Por qué la reapertura del estrecho de Ormuz amenaza la transición energética europea

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Armando Alvares Garcia Júnior, Profesor de Derecho Internacional y de Relaciones Internacionales, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Alrededor del 20% del petróleo y el 20% del gas natural licuado mundial circulan por el estrecho de Ormuz. Somkanae sawatdinak/Shutterstock

El 14 de junio de 2026, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento que promete despejar el estrecho de Ormuz. Los mercados lo celebraron de inmediato: el precio del petróleo cayó, el gas licuado se abarató y los titulares anunciaron alivio para las facturas. Todo parecen buenas noticias. El problema es que, en política energética, las buenas noticias a corto plazo son con frecuencia malas noticias a largo plazo.

Por el estrecho de Ormuz transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial y alrededor del 20 % del comercio global de gas natural licuado (GNL). Cuando las tensiones con Irán escalaron a partir de marzo de 2026 y el tráfico se contrajo de forma severa, ese dato dejó de ser una abstracción estadística y se convirtió en precios de la energía disparados, y, por ende, en costes industriales más altos y en facturas domésticas que apretaron los presupuestos familiares de Cádiz a Tallin.

Las consecuencias para España fueron relativamente limitadas: apenas el 2 % de su gas transita por ese estrecho, y su suministro descansa sobre Argelia –que sostuvo el 33 % del total en 2026– y sobre Estados Unidos, por vía marítima.

En el suministro físico, España hizo los deberes; en la transición estructural, queda trabajo pendiente: el gas y el petróleo cotizan en mercados globales: cuando Ormuz tose, el recibo de la luz estornuda en Parla, en Sevilla y en Bruselas por igual.

La UE sigue recurriendo al gas natural licuado

Durante los meses de tensión, la Unión Europea reaccionó con una velocidad sorprendente. Las aprobaciones de parques solares se aceleraron, las licitaciones eólicas aumentaron y varios Estados miembros adelantaron compromisos de electrificación industrial. Eso es real y merece reconocimiento.

Sin embargo, si se mira dónde fue la mayor parte del gasto energético de emergencia, la foto es menos alentadora. El paquete AccelerateEU – Energy Union, presentado por la Comisión Europea en abril de este año, reconoció un gasto adicional de 24 000 millones de euros en combustibles fósiles desde el inicio de la crisis.

Según estimaciones derivadas del informe, la gran mayoría de ese gasto se destinó a sustituir el GNL del golfo Pérsico por GNL de otros orígenes –Estados Unidos, Catar, Australia– y no a electrificación estructural. Europa pagó una enorme cantidad de dinero para seguir dependiendo del gas, solo que de otros vendedores y a precios de mercado elevados por la escasez global. Cambiar de proveedor no es lo mismo que cambiar de modelo.




Leer más:
Cómo ha cambiado el mercado del petróleo y el gas tras 100 días de cierre del estrecho de Ormuz


Si el petróleo es barato, la transición energética se ralentiza

La presión política para acelerar la transición energética no viene de los discursos climáticos ni de los acuerdos internacionales. Viene, principalmente, del precio de la energía en el momento en que el ciudadano paga su factura. Cuando la energía duele en el bolsillo, los gobiernos actúan. Cuando resulta barata, la urgencia se evapora.

Los incentivos políticos para invertir en renovables, reformar los mercados eléctricos o aislar térmicamente los edificios son mucho más débiles cuando el barril cotiza a 70 dólares que cuando lo hace a 110. La reapertura de Ormuz no elimina el riesgo geopolítico estructural –Irán seguirá siendo Irán, el estrecho seguirá existiendo–, pero sí elimina la percepción inmediata de ese riesgo, que es exactamente lo que mueve las decisiones presupuestarias y legislativas.

La historia respalda esta lógica. Tras el shock petrolero de 1973, los países industrializados lanzaron ambiciosos programas de eficiencia energética y diversificación. Cuando los precios cayeron en los años ochenta, la mayor parte de esos programas se abandonó silenciosamente. Europa llegó a 2022 con una dependencia del gas ruso que ningún análisis de riesgo serio habría aceptado.




Leer más:
La dependencia energética, el talón de Aquiles de Europa


La literatura académica documenta este patrón de forma sistemática: las políticas energéticas se desmantelan más fácilmente cuando desaparece la relevancia del problema para el ciudadano. El ciclo amenaza con repetirse.

La ventana de oportunidad no se abre cuando la energía es cara. Se abre cuando todavía duele el recuerdo de que lo fue y la presión política sigue activa. Ese es exactamente el momento en que nos encontramos hoy.

El destino está claro, pero la velocidad es variable

Hay un punto de partida jurídico sólido: en diciembre de 2025, el Parlamento Europeo y el Consejo alcanzaron un acuerdo sobre la Ley Europea del Clima, que fija legalmente el objetivo de reducir las emisiones netas en un 90 % para 2040.

Ese objetivo final es vinculante y no está en discusión. Lo que sí depende de la voluntad política de cada ciclo presupuestario es todo lo que hay entre hoy y ese horizonte: la velocidad de transposición de la Directiva de Energías Renovables, los fondos asignados cada año a electrificación industrial, la agilidad en la concesión de permisos para renovables, el ritmo de reforma de las redes de distribución. Son instrumentos de ejecución discrecionales, y es precisamente ahí donde la caída del precio del petróleo hace daño: no borra el objetivo, pero sí enfría la urgencia de los pasos intermedios que permiten alcanzarlo.




Leer más:
La guerra en Irán marca el precio de la factura energética global y muestra a Europa el camino hacia la transición energética


Tres medidas concretas podrían reforzar ese blindaje:

  • La primera medida es respetar y ejecutar los plazos legales de la Ley Europea del Clima y la Directiva de Energías Renovables (RED III), cuya transposición completa sigue pendiente en varios Estados miembros, entre ellos España: un objetivo legalmente vinculante no puede quedar supeditado a la voluntad política del momento.

  • La segunda es crear mecanismos de financiación anticíclicos –fondos que se nutren cuando los precios fósiles son altos e invierten en transición precisamente cuando bajan–, un papel que el Pacto de Industria Limpia podría asumir si se eleva de comunicación política a reglamento vinculante.

  • La tercera es anclar la narrativa pública de la transición energética al riesgo estructural de largo plazo –no al precio del barril de cada temporada–, de modo que la visibilidad política del problema no desaparezca con cada alivio coyuntural.

The Conversation

Armando Alvares Garcia Júnior no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Por qué la reapertura del estrecho de Ormuz amenaza la transición energética europea – https://theconversation.com/por-que-la-reapertura-del-estrecho-de-ormuz-amenaza-la-transicion-energetica-europea-285386

La sardinilla capturada de forma artesanal, un manjar tan saludable como sostenible

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gumersindo Feijoo Costa, Catedrático de Ingeniería Química. Centro de Investigación Interdisciplinar en Tecnologías Ambientales – CRETUS, Universidade de Santiago de Compostela

Acuarela de unas sardinas. Joan Rieradevall

El refranero gallego es muy prolífico para con la sardina y, de forma específica, con la sardina pequeña (denominada “xouba” o “parrocha” en gallego). Uno de los refranes más populares en Galicia ya apela a la calidad gastronómica de este pescado azul, señalando que las piezas de menor tamaño son más sabrosas y apreciadas: “A sardiña e a xouba, canto máis pequena, máis louba” (“la sardina y la sardinilla, cuanto más pequeña, más se alaba”.

No es casualidad que estas sardinas, tanto en fresco como en conserva, hayan sido ensalzadas por escritores (Julio Camba, Álvaro Cunqueiro, Emilia Pardo Bazán o Camilo José Cela), periodistas (Carlos Herrera o Pepe Domingo Castaño) y cocineros (Gordon Ramsay, José Andrés o Lucía Freitas).

Portada del cómic Asterix en lusitania.
Portada del cómic Asterix en Lusitania.
Asterix.com

Ya en el Imperio romano la captura de sardina fue una actividad pesquera fundamental, orientada principalmente a la elaboración del garum, una salsa de pescado fermentada muy apreciada por los patricios romanos.

