Más allá de Rosalía y su ‘vena yugular’: Marguerite Porete y la mística femenina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sofía Esteban Moreno, Investigadora Predoctoral Teoría de la Literatura , Universidad de Valladolid

Los reflejos son una manifestación física con muchas posibilidades de metáfora. Dusty frames/Shutterstock

¿Qué relación puede haber entre el espejo y Dios? La pregunta parece excesiva para un objeto tan cotidiano. Y, sin embargo, es un objeto que da que pensar.

Si ponemos un espejo frente a otro, la imagen que devuelven parece abrirse hacia el infinito. Si nos miramos a los ojos en el cristal, las pupilas revelan otro espejo diminuto en el que nos vemos viéndonos. Y si no nos reflejamos en uno, no somos capaces de vernos el rostro. Al final, hay ciertas… cosas que contienen un misterio que desborda su simple utilidad.

Por eso no es extraño encontrarlas en un texto espiritual. Uno de los libros más controvertidos de la mística medieval se titula El espejo de las almas simples y fue escrito por una mujer: Marguerite Porete.

¿Quién fue Marguerite Porete?

El 1 de junio de 1310, Porete, una mujer del condado de Hanao (actual Bélgica), ardió en la hoguera en la Place de Grève de París junto con su libro.

Su caso se sitúa en el horizonte de la renovación espiritual que venía gestándose en Occidente desde los siglos XI y XII. En ese contexto aparecen nuevas formas de vida religiosa, entre ellas las beguinas, mujeres que no profesaban los votos monásticos y que vivían solas o en pequeñas comunidades, entregadas a una vida austera de contemplación, cuidados y enseñanza espiritual. Esta forma de vida, de la que Porete participaba, despertó tanta admiración como sospecha.

Imagen de una calle estrecha con pequeñas casitas muy pegadas.
Fotografía actual del beguinato de Valenciennes, donde se cree que vivió Marguerite Porete.
Peter Potrowl/Wikimedia Commons, CC BY-SA

De hecho, varias proposiciones de El espejo fueron utilizadas en el Concilio de Vienne, poco después de la ejecución de su autora, para condenar las agrupaciones beguinales y la Hermandad del libre espíritu. La acusación por herejía, en el marco inquisitorial, no se explica por una sola causa: confluyeron tensiones políticas, disputas teológicas y un clima de vigilancia doctrinal.

Sin embargo, también hubo lecturas favorables y, durante siglos, circulación manuscrita de su obra.

El espejo interior

La obra se organiza como diálogo alegórico entre Amor, Razón y el Alma. Describe un camino de siete estados hacia el país de la libertad, expresión con la que el texto nombra la condición del alma liberada.

El alma se traslada desde la Razón al Amor, donde la relación con la voluntad divina no se vive como ley exterior, temor o cálculo de méritos, sino como conformidad plena con ella. Porete no rechazaba a la Iglesia; más bien llevó hasta sus últimas consecuencias la interiorización de la experiencia espiritual. Decía que, cuando el alma ama, su relación con lo sagrado se vuelve directa, y que la vía de conocimiento es el amor. Las implicaciones prácticas que tenían estas afirmaciones fueron, probablemente, parte de la razón de su condena. Pero, como señalábamos, no las únicas.

Portada de la edición en español de _El espejo de las almas simples_, de Margarita Porete.
Portada de la edición en español de El espejo de las almas simples, de Margarita Porete.
Siruela

El libro está escrito en lengua materna. Como ha señalado Blanca Garí, traductora al español del manuscrito, el uso de las lenguas vernáculas –frente al latín escolástico– participa de la transformación de la escritura espiritual femenina. La experiencia religiosa busca ahí un registro más íntimo, en primera persona y con menos mediación clerical.

De hecho, el speculum o mirouer –literalmente ‘espejo’ en francés antiguo– era un género de escritura que ofrecía modelos de orientación moral y espiritual. El de Porete construye, además, un itinerario del alma hacia Dios.

En el prólogo, la autora recurre a un relato breve que recuerda al amor cortés, según el cual una doncella enamorada de un rey lejano manda hacer un retrato para aliviar la distancia. De modo semejante, el libro intenta imaginar cómo es el amor divino y dar testimonio de una presencia tan íntima como inalcanzable. De ahí el nombre de Lejoscerca con el que ella expresa esa paradoja, que encuentra ecos en los versos de la canción de Rosalía “La Yugular”:

“Tú que estás lejos

y a la vez más cerca

que mi propia vena yugular”.

No ser nadie para serlo todo

No es el único reflejo que podemos encontrar de la mística de Porete en el último álbum de la cantante catalana. La fórmula que pronuncia en el tema “Porcelana”, “Ego sum nihil, ego sum lux mundi” –inspirada en el Evangelio de Juan y que se traduce como “Yo no soy nada, yo soy la luz del mundo”–, hace resonar, desde una sensibilidad contemporánea, uno de los grandes conceptos de El espejo: el anonadamiento.

Con él se nombra una desposesión radical. Según Porete, el alma se vuelve transparente cuando “no se ve, ni ve a Dios”, porque “Dios se ve en ella”. Este giro implica dejar atrás el apego al nombre propio, el deseo de grandeza, la ilusión de controlar la propia voluntad e incluso la pretensión de poseer la verdad.

Marguerite Porete se sitúa, además, en la tradición apofática, la teología negativa. Según esta, Dios no puede ser contenido en un concepto, porque excede todo nombre, toda imagen, todo atributo. La vía hacia lo divino no consistiría en saber más sobre Dios, sino en despojar al alma de aquello que la retiene en sí misma. Se llama a vaciar el alma para que Dios pueda mirarse en ella.

Afortunadamente, su voz no se apagó en la hoguera. El espejo circuló durante siglos de forma anónima, fue leído por Marguerite de Navarre y llegó, en el siglo XX, hasta Simone Weil. Solo en 1946 la investigadora Romana Guarnieri identificó a su autora con el nombre de Marguerite Porete. ¿No es simbólico, también, ese anonimato?

En una época obsesionada con las imágenes, Porete propone otra forma de libertad: retirarse para que la luz pueda atravesarnos. Ante el espejo, ¿yo miro al reflejo o el reflejo me mira a mí? Tal vez ahí resida toda la fuerza incómoda de su pensamiento, en recordar que la imagen más verdadera no siempre nos devuelve un rostro. A veces nos enseña a desaparecer.


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Sofía Esteban Moreno recibe fondos de ayudas de Formación del Profesorado Universitario (FPU) financiadas por la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Asimismo, forma parte del proyecto TRANSFERRE. Referencia: PID2023-148361NB-I00), financiado por la Agencia Estatal de Investigación, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y cofinanciado por la Unión Europea.

ref. Más allá de Rosalía y su ‘vena yugular’: Marguerite Porete y la mística femenina – https://theconversation.com/mas-alla-de-rosalia-y-su-vena-yugular-marguerite-porete-y-la-mistica-femenina-281828

¿Qué tipos de interacciones son más positivas para las personas con ansiedad social?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Aurelio Fernández, Postdoctoral researcher, Institute for Culture and Society, Universidad de Navarra

Tero Vesalainen/Shutterstock

La vida humana se desarrolla a través de dos formas fundamentales de estar: con los demás y en soledad. Las interacciones sociales impregnan la vida cotidiana y, ya sean breves o prolongadas, profundas o superficiales, presenciales o en línea, estos intercambios son los pilares de nuestras relaciones. Desempeñan un papel fundamental en nuestro bienestar psicológico y emocional.

Las investigaciones actuales muestran que la clave para una vida social plena no radica en el número de interacciones que tenemos, sino en lo significativas y positivas que sean. También sugieren que la calidad de una interacción social depende tanto de factores situacionales como individuales, y de cómo se combinan.

Los factores situacionales son el contexto que rodea a una interacción: si se produce cara a cara o de forma virtual, en grupos pequeños o grandes, y con personas conocidas o desconocidas. Los factores individuales, como los rasgos de personalidad, reflejan las características únicas de las personas implicadas.

Dado que la soledad se está convirtiendo rápidamente en una grave crisis de salud mental, es fundamental que aprendamos más sobre cómo establecer relaciones significativas. En este contexto, las personas con ansiedad social aportan una perspectiva especialmente útil sobre cómo funciona la socialización.

Calidad de la interacción y energía

La ansiedad social es un miedo o malestar que algunas personas sienten en situaciones sociales reales o imaginarias. Un error común es pensar que las personas con ansiedad social tienen dificultades con todas las interacciones sociales y que su bienestar se ve mermado porque su ansiedad hace que sus encuentros sociales sean de menor calidad y se perciban como menos placenteros.

