La selección: la odisea de este verano

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

_Odiseo y Nausicaa_, de Valentin Serov. Tretyakov Gallery/Wikimedia Commons

Los veranos largos de la infancia son lo más cercano al paraíso. Después de todo, esa oportunidad de estirar el tiempo hasta que rompa se vuelve a presentar pocas veces en la vida.

Una de las actividades que yo abordaba con más ilusión –también meticulosidad– era la de completar la lista de libros que iban a acompañarme en esos meses. Cuando las vacaciones eran una sucesión de pueblos, de casas de familiares y campamentos, de maletas llenas de arena y bañadores, la librería Cervantes de Oviedo se convertía en mi mejor aliada.

Los veranos han cambiado, pero no la anticipación por las lecturas estivales. Desde hace unas semanas, pienso en los títulos que voy a reservar para esas tardes soleadas de trabajo algo más relajado, cuáles para los viajes aventureros sin respiro y cuáles para los días de playa.

Uno de los que puede que se adapte a todos los entornos es, cómo no, el clásico de moda este verano: la Odisea. Desde que Christopher Nolan anunció el rodaje de su adaptación –con un Matt Damon que, una vez más, intenta volver a casa– se han sucedido las observaciones y las valoraciones. Ya se sabe, nos encanta ver en el cine las adaptaciones literarias… para poder criticarlas a gusto.

Sin embargo, Homero es imbatible, el rey de la aventura y el salseo. Entre banquete y banquete, hila un relato en el que Ulises cuenta sus peripecias, llora –Ulises llora muchísimo– y anhela volver a casa. La Odisea demuestra que un drama de hace milenios sigue apelando a los lectores de la actualidad.

Pocas cosas sabemos del autor. Fuese quien fuese (o quienes fuesen), está claro que estableció un estilo poético concreto basado en una serie de recursos que lo identifican –“Aurora de dedos sonrosados” va a ser a partir de ahora el recibimiento que le voy a dar a cada amanecer–. Además, la ciencia ha demostrado que se inspiró en las redes sociales de su entorno. Samuel Butler, que lo tradujo en prosa buscando generar la misma pasión que creía que había provocado escuchar recitado el poema original, sostenía que Homero era una mujer. Aunque sus tesis puedan resultar algo peregrinas, sí que hay un gran protagonismo femenino en el relato, más allá de la aventura de Ulises.

Lo interesante de los clásicos es que no se acaban nunca: se pueden leer, adaptar y retocar de mil formas diferentes. Los clásicos nos lo permiten todo. Por eso Homero es mío, pero también de Butler, de Bob Dylan –quien lo usa como referente de sus composiciones– o de David Uclés. No obstante, Butler, Dylan, Uclés o yo misma leemos la Odisea con un bagaje que hace que el texto tenga, para cada uno de nosotros, diferentes significados. Esto forma parte de nuestra identidad como lectores y enriquece la experiencia.

En resumen: para esto les hemos puesto este nuevo verano de auroras de dedos sonrosados, para leer (si acaso, una vez más) y disfrutar la Odisea.

The Conversation

ref. La selección: la odisea de este verano – https://theconversation.com/la-seleccion-la-odisea-de-este-verano-286161