A nivel divulgativo este hecho quedó bien reflejado en el cómic de Astérix en Lusitania, publicado en 2025. Para la captura de la sardina se utilizaban redes de enmalle, redes de cerco y nasas de mimbre en zonas costeras. Las sardinas saladas y las salsas derivadas se almacenaban y transportaban en ánforas selladas por todo el Mediterráneo.

La sardina pequeña: nutritiva y funcional

Existe actualmente una gran tendencia a buscar alimentos funcionales para su incorporación a las dietas; esto es, aquellos alimentos que además de su valor nutricional tradicional contienen componentes biológicamente activos que ofrecen beneficios específicos para la salud.

La sardina cumple todas estas características para entrar en el pódium
de los alimentos funcionales. Así, es una fuente portentosa del ácido graso omega-3, un compuesto clave por su actividad biológica, por ejemplo, a nivel estructural (es un componente de las membranas celulares), metabólica (reduce la formación de triglicéridos en el hígado) y cardiovascular (mejora la función de los vasos sanguíneos y disminuye la formación de coágulos). También es una fuente de minerales como el yodo y el hierro (actúan en la formación de hemoglobina y la regulación tiroidea), el calcio (es clave en la estructura ósea, o en su forma iónica, Ca⁺², participa en múltiples reacciones metabólicas como mensajero intracelular) y el selenio (con actividad antioxidante).




Leer más:
Los numerosos beneficios para la salud que nos ofrece el pescado a un bajo coste climático


Un esquema con la composición nutricional de la sardina y su nombre en diferentes idiomas
La sardina es uno de los pescados azules claves en las dietas atlántica y mediterránea.
Gumersindo Feijoo a partir de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, CC BY

El arte de pesca “xeito”

El xeito es un arte de pesca tradicional gallego que consiste en un enmalle de deriva que está constituido por una red rectangular (dividida en “paños”) extendida entre dos cabos o trallas: uno superior, con boyas, que permite regular la profundidad de la red; y otro inferior, con plomos, que permite que los paños estén completamente extendidos.

Un elemento característico de este arte de pesca es que la red debe permanecer siempre atada al barco. La captura se produce cuando el pescado trata de cruzar la red, quedando atrapado en la malla.

Se trata de un método utilizado por los barcos pequeños –de entre 5 y 10 metros de eslora– que, en Galicia, trabajan fundamentalmente dentro de las rías. Es una técnica muy selectiva, tanto por la malla como por la baja resistencia mecánica de la red, por lo que solamente quedan atrapadas la sardina, el boquerón y el jurel. El resto escapa fácilmente atravesando la malla o rompiendo la red.

Hay que aclarar que se trata de sardinas pequeñas, pero que entran dentro del tamaño mínimo legal de este pescado (Sardina pilchardus) en España y el resto de la Unión Europea, que se sitúa en 11 centímetros. La pesca con el xeito es muy selectiva, por el tamaño de la malla, y no se coge nada de menor tamaño.

Además, la sardina pequeña capturada con el arte de xeito en Galicia tiene un límite de cuota que la Xunta revisa para garantizar el control del stock y evitar el agotamiento prematuro del caladero. Este 2026 está en un tope de 80 kilogramos por tripulante a bordo y 80 kilogramos adicionales por embarcación y día.




Leer más:
Cuidar la salud y el medio ambiente: dos razones para incluir pescado azul en nuestra dieta


Esquema que muestra un barco al que está unido una red que cae hasta el fondo del mar
Esquema del arte de pesca xeito.
Gumersindo Feijoo

Impacto ambiental

La técnica artesanal del xeito es tremendamente respetuosa con el medio ambiente: no tiene descartes, esto es, no se captura nada que se devuelva al mar, vivo o muerto, por no ser comercialmente viable o por regulaciones normativas.

Su huella de carbono es muy baja, con valores aproximados de 105 g de CO₂ equivalente para una ración de 125 g de xouba. Es aproximadamente lo que emite un solo coche de gasolina o diésel de bajas emisiones al recorrer 1 km. El impacto se debe fundamentalmente al consumo de combustible del barco en el trayecto puerto-caladero-puerto.

Por otro lado, su huella hídrica es insignificante: el consumo directo o indirecto de agua es prácticamente nulo.

La xouba capturada mediante el xeito es un manjar sostenible al alcance de todos, que ayuda a una armonía saludable entre el hombre y el océano, fruto de una tradición y soberanía alimentaria de los pueblos costeros.

The Conversation

Gumersindo Feijoo Costa no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. La sardinilla capturada de forma artesanal, un manjar tan saludable como sostenible – https://theconversation.com/la-sardinilla-capturada-de-forma-artesanal-un-manjar-tan-saludable-como-sostenible-285390

El idioma “virus” existe: cómo se comunican entre sí para infectar bacterias

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Marina Moreno, Chair professor, Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV – CSIC)

Virus bacteriófagos (en azul) infectando a una bacteria. Lightspring/Shutterstock

Durante mucho tiempo, los virus han sido vistos como entes simples y egoístas: partículas inertes que solo “despiertan” al invadir una célula, a la que convierten en una fábrica de copias de sí mismos antes de destruirla. Esta visión es tan influyente que, a día de hoy, el consenso mayoritario es que los virus no pueden considerarse realmente seres vivos. Sin embargo, ciertas observaciones sobre el comportamiento de bacteriófagos o fagos, los virus que infectan bacterias, hacen que esa imagen pueda quedarse obsoleta.

Investigaciones recientes han demostrado que estos virus no actúan siempre de forma individual ni automática, sino que pueden comunicarse entre sí y tomar decisiones colectivas. Lo más sorprendente es que, en algunos casos, esa comunicación ocurre incluso entre virus que infectan bacterias de especies distintas.

Este hallazgo no solo tiene profundas implicaciones para la ecología microbiana, la evolución de los virus y el desarrollo de nuevas estrategias para combatir bacterias resistentes a antibióticos, sino que confiere capacidades “sociales” a estos entes biológicos.

Grupo de bacteriófagos de cola infectando una bacteria.
Graham Beards / Wikimedia Commons., CC BY-SA

Los organismos más abundantes del planeta

Aunque suelen pasar desapercibidos, los bacteriófagos son los organismos más abundantes de la Tierra. Se estima que existen alrededor de 10³¹ partículas virales en la biosfera, una cifra que supera en diez veces el número total de bacterias.

Cada día, infectan y destruyen enormes cantidades de bacterias en los océanos, los suelos y también en nuestro propio cuerpo. Cuando un fago infecta uno de estos microorganismos, puede seguir dos rutas principales: el ciclo lítico y el ciclo lisogénico.

En el ciclo lítico, el virus se replica rápidamente y acaba destruyendo la célula bacteriana, mientras libera nuevas partículas virales. En el ciclo lisogénico, en cambio, el genoma del fago se integra en el de la bacteria y permanece latente, replicándose discretamente junto con ella durante generaciones.

Durante décadas, se pensó que esta “elección” dependía únicamente del estado interno de la bacteria o del azar. Hoy sabemos que, al menos en algunos fagos, esa decisión puede ser influida por señales producidas por otros virus.

Un lenguaje químico entre virus

En 2017, un estudio mostró que algunos bacteriófagos utilizan un sistema de comunicación molecular para evaluar su entorno. Este sistema, denominado arbitrium (que en latín significa “decisión”), les permite saber cuántas infecciones han ocurrido recientemente en una población bacteriana.

El mecanismo es sorprendentemente sencillo. Cuando un fago infecta una bacteria, induce la producción de un pequeño péptido (proteína de entre 5 y 10 aminoácidos) que se libera al medio. A medida que más bacterias son infectadas, la concentración de ese péptido aumenta. Los fagos que llegan después “leen” esa señal química y, en función de su nivel, deciden si conviene seguir destruyendo bacterias o pasar a un estado latente.

