Así escapa el hantavirus al control del sistema inmunitario: ¿cómo puede evitarse?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Narcisa Martínez Quiles, Catedrática de Inmunología (UCM) y Especialista en Inmunología (Ministerio de Sanidad), Universidad Complutense de Madrid

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La pandemia de covid-19 transformó nuestra percepción del riesgo infeccioso y polarizó el debate sobre las medidas de salud pública. En este contexto, el actual brote de síndrome cardiopulmonar por hantavirus genera incertidumbre y preguntas legítimas: ¿es realmente rara la transmisión entre personas? ¿Debemos adoptar medidas individuales de protección?

Considerando que hasta un 40 % de los casos pueden escapar al control inmunitario, resulta esencial analizar qué dice realmente la evidencia científica sobre transmisión, respuesta inmunitaria y prevención.

Lo que ya ésta confirmado es que el brote en el crucero MV Hondius se debe a la variante Andes. Desafortunadamente, hablamos de un patógeno con una elevada tasa de mortalidad, y que, además, es uno de los pocos hantavirus conocidos capaz de transmitirse de persona a persona. Veamos ahora cómo infecta y se contagia.

Así ataca a los pulmones

El hantavirus Andes (ANDV) tiene como diana principal los pulmones y puede causar el síndrome cardiopulmonar (HCPS). ¿Cómo llega hasta allí? ¿Qué células infecta? Estudios con microscopía avanzada en biopsias de personas infectadas fallecidas indican que el virus puede multiplicarse en las células de los alvéolos pulmonares (epitelio y células endoteliales) y liberarse hacia las vías respiratorias. También se han detectado partículas virales en macrófagos, células inmunitarias que pueden desplazarse y eliminarse al toser y expectorar (expulsar flema o moco).

Además, la presencia del virus en glándulas salivares humanas sugiere que la saliva podría actuar como una vía adicional de salida y posible transmisión entre personas. Por lo tanto, un individuo infectado podría transmitir el virus fundamentalmente en las gotículas de saliva y/o componentes expectorados del pulmón expulsados al toser.

Aunque no es la vía principal de contagio, no puede descartarse que partículas más pequeñas o aerosoles puedan permanecer en suspensión durante cierto tiempo en ambientes poco ventilados, facilitando una posible transmisión por vía aérea. De hecho, algo similar ocurrió inicialmente con el covid-19, cuando el papel de los aerosoles no fue reconocido de forma inmediata.

¿Cuán contagioso es?

Recordemos que en la pandemia por coronavirus se usaba el número reproductivo epidemiológico (R₀), que indica cuántas personas puede infectar de media un caso durante su fase contagiosa. Pues bien, para el ANDV se ha estimado en torno a R₀= 1,5, según uno de los brotes mejor caracterizados, que tuvo lugar en Argentina y ocasionó 34 casos y 11 fallecidos.

Contextualizada, la transmisibilidad del hantavirus Andes no es insignificante. El virus más contagioso conocido en humanos, el del sarampión, tiene un R₀ de aproximadamente 12-18. En comparación, el coronavirus inicial o variante Wuhan tuvo un R₀ inicial de alrededor de 2-3, aunque la variante ómicron alcanzó cifras más altas. Frente a estos valores, agentes patógenos como el hantavirus Andes presentan una transmisibilidad más limitada, que se favorece en contextos de contacto estrecho.

¿Cómo se controló el citado brote en Argentina? ¿Funcionaron las medidas de control, tales como la localización, aislamiento y tratamiento de los casos? Afortunadamente, sí surtieron efecto: se observó que el R₀ descendió de 2,12 antes de aplicar las medidas de control a 0,96, lo que indica que la transmisión pasó de expandirse a prácticamente detenerse. Por lo tanto, intentemos mantener la calma y la racionalidad en la situación actual.

¿Por qué falla el sistema inmunitario?

Transmitidos por los roedores, los hantavirus tienen como material genético RNA, con características distintas al nuestro, que una vez en el interior celular es reconocido como extraño. Así se inicia una cascada de señales que culmina en la producción de interferones tipo I (IFN-I), sustancias que son una parte esencial de nuestra primera línea de defensa.

Los interferones producidos y secretados por las células infectadas se unen a los receptores de membrana en prácticamente todas las células del organismo, incluidas las inmunitarias. De esta forma activan todo un programa antiviral que es vital para controlar las infecciones por virus y otros patógenos.

El “estado antiviral” hace que las células del organismo frenen su actividad a la mínima necesaria (house keeping), con el objetivo de evitar que el virus se aproveche de nuestra maquinaria celular para replicarse.

En las células inmunitarias tiene efectos diversos, todos encaminados a eliminar al invasor. Por ejemplo, potencian la acción de las células natural killer (NK), que eliminan células infectadas, o activa a las células dendríticas, que son el nexo con la inmunidad adaptativa, productora de anticuerpos y de linfocitos citotóxicos específicos frente a componentes del virus.

Entonces, ¿cómo evade al sistema inmunitario? Desde hace ya casi 20 años se sabe que el hantavirus Andes bloquea específicamente la producción de interferones tipo I. Otros hantavirus que no causan enfermedad en humanos carecen de esa habilidad tan nefasta. En parte, esto explica su peligrosidad, pues desarma la primera línea de defensa.

El hantavirus Andes posee la capacidad de bloquear la respuesta inmunitaria, fundamentalmente impidiendo la producción de interferones por las células infectadas a través de varios mecanismos moleculares complejos. Figura realizada por Zhiwen Hai y Weihua Yang, contratados predoctorales en la Universidad Complutense de Madrid.
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¿Hay tratamiento?

Aparte de los cuidados paliativos hospitalarios –tan importantes– de soporte crítico intensivo, actualmente no hay tratamiento. Tampoco se han desarrollado vacunas. Sin embargo, si consideramos que otras infecciones virales crónicas, como la hepatitis B y C, son suscetibles de ser tratadas con IFN-I, surge la pregunta: ¿podrían usarse también con los pasajeros del crucero? ¿Se podría hacer alguna terapia preventiva o profiláctica? Diversos trabajos apuntan a que ese podría ser el caso, aunque sólo se ha estudiado el efecto de IFN-1 en el tratamiento del hantavirus que produce fallo renal. Al parecer, se trata de una línea de investigación abandonada que quizá convendría reevaluarse.

Además, antes del descubrimiento de los antibióticos se inducía un aumento moderado de la temperatura corporal, porque la fiebre potencia múltiples funciones inmunitarias, incluyendo la activación de células innatas y la amplificación de respuestas antivirales mediadas por los interferones tipo I.

¿Cómo podemos protegernos?

Los síntomas por la infección son similares a otras enfermedades respiratorias, por lo que siempre conviene consultar cualquier cuadro sospechoso si se ha estado en zonas donde circula el virus y se presenta dificultad para respirar, fiebre o cualquier otro síntoma similar a los de la gripe o “catarro”.

Recordemos que las probabilidades de contagio en España para la población general actualmente son muy bajas. No obstante, en mi modesta opinión, el uso de mascarillas de protección FFP2 en ambientes concurridos puede prevenir, y quizá más que todo, tranquilizarnos mientras las autoridades sanitarias controlan por completo el brote actual.

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Narcisa Martínez Quiles no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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¿Son menores, adolescentes o niños? El debate sobre cómo nombrar la minoría de edad

Source: The Conversation – (in Spanish) – By David Casado-Neira, Titular de universidad de sociología, Universidade de Vigo

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Hay nombres que se usan por acuerdo común, como niñas y niños, adolescentes, jóvenes o menores de edad. La cosa parece estar clara. Pero hay un problema: son categorías desiguales que se entrecruzan. En algunas ocasiones se usan como sinónimos, otras de forma complementaria y otras, excluyente.

A veces, la palabra menor se utiliza con cierta connotación negativa, es burocrática y poco empática. Aparece frecuentemente en los medios de comunicación en noticias sobre infracciones, vulnerabilidades o conflictos.

Actualmente hay un rechazo a usar “menores de edad” para referirse a las niñas, niños y adolescentes. La acusación es de adultocentrismo e infravalorización. De hecho, México, desde 2023, ha prohibido el uso de “menor” para respetar los principios de interés superior y derechos a la igualdad y no discriminación. A la vez que, constitucionalmente, establece la niñez hasta los 12, la adolescencia hasta los 18 y la minoría de edad en los 18 años. No se puede usar la palabra, pero siguen siendo menores. Un lío.

