Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Guerrero-Calderón, Investigador predoctoral en Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de León

Que “la mentira tiene patas cortas” es una lección bien aprendida por las empresas que incurren en greenwashing (lavado verde o ecopostureo). Por eso, buscando beneficiarse de las ventajas financieras que reporta ser ambientalmente responsables y, al mismo tiempo, protegerse de los daños que el greenwashing produce cuando es detectado, estas han encontrado refugio en sus consejos de administración.
¿Qué es el ‘greenwashing’?
Seguro que ha visto decenas de campañas publicitarias que muestran las iniciativas ambientales de algunas empresas: árboles plantados, máximo uso de energías renovables, emisiones reducidas al mínimo…
Sin embargo, muchas veces se exageran estas buenas prácticas o se seleccionan en exclusiva mientras otras no tan responsables permanecen ocultas (cherry picking). Así, existe una diferencia entre lo que las empresas dicen hacer por el medioambiente y lo que realmente hacen. Esto es el greenwashing.
¿Por qué es importante?
La sociedad demanda a las empresas cada vez más transparencia en lo que se refiere a su comportamiento ambiental. Sin embargo, no todos los agentes económicos reaccionan igual ante este comportamiento. Esta es una de las principales contribuciones de nuestro estudio: la distinción entre la respuesta de los acreedores (los bancos) y los inversores, que son los principales aportadores de fondos para las empresas.
Mientras que los acreedores tienen acceso a una información empresarial más amplia, los inversores se ven obligados a fiarse de lo que las compañías divulgan. Pese a estas diferencias, parece que tanto los acreedores como los inversores valoran en gran medida el buen rendimiento ambiental de las compañías y, en consecuencia, lo premian. Ante esto, muchas empresas se ven tentadas a exaltar sus acciones de forma exagerada.
La Unión Europea se ha percatado de la magnitud de este problema, y en los últimos años ha lanzado directivas, como la Directiva sobre Alegaciones Ecológicas y la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), que han revolucionado los requerimientos de divulgación empresarial. El objetivo de estas regulaciones es asegurar que tanto las entidades de crédito como los inversores puedan realizar evaluaciones precisas de las empresas a las que aportan fondos.
¿En qué se benefician las empresas?
En una época en que las acciones empresariales son miradas con lupa, ser ambientalmente responsable es un valor en alza. Las organizaciones que realizan buenas prácticas en este ámbito poseen un alto grado de legitimidad social, lo que las lleva a disfrutar de las amplias ventajas derivadas de una excelente reputación.
Esta buena imagen corporativa genera respuestas positivas, aunque diferentes, de los mencionados aportadores de fondos. Por un lado, los bancos (acreedores) están dispuestos a fijar precios más bajos, es decir, menores tipos de interés, en sus préstamos. Por otra parte, la confianza de los inversores aumenta, lo que resulta en mejores niveles de solvencia empresarial y, por tanto, en menor riesgo de quiebra para las empresas.
¿Qué pasa cuando se descubre el engaño?
Cuando el se detecta el ecopostureo la legitimidad se sustituye por la desconfianza. Ante el riesgo percibido, la decepción se extiende entre los agentes: los bancos fijan precios más elevados para sus préstamos y los inversores retiran sus apuestas, lo que hace tambalear la fortaleza financiera de estas empresas.
En estas circunstancias, la capacidad de financiación de las compañías se ve dramáticamente comprometida. Lo que parecía un seguro para la obtención de fondos es, en realidad, un arma de doble filo, y, si hay engaño medioambiental, el precipicio de la quiebra se encuentra peligrosamente cerca. ¿Compensa realmente incurrir en esta práctica?
¿Qué tienen que ver los consejos de administración en todo esto?
Como principal organismo decisor dentro de la empresa, el consejo de administración tiene una responsabilidad ineludible en las prácticas de greenwashing. Investigaciones previas han demostrado que una “orientación medioambiental” del consejo se relaciona con un mejor desempeño en materia de sostenibilidad.
Las características que determinan esta orientación son la independencia, la existencia de un comité de Responsabilidad Social Corporativa, la presencia de los consejeros en más de una empresa, la diversidad de género, la existencia de incentivos por objetivos de sostenibilidad y la experiencia del comité de auditoría. Resulta que, además, cada uno de estos atributos se relaciona individualmente con el acceso a préstamos más baratos y la mayor atracción de inversores.
¿Y si un consejo de administración sensible hacia las cuestiones medioambientales es la clave para combatir las amenazas del greenwashing?
¿Y si al final solo es un disfraz?
Nuestra investigación revela que las empresas se han percatado de las ventajas de poseer un consejo de administración orientado hacia el medio ambiente. Este mecanismo las permite protegerse de los daños financieros del greenwashing, conservando el acceso a préstamos baratos y manteniendo unos niveles de solvencia elevados.
Sin embargo, surge una pregunta fundamental: ¿significa esto que las empresas con un consejo “orientado hacia el medio ambiente” mejoran realmente su desempeño ambiental? La respuesta es no. Estas compañías han encontrado una forma para seguir explotando las ventajas financieras del greenwashing sin mejorar realmente su comportamiento ambiental. Así, acreedores e inversores –y la sociedad en general– se rinden ante la belleza de una máscara tras la que se esconde el rostro de la mentira.
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Juan Guerrero-Calderón recibe fondos de Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-124950OB-I00).
Consejería de Educación, Junta de Castilla y León y Fondo Social Europeo + (EDU/48/2026. BDNS: 820456)
Borja Amor Tapia recibe fondos de Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-124950OB-I00).
Cristina Gutiérrez López recibe fondos de Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-124950OB-I00)
Paula Castro Castro recibe fondos de Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2021-124950OB-I00).
– ref. El ecopostureo de las empresas y el papel de sus consejos de administración – https://theconversation.com/el-ecopostureo-de-las-empresas-y-el-papel-de-sus-consejos-de-administracion-283716
