Más grúas, menos regulaciones y mejor salario: la receta de otros países al problema del alquiler

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergi Basco, Profesor Agregado de Economia, Universitat de Barcelona

Andrii Yalanskyi/Shutterstock

El acceso a un alquiler asequible es una de las principales preocupaciones de las familias. No es de extrañar. Según los últimos datos disponibles, solo en Cataluña uno de cada cuatro hogares destina más del 40 % de sus ingresos a pagar el alquiler. Es una proporción que pone de manifiesto que el problema es real y exige respuestas.

Ahora bien, antes de proponer soluciones conviene mirar qué pasa en los países que obtienen mejores resultados. Los datos europeos muestran que la tasa de sobrecarga de los costes de la vivienda es significativamente inferior en países como Alemania (13,2 %) o Finlandia (12,3 %) que en España (26,8 %). La pregunta relevante no es si existe un problema, sino qué podemos aprender de estos países.

El problema de la vivienda también es de salarios

Cuando hablamos de acceso a la vivienda, a menudo olvidamos una evidencia elemental: un alquiler resulta más asequible cuando los ingresos son más elevados. Según datos de la OCDE, en 2025, el salario medio en Finlandia era un 44 % más alto que el español, y en Alemania, un 56 %. Eso significa que una familia finlandesa o alemana puede dedicar un porcentaje menor de sus ingresos a pagar el mismo alquiler que un español.

Por eso es un error desvincular la política de vivienda de las políticas económicas que incentiven un cambio de modelo productivo. En España continúa habiendo una especialización excesiva en sectores económicos de bajo valor añadido. El turismo es el ejemplo más evidente. Aproximadamente el 13 % de los puestos de trabajo en España están vinculados a actividades turísticas. Se trata de un sector fundamental para la economía, pero que, de media, genera salarios inferiores que los sectores tecnológicos o profesionales.

Construir más es imprescindible

Cambiar el modelo productivo de la economía para que genere puestos de trabajo con más valor añadido es esencial, más allá del problema de la vivienda. Sin embargo, se necesita aumentar la oferta de vivienda de manera inmediata. La teoría económica es sencilla: cuando hay pocas viviendas disponibles y mucha demanda los precios suben. Por lo tanto, si queremos reducir la presión sobre los alquileres necesitamos aumentar el número de viviendas. Una parte importante de este esfuerzo tendría que proceder de viviendas sociales.

La media europea se sitúa en torno al 8 % del parque residencial, mientras que en España continúa estando muy por debajo de esa cifra. Según el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el parque de vivienda social en España representa aproximadamente el 3,4 % del total. Esta cifra es muy reducida si la comparamos con la de Finlandia. En este país, la vivienda social representa el 11 % del total. Por tanto, si España consiguiera aproximarse a estas cifras, las tensiones del mercado de alquiler disminuirían sustancialmente.

Las regulaciones pueden ayudar (o lo contrario)

Ante la subida de alquileres es natural que aparezcan propuestas para limitar los precios. En algunos casos, determinadas regulaciones pueden corregir comportamientos abusivos o mejorar la transparencia del mercado. El problema es pensar que la medida de control de los precios resuelve, por sí sola el problema.

Cuando los rendimientos generados por los alquileres se reducen significativamente o hay incertidumbre entre los propietarios sobre el rendimiento futuro de sus activos, pueden optar por vender las viviendas, retirarlas del mercado de alquiler residencial o destinarlas a otros usos. El resultado es que la oferta disponible disminuye y aumenta el precio. Esta preocupación no es únicamente teórica. En San Francisco, la ampliación de los controles de alquiler provocó una reducción del 15 % del parque de viviendas disponibles para alquilar.

Finlandia ofrece un modelo a seguir. El sistema finlandés se basa en la combinación de un parque de vivienda social sustancial con rentas reguladas y, el resto, un mercado privado no regulado. Este modelo, y unos sueldos más altos, permiten que casi el 90 % de los hogares finlandeses destine menos del 40 % de sus ingresos a pagar el alquiler.

Menos eslóganes y más grúas

No existe una solución mágica al problema de la vivienda. Pero la evidencia apunta en una dirección muy clara: se necesita una economía que genere salarios más altos.

También se necesitan muchas más grúas y mucha más construcción residencial, ampliar de manera sostenida el parque de vivienda social, y evitar la tentación de creer que los problemas de escasez se resuelven regulando precios.

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Sergi Basco no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Más grúas, menos regulaciones y mejor salario: la receta de otros países al problema del alquiler – https://theconversation.com/mas-gruas-menos-regulaciones-y-mejor-salario-la-receta-de-otros-paises-al-problema-del-alquiler-293120

La selección: el ejercicio es medicina

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Colado, Redactor jefe / Editor de Salud y Medicina, The Conversation

Imagen del libro _Entrenamiento físico para hombres de negocios: normas básicas y ejercicios sencillos para lograr un control seguro del propio cuerpo_, de Harrie Irving Hancock. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

A priori, el cuerpo humano no está diseñado para hacer esfuerzos innecesarios. Calzarnos las zapatillas de running, cumplir con las rutinas del gimnasio o, simplemente, pegarnos una caminata no son actividades comparables a cazar, recolectar, huir de depredadores, explorar: para nuestros ancestros, era cuestión de supervivencia. Como explicaba magníficamente el investigador Miguel Ángel Rodríguez (Universidad de Oviedo) en un artículo que quedó finalista en el Premio Luis Felipe Torrente, el ejercicio –entendido como actividad planificada y estructurada para mejorar la forma física– es un concepto reciente. “Salvo que exista una recompensa suficientemente valiosa, el cerebro tiende a favorecer las conductas de menor coste energético”, escribía.

Si se siente aludido y es de los que les cuesta horrores sacudirse la pereza para ponerse en marcha, siga leyendo. Porque a lo mejor sí que le va la vida en ello: un cúmulo creciente de evidencias continúa demostrando múltiples –y a veces insospechados– beneficios para la salud. Hasta el punto de que entre los especialistas ha hecho fortuna el concepto “el ejercicio es medicina” (aunque siga sin recetarse en las consultas como los analgésicos o los antibióticos).

En primer lugar, quédense con esta palabra: mioquinas. Según un grupo de profesores de la Universidad San Jorge, el estudio de los efectos que ejercen estas proverbiales sustancias liberadas por la contracción de nuestros músculos está revolucionando la visión de la actividad física. Al distribuirse por todo el organismo, el torrente de mioquinas contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso, el corazón, las células inmunitarias, el metabolismo de la glucosa y de las grasas, la formación de huesos…

Otras investigaciones también ponen de relieve la importancia de desterrar el sedentarismo para gozar de una buena salud cognitiva. Un reciente hallazgo, por ejemplo, revelaba que las vesículas extracelulares –una especie de paquetes de mensajería enviados por las células con “instrucciones químicas”– viajan desde los músculos en movimiento hasta el cerebro, promoviendo la creación de nuevas neuronas. Además, esa renovación ayudaría a borrar los malos recuerdos cuando estos todavía están frescos en la memoria.

Suma y sigue: los expertos de The Conversation también han ponderado las virtudes del ejercicio para aliviar el tormento de la migraña, combatir la depresión y la ansiedad o, incluso, dejar de fumar. Pero ¿cómo debe debe administrarse esta “medicina”? El ya viejo mantra de los 10 000 pasos y otras recomendaciones genéricas no son suficientes. Múltiples estudios, por ejemplo, coinciden en que el entrenamiento de fuerza es básico para mantener la forma física, especialmente según vamos cumpliendo años.

Pablo Jorge Marcos-Pardo, catedrático de la Universidad de Almería, nos recordaba que la fuerza muscular “se asocia desde hace décadas de forma consistente con la mortalidad por todas las causas y aporta información pronóstica independiente de otros indicadores de salud”. Por ello, desde su punto de vista, las revisiones médicas rutinarias deberían incluir pruebas tan sencillas como levantarse de una silla cinco veces sin apoyar los brazos. Quizá ahora no le cueste trabajo, pero si reserva un tiempo a ejercitarse regularmente, con método y constancia, su yo del futuro se lo agradecerá.

