Aprender dialogando: ventajas de evaluar con exámenes orales grupales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mª Pilar Rodrigo Moriche, Prof. Ayudante Doctor del departamento de Pedagogía – Directora Escuela UAM de Animación, Universidad Autónoma de Madrid

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En plena era de la inteligencia artificial y las pedagogías activas, los exámenes orales grupales están reapareciendo como una alternativa eficaz para evaluar lo que de verdad importa: pensar, dialogar y construir conocimiento en común.

No pretenden sustituir por completo a los exámenes escritos, sino reconocer que ciertos aprendizajes –los más ligados a la comprensión profunda, al análisis crítico y a la competencia social– se expresan mejor en el contexto de una interacción con iguales.

La vuelta del examen oral está reabriendo un debate necesario. No se trata solo de recuperar una práctica tradicional, sino de explorar formatos que permitan una evaluación más auténtica, dialogada y conectada con la naturaleza social de los aprendizajes. Sobre todo si entendemos que el conocimiento no se construye en soledad: se negocia, se discute, y se elabora en relación con otros.

Por qué grupal

Escuchar a los estudiantes, en lugar de leer sus escritos a posteriori, tiene limitaciones evidentes en términos de tiempo y logística, pero pueden resolverse con formatos breves, grupos reducidos y criterios transparentes. Y a cambio, lo que aporta el examen oral grupal es difícil de replicar de otra manera: permite observar cómo se construye el conocimiento entre muchos.

Este formato es especialmente adecuado para valorar comprensión, aplicación y razonamiento, siempre que se cuiden criterios y condiciones de equidad.

También puede favorecer la colaboración y el pensamiento crítico, y reducir parte de la ansiedad asociada al “cara a cara” individual. El grupo se convierte, así, en un espacio que potencia y sostiene, en lugar de amenazar o jerarquizar.

Teoría del grupo operativo

Desde la perspectiva del “grupo operativo” desarrollada por el psiquiatra argentino de origen suizo Enrique Pichon Riviére, el grupo no es solo un conjunto de personas: orientado a una tarea, emergen roles y dinámicas que pueden facilitar el aprendizaje.

En este marco, una tarea no es únicamente hablar del temario (tarea explícita), sino también mantener las condiciones para pensar en conjunto (tarea implícita). Es decir, distribuir la palabra, tolerar la duda, gestionar la tensión y volver al problema cuando el grupo se dispersa.

Durante ese proceso emergen roles que influyen directamente en el aprendizaje: quién impulsa y organiza, quién pregunta y confronta, quién sintetiza, quién monopoliza o incluso quién –sin querer– bloquea el avance.

Esto hace que sea posible evaluar, simultáneamente, el dominio conceptual de cada estudiante y cómo contribuye o dificulta que el grupo aprenda con escucha, argumentación, regulación emocional y responsabilidad. No como habilidades blandas superficiales, sino como condiciones reales y necesarias para producir conocimiento colectivo.

Más humano y más fiel

No se trata de un regreso al pasado como reacción a la tecnología, sino de recuperar lo que aporta este formato para evaluar a los estudiantes de una manera más fiel. Un examen oral grupal permite valorar aspectos que no se recogen en pruebas estandarizadas: la argumentación, la escucha activa o la construcción de sentido, por ejemplo, de manera que se puede analizar mejor el grado de conocimiento de un contenido determinado. Analizar, evaluar y crear son capacidades cognitivas de orden superior.

Si, además, se plantea conectando lo que el alumnado aprende con su realidad cotidiana, la evaluación resulta todavía más auténtica.

Por ejemplo, en la formación inicial del profesorado, el examen puede comenzar con una breve simulación de claustro: “El equipo docente de un centro público debate cómo reorganizar los apoyos y desdobles tras detectar dificultades de convivencia en un grupo de 5º de primaria. ¿Qué información necesitaríais para tomar una decisión fundamentada? ¿Qué alternativas propondríais y cómo justificaríais vuestra postura desde los marcos conceptuales trabajados en la asignatura?”

Situaciones de este tipo permiten que la discusión sea más auténtica, que emerja un razonamiento situado y que el alumnado movilice el conocimiento profesional de manera significativa.

Del producto al proceso

La prueba oral así planteada permite desplazar el foco del producto al proceso. Ayuda a chicos y chicas a comprender cómo se aprende, cómo progresan y cómo pueden [transferir ese conocimiento a nuevos contextos]. Se trata de evaluar para dar a los propios estudiantes mayor capacidad de mejora y para que lo que aprenden no sea puntual, sino que los efectos perduren y sean transferibles.

Aunque gran parte de las investigaciones sobre el examen oral grupal se han desarrollado en educación superior, pueden plantearse también para fortalecer la autonomía progresiva del alumnado en etapas de primaria y secundaria.

Pero ¿cómo diseñarlo para que sea justo, fiable, inclusivo y realmente conectado con los desafíos educativos contemporáneos?

Cómo diseñar un examen oral grupal

Para que el examen oral grupal pueda aplicarse en contextos educativos diversos, manteniendo la exigencia académica sin que se dispare la carga docente, proponemos que se realice en grupos reducidos de cinco o seis estudiantes, con una duración aproximada de veinte a veinticinco minutos. La prueba comienza con la presentación de un caso, una pregunta generadora o un breve dilema relacionado con los contenidos trabajados en la asignatura.

Tras uno o dos minutos de lectura silenciosa y reflexión individual –que permiten garantizar la responsabilidad personal–, el grupo inicia una discusión estructurada en torno al problema planteado.

Durante este intercambio se observa no solo lo que los estudiantes saben, sino cómo negocian, argumentan, se escuchan y reconstruyen el conocimiento en interacción, elementos que la investigación señala como clave en la evaluación oral y en el aprendizaje social.

La discusión grupal es seguida de un breve turno de preguntas individuales dirigidas por la persona docente, que permiten verificar de manera inequívoca la comprensión y el dominio conceptual de cada participante. La prueba concluye con una síntesis conjunta en la que el grupo recoge sus conclusiones y decisiones finales.

Qué se evalúa en un examen oral en grupo

El examen integra criterios individuales y grupales. En la dimensión individual se valora la precisión conceptual, la capacidad para aplicar los contenidos a situaciones reales, la coherencia de los argumentos y la calidad de las aportaciones. También se observa la participación sostenida y la responsabilidad en el proceso.

En la dimensión grupal se evalúa la calidad del diálogo: cómo se distribuye la palabra, cómo se mantiene el foco en la tarea, la capacidad de escucha, la integración de perspectivas diversas y el modo en que el grupo consigue construir una respuesta común.

Esta mirada conjunta permite identificar tanto los roles que impulsan el trabajo –como el líder o el mediador– como aquellos que, sin pretenderlo, lo dificultan o desvían –como el saboteador o el chivo expiatorio–.

Durante el examen no se corrige al alumnado de forma directa, pero sí se realizan intervenciones discretas para redistribuir la palabra, recentrar el foco o moderar un monopolio involuntario. Al finalizar, se nombran como funciones grupales (y no como rasgos individuales) para que el alumnado comprenda su impacto en el proceso y pueda ajustarlos en futuras actividades.

De este modo, la retroalimentación combina una breve devolución oral e inmediata al grupo, centrada en la dinámica y en criterios observables, con una retroalimentación individual posterior y más detallada, que permite profundizar sin exponer a nadie y asegura una evaluación más justa y formativa.

Para garantizar la equidad, es importante publicar la rúbrica y los criterios desde el inicio del curso, realizar simulacros de examen oral grupal en sesiones breves, incluir preguntas individuales obligatorias, y cerrar la actividad con una autoevaluación y coevaluación que permita revisar tanto el desempeño individual como la dinámica del grupo.

Entrenamiento previo

El formato de examen grupal oral no solo hace posible evaluar de manera más auténtica competencias complejas como el pensamiento crítico, la argumentación o la colaboración. También ofrece un espacio más humano y más fiel a cómo se aprende y se discute el conocimiento en los entornos académicos y profesionales actuales.

Eso sí, para que el examen sea una experiencia formativa y no una situación de ansiedad, es fundamental que el alumnado practique este tipo de interacción a lo largo del curso.

Actividades como las simulaciones, los mapas conceptuales colaborativos, las ferias expositivas o las micro presentaciones en equipo ayudan a desarrollar habilidades de escucha, síntesis, negociación y toma de decisiones compartidas. De este modo, llegado el examen, el grupo podrá centrarse en la calidad del razonamiento.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Aprender dialogando: ventajas de evaluar con exámenes orales grupales – https://theconversation.com/aprender-dialogando-ventajas-de-evaluar-con-examenes-orales-grupales-274128

Gestión empresarial: no vale solo porque lo diga la IA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José Bocoya Maline, Personal docente e investigador del área de Organización de Empresas (Gestión Estratégica y Negocios Internacionales, Gestión del Conocimiento y Sistemas de Información), Universidad de Cádiz

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La inteligencia artificial ha entrado sigilosamente en la gestión empresarial. A principios de 2023 comenzaba a implementarse ChatGPT y los trabajadores lo empleaban para realizar consultas sencillas. Tres años después, su uso se ha normalizado y las empresas han adoptado múltiples herramientas de IA que, entre otras funciones posibles, elaboran informes, resumen documentos y analizan potentes bases de datos a una alta velocidad.

El éxito se debe a su buen desempeño, mejorando la productividad y reduciendo los tiempos de trabajo, algo que implica reducir costes. Pero ¿hasta qué punto es buena idea delegar en una IA tareas que antes dependían de la experiencia y el criterio profesional de las personas? Por otra parte, ¿en qué medida se someten a escrutinio las respuestas que ofrece? Y, por último, ¿en qué momento dejamos de hacerlo?

En el campo de la física

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra inercia proviene del latín inertia (‘indolencia’, ‘inacción’) y significa:

  1. f. Fís. Propiedad de los cuerpos de mantener su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza.

Con el uso de la IA ocurre algo similar a la inercia: de implementarse para algunas tareas concretas ha pasado a formar parte de las rutinas laborales.

La cuestión es si lo mismo ocurre cuando interviene en tareas que van más allá de lo rutinario y exigen análisis, experiencia y capacidad de decisión. Por ejemplo, elaborar unas cuentas anuales, realizar una valoración técnica o una planificación presupuestaria.