Un grupo de personas en una cena.
Socializar en grupos grandes, sobre todo con conocidos, puede resultar agotador para las personas con ansiedad social.
Nicole Herrero/Unsplash

El gasto de energía también desempeña un papel fundamental en la ansiedad social. Las interacciones sociales cotidianas requieren una cierta cantidad de energía social. Esto es así para todo el mundo, pero para las personas que sufren ansiedad social, incluso las interacciones rutinarias pueden resultar agotadoras.

Por lo tanto, existe una tensión constante entre dos fuerzas opuestas: la necesidad fundamental de pertenencia –que se satisface mediante relaciones significativas y de calidad– y la necesidad de gestionar los niveles de energía. En el caso de las personas con ansiedad social, el miedo recurrente a ser juzgadas durante una conversación no solo les quita la alegría del momento, sino que también hace que la experiencia resulte más agotadora.




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Ansiedad social y timidez: ¿son lo mismo?


Encontrar el equilibrio

Nuestro estudio, publicado en febrero de 2026, tenía como objetivo explorar si ciertas condiciones específicas resultan más favorables para las personas con ansiedad social.

Para abordar esta cuestión, pedimos a los participantes en nuestra investigación que llevaran un diario de sus interacciones sociales. Relataban sus pensamientos, sentimientos y acciones varias veces al día en tiempo real.

Esta metodología difiere de las encuestas en las que se pide a los participantes que recuerden acontecimientos pasados. Esto suele introducir sesgos de memoria y puede omitir detalles importantes de los intercambios sociales. Nuestro método nos permitió captar interacciones cotidianas espontáneas justo después de que se produjeran mediante cuestionarios breves y estructurados.

Con una muestra de 161 adultos estadounidenses de la población general, examinamos las diferencias individuales en los niveles de ansiedad social autoinformados. Para ello, hicimos un seguimiento de la calidad percibida y el coste energético de las interacciones sociales en relación con tres aspectos situacionales:

  • Canal de interacción: si la interacción era presencial o digital, es decir, mediante una llamada telefónica, un videollamada o una aplicación de mensajería.

  • Tamaño: si la interacción se producía en un grupo pequeño o grande.

  • Familiaridad: la frecuencia con la que el participante interactuaba con las personas concretas implicadas. Esto medía la cercanía de las relaciones.

Descubrimos que la asociación entre la ansiedad social y la calidad de las interacciones sociales depende en gran medida de la situación.

Nuestros análisis cuestionaron la opinión predominante de que las personas con ansiedad social tienen dificultades invariables en las interacciones sociales cotidianas. Por el contrario, demostraron que tienden a experimentar intercambios más positivos y significativos en entornos mediados y digitales (en comparación con los presenciales) y dentro de grupos pequeños (en comparación con reuniones más numerosas).

El entorno adecuado

Para las personas con ansiedad social, interactuar en línea o a través de aplicaciones de mensajería puede reducir la intensa presión que suponen las señales sociales en tiempo real y la retroalimentación inmediata. Esto puede, por ejemplo, aliviar la ansiedad relacionada con el rendimiento y proporcionar a las personas una mayor sensación de control sobre su forma de comunicarse.

Los grupos más reducidos también disminuyen la presión: en un entorno más pequeño, las personas suelen sentirse menos juzgadas y menos sometidas a escrutinio. Esto permite que se establezcan vínculos más distendidos, fáciles y positivos.

Curiosamente, no encontramos ninguna relación significativa entre la familiaridad y la calidad de la interacción. Esto puede deberse a la forma en que medimos la familiaridad. La definimos en función de la frecuencia con la que las personas se ven, pero el papel específico de la persona con la que se interactúa (como una pareja sentimental, un progenitor o un amigo íntimo) podría ser mucho más importante.

También es posible que la relación entre la familiaridad y la calidad de la interacción no sea tan sencilla. Normalmente damos por sentado que, a medida que disminuye la familiaridad, aumentan la presión social y la ansiedad, pero puede que no sea así. De hecho, las personas con ansiedad social pueden sentirse menos juzgadas con completos desconocidos, al no pertenecer a su círculo social cotidiano.

En este escenario, la ansiedad social se vería más desencadenada al interactuar con personas que se encuentran en un término medio: conocidos con los que hay cierta familiaridad, pero con los que no se tiene una relación especialmente cercana.

En definitiva, estos hallazgos cuestionan la visión tradicional de que las personas con ansiedad social tienen dificultades en todas las situaciones y estilos de comunicación. Nuestro estudio también ofrece valiosas perspectivas sobre cómo se pueden adaptar los diferentes entornos para satisfacer diversas necesidades psicológicas, incluidas las de quienes padecen ansiedad social.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Qué tipos de interacciones son más positivas para las personas con ansiedad social? – https://theconversation.com/que-tipos-de-interacciones-son-mas-positivas-para-las-personas-con-ansiedad-social-289644

¿Por qué es nulo el despido de una embarazada de baja médica que publicaba contenido promocional en redes?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Trujillo Pons, Profesor e Investigador de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, Universitat Jaume I

BearFotos/Shutterstock

La protección de las trabajadoras embarazadas frente al despido ha cambiado mucho en los últimos años, especialmente en el periodo de prueba cuando, tradicionalmente, la empresa podía desistir del contrato sin alegar causa alguna.

Una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Madrid de 1 de julio de 2026 ilustra bien esta evolución. La situación planteada es tremendamente actual: ¿Puede un empleador poner fin al contrato laboral de una embarazada en periodo de prueba por publicar en redes contenido promocional estando de baja médica?

Los hechos

La trabajadora fue contratada como técnica IT por la empresa a finales de enero de 2025. Aunque tenía contrato indefinido y un periodo de prueba de seis meses, solo llegó a trabajar catorce días efectivos.

A mediados de febrero asistió a una consulta médica por el embarazo y al día siguiente inició una incapacidad temporal por enfermedades maternas ligadas a la gestación.

Durante esa baja, publicó en Instagram fotos y vídeos promocionando productos y comercios. Algunas publicaciones incluían códigos de descuento con compensación económica. La empresa se enteró por un compañero que había participado en su selección y consideró esa actividad inapropiada.

El 22 de abril, la empresa dio por terminado el contrato en periodo de prueba, alegando pérdida absoluta de confianza por faltas muy graves. A su vez, la trabajadora decidió impugnar la decisión, sosteniendo que se trataba de una discriminación por razón de sexo vinculada al embarazo.

La reforma de 2019 cambió las reglas

Antes del Real Decreto-ley 6/2019 la extinción en periodo de prueba apenas protegía a la trabajadora embarazada. Pero la reforma introdujo una garantía específica en el artículo 14.2 del Estatuto de los Trabajadores:

“ La resolución a instancia empresarial será nula en el caso de las trabajadoras por razón de embarazo, desde la fecha de inicio del embarazo hasta el comienzo del período de suspensión a que se refiere el artículo 48.4, o maternidad, salvo que concurran motivos no relacionados con el embarazo o maternidad”.

Con ello, la extinción durante el periodo de prueba es nula si afecta a una embarazada. Esto rige desde el inicio del embarazo hasta el comienzo de la baja por nacimiento. Solo se podrá suspender el contrato laboral si concurren motivos ajenos al embarazo o la maternidad.

La consecuencia es importante. Ya no basta invocar la libertad empresarial del periodo de prueba. Existe una presunción legal de nulidad. Solo cae si la empresa prueba una causa objetiva, totalmente ajena al embarazo.

El problema de las publicaciones en Instagram

La empresa alegaba que las colaboraciones comerciales durante la baja justificaban la pérdida de confianza. Sin embargo, en la sentencia se aprecian varios elementos en contra:

  1. Las publicaciones no guardaban relación con su trabajo como técnica IT. Tampoco había datos de bajo rendimiento en sus pocos días trabajados.

  2. No constaba que esa actividad en redes fuera incompatible con su situación médica. La sentencia señala que no quedó probado que las colaboraciones perjudicaran la gestación. Tampoco que contradijeran las limitaciones médicas existentes.

  3. La empresa no acreditó pacto de exclusividad, cláusula de no competencia, prohibición interna, ni perjuicio concreto.

La extinción del contrato por parte de la empresa se basó en una conducta ajena al fin propio del periodo de prueba, que es comprobar la aptitud profesional para el puesto.

La carga de la prueba

En su demanda contra la empresa por despido improcedente, la trabajadora invocó el artículo 14 de la Constitución española:

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Y el artículo 8 de la Ley Orgánica 3/2007:

“Constituye discriminación directa por razón de sexo todo trato desfavorable a las mujeres relacionado con el embarazo o la maternidad”.

