Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Pastor-Merino, Investigadora Predoctoral en Economía Digital, Universitat Politècnica de València

La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma en que funcionan muchas empresas. Hoy se usa para automatizar tareas, mejorar decisiones o crear nuevos productos. Según datos del INE, en 2025 un 21 % de las empresas españolas de más de 10 empleados usaban IA. Para los de menos de 10 empleados, la cifra no llegaba al 14 %.
Pero hay una pregunta clave: ¿usar la inteligencia artificial realmente mejora la productividad de las empresas? Hemos analizado 62 525 empresas españolas para intentar responder a esa pregunta.
Responder a esta cuestión no es sencillo. Durante años ha faltado información fiable sobre qué empresas usan IA y cómo lo hacen. Por lo reciente que es, su uso no siempre aparece reflejado de forma fiable en las estadísticas oficiales ni en las bases de datos empresariales.
El método
El primer paso fue extraer de sus páginas webs los datos de las empresas. Para ello utilizamos técnicas de web scraping: simulando la navegación humana, pero a gran velocidad, los bots descargan la información en bruto y la indexan y estructuran. En nuestro caso, las empresas suelen describir en sus webs los servicios que ofrecen, las tecnologías que utilizan o los proyectos en los que trabajan y ese contenido proporciona pistas valiosas sobre su actividad.
Después utilizamos modelos de lenguaje para analizar el texto extraído de esas páginas. Este método nos permite detectar señales de uso de inteligencia artificial. Así identificamos qué empresas la utilizan, en qué áreas y con qué intensidad.
Luego combinamos esa información con indicadores económicos de las compañías analizadas (beneficios, productividad, ventas, número de empleados…). De este modo pudimos analizar si el uso de IA se relaciona con mejores resultados.
Ventas, valor añadido y crecimiento
Los datos obtenidos asocian la IA con una mayor productividad. De media, las empresas analizadas que la usan tienen entre un 53 y un 55 % más de ventas que las que no la utilizan. Esto se debe a que pueden ofrecer productos y servicios más atractivos y mejorar su forma de vender (por ejemplo, con mejor marketing o precios más ajustados). También aportan más valor añadido (características, servicios o beneficios extra a sus productos o servicios), con diferencias cercanas al 48 %.
Por tanto, no solo venden más, sino que también son más eficientes, ya que la IA les permite optimizar procesos, automatizar tareas y aprovechar mejor sus recursos.
El efecto es mayor cuando se utiliza la IA de forma más intensiva. Por ejemplo, cuando se aplica en varios procesos o se combina con innovación en productos. En estos casos, las empresas pueden alcanzar entre un 74 y un 76 % más de ventas. El valor añadido puede ser hasta un 67 % mayor.
Esto sugiere algo importante: no basta con adoptar la tecnología. El mayor impacto aparece cuando se integra de forma profunda en la empresa.
La IA también parece impulsar el crecimiento. Entre 2022 y 2023, las empresas usuarias de IA registraron entre un 9 y un 13 % más de aumento anual en ventas que las demás. Esto induce a pensar que la tecnología no solo mejora el rendimiento en un momento concreto: también puede acelerar el crecimiento con el tiempo.
No todas las empresas se benefician igual
Sin embargo, los beneficios no se reparten igual. Las empresas más grandes y con mayores capacidades digitales son las que obtienen más ventajas.
La razón es que estas compañías suelen tener más recursos para invertir en tecnología, formación o cambios organizativos. Todo ello facilita aprovechar el potencial de la inteligencia artificial.
Esto puede generar un efecto de concentración. Las empresas más avanzadas tecnológicamente amplían su ventaja, mientras que las pequeñas y medianas, con mayores dificultades para adoptar o integrar las nuevas tecnologías, se van quedando rezagadas.
En otras palabras, la IA puede actuar como un multiplicador de capacidades: las empresas con más recursos pueden sacarle más partido, pero aquellas que cuentan con menos pueden quedarse atrás.
La IA, un reto económico
Nuestros resultados muestran cómo empieza a ser visible el impacto económico de la inteligencia artificial. Sin embargo, también aparece un riesgo: si estas tecnologías se concentran en las empresas más grandes o innovadoras, la brecha entre compañías podría ampliarse.
Por eso es clave reforzar las capacidades digitales, la formación tecnológica y el acceso a herramientas de IA de las empresas con menos recursos y capacidad.
Si más empresas pueden adoptarla, la IA puede convertirse en un motor de crecimiento económico y productividad para toda la economía. Si no, podría ser una nueva fuente de desigualdad.
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Ana Pastor-Merino recibe fondos de FPU24/01116.
Josep Domenech i de Soria recibe fondos de CIAICO/2023/272, MCIN/AEI/10.13039/501100011033, PID2023-152106OB-I00.
Maria R. Vicente recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades PID2023-152106OB-I00.
Xavier Martínez Barbero recibe fondos de Generalitat Valenciana CIAICO/2023/272.
– ref. ¿La inteligencia artificial impulsa la productividad de las empresas? – https://theconversation.com/la-inteligencia-artificial-impulsa-la-productividad-de-las-empresas-273926
