El telescopio Nancy Grace Roman despegará este domingo con una nueva mirada panorámica al universo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Ángel Aloy, Catedrático de Astrofísica, Universitat de València

Simulación del Nancy Grace Roman en el espacio. NASA., CC BY

La NASA se prepara para lanzar esta semana uno de sus proyectos científicos más ambiciosos de las últimas décadas: el telescopio espacial Nancy Grace Roman. El despegue está previsto para el domingo 30 de agosto de 2026 a las 7:26 de la mañana, hora de Florida –las 13:26 en la España peninsular–, desde el complejo 39A del Centro Espacial Kennedy. Un cohete Falcon Heavy de SpaceX será el encargado de enviarlo al espacio.

El telescopio lleva el nombre de la primera jefa de Astronomía en la NASA, una de las principales impulsoras de la astronomía espacial estadounidense. Conocida frecuentemente como “la madre del Hubble”, Roman (1925-2018) desempeñó un papel fundamental en la planificación de los primeros grandes observatorios espaciales. La misión que ahora la homenajea aspira a continuar ese legado, aunque con una estrategia observacional diferente: en lugar de concentrarse en regiones muy pequeñas del cielo, observará áreas enormes con gran resolución y sensibilidad.

Nancy Grace Roman, la primera jefa de Astronomía de la NASA, a los 88 años, en 2015.
Wikimedia Commons., CC BY

Un objetivo ambicioso

El espejo principal de Roman tiene 2,4 metros de diámetro, aproximadamente el mismo tamaño que el del Hubble. Sin embargo, su principal instrumento, el Wide Field Instrument o WFI, es una cámara de unos 300 megapíxeles cuyo campo de visión es alrededor de cien veces mayor que el de las cámaras infrarrojas del Hubble.

Cada exposición podrá abarcar una región del cielo mayor que el tamaño aparente de la Luna llena, con una resolución comparable a la del veterano telescopio espacial. Gracias a esta combinación, Roman podrá cartografiar el universo hasta mil veces más deprisa que Hubble.

Tras separarse del cohete, el observatorio viajará hacia el punto de Lagrange L2 del sistema Sol-Tierra, situado a aproximadamente 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Roman compartirá así el entorno orbital del telescopio espacial James Webb, la misión Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el observatorio ruso-alemán de rayos X Spektr-RG.

Esta región ofrece unas condiciones térmicas y geométricas especialmente favorables para realizar observaciones astronómicas estables y continuadas.

Energía y materia oscuras, en el punto de mira

Uno de sus objetivos estrella será investigar la energía oscura, el misterioso componente responsable de la expansión acelerada del universo. Aunque se estima que constituye alrededor de dos tercios del contenido energético del cosmos, su naturaleza continúa siendo desconocida.

Para ello, el telescopio estudiará la distribución de cientos de millones de galaxias, observará supernovas de tipo Ia –supernova que ocurre en sistemas binarios (sistemas de dos estrellas que orbitan entre sí) en los cuales una de las estrellas es una enana blanca– y analizará cómo la materia curva débilmente la luz procedente de galaxias lejanas. La comparación de estas mediciones permitirá reconstruir con gran precisión la historia de la expansión cósmica y comprobar si la energía oscura se comporta como una constante cosmológica o si sus propiedades han cambiado con el tiempo.

Sus observaciones también proporcionarán información sobre la materia oscura. Roman no podrá verla directamente, pero sí detectará sus efectos gravitatorios sobre las galaxias y sobre la luz que atraviesa las grandes estructuras del universo. La combinación de mapas profundos y extensos permitirá estudiar cómo se distribuye la materia oscura y cómo ha guiado la formación de galaxias y cúmulos galácticos.

Construcción del telescopio Nancy Grace Roman en la NASA.

Búsqueda de exoplanetas escurridizos

El segundo gran ámbito científico de la misión será la identificación de exoplanetas: buscará durante largos periodos en regiones densamente pobladas próximas al centro de la Vía Láctea, siguiendo el brillo de decenas de millones de estrellas.

Cuando una estrella o un planeta pasa casi exactamente por delante de otra estrella más distante, su gravedad actúa como una lente y amplifica temporalmente la luz del objeto del fondo. Este fenómeno, denominado microlente gravitatoria, permitirá al Roman descubrir planetas difíciles de detectar mediante otros métodos: mundos fríos, planetas alejados de sus estrellas e, incluso, cuerpos errantes que viajan por la galaxia sin estar ligados a ningún sistema planetario. La NASA espera que Roman encuentre alrededor de 2 500 planetas mediante esta técnica.

Alta tecnología óptica

Por otra parte, el observatorio incorpora un coronógrafo experimental, capaz de bloquear la luz de una estrella para revelar objetos mucho más tenues situados a su alrededor. Su propósito principal no será realizar un censo masivo de planetas, sino demostrar tecnologías de óptica de altísimo contraste que podrían utilizarse en futuras misiones destinadas a obtener imágenes de planetas similares a la Tierra.

El instrumento podrá fotografiar grandes exoplanetas y discos de polvo con un nivel de detalle hasta mil veces superior al alcanzado anteriormente desde el espacio.

Este nuevo lanzamiento complementará, por tanto, a los otros grandes observatorios. Mientras que James Webb puede estudiar con extraordinario detalle objetos individuales, Roman permitirá descubrir y clasificar poblaciones enteras de galaxias, estrellas y planetas. Sus enormes cartografías identificarán innumerables objetivos que posteriormente podrán ser examinados con Webb, Hubble y telescopios terrestres como el Observatorio Vera C. Rubin, en Chile.

Asimismo, aunque no es uno de sus grandes objetivos científicos, también contribuirá al estudio de objetos compactos. Mediante microlentes gravitatorias, podrá detectar y medir agujeros negros y estrellas de neutrones aislados. Al mismo tiempo, sus observaciones repetidas del cielo permitirán identificar fusiones de estrellas de neutrones, disrupciones de estrellas por agujeros negros y la actividad de agujeros negros supermasivos.

Un volumen de datos sin precedentes

Está previsto que l misión principal dure cinco años, con la posibilidad de prolongarla otros cinco. Durante ese tiempo, podría medir la luz de más de mil millones de galaxias y generar un volumen de datos sin precedentes para una misión astrofísica de la NASA. Su legado no dependerá únicamente de las preguntas para las que ha sido diseñado. Como sucedió con Hubble, es probable que muchos de sus descubrimientos más importantes surjan de fenómenos que todavía no hemos imaginado.

Por eso, su lanzamiento no representa simplemente la incorporación de otro telescopio al espacio. Supone un cambio de escala: combinar la nitidez de un gran observatorio espacial con una visión panorámica del cielo.

Si Hubble nos enseñó a contemplar el universo en profundidad, Roman promete mostrarnos, con un detalle semejante, su inmensidad.

The Conversation

Miguel Ángel Aloy no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El telescopio Nancy Grace Roman despegará este domingo con una nueva mirada panorámica al universo – https://theconversation.com/el-telescopio-nancy-grace-roman-despegara-este-domingo-con-una-nueva-mirada-panoramica-al-universo-290561