Qué son los minipúblicos y cómo fomentan la democracia deliberativa

Source: The Conversation – (in Spanish) – By María G. Navarro, Docente e investigadora. Departamento de Historia del Derecho y Filosofía Jurídica, Moral y Política, Universidad de Salamanca

Studio Romantic/Shutterstock

Los llamados minipúblicos son instituciones de participación política. Estos entornos de gobernanza se conforman a partir de la selección de una muestra estadísticamente representativa que refleja las características y diversidad de la ciudadanía. Para llegar a dicha muestra se recurre normalmente a fórmulas casi aleatorias, incluyendo el sorteo. Se obtiene así un patrón acorde a la sociedad civil.

La selección del minipúblico se complementa, en algunas ocasiones, con un conjunto de expertos y/o de ciudadanos interesados.

En los minipúblicos deliberativos, la sociedad civil acepta implícitamente el compromiso de profundizar en las posibilidades lógico-discursivas, sociopolíticas y ético-jurídicas de cuestiones que atañen al interés público. Su desempeño tiene lugar en el marco de una discusión asamblearia a través de sofisticadas formas de interacción argumentativa. Diversos especialistas han puesto de relieve que se trata de instituciones inusuales, cuyo rol ha sido poco frecuente para la elaboración de políticas públicas en sistemas democráticos.

A pesar de su limitada incidencia política, los minipúblicos constituyen en la actualidad una seña de identidad de la Unión Europea. Se utilizan con el propósito de conformar opinión pública y también con el objetivo de informar sobre procesos para la toma de decisiones.

Se trata, por tanto, de un colectivo seleccionado con el propósito de confiarle la tarea de convertirse en razonador grupal. Resulta extraordinario pensar en las interacciones que se generan dentro de semejante agregado de ciudadanos.

Microcosmos deliberativo

Minipúblico es un concepto amplio, que engloba un complejo conjunto de instituciones políticas entre las que destacan los jurados, asambleas y células ciudadanas, así como las conferencias de consenso, la encuesta deliberativa o los G1000.

El G1000 es una cumbre ciudadana, que nació en Bélgica en 2011 para abrir espacios de deliberación democrática. En Madrid se celebró un G1000 el 4 de marzo de 2017 para canalizar proyectos de los presupuestos participativos.

Existe un debate entre teóricos y profesionales de la participación y la deliberación políticas acerca de la conveniencia de emplear la selección aleatoria frente a la estratificación. Sobre todo cuando se quieren establecer determinados criterios sociodemográficos.

El politólogo estadounidense James Fishkin (2009) está a favor de la selección aleatoria como estándar para un microcosmos deliberativo. El muestreo aleatorio es para muchos la clave que permite garantizar a la ciudadanía una idéntica oportunidad para ejercer su derecho a la participación.

También suele decirse que el uso de cuotas asegura la presencia de diferentes grupos sociales y perspectivas. Por ejemplo, la configuración de minipúblicos a partir de cuotas es esencial para sobremuestrear grupos excluidos, no solo con el objetivo de garantizar su presencia, sino también con el propósito de aumentar la probabilidad de que se escuche su voz.

Actualmente, se está ejecutando Voces, un proyecto de investigación liderado desde el área de Filosofía moral y política del Departamento de Historia del Derecho y Filosofía Jurídica, Moral y Política de la Universidad de Salamanca. Los objetivos del proyecto guardan una estrecha relación con la dimensión moral y política de la voz propia y la sociología de la relación con el mundo. Unas ideas recogidas por el sociólogo de origen alemán Hartmut Rosa en su obra Resonancia.

Desde la visión de este autor, vinculado a la Escuela de Frankfurt, resonar, como el propio concepto expresa, tiene una base biológica, psicológica y relacional. No consiste en ofrecer un eco, sino una respuesta. Esto implica contar con una voz propia, que se pone en común a través de la relación mutua y socialmente significativa.

Crítica decolonial

A pesar del uso de muestreos aleatorios y de cuotas para incorporar las voces de grupos marginados, pocos estudios examinan las relaciones de poder asimétricas y otros mecanismos de exclusión que acompañan a estas innovaciones democráticas, tal como señala el profesor Subhabrata Bobby Banerjee en su crítica decolonial a la democracia deliberativa.

Publicaciones recientes también identifican un hecho anómalo en los estudios sobre democracia deliberativa: la notable falta de información acerca de los rasgos identitarios y sociales de la ciudadanía involucrada en los procesos participativos. Esta omisión, lejos de ser un detalle menor, constituye un obstáculo significativo para comprender cómo y por qué razón determinadas características específicas de los individuos y grupos inciden en la dinámica y en los resultados de dichos procesos.

Igualmente, esta observación puede vincularse a la teoría crítica racial desarrollada por Charles R. Lawrence, quien argumenta que el racismo inconsciente influye también en las acciones gubernamentales. Según este jurista estadounidense, atribuimos importancia a la raza incluso cuando no somos conscientes de estar haciéndolo. La ubicuidad del racismo es tal que deberíamos preguntarnos hasta qué punto nuestros marcos jurídicos pueden garantizar la protección igualitaria y, aún más, hasta qué punto existen consecuencias raciales desproporcionadas e indeseables que, paradójicamente, se derivan de nuestros propios ideales de igualdad.

Racismo estructural inconsciente

Basta con realizar una búsqueda rápida de imágenes de minipúblicos para observar una mayoría de personas blancas y unos pocos individuos racializados, que cumplen con lo que podría considerarse la cuota de igualdad.

En este sentido cabe preguntarse si la mera presencia de personas racializadas basta para que su voz sea escuchada, cuando estamos marcados, conscientemente o no, por señales de racismo. ¿Qué tipo de igualdad invocamos con los minipúblicos? ¿Tienen en cuenta estas instituciones participativas de la sociedad civil los efectos colaterales de la injusticia testimonial provocados por el racismo estructural inconsciente?

Aunque se observa un giro decolonial en las investigaciones sobre democracia deliberativa, resulta fundamental no solo expandir el alcance de la igualdad en los minipúblicos: también debemos interrogarnos sobre la razón de ser de este ideal en sociedades pluralistas, abiertas al diseño innovador, plenamente democrático y rupturista, si fuera necesario, de la propia cultura deliberativa.

Cultura deliberativa

La clave está en el diseño o rediseño de nuestra propia cultura deliberativa tal y como han puesto de manifiesto las politólogas feministas Karen Celis y Sarah Childs. Esta agenda teórico-práctica es precisamente la que se plantea cumplir el proyecto Voces, mediante la ejecución de al menos tres de sus objetivos generales:

  1. Desarrollar un enfoque crítico feminista en todos los aspectos del proceso de indagación de las fuentes bibliográficas, el análisis de experiencias deliberativas y la selección de metodologías aplicadas.

  2. Promover la investigación colaborativa con perspectiva de género en el campo de los estudios sobre democracia deliberativa y la teorización sobre minipúblicos y asambleas.

  3. Historiar e interpretar el desarrollo y la comprensión de los debates actuales acerca del alcance y los límites de la participación política desde parámetros innovadores.

The Conversation

María G. Navarro recibe fondos del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica de Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y, en particular, del Subprograma Estatal de Generación de Conocimiento en su calidad de investigadora principal del proyecto «VOCES: El impacto del sesgo de edad en las democracias deliberativas» con referencia: PID2022-137447NB-I00

ref. Qué son los minipúblicos y cómo fomentan la democracia deliberativa – https://theconversation.com/que-son-los-minipublicos-y-como-fomentan-la-democracia-deliberativa-242666

Si más del 80 % de las mujeres sufren síntomas en la menopausia, ¿por qué los lugares de trabajo siguen ignorándolo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Lidia de la Iglesia Aza, Professor of Labour Law and Social Security, Universidade de Santiago de Compostela

Roman Samborskyi/Shutterstock

Durante mucho tiempo, la menopausia se ha considerado un asunto privado, pero el silencio que la rodea choca cada vez más con la realidad demográfica. Las mujeres mayores de 50 años constituyen el grupo de más rápido crecimiento en la población activa en muchos países, y la mayoría experimentará la menopausia durante su vida laboral.

A pesar de ello, los lugares de trabajo, las políticas y la investigación siguen tratando la menopausia como un asunto personal en lugar de estructural. El resultado es un profundo desajuste entre las experiencias vividas por las mujeres y los entornos en los que trabajan.

Desde el punto de vista médico, la menopausia es una etapa natural de la vida que marca el fin de la menstruación debido a la pérdida de la función ovárica. El periodo de transición que la precede –conocido como perimenopausia– puede durar entre dos y ocho años. Los síntomas varían mucho: algunas mujeres apenas notan cambios, mientras que otras sufren sofocos, sudores nocturnos, insomnio, dolor articular, cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, dificultades cognitivas y fatiga.

Más del 80 % de las mujeres experimentan síntomas, y para aproximadamente un tercio de ellas son graves. Estos síntomas pueden durar años y afectar significativamente al funcionamiento diario, incluyendo el rendimiento laboral, la concentración y el bienestar emocional.




Leer más:
Sofocos durante la menopausia: por qué se producen y cómo pueden combatirse


El “segundo techo de cristal”

La magnitud del problema es enorme. A nivel mundial, 657 millones de mujeres tienen entre 45 y 59 años, y casi la mitad de ellas forman parte de la población activa. Solo en el grupo de países que forman el G7, las mujeres en edad de menopausia representan el 11 % del total de trabajadores. La Comisión Europea ha reconocido abiertamente que
“no existe una recopilación de datos a escala de la UE sobre esta cuestión” y que la investigación sigue estando fragmentada.

