¿Por qué cada vez cuesta más retener y contratar docentes?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joan Tahull Fort, Profesor e investigador en sociología, especializado en dinámicas sociales y educativas contemporáneas, Universitat de Lleida

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Las últimas protestas y huelgas del profesorado en Cataluña y en la Comunidad Valenciana se han centrado en reivindicaciones como reducir el número de alumnos por clase, mejorar las condiciones laborales, garantizar la estabilidad del personal o contar con más recursos para atender la diversidad del alumnado.

Pero más allá de las reivindicaciones, las huelgas pueden interpretarse como la expresión de un fenómeno más amplio: la progresiva erosión de esta profesión. Algo que se manifiesta en el hecho de que cada vez resulta más difícil no solo encontrar docentes, sino también retenerlos en la profesión.

La escasez de docentes no es un problema esporádico, ni se limita a determinadas materias. Se trata de un fenómeno global. La UNESCO estima que el mundo necesitará decenas de millones de docentes adicionales en los próximos años para garantizar una educación de calidad.

¿Por qué ha perdido su atractivo una profesión que es un pilar fundamental de la cohesión social y el progreso de los países? Durante años, se consideraba que la docencia era una profesión estable, incluso privilegiada. Pero las transformaciones sociales y los cambios en las expectativas laborales han alterado esa percepción. Al igual que en otros sectores, muchos profesionales se preguntan si las exigencias emocionales y burocráticas de su trabajo compensan los beneficios que reciben.

Una crisis mundial de la profesión docente

Los datos de la OCDE indican que países como Dinamarca, Estonia, el Reino Unido y Bélgica registran porcentajes significativos de docentes que abandonan voluntariamente la profesión.

Al mismo tiempo, muchos sistemas educativos tienen dificultades para cubrir las vacantes en materias como las matemáticas, las ciencias, la tecnología y los idiomas. En Cataluña, el problema se hace especialmente patente al inicio de cada curso escolar.

La escasez de docentes afecta a toda la cadena educativa: desde los equipos directivos, que tienen que reorganizar los horarios, hasta los alumnos, que ven interrumpida la continuidad de sus clases. Cuando un puesto no se cubre rápidamente, aumenta la carga de trabajo del personal docente, dificulta la continuidad pedagógica y genera una sensación de inestabilidad que afecta a toda la comunidad educativa.




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“Ya no estaba enseñando”

Diferentes testimonios de docentes que han abandonado la enseñanza tras años de experiencia nos permiten comprender mejor qué hay detrás de las estadísticas. Ninguno de ellos abandonó la profesión por una única razón.

Las causas están entrelazadas: la creciente burocracia, las dificultades en la gestión del aula, la falta de apoyo institucional, el agotamiento emocional y la sensación de no poder desempeñar adecuadamente la función educativa. No hubo un único punto de ruptura, sino más bien una acumulación de pequeñas tensiones que, a lo largo de los años, fueron minando la satisfacción profesional.




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Algunos señalan que habían llegado a un punto en el que dedicaban más tiempo a rellenar informes que a preparar las clases. También se percibe una responsabilidad ante problemas sociales, emocionales y familiares para los que no cuentan con una formación específica. Por último, también se describe la sensación de agotamiento ante los conflictos cotidianos que se repetían día tras día.

Estos testimonios ponen de relieve un tema recurrente: la sensación de alejarse poco a poco de aquello que les había llevado a convertirse en docentes. No se trataba tanto de una pérdida de vocación como de la percepción de no poder ejercerla plenamente.

Más allá de una cuestión salarial o laboral

Las reivindicaciones pueden interpretarse desde esta perspectiva. Más allá de las peticiones concretas, pueden entenderse como la expresión de un malestar acumulado a lo largo de los años.

Cuando los docentes reclaman menos burocracia, más recursos o más apoyo para gestionar la complejidad de las aulas, no solo están defendiendo sus derechos laborales. También están poniendo de relieve las condiciones que hacen que la profesión sea sostenible –o insostenible–.

Hoy en día, los docentes desempeñan funciones que van más allá de la enseñanza, actuando como mediadores, consejeros, figuras de apoyo emocional y gestores de situaciones sociales cada vez más diversas y complejas. Nunca se ha exigido tanto a los centros educativos y, al mismo tiempo, la práctica de la enseñanza nunca ha sido tan compleja.




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El reto no es solo contratar docentes

Tradicionalmente, las administraciones han abordado la escasez de docentes tratando de aumentar la oferta de nuevos profesionales. Pero tan importante como contratar a nuevos docentes es garantizar que los que ya ejercen la profesión permanezcan en ella.

Las huelgas de esta primavera ponen de relieve una realidad fundamental: el futuro de la educación no depende únicamente de los planes de estudios, la tecnología o las reformas legislativas. Depende, sobre todo, de que siga habiendo personas dispuestas a entrar en un aula cada mañana.

Autonomía y apoyo

La buena noticia es que muchas de las causas del descontento del profesorado son evitables. Las políticas educativas, el apoyo institucional, la simplificación burocrática, la formación y el reconocimiento profesional son factores clave en este sentido.

Prevenir el síndrome de estar quemado en los docentes requiere algo más que reforzar la resiliencia individual de los profesores. El agotamiento profesional está estrechamente relacionado con las condiciones en las que se ejerce la docencia. Disponer de mayor autonomía profesional, apoyo por parte de los equipos directivos, oportunidades de colaboración entre colegas y una carga burocrática asumible se asocia con menores niveles de estrés, agotamiento e intención de abandono de la profesión.

Ejemplos inspiradores

Algunas experiencias internacionales ilustran cómo estas medidas pueden trasladarse a la práctica. En Escocia, los docentes noveles cuentan con un programa nacional de acompañamiento profesional durante su primer año de ejercicio, con mentoría, tiempo específico para formación y una carga docente reducida, con el objetivo de facilitar la transición a la profesión.




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Finlandia, por su parte, ha construido su modelo educativo sobre una elevada confianza institucional en el profesorado y una notable autonomía profesional, lo que permite a los docentes contar con un amplio margen para tomar decisiones pedagógicas.

Reconocimiento y prestigio

El reconocimiento profesional también desempeña un papel fundamental. Sentirse valorado socialmente contribuye al bienestar docente y refuerza el compromiso con una profesión que desempeña un papel esencial en la cohesión y el desarrollo de las sociedades. Por ello, además de mejorar las condiciones laborales, resulta necesario fortalecer el prestigio y la consideración social de la docencia.

Se trata de reformular las condiciones para que una profesión socialmente esencial como la docencia siga siendo atractiva y justamente valorada.

The Conversation

Joan Tahull Fort no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué cada vez cuesta más retener y contratar docentes? – https://theconversation.com/por-que-cada-vez-cuesta-mas-retener-y-contratar-docentes-285454