.




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Sombras: urticantes y masivas

En la cara más oscura de las medusas, además de las picaduras que provocan a los humanos, algunas de las cuales pueden llegar a ser muy dolorosas, provocar problemas crónicos e incluso, en algunos casos extremos, la muerte, son animales que también nos afectan a nivel socioeconómico.




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El turismo, por razones obvias relacionadas con las picaduras, es un gran perjudicado, pero hay sectores, como la pesca, que también se pueden ver damnificados.

La presencia de medusas en las redes de pesca puede afectar esta actividad de dos formas diferentes: por un lado, pueden estropear el pescado, ya que si aparecen muchas medusas en una calada, la gran cantidad de células urticantes presentes hace que sea inviable comercializarla. Por otro lado, pueden dañar las redes de pesca, obstruyéndolas y comprometiendo la estabilidad del barco. Por ejemplo, en 2009, un banco de medusas hundió un barco de arrastre de 10 toneladas en Japón.

En acuicultura, las medusas también pueden provocar daños en las redes o a los peces. Pero también sufren estos perjuicios actividades industriales tan dispares como desaladoras, centrales térmicas y nucleares. Estas industrias necesitan captar agua para la refrigeración y correcto funcionamiento de sus instalaciones. Las medusas pueden taponar los conductos refrigerantes.

¿Qué puede hacer la ciencia?

En este contexto, la Universidad de Alicante, en colaboración con la Universitat Politècnica de València, ha desarrollado un dispositivo antimedusas. Su objetivo es alejarlas de las zonas susceptibles de causar daños mediante el uso de campos electromagnéticos, sin invadirlas.

Los estudios preliminares se llevaron a cabo con las especies Catostylus mosaicus y Rhizostoma pulmo, procedentes de cultivos del Oceanográfico de Valencia. Se realizaron en diferentes acuarios del Laboratorio Marino UA-Dénia. En él, se generó un campo electromagnético mediante una bobina sumergida y se observó cómo variaba el ritmo de pulsación de las medusas, que es el movimiento que les permite nadar… Las medusas no solo se mueven en función de las corrientes, sino que pueden nadar, incluso contracorriente.

Una medusa blanca bajo el agua azul
Medusa Catostylus mosaicus.
Niki Hubbard/iNaturalist Australia, CC BY

Los resultados mostraron que aproximadamente la mitad de los ejemplares cambiaban significativamente su actividad natatoria cuando estaban expuestos al campo electromagnético. En algunos casos, las medusas prácticamente dejaban de contraer su cuerpo y, al perder la capacidad de mantenerse flotando en la columna de agua, descendían al fondo. Este efecto era completamente reversible, es decir, cuando el campo electromagnético se apagaba, las medusas recuperaban rápidamente su ritmo normal de pulsación. No se observaron ni lesiones ni mortalidad.

Por lo tanto, este dispositivo, instalado en una boya flotante, en lugar de eliminar las medusas, simplemente modifica temporalmente su comportamiento para que se alejen de las zonas que se desea proteger, aprovechando las corrientes marinas presentes para arrastrarlas fuera de las áreas en cuestión.

Otras soluciones: redes o cortinas

Las soluciones actuales para tratar esta problemática se basan en barreras físicas, incluidas principalmente redes antimedusas o cortinas de burbujas. Sin embargo, a parte de tener un coste de mantenimiento elevado, presentan ciertos inconvenientes. En el primer caso, pueden quedarse enganchadas en las redes no solo las medusas, sino también otros animales. En el segundo caso, la cortina puede minimizar el intercambio de agua y promover la hipoxia de la zona. Además, en el caso de los blooms o enjambres de medusas (donde se pueden llegar a juntar miles de medusas en la misma zona), tienen una eficacia limitada.

Aunque hacen falta más experimentos para confirmar la eficacia del nuevo sistema en condiciones reales, esta tecnología espera convertirse en una herramienta respetuosa con el medio ambiente para proteger playas, piscifactorías y zonas de captación subacuática de agua, sin comprometer la supervivencia ni la función ecológica de estos animales.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Medusas: un problema que va más allá de las picaduras – https://theconversation.com/medusas-un-problema-que-va-mas-alla-de-las-picaduras-288311

Acuérdese de respirar por la nariz: su salud (física y mental) se lo agradecerá

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Maria Pilar Pecci Lloret, Profesora Permanente Laboral, Universidad de Murcia

Antonio Guillem/Shutterstock

Respirar es la tarea más automatizada que realizamos de forma cotidiana. Sucede sin pensarlo, miles de veces al día, desde el primer segundo de vida hasta el último. Sin embargo, la forma en la que inspiramos y expiramos el aire (por la nariz o por la boca) puede tener un impacto enorme en nuestra salud no solo a nivel físico, sino también mental y emocional. Y lo sorprendente es que muchas personas lo hacemos “mal” sin saberlo.

La respiración oral, es decir, respirar con la boca abierta, se ha vuelto cada vez más común en la sociedad moderna. Las congestiones nasales, las alergias, el estrés, los hábitos adquiridos o incluso el uso excesivo de pantallas (que altera nuestra postura) contribuyen a que muchas personas mantengan la boca abierta de forma casi constante. Pero lo que parece inofensivo puede provocar una cadena de efectos negativos en el organismo.

La nariz, esa barrera protectora

Para empezar, la nariz no está ahí por casualidad. Es un órgano altamente especializado diseñado para preparar el aire antes de que llegue a los pulmones. Filtra partículas, calienta el aire y lo humedece. Pero cuando respiramos por la boca, nos saltamos todo este proceso: el aire entra más frío, seco y cargado de impurezas, lo que puede irritar las vías respiratorias y aumentar la susceptibilidad a infecciones.

De hecho, diversos estudios han relacionado la respiración oral con una mayor frecuencia de resfriados, infecciones respiratorias y problemas inflamatorios. Al no pasar el aire por el sistema de filtrado de la nariz, el cuerpo queda más expuesto a virus y bacterias. Además, la respiración excesiva por la boca puede provocar sequedad, mal aliento y problemas en la salud bucal, como caries o alteraciones gingivales.

Respirar por la boca altera el sueño

Pero los problemas no terminan ahí. Se ha comprobado que la respiración oral también tiene un impacto directo en la calidad del sueño. Muchos de quienes la practican preferentemente tienden a roncar más, a tener un sueño menos profundo y a despertarse con sensación de cansancio, ya que su descanso no es reparador. Esto se debe a que la respiración nasal favorece un patrón más lento y eficiente, mientras que la bucal suele ser más superficial y desordenada.

En adultos, ese patrón se ha asociado con un mayor riesgo de apnea del sueño, una alteración en la que la respiración se interrumpe repetidamente durante la noche. La apnea no solo afecta al descanso, sino que también está relacionada con problemas cardiovasculares, fatiga crónica y dificultades cognitivas.

Cambios en la fisionomía facial

Por otro lado, los niños que respiran por la boca tienden a desarrollar paladares más estrechos, mandíbulas menos definidas y alteraciones en la alineación dental. Incluso puede afectar al perfil facial a largo plazo.

No es solo es una cuestión estética: también hay implicaciones funcionales importantes. Se ha observado que algunos niños diagnosticados con trastornos de atención o hiperactividad presentan en realidad problemas respiratorios no detectados. La falta de oxigenación eficiente durante el sueño puede afectar al rendimiento cognitivo, la concentración y el comportamiento durante el día.

Un aspecto menos conocido es la relación entre la respiración oral y los problemas auditivos. Coger y exhalar aire con la boca dificulta la ventilación del oído medio y favorece la acumulación de líquido, aumentando el riesgo de otitis media recurrente.

Las múltiples ventajas de respirar por la nariz

Por contra, la respiración nasal ofrece abundantes beneficios. Uno de los más importantes es la producción de óxido nítrico en los senos paranasales. Esta molécula, poco conocida fuera del ámbito científico, tiene propiedades vasodilatadoras, antimicrobianas y reguladoras del sistema inmunológico. Al respirar por la nariz, el aire se enriquece con óxido nítrico, lo que mejora la oxigenación y ayuda a combatir patógenos.