Ni siquiera el nombre de la Convención sobre los Derechos del Niño –Convention on the Rights of the Child– está exento de controversia. El genérico children –niños– hoy nos resulta excluyente de las niñas y de las personas no binarias.

¿Cuál es la definición de “niño”?

La Convención define así al niño: “Para los efectos de la presente Convención, se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”. Si no se establece a quién se aplican estos derechos, la Convención sería casi papel mojado.

En esta definición hay tres elementos fundamentales:

  1. Ese límite de edad se aplica a los objetivos de la Convención, no de forma abstracta.

  2. Es extensible a todos los seres de la especie Homo sapiens.

  3. Establece que el “niño” es una persona jurídica autónoma en base a la edad oficial (la del registro de nacimiento).

Este último punto no es banal. Es precisamente su identificación lo que permite que a alguien le sean reconocidos o no estos derechos. Sin una edad oficial no hay derechos que valgan. De ahí la importancia y trascendencia de las pruebas de determinación de edad en menores sin identificación. Sobre todo en circunstancias como un juicio, cuando se decide si alguien es juzgado como persona adulta o no.

En la Constitución española también se establece que la minoría de edad ocupa de los 0 hasta los 18 años cumplidos: “Los españoles son mayores de edad a los dieciocho años”. Precisamente se ha definido la infancia, la niñez o la adolescencia por oposición al mundo adulto.

Un actor social con voz propia

Desde 1989, la Convención ha definido al “niño” como una persona jurídica que puede ejercer y reclamar sus derechos. Esto ha provocado una mayor concienciación sobre su situación e impulsado debates sobre esos derechos. Emerge un actor social con voz propia.

Históricamente, en Europa la definición del menor era como hija o hijo, en base a su pertenencia familiar. Hasta que se emancipase al fundar una familia propia, la responsabilidad recaía en los cabezas de familia. Ahora, al “niño” se le reconoce como sujeto de derecho propio, independientemente de la familia y condición social. Desde que nace es un sujeto (un futuro ciudadano) con derechos específicos.

Todo esto nos pone ante el dilema de cómo nombrar a las personas no adultas. No nombrar no es una solución, como tampoco lo son los eufemismos, que nombran lo mismo con otras palabras.

Qué palabras podemos usar

¿Se puede cambiar la realidad solamente usando otras palabras? Se abren tres escenarios:

  1. La confluencia del mundo del “niño” con el del adulto. Esto supondría su disolución o, en otras palabras, la desaparición de la niñez.

  2. Un simple cambio de nombre, una denominación aparentemente más neutra y empática. Se seguiría perpetuando el principio de “no adulto” bajo otro nombre.

  3. El reforzamiento de un estatus propio, lo que implicaría seguir siendo identificado como diferente al adulto, pero no discriminado, sino con mayor peso social.

Infantes, niñas y niños, preadolescentes, adolescentes y jóvenes

La alternativa de usar “niñas, niños y adolescentes” no está exenta de dificultades. Se refieren a unas u otras franjas de edad dependiendo del ámbito desde el que se habla. De acuerdo al desarrollo cognitivo, estadio sensomotor (0-2 años), preoperacional (2-7), de operaciones concretas (7-12) y formales (de los 12 en adelante), y son franjas aproximadas.

La Organización Mundial de la Salud diferencia entre infantes (neonato, desde el nacimiento hasta 1 mes; bebé, de 1 mes a 1 año), niñas y niños (que incluye primera infancia, 1-5 años; infancia media, 5-10 años; preadolescentes, 10-15; adolescentes, 15-19 y jóvenes (de 15 a 24). Si atendemos a la madurez sexual, no coincide, y las franjas son aún más difusas y variables: a partir de los 8 años en niñas y 9 en niños. Y el aspecto físico en las proximidades a la adultez o en la pubertad tampoco ayuda a ser precisos en establecer la edad.

Sujetos de derechos propios

La discusión, abierta y fundamental, gira en torno al adultocentrismo, la discriminación por edad (edadismo) y la falta de reconocimiento de derechos o de capacidad.

Menor de edad hace referencia a quién se beneficia de unos derechos específicos, no a las características innatas de una persona. Llamémoslas niñas y niños, adolescentes o de otra forma, pero tienen que ser identificados por su edad para ser reconocidos como sujetos de derechos propios. Una alternativa podrían ser pruebas de madurez, pero eso sería otra historia.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. ¿Son menores, adolescentes o niños? El debate sobre cómo nombrar la minoría de edad – https://theconversation.com/son-menores-adolescentes-o-ninos-el-debate-sobre-como-nombrar-la-minoria-de-edad-281700

Ciberacoso: ¿cómo pueden ayudar los docentes?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Mérida López, Profesor Ayudante Doctor en el área de Psicología Social, Universidad de Málaga

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“Todo empezó con una foto editada con inteligencia artificial”, relata Ana. Un compañero la compartió en un grupo privado y, en horas, la humillación circulaba por todo el centro. Ahora Ana no solo sufre mensajes hirientes en redes, también se enfrenta al silencio cómplice de los pasillos y a notas crueles en su pupitre. Para ella, el mundo digital y el físico se han fundido en un único espacio de malestar del que no puede escapar.

El caso de Ana no es una excepción. Relatos como este son habituales en el ámbito educativo. En una clase promedio de 30 estudiantes, las estadísticas de informes como los de UNICEF o de la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR indican que, de media, dos o tres estudiantes por aula podrían estar sufriendo esta situación en silencio.

El ciberacoso tiene efectos devastadores en la salud mental: depresión, ansiedad, alteraciones del sueño, sentimientos de soledad y, en los casos más graves, ideación suicida. A pesar de los esfuerzos institucionales y de los debates sobre la restricción de dispositivos, las investigaciones sugieren que las medidas puramente punitivas no bastan.


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Las competencias emocionales del profesorado

Si bien las competencias emocionales del alumnado funcionan como un recurso de afrontamiento clave, la ciencia está poniendo el foco en un factor social determinante: la percepción que el alumnado tiene de las competencias emocionales de su profesorado.

Nuestra investigación reciente revela que cuando los estudiantes perciben en sus docentes comportamientos emocionalmente competentes (empatía, escucha activa y validación), la cibervictimización tiene menos consecuencias psicológicas graves.




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El clima emocional del aula actúa como un “amortiguador”, y en este clima no solo influye que el alumnado disponga de buenas herramientas emocionales, sino que sienta apoyo o comprensión de su profesorado.

Una influencia positiva

No se trata de responsabilizar al profesorado de lo que ocurre tras las pantallas, sino de reconocer su influencia en el ambiente emocional del aula. En el caso de Ana, un profesor o profesora emocionalmente competente habría detectado cambios en su comportamiento (por ejemplo, menos participación, mayor aislamiento o descenso en el compromiso académico) y habría generado un espacio de conversación privada para preguntarle cómo se encontraba y ofrecer herramientas para intervenir.

Una formación sólida en competencias emocionales facilita la detección temprana y permite ofrecer a víctimas como Ana un entorno seguro que amortigüe el impacto psicológico mientras se ponen en marcha las medidas institucionales y restaurativas necesarias.

Clima emocional y docente

Para que los profesores y profesoras sean percibidos por sus estudiantes como figuras en las que confiar y capaces de construir un clima positivo en el aula, se pueden poner en práctica una serie de comportamientos en el día a día.

Algunas claves pueden ser:

  • Mostrar a chicos y chicas que nos importa cómo se sienten. Iniciar la clase con preguntas como: “¿Qué tal el día?” o “¿Cómo estáis?” puede parecer un gesto sencillo, pero prestar atención a las respuestas, mostrar interés o retomar más tarde algo que hayan comentado ayuda a transmitir que su bienestar importa.

  • Mostrarse accesible y facilitar la comunicación más allá de los contenidos académicos. Por ejemplo, aprovechar los cambios de clase o el inicio para mantener conversaciones informales. Esto puede ayudar a crear un clima de cercanía donde el alumnado se sienta cómodo compartiendo preocupaciones.

  • Validar las emociones del alumnado sin minimizarlas. Por ejemplo, si surge una discusión entre estudiantes en una clase el o la docente puede reconocer primero el enfado o la frustración antes de intervenir para resolver el conflicto. De esta forma se reduce la tensión inicial y el alumnado se siente escuchado, lo que facilita reconducir la situación.