En otras palabras, los fagos no actúan a ciegas: recogen información del entorno (más péptido implica que ha habido más infecciones y, por lo tanto, menos posibilidades de encontrar bacterias receptoras) y ajustan su comportamiento en consecuencia.

Virus con comportamientos colectivos

Lo que hace este fenómeno aún más fascinante es que la comunicación no siempre se limita a fagos idénticos como se propuso inicialmente. Investigaciones posteriores desarrolladas en nuestros laboratorios han mostrado que algunos péptidos de arbitrium pueden ser reconocidos por fagos emparentados, pero que infectan especies bacterianas distintas. Ello permite una forma de comunicación entre virus diferentes que comparten el mismo nicho ecológico.

Esto significa que un fago puede tomar decisiones basándose no solo en la presencia de sus propios “parientes”, sino también en la actividad de otros virus competidores o cooperadores. Así, en lugar de actuar como entidades aisladas, parecen formar parte de redes de comunicación viral que reflejan la presión global sobre una comunidad bacteriana.

Desde un punto de vista evolutivo, esta capacidad tiene todo el sentido. Si muchos virus (aunque no sean idénticos) están infectando bacterias cercanas, seguir destruyendo indiscriminadamente al huésped puede agotar el recurso disponible. Optar por la latencia puede ser, en ese contexto, una estrategia más eficiente de supervivencia a largo plazo.

Este tipo de comportamiento es idéntico a los sistemas de quorum sensing o –percepción de cuórum– que utilizan muchas bacterias y otros organismos para coordinar acciones en función de la densidad poblacional. Sin embargo, encontrar algo similar en virus resulta especialmente llamativo, ya que tradicionalmente se pensaba que carecían de la capacidad para “tomar decisiones”.

Una nueva mirada sobre los virus

Que los fagos intercambien información, incluso entre especies distintas, desafía la idea de los virus como simples programas genéticos que se ejecutan sin control. En su lugar, empezamos a verlos como agentes capaces de percibir su entorno, integrar señales y modular su estrategia replicativa más allá del individuo.

Es decir, lejos de ser meros actores pasivos, los bacteriófagos emergen como entidades con sorprendentes capacidades sociales que les permiten comunicarse, coordinarse y adaptarse colectivamente. Que puedan hacerlo incluso cruzando las fronteras entre especies añade una complejidad inesperada a nuestro entendimiento del mundo viral.

Este cambio de perspectiva nos recuerda algo fundamental: hasta en los sistemas aparentemente más simples de la biosfera, la comunicación importa. A veces, los organismos más silenciosos tienen las conversaciones más interesantes (y a veces, quienes menos esperamos que “hablen” tienen mucho que decir).

Implicaciones más allá del laboratorio

Estos descubrimientos no son solo una curiosidad científica. La comunicación entre fagos influye en la dinámica de las poblaciones bacterianas y, por tanto, en procesos ecológicos clave como los ciclos del carbono y del nitrógeno.

Además, tiene implicaciones importantes para la terapia con fagos, una alternativa prometedora frente a las bacterias resistentes a antibióticos. Comprender cómo y cuándo esos virus deciden destruir bacterias o permanecer latentes podría ayudar a diseñar tratamientos médicos o procesos biotecnológicos más predecibles y seguros.

Mientras, a los científicos nos obliga a replantearnos cómo entendemos la “inteligencia” y la toma de decisiones en sistemas biológicos aparentemente simples.

The Conversation

Alberto marina Moreno recibe fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2022-137201NB-I00), Generalitat Valencia (CIPROM/2023/30) y Comunidad Económica Europea (TalkingPhages-101118890) a través de convocatorias publicas competitivas. El es miembro de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, de la Sociedad Española de Microbiología, la Red FAGOMA e INPEC.

– ref. El idioma “virus” existe: cómo se comunican entre sí para infectar bacterias – https://theconversation.com/el-idioma-virus-existe-como-se-comunican-entre-si-para-infectar-bacterias-284885

El efecto mariposa o por qué la geopolítica puede encarecer su cesta de la compra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nadia Natasha Reus González, Docente universitaria de matemáticas-estadística, Universidad de Guadalajara

FOTOGRIN/Shutterstock

Las tensiones geopolíticas globales no solo llenan los titulares de prensa: también determinan cuánto se paga por la leche o la gasolina. Entender cómo funciona esta conexión es el primer paso para proteger los ahorros.

Cuando escuchamos noticias sobre conflictos geopolíticos solemos pensar en términos de diplomacia o estrategia militar y consideramos que este tipo de eventos no nos afectan por su lejanía. Sin embargo, tienen un efecto mariposa que termina golpeando directamente la economía de los hogares.

No se trata solo de política, también se trata del valor real del dinero.

El peligro silencioso: La pérdida de poder adquisitivo

En tiempos de conflicto, el mayor riesgo para las familias no suelen ser las caídas en los mercados financieros o la volatilidad en el precio del oro, sino la inflación.

Imagine que tiene 50 euros guardados en una alcancía (hucha). Si el precio de las cosas sube, esos mismos 50 euros comprarán menos productos el mes que viene que hoy. Esto es lo que llamamos pérdida de poder adquisitivo, o inflación.

En entornos de guerra o inestabilidad, dejar el dinero quieto (es decir, sin que genere ningún interés) puede ser un error, ya que su valor real se reduce a medida que los precios suben.




Leer más:
La teoría económica detrás de las crisis


¿Por qué el petróleo es la pieza clave?

Gran parte de este fenómeno tiene que ver con el suministro energético. Oriente Medio concentra una gran parte de la producción mundial de petróleo y gas. Además, cuenta con rutas estratégicas como la del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del combustible que mueve al mundo.

Ante la inestabilidad en el suministro de energía provocada por la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán, los mercados han reaccionado con miedo, disparando los precios del petróleo y el gas.

Como casi todo lo que consumimos necesita energía para ser fabricado y luego ser transportado (por camiones, barcos o aviones), el aumento del petróleo acaba generando una reacción en cadena: si el combustible sube, el transporte se encarece y ese costo extra se traslada al precio final de los alimentos, la ropa o la tecnología. Y las familias tienen que asumir ese aumento en los precios.




Leer más:
El petróleo por las nubes: ¿están los países mejor preparados para afrontar precios de tres dígitos?


Cae la oferta y las estanterías sufren

En economía, esta situación se denomina shock de oferta. Es un cambio repentino e inesperado que reduce la cantidad de bienes o servicios que las empresas pueden ofrecer.

Si hay menos fuentes de energía disponibles, o es mucho más caro conseguirlas, las fábricas producen menos o a mayor costo. Al haber menos oferta para la misma demanda, los precios tienden a subir de forma generalizada. Este es el inicio de la inflación que vemos en el supermercado y al que nos enfrentamos al realizar las compras.

Resiliencia financiera: ¿Qué podemos hacer?

La resiliencia financiera es la capacidad de afrontar estos cambios económicos. Para un hogar promedio, esto implica entender dos lecciones básicas:

  1. La planificación es un factor clave. Las crisis geopolíticas nos recuerdan que la economía es global y lo que sucede a miles de kilómetros afecta a nuestra capacidad de compra diaria.

  2. En contextos de una alta inflación provocada por crisis externas, el dinero quieto pierde valor y el ahorro tradicional, bajo el colchón o en cuentas sin rendimientos, se vuelve muy vulnerable.

¿Qué podemos hacer para que el aumento de los precios no afecte nuestros ahorros? No existen fórmulas mágicas, sino dos conceptos clave: diversificación y educación financiera.

¿Cómo protegernos?: Estrategias para fortalecer su economía

Una regla de oro es la creación de un fondo de emergencia. Se trata de una reserva de dinero destinada exclusivamente a imprevistos. Esto evita tener que recurrir a préstamos con intereses altos cuando los productos básicos se encarecen. Además, en momentos de incertidumbre internacional, el consumo responsable se vuelve nuestra mejor defensa. Debemos aprender a distinguir entre necesidades reales y deseos momentáneos para a proteger el presupuesto familiar.