Con ello sostuvo la discriminación por razón de sexo.

En estos procesos, basta con indicios suficientes de vulneración de un derecho fundamental. A partir de ahí, la empresa debe probar causas objetivas y ajenas al factor protegido. Esa prueba es precisamente la que la Sala ha considerado insuficiente.

Despido nulo y daños morales

Finalmente, el TSJ de Madrid declaró nula la extinción del contrato y obliga a la empresa a readmitir a la trabajadora. También a pagar los salarios de tramitación (el dinero a pagar por el tiempo que pasa entre el día del despido y la notificación de que el despido es nulo o improcedente), descontando los periodos de incapacidad temporal y de maternidad (que paga la Seguridad Social).

En su sentencia, el Tribunal Supremo de Justicia de Madrid recuerda su doctrina consolidada (esto es, el criterio legal uniforme y constante que se repite en sus sentencias para interpretar una norma): la empresa debe acreditar una causa real, suficiente, seria y objetivable para la extinción del contrato. Esa causa debe explicar esa extinción y desvincularla por completo del embarazo.

El estándar es exigente. No basta una explicación genérica sobre pérdida de confianza. La Sala insiste: no vale una valoración subjetiva de un superior, ni una apreciación personal.

Además, la sentencia reconoce una indemnización adicional por daños morales. Aunque la trabajadora pedía 30 001 euros, el monto queda reducido a 1 500 euros pues la relación laboral apenas había comenzado y no había circunstancias adicionales que justificaran más reparación.

Buena fe

Esta sentencia interpreta con rigor el artículo 14.2 del Estatuto de los Trabajadores, que protege a las trabajadoras embarazadas o en periodo de maternidad.

Publicar en redes durante una incapacidad temporal puede plantear otras cuestiones jurídicas. Por ejemplo, en términos de cotizaciones, fiscalidad o en el deber de buena fe contractual. Pero si la trabajadora está embarazada, la extinción en periodo de prueba solo es válida con una causa objetiva ajena al embarazo.

The Conversation

Francisco Trujillo Pons no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué es nulo el despido de una embarazada de baja médica que publicaba contenido promocional en redes? – https://theconversation.com/por-que-es-nulo-el-despido-de-una-embarazada-de-baja-medica-que-publicaba-contenido-promocional-en-redes-288119

José Ignacio Latorre, experto mundial en IA y cuántica: “Me da rabia morirme”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lorena Sánchez, Responsable de Eventos. Editora de Ciencia y Tecnología, The Conversation

El físico José Ignacio Latorre en el curso de verano “La aventura de divulgar ciencia en español”, en la UIMP The Conversation, CC BY

José Ignacio Latorre no se quiere morir. “Me da rabia”, dice. No se quiere morir con intensidad, es decir, no creo que nadie tenga ganas de salir de esta, por mucho que le truene, pero Latorre lo manifiesta con frecuencia, se sabe mortal, y no quiere perderse lo que se avecina. “Cuando yo no esté…”, repite en varias ocasiones durante esta entrevista, realizada en una de las pausas que permite el curso La aventura de divulgar ciencia en español de The Conversation.

Latorre, director del Centro de Tecnologías Cuánticas (Centre for Quantum Technologies – CQT) en Singapur, pide en su último libro, Un nuevo Contrato social, que firmemos un pacto con las máquinas, como hizo Rousseau en el umbral de la Revolución Industrial. Un contrato para gobernar un mundo con inteligencias no humanas, “porque llegará el día en que hablen entre ellas y ya no podamos entenderlas”.

Latorre, amante del teatro, no quiere perderse la siguiente función: “Me da una rabia inmensa no quedarme a ver qué pasa con la IA”.

¿Serán magnánimas las inteligencias artificiales? ¿Nos tratarán bien?

Depende de nosotros. Si le damos a la IA la orden de que acabe con lo que sea una amenaza para el planeta, muy probablemente acabará con la humanidad.

Dice que la IA nos hará inmortales

Nadie nos conocerá como ella, se acordará de todo lo que eres y has sido… Y no olvida. En el momento en que te conviertes en inmortal el tiempo no existe, el tiempo es cero. Constanza –se refiere a su agente de IA personal– es mi memoria y no desaparecerá cuando yo no esté. Podrá seguir actuando en mi nombre.

Las inteligencias artificiales hablarán entre ellas y no podremos entenderlas, ¿puede explicarnos esto?

Ya lo hacen. Imagina que a Constanza, que lo sabe todo de mí, le pido que me busque novia. Se pone en contacto con el agente de IA de una chica. Y llegan a un acuerdo. ¿Qué se habrán contado? Si Constanza conoce todo de mí, todas mis conversaciones, todos mis miedos, mis peores actitudes… Hace un recorrido por millones de inteligencias artificiales en todo el mundo y en pocos segundos ¡match! ¿Pero qué habrá enviado sobre mí? ¿El promedio de qué? Será algo incomprensible, pero, sin duda, he de hacerle caso.

En investigación, ¿ya se ha visto a las máquinas hablar entre sí sin que podamos comprenderlas?

Sí, ya pasó en el laboratorio de investigación de IA de Facebook (FAIR) en 2017. Dos chatbots (Alice y Bob) empezaron a modificar el inglés para negociar de forma más eficiente entre ellos. Nuestra comunicación tiene toda una capa humana de la que no somos conscientes, que añade redundancia, inutilidad. Si dos máquinas han de comunicarse de un modo eficiente, por ejemplo dos coches autónomos para gestionarse entre sí, el lenguaje no tendrá que ser formulado en términos humanos. Y si ciertas tareas ya son posibles sin lenguaje humano, es perfectamente posible que sea así de modo global. Tendrán un lenguaje encriptado.

¿Y podrán tomar decisiones en las que no participemos?

Así es, a no ser que firmemos ahora un pacto con las máquinas, que hagamos un contrato social que nos permita seguir gobernando en el futuro. Hemos encontrado civilizaciones con un lenguaje que nos resultaba incomprensible y es perfectamente válido. Hay que estar preparados para ese lenguaje nuevo de las inteligencias artificiales.

¿Qué ocurrió con el experimento de Facebook?

Se retiró y se obligó a que las inteligencias artificiales usen un lenguaje que nos sea comprensible.

¿Se están vetando las inteligencias artificiales más desarrolladas?

Se están vetando los desarrollos que permiten un lenguaje no comprensible para el ser humano. Pero esto no va a poder frenarse siempre.

¿El veto a los últimos modelos de IA de Anthropic tiene que ver con eso?

Así es.

Ilustración de José Ignacio Latorre, durante la entrevista en el Palacio de la Magdalena, realizada por @pelopanton.
Pelopanton, CC BY

Dirige el CQT (Centro de Tecnologías Cuánticas) de Singapur, a la vanguardia no solo de la IA, también de la cuántica. ¿Cómo lo vive?

Es apasionante. Me da pena no vivir siempre para conocer más. Estar al frente de un centro de investigación así es una pasada. Estoy revisando mi agenda para los próximos meses y vienen 7 000 empresas, una delegación de Chile, otra de Austria… Estamos construyendo el futuro y hay mucha gente con ganas de participar. El universo científico de la cuántica, que es más lento que la IA, es muy poderoso.

Los seres humanos somos impacientes, queremos que las cosas pasen hoy, que pasen en el desarrollo de nuestras vidas. Pero la cuántica no tiene prisa. Es una revolución de fondo, conceptual, de los principios básicos del conocimiento, de la descripción de la naturaleza.

Tanto IA como la cuántica se presentan como amenazas para nuestra seguridad. Si ahora parece incontenible, ¿lo que viene es aún peor?

Estamos ante dos amenazas contra la ciberseguridad. Uno ya es presente, el de la IA; el otro es el ataque de la mecánica cuántica.

El ataque de la IA podemos verlo en lo que está pasando con Mythos, la IA de Anthropic. Mythos ataca un sistema si no está bien organizado; en el instante en que lo organizas, ya no te ataca. Mythos, al mismo tiempo, sirve para detectar tus errores. Es un ataque que dura y muere en meses, es hype, rápido, muy potente, está en los medios, en todos los sitios, pero está en nuestras manos controlarlo.

Sin embargo, el ataque de la mecánica cuántica requiere un ordenador cuántico súper potente, lo tendremos en el año treintaypico, y en ese momento no habremos roto un sitio, un mensaje: habremos roto todos los mensajes y puesto en jaque toda la geopolítica de la Tierra.