Los datos de los que disponemos son preocupantes. En Europa, la brecha de empleo entre hombres y mujeres se amplía con la edad, y los estudios sugieren que los síntomas de la menopausia contribuyen a que las mujeres reduzcan su jornada laboral, cambien de puesto o abandonen por completo el mercado laboral.

El impacto en el lugar de trabajo está bien documentado. Un estudio de 2021, por ejemplo, reveló que casi un millón de mujeres en el Reino Unido habían dejado sus empleos debido a los síntomas de la menopausia. Esto suele coincidir con el momento álgido de la carrera profesional de las mujeres, cuando están preparadas para ocupar puestos de alta dirección. Esto ha llevado a algunos investigadores a denominar a esta salida generalizada el “segundo techo de cristal”.

Condiciones laborales

En todos los sectores, las mujeres señalan que sus entornos de trabajo suelen agravar los síntomas. La mala ventilación, las altas temperaturas, los uniformes sintéticos, la falta de acceso a agua fría, los horarios rígidos, el trabajo por turnos y la autonomía limitada intensifican las molestias.

El resultado es un círculo vicioso en el que los síntomas empeoran, el trabajo se vuelve más duro, el estrés aumenta y los síntomas se intensifican aún más. Estos factores llevan a muchas mujeres a trabajar menos, cambiar de empleo o jubilarse anticipadamente. No se trata de un fracaso personal, sino estructural.

Sin embargo, las investigaciones también muestran que el apoyo marca una diferencia significativa. Las mujeres lo llevan mejor cuando cuentan con jefes comprensivos, compañeros que las apoyan, horarios flexibles y acceso a adaptaciones como el control de la temperatura o cambios en el uniforme.

Las instituciones internacionales están empezando a tomar nota. La Sociedad Europea de Menopausia y Andropausia ha publicado recomendaciones para el lugar de trabajo, mientras que la Organización Internacional del Trabajo también destaca la menopausia como un problema laboral global.




Leer más:
Las palabras que usamos y los silencios que se imponen al hablar de la menopausia


Algunos gobiernos nacionales han tomado medidas similares. El Parlamento del Reino Unido, por ejemplo, ha puesto en marcha múltiples investigaciones sobre la discriminación por menopausia, una en 2019 y otra en 2021.

En Islandia, la Asociación sobre la Menopausia de la Mujer se fundó en 2013 y aparece en la página web del Gobierno nacional. La concienciación también está creciendo en los países nórdicos.

En Irlanda, el tema aparece en recomendaciones políticas, mientras que en Francia ha recibido recientemente atención de los medios nacionales.

Protecciones significativas para las trabajadoras

Aunque las recomendaciones y la atención mediática son positivas, no equivalen a protecciones consagradas legalmente para todas las trabajadoras. Entonces, ¿cómo serían realmente unas medidas eficaces para las empleadas en menopausia?

En primer lugar, los lugares de trabajo deberían incluirla en las evaluaciones de riesgos laborales. En la práctica, esto significa garantizar un control adecuado de la temperatura y la ventilación, proporcionar uniformes transpirables y permitir modalidades de trabajo flexibles. También implica formar al personal directivo y crear culturas de trabajo abiertas y libres de estigmas.

Estos cambios son sencillos y económicos, pero requieren concienciación y compromiso.

En última instancia, abordar la menopausia en el ámbito laboral no es solo una cuestión de salud. Es una cuestión de igualdad, dignidad y justicia. Las mujeres no deberían tener que elegir entre su salud y su carrera profesional. Abordar adecuadamente esta cuestión también beneficia a las empresas: cualquier lugar de trabajo que apoye a las mujeres menopáusicas retendrá experiencia, liderazgo y talento.

A medida que la población envejece y la vida laboral se prolonga, ignorar la menopausia ya no es una opción. El silencio debe terminar, y el lugar de trabajo debe evolucionar para reflejar las realidades de la mitad de la población.

The Conversation

Lidia de la Iglesia Aza recibe financiación del Instituto Sindical Europeo (ETUI).

ref. Si más del 80 % de las mujeres sufren síntomas en la menopausia, ¿por qué los lugares de trabajo siguen ignorándolo? – https://theconversation.com/si-mas-del-80-de-las-mujeres-sufren-sintomas-en-la-menopausia-por-que-los-lugares-de-trabajo-siguen-ignorandolo-281195

Cómo predecir la probabilidad de extinción de peces de agua dulce para salvarlos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emili García-Berthou, Catedrático de Ecología, Universitat de Girona

El esturión europeo o sollo (_Acipenser sturio_) es una especie considerada en peligro crítico de extinción (CR) por la UICN y extinguida en España. Fotografía de: Vladimir Wrangel/Shutterstock

Algunas especies han desaparecido y nunca volverán: se extinguieron para siempre. Este fenómeno se ha dado desde siempre en la historia de la Tierra, pero la humanidad ha aumentado mucho las tasas de extinción, unas mil veces, especialmente en los últimos siglos.

Entre algunas de las extinciones globales famosas destacan la del dodo, el tilacino o tigre de Tasmania, el mamut lanudo, o la paloma migratoria. En las islas Baleares, por ejemplo, los humanos provocamos la desaparición de varias especies endémicas, como una especie de cabra, el lirón gigante de Mallorca o una musaraña de dientes rojos. Los animales endémicos son muy frecuentes en islas y se definen como las que solo se encuentran en zonas muy concretas.

También hemos producido muchas extinciones locales o “extirpaciones”, que se dan cuando una especie desaparece de una zona geográfica concreta pero todavía existe en otras partes del mundo. Más rápidas y frecuentes, suponen el inicio de las extinciones globales.

En España se han extinguido oficialmente 32 especies en los últimos siglos, como la foca monje del Mediterráneo, la lamprea de río o el esturión europeo. Por ejemplo, la foca monje fue víctima de la destrucción y alteración del hábitat litoral y los efectos directos e indirectos de la pesca, mientras que el esturión desapareció por la pesca para consumir sus huevas (caviar) y por la construcción de embalses que impiden su migración y reproducción en los ríos.

samaruc (Valencia hispanica)
El samaruc (Valencia hispanica) es un pez endémico de la costa mediterránea española, considerado Vulnerable (VU) por la UICN.
Cortesía de Salvador Peiró

Las especies de agua dulce: esas grandes desconocidas

Las aguas dulces son esenciales para la humanidad. Por ello, se sitúan también entre los ecosistemas más alterados y amenazados. Los hábitats de aguas continentales se ven amenazados por la construcción de embalses, la extracción de agua, la contaminación y la introducción de especies exóticas invasoras. De ahí que los anfibios, los moluscos de agua dulce o los peces continentales estén entre los grupos taxonómicos más amenazados.

A menudo, los ecólogos hablamos de peces continentales o ecosistemas de aguas continentales, más que de agua dulce, porque muchas lagunas costeras y algunas de zonas interiores son más saladas que el mar. Y aunque estas aguas ocupan una pequeña parte del planeta, albergan una enorme biodiversidad, porque las cuencas hidrográficas a menudo actúan como islas biogeográficas que favorecen la formación de especies y endemismos.

El 96,5 % del agua está en los océanos, que ocupan un 71 % de la superficie del planeta, mientras que los ríos y lagos contienen menos del 0,02% del total de agua y el 3 % del agua dulce, que está sobre todo en glaciares o aguas subterráneas. No obstante, el 51 % de los peces son de agua dulce: más de 19 200 especies de un total de 37 553, aproximadamente.

anguila europea (Anguilla anguilla)
La anguila europea (Anguilla anguilla) es una especie considerada en peligro crítico de extinción (CR) por la UICN.
Lorenz Seebauer, CC BY-SA

En estado de conservación desconocido

Solo conocemos el estado de conservación de aproximadamente el 6 % de los más de 2 millones de plantas y animales reconocidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en 2020. Mientras que dicho estado se conoce para la mayoría de anfibios, aves y mamíferos, no es así en la mayor parte de especies de los grupos menos estudiados, como insectos y moluscos, especialmente en países tropicales. El conocimiento del de los peces es intermedio.

La lista roja de la UICN y la legislación de la mayoría de los países requieren información precisa para determinar el estado de conservación de una especie. Por ejemplo, para que se considere amenazada por la UICN, esencialmente se tiene que demostrar que ha disminuido su tamaño poblacional o su distribución geográfica en los últimos años. Sin embargo, estos dos datos no se conocen bien para la mayoría de las especies.

En un artículo que acabamos de publicar, demostramos que se puede predecir el estado de conservación de los peces continentales utilizando variables que sí están disponibles.

Durante varios años, compilamos una enorme base de datos de 52 variables para 10 631 especies de peces continentales y desarrollamos un modelo de aprendizaje automático (basado en una técnica llamada “Random forests”) para predecir el estado de peligro global. Es decir, para ver su riesgo de extinguirse en todo el mundo. Los principales predictores de peligro incluyen variables de hábitat, el orden taxonómico, características hidrológicas e indicadores de perturbación, subrayando la interacción entre ecología, geografía y presiones humanas.

De acuerdo con nuestro trabajo, los modelos alcanzaron mayor precisión (es decir, certeza en la predicción) para especies no amenazadas en comparación con especies amenazadas. Las primeras tendían a encontrarse en regiones con mayor disponibilidad de agua, densidad moderada de embalses, mínima alteración del hábitat, baja huella humana y un producto interno bruto (PIB) estable.

