Las embarazadas pueden (y deben) ir al dentista

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Amparo Perez Silva, Odontopediatra, Universidad de Murcia

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Todas las mujeres embarazadas saben perfectamente que deben estar atentas a su salud y a la de su bebé mediante el control prenatal obstétrico. Acudir a las revisiones médicas, seguir las indicaciones del profesional sanitario y cuidar la alimentación son hábitos que la mayoría de las gestantes incorporan desde el inicio del embarazo. Sin embargo, muchas desconocen la importancia de complementar este seguimiento con un adecuado control prenatal odontológico, un aspecto clave que a menudo se pasa por alto.

Durante el embarazo se producen múltiples cambios fisiológicos que también afectan a la boca, aumentando la probabilidad de desarrollar problemas bucodentales. Estas alteraciones no solo influyen en el bienestar de las gestantes, sino que también pueden repercutir en el desarrollo del bebé.

Falsos mitos

Es frecuente escuchar que la gestación debilita los dientes, que estos pierden calcio para cedérselo al bebé o que no se pueden realizar tratamientos dentales mientras estamos embarazas. Ninguna de estas afirmaciones es correcta. Sin embargo, son creencias que hacen que muchas mujeres eviten acudir al dentista en una etapa en la que el cuidado odontológico es fundamental.

En general, las embarazadas reciben menos atención odontológica que las no gestantes. En España, un estudio reciente señala que solo el 15 % de las mujeres embarazadas acude a revisiones dentales durante el embarazo. A esto se suma, en ocasiones, el miedo o la falta de experiencia de algunos odontólogos a la hora de tratar a pacientes gestantes.

Es importante recordar que el embarazo no es una enfermedad, sino una etapa natural que requiere cuidados específicos. Los cambios hormonales, especialmente el aumento de estrógenos, modifican la saliva y los tejidos de la boca, favoreciendo el crecimiento de bacterias. Esto puede hacer que las encías se vuelvan más sensibles, que sangren con facilidad o se inflamen. Si a esto le añadimos un mayor consumo de azúcares o cambios en la alimentación, algo bastante habitual durante el embarazo, el riesgo de desarrollar caries se dispara.

Además, los vómitos frecuentes, especialmente durante el primer trimestre, pueden desgastar el esmalte dental debido a la acción de los ácidos gástricos.

Cambios hormonales que afectan a las encías

Entre un 60 % y un 70 % de las mujeres presentan encías inflamadas, enrojecidas o que sangran con facilidad durante la gestación. Esto se debe a los cambios hormonales propios del embarazo, que aumentan la respuesta inflamatoria de los tejidos gingivales.

La gingivitis debe ser tratada, pues existe el riesgo de que evolucione a periodontitis, una enfermedad más grave que afecta a los tejidos que sostienen los dientes. Algunos estudios han relacionado estos problemas con complicaciones como el parto prematuro, el bajo peso del bebé e incluso la preeclampsia, lo que refuerza la importancia de la prevención y el tratamiento precoz.

¿Acceso gratuito a la atención dental durante la gestación?

Organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Comisión Europea recomiendan integrar la salud bucodental en el seguimiento del embarazo. Esto implica fomentar revisiones dentales durante la gestación y promover la colaboración entre matronas, dentistas y ginecólogos. Sin embargo, en la práctica existen diferencias importantes en el acceso a estos servicios en función del país donde vivimos.

Si nos fijamos en Europa, en el Reino Unido la atención dental es gratuita durante el embarazo y hasta 12 meses después del parto, lo que facilita el acceso de las mujeres a estos cuidados. En Francia y Alemania se fomenta la prevención mediante revisiones, aunque con algunas limitaciones en los tratamientos. Italia cuenta con programas regionales con cobertura variable, mientras que los países nórdicos destacan por su enfoque educativo y preventivo. En Portugal, existen programas que permiten a las embarazadas acceder gratuitamente a determinados tratamientos odontológicos.

En España no existe un programa nacional único dirigido específicamente a embarazadas. La atención bucodental durante la gestación depende de cada comunidad autónoma, lo que origina diferencias territoriales en el acceso a la prevención y a la educación en salud oral. Esta falta de homogeneidad puede dificultar la coordinación entre matronas, médicos de familia y ginecólogos, y limita en algunos casos la derivación sistemática al dentista durante el embarazo.

¿Las mujeres embarazadas pueden ir al dentista?

No solo pueden, sino que deben. El tratamiento dental durante el embarazo es seguro. El segundo trimestre suele ser el momento más adecuado para realizar tratamientos, ya que las náuseas suelen haber disminuido y resulta más cómodo permanecer en el sillón del dentista.

No obstante, si aparece dolor, infección o cualquier urgencia en otro momento del embarazo, las gestantes deben acudir al dentista de inmediato. Retrasar el tratamiento puede empeorar el problema y tener consecuencias mayores como dificultar la alimentación, algo fundamental en esta etapa. Una buena nutrición es clave para el correcto desarrollo del bebé, y cualquier problema que interfiera con ella debe ser resuelto cuanto antes.

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Amparo Perez Silva no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Innovar en el campo también es cosa de mujeres, pero ellas lo hacen de otra manera

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Almudena Gómez-Ramos, Profesor Titular de Economía, Sociología y Política Agraria, Universidad de Valladolid

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El sector agrario atraviesa una profunda transformación impulsada por los ajustes que exige el mercado, el impacto del cambio climático y las crecientes demandas ambientales procedentes de Europa. En este contexto, la innovación ya no es una opción, sino una condición imprescindible para la supervivencia. Quienes no logran adaptarse corren el riesgo de quedar fuera, como ya está ocurriendo con numerosas explotaciones que desaparecen o son absorbidas por otras de mayor tamaño.

En España, menos de tres de cada diez explotaciones agrarias están dirigidas por mujeres y, en promedio, son más pequeñas y menos rentables. Aun así, muchas agricultoras y ganaderas lideran transformaciones clave en el medio rural mediante la innovación, la diversificación y nuevas formas de producir y comercializar, aunque a menudo su papel siga siendo poco visible.

Durante décadas, el trabajo de las mujeres en la agricultura y la ganadería ha quedado diluido en el ámbito familiar, como si fuera una prolongación natural de los cuidados y no una actividad económica con identidad propia. No es que no participaran: es que su contribución rara vez se reconocía como tal. Esa invisibilidad histórica sigue proyectando su sombra en el presente. Persisten esos roles asignados y una falta de autovaloración de su trabajo y de lo que este implica.

Y es ahí donde reside la paradoja: aunque las mujeres siguen siendo minoría en la titularidad de las explotaciones, están protagonizando una parte significativa de los procesos de innovación que están transformando el sector agrario.

Algo está cambiando en el campo

Hoy, muchas agricultoras y ganaderas no solo participan en la actividad agraria, sino que están impulsando formas distintas de innovar. Porque innovar en el campo no consiste únicamente en incorporar maquinaria más avanzada o adoptar nuevas tecnologías –aunque ellas también lo hacen–. Es, cada vez más, repensar el modelo productivo, explorar nuevas formas de comercialización, diversificar actividades o reconstruir vínculos con el territorio.

En este terreno, las mujeres están ampliando los límites de lo que entendemos por innovación. Junto a las mejoras técnicas, es frecuente encontrar iniciativas que combinan producción y transformación. También apuestan por la venta directa o los circuitos cortos, incorporan el agroturismo o generan redes de colaboración entre productoras. Son estrategias que no solo buscan rentabilidad económica, sino también sostenibilidad, arraigo territorial y calidad de vida.

Este enfoque más amplio no es casual. Responde, en muchos casos, a una manera distinta de entender la explotación agraria: no solo como una unidad productiva, sino como un proyecto vital. La innovación, así, deja de ser una decisión puntual para convertirse en un proceso continuo de adaptación, aprendizaje y conexión con el entorno.

