El microbioma también afecta a la fertilidad: la conexión que nadie le ha explicado

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Castillo Martínez, Profesor Ayudante Doctor en el área de Nutrición, Gastronomía y Educación, Universidad de Alicante

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Uno de cada diez bebés nacidos en España desde el año 2021 lo hace mediante la reproducción asistida, según la Sociedad Española de Fertilidad. Los motivos son variados: aumento de tasas de infertilidad y de la edad media de gestación (32,6 años en 2025), el estilo de vida, etc.

La población en edad fértil necesita mejorar sus probabilidades de embarazo, sobre todo cuanto más años cumplen. Para la industria esto es una oportunidad de crear soluciones, unas veces basadas en ciencia y otras en el negocio disfrazado de ciencia. ¿Existe algo que realmente pueda ayudar a mejorar la infertilidad?

¿La dieta para la fertilidad?

Frecuentemente aparece un nuevo suplemento que promete “resetear” la fertilidad, un batido de “superalimentos” que garantiza óvulos más sanos o una dieta detox que asegura embarazos más rápidos.

El negocio de la fertilidad “natural” mueve cifras astronómicas, apoyado casi siempre en testimonios y en una ciencia que, cuando se revisa con lupa, resulta escasa o inexistente.

Mientras tanto, la evidencia acumulada en los últimos años señala, entre otras, una dirección mucho menos vendible. El camino hacia una mejor salud reproductiva pasa por el intestino, y concretamente por la diversidad de los billones de microorganismos que allí habitan.

La relación entre intestino y reproducción

La investigación del microbioma ha destapado algo que hace una década sonaba a ciencia ficción: el intestino y el sistema reproductor se comunican constantemente.

Una revisión reciente sobre microbiota e infertilidad describe cómo, a través de vías inmunitarias, endocrinometabólicas y de barrera mucosa, la microbiota regula la inflamación, el equilibrio hormonal y la integridad del epitelio reproductivo.

Otra revisión centrada específicamente en el eje intestino-endometrio detalla cómo metabolitos microbianos modulan el llamado “estroboloma” (los genes bacterianos que metabolizan el estrógeno). Como resultado, influyen directamente en la receptividad endometrial y la implantación embrionaria.

Por otra parte, el desequilibrio del microbioma (disbiosis)
se ha relacionado con el llamado “síndrome ovárico metabólico poliquístico” (SOMP, nueva nomenclatura del síndrome del ovario poliquístico), la endometriosis, el fallo de implantación recurrente y la infertilidad de causa no explicada.

También en hombres

En los hombres el patrón es equivalente. Una revisión sobre el papel de la microbiota en la función reproductiva masculina documenta su influencia sobre la calidad espermática, la estructura testicular y los niveles de hormonas sexuales.

Un trabajo más reciente acuña el término “androbactoma” para describir este vínculo entre el intestino y el testículo. En el estudio se identifican cuatro vías por las que la disbiosis compromete la fertilidad masculina: inflamación sistémica, estrés oxidativo, alteración endocrina y cambios epigenéticos en las células germinales.

El mensaje de fondo es claro: la fertilidad no depende únicamente de los ovarios o los testículos, sino de un ecosistema corporal mucho más amplio.

Por qué no existe una dieta universal

Aquí es donde se derrumba el mito de la “dieta de la fertilidad”. Cada microbioma es una huella tan personal como una huella dactilar, moldeada por la genética, el lugar donde vivimos, las infecciones pasadas, la medicación tomada y décadas de hábitos alimentarios.

Copiar la dieta de una celebridad o seguir un protocolo de suplementos diseñado para una población distinta no tiene ninguna lógica biológica. La ciencia no ha encontrado un alimento milagroso ni una combinación mágica de nutrientes que garantice el embarazo. Sí ha encontrado, en cambio, patrones alimentarios que favorecen una microbiota más diversa y funcional. Esta diversidad, no un ingrediente concreto, es la que parece marcar la diferencia.

Esto se puede medir. Investigadores han desarrollado el Índice Dietético para la Microbiota Intestinal (DI-GM), que refleja cuánto favorece una dieta a la diversidad microbiana.

Varios análisis de la encuesta nacional estadounidense NHANES han encontrado que las mujeres con puntuaciones más altas en este índice presentan un riesgo significativamente menor de infertilidad. Un estudio determinaba hasta un 37 % menos de riesgo en el cuartil más alto frente al más bajo, con resultados similares replicados en cohortes distintas de la misma base de datos.

No es un alimento aislado el que marca la diferencia, sino la suma de un patrón completo.

Alimentos reales, no cápsulas

Una revisión sistemática sobre la dieta mediterránea y la microbiota intestinal confirma que una alimentación rica en alimentos vegetales se asocia de forma consistente con mayor producción de ácidos grasos de cadena corta y mayor abundancia de bacterias beneficiosas, frente al patrón occidental de ultraprocesados.

Los componentes beneficiosos del propio índice DI-GM (legumbres, cereales integrales, fibra, lácteos fermentados, frutos rojos, aguacate, brócoli y té verde) no requieren una tarjeta de crédito generosa ni un pedido internacional. Se trata de productos de mercado de barrio, no fórmulas patentadas.

Frente a esto, la mayoría de suplementos para la fertilidad que se comercializan carecen de respaldo sólido. Esto no significa que no puedan ayudar, pero falta más investigación para poder afirmar que son realmente efectivos y a qué dosis lo son en cada situación.

Por ejemplo, una revisión sobre antioxidantes de venta libre para la fertilidad masculina encontró que menos de la mitad de los productos analizados habían sido probados en algún ensayo clínico. La mayoría de ensayos disponibles eran de calidad deficiente.

En el caso de los probióticos, una revisión sistemática sobre su uso en parejas con infertilidad señala que la evidencia sigue siendo limitada y heterogénea en cepas, dosis y poblaciones estudiadas. Esto no significa que la suplementación no tenga sentido en contextos clínicos concretos, sino que no puede sustituir a la base de una alimentación variada.

Cuidar el ecosistema, no perseguir un ingrediente

La mejor estrategia de fertilidad no consiste en encontrar el “superalimento” correcto, sino en cultivar la diversidad del ecosistema intestinal con constancia. Algunos consejos pueden ser:

  1. Variar las fuentes de fibra.

  2. Incorporar legumbres varias veces por semana.

  3. Incluir alimentos fermentados.

  4. Moderar ultraprocesados.

  5. Mantener estas pautas en el tiempo, no solo en los meses previos a buscar un embarazo.

Es una estrategia menos vistosa que un bote de cápsulas con etiqueta dorada, pero es la que tiene detrás mecanismos biológicos plausibles y datos que se sostienen. En fertilidad, como en tantos otros ámbitos de la salud, lo aburrido (comer bien, variado y de forma sostenida) sigue ganando a lo milagroso.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El microbioma también afecta a la fertilidad: la conexión que nadie le ha explicado – https://theconversation.com/el-microbioma-tambien-afecta-a-la-fertilidad-la-conexion-que-nadie-le-ha-explicado-289112