Estas variables indican la importancia de no alterar el hábitat de los peces para su conservación. En general, disminuir el caudal de los ríos reduce la abundancia de los peces, mientras que construir embalses además altera el hábitat fluvial y la hidrología (muy importantes para la reproducción de muchos de ellos).

Se asociaron valores extremos de factores ambientales y socioeconómicos con especies amenazadas, seguramente porque las especies especialistas de hábitats concretos, como humedales, lagos o ríos de montaña, tienden a estar más amenazadas.

Distribución global del número de especies de peces continentales amenazadas
Distribución global del número de especies de peces continentales amenazadas. Fuente: Murphy et al. (2026),
https://doi.org/10.1038/s41467-025-68154-w, CC BY
Probabilidad de peligro predicha en función de la disponibilidad de agua
Probabilidad de peligro predicha en función de la disponibilidad de agua (potencia media del río, mostrada a la derecha). Fuente: Murphy et al. (2026),
https://doi.org/10.1038/s41467-025-68154-w, CC BY

El enfoque general y reproducible de este artículo debería facilitar la evaluación del riesgo de extinción y guiar una conservación proactiva de la biodiversidad. Se puede aplicar a muchos otros grupos taxonómicos poco estudiados y priorizar el análisis de las especies potencialmente más amenazadas.

Con estos métodos, será más fácil estimar qué especies seguramente están en riesgo, en qué regiones, por qué causas y tomar las medidas para evitar que desaparezcan.

The Conversation

Emili García-Berthou recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, MICIU/AEI/ 10.13039/501100011033) (proyecto PID2023-146173NB-C21)

Christina A Murphy recibe apoyo en especie del U.S. Geological Survey, Maine Cooperative Fish and Wildlife Research Unit.

J. Andrés Olivos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo predecir la probabilidad de extinción de peces de agua dulce para salvarlos – https://theconversation.com/como-predecir-la-probabilidad-de-extincion-de-peces-de-agua-dulce-para-salvarlos-279044

¿Imitar o diferenciarse? Claves estratégicas para pequeñas empresas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Beatriz Domínguez Bronchal, Profesora Titular de Universidad en Organización de Empresas, Universidad de Zaragoza

patpitchaya/Shutterstock

Ya señaló Aristóteles, hace más de 2 000 años, que en el punto medio está la virtud. Esta idea, trasladada al mundo de los negocios, sirve para que las empresas traten de definir su posicionamiento estratégico en el mercado.

Por un lado, ser distinto al resto permite ocupar un espacio competitivo propio, reduciendo enfrentamientos directos con la competencia. Por otro, imitar a sus rivales hace que el mercado entienda mejor su propuesta y la acepte con naturalidad pues no se sale de lo que se considera habitual. Desde esta perspectiva, un posicionamiento que equilibre imitación y diferenciación parece, a priori, la mejor opción.

En las pequeñas empresas, la elección entre imitar o diferenciarse puede ser clave para su supervivencia. Un estudio reciente aborda este dilema y muestra que, para las pequeñas empresas, el punto medio no siempre es la opción más adecuada. Dicho de forma sencilla, el estudio concluye que la decisión depende de dos cuestiones: a quién se toma como rival de referencia y cuánto se pisa su mismo terreno.

Por qué puede funcionar imitar al líder

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que, para una pequeña empresa, parecerse al líder del sector suele ser una decisión inteligente. Los datos muestran que, habitualmente, imitar al líder da mejores resultados que tratar de diferenciarse de él.

La explicación es sencilla: el líder ya ha educado al mercado y ha mostrado qué prácticas, productos y comportamientos se consideran adecuados. Al imitarlo, no solo se gana legitimidad, sino que se adopta un posicionamiento que ya ha demostrado que funciona. Además, rara vez provoca reacciones en el líder que pequeñas empresas le imiten. Al estar centrado en competir con empresas más grandes, suele prestar poca atención a las pequeñas. Como resultado, imitar al líder otorga mayor legitimidad y, como se opera fuera de su radar competitivo, resulta poco probable recibir sus represalias.




Leer más:
Financiación de pymes: el tamaño importa


Pacto tácito y tolerancia mutua entre pymes

La lógica cambia cuando el punto de referencia no es el líder, sino otra pequeña empresa. En ese caso, parecería poco aconsejable que una pequeña empresa imitase a otra de tamaño similar porque aquí sí estaría operando directamente bajo su radar competitivo. Sin embargo, la dinámica que existe entre estas empresas hace que el resultado sea diferente al esperado.

En este contexto, las pequeñas empresas alcanzan una especie de pacto tácito: se evitan ataques directos para no desencadenar una escalada competitiva que acabaría siendo costosa para todos. El hecho de compartir tamaño, recursos y formas de operar facilita el entendimiento. Esto da lugar a que las pequeñas empresas decidan respetarse mutuamente en lugar de intercambiar acciones competitivas. Dicho de otra manera, mientras que al líder las pequeñas empresas no le importan lo suficiente como para competir con ellas, las pequeñas empresas se importan demasiado entre sí como para arriesgarse a competir.

Por eso, parecerse a otras empresas de tamaño similar no siempre intensifica la rivalidad. En muchos casos, rebaja la tensión competitiva y la mantiene dentro de límites manejables. Ahora bien, esta lógica tiene un límite. Los beneficios de la tolerancia mutua no crecen sin fin. Llega un punto donde el exceso de similitud puede incrementar la agresividad competitiva, erosionando los resultados de las empresas.




Leer más:
Las empresas con buena reputación atraen talento, clientes y dinero


El factor clave: dónde se compite

Las consecuencias de la imitación y la diferenciación varían en función de dónde se opera. No es lo mismo que la pequeña empresa se parezca a un competidor lejano que a otro que opera en los mismos mercados, en lo que llamamos solapamiento de mercado. La localización en la misma área geográfica en la que opera el rival altera sustancialmente las consecuencias económicas de la posición competitiva con la que la empresa opera.

Cuando una pequeña empresa se parece mucho al líder y además opera en los mismos mercados, resulta más difícil beneficiarse de la imitación. Aunque el líder siga sin tener a esta empresa en su punto de mira, ambos buscan a los mismos clientes y recursos. Y ahí el tamaño importa. En su lucha por clientes y recursos, el líder cuenta con ciertas ventajas, como mayor poder de negociación, una reputación más consolidada o una capacidad financiera superior. Por eso, aunque imitar al líder sigue siendo una buena estrategia para reafirmar la legitimidad de la pequeña empresa, su rentabilidad se reduce cuando el solapamiento entre ambos es elevado.

El solapamiento de mercado también cambia las reglas cuando el punto de referencia son otras pequeñas empresas. Como decíamos antes, los beneficios de la imitación no son ilimitados: existe un punto de inflexión en el que se rompe la tolerancia mutua y surge una mayor rivalidad.

Cuando las empresas pequeñas coinciden en muchos mercados, ese punto de inflexión se alcanza antes y es mejor diferenciarse más que cuando el solapamiento de mercado es bajo. Una imitación excesiva puede tensar la relación competitiva hasta hacerla insostenible y romper la tolerancia mutua. El reto está en seguir siendo lo suficientemente parecido para coexistir, pero diferenciándose lo bastante como para no resultar intercambiables a ojos del cliente.




Leer más:
La internacionalización de la empresa familiar y sus efectos en las reducciones de empleo


Lecciones clave para pequeñas empresas

Para definir el posicionamiento estratégico óptimo de una pequeña empresa se debe atender a dos cuestiones clave: cuál es su punto de referencia y dónde compite la empresa.

La dinámica competitiva con el líder del sector es muy distinta de la que se establece con otras pequeñas empresas, y los efectos de imitar o diferenciarse dependen de la medida en que las empresas coincidan en los mismos mercados. Cuanto mayor es la coincidencia, menores son las ventajas de la imitación y mayores los beneficios de diferenciarse.

The Conversation

Beatriz Domínguez Bronchal recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y del Gobierno de Aragón para la financiación de sus trabajos de investigación.

Raquel Orcos Sánchez recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y de la Universidad de La Rioja para el desarrollo de sus líneas de investigación.

Sergio Palomas Doña recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y del Gobierno de Aragón para la financiación de sus trabajos de investigación.

ref. ¿Imitar o diferenciarse? Claves estratégicas para pequeñas empresas – https://theconversation.com/imitar-o-diferenciarse-claves-estrategicas-para-pequenas-empresas-274234

Después de Artemis II, el gran reto es cómo asegurar la energía para vivir en la Luna

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Paula Lamo, Profesora e investigadora, Universidad de Cantabria

Representación de una posible colonia lunar. NASA/SAIC/Patt Rawlings., CC BY-SA

Durante décadas, imaginábamos que vivir fuera de la Tierra sería algo parecido a lo que mostraba la serie Los Supersónicos: un entorno limpio, automático y maravillosamente cómodo. Casas suspendidas en el aire, coches voladores, botones que lo resolvían todo y una tecnología tan perfecta que parecía no necesitar ni mantenimiento ni electricistas. Allí, el futuro era una mezcla de superficies brillantes y ninguna avería.

Serie Los Supersónicos.
Hanna Barbera.

La Luna real, si algún día la habitamos de verdad, se parecerá poco a eso.

Después de Artemis II: colonia más que misión

Después del éxito de Artemis II, la conversación espacial ya no gira solo en torno a volver a la Luna, sino en torno a algo más difícil: cómo quedarse allí. El problema deja de parecerse a serie animada y empieza a asemejarse a algo mucho más terrestre: una infraestructura.