  • Identificar cambios en el comportamiento y generar espacios seguros de conversación. Prestar atención a señales como una menor participación en clase, mayor aislamiento de los compañeros o una caída repentina en el rendimiento académico puede ayudar a detectar situaciones de malestar. Por ejemplo, si una estudiante como Ana que suele participar activamente lleva varias semanas sin hacerlo, puede ser útil buscar un momento tranquilo al final de la clase o en una tutoría para preguntarle cómo se encuentra.




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Estos comportamientos fortalecen el vínculo entre docentes y estudiantes y pueden ayudar a que el profesorado sea percibido como una figura de referencia. Además, prestar atención a las claves emocionales del aula facilita la detección temprana de situaciones de malestar o de posibles dinámicas de acoso o ciberacoso.

Hacia una cultura del respeto

La prevención del ciberacoso es responsabilidad de toda la comunidad educativa. Además de la implicación del profesorado, es necesaria la formación socioemocional y digital del alumnado y el acompañamiento activo de las familias.




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No se trata únicamente de activar protocolos ante un conflicto, sino de sostener una cultura escolar que prevenga el daño antes de que aparezca. Y la prevención eficaz no nace únicamente de normas y sanciones, sino de relaciones personales sólidas y entornos educativos donde el respeto y la empatía forman parte de la experiencia diaria del alumnado. Cuando estas competencias se trabajan de manera sistemática y transversal apostando por la implicación de todos los agentes educativos es cuando se reducen las conductas de riesgo.

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Este trabajo forma parte del proyecto de I+D+i PID2020-117006RB-I00, financiado por MCIN/AEI/10.13039/ 501100011033/ y el Grupo PAIDI CTS-1048 (Junta de Andalucía). Esta investigación también ha sido apoyada por la Universidad de Málaga. Financiación parcial para el cargo de acceso abierto: Universidad de Málaga / CBUA.

Este trabajo deriva parcialmente del apoyo de la Junta de Andalucía bajo el contrato POSTDOC 21 00364.

Jorge Gómez Hombrados recibe fondos del Ministerio de Universidades (FPU21/02323).

Natalio Extremera Pacheco no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Ciberacoso: ¿cómo pueden ayudar los docentes? – https://theconversation.com/ciberacoso-como-pueden-ayudar-los-docentes-273936

‘Michael’ y la economía de la nostalgia: rentabilizar la identidad del pasado a través del consumo presente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Martín Flores Almendárez, PTC Asociado "B"; Especialista en Capital Humano e integrante del CA en Gestión, Innovación Educativa y Tecnología, Universidad de Guadalajara

Escena de la película _Michael_. Lionsgate

En el ecosistema actual, donde la guerra de las plataformas de streaming y la exhibición en salas ha dejado de ser competencia para convertirse en engranajes de una misma maquinaria, la producción de contenido ha sufrido una metamorfosis radical.

Ya no asistimos a una búsqueda primordial de la innovación estética o el riesgo artístico. La creación audiovisual representa en la actualidad una estrategia de ingeniería de audiencias y minería de datos. Su propósito es la captura de segmentos demográficos específicos mediante lo que conocemos como “economía de la nostalgia”

El estreno de Michael, nuevo biopic sobre Michael Jackson que incluye una recreación del videoclip Thriller, no es un mero tributo artístico. Es un acierto mercadológico de Universal Pictures Studios.

Este gran estudio da un golpe de autoridad sobre la mesa para poner nuevamente al cine en el mapa y situarlo como punto de confluencia familiar. El lanzamiento de Michael evidencia una maniobra de ingeniería financiera y sociológica diseñada para resolver la fractura digital entre generaciones.




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Estrenada en los cines de Estados Unidos el 24 de abril, lleva recaudados globalmente 424 millones de dólares a primeros de mayo, lo que la sitúa como la cuarta película con mayor taquilla de 2026 en menos de dos semanas de exhibición.

Trailer oficial de ‘Michael’

Nostalgia retromedial

La nostalgia retromedial funciona como un recurso psicológico que vincula la identidad pasada con el consumo presente. Permite que las salas de cine y las plataformas digitales se perciban como espacios familiares para generaciones analógicas.

El uso de la figura de Michael Jackson no es accidental y conecta con otros dos hitos cinematográficos recientes, Elvis (2022) y A Complete Unknown (2024), sobre Bob Dylan. Una tendencia que confirma el clímax de la estrategia de reactivación de referentes culturales pop, que ya ha incorporado a Queen, Elton John, Aretha Franklin, Bruce Springsteen, Bob Marley, Amy Winehouse, N.W.A., Robbie Williams y Whitney Houston.

Anzuelo intergeneracional

Para las generaciones que vivieron el estreno original del videoclip Thriller en 1983 a través de la MTV, Michael Jackson no es solo un músico, sino un hito identitario.

Si para los baby boomers Jackson es nostalgia y para los centennials (nacidos a mediados o finales de los 90) es estética, para los millenials (nacidos a principios de los ochenta), Michael Jackson representa la memoria de la espectacularidad.

Esta generación fue testigo del apogeo de la “jacksonmanía” en su forma más física y abrumadora. Los cinco conciertos protagonizados por el artista en el Estadio Azteca de Ciudad de México a finales de 1993 congregaron a medio millón de personas. Aquella experiencia funciona aún como un ancla emocional única. El millenial no necesita que el biopic le explique quién es Jackson porque él estuvo allí o creció viendo esos VHS hasta que la cinta se desgastó.

Las plataformas de entretenimiento, y el cine en general, enfrentan el reto de saturación en los mercados jóvenes y necesitan atraer de forma masiva a los baby boomers y a la generación X.

Estos dos segmentos generacionales presentan una mayor resistencia al modelo de suscripción recurrente, en comparación con los nativos digitales. La opción de regresar al cine en familia, ya sea a través de la gran pantalla o mediante una suscripción, se facilita si el reclamo encarna a un ídolo de juventud. Una sutil manera de activar la experiencia de consumo al hacer realidad un sueño anclado en la memoria personal y colectiva.

La inserción de una narrativa transgeneracional como la de Jackson actúa como un caballo de Troya. Recientes investigaciones atribuyen a la nostalgia retromedial de las industrias culturales la capacidad de “remediar el pasado”. Es decir, conseguir que se establezca un vínculo entre la identidad pretérita y el consumo presente.

Al ofrecer una versión hipertecnológica y renovada de un fenómeno que estas generaciones consumieron de forma analógica, el cine contemporáneo y las plataformas transforman el entorno digital en un espacio familiar y seguro.

No se les está vendiendo una aplicación; se les está devolviendo un fragmento de su juventud bajo una nueva interfaz.

El biopic como traductor cultural

El verdadero desafío de esta producción es lograr la simultaneidad: ¿cómo hacer que un centennial (Gen Z), ajeno al impacto sociopolítico de los años 80, se interese por un artista cuya imagen pública ha sido objeto de intensos debates éticos?

La respuesta reside en la curaduría de contenido y la estética retro. Para los millenials y centennials, Michael Jackson es una figura casi mitológica, a menudo reducida a memes o fragmentos de TikTok.

Escena de la película.
Lionsgate

El biopic cinematográfico introduce la recreación de Thriller para traducir el lenguaje visual de los 80 a la alta definición contemporánea. Lo alinea con la tendencia actual de apreciación de lo retro, que se extiende a la moda, la música y la estética.

La propuesta sonora opera en una dualidad temporal: utiliza el synth-pop como base histórica y el vaporwave como lenguaje visual y auditivo contemporáneo.

Mientras el primero es un género fundacional de los años 80 que otorgó a Michael Jackson su arquitectura sónica mediante sintetizadores analógicos, el segundo es una microtendencia digital del siglo XXI, que se apropia de esos mismos sonidos a través del sampleo (muestreo) y la ralentización.

Esta distinción es estratégica: la producción mantiene la estructura del synth-pop para validar la memoria de las generaciones mayores, pero aplica una estética vaporwave para conectar con los centennials. Lo que para unos es un recuerdo fidedigno, para otros es un objeto retro descontextualizado y visualmente “curado” para el consumo digital.

Como señala Henry Jenkins, un referente del estudio de la cultura popular y las tecnologías digitales, la cultura de la convergencia permite que un producto del pasado sea resignificado mediante narrativas transmedia.




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El joven espectador no consume historia: consume una estética validada por el algoritmo que, de repente, coincide con el gusto de sus padres.

La economía de la atención y la validación del algoritmo

Desde una perspectiva de industria, el formato biopic es el vehículo perfecto para asegurar la fidelización. A diferencia de un documental, la ficción permite estandarizar el mito.