Otra estrategia recomendable es no dejar todo el dinero en una alcancía o en una cuenta bancaria que no genera beneficios. Cuando suben los precios, la tendencia de los bancos centrales es a subir los tipos de interés. De este modo el ahorro se vuelve más atractivo. Lo mejor es buscar opciones sencillas y relativamente seguras (como los depósitos bancarios a plazo fijo, las cuentas de ahorro remuneradas y la deuda pública) que ayuden a que el dinero conserve su valor real.

Paz y estabilidad

Las crisis internacionales no son solo eventos lejanos, sino fenómenos que pueden redefinir nuestra realidad cotidiana. En momentos de incertidumbre, la mejor herramienta de resiliencia económica no es hacer inversiones complejas o arriesgadas, sino estar informados sobre los acontecimientos que hacen subir los precios. Así pueden tomarse mejores decisiones financieras.




Leer más:
Otra pandemia global: el analfabetismo financiero


En un mundo globalizado, además de un ideal humano, la paz es la base de la estabilidad económica.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. El efecto mariposa o por qué la geopolítica puede encarecer su cesta de la compra – https://theconversation.com/el-efecto-mariposa-o-por-que-la-geopolitica-puede-encarecer-su-cesta-de-la-compra-278643

¿Tiene sentido pedirle a la ‘Odisea’ de Nolan que sea históricamente rigurosa?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oskar Aguado-Cantabrana, Profesor Ayudante Doctor en el área de Historia Antigua del Departamento de Estudios Clásicos, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Fotograma de la próxima adaptación de la _Odisea_, de Christopher Nolan. Universal Pictures

“En la ‘Odisea’, Ulises habla con acento de Boston, a pesar de ser de Ítaca, que está en Nueva York”.

Este comentario, entiendo que sarcástico, hace referencia al origen bostoniano de Matt Damon y al hecho de que en el estado de Nueva York hay, efectivamente, una ciudad llamada Ithaca. Me parece una de las reacciones más sagaces de la plétora de críticas y bromas que han asolado la esfera digital desde el 5 de mayo, día del lanzamiento del segundo tráiler de la Odisea de Christopher Nolan.

Es una reacción recurrente cada vez que se anuncia el estreno de una película ambientada en el pasado, ya sea histórica o mitológica. Pero una superproducción sobre el texto homérico, de la mano de un director tan reconocido, son palabras mayores.

Así que durante mayo y junio sí que ha ardido Troya.

La Antigüedad (mítica) en pantalla

Ciertamente sería difícil recoger en pocas palabras la diversidad de reacciones que ha suscitado el tráiler. Algunas de las líneas maestras han sido las siguiente: es un escándalo que Helena de Troya esté interpretada por una actriz negra; cómo va a ser Menelao calvo; Aquiles no puede ser un actor trans; la ambientación es de todo menos clásico/mediterránea, el atrezzo y la vestimenta no se ajustan al contexto histórico; el acento de los actores no se parece mucho a cómo sonaría el de los héroes míticos; los diálogos son presentistas; etc.

Ninguna de las críticas expuestas es novedosa. Cuestiones similares se plantean cada vez que se estrenan películas situadas en períodos como la Antigüedad o la Edad Media. Aunque de base hay una diferencia importante en este caso: estamos ante la adaptación de un poema épico. Una epopeya con contenido mitológico que difícilmente se presta a una crítica en los términos en los que se suele aplicar al cine de ambientación histórica.

Ciertamente, sería de agradecer que los directores admitiesen sin complejos que sus adaptaciones son creaciones artísticas localizadas en un pasado remoto, pero sin ninguna pretensión de veracidad histórica. Asumamos que no son historiadores, filólogos, arqueólogos, ni divulgadores, son artistas tratando de promocionar y defender sus decisiones.

El cine difícilmente puede ajustarse a las exigencias metodológicas y teóricas de un ensayo historiográfico. No es necesario, tiene otros objetivos y condicionantes, económicos, lúdicos, técnicos e ideológicos; el análisis de la recepción audiovisual de la Antigüedad ayuda a resituar toda esta polémica.

El ‘espíritu homérico’

Papiro con un fragmento de la _Odisea_ (cantos IX y X), del siglo III a.e.c. hallado en Ghurab (Egipto). Es el manuscrito más antiguo conservado de la _Odisea_.
Papiro con un fragmento de la Odisea (cantos IX y X), del siglo III a.e.c. hallado en Ghurab (Egipto). Es el manuscrito más antiguo conservado de la obra.
Zunkir/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En este sentido, se podría decir mucho sobre la denominada “cuestión homérica”. La Odisea fusiona en su narración diversos periodos históricos (época micénica, Edad oscura e inicios de la época arcaica), con toda una serie de elementos mitológicos y ficciones literarias que, por otro lado, son una fuente histórica fundamental para conocer la sociedad del siglo VIII a.e.c. y, en menor medida, los siglos previos.

Hasta algún traductor reciente de la Odisea, filólogo de profesión, se ha preguntado, respecto a la fidelidad al texto original, “a qué debemos jurar dicha fidelidad: ¿a un supuesto ‘espíritu homérico’ acaso? Estaríamos de enhorabuena si lográsemos saber en qué consiste tal espíritu”.

La realidad es que la obra de Homero se reescribe y actualiza de forma ininterrumpida desde la propia Antigüedad. Ahí reside precisamente su naturaleza de obra clásica. Nolan solo ha elegido su propio estilo.

El cine de Nolan y otras referencias visuales

El despliegue de medios técnicos, la elección del reparto, la gama de colores, las referencias al género de superhéroes, Batman incluido, y muchos elementos más que el tráiler no permite adelantar, llevan la firma de Nolan. Es su Odisea, suya y de su equipo de producción, y, faltaría más, disponen de toda la libertad artística para que sea única y novedosa.

Por supuesto, somos libres de denostarla cuanto queramos, pero pienso que es más interesante analizarla críticamente. Está rodada, entre otros lugares, en diferentes enclaves del Mediterráneo, pero si no luce igual que unas vacaciones en una playa de Mykonos, quizá se deba a que los juegos cromáticos de la película también pretenden representar algo sobre la historia que cuenta: un hombre traumatizado por la guerra y obsesionado con regresar al hogar.

Un grupo de soldados con armaduras en medio de un bosque.
Fotograma de la nueva adaptación de la Odisea de Christopher Nolan.
Universal Pictures

Tampoco podemos olvidar que esta estética puede responder a una tendencia muy familiar en el cine histórico/fantástico más reciente. Algo que con cierta ironía se ha llamado “filtro medieval”, pero que buena parte de las producciones recientes sobre la Antigüedad también aplican y que podría resumirse en un pasado sucio, oscuro y con mucho cuero.

La fórmula visual y la estética “neomedieval” se ha popularizado a través de producciones como Vikingos, Juego de tronos y sus precuelas. Y funciona. A mi parecer, la caracterización de los lestrigones o de los barcos (vikingos) no es casual.

Homero y la cultura universal

La de Nolan es hija de su tiempo, como todas las odiseas. Claro que destila ideología; la de Homero también: la de las élites aristocráticas griegas del siglo VIII a.e.c. La Odisea es una obra inmortal precisamente porque ha sido reinventada de forma ininterrumpida en todo tipo de formatos artísticos y también por culturas diversas a las occidentales, desde el islam medieval, al manga japonés de los 80.

Por supuesto, las culturas europea y estadounidense han sido las más prolijas en este sentido. Más allá de toda la pintura –desde la cerámica ateniense y los frescos romanos hasta la Nausicaa del pintor William McGregor Paxton– o la escultura, hay obras cumbre que no presentan precisamente una adaptación apegada al relato clásico, como el poema de Kostantínos Kafavis, Ulises de James Joyce, la Odisea de Nikos Kazantzakis u O Brother, Where Art Thou?, la película de los hermanos Coen.