En este punto, conviene preguntarse si estamos entendiendo la innovación con mirada adecuada. Muchas iniciativas impulsadas por mujeres no se reconocen porque no encajan en indicadores centrados en la tecnología o la productividad, lo que evidencia la necesidad de ampliar cómo se define y mide la innovación agraria. Además, estas innovaciones suelen basarse en la colaboración, el intercambio de conocimiento y la cooperación entre actores. Reconocerlas y valorarlas resulta esencial para promover un modelo agrario más territorial, cohesionado y sostenible para las comunidades rurales.

El potencial transformador convive con una realidad llena de obstáculos

Las mujeres siguen siendo minoría en la titularidad de las explotaciones, especialmente en las de mayor tamaño y rentabilidad. También tienen menor acceso a las ayudas de la PAC (Política Agraria Común), en parte asociadas con estructuras productivas que históricamente las han excluido. La mayor parte de las ayudas que reciben las explotaciones en Europa están vinculadas a la superficie cultivada, lo cual perpetúa la brecha de género respecto al importe medio recibido.

A ello se suman barreras menos visibles, pero igualmente decisivas. La falta de tiempo derivada de la sobrecarga de cuidados, la escasez de servicios en el medio rural o la ausencia de referentes femeninos en posiciones de liderazgo limitan sus oportunidades de emprender y consolidar proyectos innovadores. En muchos casos, no se trata de falta de capacidad o de iniciativa, sino de un entorno que no está diseñado para ellas.

El territorio tampoco ayuda. En amplias zonas rurales, la despoblación, el envejecimiento y la falta de infraestructuras dificultan el acceso a formación, mercados o redes de apoyo. La conectividad digital, clave para muchos procesos innovadores, sigue siendo insuficiente en algunos espacios. Innovar, en estas condiciones, exige un esfuerzo añadido.

En los últimos años se han incorporado desde la PAC medidas orientadas a favorecer la participación de las mujeres en el sector primario. Pero la mayor parte de estas intervenciones siguen operando bajo una lógica aparentemente neutral que, en la práctica, reproduce desigualdades. No basta con incluir a las mujeres como beneficiarias: es necesario revisar las reglas del juego. De lo contrario, las políticas actúan sobre los síntomas de la desigualdad, pero no sobre las causas que la generan.

Porque la cuestión de fondo no es solo cuántas mujeres hay en el sector, sino en qué condiciones participan, qué capacidad de decisión tienen y si el propio sistema les está permitiendo –o impidiendo– ser verdaderas agentes de transformación.

Ante esta coyuntura, las agricultoras reclaman políticas más adaptadas al territorio, menos burocracia y mayor presencia en los espacios de decisión. También demandan medidas concretas para reducir la incertidumbre en el sector agrario, mejorar el acceso a la tierra y al asesoramiento, facilitar la conciliación, reforzar las infraestructuras rurales y simplificar los marcos normativos.

Ha llegado el momento de cambiar la mirada

No se trata solo de incorporar más mujeres al campo, sino de reconocer su papel clave en la transformación del medio rural. Muchas respuestas a desafíos como la sostenibilidad, la cohesión territorial o el relevo generacional pasan por las formas de innovación que ellas impulsan. El futuro agrario depende también del modelo de desarrollo que se quiera promover. En un modelo vinculado al territorio, las mujeres ya están marcando el camino.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

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¿Habla un ‘buen’ español Bad Bunny?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lourdes Moreno Cazalla, Doctora en Comunicación. Autora del estudio para el Observatorio Nebrija del Español "El boom de la música urbana latina y la expansión del español a nivel global", Universidad Nebrija

Ahora mismo, hablar de música en español a nivel internacional es hablar de Bad Bunny. agustin.photo/Shutterstock

Para la Real Academia Española, un “piquete” es algo que pincha, una herida pequeña o un grupo de huelguistas que bloquea el acceso a una fábrica. Es una palabra asociada a daño o conflicto.

Sin embargo, cuando Bad Bunny entona en “NUEVAYoL” aquello de “Tú tiene’ piquete, mami, yo también”, no está hablando de sindicatos ni de cicatrices. Está apelando a algo invisible, casi metafísico, una mezcla de autoconfianza, de actitud y estilo, una forma muy específica de caminar por el mundo.

“Piquete” tiene ese significado en jerga boricua, una de las características lingüísticas de la música del cantante. Otra es que el puertorriqueño carga con otra objeción recurrente, que “no se le entiende”.

El artista que ha llevado el español a más escenarios globales que ningún otro en la historia reciente es, al mismo tiempo, uno de los más criticados por su forma de hablarlo. Objeciones como “no sabe hablar”, “deforma el idioma”, “no vocalizase repiten en redes con una regularidad que dice más sobre qué versión del español consideramos legítima para representarnos en el mundo que sobre la lengua del artista.

‘Las termino con la L, con la R suenan mal’

Estos comentarios apuntan a una disputa que enfrenta el hasta hace un tiempo entendido como español normativo, codificado, académico, con el español que se habla en las esquinas de Vega Baja (Puerto Rico), en los mensajes de voz de cualquier ciudad latinoamericana, en los barrios de Estados Unidos o en las comunidades autónomas de España. Es desde este último desde el que se expresa Bad Bunny.

Desde sus primeros éxitos, parte de las críticas se centraron en la propia variedad lingüística que utiliza. Su forma de hablar con rasgos característicos del español caribeño, como la aspiración o pérdida de consonantes finales, el léxico coloquial puertorriqueño, el uso del spanglish o fenómenos como el lambdacismo –la sustitución de la /r/ por la /l/ en determinadas posiciones– han sido frecuentemente señalados como ejemplos de un supuesto “mal español”.

‘La gente tiene que dejal de sel tan estúpido y pensal que conocen la vida de lo’ famoso’‘, canta Bad Bunny en ‘Nadie sabe’.

Sin embargo, lo que antes se percibía como local o marginal hoy circula a escala global. Millones de personas consumen, repiten y reconocen expresiones, pronunciaciones y estructuras propias del español boricua. No necesariamente porque comprendan todos sus matices, sino porque forman parte de una identidad cultural reconocible.

Según los datos del informe “Del artista al sistema: Bad Bunny y la circulación global del español en la música digital” que hemos publicado en el Observatorio Nebrija del Español, tras la Super Bowl canciones como “NUEVAYoL” registraron búsquedas en Shazam desde países como Alemania, Italia, Francia y Reino Unido. Es decir, oyentes en mercados no hispanohablantes y que no entienden completamente el idioma lo consumen y lo buscan activamente.

Bad Bunny ha logrado invertir, para amplios sectores de la audiencia global, los prejuicios sobre el género urbano latino.

‘Baby, tú lo hace’ como si supiera’

Y si ese mismo efecto arrastra consigo al español ¿se puede aceptar la música y rechazar el acento?

La investigadora Sheila Rodríguez Madera es especialista en estudios socioculturales sobre Puerto Rico y coautora de The Bad Bunny Enigma (2024). Su argumento es que el cantante “no huye de esa condición; la performativiza. Se mueve dentro de estructuras coloniales –la industria cultural global, el mercado norteamericano–, pero las subvierte desde adentro, afirmando su acento, su jerga y su mirada local. Esa tensión lo vuelve figura de resistencia simbólica: visibiliza la precariedad y el despojo energético (por ejemplo en ‘El apagón”), mientras desplaza los límites de lo posible dentro del espectáculo”.

Su decisión de cantar y hablar en español puertorriqueño en el prime time estadounidense, en los Grammy, en los Oscar, en el show del medio tiempo de la Super Bowl, no es una renuncia a adaptarse al mercado anglosajón. Todo lo contrario: es la evidencia de que su música no necesita traducirse.

Durante décadas, muchos artistas latinos tuvieron que publicar en inglés o en spanglish para desarrollar su expansión internacional. Con un catálogo cien por cien en español, el puertorriqueño emplea el inglés mezclado con el español en sus intervenciones públicas para hacerse entender, y en sus letras incorpora jerga y expresiones como “janguear” (del inglés “to hang around”, ‘pasar el rato’).