Criterio humano

Por eso no basta con que una herramienta produzca una respuesta rápida. Algunas tareas necesitan revisión y criterio humano: la preparación de estados contables, la evaluación del talento de candidatos o la asignación de presupuestos no son simples ejercicios mecánicos. Exigen comprender el contexto, aprovechar la experiencia acumulada y actuar con responsabilidad.

Los investigadores llaman descarga cognitiva a la tendencia a delegar parte de nuestro esfuerzo mental en herramientas externas. No es algo nuevo. Las calculadoras sustituyeron muchos cálculos mentales y el GPS redujo la necesidad de orientarnos por nosotros mismos.

El asunto es que, con la IA, podemos caer en la tentación de delegar decisiones estratégicas y de alto impacto, y empezar a confiar tanto en ella que se dejen de cuestionar sus respuestas. Este fenómeno se conoce como sesgo de automatización: cuanto más útil parece una herramienta, más fácil resulta asumir que tiene razón.

Precisamente ahora conviene pararse a pensar.

Todo por la productividad inmediata

Llegados a este punto, hablemos de las personas a cargo de la gestión de la empresa. ¿Es razonable que un jefe le pida a un empleado que use la IA para elaborar tareas complejas porque así tardará menos? ¿Y pedirlo, además, sin conocer en profundidad la complejidad de su puesto de trabajo? Lo que parece una tarea sencilla desde fuera puede ser una pieza clave para que muchos otros procesos funcionen correctamente.

¿Es maduro pensar que un exceso de carga de trabajo desaparecerá si el empleado usa la IA? ¿En qué punto estamos si la inteligencia artificial sirve de excusa para no contratar personal de apoyo? Esta forma de actuar plantea interrogantes éticos y organizativos.

Los jefes que incentivan el uso de la IA por encima de aspectos tan importantes en el desempeño laboral como la experiencia, el criterio profesional, la capacidad de análisis o el conocimiento acumulado, ¿pretenden realmente motivar a sus empleados?

El valor de un profesional no consiste únicamente en completar tareas. Interpretar el contexto, anticiparse a los problemas o tomar decisiones complejas son aportaciones difíciles de medir con una hoja de cálculo.




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Si el jefe solo busca resultados, ¿podría sustituirle una IA?


Una cuestión crítica: la gestión del conocimiento

Las organizaciones aprenden porque las personas generan ideas, las comparten y las aplican para resolver problemas. Es decir, en las empresas, el conocimiento se mueve a través de las personas y nace de la experiencia, la intuición, la prueba y el error.

¿La IA ayuda a que las organizaciones aprendan mejor o está sustituyendo parte de la reflexión necesaria para el aprendizaje? Si bien es cierto que la inteligencia artificial puede ser una aliada en la optimización de los procesos, cuando sustituye la reflexión, el debate o la revisión crítica, genera riesgos.

La organización trabajará más rápido, pero a cambio podría dejar de aprender.
Y una organización que deja de aprender pierde la experiencia, el conocimiento y la capacidad para tomar buenas decisiones.

De la eficiencia al ‘deskilling’

El deskilling es la pérdida progresiva de habilidades cuando se deja que ciertas funciones dependan demasiado de sistemas automatizados. La tendencia de hacer un uso dependiente de la IA podría, a la larga, ser perjudicial para las personas y sus organizaciones al empeorar habilidades como el juicio experto, la reflexión crítica o la capacidad de argumentar.

Por eso, la dirección responsable debe respetar el tiempo para pensar, revisar, debatir y aprender. Antes de ceder demasiado espacio a la IA conviene proteger el recurso intangible más valioso de cualquier organización: el conocimiento.

Volviendo a la definición de inercia, el diccionario presenta otra acepción:

  1. f. Rutina, desidia.

Desidia, que también significa negligencia, falta de cuidado. ¿Podrá llegar el momento en que la inercia derive en un uso negligente de la IA?

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José Bocoya Maline no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Gestión empresarial: no vale solo porque lo diga la IA – https://theconversation.com/gestion-empresarial-no-vale-solo-porque-lo-diga-la-ia-284130

Llorar es cosa de hombres, pero solo en el estadio: el Mundial de fútbol como escuela de emociones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antoni Aguiló Bonet, Profesor Titular Laboral, Universitat de les Illes Balears

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El Mundial de 2026 será el mayor de la historia: 48 selecciones, 104 partidos, 16 sedes y tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. En ese contexto, conviene mirar el fútbol no solo como espectáculo global, sino como una escuela de emociones: un espacio donde se aprenden, organizan y legitiman formas de sentir. El Mundial vuelve especialmente visible esa dimensión por la identificación nacional, la movilidad entre países y la exposición mediática masiva.

Los recientes disturbios tras la segunda Champions consecutiva del Paris Saint-Germain, con más de 200 heridos, una persona muerta y más de 400 detenciones, recuerdan hasta qué punto la emoción futbolística puede desbordarse. La investigación sobre violencia en el fútbol lleva tiempo mostrando que ese desborde no es neutro: suele articularse en códigos de pertenencia, reputación y masculinidad dura.

Pero el Mundial plantea la cuestión en otro escenario: no el de un club y su hinchada, sino el de un torneo de selecciones que amplifica euforia, identificación colectiva y rivalidad. La pregunta de fondo, por tanto, no es solo por qué el fútbol emociona tanto, sino qué tipo de masculinidad encuentra ahí uno de sus espacios más visibles de expresión emocional pública.

Qué aprende la masculinidad en el fútbol

Esa dimensión pedagógica empieza pronto. Un estudio de 2025 sobre los patios escolares en España muestra que el fútbol participa activamente en la construcción de identidades masculinas infantiles y en la reproducción de dinámicas excluyentes de género. Ese juego configura inclusiones y exclusiones, jerarquiza cuerpos y distribuye prestigio.




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Cómo el fútbol condiciona la masculinidad y las relaciones de género en los colegios


El fútbol enseña a competir, a resistir, a ocupar espacio, a reconocer aliados y a identificar adversarios. Nada de eso conduce automáticamente a la violencia, pero sí configura una gramática afectiva muy concreta: efusividad, lealtad, orgullo y agravio. Un trabajo publicado en 2025 sobre futbolistas adolescentes en Chipre encontró la persistencia de estereotipos de género, modelos tradicionales de masculinidad y actitudes preocupantes hacia la violencia de género.

Otra investigación de 2026 con jóvenes futbolistas en Polonia mostró que algunos legitimaban la violencia de aficionados como parte “esencial” del fútbol o como respuesta territorial frente a seguidores rivales. Eso sugiere que el fútbol no solo organiza la competencia, sino también ciertos aprendizajes sobre qué significa ser hombre.

Hombres compartiendo emociones

Para muchos varones, el fútbol sigue siendo uno de los pocos espacios donde la expresión compartida de las emociones no deslegitima la masculinidad. Un estudio de 2024 sobre el llanto de jugadores y aficionados sugiere que el fútbol sigue siendo uno de los pocos espacios donde determinadas expresiones emocionales masculinas pueden hacerse visibles sin quedar automáticamente fuera del guion de la virilidad.

Sin embargo, esa expresión emocional no se produce en el vacío. Se organiza dentro de una estructura concreta: adhesión al grupo, oposición al rival, afirmación territorial y demostración de aguante. Ahí es donde entra la masculinidad patriarcal: no como un rasgo individual, sino como un guion cultural que sigue premiando control, dureza, superioridad y capacidad de imponerse.

En el fútbol, ese guion no siempre se expresa como violencia física. A veces aparece como celebración agresiva, desprecio a lo femenino o nostalgia del estadio como último “espacio de hombres”. El problema no es que los hombres sientan mucho en el fútbol, sino que demasiadas veces han aprendido a hacerlo en marcos donde la vulnerabilidad sigue costando más que la agresividad.

Masculinidades diversas, misoginia persistente

No obstante, conviene evitar simplificaciones. El fútbol no produce una sola masculinidad ni todos los hombres que lo viven lo hacen del mismo modo. Una investigación de 2022 sobre la afición masculina en Reino Unido mostró que la masculinidad en el fútbol no funciona como un bloque homogéneo, sino como un espectro: desde posiciones más progresistas hasta otras abiertamente misóginas, pasando por formas aparentemente igualitarias que siguen reproduciendo rasgos hegemónicos.

Ese matiz permite escapar del tópico de “fútbol igual a machismo” sin dejar de reconocer que la misoginia sigue muy presente. En 2024, un estudio con 1 624 aficionadas a equipos masculinos en el Reino Unido documentó experiencias recurrentes de estereotipos, abuso y discriminación en X, mostrando hasta qué punto el espacio futbolístico sigue siendo hostil para muchas mujeres cuando opinan, celebran o simplemente se hacen visibles como aficionadas.

Qué enseña el Mundial 2026

De cara al Mundial de 2026, quizá la pregunta relevante no sea si el fútbol mueve demasiadas pasiones. La cuestión es qué hace con ellas cuando circulan en una escala inédita y bajo identificaciones nacionales tan intensas. Si lo percibimos solo como entretenimiento global, veremos goles, himnos, audiencias y negocio. Si lo pensamos también como escuela de emociones, apreciaremos algo más incómodo: uno de los espacios donde la masculinidad sigue entrenándose a gran escala. Y quizá entendamos mejor por qué, en un torneo que multiplica la efervescencia colectiva y la rivalidad simbólica entre países, el fútbol no solo celebra o reúne: también enseña a vivir la emoción como rivalidad frente a otros.

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Antoni Aguiló Bonet es miembro de Homes Transitant, asociación sin ánimo de lucro dedicada a la reflexión crítica sobre masculinidades.

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¿Existe la justicia urbana? Barrios creativos como antídoto contra la desigualdad meritocrática

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Miguel De Souza Sánchez, Doctor Arquitecto y Licenciado en Bellas Artes. Profesor Titular en el Departamento de Proyectos y Representación de la Arquitectura., Universidad Europea

En esta época donde la meritocracia es considerada el estándar para el progreso individual y social, surge una pregunta incómoda: ¿realmente estamos premiando el mérito o perpetuando la desigualdad? En el caso concreto de los entornos urbanos, destaca una solución. Los barrios creativos pueden ser una alternativa que desafíe este paradigma, estableciendo focos de cooperación y creatividad comunitaria que funcionen como motor del desarrollo de la ciudad.