Retrato de una mujer desnuda rodeada de otras mujeres desnudas en un paisaje costero bajo un cielo azul.
Nausicaa, personaje de la Odisea visto por William McGregor Paxton.
Wikimedia Commons

La obra homérica se ha llevado a la pantalla en diversas ocasiones, si bien el personaje de Ulises está presente en otras tantas adaptaciones de la Ilíada o el ciclo troyano. Troya (2004) es sin duda la que más ha marcado el imaginario colectivo del siglo XXI. Una película también muy criticada en su momento, que ahora ciertos sectores de las extremas derechas han recuperada como supuesto emblema de la masculinidad y la épica perdida. Ahí sí que estarían bien representados Aquiles y Helena de Troya, dicen, no mediante un actor trans y una actriz negra.

Si lo que buscan son antecedentes culturales, la primera actriz negra, que sepamos, que interpretó a Helena, lo hizo junto a Orson Welles en el París de 1950 y el muy recomendable cómic La Cólera (2020) presenta un Aquiles que experimenta una transición de género.

¿A quién pertenece la Odisea? A la humanidad, yo diría.

¿Qué Antigüedad para el siglo XXI?

De la diversidad de reacciones al tráiler podemos extraer una conclusión incuestionable: la importancia que aún damos a las figuras históricas y míticas de la Antigüedad para conformar nuestros propios imaginarios e identidades en el siglo XXI.

Tweets de Elon Musk en los que alega que Nolan
Tweets de Elon Musk quejándose de la nueva adaptación de Nolan.
X.com

No es un tema baladí. Elon Musk y las ultraderechas internacionales lo entienden como un elemento más de su “guerra cultural”, en su defensa de una “civilización occidental” inventada y supremacista blanca.

Por su parte, una Helena negra apela a la identidad cultural afroamericana, aferrándose a una supuesta verosimilitud racial con argumentos historiográficos que fueron un revulsivo importante en su momento, pero que se han superado.

Las versiones (eco)feministas, pacifistas, o proLGTBIQ+ del mito proliferan, frente a lecturas reaccionarias que nunca dejan de resurgir. Se trata de un eterno diálogo con un pasado mítico que no pierde utilidad para repensar el presente.

Las y los profesionales de las Ciencias de la Antigüedad bien lo saben. El inminente estreno ya estimula la divulgación y la investigación sobre Homero y su recepción. Los ecos y viajes de la Odisea siempre resuenan. Estamos, sin duda, ante el regreso de Ulises. Buen momento, por tanto, para unirse al evento de nuestro proyecto y reflexionar sobre qué Antigüedad queremos para el siglo XXI.


¿Quiere recibir más artículos como este? Suscríbase a Suplemento Cultural y reciba la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música, seleccionados por nuestra editora de Arte + Humanidades Claudia Lorenzo.


The Conversation

Oskar Aguado-Cantabrana es miembro del proyecto de Investigación ANIHO (PID2023-150635NB-I00), financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033/ y FEDER/UE. Se trata de un proyecto de investigación internacional, con sede en la EHU, dedicado a analizar la recepción de la Antigüedad en el mundo contemporáneo.

– ref. ¿Tiene sentido pedirle a la ‘Odisea’ de Nolan que sea históricamente rigurosa? – https://theconversation.com/tiene-sentido-pedirle-a-la-odisea-de-nolan-que-sea-historicamente-rigurosa-283103

¿Por qué nos crecen las orejas cuando nos hacemos mayores?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Usue Ariz López de Castro, Profesora de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Krakenimages.com/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por estudiantes de 3º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Berriz. Berriz (Bizkaia).


¿Es verdad que las orejas se van haciendo más grandes según cumplimos años? ¿O es uno de esos mitos que circulan por las redes? Para responder, primero tendríamos que comprobar si hay artículos científicos que hayan estudiado el tema. Y sí, en efecto, algunos expertos se han dedicado a investigarlo.

Tras medírselas a muchas personas adultas de distintas edades, han llegado a la misma conclusión: aunque poquito, las orejas aumentan de tamaño a lo largo de nuestra vida. Según sus resultados, pueden ser hasta un centímetro más grandes en personas mayores que en adultos jóvenes; sobre todo, debido al aumento del lóbulo de la oreja.

A pesar de ello, el que sean más grandes no nos sirve para mucho, ya que sabemos que con la edad vamos perdiendo audición. ¿Por qué crecen entonces? Comprendiendo su estructura interna y lo que le sucede a ese tejido con el paso del tiempo quizá encontremos la respuesta que buscamos.

Los secretos del cartílago

Si nos tocamos las orejas podemos sentir que no son tan duras como si fuera hueso, pero notamos que hay “algo” dentro. Las podemos doblar y luego recuperan la forma original.

Ese “algo” es el cartílago, un tejido parecido al hueso, pero más blandito y del que existen distintos tipos en nuestro cuerpo. En concreto, el pabellón auricular contiene cartílago elástico, que está compuesto principalmente por cuatro elementos clave: unas células llamadas condrocitos, que a su vez secretan las proteínas colágeno y elastina, y otras moléculas que conocemos como proteoglicanos.

La característica principal del colágeno, una proteína que se encuentra en muchos tejidos, es la rigidez y la resistencia, lo que le permite mantener la estructura. En cambio, la elastina es flexible y elástica, por lo que puede estirarse y recuperar su forma sin sufrir daños. Por último, los proteoglicanos se encargan de atrapar agua, formando una especie de gelatina que permite que el tejido esté hidratado.

En conjunto, gracias a las dos proteínas con propiedades opuestas y a los proteoglicanos, si nos doblamos las orejas o si reciben un golpe, pueden recuperar su forma original.

Como un calcetín gastado

Una vez conocida la estructura del cartílago de la oreja, ahora nos queda entender cómo aumenta de tamaño.

La mayoría de los tejidos del organismo solo crecen durante la infancia y la pubertad, aunque eso no impide que sigan renovándose. Es decir, el tejido envejecido se va sustituyendo por otro nuevo. Al cartílago de la oreja le sucede lo mismo: su crecimiento se detiene en la edad adulta. Pero además, como está poco vascularizado –o sea, le llega poca sangre– se renueva escasamente a largo de la vida. Entonces, si no crecen, ¿por qué las orejas son cada vez más grandes?

La clave está en qué le sucede a su cartílago con el paso del tiempo. Según cumplimos años, todos los tejidos pierden elasticidad. Esto quiere decir que o bien se estiran menos, o bien, si se estiran, no recuperan tan fácilmente su tamaño original. De jóvenes somos como un calcetín nuevo: si lo estiramos para ponérnoslo, rápidamente se ajusta a nuestro tobillo y se mantiene en esa posición. Pero con el tiempo, el elástico va cediendo: ya no ajusta y, finalmente, el calcetín se cae.

Y no solo empeora la función de la elastina, sino que en muchos casos la producción del colágeno también disminuye y se debilita, por lo que no es capaz de mantener la estructura de los tejidos como antes.

Alargadas por la fuerza de la gravedad

Concretamente, lo que le ocurre al cartílago –sobre todo por la disminución de elastina– es que no consigue contrarrestar la fuerza de gravedad por completo. Poco a poco, las orejas van “cediendo” y cayendo, por lo que visualmente aumentan de tamaño. Además, la exposición al sol, el frío, el viento, los golpes, etc. las hace todavía más sensibles a este fenómeno.

El “efecto caída” también afecta a otros tejidos ricos en colágeno y elastina. En mujeres es más patente en el pecho y los antebrazos, que cuando cuelgan incluso reciben el nombre de “alas de murciélago”. Los hombres sufren una consecuencia menos visible: los testículos se les descuelgan con la edad. Y de la papada no se libra nadie.

Resumiendo, con la edad las orejas no crecen en sentido estricto, sino que sufren unas modificaciones en su estructura interna que le impiden mantener la forma como antes y provoca que, debido a la gravedad, se vayan alargando poco a poco. Aunque estéticamente no nos guste mucho, no nos queda más que asumirlo, ya que poco podemos hacer para evitarlo.

