La conversación docente: Lea, repita y vuelva a leer

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Eva Catalán, Editora de Educación, The Conversation

Drazen Zigic/Shutterstock

El título de hoy de nuestra newsletter describe lo que hacemos de manera instintiva cuando queremos aprendernos algo de memoria. Pensamos que releer, repetirlo en voz alta o escribirlo varias veces son estrategias que contribuyen a su memorización. Y es lo mismo que hacen muchísimos estudiantes cuando se enfrentan a un examen. ¿Es eficaz?

A juzgar por las investigaciones más recientes, nuestra memoria no funciona así. Como advierten Eugenia Marín, Nataliya Dianova y Yeray Mera de la Universidad del País Vasco, “el esfuerzo cognitivo y las dificultades nos ayudan a retener información a largo plazo mejor que la lectura repetida”.

Estas expertas en ciencia cognitiva de la memoria explican un concepto interesante: las dificultades “deseables”. Aunque pueda parecer un oxímoron digno de Quevedo, son dificultades que facilitan el aprendizaje. ¿Por qué? Ayudan a nuestra mente a retener y recuperar la información necesaria. ¿Cómo? Precisamente gracias al esfuerzo cognitivo que hacemos para superarlas.

Vamos, que ponérnoslo un poquito difícil, con algunas estrategias que estas investigadoras explican en su artículo, es una manera de aprovechar mejor el tiempo de estudio. Aún más contraintuitivo: equivocarnos también nos ayuda a retener información más que tener la respuesta correcta. Sabiendo esto, los docentes pueden contribuir a que sus alumnos estudien mejor, tanto ejemplificando estos procesos en el aula como a la hora de diseñar y corregir los exámenes.

Y es que entender cómo funciona el cerebro humano nos ayuda a aprender y a enseñar mejor. Así lo planteaban Katya Martin Requejo y Eneko Antón Ustaritz, de la Universidad de Mondragón, en su artículo sobre neuroeducación: desde los procesos del desarrollo detrás de ciertas conductas infantiles al desequilibrio madurativo del adolescente, con las emociones disparadas y especialmente pendiente del grupo, “el conocimiento sobre el cerebro dota al docente de un mapa para navegar la diversidad del aula”. De esta manera, además, entendemos que la diversidad es la norma y no la excepción: que en cada etapa y en cada mente humana hay combinaciones de factores externos e internos que nos hacen quienes somos y condicionan nuestra manera de aprender.

Otros artículos que hemos publicado en los últimos quince días han analizado el papel de la inteligencia artificial en el aprendizaje de idiomas, y la importancia de la enseñanza de idiomas para fines específicos en la inserción laboral; explicado qué sí y qué no se puede comparar entre países y sistemas educativos con los resultados de PISA; defendido la importancia de una mirada filosófica en los estudios de ingeniería; demostrado lo poco que se sabe de menstruación y la necesidad de una educación menstrual para chicos y chicas; y destacado el valor de los conocimientos sobre retórica clásica para desarrollar el pensamiento crítico.

Para discutir en el aula: Asimov y sus leyes de la robótica, sudar como ¿pollos?, hojas de otoño, mesas electorales, marketing detrás de bebidas “funcionales” y mediciones de empleo.

Feliz lectura, feliz semana, ¡y no se olvide de responder a nuestra encuesta!

The Conversation

– ref. La conversación docente: Lea, repita y vuelva a leer – https://theconversation.com/la-conversacion-docente-lea-repita-y-vuelva-a-leer-294886