En el caso de Jackson, esto implica navegar por las controversias mediante una narrativa que prioriza el genio creativo sobre las sombras personales.

El match generacional propicia un fenómeno de visualización conjunta (co-viewing). Una métrica de oro para los anunciantes y para la recaudación en taquilla. Al poner a padres e hijos frente a la misma pantalla, ya sea cine o plataforma, duplican el valor de su contenido. Con ello, el biopic busca recrear el gran evento cinematográfico o televisivo en una era de consumo fragmentado.

¿Arte o ingeniería de audiencias?

Michael (y la recreación de Thriller incluido en su metraje) nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del contenido en la era digital. ¿Estamos ante un renacimiento cultural o ante el reciclaje infinito de iconos para alimentar la maquinaria del entretenimiento?

La estrategia es brillante: utilizar la nostalgia como interfaz para que los mayores vuelvan a los cines y pierdan el miedo a las plataformas, mientras se educa a los jóvenes en un catálogo que, de otro modo, quedaría en el olvido.

El éxito de esta producción no se medirá por las críticas cinematográficas positivas, sino por su taquilla y por el número de tarjetas de crédito de baby boomers que se registren para ver, una vez más, al rey del pop bailar entre los muertos.

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Juan Martín Flores Almendárez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ‘Michael’ y la economía de la nostalgia: rentabilizar la identidad del pasado a través del consumo presente – https://theconversation.com/michael-y-la-economia-de-la-nostalgia-rentabilizar-la-identidad-del-pasado-a-traves-del-consumo-presente-281269

Solo podemos garantizar el suministro de agua futuro si protegemos los ecosistemas acuáticos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ariadna Gabarda-Mallorquí, Investigadora, Institut Català de Recerca de l’Aigua (ICRA)

Embalse de Ulldecona (Castellón) prácticamente seco en 2018 Arturo Elosegi, CC BY-NC-SA

La sociedad precisa de seguridad hídrica como garantía en el suministro de agua en calidad y cantidad suficiente para la población y actividades económicas. Este concepto debe incluir a los ecosistemas acuáticos, que proporcionan los recursos que usamos, depuran las aguas de manera natural y esponjan y amortiguan el impacto de lluvias intensas.

No podemos hablar de seguridad hídrica sin garantizar su buen estado y su correcto funcionamiento, que al fin devienen aspectos críticos para sectores clave de la economía española como la agricultura, el turismo y la energía.

Existe un delicado equilibrio entre satisfacer las demandas humanas y la capacidad de los ecosistemas acuáticos para proveerlas, una tensión que se agrava en regiones áridas o semiáridas de buena parte de la península ibérica. Allí, la irregularidad climática –caracterizada por sequías prolongadas y lluvias torrenciales– contrasta con una constante necesidad de agua, lo que deriva en conflictos socioecológicos que suelen saldarse con graves impactos en ríos, humedales y masas de agua subterráneas.




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Mapa de estrés hídrico en España por regiones
Índice de estrés hídrico (es decir, la demanda de todos los sectores frente a los recursos renovables y no renovables) en España (sin incluir las Islas Canarias en el análisis) por regiones hidrográficas. Datos de los respectivos planes hidrológicos para el periodo 2022-2027 (MITECO, España).
S. Sabater et al 2025 Environ. Res. Lett. 20 091008

Conservar los ecosistemas beneficia a la economía

El colapso de los ecosistemas acuáticos arrastra consigo a la economía. Las pérdidas económicas en España derivadas de las sequías e inundaciones ya alcanzan los 1 500 millones de euros anuales, con previsiones de multiplicarse por cinco si las temperaturas aumentan 3 °C.

Estos retos socioclimáticos y ecológicos han motivado el proyecto “H2OSEG: Retos ante la escasez para alcanzar la seguridad hídrica en España”, que nace bajo el paradigma de la sostenibilidad fuerte, por el que la prosperidad socioeconómica está forzosamente ligada a la conservación de los ecosistemas. Tener ecosistemas bien conservados permite maximizar la seguridad hídrica necesaria para hacer frente a la creciente vulnerabilidad climática.

Para ello es esencial caracterizar los riesgos y definir compromisos. Mediante consultas a académicos y gestores, el equipo científico de H2OSEG hemos identificado la sobreexplotación de recursos, los cambios en los usos del suelo, la desertificación y el cambio climático como las amenazas más acuciantes. La realidad hídrica en España es muy compleja y su diagnóstico requiere de un análisis espacial detallado.

Además, en el marco del proyecto, estamos desarrollando un análisis de riesgos que relaciona el grado de exposición y la vulnerabilidad, tanto de los ecosistemas acuáticos como de las unidades de gestión hidrológica, con los escenarios de escasez de agua a los que nos conduce el cambio climático. Para ello se integran los datos del estado de los ecosistemas (conectividad, contaminación, etc.) con los de los sistemas de utilización (municipios o unidades de explotación). Los riesgos de inseguridad hídrica son muy elevados en la franja mediterránea, así como en zonas áridas del centro de la Península y de Andalucía.

La escasez hídrica genera conflictos entre sectores económicos, pero también entre éstos y los ecosistemas. Conflictos que se pueden describir a gran escala. Al superponer mapas de características climáticas, usos del suelo, calidad y usos del agua se aprecian las consecuencias de conflictos históricos (por ejemplo, entre agricultura y humedales) o emergentes, como la demanda creciente para refrigerar grandes centros de procesamiento de datos.

Mapa de España que muestra las zonas con mayor riesgo de conflictos del agua
Mapa de riesgo de conflictos del agua resultante de la superposición de diez variables relacionadas con la disponibilidad, calidad y uso de los recursos hídricos.
Juanma Cintas y Jaime Martínez Valderrama, CC BY-SA

Herramientas para resolver los conflictos del agua

A escala local, en la que los usuarios interactúan con los ecosistemas, resolver estos conflictos requiere de herramientas de planificación basadas en escenarios.

En H2OSEG estudiamos varios casos. Uno es la cuenca del río Ter, que deriva agua hacia el área metropolitana de Barcelona y a la vez abastece sectores agrícolas y turísticos locales, lo que crea una tensión histórica que afecta tanto a los usuarios como a los ecosistemas.

Un canal de riego circula por un terreno cubierto por vegetación
Canal de riego en el Baix Ter, en Girona.
Sergi Sabater, CC BY-SA

Trabajamos en un sistema de ayuda a la decisión que integra modelos hidrológicos e información geográfica mediante inteligencia artificial para simular el efecto de múltiples escenarios climáticos y de gestión sobre la disponibilidad de agua y los caudales ecológicos. Esta herramienta de fácil utilización posibilitará que distintos usuarios comprendan mejor las consecuencias de sus decisiones en la gestión de los recursos hídricos.

Otro caso es el de la Albufera de Valencia. Esta laguna está sometida a una alarmante contaminación por nutrientes y contaminantes, que impacta su biodiversidad y estado ecológico. Dichos impactos se ven agravados por eventos extremos como el ocurrido tras la dana de 2024.

H2OSEG utiliza modelos para relacionar los fenómenos climáticos y el estado de las aguas con el turismo, la pesca y la caza, pero también con la capacidad del sistema para secuestrar carbono o autodepurar las aguas. Esta herramienta podrá usarse para futuros planes de manejo de este humedal, así como de otras áreas que presenten un elevado nivel de alteración.




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Un tractor circula por un campo de arroz, alrededor muchas aves blancas
La agricultura en la Albufera de Valencia es una de las responsables de la contaminación de la zona.
Enrique Íñiguez Rodríguez/Wikimedia Commons, CC BY-SA

Una inversión en seguridad económica y bienestar social

Disminuir el riesgo para la seguridad hídrica exige integrar el conocimiento científico con la experiencia en gestión, lo que va más allá de lo técnico y territorial, y se vincula directamente con la seguridad jurídica y la ordenación del territorio.

El dinero invertido en proteger los ecosistemas acuáticos representa una inversión en seguridad económica, empleo y bienestar social. Solo a través de estrategias que protejan adecuadamente los ecosistemas acuáticos y su funcionamiento integral será posible mantener nuestra actividad socioeconómica a corto y largo plazo.

The Conversation

Ariadna Gabarda-Mallorquí participa en el proyecto H2OSEG de la Fundación BBVA, Proyectos Prismas y Problemas, en el que se realiza este estudio.