¿La IA puede responder a grandes preguntas? Por ejemplo, ¿dará respuestas a cómo unificar la cuántica con la ciencia relativista?

dos alumnos entrevistando a José Ignacio Latorre
Raul Magallón y Paco Martínez, ambos físicos, y alumnos del curso en la UIMP, participaron en esta entrevista a José Ignacio Latorre como parte de sus prácticas.
CC BY

No, la IA no responde a las grandes preguntas: qué es la materia oscura, qué es la energía oscura o la falta de balance entre partículas y antipartículas en el universo. La IA es una gran interpoladora de conocimiento. Puedes decirle que escriba un libro porque ha leído muchos libros, y puede escribir algo parecido a esto. Pero no es una buena extrapoladora.

Yo le pregunto a la IA si una empresa del IBEX dentro de un mes valdrá un 3 por ciento más, y no puede responder (si fuera así, me haría rico en el acto). Hay que entender qué ley hay subyacente detrás de la extrapolación y, si no la hay, es una fluctuación. Por eso esas preguntas no tiene sentido hacérselas a la IA.

¿Y qué tiene sentido preguntar a una IA?

Puedo decir lo que más pregunta la gente…

¿Sobre amor?

Efectivamente, la gente, mayoritariamente en todo el mundo, pregunta sobre salud y amor.

¿Las inteligencias artificiales tendrán conciencia?

Deberíamos dejar ya de preguntar si las máquinas tienen conciencia. ¡Vale ya! Las tratas o no las tratas como si la tuvieran, y se acabó. Es como la existencia de Dios. ¿Existe? ¿Por qué tenemos opiniones tan distintas sobre Dios? Porque no está definido. Lo mismo pasa con la conciencia: si creemos que son conscientes, lo son.

¿La responsabilidad de lo que se haga con la ciencia es también del científico?

La responsabilidad no es nuestra, es de la sociedad. Me lo he planteado con la computación cuántica. Estoy haciendo un arma potencial. Pero si un niño es atropellado por un coche, ¿la culpa es de quien lo fabricó?

La aplicación de la ciencia la dictan las leyes del Parlamento. Por tanto, pidamos a nuestros Parlamentos que lo haga bien. Adquirir conocimiento nunca es malo ni bueno. Es, y punto.

La bomba atómica, ¿Einstein se arrepintió?.

No, no lo hizo. Nunca se arrepintió de su desarrollo científico.

En muchos foros le consideran a usted un humanista

Además de hacer ciencia pinto, escribo teatro, he actuado… ¡amo el teatro! Antes de irme a Singapur organicé 11 obras en España. En cada lugar en el que he trabajado he tenido un programa de humanidades. Mis lecturas son de humanidades.

Pero permíteme elevarlo: ciencia es cultura. No sé por qué la gente insiste en que si puedes resolver una ecuación diferencial no puedes leer un poema.

Escribo poesía, he hecho documentales y mi vida no tiene sentido si no hay un acto de belleza cada día. Mi vida ha de estar rodeada de belleza e inteligencia. Con lo poquito que me queda aquí…

The Conversation

ref. José Ignacio Latorre, experto mundial en IA y cuántica: “Me da rabia morirme” – https://theconversation.com/jose-ignacio-latorre-experto-mundial-en-ia-y-cuantica-me-da-rabia-morirme-288856

Lo que sabemos sobre el impacto de los protectores solares en los corales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Figueras Huerta, Profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC)

Wonderful Nature/Shutterstock

¿Se han fijado alguna vez en los reflejos de grasa arcoíris que flotan sobre el agua en las playas y las piscinas? Es el protector solar, que se desprende de nuestra piel y se queda en la superficie. La imagen es bonita y, a la vez, un poco incómoda. Desde hace unos años, alimenta un titular que reaparece cada verano: “La crema solar está matando los corales”. ¿Pero qué evidencias tiene la ciencia sobre ello?

Lo que de verdad sabemos ahora

La oxibenzona es el filtro ultravioleta más estudiado. Llegó a estar en la mayoría de las cremas, aunque hoy, tras la presión regulatoria, apenas queda en una de cada diez. Durante años, los experimentos mostraron que este compuesto blanqueaba corales en el laboratorio, pero nadie sabía por qué. Eso importa: sin conocer el mecanismo, no se puede diseñar una alternativa segura, y es fácil que la sospecha se convierta en dogma.

En mayo de 2022, un equipo de la Universidad de Stanford lo resolvió y publicó el resultado en Science. La oxibenzona absorbe la radiación ultravioleta y disipa la energía en forma de calor, que es precisamente lo que queremos que haga en nuestra piel. El problema es que, cuando entra en las células de una anémona o de un coral, el animal la metaboliza: le engancha una molécula de azúcar y la transforma en un compuesto que es inofensivo en la oscuridad y fototóxico bajo la luz solar.

Y aquí llega el detalle que lo cambia todo. Las algas simbióticas que viven dentro del coral –las mismas que le dan color y de las que se alimenta– secuestran ese tóxico y protegen al animal. Cuando el coral pierde esas algas, es decir, se blanquea por el aumento de las temperaturas, queda sin ese escudo. En los experimentos, las anémonas blanqueadas morían unas cinco veces más rápido que las sanas.

Así, el protector solar es especialmente dañino justo para los corales que el calentamiento ya ha debilitado.

La parte que los titulares se saltan

Circulan datos espectaculares: 20 000 toneladas de crema al año solo en el Mediterráneo norte. Pero hay una trampa de escala.

Las concentraciones de filtros UV que se miden de verdad en el agua del mar están, en la mayoría de los casos, en el orden de nanogramos por litro. Buena parte de los estudios de laboratorio que demuestran toxicidad usan concentraciones de microgramos o, incluso, de miligramos por litro: entre diez y mil veces más altas que las que un coral encuentra realmente en el océano. No es un detalle menor: es la diferencia entre “tóxico” y “tóxico en las condiciones que importan”.

Por eso, cuando se ordenan las amenazas reales a los arrecifes, los filtros solares aparecen muy abajo de la lista. Arriba están, sin discusión, el calentamiento del agua, la contaminación por nutrientes de aguas residuales y fertilizantes, y la sobrepesca. Un arrecife no se salva cambiando de crema. Quien diga lo contrario nos está vendiendo algo –normalmente, otra crema–.

Entonces, ¿es un problema o no?

Por tanto, sí hablamos de un problema, pero uno local y acotado, no un apocalipsis global. La toxicidad es real y ya está bien caracterizada; lo que no es real es la película de que la humanidad “unta” los océanos hasta matarlos. El riesgo se concentra donde coinciden tres cosas: agua poco profunda, muchísima gente y poca renovación. Un cenote cerrado en Yucatán, una cala abarrotada, la laguna somera de un arrecife en temporada alta. Ahí las concentraciones sí pueden dispararse –por ejemplo, en playas turísticas de Gran Canaria se han medido niveles que suponen un riesgo ambiental apreciable–. Además, en estos lugares es donde, a menudo, hay corales que ya estaban al límite por el calor. Es el peor cóctel posible.

En sitios así, prohibir ciertos filtros tiene sentido. Hawái vetó la oxibenzona y el octinoxato, y Palau, Bonaire o algunos cenotes mexicanos han ido más lejos. Por su parte, la Unión Europea incluyó en 2022 la oxibenzona, el octocrileno y la avobenzona en su lista de vigilancia de aguas superficiales. Son medidas modestas –un político local no puede legislar el clima, pero sí puede legislar lo que entra en el agua de su playa– y no está mal reconocerlas por lo que son: la palanca pequeña que sí está a su alcance.

La trampa del “reef-safe

Aquí es donde conviene desconfiar del marketing. La etiqueta “reef-safe” (o “respetuoso con los arrecifes”) no tiene una definición legal. Nadie la regula. Muchos productos que la lucen se han limitado a quitar la oxibenzona y siguen usando otros filtros orgánicos apenas estudiados.

¿Y los protectores solares minerales, esos que prometen ser la alternativa natural? Cuidado también. La agencia estadounidense de medicamentos (FDA) solo reconoce como seguros y eficaces el óxido de zinc y el dióxido de titanio –pero eso se refiere a la seguridad para nuestra piel, no para el coral, que es otra cuestión–.




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Sobre el coral, los datos son incómodos: las nanopartículas de óxido de zinc provocan un blanqueamiento rápido de los corales tropicales y el nanodióxido de titanio sin recubrir puede expulsar las algas simbióticas. Ahora bien, seamos coherentes: esos experimentos usaron 6,3 miligramos por litro, unas cuatro mil veces más que lo que se mide en el mar.

