Las escritoras hispanoamericanas que han reescrito el mito de Eva

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mónica Carbajosa Pérez, Docente e Investigadora del área de Literatura contemporánea, Universidad Villanueva

_Adán y Eva_ de Ludwig von Hofmann. Wikimedia Commons

El mito bíblico de Adán y Eva, uno de los relatos más influyentes y fecundos de la cultura occidental, ha desempeñado durante siglos un papel decisivo en la configuración de la imagen de la mujer. De la figura de Eva procede la asociación de la mujer con el pecado, la seducción y la culpa. Frente a ello, numerosas escritoras contemporáneas, de distintas nacionalidades y generaciones, han reescrito y reinterpretado el mito con el propósito de exculpar a Eva y dignificar su figura.

A lo largo del siglo XX y de las primeras décadas del XXI, diversas escritoras hispanoamericanas le han dado voz, poniéndose en su piel para afirmar que su historia no es –o no es exactamente– como se ha contado. Más que rechazar el mito, estas autoras lo revisitan y subvierten para cuestionar los modelos femeninos heredados y reivindicar una imagen de la mujer más compleja, diversa y emancipada.

¿Y si Adán y Eva no hubieran mordido el fruto prohibido?

Una de las reinterpretaciones más llamativas aparece en El mundo perdido (1948), de la escritora mexicana Magdalena Mondragón. En esta obra teatral, Eva no es ingenua ni perversa: es valiente, inteligente y amante de la vida.

Pintura de una mujer desnuda que le da una fruta a un hombre frente a ella, en un entorno natural paradisíaco.
El Paraíso según Hans Thoma.
Staatliche Kunsthalle Karlsruhe

Frente a ella aparece un Adán autoritario y soberbio, pero también temeroso e incapaz de cuestionar las órdenes divinas. Mientras él teme el cambio y defiende la obediencia, Eva reivindica la experiencia humana, incluso con todo lo que implica: dolor, incertidumbre y mortalidad. Adán acaba destruyendo el fruto que Eva desea comer.

Sin embargo, tras dos mil años de felicidad inalterable en un Paraíso donde todo permanece eternamente igual, termina admitiendo su hastío y descontento. El Paraíso se revela entonces como un lugar incompatible con la condición humana. La obra invierte así la interpretación tradicional del Génesis. Comer el fruto prohibido ya no representa una caída moral, sino el comienzo de la verdadera vida humana. Al final, incluso Adán reconoce su error: no haberse atrevido a morder la manzana.

Recuperando la inocencia perdida

En La mujer desnuda (1950), de la uruguaya Armonía Somers, la reescritura del mito adopta una forma más simbólica y perturbadora. La protagonista, Rebeca Linke, rompe con la mujer que había sido hasta entonces el día de su treinta cumpleaños. Emancipada de los prejuicios y convencionalismos socioculturales, inicia desnuda y descalza un recorrido simbólico de liberación, conocimiento y búsqueda de su identidad.

Rebeca se reafirma como una nueva Eva: pura, inocente, libre y profundamente conectada con la naturaleza. Recupera el poder de nombrarse a sí misma y la propiedad de su cuerpo y de su sexualidad, desligándose de las ataduras que asocian a la mujer con el pecado original, la culpa y la subordinación. Se aleja así de la Eva de la interpretación dominante para regresar a una Eva ajena a la idea de pecado. La desnudez ya no es un símbolo de vergüenza y culpabilidad, ahora es una forma de libertad.

La novela muestra, además, cómo una sociedad profundamente represiva reacciona con miedo y violencia ante una mujer que cuestiona y transgrede sus principios socioculturales, sexuales y religiosos.

Eva inicia la Historia

La escritora mexicana Rosario Castellanos recurrió al humor y a la ironía para desmontar los estereotipos femeninos en El eterno femenino (1975).