Además, la respiración nasal favorece un ritmo más pausado y profundo, lo que activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de los estados de relajación. En otras palabras, respirar por la nariz no solo es mejor para el cuerpo, sino también para la mente: reduce el estrés, mejora la concentración y favorece un estado de calma.

Cómo cambiar de hábitos

Entonces, si respirar por la nariz es tan beneficioso, ¿por qué tanta gente no lo hace? En muchos casos, se trata de un hábito adquirido. Si alguien ha tenido congestión nasal frecuente en la infancia, es probable que haya desarrollado el patrón de respirar por la boca y lo haya mantenido en la edad adulta, incluso cuando ya no es necesario.

La buena noticia es que esta costumbre se puede reeducar. Existen técnicas sencillas para volver a la respiración nasal, como ejercicios de conciencia respiratoria, mejorar la higiene nasal o incluso trabajar la postura de la lengua (un logopeda nos podría ayudar).

En algunos casos, puede ser necesario consultar con el otorrino para tratar obstrucciones físicas, como desviaciones del tabique o hipertrofia de cornetes (estructuras situadas en el interior de las fosas nasales). E incluso, acudir a un odontopediatra o dentista especializado en ortopedia dentofacial para valorar si es necesario ampliar el maxilar, adelantar la mandíbula o realizar otras intervenciones que favorezcan una correcta respiración.

En el caso de los niños, es especialmente importante prestar mayor atención. Detectar a tiempo la respiración oral puede prevenir muchos problemas futuros, tanto físicos como cognitivos. Observar si duermen con la boca abierta, si roncan o si presentan fatiga durante el día puede ser clave.

Al final, algo tan simple como cerrar la boca y respirar por la nariz puede tener un impacto profundo en nuestra salud. No se trata de una moda ni de una tendencia, sino de volver a un patrón natural para el que nuestro cuerpo está diseñado.
Respirar bien no es solo sobrevivir. Es vivir mucho mejor.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Acuérdese de respirar por la nariz: su salud (física y mental) se lo agradecerá – https://theconversation.com/acuerdese-de-respirar-por-la-nariz-su-salud-fisica-y-mental-se-lo-agradecera-288848

¿Un problema irresoluble? Crece el número de hogares en España y no el de viviendas disponibles

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alessandro Indelicato, Investigador Posdoctoral, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Manifestación en Madrid por el derecho a una vivienda digna en febrero de 2025. OSCAR GONZALEZ FUENTES/Shutterstock

En el último año, el precio de la vivienda en España ha subido casi un 13 %, según el Instituto Nacional de la Vivienda. La causa principal del encarecimiento es, en palabras del Banco de España, la combinación de “una demanda intensa y una oferta residencial rígida” (es decir, las viviendas puestas en el mercado son las que son y no crecen al ritmo de crecimiento de los hogares).

En 2023, ya calculaba que la diferencia acumulada entre la creación de hogares (el proceso por el cual un individuo o un grupo de personas pasan a constituir una unidad residencial independiente) y la producción de vivienda nueva era de unas 375 000 unidades, y avisaba de que el déficit podría acercarse a las 600 000 viviendas en 2025.

El diagnóstico de la OCDE es similar, al observar que la formación de hogares ha superado ampliamente la producción reciente de vivienda.

De las 20 000 viviendas anunciadas a las 184 000 ‘movilizadas’

El desequilibrio entre demanda y oferta de vivienda no es una cuestión abstracta. Si la construcción no crece y sí lo hace la cantidad de personas que requieren una vivienda, se incrementará la competencia por cada inmueble disponible. Y, como es de esperar, esto se traducirá en un aumento de los precios de compra y de alquiler. Además, cuando la oferta de vivienda avanza lentamente debido a limitaciones urbanísticas, geográficas o administrativas, los aumentos de la demanda se trasladan principalmente a los precios.

En 2018, el Gobierno lanzó el llamado “Plan 20.000” con el fin de incorporar 20 000 viviendas al parque de alquiler asequible , por la escasez de oferta disponible y las dificultades de acceso al alquiler en los mercados tensionados.

Cinco años más tarde el objetivo había crecido mucho. En 2023, el Ejecutivo anunció la habilitación de 184 000 viviendas públicas o de alquiler asequible. La cantidad incluía intervenciones muy diversas: construcción nueva, rehabilitación, financiación a promotores, viviendas procedentes de la Sareb (la entidad que absorbió los inmuebles e hipotecas impagadas tras la crisis de 2010), uso de terrenos pertenecientes al Ministerio de Defensa y convenios con comunidades autónomas y ayuntamientos.

En agosto de 2024, el Ejecutivo informó haber movilizado 80 745 viviendas. Además anunció una partida de 6 000 millones de euros en préstamos y avales para impulsar hasta 43 000 viviendas más para alquiler asequible.




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‘Movilizar’ no es construir ni entregar

Los datos que ha difundido el Ejecutivo no ofrecen un número único y uniforme a partir del cual se pueda conocer cuántas viviendas están ya acabadas, entregadas y habitadas. Las comunicaciones oficiales hablan, sobre todo, de viviendas movilizadas, en marcha, financiadas o incluidas en convenios.

Ese vacío estadístico impide la rendición de cuentas. Se necesita conocer, de forma periódica, cuántas viviendas están proyectadas, financiadas, iniciadas, finalizadas y entregadas. Si se agrupan todas estas etapas en un único bloque, ya no es posible apreciar cuál ha sido el cumplimiento real.




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Las cifras de construcción siguen siendo discretas

La vivienda protegida muestra cierta recuperación, pero desde niveles muy bajos. En el primer trimestre de 2026 se cerraron 5 215 viviendas protegidas, la mejor cifra para ese periodo en catorce años. Es una mejora, pero insuficiente, frente al déficit acumulado de cientos de miles de unidades.

Esas viviendas tampoco son atribuibles exclusivamente al Gobierno central. Su promoción está en manos de las comunidades autónomas, los ayuntamientos, las empresas públicas, las cooperativas y los promotores privados. En algunos programas, el Estado proporciona financiación y suelo,pero la ejecución queda repartida entre distintas administraciones y entidades.

De ahí que sea imprescindible un sistema común de seguimiento.




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Construir más, no que el Estado lo haga todo

Exigir un aumento de la oferta no significa que toda la vivienda deba (ni pueda) ser construida directamente por el Estado. Las administraciones tienen que ampliar el parque público permanente, especialmente para los hogares vulnerables. Pero también facilitar la promoción privada, cooperativa y protegida a través de suelo disponible, mejorar las infraestructuras y agilizar los procedimientos administrativos previsibles.

Una oferta más elástica permite que el crecimiento de la población se refleje en más construcción y no solamente en precios más elevados.

The Conversation

Alessandro Indelicato no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Un problema irresoluble? Crece el número de hogares en España y no el de viviendas disponibles – https://theconversation.com/un-problema-irresoluble-crece-el-numero-de-hogares-en-espana-y-no-el-de-viviendas-disponibles-288124

La polémica expedición del eclipse que puso a prueba a Einstein

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manel Perucho Pla, Astrofísica relativista i d’altes energies, Universitat de València

En 1905 Albert Einstein publicó la teoría de la relatividad especial. Esta teoría daba solución al problema derivado del hecho de que la velocidad de la luz sea independiente del observador, es decir, que todos midan el mismo valor. A partir de entonces, nuestra percepción del universo cambió para siempre: el espacio y el tiempo se volvieron “flexibles” —podían dilatarse o contraerse—, se fusionaban en el concepto geométrico del espacio-tiempo y, además, la materia y la energía pasaban a ser equivalentes.