La dicotomía entre barrios creativos y la supuesta igualdad meritocrática abre un debate decisivo sobre el futuro de nuestras ciudades y de las democracias contemporáneas.

Mientras la meritocracia tiende a legitimar desigualdades de origen, presentándolas como resultados “justos” del esfuerzo individual, los barrios creativos apuntan a otra lógica. La cooperación, el reconocimiento mutuo y la construcción de capacidades colectivas como motor del desarrollo urbano. En este sentido, la revolución creativa no es solo una alternativa cultural o estética: es una estrategia de justicia urbana.

La falsa promesa de la meritocracia

La meritocracia, definida como un sistema en el que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales, parece a simple vista una forma justa de gobernanza. Sin embargo, numerosos estudios sugieren lo contrario.

Michael Young, en su obra seminal The Rise of the Meritocracy, criticó la meritocracia como un sistema que inevitablemente conduce a una sociedad estratificada y desigual. Más de 60 años después, la vigencia de sus críticas sigue intacta.

La educación y el empleo son los dos ámbitos más afectados por el mito meritocrático. Según Spiros Themelis, la movilidad social en el Reino Unido ha retrocedido desde las políticas económicas de los años 80. Este autor sugiere que el mérito tiene un impacto muy limitado como ascensor social. Las clases altas disponen de mejores medios para superar las pruebas que acreditan ese mérito, perpetuando así la desigualdad inicial. Así pues, la meritocracia no solo es una promesa incumplida, sino una promesa imposible de cumplir, ya que legitima las desigualdades sociales como justamente merecidas.

Richard Florida, en su obra The New Urban Crisis, critica la creciente desigualdad y segregación urbana provocada parcialmente por el sistema meritocrático, proponiendo un urbanismo participativo como solución. Esta visión se alinea con los principios de John Rawls, quien defendía una sociedad cooperativa donde todos los ciudadanos tienen igual acceso al poder y a las oportunidades.

Barrios creativos: la alternativa inclusiva

¿Está la sociedad preparada para abandonar un sistema que, según muchos críticos, perpetúa la exclusión social en favor de un modelo más inclusivo y participativo?

Los barrios creativos se presentan como una propuesta urbana que fomenta la equidad y la integración social a través del arte y la cultura. En el documento “Barrios creativos: Propuestas urbanas para la solución de problemas sociales de equidad”, se exponen estrategias para convertir estos espacios en nuevos atractores urbanos. Focos que revitalizan nuestras ciudades y mejoran la participación social.

Los distritos creativos aprovechan el valor del arte para rehabilitar áreas urbanas afectadas por la exclusión social. El arte, como pilar de la civilización, define nuestra identidad y mejora nuestra calidad de vida. Este enfoque no solo dignifica la vida urbana, sino que también da voz a las esperanzas, realidades y protestas de los ciudadanos, promoviendo una cultura activa y participativa.

El Handbook for Livable and Resilient Cities del Banco Mundial subraya que los procesos urbanos deben incorporar prácticas participativas que reconozcan la diversidad social y cultural como un beneficio, y no como un “ruido” a gestionar. Este enfoque incorpora explícitamente lo “sociocultural” como parte del marco de ciudades vivibles y resilientes, junto a lo ambiental, lo económico y lo infraestructural.

¿Una utopía realizable?

Se podría argumentar que estas iniciativas, aunque bien intencionadas, son difíciles de implementar a gran escala y pueden ser vistas como utópicas. Sin embargo, ejemplos de éxito en diversas ciudades del mundo muestran que es posible crear espacios inclusivos y cooperativos que mejoren significativamente la calidad de vida de sus habitantes.

En mi investigación Sustainable urban innovation: Correlations between art, society, and individuals in fostering creative neighborhoods, se ofrecen evidencias de cómo la creatividad compartida mejora el bienestar, la salud mental y la cohesión social.

En España y, más concretamente en Barcelona, la aplicación del concepto de “supermanzanas”, acuñado por Salvador Rueda, director de la Fundación de Ecología Urbana y Territorial, y su equipo, está ayudando a proveer espacios para la ciudadanía. Esta solución urbana multiplica y diversifica las actividades hacia un nuevo modelo de ciudad del conocimiento.

Las intervenciones artísticas no deben ser efímeras, superficiales y cosméticas acciones mercantiles, sino que deben apoyarse en valores de transformación y mejora urbana permanente. Con estrategias artísticas se puede cambiar la percepción y significación de los barrios históricos. Del producto turístico se pasa al atractor turístico y cultural.

Esto confiere a esos barrios un nuevo carácter como agente de transformación, impulso y mejora de la creación cultural y de la calidad del espacio habitable de la ciudad.

El Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC) es un ejemplo vivo y sostenido en el tiempo. Con 28 ediciones, es el festival internacional de cine medioambiental más longevo de Europa. Su trayectoria demuestra que, cuando la cultura se arraiga en el territorio, se convierte en una infraestructura social capaz de activar redes, generar identidad, movilizar a la comunidad y reforzar la respuesta colectiva ante crisis y cambios.

Del mito meritocrático a la revolución creativa

El gran reto ya no es únicamente corregir la desigualdad: es dotar a nuestras sociedades democráticas de resiliencia real. Ello equivale a la capacidad de adaptarse y responder sin fracturarse ante desafíos globales cada vez más frecuentes y simultáneos.

Por ejemplo, el cambio climático intensifica temperaturas extremas, lluvias torrenciales y episodios de riesgo que golpean con especial dureza a los entornos urbanos más vulnerables. A ello se suman movimientos migratorios, tensiones por el acceso a recursos, y desequilibrios económicos que presionan los sistemas de bienestar y erosionan la confianza institucional. En este escenario, la desigualdad no es solo una injusticia: es una debilidad estructural, porque reduce la cohesión social y dificulta la acción colectiva que exigen las crisis complejas.

La creatividad como infraestructura social

Aquí es donde el desarrollo de competencias creativas, entendidas estas como pensamiento crítico, imaginación aplicada, capacidad de cooperación, aprendizaje situado y producción cultural compartida, se convierte en infraestructura social de resiliencia.

Sociedades más justas y abiertas, que activan estas competencias en el espacio urbano, mejoran su habilidad para anticipar riesgos, reorganizarse ante emergencias, sostener redes de apoyo y generar soluciones locales con impacto sistémico.

Los barrios creativos, cuando se conciben como procesos de transformación micropolítica y no como intervenciones cosméticas, pueden fortalecer vínculos comunitarios, ampliar la participación y producir un “capital cívico” imprescindible para afrontar escenarios climáticos y socioeconómicos inciertos.

¿Estamos dispuestos a abandonar el mito meritocrático –competitivo, individualizante y frecuentemente excluyente– para apostar por una cultura democrática de la creatividad compartida? La respuesta condicionará nuestra capacidad de sostener ciudades habitables en un mundo más extremo.

El desafío es monumental, pero la recompensa también lo es. Comunidades con mayor cohesión, instituciones más legítimas y una resiliencia urbana construida desde la equidad. Si adoptamos esta revolución creativa, no solo estaremos corrigiendo desigualdades: estaremos aumentando la capacidad colectiva de adaptación y supervivencia democrática ante los grandes desafíos del siglo XXI.

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Pablo Miguel De Souza Sánchez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Existe la justicia urbana? Barrios creativos como antídoto contra la desigualdad meritocrática – https://theconversation.com/existe-la-justicia-urbana-barrios-creativos-como-antidoto-contra-la-desigualdad-meritocratica-233589

¿Está Gaudí sobrevalorado?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Camilla Mileto, Catedrática de Composición Arquitectónica, Universitat Politècnica de València

Vista de la azotea de La Pedrera (Casa Milá). Jaroslav Moravcik/Shutterstock

La Sagrada Familia, el Park Güell, la Casa Batlló y La Pedrera, todas ellas en Barcelona, fueron cuatro de los diez espacios monumentales más visitados en España en 2024. Entre todas ellas generaron más de 265 millones de euros solo en ese año. Sin embargo, en muchos casos, tras ver estos lugares, los asistentes se sienten no solo agobiados ante la masa de gente que les acompaña sino también decepcionados. Un reportero del Telegraph definió la Sagrada Familia como “la catedral más fea del mundo”.

No es solo un tema del turismo. Incluso gente a la que no le disgusta Gaudí considera que el poder de atracción que ejercen las obras del arquitecto en la Ciudad Condal muchas veces opaca otros secretos de Barcelona e, incluso, del modernismo entero. Así que le hemos preguntado a diferentes expertos si es cierta la queja popular: ¿está Gaudí sobrevalorado?


Maestro de la relación entre la estructura y la forma

Antonio Gaudí es posiblemente el único arquitecto universal con el que cuenta España. A pesar de haber vivido ajeno a los encuentros estructurales de la época, la utilización que hizo de los métodos tradicionales de construcción, tanto en los pilares como en las paredes y cubiertas, junto con sus experiencias con funiculares y su dominio de la geometría para la búsqueda de toda clase de superficies, permiten calificarlo como un gran constructor, precisamente por las relaciones que plantea entre la estructura y la forma. Incluso se convirtió en precedente de las formas laminares de los años 30, y de las formas complejas de la arquitectura actual.

Interior de la cripta de la Colonia Güell.
Interior de la cripta de la Colonia Güell.
Enfo/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Solo con el pórtico de acceso y la cripta de la iglesia de la colonia Güell o los viaductos de acceso al Parque Güell Gaudí hubiese pasado a la historia.

Sin embargo, el proceso de transformación del proyecto de la Sagrada Familia, de la que él solo dejó casi completa la fachada del Nacimiento, con los distintos dibujos y maquetas –reconstruidos parcialmente por sus colaboradores– que elaboró para continuarla, y el hecho de que se haya completado la iglesia con las torres, han hecho que su obra –a través de la interpretación de su geometría por ordenador y de otros materiales– haya seguido viva hasta hoy en día.

Carlos Nárdiz Ortiz, profesor titular del departamento Proyectos Arquitectónicos, Urbanismo y Composición, Universidade da Coruña


¿Sobrevalorado o sobreexplotado?

Ante cualquier efeméride es lógico preguntarse hasta qué punto lo recordado merece ser celebrado a ciertos niveles. Al hecho de cuestionar la importancia concedida a la figura y obra de Gaudí podríamos dar muchas respuestas, según el punto de vista desde el que la abordemos.