Pintura de una mujer desnuda de pie a punto de comer un fruto y un hombre detrás de ella observándola.
El hombre, la mujer y la serpiente, de Byam Shaw.
Wikimedia Commons

En esta farsa teatral, Eva aparece como una mujer inteligente, sarcástica y rebelde que cuestiona tanto a Adán como a Dios. El Paraíso deja de ser un lugar ideal para transformarse en un espacio inmóvil, donde nada cambia, nada sucede y nada progresa. Por eso, cuando Eva decide comer el fruto prohibido, lo hace conscientemente.

Su gesto representa el inicio de la Historia, del conocimiento y del progreso humano. La expulsión del Paraíso ya no se interpreta como una tragedia, sino como una conquista: el comienzo de una existencia plenamente humana. La última frase de Eva resume perfectamente esta nueva interpretación del mito: “La historia acaba de comenzar”.

La misión de Eva

También la escritora nicaragüense Gioconda Belli reinterpreta el relato bíblico en El infinito en la palma de la mano (2008). Belli reconsidera el sentido de la transgresión y libera a Eva de la carga de culpa con la que la tradición patriarcal la ha identificado.

En la novela, Eva –vitalista, inquieta, inquisitiva y valiente, frente a un Adán acomodaticio y temeroso– toma el fruto convencida de que está llamada a hacerlo. Una visión le ha revelado que ese gesto dará comienzo a la Historia humana y permitirá la existencia de generaciones futuras. Cree actuar libremente y de acuerdo con la voluntad divina; sin embargo, tras la expulsión comprenderá que se trataba de un hecho inevitable, parte de un designio que la trasciende. Eva se convierte así en cocreadora de la especie.

El acto se resignifica entonces como en el comienzo de la experiencia plenamente humana: el amor, el deseo, el sufrimiento, la conciencia del tiempo y la mortalidad. La novela transforma el mito bíblico en una reflexión sobre el libre albedrío, la responsabilidad y el precio de convertirse verdaderamente en seres humanos.

Pintura de un hombre y una mujer con dos niños en un bosque.
Adán y Eva y la primera familia, de Frans Floris de Vriendt.
Royal Museum of Fine Arts Antwerp

Desmentir lo contado por Adán

La versión más radical quizá sea la de la mexicana Carmen Boullosa en El libro de Eva (2021). La novela parte de una idea provocadora: el relato bíblico que conocemos no sería más que una invención construida por Adán y perpetuada por los hombres.

La Eva de Boullosa, tras años de sufrimiento y silencio, decide escribir por fin su propia versión de la historia para desmentir todo lo que se ha dicho sobre ella, menospreciándola e inculpándola. Ella no fue creada de la costilla de Adán ni introdujo el mal en el mundo al comer el fruto. Al contrario: la mordida fue lo que convirtió a Adán y Eva en seres verdaderamente humanos y lo que los condujo al verdadero Paraíso, la Tierra.

El verdadero problema, sugiere la novela, fueron los relatos construidos por los hombres para justificar la subordinación femenina y legitimar la violencia contra las mujeres. Porque las palabras, afirma, “no solo nombran, hacen”. Eva comprende entonces que nunca debió callarse. Mientras ella guardaba silencio, otros construían y falseaban la historia de las mujeres.

Reescribir los mitos

Reescribir a Eva significa cuestionar la tradición cultural. Las nuevas Evas creadas por estas autoras ya no son figuras pasivas ni pecadoras. Son mujeres curiosas, libres y conscientes; mujeres que desean conocer, elegir y contar su propia versión de la historia.

Estas obras muestran, además, que los mitos no son relatos inmutables ni poseen un significado único y definitivo. Su sentido cambia con el tiempo, las sociedades y las miradas que vuelven a narrarlos.


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The Conversation

Filiación: Profesora e investigadora en la Universidad Villanueva.
Este artículo es resultado del Proyecto competitivo de I+D «ANDRÓMEDA. Mito y representación: actividades teórico-prácticas de innovación en mitocrítica cultural», financiado por la Comunidad de Madrid (REF.: PHS-2024/PH-HUM-76).

ref. Las escritoras hispanoamericanas que han reescrito el mito de Eva – https://theconversation.com/las-escritoras-hispanoamericanas-que-han-reescrito-el-mito-de-eva-283171