Diez años después, en 1915, Einstein publicó la teoría de la relatividad general, con una interpretación geométrica de la gravedad que incluía la dinámica de las partículas sometidas a esta fuerza: el espacio-tiempo es en general plano, pero la masa-energía lo curva. Para empezar, explicaba uno de los problemas no resueltos en la época: la precesión del perihelio de Mercurio. Además, existían predicciones que debían comprobarse para validarla o refutarla.

Desviar la luz

Una de estas predicciones tenía que ver con el hecho de que la gravedad pudiera actuar sobre la luz. El científico alemán Johann Georg von Soldner ya había estimado en 1801, utilizando la teoría de Newton, que un rayo de luz que pasara cerca de la superficie del Sol se desviaría 0,87 segundos de arco. Aunque con inconsistencias conceptuales (la luz no tiene masa), este cálculo podía realizarse. Más tarde, con la relatividad general desarrollada, Einstein rehizo el cálculo y obtuvo 1,74 segundos de arco, es decir, el doble de lo que predecía la gravedad de Newton.

La expedición del eclipse

De izquierda a derecha: Albert Einstein, Paul Ehrenfest, Willem de Sitter, Arthur Stanley Eddington y Hendrik Antoon Lorentz, fotografiados el 26 de septiembre de 1923 en Leiden (Países Bajos)
Wikimedia commons, CC BY

La noticia de la publicación de la teoría de la relatividad general llegó a Arthur S. Eddington, en Cambridge, a través de su amigo neerlandés Willem De Sitter, gracias a que los Países Bajos eran neutrales en un conflicto –la Primera Guerra Mundial– que impedía la comunicación entre científicos alemanes y británicos. Poco tiempo después, Sir Frank W. Dyson, astrónomo real, informó a Eddington de que el 29 de mayo de 1919 habría un eclipse total en una franja que cruzaba el Atlántico, desde Guinea Ecuatorial hasta Brasil.

¿Y qué tenía que ver un eclipse con todo esto? Muy sencillo: para ver algo alrededor del Sol es necesario que alguna cosa lo tape. El gobierno británico financió la expedición con mil libras esterlinas, además de un centenar adicional para material.

Este eclipse tendría una duración de seis minutos (mucho más largo, por ejemplo, que el que disfrutaremos el 12 de agosto), y justo detrás del Sol estaría el cúmulo de las Híades. Así, se esperaba que la luz emitida por esas estrellas pasara cerca de la superficie del Sol y poder realizar las mediciones necesarias. Si los rayos se curvan, la posición aparente del origen (la estrella) estaría desplazada respecto a la real. Había tres posibles resultados del experimento: que no hubiera ningún desplazamiento aparente de la posición de la estrella, que lo hubiera y fuera compatible con la predicción newtoniana, o que se detectara el desplazamiento y cuadrara con la predicción relativista.

Las mejores localizaciones que encontraron fueron la isla de Príncipe, en la costa occidental africana, y Sobral, en el norte de Brasil. A Sobral fueron Charles Davidson y Andrew Crommelin, astrónomos del Observatorio Real de Greenwich. A Príncipe, el citado Eddington y Edwin T. Cottingham, un relojero de Cambridge.

Las expediciones zarparon en febrero de 1919 con el material de observación. Las lentes se separaron de sus estructuras habituales y se colocaron en tubos que facilitaran su transporte. Hubo que incorporar unos espejos conocidos como celóstatos, que pueden moverse para corregir el movimiento de rotación de la Tierra y fijar el campo de visión en la imagen. De lo contrario, las imágenes de las estrellas aparecen como líneas en la placa fotográfica, imposibilitando cualquier medición de su posición relativa.

Instrumentos utilizados en Sobral, Brasil, durante el eclipse solar total del 29 de mayo de 1919, en la expedición organizada por Sir Arthur Eddington.
© The Board of Trustees of the Science Museum, CC BY-SA

El mal tiempo casi arruina el experimento

El 29 de mayo, Eddington y Cottingham sufrieron mal tiempo y solo hacia el final del eclipse pudieron tomar un par de imágenes utilizables. Davidson y Crommelin tuvieron problemas con sus instrumentos, seguramente por el efecto del calor en los tubos metálicos que fabricaron in situ para la lente más grande (unos 25 cm de diámetro) y el espejo celóstato. Así, las imágenes resultaron borrosas. Afortunadamente, las que tomaron con una lente más pequeña, de unos 10 cm, tenían buena calidad. La sugerencia de incorporar estas lentes vino del reverendo Aloysius Cortie, un experto en eclipses solares que no pudo viajar y fue sustituido por Crommelin. Al final, esta idea resultó fundamental.

A pesar de las dificultades, los datos utilizables pudieron analizarse en Cambridge y Greenwich. Los resultados fueron de 1,61 ± 0,40 segundos de arco para la observación de Príncipe y 1,98 ± 0,18 para la de Sobral. El análisis estadístico indicaba que la opción más probable era que representaran la confirmación de la relatividad general.

El error de medida y la polémica

Ciertamente, todos los problemas de los experimentos introdujeron un cierto grado de error en las mediciones, hecho que algunos aprovecharon décadas después para poner en duda el resultado e incluso la manera de hacer ciencia.

Se ha llegado a acusar a Eddington y Dyson de eliminar las imágenes defectuosas sin un criterio objetivo… Aun así, se ha revisado críticamente el procedimiento utilizando no solo herramientas de trabajo científico, sino también la documentación que dejaron los protagonistas, y se ha podido confirmar que los resultados fueron tratados con total honestidad y que, efectivamente, se llegó a la conclusión estadísticamente correcta.

Finalmente, las mediciones posteriores han ratificado que la predicción de la relatividad era ajustada y que este experimento –impugnado por algunos– fue esencialmente correcto en los cálculos y totalmente honesto en su tratamiento. Pero, sobre todo, resultó determinante en la historia de la ciencia y, en concreto, a la hora de confirmar experimentalmente la validez de la teoría de Einstein que revolucionó la física a comienzos del siglo XX.

The Conversation

Manel Perucho Pla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La polémica expedición del eclipse que puso a prueba a Einstein – https://theconversation.com/la-polemica-expedicion-del-eclipse-que-puso-a-prueba-a-einstein-276786

Cuando el Sol era comido: eclipses y ciclos del mundo en Mesoamérica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Javier Sánchez Tornero, Profesor de Arqueología, Universidad de Guadalajara

Representación de un eclipse en la novena lámina del _Códice Borbónico_. Linkgua

¿Qué ocurre cuando el Sol se oscurece en pleno día? Hoy sabemos que un eclipse solar se produce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, para distintos pueblos mesoamericanos, ese oscurecimiento se entendía como una alteración visible de un universo vivo, capaz de afectar a las personas, las ciudades y sus gobernantes.

La aparición de un eclipse podía anunciar peligros, motivar acciones rituales y ser objeto de observación y cálculo. Códices y crónicas conservan las huellas de esa mirada y permiten comprender por qué la oscuridad repentina del día podía poner en suspenso el orden del mundo.

Las edades del mundo según los nahuas

Entre los nahuas, el Sol, llamado Tonatiuh, era una potencia fundamental para la vida y la continuidad del tiempo. El lexicógrafo francés Rémi Siméon recogió en su diccionario de náhuatl la expresión Ipalnemohuani, “aquel por quien se vive”, un título divino que se le daba relacionado con la fuerza que sostiene la existencia. El astro recibía también el nombre metafórico Cuauhtlehuanitl, “el águila que se eleva”, imagen de su ascenso cotidiano por el cielo.

En la cosmovisión nahua, según una de las versiones conservadas, las edades anteriores del mundo eran concebidas como distintos soles: Atonatiuh, Sol de Agua; Tlaltonatiuh, Sol de Tierra; Ehecatonatiuh, Sol de Viento, y Tletonatiuh, Sol de Fuego. Cada edad tenía su propio orden y terminaba con una transformación que abría paso a un nuevo ciclo.