Exterior de la Casa Batlló en Barcelona, uno de los edificios de Gaudí más visitados.
Exterior de la Casa Batlló en Barcelona, uno de los edificios de Gaudí más visitados.
ChristianSchd/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Mi respuesta es que la obra de Gaudí es suficientemente merecedora de un puesto destacado en el desarrollo del Modernismo europeo, sí. Y lo es porque, si hacemos una comparativa con el resto de aportaciones europeas, la suya es eminentemente singular, no está integrada en un grupo como sí es el caso de los artistas del art noveau francés o de los miembros de la Secesión vienesa. La simbiosis entre naturaleza –como inspiración–, tradición –como referencia a no olvidar, pero a renovar– y modernidad –la atención los nuevos materiales y a la integración de las artes decorativas– es en Gaudí sin par.

A lo que asistimos es a una sobreexplotación de su figura, que es muy distinto. Lamentablemente, la Sagrada Familia es casi un parque de atracciones, cosa que reduce a Gaudí a un “fenómeno” extravagante –y fuente de ingresos–, más que a un significativo hito en la historia del arte, que es lo que verdaderamente es.

Milagros García Vázquez, profesora de Estética y Arte Contemporáneo, Universidad Pontificia Comillas


Siempre una nueva solución

No considero que Gaudí esté sobrevalorado en la actualidad, ya que su relevancia arquitectónica no se basa únicamente en la singularidad estética de sus edificios, sino en la enorme innovación técnica y conceptual que desarrolló. Fue un arquitecto capaz de adelantarse a su tiempo mediante la investigación constante de nuevas soluciones estructurales, espaciales y constructivas. Su obra demuestra un profundo conocimiento de la geometría y de los materiales, utilizando sistemas como los arcos catenarios o las geometrías regladas, que anticiparon conceptos de la arquitectura moderna.

Arcos catenarios en el desván de La Pedrera.
Arcos catenarios en el desván de La Pedrera.
Matthias Ott/Wikimedia Commons, CC BY

Además, Gaudí supo integrar tradición e innovación, reinterpretando técnicas artesanales y materiales tradicionales desde una visión completamente nueva. Otro aspecto destacable es que nunca repetía soluciones de forma automática, sino que cada proyecto respondía de manera específica a las necesidades funcionales y espaciales de cada obra.

Más allá de la arquitectura, también fue una persona preocupada por la sociedad de su tiempo. Entendía la arquitectura como una disciplina al servicio de las personas y cuidaba con enorme esmero todos los detalles de sus proyectos. Finalmente, muchos de los conocimientos técnicos y constructivos que desarrolló continúan estudiándose hoy en día, lo que demuestra la vigencia y profundidad de su legado.

Ricardo Gómez Val, subdirector de la Escuela de Arquitectura, Universitat Internacional de Catalunya


Un genio de gran ingenio

Antonio Gaudí puede situarse entre los diez arquitectos más significativos de la historia del arte occidental junto a Le Corbusier, Mies van der Rohe o el propio Miguel Ángel. Más que considerarlo un genio, me gusta decir que tenía un gran ingenio, es decir que, a través de muchas horas de trabajo y de reflexión, llegó a soluciones estructurales, como la columna de doble giro o las bóvedas hiperbólicas, que nunca habían sido exploradas con anterioridad y que, incluso en pleno siglo XXI, pueden considerarse innovadoras.

Imagen de las bóvedas hiperbólicas en la Sagrada Familia.
Imagen de las bóvedas hiperbólicas en la Sagrada Familia.
jorapa/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Por otro lado, concebía –como otros arquitectos de su época– que la arquitectura había de integrar todas las artes, incluso la música, de manera que cualquier pequeño detalle debía ser una obra de arte.

Finalmente, hay que tener presente que sólo se le puede entender completamente desde la situación política y social en la que vivió, una Cataluña abierta a la industria y la modernidad que recuperaba su historia, lengua y cultura. Gaudí se identificaba con la ideología catalanista y, al mismo tiempo, profundamente religiosa, inspirada en la doctrina social de la Iglesia defendida por el papa León XIII. Consciente de que la arquitectura era un arte parlante, estos valores debían traducirse en su obra.

Mireia Freixa Serra, catedràtica emèrita de Historia del Arte, Universitat de Barcelona


Condenado al ostracismo

Gaudí ejerció un extraordinario control integral, simultáneo y coordinado del espacio, la forma, la estructura, la construcción, la materialidad, la policromía, el simbolismo, la iluminación y la ventilación, que no tiene parangón previo ni posterior en la historia de la arquitectura. Pero la arquitectura moderna lo condenó al ostracismo durante gran parte del siglo XX, acusándole de diseñar estructuras confusas e inestables, soslayar las reglas de la construcción o ser un arquitecto excesivamente decorador.

Pórtico con unos arcos que parecen torcidos de piedra.
Pórtico de la Lavandera en el Park Güell.
Dr.eliecerhernandezmina/ Wikimedia Commons, CC BY-SA

Aunque cada vez menos, retazos de esas opiniones permanecen todavía en el siglo XXI. Sin embargo, superados los prejuicios estéticos, su figura no ha hecho más que crecer desde los testimonios de Salvador Dalí –que le consideraba un artista único precursor del porvenir en la arquitectura–, Le Corbusier –que lo calificó como el gran constructor del siglo XX– o José Luis Sert –que afirmó que la arquitectura del futuro se parecería a sus últimas obras y tenía razón en cuanto al empleo de fractales, geometrías complejas y variaciones creativas de un mismo motivo–.

Más recientemente, a estos se unen algunos Premios Pritzker como Frank Gehry o Toyo Ito, que reconocen la enorme envergadura y calidad holística de su arquitectura, al punto de desbordarles.

Camilla Mileto y Fernando Vegas López-Manzanares, catedráticos de Composición Arquitectónica, Universitat Politècnica de València


Falta conocer más de Gaudí

Gaudí es un genio de la arquitectura, artista, ingeniero, botánico, pensador, filósofo y humanista, similar a los grandes del Renacimiento, como Leonardo da Vinci. Es decir, no está sobrevalorado en absoluto. Más bien al contrario, falta mucho por conocer y divulgar de su obra y su figura.

Foto en blanco y negro de la fachada de la Casa Calvet.
Fachada de la Casa Calvet, entre 1885 y 1927.
Memòria Digital de Catalunya/Wikimedia Commons

Fue el precursor fundamental de la ecología, la sostenibilidad, la bioclimática y la biomimética en la arquitectura. Fue investigador y promotor del uso del arco catenario, las bóvedas parabólicas, los pilares ramificados, las superficies regladas y los cálculos estéreo-funiculares. También, dentro de la misma disciplina, del reciclaje y reutilización de residuos y de la ergonomía en la arquitectura y el diseño.

Pero ¿cuál es el secreto de la atracción permanente que ejerce su obra, que atraviesa generaciones? Es una personalidad poliédrica, sumamente rica y coherente a la vez. Representa la simbiosis perfecta de los valores éticos (como humanista en búsqueda del bien común), los valores estéticos (como artista en búsqueda de la belleza) y los valores científicos (como científico en búsqueda de la verdad).

Carlos Salas Mirat, doctor del Área de Construcciones Arquitectónicas, Universidad Rey Juan Carlos

The Conversation

Ricardo Gómez Val es profesor y subdirector de la Escuela de Arquitectura de la UIC y miembro de y secretario de la Asociación de Amigos de Gaudí.

Camilla Mileto, Carlos Nárdiz Ortiz, Carlos Salas Mirat, Fernando Vegas López-Manzanares, Milagros García Vázquez y Mireia Freixa no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. ¿Está Gaudí sobrevalorado? – https://theconversation.com/esta-gaudi-sobrevalorado-282990

Relacionarnos con un pulpo es similar a encontrarnos con una inteligencia alienígena

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paul Palmqvist Barrena, Catedrático de Paleontología, Universidad de Málaga

El pulpo gigante (_Enteroctopus dofleini_) habita en las aguas del Pacífico. Victor1153/Shutterstock

Gracias a la ciencia ficción podemos imaginar qué sentiríamos al encontrarnos con seres de otros mundos, dotados de una biología y tecnología radicalmente diferentes de las nuestras. Ahora bien, no es sencillo imaginar otros planetas donde la vida no descanse en los mismos pilares sobre los que se asienta en la Tierra. Es decir, moléculas orgánicas basadas en la química del carbono, que experimentan reacciones metabólicas en el seno del agua y están sujetas a evolución por selección natural.

Más aún, nos cuesta librarnos del sesgo antropomórfico. Nos es difícil concebir una inteligencia alienígena que resida en un cuerpo y un cerebro muy diferentes de los nuestros. Por ello, en la mayoría de las obras de ciencia ficción el aspecto de los extraterrestres nos resulta familiar, aunque se exageren sus rasgos. Incluso en Alien, el octavo pasajero (1979), el diseño del parasitoide adulto cuya cría se introduce en el humano hospedador y lo devora por dentro, sigue el plan corporal básico de un vertebrado. Y en otras creaciones, los alienígenas nos reemplazan por réplicas físicamente idénticas a nosotros, pero carentes de emociones.

¿Qué aspecto podría tener un alienígena?

Un buen ejemplo del sesgo antropomórfico sería el “dinosauroide”, concebido en 1982 por el paleontólogo Dale Russell y el artista Ron Séguin. Juntos especularon con qué pudo pasar si Troodon –un pequeño dinosaurio carnívoro bípedo de finales del período Cretácico, con un cerebro más desarrollado que en sus congéneres– no se hubiese extinguido tras el impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios no avianos hace 66 millones de años. Imaginaron que su linaje siguió evolucionando en ambientes similares a la sabana africana, donde surgieron nuestros antepasados, hasta convertirse en un ser tan inteligente como nosotros.

Como resultado, el dinosauroide desarrolló mucho su volumen cerebral, aumentando exponencialmente sus capacidades cognitivas. También acortó el cuello para soportar mejor el peso de su gran cabeza. Y los ojos se situaron frontalmente, favoreciendo la visión estereoscópica.

Adquirió la postura erecta y desarrolló un pulgar oponible en la mano, permitiéndole fabricar y manejar herramientas. Al erguirse ya no precisó de la cola para equilibrarse, perdiéndola también, y el tobillo descendió, ganando en estabilidad pero sacrificando agilidad y velocidad. Finalmente, el pie se alargó y la superficie plantar se aplanó, perdiendo la garra falciforme propia de los dinosaurios manirraptores. Obviamente, estos cambios conducen a un ser de aspecto inquietantemente similar al nuestro.