Bad Bunny en el Tiny Desk de la radio pública estadounidense, NPR.

Esta idea, reformulada por la lingüista cubanoestadounidense Ofelia García en 2014, se refiere a la práctica de los hablantes bilingües o multilingües que movilizan un repertorio lingüístico único y fluido, sin tratar sus lenguas como compartimentos estancos. No se reduce a un cambio de código, sino que es una forma de habitar la lengua que refleja biografías complejas, identidades fronterizas, historias de migración y resistencia. La propuesta de Bad Bunny puede leerse desde ahí, porque no traduce su lenguaje para adaptarse al mercado global, sino que desplaza las condiciones de inteligibilidad de ese mercado.

‘Ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón’

En ese contexto el 18 de febrero de 2026, la Academia Puertorriqueña de las Letras reconocía a Bad Bunny por su “aportación a la difusión global de la lengua española”. Y era explícita en sus razones:

“el proyecto cultural de Martínez Ocasio ha ayudado a superar prejuicios hacia las formas comunicativas propias de las hablas populares, urbanas, juveniles o en contacto con otras lenguas. Pese a la marcada localidad de las referencias y formas lingüísticas empleadas en sus composiciones, su mensaje ha logrado trascender fronteras geográficas, nacionales, generacionales e ideológicas”.

La Academia no ha reconocido al boricua a pesar de su forma de hablar. Lo ha hecho precisamente por ello.

Si la misión de una lengua es comunicar y generar comunidad, el impacto de Benito Martínez Ocasio es incuestionable. Ha conseguido que términos como “bellaquera”, “chambear” o “piquete” sean entendidos de Madrid a Tokio, y que el oyente global lo acepte.




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No obstante, como señala en nuestro estudio la doctora en Estudios Culturales Nathaly Gómez Gómez, “no basta que el mercado se abra a que escuchen español, sino habría que preguntarse de qué español estamos hablando, desde qué territorios, bajo qué estéticas, qué cuerpos vuelven a ser los dominantes”. Su argumento es que la expansión puede consolidar una hegemonía caribeña y puertorriqueña dentro del español, dejando fuera otras diversidades latinoamericanas. “Más que ampliar una pluralidad, el sistema puede terminar incentivando otras versiones de lo mismo y reforzando una idea hegemónica de lo latino”.

El “caso Bad Bunny” obliga tanto a revisar la neutralidad en la expansión del español como a superar el elitismo lingüístico. Los datos y la evidencia cultural en el ecosistema digital apuntan a que el español que suena a nivel global no es el estándar: la variante más escuchada del planeta pertenece a una isla de tres millones de habitantes. Esto no es un síntoma de decadencia o de marginalidad, sino una prueba de la extraordinaria salud y elasticidad de nuestro idioma. Al final, el español tiene hoy el “piquete” que la calle le otorga.


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Lourdes Moreno Cazalla no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Habla un ‘buen’ español Bad Bunny? – https://theconversation.com/habla-un-buen-espanol-bad-bunny-283037

¿Están ofreciendo más educación sexual las marcas que la escuela?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carlos Cuesta-Martínez, Personal Investigador Predoctoral en Formación, Universitat Jaume I

MAYA LAB/Shutterstock

La educación sexual sigue siendo una asignatura pendiente en nuestra sociedad, algo sorprendente cuando apenas hemos superado el primer cuarto del siglo XXI. Nos lo recuerdan constantemente los medios de comunicación, aunque en su cobertura mediática no traten de compensar la demanda informativa de las generaciones más jóvenes.

Avisan del desafío social, también, las instituciones con sus datos y sus inquietantes resultados: en su último informe, el Ministerio de Sanidad alerta que el 35,7 % de infecciones por clamidia y el 22,6 % de infecciones gonocócicas se atribuyen a jóvenes menores de 25 años.

Hábitos nocivos, como la disminución en uso de preservativos o el extendido consumo de pornografía entre menores, muestran la elevada carencia que presenta la formación en sexualidad de nuestros días. Y, si bien desde 2009 los organismos internacionales como UNESCO o la sección europea de la Organización Mundial de la Salud alertaron de la tendencia, la educación sexual no se incluyó de forma transversal en España hasta la Ley Orgánica 3/2020.

Una implantación tardía, en plena digitalización y en la que no todos los jóvenes reciben la preparación necesaria para tomar decisiones informadas y responsables sobre su sexualidad.

Frente a este problema social, instituciones, centros educativos y docentes, medios de comunicación y también marcas, procuran un ejercicio de pedagogía para tratar de paliar la generalizada falta de concienciación y conocimiento en la temática entre las nuevas generaciones. Y de ellas, cabe destacar el papel de marcas como Durex y Platanomelón, que aúnan en sus propósitos el bienestar sexual.

Aquí “hay tema”

Tanto la filial española de la marca multinacional en salud e higiene sexual Durex como la start up de tienda en línea de juguetes eróticos Platanomelón compartieron una estrategia similar en sus perfiles de TikTok: producir y publicar vídeos cortos en los que resolver dudas o arrojar luz sobre la sexualidad entre las audiencias jóvenes.

De tal modo, ambas marcas apostaron por ocupar los espacios de silencio, asumiendo como parte de sus propósitos la tarea de concienciar y educar. Una nueva conexión con las generaciones Z y Alfa a través del compromiso que repercute positivamente en la satisfacción y la lealtad hacia la marca.

En los dos perfiles se adoptaron enfoques editoriales propios de los medios de comunicación con la finalidad de convertirse en voces autorizadas y referentes de la educación sexual en el ámbito digital. Esta pretensión mediática llegó, en el caso de Durex, a dotar de identidad propia al proyecto: Hay tema, un consultorio online en el que personas expertas resuelven las dudas sexuales planteadas por la comunidad en comentarios o en sus mensajes directos. Una fórmula que llamaba a la acción e interacción a quienes siguen el contenido, interpelándoles e implicándoles directamente en la propia selección temática.

Nuevos códigos para nuevos públicos

Con tal de lograr una mayor efectividad y alcance mediante sus publicaciones, tanto Durex como Platanomelón han llegado a la misma conclusión a la hora de plantear sus respectivas estrategias de contenido. Si querían conectar con las audiencias jóvenes, debían producir los mensajes adaptándose a los códigos y narrativas más extendidas en las redes sociales.

En el caso de TikTok, vídeos de corta duración y con las tipologías de contenido más populares en la plataforma (como los vídeos explicativos, los fragmentos de podcast o los cuestionarios a pie de calle). En muchos casos también se recurre a influencers y caras conocidas de la creación de contenido por su cercanía al público joven.

Los vídeos publicados por ambas marcas vinculadas a la sexualidad pueden dividirse en cuatro categorías principales, siendo la orientada a resolver dudas y desmentir falsas creencias la más consumida (con un promedio de 1,64 millones de visitas por vídeo).

En cambio, cabe destacar cómo se logra una mayor interacción en otras categorías (revelando el interés genuino de la audiencia por la cuestión): las publicaciones con más likes suelen ofrecer curiosidades poco conocidas (facts sobre la vulva, tipos de erección, etc.), mientras que las más guardadas orientan a la audiencia sobre prácticas y técnicas sexuales poco habituales o dificultosas.

En definitiva, las iniciativas de Durex y Platanomelón revelan que, cuando existe sensibilidad para detectar vacíos informativos y capacidad para conectar con las necesidades de la ciudadanía, las marcas pueden desempeñar un papel más amplio del que tradicionalmente les atribuimos.

En el terreno de la educación sexual, han sabido ocupar un espacio que las instituciones no siempre han logrado cubrir, ofreciendo claridad, cercanía y accesibilidad allí donde muchos jóvenes no encontraban respuestas.