Suena poco glamuroso, pero la primera colonia lunar se parecerá más a una instalación crítica que a una fantasía futurista. En concreto, será algo más cercano a una urbanización con placas solares, baterías, consumos esenciales y miedo a que falle la instalación, que a lo que hemos visto en la ciencia ficción clásica. Porque una colonia no es una misión.

Una misión puede permitirse ser espectacular. Una colonia no. Una misión llega, cumple objetivos y regresa. Una colonia tiene que seguir funcionando mañana, pasado mañana y durante la noche lunar. Tiene que mantener soporte vital, control térmico, comunicaciones, iluminación, movilidad, robots, ordenadores y, con el tiempo, probablemente, también sistemas para extraer recursos y fabricar parte de lo necesario para seguir allí.

¿Electrificaremos la Luna como hemos electrificado la Tierra?

En una casa, un corte de luz fastidia. En la Luna, compromete el oxígeno, el agua o la temperatura. Por eso, el futuro hábitat lunar depende menos de cohetes, cápsulas o trajes, para poner el foco en algo más prosaico y, seguramente, mucho más decisivo: la tecnología energética que llevamos años desarrollando aquí abajo.

Hay una paradoja interesante en todo esto. Parte de lo que puede mantener viva una colonia lunar no se está ensayando solo en la industria aeroespacial. También, se está probando desde hace años en barrios, fábricas, islas y bases remotas, viviendas con autoconsumo, polígonos electrificados o microrredes que han aprendido a vivir con paneles solares, baterías y sin red de respaldo.

No habrá detrás una gran red eléctrica nacional, ni habrá interconexiones, ni posibilidad de importar electricidad cuando falte. Habrá una microrred aislada donde generación, almacenamiento y consumo tendrán que coordinarse con una disciplina casi obsesiva. Y aquí aparece la parte menos intuitiva: el gran problema no será el Sol. Será la noche.

El día, la noche y la cara oculta de la Luna

En gran parte de la superficie lunar, hay aproximadamente dos semanas de luz seguidas de otras dos de oscuridad. Eso cambia por completo la escala del problema. En la Tierra, debido a su diseño en relación a su coste-beneficio, una batería doméstica típica puede servir para ahorrar en la factura o para aguantar sin conexión a la red unas horas o quizás uno o dos días. En la Luna, el almacenamiento no es un complemento, sino una condición de habitabilidad.

Conviene desmontar, además, un malentendido muy persistente: la cara oculta de la Luna no está siempre a oscuras. Es oculta para nosotros, no para el Sol. La Luna siempre nos enseña la misma cara porque gira sobre sí misma al mismo ritmo que orbita la Tierra. Pero eso no la condena a una mitad perpetuamente iluminada y otra en sombra: en promedio, ambas reciben una cantidad muy parecida de luz solar. Desde el punto de vista energético, la diferencia importante no es tanto estar en la cara visible o en la oculta como estar o no cerca del polo sur lunar.

En el polo sur, el Sol se mantiene muy bajo sobre el horizonte, pero ciertas crestas y bordes de cráteres permanecen iluminados durante periodos mucho más largos que el resto de la superficie. Por eso, las agencias espaciales llevan años mirando esa región para reducir al máximo la noche “larga”.

Así, una base en latitudes medias tendría que sobrevivir casi dos semanas sin generación solar directa, mientras que una base bien situada en el polo sur puede acortar mucho ese vacío. Sin embargo, esto exige un diseño bastante más delicado: paneles en elevaciones concretas, sombras larguísimas, cableados entre zonas con distinta iluminación y una microrred calculada casi al milímetro.

Prepararse para los fallos

Ese último detalle importa mucho porque obliga a pensar en arquitecturas híbridas: energía solar, baterías, probablemente, almacenamiento térmico o químico para periodos largos y, si se quiere continuidad real, algún sistema adicional de alta fiabilidad.

Entonces, si ya conocemos la tecnología que vamos a usar, nos queda decidir qué combinación de esas tecnologías se adapta y resiste mejor cuando algo falla. Y en la Luna fallarán cosas.

El regolito lunar es abrasivo, la radiación castiga la electrónica y las temperaturas son extremas. En este escenario, el mantenimiento será complicado y cada kilo de repuesto enviado desde la Tierra convertirá cualquier avería en un problema logístico y económico. En una urbanización, un inversor averiado puede solucionarse con una simple llamada al instalador. En la Luna, puede ser una crisis operativa.

La tecnología no puede permitirse el lujo de fallar

Por eso, el salto de Artemis II a Artemis III y Artemis IV importa tanto. No hablamos solo de un nuevo alunizaje tripulado. Debemos resolver cómo sostener una presencia humana en un lugar donde no existe red de respaldo, donde la noche dura días y donde la tecnología no puede permitirse el lujo de fallar.

Y eso explica también por qué la Luna importa tanto para Marte. No solo porque esté más cerca, ni porque permita ensayar operaciones. Importa porque obliga a aprender algo que Marte exigirá sin perdonar errores: cómo construir una economía energética mínima fuera de la Tierra.

En Marte, la energía tendrá que mantener “encendida” una base y producir agua, oxígeno, calor, movilidad, fabricación local y, probablemente, parte del combustible necesario para regresar. En la Luna, un fallo sería grave, pero en Marte puede ser definitivo.

¿Hito espacial o adaptación tecnológica?

La primera colonia lunar, si llega, no será solo un hito espacial. Será algo más revelador: la primera comunidad energética extraterrestre.

Durante años, pensamos que la conquista del espacio dependería, sobre todo, de motores más potentes y materiales más ligeros. Pero ahora, puede que dependa también de algo mucho menos espectacular y bastante más importante: saber diseñar una instalación eléctrica que no falle.

La ciencia ficción nos enseñó a mirar al cielo. La tecnología, más prosaica y más honesta, nos está enseñando algo bastante más difícil: cómo quedarnos allí sin que salte el automático.

The Conversation

Este trabajo ha sido apoyado por el Gobierno Regional de Cantabria y financiado por la UE bajo el proyecto de investigación 2023-TCN-008 UETAI. También, fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE bajo el proyecto de investigación PID2021-128941OB-I00, “Transformación Energética Eficiente en Entornos Industriales”. Además, fue financiado parcialmente por la Consejería de Educación, Formación y Universidades del Gobierno de Cantabria a través del Contrato Programa del Gobierno de Cantabria y la Universidad de Cantabria a través del proyecto 04.50.00.VQ25.541A.646.62, “Habilitando entornos residenciales más sostenibles mediante la transformación inteligente y activa de la energía eléctrica”.

ref. Después de Artemis II, el gran reto es cómo asegurar la energía para vivir en la Luna – https://theconversation.com/despues-de-artemis-ii-el-gran-reto-es-como-asegurar-la-energia-para-vivir-en-la-luna-280836

Chernóbil, 40 años después: un refugio natural en guerra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Germán Orizaola, Profesor Titular de Zoología / Associate Professor of Zoology, Universidad de Oviedo

Trabajo de campo en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), mayo de 2019 Germán Orizaola (Universidad de Oviedo), CC BY

El 26 de abril se cumplen 40 años de la explosión en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), que causó la mayor liberación de material radiactivo al medio ambiente de la historia. Las predicciones en el momento del accidente indicaban que la zona afectada se convertiría en un lugar inhabitable, desprovisto de vida durante miles de años. Una idea que sigue en la mente de mucha gente.

Pero la realidad es bien distinta. Cuatro décadas después, Chernóbil se ha transformado en una de las mayores reservas naturales de Europa. Con una extensión de más de 4 500 km², su superficie es mayor que la de casi cualquier parque nacional del continente. En esa zona la actividad humana ha cesado prácticamente por completo, dejando espacio a la naturaleza.

Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), noviembre de 2019.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

La situación actual de la fauna

Los trabajos desarrollados durante años por investigadores ucranianos e internacionales han mostrado que Chernóbil mantiene hoy una diversidad y abundancia de fauna excepcional. Allí se encuentra ahora la mayor densidad de lobos de toda Europa. El oso pardo, que había sido cazado hasta la extinción, vuelve a ocupar sus bosques. La zona es el hábitat natural de linces boreales, castores, nutrias, urogallos, cigüeñas negras, pigargos… Más de 200 especies de aves se han visto en la zona, muchas de ellas amenazadas a nivel continental.




Leer más:
Chernóbil, territorio lobo


Un ejemplo revelador es el de los caballos de Przewalski. Una especie recuperada de la extinción a partir de sólo doce ejemplares mantiene hoy en el área una de las mayores poblaciones naturales del mundo. Desde su liberación en 1998, su población se ha multiplicado por siete. Los caballos no muestran ningún síntoma de mala salud, ocupando incluso el “bosque rojo”, una de las zonas más afectadas inicialmente por la contaminación radiactiva.




Leer más:
El misterio de los caballos salvajes de Chernóbil


Caballo de Przewalski en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), enero de 2017.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

El territorio se encuentra en plena trasformación ambiental. Los campos de cultivo han sido sustituidos por bosques. La superficie forestal se ha duplicado desde el accidente. Las especies dependientes de la actividad agrícola, como golondrinas, aguiluchos y cernícalos, han disminuido su abundancia. Sin embargo, especies forestales como pigargos, águilas moteadas y alcotanes han incrementado su número. Estos procesos son consecuencia del cambio ecológico, no de la radiación.