Los pulpos parecen criaturas de otro mundo

Los pulpos son muy inteligentes pero en este caso su diseño –con tres corazones, nueve “cerebros” y un cuerpo flexible con infinitas posibilidades de camuflaje– difiere radicalmente del nuestro. Por ello, en opinión de filósofo Peter Godfrey Smith, relacionarnos con un pulpo es lo más parecido que podemos experimentar en la Tierra a interaccionar con una mente alienígena.

Como moluscos cefalópodos que son, su linaje se separó en el curso de la evolución del nuestro, el de los vertebrados, hace más de 650 millones de años. Si además consideramos que en aquel entonces los ancestros de ambos grupos estaban muy poco encefalizados, los pulpos podrían ser un modelo alternativo al nuestro para el desarrollo de cerebros complejos y una elevada inteligencia.

Pulpo imitador, Thaumoctopus mimicus.
Wikipedia, CC BY

El sistema nervioso de un pulpo consta de algo más de 550 millones de neuronas, número similar al que alberga un cerebro de perro. Además, sus neuronas muestran una elevada plasticidad sináptica, en convergencia con los vertebrados.

Ahora bien, en el caso del pulpo 160 millones de estas neuronas se encuentran en sus inmensos lóbulos ópticos, 42 en el cerebro central y los restantes 350 se localizan en el plexo braquial, formado por ocho ganglios y cordones nerviosos que, a modo de cerebros accesorios, parten de la base de cada uno de los tentáculos. De esta manera, el pulpo tiene un sistema nervioso tan deslocalizado, con casi dos tercios de las neuronas situadas en posición periférica, que sus tentáculos aprovechan las capacidades quimiotáctiles de sus ventosas para realizar tareas, como explorar objetos, con bastante autonomía respecto del cerebro central. Por ello, los pulpos han “bioinspirado” el diseño de robots de cuerpo blando con dispositivos de succión y ayudan a desarrollar nuevos tipos de IA descentralizada.

Los pulpos presentan un comportamiento muy adaptable, que evidencia sus elevadas capacidades cognitivas. Entre ellas, efectuar razonamientos causales, usar herramientas, planificar e incluso atribuir estados mentales a otros individuos. Así, aprenden a desenroscar los frascos para acceder al contenido de su interior o transportan cáscaras de coco para usarlas como refugio.

Igualmente, se ha comprobado que juegan y sueñan, lo que les ayuda a desarrollar estrategias flexibles de comportamiento. Los cefalópodos muestran plena “sentiencia” (esto es, capacidad de sentir emociones, dolor y bienestar, etc.), lo que aconseja un trato digno para ellos.

Pulpo usando las dos mitades de una cáscara de un coco para esconderse cuando se expone en un medio arenoso donde no hay refugio. El pulpo transportó a cuestas su escondite, en previsión de necesitarlo luego para protegerse. La imagen se tomó de un artículo publicado en acceso abierto.
CC BY

Ver en blanco y negro con los ojos, pero en color con la piel

Otra diferencia importante con nosotros radica en su visión. Tienen ojos tan complejos como los nuestros –de hecho, están “mejor diseñados” al carecer de un punto ciego en la retina–, pero albergan un único tipo de opsina. Las opsinas son proteínas fotorreceptoras (sensibles a la luz), de las que los humanos tenemos cuatro tipos. Uno extremadamente sensible a la luz es la rodopsina, que está en los bastones de la retina. Funciona en condiciones de baja luminosidad, permitiéndonos ver en una escala de grises que va del blanco al negro.

Pues bien, los ojos de los pulpos tienen una sola opsina similar, por lo que su visión es monocromática. En cambio, los conos del ojo humano albergan otros tres tipos de opsinas sensibles a la luz azul, roja y verde, respectivamente, lo que nos proporciona una visión tricromática (en color).

Pero el pulpo no solo ve por los ojos. Dispersas por la piel de los cefalópodos se encuentran unas células (hasta 16 000 por centímetro cuadrado) conocidas como cromatóforos. A modo de saquitos elásticos rellenos de pigmentos, se disponen en tres capas cromáticas superpuestas, permitiendo generar una amplia paleta de colores. Los cromatóforos los regulan neuronas sensoriales con variantes de un tipo de opsinas conocido como rabdoméricas, que detectan distintas longitudes de onda (colores). Por ello, al transmitir la orden de contraer o relajar los cromatóforos el pulpo puede cambiar el color de su piel rápidamente (en solo 100 milisegundos) para adaptarse a su entorno.

En definitiva, los pulpos “ven en blanco y negro” con sus ojos, pudiendo ser activos en condiciones de baja luminosidad, y “en colores” con su piel, lo que les permite camuflarse. Fascinante, ¿verdad? Pues es algo más que eso: un estudio reveló que usan la aberración cromática (distorsión óptica provocada por la imposibilidad de una lente para enfocar todos los colores en un único punto de convergencia), para “interpretar” colores. Además, la forma de sus pupilas les permite aumentar la información espectral sacrificando la agudeza visual.

Inteligencia y longevidad: una paradoja evolutiva en los pulpos

En los vertebrados inteligentes (simios, elefantes, cetáceos, cuervos y loros) las capacidades cognitivas elevadas se asocian con la sociabilidad (hipótesis de la “inteligencia maquiavelica”), con la longevidad (necesaria para almacenar información y madurar los mecanismos cognitivos) y con la superposición de las generaciones (indispensable para la transmisión cultural).

Ahora bien, excepto un par de casos de “colonias” de pulpos en hábitats idóneos, estos animales son territoriales y solitarios. Además, tienen una vida muy corta (menos de dos años en el pulpo común), lo que plantea la pregunta de cómo pueden madurar su cognición. Por otra parte, los pulpos mueren tras reproducirse, lo que imposibilita la transmisión de conocimientos desde las madres a sus crías. Estremece pensar dónde podrían haber llegado si esto no fuese así.

¿Aceptamos al pulpo como animal de compañía?

Gracias a su inteligencia y al hecho de que nada en ellos nos recuerda a nosotros, los pulpos están de moda. A fin de cuentas, estudiarlos podría servirnos como ensayo de lo que significaría encontrarnos con una mente de otro mundo. Por ello, hay propuestas de considerarlos como un símbolo del posthumanismo y el pensamiento no antropocéntrico.

‘El sueño de la mujer del pescador’, dibujo realizado por el artista japonés Katsushika Hokusai para el libro de arte erótico Shunga titulado ‘Kinoe no Komatsu’, publicado en 1814.
Wikipedia, CC BY

No sería de extrañar, pues, que en un futuro próximo se ponga de moda adoptar pulpos como mascotas.

The Conversation

Paul Palmqvist Barrena no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Relacionarnos con un pulpo es similar a encontrarnos con una inteligencia alienígena – https://theconversation.com/relacionarnos-con-un-pulpo-es-similar-a-encontrarnos-con-una-inteligencia-alienigena-283815

L’impact invisible des outils de chantier sur la santé des travailleurs

Source: The Conversation – in French – By Quentin Malidain, Doctorant en génie mécanique spécialisé en vibrations et acoustique, Le Mans Université; École de technologie supérieure (ÉTS)

Chaque jour sur les chantiers et dans les usines, de nombreux travailleurs s’exposent au bruit et aux vibrations provoqués par leurs outils. La recherche étudie ces phénomènes pour, à terme, diminuer les risques au travail.


En France, plus de 2 millions de travailleurs sont exposés à des vibrations des bras et des mains, un facteur important de troubles de santé au travail. Les outils de chantier, tels que les cloueuses, les agrafeuses ou les marteaux-piqueurs, couramment utilisés dans les secteurs de la construction et de l’industrie, génèrent de manière répétée des chocs de forte intensité susceptibles d’affecter la santé des personnes qui les manipulent.

Dans ce contexte, je mène une thèse en vibrations et acoustique, dont l’objectif est d’estimer les forces générées lors des impacts produits par les outils percussifs.

Je m’intéresse en particulier aux cloueuses professionnelles, qui enfoncent un clou en quelques millisecondes, en libérant des forces très élevées, et qui exposent les travailleurs à la fois à des vibrations et à un bruit intense. L’enjeu est de mieux comprendre ces sollicitations mécaniques afin d’en évaluer plus précisément les effets sur la santé, encore largement sous-estimés.

Des risques professionnels pour de nombreux travailleurs

Représentation des émissions acoustiques et vibratoires d’une cloueuse
Lorsqu’elle est manipulée, la cloueuse transmet des vibrations au bras et à la main de son utilisateur. Elle émet aussi un bruit fort et soudain en percutant le matériau.
Quentin Malidain/Le Mans Université, Fourni par l’auteur

Du point de vue de la santé et de la sécurité au travail, les chocs répétés générés par les outils portatifs représentent un risque avéré. L’impact produit un niveau de vibration suffisamment élevé pour dépasser les seuils de précaution définis par les réglementations du Parlement européen. L’exposition répétée à ces sollicitations peut entraîner des conséquences graves sur la santé, notamment le syndrome vibratoire main-bras, qui regroupe des troubles vasculaires, neurologiques et musculosquelettiques.

Les premiers symptômes apparaissent souvent sous forme de fourmillements, d’engourdissements ou d’une perte de sensibilité dans les doigts, avant d’évoluer vers des douleurs chroniques, une diminution de la force de préhension ou des troubles circulatoires comme le phénomène des « doigts blancs ». Ces atteintes peuvent devenir irréversibles et compliquer durablement l’utilisation des mains dans les activités quotidiennes et professionnelles.

En plus de vibrer, les cloueuses font du bruit. Leur usage peut atteindre 12 000 tirs par jour, conduisant à un niveau sonore d’environ 101 décibels (dB) pendant huit heures. En France, les enquêtes sur les conditions de travail montrent que plus d’un tiers des salariés sont exposés à des nuisances sonores dans leur environnement professionnel. Parmi eux, une part non négligeable est soumise à des niveaux de bruit dépassant les seuils d’action de 80 et 85 dB définis par le Code du travail. Ces expositions concernent principalement les secteurs industriels et de la construction. Une exposition prolongée peut ainsi conduire à la surdité professionnelle.