Los nahuas llamaban tonatiuh qualo al eclipse solar, expresión que significa “el Sol es comido”. La imagen evocaba un ataque contra el astro y la pérdida temporal de su fuerza.

Imagen del _Códice Florentino_ en el que se describe el eclipse.
Imagen del Códice Florentino en el que se describe el eclipse.
Digital Florentine Codex, CC BY-NC-ND

El misionero franciscano español fray Bernardino de Sahagún y sus colaboradores nahuas conservaron una de las descripciones más intensas del fenómeno.

En el libro VII del Códice Florentino, el Sol enrojecía, se turbaba y adquiría un color amarillento. Con la oscuridad se desataban el llanto, los alaridos y el tumulto. Se sacrificaba a cautivos y a personas descritas como “blancas” (de cabello y rostro claros). Algunas personas se extraían sangre mediante perforaciones en las orejas. En los templos se cantaba, se danzaba y se producía un gran estruendo.

El mayor temor era que la luz no regresara. Sahagún menciona que, si el eclipse no terminaba, los tzitzimime, seres nocturnos asociados con el inframundo y la destrucción del mundo, descenderían para devorar a los seres humanos. El eclipse lunar también influía en la vida cotidiana, pues despertaba otros temores, especialmente entre las mujeres embarazadas, que colocaban una navaja de obsidiana sobre el vientre o en la boca para proteger a la criatura en gestación.

Observar el cielo en la civilización maya

Entre los mayas, el Códice de Dresde revela la dimensión calendárica de los eclipses. Sus páginas contienen tablas organizadas a partir de intervalos que permitían reconocer los periodos en que podía producirse uno de estos fenómenos.

Las imágenes del códice representan al Sol y a la Luna bajo figuras oscuras y serpentinas vinculadas con acontecimientos funestos. La observación astronómica, el cómputo calendárico y la interpretación ritual formaban parte de un mismo sistema de conocimiento. Prever un periodo de eclipses permitía identificar un momento delicado y preparar las respuestas ceremoniales correspondientes.

Agotamiento de un ciclo mexica

Las concepciones mesoamericanas del tiempo integraban ciclos de formación, deterioro y renovación. Una alteración extraordinaria del cielo podía adquirir el sentido de un presagio, sobre todo en contextos de guerra, enfermedad, muerte o crisis de gobierno. Los anales indígenas registraron eclipses, terremotos y otros prodigios como parte de una misma memoria mitohistórica.

En los relatos sobre los últimos años de Moctezuma, estas señales aparecen como anuncios del debilitamiento de su poder y el fin de un ciclo. El eclipse, al igual que otros acontecimientos extraordinarios, podía interpretarse como la manifestación visible de esa transformación. Dentro de esta lógica, el cielo, la ciudad y el gobernante participaban de una crisis común que abría paso a una nueva configuración del mundo.

Una memoria que perduró

El 10 de junio de 1611, el cronista chalca Chimalpahin presenció un eclipse total de Sol en la Ciudad de México. Escribió que, como decían los ancianos, “el Sol es comido”. También explicó que la Luna se había colocado frente al astro y había cubierto su resplandor. De pronto, pareció que fuesen las ocho de la noche y las estrellas se vieron en el cielo.

Manuscrito maya en el _Códice de Dresde_ en el que se representan los eclipses como dos alas, una negra y una blanca, unidas en la parte superior y con el signo del Sol en el centro, emergiendo de las fauces del monstruo de la Tierra.
Manuscrito maya en el Códice de Dresde en el que se representan los eclipses como dos alas, una negra y una blanca, unidas en la parte superior y con el signo del Sol en el centro, emergiendo de las fauces del monstruo de la Tierra.
SLUB

Su relato entrelaza la memoria nahua, los conocimientos astronómicos europeos y la interpretación cristiana. Indígenas y españoles se encerraron en sus casas; muchas personas lloraron y acudieron a los templos. La expresión tonatiuh qualo continuó nombrando el fenómeno y conservó una antigua manera de comprender la relación entre el cielo y la historia humana.

Los testimonios sobre los eclipses revelan la profundidad del pensamiento mesoamericano: estos fenómenos se observaban, se calculaban y se interpretaban como presagios cuyos posibles efectos podían contrarrestarse mediante acciones rituales. Cuando el Sol era “comido”, la oscuridad señalaba un momento de fragilidad y transformación en la continuidad del mundo.


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The Conversation

Francisco Javier Sánchez Tornero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando el Sol era comido: eclipses y ciclos del mundo en Mesoamérica – https://theconversation.com/cuando-el-sol-era-comido-eclipses-y-ciclos-del-mundo-en-mesoamerica-289409

L’os est bien plus dynamique qu’on ne l’a longtemps cru : il possède lui aussi un rythme quotidien

Source: The Conversation – France in French (3) – By Annie Curtis, Professor (Assoc), School of Pharmacy and Biomolecular Sciences (PBS), RCSI University of Medicine and Health Sciences

Notre squelette, vivant et en perpétuelle évolution, est en réalité bien éloigné de cette représentation. Pixel-Shot/Shutterstock (no reuse)

Notre squelette est en permanence en train de se remodeler. Ces phases de destructions et de reconstructions quotidiennes suivent un rythme bien précis, qui pourrait être perturbé en fonction de nos modes de vie.


Durs, compacts, mis en place une fois pour toutes… vos os vous semblent peut-être la partie la plus immuable de votre corps. En réalité, notre squelette est un chantier perpétuel. Tout au long de la vie, les os se renouvellent, selon un processus continu appelé « remodelage ».

Chaque jour, de minuscules équipes de cellules détruisent l’os ancien et édifient de l’os neuf à sa place. Ces cellules possèdent leurs propres horloges biologiques, comparables à celles qui règlent le sommeil, la faim et d’innombrables autres rythmes quotidiens.

Deux types cellulaires entretiennent ce processus. Les ostéoclastes éliminent l’os ancien ou endommagé ; les ostéoblastes déposent ensuite de l’os neuf pour combler ce qui a été retiré. Des chercheurs ont montré que ce cycle suit un rythme quotidien : la résorption osseuse est généralement maximale en début de journée, tandis que la formation osseuse tend à culminer plus tard.

L’horloge circadienne des cellules osseuses semble maintenir ces deux phases séparées, garantissant que chacune se déroule au moment le plus favorable.

L’importance de la mélatonine

Parmi les signaux qui contribuent à coordonner ce rythme figure la mélatonine. On la présente souvent comme « l’hormone du sommeil », mais il s’agit plutôt en réalité d’une « hormone de l’obscurité ». À mesure que la lumière décline le soir, son taux s’élève et signale à l’organisme que la nuit est venue, et ce, que vous dormiez ou non.

Dans l’os, la mélatonine paraît freiner l’activité des ostéoclastes tout en soutenant celle des ostéoblastes. Les taux de mélatonine, tout comme les marqueurs de la formation osseuse, atteignent leur maximum au cours de la nuit. Cela suggère que les habitudes qui perturbent la montée et la baisse normales de la mélatonine – consultation d’écrans tard le soir, sommeil irrégulier, repas pris à des heures avancées – pourraient dérégler les signaux qui contribuent à maintenir un os en bonne santé.

Avec l’âge, ces rythmes quotidiens s’estompent. Les chercheurs pensent que cet affaiblissement des signaux circadiens pourrait, en partie, expliquer pourquoi la perte osseuse, l’ostéoporose et les fractures deviennent plus fréquentes en vieillissant.

Par ailleurs, nos modes de vie modernes, qui nous exposent à des lumières artificielles et des horaires irréguliers, désaccordent peut-être ces rythmes encore davantage. Une question se pose donc : les réaligner permettrait-il, en retour, de protéger la santé osseuse ?

C’est là tout le principe de la médecine circadienne, ou chronomédecine : traiter la maladie en prêtant attention non seulement au médicament que reçoivent les patients, mais aussi au moment où ils le reçoivent.

