Source: The Conversation – (in Spanish) – By César Peteiro, Científico titular especializado en macroalgas en el Centro Oceanográfico de Santander (COST-IEO), Instituto Español de Oceanografía (IEO – CSIC)
Probablemente haya visto alguna vez macroalgas o plantas marinas acumuladas en las orillas del litoral español. Esto ocurre sobre todo en otoño, cuando individuos o fragmentos de estos vegetales se desprenden de los fondos marinos. Estos restos acaban llegando a la costa, donde se acumulan y forman los llamados arribazones.
Sin embargo, este proceso natural no tiene nada que ver con las llegadas masivas de ciertas macroalgas que afectan cada vez más a algunas regiones costeras, sobre todo en verano. Este fenómeno, causado por alteraciones de origen humano, se conoce como marea de macroalgas y produce graves impactos ecológicos y socioeconómicos.
Impacto en el medioambiente, la pesca y el turismo
La marea de macroalgas consiste en una proliferación masiva no natural de ciertas especies, favorecida por cambios en el medio causados principalmente por la actividad humana. Esto produce enormes cantidades de biomasa macroalgal. Parte acaba llegando a las costas, donde forman acumulaciones anómalas por su extraordinaria abundancia y extensión. Lo que ocasiona graves daños ambientales y socioeconómicos.
Entre sus impactos ecológicos figuran la pérdida de biodiversidad y la alteración del funcionamiento de los ecosistemas costeros. A esto se suman enormes pérdidas económicas en el turismo y la pesca. Las acumulaciones en las playas generan molestias y malos olores, lo que limita su atractivo turístico. En la pesca, dañan los aparejos y reducen considerablemente las capturas. También pueden provocar la mortalidad de moluscos por asfixia al cubrir sus bancos.
Los primeros episodios de mareas de macroalgas se registraron a principios del siglo XX y, desde entonces, su frecuencia ha aumentado de forma cada vez más acusada. Este incremento se relaciona con el impacto de diversos factores ambientales de origen humano. El principal es la eutrofización, un proceso que ocurre por la acumulación excesiva de nutrientes inorgánicos en el mar. Estos nutrientes son principalmente nitratos y fosfatos procedentes de la agricultura, la ganadería o la acuicultura marina de peces.
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Otro factor muy relevante es el calentamiento del mar, junto con otros efectos asociados al cambio climático.
Las macroalgas que forman mareas se caracterizan por su extraordinaria capacidad para crecer rápidamente y multiplicarse sin necesidad de reproducción sexual, ya sea a partir de fragmentos o mediante esporas.
Los episodios más impactantes
La primera marea de macroalgas documentada ocurrió en Irlanda en 1905 debido a la eutrofización de las aguas costeras por vertidos urbanos. Fue causada por especies del género Ulva (conocida comúnmente como “lechuga de mar”), que cuando se desprenden y proliferan masivamente forman las llamadas mareas verdes por su color. Desde entonces, estos episodios se han vuelto cada vez más frecuentes, extensos e impactantes. Hoy afectan a zonas costeras de los seis continentes y se han descrito en más de 30 países.
Entre estos episodios destaca la primera gran marea verde de Ulva que tuvo lugar en 2008 en las aguas costeras de Qingdao, China. Este episodio tuvo una gran repercusión mundial porque cubrió el campo de regatas de vela durante la celebración de los Juegos Olímpicos. Su extraordinaria magnitud se refleja en que se retiraron de las costas más de un millón de toneladas de esta macroalga.
Esta marea verde, como otras sucesivas en la región, se produjeron por una combinación de la eutrofización, el cambio climático y un intenso desarrollo de la acuicultura.

Casos preocupantes en España
En España también se producen mareas de macroalgas, aunque todavía no alcanzan las dimensiones observadas en otras regiones del mundo. Pero algunos casos empiezan a ser muy preocupantes, ya que se espera que vayan a más.
Las mareas verdes por especies del género Ulva son las más conocidas. Generalmente, estos episodios ocurren de manera ocasional, asociados a procesos de eutrofización. Se producen sobre todo durante el verano, cuando la mayor temperatura y disponibilidad de luz favorecen su crecimiento. En zonas con aportes persistentes de nutrientes, estas proliferaciones pueden hacerse recurrentes o continuas, como ocurre en algunos estuarios o en lagunas costeras muy degradadas como el Mar Menor.
En las costas gallegas, estas se han convertido en una problemática creciente, con impactos sobre los ecosistemas costeros y sobre actividades pesqueras, especialmente el marisqueo. Este proceso también puede verse favorecido por alteraciones en el medio, muchas de ellas vinculadas al cambio climático. Un ejemplo son las lluvias intensas y persistentes registradas en Galicia a comienzos de este año. Estas aumentan los aportes de agua dulce rica en nutrientes y reducen la salinidad costera, favoreciendo el crecimiento de macroalgas oportunistas como la Ulva.