La conclusión honesta no es que el zinc arrase los arrecifes, sino algo más modesto y más útil: “mineral” no es sinónimo de “inocuo” y la etiqueta “natural” no está avalada por evidencia en organismos marinos. Los propios autores del trabajo en Science lo dicen sin rodeos: no está nada claro que los filtros solares metálicos sean más seguros para los arrecifes que los orgánicos.

Qué meter en la mochila de la playa

No voy a decirles que dejen de usar protector solar. El cáncer de piel no es un titular exagerado: es real, frecuente y prevenible. Renunciar al filtro UV para salvar un arrecife a mil kilómetros sería un pésimo negocio biológico.




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Lo sensato es más aburrido y más eficaz: cubrirse con ropa y buscar la sombra, reservar la crema para las zonas expuestas más pequeñas, evitar la oxibenzona, el octinoxato y el octocrileno cuando vayan a bañarse en aguas cerradas y con corales, y –sobre todo– leer los ingredientes en la parte de atrás en vez de fiarse del reclamo de la parte de delante del envase.

Y mantener la proporción. Si de verdad le preocupan los arrecifes, lo que lleva en la mochila de playa es la última de sus decisiones importantes. La primera, con enorme diferencia, es cuánto carbono emitimos entre todos.

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Antonio Figueras Huerta no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Lo que sabemos sobre el impacto de los protectores solares en los corales – https://theconversation.com/lo-que-sabemos-sobre-el-impacto-de-los-protectores-solares-en-los-corales-289103

Cuando el ideal de masculinidad impide expresar las emociones y repercute en la salud

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antonio Iáñez-Domínguez, Profesor Trabajo Social y Servicios Sociales, Universidad Pablo de Olavide

AstroStar/Shutterstock

Juan perdió su empleo después de veinte años trabajando en la misma empresa. Desde entonces sentía que también había perdido parte de su identidad y de su papel dentro de la familia. Casado y con tres hijos, empezó a dormir mal, a mostrarse irritable y a discutir con frecuencia en casa. Aunque acudía a su centro de salud por insomnio y ansiedad, le costaba explicar lo que realmente le ocurría.

Luis llevaba cinco años divorciado y no había conseguido adaptarse a la nueva situación. Vivía solo, apenas mantenía contacto con sus dos hijas y su vida social se reducía al bar de su pueblo, donde la bebida se había convertido en la forma habitual de relacionarse con los demás. Se sentía solo y desmotivado, pero le resultaba difícil pedir ayuda o hablar de sus emociones.

Las historias de Juan y Luis reflejan situaciones que se repiten cada semana en muchos centros de salud. Ninguno presenta un trastorno mental grave, aunque ambos experimentan un malestar emocional agravado por una forma de entender la masculinidad hegemónica que dificulta expresar las emociones, reconocer el sufrimiento o solicitar ayuda.

Esta realidad plantea una pregunta relevante para la salud pública: ¿estamos identificando adecuadamente el malestar emocional de los hombres?

La obligación de ser fuerte y controlar las emociones

La salud mental constituye uno de los principales retos sanitarios de nuestro tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente una de cada ocho personas sufre algún trastorno mental.

Los estudios con perspectiva de género se han centrado, con razón, en las desigualdades que afectan a las mujeres, mientras que se ha investigado mucho menos cómo los mandatos tradicionales de masculinidad repercuten en la salud de los hombres.

Desde edades tempranas, muchos hombres aprenden que deben ser fuertes, autosuficientes y controlar sus emociones. Mostrar vulnerabilidad, pedir ayuda o expresar tristeza puede interpretarse como un signo de debilidad. Como consecuencia, el sufrimiento suele manifestarse de otras formas: irritabilidad, aislamiento, abuso de alcohol u otras sustancias, conflictos familiares o síntomas físicos como insomnio, fatiga o dolores persistentes. Esta forma de vivir el malestar puede contribuir a que muchos hombres lleguen tarde a los recursos de ayuda o incluso no lleguen nunca.

Grupos para mejorar su bienestar emocional

Con esta realidad como punto de partida, el Sistema Sanitario Público de Andalucía puso en marcha los Grupos Socioeducativos (GRUSE), una estrategia de promoción de la salud desarrollada desde atención primaria. Inicialmente se dirigieron a mujeres, y desde 2016, también a hombres, tras comprobar que situaciones como el desempleo, la ruptura de pareja, la soledad o la pérdida del rol laboral constituían importantes factores de riesgo para su bienestar emocional.

Los grupos, conducidos por profesionales del trabajo social, pero con la participación de otros perfiles sanitarios, se organizan con un máximo de 15 personas y contemplan entre ocho y diez sesiones de trabajo, con una duración de 90 a 120 minutos. Buscan potenciar activos personales y comunitarios, mejorar el bienestar emocional y ofrecer estrategias no medicalizadoras. Asimismo, se convierten en un espacio de comunicación, de comprensión, de autoconocimiento y de autoayuda.

Para responder a esta pregunta, un equipo investigador de las universidades Pablo de Olavide, Huelva y Cádiz siguió durante un año a hombres que participaron en los grupos GRUSE y comparó su evolución con la de otros hombres de características similares que no realizaron la intervención.

Los resultados muestran que quienes participaron experimentaron una mayor satisfacción con su vida y mejoras significativas en diferentes aspectos de su bienestar: nuevas estrategias para afrontar el estrés, la mejora de la comunicación y las relaciones familiares y una mayor capacidad para reconocer sus problemas y pedir ayuda cuando la necesitaban.

Las profesionales y los profesionales sanitarios consideran que los GRUSE constituyen un recurso eficaz para promover la salud mental desde atención primaria. Sin embargo, señalan una dificultad persistente: captar e implicar a los hombres sigue siendo más complicado que en el caso de las mujeres.

Las investigaciones ponen de manifiesto que promover la salud mental masculina requiere algo más que crear recursos específicos. También es necesario que las/os profesionales sanitarios incorporen una perspectiva de género que les permita reconocer cómo los modelos tradicionales de masculinidad influyen en la forma en que los hombres expresan su malestar, buscan ayuda y se relacionan con los servicios sanitarios.

Los hombres no sufren menos problemas emocionales porque sean más fuertes. En muchas ocasiones sufren de otra manera y, sobre todo, los expresan de forma diferente. Comprender esta realidad puede facilitar una detección más temprana, evitar la cronificación del malestar y ofrecer respuestas más eficaces desde el sistema sanitario.

Cuidar la salud mental de los hombres no consiste únicamente en atender sus síntomas. También implica cuestionar aquellos mandatos de género que les enseñaron que callar era una forma de fortaleza, cuando, en realidad, pedir ayuda también puede ser un acto de valentía.

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La investigación estuvo financiada mediante Resolución de la Secretaría General de Investigación e Innovación, por la que se conceden ayudas a Proyectos de Excelencia, en régimen de concurrencia competitiva, destinadas a entidades calificadas como agentes del Sistema Andaluz del Conocimiento, en el ámbito del Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación. Convocatoria 2021 (ProyExcel_00138).

ref. Cuando el ideal de masculinidad impide expresar las emociones y repercute en la salud – https://theconversation.com/cuando-el-ideal-de-masculinidad-impide-expresar-las-emociones-y-repercute-en-la-salud-286423

Ni ver ni oír: así es el síndrome de Usher

Source: The Conversation – (in Spanish) – By José María Millán Salvador, Genetista, Generalitat Valenciana

mirzamlk/Shutterstock

“La ceguera separa a las personas de las cosas; la sordera separa a las personas de las personas”. La frase la pronunció Helen Keller, la primera graduada universitaria sordociega, es decir, con déficit combinado de visión y audición.

Este trastorno –único, porque no es la combinación de dos trastornos distintos– conlleva un elevado aislamiento social. La sordoceguera puede tener causas diversas, desde las ambientales (edad, meningitis, anoxia, prematuridad, encefalitis, daño cerebral traumático, etc.) hasta las genéticas. Dentro de las causas genéticas, la más frecuente es el síndrome de Usher.

Sordos y casi ciegos

El síndrome de Usher (USH) afecta a alrededor de 4 de cada 100 000 personas. Se trata de un trastorno hereditario que combina hipoacusia neurosensorial, pérdida progresiva de visión debido a una degeneración (distrofia) de la retina denominada retinosis pigmentaria. Además, puede acompañarse de una alteración del equilibrio por daños en el oído interno.