Soigner non pas seulement l’os, mais aussi son horloge

Certains indices révèlent déjà que l’heure d’administration d’un médicament compte. Dans une étude menée chez l’animal, une supplémentation en mélatonine a protégé l’os plus efficacement lorsqu’elle était administrée le jour plutôt que la nuit
– un résultat pour le moins surprenant s’agissant d’une hormone habituellement associée à l’obscurité. Il ne s’agit encore que d’une observation préliminaire, mais elle souligne tout ce qu’il nous reste à découvrir sur la temporalité interne du corps.

Un patient allongé dans un lit d’hôpital s’apprêtant à prendre un comprimé.
Le moment auquel un médicament est administré pourrait avoir son importance.
Jo Panuwat D/Shutterstock (no reuse)

Fort heureusement, selon toute vraisemblance, les habitudes favorisant une bonne santé circadienne générale sont probablement aussi bénéfiques à notre squelette. Se coucher et se lever à heures régulières, s’exposer à la lumière du jour dès le matin, dîner tôt plutôt que tard et suivre une routine constante constituent autant de moyens de garder synchronisées les horloges de notre organisme. Les travailleurs postés, dont les horaires contrarient ces horloges, sont sans doute ceux qui auraient le plus à y gagner.

La question des horaires concerne peut-être aussi la pratique de l’exercice physique. En effet, l’os semble répondre plus vigoureusement aux sollicitations mécaniques durant la phase active de l’organisme, ce qui laisse penser que l’heure à laquelle on choisit de se dépenser pourrait influer sur les bénéfices pour le squelette.

Les os ne font pas partie des organes dont on remarque les changements du jour au lendemain. Leur adaptation se fait au fil des années, au gré de choix et d’habitudes qui façonnent aussi le reste de notre santé. Sommeil, lumière ou rythme de nos journées peuvent sembler n’avoir pas grande influence sur notre squelette. Pourtant, ces éléments participent depuis toujours à son élaboration.

The Conversation

Annie Curtis bénéficie d’un financement au titre de la subvention « Frontiers for the Future » de Research Ireland, numéro de subvention 20/FFP-P/8636.

Cansu Gorgun a bénéficié d’un financement de l’Union européenne dans le cadre de la convention de subvention n° 101106209 relative à une bourse postdoctorale Marie Skłodowska-Curie (METABOLATE).

ref. L’os est bien plus dynamique qu’on ne l’a longtemps cru : il possède lui aussi un rythme quotidien – https://theconversation.com/los-est-bien-plus-dynamique-quon-ne-la-longtemps-cru-il-possede-lui-aussi-un-rythme-quotidien-289551

Pompiers volontaires : ce modèle peut-il encore tenir face aux mégafeux ?

Source: The Conversation – in French – By Pauline Born, Maitresse de conférences, Université de Rouen Normandie


L’ESSENTIEL

  • Près de 80 % des pompiers français ne sont pas salariés. Volontaires, ils combattent le feu après leur travail ou pendant leurs jours de congé. Beaucoup ne tiennent pas plus de trois ans.

  • Ce modèle, déjà fragile, est mis sous tension par l’intensification des incendies.

  • Le ratio entre pompiers professionnels et volontaires doit être repensé, tout comme les modalités de formation des volontaires et l’organisation des secours.


Les images des incendies qui ont ravagé cet été les forêts du sud de la France rappellent une réalité trop souvent oubliée : près de 80 % des sapeurs-pompiers français sont volontaires. Au sein des colonnes de camions engagés au plus près des flammes, se trouvent des femmes et des hommes qui, une fois leur mission terminée, reprennent souvent leur activité professionnelle, parfois après une nuit passée sur le terrain à combattre le feu. D’autres posent des jours de congé pour être davantage disponibles, car tous n’ont pas la chance de bénéficier d’aménagements prévus par des conventions signées entre leur employeur et leur service départemental d’incendie et de secours (SDIS) de rattachement.

Cette situation renvoie à des difficultés plus larges de moyens et d’organisation auxquelles font face les SDIS depuis plusieurs années. Pour garantir la continuité des secours sur l’ensemble du territoire, ils sont contraints de recruter un grand nombre de volontaires.

L’épisode des incendies en Gironde a remis en lumière les tensions croissantes auxquelles est confronté le modèle français de sécurité civile.

Un modèle français très dépendant des volontaires

La France a fait le choix de faire reposer le modèle de sécurité civile sur une complémentarité entre différents statuts de sapeurs-pompiers :

En France, le nombre de sapeurs-pompiers est globalement stable depuis une dizaine d’années, qu’il s’agisse des volontaires ou des professionnels. Les pompiers français exercent des missions parmi les plus étendues d’Europe (voir tableau plus bas). Seuls le Danemark et la Finlande leur en demandent autant. Et avec le vieillissement de la population et le changement climatique, leurs interventions pourraient encore s’intensifier dans les années à venir : multiplication des carences d’ambulanciers privés (que les pompiers remplacent), mais aussi feux de forêts, inondations, tempêtes et épisodes météorologiques extrêmes.

Lorsque les populations composent le 18 ou le 112, elles ignorent généralement si ce sont des pompiers professionnels ou volontaires qui interviennent. Sur le terrain ou en caserne, rien ne permet de les distinguer. Cette uniformité peut d’ailleurs parfois alimenter certaines tensions. En effet, les professionnels se sentent parfois insécurisés, voire menacés dans leur statut, par le fait que les volontaires exercent les mêmes missions qu’eux, avec des responsabilités similaires, mais sans relever du statut salarié.

D’autres pays européens, à l’image de l’Allemagne, de la Belgique et du Luxembourg, ont aussi fait le choix d’un modèle fondé sur la complémentarité entre volontaires et professionnels, mais dans des proportions et des conditions différentes.

Ce modèle de complémentarité des statuts n’est toutefois pas universel. Au Royaume-Uni ou en Espagne par exemple, il a été décidé de limiter le recours au volontariat et de s’appuyer davantage sur les pompiers professionnels, qui représentent plus de la moitié des effectifs.

Des exigences d’implication et de disponibilité importantes pour les volontaires

Au cours de ces dernières années, les exigences à l’égard des pompiers volontaires se sont amplifiées. En début d’engagement, ils suivent d’abord une formation initiale leur permettant de développer des compétences comparables à celles des professionnels, mais en deux fois moins de temps. Cette formation dure en général une trentaine de jours, répartie en plusieurs modules. Beaucoup doivent donc poser des jours de congé ou enchaîner plusieurs week-ends de formation, au prix d’une fatigue importante et d’une mise entre parenthèses de leur vie personnelle.

Les exigences s’observent ensuite au quotidien. Face aux difficultés de moyens et d’organisation, de nombreux SDIS tendent à imposer aux sapeurs-pompiers volontaires plus d’heures de service. Dans de nombreux départements, cela se traduit par des objectifs de gardes ou d’astreintes à réaliser, afin de garantir la capacité opérationnelle des centres de secours, sous peine de suspension ou de résiliation de l’engagement (par exemple, au moins 900 heures de présence par an dans le Lot-et-Garonne et au moins 48 heures de garde par mois dans les Yvelines). Certes, ces exigences répondent à de réels besoins pour assurer les services de secours, mais elles ne s’appuient sur aucune réglementation ni législation et elles peuvent décourager des individus pourtant très motivés, dont les contraintes familiales ou professionnelles limitent la disponibilité.

Certaines contraintes qui pèsent sur la vie personnelle des pompiers sont parfois tout simplement oubliées des politiques publiques. Les mégafeux, qui mobilisent les individus pendant plusieurs jours, posent par exemple rapidement la question de l’organisation familiale, en particulier chez les volontaires. Les indemnités qu’ils perçoivent ne compensent pas toujours les coûts indirects engendrés par leur engagement, comme les frais de garde d’enfants, par exemple. Or, ces contraintes pèsent directement sur la fidélisation des volontaires.

