¿Por qué merece la pena transformar el patio en un espacio artístico?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Varela Casal, Facultad de Diseño. Area de Didáctica de la Plástica, Universidade de Vigo

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Cuando nos planteamos cómo mejorar la calidad y la eficacia de los sistemas educativos, rara vez pensamos en los patios escolares como espacios de aprendizaje. Y sin embargo, algunos expertos consideran el patio y todos los demás espacios físicos de la escuela un “tercer maestro” por la importancia que tienen en el desarrollo de los estudiantes.

Parte del aprendizaje

Tiene sentido que las familias, a la hora de elegir el lugar donde sus hijos pasarán más de cinco horas cada día, tengan muy en cuenta que el patio sea amplio y verde o las aulas acogedoras y luminosas. Si los espacios educativos fueran estéticamente más dignos e interesantes, la experiencia cotidiana de millones de estudiantes tendría mayor sentido y brindaría más oportunidades para el desarrollo de la sensibilidad y de diversos modos de cognición.

Y es que el patio no es solo un espacio para el descanso entre clases, sino que forma parte activa del contexto de aprendizaje: en él se pueden disfrutar experiencias creativas, artísticas, sociales y emocionales. Por ello, su diseño y uso no deberían ser cuestiones externas o secundarias, sino desarrolladas de manera colaborativa con el alumnado y la comunidad docente. Ambos colectivos necesitan espacios flexibles y abiertos para la socialización.

Más allá de la lógica funcional

Durante mucho tiempo, los patios han respondido exclusivamente a una lógica funcional. Grandes superficies asfaltadas destinadas al deporte o al juego libre han limitado sus posibilidades educativas.

Hoy sabemos que el entorno influye en la forma de relacionarse, en el desarrollo de la creatividad y en el bienestar. El arte ofrece herramientas para activar este potencial, transformando el espacio para abrirlo a nuevos usos.

Y desde luego no hablamos de propuestas relacionadas con la decoración, sino de una apuesta estética y funcional que vaya más allá del esteticismo, de lo bonito. Intervenciones artísticas, instalaciones, juegos de color, propuestas de diseño, elementos escultóricos o murales colaborativos pueden transformar la forma en que se ve, se vive y se comparte el patio.

El papel del profesorado y la comunidad

Cada centro educativo tiene sus propias condiciones. Por eso, la transformación del patio debe partir de su realidad y plantearse como un proceso comunitario en el que están implicados profesorado, alumnado y familias.

El profesorado es el que puede vincular el proyecto con los objetivos educativos y asegurar su continuidad. Alumnos y alumnas son los que saben el uso que se da y que quieren dar a este espacio. Las familias y otros agentes como asociaciones vecinales pueden sumarse mediante talleres o jornadas de trabajo; de esta manera su vínculo con el centro se verá fortalecido.

Cuando el proceso es participativo, no solo cambia el espacio: también se refuerza la convivencia y el sentido de pertenencia.

Análisis, planificación e intervención

La transformación del patio comienza por sensibilizar a las personas involucradas (alumnado, docentes, padres, entorno escolar) para que colaboren en el proceso de análisis de espacio (características e usos) y así diseñar una propuesta de forma colaborativa y contextualizada.

Debemos observar todas las posibles dimensiones:

  • Dimensión espacial: delimitación, organización, tipología de superficies y espacios, elementos naturales y artificiales, señalización, confort y adecuación.

  • Dimensión funcional: el uso de los espacios teniendo en cuenta climatología, autonomía del alumno, usos, polivalencia, diseño funcional de partida y consideraciones posteriores si más adelante se amplía el tipo de usuarios (a horas no lect.

  • Dimensión social y relacional: cómo puede mejorar la convivencia y la comunicación, cuántos alumnos hay, perfiles de usuarios y potenciales usuarios, qué conflictos son más frecuentes, qué mecanismos de socialización y experiencias se pueden potenciar, qué tipo de actividades y valores deben priorizarse.

  • Dimensión temporal: dinámica y organización de los tiempos.

  • Dimensión artística y pedagógica: elementos visuales, simbolismo, identidad.

La fase de intervención constituye la parte más tangible del proyecto; pero tras esta fase es necesario evaluar los resultados y asegurar un seguimiento. La sostenibilidad y el mantenimiento son fundamentales para garantizar la transformación del patio, dar continuidad al proyecto y hacer que el cambio sea real.

Estrategias artísticas

Hablamos de humanizar los patios y contextualizar la educación, a partir del análisis de cómo percibimos y nos relacionamos con estos lugares. De intervenciones que, a través del uso de la estética, el arte y el diseño modifican la relación del alumnado con el espacio escolar. Algunos ejemplos:

  1. Emplear el color con intención estética y comunicativa para delimitar zonas, activar comportamientos (juego, calma, tránsito) o sugerir usos del espacio sin necesidad de incorporar elementos físicos. Tonos desaturados y formas orgánicas para zonas de descanso o circuitos de líneas geométricas en colores saturados para invitar al movimiento o proponer espacios de juego.

  2. Realizar un mural en una pared exterior a partir de un boceto creado en el aula de manera colectiva.

  3. Crear instalaciones sensoriales como recurso didáctico: propuestas espaciales que invitan a explorar con los sentidos a través de materiales, formas o texturas.

  4. Introducir esculturas y mobiliario para actividades de baja intensidad que fomenten la calma, la tranquilidad y la interacción social. Mesas compartidas, pequeños refugios que favorecen el juego simbólico o la conversación, mobiliario en disposición circular, zonas de lectura o mesas de juego contribuyen a diversificar las experiencias del alumnado.

  5. Incorporar elementos naturales que mejoren el entorno. Jardines, huertos o zonas verdes hacen el espacio más habitable y agradable.

Nuevas formas de estar, de juego y de movimiento en los patios escolares.
García Serrano et al. (2017), Guía de diseño de entornos escolares, Madrid Salud, Ayuntamiento de Madrid.

Estas estrategias creativas buscan nuevas formas de estar, de juego y de movimiento, muchas veces construidas con materiales reutilizados.

Repensar el patio es repensar la escuela

Transformar el patio no es únicamente una cuestión estética: no se trata solo de “embellecer”, sino de reflexionar sobre la escuela que queremos y las experiencias que ofrecemos al alumnado.

Los patios, concebidos desde un enfoque artístico, fomentan la creatividad y la convivencia, tanto a lo largo del proceso de transformación como por los resultados obtenidos. La escuela, de esta manera, se constituye como una comunidad que va más allá del aula.


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The Conversation

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ref. ¿Por qué merece la pena transformar el patio en un espacio artístico? – https://theconversation.com/por-que-merece-la-pena-transformar-el-patio-en-un-espacio-artistico-277320