Quizá este fenómeno nos invite a pensar en cómo, en otros ámbitos, el sector privado también puede contribuir cuando identifica oportunidades sociales desatendidas.

Y quizá nos recuerde, al mismo tiempo, que la construcción de un entorno más informado y más igualitario depende de una combinación de miradas, esfuerzos y agentes capaces de sumar desde lugares distintos.

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Carlos Cuesta-Martínez está subvencionado por la Conselleria d’Educació, Cultura, Universitats i Ocupació de la Generalitat Valenciana.

Daniel Zomeño Jiménez, María Pallarés Renau y Victoria Tur-Viñes no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. ¿Están ofreciendo más educación sexual las marcas que la escuela? – https://theconversation.com/estan-ofreciendo-mas-educacion-sexual-las-marcas-que-la-escuela-270548

Conversar no es solo hablar por turnos: cómo nuestras mentes construyen un terreno común

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Javier Marín Serrano, Profesor Titular de Universidad. Psicología del Lenguaje. Psicología del Pensamiento, Universidad de Murcia

Don Quijote y Sancho Panza avanzan por los caminos de La Mancha mientras mantienen una larga conversación. En su diálogo se corrigen, se malinterpretan, se acompañan y se influyen, y en ese proceso cada uno transita por la mente del otro.

– O yo me engaño, o esta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto, porque aquellos bultos negros que allí parecen deben de ser y son sin duda algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche, y es menester deshacer este tuerto a todo mi poderío.

– Peor será esto que los molinos de viento –dijo Sancho–. Mire, señor, que aquellos son frailes de San Benito, y el coche debe de ser de alguna gente pasajera. Mire que digo que mire bien lo que hace, no sea el diablo que le engañe.

–Ya te he dicho, Sancho —respondió don Quijote—, que sabes poco de achaque de aventuras: lo que yo digo es verdad, y ahora lo verás.

Cervantes convirtió esa larga conversación que se desarrolla entre Don Quijote y Sancho en uno de los grandes escenarios de la literatura, pero también en una magnífica intuición validada por la psicología actual: conversar es construir un espacio común entre dos mentes distintas.

En el pasaje citado, la referencia a “los molinos de viento” funciona como un indicador a un episodio pasado ubicado en el “common ground” o “terreno común”, que es como definen los expertos aquello que los interlocutores comparten: conocimientos, recuerdos, supuestos, experiencias, normas, expectativas y formas de interpretar una situación.

Sancho presupone que ambos comparten la memoria evocada, aunque no compartan su interpretación. El common ground puede incluir también el conocimiento mutuo de un desacuerdo: Sancho presupone que Don Quijote interpretará caballerescamente la escena, mientras que Don Quijote asume que Sancho le corregirá desde su realidad ordinaria y práctica.

Más que intercambiar información

La psicolingüística contemporánea ha mostrado que una conversación es mucho más que hablar por turnos. Mientras escuchamos a nuestro interlocutor, anticipamos lo que va a decir, valoramos sus intenciones, recordamos lo ya dicho, calibramos el tono emocional de sus expresiones y vamos preparando nuestra respuesta. Todo eso sucede a una velocidad extraordinaria.

La conversación fluida exige que la comprensión y la producción se superpongan parcialmente: no esperamos a que el otro termine, vamos proyectando posibilidades mientras escuchamos para ir elaborando nuestra respuesta.

En el núcleo de este proceso está el citado concepto del common ground o terreno común. Curiosamente, los expertos advierten que para que funcione ese territorio compartido no basta con que exista (es decir, que se compartan conocimientos, creencias o experiencias y expectativas), sino que se debe reconocer mutuamente, se debe ser consciente de que existe.

Por eso, gracias a ese saber y entender común, muchas conversaciones pueden ser económicas, alusivas y sorprendentemente eficaces entre amigos o familiares: una frase mínima puede activar una historia completa. En cambio, entre desconocidos hay que explicar más, precisar más, construir desde un terreno raso.

Malentendidos y ajustes

El common ground explica también la alta frecuencia de los malentendidos. Ese contexto que suponemos compartido en ocasiones no lo es. Asumimos como evidente una ironía, una alusión o una intención, para luego chocar con la realidad de la incomprensión o estupor ajeno.

La salud conversacional depende en gran medida de la reparación de esas descoordinaciones: preguntar, aclarar, reformular, volver atrás, decir: “no, no quería decir eso”. La conversación no es un mecanismo perfecto, es una práctica frágil que se sostiene mediante ajustes continuos.

Imaginar la mente del otro

Por eso adaptamos nuestras palabras al interlocutor: elegimos ejemplos, nivel de detalle, tono y grado de confianza según quién nos escucha. Esta adaptación, conocida como audience design (“diseño para la audiencia”), exige representarnos la mente del otro. Conversar implica preguntarse qué sabe, qué ignora, qué puede inferir. Decidir qué le puede resultar claro, ofensivo, ambiguo o innecesario.

Cuando dos personas conversan, tienden a establecer, mantener y actualizar permanentemente el terreno común. A esto contribuye también el alineamiento lingüístico: pactos implícitos con nuestro interlocutor para utilizar etiquetas que reduzcan el esfuerzo referencial.




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Por ejemplo, en una conversación cotidiana podemos preguntar por una camisa que andamos buscando y nos cuesta describir: “una que es de color beige claro, con un bolsillo y los puños…”, hasta que damos con una clave de reconocimiento: “la que llevé a la boda de Julia”. A partir de ese momento, la referencia conversacional a la camisa buscada se resume en “la camisa de la boda de Julia” o quizás simplemente “la camisa de la boda”.

Ese alineamiento reduce el esfuerzo comunicativo, pero también tiene una dimensión afectiva: repetir una palabra del otro, adoptar su ritmo o aceptar su forma de nombrar algo puede ser también una manera sutil de mostrar atención, cercanía o complicidad.

Es interesante mencionar que también existe algo parecido, pero en la propia mente, en el proceso de escritura: cuando escribimos lo que pensamos, estamos de alguna manera alineándonos con nosotros mismos.

¿Y en un segundo idioma?

Cuando la conversación se produce en una segunda lengua, el alineamiento tiende a ser menos automático y más dependiente de factores como el nivel de competencia lingüística o el esfuerzo cognitivo.

Por ejemplo, en una interacción entre un hablante nativo y un estudiante de segunda lengua, el estudiante suele repetir partes de lo oído. Cuando escucha “a blank sheet of paper” (un folio de papel en blanco), el estudiante puede responder “a blank piece of paper” (un trozo de papel en blanco), alineándose en parte, pero evitando la expresión menos segura para él: mientras que la palabra sheet para referirse a un folio de papel puede ser menos conocida, el recurso a la palabra “piece”, trozo, es más accesible.




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En ocasiones, el hablante de segundo idioma evita alinearse cuando está inseguro de una forma lingüística. Por ejemplo, si su interlocutor usa “they gave you one as a gift” (te dieron uno de regalo), el estudiante puede comprender la estructura pero responder “they gave one to me as a gift” (me dieron a mí uno de regalo), manteniendo su propia construcción más controlada con la partícula “to” para especificar el complemento indirecto, aunque en inglés no sea imprescindible.

En estos casos, el alineamiento no desaparece, pero se vuelve selectivo: el hablante ajusta unas partes del enunciado mientras conserva otras que le resultan más accesibles o seguras.

Miradas opuestas, territorio compartido

Las conversaciones de Don Quijote y Sancho no eliminan la distancia entre ambos. Don Quijote no cesa en su mirada caballeresca del mundo, ni Sancho abandona su prudente saber popular. Pero el diálogo abre entre ellos una zona intermedia y compartida donde esos mundos pueden conocerse sin confundirse. Su encuentro se produce en el terreno común: un espacio verbal donde las diferencias no desaparecen, pero se tornan habitables.

