Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lucía Espinosa-Campos, Investigadora predoctoral FPU, Departamento de Lingüística General y Teoría de la Literatura, área de chino, Universidad de Granada

El 5 de agosto se estrenó en los cines de China una película de animación titulada Niu Lai. Fueron a verla 122 personas y dieciséis pidieron que les devolvieran el dinero. En sus nueve primeros días recaudó 7 169 yuanes, unos 940 euros, la peor cifra del año para una animación en las salas chinas.
Sin embargo, a mediados de septiembre había superado los 63 millones de yuanes (unos 8,2 millones de euros) y los 2,2 millones de espectadores. Los cines han prolongado la exhibición hasta el 4 de octubre y el director ya ha anunciado una segunda parte para 2027. Lo llamativo no es el giro, sino su causa: no es que el público fuera a pesar de las (malas) críticas, es que fue por ellas.
Cinco años y dos personas
Niu Lai dura 86 minutos y cuenta, en forma de fábula, cómo un ternero recién nacido aprende a ponerse en pie y descubre la dureza de la vida adulta. Pese al protagonista, no se trata de una película infantil, ya que su estilo y su ritmo pueden resultar confusos y aburridos para niños.
La hicieron dos personas desde su casa. Xin Yumeng, de 32 años, dirigió, produjo, modeló a ordenador personajes y escenarios, y puso buena parte de las voces. Su madre, Sun Lifang, de 60, escribió el guion, dobló personajes y compuso y cantó la canción final. Ninguno había estudiado cine. Él se graduó en paisajismo y tenía una empresa de reformas que en 2021 convirtió en productora.
En una entrevista posterior al estreno, el director contaba que compró los ordenadores que utilizó de segunda mano y que estuvo a punto de abandonar varias veces. Al final, ambos tardaron cinco años en terminarla. Insiste en que no usó inteligencia artificial y que animó la película fotograma a fotograma, algo que conviene repetir porque varios medios internacionales han publicado lo contrario. En chino hay una palabra para eso: shoucuo (手搓), “frotado a mano”, lo que se hace a mano existiendo una máquina.
El dato más confuso es su coste. Circulan cifras de mil o dos mil yuanes (entre 130 y 260 euros), y en base a ellas algunos medios han proclamado que es la película más rentable de la historia. Sin embargo, esos yuanes parecen corresponder al dinero con el que se constituyó la empresa, no al gasto real. Los análisis del sector en China sitúan el presupuesto entre unos pocos miles y unos veinte mil euros, frente a los millones de una animación comercial.
El título no se puede traducir del todo al español. Niu Lai (牛来) significa “llega el buey”, por el ternero protagonista, y el director lo eligió porque 2021 era el Año del Buey y su padre había nacido bajo ese signo. Pero en el habla coloquial “buey” es además un elogio, así que el título se lee también como “llega lo bueno” –lo que aquí acaba resultando cómico sin querer–.
Además, como la bolsa al alza se llama en chino “mercado del buey”, algunos inversores han adoptado el título como amuleto.
De la burla al taquillazo
Una vez terminada la película, la distribuidora le recomendó que no la estrenara. Xin Yumeng insistió.
La película llegó a las salas sin tráiler ni presentaciones, con un solo cartel pintado en tinta a la manera tradicional china, un estilo gráfico que no se parecía en nada al que el espectador se encuentra en la pantalla.

Dalian Jingyuan Culture Film and Television Media Co.
El 14 de agosto un usuario de redes sociales se fijó en la –irrisoria– cifra de taquilla y la convirtió en el tema del día. Empezaron a circular fragmentos del filme: figuras mal acabadas, movimientos rígidos, voces mal sincronizadas…
Y entonces pasó lo que nadie esperaba: los espectadores pidieron más sesiones y los cines las programaron. En dos días, las proyecciones diarias pasaron de 21 a 359 en todo el país, y el 16 de agosto la película recaudó 6,09 millones de yuanes en un solo día (casi 800 000 euros). Como no había carteles promocionales que colgar, muchas salas dibujaron los suyos a mano.
‘Abstracto’ no quiere decir ‘malo’
La prensa occidental lo ha resumido diciendo que los chinos llenaron los cines para ver una película mala. Contado así no se entiende, porque nadie paga una entrada por ver algo simplemente malo.
Los espectadores chinos no dijeron que fuera mala, sino que era chouxiang (抽象), “abstracta”. Aunque es un concepto filosófico, en internet el término significa otra cosa. Se puso de moda hacia 2015 en las emisiones en directo de Li Gan, un streamer que repetía “esto es muy abstracto” ante los disparates de su audiencia. Así, lo “abstracto” nació como subcultura agresiva y provocadora.
Hoy nombra una forma de reaccionar ante lo que sale mal, la de reírse en lugar de enfadarse. Y no es algo minoritario, porque en diciembre de 2024 la red social Xiaohongshu la eligió palabra del año. Llamar “abstracta” a Niu Lai no era insultarla, sino colocarla en una categoría que ya tenía su público y sus reglas propias para disfrutarla.
El otro giro final
Hay una segunda ola de aprecio con la película, poco comentada fuera de China. La canción final –“Tras la lluvia, la brisa trae fragancia”– fue escrita, compuesta e interpretada por la madre del director. Según las crónicas de las proyecciones, una vez que esta comienza las salas que han pasado ochenta minutos riéndose se quedan calladas.

Dalian Jingyuan Culture Film and Television Media Co.
La letra habla de un hijo que crece demasiado deprisa y esconde algo que muchos tardan en ver. Para entender la emoción hay que tener en cuenta que los nombres chinos se escriben con caracteres que son, a la vez, palabras corrientes. El nombre del director (信雨萌) está formado por los términos “confianza”, “lluvia” y “brotar”. Los dos últimos aparecen en los versos de la canción: “lluvia”, en uno; “brotar”, en otro.
La madre había escrito el nombre de su hijo dentro de la canción.
Qué revela este caso
Niu Lai no demuestra que al público chino le guste lo que está mal hecho. Demuestra que hablar de algo en las redes se ha convertido en una forma de distribuirlo, y que una película sin promoción puede aprovechar precisamente aquello que antes la habría hundido.
Esa doble vida se nota en su valoración. La nota media de la película en Douban, la principal web china de crítica, engaña. Con más de cincuenta mil votos, un 32,7 % le dio la puntuación máxima y un 32,4 % la mínima. Niu Lai no divide al público, lo parte por la mitad.
Conviene además situar el momento. Aunque se registró en 2021, se ha estrenado en 2026, cuando cualquiera genera una imagen con inteligencia artificial en unos segundos. Uno de los comentarios más repetidos entre su audiencia ha sido que es una obra que ni la inteligencia artificial sería capaz de producir. La torpeza ha dejado de leerse como incompetencia y ha pasado a leerse como prueba de esfuerzo humano. Cuando la ejecución impecable está al alcance de cualquiera, lo que escasea es la evidencia de que alguien estuvo ahí.
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Lucía Espinosa-Campos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ‘Niu Lai’, la animación casera que triunfa en China por lo ‘mal’ hecha que está – https://theconversation.com/niu-lai-la-animacion-casera-que-triunfa-en-china-por-lo-mal-hecha-que-esta-292935
