¿Es verdad que beben menos alcohol los adolescentes de hoy?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joaquín Rodríguez-Ruiz, Profesor Ayudante Doctor en el Departamento de Psicología Social, Evolutiva y de la Educación, Universidad de Huelva

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“¡Por el alcohol, causa y a la vez solución de todos los problemas de la vida!” Esta frase, pronunciada por Homer Simpson para proponer un brindis, simboliza la cultura del alcohol en que viven muchas sociedades humanas.

El consumo de alcohol se ha asociado con rituales y celebraciones desde tiempos remotos, y sigue siendo así a día de hoy. Sirvan como ejemplo las reuniones masivas de personas para ver el reciente Mundial de fútbol masculino y las posteriores celebraciones, en las que rara vez ha faltado el alcohol.

De hecho, parece que el consumo de alcohol es una especie de hito evolutivo, tal y como puede deducirse de los datos sobre la edad de inicio en el consumo de alcohol. Desde finales del siglo XX, en que la edad media del primer contacto con el alcohol era de 13.8 años, hasta hoy en día en que se sitúa a los 13.9 años, la edad de inicio nunca ha sido inferior a 13.6 años ni superior a 14. ¿Por qué?

Adolescencia y alcohol

El inicio del consumo de alcohol a esta edad es un fenómeno multicausal, aunque hay dos factores que explican buena parte de este fenómeno. Por un lado, a nivel neuropsicológico, la adolescencia supone una época de profundos cambios y reestructuración que nos hace más propensos a la búsqueda de nuevas sensaciones y a la asunción de riesgos.

En el plano psicosocial, los adolescentes tienen una mayor tendencia a romper normas establecidas y son enormemente influenciables por sus grupos de iguales, contexto en el que se suele desarrollar el consumo de alcohol.

Jóvenes abstemios

Sin embargo, datos recientes indican que cada vez son menos los jóvenes que beben alcohol: tan solo una cuarta parte de la población adolescente se declaraba no bebedora en 2012, frente a prácticamente la mitad en la actualidad.

Además, este aumento de abstemios se ha dado de manera gradual y estable, lo cual hace presagiar que no se producirá un efecto pendular típico de los cambios de tendencia abruptos.

La otra cara de la estadística

Estas encuestas aportan otro dato mucho más preocupante: el porcentaje de adolescentes que bebe alcohol a diario se ha incrementado en más del doble desde 2019 hasta 2025. Es decir, se está ampliando la brecha entre quienes no beben (que cada vez son más) y quienes beben frecuentemente (que también son cada vez más).

Y esto tiene consecuencias graves porque, aunque la Organización Mundial de la Salud afirma que ninguna cantidad de alcohol es segura, no todos los tipos de consumo son igualmente perjudiciales. El abuso y consumo frecuente de alcohol es más nocivo y conlleva peores consecuencias a distintos niveles. Por un lado, debilita el sistema inmune y afecta al funcionamiento cerebral, hepático y cardíaco. Y simultáneamente, impacta negativamente en el plano emocional, aumentando la probabilidad de sufrir depresión o ansiedad, y en el funcionamiento social, incrementando los conflictos familiares y con las amistades, así como los problemas laborales. Por tanto, la prevención efectiva del consumo de alcohol debe seguir siendo una prioridad sanitaria y social.




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Prevención del abuso del alcohol

Frente a la intervención en problemas ya existentes, las estrategias de prevención primaria y universal tienen un papel clave. Teniendo en cuenta que los adolescentes pasan prácticamente una cuarta parte del tiempo en el instituto, los centros escolares son el contexto idóneo para desarrollar estrategias de prevención, pues pueden abarcar a una cantidad considerable de adolescentes sin coste alguno para los jóvenes.

¿Son útiles estas intervenciones? Numerosos estudios han identificado qué componentes hacen a los programas escolares de prevención realmente efectivos para reducir el consumo de sustancias. La educación para la salud parece ser un elemento clave para prevenir el consumo a todas las edades, especialmente si se hace desde edades tempranas. Específicamente, la promoción de alternativas saludables ha demostrado tener gran éxito en la reducción del consumo de alcohol, sobre todo en contextos que carecen de variedad de oportunidades de ocio.

La idea subyacente es lógica: si la juventud está ocupada en ciertas actividades, no podrá dedicar ese tiempo a consumir.

Entender las consecuencias

Por otro lado, existe cierto consenso en que las estrategias escolares de prevención basadas en la información (en forma, a menudo, de charlas) no ayudan a reducir el consumo. De hecho, cualquiera que haya tenido la oportunidad de hablar sobre alcohol u otras sustancias delante de un grupo de adolescentes habrá podido comprobar cierta tendencia a que banalicen el tema y consigamos el efecto contrario al esperado.

Pero cuando en estas charlas se ponen ejemplos concretos de los riesgos del consumo, la actitud de los adolescentes suele cambiar. A medida que comienzan a ser conscientes de las consecuencias reales, sobre todo los efectos que el alcohol tiene sobre el cerebro y sobre sus capacidades cognitivas a medio y largo plazo, el impacto es mayor.

De hecho, un estudio reciente ha demostrado que, efectivamente, las estrategias de prevención basadas en la información son útiles para reducir el consumo de alcohol siempre y cuando consigan aumentar la percepción de riesgo de los adolescentes.

En definitiva, la prevención efectiva del consumo de alcohol y sus consecuencias pasa por la democratización de las estrategias de prevención, es decir, que lleguen a todos los sectores de la población. Estas estrategias deben fomentar la concienciación real acerca de los riesgos del consumo de alcohol y promover alternativas saludables.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Por qué la geopolítica decide hoy el futuro de las universidades

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Borja Santos Porras, Associate Dean and Professor – IE School of politics, economics and global affairs, IE University

La movilidad estudiantil se asocia cada vez más al poder de un país. Media_Photos/Shutterstock

Durante décadas, las instituciones educativas se beneficiaron de una idea que rara vez se cuestionaba: el mundo avanzaba hacia una mayor integración y cooperación. La movilidad estudiantil internacional crecía, la colaboración en investigación florecía a través de las fronteras y la academia operaba dentro de un mercado global de talento e ideas. Aunque los gobiernos competían por influencia económica y política, la educación superior era considerada un bien universal, impulsado por la apertura, el intercambio y la cooperación. Hoy, esa idea está siendo puesta a prueba.

La rivalidad entre grandes potencias, la fragmentación de la globalización, la creciente inflación y la inteligencia artificial están redefiniendo las condiciones bajo las que los centros educativos están acostumbrados a operar.

Lo que antes se consideraban factores externos como la geopolítica, la economía global o la tecnología se han convertido en piezas clave que transforman la educación desde dentro. Como resultado, las instituciones educativas están dejando de ser vistas únicamente como espacios de formación e investigación para convertirse en herramientas de competitividad e influencia geopolítica

Economía del talento y poder

La movilidad estudiantil, la atracción de talento y los avances científicos y tecnológicos se han convertido en elementos cada vez más asociados con el poder de un país. Por ello, naciones como Estados Unidos, China, Reino Unido o los Emiratos Árabes han dedicado enormes recursos para captar talento y liderar la carrera en innovación. A esto se le conoce como la economía del talento: un modelo basado en el capital humano, la innovación y el conocimiento como impulsores del desarrollo económico. Los países que atraigan, formen y retengan a las mentes más brillantes serán los que lideren la economía global.

Para las universidades, este cambio es relevante porque, si bien la misión central de la educación superior permanece inalterada, el entorno en el que la persiguen está cada vez más condicionado por la competencia geopolítica y la disrupción.

Políticas migratorias y estudiantes extranjeros

Los primeros indicios de ello ya son evidentes. Aunque el número de estudiantes internacionales en el mundo creció de 2,1 millones en 2000 a casi 6,9 millones en 2022, muchos de los principales países de destino han comenzado a endurecer sus políticas migratorias. En Estados Unidos, La tasa de rechazo del visado F-1 –para estudiantes– alcanzó el 35 % en 2025, lo que contribuyó a una caída del 17 % en el número de estudiantes internacionales entrantes.

Por su parte, países como Canadá y Australia también han introducido medidas orientadas a limitar la entrada de estudiantes extranjeros.

La contradicción en Estados Unidos y Canadá entre competir por el talento global y, al mismo tiempo, restringir la entrada de estudiantes internacionales responde a cuatro lógicas: selectividad, seguridad nacional (impedir fuga de conocimiento sensible), capacidad doméstica (el recorte canadiense responde a la presión sobre vivienda) y economía política interna. Aunque no buscan abandonar la carrera por el talento, su efecto conjunto puede lograrlo: mientras algunos países filtran, otros captan sin esas restricciones.