Bosque en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), julio de 2019.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

Desde 2016, trabajamos en Chernóbil evaluando la situación de la naturaleza de la Zona de Exclusión. Mediante campañas de muestreo de varias semanas y trabajo en el laboratorio hemos examinado el estado de diferentes organismos, desde bacterias hasta vertebrados.

Gran parte de nuestros trabajos han estudiado el estado de salud de anfibios como la rana de San Antonio Oriental (Hyla orientalis). Estas ranas no presentan diferencias en indicadores de estado fisiológico, ni en su edad, entre Chernóbil y otras zonas de Ucrania sin contaminación radiactiva. Los actuales niveles de radiación en Chernóbil no parecen afectar a su salud.

Examen de estado fisiológico en un macho de rana de San Antonio oriental (Hyla orientalis), Zona de Exclusión de Chernóbil, mayo de 2017.
Germán Orizaola (Universidad de Oviedo), CC BY

Nuestras investigaciones sí han encontrado ejemplos de adaptación y evolución rápida en estas ranas. Los ejemplares que viven en zonas afectadas severamente por contaminación radiactiva son más oscuras. Una piel más oscura, con más melanina, habría dado más capacidad de supervivencia frente a la radiación en estos anfibios.




Leer más:
Las ranas negras de Chernóbil nos muestran la evolución en tiempo real


Chernóbil como zona de guerra

En febrero de 2022 las tropas rusas iniciaron, a través de Chernóbil, un intento de invasión a gran escala de Ucrania. Además del sufrimiento que experimenta el pueblo ucraniano, la guerra que aún continúa ha cambiado radicalmente la situación de la Zona de Exclusión.

A consecuencia de la guerra han muerto varios técnicos que habían trabajado a lo largo de los años estudiando la naturaleza de la zona. La actividad militar en la frontera con Bielorrusia ha aumentado considerablemente. Una frontera que antes era totalmente permeable se ha vallado en parte, impidiendo el paso natural de fauna. Los puentes que atravesaban varios ríos de la zona han sido volados, haciendo casi imposible el acceso a la parte este de la Zona de Exclusión.

Puente sobre el río Uzh, destruido durante la ocupación rusa de la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), mayo de 2022.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

El área quemada durante la invasión rusa de Chernóbil se ha estimado en 22 000 hectáreas. Varios caballos de Przewalski han muerto al pisar minas dentro de la Zona de Exclusión. El impacto total que el incremento de actividad humana está teniendo sobre la fauna está por evaluar.

Gran parte de los laboratorios de investigación de la Zona de Exclusión fueron destruidos y saqueados durante los meses que duró la ocupación rusa de Chernóbil. Numerosos vehículos, ordenadores y material científico desaparecieron o fueron dañados intencionadamente.

Consecuencias de la invasión rusa de la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania): armamento abandonado y laboratorios saqueados, mayo 2022.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

La investigación internacional ha cesado casi en su totalidad en la zona. Aún bajo estas circunstancias, el personal de la Reserva Natural de Chernóbil sigue manteniendo parte de sus trabajos de seguimiento de especies y ecosistemas. Gracias a su labor es posible tener una información que será imprescindible para entender en el futuro la situación de la naturaleza de Chernóbil.

Un laboratorio único que conservar

Chernóbil sigue siendo un área con valores naturales excepcionales y un laboratorio único en el que estudiar el impacto a medio y largo plazo de un accidente nuclear. Se ha convertido, además, en un símbolo a nivel mundial de los procesos de renaturalización que ocurren cuando la actividad humana cesa en un área.

Debe ser prioritario conservar la zona no sólo como un lugar de memoria sobre el accidente, sino también como un lugar clave para la conservación y el estudio de la diversidad biológica. Cuando termine la guerra será necesario potenciar la zona como reserva natural y restaurar Chernóbil como el fantástico lugar de cooperación científica internacional que era.

The Conversation

Germán Orizaola ha recibido fondos del Consejo de Seguridad Nuclear-España (SUBV/29-2021), de la Swedish Radiation Safety Authority (SSM2018-2038; SSM2017-269) y de la Carl Tryggers Stiftelse-Suecia (CTS 16: 344).

ref. Chernóbil, 40 años después: un refugio natural en guerra – https://theconversation.com/chernobil-40-anos-despues-un-refugio-natural-en-guerra-280483

¿Afectan las mareas a los animales acuáticos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ibon Cancio, Associate Profesor in Cell Biology, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Estrellas de mar y otros habitantes de una zona intermareal donde se ha retirado el agua. visionteller/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por el curso de 3º de la ESO de Aranzadi Ikastola. Bergara (Gipuzkoa)


La vida bajo el efecto de las mareas es una vida en la frontera, una especie de Far West que ofrece múltiples oportunidades para los innovadores, los más rápidos y fuertes y los mejor adaptados.

Se llama intermareal al espacio de la costa que está sumergido durante la marea alta o pleamar y queda expuesto al aire durante la marea baja o bajamar. Lo pueblan una gran diversidad de invertebrados como moluscos, crustáceos, quelicerados, anélidos, equinodermos, cnidarios, tunicados, acelomorfos, turbelarios, briozoos, poríferos…

Expulsados dos veces al día de su hábitat

Bajo la influencia principalmente de la fuerza gravitatoria de la Luna, el nivel del mar sube y baja. La gravedad lunar atrae el agua de los océanos, generando mareas altas en el lado de la Tierra más cercano a ella. Cuando el Sol, la Luna y nuestro planeta están alineados, tenemos mareas vivas y cuando se encuentran en ángulo recto, mareas muertas, menos intensas.

En el intermareal rocoso baten las olas, con momentos de fuerte exposición al sol y desecación, y hay aporte de agua dulce que cambia la salinidad en pozas. La presión depredadora es fuerte, y la competición por el espacio también, pero el número de diferentes microhábitats es ingente.
Todas las fotos son del autor.

El agua viene y va en ciclos de alrededor de 6 horas, así que que dos veces al día los organismos litorales son “abducidos” del medio que les da alimento, oxígeno, humedad y cobijo. ¿Cómo salen adelante? El espacio intermareal no es uniforme y en él se generan diversos microhábitats que ofrecen recursos y desafíos únicos para sus pobladores.

Sobrevivir fuera del agua

Primero, si el agua desaparece, los animales deben evitar desecarse. Con ese fin, muchos invertebrados desarrollan conchas duras y herméticas que mantienen cerradas en marea baja, mientras que otras especies generan coberturas mucosas capaces de absorber agua.

Los pulpos son un buen ejemplo de cuerpo flexible para hacer frente a las olas y guarecerse bajo las rocas. Tienen piel mucosa y gran capacidad de camuflaje, pero además su sangre (hemolinfa), bombeada por tres corazones, es de color verde azulado por la presencia de una sustancia llamada hemocianina.

Una deshidratación parcial produciría el colapso de proteínas y otras macromoléculas esenciales para vivir, y por eso también acumulan azúcares que evitan la pérdida de agua. Además, muchos mejillones, anémonas, percebes y balanos (un tipo de crustáceos) forman colonias donde el hacinamiento ralentiza la pérdida de humedad.

Para acceder al oxígeno fuera del agua, los cangrejos pueden respirar aire humedeciendo sus branquias, mientras que algunos peces respiran por la piel u órganos modificados. En general, los animales consumen menos oxígeno y desarrollan un metabolismo dual: aeróbico (usando oxígeno) y anaeróbico (sin oxígeno). Para ello, acumulan reservas de glucógeno como almacén de energía, lo que explica por qué los moluscos y crustáceos son tan nutritivos.

Resistiendo los embates de las olas

El segundo reto es resistir a la fuerza de las olas en el espacio entre mareas, y lo consiguen con sistemas que les permiten quedarse fijos en el sustrato. Así, encontramos proteínas especializadas que funcionan como una especie de pegamento (en bivalvos y percebes) o pies que hacen “chupón” sobre la roca (lapas).

Por su parte, las almejas del género Pholas y los erizos de mar horadan pequeños agujeros en la roca como refugio, mientras anémonas, briozoos y percebes poseen cuerpos flexibles con los que “surfear” las olas sin soltarse. Y en la arena y el fango, almejas, anélidos o gusanos acelomorfos han desarrollado receptores sensoriales con los que identifican la llegada de la marea para excavar y refugiarse cuando viene la mar.

Los erizos de mar pueden excavar pequeños orificios en la roca (la especie Paracentrous lividus) sobre la que se asientan, además de producir unos apéndices retráctiles (Sphaerechinus granularis) que les permiten una fuerte adhesión.

Cambio extremo de temperaturas y salinidad

Otro problema son las grandes variaciones térmicas (de hasta 20–25 °C) debido a la exposición al aire. Durante la bajamar, los animales intermareales producen gran cantidad de “proteínas de choque térmico” que les permiten reparar proteínas dañadas por el aumento de las temperaturas.

Adicionalmente, esas oscilaciones podrían volver rígidas o demasiado fluidas las membranas celulares, por lo que es necesario ajustar la composición de los lípidos que las forman. Esto se logra modulando los niveles de colesterol y produciendo ácidos grasos poliinsaturados cuando las temperaturas bajan y saturados cuando suben.

Por efecto de las lluvias y la evaporación en las pozas, el agua se puede diluir o volver extremadamente salada. Y aquí entra en escena la ósmosis, que no es una diosa egipcia, sino una propiedad física que explica el movimiento del agua a través de una membrana semipermeable como la de una célula y que los animales intermareales han afinado con sofisticadas estrategias. Así mantienen el equilibro de su composición química y no estallan (si el agua está demasiado diluida) o se quedan secos como una bacalada (por exceso de salinidad).