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– ref. La selección: el ejercicio es medicina – https://theconversation.com/la-seleccion-el-ejercicio-es-medicina-292730

La nueva acampada en Sol no es el 15M, es su evolución

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Rubén Díez García, Associate professor, Universidad Complutense de Madrid

¿Hay algún paralelismo entre la acampada que surgió espontáneamente este pasado sábado en la madrileña Puerta del Sol, donde se encuentra la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, para protestar por la crisis de la vivienda tras el desahucio de MariCarmen y los movimientos del 15M?

A vuela pluma, echo un vistazo al número de desahucios que tuvieron lugar en 2011. Fue el año en que ‘Juventud Sin Futuro’, en abril, y ‘Democracia Real Ya’, en mayo, organizaron las manifestaciones que desembocaron en las acampadas de los indignados del 15M en Madrid y otras ciudades del país. Aquel año se superaron las 75 000 ejecuciones hipotecarias y 55 000 expedientes de desahucio (lanzamientos). Cifras récord que alcanzaron picos superiores a las 90 000 ejecuciones hipotecarias en 2012 y a los 68 000 lanzamientos en 2014. Estos fueron los momentos más duros tras la crisis financiera que estalló en 2008.

En 2025 se practicaron menos de 18 000 ejecuciones y 25 000 lanzamientos, marcando mínimos de la serie temporal del Consejo General del Poder Judicial. En 2013 y 2014, el grueso de los lanzamientos se vinculaba directamente a ejecuciones de préstamos hipotecarios. Sin embargo, a partir de 2017, año en que se creó el Sindicato de Inquilinas, la estadística apuntaba a una realidad nueva. En los últimos datos de 2025, 3 de cada 4 desahucios se debieron al impago de cuotas de alquiler, derivados de la Ley de Arrendamientos Urbanos. Una España muy diferente.

En 2011, los principales problemas a los que se enfrentaban los jóvenes y no tan jóvenes que impulsaron la movilización al grito de “No nos representan” y “Democracia Real Ya” eran el paro, la corrupción y el fraude, la crisis económica o la desafección política. El desempleo afectaba a alrededor de 1 de cada 2 menores de 25 años; hoy a 1 de cada 4. Aquella fue una crisis política y económica, y de la primera no hemos salido: más bien ha evolucionado hacia una profunda crisis de legitimidad.

En todo caso, la tasa de emancipación ha empeorado de forma considerable, del 21,5 % en 2011 al 14,5 % en 2025, y el precio medio del alquiler se habría duplicado según datos del portal inmobiliario Idealista. La proporción de jóvenes entre 25 y 34 años con estudios superiores ha crecido en más de 10 puntos porcentuales, superando el 50 %, y los principales problemas para los jóvenes, según el CIS en junio, de 2026 son: la vivienda, la inmigración, la economía y la calidad del empleo. Tras estos cuatro, vienen los problemas políticos, incluyendo al Gobierno y los partidos políticos.

Una comparación engañosa

La comparación de la acampada que tiene lugar estos días en la madrileña Puerta del Sol y en otras ciudades españolas con el 15M resulta tan tentadora como engañosa. Las imágenes son parecidas: la plaza tomada, las tiendas de campaña, las asambleas, los lemas y los manifestantes dispuestos a perdurar en sus acciones. De hecho, esta acampada visibiliza lo que son años de redes sumergidas y de acción colectiva más latente. Estamos en otro momento histórico. Y son precisamente esas redes las que conectan los marcos heredados de la evolución del 15M hacia la esfera política y la política institucional con 2026.

La acampada desatada por el desahucio de MariCarmen tiene un actor identificable que coordina la movilización y da forma al discurso: el Sindicato de Inquilinas. Las demandas son concretas y, al menos inicialmente, existe un objetivo temporal definido: presionar al Gobierno ante el nuevo decreto de vivienda. Los propios acampados se encargan de enfatizar estas cuestiones. Pero para entender lo que está ocurriendo quizá sea más útil hablar de evolución que de similitudes o diferencias.

El 15M no fue solamente una protesta contra los desahucios y el problema de la vivienda, que también. Su marco de acción era mucho más amplio. La crisis económica se mezclaba con una crítica de la representación política, la corrupción (curiosamente hoy bastante más ausente), el funcionamiento de las instituciones y las oportunidades vitales. El lema “No nos representan” condensaba buena parte de aquella indignación. La vivienda estaba presente, pero formaba parte de un diagnóstico más amplio sobre cómo entendemos la democracia.

El marco de acción de 2011 fue transformándose. Una parte de los activistas, académicos e intelectuales que posteriormente más tarde impulsarían la creación de los partidos políticos Podemos o Sumar, reinterpretó y encauzó aquella indignación en una dirección de crítica profunda hacia las instituciones surgidas del proceso de transición a la democracia. Pero también hacia la economía de mercado, en una lógica rupturista, de corte más radical y populista.

El gobierno liderado por el presidente Pedro Sánchez ha conseguido subordinar ese marco a sus intereses durante casi dos legislaturas. Hasta quizá hoy. Los acampados también parecen tenerlo en su puntos de mira.

Con propuestas de solución

La actual acampada es la progresión natural, en términos performativos y de renovación generacional, de aquel marco de acción. Existe un consenso claro sobre la necesidad de solucionar un problema que muestra las costuras de nuestra economía y las desigualdades intergeneracionales. Sin embargo, son las propuestas de solución las que están en pugna en el debate público. Por un lado, el Sindicato de Inquilinas, con propuestas de corte más cortoplacista, estatista y proteccionista, hoy en la agenda mediática gracias a su capacidad estratégica de acción. Por otro lado, medidas como las de los think tanks (laboratorios de ideas) EsadeEcPol y Atenea o las de Fedea. Sus propuestas apuestan por un marco de reformas y de cooperación público-privada en el marco de la economía de mercado y con una mirada a medio y largo plazo.

No se trata de establecer una línea causal entre el 15M y la acampada de 2026. Tampoco sabemos todavía qué recorrido tendrá esta protesta. Pero sí podemos observar que algunas de las formas de acción que se hicieron visibles en Sol y tomaron forma política hace quince años siguen constituyendo parte del repertorio de la movilización hoy.

Lo interesante es que los actores que les dan continuidad en las calles lo hacen desbordando (en principio) a los partidos que capitalizaron la indignación en 2011 y han formado parte de los dos últimos gobiernos socialistas. Muchos de los lemas y pancartas de la acampada apuntan al PP y a los marcos discursivos de la derecha radical, sus bestias negras, pero también al presidente Sánchez, al PSOE y a Sumar. Quizá en esta ocasión los hijos quieran devorar a Saturno, o quizás no.

Otra hipótesis apuntaría hacia lo que impulsó a muchos manifestantes en 2011: reclamar el reconocimiento debido a su acumulación de credenciales, capital social y cultural, e incluso político. Muchos de los jóvenes acampados y los que ejercen de portavoces dan el perfil, pero no todos los sectores afectados por el problema parecen verse reflejados en las formas organizativas, los repertorios de acción o los marcos discursivos de la acampada. De entrada, a estos jóvenes el acceso al principal bien sobre el que se ha asentado el prestigio social en la historia reciente de España desde el desarrollismo franquista, la vivienda, les está vedado. El caso de Maricarmen es, en cierto sentido, el espejo en que se miran.

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Rubén Díez García es actualmente IP del proyecto LIBCON-YOUTH financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) sobre Juventud, asociaciones universitarias y nuevas culturas políticas: el campo juvenil liberal-conservador en España (PID2025-168658OA-I00, 2026-2029).