Colaboraciones en investigación bajo la lupa

En el ámbito de la investigación, las restricciones impuestas por Estados Unidos o la Unión Europea han convertido colaboraciones internacionales en investigación en cuestiones de seguridad nacional, lo que restringe las colaboraciones que se puedan llevar a cabo.

Estas medidas además están limitando el flujo de talento del que dependen los gobiernos para seguir siendo competitivos en áreas estratégicas como la IA, semiconductores y biotecnología.




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Cambios demográficos

Los cambios demográficos también están redibujando el mapa global del talento. África representará más de la mitad del crecimiento poblacional mundial para 2050, con su población en edad de trabajar representando el 85 % del incremento en la fuerza laboral global. Sin embargo, las universidades occidentales no están logrando captar este potencial.

Las barreras son estructurales: las elevadas tasas de matrícula, las becas limitadas, la inestabilidad y las restrictivas políticas de visados excluyen o disuaden a la mayoría de los estudiantes africanos. Las brechas en el reconocimiento de titulaciones filtran además a candidatos cualificados antes incluso de que presenten su solicitud. En Asia Oriental, la dinámica es diferente: las barreras son algo menos financieras que culturales y pedagógicas.




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Mientras tanto, las alternativas sur-sur crecen con rapidez: China, Turquía y diversos centros regionales compiten activamente por el talento africano mediante estrategias deliberadas de becas y poder blando.

Estas tendencias sugieren que las universidades occidentales corren el riesgo de perder la bolsa de talento más significativa de las próximas décadas.

Financiación universitaria

Varias fuerzas económicas están cambiando radicalmente la sostenibilidad y crecimiento del sector educativo, obligando a las instituciones a replantearse cómo financiarán su futuro.

La primera de ellas es la inflación. Las instituciones educativas se enfrentan a una creciente presión financiera: luchan por cubrir los costos adicionales con ingresos cada vez menores. La inflación global superó el 8 % en 2022, el nivel más elevado en décadas, encareciendo tanto la operación de los campus como la capacidad de las familias para financiar una educación internacional.

En Estados Unidos, el coste de la educación universitaria se ha triplicado desde 1980. Solo en 2022, los gastos institucionales aumentaron un 14.9 %, mientras que los ingresos disminuyeron un 5.4 %. En Reino Unido, casi la mitad de las universidades enfrentan déficits fiscales, derivados principalmente por la disminución de estudiantes internacionales y el aumento de costes.

Deuda pública y presupuestos

A esto se suma una creciente tendencia a la reducción de los presupuestos estatales en materia de educación pública. Muchos gobiernos, especialmente en el sur global, cuentan con recursos cada vez más limitados para salud, pensiones y educación. En 2023, más del 40 % de la población mundial vivía en países que destinaban más de sus presupuestos al pago de la deuda externa que a educación o salud.

El Banco Mundial ha demostrado que un aumento del 1 % en la deuda externa se asocia con una disminución del 2,9 % en la inversión por niño en edad escolar. Esto ha creado una paradoja en la financiación para la educación: cuanto mayor es la deuda, menor es la capacidad de invertir en las futuras generaciones.

El impacto del tipo de cambio

La volatilidad del tipo de cambio también está alterando quiénes pueden acceder a una educación internacional. Para miles de estudiantes procedentes de economías con monedas inestables, el contexto macroeconómico se ha vuelto parte de sus decisiones.

Un 51 % de los estudiantes internacionales reconsideraron sus estudios debido a fluctuaciones en los tipos de cambio, mientras que 4 de cada 10 manifestaron no tener suficientes recursos para afrontar el aumento del coste de vida en sus países de destino.

Crisis de modelo

Pero incluso si las instituciones logran adaptarse a las nuevas realidades geopolíticas y económicas, ahora nos enfrentamos a una cuestión más profunda: ¿el modelo educativo sigue siendo el adecuado para responder a las nuevas realidades?

La inteligencia artificial ahora está redefiniendo la relación entre educación y empleabilidad. Según el Foro Económico Mundial, el 39 % de las habilidades laborales se transformarán o quedarán obsoletas y el 59 % de la fuerza laboral necesitará recualificación de sus habilidades para 2030. Al mismo tiempo, la automatización está comenzando a afectar especialmente los empleos para recién graduados, los cuales se han reducido en un 29 % desde 2024.

Esta transformación también está cambiando la manera en que las empresas captan talento. En 2024, alrededor del 45 % de las compañías eliminaron requisitos de un título universitario para muchas de sus vacantes, poniendo en duda si un título universitario es ahora garantía suficiente para las nuevas realidades del mercado laboral. La cuestión, por lo tanto, ya no es qué enseñan las instituciones, sino qué valor añadido ofrecen en un mundo donde la tecnología está reemplazando cada vez más nuestras labores.

El papel de las universidades hoy

Las instituciones educativas han sobrevivido guerras, crisis económicas y revoluciones tecnológicas. Lo singular de este momento es que estas tres presiones han convergido y se están reforzando mutuamente. La geopolítica restringe la movilidad y fragmenta la colaboración científica. La economía erosiona la sostenibilidad financiera de las instituciones y el acceso de los estudiantes. La tecnología cuestiona la empleabilidad misma del título universitario. El desafío no es solo gestionar cada una de estas fuerzas por separado, sino entender que actúan de forma simultánea y sistémica.

Esta convergencia también plantea una pregunta más fundamental sobre el papel de las universidades en un mundo en el que el talento, el conocimiento y la innovación se han convertido en activos estratégicos nacionales. A medida que los gobiernos tratan cada vez más la educación superior como un instrumento de competencia geopolítica, las universidades se enfrentan a una elección: convertirse en instrumentos pasivos de la estrategia nacional o definir activamente los términos de su propia relevancia.

Las instituciones que más importarán en las próximas décadas no son necesariamente las que cuentan con los mayores fondos patrimoniales o las reputaciones más antiguas, sino aquellas que se posicionen como verdaderos intermediarios globales de talento y conocimiento, construyendo puentes donde la geopolítica levanta muros, ampliando el acceso donde la economía lo contrae y desarrollando capacidades humanas que la tecnología no puede reemplazar.

The Conversation

Borja Santos Porras no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Por qué la geopolítica decide hoy el futuro de las universidades – https://theconversation.com/por-que-la-geopolitica-decide-hoy-el-futuro-de-las-universidades-286465

El fuego de cada verano: impacto socioeconómico y medioambiental de los incendios forestales

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Julián Briz Escribano, Catedrático emérito, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Imagen del incendio en los alrededores de El Tiemblo (Ávila) el pasado 27 de julio. Victor Sanchez G/Shutterstock

Viene siendo habitual que los veranos se conviertan en crisoles activos de catástrofes naturales en las que intervienen las olas de calor, los incendios y las inundaciones. Centrándonos en los incendios forestales, como los que están afectando de forma virulenta a España y Francia en el verano de 2026, el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y las olas de calor asociadas al cambio climático están incrementando tanto su frecuencia como su intensidad.

A estos factores medioambientales se suman la despoblación de las zonas rurales, la acumulación de vegetación combustible y determinadas actividades humanas, ya sean accidentales o intencionadas, que hacen que cada año se registren en España miles de incendios forestales, cuyos efectos repercuten tanto en el medio natural como en la economía y la sociedad. No obstante, son muy pocos los que provocan los peores daños: según Greenpeace, el 0,77 % de los incendios de 2025 (65 de más de 8 000) fue responsable del 86 % de la superficie quemada.




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Impacto medioambiental

Los incendios forestales provocan una profunda alteración de los ecosistemas. En primer lugar, destruyen extensas superficies de vegetación, reduciendo la capacidad de los bosques para captar dióxido de carbono (CO₂) y contribuir a la regulación del clima. Además, la combustión libera grandes cantidades de gases de efecto invernadero, reforzando el proceso de cambio climático.

La biodiversidad también resulta gravemente afectada. Numerosas especies animales pierden sus hábitats, zonas de reproducción y fuentes de alimentación. Algunas poblaciones pueden tardar décadas en recuperarse, especialmente cuando los incendios afectan a espacios naturales protegidos o a especies amenazadas.

Otro impacto relevante es la degradación del suelo. Las elevadas temperaturas destruyen la materia orgánica y los microorganismos responsables de mantener la fertilidad del terreno. Posteriormente, la ausencia de cobertura vegetal incrementa el riesgo de erosión y desertificación, especialmente en las zonas mediterráneas, donde las lluvias torrenciales favorecen el arrastre de sedimentos.