Carlos Mario Gómez Gómez participa en el proyecto H2OSEG del a Fundación BBVA y recibe fondos de distintas instituciones para la realización de sus trabajos de investigación.

Isabel Muñoz Gracia participa en el proyecto H2OSEG de la Fundación BBVA, Proyectos Prismas y Problemas, en el que se realiza este estudio.

Pepe Barquín Ortiz recibe fondos de múltiples entidades para la realización de su investigación.

Ramon J. Batalla participa en el proyecto H2OSEG de la Fundación BBVA, Proyectos Prismas y Problemas, en el que se realiza este estudio

Sergi Sabater ha recibido fondos de la Fundación BBVA, Proyectos Prismas y Problemas, para realizar este estudio

ref. Solo podemos garantizar el suministro de agua futuro si protegemos los ecosistemas acuáticos – https://theconversation.com/solo-podemos-garantizar-el-suministro-de-agua-futuro-si-protegemos-los-ecosistemas-acuaticos-281041

Cuando los ojos atacan: el odio en la mirada

Source: The Conversation – (in Spanish) – By A. Victoria de Andrés Fernández, Profesora Titular en el Departamento de Biología Animal, Universidad de Málaga

Melnikov Dmitriy/Shutterstock

Pocos gestos intimidan más que una mirada de odio.

Recibir esa manifestación de hostilidad por parte de unos ojos ajenos nos despierta una mezcla de miedo y rechazo que hace que nos invada un malestar automático e irracional. Y es que no se trata sólo de una declaración de malas intenciones por parte del emisor: esta silenciosa “agresión emocional” nos saca inmediatamente de nuestro estado de armonía para obligarnos a ponernos en guardia, medir nuestra seguridad y sopesar nuestra fortaleza emocional. En otras palabras, nos asusta.

Sentir odio dirigido hacia nosotros es un desagradable recordatorio de nuestra vulnerabilidad, una incómoda autoevaluación de fragilidad y una activación del más viejo de nuestros instintos animales: el instinto de supervivencia.

El origen de las miradas de odio

Los ojos no solo ven. También hablan.

Son unos curiosos órganos sensoriales que, a diferencia de las papilas gustativas, los oídos o los receptores de temperatura, no solamente reciben señales del medio externo sino que también son capaces de emitir información.

Lo hacen porque, ayudados por la musculatura periocular y por la posición de los párpados, contribuyen decisivamente a la expresión facial, una manera muy antigua que tenemos los homínidos de comunicarnos.

De hecho, se ha descubierto hace pocos meses que chimpancés, bonobos y gorilas no solo utilizan los gestos como expresiones fijas de mensajes estereotipados simples. Es mucho más que eso: expresan la amenaza, la alegría, la rivalidad o la sumisión de forma muy dinámica según sea el contexto, aportando matices variables y discriminantes en intercambios comunicativos sociales muy sofisticados.

Esto nos dice que las “miradas asesinas”, entre otras formas comunicativas no verbales, no son patrimonio exclusivamente humano: forman parte de un sistema de comunicación complejo presente en nuestros ancestros mucho antes del desarrollo del lenguaje oral.

Miradas que ahorran energía

Estas formas de comunicación se seleccionaron positivamente por puro ahorro energético. Y en dos sentidos.

Primero, porque ofrecían una forma de resolver problemas evitando la violencia y el desgaste físico que ésta supone, tanto en mortalidad como en morbilidad. Marcar la dominancia o proteger el territorio ya no implicaba la necesidad de lucha física. Lo vemos actualmente en nuestros “primos” gorilas, donde mirar fijamente a un congénere es suficiente para decir “no te acerques” sin llegar al explícito combate corporal.

En segundo lugar, reconocer estas señales aporta ventajas claras, como anticipar peleas o evitar fraguarnos enemistades potencialmente peligrosas.

Resumiendo, la mirada de odio es un vestigio estratégico de comunicación ancestral para leer la intención de otros y reaccionar preventivamente antes de que se desencadenen consecuencias irreversibles.

La sofisticación de la mirada de odio humana

Pero los humanos no nos hemos contentado con heredar este utilísimo “radar” de conflictos. Lo hemos optimizado y de una forma bastante creativa: jugando con los contrastes de color.

Los Homo sapiens tenemos la esclerótica blanca, a diferencia de otros primates donde suele ser oscura o del mismo tono que el iris. Esto nos permite detectar inmediatamente la orientación de la mirada e interpretar rápidamente su objetivo. Esta precisión ha sido de lo más útil: una simple alteración en la coloración de la esclerótica ha transformado los ojos en órganos capaces de mandar mensajes mucho más sutiles y personalizados que los del resto de primates.

Por otra parte, la esclerótica blanca también amplifica la expresión de las emociones. La sorpresa, la alegría o la amenaza que puedan transmitir movimientos o cambios mínimos del iris se perciben con mucha más claridad en un ojo de “colores contrastados”. Esta precisión fina en la mirada nos proporcionó una herramienta muy poderosa a la hora de facilitar la comunicación de intenciones en una estirpe eminentemente social como la nuestra, favoreciendo claramente la cooperación grupal.

La interpretación cerebral de las miradas de odio

Pero de poco nos serviría emitir señales oculares mucho más sofisticadas que el resto de primates si no fuésemos capaces de descodificarlas en toda su pluralidad y complejidad. Y, ahí, nuestro cerebro interviene brillantemente interpretando la señal de amenaza que supone una mirada de odio de dos formas diferentes pero hábilmente complementarias.

Una primera respuesta, rápida, supone una reacción automática del cuerpo que tensiona músculos, aumenta el ritmo cardíaco e, incluso, cambia el ritmo respiratorio. Así nos preparamos para luchar o para huir, dependiendo de en qué situación (de superioridad o inferioridad) estemos ante el agresor. Esta vía, denominada magnocelular y resultante de la activación del circuito neuronal tálamo-amígdala, dispara una alerta inmediata mucho antes de que hayamos realizado un análisis mínimamente consciente de la situación.

Pero no solo hay automatismos. Junto con esta preparación automática de nuestro cuerpo para responder a la amenaza, se activa la vía parvocelular, ruta mucho más precisa y lenta que permite decidir con “voluntariedad sopesada”. Intercalando un paso intermedio por la corteza cerebral (tálamo-corteza prefrontal-amígdala), valoramos el peligro y modulamos “juiciosamente” la respuesta. Así “nos pensamos” si actuar o dejar sin contestación física a la amenaza del “fanfarrón”.

Aunque en nuestro contexto civilizado actual rara vez los conflictos personales suponen un peligro físico, nuestra biología sigue reaccionando igual que millones de años atrás. Y con un dato añadido de especial trascendencia: es mejor sobrerreaccionar ante posibles amenazas que subestimarlas. Es lo que se denomina el sesgo de negatividad, que nos hace percibir hostilidad incluso cuando no la hay. En otras palabras, que nuestro cerebro prioriza la seguridad sobre la exactitud y tiende a dar galletas antes de que te las den.

Por eso hay que insistir tanto en la educación: para evitar tirarse directamente a la yugular del que osa enviarnos una mirada de odio y prevenir escenas tan poco evolucionadas como las que manifiestan algunas competiciones deportivas o los plenos de algunos parlamentos.

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A. Victoria de Andrés Fernández no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cuando los ojos atacan: el odio en la mirada – https://theconversation.com/cuando-los-ojos-atacan-el-odio-en-la-mirada-281271

¿Por qué Europa quiere sacar WhatsApp de los despachos oficiales?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Armando Alvares Garcia Júnior, Profesor de Derecho Internacional y de Relaciones Internacionales, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Los sistemas de mensajería instantánea para uso institucional están a punto de dejar de pertenecer a Meta. John Smith / Unsplash. , CC BY-SA

WhatsApp no va a desaparecer de los móviles de los europeos, pero sí está perdiendo terreno en los despachos oficiales. La razón es simple: la Unión Europea y varios gobiernos nacionales quieren separar la comunicación privada de la institucional, y hacerlo con herramientas que estén bajo control europeo, por motivos de soberanía digital, seguridad y protección de datos.

Durante años, WhatsApp se convirtió en una especie de lengua franca digital. Se usa para organizar reuniones, coordinar equipos y, también, para intercambiar mensajes de trabajo.

El problema es que, cuando esa costumbre entra en la administración pública, deja de ser solo una cuestión de comodidad: pasan a circular por una plataforma privada asuntos sensibles, con un riesgo evidente para la confidencialidad y para la trazabilidad de la información.

