Protestas educativas: un análisis experto de problemas y soluciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Fernando Marhuenda Fluixá, Catedrático de Didáctica y Organización Escolar, Universitat de València

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Los docentes han salido a la calle tanto en la Comunidad Valenciana como en Cataluña. Reclaman más personal, aumento de sueldos, menos burocracia… Más allá de las peticiones concretas, ¿qué diagnóstico hace la investigación reciente de la situación real del día a día de profesores y profesoras y de su repercusión sobre el aprendizaje del alumnado? ¿Y qué soluciones puede proponer la academia, con los datos en la mano resultantes de la investigación?


Fernando Marhuenda

Didáctica y Organización Escolar, Universitat de València

Ya en 2010 señalaba el sociólogo francés Françóis Dubet que la institución escolar, como otras instituciones propias de la modernidad, hijas de la Ilustración, se encuentra en declive: ha dejado de ser un espacio admirado o sagrado (las películas sobre maestros de la República son un claro testimonio de lo que significaba la escuela y la figura del maestro entonces). También ha dejado de ser un espacio uniforme. Hoy en día se le exige atender a la diversidad de manera inclusiva y no segregadora. Además, ha perdido el monopolio de la transmisión cultural que una vez tuvo.

Durante la pandemia de covid-19 se vio que la institución escolar era prescindible. El oficio de enseñar no era una de las ocupaciones consideradas como esenciales. Quedaba así demostrado que la función tradicional de custodia tenía un peso tan importante como el de la transmisión de conocimiento. Y el debate más importante para familias y administraciones fue, en cualquier caso, ajustar y adaptar los sistemas de evaluación más que empeñarse en mantener los estándares de aprendizaje.

Al profesorado se le exige hoy en día trabajar en unas condiciones para las que no basta la vocación. La organización escolar apenas se ha modificado en las últimas décadas, pero se le reclama desempeñar funciones que parecen desplazar a la principal. El aparente bienestar del alumnado parece ser más importante que el valor del saber.

Una institución cuestionada y una profesión desprestigiada no se solucionan solo con cambios en la formación del profesorado (ni en primaria, donde llegó a haber dos propuestas muy distintas y divergentes), ni en secundaria, cuyo máster tiene una oferta deficiente en muchas universidades públicas, y supone una oportunidad de negocio para las privadas).

No es fácil el trabajo docente en la actualidad, y el margen de mejora es amplio, tanto en la formación inicial como en la organización escolar. En esta última, urge incorporar nuevas figuras a los centros escolares para acometer funciones propias de la educación social, el trabajo social o la enfermería, por mencionar tres cada vez más evidentes.


Òscar Flores i Alarcia

Didáctica y Organización Escolar, Universitat de Lleida

El malestar docente que hoy se expresa en forma de protestas no puede reducirse a una reivindicación salarial. Responde a una tensión más profunda: la sociedad pide a la escuela que sea más inclusiva, personalice el aprendizaje, acompañe emocionalmente al alumnado y responda a realidades sociales cada vez más complejas. Pero estas exigencias no siempre han ido acompañadas de las condiciones necesarias, especialmente de más recursos humanos en los centros.

La investigación ayuda a entenderlo. Los estudios muestran que la sociedad valora positivamente a los docentes, pero este reconocimiento no siempre se traduce en prestigio, salario, autonomía o un apoyo efectivo. Según el informe más reciente sobre el bienestar y situación de los docentes, TALIS 2024, el estrés docente deriva de la combinación de una elevada carga de trabajo, una gestión compleja del aula, condiciones laborales desajustadas y cambios constantes.

Por ello, para lograr una inclusión efectiva, esta debe dejar de depender del esfuerzo individual y convertirse en una responsabilidad compartida del sistema. Hace falta formación específica en diversidad, sí, pero también más maestros, especialistas, profesionales de apoyo y tiempo de coordinación en las aulas.

En este sentido, la codocencia puede ser una buena solución: permite compartir la responsabilidad educativa, atender mejor a la diversidad, reducir el aislamiento docente y generar respuestas más ajustadas a las necesidades del alumnado.


Jessica Cabezas

Educación y Societat, Universitat de Barcelona

En educación llevamos años pidiendo a los docentes que hagan más cosas y, además, que las hagan mejor: que personalicen el aprendizaje, que atiendan a la diversidad, que integren la tecnología, que mejoren la convivencia, que den respuesta al malestar emocional del alumnado, sin olvidar coordinarse con las familias. El problema es que la investigación lleva tiempo señalando que no se puede ampliar indefinidamente la misión de la escuela sin revisar las condiciones reales del trabajo docente.

En España, el problema se agrava por un desajuste concreto entre lo que se pide a la escuela y la preparación con la que termina una parte del profesorado. Según los últimos informes, solo el 35 % de los docentes en España se considera formado para enseñar en aulas con distintos niveles de capacidad durante su formación inicial. Y aún menos, el 28 % se consideraba preparado para hacerlo al finalizar sus estudios.

En el uso pedagógico de las tecnologías de la información y la comunicación, solo el 36 % se sentía preparado. En primaria, un 23 % de las direcciones informaba de que la calidad de la enseñanza se veía obstaculizada por la falta de profesorado con competencias para enseñar a estudiantes con necesidades específicas. Esto nos indica que estamos exigiendo inclusión, atención a la diversidad y adaptación curricular sin haber reforzado suficientemente la formación profesional para sostener estas competencias que se demandan.

Si, además, la investigación nos dice que el profesorado llega poco preparado para enseñar en contextos heterogéneos, la formación inicial no puede seguir organizándose como si la diversidad fuera un tema lateral.