Former davantage de volontaires au feu ?

Pour limiter ces contraintes, les SDIS sont de plus en plus nombreux à développer un « engagement différencié ». Celui-ci permet aux volontaires de suivre uniquement certains modules de la formation et d’intervenir sur les missions correspondant aux compétences développées, réduisant de fait la durée totale de leur formation et le temps à consacrer à leur engagement.

En pratique, les pompiers qui choisissent cette formule sont souvent exclusivement orientés vers le secours d’urgence aux personnes, qui représente 86 % des interventions au quotidien. À l’inverse, le module incendie est souvent délaissé au regard du peu d’interventions de ce type réalisées chaque année en France (6 %) et de la densité d’apprentissage nécessaire pour valider la formation.

Dans un contexte où les feux de forêt deviennent plus fréquents et plus intenses, ce choix interroge : ce dispositif mérite sans doute d’être repensé.

Quand la solidarité citoyenne comble les failles du service public

Face aux feux en Gironde, de nombreux agriculteurs sont spontanément venus prêter main-forte aux pompiers, avec leurs tracteurs, pour ralentir la progression des flammes. Cette solidarité est précieuse, mais elle révèle les limites du modèle actuel de sécurité civile. Si les agriculteurs ont généralement une connaissance fine du terrain et disposent de matériel utile, comme des citernes à eau, ils ne bénéficient pas de la formation et des équipements des sapeurs-pompiers pour faire face au feu, ce qui les expose parfois à des risques importants.

Plutôt que de compter sur ces renforts improvisés, il serait pertinent d’élargir le vivier de personnes formées à la lutte contre les feux de forêt. Une piste consisterait à permettre à certains volontaires de se former exclusivement à cette mission, afin d’élargir les effectifs disponibles sans imposer à tous une formation complète. Des agriculteurs pourraient notamment être intéressés par ce type d’engagement, qui leur donnerait les compétences nécessaires pour intervenir en sécurité.

La solidarité a aussi dû pallier des manques du service public d’un point de vue logistique. Ainsi, deux autres images ont été marquantes au plus fort des incendies de Gironde : d’une part, celle des soldats du feu qui se reposent comme ils le peuvent, parfois le long des chemins, et, d’autre part, celle des nombreux habitants de la région qui organisent spontanément des repas pour les pompiers, proposent de laver leurs vêtements et qui, plus largement, apportent un soutien logistique aux équipes engagées.

Si ces actions témoignent d’une belle solidarité humaine, elles interrogent néanmoins la capacité des pouvoirs publics actuels à organiser la réponse aux besoins matériels et logistiques générés par des interventions qui peuvent s’étendre sur plusieurs semaines. Nourrir, ravitailler et permettre le repos des sapeurs-pompiers constitue un pilier essentiel de la gestion de crise.

Un modèle arrivé à un tournant ?

Il ne s’agit pas de remettre en cause la complémentarité entre pompiers professionnels et pompiers volontaires dans le modèle français de sécurité civile. Néanmoins, les difficultés mises en lumière par les incendies de 2026 invitent à s’interroger sur deux points :

  • l’adaptation du modèle actuel à un contexte d’accroissement de fréquence et d’intensité des feux de forêt et, plus largement, des interventions de grande ampleur ;

  • la capacité de la sécurité civile et des SDIS à organiser les moyens humains, matériels, sanitaires et logistiques nécessaires à ce type d’interventions.

Concernant les pompiers volontaires, l’enjeu n’est pas d’en recruter toujours plus, mais de créer les conditions permettant de les fidéliser. Cela suppose de penser l’engagement dans la durée, en tenant compte des réalités sociales de ces femmes et de ces hommes et des contraintes qu’ils rencontrent. Aujourd’hui, un sapeur-pompier volontaire, qui n’exerce pas en tant que pompier professionnel en parallèle, s’engage en moyenne pendant onze ans et six mois. Mais il existe des disparités importantes en fonction du territoire et des profils et, généralement, de nombreux abandons sont observés au cours des premières années d’engagement.

Une réflexion plus large sur les effectifs pourrait s’avérer nécessaire. Accroître le nombre de pompiers professionnels ne permettrait pas seulement d’améliorer la disponibilité des équipes. Cela favoriserait aussi l’accumulation d’une expérience précieuse. Face à un incendie, les gestes, les décisions et la lecture du terrain évoluent avec les interventions. On ne combat pas un feu avec la même aisance lors de sa troisième mission que lors de sa centième. Cette expérience est plus difficile à bâtir chez des volontaires, dont le turnover est important.

Les difficultés révélées par les incendies de cet été dépassent finalement le seul champ de la sécurité civile. Elles interrogent plus largement la capacité du pays à préparer les services publics aux transformations sociétales et environnementales.

Depuis plusieurs années, les politiques publiques sont souvent conduites sous la contrainte des économies budgétaires ou pour répondre à des priorités de court terme. L’actualité montre pourtant qu’il est nécessaire de réaliser des investissements durables dans les moyens humains, matériels et organisationnels afin de mieux préparer l’avenir.

Les différentes crises de ces dernières années rappellent le caractère essentiel de certaines professions, dont l’importance tend à être mise en lumière seulement lorsqu’elles se retrouvent en première ligne. Après les soignants durant la pandémie de Covid-19, les sapeurs-pompiers sont aujourd’hui au cœur de l’actualité.

The Conversation

Pauline Born a reçu des financements de l’ANRT et du SDIS 57 (thèse CIFRE) pour sa thèse sur la formation et la professionnalisation des sapeurs-pompiers volontaires (soutenue en 2023).

ref. Pompiers volontaires : ce modèle peut-il encore tenir face aux mégafeux ? – https://theconversation.com/pompiers-volontaires-ce-modele-peut-il-encore-tenir-face-aux-megafeux-289003

Durant la Renaissance, le retour des papes à Rome créa une ère de construction de palais sans précédent pour la « Ville éternelle »

Source: The Conversation – in French – By Alyssa Rusonik, PhD student in Finance, HEC Paris Business School

La « Ville éternelle » s’est fait une nouvelle beauté de la fin du XIVᵉ siècle à la fin du XVIᵉ siècle, après une période de stagnation économique. Aujourd’hui, 84 % des palais construits durant cette période sont encore debout.
Wikimediacommons

Près de 31 % des palais de Rome furent construits entre 1378 et 1599 après un siècle de stagnation économique. Comment expliquer un tel phénomène urbanistique ? Facilitée par une compilation de données reliant les constructions de palais et l’identité de leurs commanditaires, une étude démontre que les Romains investirent dans la pierre dès lors qu’ils furent assurés que le pape resterait à coup sûr dans la Ville éternelle.


À la charnière des XIVᵉ et XVᵉ siècles, Rome est en ruines. Les contemporains la décrivent comme un « cadavre », une « grande étable pour les moutons ». Les artistes la représentent sous les traits d’une veuve en deuil, vêtue de noir, implorant les passants.

Allégorie de Rome en veuve vêtue de noir, tirée du Dittamondo de Fazio degli Uberti, 1447.
Gallica

Puis une ère de construction palatiale s’ouvre à Rome concomitamment à une révolution économique. Une ville rongée par la déshérence se transforme progressivement en métropole florissante. Parmi l’ensemble des palais historiquement significatifs érigés à Rome, de l’Antiquité au XXIᵉ siècle, 31 % furent construits entre 1378 et 1599.

Comment Rome s’est-elle relevée ? D’où vient cet essor spectaculaire de la construction de palais ?

Transformer des traces éparses du passé en un ensemble cohérent

Pour répondre à cette question de façon quantitative, il a fallu construire patiemment une base de données originale et compréhensive à partir de sources historiques fragmentaires, en croisant archives, travaux d’historien et cartes anciennes. Je pense particulièrement à la carte de Giambattista Nolli (1701-1756), numérisée et complétée par une équipe formidable d’historiens. Chaque projet de construction a été identifié, classé et enrichi manuellement, parfois au prix de véritables enquêtes dignes d’un travail de détective amateur.

