Israel ya ha votado: ¿y ahora qué? Así se formará el nuevo Gobierno

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ran Porat, Affiliate Researcher, The Australian Centre for Jewish Civilisation, Monash University

Las encuestas a pie de urna de las elecciones de 2026 en Israel ya sugerían que la coalición de Benjamin Netanyahu sería significativamente más reducida que el bloque de partidos que se oponen a él en la próxima Knéset (Parlamento). También los partidos árabes parece que aumentarán drásticamente su representación.

Sin embargo, dado que es poco probable que ninguno de los dos bloques consiga los 61 escaños necesarios para obtener la mayoría –todo esto, con el 70 % de los votos escrutados–, queda por delante un camino largo y complicado antes de que podamos afirmar con certeza quién será el próximo primer ministro de Israel.

Las encuestas siempre deben tomarse con cautela. En Israel esto es especialmente importante por varias razones. En primer lugar, hay demasiados factores impredecibles en juego en el sistema electoral israelí –un sistema de representación proporcional a nivel nacional con un umbral elevado (cuatro escaños) para entrar en la Knéset–.

Las encuestas en determinados sectores, como el ultraortodoxo (el 13 % del electorado) y los ciudadanos árabes de Israel (el 18 %), resultan muy difíciles debido a problemas operativos y de confianza.

Este año, las empresas de sondeos no han podido recabar las opiniones de un número excepcionalmente elevado de 618 000 votantes “primerizos” y de una cifra sin precedentes de 650 000 reservistas y diplomáticos que votan en “sobres dobles”, cuyos votos solo se cuentan después de la jornada electoral.

Por último, 810 000 de los 7,3 millones de votantes con derecho a voto viven en el extranjero, aunque decenas de miles de ellos volaron expresamente a Israel para introducir su papeleta en la urna este año.

Dado que es probable que ningún bloque consiga la mayoría, ¿cómo se formará el próximo Gobierno de Israel? ¿Cuáles son los pasos a seguir y qué acuerdos políticos serán necesarios para formar una coalición?

Paso 1: los respaldos

Normalmente, la presidencia de Israel es un cargo en gran medida simbólico. Pero, tras las elecciones, el presidente tiene la tarea de otorgar a un líder de partido la autoridad para negociar la formación del próximo Gobierno.

Una vez que se entregan los resultados oficiales de las elecciones al presidente, comienza el “desfile de recomendaciones”. El presidente Isaac Herzog invitará a representantes de todos los partidos que hayan superado el umbral mínimo (el 3,25 % de los votos válidos) a su residencia en Jerusalén para pedirles que recomienden a un candidato para el cargo de primer ministro.

Este podría ser el actual primer ministro del Likud, Benjamín Netanyahu, o su rival Gadi Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y líder del partido Yashar (cuyo nombre se traduce como ‘recto’ u ‘honesto’).

También podría ser cualquier otra persona, o incluso nadie. Netanyahu seguirá al frente del Gobierno interino, con algunas limitaciones, hasta que se forme un nuevo ejecutivo. Esto podría llevar meses.

Cuando concluyan las consultas, el presidente convocará a la persona que, a su juicio, tenga más posibilidades de formar gobierno, basándose en el número total de escaños en la Knéset que ostentan los partidos que han recomendado a dicho candidato. En este momento, parece que Eisenkot sería el primero en intentarlo.

Otras consideraciones que el presidente puede tener en cuenta son qué candidato ha recibido más recomendaciones y quién lidera el partido más votado (en el momento de escribir estas líneas, se prevé que el Likud de Netanyahu sea el que haya conseguido más escaños).

Sin embargo, ha habido casos en los que el líder de un partido relativamente pequeño recibió el mandato del presidente y logró formar gobierno. En 2021, fue Naftali Bennett quien, a pesar de obtener solo siete escaños, se convirtió en primer ministro, aunque el Likud de Netanyahu fuera el partido más votado con 30 escaños.