La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


The Conversation

Usue Ariz López de Castro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Por qué nos crecen las orejas cuando nos hacemos mayores? – https://theconversation.com/por-que-nos-crecen-las-orejas-cuando-nos-hacemos-mayores-283185

La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’ de The Conversation

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

Imagen de la edición del año 2024 en la que Juan Luis Arsuaga ofreció un taller de anatomía en la playa. UIMP, CC BY

Comienza la cuenta atrás: queda menos de un mes para que dé comienzo la quinta edición del curso de verano de The Conversation La aventura de divulgar ciencia en español con éxito.

Del 15 al 17 de julio, en el Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, vamos a “quemar las naves”.

El curso, abierto a todos los públicos, está dirigido tanto a personas con curiosidad por la ciencia como a estudiantes, docentes, investigadores y profesionales interesados en aprender nuevas formas de comunicar el conocimiento científico. Adelanto que cerrará con sorpresa: un aperitivo del eclipse que nos vamos a comer.

La información completa y el programa pueden consultarse en la página oficial del curso, que es posible gracias al apoyo de la Universidad de Navarra, la Fundación Ramón Areces y la Fundación Lilly.

Hace falta más humanidad que nunca

Con el lema “Lo humano, primero”, esta edición propone una reflexión sobre el papel de la divulgación científica en una época marcada por el avance de la inteligencia artificial.

Si las máquinas son capaces de generar textos, imágenes o respuestas cada vez más sofisticadas, ¿qué elementos siguen siendo exclusivamente humanos? Hicimos esta pregunta a Ricardo Piñero, el “filósofo optimista” que participará en el curso, en una entrevista para abrir boca: “Creo en la potencialidad del ser humano. Somos seres muy, muy jugosos”, dice Piñero.

A partir de esta pregunta, el curso explorará algunas de las cuestiones más relevantes para la comunicación de la ciencia contemporánea, entre ellas, la ética. Para desmenuzarla, contamos con una voz humana relevante, la del experto en inteligencia artificial y cuántica José Ignacio Latorre. No hay que perderse su propuesta de futuro: “Un gran pacto para integrarnos con las máquinas”.

En el lado opuesto a las máquinas está el ecólogo e investigador del CSIC Fernando Valladares. Volaremos cometas con él para reivindicar el juego, el viento y el cielo como esos espacios donde somos más humanos. Pregunta Valladares: ¿sabes por qué vuela una cometa?. La respuesta no es lo esperado.

Trataremos la mentira, como algo en lo que somos mejores que ChatGPT, y lo haremos de mano de la antropóloga Candela Antón, el periodista Ramón Salaverría y el experto en geopolítica Juan Luis Manfredi. Dice Manfredi: “Mentir es diplomacia”.

El lujo de contar con la matemática y reconocida divulgadora Clara Grima nos llevará a explorar matemáticas invisibles, y el musicólogo Mario Muñoz, conductor de Correspondencias en Radio Clásica – RTVE.es, tiene este reto: incorporar la música a la divulgación de la ciencia.

Habrá debate, con participación del alumnado. ¿Si hubiera que elegir entre arte y ciencia, con qué nos quedamos? Van a defender sus posiciones el microbiólogo y reconocido divulgar Ignacio López Goñi y el filósofo Ricardo Piñero.

De todos y para todos

La inclusión será otro de los ejes centrales de esta edición. Bajo el epígrafe de “los invisibles”, el curso abordará cómo diseñar proyectos de divulgación accesibles para personas con discapacidad y cómo incorporar perspectivas diversas a la comunicación científica. En esta jornada, participa Lluís Montoliu, genetista y biotecnólogo que centra gran parte de su investigación en enfermedades raras. Es experto en albinismo, considerado una enfermedad rara de origen genético. Montolliu conversará con Rubén Romero García, conocido como @rubenelalbino, un proyecto divulgativo donde explica el albinismo de forma cercana y con gran sentido del humor. El objetivo es contribuir a una divulgación más abierta, capaz de llegar a públicos cada vez más amplios y heterogéneos.

Las sesiones de tarde las ocuparán talleres prácticos sobre comunicación científica, narrativas innovadoras y uso del vídeo para divulgar, impartidos por especialistas como Pilar Perla y el experto en uso de IA para el formato audiovisual Bienvenido León. Más allá de transmitir conocimientos, el curso pretende proporcionar herramientas concretas para que investigadores, docentes y comunicadores puedan conectar mejor con la sociedad.

La aventura de divulgar ciencia en español con éxito reivindica el rigor, la creatividad y la sensibilidad, la comprensión del mundo como una tarea colectiva y donde la IA nos traiga sin cuidado.

The Conversation

– ref. La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’ de The Conversation – https://theconversation.com/la-ciencia-necesita-humanidad-cuenta-atras-para-el-curso-de-verano-la-aventura-de-divulgar-ciencia-de-the-conversation-284983

Comer sin hambre cuando tenemos un mal día: ¿la ingesta emocional es un problema?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Itziar Alonso Arbiol, Profesora Catedrática de Psicología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

MaxStrogiy/Shutterstock

El jefe nos ha echado la bronca, llegamos a casa y nos comemos varias galletas de chocolate. O quizá estemos estudiando para un examen, nerviosos o aburridos abrimos la nevera una y otra vez. O puede que estemos viviendo mucho estrés últimamente, por lo que compramos más snacks, dulces o comida rápida de lo habitual.

Estas situaciones tan familiares tienen algo en común: no comemos por hambre física, sino para gestionar lo que sentimos. Esto se conoce como ingesta emocional. ¿Puede convertirse en un problema? ¿Cómo evitarlo?

Comer para afrontar emociones negativas

La ingesta emocional es un fenómeno bastante frecuente y no se considera, por sí misma, un trastorno psicológico. La investigación muestra que muchas personas recurren ocasionalmente a la comida para afrontar emociones negativas. Estamos hablando de entre el 40 y el 45 % de la población adulta y cerca del 30 % en adolescentes. Esto se da en situaciones de estrés, ansiedad y tristeza, y se observó de forma evidente durante la pandemia de covid-19.

Comer en relación a nuestras emociones forma parte de la experiencia cotidiana de muchas personas. De hecho, es habitual celebrar comidas y cenas con gente cercana en momentos importantes. El problema no es tanto recurrir de vez en cuando a la comida, sino que esta estrategia se vuelva habitual cuando nos sentimos mal. El alivio de la comida es pasajero y puede generar sentimientos de culpa.

Además, este patrón se asocia al consumo habitual de alimentos con muchas calorías, ricos en azúcar o grasa. Con el tiempo, esto podría dañar la salud. Por ejemplo, podría aumentar el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. La ingesta emocional también aumenta la probabilidad de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria.

¿Cómo manejamos las emociones y qué papel juega la comida?

Existen muchas estrategias para manejar las emociones. Por ejemplo, hablar con alguien, hacer ejercicio o distraernos para no pensar en nuestras preocupaciones. Comer también puede cumplir esa función, pero ¿qué pasa cuando la comida se convierte en nuestro recurso principal para gestionar el malestar?

La comunidad científica se ha interesado durante años por esa y otras preguntas. ¿Tienen más tendencia a esta ingesta las personas que no saben manejar sus emociones? ¿Esta relación aparece solo en quienes tienen problemas de alimentación?

No quedaba claro si la ingesta emocional existía en personas sin problemas y de distintas edades. Tampoco sabíamos hasta qué punto los estudios se podían extrapolar a la población general y en distintas etapas de la vida, porque muchos se han realizado en grupos muy concretos, como personas en tratamiento bariátrico.

Por eso realizamos un metaanálisis (un estudio de estudios), con el objetivo de unir resultados previos e hilar más fino. Así, extrajimos conclusiones más sólidas que las de un único trabajo. También nos permitió saber en qué condiciones el manejo emocional llevaba a usar la comida sin tener hambre.

Nuestro estudio mostró una serie de resultados interesantes:

  1. La gente con mayor dificultad para gestionar emociones negativas recurre más a menudo a la comida.

  2. La relación entre la falta de gestión de las emociones y la ingesta se da tanto en personas con problemas psicológicos como sin ellos.

  3. Esta relación se ve por igual en personas de todas las edades y géneros.

  4. La relación se mantiene igual para cualquier emoción negativa (tristeza, ansiedad, aburrimiento). Sin embargo, no aparece en las emociones positivas.