– ref. La nueva acampada en Sol no es el 15M, es su evolución – https://theconversation.com/la-nueva-acampada-en-sol-no-es-el-15m-es-su-evolucion-293017

Más allá del ‘Decreto Maricarmen’, España necesita leyes que garanticen el acceso a la vivienda

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Ángel Ajuriaguerra Escudero, Dr. Arquitecto, Especialista en Planificación Estratégica en el Área de Análisis Geográfico, Universidad Rey Juan Carlos

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Todo lo que se hace con urgencia puede tener consecuencias. En este caso, la urgencia tiene nombre propio: Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio ha vuelto a situar la vivienda en el centro del debate público. Pero la urgencia no debería limitarse a un caso mediático. También debería alcanzar a las miles de personas anónimas que cada año pierden su vivienda en España.

La vulnerabilidad que este caso ha hecho visible no es excepcional. Puede aparecer en distintos momentos de la vida y afectar a personas mayores, jóvenes y familias con menores. También puede alcanzar a quienes atraviesan dificultades económicas.

Por eso, conviene ampliar la mirada: no se trata solo de responder a la situación de Maricarmen, sino de prevenir que otras personas lleguen a una situación semejante.




Leer más:
Lo que falló en el desahucio de Maricarmen y tres cambios para que no se repita


Desahucios y lanzamientos

En 2025 se practicaron en España 25 540 lanzamientos. El Consejo General del Poder Judicial utiliza este término para referirse a la ejecución de un desahucio.

De ese total, 18 317 (el 71,7 %) derivaron de procedimientos relacionados con la Ley de Arrendamientos Urbanos. Esta categoría se vincula principalmente con los alquileres, aunque no identifica exclusivamente casos de impago. Otros 4 346 lanzamientos, equivalentes al 17 %, se produjeron en procedimientos de ejecución hipotecaria. Los 1 877 restantes obedecieron a otras causas. La cifra total bajó un 11 % respecto a 2024, pero sigue mostrando la dimensión del problema.

Estas cifras requieren una precisión: un lanzamiento no implica necesariamente que se trate de una vivienda habitual. Tampoco todos responden a la misma causa ni afectan a personas en idéntica situación. Aun así, el volumen invita a mirar más allá de un único caso. Si la reacción política se acelera cuando una historia conmueve a la opinión pública, cabe preguntarse por qué no se mantiene esa urgencia ante un problema que afecta a miles de personas.

Las normas que intervienen

Para entender qué puede hacer una ley (y qué no) es necesario distinguir las normas que intervienen. La Ley de Arrendamientos Urbanos, aprobada en 1994, regula los contratos de alquiler y las obligaciones de propietarios e inquilinos. La Ley de Enjuiciamiento Civil, aprobada en 2000, establece el procedimiento judicial. Su artículo 250 contempla demandas para recuperar una finca por impago de la renta o por finalización del contrato. Por tanto, el desahucio no se explica por una sola ley: intervienen tanto las reglas del arrendamiento como las del proceso judicial.

A las normas citadas se añadió, en 2023, la Ley por el Derecho a la Vivienda. Esta introdujo cambios en los procedimientos, incluidos trámites relacionados con la comunicación a los servicios sociales y con situaciones de vulnerabilidad. Modificó la ley procesal, pero no sustituyó la regulación de los alquileres ni impidió todos los desahucios. La protección depende de las circunstancias del caso, de los requisitos legales y de las decisiones judiciales.

Las leyes también tienen una historia política

No basta con decir qué partido las aprobó. Conviene distinguir quién impulsó un proyecto, quién negoció cambios y quién votó el texto final. La Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994 se aprobó con un amplio consenso parlamentario. Según la prensa de la época, Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya fueron los grupos que quedaron fuera del acuerdo.

La Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000 no fue una norma específica sobre desahucios, sino una reforma general de los procedimientos civiles. En la votación final, el Partido Popular, el Partido Nacionalista Vasco e Izquierda Unida apoyaron el texto. El Partido Socialista y Convergència i Unió votaron en contra, mientras Coalición Canaria se abstuvo. Esa diferencia no significa que los grupos contrarios no participaran en la tramitación o no presentaran propuestas.

La Ley por el Derecho a la Vivienda de 2023 obtuvo menos consenso. Fue aprobada con 176 votos a favor, 167 en contra y una abstención. La apoyaron, entre otros, el Partido Socialista, Unidas Podemos, Esquerra Republicana y Euskal Herria Bildu. Votaron en contra el Partido Popular, Vox, Ciudadanos, el Partido Nacionalista Vasco y Junts, además de otros grupos. El Bloque Nacionalista Galego se abstuvo.

Este recorrido muestra que el marco actual no es obra de un solo partido ni responde a un único momento político. También ayuda a entender una decisión más reciente. En febrero de 2026, el Partido Popular, Vox y Junts rechazaron el Real Decreto Ley que prorrogaba la moratoria antidesahucios contemplada entre las medidas del llamado escudo social para 2026. Aquella votación hizo decaer esa prórroga. Sin embargo, no eliminó todo el marco legal sobre desahucios ni permite anticipar qué harán esos partidos ante una propuesta distinta.

Las incógnitas del ‘decreto Maricarmen’

Todavía no se conoce el contenido definitivo del decreto que el Gobierno podría aprobar este martes. Se sabe que el partido socio de Gobierno Sumar ha reclamado la prórroga de los contratos de alquiler y reforzar la protección frente a los desahucios y los fondos de inversión. También pide regular determinados alquileres y facilitar que Maricarmen recupere su vivienda. Son demandas políticas, no medidas que puedan darse por incluidas antes de conocer el texto.

Aunque el Consejo de Ministros apruebe el llamado Decreto Maricarmen, su continuidad no estaría garantizada, pues el Congreso tendría que convalidarlo en un plazo de 30 días. La norma podría mantenerse o decaer según el resultado de esa votación.

Medidas generales para el acceso a viviendas asequibles

La respuesta no debería reducirse a una medida urgente para un caso concreto ni a un reproche dirigido a un solo partido. Hay que atender a quienes ya afrontan un lanzamiento y actuar antes de que se produzca. Eso exige mejorar el acceso a viviendas asequibles y reforzar las alternativas habitacionales.

También requiere coordinar mejor la intervención social y judicial. Una política de vivienda debe responder a jóvenes, familias y personas mayores. Para lograrlo, no basta con reaccionar ante la noticia del día: hacen falta medidas eficaces, evaluación y acuerdos que puedan sostenerse en el tiempo.

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Miguel Ángel Ajuriaguerra Escudero no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Más allá del ‘Decreto Maricarmen’, España necesita leyes que garanticen el acceso a la vivienda – https://theconversation.com/mas-alla-del-decreto-maricarmen-espana-necesita-leyes-que-garanticen-el-acceso-a-la-vivienda-293020

El caso Maricarmen: cómo proteger a las personas vulnerables sin cargar a los pequeños propietarios

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Esther Falcón-Pérez, Profesora Titular de Universidad de Economía Financiera y Contabilidad. Instituto Tides., Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

El problema de la vivienda no es nuevo en España. Se trata de una cuestión recurrente que ha adquirido especial intensidad en los últimos años. El aumento de los precios, las dificultades para acceder a una hipoteca o asumir un alquiler y la escasez de vivienda asequible han convertido el acceso a un sitio donde vivir adecuado en uno de los principales desafíos sociales.

La situación tampoco es exclusivamente española. La dificultad para acceder a una vivienda digna y asequible afecta a numerosos países de la Unión Europea, que están planteando medidas para incrementar la oferta y facilitar el acceso.

Nos encontramos, por tanto, ante un problema complejo, en el que intervienen factores económicos, sociales, demográficos y territoriales.

En España confluyen un déficit estructural de vivienda asequible, una fuerte presión de la demanda en determinados territorios, dificultades de acceso a la financiación y un parque de inmuebles sociales insuficiente. A ello se suma un modelo residencial históricamente orientado hacia la propiedad y una oferta de alquiler público limitada.

El reto no consiste únicamente en contener los precios. También es necesario encontrar un equilibrio entre la protección de los hogares que no pueden acceder a una vivienda por sus propios medios y la existencia de una oferta suficiente de alquiler.