El peligro del cifrado de extremo a extremo

Muchas veces se piensa que, si una aplicación tiene cifrado de extremo a extremo, ya es suficiente. Pero el debate europeo va mucho más allá. Aunque el contenido del mensaje esté protegido, siguen existiendo los metadatos: quién habla con quién, cuándo, desde dónde y con qué frecuencia. Ese rastro puede ser muy valioso para fines comerciales, pero también para inteligencia o espionaje.

Además, el servicio pertenece a Meta, una empresa estadounidense, y eso abre otra discusión: quién controla la infraestructura, bajo qué jurisdicción opera y qué ocurre cuando entran en juego leyes extraterritoriales. La Unión Europea quiere reducir esa dependencia tecnológica porque la considera un problema estratégico, no solo técnico.

Europa crea sus propias soluciones

La transición no es uniforme, pero sí va en la misma dirección. Francia ha sido uno de los casos más visibles: desarrolló Tchap como plataforma segura para funcionarios y, en 2025, dio un paso más al imponer su uso para comunicaciones oficiales.

En Alemania, el Bundesmessenger se ha consolidado como alternativa institucional; Bélgica ha impulsado BIM. Otros países, como Países Bajos, Luxemburgo y Polonia, también avanzan en soluciones propias.

La Comisión Europea, por su parte, está reforzando su estrategia de soberanía digital. Bruselas insiste en que la autonomía estratégica no significa aislarse, sino controlar mejor las infraestructuras críticas y reducir vulnerabilidades frente a actores externos.

Conflicto inevitable con Meta

El choque con Meta añade un problema adicional. La Comisión Europea ha investigado a la empresa por posibles prácticas abusivas vinculadas a WhatsApp y a la integración de chatbots de inteligencia artificial en la plataforma. En febrero de este año, se informó de que Bruselas estudia obligar a Meta a que retire restricciones que habrían dificultado la entrada de asistentes rivales en WhatsApp.

Ese conflicto importa porque muestra algo más amplio: la UE quiere evitar que una plataforma dominante condicione el mercado digital europeo, usando herramientas más seguras. El debate sobre WhatsApp toca privacidad, competencia y poder económico al mismo tiempo.

Soberanía digital en el sector público

La idea central es que Europa no quiere depender de una aplicación extranjera para comunicaciones oficiales sensibles. Si una administración maneja presupuestos, sanciones, contratos, seguridad o diplomacia por una app comercial, está cediendo parte del control sobre su información y sobre sus canales de trabajo.

Por eso, el movimiento se interpreta como una política de soberanía digital. Se trata de establecer una frontera clara entre la mensajería cotidiana de los ciudadanos y la comunicación institucional de los Estados.

A corto plazo, el cambio parece más probable en el sector público que en la población general, si la UE consolida servicios interoperables, seguros y sencillos. Si las alternativas europeas logran unir privacidad, facilidad de uso y adopción institucional, el abandono de WhatsApp en la administración se convertirá en tendencia irreversible.

Para los ciudadanos, en cambio, WhatsApp sigue siendo muy difícil de reemplazar por el efecto red: lo usa casi todo el mundo y eso hace costoso cambiar de plataforma.

Impactos del cambio

Para las administraciones públicas europeas, este cambio supondrá una transformación profunda en la gestión diaria. Los funcionarios pasarán de depender de una sola app universal a herramientas diseñadas específicamente para entornos institucionales, con protocolos estrictos de auditoría y retención de mensajes. Esto blindaría la confidencialidad y facilitaría el cumplimiento de normativas como el RGPD, además de evitar multas millonarias por fugas accidentales de datos sensibles.

El impacto económico también será notable. Invertir en plataformas propias –como Tchap en Francia o BIM en Bélgica– requerirá presupuestos iniciales elevados, pero a largo plazo generará ahorros al eliminar licencias de servicios extranjeros y reducir riesgos cibernéticos. También impulsará un ecosistema de proveedores europeos, creando empleo en ciberseguridad y desarrollo de software, alineado con la estrategia de autonomía tecnológica de la UE.

Finalmente, desde el punto de vista operativo, se espera una mayor interoperabilidad entre países. Como ejemplo concreto, imaginemos a un diplomático español que se coordina operaciones diplomáticas sensibles con su homólogo alemán sin fricciones técnicas: los sistemas federados permitirían fluidez y seguridad, fortaleciendo la cohesión europea frente a eventuales crisis.

El riesgo principal es una curva de aprendizaje inicial –la resistencia natural al cambio entre usuarios–. Aun así, si la transición avanza al ritmo previsto, el abandono de WhatsApp tenderá a consolidarse en ministerios y agencias a partir de este año.

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Armando Alvares Garcia Júnior no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué Europa quiere sacar WhatsApp de los despachos oficiales? – https://theconversation.com/por-que-europa-quiere-sacar-whatsapp-de-los-despachos-oficiales-282110

Studio Ghibli y la magia de aprender a mirar

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis López Vecino, Profesor asociado del Grado en desarrollo de aplicaciones 3D interactivas y videojuegos, Universidad de Salamanca

Imagen de _Mi vecino Totoro_, de Studio Ghibli. Studio Ghibli

El reciente Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades ha recaído en Studio Ghibli “por haber transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación”.

El galardón sirve para recordar algo que muchos espectadores ya sabían desde hace años: que sus películas no son solo historias bonitas, sino una forma distinta de mirar el mundo. A lo largo de décadas, el estudio de animación japonés ha creado un imaginario propio que ha marcado a varias generaciones, no tanto por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta.

La fantasía como herramienta

La obra de Hayao Miyazaki, director, cofundador de Ghibli y probablemente su nombre más conocido, es una manera de hacer cine donde la fantasía no es evasión, sino una herramienta para entender mejor la realidad. Sus historias funcionan con una lógica más abierta, más intuitiva. No hace falta entenderlo todo para sentir que ese mundo es real. Una de las claves de ese estilo está en cómo construyen sus mundos.

En Mi vecino Totoro, por ejemplo, la historia de una familia que, en el Japón de la posguerra, comienza a interactuar con una criatura, nadie explica qué o quién es Totoro ni de dónde viene. El personaje es tan ambiguo como real. Aparece, y lo aceptamos, bien sea una deidad sintoísta o una imaginación infantil. Forma parte del paisaje igual que los árboles y la casa familiar. Lo mismo sucede en El viaje de Chihiro, donde la protagonista, en medio de una mudanza, entra en un mundo lleno de normas extrañas que nunca se explican del todo. Y, sin embargo, lo aceptamos. Hay cosas que van más allá de la lógica.

Fotograma de una película de animación en la que un ente gigante con la cara cubierta con una máscara extiende la mano hacia una niña.
Fotograma del filme El viaje de Chihiro.
Studio Ghibli

La magia en Studio Ghibli tampoco funciona como en otras historias. No es un poder para dominar o vencer, sino una forma de relacionarse. En El castillo ambulante, la fortaleza móvil del título, en su inexplicable funcionamiento, sirve de representación física de la inestabilidad emocional y agente transformador de su dueño. En La princesa Mononoke o Nausicaä del Valle del Viento, lo fantástico está profundamente conectado con la naturaleza. Los dioses, los espíritus o los ecosistemas no son decorado: son el centro del conflicto.

Las películas del estudio hablan, una y otra vez, de la relación entre los seres humanos y su entorno. Pero lo hacen sin sermones. No hay discursos directos ni moralejas evidentes. Lo que hay es aprendizaje, personajes que se equivocan, que dudan, que intentan entender.

Por eso es tan importante el tipo de protagonistas que aparecen en estas historias. Muchas veces son niñas o jóvenes en proceso de crecimiento, como Chihiro o las hermanas Satsuki y Mei de Mi vecino Totoro. No son heroínas clásicas que salvan el mundo, sino personas que aprenden a habitarlo. Su fuerza no está en vencer, sino en comprender, en cuidar, en establecer vínculos.

Esa idea conecta con otra de las características más reconocibles del estudio: la importancia de lo cotidiano. En las películas de Ghibli, cocinar, limpiar, trabajar o viajar tienen tanto peso como cualquier elemento fantástico. No son momentos de transición, sino parte esencial de la historia. Gracias a eso, la magia no aparece como algo lejano. Está en los pequeños gestos, en los silencios, en la forma en que los personajes se relacionan con su entorno. Lo extraordinario no rompe lo cotidiano: convive con él.