Aprender a gestionar las emociones es clave

Estos resultados sugieren que aprender a gestionar de manera más adecuada las emociones negativas podría tener efectos beneficiosos en varios ámbitos de la salud, y no solo en la relación que mantenemos con la comida. También deja claro el valor positivo de aprender desde edades tempranas.

Podríamos pensar erróneamente que recurrir al picoteo por no dominar las emociones es algo que les ocurre sobre todo a las mujeres. Es cierto que las mujeres tienden más a la ingesta emocional, pero nuestros hallazgos muestran que la correlación entre la desregulación emocional y el uso de la comida se da de manera similar tanto en ellas como en ellos.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Las intervenciones psicológicas que son eficaces para la gestión de las emociones incorporan elementos que han demostrado ser útiles para la salud mental y para los hábitos de vida. Estas estrategias incluyen aprender a identificar las emociones y a distinguir qué situaciones las desencadenan. También aportan herramientas que ayudan a desarrollar estrategias más adaptativas ante el estrés y a practicar la atención plena.

Esto es relevante porque la regulación emocional no influye solo en nuestra relación con la comida: también se ha visto asociada a problemas como la ansiedad y la depresión. Es lo que en psicología se conoce como “efecto transdiagnóstico”, por lo que influir en algunas variables permite prevenir problemas diferentes. Por lo tanto, mejorar la capacidad de gestionar las emociones podría tener un impacto positivo más amplio sobre la salud y el bienestar.

Si estamos en un punto en el que sentimos que no podemos mantener a raya las emociones hay solución. La evidencia científica muestra que la terapia cognitivo-conductual, el protocolo unificado, la terapia de la conducta dialéctica, y el mindfulness mejoran la gestión emocional. Además, las tres últimas también lo mejoran incluso en el seguimiento. Es decir, provocan un efecto sostenido.

En definitiva, tenemos mucho que ganar sabiendo cómo lidiar con nuestras emociones. Nos puede ahorrar problemas futuros de diverso tipo. La próxima vez que venga el impulso de comer sin hambre, preguntémonos: ¿sé lo que estoy sintiendo en este momento? ¿Puedo hacer alguna otra cosa distinta para sentirme mejor?

The Conversation

Itziar Alonso Arbiol es la Investigadora Principal del proyecto de investigación “Ingesta emocional en la adolescencia: Autocompasión, apego, regulación emocional y cultura” (referencia PID2023-151085NB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y por el FEDER.

Aitziber Pascual Jimeno, Jara Mendia, José J. Pizarro Carrasco y Susana Conejero López no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

– ref. Comer sin hambre cuando tenemos un mal día: ¿la ingesta emocional es un problema? – https://theconversation.com/comer-sin-hambre-cuando-tenemos-un-mal-dia-la-ingesta-emocional-es-un-problema-282303

Nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España: claves de una enfermedad emergente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Universidad de Salamanca

Las garrapatas del género _Hyalomma_ son las principales transmisoras del virus de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Mshst/Shutterstock

Aunque la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y los países asiáticos situados al sur del paralelo 50 norte –que es el límite geográfico del principal vector de garrapatas–, de vez en cuando enciende las alarmas en Europa.

Es lo que acaba de suceder en España después de que la Junta de Castilla y León haya confirmado un caso en la provincia de Salamanca. El afectado es un varón de 68 años que fue atendido con un cuadro clínico compatible con la enfermedad. Los datos recientes sobre la transmisión local de esta patología en la Unión Europea/Espacio Económico Europeo indican que España es uno de los países que mayor número de casos notifican.

3 000 millones de personas en riesgo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 3 000 millones de personas están en riesgo de desarrollar FHCC, y la incidencia anual se sitúa entre los 10 000 y los 15 000 casos. Debido a su potencial epidémico y a la falta de vacunas y tratamientos antivirales de eficacia comprobada, la OMS la ha incluido en su lista priorizada de enfermedades con mayor riesgo para la salud pública.

Se trata de una afección viral transmitida por garrapatas y causada por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, perteneciente al género Orthonairovirus. Fue descrita por primera vez en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando un brote afectó a un grupo de soldados soviéticos en la península de Crimea. Veinte años después, en 1967, el virus fue finalmente identificado y recibió el nombre de virus de Crimea-Congo, basándose en las similitudes encontradas con el patógeno que afectó a un paciente febril en el antiguo Congo Belga en 1956.

Se trata de una enfermedad potencialmente mortal, con tasas de letalidad que pueden alcanzar el 40 %. El virus es transmitido a través de la picadura de varias especies de garrapatas del género Hyalomma; en especial, las especies Hyalomma marginatum e Hyalomma lusitanicum, que actúan como vectores de la dolencia.

La idoneidad ecológica y climática para las garrapatas del género Hyalomma está aumentando en toda Europa, lo que incrementa el riesgo de transmisión del virus de la FHCC. Otras especies, como algunas de los géneros Rhipicephalus y Amblyomma, pueden desempeñar un papel en la transmisión y el mantenimiento del virus en regiones endémicas.

En ciervos, jabalíes, liebres, vacas, ovejas y avestruces

Las garrapatas del género Hyalomma infestan una amplia variedad de especies silvestres, como ciervos, jabalíes y liebres, pero también animales de ganado en libertad, como cabras, vacas y ovejas. Estos animales desempeñan un papel crucial en el ciclo de vida de las garrapatas, así como en la transmisión y amplificación del virus de la FHCC. Dado que los animales no presentan signos clínicos, las infecciones no tienen impacto económico en la producción ganadera.

Si bien muchas aves son resistentes a la infección, los avestruces pueden presentar una alta prevalencia en zonas endémicas, donde han sido el origen de algunos casos en humanos. En 1996, el Instituto Nacional de Virología de Sandringham notificó un brote de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en Oudtshoorn (Sudáfrica), entre trabajadores de una granja de avestruces y un matadero.

Estudios recientes respaldan un modelo en el que múltiples especies de garrapatas, junto con una amplia gama de huéspedes vertebrados, mantienen la circulación del virus de la FHCC. Esta flexibilidad ecológica, más que la especificidad estricta del vector, probablemente explica la amplia distribución biogeográfica del patógeno y las expansiones ocasionales de linajes a través de los continentes.

Alta tasa de mortalidad

En España, donde los primeros casos identificados de paciente con fiebre hemorrágica de Crimea-Congo datan de algo más de una década, la tasa de mortalidad ha llegado al 30 %. La reciente aparición de la enfermedad en este país parece estar impulsada por cambios ecológicos, climáticos y antropogénicos. Múltiples rutas de introducción independientes, incluyendo aves migratorias y movimientos de ganado, probablemente han contribuido a la heterogeneidad genética observada actualmente en la península ibérica.

El genoma del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo consta de tres segmentos: pequeño (S), mediano (M) y grande (L). El segmento S ha sido ampliamente utilizado en estudios filogenéticos, que han definido 6 de 7 linajes del virus, cada uno con un rango geográfico diferente. Tras la reciente reclasificación del genotipo VI como virus Aigai, el virus de la FHCC ahora se clasifica en cinco genotipos diferentes: África (I-III), Asia (IV) y Europa (V).

Desafortunadamente, ha sido demostrado que en España circulan, en animales salvajes, 3 genotipos diferentes (III, IV y V) del patógeno, incluso en la misma área geográfica, por lo que la población humana está expuesta.

Como apuntábamos más arriba, la forma de transmisión más frecuente al ser humano es a través de la picadura de una garrapata infectada, pero también puede transmitirse entre personas en caso de contacto estrecho con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de individuos infectados. Asimismo, es posible el contagio al sacrificar y manipular animales infectados que en esos momentos tengan el virus en sangre.

