Gonzalo Celorio, Premio Cervantes 2025: la escritura como memoria

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Dulce María Zúñiga Chávez, Profesora investigadora de literatura, Universidad de Guadalajara

Gonzalo Celorio impartiendo la conferencia ‘La literatura de la Ciudad de México’ en la 41a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en mayo de 2015.
Antonio Nava / Secretaria de Cultura, CC BY-SA

Que a Gonzalo Celorio (México, 1948) se le otorgue el Premio Cervantes 2025 no es sólo un reconocimiento a una trayectoria de autor y humanista, es la celebración de una manera de entender la literatura como destino y como arte de la memoria.

Gonzalo Celorio es un hombre de letras “integral”. Así lo califica el jurado del Cervantes. Y estamos de acuerdo. Es narrador, ensayista, hombre de teatro, filólogo y promotor cultural. Pero, sobre todo, es un gran lector y erudito: “nada humano le es ajeno”. Sus conocimientos van más allá de la literatura escrita en español. Sus intereses lo han llevado a conocer de historia, antropología y otras ciencias humanas.

Una obra que abarca géneros y culturas

Gonzalo Celorio ocupa un lugar importante en la literatura contemporánea no sólo por la amplitud y densidad de su obra, sino por la conciencia profunda con la que ha sabido entretejer su historia personal con la de una vasta geografía histórica y cultural que abarca países como España, México, Cuba y Nicaragua. En su escritura, la experiencia individual se dilata hasta volverse memoria compartida, y la memoria, a su vez, se vuelve una forma de conocimiento.

Estuche de tres libros.
Estuche de la trilogía ‘Una familia ejemplar’.
Planeta de libros

Es autor de las novelas Amor propio (1992), Y retiemble en sus centros la tierra (1999), así como de la trilogía titulada irónicamente “Una familia ejemplar”, integrada por Tres lindas cubanas (2006), El metal y la escoria (2014) y Los apóstatas (2020). En ella despliega una mirada crítica, a la vez lúcida y entrañable, sobre los vínculos familiares y las fisuras de la memoria. Construye una épica familiar que abarca varias épocas y territorios.

A esta obra narrativa se suma una producción ensayística fundamental: El viaje sedentario (1994), México, ciudad de papel (1997), Ensayo de contraconquista (2001), Cánones subversivos (2009), Del esplendor de la lengua española (2016), De la carrera de la edad (2018), Mentideros de la memoria (2022) o Ese montón de espejos rotos (2025).

Varios de sus libros han sido traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, griego y chino, lo que da cuenta de su proyección internacional.

La lengua como memoria

La obra de Gonzalo Celorio se alza como un espacio donde el lenguaje deja de ser sólo un instrumento de comunicación y se convierte en sustancia viva. Su escritura no sólo narra: respira, recuerda, interroga. Hay en ella una convicción profunda de que las palabras no nombran el mundo desde fuera, sino que lo engendran desde dentro. Su conocimiento del idioma le valió ser elegido director de la Academia Mexicana de la Lengua. También tiene vínculos oficiales con la Real Academia Española y con las academias cubana y nicaragüense.

En sus escritos, el español encuentra una de sus modulaciones más sensibles. Su voz no sólo cuenta anécdotas, sino que recuerda por todos nosotros. Y en ese acto de recordar vuelve a fundar –con delicadeza y hondura– un mundo.

De hecho, una de las claves de su obra se encuentra en la tensión entre recordar y dejar atrás. El autor ganador del Premio Cervantes 2025 así lo dijo con sencillez cuando se encontró con la prensa tras el anuncio del galardón: “Escribo fundamentalmente para olvidar”. Y enseguida reconoció la paradoja: “mis novelas son memorísticas”.

Celorio posee una memoria prodigiosa, a la menor provocación recita poemas de decenas de autores clásicos, o páginas completas de novelas. Esto revela una relación íntima, física y corpórea con el idioma. Así se vio en 2004, durante el homenaje internacional al autor argentino Julio Cortázar, en la Universidad de Guadalajara. Allí, Celorio y el escritor Eduardo Casar maravillaron al público escenificando de memoria el capítulo 68 de la novela Rayuela, escrito en “gíglico” (lenguaje inventado). Fue una sesión inolvidable.




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El ritmo del lenguaje

Para Gonzalo Celorio, la literatura no es sólo una manera de dar salida a sus recuerdos, sino también una forma de vida. Así, confesó también que escribía “por una necesidad apremiante”.

La escritura del ganador del Premio Cervantes 2025 puede entenderse como una poética de la narración: un modo de concebir el lenguaje como ritmo, como resonancia, como espacio de condensación simbólica donde se insinúa lo esencial. Cada palabra parece elegida no sólo por su significado, sino por su peso y su música.

En este cruce de memoria y lenguaje, de narración y poesía, la obra de Gonzalo Celorio se vuelve una interrogación constante sobre la posibilidad de decir el mundo sin agotarlo. Su voz narrativa no se impone: se despliega, se demora, escucha. Y en esa escucha encuentra su forma más honda de verdad.

¡Enhorabuena, Gonzalo Celorio!


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The Conversation

Dulce María Zúñiga Chávez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Gonzalo Celorio, Premio Cervantes 2025: la escritura como memoria – https://theconversation.com/gonzalo-celorio-premio-cervantes-2025-la-escritura-como-memoria-279397