Patti Smith, la indisciplinada poeta del punk

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Cristina Garrigós, Catedrática de Filología Inglesa, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia

Tony Shanahan, Patty Smith y Lenny Kaye actúan en el Teatro Apollo de Nueva York en abril de 2019. lev radin/Shutterstock

Cuenta Patti Smith en su primer libro de memorias, Éramos unos niños (2010), que la lectura de la novela Mujercitas, de Louisa May Alcott, le proporcionó una perspectiva positiva sobre su destino como mujer.

Poco podía imaginar la joven adolescente Patricia, que devoraba toda la literatura que caía en sus manos, que esa sed voraz de arte –esa pasión por conocer todo lo posible sobre literatura, música, pintura y escritura– la convertiría en un referente para muchas mujeres. O quizá sí, porque en su interior albergaba un deseo incuestionable de ser artista y dedicó toda su energía a prepararse para ello: “Suspiraba por ingresar en el círculo de los artistas: su hambre, su modo de vestir, su proceso creativo y sus oraciones”.

Ahora, el jurado de los Premios Princesa de Asturias le acaba de conceder el galardón de las Artes “por su impetuosa creatividad, que conecta el rock, la poesía simbolista y el espíritu de la contracultura con una gran potencia expresiva”.

Una poeta en el mundo punk

El 10 de febrero de 1971, con 25 años, y acompañada de su inseparable Lenny Kaye a la guitarra, Patti Smith ofreció en Nueva York su primer recital de poesía. Desde entonces hasta hoy, su fuerza creadora se ha transmitido a través de sus actuaciones, sus composiciones musicales y su literatura: desde la poesía hasta el ensayo y las memorias.

Una foto en blanco y negro de una mujer actuando en un programa de televisión frente a mucho público.
Patti Smith en el programa Rockpalast de la WDR, grabado los días 21 y 22 de abril de 1979 en Essen (Alemania).
Bodow/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Se la considera la madrina del punk por su actitud irreverente y su estilo revolucionario, tanto en lo personal como en lo musical. Nadie que la haya visto actuar puede olvidar esa energía casi primitiva –feroz en su juventud, chamánica en su madurez– que busca, a través de la música y la palabra, llegar a lo más profundo del alma humana.

Podríamos decir que Smith es heredera de la tradición literaria de poetas románticos como William Blake o simbolistas como Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud –este último, su mayor inspiración–. De esta forma, concibe la palabra y la música como formas de un impulso místico: a través del lenguaje artístico busca alcanzar una experiencia transformadora que nos acerque a lo divino en lo humano. El arte se convierte así en experiencia límite y, como tal, debe trascender fronteras.

Con Walt Whitman y Allen Ginsberg comparte la idea del poeta como bardo, poeta del pueblo, así como la oralidad, la declamación y la celebración del cuerpo. Como en ellos, la composición poética se transforma en una experiencia colectiva.

Es esta conciencia del arte como experiencia transformadora –que aspira a cambiar la sociedad y no solo a reflejarla– la que forja la base del espíritu punk. Así se lo ha transmitido a numerosos artistas que han reconocido su legado, como Poly Styrene, Siouxsie Sioux, Kim Gordon, PJ Harvey, Shirley Manson, Kathleen Hanna y Alice Bag, entre otros.

Su rechazo a seguir moldes establecidos se manifiesta tanto en la estética –presentando una imagen propia y personal, a menudo clasificada como andrógina– como en la defensa de la libertad y la ruptura de corsés femeninos simbólicos. La obra de Patti Smith fusiona poesía, rock y performance, rompe moldes establecidos y propone una defensa de la artista como sujeto libre, creativo y político.

Un estilo sin censuras

La publicación de su primer álbum, Horses, del que se han cumplido recientemente 50 años, supuso un momento decisivo en la música contemporánea. Su imagen en la portada –una fotografía hecha por su gran amigo Robert Mapplethorpe–, con camisa blanca y corbata, y canciones como “Gloria”, “Redondo Beach” o “Break It Up”, forman parte de una obra que, según la musicóloga Sheila Whiteley, define un estilo caracterizado por situarse entre lo semiótico y lo simbólico.

‘Gloria: In Excelsis Deo’, la canción que abre Horses.

En Horses Smith utiliza el lenguaje de una religión extática, el poder de la palabra, la lucha contra las creencias inmutables aprendidas y un estilo musical indisciplinado, que revela las huellas sin censura del inconsciente.

Este estilo se reflejará también en discos posteriores como Radio Ethiopia, Easter, Wave, Dream of Life o el más reciente, Banga. Canciones como “People Have the Power” o “Because the Night” –esta última coescrita con Bruce Springsteen– se han convertido en verdaderos himnos intergeneracionales. La primera, con un claro contenido político, se ha erigido en símbolo de la defensa de la democracia y la libertad en tiempos convulsos.

Más allá de la música

Son numerosos los estudios académicos que, en los últimos años, se han dedicado al análisis de la obra de Patti Smith. Tesis doctorales, trabajos de fin de máster, artículos y monográficos han explorado tanto la temática como la composición formal de las letras de sus canciones y de sus poemas no musicados, así como el análisis de sus autobiografías.

Portada de Pan de ángeles de Patti Smith con una foto de la autora de joven tumbada en el suelo con un vestido blanco.
Portada de Pan de ángeles, su último libro de memorias.
Penguin Libros

Patti Smith ha publicado hasta la fecha cuatro libros de memorias: además del ya citado Éramos unos niños, M Train, El año del mono y Pan de ángeles. Estas memorias han inspirado a numerosas artistas –como Viv Albertine, Chrissie Hynde o Kim Gordon, entre muchas otras– que han visto en ellas el impulso necesario para narrar sus propias historias.

El reconocimiento de la artista como figura de indiscutible relevancia en la cultura contemporánea también se ha manifestado a través de diversos premios que han destacado su aportación a las artes y su influencia en las nuevas generaciones, especialmente entre las mujeres, desde la década de 1970. Entre ellos cabe destacar el nombramiento como comendadora de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 2005, el National Book Award por Éramos unos niños en 2010, la Legión de Honor francesa en 2022 y el reciente Premio Princesa de Asturias de las Artes (2026).

Todo ello demuestra de forma indiscutible que Patti Smith es una de las artistas estadounidenses más importantes de la historia. Su legado pervivirá no solo en el punk, sino en todas aquellas generaciones que conciben el arte como motor de cambio y transformación social.


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The Conversation

Cristina Garrigós no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Patti Smith, la indisciplinada poeta del punk – https://theconversation.com/patti-smith-la-indisciplinada-poeta-del-punk-281798