Source: The Conversation – (in Spanish) – By María del Mar Crespí Ferriol, Profesora Titular Laboral de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Universitat de les Illes Balears
Los datos no dejan lugar a dudas: el absentismo por incapacidad temporal lleva años creciendo en España. En poco más de una década, el número de trabajadores de baja médica se ha multiplicado por dos y medio. Solo en 2023, las incapacidades temporales supusieron cerca de 369 millones de jornadas de trabajo perdidas, el equivalente a que un millón de personas estuvieran de baja cada día del año.
El crecimiento del gasto asociado a esta prestación ha situado el fenómeno en el centro del debate político, empresarial y sindical. Sin embargo, la tentación de encontrar soluciones sencillas lleva a veces a simplificar un problema complejo. En él confluyen factores médicos, laborales, económicos y jurídicos que deben analizarse de forma conjunta.
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Absentismo y salud
Desde la perspectiva de la salud, el incremento del absentismo guarda una estrecha relación con el envejecimiento de la población trabajadora, el aumento de las enfermedades crónicas y el crecimiento de los problemas de salud mental.
A lo anterior se añaden determinadas condiciones de trabajo, como la elevada intensidad laboral, las jornadas irregulares o los riesgos psicosociales (estrés, acoso, agotamiento), que deterioran la salud de los trabajadores y aumentan la probabilidad de bajas médicas. En este ámbito todavía existe un amplio margen de mejora en prevención y vigilancia epidemiológica. Por ejemplo, un estudio realizado en Navarra estimó que un 17 % de los trastornos mentales podían tener un origen laboral no detectado.
La asistencia sanitaria constituye otro elemento decisivo porque cuanto más rápida y eficaz es la atención médica, menor suele ser la duración de las incapacidades temporales. En España, un trabajador espera de media 121 días para ser operado por la sanidad pública. Esta demora prolonga la ausencia y, además, empeora el pronóstico y la recuperación. En esta línea, los recientes acuerdos que permiten a las mutuas colaborar en el tratamiento de enfermedades traumatológicas pueden contribuir a acortar estos procesos.
Reincorporación laboral
Junto a la recuperación médica, en las enfermedades duraderas resulta igualmente importante facilitar el retorno al trabajo. La experiencia de varios países europeos demuestra que las reincorporaciones progresivas, mediante reducciones temporales de jornada o adaptaciones del puesto, favorecen la recuperación y disminuyen el riesgo de recaídas.
La falta de estas medidas en España tiene consecuencias graves. Por ejemplo, se ha estimado que un 18 % de las mujeres que dejaron su empleo tras superar un cáncer de mama podrían haber seguido trabajando si hubieran contado con apoyos para reincorporarse. La reciente propuesta de facilitar una reincorporación progresiva tras el alta médica se mueve en esa dirección.
Factores económicos
La situación económica también desempeña un papel relevante. No es casualidad que el crecimiento actual de la incapacidad temporal comenzara en 2012, coincidiendo con la recuperación del empleo tras la crisis económica. Cuando el riesgo de despido es elevado y encontrar otro empleo resulta difícil, los trabajadores son más reticentes a solicitar una baja médica. Cuando el mercado laboral mejora y esa presión disminuye, las incapacidades temporales también aumentan.
En este contexto, varias reformas recientes también han contribuido a reducir el riesgo que perciben los trabajadores al acogerse a esta prestación. La reducción de la temporalidad tras la reforma laboral de 2021 ha reforzado la estabilidad en el empleo. Además, la Ley 15/2022 de igualdad de trato y no discriminación ha ampliado la protección frente al despido de los trabajadores enfermos.
Estas normas han modificado los incentivos que influyen sobre las decisiones de los trabajadores y pueden haber favorecido el aumento de las bajas. Sin embargo, esto no significa que esas ausencias sean enteramente fraudulentas. Una mayor protección también puede haber reducido el número de trabajadores que antes acudían a trabajar estando enfermos.
En definitiva, ninguna explicación aislada permite comprender el crecimiento del absentismo y ninguna solución sencilla permitirá resolverlo. Las respuestas más eficaces pasan por combinar políticas de prevención, una asistencia sanitaria más ágil, medidas de retorno progresivo al trabajo y un marco normativo equilibrado. El objetivo debe ser proteger la salud de los trabajadores sin renunciar a una gestión eficiente de las ausencias laborales.
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María del Mar Crespí Ferriol no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. ¿Por qué crece el absentismo laboral en España? – https://theconversation.com/por-que-crece-el-absentismo-laboral-en-espana-287098