Fotograma de una película animada en la que dos personajes cocinan en un fuego tradicional.
Cocinando en El castillo ambulante.
Studio Ghibli

El papel de los recuerdos

Pero no se puede hablar de Ghibli sin mencionar también la figura del director Isao Takahata, otro de los cofundadores, que aportaba una mirada muy distinta.

Si Miyazaki explora la realidad a través de la fantasía, Takahata se acercaba más a ella a través de los recuerdos y de la consciencia del pasado. Y lo hacía sin suavizarla. En La tumba de las luciérnagas, la Segunda Guerra Mundial se muestra sin épica ni heroicidad. Es una experiencia dura, cotidiana, que golpea especialmente a los más vulnerables. No hay victimismo, pero tampoco consuelo fácil; solo una mirada honesta sobre lo que la violencia provoca.

Esa sensibilidad aparece también en Recuerdos del ayer, donde Takahata convierte la memoria en el verdadero centro de la narración. La película no necesita grandes conflictos: le basta con observar cómo los recuerdos de la infancia moldean la identidad adulta de Taeko, su protagonista. Algo parecido ocurre en El cuento de la princesa Kaguya, quizá su obra más poética y estéticamente única, donde la belleza de la vida coexiste con la pérdida y la imposibilidad de detener el paso del tiempo.

Fotograma de una película de animación con una mujer arrodillada en una habitación japonesa con una niña arrodillada frente a ella.
Fotograma de El cuento de la princesa Kaguya.
Studio Ghibli

Películas que no se acaban

Esa convivencia entre lo fantástico y lo realista es lo que hace de Studio Ghibli algo único. No es solo un estudio de animación, sino un espacio donde distintas formas de entender el mundo dialogan entre sí.

En el caso de Miyazaki, su cine transmite una sensación de calma que a veces puede engañar. Sus películas son tranquilas, incluso luminosas, pero no necesariamente optimistas. En ellas hay conflictos que no se resuelven del todo, heridas que no desaparecen, como si fuesen un comentario directo a la realidad. Y, sin embargo, ahí está su fuerza. No ofrecen respuestas cerradas, sino formas de mirar, de estar en el mundo. Por eso, con el paso del tiempo, esos filmes no se agotan: siguen acompañando a quienes las ven porque dejan espacio para volver a ellas, para entenderlas de otra manera.

El reconocimiento a Studio Ghibli no premia solo una colección de películas inolvidables. Reconoce una forma de contar historias que apuesta por la sensibilidad, la empatía y la capacidad de asombro. En un momento en el que todo parece necesitar explicación, sus mundos nos recuerdan algo más simple e importante: que a veces basta con aprender a mirar.


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The Conversation

Luis López Vecino no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Studio Ghibli y la magia de aprender a mirar – https://theconversation.com/studio-ghibli-y-la-magia-de-aprender-a-mirar-282327

La lamprea aún vive en el Guadalquivir

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miguel Clavero Pineda, Científico titular CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

La lamprea marina (Petromyzon marinus) se encuentra en declive en España, donde se considera una especie en peligro crítico de extinción. La situación es especialmente preocupante en los ríos sureños, en los que ha sido registrada muy pocas veces en las últimas décadas, hasta el punto de que prácticamente se la consideraba extinta en el río Guadalquivir. Hasta ahora.

Acabamos de capturar una lamprea adulta de casi un metro de longitud en la Rivera de Huelva, uno de los principales afluentes del Bajo Guadalquivir (posteriormente, fue liberada). El hallazgo pone de manifiesto la importancia de los pocos tramos fluviales que aún conservan la conexión con el mar, fundamentales para estos animales. También pone el foco sobre la necesidad de mejorar nuestro conocimiento sobre peces migradores, uno de los grupos de animales más amenazados en España y en todo el mundo.

Malos tiempos para ser un pez migrador

Los peces anádromos nacen en los ríos y tienen un periodo de crecimiento en el mar, por lo que necesitan moverse libremente entre ambos ambientes. Son particularmente sensibles a la fragmentación de ríos por la construcción de barreras (como presas y azudes), ya que el bloqueo de las rutas migratorias hace que pierdan el acceso a las zonas de reproducción.

En el Guadalquivir, la presa de Alcalá del Río, a pocos kilómetros aguas arriba de Sevilla y en funcionamiento desde 1931, hizo que la mayor parte de la cuenca perdiese la conexión con el mar. La peor parte de los impactos generados se la llevaron peces migradores como el sollo (Acipenser sturio), al que hoy llamamos esturión, y el sábalo (Alosa alosa).

En la década de 1970 la lamprea ya se consideraba una especie rara en el Bajo Guadalquivir. Los registros posteriores se cuentan con los dedos de la mano, el último de ellos en 2014.

Sin embargo, vecinos de Guillena, localidad situada a orillas de la Rivera de Huelva, nos contaron que en torno a 1980 podían pescarse muchas lampreas. Es por tanto probable que la escasez de registros de lamprea se deba, al menos en parte, a la falta de cultura culinaria asociada a la especie en el sur de España. De hecho, nos dijeron que las lampreas se solían coger por el simple gusto de la captura, porque “ese pez tan raro” no lo comían.

En el Bajo Guadiana sí existe una explotación comercial de la lamprea debido a su gran valor en la gastronomía portuguesa. Es por esto que, desde hace años, se dedican importantes esfuerzos a su estudio y monitorización, algo que no se hace en el Guadalquivir. Además, estas pesquerías dirigidas a la especie dan lugar a capturas más frecuentes y trazables.

Aún así, la lamprea también se ha convertido en un animal extraordinariamente escaso en el Bajo Guadiana, hasta el punto de que los pescadores portugueses se quejan de que ya casi no vale la pena salir a pescarla.

Un ciclo complejo

La vida de la lamprea sigue un ciclo fascinante. Los individuos reproductores, como el capturado en la Rivera de Huelva, remontan los ríos buscando lugares apropiados para el desove. Hacen nidos en zonas de arena, en los que eliminan las piedras, moviéndolas con su boca en forma de ventosa.

De las puestas nacen larvas que, rápidamente, se entierran en sedimentos arenosos, donde viven filtrando agua para alimentarse. Cuando acaba esa fase filtradora, que puede durar más de cinco años, las larvas sufren una metamorfosis durante la que, por primera vez, desarrollan ojos funcionales, una boca succionadora repleta de dientes córneos y una lengua raspadora.

Estas lampreas juveniles abandonan la arena y viajan al mar. Allí se alimentan como parásitos de otros peces, a los que se aferran con la ventosa que forma su boca. En el Mediterráneo se les ha visto alimentándose de peces tan grandes como el pez luna (Mola mola) o la manta de espina (Mobula mobular).

Después de entre dos y tres años de vida en el mar, las lampreas dejan de comer y emprenden su regreso a los ríos para reproducirse.

La reproducción de la lamprea nunca se ha descrito en la cuenca del Guadalquivir, pero el tramo en el que ahora la hemos detectado podría tener las condiciones necesarias para albergarla, por sus grandes lechos de arena y aguas permanentes. De hecho, puede haber sido un lugar tradicional de reproducción, pero nadie ha estudiado esta posibilidad. Lo que sí es evidente es que en toda la cuenca del Guadalquivir quedan pocos lugares, si es que queda alguno, tan adecuados para la reproducción de la especie.

Un tramo excepcional y amenazado

El tramo de la Rivera de Huelva que queda aguas abajo del embalse del Gergal, del que se toma el agua que abastece al área metropolitana de Sevilla, es excepcional por ser el principal ecosistema fluvial de la cuenca del Guadalquivir que aún mantiene contacto directo con el estuario y, a través de él, con el mar.

En ese tramo coexisten anguilas, llegadas del mar, y lisas (llamadas albures en la zona), que se mueven entre este, el estuario y el río, con especies típicamente fluviales como el barbo, el camarón de río y hasta tres especies de náyades –grandes y muy amenazadas almejas de agua dulce–.

Este es seguramente el tramo más importante en toda la cuenca del Guadalquivir para la conservación de los peces y otra fauna acuática. Pero las figuras de protección de ríos, como las Reservas Naturales Fluviales, suelen establecerse en zonas de montaña, protegiendo tramos de río de aguas limpias y bien oxigenadas, que recorren bonitos paisajes con pocos impactos. Pero eso no implica que sean los más importantes para la conservación de la biodiversidad.

