Las empresas con propósito favorecen el bienestar de sus trabajadores

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Paula Flórez Jiménez, Assistant professor, School of Economics & Business, Universidad de Navarra

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Hace ya seis años que la pandemia transformó profundamente y a nivel mundial la forma de trabajar de muchas personas. Con la expansión del teletrabajo y los entornos híbridos, las dinámicas sociales dentro de las organizaciones cambiaron y las relaciones interpersonales se debilitaron.

Si sabemos que la conexión social y el sentido de pertenencia en los equipos de trabajo son una fuente de bienestar social para las personas, inevitablemente surge la pregunta: ¿cómo fortalecer el bienestar de los equipos pese a este nuevo modelo de trabajo?

Investigadores de la Universidad de Navarra, la Universidad de La Sabana, la Universidad de Harvard y la Universidad de Castilla-La Mancha proponemos una respuesta clara: un propósito organizativo fuerte puede ser un motor para el bienestar social en el trabajo.




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Una fuerza viva

El propósito organizativo es la herramienta de cohesión generada por las organizaciones a partir de su identidad y de aquellos valores que considera significativos.

Un propósito organizativo fuerte es una guía para las acciones diarias de los miembros de la organización. Se caracteriza por tener tres rasgos esenciales:

  1. Se entiende: los empleados comprenden el propósito y pueden explicarlo con sus propias palabras. Por ejemplo, cuando se les pregunta cuál es el propósito de la organización, lo describen de forma clara y coherente, sin depender de frases memorizadas.

  2. Se interioriza: el propósito adquiere sentido para los empleados. Por ejemplo, estos manifiestan que éste conecta con sus valores y aspiraciones personales.

  3. Se vive: las personas perciben que su trabajo diario contribuye al propósito. Por ejemplo, al priorizar tareas y planificar proyectos, los empleados buscan que sus acciones reflejen el propósito de la organización y generen un impacto real.

Cuando estos tres elementos se alinean, el propósito deja de ser un discurso abstracto y se convierte en una palanca de cohesión capaz de unir equipos, incluso en entornos híbridos o remotos.

Cada vez más organizaciones están trabajando para trasladar su propósito a su cultura y prácticas diarias. Por ejemplo, ISS una de las empresas líderes de facility management define su propósito como “conectar personas y lugares para contribuir a un mundo mejor” y lo refleja en una cultura organizativa centrada en el trabajo inclusivo.

Del propósito al bienestar social como resultado

Los equipos en los que el propósito está más arraigado tienden a mostrar niveles más altos de colaboración y sentido de pertenencia, dos pilares básicos del bienestar de las personas. De hecho, el sentido de pertenencia fortalece los lazos interpersonales y el compromiso colectivo, y hace de puente entre el propósito de la organización y la colaboración de los trabajadores.

Además, el propósito se vuelve especialmente relevante en contextos donde otros mecanismos de cohesión social, como las interacciones interpersonales, son más difíciles. Por ejemplo, en grupos grandes o con distintas ubicaciones físicas.

Esta relación se hace más importante en el entorno laboral actual, donde el vínculo tradicional del espacio físico se ha debilitado. Así, el propósito ofrece una nueva forma de conexión. Más allá de “trabajar juntos”, se trata de “trabajar por algo (el propósito) que nos une”.




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Autonomía, competencia y relaciones interpersonales

La existencia de un propósito organizativo promueve el sentido de pertenencia porque satisface tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y relación.

  1. Autonomía: cuando el propósito es claro permite que los empleados puedan conectarlo con sus propias experiencias, lo que fortalece su sentido de pertenencia a la organización.

  2. Competencia: cuando los empleados comprenden el propósito de la organización y sienten que su trabajo diario ayuda a desarrollarlo, se perciben como capaces, competentes y valiosos. Esa sensación refuerza su vínculo y su identificación con la organización.

  3. Relación: la autonomía y la sensación de capacidad generadas por un propósito fuerte fomentan la participación activa de los empleados y crean interacciones más significativas, lo que refuerza el sentido de comunidad dentro de la organización.

Si los valores personales coinciden con los de la organización, el propósito se percibe como verdaderamente significativo, alimentando el “nosotros” y reforzando la identificación con la empresa.




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Generar bienestar a través del propósito

Traducir el propósito de la organización en bienestar para las personas exige que haya:

  1. Claridad sobre el propósito organizativo. Los líderes deben comprender el propósito para poder comunicarlo. Además, las acciones de la empresa deben basarse en el propósito y explicarse a partir de él. Así, los empleados lo perciben en acciones concretas, no solo en palabras.

  2. Conexión personal con los valores. Las organizaciones deben formar a sus líderes para que sea capaces de comunicar a sus empleados el propósito de la organización, y de ayudarles a encontrar la conexión entre este y sus valores personales. También es útil crear espacios de diálogo (talleres, reuniones o cafés) para fortalecer la confianza mutua y reflexionar sobre lo que da sentido al trabajo.

  3. Contribución significativa al propósito. Las organizaciones deben ayudar a los empleados a identificar cómo contribuye su trabajo a los objetivos comunes. También es importante fomentar la autonomía, la iniciativa y la participación, para que los empleados puedan proponer nuevas formas de alinear sus tareas con el propósito corporativo. Además, las políticas de recursos humanos y los sistemas de evaluación deberían reconocer y premiar contribuciones alineadas con el propósito.

  4. Medición para la mejora. Evaluar la fuerza del propósito y el bienestar de los empleados asegura que estos aspectos reciban atención constante y se traduzcan en mejoras concretas para los equipos.




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Humanizar la productividad

El bienestar de los trabajadores, una responsabilidad ética de las organizaciones, fortalece la cultura organizativa y la hace más sólida y resiliente.

Un propósito organizativo fuerte no solo impulsa el rendimiento, sino que humaniza la productividad. Los equipos que lo viven experimentan sentido de pertenencia, colaboración y bienestar social, transformando su trabajo en un espacio donde las personas realmente quieren estar, crecer y aportar.

The Conversation

María Paula, además de ser profesora asistente en la Universidad de Navarra, es investigadora afiliada de EICEA, Universidad de la Sabana y SHINE Harvard.

Álvaro Lleó es Profesor Titular de la Universidad de Navarra, director del Purpose Strength Project e investigador asociado a SHINE Havard. Recibe fondos para esta investigación de la Cátedra ISS sobre desarrollo de organizaciones sostenibles de la Universidad de Navarra

Pablo Ruiz Palomino recibe fondos del Ministerio a través del proyecto PID2023-148301NB-I00 (MICIU/AEI/10.13039/501100011033) y de un proyecto de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (SBPLY/23/180225/000152, Agencia de Investigación e Innovación de Castilla-LaMancha).

ref. Las empresas con propósito favorecen el bienestar de sus trabajadores – https://theconversation.com/las-empresas-con-proposito-favorecen-el-bienestar-de-sus-trabajadores-266951