La selección: ‘Toy Story’ y la tristeza de los juguetes sin usar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Un muñeco de Woody, protagonista de la saga _Toy Story_. WFI Photos/Shutterstock

A veces me dan envidia los padres y madres de la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012). La mayoría todavía ni siquiera lo son. Pero pienso que cuando lo sean, tendrán algunas ideas mucho más claras que las generaciones anteriores en cuanto al papel de la tecnología en la vida de sus hijos. No serán los conejillos de Indias a quienes determinadas innovaciones tecnológicas como el teléfono móvil inteligente y las redes sociales pillaron desprevenidos cuando sus hijos eran adolescente o preadolescentes.

Otras veces, paseando por un parque, veo a una bebé en su carrito con el móvil en las manos, mirando unos dibujos en lugar de los árboles, las nubes y la gente; o en el autobús, un niño de apenas dos años pide más y más vídeos de la tablet a sus padres… y dudo.

Mucho antes de ser yo madre, en el año 1995, se estrenó una película de animación como ninguna otra: Toy Story. Como su título indica, es una historia de juguetes. Juguetes que cobran vida y se enfrentan a desafíos existenciales, en otras palabras, a la muerte. La muerte para un juguete, claro: que ningún niño juegue con él. Con cada nueva entrega (van cuatro), el enemigo ha cambiado de forma. La amenaza de ser relegados al olvido llega en forma de un juguete más moderno, con luces y voces; un vecino malévolo que disfruta destruyéndolos o, sencillamente, el paso del tiempo: el terror de pasar a una caja en el desván cuando su dueño se va a la universidad.

La semana que viene se estrena su quinta entrega y ya sabemos dos cosas importantes sobre ella: que la canción original es de Taylor Swift y que esta vez el enemigo de los juguetes es… una pantalla. Más allá de la ironía (al final, Toy Story no deja de ser una película, es decir, algo a lo que también nos referimos cuando hablamos de niños y pantallas), tiene todo el sentido en el contexto de la historia que los juguetes estén aterrados con la llegada de una tablet. Ningún “enemigo” tiene el mismo poder de persuasión; cuando las pantallas interactivas entran en el cuarto infantil, el juego se transforma, a veces para siempre.

El cerebro humano se desarrolla en íntima interacción, a través de todos los sentidos, con el mundo que lo rodea. Por supuesto, con los demás humanos, con el resto de seres vivos y, muy especialmente, con los objetos. Su textura, su temperatura, su peso, su sonido, su sabor, su forma… toda esta información ayuda a crear conexiones neuronales, a crecer y aprender. Por eso en los primeros meses de vida podemos considerar “juguete” casi cualquier objeto de tamaño mediano y sin aristas o pinchos. Algo que manipular con seguridad, y con lo que explorar y desarrollar la mente. La pedagoga Elinor Goldschmied hablaba, con propiedad, de “cesta de los tesoros”, y es muy fácil de preparar en cualquier hogar.

¿Qué pasa cuando nos saltamos esta etapa de exploración del medio físico y el niño interactúa más y más tiempo con una tablet? Incluso aunque los contenidos sean educativos, el aprendizaje es totalmente diferente. Además, como argumenta María Lidia Platas Ferreiro, de la Universidade de Santiago de Compostela, incluso a esas tiernas edades las pantallas acaban creando dependencia: cuanto más recurrimos a ellas para evitar que el niño “se aburra” (una noción discutible en una etapa de la vida en la que casi todo es nuevo e “interesante”), más aburridos le resultarán los objetos físicos. Esto no quiere decir que haya que inundar al niño de juguetes, todo lo contrario. Es mejor que haya pocos y bien elegidos.

Y es que entretener a los niños es un ejercicio minimalista más que acumulativo: unos minutos de atención completa, una tarea doméstica compartida, nutren más que grandes planes y actividades excesivamente estructuradas. Esto no quiere decir que no sea un plan excelente ir a ver Toy Story 5. Y ojalá su mensaje “cale” entre niños y adultos. Quizá, que una pantalla interactiva sea el malo de la película tenga un impacto positivo mucho más allá del cine.

The Conversation

ref. La selección: ‘Toy Story’ y la tristeza de los juguetes sin usar – https://theconversation.com/la-seleccion-toy-story-y-la-tristeza-de-los-juguetes-sin-usar-285168