A pesar de sus indudables valores, el tramo bajo de la Rivera de Huelva enfrenta numerosas amenazas, entre las que destacan una nutrida representación de especies invasoras. Una especialmente preocupante es el siluro (Silurus glanis), capaz de comerse los elementos más valiosos de esta zona, como la anguila y, ahora lo sabemos, la lamprea.

La porción de la Rivera de Huelva que queda accesible a los peces migradores podría no ser suficiente para garantizar su conservación o favorecer su recuperación en la cuenca del Guadalquivir. Lo que vemos hoy es un residuo ínfimo de lo que debía ser una frecuente y abundante presencia en ríos y arroyos, un escenario que ha desaparecido de la memoria colectiva.

El descubrimiento de la lamprea en el Guadalquivir es una buena noticia. Sería todavía mejor si empezáramos a recuperar para los peces migradores parte de la enorme cantidad de hábitat que les hemos quitado.

En la cuenca del Guadalquivir sería fundamental eliminar las barreras que forman las presas de Alcalá del Río y Cantillana, estructuras antiguas, pequeñas, con una exigua producción eléctrica, pero con un impacto gigantesco. Sin esas barreras, el tramo bajo de la Rivera de Huelva no sería tan excepcional y daríamos una oportunidad a varias especies de peces que están a punto de desaparecer, de los ríos y de nuestra memoria.

The Conversation

Miguel Clavero Pineda es investigador principal del proyecto CRAYMAP (PID2020-120026RB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el cuál se enmarca este trabajo

Sergio Bedmar Castillo es miembro del equipo del proyecto CRAYMAP (PID2020-120026RB-I00).

ref. La lamprea aún vive en el Guadalquivir – https://theconversation.com/la-lamprea-aun-vive-en-el-guadalquivir-282091

Detectan atmósfera en un pequeño objeto transneptuniano, más allá de Plutón

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Josep M. Trigo Rodríguez, Investigador Principal del Grupo de Meteoritos, Cuerpos Menores y Ciencias Planetarias, Instituto de Ciencias del Espacio (ICE – CSIC)

Ilustración del cuerpo transneptuniano 2002 XV93 ocultando una estrella. / NAOJ / Ko Arimatsu, CC BY

Un pequeño objeto helado, situado más allá de Plutón y de la órbita del planeta Neptuno, ha sorprendido a los astrónomos al revelar, durante la ocultación de una estrella, que posee una tenue atmósfera. El hallazgo, logrado gracias a una campaña internacional liderada desde Japón y apoyada por astrónomos aficionados, desafía las teorías actuales sobre cómo los cuerpos pequeños del sistema solar, mucho más pequeños que Plutón, pueden mantener una envoltura gaseosa.

Cómo se ha encontrado

Profundizar en el conocimiento científico de objetos lejanos requiere estrategias muy originales y quizá inesperadas para el gran público.

Por ejemplo, a veces, los astrónomos observamos cómo una estrella o parte de ella “se oculta” brevemente cuando un planeta, un asteroide u otro objeto lejano del sistema solar pasa por delante de ella. Estos fenómenos reciben el nombre de “ocultaciones”, y los estudiamos mediante campañas internacionales de observación que nos permiten detectar detalles. Por ejemplo, si tienen anillos, satélites o incluso atmósferas, como acaba de ocurrir.

Utilizamos esta técnica desde hace unas décadas para aprender más sobre la forma, tamaño y propiedades de algunos de los cuerpos más alejados de nuestro sistema planetario: los objetos transneptunianos (TNO), aquellos que están más allá de la órbita de Neptuno.

Un nuevo Plutón

Hasta ahora, el único TNO con una atmósfera detectada era Plutón, con un tenue envoltorio cuya presión media se sitúa en torno a 10 microbares (μbar). Es decir, 100 000 veces menor que la de la Tierra. En las investigaciones de otros objetos situados más allá de Neptuno, con más de 500 km de diámetro, no se habían encontrado coberturas de gases, pero había podido calcularse un “límite máximo” para una posible atmósfera. Es decir: si existía, debía de ser extremadamente tenue, con presiones entre 1 y unos cientos de nanobares (nbar).

Se habían encontrado otros casos sin explicación. Por ejemplo, en Makemake, objeto transneptuniano catalogado como (136472). Con un diámetro de 1 430 km, es uno de los TNO de mayor tamaño y parece estar a día de hoy emitiendo metano, aunque el origen de ese envoltorio gaseoso de hidrocarburos sigue siendo incierto. ¿Quizás se debe al criovulcanismo? Sobre todo, brinda un buen ejemplo de los misterios que aún esconden cientos de cuerpos helados almacenados en la distante región transneptuniana, aunque no el último.

Un descubrimiento inesperado

En 2002 se descubrió un objeto transneptuniano con una órbita ligeramente excéntrica, que lo sitúa a distancias del Sol variables entre 34 y 44 unidades astronómicas; es decir, unas 40 veces más lejos del Sol que la Tierra, en promedio. Este lejano cuerpo helado, identificado provisionalmente como (612533) 2002 XV93, tiene un diámetro aproximado de 500 km.

La comunidad científica ha seguido a este objeto desde su descubrimiento, y nunca había revelado un comportamiento anómalo. Sin embargo, el 10 de enero de 2024 se realizó desde Japón una campaña para su seguimiento en un momento en el que se iba a producir una ocultación estelar, y los resultados no pudieron ser más sorprendentes: demostró que se encuentra envuelto en una atmósfera fina.

Los astrónomos, liderados por Ko Arimatsu, del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, comprobaron que la estrella no se ocultaba repentinamente detrás del TNO, sino que su luz se atenuaba progresivamente, antes de ocultarse tras su silueta. Este efecto es consecuencia de la presencia de atmósfera alrededor del pequeño objeto. Arimatsu y colaboradores han estimado que dicha atmósfera es tenue pero con una presión superficial entre 100–200 nbar, muy por encima de los límites establecidos para TNO más grandes.

Es un hallazgo relevante porque demuestra que un TNO con un tamaño inferior al que se considera técnicamente un cuerpo planetario (en torno a 1 000 km) puede albergar, al menos de manera transitoria, una atmósfera.

El descubrimiento desafía los escenarios estándar de retención de gases volátiles y plantea muchas preguntas sobre la naturaleza de la atmósfera. ¿Cómo es posible que este pequeño objeto la tenga? Tal vez mantiene una actividad criovolcánica continua. O, quizá, podría ser consecuencia de un impacto reciente con otro objeto helado, similar a un cometa, que habría liberado una nube de material volátil que rodea al cuerpo de forma temporal. Sea cual sea el caso, el descubrimiento incrementa el interés en el estudio de esos objetos distantes.

Hilar fino

La técnica de las ocultaciones de estrellas por TNO no es trivial. Primero hay que predecir con gran precisión astrométrica cuando van a producirse las ocultaciones; después, comprobar si la sombra del objeto sobre la estrella puede observarse desde alguna región del globo terráqueo.

Los astrónomos recurrimos muy a menudo a la colaboración de aficionados, dado que para tener éxito en el seguimiento de estos fenómenos es necesario seguir cada ocultación desde un gran número de observatorios o lugares improvisados para la ocasión, distribuidos lo más homogéneamente posible sobre la superficie terrestre. La clave radica en que puedan trazarse muchas “cuerdas observacionales” que den cuenta si la distancia a ese pequeño astro en concreto enmascara una atmósfera, anillos o, incluso, algún satélite.

Otro aspecto interesante de este descubrimiento es que se ha realizado gracias a una colaboración profesional-amateur. Con excepción de un telescopio profesional, el resto de las observaciones se han obtenido con telescopios portátiles del tamaño más común entre los aficionados, obviamente dotados con cámaras digitales adecuadas para el seguimiento de estos fenómenos súbitos que requieren una gran precisión temporal.

A pesar de que la ocultación estelar fue positiva sólo desde tres lugares diferentes, ejemplifica el papel fundamental que pueden tener los astrónomos aficionados, particularmente en el campo del estudio de los cuerpos menores del sistema solar.

The Conversation

Josep M. Trigo Rodríguez recibe fondos del proyecto del Plan Nacional de Astronomía y Astrofísica PID2021-128062NB-I00 financiado por el MICINN y la Agencia Estatal de Investigación.

ref. Detectan atmósfera en un pequeño objeto transneptuniano, más allá de Plutón – https://theconversation.com/detectan-atmosfera-en-un-pequeno-objeto-transneptuniano-mas-alla-de-pluton-282352