Hasta dónde llega la huella de los neumáticos del coche

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Escobar Arnanz, Investigador postdoctoral en la Unidad de COP y contaminantes emergentes en medio ambiente, Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)

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Hay objetos cotidianos a los que rara vez les dedicamos el tiempo que merecen los siglos de desarrollo e innovación que acumulan, y la rueda es uno de ellos.

Su historia se remonta varios milenios, aunque fue a mediados del siglo XIX cuando la invención del caucho y del neumático cambiaron definitivamente las reglas del juego. Entonces comenzó la producción a gran escala de los neumáticos, y con ella, la revolución del automóvil moderno. Transformó el modo en que nos movemos, impulsó la economía y el progreso en positivo se pintó desde entonces con una metáfora: “ir sobre ruedas”.

La abundancia, sin embargo, ha traído consigo importantes retos medioambientales. El efecto del caucho de millones de ruedas en la contaminación de ríos es algo que estamos empezando a poder cuantificar: la muerte de salmones reveló el impacto de un compuesto tóxico procedente de los neumáticos, como veremos con detalle más adelante.

La magnitud del problema ha hecho que Europa, por ejemplo, restrinja el uso de caucho reciclado en los campos de fútbol y otras instalaciones deportivas.

Más allá del tubo de escape

Cada vez que aceleramos, frenamos o tomamos una curva, los neumáticos se desgastan por fricción con el asfalto. Esta degradación del caucho provoca una alta huella contaminante con la liberación al pavimento de microplásticos y aditivos químicos añadidos durante la fabricación del neumático para alargar su vida útil.

Hay estudios que estiman que cada año un vehículo promedio puede emitir más de un kilo de partículas de caucho que acaban en los ecosistemas. Con la lluvia y la escorrentía, estos aditivos viajan desde las cunetas de las carreteras hasta los ríos, donde acaban convertidos en una amenaza invisible para la biodiversidad.

El hallazgo científico que lo cambió todo

Si los neumáticos llevan entre nosotros casi dos siglos, ¿por qué ahora se ha convertido en un importante problema medioambiental?

La respuesta la encontramos a miles de kilómetros de nuestras carreteras. Concretamente en ríos urbanos de la ciudad de Seattle donde durante años se observó cómo poblaciones de salmones Coho, que remontaban el río aguas arriba para desovar, morían de forma masiva en cuestión de horas.

Tras años de investigaciones, en el año 2021 se publicó un estudio en la revista Science que pudo asociar este fenómeno a la presencia de un compuesto: la 6PPD-quinona.

Este compuesto químico se forma cuando el antioxidante 6PPD, añadido como aditivo a los neumáticos para evitar que se degraden, se libera al medio y reacciona con el ozono del aire para formar la 6PPD-quinona, que resulta ser altamente tóxica para ciertas especies acuáticas en concentraciones muy bajas.

El descubrimiento hizo saltar las alarmas a nivel mundial e impulsó las investigaciones en torno a la 6PPD-quinona y otros compuestos relacionados con aditivos de los neumáticos. Además, nos hizo ser conscientes de que los neumáticos tienen una huella medioambiental elevada a la que durante años no se ha prestado la suficiente atención.

Situación en nuestro entorno

Para comprender las dimensiones de este problema, es importante monitorizar y conocer la distribución de estos contaminantes en el medio ambiente. De ese modo se podrán adoptar medidas que mitiguen su impacto.

En España, hemos identificado recientemente en cuenca hidrográfica del río Tajo la presencia de más de 40 aditivos relacionados con los neumáticos, incluyendo la 6PPD-quinona.

Los niveles más elevados de estos compuestos están cerca de los núcleos urbanos y con mayor tráfico. Esto demuestra que los procesos de escorrentía desde las carreteras son una fuente importante de contaminantes que acaban en los ríos.

Además de su dispersión y posible toxicidad, otro hecho que agrava su impacto medioambiental es que muchos de esos aditivos son extremadamente resistentes a la degradación en las estaciones de depuración de aguas residuales. Los sistemas vigentes no son completamente efectivos para tratar contaminantes emergentes.

Regulación y futuro sostenible

Uno de los grandes dilemas actuales de la industria automotriz es que no existe todavía un sustituto comercial directo para compuestos como el 6PPD, que permitan mantener los neumáticos igual de seguros frente a la formación de grietas físicas sin generar subproductos tóxicos.

La solución a esto no pasa por volver a la era preautomóvil, sino por entender que el progreso tecnológico debe ir de la mano de una responsabilidad ambiental. La gestión y regulación junto con la monitorización continua y el desarrollo de nuevos materiales son piezas fundamentales de este puzle.

La buena noticia es que estudios científicos como los anteriormente mencionados consiguen permear en las instituciones. Por primera vez, la normativa Euro 7 ha dado un paso histórico al regular no solo las emisiones de tipo gaseoso, sino también las emisiones de partículas que provienen del desgaste de frenos y neumáticos.

Fin del caucho reciclado en los campos de fútbol

El caucho reciclado para césped artificial es el material de relleno estrella en campos de fútbol y zonas deportivas. Proviene principalmente del reciclaje de neumáticos fuera de uso (caucho SBR) y cumple un papel crucial en el rendimiento y la estabilidad del terreno. Pues bien, la Comisión Europea ha prohibido la comercialización de este granulado de caucho sintético como relleno a partir de 2031.

La huella de los neumáticos deja un rastro que cada vez podemos descifrar de un modo más preciso. Al final, el objetivo de estas medidas y normativas es claro: disfrutar de los beneficios de la movilidad sin que el precio a pagar sea la salud de nuestros ríos, la integridad de nuestros ecosistemas, e incluso evitar la toxicidad en áreas de uso popular, como los campos de fútbol.

The Conversation

Los trabajos realizados forman parte del proyecto PID2019-105990RB-I00 que fue financiado por el MICIU/AEI/10.13039/501100011033.

Los trabajos realizados forman parte del proyecto PID2019-105990RB-I00 que fue financiado por el MICIU/AEI/10.10039/501100011033.

– ref. Hasta dónde llega la huella de los neumáticos del coche – https://theconversation.com/hasta-donde-llega-la-huella-de-los-neumaticos-del-coche-293852