Un bruit impulsionnel, c’est-à-dire une forte intensité sonore pendant un temps très bref, est reconnu comme plus dommageable pour l’audition qu’une exposition sonore progressive de même niveau, en raison de la contrainte brutale qu’elle impose à l’oreille. Les protections auditives permettent de réduire fortement cette exposition, mais leur port reste parfois mal appliqué dans les conditions réelles de chantier.

Le port de bouchons d’oreilles provoque également un effet d’occlusion, c’est-à-dire une augmentation de la perception des sons transmis par le corps, pouvant gêner la communication et accroître l’inconfort des travailleurs. Mieux comprendre cet effet et ses conséquences sur l’acceptabilité des protections auditives constitue également un axe de recherche important de notre laboratoire. Les vibrations transmises au corps sont, elles, beaucoup plus difficiles à atténuer.

Comment mesurer la force des outils ?

Lors de chaque tir de cloueuse, le choc se propage dans l’outil, puis dans la main et le bras de l’opérateur, tout en mettant en mouvement la cloueuse et le matériau percuté. Ces vibrations se transmettent également à l’air environnant, produisant un bruit intense. Il existe une grande diversité de technologies de cloueuses, ce qui rend nécessaire une approche comparative pour comprendre leurs spécificités.

Dans ce contexte, la détermination de la force d’impact de la cloueuse constitue un élément central, car elle représente le point de départ de l’ensemble des phénomènes vibratoires et acoustiques. En pratique, il est impossible de placer des instruments de mesure directement sur les interfaces de contact de l’outil, du fait de la puissance du choc. Nous avions envisagé de placer un capteur entre la poignée et la main, mais il modifie la prise en main de l’outil par l’utilisateur et donc les conditions réelles d’utilisation. Du côté de la pièce clouée, l’instrumentation directe est tout aussi problématique : le tir d’un clou dans un capteur de force n’est pas envisageable, et les essais en tir à blanc ne se sont pas révélés représentatifs.

Nous avons donc estimé les efforts mécaniques à partir de mesures indirectes, en captant les vibrations du matériau à proximité du point d’impact. À partir de ces mesures, nos méthodes de calcul permettent de remonter à la force générée lors du choc, afin d’en déterminer l’intensité et son évolution au cours du temps. Les développements récents dans ce domaine ainsi que les travaux menés au cours de la thèse ont permis d’améliorer significativement la reconstruction de l’allure et de l’amplitude des forces d’impact, rendant possible la visualisation de sollicitations extrêmement brèves.

Graphique représentant la reconstruction de la force d’impact d’un marteau et d’une cloueuse en fonction du temps
Comparaison des reconstructions de la force d’impact d’un marteau équipé d’un capteur de force et d’une cloueuse électrique. La méthode de reconstruction de la force fonctionne particulièrement bien, comme l’atteste la quasi-superposition des courbes du graph de gauche (force mesurée VS calculée). On remarque également que la cloueuse a une force d’impact plus élevée et sur une durée plus longue, car elle enfonce le clou en un seul coup.
Quentin Malidain/Le Mans Université, Fourni par l’auteur

Faire évoluer les normes et la conception des outils

Dans le cas des outils de chantier, la connaissance de la force d’impact permet de prédire le bruit généré par n’importe quelle structure percutée, ce qui correspond à l’une des principales sources sonores auxquelles les travailleurs sont exposés. Par ailleurs, l’estimation de la force transmise à la poignée de l’outil aide à mieux comprendre la manière dont les vibrations se propagent dans la main et le bras de l’utilisateur, afin de relier les vibrations générées par l’outil à leurs effets sur le corps humain.

L’enjeu est désormais de structurer et de diffuser ces connaissances afin de comparer les outils, d’alimenter l’évolution des normes de sécurité et d’orienter les pratiques industrielles. Par exemple, une norme internationale ISO, qui encadre l’évaluation des vibrations des cloueuses professionnelles, a déjà été révisée une première fois en 2022 afin d’améliorer la représentativité des mesures.

Les avancées du projet de recherche visent également à développer un banc de test simple à mettre en œuvre et facilement reproductible. Le dispositif de substitution de l’opérateur développé par l’Institut de recherche Robert-Sauvé en santé et en sécurité du travail (Québec-Canada) pourrait permettre aux fabricants de quantifier eux-mêmes l’exposition au bruit et aux vibrations générée par leurs outils. À terme, ces approches, transposables à d’autres équipements, permettront d’étendre cette compréhension à l’ensemble des outils de chantier.

La recherche, en développant des méthodes pour estimer les forces générées lors du clouage, permet de mieux comprendre à la fois le bruit produit par les impacts et les vibrations transmises à l’utilisateur. Ces travaux contribuent ainsi à une évaluation plus précise de l’exposition des travailleurs et participent à l’évolution des méthodes de prévention et des normes de sécurité.

The Conversation

Quentin Malidain a reçu des financements de MITACS & l’IRSST (bourse d’étude).

ref. L’impact invisible des outils de chantier sur la santé des travailleurs – https://theconversation.com/limpact-invisible-des-outils-de-chantier-sur-la-sante-des-travailleurs-284502

Les pétitions contre les épreuves de bac, symptômes d’un malaise lycéen ?

Source: The Conversation – in French – By Marie-Sylvie Claude, Professeure en didactique de la littérature, Université Grenoble Alpes (UGA)

Face à des sujets jugés trop difficiles, ou face à des programmes chargés, les candidats au baccalauréat n’hésitent plus à lancer des pétitions. Que nous dit ce phénomène du rapport à l’institution scolaire et aux diplômes ? Dans quelle mesure cela reflète-t-il un malaise lycéen par rapport aux promesses méritocratiques ?


Cette année, le président de la République ou le ministère de l’éducation nationale seront-ils encore, à l’issue des épreuves du baccalauréat, destinataires d’une des nombreuses pétitions qui fleurissent depuis le début des années 2000 ? Une des dernières en date, forte de près de 25 000 signatures, lui demandait une réévaluation du sujet de physique-chimie du baccalauréat général de 2025, dont la difficulté était jugée comme au-delà du niveau attendu par le programme.

Ce type de demande, battant en brèche le principe de souveraineté des jurys d’examen, devient une pratique courante et concerne de nombreuses disciplines. En 2024, le programme de sciences économiques et sociales pour l’épreuve de spécialité était, de la même manière, dénoncé comme trop chargé. Le sujet de français de 2015, tiré de la pièce le Tigre bleu de l’Euphrate (de Laurent Gaudé, 2002), était récusé, car l’extrait proposé n’aurait pas permis de savoir s’il était fait allusion à un animal ou au fleuve du Moyen-Orient.

Les normes de correction des copies font elles-mêmes l’objet de critiques, comme celles exprimées par une pétition de 2008 demandant de la clémence dans la sanction des erreurs d’orthographe, perçue comme risquant de sacrifier toute une génération.




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Cette évocation d’une jeunesse en danger est récurrente dans les textes soumis à signature. On peut y voir une stratégie, celle de donner une portée générale à une protestation qui pourrait ne concerner qu’une partie des candidats. Nous y voyons, pour notre part, un analyseur des rapports de défiance d’une grande partie de la jeunesse, consciente de l’intérêt croissant des diplômes et inquiète de ce que l’école pourrait ne pas tenir la promesse méritocratique qu’elle lui a faite.

Dans un contexte qui a pu être qualifié de « déclin de l’institution », ces jeunes, avec parfois l’appui de leurs familles sur les réseaux sociaux, s’autorisent à ne pas se reconnaître dans les jugements que l’école peut porter sur eux et n’hésitent pas à mettre à l’épreuve, en recourant à une autorité supérieure, un système qui les met eux-mêmes à l’épreuve dans des conditions selon eux contestables.

Présenter une interprétation personnelle

Intéressons-nous au cas d’une pétition adressée au président de la République au lendemain de l’épreuve de français de la session de 2019 et signée par plus de 54 000 jeunes ou parents.

Un certain Jean Valjean dénonce le choix, pour le commentaire, d’un poème d’Andrée Chédid, « Destination : arbre », tiré du recueil Tant de corps et tant d’âme, et jugé trop difficile et trop éloigné des enseignements reçus pendant l’année. Ce sujet, supposé hors programme, aurait coûté aux candidats « plusieurs centaines d’heures de révisions […] pour tomber sur l’inconnu » : les textes de cette autrice contemporaine ne seraient jamais étudiés en classe et elle porterait de surcroît un prénom masculin.

« Le bac français pour les premières ES et J jugé trop difficile » (France 3 Grand-Est, juin 2019).

Or, ces craintes et les arguments de Jean Valjean peuvent être désamorcés par la simple lecture des programmes de première en français, qui définissent non des auteurs à connaître, mais des objets d’étude. Le poème d’Andrée Chedid est tout à fait compatible avec celui qui s’intitule « Écriture poétique et quête du sens, du Moyen Âge à nos jours ». Quant à la définition institutionnelle de l’épreuve de commentaire, elle stipule que « le candidat compose un devoir qui présente de manière organisée ce qu’il a retenu de sa lecture, et justifie son interprétation et ses jugements personnels. » (BO n°7 du 6 octobre 2011)

Disposer de connaissances préalables sur l’autrice n’est pas nécessaire pour commenter un texte, et que certains l’aient prise pour un homme n’a rien de catastrophique. Par ailleurs, la diversité des interprétations recevables est explicite dans les consignes nationales aux correcteurs de l’épreuve, qui précisent qu’il faut valoriser « un commentaire organisé autour d’un projet de lecture cohérent » et « l’analyse de procédés d’écriture interprétés avec finesse ».

La revendication que les candidats soient notés selon leurs compétences à « expliquer » le texte et à structurer le commentaire, portée par la pétition, recoupe presque exactement ces consignes…

Donc cette pétition a quelque chose de paradoxal puisqu’elle conteste le choix d’un texte qui s’inscrit bien dans le programme et qu’elle émet des exigences qui correspondent à ce qui est, de fait, demandé aux correcteurs par les autorités académiques. Il s’agirait alors seulement d’une mauvaise compréhension de ce qui est attendu à l’examen. Mais le problème nous apparaît bien plus complexe d’après nos recherches.

