Los mercados financieros europeos castigan a las empresas contaminantes, aunque a unas más que a otras

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gema del C. Fleitas Castillo, Personal investigador en formación en economía financiera y contabilidad, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Quarta/Shutterstock

Cada año, grandes empresas europeas reciben sanciones por incumplir la normativa ambiental: vertidos, emisiones ilegales o fallos en la gestión de residuos acaban en multas.

Estas sanciones buscan castigar y disuadir, de ahí que la Unión Europea haya endurecido su regulación ambiental: el Pacto Verde Europeo, los objetivos de neutralidad climática para 2050 y mayores exigencias de información han cambiado las reglas del juego.

El coste reputacional del incumplimiento es hoy más alto para las empresas. Ya no basta con declarar compromisos sostenibles. Los mercados financieros observan, comparan y reaccionan. Pero surge una pregunta clave: ¿realmente se está castigando a aquellas que incumplen? Y aun más importante, ¿todas reciben el mismo castigo?

Cuando contaminar sale caro

La protección al inversor, la libertad de prensa y la presión social hacen que en Europa la reputación empresarial pese mucho. De ahí que las sanciones ambientales no sean solo un problema de imagen: también tienen efectos económicos.

Cuando una empresa recibe una sanción paga una cantidad como multa. Pero, además, envía una señal negativa al mercado. Esa señal refleja mayor riesgo (por fallos en el control interno o decisiones de corto plazo) y tiene una consecuencia clara: sube el coste de su deuda y la empresa paga intereses más altos para financiarse.

El papel invisible de las conexiones políticas

En muchas grandes empresas europeas hay consejeros que antes ocuparon cargos políticos. Estas conexiones, las puertas giratorias, facilitan acceso a información, redes e interlocución institucional. Desde el punto de vista financiero, estas empresas suelen obtener mejores condiciones de financiación. Los prestamistas pueden percibir cierto respaldo implícito o menor riesgo.

La cuestión es ¿qué ocurre cuando una empresa con conexiones políticas recibe una multa ambiental? Los estudios muestran que, en general, las sanciones aumentan el coste de la deuda.

Pero ese aumento es menor cuando existen consejeros con vínculos políticos. El mercado penaliza, pero penaliza menos a las empresas políticamente conectadas.

¿Se debilita el efecto disuasorio?

Las multas buscan disuadir comportamientos dañinos. Si a la sanción se suma un encarecimiento de la financiación, el coste total del incumplimiento aumenta. Eso refuerza el objetivo a cumplir.

Si algunas empresas amortiguan parte de ese impacto gracias a sus conexiones, el incentivo ya no es el mismo. Esto no implica necesariamente corrupción ni trato de favor. A veces se trata de percepciones de menor riesgo por parte de los prestamistas. El resultado, sin embargo, es claro: la penalización financiera es menos severa.

Y esto plantea una pregunta para los reguladores europeos: ¿está enviando el mercado señales distintas según la cercanía al poder político?

Transparencia y credibilidad institucional

Europa cuenta con un entorno institucional sólido, protección legal, sistemas judiciales independientes y medios que amplifican las controversias ambientales. Por eso, que las conexiones políticas moderen el impacto financiero de las multas es especialmente relevante.

Si Europa quiere liderar la transición ecológica, la credibilidad es clave. De ahí la necesidad de que las reglas se apliquen en igualdad de condiciones para todos. También es importante que el mercado no perciba redes de seguridad implícitas. Reforzar la transparencia sobre los vínculos políticos en los consejos y mejorar la supervisión puede ayudar a preservar esa credibilidad.

El mensaje para empresas e inversores

Para las empresas, el mensaje es claro: el desempeño ambiental tiene consecuencias financieras reales. Una multa puede encarecer la financiación y afectar al largo plazo.

Para inversores y prestamistas, el reto es valorar correctamente el riesgo ambiental. Si las conexiones políticas hacen que algunas empresas parezcan menos arriesgadas pese a haber sido sancionadas, el mercado puede terminar castigando menos ciertos incumplimientos ambientales.

La cuestión es más delicada para los responsables públicos. Si la política climática quiere ser eficaz, las sanciones deben generar señales claras y homogéneas. No puede haber consecuencias distintas ante incumplimientos similares.

The Conversation

Gema del Carmen Fleitas Castillo recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Devora Esther Peña Martel recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación.

Domingo Javier Santana Martín recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación.

ref. Los mercados financieros europeos castigan a las empresas contaminantes, aunque a unas más que a otras – https://theconversation.com/los-mercados-financieros-europeos-castigan-a-las-empresas-contaminantes-aunque-a-unas-mas-que-a-otras-277142