El espectro de manifestaciones clínicas de la FHCC varía desde enfermedades subclínicas, que incluyen fiebre, dolor de cabeza, malestar general, mialgia, dolor de garganta, mareos, dolor abdominal, náuseas, vómitos, conjuntivitis y fotofobia, hasta infecciones agudas con hemorragia, insuficiencia multiorgánica y muerte. En el periodo hemorrágico aparecen hematomas pequeños (petequias) que luego pueden hacerse más grandes en la piel y las mucosas. También son frecuentes los sangrados por la nariz y las encías o la orina, vómitos de sangre o heces negras.

Emergente en España

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una preocupación incipiente en Europa. A nivel general, el riesgo de contraerla en España se considera bajo para la población. Sin embargo, es una enfermedad emergente en el país y el riesgo pasa a ser moderado para personas que están en contacto frecuente con la naturaleza, cazadores, ganaderos o excursionistas en zonas específicas.

Tenga en cuenta que las garrapatas son ectoparásitos que se alimentan de sangre y actúan como vectores de una gran variedad de patógenos (virus, bacterias y protozoos). De hecho, son responsables de la mayoría de las enfermedades transmitidas por vectores en zonas templadas, provocando afecciones graves y potencialmente mortales en humanos como la enfermedad de Lyme, la encefalitis por garrapatas y la propia fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Actualmente, el cambio climático, la urbanización y la migración animal están expandiendo su hábitat hacia nuevas regiones.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España: claves de una enfermedad emergente – https://theconversation.com/nuevo-caso-de-fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-claves-de-una-enfermedad-emergente-285456

La estrategia comunicativa de León XIV durante su viaje a España: claves de su impacto mediático

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Martínez Otón, Doctora en Comunicación. Investigadora, docente y directora del Máster en radio, podcast y audio digital, Universidad Nebrija

El Papa Leon XIV aterrizaba en Madrid hace unos días tras publicar una semana antes la encíclica Magnifica Humanitas, una brújula moral que pone el foco del liderazgo de la Iglesia en la dignidad humana en tiempos de digitalización e IA.

La persona en el centro de la sociedad era la propuesta que León XIV compartía con el mundo entero en su hoja de ruta. Esta se repitió en los más de 20 actos públicos –y otros tantos discursos– pronunciados en su viaje a España. Cuatro homilías en misas multitudinarias, dos vigilias de oración en Madrid y Barcelona con más de 600 000 personas presenciales, cinco actos religiosos, más de diez encuentros agendados y varios privados con la realidad asistencial de la Iglesia, la sociedad civil, el poder ejecutivo y legislativo, las diócesis, el clero español y dos millones y medio de personas participantes en estos 21 actos, según los organizadores.

La Iglesia ha sabido impactar con la narrativa que pone rostro y voz a su doctrina social, impulsada por su antecesor León XIII (Rerum Novarum 1891) y recogida por los más contemporáneos Juan Pablo II (Centesimus Annus, 1991 ), Benedicto XVI (Caritas in Veritate, 2009 ) y Francisco (Fratelli Tutti, 2020).

El choque con Donald Trump por sus mensajes de paz y migración había disparado el foco mediático sobre León XIV antes de su viaje. En ese contexto, llegó a España un papa poco conocido en los gestos y en su relación con los fieles . Para algunos, el pontífice tenía “una imagen sobria e intelectual”, nada cercana en comparación con la de Francisco.

18.8 millones de espectadores únicos

Sin embargo, los discursos del pontífice empezaron a ocupar los titulares a través de mensajes impactantes dirigidos a los rostros del sufrimiento. Eran palabras que respondían a los testimonios incluidos en todos sus actos. El seguimiento multitudinario de su visita se recogió en toda la prensa; se abrieron los informativos con ella y se realizaron coberturas los programas de infoentretenimiento. Las fotos y vídeos inundaron las redes sociales.

Según la consultora Barlovento, 28 cadenas en España han contado con programas especiales, acumulando 18,8 millones de espectadores únicos e impactando casi en el 40 % de la sociedad española.

La Santa Sede facilita la narrativa a los medios mediante esos discursos previamente elaborados en Roma, que se entregan embargados a los periodistas dos horas antes en los actos y en los centros internacionales de prensa habilitados para la ocasión.

Como ya ocurrió en el pontificado de Francisco, la comunicación vaticana entiende que funciona la estrategia de centralización y uso de periodistas acreditados como filtros de confianza para una transparencia proactiva, control del contexto y credibilidad frente a la desintermediación. Para crear una nueva narrativa genérica se apuesta por parámetros informativos que funcionan como “menos comillas y más datos”, por recurrir a expertos que no son muy habituales en las tertulias y por explicar con imágenes. Así gana el discurso.

En el avión papal, donde viaja siempre un grupo de vaticanistas, suelen darse los primeros titulares que van a centrar el viaje apostólico. Es ahí cuando el pasado 6 de junio el papa definió su viaje como “una misión para encontrar a los fieles y anunciar el mensaje de Jesucristo a toda la sociedad”. Expresó que deseaba transmitir un mensaje de “amor de Dios, de la caridad y del respeto por cada ser humano”.

23 intervenciones y cuatro ejes

En las sucesivas 23 intervenciones se ven claramente cuatro ejes sobre los que se mueve su magisterio:

  • La inviolabilidad de la dignidad humana.

  • La cultura del encuentro frente a la polarización y los muros.

  • La caridad como compromiso político y social.

  • El impulso hacia una fe viva que transforme la sociedad.

Las frases y mensajes de esos discursos, acompañados de miles de fotos o vídeos, han suscitado el interés de los medios digitales y las redes sociales, donde los creadores y los consumidores se han convertido en actores que compiten directamente con los medios tradicionales.

Mientras que las audiencias de televisión tradicional han sido lideradas por RTVE, en las redes el ente público no ha conseguido liderar. La digitalización permite la autogestión de la información y hay usuarios que han alcanzado notoriedad y se han convertido en influencers en estos días.

Mensajes en redes sociales

Gracias al análisis de las publicaciones durante el viaje papal a través de herramientas como Google Trends y TalkWalker nos encontramos con que hay grandes actores de la comunicación que, sin ser medios lideran, la conversación en redes. Así, una entidad como el Real Madrid consiguió un engagement de 1.9 millones de usuarios con solo cuatro publicaciones del paso de León XIV por el estadio Santiago Bernabéu. El diario ABC aparece en este estudio como el primer medio el liderar el impacto. Aún así, necesitaría publicar 132 post para tener un engagement similar.

En este ranking resaltan otros medios influyentes en menor medida como elmundo.es, La Vanguardia o RTVE que, aunque lidera la audiencia de televisión en usuarios únicos y los hashtags en redes, no consigue el mismo engagement (272.7K) que el club blanco.

Las búsquedas digitales de “León XIV” y “Papa León” se incrementaron en la semana del viaje (6-12 de junio) un 100 %, así como los temas que están relacionados con su visita, destacando algunos transversales. Queda demostrado el interés por sus discursos con búsquedas de estas palabras que superan el 600 % sobre las habituales.

Los discursos, muy ligados a la fuerza de los testimonios reales, han despertado interés en los medios. La llamada de atención a las fuerzas políticas polarizadas en el Congreso, el foco en los abusos dentro de la Iglesia ante los obispos, su relación con el mundo de la cultura y el espectáculo, la realidad diocesana de cada territorio o la necesidad de integrar al migrante han estado en la agenda informativa del papa, que ha estado atento a las peculiaridades territoriales con el uso del catalán en sus intervenciones en Cataluña.

En definitiva, un acontecimiento histórico que ha despertado el interés mediático poniendo de manifiesto cómo, con un único mensaje y materiales informativos muy parecidos, los medios tradicionales y las redes sociales han recogido con lenguajes propios el contenido que interesa a su audiencia centrando el interés en un papa que, finalmente, se ha mostrado cercano.

The Conversation

Laura Martínez Otón es Secretaria General de UCIPE, Unión Católica de Informadores y Periodistas de España.

– ref. La estrategia comunicativa de León XIV durante su viaje a España: claves de su impacto mediático – https://theconversation.com/la-estrategia-comunicativa-de-leon-xiv-durante-su-viaje-a-espana-claves-de-su-impacto-mediatico-285023