La calidad del aire también se deteriora debido a la emisión de partículas en suspensión y gases contaminantes que afectan a la salud de la población, especialmente a personas mayores, niños y personas con enfermedades respiratorias. Asimismo, las cenizas pueden contaminar ríos, embalses y acuíferos, alterando la calidad del agua y los ecosistemas acuáticos.




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Impacto socioeconómico

La gestión de los incendios forestales cuesta dinero. Las administraciones públicas (nacional, autonómicas y locales) destinan cada año millones de euros a labores de prevención, vigilancia, extinción y restauración ambiental. Estos costes incluyen medios aéreos, brigadas forestales, reconstrucción de infraestructuras y recuperación de espacios naturales.




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El sector agrícola y ganadero también experimenta importantes perjuicios por la pérdida de cultivos, pastos, explotaciones e infraestructuras rurales. Se estima que los fuegos de 2025 quemaron en torno al 9 % de tierras de uso agrícola. Igualmente, la actividad forestal disminuye por la destrucción de recursos madereros y otros productos derivados del bosque.

El turismo es otro de los sectores afectados, especialmente en aquellas regiones donde los espacios naturales constituyen uno de los principales atractivos económicos. La destrucción del paisaje reduce la llegada de visitantes y repercute negativamente en hoteles, restaurantes y pequeños comercios. Solo un dato: los incendios forestales del verano pasado en Asturias hicieron perder cerca del 10 % de las reservas a los alojamientos rurales.

Desde el punto de vista social, los desastres naturales provocan evacuaciones, pérdida de viviendas, daños psicológicos y, en los casos más graves, víctimas mortales.

Y para cerrar el círculo, el abandono progresivo del medio rural favorece la acumulación de combustible vegetal, aumentando el riesgo de nuevos incendios y generando un círculo vicioso entre despoblación y degradación ambiental.




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Medidas para la recuperación

La recuperación de las zonas afectadas requiere actuaciones coordinadas entre las administraciones públicas, los expertos y la población local. En el ámbito socioeconómico, las administraciones deben ofrecer ayudas a las personas afectadas, impulsar la reconstrucción de infraestructuras y promover actividades económicas sostenibles que favorezcan el desarrollo rural.

Sin embargo, la mejor estrategia sigue siendo la prevención. La Ley de Montes establece la obligación de realizar una adecuada gestión forestal mediante la limpieza de montes, la creación de cortafuegos, la planificación del territorio y el desarrollo de campañas de sensibilización ciudadana.

La vigilancia permanente, el uso de tecnologías de detección temprana y la gestión sostenible de los ecosistemas forestales son herramientas fundamentales para reducir el riesgo de incendios forestales.

Mejorar la gestión

Los fuegos en los bosques representan un enorme reto medioambiental y socioeconómico con consecuencias directas en la biodiversidad, los recursos naturales, la economía rural y la calidad de vida de la población a largo plazo.




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En un contexto de cambio climático, resulta imprescindible fortalecer las políticas de prevención, mejorar la gestión forestal y desarrollar estrategias de restauración ecológica sostenibles.

Es un dicho popular que los incendios se empiezan a apagar en invierno. No hay que esperar a las olas de calor veraniegas.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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Ceuta: ¿qué derechos tienen los menores de edad extranjeros que llegaron?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elisa Brey, Profesora en sociología y opinión pública, experta en migraciones y vida urbana, Universidad Complutense de Madrid

RTVE.es

La semana pasada entraron en Ceuta miles de personas procedentes de Marruecos. Las cifras más altas hablan de la entrada de 60 000 personas, lo que supone un aumento del 71,1 % de la población del enclave. Durante unos días, la ciudad pasó de 84 330 habitantes a albergar unas 144 330 personas. Digo durante unos días, porque el Ministerio del Interior de España informó, el viernes 31 de julio que al menos 48 300 personas habían regresado a Marruecos.

En cuanto al número de menores extranjeros no acompañados acogidos en Ceuta, habría pasado de 180 niños, antes de las llegadas, a 800. Aunque hay sospechas de que podrían llegar a 5 000 los menores extranjeros no acompañados.

¿Qué derechos tienen los niños, las niñas y los adolescentes que llegaron a Ceuta?

Pero ¿qué pasa con los niños, las niñas y los adolescentes que llegaron ahora de Marruecos a Ceuta? ¿Fueron repatriados a Marruecos, con sus familiares o solos? ¿Fueron respetados los derechos específicos de la infancia migrante? Según recuerda la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), “niños, niñas y adolescentes (…) requieren una protección y un trato específico, como dicta la Convención sobre los derechos de la infancia.”.

En el contexto de las llegadas recientes a Ceuta, también apoyan los derechos de la infancia migrante entidades especializadas como UNICEF, Save The Children, la Plataforma de Organizaciones por la Infancia y la Fundación Raíces. Las ONG dedicadas a la infancia han recordado algunos principios básicos. Como que en el caso de los menores de edad, no están autorizadas las repatriaciones colectivas, sino que se debe proceder a una evaluación individualizada de cada caso.

Además, cada menor de edad tiene derecho a protección, un alojamiento adecuado, una atención especializada, como sería un traductor o un apoyo psicosocial, si lo necesita. Ello es especialmente importante si son víctimas de trata, o si se encuentran separados de sus familiares, en contra de su voluntad. En estos casos, es importante velar por la reunificación familiar.

Merece la pena recordar otros aspectos de la normativa vigente. El 30 de julio de 2026, el Tribunal Supremo confirmaba la doctrina que establece que un menor extranjero documentado no puede ser sometido a pruebas médicas de determinación de la edad cuando dispone de un pasaporte válido, salvo que existan razones justificadas para cuestionar su autenticidad.

La importancia de administraciones coordinadas

Por otro lado, una adecuada acogida de los niños, las niñas y los adolescentes migrantes requiere la cooperación y la coordinación de distintas administraciones. Así, el Gobierno local ha solicitado la distribución de estos menores en distintas comunidades autónomas, de acuerdo con la normativa en la materia.

Se refiere al Real Decreto-ley 2/2025, de 18 de marzo, que modificó la Ley Orgánica 4/2000 para regular la derivación de menores extranjeros no acompañados entre comunidades y ciudades autónomas cuando haya una contingencia migratoria extraordinaria. En la práctica, ese sistema permite trasladar menores desde territorios saturados, como Ceuta o Canarias, hacia otras comunidades según criterios como población, renta, paro, esfuerzo previo, insularidad o condición de frontera.

La distribución territorial de estos menores de edad también se ve condicionada por el Real Decreto 743/2025, de 26 de agosto, por el que se aprueba la capacidad ordinaria del sistema de protección y tutela de personas menores de edad extranjeras no acompañadas. Mientras que varios Gobiernos Autonómicos recurrieron la norma, Ceuta se personó en recursos ya abiertos. Más allá de contiendas jurídicas, según este documento, España tendría la capacidad ordinaria de asumir la protección y tutela de 16 016 personas menores de edad extranjeras no acompañadas en el conjunto de su territorio. En el caso de Ceuta, esta cifra se elevaría a 27.

Evidentemente, esta capacidad establecida para la Ciudad de Ceuta se ha visto superada por las llegadas recientes. Por ello, es de esperar que pronto se ponga en marcha el procedimiento de reparto y distribución de los menores extranjeros no acompañados a otras comunidades autónomas. Ojalá la protección de los derechos de la infancia migrante prime sobre la disputa política y no volvamos a asistir a la ruptura de seis gobiernos autonómicos por la negativa de Vox a la acogida de 347 menores extranjeros llegados desde Ceuta y Canarias, como ocurrió en julio de 2024.

Niños repatriados

Los eventos recientes recuerdan lo ocurrido en mayo de 2021, cuando más de 8 000 personas cruzaron la frontera de Marruecos a Ceuta, después de que las autoridades marroquíes abrieran las puertas. Los adultos fueron devueltos enseguida a Marruecos, pero se quedaron unos 1 500 niños, niñas y adolescentes. Su repatriación a Marruecos, en agosto de 2021, supuso la denuncia de varias ONG contra España.

La historia no termina aquí. El 12 de marzo de 2024, España presentó el Informe del Estado parte ante el Comité de Derechos del Niño. El Estado reconoció entonces que las repatriaciones de niños marroquíes desde Ceuta, en agosto de 2021, no se ajustaron a la Ley de Extranjería, de acuerdo con dos sentencias del Tribunal Supremo (TS), la última de enero de 2024. Al mencionarlo en su informe, el Estado reconoció entonces las contradicciones entre la norma y su aplicación de la Ley.

