La Guerra Civil en las aulas: ¿la estamos enseñando bien?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Néstor Banderas Navarro, Profesor de Didáctica de las Ciencias Sociales, Universitat de València

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La Guerra Civil es un episodio de la historia reciente de España que dio lugar a la implantación de un sistema dictatorial represivo de casi cuarenta años. A noventa años de su inicio, forma parte de la memoria colectiva como un hecho traumático y conflictivo, y aún está presente en los debates ideológicos y políticos.

Su enseñanza resulta fundamental no solo para entender el pasado más o menos cercano, sino como conocimiento básico sobre el que construir una educación cívica y democrática antes de abandonar el sistema educativo.

Pero ¿es así? ¿Salen los chicos y chicas de la educación obligatoria entendiendo y habiendo estudiado este episodio del pasado, sus orígenes y sus efectos?




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¿Una asignatura pendiente?

Las leyes educativas han cambiado a menudo en los últimos años en España, pero todas han coincidido en no dar a este contenido histórico el tiempo y peso académico que merece.

Si bien se han dado algunos pasos en la última ley educativa, la realidad es que se puede dedicar muy poco tiempo en el aula a enseñar qué fue, cómo se desarrolló y por qué sucedió la guerra civil.

Únicamente se toca en 4º de la ESO, el último curso de educación secundaria obligatoria, dentro de la asignatura de Historia, que tiene tres horas semanales. En ese tiempo el temario incluye no solo la Historia Contemporánea española, sino también la europea, incluyendo movimientos e hitos en el campo del arte. En algunas autonomías como Madrid, Murcia o Extremadura se reduce el contenido al siglo XX, permitiendo más tiempo para trabajar estos procesos.




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Los estudiantes que continúan con Bachillerato más allá de la secundaria obligatoria se encuentran en el segundo curso la materia de Historia de España. En este nivel se centra en los siglos XIX y XX, aunque algunas autonomías incluyen también contenidos previos (por ejemplo, desde la prehistoria, en el caso de Madrid, o Edad Antigua en Murcia).

En este contexto, es muy difícil tratar contenidos como el de la guerra y la dictadura con la debida atención y profundidad. De ahí las importantes carencias formativas del alumnado en torno a estos temas: confusiones sobre ubicación cronológica básica, desconexión de la Guerra Civil con el contexto europeo, equiparación moral de los contendientes, desconocimiento del significado profundo de la represión…

Esta falta de conocimientos se traduce en ocasiones en una interpretación benévola por parte de la población española hacia el franquismo.

Carencias clave más allá del tiempo de clase

Además de estas dificultades estructurales en el tratamiento de la Guerra Civil, existen también otro tipo de factores limitantes.

En primer lugar, los libros de texto, que son los recursos más utilizados en las aulas de historia. A pesar de los avances innegables en la calidad de sus textos y recursos, siguen sin introducir con amplitud cuestiones clave como la represión, la perspectiva de género o los efectos de la guerra a nivel social.

Por ejemplo, todavía falta un tratamiento más claro de la realidad local de la represión, con ejemplos vinculados al contexto del alumnado, así como de la represión específica de género o la existencia de resistencias y transgresiones cuando se incluye a mujeres en el relato histórico.

En segundo lugar, la formación del profesorado, fundamental para suplir las carencias de los manuales escolares, depende mucho de los planes de estudio de los grados universitarios. Por ejemplo, en los estudios universitarios de Historia, en muchos casos, reproducen problemas similares a los que se ven en 4º de la ESO: temarios inabarcables y atención insuficiente a la conflictiva historia reciente.

Es decir, tampoco los docentes de Historia han estudiado en profundidad este periodo histórico en su formación universitaria.

Narrativas acríticas

Además de enseñarse poco, cuando se enseña, el tratamiento que se hace en el aula, en ocasiones, presenta problemas de reproducción de narrativas acríticas: que el conflicto era inevitable, o que la II República, el régimen durante el que se produjo el levantamiento que dio lugar a la guerra, fue responsable en parte o en la misma medida que los sublevados. Unos relatos que fueron apuntalados por la dictadura franquista en aras de construir su legitimidad.

Por último, la reciente consolidación de las extremas derechas a nivel mundial y español supone también un desafío. Especialmente por las posturas ambiguas o de abierta simpatía hacia el franquismo y por el rechazo a las políticas de memoria. Ello ha contribuido a normalizar y a legitimar la aparición de actitudes de conflictividad y reactividad en las aulas, dando por buenos discursos presentes en redes sociales sobre la guerra que distan mucho de lo investigado durante décadas desde la academia.




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Posibilidades y buenas prácticas

Ante esta realidad, resulta fundamental atender a las buenas prácticas que el profesorado está llevando a cabo en las aulas, tal y como se recoge en la reciente obra publicada Franquismo enseñado. Historia reciente y memoria democráticas en las aulas.

Una parte del profesorado, especialmente el comprometido con el tratamiento de la memoria democrática y con una historia escolar que contribuya a una ciudadanía crítica, toma decisiones didácticas conscientes al abordar la guerra.

Por ejemplo, haciéndolo desde el plano internacional, desde la historia sociocultural, teniendo en cuenta la agencia individual y colectiva, incorporando la experiencia de soldados, mujeres, niños y niñas, exiliados o focalizando la atención en la represión.

Todo ello mediante la inclusión de fuentes históricas diversas que se alejen del canon bélico con que a menudo ha sido enseñada la guerra. Por ejemplo, a partir de la introducción de fuentes orales disponibles en multitud de repositorios, examinando fotografías históricas, realizando itinerarios educativos con el fin de rastrear vestigios en nuestros pueblos y ciudades de la guerra (trincheras, edificios…), utilizando novelas gráficas, etc.

En definitiva, estas buenas prácticas muestran la necesidad de una acción consciente del profesorado para suplir carencias estructurales e insertar la historia reciente de España como contenido, posiblemente conflictivo, pero imprescindible para dotar de herramientas democráticas al alumnado.

The Conversation

Néstor Banderas Navarro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La Guerra Civil en las aulas: ¿la estamos enseñando bien? – https://theconversation.com/la-guerra-civil-en-las-aulas-la-estamos-ensenando-bien-285076