El common ground no es solo un mecanismo cognitivo útil para interpretar frases. Es una de las bases de nuestras relaciones personales y sociales. Las amistades, las familias, las parejas, los grupos profesionales y las comunidades políticas dependen de historias compartidas, palabras comunes, referencias reconocibles y modos relativamente estables de entender lo que se dice.

Cuando ese terreno se empobrece, la conversación se vuelve más costosa, más defensiva y propensa al malentendido. Cuando se cultiva, permite la confianza, la cooperación, la pertenencia y el reconocimiento mutuo.

En una época marcada por la comunicación fragmentaria y la sustitución de la conversación natural por intercambios editados, breves o polarizados, conviene recordar que hablar con otros no es solo transmitir información.

Conversar es crear un espacio para que una mente pueda acercarse a otra. Tal vez ahí resida una de las funciones más profundas de la conversación: construir el suelo común sobre el que puede sostenerse el camino de nuestra vida compartida.

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Javier Marín Serrano recibe fondos del ministerio de ciencia, investigación y universidades y la fundación Séneca (Comunidad Autónoma de la Región Murciana) a través de la financiación de las ayudas a la realización de proyectos de investigación.

Olena Vasylets no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Qué son las microcistinas y por qué el agua en México debería estar bajo la lupa?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jesús Barrera Rojas, Profesor-Investigador Asociado A, Departamento de Estudios del Agua y la Energía, Profesor de Ingeniería Ambiental, Universidad de Guadalajara

Las floraciones de cianobacterias, que pueden formar capas de espuma en las aguas (foto), son una potencial fuente de toxinas. Stefan-Kadar/Shutterstock

En las zonas urbanas, el agua que fluye al abrir un grifo es el resultado de una compleja cadena de ingeniería: extracción, captación, transporte, tratamiento y distribución. Para su tratamiento, las plantas potabilizadoras operan bajo principios fisicoquímicos diseñados, en su mayoría, para remover sólidos suspendidos, turbiedad y patógenos convencionales. Sin embargo, cuando la fuente de extracción es superficial, como ríos, lagos o presas, el sistema se enfrenta a una diversidad biológica apabullante que desafía estos procesos.

En el centro de esta diversidad se encuentran las cianobacterias, microorganismos con una autonomía metabólica fascinante. A diferencia de los seres humanos, que dependemos de la ingesta de carbono orgánico, las cianobacterias son autótrofas: utilizan la luz solar para fijar el carbono atmosférico (CO₂) y, en algunos casos, poseen la capacidad enzimática de fijar nitrógeno gaseoso (N₂). Para proliferar, solo requieren fuentes de fósforo y micronutrientes, elementos que hoy abundan en el agua debido a las actividades humanas. La presencia de estos organismos se delata por un color verde-azul en el agua.

Daños a la salud

Como productores primarios, las cianobacterias han sido fundamentales en la historia química de la tierra, produciendo el oxígeno que respiramos, asegurando la protección contra rayos UV y dando soporte a las cadenas tróficas. Evolutivamente, son organismos ancestrales que heredaron su capacidad fotosintética a plantas y algas. Sin embargo, su papel en la naturaleza no es pasivo. A lo largo de millones de años, han desarrollado la capacidad de fabricar moléculas que lanzan al medio ambiente para asegurar su territorio. En el agua, la competencia por luz y los nutrientes es feroz; estas sustancias funcionan como una “defensa química” que les permite desplazar a otros microorganismos y dominar el ecosistema.

El problema surge cuando estos mecanismos de defensa, diseñados para una guerra biológica microscópica, entran en nuestros sistemas de abastecimiento de agua. Dentro de la gran diversidad de sustancias que producen, las mas preocupantes son las microcistinas, moléculas que se dispersan en el agua cuando las cianobacterias mueren o son estresadas.

Para darse una idea de su peligrosidad, hay que imaginar la estructura de un microcistina como una llave maestra circular de gran resistencia. Esta formada por un anillo de siete piezas (los aminoácidos) tan robustas que ni el calor del hervor ni los filtros comunes logran romperla o retenerla. Algunas de estas siete piezas forman una estructura llamada “Adda”, que sería como los dientes de la llave. Esta llave encaja en una cerradura vital de nuestras células: las proteínas fosfatasas (especialmente las familias PP1 y PP2A).

En el hígado, provoca que las células pierdan su forma y se destruyan, mientras que en el cerebro, la inhibición de las fosfatasas puede alterar las conexiones neuronales y se ha relacionado con procesos neurodegenerativos similares a los que ocurren en enfermedades como el alzhéimer.




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El escenario en México: dependencia y vulnerabilidad

En México, una proporción significativa del suministro de agua potable en nuestras ciudades proviene de fuentes superficiales: ríos, presas y lagos, que son el hábitat natural de diversas especies de cianobacterias toxigénicas, aquellas capaces producir sustancias venenosas. Cuando estos cuerpos de agua reciben descargas de aguas residuales o escurrimientos de fertilizantes, se convierten en reactores biológicos que disparan la producción de toxinas a gran escala.

En este escenario, las microcistinas no solo representan un riesgo a través del consumo directo de agua. Al ser moléculas persistentes, tienen la capacidad de infiltrarse en las cadenas tróficas, acumulándose en organismos acuáticos que eventualmente llegan a nuestras mesas, lo que añade una ruta de exposición que muchas veces pasa desapercibida para la población.

Ante esto, resulta importante analizar el riesgo de las microcistinas como un contaminante emergente. Conviene subrayar la urgencia de aplicar y vigilar estrictamente la normativa mexicana, no solo como una medida administrativa, sino como una herramienta indispensable para garantizar la seguridad hídrica nacional.




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La normativa frente a la raíz del problema

México ha dado pasos importantes en la regulación para proteger a la población. La Norma Oficial Mexicana 127 (NOM-127-SSA1-2021) establece un Límite Máximo Permisible de 1.0 microgramos por litro (μg/l) para microcistina-LR en agua destinada a uso y consumo humano. Sin embargo, su cumplimiento enfrenta un obstáculo: las técnicas de detección requieren equipos muy especializados y personal altamente capacitado, lo que dificulta un monitoreo preventivo y constante en tiempo real.

Sin embargo, la ciencia nos indica que no basta con intentar “limpiar” el agua una vez que las cianotoxinas ya están presente en las plantas de potabilización. Para garantizar una seguridad hídrica real, es importante atacar el problema de raíz mediante una gestión integral del paisaje y los recursos. Esto implica gestionar el uso correcto de compuestos agroquímicos para evitar que el exceso de nutrientes sea arrastrado por la lluvia hacia las fuentes de agua. Además, debe eliminarse definitivamente el vertido de aguas residuales crudas en ríos y lagos.

Por otro lado, se debe asegurar que las plantas de tratamiento de aguas residuales operen con tecnologías avanzadas de remoción biológica o química, asegurando descargas de agua con contenidos mínimos de fósforo y nitrógeno combinado. Al reducir la disponibilidad de estos nutrientes para las cianobacterias, podemos prevenir las floraciones antes de que se conviertan en una amenaza química.

Para proteger la salud pública desde el origen del ciclo del agua, debemos comenzar con la restauración del equilibrio químico en nuestros ecosistemas acuáticos.

The Conversation

Jesús Barrera Rojas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Qué son las microcistinas y por qué el agua en México debería estar bajo la lupa? – https://theconversation.com/que-son-las-microcistinas-y-por-que-el-agua-en-mexico-deberia-estar-bajo-la-lupa-282119

Cuando una sola diana ya no es suficiente: el auge de las terapias combinadas contra el cáncer

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Natasha Zarich Dimitrievich, Investigadora en Señalización y Cáncer, Instituto de Salud Carlos III

Ilustración conceptual que representa una red de conexiones, como metáfora de las múltiples vías de señalización en los tumores Pexels

Durante mucho tiempo, la lucha contra el cáncer se planteó como la búsqueda de una bala mágica. El objetivo era encontrar un punto débil del tumor y bloquearlo para frenar su crecimiento. De esa idea nacieron las terapias dirigidas, más específicas que la quimioterapia tradicional y, en muchos casos, mejor toleradas.

