Los bosques fragmentados por la actividad humana pueden albergar más especies de aves si están rodeados de vegetación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anderson Saldanha Bueno, Professor, Instituto Federal Farroupilha (IFFar)

“Las áreas naturales más grandes son las que más especies albergan”. Esta es una de las reglas más sólidas de la ecología que justifica por qué las áreas más extensas suelen recibir mayor prioridad en las estrategias de conservación. En paisajes fragmentados, esta lógica también derivó en que los fragmentos forestales más pequeños fueran vistos como ambientes de menor valor para la biodiversidad.

No obstante, como demuestra nuestro estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, cuando el entorno es favorable, los fragmentos de bosque pequeños pueden albergar muchas más especies de aves de lo que se esperaría considerando únicamente su tamaño.

Paisajes forestales fragmentados y la contribución del entorno

Los paisajes forestales modificados por actividades humanas están formados por fragmentos de bosque de diferentes tamaños, rodeados por otros tipos de ambientes, conocidos en su conjunto como matriz. Esta puede ser terrestre, como pastizales para ganado, cultivos y áreas urbanas, o acuática, como los embalses de centrales hidroeléctricas. El entorno de los fragmentos también puede además incluir vegetación arbórea: árboles dispersos o bosque de ribera, entre otros ejemplos.

Para comprender bien el papel de estos entornos, nuestro equipo reunió datos de casi 2 000 especies de aves registradas en más de mil remanentes forestales tropicales y subtropicales, distribuidos en 50 paisajes de 17 países de América, África y Asia. El estudio comparó fragmentos forestales rodeados por matrices terrestres modificadas por la ganadería, la agricultura y la urbanización con islas forestales formadas por embalses hidroeléctricos.

Las islas en embalses, porciones de tierra rodeadas de agua tras la creación de un lago artificial o presa, representan un escenario extremo de fragmentación debido a la hostilidad ecológica de la matriz.
Al compararlas con fragmentos forestales rodeados pudimos medir cuánto puede aumentar el cambio de la matriz, de agua a tierra, el número de especies de aves en bosques del mismo tamaño.

Con imágenes satelitales también calculamos la cantidad de vegetación arbórea que rodea los remanentes forestales, considerando distancias de entre 50 y 2 000 metros. Lo que nos permitió identificar hasta qué distancia del bosque el incremento de vegetación arbórea ejerce su mayor contribución sobre las especies de aves.




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El número de especies aumenta en entornos más favorables

Los fragmentos rodeados por matrices terrestres tuvieron más especies que las islas de embalses. Esta diferencia en el número de especies aumenta a medida que disminuye el área del fragmento. Por ejemplo, un fragmento forestal de una hectárea puede tener más del doble de especies que islas del mismo tamaño.

La cantidad de vegetación arbórea alrededor de los remanentes forestales también importa. Tanto en fragmentos como en islas, si aumenta la cantidad de árboles en el entorno –especialmente dentro de un radio de 300 metros– las extinciones locales disminuyen. El beneficio es aún mayor para las aves dependientes del bosque, que son las más sensibles a la deforestación.

Cómo las especies perciben el ambiente

Las aves que viven en fragmentos forestales no están necesariamente confinadas a su interior. Cuanto menos hostil sea la matriz y mayor sea la cantidad de vegetación arbórea en las cercanías, más especies podrán desplazarse entre fragmentos y alimentarse de recursos disponibles en la matriz, como insectos y néctar de flores.

Pero la capacidad de volar de las aves no garantiza un libre desplazamiento por la matriz y entre áreas forestales. Algunas especies adaptadas a vivir bajo la sombra del bosque tienden a evitar la exposición a ambientes abiertos. Además, muchas especies se desplazan por el interior del bosque sin necesidad de realizar grandes vuelos. Por ello, incluso caminos de tierra pueden limitar el movimiento de aves entre fragmentos vecinos.

El desplazamiento de las aves por el paisaje es importante porque los fragmentos de bosque donde las especies se extinguieron localmente pueden volver a albergarlas, procedentes de otros fragmentos. Para que este proceso de recolonización ocurra, son necesarias dos condiciones: las especies deben ser capaces de atravesar la matriz y debe haber fragmentos cercanos o vegetación arbórea a lo largo del trayecto, como árboles dispersos y bosques de ribera, que faciliten el desplazamiento entre fragmentos más distantes.

El entorno es más importante para los fragmentos pequeños

En fragmentos grandes, las especies encuentran alimento, refugio y espacio suficientes para sobrevivir. En cambio, en los pequeños, el espacio y los recursos pueden ser insuficientes para sostener varias poblaciones de aves. Sin embargo, cuando las aves logran utilizar recursos fuera del fragmento y alcanzar otras áreas de bosque, pasan a utilizar un área mayor que los límites del fragmento. Por eso, los fragmentos pequeños en un entorno favorable son capaces de albergar más especies.

Y la mayoría de los fragmentos de bosque son pequeños. Los paisajes fragmentados en regiones tropicales y subtropicales están compuestos, en su inmensa mayoría, por fragmentos muy pequeños. En el Bosque Atlántico de América del Sur, el 80 % de los fragmentos forestales tiene menos de 5 hectáreas. Esto significa que la biodiversidad necesita contar con un entorno favorable para garantizar su mantenimiento en los pequeños bosques que quedan.




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Implicaciones para la conservación

Pequeños aumentos de vegetación arbórea dentro de un radio de 300 metros de los fragmentos pueden reducir significativamente la pérdida de especies. Esto significa que acciones locales pueden generar beneficios reales para la biodiversidad: plantar árboles, restaurar bosques de ribera, recuperar áreas degradadas y ampliar sistemas agroforestales –como plantaciones de café y cacao– pueden hacer que los paisajes productivos sean más favorables para la vida silvestre.

En un mundo donde los hábitats naturales continúan reduciéndose, este es un mensaje de esperanza. La protección de bosques y otros hábitats naturales es, y seguirá siendo, la estrategia central para la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, lo que nuestro estudio demuestra es que la conservación no debe detenerse en los límites de los bosques. Al combinar la protección de los bosques con la mejora del entorno, estaremos aumentando el valor de conservación de los fragmentos forestales, especialmente de los más pequeños, que son los más comunes en paisajes modificados por actividades humanas.

El tamaño es crucial, pero no lo es todo: lo que está fuera del fragmento de bosque también determina la cantidad de especies que puede llegar a albergar.

The Conversation

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– ref. Los bosques fragmentados por la actividad humana pueden albergar más especies de aves si están rodeados de vegetación – https://theconversation.com/los-bosques-fragmentados-por-la-actividad-humana-pueden-albergar-mas-especies-de-aves-si-estan-rodeados-de-vegetacion-286626