El vínculo emocional como base de la innovación en las empresas familiares

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María de las Mercedes Gracia Laborda, Contratada FPU-UMU, Universidad de Murcia

A Lot Of People/Shutterstock

Si miramos el mapa de la economía europea, el paisaje no está dominado por rascacielos de cristal y grandes corporaciones multinacionales. La realidad es mucho más cercana: el 99 % del tejido empresarial en Europa corresponde a pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas empresas familiares.

No todo es tradición

Sobre la empresa familiar pesa el estereotipo de ser una entidad tradicional, apegada a las costumbres y resistente al cambio. Existe la creencia de que, en estas empresas, el peso del apellido y el respeto hacia cómo “se hacían antes las cosas” son un lastre que impide navegar hacia la innovación.

Pero ¿y si esta supuesta rigidez fuera en realidad una forma distinta de tomar impulso? Una investigación reciente a 417 pymes europeas nos ha permitido mirar bajo el capó, y los resultados muestran que las empresas familiares no solo innovan sino que, cuando lo hacen, su impacto suele ser profundo.

Innovar para transformar el negocio

¿Qué hace que una empresa decida cambiar? A menudo se piensa que la innovación surge de un chispazo de genialidad o de comprar la última maquinaria del mercado. Sin embargo, nuestro trabajo apunta a un factor mucho más profundo y previo: la preparación estratégica, que podríamos definir como un estado de alerta y disposición para innovar.

La mezcla de mentalidad abierta, análisis del entorno y voluntad de mejora permite a una empresa estar lista para la siguiente etapa del viaje. Ese es el combustible para el cambio que, aunque por sí solo no mueva el coche (pues se necesita un motor, la visión estratégica), lo transforma en movimiento.

La innovación no trata solo de inventar un nuevo producto o diseñar un nuevo proceso, sino de transformar la lógica con la que funciona la empresa: cómo crea valor, cómo llega a sus clientes y, en última instancia, cómo genera ingresos.

Tras analizar 417 pymes europeas, descubrimos que el ritmo de la innovación en la empresa familiar no depende tanto de quiénes son sus dueños sino de cómo se autopercibe.

Innovación, ¿por inercia?

Las empresas familiares que se gestionan sin una autopercepción familiar se centran más en el reporte de resultados a corto plazo y la innovación sigue un patrón de goteo constante. Estas organizaciones suelen trabajar su preparación estratégica para innovar de forma procedimental.

Innovan con frecuencia, pero tienden a realizar cambios incrementales de baja intensidad. Se trata de una innovación de mantenimiento. Al ser cambios poco profundos, el mercado apenas los nota y su impacto en el rendimiento financiero se diluye. Es un movimiento constante, pero que no siempre logra transformar la cuenta de resultados.

En cambio, en las empresas familiares con un fuerte vínculo emocional con el proyecto, hay más agilidad en la toma de decisiones y una visión de legado a largo plazo.

Para ponerle cifras a esta agilidad, nuestro estudio, basado en la observación de 417 pymes europeas, revela una diferencia notable en la capacidad de ejecución. Mientras que las empresas con baja identidad familiar muestran una eficiencia promedio del 25 % en la conversión de sus esfuerzos innovadores en resultados financieros, en las empresas familiares con un fuerte vínculo emocional esa eficiencia es cercana al 40 %.

Este plus se explica por el efecto legado: el vínculo emocional reduce el miedo al riesgo cuando la supervivencia está en juego. En momentos críticos, la familia no ve el cambio como una amenaza a su patrimonio sino como la única vía para proteger el futuro de las próximas generaciones.

Esta diferencia estadística confirma que, para la empresa familiar, la agilidad no es una elección, sino una capacidad intrínseca que surge cuando el apellido y el negocio se convierten en una misma realidad.

Más allá de la familia: lecciones para el futuro

El principal hallazgo es que el éxito de la innovación no depende de la frecuencia con la que se anuncian cambios, sino de su profundidad estratégica. Por tanto:

  1. La preparación no es opcional: independientemente de si la empresa es familiar o no, la preparación estratégica para innovar es un requisito indispensable. Sin él, cualquier intento de cambio será errático y costoso.

  2. El modelo de negocio es el verdadero tablero de juego: no basta con innovar en productos. El impacto real de la innovación transforma la lógica del negocio.

  3. Hay que reivindicar la gestión emocional: la agilidad y la visión a largo plazo, rasgos propios de la empresa familiar, son virtudes competitivas que las compañías no familiares deberían intentar replicar para ganar eficiencia.




Leer más:
Estrategias empresariales frente al cambio: ¿adaptarse o anticiparse? Mejor crearlo


Para concluir

La innovación no debe ser entendida como una carrera de velocidad, donde gana quien más cambios acumula. Es más bien un ejercicio de precisión. Nuestro estudio muestra que, cuando una organización logra alinear su mente (preparación) con su estructura (modelo de negocio), compite con más eficacia.

Quizás sea hora de dejar de pedir a las pymes que innoven más y empezar a ayudarlas a que innoven de verdad.

The Conversation

María de las Mercedes Gracia Laborda recibe fondos de contrato FPU-Universidad de Murcia.

Carolina López Nicolás ha recibido fondos de la Comisión Europea para esta investigación dentro del programa H2020 (grant agreement 645791).

Ángel Meroño Cerdán no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El vínculo emocional como base de la innovación en las empresas familiares – https://theconversation.com/el-vinculo-emocional-como-base-de-la-innovacion-en-las-empresas-familiares-279360