Si la estrategia clásica actuaba como una bomba, dañando tanto a las células tumorales como a las sanas, ahora se buscaba un misil teledirigido.

Las terapias dirigidas son fármacos diseñados para bloquear piezas muy concretas del funcionamiento interno de la célula cancerosa. Es como si se apagara el botón principal que sostiene el crecimiento del tumor. El problema es que el cáncer no depende de un solo botón: suele tener varios interruptores de emergencia. Cuando uno se apaga puede activar otro. Aquí es donde entran en juego las terapias combinadas.

¿Por qué fallan los tratamientos basados en una sola diana?

Una forma sencilla de entenderlo es pensar en una ciudad con muchas carreteras. Si cortamos una avenida principal por obras, el tráfico no desaparece: se desvía por calles secundarias. Dentro de una célula ocurre algo parecido. Hay varios caminos por los que viajan las señales que permiten a las células crecer, dividirse o resistir situaciones adversas. Si bloqueamos uno, se pueden activar otros.

Además, un tumor no es una masa uniforme. Está formado por millones de células con pequeñas diferencias. Cuando aplicamos un tratamiento, las más sensibles mueren primero, pero quedan otras con mutaciones que les permiten resistir y seguir creciendo. No hay un plan por parte del cáncer: simplemente sobreviven las células que mejor se adaptan al nuevo entorno.

Estudios recientes están explorando combinaciones simultáneas de varios tratamientos en distintos tipos de cáncer, incluidos tumores de mama, colon y páncreas. La lógica detrás de estas estrategias es impedir que las células tumorales encuentren rutas alternativas para sobrevivir cuando una de sus vías principales queda bloqueada. En lugar de confiar en un único fármaco, se intenta limitar al máximo la capacidad de adaptación del tumor actuando sobre varios mecanismos a la vez.

Algunas estrategias ya están evolucionando hacia enfoques triples, combinando terapias dirigidas con otros tratamientos para actuar sobre el tumor desde distintos frentes al mismo tiempo.

Así, en algunos melanomas avanzados se están estudiando combinaciones que unen dos fármacos dirigidos con inmunoterapia para bloquear señales que favorecen el crecimiento tumoral y, además, estimular el sistema inmunitario para que reconozca mejor las células cancerosas. En ciertos cánceres de pulmón, los expertos evalúan combinaciones que unen fármacos dirigidos contra mutaciones específicas del tumor junto con quimioterapia y tratamientos que dificultan la formación de vasos sanguíneos que alimentan al cáncer.

Aunque estas aproximaciones todavía presentan retos, reflejan un cambio importante en oncología. La clave es dejar de buscar un único tratamiento milagroso y empezar a entender el cáncer como un problema complejo que probablemente necesite respuestas igualmente complejas.

Combinar tratamientos no está exento de riesgos

Pero combinar fármacos también tiene contrapartidas. Introducir varios tratamientos aumenta el riesgo de efectos secundarios, de interacciones entre medicamentos y la complejidad del manejo clínico. Y no todas las combinaciones suman: algunas no aportan beneficio o lo hacen a costa de toxicidad. Por eso, el paso del laboratorio al hospital requiere ensayos clínicos cuidadosos, con criterios claros de seguridad y eficacia.

La historia de la biomedicina está llena de tratamientos que funcionan en células o en animales pero que no consiguen demostrar el mismo efecto en humanos. Esto puede ser debido a diferencias biológicas, por toxicidad o porque los tumores reales son mucho más complejos de lo que parecen en el laboratorio. Por eso, los resultados preclínicos deben interpretarse con cautela: que un tratamiento funcione en ratones o en cultivos celulares no significa automáticamente que vaya a convertirse en una terapia eficaz y segura para pacientes.

El futuro de estas estrategias pasa por la medicina personalizada: analizar las características del tumor de cada paciente (por ejemplo, sus alteraciones genéticas) para elegir combinaciones con más probabilidades de funcionar. También están creciendo los enfoques que usan grandes bases de datos, modelos matemáticos e incluso inteligencia artificial para proponer combinaciones prometedoras que luego se validan en el laboratorio.

El cáncer no se deja vencer actuando sobre un solo punto, pues es un sistema dinámico que se adapta cuando se le ataca. Por eso, uno de los grandes retos actuales consiste en diseñar combinaciones inteligentes que actúen de forma complementaria y dificulten la capacidad de adaptación del tumor. No garantiza una victoria inmediata, pero sí apunta hacia una forma más realista, y probablemente más eficaz, de enfrentarse a una enfermedad tan compleja y terrible.

The Conversation

Natasha Zarich Dimitrievich no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando una sola diana ya no es suficiente: el auge de las terapias combinadas contra el cáncer – https://theconversation.com/cuando-una-sola-diana-ya-no-es-suficiente-el-auge-de-las-terapias-combinadas-contra-el-cancer-276098

El ‘nuevo’ Bernabéu: la joya de la corona de la era Florentino (y su mayor riesgo)

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Jorge Martín Magdalena, PhD in Economic and Business Sciences / Associate Lecturer in Universidad Pontificia Comillas-ICADE, Universidad Pontificia Comillas

Vista del estadio Santiago Bernabéu. JLSbi/Shutterstock

No han pasado ni dos años desde la reelección, en enero de 2025, de Florentino Pérez como presidente del Real Madrid y se acaban de convocar elecciones anticipadas. Quien ocupe la presidencia a partir de junio (el propio Pérez o algún hipotético sucesor) heredará las cuentas y el reto de rentabilizar el nuevo estadio Santiago Bernabéu: una de las mayores inversiones en infraestructura de la historia del fútbol europeo.

Cuando el presidente madridista inició su segundo mandato, el 1 de junio de 2009, el club cerraba la temporada 2008-09 con 377 millones de euros de ingresos. Dieciséis temporadas después, las cuentas anuales auditadas a 30 de junio de 2025 muestran unos ingresos de 1 159 millones de euros. En estos años, el club se ha multiplicado por tres en términos económicos.




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Tres veces más grande

Los números cuentan la profunda transformación empresarial del Real Madrid entre 2009 y 2025. Para entender la dimensión del cambio conviene comparar en ambas fechas sus principales magnitudes económicas:

  • Cifra de negocios: el conjunto de ingresos habituales (abonos, taquilla, televisión, patrocinios, merchandising y competiciones).

  • Activo total: el valor contable de todo lo que posee (estadio, instalaciones, derechos de jugadores, tesorería).

  • Patrimonio neto (o riqueza acumulada): la diferencia entre lo que tiene y lo que debe.

Comparativa de las cuentas anuales consolidadas del Real Madrid (2009-2025).
Elaboración propia a partir de datos financieros del Real Madrid C.F.

En estos años, el crecimiento ha sido notable y proporcionado: activo, ingresos y patrimonio neto se multiplicaron por tres. El EBITDA o “beneficio operativo bruto antes de amortizaciones e intereses” (que mide cuánta caja generan las operaciones del club) se multiplicó por ocho. En cambio, el resultado neto apenas creció un 14 %. El motivo de este desacompasamiento tiene nombre propio: el nuevo Bernabéu, una inversión de 1 347 millones de euros financiada en su mayor parte con un préstamo de 1 170 millones a 30 años.

Mientras duró la obra, el club añadía los intereses al coste del estadio (lo que en contabilidad se llama capitalizar). Desde julio de 2024, terminada la fase principal, esos intereses y la amortización del nuevo activo se registran como gasto en la cuenta de resultados. Esto explica que el resultado financiero negativo se haya multiplicado por diez (de −4 a −44 millones) y que el beneficio neto no refleje toda la mejora operativa alcanzada.