Cuando el alquiler o la hipoteca absorben una parte excesiva de los ingresos familiares, aumenta el riesgo de pobreza y exclusión residencial. El caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que se ha enfrentado a un proceso de desahucio de la vivienda en la que llevaba décadas viviendo, permite visualizar esta dimensión humana del problema.

Su situación ha impulsado el denominado Decreto Maricarmen, una propuesta para reforzar la protección frente a determinados desahucios. Se trata, no obstante, de una propuesta y no de una norma actualmente en vigor.

Casos como este plantean una cuestión fundamental: ¿cómo proteger a una persona vulnerable sin trasladar a un particular la responsabilidad de resolver un problema social?

La Administración debe dar respuesta

Cuando exista una situación acreditada de vulnerabilidad, la suspensión temporal de un desahucio puede ser necesaria para evitar una situación de emergencia. Pero esta medida debería estar acompañada de una respuesta habitacional por parte de las administraciones.

El reconocimiento de la vivienda como derecho social implica que los poderes públicos deben desarrollar políticas y mecanismos que permitan hacerlo efectivo. Esa responsabilidad no puede trasladarse automáticamente a cada propietario particular.

Grandes fondos frente a pequeños propietarios

Esta cuestión exige distinguir entre realidades muy diferentes. No es lo mismo un gran fondo de inversión que gestiona un amplio parque inmobiliario que un pequeño propietario que alquila una vivienda o dispone de pocos inmuebles. Las políticas dirigidas a unos y otros requieren, por tanto, un análisis diferenciado.

Para un pequeño propietario, dejar de percibir una renta durante un periodo prolongado puede representar un perjuicio económico considerable. No puede asumir por sí solo la solución de un problema social de la dimensión que tiene actualmente la vivienda en España.

Si un inquilino deja de poder pagar debido a una situación de vulnerabilidad, los poderes públicos deben disponer de mecanismos de ayuda, mediación, alternativas habitacionales y vivienda pública. Al mismo tiempo, el propietario necesita un marco estable que le permita alquilar su vivienda sin asumir riesgos económicos que no puede soportar.

Si queremos que el mercado privado contribuya a solucionar el problema de la vivienda, no podemos considerar al pequeño propietario únicamente como una parte del problema; también puede formar parte de la solución.

Las condiciones jurídicas y económicas pueden influir en las decisiones de los dueños de los inmuebles. Si alquilar una vivienda implica una incertidumbre o un riesgo difícil de asumir, algunos pequeños propietarios pueden decidir no incorporarla al mercado. No puede afirmarse que toda regulación reduzca automáticamente la oferta, pero sí que los incentivos forman parte del funcionamiento del mercado.

Por ello, la protección del inquilino vulnerable y la seguridad del propietario no deberían plantearse como objetivos incompatibles. La clave está en establecer garantías para ambas partes y en que el Estado asuma la responsabilidad que corresponde cuando existe una situación de vulnerabilidad.

Lo que necesita España

No obstante, las medidas de emergencia no pueden sustituir a una política estructural. Suspender temporalmente un desahucio puede evitar que una persona pierda su vivienda, pero no crea una alternativa habitacional. Si la Administración no dispone de esa alternativa, la medida puede terminar simplemente aplazando el problema.

España necesita aumentar la oferta asequible mediante la simplificación administrativa, el fomento de la construcción y rehabilitación, la innovación, la productividad y un marco estable.

Especialmente importante es ampliar el parque de vivienda pública. Durante décadas, el modelo residencial español estuvo muy orientado hacia la propiedad, mientras la vivienda protegida destinada al alquiler tuvo un peso menor. Reforzar la vivienda pública permitiría disponer de una verdadera red de seguridad para quienes no pueden acceder al mercado.

La solución, en definitiva, no pasa por enfrentar a propietarios e inquilinos. Pasa por proteger a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, ofrecer garantías a los pequeños propietarios y conseguir que las administraciones públicas asuman su responsabilidad.

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Carmen Esther Falcón-Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El caso Maricarmen: cómo proteger a las personas vulnerables sin cargar a los pequeños propietarios – https://theconversation.com/el-caso-maricarmen-como-proteger-a-las-personas-vulnerables-sin-cargar-a-los-pequenos-propietarios-293023

La escasez de recursos en el futuro: ¿’fake news’ o amenaza para la supervivencia humana?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Pablo Aguirre Carmona, Profesor Permanente Laboral de Estructura Económica y Economía del Desarrollo. Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid

Mina de tierras raras en California. newsshooterguy/Shutterstock

¿Lograremos perdurar como especie? Múltiples causas podrían impedirlo, y la economía se ha interesado especialmente por dos, los cambios medioambientales dañinos y la escasez de recursos, aunque con conclusiones muy diferentes: el medioambiente puede dañarse, y por eso hay que cuidarlo, pero no puede acabarse así que no hay que ahorrarlo. ¿Podemos estar seguros respecto a esto último? ¿Es cierto que los recursos materiales y energéticos no se acabarán?

La escasez de recursos: una preocupación superada

El libro The Population Bomb (“La bomba demográfica”) del biólogo estadounidense Paul Ehrlich (1968) fue un best-seller que popularizó el debate sobre la escasez de recursos. Poco después, en 1972, llegó el informe científico más famoso sobre el tema: The limits to growth (“Los límites del crecimiento”) de Donella Meadows y su equipo del MIT. En él se analizaban posibles escenarios futuros y uno de ellos era muy preocupante: si la población y la economía seguían creciendo exponencialmente, había un alto riesgo de un declive abrupto para la humanidad en un plazo no superior a 100 años. No se afirmaba que fuera a ocurrir, pero era una posibilidad.

El informe de Meadows recibió ataques muy duros y, desde entonces, muchos economistas lo han considerado alarmista y poco fundamentado. El debate sobre la escasez quedó prácticamente cerrado. En general, se aceptó una predicción optimista: los nuevos descubrimientos tecnológicos nos permitirán sustituir cualquier recurso que se agote por otro más abundante. La idea es que podrá escasear un recurso, pero no los recursos en conjunto.

Y ni siquiera será necesario agotar un recurso para pasar al siguiente. Al fin y al cabo, la Edad de Piedra no terminó porque se agotasen las piedras, sino porque se descubrió cómo hacer cosas nuevas y mejores con otros materiales. La humanidad siempre encontrará la forma de seguir adelante, porque nunca dejará de hacer descubrimientos.

Este es el punto de partida para una rama de la economía muy influyente, la economía de los recursos naturales. Se da por hecho que habrá recursos; de lo que se trata es de gestionarlos de forma óptima, extrayendo el máximo provecho económico. La clave está en que el precio del recurso en el mercado favorezca que gobiernos, empresas y ciudadanía hagamos lo correcto.

Si el precio es el adecuado, el cálculo racional de costes y beneficios nos llevará a explotar el recurso de la mejor forma posible, más rápidamente o más lentamente, según convenga. Incluso podremos saber cuándo debemos sustituirlo por otro más abundante.

El deterioro medioambiental sí nos preocupa

La economía ambiental (otra rama de la economía) acepta que el deterioro medioambiental importa, porque provoca daños que podemos valorar en dinero. Por ejemplo, hay estimaciones de lo que nos cuesta la contaminación o adaptarnos al cambio climático.

El deterioro medioambiental empezó a ser conocido por el gran público con libros pioneros como Primavera silenciosa de Rachel Carson, de 1962.

Pero desde 2009, el punto de partida para hablar de sostenibilidad es la idea de límites planetarios de Johan Rockström y el Stockholm Resilience Centre. Consiste en una lista de los nueve problemas medioambientales principales, cada uno con un límite que no deberíamos traspasar. Y las cosas no van bien porque en 2025 ya se habían superado siete.

