¿Puede una persona ciega disfrutar de la ópera?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Cruz García, Profesora universitaria de traducción y accesibilidad audiovisual, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Imagen de la ópera _Ariadna y Barbazul_ representada en el Teatro Real (Madrid) a principios de 2026. Teatro Real

La experiencia de disfrutar de una ópera desde la butaca de un teatro es verdaderamente peculiar y única. Más allá de ser un mero entretenimiento, constituye una expresión artística que conjuga lo visual y lo sonoro mediante una combinación de distintas artes: la música de una orquesta, el canto, la representación teatral e incluso la danza.

Una persona con plena capacidad visual y auditiva realiza de manera inconsciente un esfuerzo mental para recibir y comprender todos esos elementos a través de dos sentidos. Por el oído percibirá la música instrumental, las voces de los cantantes y los mensajes que transmiten y, por la vista, captará la dramatización de las personas en el escenario, junto con elementos visuales concretos como la iluminación, el vestuario y los decorados.

Ante tantos elementos visuales y auditivos que se conjugan para dar lugar a una creación artística única, cabe preguntarse qué posibilidad tiene una persona ciega de disfrutar de una ópera.

Si bien es cierto que percibirá la música y las voces de los divos, no sabrá qué acciones se desarrollan sobre el escenario mientras tanto, ni cuál es el ambiente visual que crean los decorados. Su experiencia, por tanto, no será completa, sino que estará mermada por la falta de visión.

Una técnica de accesibilidad

En ese momento entra en juego la audiodescripción, la “forma en que las personas con problemas visuales pueden tener acceso a la información visual por medio de descripciones adecuadas”. Estas descripciones de los elementos visuales no deben superponerse al habla de los personajes, sino que se insertan en las pausas entre los diálogos.

La audiodescripción se usa para hacer accesibles a las personas ciegas o con problemas de visión todo tipo de producciones audiovisuales (películas, series, documentales, etc.), espectáculos en directo (obras de teatro y ópera, musicales), monumentos, museos y entornos naturales, entre otros.

En las óperas que ofrecen servicio de audiodescripción, las descripciones se transmiten por radio o sistemas inalámbricos. Por ello, las personas ciegas asistentes disfrutan de la obra mediante receptores individuales con auriculares o a través de aplicaciones que descargan en sus móviles.

Un nuevo inconveniente

Evidentemente, ante un maremágnum de información de todo tipo, las descripciones serán breves y abarcarán los elementos imprescindibles para que el espectador pueda entender la trama y disfrutar de la ópera sin llegar a saturarse con un exceso de información.

Sin embargo, cuando parece que todo está resuelto, surge un nuevo desafío. Si la obra operística en particular es de origen extranjero y se canta en su idioma original, el espectador necesitará la traducción a su lengua mediante los llamados “sobretítulos” para poder entender a los artistas.

Se trata del equivalente a los subtítulos que leemos cuando vemos películas en versión original subtitulada en la televisión o el cine. La denominación “sobretítulos” (frente a “subtítulos”) se debe a su ubicación con respecto al escenario; mientras que en la tele los subtítulos se encuentran en la parte inferior de la pantalla, en la ópera se proyectan en la parte superior.

Si tomamos como ejemplo la archiconocida ópera italiana La Traviata, de Verdi, entendemos que si se representa en Italia, los espectadores italianos no necesitan los sobretítulos para poder entender la trama. Pero cuando se representa en España, son esenciales para saber de qué trata la historia.

Mucha gente actuando sobre un escenario vestidos de época.
Una representación de La traviata en 2008.
Florida Gran Opera/Wikimedia Commons, CC BY

Sin embargo, la persona ciega no entiende lo que cantan las voces y, por lo tanto, no puede seguir la trama. Esto es, a menos que se aplique otra modalidad de accesibilidad: la audiosubtitulación.

Mucha información

La audiosubtitulación consiste en la oralización o lectura en voz alta de los sobretítulos. Es decir, que el texto escrito en pantalla se convierte en un mensaje hablado sincronizado con la obra (a veces completo y a veces reformulado y abreviado). Con la incorporación de este otro elemento, el canal auditivo recibe una gran cantidad de información de distinta índole (música, voces de los cantantes, descripción de lo que ocurre en el escenario y lectura de los sobretítulos).

La conjunción de la audiodescripción y la audiosubtitulación en la ópera representa un avance significativo hacia una experiencia cultural más inclusiva, ya que amplía el acceso a los elementos visuales que se encuentran en el escenario y que enriquecen la comprensión global de la obra. Con ello, el esfuerzo cognitivo que implica recibir toda la información únicamente mediante el oído se convierte en una oportunidad para una participación más plena, autónoma y satisfactoria del público con discapacidad visual.

Mientras España y Alemania tienen tradición de integrar estas dos modalidades, otros países adoptan diferentes enfoques para evitar saturar al espectador con tanta información y facilitar una escucha cómoda de los elementos musicales.

El MET neoyorquino en un descanso.
El MET neoyorquino en un descanso.
Briar Patch Photos/Shutterstock

Por ejemplo, en EE. UU. y Reino Unido se suele optar por insistir en el uso de la audiointroducción, presente siempre que se ofrece la audiodescripción de una obra. Consiste en un audio que se emite unos quince minutos antes de la representación o durante los intermedios y que ofrece una sinopsis del libreto e información sobre la escenografía, los personajes y su vestuario. Otra práctica habitual para evitar interferir con la música y las voces de los cantantes es proporcionar el texto traducido locutado antes de cada acto.

Entre los teatros que ofrecen algunos de estos servicios se encuentran el Deutsche Oper (Berlín), el Metropolitan Opera (MET) (Nueva York), el Royal Ballet and Opera (Londres), el Teatro Colón (Buenos Aires) o el Teatro Municipal de Santiago (Santiago de Chile).

En España, salvo el caso del Gran Teatro del Liceo de Barcelona y el Teatro Real de Madrid, que ofrecen audiodescripción mediante soluciones tecnológicas sincronizadas, su aplicación en la ópera sigue siendo limitada y se basa en iniciativas puntuales, lo que pone de relieve el carácter aún incipiente de la accesibilidad en este ámbito.


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The Conversation

Laura Cruz García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Puede una persona ciega disfrutar de la ópera? – https://theconversation.com/puede-una-persona-ciega-disfrutar-de-la-opera-275993