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De dónde viene el dinero

En 2009, los ingresos por los derechos de retransmisión televisiva eran la primera fuente de ingresos del club, un 38 % del total. En cambio, en 2025 representaron solo el 14 %. Y no es que los ingresos de la televisión hayan caído –han pasado de 144 a 162 millones de euros–, sino que el resto del negocio ha crecido mucho más.

Distribución de los ingresos del club en 2009 y 2025.
Elaboración propia a partir de datos financieros del Real Madrid C.F.

Las competiciones internacionales aportan al Real Madrid doce veces más que antes: de 16 a 190 millones, gracias al impulso de la nueva Liga de Campeones, el primer Mundial de Clubes de la FIFA y las giras de pretemporada.

El marketing –patrocinios, merchandising, licencias– ha multiplicado por casi cinco sus ingresos y ya es la primera línea de negocio del club, con un 42 % del total.

Según el informe Football Money League 2026, de la consultora Deloitte, el Real Madrid fue en 2025, por tercer año consecutivo, el club de fútbol con mayores ingresos del mundo.

Más eficiente pero menos rentable

Las normas de sostenibilidad financiera de la UEFA y de LaLiga fijan el límite de los costes de plantilla en el 70 % de los ingresos. El Madrid se sitúa muy por debajo de ese umbral: el gasto de personal supone ahora el 44 % (eran del 50 % en 2009).

Sin embargo, otros indicadores obtienen resultados peores. El ROE (la rentabilidad financiera, que se calcula dividiendo el beneficio neto entre el patrimonio neto y mide cuánto rinde cada euro invertido por los socios) ha pasado del 11 al 4 %.

La explicación está en la remodelación del Santiago Bernabéu y la deuda contraída para financiarla.

Principales ratios económicas y financieras del club en 2009 y 2025.
Elaboración propia a partir de datos financieros del Real Madrid C.F.

No obstante, pese a cuadruplicar la deuda, la ratio deuda financiera / EBITDA (que mide cuántos años de beneficio operativo bruto necesitaría el club para liquidar toda su deuda) ha bajado de 16 a 6. Dicho de otro modo, el club genera ahora mucha más caja por cada euro que debe.




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Lo que está en juego

El Madrid es un club tres veces más grande que en 2009. Su modelo de ingresos ya no depende principalmente de la televisión sino del marketing global y de las nuevas competiciones internacionales. Además, ha mejorado su eficiencia salarial y su capacidad de generar caja es ocho veces superior.

La contrapartida es una rentabilidad neta limitada por el coste contable de haber financiado con deuda el nuevo estadio: las amortizaciones y los gastos financieros absorben la mejora operativa. Pero si el plan funciona y el Bernabéu se convierte en un activo comercial (con conciertos, eventos como el de la NFL o experiencias para visitantes), los próximos ejercicios deberían mostrar mejoras en la rentabilidad.

La pregunta que queda abierta es si esa apuesta le bastará al Madrid para mantener el liderazgo deportivo y económico en un contexto europeo cada vez más competitivo. Un ejemplo: la Premier League duplica los ingresos de LaLiga y sus grandes clubes cuentan con el respaldo de inversores internacionales.

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Jorge Martín Magdalena no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. El ‘nuevo’ Bernabéu: la joya de la corona de la era Florentino (y su mayor riesgo) – https://theconversation.com/el-nuevo-bernabeu-la-joya-de-la-corona-de-la-era-florentino-y-su-mayor-riesgo-283198

Por qué hablar a las plantas las hace crecer más sanas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Marcial Escudero, Catedrático del Departamento de Biología Vegetal y Ecología, Universidad de Sevilla

Pixel-Shot/Shutterstock

Probablemente haya escuchado alguna vez la recomendación de hablar a las plantas de su casa para que crezcan más sanas y vigorosas.

Es posible que usted mismo lo ponga en práctica y les dedique palabras amables, o les ponga música clásica, con la esperanza de ver brotar nuevos tallos y hojas. En la cultura popular, la idea de que las plantas responden al afecto emocional humano está profundamente arraigada.

Pero, desde el punto de vista de la biología evolutiva, ¿tiene algún sentido que un ficus o un geranio se beneficien de nuestras palabras afectivas? La ciencia nos dice que la realidad es un poco más compleja… e infinitamente más interesante de lo que parece. El efecto de hablarle a las plantas no ocurre en las plantas, sino en la persona que les habla.

La inmunidad emocional evolutiva de las plantas

Para comprender cómo se relacionan las plantas con su entorno, debemos adoptar una perspectiva evolutiva y tener en cuenta su condición estática. A diferencia de los animales, las plantas son organismos sésiles: no pueden huir ante una amenaza ni buscar refugio de forma activa.

Por ello, han evolucionado durante cientos de millones de años, alcanzando genomas extraordinariamente complejos que les dotan de sensores muy precisos para estímulos físicos y químicos que significan la vida o la muerte: la intensidad de la luz, la humedad en la tierra, la fuerza del viento, las vibraciones provocadas por un polinizador o la mandíbula de un insecto herbívoro.

En este contexto, las plantas perciben nuestra interacción, pero lo hacen de una forma estrictamente física. Cuando nos acercamos a hablarles, detectan las vibraciones acústicas de nuestras cuerdas vocales (lo que se estudia en la disciplina de la fitoacústica).

También notan las ligeras corrientes de aire o el tacto, si acariciamos sus hojas (una respuesta fisiológica conocida como tigmomorfogénesis). Y, por supuesto, al hablar cerca de ellas reciben una dosis extra y localizada de dióxido de carbono (CO₂), un gas que es el motor de su fotosíntesis.

Nuestras emociones, ruido de fondo

Sin embargo, son biológicamente ciegas a la semántica o a la emoción. Para la planta, recitarle un poema de amor o leerle los términos y condiciones de una página web supone exactamente el mismo estímulo físico.

Dicho de una manera directa: el maltrato psicológico no funciona con las plantas, solo el físico. Un grito furioso no herirá sus “sentimientos”, sino que simplemente moverá el aire a su alrededor. No han tenido presión evolutiva alguna para desarrollar receptores de afecto humano. Para ellas, nuestra psicología es ruido de fondo irrelevante.

Correlación no es causalidad: el sesgo de la atención

Entonces, si las plantas son inmunes a nuestras muestras verbales de cariño, ¿por qué parece que el método funciona? En ciencia, uno de los conceptos fundamentales es que la correlación no implica causalidad. El mito parece real debido a lo que podríamos denominar el “sesgo de la atención”.

El acto mecánico de emitir palabras amables no es la causa directa del crecimiento vegetal. Pero sí existe una fuerte correlación: el perfil de la persona que se detiene regularmente a charlar con sus macetas es el de alguien que las observa con mayor detenimiento.

Esta atención extra garantiza que el cuidador detecte mucho antes cualquier problema. La persona que le da los buenos días a su planta notará inmediatamente si el sustrato está demasiado seco, si las puntas de las hojas se están marchitando por falta de luz o si hay una minúscula plaga de pulgón asomando en el tallo.

Las palabras no fertilizan, pero esa atención focalizada garantiza que las necesidades biológicas de la planta se cubran con mucha más eficacia mediante un mejor riego, un abonado adecuado y cuidados a tiempo.

El giro inesperado: el beneficio es humano

Llegados a este punto, si las palabras bonitas no curan a la planta, ¿a quién curan? El verdadero impacto de esta interacción emocional no ocurre en el organismo vegetal, sino en el sistema nervioso del humano que las riega con atención y les habla con afecto.

Para nuestra especie, verbalizar pensamientos en voz alta tiene un profundo efecto terapéutico. Nos ayuda a ordenar ideas, a procesar emociones complejas y a alcanzar lo que en psicología se conoce como catarsis: una liberación profunda y purificadora de emociones reprimidas, como la ira, el miedo o la tristeza. Esta “purga” psicológica transforma las tensiones negativas en una reconfortante sensación de claridad, calma y bienestar mental.