Adaptaciones ante cambios de pH y a la exposición al sol

En las pozas de marea también se acumula CO₂, el cual hace descender el pH y, en consecuencia, vuelve más ácidos los fluidos en los organismos que los habitan. Para contrarrestarlo, estos animales cuentan con sistemas “tamponadores” que usan bicarbonatos y fosfatos para mantener estable el pH de cualquier fluido. Además, a lo largo de la evolución han adquirido enzimas que ajustan la concentración de los protones causantes de la acidificación, a lo que se suma que muchas de sus proteínas resisten a posibles cambios de pH interno.

El género de gusanos poliquetos Eulalia está formado por 20 especies de intensa coloración verde que adquieren por acumulación de una sustancia química natural llamada porfirina. Ademas de ser fotoprotectora, funciona como compuesto antibacteriano y antioxidante. La pigmentación en planarias es también muy espectacular, como en el caso de Yungia aurantiaca (derecha). Se especula que adquiere tal coloración a través de su dieta carnívora de tunicados y briozoos y que puedan producirla carotenoides o porfirinas. Su función posiblemente sea la de disuadir a depredadores, pero seguramente tambíen antioxidante. Se protegen entre las algas en marea alta, y cuando quedan aisladas en pozas intermareales se mueven para alimentarse como auténticas bailarinas.

Y por si fuera poco, la exposición al Sol y la radiación ultravioleta producen radicales libres de oxígeno, o sea, moléculas con electrones “sueltos” potencialmente muy dañinas para proteínas, lípidos o el ADN de las células. Cuando emergen, los animales intermareales activan genes responsables de generar proteínas que reparan los daños. También elevan los niveles de enzimas y pigmentos antioxidantes como los carotenoides, que otorgan su característico color anaranjado a la carne de los mejillones.

Un erizo Sphaerechinus granularis parapetado bajo piedras, conchas vacías y demás protectores que ejercen de sombrilla contra el efecto de la exposición al Sol.

Otros, como los erizos y las anémonas, han adquirido protección mediante adaptaciones del comportamiento: a falta de gorras y sombrillas, se cubren de piedras y conchas en bajamar para evitar el contacto directo con el astro rey.

Algunos animales han hecho de esa exposición al Sol virtud. Muchos moluscos y cnidarios (corales, anémonas) establecen relaciones de simbiosis con organismos fotosintéticos (algas unicelulares) que les permiten realizar la fotosíntesis. Por ejemplo, el gusano Simsagittifera roscoffensis establece una fotosimbiosis con el alga verde unicelular Tetraselmis convoluta, sin cuyo aporte energético no podría sobrevivir. Sale a la superficie del arenal en marea baja para recibir el baño de luz que haga posible esa fotosíntesis, y en cuanto viene la ola se sumerge de nuevo en la arena.

El gusano de Roscoff o gusano de salsa de menta (S. roscoffensis) mide apenas unos milímetros de longitud. El color es debido a que incorpora algas unicelulares verdes del genero Tetraselmis en simbiosis, lo que le permite hacer la fotosíntesis. En marea baja sale a la película de agua que queda sobre la arena, y en cuanto viene la ola se introduce en la arena.

El formidable reto de reproducirse

Y, por último, el éxito de la reproducción de las criaturas intermareales depende de la capacidad de sincronizarla con las mareas y ciclos lunares que determinan las mareas vivas y muertas. Para ello, necesitan desarrollar relojes biológicos: mecanismos internos circadianos (de 24 horas), circamareales (12 horas y 25 minutos) y circalunares (29 días y 12 horas) que regulan los tiempos de liberación sincronizada de los gametos, es decir, las células sexuales –masculinas y femeninas– que al unirse forman el huevo.

Una liberación de gametos o larvas durante la luna llena o nueva, con mareas de mayor amplitud, favorece la dispersión por corrientes, disminuye el riesgo de depredación e incrementa las probabilidades de que esas células sexuales se encuentren en el agua. Muchos cnidarios, esponjas y poliquetos son famosos por explosiones reproductivas sincronizadas con la Luna.

Ciertos tipos de gusanos se reproducen asexualmente en el fondo del mar, pero de forma periódica necesitan hacerlo de forma sexual. Esto sólo puede ocurrir en la superficie marina, mediante la sincronización del encuentro de los gametos de ambos sexos con la luna llena. Algunas especies sufren entonces una metamorfosis denominada epitoquía: el gusano completo o una porción escindida que contiene los gametos sube a la superficie, donde una explosión total produce la liberación y el encuentro de las células sexuales.

En cualquier lugar de nuestro Planeta Océano, el intermareal es un lugar de innovación evolutiva. Como bien sabían en la película Piratas del Caribe, las mareas pueden ser misteriosas…


La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


.

The Conversation

Ibon Cancio recibe fondos de investigación del Gobierno Vasco, MCIU, Horizon Europe e Interreg Atlantic Area.

ref. ¿Afectan las mareas a los animales acuáticos? – https://theconversation.com/afectan-las-mareas-a-los-animales-acuaticos-278445

Nuevo estudio: los antibióticos pueden alterar nuestra microbiota durante años

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ignacio López-Goñi, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), Universidad de Navarra

fongbeerredhot/Shutterstock

Cuando tomamos un antibiótico, sabemos que estamos eliminando las bacterias “malas” que nos causan enfermedades. Para eso los usamos, para curar dolencias infecciosas que pueden incluso ser mortales. Lo que muchas veces olvidamos es que también estamos alterando profundamente a las bacterias “buenas” que viven en nuestro intestino: ese complejo ecosistema de miles de especies distintas, la microbiota intestinal.

Una microbiota abundante y diversa está relacionada con un buen estado de salud. Por el contrario, el uso recurrente y prolongado de antibióticos se asocia con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular o cáncer colorrectal.

Sabemos que unos días después de un ciclo de antibióticos orales, ocurre una drástica alteración en el microbioma intestinal: se reduce la diversidad de especies bacterianas y la riqueza de genes microbianos. Por ejemplo, se ha descrito una mayor presencia de potenciales patógenos como Escherichia coli y una menor abundancia de géneros como Dialister, Veillonella y Eubacterium, un enriquecimiento de genes de resistencia antimicrobiana y un mayor riesgo de infección por Clostridioides difficile.

¿Cuánto dura el efecto de los antibióticos en el microbioma intestinal?

Aunque los efectos antimicrobianos a corto plazo son bien conocidos, no se han realizado investigaciones poblacionales a gran escala que examinen sus consecuencias con un horizonte más amplio. La gran pregunta es: ¿cuánto duran esas consecuencias del consumo de antibióticos sobre el microbioma intestinal? Un estudio reciente publicado en Nature Medicine aporta una respuesta sorprendente: los efectos pueden prolongarse hasta 8 años.

Los investigadores hicieron un estudio a lo grande: analizaron el microbioma intestinal de muestras de heces de 14 979 adultos en Suecia y cruzaron esos datos con la información del Registro Nacional de Medicamentos –que recoge todos los antibióticos y otros medicamentos recetados a pacientes ambulatorios en ese país– para comprobar qué pasaba en el microbioma intestinal durante 8 años.

La técnica empleada de metagenómica de secuenciación profunda permite identificar las bacterias a nivel de especie. Esto es importante: no se trata de ver si hay más o menos bacterias, sino exactamente de quién está ahí. Así, se pudieron analizar alrededor de 1 340 especies bacterianas distintas.

El análisis demostró que los antibióticos reducen la diversidad bacteriana. El efecto más drástico ocurrió en el primer año tras el uso de los fármacos, pero el impacto aún era detectable hasta entre 4 y 8 años después de tomarlos, en un 10-15 % de las especies bacterianas.

No todos los antibióticos afectan por igual

Uno de los puntos más interesantes del estudio es que no todos los antibióticos afectan igual a la microbiota. Los más agresivos fueron la clindamicina, las fluoroquinolonas y la flucloxacilina. Por ejemplo, un solo tratamiento con clindamicina se asoció con la pérdida de hasta 47 especies bacterianas.




Leer más:
Antibióticos en la infancia: necesarios pero no inocuos


La clindamicina inhibe la síntesis de proteínas al unirse al ribosoma bacteriano. Se emplea especialmente para tratar infecciones graves causadas por bacterias anaerobias y Gram positivas. En segundo lugar, las fluoroquinolonas son antibióticos de amplio espectro que inhiben la replicación del ADN al bloquear la enzima ADN girasa bacteriana. Son usadas para tratar infecciones graves urinarias y respiratorias. Y, por último, la flucloxacilina es una penicilina de espectro reducido que actúa contra algunas bacterias Gram positivas.

En cambio, otros bactericidas más comunes (como algunas penicilinas de amplio espectro y la nitrofurantoína) tuvieron efectos mucho más suaves. La mayoría de los antibióticos disminuían la abundancia bacteriana, mientras que algunos favorecían la aparición de patógenos oportunistas. En este caso, más es menos: cuantos más cursos de tratamiento con antibióticos, menor fue la diversidad bacteriana.

Una recuperación completa podría tardar años

Otro hallazgo interesante consistió en observar que la microbiota no se recupera del todo. Hasta ahora se pensaba que la comunidad microbiana vuelve a la “normalidad” después del tratamiento con antibióticos. Pero este estudio revela que, aunque la recuperación fue rápida en los primeros meses, después es lenta e incompleta y no siempre se recobra exactamente el estado original.