Nombre de constructions de palais à Rome, entre 1309 et 1599.
Fourni par l’auteur

Ce processus, à la fois minutieux et créatif, révèle toute la richesse et la joie profonde de la recherche empirique en histoire économique : transformer des traces éparses du passé en un ensemble cohérent de données exploitables. J’ai ainsi constitué une base de données portant sur les 146 palais dont la construction est active entre 1378 et 1599 et dont la classification a nécessité des recherches supplémentaires pour plus de 43 % des projets.

Le pape, entre Rome et Avignon

À bien des égards, Rome était une cité ouvrière. Son économie dépendait largement de la papauté.

Lorsque le pape Grégoire XI ramena le siège pontifical à Rome en 1377, mettant fin à près de sept décennies de papauté en Avignon, on aurait pu s’attendre à une reprise rapide de l’activité économique. Pourtant, pendant près d’un siècle, peu de choses changèrent. La construction des palais – marqueur par excellence de la prospérité urbaine dans l’Italie de la Renaissance – resta étonnamment atone.

Le mystère est d’autant plus frappant que Florence et Venise avaient connu leurs booms de construction palatiale bien plus tôt, dès le XIVᵉ siècle. Pourquoi Rome demeura-t-elle à l’écart durant les décennies qui suivirent le retour du pape ? Et qu’est-ce qui déclencha finalement sa transformation spectaculaire à la fin du XVᵉ siècle ?

Mes recherches montrent que la réponse à ces deux questions tient à une notion centrale : la permanence. La présence du pape comptait, certes, mais ce qui importait réellement aux Romains était de savoir s’il avait l’intention de rester durablement à Rome. Plus encore, son successeur ferait-il de même ? Et le suivant ?

Constructions de palais à Rome, Florence et Venise, de 1100 à 1599.
Fourni par l’auteur

En l’absence d’une promesse crédible et autoentretenue à cet égard, et le risque crédible du départ des papes, investir dans un immobilier coûteux constituait un risque prohibitif. Je soutiens que l’essor ultérieur de la construction palatiale est lié à un changement fondamental dans les croyances des Romains sur cette question.

Augmentation d’environ 300 % de la construction palatiale

Portrait du pape Sixte IV (1414–1484).

En 1475, le pape Sixte IV promulgua la bulle Etsi universis, qui modifia en profondeur les incitations pesant sur l’élite ecclésiastique.

Jusqu’alors, les prélats – par exemple, les cardinaux – ne pouvaient pas léguer leurs biens ; à leur mort, l’ensemble de leur patrimoine revenait à l’Église. La réforme autorisa les prélats qui construisaient à Rome et dans ses environs à transmettre leurs propriétés à des héritiers désignés. En pratique, leur taux d’imposition successorale passa de 100 % à 0 %.

Les effets furent spectaculaires. À partir d’un nouveau jeu de données, reliant les constructions de palais à l’identité de leurs commanditaires, il apparaît que la réforme provoqua une augmentation d’environ 300 % de la construction palatiale des prélats par rapport aux niveaux antérieurs.

Promesse crédible des papes de rester à Rome

La réforme mit en place un mécanisme d’engagement autorenforçant, liant durablement la papauté à Rome.

Les cardinaux élisent les papes ; les papes nomment les cardinaux. Dès lors que les cardinaux commencèrent à investir massivement dans l’immobilier romain, ils développèrent un intérêt financier direct au maintien de la papauté dans la ville. Un cardinal lourdement investi à Rome ne voterait pas pour un candidat susceptible de partir. Les futurs papes, élus sur la promesse de rester, n’auraient à leur tour aucun intérêt à nommer des cardinaux hostiles à ce programme.

Chaque génération se trouva liée à Rome par la même structure d’incitations. Cela suffit à instaurer une confiance substantielle dans la présence durable de la papauté à Rome.

Confiance croissante des laïcs

Les laïcs restèrent d’abord prudents. En observant les investissements massifs des prélats, ils révisèrent progressivement leurs croyances quant à l’engagement de long terme de la papauté.

Durant les cinquante premières années décisives suivant la réforme, dix projets supplémentaires lancés par des prélats au cours d’une décennie entraînaient environ six projets laïcs supplémentaires à l’échelle de la ville dans la décennie suivante. Cet effet d’apprentissage était strictement transitoire : après environ un demi-siècle, le mécanisme d’engagement était pleinement établi. Les investissements passés des prélats cessèrent alors de prédire les investissements futurs des laïcs ; il n’y avait plus d’incertitude à dissiper.

Cette confiance accrue eut des manifestations tangibles. Des constructions nouvelles, plus ambitieuses, virent le jour, financées principalement par des laïcs. La ligne d’horizon de la Renaissance commença à se dessiner.

Pourquoi la présence du pape ne suffisait pas

Pourquoi fallut-il encore près d’un siècle après le retour du pape à Rome en 1377 pour que le boom advienne ?

La réponse met en lumière un principe fondamental de crédibilité institutionnelle. Mon analyse des absences pontificales montre que la présence contemporaine du souverain pontife importait peu pour les décisions d’investissement de long terme. Dans un environnement politique instable, marqué par des pouvoirs contestés et des départs occasionnels des papes, ce qui comptait était l’existence d’une garantie crédible de permanence.

Avant la réforme, les papes quittaient parfois Rome, parfois pour de longues périodes. Le pape Eugène IV, par exemple, passa plus de neuf ans en quasi-exil au cours de son pontificat de seize ans (de 1431 à 1447, ndlr). Après la réforme, les absences diminuèrent de 81,5 %, et les absences discrétionnaires disparurent totalement.

Plus important encore, les rares absences ultérieures n’eurent aucun effet négatif sur l’investissement. Les commanditaires les percevaient comme temporaires, car le mécanisme d’engagement garantissant le retour de la papauté.

Rome nous parle encore aujourd’hui

Cet épisode historique offre des enseignements qui dépassent largement la Rome de la Renaissance. Il montre que l’irréversibilité du changement institutionnel constitue une condition nécessaire à la réussite des interventions économiques
– une thèse ancienne de la théorie économique proposée par plusieurs économistes, y compris Daron Acemoğlu, lauréat récent du « prix Nobel en économie » pour ses travaux liés aux institutions,
Avner Greif et Gérard Roland, mais rarement testée empiriquement.

Les économies modernes font face à des défis de crédibilité similaires. Un gouvernement peut annoncer des politiques favorables, mais si celles-ci peuvent être aisément annulées par l’administration suivante, les investisseurs resteront méfiants. Ce que Rome nous enseigne, c’est que les réformes véritablement transformatrices sont celles qui créent des mécanismes autoentretenus, alignant durablement les intérêts des décideurs clés sur le maintien du nouvel ordre institutionnel.

La Villa Farnesina à Rome est un chef-d’œuvre de la Renaissance.
Wikimédia.

Le cas romain montre également comment l’investissement des élites peut transformer des promesses non contraignantes en engagements auto-exécutoires. Lorsque des acteurs puissants mettent leurs propres intérêts, leurs propres richesses en jeu, ils créent les conditions de la stabilité et de la croissance à long terme.

Près d’un siècle après le retour de la papauté, Rome fut enfin reconstruite – non par décret, mais par les choix de commanditaires individuels, désormais confiants dans l’avenir de la ville. Le boom de la construction palatiale transforma durablement l’économie romaine et laissa un héritage matériel remarquable : 84 % des palais construits durant cette période sont encore debout. Ils façonnent le paysage urbain de Rome et rappellent, de manière tangible, l’importance d’un engagement institutionnel crédible et de long terme.