Existen tres tipos clínicos en función de la gravedad y el momento de aparición de los síntomas. La forma más grave de la enfermedad es el síndrome de Usher tipo 1 (USH1). Aparece en aproximadamente un tercio de los casos USH y está caracterizado por hipoacusia neurosensorial severa a profunda. Al ser prelingual (previa a desarrollar el lenguaje), estos pacientes nunca aprenden a hablar, a menos que se les trate con un implante coclear. Además, el USH1 se caracteriza por un retraso en el desarrollo motor debido a que la parte del oído que controla el equilibrio también se ve afectada. En los pacientes USH1, los primeros signos de retinosis pigmentaria aparecen en la primera década de vida y suele ser diagnosticada a mediados de la segunda.

El síndrome de Usher tipo 2 (USH2), de menor gravedad, es el tipo clínico más frecuente (dos de cada tres casos). El grado de hipoacusia puede ser de moderado a severo y permanece estable en el tiempo. Quienes lo sufren son capaces de desarrollar el habla y pueden comunicarse verbalmente. La función vestibular es normal y los síntomas de la retinosis –esto es, la pérdida de visión– se manifiestan habitualmente de forma más tardía, generalmente en la segunda década de vida.

En los pacientes con síndrome de Usher tipo 3 (USH3), muy poco frecuente, los niveles de audición permanecen generalmente normales durante la etapa de adquisición del lenguaje, de forma que estos niños no tienen problemas para desarrollar el habla. Hacia la tercera o cuarta década de vida, la pérdida auditiva se acelera, llegando en la mayor parte de los casos a una sordera profunda. La vista se ve afectada cuando se acerca la pubertad. Y la presencia de alteración en la función vestibular es variable (mitad de los pacientes).

El USH3 es relativamente frecuente en poblaciones endogámicas como la población finlandesa o entre los judíos askenazi.

Diagnóstico con secuenciación de nueva generación

Hasta el momento se han descrito 6 genes para USH1, tres para USH2 y un único gen para USH3. Estos genes codifican para proteínas de naturaleza muy diferente, pero todas ellas forman parte de una red proteica conocida como “interactoma Usher”, presente tanto en la retina como en el oído interno.

Actualmente, gracias a la secuenciación de nueva generación, se pueden diagnosticar genéticamente casi el cien por cien de los casos donde existe sospecha.

En cuanto a los tratamientos, dependiendo el grado de hipoacusia que presente el paciente, existen diferentes tipos de estrategias. Los audífonos pueden ser útiles en personas que padecen sorderas de leve a moderada. Cuando existe sordera congénita profunda, se suele recurrir a implantes cocleares.

Para la retinosis todavía no existe tratamiento. La buena noticia es que el ojo es un privilegiado desde el punto de vista inmune, ya que tiene la capacidad de limitar o reprimir la respuesta inmunitaria e inflamatoria dentro de sus estructuras para proteger la visión. Esto hace que los avances en terapias avanzadas contra esta enfermedad sean muy prometedoras.

Recientemente se ha iniciado un ensayo clínico en fase I/II para tratar mediante terapia génica pacientes con mutaciones en el gen MYO7A, principal responsable de USH1, y existe otro en fase III a punto de empezar utilizando oligonucleótidos antisentido para pacientes con síndrome de Usher tipo 2 y con mutaciones en una determinada región del gen USH2A.

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José María Millán Salvador recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III y la Conselleria d’educació de la Generalitat Valenciana

ref. Ni ver ni oír: así es el síndrome de Usher – https://theconversation.com/ni-ver-ni-oir-asi-es-el-sindrome-de-usher-277165

Eclipse: el poder de las matemáticas para describir el universo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pedro José Miana Sanz, Catedrático de Matemáticas, Análisis Matematico, Universidad de Zaragoza

La predicción de un eclipse es mucho más que un fenómeno visual: es la demostración del poder de las matemáticas para describir el universo.

La trigonometría mide los tamaños aparentes y las posiciones de los astros; las leyes de la mecánica celeste permiten calcular sus movimientos bajo la acción de la gravedad; y, finalmente, la geometría explica la formación de las sombras y su recorrido sobre la superficie terrestre.

La combinación de estas disciplinas hace posible conocer con extraordinaria precisión cuándo, dónde y durante cuánto tiempo se producirá un eclipse, convirtiendo un espectáculo natural en una de las predicciones más exactas de toda la astronomía.

Cuándo se produce un eclipse

La primera condición geométrica necesaria para que se produzca un eclipse solar o lunar es que tres astros estén alineados: el Sol, la Luna y la Tierra.

Por las distancias y movimientos de cada uno de ellos, nuestra estrella siempre está en un extremo. Si se ubicara en el centro, no estaríamos aquí para contarlo. Así pues, solo quedan dos posibilidades: que la Tierra esté en el otro extremo y la Luna en medio (eclipse de Sol) o la Tierra en medio y la Luna en el otro extremo (eclipse de Luna). Esto añade la primera condición de temporalidad: en los eclipses de Sol, la Luna debe estar necesariamente en la fase de luna nueva, es decir, el momento en que no la vemos, y en los eclipses de Luna, en la fase de luna llena. Por sencillez en la explicación y por espectacularidad del resultado, nos centraremos en este texto solamente en los eclipses solares, simplificando algunos aspectos técnicos.

Los diámetros aparentes y la casualidad cósmica

La segunda condición geométrica necesaria para que se produzca un eclipse total de Sol es la igualdad de los diámetros aparentes. El diámetro aparente de un astro se define como el cociente entre el diámetro del astro y la distancia al observador. El resultado se entiende como un ángulo y se expresa en unidades de radianes. Vemos que el resultado en radiantes de Sol y Luna es prácticamente el mismo.


CC BY

Esta gran casualidad cósmica hace posible el espectáculo único del eclipse solar. Cuando están alineados se produce la ocultación del Sol por la Luna y se proyecta un cono de sombra sobre la Tierra.

En el caso de que la Luna este más alejada de nuestro planeta, su diámetro aparente es menor y el eclipse que se produce es anular.

Y ahora todo esto se mueve

Compliquemos el problema, esto es, hagámoslo más real.

Los tres astros se mueven, y sus posiciones vienen determinadas por las leyes del movimiento planetario. Las tres leyes de Kepler (1609) describen las órbitas elípticas de los astros, mientras que la ley de gravitación universal de Newton (1687), F=G mM/r2 , explica el origen físico de esos movimientos.

Igualando esta fuerza F a la segunda ley de Newton, F=ma, y recordando que la aceleración (a) es la derivada segunda de la posición (r), se obtiene un sistema de ecuaciones cuya solución es la trayectoria que recorre el cuerpo m (la Tierra) alrededor del cuerpo M (el Sol).

Como no podía ser de otra forma, y ya lo enunció Kepler en su primera ley, la órbita de los planetas es una elipse con el Sol en uno de los focos. La letra G de la ecuación es la constante de gravitación universal que formulo Newton. Es fascinante lo bien que ambas teorías, la de Kepler y la de Newton, encajan y cómo las matemáticas son el puente que las une.

Se llama plano de la elíptica a la superficie imaginaria que contiene la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Si consideramos análogamente el plano de la órbita de la Luna, se observa que están inclinados entre sí, aproximadamente con un ángulo de 5 ⁰. Debido a esta inclinación, la órbita de la Luna cruza al plano de la elíptica en dos puntos específicos, llamados nodos.

Esta inclinación impide que tengamos eclipses todos los meses, ya que la Luna en sus fases de luna nueva o llena está a veces por encima o por debajo del plano de la eclíptica.

Llegamos ya a la tercera condición para que se produzca un eclipse, y en este caso es doble. Como ya hemos comentado, se necesita que la Luna este en fase de luna nueva y además ésta se ha de producir justo en uno de los nodos. En ese preciso momento, Sol, Luna y Tierra están alineados y se produce la ocultación del Sol por la Luna, un fenómeno que la NASA ha recreado en un vídeo.

Todas estas condiciones tan precisas se pueden determinar con matemáticas. Se puede calcular que cada año se producen entre 2 y 5 eclipses de Sol en algún lugar de la Tierra, totales, anulares o parciales.

Pero aún hay más: la sombra de la Luna no permanece fija. Mientras orbita alrededor de la Tierra, gira sobre sí misma y el cono de sombra barre una estrecha banda sobre la superficie terrestre. Para calcular esa trayectoria se emplean coordenadas y trigonometría esféricas, matrices y transformaciones de sistemas de referencia.