Una mirada específica sobre la infancia migrante

La situación reciente ocurrida en Ceuta debería fomentar una mirada específica para proteger los derechos de la niñez migrante que traspasa sola las fronteras. Desde 2021, España ha acumulado varios instrumentos y avances en la materia. Entre ellos, las dos sentencias del TS que condenaron las repatriaciones colectivas de menores de edad extranjeros desde Ceuta (en agosto de 2021), el reconocimiento oficial de esta situación por España ante el Comité de Derechos del Niño (en marzo de 2024), el Real Decreto-ley 2/2025, el Real Decreto 743/2025 y las dos sentenciaa del TS sobre la prueba de la edad (en julio de 2026).

Estas herramientas legislativas deberían servir de garantes para proteger ahora los derechos propios de los menores extranjeros de edad que han llegado a Ceuta, más allá de consideraciones geopolíticas o miradas partidistas.

The Conversation

Elisa Brey no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ceuta: ¿qué derechos tienen los menores de edad extranjeros que llegaron? – https://theconversation.com/ceuta-que-derechos-tienen-los-menores-de-edad-extranjeros-que-llegaron-288847

Tambores, fuegos artificiales y sentido de pertenencia: por qué los ‘diablos de fuego’ de Barcelona sacrifican su audición por la comunidad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Karla Berrens, Tenure track lecturer, Universitat de Barcelona

El _correfoc_ es una fiesta muy importante, tanto en Barcelona como en toda Cataluña. Calvesklein/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Cada año, el 15 de agosto, el barrio de Gràcia, en Barcelona, se despierta con una procesión pirotécnica de “diables”, o “diablos de fuego”, que recorren sus estrechas calles, seguidos poco después por grupos de tamborileros. Mientras los juerguistas bailan al ritmo de la percusión y las explosiones, el ruido y el humo inundan el barrio, transformando su ambiente y marcando el inicio de las fiestas locales, que duran siete días.

Estos eventos anuales –conocidos como correfocs– son parte integral del tejido del barrio. Pero la exposición de toda una vida a ruidos extremos tiene un grave impacto en la salud de los participantes, en particular en su audición. Entonces, ¿por qué siguen interviniendo?

El fuego como cultura

El fuego ha marcado durante mucho tiempo los ritmos de la vida pública en Cataluña. Su presencia se remonta a antes del siglo XIV y aparece en uno de los primeros registros escritos de los rituales cívicos de Barcelona: el Libro de las solemnidades de 1424. En aquella época, el fuego formaba parte de las celebraciones religiosas. Durante eventos como el Corpus Christi, las procesiones recorrían las calles de la ciudad, en ocasiones acompañadas de los primeros efectos pirotécnicos o de figuras simbólicas como bestias que escupían fuego.

Pero lo que comenzó como un elemento ritual ha ido adquiriendo vida propia. Con el tiempo, el fuego traspasó la esfera estrictamente religiosa y se convirtió en un rasgo definitorio de la cultura popular catalana. Hoy en día, no es solo parte del espectáculo: es el espectáculo. El fuego da forma a cómo las comunidades se reúnen, celebran y viven la ciudad, arraigándose profundamente en las prácticas colectivas y los imaginarios compartidos.

Esto se aprecia a lo largo de todo el calendario festivo, ya que las celebraciones públicas suelen incluir espectáculos pirotécnicos a gran escala que transforman la ciudad en un escenario compartido para conmemorar las fiestas locales y las transiciones estacionales. Uno de los momentos más emblemáticos es el solsticio de verano, el 23 de junio, la Nit de Sant Joan o la Noche de San Juan, cuando el fuego y los fuegos artificiales iluminan calles, plazas y cielos.

Las fiestas del fuego son organizadas por grupos vecinales conocidos como colles (colla en singular), y pueden dividirse en tres tipos principales de representaciones.

  • El Ball parlat: literalmente significa “baile hablado”; se trata de una representación que narra la lucha entre el arcángel San Miguel y Lucifer y sus demonios. Al final, Lucifer es derrotado y se marcha, mientras que sus demonios lanzan fuegos artificiales incrustados en sus bastones de madera.

  • El Cercavila: consiste en un desfile de colles por el barrio, a menudo ataviados con trajes y acompañados de música, fuegos artificiales y una variedad de figuras que representan a gigantes y humanos. Llevan trajes, un conjunto de dos piezas confeccionado en algodón grueso ignífugo, normalmente con cuernos en la capucha y una variedad de motivos pintados a mano que incluyen demonios, serpientes, dragones y llamas.

  • Correfocs: compuestos exclusivamente por colles de fuego, estos eventos tienen lugar por la noche. Consisten en demonios que llevan un palo de madera, la maça, con una punta metálica que contiene fuegos artificiales. Estos emiten un sonido mientras arden, con un fuerte estruendo al final, conocido como el trueno. El término correfoc se utiliza a menudo para referirse a estas festividades de manera más amplia, especialmente fuera de Cataluña.

Tanto en el correfoc como en la cercavila, los demonios de múltiples colles lanzan fuegos artificiales mientras bailan al ritmo de los tambores que los siguen. La banda sonora de estos eventos es un rugido constante y atronador de ruido pirotécnico mezclado con percusión.

Ruido por encima del umbral del dolor

Gràcia –históricamente un pequeño pueblo que en su día estuvo separado de la ciudad romana de Barcino– es uno de los barrios más antiguos de Barcelona. El ruido resuena en sus calles estrechas y atrapa el humo de los fuegos artificiales. Durante un cercavila o un correfoc, varios demonios “arden” a la vez, lo que significa que se lanzan múltiples fuegos artificiales simultáneamente.

Cada artefacto pirotécnico utilizado en las fiestas está sujeto a controles estándar de salud y seguridad, que incluyen un límite de ruido de 120 dB. Este es el umbral del dolor y del daño auditivo, equivalente al ruido que hace una motosierra.




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Pero esta norma solo se aplica a cada artefacto de forma individual, y actualmente no existe ningún requisito para comprobar las explosiones simultáneas. Esto significa que en una cercavila o un correfoc, especialmente en calles estrechas, el ruido puede alcanzar hasta los 175 dB –equivalente a un disparo de escopeta cerca del oído–, muy por encima del umbral del dolor de 120 dB.

Las actuaciones de fuego y tambores de los demonios de Gràcia tienen lugar durante toda la semana del 14 al 21 de agosto, a menudo varias veces al día. Se trata de una exposición concentrada a música alta y explosiones en un breve periodo de tiempo.

Sacrificar la salud por la comunidad

Pertenecer a una colla significa formar parte de un aspecto consolidado y apreciado de la cultura popular catalana. Muchas personas permanecen en su colla durante décadas, mientras que otras empiezan a los 18 años o antes (la mayoría cuenta con una sección infantil específica) y nunca la abandonan. Para muchos diablos de fuego de toda la vida, la pérdida auditiva acumulada es simplemente algo que va con el territorio.

Algunos diablos incluso llevan su pérdida auditiva como una insignia de honor y pertenencia. Pero en términos más generales, la protección auditiva no es algo que todos los diablos utilicen, a pesar de que los guantes, la protección ocular y la ropa ignífuga se usan ampliamente.

La verdadera pregunta es si la pérdida auditiva es realmente una parte intrínseca de ser un “diablo”, y qué les impide protegerse. ¿Por qué, por ejemplo, los fuegos artificiales más ruidosos siguen probándose individualmente, y no al unísono como se utilizan en realidad? ¿Y por qué no se anima más enérgicamente a los participantes a proteger su audición? Es difícil abrir estos debates porque pueden interpretarse como un cuestionamiento o incluso un desafío a la propia cultura popular catalana.

Existe una polarización entre los propios diablos al respecto. Por un lado, son conscientes de su pérdida auditiva y no se engañan sobre lo que la causa. Sin embargo, el uso de protección auditiva aún no está generalizado en los correfocs o cercavilas, al igual que no lo está en tantas otras actividades no pirotécnicas que pueden dañar la audición, como conciertos, discotecas o incluso estar en un bar con música muy alta.




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Quizá ahí radique la respuesta. Tal vez no sea una cuestión de pertenencia, sino de costumbre social. Es socialmente aceptable, por ejemplo, protegernos los ojos de la luz solar o del polvo, pero aún no estamos acostumbrados a proteger nuestra audición. Y en el caso de los diablillos de fuego de Barcelona, lo pagan muy caro.