Postures de candidats, postures de lecteurs

De tels malentendus nous semblent liés aux craintes qu’éprouvent tout particulièrement les élèves français lorsqu’il s’agit de s’impliquer personnellement dans les exercices scolaires. Dans nos différentes enquêtes, nous voyons un groupe important d’entre eux se comporter surtout comme des « candidats » dont l’objectif principal est d’assurer la moyenne en montrant qu’ils savent construire un devoir, restituer des connaissances et, surtout, en évitant de donner un point de vue personnel.

Les « élèves » y voient davantage un moyen d’apprendre à comprendre un texte en repérant les figures de style qu’ils utilisent et en ne s’écartant pas d’une interprétation présumée juste.

Le groupe, beaucoup plus restreint, des « personnes lectrices » est celui de jeunes qui acceptent de s’engager au-delà des angoisses de l’examen et des postures d’élèves. Selon eux, commenter la littérature est une occasion de se nourrir et de valoriser leur propre expérience. Ils voient dans les connaissances littéraires de simples moyens au service de leur rencontre avec le texte.

À l’opposé, les « candidats » disent vouloir éviter toute prise de risque qui pourrait leur coûter des points. Signer une telle pétition est vraisemblablement pour eux un moyen de maîtriser l’épreuve en la rabattant sur un exercice purement restitutif.

Pression évaluative

Nous avons mené des entretiens de recherche avec des candidats qui avaient composé sur le poème d’Andrée Chedid et signé la pétition. Libérés de la pression évaluative, plusieurs s’emparent alors du texte pour lui donner sens de façon personnelle : Oxane, par exemple, interprète l’arbre comme une figure symbolique de l’étranger dans une ville inhospitalière. Elle s’appuie sur sa propre expérience de la discrimination : l’arbre est comme « une personne qui se sent pas à sa place, ça me touche parce que moi, rien que par rapport à ma couleur, des fois on me juge ».

La lycéenne est frappée notamment par la mention, dans le poème, des « feuilles longuement éteintes » parce que c’est « comme si on avait des rêves dans la tête de venir ici et qu’au final, quand on retourne à la réalité, ces rêves, ils sont un peu éteints ». Elle mène ainsi la lecture personnelle qu’elle ne se croyait pas autorisée à faire à l’examen et la met en relation avec une référence au texte, validant alors, sans le savoir, les attendus de l’épreuve.

Signer la pétition, quand bien même le texte l’a beaucoup touchée, lui a vraisemblablement permis de faire état de son incompréhension de ce qui était attendu d’elle. Son cas et de nombreux autres peuvent laisser penser qu’il ne faut pas sans doute prendre au pied de la lettre les points précis dénoncés par ces pétitions, mais les comprendre plus largement comme l’expression, face à la pression des épreuves évaluatives, d’un profond malaise des lycéens.

The Conversation

Les auteurs ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur organisme de recherche.

ref. Les pétitions contre les épreuves de bac, symptômes d’un malaise lycéen ? – https://theconversation.com/les-petitions-contre-les-epreuves-de-bac-symptomes-dun-malaise-lyceen-283998

La hausse du prix de l’essence donne un coup de pouce au covoiturage, surtout aux nouveaux utilisateurs

Source: The Conversation – in French – By Dianzhuo Zhu, Associate professor, Université de Lille

La hausse des prix du carburant n’a pas le même effet si vous êtes un nouveau covoitureur ou un ancien. Gorgev/Shutterstock

Logiquement, quand les prix de l’essence augmentent, l’idée est de les partager pour les diminuer. Une étude menée sur 96 itinéraires importants en France de 2017 à 2022 analyse les effets du prix sur le covoiturage et, de fait, sur la baisse des émissions de gaz à effet de serre (GES). Un indicateur est essentiel pour comprendre cette corrélation : le taux d’occupation.


Le prix à la pompe dépasse les 2 euros par litre partout en France. Alors qu’en décembre 2025, un trajet entre Montpellier (Hérault) et Paris coûtait environ 60 euros de diesel, il faut maintenant débourser plus de 90 euros pour la même distance. Face à cette augmentation, le gouvernement a mis en place des mesures afin de stabiliser le prix et protéger la population la plus touchée.

Ce contexte rappelle à quel point la voiture reste centrale dans nos choix de mobilité. Cette importance n’est pas seulement une question de budget, elle est également au cœur de l’enjeu climatique. En France, les véhicules individuels représentent plus de la moitié des émissions de gaz à effet de serre (GES) dans le secteur du transport, alors que le secteur, lui-même, représente 34 % de GES en France.

Exite-t-il d’autre moyens à court terme, moins coûteux, pour lutter contre la hausse du prix ? Le covoiturage organisé, développé dans les années 1970 lors de la crise pétrolière , semble être une solution intéressante. Dans notre étude publiée en 2025, nous souhaitons quantifier l’impact du prix du trajet sur le covoiturage. Pour ce faire, nous avons récolté les données du covoiturage longues distances sur 96 itinéraires importants en France, de 2017 à 2022.

Coup de pouce au covoiturage

Selon l’article L3132-1 du Code des transports, le covoiturage « se définit comme l’utilisation en commun d’un véhicule terrestre à moteur par un conducteur et un ou plusieurs passagers, effectuée à titre non onéreux, excepté le partage des frais, dans le cadre d’un déplacement que le conducteur effectue pour son propre compte. Leur mise en relation, à cette fin, peut être effectuée à titre onéreux ».

Souvent pratiqué en famille et entre amis de manière informelle, le covoiturage longue distance (entre villes) et courte distance (trajets quotidiens) ont été démocratisés depuis une décennie par les plateformes de mise en relation, telles que BlaBlaCar, Karos, ou Ecov.

Prix à la pompe et volume de covoiturage.
Springer, Fourni par l’auteur

Intuitivement, quand le prix d’un trajet augmente comme l’augmentation du prix de l’essence, le covoiturage devient plus populaire par son partage des frais. Les études l’ont confirmé pour le covoiturage longues distances et courtes distances.

Meilleur remplissage des véhicules

Dans notre étude publiée en 2025, nous souhaitons quantifier cet impact. Avec les données du covoiturage longues distances sur 96 itinéraires importants en France, de 2017 à 2022, nous avons pu estimer l’élasticité-prix, à savoir la sensibilité de l’offre ou de la demande d’un bien ou service à une variation de prix. Nous avons estimé l’élasticité-prix de l’offre du covoiturage, de la sollicitation – trajet demandé mais non effectué, et du trajet effectué.

La hausse actuelle de près de 50 % du prix du carburant devrait entraîner une augmentation d’environ 15 % des sièges offerts, de 20 % de sollicitations envoyées, et de 25 % des trajets effectués. Dans ces résultats, l’offre et la demande ont toutes les deux augmenté, mais la demande augmente plus que l’offre, signifiant un meilleur remplissage des véhicules. Ces effets moyens masquent une forte hétérogénéité : les nouveaux utilisateurs réagissent davantage aux variations de prix que ceux qui sont plus expérimentés.

Le service de covoiturage BlaBlaCar indique, le jeudi 12 mars, avoir vu un doublement des nouveaux inscrits sur la plateforme sur les huit derniers jours. Karos, spécialisée dans les trajets domicile-travail, a remarqué une augmentation de 40 % des places proposées. Cette dernière entreprise dénombre plus de 20 % de nouveaux inscrits et plus de 50 % de trajets par rapport à la même période l’an dernier. Même si l’augmentation des inscrits ne se traduit pas tout le temps en trajets effectués, ces données de Blablacar et de Karos soutiennent l’intuition de nos résultats.

Effet rebond

En plus de son aspect économique et convivial, le covoiturage est souvent présenté comme une réponse pour réduire les émissions liées au transport individuel.

Dans notre étude, nous montrons que la réduction des émissions de gaz à effet de serre (GES) dépend du moyen de transport que les covoitureurs auraient pris en absence de covoiturage, du nombre de covoitureurs ainsi que du coefficient des émissions de la voiture utilisée.

Prenons l’exemple d’un ou une conductrice et d’un ou une passagère. Si nous faisons l’hypothèse que les deux individus, en absence de covoiturage, auraient pris leur véhicule thermique respective, la réduction des émissions est évidente, car nous supprimons un véhicule sur la route.

Néanmoins, qu’en est-il si les deux individus avaient pris le train, qui émet beaucoup moins qu’un véhicule thermique ? Ou s’ils avaient pris le train, mais qu’ils finissent par covoiturer dans un véhicule électrique ? Ou encore si plus de deux individus covoiturent ? Les études scientifiques ont déjà discuté sur l’effet de rebond. En réduisant le coût du trajet pour chaque usager, il peut aussi rendre l’usage de la voiture plus attractif.

Taux d’occupation

Nous proposons un indicateur qui intègre tous ces facteurs : le taux d’occupation.

Afin d’assurer une diminution des émissions, il faut atteindre un nombre minimum de personnes dans les véhicules. En fonction des scénarios, que ce soit le mode choisi en absence du covoiturage ou le coefficient des émissions de chaque mode, le seuil du taux d’occupation varie. Notre simulation démontre que pour la plupart des scénarios, il faut entre un et deux passagers en plus que le ou la conducteur·rice.

Rappelons que dans la section précédente, nous avons montré que la hausse du prix entraîne une augmentation du taux d’occupation. Notre seuil semble facile à atteindre, car les données de 2019 montrent que le taux d’occupation est de 1,45 pour la mobilité locale – distance plus courte, la majorité des trajets – et est de 2,25 pour la mobilité longue distance, avec peu de variation entre 2008 et 2019.

Toutefois, la pandémie de Covid-19 a fortement encouragé l’autosolisme. Une autre étude montre également que le taux d’occupation des trajets domicile-travail reste très faible (1,04) en 2023.

Conclusion : nous avons encore du chemin à parcourir pour que le covoiturage réduise les émissions de GES.

Taxe carbone et aide au covoiturage

Parce que les usagers réagissent rapidement aux prix, les politiques économiques disposent d’un levier d’action direct sur les comportements de mobilité. C’est la raison d’être de la taxe carbone : rendre plus cher les combustibles à l’origine des émissions de CO₂. En France, la taxe carbone est de 44,6 euros par tonnes de CO₂. Elle représente un surcoût d’environ 10 centimes par litre de carburant, un ordre de grandeur modeste au regard des variations récentes des prix à la pompe.