Como los científicos estudian y alertan sobre deterioro medioambiental, hemos llegado a distintos acuerdos que tratan de preservar el medio ambiente, como el Acuerdo de París sobre el cambio climático o los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Nos queda todavía mucho por saber sobre el deterioro medioambiental. Y las medidas que ponemos en marcha para evitarlo no siempre funcionan. Pero algo está claro: el deterioro medioambiental está sobre la mesa. Como sociedad, somos conscientes de que aquí tenemos un problema.

Así que hemos recuperado en parte la preocupación por la escasez que se había descartado
como irrelevante en la década de los 70. Lo que puede agotarse no
es un recurso concreto, sino la existencia de ecosistemas funcionales operando
en un régimen adecuado. Podemos quedarnos sin suficiente “entorno seguro” para la existencia
humana y por eso el medio ambiente hay que cuidarlo. Pero no hemos vuelto a preocuparnos por el agotamiento de los recursos. Seguimos confiando en que el medio ambiente no puede acabarse, así que no hay por qué ahorrarlo. ¿Es así?

La escasez en un planeta finito

El problema es que la Tierra es finita. Aunque confiemos en nuestra capacidad de explotar óptimamente los recursos y descubrir otros nuevos, seguiremos teniendo un problema lógico. En algún momento no quedará otro recurso nuevo que pueda ser explotado para sustituir al anterior.

La cuestión es cuándo llegaremos a ese punto. Muchos economistas piensan que será en un futuro tan lejano que ni siquiera vale la pena planteárselo. Se dan tres razones:

  1. Que la economía depende cada vez menos de los materiales porque importan más el conocimiento y los servicios.

  2. Que el reciclaje ayudará a reducir la cantidad de nuevos materiales que se necesita extraer de las minas.

  3. Que la energía tampoco será un problema porque aunque se acaben el petróleo, el carbón y el gas se podrá recurrir a las energías renovables.

En resumen, lograríamos dar una patada hacia adelante a la escasez de recursos. Y la enviaríamos tan lejos hacia el futuro que podríamos olvidarnos de ella.

¿Realmente funcionará así de bien?

El optimismo total no parece una buena idea porque la patada hacia adelante podría fallar. De hecho ya está fallando.

Actualmente, el crecimiento económico exige cada vez más materiales, y no menos.

El reciclaje es difícil tecnológicamente y, además, consume mucha energía, lo que empeora el problema del posible agotamiento de los combustibles fósiles.

Y la sustitución de energía fósil por energía renovable tampoco sale gratis. Para captar energía solar, eólica e hidroeléctrica hay que utilizar muchos materiales (algunos muy escasos) y también energía de origen fósil. Esto último es paradójico, pero la realidad es que para construir un panel solar es imprescindible utilizar energía del petróleo, el carbón o el gas. Si queremos aprovechar el sol, necesitamos gastar petróleo.

La economía debe abordar la cuestión de la escasez

La posible escasez de recursos en el futuro es una amenaza existencial para la supervivencia de la humanidad. No es una buena idea renunciar a estudiarla. Además, cuando algún recurso concreto escasea hay un mayor esfuerzo por encontrar nuevos yacimientos donde obtenerlo. Eso incrementa el deterioro ambiental por la actividad de la minería. Daños medioambientales y escasez de recursos no son independientes, sino que a menudo van de la mano.

Hay que indagar y discutir sobre la posible escasez de recursos materiales sin alarmismos. Para ello se necesitan unas gafas adecuadas que permitan ver y entender lo que ocurre.

Cómo enfocar mejor el problema

La economía ecológica, o bioeconomía, puede cumplir este rol, porque se basa en dos ideas importantes:

  1. La sostenibilidad se puede analizar desde muchos puntos de vista, no solo desde la economía. La biología, la física o la antropología, entre otras especialidades, tienen muchísimo que aportar. Así que nos toca trabajar en grupo, y de la mezcla de saberes saldrán mejores conclusiones.

  2. La economía no se ve afectada por el medio ambiente, sino que es parte de él y está sujeta a las leyes naturales que lo gobiernan. En concreto, la materia y la energía, los alimentos imprescindibles para la economía, están sometidas a las leyes de la física.

El problema es que la economía convencional no ha tenido esto en cuenta y ha estudiado los fenómenos económicos como si existieran en una burbuja aislada, al margen de la realidad biológica y física. Así, hemos tenido una imagen desenfocada de algunos de los problemas de la sostenibilidad, como la escasez de recursos. Para enfocar mejor, hay que cambiar de gafas. La economía ecológica puede ser parte de la solución.


Este artículo es un extracto de la Carta Getem N⁰ 78, “Acordes y desacuerdos: la economía y la sostenibilidad en el largo plazo”.

The Conversation

Pablo Aguirre Carmona es miembro de la Asociación de Economía Crítica (https://www.asociacioneconomiacritica.org/)

– ref. La escasez de recursos en el futuro: ¿’fake news’ o amenaza para la supervivencia humana? – https://theconversation.com/la-escasez-de-recursos-en-el-futuro-fake-news-o-amenaza-para-la-supervivencia-humana-287472

Ya se venden ordenadores con neuronas humanas: ¿dónde termina la máquina y empieza lo vivo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

AntonKhrupinArt/Shutterstock

Desde 2025, se puede comprar un ordenador cuyo componente más extraño no es un nuevo procesador, sino un cultivo de neuronas humanas vivas. El CL1, desarrollado por la empresa australiana Cortical Labs, se comercializa como un sistema de computación biológica e integra células neuronales sobre una matriz de electrodos. Esta permite estimularlas y registrar su actividad, mientras las mantiene en condiciones adecuadas mediante un sistema interno de soporte vital.

Eso no significa que haya un pequeño cerebro pensando dentro del ordenador. Hay células vivas, electrodos, electrónica y software formando un único sistema. Y el CL1 no es el único ejemplo.

En abril de 2026, investigadores de Princeton hicieron público su propio diseño de un dispositivo tridimensional que integra aproximadamente 70 000 neuronas con una matriz de microelectrodos. El sistema, que puede estimular y registrar la actividad neuronal de sus componentes, consiguió distinguir patrones espaciales y temporales después de un proceso de entrenamiento. Los investigadores mantuvieron los cultivos funcionando durante más de seis meses.

Ordenador CL1, que incorpora neuronas vivas en su electrónica.
Cortical Labs.

Cuando una neurona se convierte en componente

Una neurona puede recibir estímulos eléctricos, producir una respuesta y modificar las conexiones con otras neuronas en función de la actividad previa. Desde el punto de vista de un sistema de ingeniería, esto permite cerrar un ciclo relativamente sencillo: estimular, registrar la respuesta, evaluar el resultado y volver a estimular.

La computación biohíbrida intenta aprovechar estas características que comparten células y electrónica. Un trabajo publicado en Nature Computational Science en 2026 sitúa estos sistemas dentro de una evolución que va desde los algoritmos inspirados en el cerebro y las redes neuronales artificiales hasta el hardware neuromórfico –circuitos inspirados en las neuronas– y los sistemas que incorporan directamente estructuras neuronales vivas.

No significa que una neurona se comporte como un transistor, ni que un cultivo neuronal sea equivalente a un procesador. Significa algo más interesante desde el punto de vista de la ingeniería: el tejido biológico deja de ser aquello que medimos y pasa a formar parte funcional del dispositivo. Y eso obliga a replantearse, incluso, cómo construimos la electrónica.

Electrónica que crece con el tejido

Uno de los problemas clásicos de las interfaces bioelectrónicas es bastante elemental: la electrónica y los tejidos vivos no están hechos del mismo material.

Un electrodo convencional es prácticamente rígido. El tejido cerebral es blando, cambia de forma y crece. Mantener una interfaz estable que intermedie entre ambos durante largos periodos de tiempo es un problema de materiales, mecánica y biología.

Una solución especialmente llamativa se publicó en Nature en 2025. Los investigadores incorporaron electrónica flexible durante las primeras fases del desarrollo del tejido neural. A medida que este crecía y se plegaba, la electrónica lo hacía con él hasta quedar integrada tridimensionalmente en la estructura resultante.