Una recuperación completa podría tardar años, según el tipo de antibiótico. Cuanto mayor sea el efecto negativo en la biodiversidad bacteriana, más tiempo se tardará en recuperar la microbiota previa. En algunos casos, incluso, se llega a un nuevo ecosistema en equilibrio diferente al original.

Por otra parte, no hace falta tomar muchos antibióticos: una sola tanda puede tener efectos detectables años después. Esto cambia bastante la narrativa clásica de “por una vez no pasa nada”. Algunos de estos medicamentos tienen un mayor efecto en mujeres, quizá por factores hormonales.

Muchas de las bacterias que cambian están relacionadas con la obesidad, la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o enfermedad inflamatoria intestinal. Ojo: esto no significa que los antibióticos causen estas enfermedades directamente, pero sí que pueden influir en el ecosistema microbiano que las modula.

Entonces… ¿debemos dejar de usar antibióticos?

No. Y esto es clave: los antibióticos salvan vidas y son imprescindibles en infecciones bacterianas. Aunque este estudio se ha hecho solo en Suecia, donde el uso de estos fármacos está muy restringido y se registra un bajo nivel de resistencia de las bacterias a sus efectos, los resultados refuerzan algo muy importante: hay que usarlos mejor, no más. Hay que evitar su administración innecesaria, elegir el medicamento adecuado y no prolongar tratamientos sin motivo.

Recetar antibióticos de forma precisa ya no sirve solo para combatir la resistencia antimicrobiana, sino para preservar la biodiversidad del ecosistema intestinal del paciente y sus consecuencias en la salud metabólica y gastrointestinal a largo plazo.


Una versión de este articulo ha sido publicada en el blog microBIO del autor.


The Conversation

Ignacio López-Goñi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuevo estudio: los antibióticos pueden alterar nuestra microbiota durante años – https://theconversation.com/nuevo-estudio-los-antibioticos-pueden-alterar-nuestra-microbiota-durante-anos-281356

Rusia sigue silenciando las voces de Chernóbil que recogió Svetlana Alexiévich

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miquel Cabal Guarro, Professor lector, Secció d’Estudis Eslaus, Departament de Llengües i Literatures Modernes, Universitat de Barcelona

Svetlana Alexiévich es una entrevista en Brasil en 2016. Tomaz Silva/Agência Brasil, CC BY

En junio de 2018 tuve la oportunidad de visitar Minsk, la capital de Bielorrusia. En una de las grandes librerías del centro de la ciudad, bajo la mirada inquisidora de los omnipresentes retratos del dictador Lukashenko, pedí a la librera uno de los volúmenes de las obras completas de Svetlana Alexiévich. La editorial rusa Vremia las había publicado de nuevo después de que la autora recibiera el Premio Nobel de Literatura en 2015.

Pero la entonces nueva edición de La guerra no tiene rostro de mujer, el libro que acababa de traducir yo en aquel momento al catalán, no se encontraba en el estante que le hubiera correspondido: la librera me sorprendió sacando el ejemplar de debajo del mostrador.

La obra completa de la única premio nobel bielorrusa estaba oculta a los lectores bielorrusos. Había que solicitar sus libros, como si de algo exclusivo, prohibido o incluso peligroso se tratara. Supongo que hicieron la vista gorda conmigo porque era extranjero, pero sospecho que los compradores locales de libros de la autora pasarían entonces directamente a un registro estatal. Y digo entonces porque albergo dudas de que en la actualidad la obra de Alexiévich siga estando disponible en las librerías de su tierra.

La plegaria y las voces

La breve escena parecía resumir la condición incómoda que sus libros habían ido adquiriendo en Bielorrusia y en todo el espacio postsoviético.

Edición española de _Voces de Chernóbil_ de Svetlana Alexiévich.
Edición española de Voces de Chernóbil de Svetlana Alexiévich.
Penguin Libros

Pero iba a vivir un episodio quizá más revelador: a los tres meses de visitar Minsk, un congreso de traducción literaria me llevó a Moscú. Como me faltaban buenas ediciones de la autora, aproveché la visita a Rusia para repetir la “operación Alexiévich”, esta vez en una gran librería de la céntrica calle Tverskaya. Allí, las obras completas no estaban fuera de la vista de los clientes, sino fuera de su alcance: en un estante pegado al techo divisé el volumen que me interesaba, Voces de Chernóbil. Al preguntarle a la librera cómo podía ascender a tales alturas, me respondió con una descortesía tajante: “Ya encontrará usted alguna escalera por ahí”.

Y vaya si la encontré.

Se cumplen cuarenta años del accidente nuclear de Chernóbil, uno de los muchos factores que contribuyeron a precipitar el hundimiento de la Unión Soviética. Con motivo de esta fatídica efeméride, trazaremos los orígenes del menosprecio crítico hacia Alexiévich en su país natal y en Rusia a propósito de su libro Voces de Chernóbil.

Editada por Debate y DeBolsillo, la obra se puede leer en la traducción castellana de Ricardo San Vicente, introductor de la autora en el ámbito hispánico. Dicha traducción fue publicada por primera vez por la editorial Casiopea de Barcelona a principios de 2002 con el título La plegaria de Chernóbyl: crónica del futuro, el mismo con el que la obra es conocida entre el público lector en lengua rusa.

Desde su exilio en Berlín, la propia autora afirmaba en un artículo reciente: “Me temo que hoy en día toda persona moderna debería saber algo sobre el átomo y sus peligros”, y por ello sigue recomendando Voces de Chernóbil como puerta de entrada a su universo literario.

Una primera lectura de Alexiévich

El texto original apareció en el primer número de 1997 de la revista rusa La amistad de los pueblos (Дружба народов), que lo reconoció como una de las diez contribuciones más destacadas del año, lo que le supuso una temprana legitimación literaria.

Fotografía en blanco y negro de una mujer sonriente apoyada en una barandilla.
Svetlana Alexiévich en la Villa Waldberta, 1996.
Barbara Niggl Radloff /Museo Municipal de Múnich, CC BY-SA

Ese mismo año, el poeta y crítico Valeri Lipnévich le dedicó una extensa reseña en una de las revistas literarias rusas más relevantes del siglo XX: El nuevo mundo (Новый мир). Titulada “Despidiendo a la eternidad”, la crítica interpretaba el libro como una reflexión sobre el colapso del progreso científico y moral del hombre soviético, destacando la decisión de Aleхiévich de “no escribir, sino anotar, documentar” una polifonía de voces.

Escribía Lipnévich:

“En el caso de Svetlana Alexiévich, se nos presenta un fenómeno decididamente nuevo. Аunque la escritura documental como tal no sea nueva, hasta ahora habíamos leído principalmente una escritura documental ideologizada, es decir, una escritura que se disfrazaba de documental pero que no se interesaba por la realidad. Lo que hace hoy Alexiévich podría denominarse nueva literatura de los hechos. Han sido precisamente la glásnost y la apertura social las que han permitido que aparezcan sus libros. En ellos se transmite la voz del pueblo tal cual, sin adornos”.

Entre 1997 y 1999, las críticas y reseñas siguieron esta misma línea. Subrayaban el carácter ético y testimonial de la obra y su inserción en la tradición de la prosa documental rusa (cabría mencionar aquí las figuras históricas de los escritores Alexandr Solzhenitsyn, Alés Adamóvich o Daniil Granin). Asimismo, señalaban el alto nivel literario de la propuesta documental de la autora. Parece que el aperturismo de los salvajes noventa en el mundo postsoviético acompañaba la recepción de la obra de Alexiévich.

Recepción a partir de los 2000

No obstante, y ya desde que se publicara su primera obra en plena perestroika, la citada La guerra no tiene rostro de mujer (1985), la narrativa crítica sobre la autora arrastraba algunas de las acusaciones ideológicas y políticas que marcarían su recepción a partir de los años 2000.

Proliferaron entonces en los foros de internet y en las valoraciones de los lectores las acusaciones de rusofobia y antisovietismo, la denominación de panfleto político y el reproche creciente al método literario de la autora, basado justamente en un conjunto de percepciones complementarias y a veces contrapuestas sobre algunos de los mayores traumas colectivos del país del homo sovieticus.

Pero el gran giro llegó a propósito del Premio Nobel y su discurso de aceptación: la visibilidad internacional de alguien que ponía en tela de juicio los relatos de exaltación nacional que promovía el Kremlin no pasó desapercibida. Y la situación se agravó más aún si cabe con la serie Chernóbil, que HBO estrenó en 2019.

Como recogió el medio independiente Meduza, las cabeceras afines al Kremlin (Argumenty i Fakty, Express-Gazeta, Rossískaya Gazeta o Komsomólskaya Pravda, entre otras) aprovecharon el lanzamiento para lanzar críticas furibundas contra la serie y también contra Alexiévich y su Voces de Chernóbil, del que la primera había tomado algunas líneas argumentales.

Unos hombres de espaldas observan la explosión de lo que parece una fábrica delante de ellos.
Fotograma de la serie Chernóbil.
HBO

El cierre en Rusia de los medios independientes y los espacios de memoria histórica, la falta de libertad de expresión y manifestación, la rehabilitación del pasado soviético (Stalin y Gulag incluidos) y las suspicacias hacia las narrativas críticas y no heroicas de la historia nacional han terminado de configurar un contexto en el que Voces de Chernóbil y el resto de libros de la autora dejan de leerse como una aportación literaria poliédrica y humanística para convertirse en textos simplemente incómodos y de espinosa deglución.