(A) Intermareal rocoso completamente cubierto por esta macroalga oportunista debido a una alteración de las comunidades, cuyo desprendimiento puede originar proliferaciones masivas en verano. César Peteiro.
(B) Las dos principales morfologías de sus especies: B1, formas laminares y B2, formas tubulares (tubo hueco). César Peteiro.
(C) Restos de macroalgas secas en la orilla de una playa por un episodio de marea verde. César Peteiro.
(D) Retirada de grandes biomasas de esta macroalga en un banco marisquero para evitar daños en la actividad productiva. Esta biomasa es utilizada por la empresa Orixe Salgada para producir bioestimulantes agrícolas. Orixe Salgada, con permiso.
Pero el caso más preocupante en España es la proliferación de la macroalga invasora Rugulopteryx okamurae. Responsable de mareas pardas de dimensiones nunca antes vistas en nuestras costas. También conocida como macroalga asiática de Okamura, representa el mayor problema de invasión biológica por una macroalga conocido en España y en Europa. Sus graves impactos ecológicos y económicos han llevado a incluirla en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Además, es la primera macroalga que figura en la lista de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión Europea.
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Esta especie es nativa del este de Asia y fue encontrada por primera vez en Europa en las costas mediterráneas francesas en 2002, sin mostrar entonces un comportamiento invasor. Su siguiente aparición se produjo a partir de 2015 en aguas españolas de la zona del estrecho de Gibraltar, concretamente en Ceuta y Tarifa (Cádiz). Esta introducción fue confirmada mediante análisis genéticos.

(A) Aspecto del cuerpo vegetativo, denominado talo en las macroalgas, con sus dos morfologías típicas según las condiciones de crecimiento. César Peteiro.
(B) Propágulos vegetativos sobre el talo y detalle microscópico de su fase inicial. Estas estructuras permiten la producción de enormes cantidades de nuevos individuos, que son clones. César Peteiro.
(C) Expansión en las costas españolas desde su primera aparición europea en la costa mediterránea francesa, indicada con un círculo rojo y el año de introducción. El círculo azul oscuro señala el primer registro en cada región, con su año, y el azul claro, registros posteriores. César Peteiro.
En esta zona, R. okamurae se ha caracterizado desde el principio por un desarrollo explosivo que genera grandes biomasas. Una parte se desprende y acaba acumulándose en miles de toneladas en las costas. Lejos de estabilizarse, estas acumulaciones siguen aumentando más de diez años después de su introducción, lo que indica que su proliferación y expansión continúan.
Todo ello tiene un enorme impacto sobre las comunidades nativas de macroalgas, reduciendo su biodiversidad y alterando las comunidades de fauna asociadas. Además, afecta gravemente a actividades como la pesca y el turismo de playa, al tiempo que genera importantes costes para los ayuntamientos, que deben retirar sus enormes acumulaciones costeras.
El éxito de su introducción y expansión masiva en estas aguas se ha relacionado con factores ambientales como el exceso de nutrientes. También influye su amplia tolerancia térmica, entre 10 °C y 30 °C, lo que favorece la colonización de extensas regiones.
A ello se suma su extraordinaria capacidad para multiplicarse. Puede formar nuevos individuos a partir de propágulos vegetativos y de esporas asexuales, lo que le permite producir enormes cantidades de clones. Además, sus acumulaciones pueden permanecer viables y reproductivas durante largos periodos en profundidad y oscuridad, favoreciendo así su dispersión por las corrientes marinas.
Desde su zona de introducción, R. okamurae se ha extendido por todo el litoral andaluz, tanto mediterráneo como atlántico, así como por Melilla, y algunas localidades de Murcia, Comunidad Valenciana y Cataluña.

La macroalga asiática de Okamura también ha alcanzado las costas atlánticas de Canarias desde 2022 y del norte peninsular desde 2023, donde preocupa especialmente por la rapidez de su expansión y por su abundancia. En apenas dos años ha aparecido en Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco.
A ello se suma el riesgo de que la especie se disperse hacia el norte de Europa, favorecida por el intenso tráfico marítimo internacional en puertos del norte peninsular, como el de la bahía de Santander, donde ya forma poblaciones abundantes.
No basta con retirar las acumulaciones de la costa
Estos episodios son síntoma de un problema de fondo, como es la eutrofización y a otras alteraciones de origen humano. Si no se actúa sobre estas causas, las mareas continuarán.
Sin embargo, las estrategias actuales se basan principalmente controlar su expansión con la retirada de las grandes acumulaciones de la costa.
En el caso de la macroalga asiática de Okamura, al tratarse de una especie invasora, existe una estrategia nacional para su gestión, control y posible erradicación, que incluye amplias actuaciones. Aunque en la práctica hasta ahora se ha centran en retirar sus acumulaciones de la costa, una respuesta que ha sido insuficiente.
Por ello, deberían impulsarse nuevas medidas, como la retirada de la abundante biomasa que permanece en los fondos y acciones directas sobre sus poblaciones. La retirada de biomasa en poblaciones ya ha mostrado resultados prometedores en pruebas recientes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en Ceuta. Por tanto, podría evaluarse su aplicación a mayor escala mediante sistemas de succión, un método que ha resultado efectivo frente a otras macroalgas invasoras con gran capacidad de dispersión vegetativa.
Asimismo, sería clave proteger los bosques y praderas de macroalgas nativas con medidas como la restricción de su explotación en zonas próximas a áreas invadidas.
En el caso de Ulva, habría que evitar el desarrollo de su cultivo, especialmente si se trata de especies exóticas como Ulva ohnoi. Una especie introducida en España y descrita en Japón como causante de mareas verdes.
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César Peteiro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
– ref. Mareas de macroalgas, una amenaza creciente con graves consecuencias para el medio ambiente y la economía – https://theconversation.com/mareas-de-macroalgas-una-amenaza-creciente-con-graves-consecuencias-para-el-medio-ambiente-y-la-economia-280616