El cambio conceptual es enorme. No se implanta el sensor en el órgano: se deja que el órgano crezca alrededor del sensor.

Y electrónica diseñada para desaparecer

Existe también el problema contrario: ¿qué hacer con un dispositivo cuando ya ha terminado su trabajo? La respuesta tradicional de la ingeniería era retirarlo o diseñarlo para que dure el máximo tiempo posible. La electrónica bioabsorbible introduce una tercera posibilidad: que desaparezca.

Estos dispositivos utilizan materiales diseñados para degradarse dentro del organismo una vez terminada su función. Pueden medir durante un periodo determinado variables como presión, temperatura o actividad eléctrica y, después, ser reabsorbidos. Esto evitaría una segunda intervención para retirarlos.

Ya no se trata de fabricar algo para que dure –uno de los principios tradicionales de la ingeniería–. Se trata de conseguir que dure exactamente lo necesario.

Cuando lo vivo deja de ser solo el usuario

El fenómeno tampoco termina en las neuronas. Como los microorganismos electroactivos pueden intercambiar electrones con su entorno, se investigan para construir biosensores, materiales funcionales y sistemas capaces de responder a cambios ambientales. Incluso, se ha analizado su posible utilización en materiales de construcción vivos, capaces de incorporar funciones de detección, respuesta o reparación del propio material. Aquí empieza a dibujarse algo más amplio que un ordenador hecho con neuronas.

Durante décadas, la bioelectrónica ha colocado sensores sobre los seres vivos para observarlos. Ahora empiezan a aparecer sistemas en los que células, microorganismos y tejidos forman parte de la propia arquitectura funcional. Y, cuando el componente está vivo, aparecen preguntas que un ingeniero electrónico tradicional rara vez tenía que formularse.

¿Qué normativa se aplica a un componente vivo?

No existe un vacío regulatorio absoluto. Los dispositivos médicos, la investigación biomédica, la utilización de células humanas y los productos que incorporan componentes biológicos ya están sujetos a distintos marcos regulatorios y éticos. El problema es que los sistemas biohíbridos empiezan a combinar categorías que históricamente se han regulado por separado. ¿Estamos ante un dispositivo electrónico, un producto sanitario, un cultivo celular, un sistema computacional o varias cosas simultáneamente?

La cuestión se vuelve especialmente delicada cuando interviene tejido neuronal humano. En 2021, las Academias Nacionales estadounidenses analizaron las implicaciones científicas, éticas y regulatorias de los organoides neurales humanos, los trasplantes y las quimeras –organismo que contiene células o tejidos de dos o más individuos diferentes de la misma o de diferentes especies–. Su informe propuso diferentes niveles de supervisión dependiendo de las características del experimento y del grado de preocupación ética que planteara.

En 2026, un grupo internacional volvió a reclamar en Science una coordinación global para abordar la investigación con organoides y ensamblajes neurales humanos.

Pero la computación biohíbrida introduce preguntas adicionales: ¿qué consiente exactamente la persona cuyas células terminaron convertidas en neuronas de un dispositivo? ¿Durante cuánto tiempo puede mantenerse ese tejido? ¿Qué obligaciones aparecen si el componente vivo cambia con el aprendizaje o con el tiempo? ¿Y qué criterios deberían utilizarse si estos sistemas pasan del laboratorio a productos comerciales?

No es Black Mirror y, precisamente, por eso importa

Un cultivo de decenas de miles de neuronas que aprende a distinguir determinados patrones no equivale a un cerebro humano reducido, y mucho menos demuestra conciencia, intención o comprensión. Pero, quizá, ésa sea precisamente la razón por la que este es un buen momento para discutir sus límites.

Los sistemas biohíbridos empiezan a borrar la frontera entre máquina y organismo vivo. Tal vez no deberíamos esperar a que resulte inquietante para decidir qué queremos hacer con ella.

The Conversation

Este trabajo ha sido apoyado por el Gobierno Regional de Cantabria y financiado por la UE bajo el proyecto de investigación 2023-TCN-008 UETAI.

– ref. Ya se venden ordenadores con neuronas humanas: ¿dónde termina la máquina y empieza lo vivo? – https://theconversation.com/ya-se-venden-ordenadores-con-neuronas-humanas-donde-termina-la-maquina-y-empieza-lo-vivo-290036

Latidos al límite: cómo prevenir la parada cardiaca y la muerte súbita en el deporte

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Jiménez Herranz, PDI, Medicina de la Educación Física y el Deporte, Universidad Complutense de Madrid

Inspiration GP/Shutterstock

La práctica de ejercicio físico constituye una de las estrategias básicas para mantener un estilo de vida saludable. Sus beneficios para la salud son múltiples cuando se realiza de forma estructurada y planificada, siguiendo las recomendaciones de profesionales especializados.

Además, constituye una herramienta clave de salud pública dada su asociación con una menor mortalidad por todas las causas. Por ello, los casos de parada cardiaca súbita (PCS: interrupción brusca de la actividad cardiaca potencialmente reversible) o de muerte súbita cardiaca (MSC: fallecimiento secundario a una PCS no recuperada) en deportistas aparentemente sanos generan un gran impacto social cuando aparecen en los medios de comunicación.

Estas situaciones pueden producirse tanto en deportistas profesionales como en personas que practican deporte de forma recreativa. En ambos casos, el ejercicio físico puede actuar como desencadenante de una enfermedad cardiovascular previamente no diagnosticada, que puede manifestarse con una PCS o una MSC.

Múltiples factores de riesgo

Son acontecimientos poco frecuentes, pero con una gran repercusión y que obligan a establecer unas medidas preventivas por parte de los organismos responsables de la salud. Esta prevención se fundamenta en las posibles causas que desencadenan los episodios, que son variadas y complejas. Una de las mayores dificultades es identificar con precisión qué deportistas presentan un mayor riesgo, al ser colectivos tan amplios y heterogéneos.

Entre los factores de riesgo asociados a la PCS y la MSC están la edad, el sexo, el origen étnico, el tipo de deporte que se practica, la intensidad del ejercicio físico o la existencia de enfermedades cardiovasculares previas. La evidencia científica muestra que, en mayores de 35 años, la principal causa es la enfermedad coronaria aterosclerótica, mientras que en menores de 35 años predominan las dolencias hereditarias o estructurales del corazón, aunque en algunos casos no llega a identificarse una causa concreta.

No podemos olvidar otros factores relacionados como son las condiciones medioambientales extremas, la commotio cordis –traumatismo directo sobre el tórax que desencadena una arritmia potencialmente mortal– o el dopaje. El conocimiento de estos factores es clave para determinar de forma más específica en qué grupos de población hay que intervenir de forma preventiva y qué medidas son las más adecuadas en cada situación y colectivo.

Además, la práctica deportiva habitual no elimina por completo el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares –algunas de ellas hereditarias o previamente desconocidas–, por lo que la prevención y el reconocimiento precoz de los síntomas siguen siendo fundamentales.

Evaluaciones previas y pruebas adicionales

Entre las medidas de prevención está el reconocimiento médico previo a la práctica deportiva, que, aunque no elimina por completo el riesgo de sufrir una PCS o una MSC, desempeña un papel decisivo. Este tipo de evaluaciones deben ser realizadas preferentemente por profesionales con formación específica en medicina del deporte o cardiología del deporte.

No existe un modelo único estandarizado de reconocimiento y sus características deben estar adaptadas principalmente al riesgo del deportista. Una evaluación básica se debe componer al menos de un historial clínico personal, familiar y deportivo conciso, una exploración física detallada y, en muchos programas de cribado, un electrocardiograma de 12 derivaciones.

La realización de más pruebas vendrá determinada bien por esta valoración inicial, bien por el riesgo inherente del atleta o del deporte que practica. Además, la aparición de síntomas como dolor torácico durante el ejercicio, mareos, pérdida de conocimiento, síncopes inexplicados, palpitaciones intensas o dificultad respiratoria desproporcionada, así como antecedentes familiares de muerte súbita o enfermedades cardiacas hereditarias, debe motivar una valoración médica especializada antes de continuar con la práctica deportiva.