The Conversation

Alyssa Rusonik a reçu des financements de l’Agence Nationale de la Recherche (ANR-18-EURE-0005 / EUR DATA EFM).

ref. Durant la Renaissance, le retour des papes à Rome créa une ère de construction de palais sans précédent pour la « Ville éternelle » – https://theconversation.com/durant-la-renaissance-le-retour-des-papes-a-rome-crea-une-ere-de-construction-de-palais-sans-precedent-pour-la-ville-eternelle-268262

Gestion des déchets et économie circulaire : le savoir-faire se trouve au Sud

Source: The Conversation – in French – By Rachida Bouhid, Ph.D Scholar, Université du Québec à Montréal (UQAM)

Dans bien des pays du Sud, les pratiques associées à l’économie circulaire ne sont pas nouvelles : elles font partie de la vie quotidienne. Les pays du Nord pourraient s’inspirer de ces modèles développés dans des endroits confrontés depuis longtemps à la rareté, aux infrastructures limitées et à la nécessité de faire durer les ressources.


À Fatick, au Sénégal, un fruit longtemps peu valorisé, le dimb (Cordyla pinnata), est devenu la base d’une innovation collective. Des femmes et des jeunes le transforment en farine enrichie, en huile, en aliments pour le détail et en fertilisants. L’objectif initial n’était pas de répondre à une stratégie officielle d’économie circulaire, mais de lutter contre la malnutrition, générer des revenus et utiliser une ressource locale disponible.

Ce cas a été l’un de ceux présentés lors du colloque « Quand les Suds inspirent le Nord » au 93e Congrès de l’Acfas, que j’ai suivi dans le cadre de mes recherches sur la gouvernance des modèles organisationnels et sur les défis à la transition vers une économie circulaire territorialisée.

Il invite à renverser une idée reçue : celle que les solutions aux défis environnementaux viennent toujours des laboratoires, des grandes entreprises ou des politiques publiques du Nord. Bien au contraire, les solutions émergent souvent de territoires confrontés depuis longtemps à la rareté, aux infrastructures limitées et à la nécessité de faire durer les ressources.

« Circularité vécue » vs « circularité prescrite »

Dans les pays industrialisés, l’économie circulaire est souvent associée aux technologies de tri, aux plates-formes numériques, aux modèles d’affaires innovants ou aux politiques de responsabilité des producteurs.

Pourtant, à l’échelle mondiale, cette forme de transition reste limitée. Le Circularity Gap Report 2024 souligne que l’économie circulaire est de plus en plus présente dans les discours, mais que l’usage de matières vierges continue d’augmenter et que le taux global de circularité demeure faible.




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Ce décalage entre discours et transformation concrète oblige à regarder ailleurs. Dans plusieurs pays du Sud, les pratiques de réparation, de réemploi, de revente, de récupération et de transformation ne sont pas nouvelles. Elles font partie de l’économie réelle. Elles sont souvent portées par des familles, des coopératives, des artisans, des récupérateurs, des marchés populaires ou des collectifs locaux.

Des travaux réunis par des chercheuses du laboratoire Coactis et publié dans le numéro spécial de la revue VertigO consacré à l’économie circulaire dans le Sud global distinguent une « circularité vécue » d’une « circularité prescrite » conçue par les institutions. Cette distinction est essentielle et met en lumière que ce qui est présenté comme une innovation au Nord peut être, ailleurs, une pratique ordinaire née de la nécessité.

La contrainte, source d’inventivité

Le projet sénégalais autour du dimb illustre ce que la littérature récente appelle le bricolage entrepreneurial et l’innovation frugale. Ces approches montrent que la contrainte peut devenir une source d’inventivité lorsqu’un collectif recombine les ressources disponibles pour répondre à des besoins sociaux et économiques.

Un article récent sur l’économie circulaire, le bricolage et l’innovation frugale dans les marchés émergents va dans ce sens. L’étude souligne que les organisations ne doivent pas toujours attendre des conditions idéales pour innover. Elles peuvent développer des solutions sobres, adaptées et efficaces à partir de ressources disponibles.




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Dans le cas du dimb, l’innovation est à la fois nutritionnelle, économique et environnementale. La farine enrichie répond à un problème de malnutrition. L’huile et les produits dérivés créent de nouvelles activités génératrices de revenus. Les résidus peuvent être réutilisés comme aliments pour animaux ou fertilisant. La circularité apparaît donc comme un effet concret d’une organisation collective, et non comme un terme abstrait.

Déchets, recyclage et transformation : des solutions locales, venues des marges

D’autres exemples récents confirment cette dynamique. À Accra, au Ghana, le marché de Kantamanto est souvent décrit comme l’un des plus grands centres mondiaux de vêtements de seconde main. Il reçoit d’immenses volumes de textiles usagés, dont une partie importante est invendable. Face à cette situation, des initiatives locales développent des pratiques de surcyclage (upcycling), de réparation et de transformation des textiles en nouveaux produits.

Les organisations locales peuvent développer des solutions efficaces à partir de ressources limitées, sans attendre des conditions idéales pour innover.

Ces initiatives ne règlent pas à elles seules le problème mondial de la surproduction textile. Elles montrent toutefois que des acteurs locaux, souvent situés en aval et à la marge des chaînes de valeur mondiales, développent des réponses créatives et concrètes à des enjeux que les pays du Nord peinent encore à maîtriser, selon Weslynne Stacey Ashton, professeure de gestion environnementale et d’économie circulaire à l’illinois Institute of Technology, dans son article de 2025. Ces enjeux peuvent être l’accumulation de textiles, la faible durabilité des produits, ou la difficulté à organiser le réemploi à grande échelle.

Au Brésil, les coopératives de catadores (récupérateurs de déchets) illustrent une autre forme d’innovation sociale. Depuis plusieurs années, ces collectifs participent à des chaînes de valorisation du plastique, en partenariat avec des entreprises qui transforment les bouteilles en matériaux pour chaussures ou textiles.

Ces expériences montrent que l’économie circulaire n’est pas uniquement une question d’infrastructure matérielle ; elle dépend aussi de la reconnaissance du travail, de la coopération et de l’intégration des savoirs pratiques, comme le relate le rapport 2021 de l’Organisation internationale du travail.

Ne pas copier : changer de regard

L’enjeu n’est pas de copier ces pratiques telles quelles au Canada ou en Europe. Les contextes économiques, institutionnels et culturels sont différents. Mais les pays du Nord peuvent apprendre des principes d’action qui structurent ces expériences.


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Le premier principe : partir des ressources disponibles plutôt que d’attendre une solution technologique parfaite. Le second principe : reconnaître les savoirs locaux, y compris ceux des travailleurs, des artisans, des coopératives et des acteurs informels. Un troisième principe amènerait à penser la circularité comme une question de territoire, de besoins sociaux et de capacités collectives, et non seulement comme un enjeu de flux des matières.

Les travaux sur l’innovation inversée durable montrent que des solutions développées dans des contextes de ressources limitées peuvent inspirer des économies plus riches confrontées à leurs propres limites, que ce soit au niveau du coût élevé des matières, de la vulnérabilité des chaînes d’approvisionnement, du besoin de sobriété ou provenant de la pression pour réduire les déchets.

Les pays du Sud sont encore trop souvent présentés comme des espaces à accompagner dans leur transition environnementale. Or, plusieurs pratiques qui y sont développées répondent déjà aux questions que se posent aujourd’hui les sociétés du Nord : comment réduire le gaspillage ? Comment prolonger la durée de vie des ressources ? Comment créer de la valeur localement ? Comment rendre les systèmes économiques plus sobres et plus résilients ?

Les solutions les plus prometteuses ne sont pas toujours les plus sophistiquées. Parfois, elles existent déjà là où l’on a appris depuis longtemps à ne pas gaspiller.

La Conversation Canada

Rachida Bouhid est membre de l’Acfas.

ref. Gestion des déchets et économie circulaire : le savoir-faire se trouve au Sud – https://theconversation.com/gestion-des-dechets-et-economie-circulaire-le-savoir-faire-se-trouve-au-sud-284390