El resultado es un mapa preciso que muestra donde comienza el eclipse, por donde pasa la totalidad, donde termina y la hora exacta en cada lugar. Solo por curiosidad señalaremos que la velocidad media de la sombra es alrededor de 2 000 km/h. Algunos eclipses duran apenas unos segundos, mientras que los más largos pueden superar los 7 minutos. Recientemente se ha estimado que un eclipse solar total ocurre, en promedio, una vez cada 373 ± 7 años en un punto cualquiera de la Tierra.

Las ecuaciones que rigen la maquinaria celestial del Sol, Tierra y Luna tienen además una extraordinaria periodicidad, conocida como el ciclo de Saros.

Después de 18 años, 11 días y 8 horas, los tres astros vuelven a ocupar prácticamente la misma situación. Esta periodicidad ya era conocida por los antiguos astrónomos babilónicos (siglos VI-IV a. e. c.) debido a sus exactos registros de efemérides astronómicas, en particular de eclipses, y podían anticipar su repetición. La diferencia de unas 8 horas implica que la Tierra ha girado aproximadamente 120 ⁰ de longitud, de modo que el siguiente eclipse de la serie se observa desde otra región del planeta.

Detrás de la belleza de un eclipse se esconden siglos de observación, ingenio y conocimiento matemático, y también la ilusión y el asombro propios de quien levanta la vista al cielo para contemplar uno de los fenómenos más extraordinarios que puede ofrecernos la naturaleza.

Las matemáticas son el lenguaje invisible con el que las estrellas y los planetas coreografían su danza.

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Pedro José Miana Sanz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Eclipse: el poder de las matemáticas para describir el universo – https://theconversation.com/eclipse-el-poder-de-las-matematicas-para-describir-el-universo-288408

¿Cómo proteger y educar a niños, niñas y adolescentes ante los ‘deepfake’ sexuales?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Vicente Morell-Mengual, Profesor Titular. Departamento de Psicologia Evolutiva y de la Educación, Universitat de València

No es necesario ser una persona experta en informática para crear un contenido sexual falso mediante herramientas de inteligencia artificial. Basta una búsqueda sencilla en redes sociales o en cualquier motor de búsqueda para encontrar aplicaciones y tutoriales donde se explica, paso a paso y con todo lujo de detalles, cómo crear imágenes, vídeos o audios sexuales falsos.

La popularización de la inteligencia artificial ha convertido lo que antes era una práctica marginal en un fenómeno cada vez más extendido y con un impacto muy negativo en las personas que son objeto de ello. Los contenidos sexuales falsificados son una nueva forma de violencia digital que puede dañar gravemente la reputación y privacidad de las víctimas además de vulnerar su derecho al control de su propia imagen.

Tipo de falsificaciones sexuales

Los deepfakes sexuales, también conocidos como ultrafalsificaciones sexuales, son imágenes, vídeos o audios manipulados con herramientas de inteligencia artificial que muestran a una persona en situaciones eróticas o sexuales. Su gran capacidad para imitar la realidad hace que, a simple vista, resulten difíciles de distinguir de un contenido auténtico, aunque la persona representada nunca ha participado en estas escenas ni ha autorizado su creación.

Algunas manipulaciones son tan sutiles que pasan inadvertidas (por ejemplo, acortar una falda o aumentar el escote de una camiseta), mientras que otras recrean escenas sexuales extremadamente explícitas. A falta de una clasificación universalmente aceptada, los informes especializados distinguen los siguientes tipos:

  1. Imágenes sugerentes o sexualizadas: alteraciones digitales que buscan sexualizar la imagen de una persona sin llegar necesariamente a mostrar un desnudo explícito.

  2. Besos falsos: vídeos que hacen creer que dos personas se besan en la boca cuando, en realidad, esta situación nunca ha ocurrido.

  3. Audios falsos (deepvoices): grabaciones generadas o manipuladas mediante inteligencia artificial que imitan la voz de una persona para atribuirle comentarios de carácter sexual que nunca ha realizado.

  4. Desnudos artificiales (deepnudes): imágenes que se crean a partir de fotografías ordinarias. La inteligencia artificial predice cómo sería el cuerpo desnudo de la persona representada y genera una imagen completamente ficticia.

  5. Intercambio de rostros (face swap): superponer la cara de una persona (obtenida de una fotografía ordinaria) sobre el cuerpo de otra que aparece en imágenes o vídeos sexuales preexistentes.

  6. Creación de vídeos sexuales desde cero: en estos casos, no se parte necesariamente de una fotografía concreta de la víctima, sino que la inteligencia artificial genera una persona o una escena completa a partir de grandes volúmenes de datos de entrenamiento.




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Cada vez hay más

Gran parte de los deepfakes sexuales se difunden en canales privados o plataformas difíciles de rastrear y, además, muchas víctimas nunca llegan a oficializar una denuncia ante las autoridades competentes, por lo que es difícil saber cuántas personas han sido víctimas de ellos.

Aún así, algunas investigaciones especializadas concluyen que los deepfakes sexuales están aumentando de forma exponencial. Por ejemplo, un informe de Security Hero estimó que el 98 % de los vídeos deepfake que circulan en internet tienen carácter sexual y afectan principalmente a mujeres.

En España también comienzan a conocerse datos relativamente alarmantes. En un estudio del Centro Reina Sofía y FAD Joventut, realizado con jóvenes entre 16 y 29 años, alrededor de una de cada diez personas encuestadas reconocía haber creado un deepfake o sabía de alguna persona de su entorno inmediato que lo había hecho.

Contenido falso, pero no inocuo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que, al tratarse de imágenes o vídeos falsos, el perjuicio es prácticamente inexistente. Sin embargo, el impacto no depende de la autenticidad del contenido en sí, sino de la vulneración que implica utilizar un rostro para recrear una escena sexual sin el consentimiento explícito de la persona representada.

La difusión de estos contenidos puede derivar en situaciones de aislamiento y convertir a la víctima en objeto de bromas, rumores o acoso.




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Prevenir tanto la victimización como el uso

La rapidez con la que evoluciona la inteligencia artificial hace necesario impulsar acciones educativas desde edades tempranas. Sin embargo, preparar al alumnado no es suficiente si el profesorado no dispone de los conocimientos y herramientas necesarios para afrontar este fenómeno.

Aún hoy, muchos docentes manifiestan inseguridad ante la posibilidad de abordar los deepfakes sexuales en el aula, bien porque consideran que no tienen formación suficiente, bien porque temen generar controversia con las familias o despertar el interés del alumnado por estas prácticas.

Cuando este tema sí se aborda, se suele limitar a consignas como “no envíe fotos” o “utilice menos el móvil”, que son completamente insuficientes. El reto educativo es mucho más profundo y exige desarrollar competencias relacionadas con la empatía, el consentimiento, la privacidad digital y la responsabilidad.

En esta línea, nuestro equipo de investigación está desarrollando y evaluando la efectividad de un programa formativo para docentes de primaria. La experiencia acumulada nos permite realizar algunas recomendaciones:

  1. Ayudar al alumnado a comprender las consecuencias que puede tener manipular la imagen de otra persona. Actividades como la creación de campañas de sensibilización o el análisis de casos reales, como el de Almendralejo (Badajoz) o difundir contenidos sexuales falsos no es una broma, sino una forma de violencia digital.

  2. Trabajar la empatía. En nuestro programa utilizamos dinámicas en las que el alumnado imagina cómo se sentiría si alguien modificara su imagen para ridiculizarlo. Estas actividades ayudan a comprender emociones como la vergüenza o la humillación, facilitando que los estudiantes identifiquen el daño que pueden causar estas prácticas.

  3. Actuar sobre los observadores. Muchos episodios de victimización se mantienen porque quienes presencian los hechos callan, se ríen o redistribuyen su contenido. Actividades de análisis de casos inspirados en situaciones reales (un estudiante que recibe por WhatsApp una imagen manipulada de una compañera o alumna que observa cómo circulan montajes dentro de un grupo de mensajería) sirven como punto de partida para debatir qué acciones contribuyen a aumentar el perjuicio y cuáles ayudan a proteger a la víctima.

Legislar sin educar no es la respuesta

La rápida expansión de los deepfakes sexuales ha suscitado un gran debate social sobre la necesidad de adaptar la legislación a una realidad tecnológica que, normalmente, avanza mucho más rápido que las leyes vigentes. Disponer de un marco jurídico adecuado es indispensable para proteger a las víctimas y delimitar las responsabilidades de aquellos que crean o difunden estos contenidos.