Otras de las medidas preventivas esenciales para mejorar la supervivencia tras una PCS son su reconocimiento precoz, la realización inmediata de maniobras de reanimación cardiopulmonar y la desfibrilación temprana mediante desfibriladores externos automáticos (DEA). Por tanto, la formación en reanimación en la población general, la accesibilidad a un DEA y la implementación de un plan de acción de emergencia deben formar parte de las políticas de salud pública y educación de cualquier administración.

Asimismo, es necesaria una intervención en el ámbito del registro de datos para conocer con precisión las cifras reales de prevalencia e incidencia de PCS y MSC, reforzando los sistemas de notificación obligatoria, creando registros nacionales (que incluyan supervivientes de PCS y no solo de fallecimientos) y estandarizando protocolos de autopsia y diagnóstico molecular.

Finalmente, es importante recordar que, a pesar de estos episodios poco frecuentes, los beneficios del ejercicio físico para la salud superan ampliamente los riesgos asociados a su práctica en la mayoría de la población.


Este artículo fue publicado previamente por la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).


The Conversation

Elena Jiménez Herranz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Latidos al límite: cómo prevenir la parada cardiaca y la muerte súbita en el deporte – https://theconversation.com/latidos-al-limite-como-prevenir-la-parada-cardiaca-y-la-muerte-subita-en-el-deporte-293007

Una nueva aleación metálica reduce las pérdidas de energía en motores eléctricos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María Teresa Pérez Prado, Profesora y Científica Senior, Metalurgía Sostenible, IMDEA MATERIALES

Los motores eléctricos accionan vehículos, industria, dispositivos doméstico, etc. UKRID/Shutterstock

Más de la mitad de la electricidad de la UE alimenta motores eléctricos. Según estimaciones de la Comisión Europea, representaron alrededor del 53 % del consumo de electricidad de la UE en 2020. Según la Comisión Europea, los 380 millones de motores de entre 0,12 y 1 000 kilovatios (kW) cubiertos por la normativa europea de ecodiseño consumieron en 2020 (últimos datos disponibles) unos 1 326 teravatios-hora (TWh), equivalentes al 53 % del consumo total de electricidad de la Unión Europea. Y el parque se ha multiplicado exponencialmente desde entonces.

Estos motores accionan la maquinaria industrial y también las bombas de cualquier electrodoméstico en una cocina doméstica. Los propios sistemas de energías renovables requieren de motores eléctricos, y los vehículos eléctricos están ya en todos los escenarios. Reducir su consumo significa reducir mucho.

Con magnitudes así, incluso mejoras modestas de eficiencia pueden tener un efecto importante. Si se generalizaran ganancias de unos pocos puntos porcentuales, el ahorro podría situarse en decenas de TWh al año.

La conferencia COP28 pidió duplicar para 2030 la tasa media anual mundial de mejora de la eficiencia energética. El objetivo implica pasar de aproximadamente un 2 % a más de un 4 % de mejora anual. ¿Cómo lo hacemos?

Los puntos de pérdida de energía

Elevar la eficiencia de los motores modernos no es sencillo, porque ya alcanzan rendimientos elevados. Así que hay que fijarse en los puntos donde se producen pérdidas de energía, y tratar de mejorarlos.

Esas pérdidas proceden de varios mecanismos

  • El calentamiento de los materiales que conforman los circuitos (Resistencia de los devanados)

  • Pérdidas magnéticas en el núcleo de los motores.

  • Corrientes de Foucault (pequeños remolinos de corriente eléctrica que se generan por sí solos dentro del propio núcleo metálico cuando el campo magnético cambia).

  • Pérdidas mecánicas y otras adicionales.

Así, trabajamos en mejores diseños de todo el sistema electromagnético y térmico del motor, buscando materiales que nos permitan nuevas geometrías y reducir al mínimo esas pérdidas.

Un tipo diferente de metal

Investigamos una familia poco común de materiales: los vidrios metálicos (ENLACE).

La mayoría de los metales, incluidos los aceros eléctricos al silicio utilizados habitualmente en los motores actuales, tienen una estructura cristalina. Esto significa que el orden atómico se repite de forma periódica con un largo alcance. Sin embargo, los vidrios metálicos presentan una característica singular: se solidifican de un modo muy rápido, y esto les da una estructura amorfa. Sus átomos tienen un orden local, entre vecinos, pero no ofrecen ese patrón periódico de los cristales. Y eso ha resultado ser una ventaja.

Esta diferencia estructural tiene consecuencias importantes. En un motor eléctrico, el campo magnético de su núcleo cambia continuamente a medida que la energía eléctrica se convierte en movimiento. Cada vez que el motor cambia el sentido de la corriente, el material magnético tiene que “reordenarse” una y otra vez, como una goma elástica que se estira y se encoge sin parar. Cuanto más “cueste” reordenar ese material (o sea, más coercitividad tenga), más energía se pierde en forma de calor en cada ciclo. Es, literalmente, el esfuerzo que hace el material para cambiar de sentido.

Los componentes del núcleo deben reorganizarse repetidamente a frecuencias que pueden alcanzar miles de ciclos por segundo en determinadas aplicaciones. En este proceso, si tenemos materiales cristalinos, su estructura dificulta el movimiento y aumenta las pérdidas de energía. Además, los campos variables inducen corrientes de Foucault (remolinos) que se disipan en forma de calor.

Aunque la pérdida en un solo motor pueda parecer pequeña, su efecto agregado es considerable cuando se multiplica por los miles de millones de motores eléctricos en uso en la UE.

Los vidrios metálicos pueden reducir parte de esas pérdidas y los basados en hierro son candidatos atractivos para máquinas eléctricas avanzadas, especialmente en diseños de alta velocidad o alta densidad de potencia.

Componentes de motores impresos en 3D

Si los vidrios metálicos se conocen desde hace décadas, ¿por qué todavía no se utilizan de forma generalizada en los motores eléctricos?

Fabricarlos es un desafío. Para evitar que se formen cristales durante la solidificación, necesitamos enfriarlo a velocidades muy elevadas. Esto nos limita a fabricar cintas o láminas, y el reto es conseguir que conserve esa estructura amorfa que buscamos pero en geometrías tridimensionales que nos permitan, finalmente, usarlo para los motores de vehículos eléctricos.

Este reto ha sido uno de los focos del proyecto europeo AM2SoftMag, financiado por el programa de la UE Horizon Europe, que reúne a especialistas en ciencia de materiales, fabricación y diseño de máquinas eléctricas para estudiar si los vidrios metálicos pueden transformarse en componentes funcionales.

Partir del polvo

En el Instituto IMDEA Materiales hemos trabajado con fusión láser de polvo de vidrios cerámicos. El resultado nos ha permitido un entorno inerte para evitar la oxidación y crear geometrías complejas con un mínimo desperdicio de material.

En un trabajo reciente, el consorcio desarrolló y estudió un nuevo vidrio metálico basado en hierro, silicio, boro, niobio y níquel, con una capacidad de formación vítrea mejorada. La composición alcanza un espesor de aproximadamente 1 mm sin añadir fósforo, cobalto ni tierras raras, lo que evita la dependencia del cobalto y de elementos de tierras raras.

Hemos conseguido densidades relativas superiores al 92 % en todas las condiciones estudiadas y fracciones amorfas superiores al 87 %.

La coercitividad del nuevo material llegó a valores tan bajos como 44 A/m (amperios por metro). Esto significa que se “deja convencer” con muy poca resistencia: apenas hace falta empujar para reordenarlo. Es como comparar una goma elástica muy blandita (fácil de estirar y encoger sin esfuerzo) frente a un muelle rígido (que exige mucha fuerza en cada ciclo). Por eso a estos materiales se les llama magnéticamente blandos: no es que sean blandos al tacto, es que responden con facilidad al cambio de campo magnético, y esa facilidad se traduce directamente en menos calor perdido (es decir, menos pérdidas por histéresis).