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Karla Berrens es miembro del grupo de investigación CRIT y del centro de investigación CR Polis. Formó parte de dos asociaciones culturales relacionadas con este artículo —la Colla Vella de Gràcia y la colla Farrofoc— hasta 2026.

ref. Tambores, fuegos artificiales y sentido de pertenencia: por qué los ‘diablos de fuego’ de Barcelona sacrifican su audición por la comunidad – https://theconversation.com/tambores-fuegos-artificiales-y-sentido-de-pertenencia-por-que-los-diablos-de-fuego-de-barcelona-sacrifican-su-audicion-por-la-comunidad-284610

¿Aumenta el cambio climático las migraciones? Por qué los investigadores no se ponen de acuerdo sobre las evidencias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alexis Cloquell Lozano, Profesor Sociología. Cátedra Caixa Popular para el estudio de los desafíos sociales y la vulnerabilidad., Universidad Católica de Valencia

Stanley Dullea/Shutterstock

Las imágenes de familias desplazadas por inundaciones, sequías prolongadas o tormentas extremas se han convertido en un elemento habitual en las noticias diarias. A medida que se intensifica el impacto del cambio climático, también lo hace la preocupación por sus efectos sobre la movilidad humana. Las alteraciones que se están produciendo en el clima mundial plantean ahora una pregunta relevante y, en apariencia, sencilla: ¿hasta qué punto el cambio climático provoca migraciones?

En realidad, la respuesta no es nada fácil.

En las últimas décadas, la relación entre el cambio climático y la migración se ha convertido en un campo de investigación activo y dinámico. Pero lejos de ofrecer una visión unificada, el tema sigue plagado de importantes discrepancias conceptuales, metodológicas y políticas.

Nuestra nueva investigación, publicada en la revista Papers, tiene como objetivo comprender mejor esta discordancia. Para llevar a cabo el estudio, en primer lugar entrevistamos a expertos internacionales en los ámbitos de las migraciones, el cambio climático, la cooperación al desarrollo, el derecho y las políticas públicas. A continuación, analizamos los resultados utilizando la técnica Delphi, un método diseñado para identificar los niveles de consenso entre especialistas.

Los resultados dibujan un panorama tan revelador como inquietante. A pesar del creciente interés académico y político por la movilidad inducida por el clima, sigue habiendo un consenso limitado sobre algunas de las cuestiones fundamentales que la rodean.

¿El clima hace que la gente se desplace?

Durante años, el debate se polarizó entre dos posiciones: que el cambio climático era una causa directa de los grandes desplazamientos de población, o que solo actuaba junto con otros factores económicos, sociales o políticos.

Hoy en día, la mayoría de los especialistas parecen situarse en algún punto intermedio entre estos dos extremos. Aunque los fenómenos climáticos extremos (como huracanes, inundaciones e incendios) pueden provocar desplazamientos inmediatos y claramente identificables, los procesos más lentos (como la desertificación, la degradación del suelo y la pérdida gradual de recursos hídricos) tienden a solaparse con otras vulnerabilidades preexistentes. Como consecuencia, resulta difícil establecer una relación única de causa y efecto.

Nuestro análisis Delphi confirma esta tendencia. Todos los expertos consultados en el estudio consideran el cambio climático como un factor adicional que agrava otras causas de la migración, en lugar de un elemento aislado que pueda explicar por sí solo los movimientos de población.




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La migración interna es la primera opción

Una de las conclusiones más consistentes de la literatura científica es que la mayoría de los desplazamientos relacionados con el clima tienen lugar dentro de las fronteras nacionales. Las personas que se desplazan por motivos climáticos suelen ir de las zonas rurales a las ciudades o a otras regiones del mismo país, en lugar de emprender migraciones internacionales de larga distancia.

Desde el punto de vista de la investigación, esto supone un reto. La falta de definiciones comunes y de buenos sistemas estadísticos hace que no haya forma de medir con precisión cuántas personas emigran internamente por motivos relacionados con el clima, ni qué rutas siguen exactamente.

Además, la falta de consenso sobre la definición de conceptos como “migrante climático” y “refugiado climático” sigue obstaculizando tanto la investigación como el diseño de políticas públicas.

¿Adaptación o supervivencia?

Otra cuestión muy debatida es si la migración puede entenderse como una estrategia de adaptación al cambio climático.

Algunas organizaciones internacionales han argumentado que el desplazamiento puede ser una forma eficaz de gestionar los riesgos medioambientales. La migración permite a las personas diversificar los ingresos del hogar y acceder a nuevas oportunidades económicas, al tiempo que reduce la presión sobre territorios cada vez más vulnerables.

Pero esta visión también tiene sus detractores. Muchas personas no quieren abandonar la tierra con la que tienen vínculos culturales, familiares y comunitarios. No todas las migraciones son voluntarias, ni todas están planificadas.

Las conclusiones del estudio apuntan precisamente en esta dirección. Para los expertos entrevistados, la migración puede ser una estrategia de adaptación cuando el migrante tiene capacidad de decisión, recursos y un plan.

Sin embargo, en muchos casos se trata simplemente de una estrategia de supervivencia, la única alternativa disponible cuando las condiciones de vida se vuelven insostenibles. La distinción es importante. Nos enfrenta al hecho de que, para millones de personas, la movilidad no es una oportunidad, sino una respuesta forzada a la pérdida de sus medios de subsistencia.




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Políticas públicas: muchas palabras, poca coordinación

El consenso es especialmente débil en el ámbito de las políticas públicas.

Aunque la movilidad climática ocupa ahora un lugar destacado en las agendas internacionales, todavía no existe un marco global que ofrezca una respuesta coherente y coordinada. Instrumentos como el Pacto Mundial sobre Migración y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU han incluido parcialmente estos problemas en sus hojas de ruta, pero su impacto en la realidad es limitado.

Nuestro estudio Delphi muestra que los especialistas dan prioridad a la integración de la justicia climática en las políticas de cooperación al desarrollo. También coinciden en que estas políticas deberían orientarse a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables y a reforzar su capacidad de adaptación.

No obstante, los expertos señalan una contradicción evidente. Las políticas en materia de migración, comercio, agricultura y pesca tienden a estar desarticuladas, y pueden incluso entrar en conflicto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que la cooperación internacional se esfuerza por promover. Esta falta de coherencia política limita su capacidad para responder al fenómeno cada vez más acuciante de la migración impulsada por el clima.

Un reto tanto para la ciencia como para la política

Nuestra principal conclusión es que, tanto desde el punto de vista científico como político, la investigación sobre la movilidad climática sigue siendo, en gran medida, un trabajo en curso. La falta de definiciones comunes, la escasez de datos comparables y la dificultad para integrar perspectivas de diferentes disciplinas explican en gran parte esta divergencia.

Pero en medio de esta falta de claridad, los efectos del cambio climático se están intensificando. El resultado: las transformaciones medioambientales están superando en rapidez a las decisiones políticas que podrían salvaguardar el bienestar y los medios de vida.

Es esencial que comprendamos mejor quiénes se ven desplazados, por qué y qué respuestas institucionales pueden garantizar sus derechos. No se trata solo de anticipar futuros movimientos de población, sino también de garantizar que las personas obligadas a migrar no queden atrapadas en vacíos legales y políticos que aún están lejos de resolverse.

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Este artículo se ha elaborado en el marco de un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España, en el marco del proyecto titulado “Migración, cambio climático y cooperación al desarrollo: flujos, impactos y coherencia de las políticas en los casos de Marruecos y Senegal en relación con España (MIGRACLIMA)” (referencia: PID2021-122559NB-I00). Los autores declaran que no existen conflictos de intereses. Todos los autores han contribuido de manera significativa a la elaboración del manuscrito y han dado su consentimiento para su publicación.

ref. ¿Aumenta el cambio climático las migraciones? Por qué los investigadores no se ponen de acuerdo sobre las evidencias – https://theconversation.com/aumenta-el-cambio-climatico-las-migraciones-por-que-los-investigadores-no-se-ponen-de-acuerdo-sobre-las-evidencias-286599

El riesgo de consumir suplementos de omega-3 sin prescripción médica

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén Ropero Lara, Profesora Titular de Nutrición y Bromatología – Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición. Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández

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En un momento en el que comer de forma saludable parece misión imposible, los suplementos se presentan como la solución fácil y accesible. En especial los de omega 3, que últimamente están de moda. La pregunta es siempre la misma: ¿sirven realmente para algo?

Actualmente existen dos tipos de productos en el mercado elaborados a base de ácidos grasos omega 3. Por un lado, contamos con cuatro medicamentos autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Por otro, existe una gran variedad de suplementos (el nombre legal correcto es “complementos alimenticios”). En muchas ocasiones, contienen cantidades de omega 3 similares a las de los medicamentos.