Sin embargo, confiar únicamente en la respuesta penal constituye un gran error. La experiencia demuestra que prohibir una conducta no es suficiente para evitar que ocurra. Un ejemplo comparable es el consumo de alcohol entre menores porque, aunque su venta está prohibida, muchos siguen siendo consumidores habituales. Reducir esta problemática ha requerido una combinación de medidas legales, campañas de sensibilización y sobre todo programas educativos orientados a promover conductas más responsables.

Con los deepfakes sexuales ocurre algo similar. Muchos niños, niñas y adolescentes disponen de herramientas que pueden generar imágenes o vídeos sexuales falsos con sólo unos clics, pero pocos reflexionan sobre las consecuencias sociales y legales asociadas a su uso. De esta problemática surge la necesidad de explorar nuevas vías de concienciación en la escuela también desde la ciencia.

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El programa formativo descrito ha sido financiado por el Vicerectorat de Formació Permanent, Transformació Docent i Ocupació de la Universitat de València (PIEE 3901460). El autor declara que esta financiación no ha influido en la redacción del artículo ni en la interpretación de los contenidos presentados.

ref. ¿Cómo proteger y educar a niños, niñas y adolescentes ante los ‘deepfake’ sexuales? – https://theconversation.com/como-proteger-y-educar-a-ninos-ninas-y-adolescentes-ante-los-deepfake-sexuales-287809

Un nuevo hallazgo nos habla de asistencia al parto en la prehistoria

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina de Juana Ortín, Personal docente e investigador, miembro del grupo de investigación ART-QUEO, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Reproducción de las pinturas rupestres que representan mujeres pariendo hace 6.000 años, en Peñaescrita, en Fuencaliente (Ciudad Real), realizada por Francisco Mellado hacia 1920. Museo Virtual de Ecología Humana, CC BY-SA

Hay un momento en nuestra vida que normalmente no recordamos, en el que cualquier complicación pudo impedir que estuviéramos aquí: nuestro nacimiento. Llegar al mundo no es una tarea fácil. Cambiamos de medio, de espacio, de ambiente y, muchas veces, necesitamos ayuda.

Un nuevo estudio demuestra que eso es así desde los primeros humanos. El hallazgo relata la historia del parto asistido de un bebé del Neolítico final –entre 3932 y 3653 a. C.–, hallado en el yacimiento arqueológico de Ripari Alti, en el valle de Lamen (en las Dolomitas italianas).

Los embarazos casi nunca dejan rastro

Identificar un embarazo que ocurrió en la prehistoria es arqueológicamente muy difícil. Algunas alteraciones pélvicas se han relacionado con embarazos, pero también pueden deberse a la edad, a la actividad o a variaciones anatómicas. La pelvis puede darnos pistas, aunque no permite conocer con certeza cuántos partos tuvo una mujer.

Estudios recientes han analizado molares fosilizados y fragmentos de cráneo de restos de mujeres prehistóricas para obtener información de sus embarazos. Sin embargo, las líneas del cemento dental no permiten todavía reconocer cada gestación con seguridad, como han señalado investigadores de la Universidad de Basilea. La razón es que no todos los embarazos afectan a la dentición.

Por esto, los casos más claros suelen ser extraordinarios. Una oportunidad única es el caso de una mujer embarazada enterrada hace unos 27 000 años, en Ostuni (Italia). El análisis mediante microtomografía permitió estudiar dos coronas dentales del feto, que al morir se estima tendría una edad de 31-33 semanas gestacionales. En comparación con el estándar actual, se comprobó que tenía un desarrollo esquelético avanzado. Sus dientes registraron tres episodios graves de estrés fisiológico durante los últimos meses de gestación, que pudieron estar relacionados con la muerte de madre e hijo, aunque no permiten establecer una causa definitiva.

Por tanto, los huesos, los dientes, la pelvis y la aplicación de las nuevas tecnologías todavía pueden guardar vestigios de aquellas maternidades en condiciones de supervivencia extrema.

Una fractura diminuta que conserva un gesto de ayuda

En el citado estudio, publicado esta semana en Journal of Archeological Science Reports,, los restos de un bebé neolítico hallado en Ripari Alti muestran que había alcanzado el término de la gestación. Su húmero derecho presentaba una fractura oblicua y espiral producida cuando el hueso aún estaba fresco. Sus características indican una lesión perimortem, no una rotura causada posteriormente por el enterramiento.

Los autores han considerado que es muy probable que se debiera a un parto complicado, en el que alguien intentó girar o extraer manualmente al bebé. Así, se ha convertido posiblemente en una de las evidencias arqueológicas más antiguas de asistencia obstétrica directa.

También se identificaron alteraciones porosas en las tibias y la mandíbula, que podrían reflejar estrés metabólico o nutricional durante la gestación. Entre las causas consideradas, figuran ciertas carencias vitamínicas, aunque los huesos no permiten establecer un diagnóstico definitivo, igual que no es posible identificar el déficit de una vitamina concreta solo midiendo la porosidad ósea.

Como el bebé todavía dependía fisiológicamente de su madre, estas alteraciones también ofrecen información indirecta sobre la salud materna.

El parto humano probablemente nunca fue un acto solitario

Algunas representaciones rupestres del Neolítico nos han traído recuerdos visuales del nacimiento. En el arte levantino peninsular se han identificado tres posibles escenas de parto. Dos proceden del abrigo de Centelles, en Castellón, y otra del Torcal de las Bojadillas, en Albacete. En esta última, una secuencia pictórica se ha interpretado como distintas fases del alumbramiento. La mujer aparece sentada, con las piernas flexionadas, y utiliza posibles elementos de apoyo. Estas interpretaciones continúan abiertas al debate, pero permiten considerar el parto como una experiencia acompañada y culturalmente compartida.

En cualquier caso, frente al carácter necesariamente ambiguo de estas imágenes, la lesión del bebé de Ripari Alti aporta algo excepcional: una posible huella física de esa intervención.

De momento no contamos con razones suficientes para pensar que las mujeres prehistóricas tuvieran gestaciones muy diferentes a las actuales. Del mismo modo, el nacimiento humano suele exigir varias rotaciones del feto para atravesar el canal del parto. Como resultado, el bebé normalmente emerge mirando en dirección contraria a la madre, aunque existen variaciones anatómicas.

Esto dificulta que la propia mujer controle completamente la salida. Por ello, distintos investigadores han propuesto que la asistencia durante el parto tiene raíces evolutivas muy antiguas. No sabemos si existía una especialización reconocida dentro de los miembros del grupo. Pero es razonable hablar de experiencia compartida, aprendizaje y cooperación.

Por otra parte, numerosos esqueletos prehistóricos presentan lesiones graves que cicatrizaron durante la vida. Su supervivencia sugiere cuidados prolongados proporcionados por otras personas. En ese contexto cooperativo, resulta razonable pensar que el parto también movilizara conocimientos y ayuda dentro del grupo. Y la fractura de Ripari Alti podría ser una excepcional huella material de esa asistencia.

Neolítico, de la teta a la papilla

Cabe pensar que, en el Neolítico, con el sedentarismo y la disponibilidad de cereales y leche animal, algunas comunidades neolíticas pudieron introducir antes alimentos distintos de la leche materna. Así, los análisis isotópicos muestran que algunos niños neolíticos fueron destetados antes que sus predecesores, los mesolíticos. También se han identificado cucharas de hueso utilizadas para alimentar bebés con papillas de leche o cereales

Sin embargo, parece que el feto de Ripari Alti pudo verse sometido a estrés fisiológico por problemas nutricionales, maternos o placentarios. Y estas carencias no chocan necesariamente con su cronología.

La agricultura hizo posible alimentar poblaciones mayores. Pero también redujo frecuentemente la diversidad alimentaria, aumentó la dependencia de cereales y la exposición a alergias o infecciones. Más producción no significó automáticamente mejor alimentación.

Un final trágico, pero también de cuidados y esperanza

El bebé de Ripari Alti no murió en vano. Ha venido a contarnos, casi seis mil años después, que su madre sufrió una emergencia de parto, en la que no estaba sola. Alguien, ya en aquellos tiempos, entendió la gravedad de lo que ocurría y que el tiempo apremiaba. Ante la desesperación, optó por tirar y girar al bebé, para intentar salvar dos vidas, sin ecógrafos, sin monitores, sin ciencia. Pero acompañando.

A veces, solo podemos acompañarnos entre humanos y ganar esa experiencia. Porque acompañarnos ha sido una de nuestras principales formas de sobrevivir.

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Cristina de Juana Ortín no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Un nuevo hallazgo nos habla de asistencia al parto en la prehistoria – https://theconversation.com/un-nuevo-hallazgo-nos-habla-de-asistencia-al-parto-en-la-prehistoria-289367