En abril de 2024, el Servicio Federal de Supervisión en el Ámbito de la Educación y la Ciencia de Rusia abrió una investigación a raíz de la aparición de un fragmento de Voces de Chernóbil en la plataforma en línea para la preparación del examen de la selectividad rusa. La presidenta del Comité de la Duma para la Protección de la Familia, la diputada Nina Ostánina, denunció que las obras de Alexiévich “están impregnadas de odio hacia Rusia y la cultura rusa”.

No falta mucho para que la obra de esta autora se prohíba totalmente: de momento, sus textos se disimulan y sus libros se esconden, se retiran de las bibliotecas o se colocan en estantes difícilmente accesibles.

Esperemos que quede alguna escalera por ahí…

The Conversation

Miquel Cabal Guarro es miembro del PEN Català, de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana y del Consejo Europeo de Asociaciones de Traductores Literarios.

ref. Rusia sigue silenciando las voces de Chernóbil que recogió Svetlana Alexiévich – https://theconversation.com/rusia-sigue-silenciando-las-voces-de-chernobil-que-recogio-svetlana-alexievich-281045

Cómo preservar el esfuerzo en la era de la inteligencia artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Melián Ortiz, Vicedecano del Grado en Fisioterapia. Profesor titular de las asignaturas de Trabajo Fin de Grado y de Fisioterapia del Aparato Locomotor, Universidad Pontificia de Salamanca

TimeImage Production/Shutterstock

¿Qué sentido tiene esforzarse cuando ChatGPT, Claude o Gemini pueden resolver problemas en segundos? Si un estudiante usa estas herramientas para resolver un caso complejo al instante, ¿qué ocurre con el proceso de pensar, equivocarse y aprender? Conceptos como la mentalidad de crecimiento y la práctica deliberada ofrecen un camino para no renunciar al esfuerzo humano.

La mentalidad de crecimiento –término acuñado por Carol Dweck en 2006 (aunque la idea data de los años 70)– distingue a quienes ven el talento como maleable de quienes lo consideran inmutable. En estudios pioneros, Dweck observó que algunos alumnos confiaban en que sus capacidades podían mejorar con esfuerzo, estrategia y una buena enseñanza.

Estos alumnos están más dispuestos a enfrentarse a retos difíciles y a entender el error como información para aprender y no como una etiqueta de “no valgo”. Suelen pedir y aprovechar orientación concreta para mejorar, perseveran más ante la dificultad y muestran mayor curiosidad y disposición a probar enfoques nuevos. Tienen lo que ella definió como “mentalidad de crecimiento”. En cambio, otros estudiantes con mentalidad fija huían del riesgo para no quedar en ridículo.

La mentalidad de crecimiento ha demostrado ser mejor para el rendimiento académico. Por ejemplo, en el estudio de PISA 2022 (España) los estudiantes con mentalidad de crecimiento superaron en matemáticas a los de mentalidad fija por hasta 7 puntos promedio, y además reportaron menos ansiedad ante los exámenes. Otro estudio de 2024 confirma que esta mentalidad promueve la resiliencia y el compromiso educativo en diversos contextos.

¿Cómo alcanzar la mentalidad de crecimiento?

La mentalidad de crecimiento no es innata: es una forma de pensar que se puede aprender y reforzar tanto en casa como en la escuela. Para ayudar a desarrollarla en la infancia podemos:

  • Cuidar el lenguaje del elogio: pasar de “qué listo eres” a “me gusta cómo has buscado otra estrategia” o “has mejorado porque has practicado mucho”. Se refuerza el proceso, no la etiqueta de capacidad fija.

  • Normalizar el error: tratar los fallos como información (“¿qué podemos aprender de esto?”) en lugar de como fracaso (“no valgo para esto”).

  • Enseñar estrategias, no solo pedir esfuerzo: no basta con “esfuérzate más”; hay que ofrecer caminos concretos: dividir la tarea, usar ejemplos, practicar por pasos, pedir ayuda.

Practicar con propósito, no por rutina

Por otro lado, el psicólogo sueco Anders Ericsson desarrolló el concepto de “práctica intencional” o “deliberada”: repetir tareas específicas con objetivos claros, bajo supervisión y con retroalimentación inmediata.

La diferencia clave es que la práctica deliberada siempre tiene propósito claro, dificultad ajustada y corrección inmediata; la práctica normal suele ser repetir sin mucha guía ni reflexión. Por tanto, la práctica deliberada no es hacer más, sino hacer mejor: con objetivo específico, dificultad a medida, corrección rápida y repetición hasta notar el progreso.

Ejemplos de práctica deliberada

En primaria, mientras que una práctica normal suele ser que el alumno lea un cuento completo varias veces, sin objetivos concretos, solo para mejorar la rapidez de la lectura, la práctica deliberada supondría que el docente elija tres frases difíciles, trabaje solo en pronunciación de ciertos sonidos, corrija al momento y repita hasta que se noten avances.

Al final se pueden transmitir retroalimentaciones específicas como: “Hoy has mejorado mucho en la ‘r’ porque la hemos practicado varias veces”.




Leer más:
Seis pasos para integrar la IA en el aula universitaria


En la universidad, por ejemplo en ciencias de la salud, una práctica habitual es que los estudiantes lean muchos casos clínicos resueltos o hagan exámenes tipo test.

En cambio, la práctica deliberada puede consistir en centrarse solo en un paso del razonamiento clínico (por ejemplo, formular hipótesis alternativas). En cada caso, el estudiante debe escribir al menos dos hipótesis, justificarlas y el profesor (o una IA guiada) cuestiona cada una. Se repite con varios casos breves hasta que el estudiante mejora claramente en ese punto concreto.




Leer más:
La IA nos obliga a cambiar la enseñanza del Derecho


Cada vuelta de la práctica deliberada enriquece la mentalidad de crecimiento, demostrando al estudiante que sus habilidades se cultivan con dedicación, no por arte de magia.

Tanto la mentalidad de crecimiento como las prácticas deliberadas son fundamentales a la hora de enfrentarnos al uso de inteligencia artificial en el aprendizaje. Aunque bien usada puede diseñar recursos personalizados y liberar al docente para la empatía, el debate y el acompañamiento, un uso pasivo conlleva el riesgo de dependencia cognitiva, una especie de “pereza mental”.

Diálogo, error y razonamiento

Por ello, la IA debe rediseñarse como provocadora de preguntas, no como dispensadora de respuestas. Un buen ejercicio es que el estudiante compare su trabajo con el que generó la herramienta, analice las diferencias, critique ambos y construya uno nuevo con su propio sello. Este diálogo crítico convierte la tecnología en apoyo del pensamiento, no en atajo.

En tercero del Grado en Fisioterapia hemos pedido a los alumnos que trabajen sobre un caso clínico complejo mientras una herramienta de inteligencia artificial generativa actúa como un “tutor socrático” digital. Los estudiantes, en pequeños grupos, proponen un diagnóstico o plan de tratamiento, y la IA sólo responde con preguntas (una por turno): “¿Cómo justificas esta elección?”. Las preguntas varían y siguen un flujo lógico según las respuestas del estudiante, nunca son repetitivas, porque la IA adapta cada pregunta al contenido específico que acaba de escribir el estudiante, manteniendo siempre el tono socrático: provocar reflexión profunda sin dar la solución.

Así, en lugar de recibir soluciones, el estudiante debe explicar sus ideas en voz alta y reflexionar. La actividad finaliza cuando la IA (o el profesor) considera que la explicación del estudiante demuestra comprensión sólida y un razonamiento clínico adecuado. Esta forma de trabajar el razonamiento clínico está incluida dentro de un proyecto de innovación docente que hemos denominado IA-LOCOM, y cuyos resultados acaban de ser publicados.




Leer más:
Cómo aprender a escribir académicamente y a entender lecturas complejas con la ayuda de la IA


Pero la herramienta no está evaluando al estudiante, su función no es asignar notas ni medir competencias. La calidad final del razonamiento es evaluada por el profesor.

Integrar la IA de este modo promueve activamente la mentalidad de crecimiento: el estudiante aprende que sus propias preguntas y correcciones llevan a la solución correcta. Este “diálogo socrático asistido por IA” ejemplifica cómo favorecer el aprendizaje activo, la metacognición y la mentalidad de crecimiento, al situar al estudiante como agente responsable de su progreso.

Curiosos, resilientes y creativos

La mentalidad de crecimiento combinada con la práctica deliberada será la ventaja competitiva de las universidades que incorporen de esta manera la inteligencia artificial. Este modelo desarrolla habilidades como la curiosidad, cuestionando las respuestas de la IA; la resiliencia, al aprender de cada traspié; y la creatividad, pues van más allá de lo programado.

El verdadero talento del mañana no será quién use mejor esta herramienta, sino quién la supere con esfuerzo consciente, pensamiento original y pasión por aprender. Cultivar la mentalidad de crecimiento en la era de la inteligencia artificial no es un lujo: es el camino para formar ciudadanos críticos, adaptables e insustituibles por la tecnología, capaces de convertir cada desafío en una oportunidad de crecimiento profesional.

The Conversation

Alberto Melián Ortiz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo preservar el esfuerzo en la era de la inteligencia artificial – https://theconversation.com/como-preservar-el-esfuerzo-en-la-era-de-la-inteligencia-artificial-277865