La atención a la diversidad, el trabajo con grupos de distinta composición, la evaluación formativa, la enseñanza colaborativa y la toma de decisiones pedagógicas en contextos complejos deberían formar parte del núcleo de la formación docente. En este sentido, la universidad no solo puede diagnosticar el problema: también tiene la responsabilidad de revisar qué tipo de profesional está contribuyendo a formar.


Gerard Ferrer-Esteban

Psicología y Ciencias de la Educación, Universitat Oberta de Catalunya

La burocracia es una de las causas del malestar docente que atraviesa todas las movilizaciones del personal en Cataluña y la Comunidad Valenciana. El exceso de trámites afecta al tiempo, a las prioridades y al propio sentido de la tarea educativa. Pero el problema no es tanto la existencia de procedimientos administrativos, que son necesarios para garantizar derechos, transparencia y equidad, sino su acumulación, fragmentación y escasa utilidad pedagógica.

A lo largo del tiempo se acumulan formularios, planes, memorias, solicitudes e informes que eclipsan las tareas que dan sentido al oficio docente: preparar las clases, coordinarse pedagógicamente y acompañar al alumnado. Esto es también lo que denuncian muchas direcciones cuando señalan que esta carga les impide dedicar suficiente tiempo al liderazgo pedagógico, al apoyo al profesorado y a la mejora de los aprendizajes.

Esta tensión se hace todavía más evidente en los centros que se encuentran en entornos de mayor vulnerabilidad social. Los centros de elevada complejidad afrontan una mayor rotación docente, más dificultades para consolidar proyectos pedagógicos y una mayor necesidad de apoyo y coordinación.

En estos contextos de claustros inestables y necesidades del alumnado más exigentes, la burocracia no es solo una carga añadida, sino un factor que debilita aún más la capacidad del centro para dar respuesta a la complejidad. Los trámites para justificar, registrar o rellenar solicitudes no solo consumen tiempo, sino que compiten con tareas de atención a la diversidad, seguimiento del alumnado más vulnerable, coordinación con servicios externos y comunicación con las familias.

Esta es, sin duda, una de las claves para entender las movilizaciones del profesorado. Cuando los docentes reclaman menos burocracia, no piden una escuela sin planificación o sin evaluación. Piden que los instrumentos tengan un sentido profesional.

Lo que se cuestiona en estas movilizaciones es la confusión entre mejora y registro, entre acompañamiento y control, o entre evidencia y acumulación documental. El riesgo es precisamente que se produzca este desacoplamiento: instrumentos pensados para mejorar el sistema pueden acabar alimentando prácticas burocráticas si no se diseñan con tiempo, apoyo y sentido profesional.

En este contexto, el Plan de desburocratización de los centros educativos 2026-2028 del gobierno catalán podría ser una oportunidad. Pero solo si se entiende como una política de cambio organizativo y no únicamente como una apuesta por la digitalización. Centralizar aplicaciones, automatizar trámites, mejorar la interoperabilidad de datos, simplificar documentos y ordenar la comunicación con los centros son medidas necesarias.

Ahora bien, su eficacia dependerá de que liberen tiempo real para la docencia, la coordinación y el liderazgo pedagógico. Esto implica medir el impacto del plan en horas de trabajo recuperadas, reforzar el apoyo administrativo a los centros, evitar que cada nueva herramienta digital añada una nueva capa de trabajo y orientar la inspección hacia el acompañamiento y la reflexión pedagógica, más que hacia el control documental.


Aleix Olondriz

Ciencias de la Educación, Universitat de Lleida

El malestar docente también tiene que ver con una sensación creciente de desorientación pedagógica. En los últimos años, la escuela ha acumulado reformas, cambios curriculares y nuevas metodologías que, a menudo, se han implementado con prisas, con poco debate profesional y sin las condiciones necesarias para que el profesorado pueda incorporarlas con sentido. Esto ha generado la percepción de que muchas decisiones educativas llegan más desde la lógica política o administrativa que desde la evidencia pedagógica o la realidad de los centros.

La investigación hace tiempo que alerta de este riesgo. Los estudios sobre cambio educativo muestran que las reformas solo tienen impacto cuando el profesorado participa activamente en su construcción y dispone de tiempo, estabilidad y apoyo para desarrollarlas. Cuando los cambios se encadenan sin consolidarse, el resultado suele ser cansancio, fragmentación y una sensación de inseguridad profesional. Cabe decir que esta “fatiga” no es exclusiva de nuestro país. Otros estudios han evidenciado este cansancio ante el cambio continuo y la necesidad de “innovar por innovar”.

En este contexto, muchas de las movilizaciones actuales expresan también la necesidad de recuperar espacios de confianza y autonomía docente. No se trata de rechazar la innovación o la transformación educativa, sino de evitar que estas se conviertan en una sucesión de consignas poco conectadas con las necesidades reales de las aulas.

Por ello, cualquier mejora del sistema educativo debería pasar por reforzar las condiciones que permiten construir proyectos pedagógicos sólidos y estables: equipos docentes cohesionados, tiempo para la reflexión compartida, liderazgos pedagógicos estables y una relación más estrecha entre investigación, administración y práctica educativa. Todo ello, sumado a solucionar la falta sistémica de reconocimiento de la tarea docente.

The Conversation

Las investigaciones de Gerard Ferrer-Esteban se desarrollaron durante su etapa como investigador postdoctoral Marie Skłodowska-Curie en el proyecto Reformed, en la UAB, financiado por el European Research Council (ERC), y en el marco de un contrato financiado por la Fundación Bofill.

Aleix Olondriz Valverde, Fernando Marhuenda Fluixá, Jessica Cabezas Alarcón y Oscar Flores i Alarcia no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Protestas educativas: un análisis experto de problemas y soluciones – https://theconversation.com/protestas-educativas-un-analisis-experto-de-problemas-y-soluciones-283013