El candidato elegido por el presidente dispone de 28 días, y de 14 días adicionales si así lo solicita, para formar gobierno. Si no lo consigue, el presidente repite el proceso, pidiendo a los partidos que vuelvan a recomendar un candidato (el mismo o uno diferente). Si no se forma gobierno tras dos rondas de este tipo y tras una tercera ronda de 21 días de duración dirigida por la Knéset, el país volvería a las urnas.

Paso 2: negociaciones políticas

Para formar el gobierno, el candidato elegido inicia unas deliberaciones maratonianas con los representantes de los partidos, con el objetivo de alcanzar un consenso sobre la plataforma de gobierno. El número mágico necesario es que 61 miembros de la Knéset se unan a la coalición (un gobierno mayoritario). También puede estar formada por un número menor de diputados, pero con apoyo adicional procedente de fuera de la coalición (un gobierno minoritario).

En esta fase, cada partido intenta maximizar su capacidad de “presión” para asegurarse el mayor poder posible. Por ejemplo, esto podría traducirse en el número y la importancia de los ministerios, el control sobre los presupuestos y la financiación para sus electores e instituciones afiliadas.

En lo más alto de la lista estará esta vez el proyecto de ley que aborda la exención del servicio militar de decenas de miles de haredi, hombres ultraortodoxos.

El bloque de Eisenkot acordó por unanimidad garantizar el alistamiento de esos hombres en las FDI. Los partidos haredíes o ultraortodoxos (Shas, Judaísmo Unido de la Torá) exigirán que se consagre dicha exención.

El Partido Sionista Religioso, de derecha y alineado con Netanyahu, apoya el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, pero mediante la negociación con los partidos haredíes, en lugar de imponérselo por la fuerza.

Tradicionalmente, los partidos árabes se han mantenido al margen del Gobierno y han utilizado las negociaciones de coalición para obtener partidas presupuestarias –por ejemplo, para infraestructuras en pueblos árabes o para ayuntamientos con deudas debidas a la delincuencia, la corrupción y la ineficiencia–.

Pero actualmente, el partido Ra’am, liderado por Mansour Abbas, quiere unirse a una coalición sin Netanyahu, tal y como hizo en 2021. Por eso, el número dos de su lista es un sionista, el ex alto mando policial Yoav Segalovitch.

Sin embargo, el partido se enfrenta a la oposición desde dentro del bloque de Eisenkot, ya que las formaciones sionistas han declarado que no se unirían a una coalición con partidos árabes.

¿Se negociará con Palestina?

La política israelí respecto a Palestina es un tema espinoso para el bloque de Eisenkot. Mientras que los socios de derecha del partido de Netanyahu fomentan y facilitan la actividad de los asentamientos y aspiran a anexionar Cisjordania, el abanico de opiniones sobre esta cuestión es más amplio en el otro bando.

Por ejemplo, los demócratas (el Partido Laborista y la formación izquierdista Meretz), liderados por Yair Golan, apoyan las negociaciones con los palestinos sobre un Estado palestino. Por contra, los líderes de Yisrael Beytenu (‘Israel es nuestro hogar’) y Beyahad (‘Juntos’) rechazan la soberanía palestina por considerarla inaceptable tras lo que ocurrió el 7 de octubre.

Por encima de todo, las elecciones israelíes de 2026 no giran en torno a Netanyahu, sino al rumbo que tomará el Estado judío en los próximos años. Es posible que pasen unas semanas más antes de que se conozca la respuesta.

The Conversation

Ran Porat es investigador asociado del Consejo de Asuntos Australianos, Israelíes y Judíos (AIJAC) e investigador del Instituto Internacional para la Lucha contra el Terrorismo de la Universidad Reichman, en Herzliya (Israel).

– ref. Israel ya ha votado: ¿y ahora qué? Así se formará el nuevo Gobierno – https://theconversation.com/israel-ya-ha-votado-y-ahora-que-asi-se-formara-el-nuevo-gobierno-295409