Los suplementos no requieren autorización de ninguna agencia del medicamento, ni española ni europea. Tampoco requieren prescripción médica, ni seguimiento clínico. Por ley, su etiquetado no puede afirmar que tienen ningún efecto terapéutico. Sin embargo, en la práctica no es difícil encontrar en las webs que los venden todo tipo de beneficios anunciados. Y ahí terminan las diferencias con los medicamentos.

Antes de profundizar en esta paradoja, conviene conocer un poco de historia.

Pescado azul, ¿sí o no?

El cambio en las recomendaciones sobre el consumo de pescado se debe, en gran parte, a los ácidos grasos omega-3. Hace unas décadas se aconsejaba priorizar el pescado blanco frente al azul. La razón era sencilla: el azul contiene más grasa. Hoy, en cambio, se recomienda tomar al menos una ración de pescado azul a la semana. Eso sí, hay que moderar la ingesta de las especies que acumulan mercurio, como el pez espada y el atún rojo.

Conviene recordar que la nutrición es una ciencia viva. Avanza al ritmo de la investigación que se lleva a cabo en todo el mundo. Las recomendaciones alimentarias se basan siempre en la evidencia disponible en cada momento. Por eso, durante décadas, el paradigma dominante fue sencillo: “cualquier grasa es mala”.

Ese paradigma empezó a resquebrajarse en los años 70, cuando se publicaron varios estudios sobre la población inuit de Groenlandia que lo ponían en duda. Estos trabajos relacionaban unos ácidos grasos muy concretos con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular. Esos ácidos grasos están presentes en el pescado y, en menor medida, en el marisco.

Nos referimos al EPA y el DHA. No son los únicos omega-3 que existen: los aceites vegetales y los frutos secos como la nuez aportan otro, el ALA. A partir de él, nuestro organismo puede fabricar EPA y DHA. Sin embargo, lo hace de forma tan poco eficiente que es fundamental asegurarnos de obtener EPA y DHA directamente de la dieta.

No es lo mismo suplemento que medicamento

Los estudios realizados en los últimos años han conducido a la autorización, en España, de cuatro medicamentos cuyo principio activo son ácidos grasos omega 3. Tres de ellos combinan EPA y DHA y se prescriben para reducir los niveles de triglicéridos en sangre (números de registro 76981, 79347 y 65476). El cuarto contiene únicamente EPA y se emplea para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares (número de registro 1201524001).

La dosis recomendada de estos medicamentos es considerablemente más alta que la ingesta diaria habitual de EPA y DHA. Entre sus efectos secundarios más frecuentes destaca la fibrilación auricular, un ritmo cardíaco irregular que aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares y cerebrales. También pueden causar trastornos gastrointestinales y un mayor tiempo de sangrado.

Omega 3 contra la depresión: ¿qué hay de cierto?

Los omega 3 también se estudian en el campo de la salud mental. Todo empezó en 1998. Ese año, un equipo internacional de investigadores observó que los países con mayor consumo de pescado presentaban menor incidencia de depresión mayor.

Sin embargo, los ensayos posteriores diseñados para prevenir la depresión mediante suplementos en la población general no han dado resultados positivos.

En cuanto a su uso como tratamiento, todavía no hay evidencia suficiente para determinar con claridad su eficacia frente a la depresión mayor. Los resultados sugieren que podrían ayudar, pero el efecto depende de muchos factores (como sexo, situación fisiológica, edad, dosis y uso, tipo de omega 3 empleado o duración del tratamiento), lo que dificulta sacar conclusiones generales.

Otro campo de investigación activo es el deterioro cognitivo y la demencia. Solo unos pocos ensayos muestran efectos positivos de los suplementos de omega 3 en adultos sanos. Tampoco se han observado beneficios en adultos con riesgo de demencia y bajo consumo previo de omega 3.

Los suplementos de EPA y DHA se estudian, además, en muchos otros contextos. Entre ellos están la inflamación, el embarazo, la lactancia, la infancia, el dolor crónico o el síndrome metabólico. En estos casos, los resultados tampoco son concluyentes por el momento.

El peligro que consumir suplementos a nuestro aire

Los suplementos siempre generan cierta incertidumbre. En el caso de los omega-3, la situación se complica. No olvidemos que conviven en el mercado medicamentos y suplementos con el mismo principio activo. Si un suplemento contiene poca cantidad de omega-3, probablemente no tenga ningún efecto real y su compra será, simplemente, una inversión perdida.

Pero los suplementos con cantidades más altas, similares a las de los medicamentos, pueden compartir también sus mismos efectos secundarios. Estos efectos, en su caso, no figuran en ningún prospecto. No hay ningún profesional sanitario haciendo seguimiento de su consumo, y ni siquiera es habitual que se comunique al médico que se están tomando.

Medio siglo después de que un grupo de investigadores descubriera el valor de los omega-3 en la sangre de los inuit de Groenlandia, la mejor forma de aprovecharlos sigue siendo la más natural: comer pescado azul con regularidad. Recurrir a un suplemento, en cambio, puede acarrear los mismos efectos secundarios que un medicamento, pero sin el seguimiento médico que estos requieren.

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Ana Belén Ropero Lara no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El riesgo de consumir suplementos de omega-3 sin prescripción médica – https://theconversation.com/el-riesgo-de-consumir-suplementos-de-omega-3-sin-prescripcion-medica-286454

Refrescos, chiringuitos y guiris en chanclas: ayer y hoy de algunas palabras veraniegas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rosalía Cotelo García, Profesora de Lengua y Enseñanza de lenguas, Universidad Autónoma de Madrid

El verano tiene su propio vocabulario. Cada año vuelven a nuestras conversaciones palabras como refresco, maleta, chancla, chiringuito o guiri. Las utilizamos sin pensar, pero muchas guardan historias sorprendentes: unas han cambiado de significado, otras han evolucionado al ritmo de nuestros hábitos y algunas siguen siendo incógnitas para los investigadores de la lengua.

Los diccionarios del español conservan la memoria de todas ellas y nos permiten recorrer la historia de nuestros veranos.

Chanclas, refrescos y maletas: nuevos significados

Algunas palabras vacacionales llevan siglos acompañándonos, pero no siempre han sido necesariamente veraniegas. Un buen ejemplo es refresco. En el diccionario académico de 1737 un refresco era un “alimento moderado” para recuperar las fuerzas o “el agasajo de bebidas, dulces y chocolate, que se da en las visitas”.

El significado que hoy nos resulta evidente, el de la bebida no alcohólica que nos sirve para refrescarnos, no se consigna hasta 1803, y hubo que esperar casi dos siglos, hasta el diccionario de 2001, para que pasara a ocupar el primer lugar. Las antiguas acepciones (es decir, las definiciones correspondientes a los distintos significados de la palabra) siguen conservándose en el diccionario como vestigio de aquellos usos.




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Los diccionarios registran esas transformaciones y sus definiciones nos permiten descubrir cómo han cambiado no solo las palabras, sino también los objetos, las costumbres y los hábitos de sus hablantes. Lo podemos observar en la definición de la palabra maleta, que en los siglos XVIII y XIX, describían una bolsa de cuero, con candado, diseñada para transportar la ropa durante un viaje y llevarla “a la grupa de la cabalgadura”. Hoy, el diccionario habla de una “especie de caja” con asa para transportar objetos. Más que un cambio de significado, lo que encontramos es el reflejo de la transformación del propio objeto, como consecuencia de la evolución en el transporte y las maneras de viajar.

Una chancla era, según el diccionario de la RAE desde 1884 y hasta 2001, un zapato viejo con el talón aplastado por el uso. Para encontrar el origen de la acepción actual, debemos fijarnos en chanclo, que en el XVIII está en el diccionario como un calzado de madera que se sujeta al pie con una o dos listas de cuero y “sirve para preservarse de la humedad y del lodo”. De ahí proceden nuestras chanclas veraniegas, que nos salvan (precariamente) de ensuciarnos o mojarnos los pies.

Guiris, chiringuitos, y orígenes esquivos

Los diccionarios son herramientas excelentes para contemplar la vida de las palabras, pero hay algunas voces, sobre todo las que se generan en la dimensión coloquial del idioma, que son particularmente esquivas al estudio de su procedencia.

Por ejemplo, sabemos que la palabra guiri, antes de denominar al turista extranjero, se refería a los partidarios de la reina Cristina durante las guerras del siglo XIX. Así lo recoge el diccionario de la RAE de 1925, mientras que su significado actual no aparecerá hasta la edición manual de 1989.

¿Pero cómo se explica este salto semántico? ¿Cómo se han convertido los liberales de ayer en los turistas de alarmante color rosado que llenan nuestras playas? La palabra guiri procede del vasco guiristino, adaptación de cristino. Los carlistas la empleaban de forma despectiva para referirse a sus enemigos; es decir, a “los otros”. Con el tiempo, ese significado evolucionaría hasta designar a un visitante extranjero, por lo que en su raíz se originaba ya la connotación negativa que aún conserva el término.