Para lograr este efecto catártico, la planta se convierte en el oyente pasivo perfecto: hace compañía, no interrumpe y no juzga. De hecho, en una época en la que cada vez más personas recurren a la inteligencia artificial para conversar o buscar apoyo, la botánica ofrece una ventaja insuperable frente a los algoritmos: un geranio jamás le dará un mal consejo. Mientras que ya se han documentado casos de personas tomando decisiones desastrosas por seguir a ciegas las sugerencias de un chatbot, su planta le ofrecerá siempre la más segura de las respuestas: un sabio y prudente silencio.

Cuestión de biofilia

Además, este comportamiento entronca directamente con la hipótesis de la biofilia, popularizada por el biólogo evolutivo Edward O. Wilson. Esta sugiere que los humanos tenemos una afinidad innata, grabada a fuego en nuestros genes durante nuestra propia evolución, por conectar con la naturaleza y con otras formas de vida.

Hablar a las plantas es una expresión moderna de esta necesidad intrínseca de vincularnos con nuestro entorno natural y nos ayuda a satisfacer nuestras necesidades psicológicas básicas. Por un lado, nos aporta un profundo sentido de conexión, haciéndonos sentir vinculados de forma segura a un ser vivo. Por otro, refuerza nuestra competencia, al experimentar la satisfacción de nutrir y hacer prosperar a otro organismo.

Al establecer esta doble conexión y adoptar el rol de cuidadores, nuestro cerebro segrega hormonas vinculadas al bienestar, como la oxitocina y la dopamina, y reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Y es que no estamos ante un diseño evolutivo donde las plantas hayan desarrollado la capacidad de comprender el amor. Más bien, somos el resultado de linajes evolutivos radicalmente distintos que han encontrado una simbiosis curiosa y hermosa en nuestros jardines, salones y terrazas. Al humanizarlas y hablarles, ellas reciben el cuidado material que necesitan para sobrevivir y nosotros obtenemos esa dosis de bienestar y conexión con la naturaleza que nuestro cerebro humano tanto agradece.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. Por qué hablar a las plantas las hace crecer más sanas – https://theconversation.com/por-que-hablar-a-las-plantas-las-hace-crecer-mas-sanas-281163

De las avispas asiáticas a las mieles de baja calidad: los retos actuales de la apicultura en España

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Damián Copena Rodríguez, Profesor del Área de Historia e Instituciones Económicas, Universidade de Santiago de Compostela

Enjambres de abejas. Damián Copena

El 20 de mayo está declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Mundial de las Abejas. Esta efeméride nace en el año 2017 gracias al impulso del Gobierno de Eslovenia y el apoyo de la Federación Internacional de Asociaciones de Apicultura, Apimondia. El Día de las Abejas surge para destacar la necesidad de protección de las abejas y de todos los insectos polinizadores, y recordar la gran importancia que tienen para las personas y el planeta.

Ciertamente, la apicultura permite obtener diferentes productos como la miel, la cera, el polen y el propóleo. Pero como nos recuerda la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las abejas también son insectos fundamentales para la polinización de los cultivos y la obtención de alimentos.

Las Naciones Unidas señalan que los cambios en el uso de la tierra, las prácticas de agricultura intensiva, las enfermedades o el cambio climático suponen problemas para las abejas y, por extensión, para la producción de alimentos cultivados.

La importancia de la apicultura en España

Los últimos datos disponibles del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación nos permiten conocer algunas de las principales cifras sobre el sector apícola en España. Así, este país representa el territorio con un mayor número de colmenas de la Unión Europea (unos 2,8 millones), que se localizan en las cerca de 37 000 explotaciones apícolas existentes.

La producción anual de miel a nivel nacional se sitúa en más de 33 000 toneladas, mientras que la de cera de abeja ronda las 2 toneladas. Las comunidades autónomas que tienen mayor número de colmenas son Extremadura, Andalucía, Castilla y León, Valencia y Galicia. Es necesario destacar que existen diferencias claras entre la apicultura del norte del Estado, con explotaciones principalmente estantes, y la apicultura de la práctica totalidad del resto de España, en la que predominan las explotaciones trashumantes.

La declaración el año pasado de la apicultura en España como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial da buena cuenta del reconocimiento social de esta actividad y de la importancia social y económica con la que cuenta, tanto históricamente como en la actualidad.

Así, en la producción de miel están reconocidos actualmente varios sellos de calidad alimentaria. Por ejemplo, hay varias denominaciones de origen protegida e indicaciones geográficas protegidas (como es el caso de la Miel de la Alcarria o el de Mel de Galicia). También existe un importante patrimonio etnográfico material e inmaterial vinculado con el sector apícola formado por elementos como las alvarizas o cortines (construcciones tradicionales), lagares de cera, eiras de cera, lacenas, talameiros, etc.




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Un muro de piedra ovalado que alberga en su interior colmenas de piedra
Las alvarizas son construcciones tradicionales gallegas diseñadas para albergar colmenas y protegerlas de los animales y la meteorología.
Songuer/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Los retos del sector apícola

La apicultura está sumida hoy en día en un contexto local y global complejo debido a las grandes problemáticas que ha estado experimentando durante las últimas décadas; el manejo apícola de principios de los años ochenta es bastante diferente del actual.

Estas son algunas de las dificultades que enfrenta el sector:

  • La varroa (Varroa destructor) es un ácaro que parasita tanto a la cría como a las abejas adultas. Su aparición en España en los años 80 del siglo pasado provocó importantes impactos en la apicultura. De hecho, la legislación vigente obliga a realizar un tratamiento sistemático anual de las colonias de abejas contra este ácaro. Se considera la enfermedad de distribución mundial que más daños ocasiona a la apicultura.
Una pequeña varroa sobre el cuerpo de una pupa de abeja de color blanco sobre un panal
El ácaro parásito varroa sobre una ninfa de abeja.
Gilles San Martín/Flickr, CC BY-SA
  • La llegada de la Vespa velutina en el año 2010 a la península ibérica supuso una nueva amenaza para las abejas y para la actividad apícola en general. Se trata de una especie invasora que procede del continente asiático y que tiene una gran capacidad para depredar abejas. Está extendida fundamentalmente por el norte de España, aunque continúa su expansión. Desde su llegada, las personas apicultoras han tenido que introducir diversos sistemas de defensa, como las arpas eléctricas.
Una avispa asiática sobre madera
Avispa asiática.
Siga/Wikimedia Commons, CC BY-SA
  • La introducción de mieles con baja calidad desde otras latitudes del planeta ha motivado en los últimos años diversas protestas impulsadas por las asociaciones apícolas y las entidades ganaderas. En esta cuestión, se han producido recientes cambios normativos en el etiquetaje que buscan incrementar la transparencia en el origen de las mieles.

  • Por otra parte, el contexto socioeconómico actual, vinculado con la globalización y la importancia del comercio internacional, hace probable la llegada de nuevos problemas a corto o medio plazo. Entre ellos pueden citarse la presencia de otras avispas alóctonas predadoras de abejas melíferas o de la especie Aethina tumida, el pequeño escarabajo de la colmena, ya descrita en Europa.

Dos escarabajos rodeados de abejas sobre un panal
Las larvas de los escarabajos de colmena, originarios de Suráfrica, excavan túneles en los panales, se comen la miel y el polen y matan a las crías de las abejas.
Denis Anderson, CSIRO/ Wikimedia Commons, CC BY

En definitiva, el Día Mundial de las Abejas es un buen momento para recordar la importancia de estos insectos y el contexto complejo en el que se encuentra actualmente el sector apícola. Una actividad muy relevante para la biodiversidad, para la economía del mundo rural y que tiene una función fundamental en la producción de alimentos en el planeta.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. De las avispas asiáticas a las mieles de baja calidad: los retos actuales de la apicultura en España – https://theconversation.com/de-las-avispas-asiaticas-a-las-mieles-de-baja-calidad-los-retos-actuales-de-la-apicultura-en-espana-282111