Las empresas no están en el centro de la transición verde en Europa, y eso la limita

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marta Ferrer-Serrano, Profesora en Dirección y Organización de Empresas, Universidad de Zaragoza

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Europa está invirtiendo miles de millones de euros para hacer su economía más sostenible. Pero ¿quién impulsa realmente esta transición?

Parece lógico pensar que la transición hacia una economía circular, en la que los productos se reutilizan, se reparan y se reciclan en lugar de desecharse, depende en gran medida de las empresas. Diseñan productos, gestionan cadenas de suministro y, en última instancia, llevan las innovaciones al mercado. Aunque los consumidores –a través de sus decisiones de consumo– y las instituciones públicas –mediante la regulación, como el derecho a reparar– también han contribuido a impulsar este cambio, son las empresas quienes tienen la capacidad de trasladar esas demandas a soluciones concretas y a gran escala.

La realidad, sin embargo, es más compleja. En una investigación reciente, hemos analizado más de 200 proyectos de Horizonte Europa, la mayor estrategia de investigación y desarrollo (I+D) de Europa, involucrando más de 2 000 organizaciones desde 31 países diferentes. Los resultados muestran que, aunque las empresas están presentes, no ocupan posiciones centrales en la dirección de los procesos de I+D que nos empujan hacia la circularidad. Y esa diferencia puede tener consecuencias importantes.

Las empresas no participan en las fases iniciales de diseño

La política europea de innovación se articula en torno a grandes proyectos colaborativos que reúnen a empresas, universidades, centros de investigación y administraciones públicas. Mientras las empresas desempeñan un papel visible en la aplicación de soluciones, las universidades y centros de investigación ocupan posiciones centrales en estas redes de I+D, conectando actores y coordinando proyectos. El resultado es un modelo en el que quienes generan conocimiento también determinan cómo se articula la colaboración.

Esquema que representa la participación de los diferentes actores del sistema de innovación en Europa con colores
Participación de los diferentes actores del sistema de innovación en Europa. PRC= empresas privadas; REC= centros de investigación; HES= universidades; PUB= administraciones públicas. El tamaño de los nodos viene determinado por la contribución (€) de Horizonte Europa. El color indica la centralidad (importancia en la red). El grosor de los enlaces representa el número de proyectos. La dirección está relacionada con el papel de coordinación (origen) y de participación (destino).
Marta Ferrer Serrano

Esta división puede parecer funcional: unas organizaciones coordinan, otras implementan, pero la realidad es que introduce una tensión relevante. Las empresas conocen de primera mano las restricciones productivas, logísticas y de mercado. Cuando no participan en las fases iniciales de diseño, las innovaciones pueden no ajustarse plenamente a esas condiciones.

Esto no implica que las soluciones sean ineficaces, pero sí que pueden resultar más difíciles de escalar o integrar en procesos productivos reales. En una transición que exige cambios profundos en producción y consumo, este desajuste puede ralentizar los avances.




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Un sistema sostenido por muy pocos

El sistema europeo de innovación destaca por su capacidad de colaboración. Esa densidad de conexiones entre organizaciones es la que facilita el intercambio de conocimiento y la generación de nuevas ideas.

Sin embargo, en el ecosistema europeo tan solo un número reducido de actores, principalmente universidades y centros de investigación, ocupa posiciones clave en la red. Esta centralidad permite coordinar el sistema, pero genera dependencia: si estos actores reducen su participación, la red puede perder cohesión rápidamente. En ese contexto, el papel más periférico de las empresas también limita su capacidad para sostener o reconfigurar las dinámicas de colaboración.

¿Pero por qué las compañías no ocupan el centro? La coordinación de proyectos europeos requiere experiencia administrativa, conocimiento de los mecanismos de financiación y capacidad para gestionar estructuras complejas. Universidades y centros de investigación están especialmente preparadas para ello.

Las empresas operan bajo lógicas distintas, donde la flexibilidad, la rapidez y la eficiencia en la asignación de recursos son prioritarias. Asumir funciones de coordinación implica costes, mayor burocracia y retornos inciertos. Por ello, su posición refleja más un ajuste a incentivos que una exclusión.




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Un freno silencioso a la transición verde

Europa ha construido uno de los sistemas de innovación más ambiciosos para impulsar la sostenibilidad. Está bien financiado, promueve la colaboración y genera conocimiento de forma constante. Sin embargo, su estructura revela una limitación menos visible.

El reto, ahora mismo, no es aumentar la participación de las empresas, sino revisar su papel. Si la economía circular quiere consolidarse más allá de proyectos puntuales, será necesario reforzar la implicación empresarial en las fases donde se definen prioridades, estructuras de colaboración y objetivos. Esto requiere reducir barreras administrativas y generar incentivos que hagan viable su participación en roles de coordinación.

Mientras las empresas sigan siendo centrales en la ejecución pero periféricas en la toma de decisiones, la transición verde seguirá teniendo un límite difícil de superar. Porque no basta con innovar más: si quienes deben transformar la economía no participan en su dirección, la innovación difícilmente llegará a donde importa.

The Conversation

El estudio original ha sido financiado por diferentes instituciones listadas a continuación. Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, Xunta de Galicia, ED431C 2022/37; Agencia Estatal de Investigación, PID2022-136983NB-I00; Agencia Estatal de Investigación, PID2023-146084OB-I00; Agencia Estatal de Investigación, PID2023-148350NB-C21; Gobierno de Aragón, S33_23R; Gobierno de Aragón, S64_20R; y Gobierno de Aragón, S64_23R.

ref. Las empresas no están en el centro de la transición verde en Europa, y eso la limita – https://theconversation.com/las-empresas-no-estan-en-el-centro-de-la-transicion-verde-en-europa-y-eso-la-limita-280522