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Otra etimología intrigante es la de chiringuito, palabra que entra en el diccionario en 1983 como “quiosco o puesto de bebidas al aire libre” y que actualmente ha incorporado la coletilla “donde a veces también se sirve comida”.

La explicación más popular sitúa su origen en Cuba, donde el término designaría el chorro de café filtrado y los puestos donde se servía. Según esta versión, el periodista español César González-Ruano importó la palabra a mediados del siglo XX para bautizar un pequeño bar de playa en Sitges, fundado en 1913.

Sin embargo, algunos testimonios registran establecimientos más antiguos con ese nombre, y otros investigadores, apoyándose en fuentes de prensa decimonónica, consideran que la palabra viene de chinguirito, por un proceso de metátesis (como sucede en croqueta/cocreta). El chinguirito es en Cuba y México un aguardiente de caña, que llegaría a España en el siglo XIX, servido con aperitivos. La polémica no es solo lingüística: en el fondo, también se debate qué lugar puede reivindicar la “cuna” del chiringuito como icono veraniego.

Los veranos del futuro

En las páginas de los diccionarios se guardan, como hemos visto, mucho más que palabras. Estas obras conservan las fotografías lingüísticas de nuestra manera de comunicarnos, de nuestros hábitos sociales y de nuestra forma de entender el mundo.

Por eso, es interesante preguntarnos qué palabras recientes relacionadas con el verano tendrán nueva entrada en el diccionario. Algunas, como veraneo o camping, ya han sido consignadas, pero otras, como terraceo o glamping, aún esperan su momento. Si algún día se incorporan al diccionario, será porque habrán dejado de ser una moda para convertirse, también ellas, en parte de nuestra historia veraniega.

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Rosalía Cotelo García no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Refrescos, chiringuitos y guiris en chanclas: ayer y hoy de algunas palabras veraniegas – https://theconversation.com/refrescos-chiringuitos-y-guiris-en-chanclas-ayer-y-hoy-de-algunas-palabras-veraniegas-285446

Ya es obligatoria la paridad de género en los consejos de administración de las cotizadas españolas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Andrea Cantos Martínez, Profesora de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad de Castilla-La Mancha

Desde principios del verano, las 35 sociedades cotizadas de mayor capitalización bursátil de España –las que integran el IBEX 35– están obligadas a que el sexo menos representado, el femenino, ocupe, como mínimo, el 40 % de los puestos de sus consejos de administración.

Ya no es una recomendación de buen gobierno ni un compromiso voluntario: es una obligación cuyo incumplimiento puede sancionarse. La noticia es que, en conjunto, el índice llegó a la fecha con los deberes hechos: las mujeres ocupaban el 42,19 % de los asientos de sus consejos al cierre de 2025, según los datos publicados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La otra cara de la moneda es que la paridad se concentra en los puestos de supervisión, mientras que en las funciones ejecutivas la presencia femenina apenas roza el 8 %.

¿Qué exige la norma?

El origen de la obligación es europeo. Tras casi una década intentando llegar a un acuerdo, la negociación de la Directiva (UE) 2022/2381, conocida como Women on Boards, culminó en noviembre de 2022, ofreciendo a los Estados miembros dos objetivos alternativos para sus sociedades cotizadas: que el sexo menos representado alcance el 40 % de los puestos de consejero no ejecutivo, o bien el 3 % del total de puestos del consejo, ejecutivos y no ejecutivos incluidos.

España transpuso la Directiva (es decir, la incorporó a su propia legislación nacional) mediante la Ley Orgánica 2/2024, de 1 de agosto, de representación paritaria y presencia equilibrada de mujeres y hombres, yendo más allá de las exigencias europeas: reformó el artículo 529 bis de la Ley de Sociedades de Capital para exigir que el sexo menos representado ocupe al menos el 40 % del conjunto del consejo, ejecutivos y ejecutivas incluidas.

La aplicación de la norma es escalonada: 30 de junio de 2026 para las 35 sociedades de mayor capitalización y 30 de junio de 2027 para el resto de cotizadas. Su incumplimiento constituye una infracción grave conforme a la Ley 6/2023, de 17 de marzo, de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión. Las sanciones abarcan desde la mera amonestación o la suspensión de actividades dentro del mercado bursátil, hasta la aplicación de multas que pueden alcanzar los 300 000 euros.

Treinta años de recomendaciones que no bastaron

La cuota imperativa cierra casi tres décadas de autorregulación. Desde el pionero código Olivencia, de 1998, los códigos de buen gobierno españoles confiaron en recomendaciones voluntarias bajo el principio de «cumplir o explicar». La Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, de igualdad efectiva, ya invitaba al equilibrio en los consejos, pero sin porcentajes obligatorios ni sanciones.

El código de Buen Gobierno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) cuantificó la recomendación en un 30 % de consejeras en 2015 y la elevó al 40 % en 2020. El salto de la recomendación a la norma con sanción llega ahora, y la experiencia europea sugiere que no es casual: según el Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE), en los Estados miembros con cuotas vinculantes, la presencia femenina en los consejos ha crecido a un ritmo hasta tres veces mayor al de los países que confiaron solo en las medidas voluntarias.

Paridad en el asiento, no en la función ejecutiva

Los datos de la CNMV muestran que el IBEX 35 superó el umbral legal antes de que fuera exigible. Al cierre de 2025, tenía 179 consejeras, el 42,19 % del total, frente al 37,52 % del conjunto de las empresas cotizadas españolas. Además, veintisiete sociedades del índice alcanzaban ya el 40 %, y el supervisor calculaba que bastaba con nombrar tres nuevas consejeras –una por cada una de las tres grandes compañías rezagadas– para que todo el índice cumpliera los plazos establecidos en la norma.

Estos datos esconden una matización sobre el estado de la paridad. Dentro de los consejos, no todas las categorías son iguales: los consejeros ejecutivos dirigen la gestión diaria de la compañía y los consejeros no ejecutivos, no. A su vez, el grupo de consejeros y consejeras no ejecutivas está integrado por los consejeros dominicales (designados por diferentes grupos de accionistas) y los independientes.




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La distribución por categorías que publica la estadística de gobierno corporativo de la CNMV revela que las mujeres son mayoría entre los consejeros independientes del IBEX 35 (en torno al 58 % de quienes supervisan), pero apenas representan el 7,55 % de los consejeros ejecutivos: cuatro mujeres en todo el índice. Veintinueve de las 33 sociedades del IBEX analizadas por el supervisor no cuentan con ninguna consejera ejecutiva. En la alta dirección, sin ostentar el cargo de consejera, la presencia femenina se estanca en el 27,71 %.

El patrón no es una anomalía únicamente española: en el conjunto de la Unión Europea las mujeres ocupan el 18,5 % de los puestos ejecutivos de las grandes cotizadas. La paridad descansa sobre el asiento de supervisión, pero no sobre las decisiones ejecutivas.

Las dos empresas que no aparecen en la estadística

Un matiz: los datos de la CNMV cubren a 33 de las 35 sociedades del índice. Las dos restantes, Ferrovial SE, con domicilio social en Países Bajos desde 2023, y ArcelorMittal, constituida en Luxemburgo, cotizan en la bolsa española pero no están obligadas a depositar ante la CNMV el informe anual de gobierno corporativo.

La cuota que les aplica no es la española, sino la transposición neerlandesa y luxemburguesa de la misma Directiva 2022/2381, y su seguimiento debe hacerse a través de sus propios informes y de bases de datos comparadas como la Gender Statistics Database del EIGE, que monitoriza semestralmente los consejos de las mayores cotizadas de cada Estado miembro.

Una ley con objetivos claros y técnica discutida

La técnica legislativa de la norma puede tener deficiencias: el procedimiento de selección de consejeros y consejeras contemplado en el nuevo artículo 529 bis LSC impone que, cuando no se alcance la cuota, se siga un procedimiento de selección preestablecido, un mecanismo inspirado, aparentemente, en el acceso a la función pública, cuyo funcionamiento, per se, es distinto al de una sociedad privada.

Esto puede acabar sometiendo a mayores exigencias formales el nombramiento de una mujer que el de un hombre, según la catedrática de Derecho Mercantil. Su conclusión es ilustrativa: la cuota mínima del 40 % habría bastado, por sí sola, para alcanzar los objetivos de representación.