Todavía queda trabajo por hacer. Entre otras cosas, reducir la porosidad del nuevo material, y escalarlo para poder producir grandes cantidades que permitan comercializarlo.

Aún no podemos demostrar una mejora de eficiencia a escala de motor, pero sí tenemos una vía técnicamente prometedora para combinar diseño de aleaciones y fabricación aditiva que permitan reducir pérdidas energéticas en las máquinas eléctricas. Es un camino abierto, y prometedor.

The Conversation

María Teresa Pérez Prado recibió fondos de la Comisión Europea, Proyecto AM2SoftMag, Grant agreement number 101046870.

– ref. Una nueva aleación metálica reduce las pérdidas de energía en motores eléctricos – https://theconversation.com/una-nueva-aleacion-metalica-reduce-las-perdidas-de-energia-en-motores-electricos-292313

¿Cómo suena la música con un implante coclear?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Carabias Galindo, Profesor Titular de Universidad. Área de Didáctica de la Expresión Musical., Universidad de Valladolid

La pérdida auditiva no es algo que ocurre solo cuando nos hacemos mayores. En los últimos años, gracias a la detección temprana y a la mejora en los diagnósticos, conocemos cada vez más casos de personas de todas las edades que tienen pérdida auditiva. Para hacernos una idea, se estima que entre 2 y 3 de cada 1 000 niños nacen ya con algún grado de pérdida auditiva, lo cual probablemente condicionará de alguna manera su vida.

Nuestros entornos cotidianos —especialmente los escolares— suelen ser ruidosos, lo que puede incrementar la fatiga y el esfuerzo para oír, dificultar la concentración y limitar el acceso al lenguaje y a otros estímulos sonoros, con todo lo que esto conlleva en el día a día.

Ayudas técnicas auditivas

Son muchas las personas que se benefician del uso de ayudas técnicas auditivas. Si bien los audífonos (para pérdida leve o moderada) y los implantes cocleares (para pérdida severa o profunda) mejoran la audición, presentan ciertas limitaciones técnicas por resolver. Estos obstáculos se hacen mayores en ambientes en los que hay ruido de fondo o reverberación, y cuando existe distancia entre la fuente sonora y el oyente.

A pesar de ello, las ayudas técnicas auditivas resultan fundamentales para que estas personas puedan llevar una vida lo más similar posible a la de una persona con oído sano.

En el caso de las pérdidas auditivas severas, el citado implante coclear se ha consolidado como una herramienta fundamental para el acceso al sonido y al lenguaje oral. Se trata de un dispositivo electrónico que se instala quirúrgicamente en la cabeza y que transforma los sonidos en señales eléctricas que nuestro cerebro es capaz de interpretar como sonido después de la rehabilitación.

A diferencia de un audífono tradicional, que amplifica el sonido, el implante coclear crea una señal auditiva a partir de los electrodos insertados en la cóclea, funcionando como un “oído biónico”.

Pero ¿cómo suena realmente? Los estudios sobre el tema se han enfocado en simular cómo se percibe el habla —que es para lo que están diseñados principalmente los implantes—, pero en nuestro día a día nos rodean multitud de sonidos que no son lenguaje hablado.




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La pérdida de audición, una epidemia silenciosa


¿Y qué pasa con la música?

Así, habitualmente, las personas con implante coclear manifiestan un menor grado de disfrute al escuchar música, debido, entre otros factores, a las dificultades para discriminar la altura y el timbre de los instrumentos. Estas limitaciones influyen directamente en la percepción de melodías complejas, siendo las composiciones simples y rítmicas las que suelen resultar más accesibles.

Nuestro equipo del Laboratorio de Audición, Lenguaje, y Exploración Sonora (ALES Lab) de la Universidad de Valladolid ha llevado a cabo una investigación centrada en analizar cómo perciben la música las personas usuarias de implante coclear y en explorar estrategias y procedimientos que permitan mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje musical en este colectivo.

Para ello nos basamos en trabajos previos centrados en la percepción del lenguaje en sujetos con implante coclear unilateral desarrollados por el equipo del Laboratorio de Investigación de Implantes Cocleares (CIRL) de la Universidad Estatal de Arizona. Este grupo científico comparó la percepción de un estímulo base escuchado a través del dispositivo —una frase corta con sentido— con versiones modificadas percibidas con el oído sano. El objetivo era establecer el grado de semejanza entre ambos estímulos y aproximarse a cómo “suena” el implante para el sujeto.

La capacidad de diferenciar una melodía modificada de la original

Partiendo de esta metodología, nuestro laboratorio se propuso trasladar dicho procedimiento al ámbito musical. Primero se compuso una melodía que compartiera características con los estímulos verbales utilizados en los estudios del CIRL: simple, de piano, con sentido musical (estructura de antecedente y consecuente), de corta duración y situada en un registro central equiparable al de la voz humana. La melodía se presentó en formato monofónico (que se reproduce a través de un único canal de sonido) para que el sujeto solo la escuchara a través del implante unilateral conectado por cable a la fuente sonora, evitando así la percepción residual a través del oído no estimulado.

Posteriormente, se aplicaron diversas modificaciones a la melodía original, como desafinación, ruido y efectos de modulación, entre otros. Estas modificaciones se utilizaron de forma aislada o combinada, procurando mantener siempre una intensidad sonora equivalente entre los estímulos originales y los modificados.

Con el fin de recoger datos con la mayor objetividad, se solicitó a los participantes que describieran verbalmente los estímulos modificados comparándolos con el original, lo que nos ofrecía aspectos que podían ser traducidos a cambios en parámetros concretos del sonido. Asimismo, se incorporó una valoración cuantitativa del grado de semejanza entre las versiones modificadas y la melodía original, de 0 (ninguna semejanza) a 10 (ninguna diferencia).

En las sesiones, los participantes tenían que valorar, comparándolas con la melodía original, hasta 55 melodías modificadas. Uno de los participantes, por ejemplo, puntuó 26 de las 55 melodías con una puntuación igual o superior a 5. En el siguiente vídeo se puede escuchar la melodía original y una melodía filtrada que un participante evaluó con un 8 sobre 10, y que describió con gran entusiasmo:

Aquí pueden consultarse los resultados completos de este estudio.

Ayudemos a que disfruten de la música

Los resultados de este estudio mostraron que, mientras que el habla puede percibirse bastante bien con un implante, la música sigue siendo mucho más difícil de percibir, pues se trata de sonidos mucho más complejos. Aunque una persona con implante puede entender palabras, eso no significa que escuche una canción y disfrute de ella como quienes tienen audición típica.

Esto tiene más importancia de lo que parece, ya que la calidad del sonido es una puerta de entrada a cómo percibimos el mundo y puede influir en el uso del implante, en el bienestar cotidiano y en la forma en que una persona se relaciona con su entorno. El avance de la tecnología, el uso diario del dispositivo y la rehabilitación de calidad son factores claves para que la percepción sea cada día mejor y el cerebro aprenda a interpretar los sonidos.

La simulación desarrollada en este proyecto pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan las personas usuarias de implante coclear al escuchar música y trabajar con ella de manera activa. La percepción musical a través de este dispositivo depende de múltiples factores, tanto tecnológicos como individuales, lo que exige una aproximación empática y fundamentada por parte de los profesionales de la educación y de la música.

Desde una perspectiva aplicada, es fundamental generar entornos acústicos favorables, con bajo nivel de ruido y reverberación, utilizar equipos de sonido de calidad y reproducir la música a volúmenes moderados. Estas condiciones pueden contribuir de manera significativa a mejorar la percepción y el disfrute musical en los usuarios de implante coclear.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. ¿Cómo suena la música con un implante coclear? – https://theconversation.com/como-suena-la-musica-con-un-implante-coclear-287833