Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

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Hace tres años (¡tres años ya!) el fenómeno conocido como Barbenheimer le dio esperanza y alegría a las taquillas cinematográficas, después de una larga temporada de sequía desde la pandemia. Que se estrenasen el mismo fin de semana dos superproducciones como Barbie, de Greta Gerwig, y Oppenheimer, de Christopher Nolan, tan diferentes en sus planteamientos pero con una clara voluntad generalista, no jugó en contra de ninguna de ellas. Al contrario. La audiencia decidió combinar ambas (y eso que combinar algo con las tres horas de Oppenheimer era complicado) y consiguió que, al acabar su ciclo en salas, entre las dos la recaudación ascendiese a más de dos mil millones de dólares.
Hablamos de dinero y no de calidad porque, aunque aquel año Oppenheimer finalmente le dio a Nolan los premios Óscar tanto tiempo ansiados por él y sus seguidores, con el estreno de La Odisea los analistas no han prestado atención (al menos de momento) a la recepción crítica sino al efecto recaudatorio del filme. Nolan siempre ha sido la gran esperanza para las salas y este fin de semana ha firmado su mejor estreno en la taquilla internacional de la historia.
En este caso, no solo nos hemos encomendado a un cineasta británico que ha conseguido aunar sus obsesiones (muchas de ellas relacionadas con el espacio y el tiempo) con el interés popular. También acudimos a quien, hace tres mil años, relató las aventuras de Ulises. La narración de Homero ha estado con nuestra especie milenios y todos, habiéndola leído o no, nos vemos influidos por ella. No solo la vida del héroe del poema es épica, también nuestra existencia en este mundo responde al patrón de la Odisea.
90 años
Si el viernes fue el día de la épica, el sábado se conmemoraron en España los 90 años del inicio de la guerra civil española, un conflicto que ha marcado profundamente la historia del país.
Recibimos la fecha con el tráiler de La bola negra, la última obra de Javier Ambrossi y Javier Calvo, “los Javis”, y premiada en Cannes. Una película sobre la guerra civil. ¿Otra más? Pero… ¿de verdad se han hecho tantas como dicen algunos? ¿Se han hecho suficientes? ¿Comparamos con otros eventos del siglo XX?
Todavía nos queda mucho por explorar del conflicto, como escribe Jaume Claret. Y no solo historiográficamente. Necesitamos saber más sobre la gente de a pie, por ejemplo sobre todos aquellos exiliados. El Archivo Nacional está haciendo una gran labor de recopilación de cartas y documentos de algunos de los grandes personajes de esa emigración, como cuenta Elena Lázaro.
Sin embargo, hay voces que todavía no han llegado tan lejos como deberían. Entre ellas, las de los niños exiliados, una generación en medio de ninguna parte, criada en el extranjero pero con añoranza de la madre patria. Conocer sus obras, su visión del mundo y sus experiencias probablemente ayudaría a muchos otros chavales que hoy en día se ven obligados a huir de su patria sin que nadie les haya preguntado si quieren hacerlo.
España y Argentina
Y el domingo, el verdadero rival de Christopher Nolan en la taquilla fue la final del Mundial de fútbol masculino.
Cuando escuché, el martes 14 de julio, al comentarista del partido decir “y aquí llega la sinfonía de España” en un momento en el que los jugadores españoles se acercaban a la portería francesa, me dio la risa. Justo el día anterior habíamos publicado este tema de Rubén Conde Rubio en el que proponía, precisamente, dejar de utilizar metáforas bélicas en las narraciones del fútbol y cambiarlas a metáforas musicales. ¿Se leyeron en TVE el artículo de The Conversation antes de que empezase el encuentro?
Tal vez leyesen también el nuevo artículo de Conde Rubio y Paula Albitre Lamata, en el que diseccionan, aprovechando que el Hudson pasa por allí, las diferencias en el trato de confianza entre el español de Argentina y el de España. Es decir, ¿por qué yo digo “tú” y mis amigas argentinas me dicen “vos”? Es un recorrido lingüístico apasionante que desemboca en lo de siempre: las diferencias están llenas de curiosidades que nos enriquecen.
En los palcos de encuentros anteriores hemos visto cómo las cámaras apuntaban a grandes futbolistas, actores y actrices, cantantes, banqueros y empresarios, y todos ellos disfrutan del privilegio que el común de los mortales no tiene. Pero esto tampoco lo ha inventado el siglo XX. Ya los antiguos romanos intentaron hacerlo y… digamos que los ciudadanos tuvieron algo que decir.
Con un pie en la arena…
El Suplemento todavía no se va de vacaciones, aunque poco le queda. Antes de eso, dejamos un texto que repasa la historia del veraneo en España, desde aquel momento en el que solo se podían permitir las vacaciones unos pocos (por tiempo y dinero) hasta los logros sociales que hicieron posible descansar del trabajo y, tal vez, hacerlo lejos de casa (aunque fuese en el pueblo).
Y si están buscando libro para llevarse a la playa o a la montaña, las obras de la arqueóloga Marga Sánchez Romero siempre son una lectura apasionante. Mi compañera Lorena Sánchez la entrevistó para analizar esa manía que tenemos de basar el estudio de la historia en los acontecimientos violentos en vez de las resoluciones de conflictos pacíficas que, aviso, han sido muchas más.
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– ref. Suplemento cultural: del cine al Mundial – https://theconversation.com/suplemento-cultural-del-cine-al-mundial-287788