Lo que hay que mirar a partir de ahora

Tres indicadores mostrarán si la representación equitativa formal se convierte en igualdad material:

  1. El cumplimiento de la norma por el resto de cotizadas a partir de junio de 2027.

  2. La eventual apertura de expedientes sancionadores.

  3. La evolución del porcentaje de consejeras ejecutivas y altas directivas, que la CNMV publica anualmente con datos individualizados por compañía.

Porque el objetivo de la norma no es contar asientos sino repartir el poder, y, en este caso, de la función ejecutiva. Y esa ocupación, de momento, sigue pendiente.

The Conversation

Asesoramiento de empresas y particulares, que en ningún caso pueden beneficiarse del presente artículo.

ref. Ya es obligatoria la paridad de género en los consejos de administración de las cotizadas españolas – https://theconversation.com/ya-es-obligatoria-la-paridad-de-genero-en-los-consejos-de-administracion-de-las-cotizadas-espanolas-286693

Los correfocs son la tradición más ruidosa de Barcelona, y los ‘diablos de fuego’ sacrifican su audición para poder participar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Karla Berrens, Tenure track lecturer, Universitat de Barcelona

El _correfoc_ es una fiesta muy importante, tanto en Barcelona como en toda Cataluña. Calvesklein/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Cada año, el 15 de agosto, el barrio de Gràcia, en Barcelona, se despierta con una procesión pirotécnica de “diables”, o “diablos de fuego”, que recorren sus estrechas calles, seguidos poco después por grupos de tamborileros. Mientras los juerguistas bailan al ritmo de la percusión y las explosiones, el ruido y el humo inundan el barrio, transformando su ambiente y marcando el inicio de las fiestas locales, que duran siete días.

Estos eventos anuales –conocidos como correfocs– son parte integral del tejido del barrio. Pero la exposición de toda una vida a ruidos extremos tiene un grave impacto en la salud de los participantes, en particular en su audición. Entonces, ¿por qué siguen interviniendo?

El fuego como cultura

El fuego ha marcado durante mucho tiempo los ritmos de la vida pública en Cataluña. Su presencia se remonta a antes del siglo XIV y aparece en uno de los primeros registros escritos de los rituales cívicos de Barcelona: el Libro de las solemnidades de 1424. En aquella época, el fuego formaba parte de las celebraciones religiosas. Durante eventos como el Corpus Christi, las procesiones recorrían las calles de la ciudad, en ocasiones acompañadas de los primeros efectos pirotécnicos o de figuras simbólicas como bestias que escupían fuego.

Pero lo que comenzó como un elemento ritual ha ido adquiriendo vida propia. Con el tiempo, el fuego traspasó la esfera estrictamente religiosa y se convirtió en un rasgo definitorio de la cultura popular catalana. Hoy en día, no es solo parte del espectáculo: es el espectáculo. El fuego da forma a cómo las comunidades se reúnen, celebran y viven la ciudad, arraigándose profundamente en las prácticas colectivas y los imaginarios compartidos.

Esto se aprecia a lo largo de todo el calendario festivo, ya que las celebraciones públicas suelen incluir espectáculos pirotécnicos a gran escala que transforman la ciudad en un escenario compartido para conmemorar las fiestas locales y las transiciones estacionales. Uno de los momentos más emblemáticos es el solsticio de verano, el 23 de junio, la Nit de Sant Joan o la Noche de San Juan, cuando el fuego y los fuegos artificiales iluminan calles, plazas y cielos.

Las fiestas del fuego son organizadas por grupos vecinales conocidos como colles (colla en singular), y pueden dividirse en tres tipos principales de representaciones.

  • El Ball parlat: literalmente significa “baile hablado”; se trata de una representación que narra la lucha entre el arcángel San Miguel y Lucifer y sus demonios. Al final, Lucifer es derrotado y se marcha, mientras que sus demonios lanzan fuegos artificiales incrustados en sus bastones de madera.

  • El Cercavila: consiste en un desfile de colles por el barrio, a menudo ataviados con trajes y acompañados de música, fuegos artificiales y una variedad de figuras que representan a gigantes y humanos. Llevan trajes, un conjunto de dos piezas confeccionado en algodón grueso ignífugo, normalmente con cuernos en la capucha y una variedad de motivos pintados a mano que incluyen demonios, serpientes, dragones y llamas.

  • Correfocs: compuestos exclusivamente por colles de fuego, estos eventos tienen lugar por la noche. Consisten en demonios que llevan un palo de madera, la maça, con una punta metálica que contiene fuegos artificiales. Estos emiten un sonido mientras arden, con un fuerte estruendo al final, conocido como el trueno. El término correfoc se utiliza a menudo para referirse a estas festividades de manera más amplia, especialmente fuera de Cataluña.

Tanto en el correfoc como en la cercavila, los demonios de múltiples colles lanzan fuegos artificiales mientras bailan al ritmo de los tambores que los siguen. La banda sonora de estos eventos es un rugido constante y atronador de ruido pirotécnico mezclado con percusión.

Ruido por encima del umbral del dolor

Gràcia –históricamente un pequeño pueblo que en su día estuvo separado de la ciudad romana de Barcino– es uno de los barrios más antiguos de Barcelona. El ruido resuena en sus calles estrechas y atrapa el humo de los fuegos artificiales. Durante un cercavila o un correfoc, varios demonios “arden” a la vez, lo que significa que se lanzan múltiples fuegos artificiales simultáneamente.

Cada artefacto pirotécnico utilizado en las fiestas está sujeto a controles estándar de salud y seguridad, que incluyen un límite de ruido de 120 dB. Este es el umbral del dolor y del daño auditivo, equivalente al ruido que hace una motosierra.




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Pero esta norma solo se aplica a cada artefacto de forma individual, y actualmente no existe ningún requisito para comprobar las explosiones simultáneas. Esto significa que en una cercavila o un correfoc, especialmente en calles estrechas, el ruido puede alcanzar hasta los 175 dB –equivalente a un disparo de escopeta cerca del oído–, muy por encima del umbral del dolor de 120 dB.

Las actuaciones de fuego y tambores de los demonios de Gràcia tienen lugar durante toda la semana del 14 al 21 de agosto, a menudo varias veces al día. Se trata de una exposición concentrada a música alta y explosiones en un breve periodo de tiempo.

Sacrificar la salud por la comunidad

Pertenecer a una colla significa formar parte de un aspecto consolidado y apreciado de la cultura popular catalana. Muchas personas permanecen en su colla durante décadas, mientras que otras empiezan a los 18 años o antes (la mayoría cuenta con una sección infantil específica) y nunca la abandonan. Para muchos diablos de fuego de toda la vida, la pérdida auditiva acumulada es simplemente algo que va con el territorio.

Algunos diablos incluso llevan su pérdida auditiva como una insignia de honor y pertenencia. Pero en términos más generales, la protección auditiva no es algo que todos los diablos utilicen, a pesar de que los guantes, la protección ocular y la ropa ignífuga se usan ampliamente.

La verdadera pregunta es si la pérdida auditiva es realmente una parte intrínseca de ser un “diablo”, y qué les impide protegerse. ¿Por qué, por ejemplo, los fuegos artificiales más ruidosos siguen probándose individualmente, y no al unísono como se utilizan en realidad? ¿Y por qué no se anima más enérgicamente a los participantes a proteger su audición? Es difícil abrir estos debates porque pueden interpretarse como un cuestionamiento o incluso un desafío a la propia cultura popular catalana.

Existe una polarización entre los propios diablos al respecto. Por un lado, son conscientes de su pérdida auditiva y no se engañan sobre lo que la causa. Sin embargo, el uso de protección auditiva aún no está generalizado en los correfocs o cercavilas, al igual que no lo está en tantas otras actividades no pirotécnicas que pueden dañar la audición, como conciertos, discotecas o incluso estar en un bar con música muy alta.




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Quizá ahí radique la respuesta. Tal vez no sea una cuestión de pertenencia, sino de costumbre social. Es socialmente aceptable, por ejemplo, protegernos los ojos de la luz solar o del polvo, pero aún no estamos acostumbrados a proteger nuestra audición. Y en el caso de los diablillos de fuego de Barcelona, lo pagan muy caro.

The Conversation

Karla Berrens es miembro del grupo de investigación CRIT y del centro de investigación CR Polis. Formó parte de dos asociaciones culturales relacionadas con este artículo —la Colla Vella de Gràcia y la colla Farrofoc— hasta 2026.

ref. Los correfocs son la tradición más ruidosa de Barcelona, y los ‘diablos de fuego’ sacrifican su audición para poder participar – https://theconversation.com/los-correfocs-son-la-tradicion-mas-ruidosa-de-barcelona-y-los-diablos-de-fuego-sacrifican-su-audicion-para-poder-participar-284610