Un autre dispositif est l’aide au covoiturage pour les nouveaux conducteurs, d’autant plus que les nouveaux usagers sont davantage réactifs aux incitations économiques à court terme. Néanmoins, compte tenu de la structure du marché du covoiturage, où l’offre est bien souvent supérieure à la demande, il serait encore plus efficace pour le climat d’inciter les conducteurs à être passagers en remplissant les véhicules déjà présents sur la plateforme. Parmi les bonnes pratiques, un conducteur peut chercher si son trajet existe sur la plateforme avant de le proposer. Le véhicule restant à l’arrêt, les émissions de GES diminuent logiquement.

Les subventions au covoiturage évoluent dans cette direction. Le plan national covoiturage du quotidien, lancé en décembre 2022 et supprimé en janvier 2025, imposait le fait d’avoir covoituré pour déclencher la subvention auprès des usagers. Pour toucher les anciennes aides au covoiturage, il suffisait d’être inscirt·e et d’avoir proposé un trajet, peu importe qu’il y ait de la demande ou non.

The Conversation

Dianzhuo Zhu était, entre 2022 et 2024, l’investigatrice principale à l’Université Paris-Dauphine du projet de recherche BlaBlaModes, financé par l’ADEME.

STEPHAN Maïté est membre de l’Association Française d’Economie des transports.

Alexandre Volle et Isac Olave-Cruz ne travaillent pas, ne conseillent pas, ne possèdent pas de parts, ne reçoivent pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’ont déclaré aucune autre affiliation que leur poste universitaire.

ref. La hausse du prix de l’essence donne un coup de pouce au covoiturage, surtout aux nouveaux utilisateurs – https://theconversation.com/la-hausse-du-prix-de-lessence-donne-un-coup-de-pouce-au-covoiturage-surtout-aux-nouveaux-utilisateurs-280492

Maladies neurodégénératives, maladies inflammatoires chroniques, prévention santé… planifier la recherche pour répondre aux enjeux de demain

Source: The Conversation – in French – By Franck Mouthon, Directeur exécutif de l’Agence de programmes de recherche en santé, Inserm

Planifier la recherche médicale s’impose. D’abord, pour faire face aux enjeux majeurs de demain, comme les maladies neurodégénératives ou les maladies inflammatoires chroniques, dont le poids médico-économique va s’alourdir. Ensuite, pour sortir de la logique de réaction permanente face aux crises sanitaires qui se succèdent. Enfin, pour construire un système de santé gouverné par l’impératif préventif et non curatif. Les missions de l’Agence de programmes de recherche en santé recouvrent ces objectifs.


Penser le monde qui vient est aussi nécessaire qu’évident. Car il est déjà à l’œuvre : acteurs victimes de l’abîme que cause le réchauffement climatique pour nos territoires et nos modes de vie, nous voyons progresser maladies chroniques, troubles psychiques, vulnérabilités sociales et fractures intergénérationnelles. La guerre reconquiert nos priorités stratégiques, nos terres et nos imaginaires. L’inquiétude gagne les jeunesses.




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Dans les réflexions à mener, la santé occupe une place centrale. Dans ce domaine comme dans les autres, le monde qui vient ne sera souhaitable qu’à la condition de ne pas être subi : il doit être anticipé, débattu, construit et choisi ensemble. Ce tournant ne saurait réussir que s’il devient un véritable projet collectif, centré autour d’objectifs de santé partagés et appropriés par chacun.

C’est l’objet de l’Agence de programmes de recherche en santé, créée en 2024 et pilotée par l’Institut national de la santé et de la recherche médicale (Inserm), face aux incertitudes que représentent en particulier le domaine de la santé.

On citera parmi ses thématiques prioritaires la recherche sur les maladies neurodégénératives, les maladies inflammatoires chroniques, la transplantation, mais aussi la prévention en santé, la fin de vie ou encore l’amélioration de l’organisation de la recherche vaccinale en France.

Planifier pour sortir de la logique de réaction permanente

Amiante, maladie dite de la vache folle, Covid-19 hier, Ebola ou hantavirus aujourd’hui, nouvelle pandémie ou crise climatique demain… Depuis plusieurs années, c’est le rythme des crises visibles qui dicte la priorité accordée à la santé dans les agendas politiques. Il y là nécessité de sortir d’une logique politique de réaction permanente et de redonner à la puissance publique sa capacité stratégique.




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Dans cette perspective, la recherche a une immense responsabilité. L’Agence de programmes de recherche en santé se donne ainsi pour mission de contribuer à cette capacité d’anticipation : en structurant une démarche de prospective collective, elle vise à éclairer les priorités scientifiques et les choix publics alignés avec les grands défis sociétaux en cours et à venir.

Son approche illustre un nouvel alignement stratégique entre puissance publique, recherche médicale et industrie, en orientant les investissements vers les grands défis contemporains afin de faire émerger une véritable planification sanitaire. Cela implique aussi de réinvestir la réciprocité science-État : aux décideurs publics de réinvestir le temps long indispensable à toute stratégie sanitaire cohérente, à la recherche de renforcer sa capacité d’anticipation, de surveillance, de réactivité, de programmation et de mobilisation face à l’accélération des transformations contemporaines afin d’éclairer la décision publique.

Un programme pour détecter précocement les maladies neurodégénératives

Mieux comprendre et prévenir les maladies neurodégénératives figure parmi les trois nouveaux programmes stratégiques confiés à l’Agence de programmes de recherche en santé.

Aujourd’hui déjà, les maladies neurodégénératives constituent un enjeu majeur pour notre système de santé et la politique de recherche. Les chiffres parlent d’eux-mêmes : en France, plus de 850 000 personnes sont touchées par la maladie d’Alzheimer (ou une maladie apparentée), plus de 200 000 sont atteintes de la maladie de Parkinson et plus de 100 000 sont affectées par la sclérose en plaques.

Les maladies neurodégénératives représentent un fardeau médico-économique pour la population. Des déterminants environnementaux contribuent au déclenchement et/ou à l’évolution de ce type de pathologies, sans que l’on connaisse précisément leur poids dans le développement de ces maladies.

L’Agence a impulsé un programme de recherche à l’échelle nationale (PRODROM-ND) d’identification précoce de l’entrée dans ces pathologies avant même que les signes cliniques apparaissent, de manière à pouvoir intervenir de manière plus efficace.

Identifier les déterminants responsables de la chronicisation des maladies inflammatoires

Les pathologies inflammatoires chroniques prises dans leur ensemble constituent également un enjeu majeur, même si les maladies inflammatoires chroniques de l’intestin comme la maladie de Crohn, la polyarthrite rhumatoïde, le psoriasis, le lupus érythémateux disséminé etc. sont moins connues du grand public. Toute intervention qui permettrait d’éviter que la maladie devienne chronique (on parle de chronicisation,) améliorerait considérablement la vie des patients, tout en soulageant le système de santé.

Une quinzaine de maladies inflammatoires vont être étudiées simultanément dans le cadre du programme TRANSCEND-ID et de manière transversale pour une meilleure compréhension des déterminants biologiques associés à la chronicisation de l’inflammation.

Passer du curatif au préventif en France

Enfin, notre modèle français répond à une logique curative, fondée sur la consommation de soins et la facturation des actes médicaux, pensée pour traiter des maladies déjà installées. Il s’agit de construire un système gouverné par l’impératif préventif, pensé pour préserver durablement la santé des populations. Environ 40 % des cancers et 80 % des maladies cardiovasculaires seraient évitables par des trajectoires de prévention adaptées.

Certains pays ont engagé ce tournant depuis plusieurs décennies : la Suède, notamment, a investi massivement dans des actions qui ciblent davantage les jeunes générations à savoir la santé mentale, la nutrition, la lutte contre les déterminants commerciaux de la santé en premier lieu tabac et l’alcool, l’activité physique, l’accès précoce aux soins primaires et la digitalisation des parcours de santé. Les résultats sont visibles : l’écart d’espérance de vie en bonne santé s’est creusé : en 2020, environ 72 ans en Suède contre 64 ans en France. Du reste, cela suppose d’intégrer précocement et pleinement les nouveaux besoins des personnes âgées, des hommes comme des femmes.

Pour sortir de la logique du curatif et entrer résolument dans celle de la prévention en santé, l’Agence de programmes de recherche en santé finalise un grand programme national de recherche en prévention articulé autour de quatre volets :

  • la prévention dite « primaire » avec un focus sur la santé de l’enfant durant les 1 000 premiers jours jusqu’à l’entrée dans la vie active (alimentation, sommeil, comportements à risque, déterminants sociaux, déterminants commerciaux qui visent par exemple à inciter les jeunes à consommer de l’alcool ou à jouer en ligne…) ;



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  • la prévention « secondaire » pour éviter la chronicisation des pathologies, autour du cancer et des maladies respiratoires ;

  • les risques épidémiques à travers le programme France Vaccin, avec une volonté de s’inscrire dans des dispositifs européens ;

  • la fin de vie (organisation des soins, inégalités territoriales autour de la prise en charge des parcours de fin de vie, de la souffrance de la personne concernée et de ses proches).

La santé, vecteur de cohésion sociale

Au-delà des missions de l’Agence de programmes de recherche en santé, préparer aujourd’hui la santé de demain revient donc à identifier précocement les vulnérabilités individuelles et collectives, de personnaliser les parcours de prévention, de capitaliser sur chaque contact avec un soignant, et de détecter des signaux faibles de dégradation sanitaire.

Cela nécessite aussi une implication réelle de l’ensemble de la population, notamment jeune et vulnérable, la santé étant un vecteur autour duquel il est possible de créer de la cohésion sociale et de réinvestir nos solidarités.


Cet article a été réalisé dans le cadre du colloque « Penser le monde qui vient », organisé le 11 juin 2026 par la chaire « Prospective, imaginaires et politiques publiques » de CY Cergy Paris Université, Learning Planet Institute et l’association Le 106, en partenariat avec The Conversation. Si vous souhaitez y assister, vous pouvez vous inscrire en cliquant ici.


Cet article a été coécrit avec Mahaut Chaudouët-Delmas, experte prospective en santé et cohésion sociale, Inserm.

The Conversation

Franck Mouthon ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Maladies neurodégénératives, maladies inflammatoires chroniques, prévention santé… planifier la recherche pour répondre aux enjeux de demain – https://theconversation.com/maladies-neurodegeneratives-maladies-inflammatoires-chroniques-prevention-sante-planifier-la-recherche-pour-repondre-aux-enjeux-de-demain-284580