¿Qué son los cristales de tiempo?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan Ramón Muñoz de Nova, Investigador en Teoría Cuántica Interdisciplinar, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Un copo de nieve repite su patrón en el espacio. Un cristal de tiempo hace lo mismo, pero en el tiempo. Wikimedia commons, CC BY

Todos conocemos, y usamos, los cristales espaciales, la sal común, por ejemplo, lo es. Si miramos la sal en su estructura atómica, veremos que los átomos no están distribuidos de forma homogénea, sino en un patrón geométrico rígido que se repite en el espacio. Esta estructura cristalina también se observa en los copos de nieve, los diamantes, los metales, etc.

Pero recordemos que Einstein y su Teoría de la Relatividad tratan de manera equitativa al espacio y al tiempo. Entonces, si existen cristales espaciales… ¿existirán cristales temporales?

De la teoría a la demostración

Fue en 2012 cuando el premio Nobel de física Frank Wilczek propuso el concepto revolucionario de cristal temporal. Estos corresponderían a una fase de la materia que se repetiría periódicamente en el tiempo, oscilando indefinidamente.

Un cristal temporal sería entonces algo parecido a un reloj que se mueve espontáneamente sin necesidad de darle cuerda: un sistema de partículas que, sin que alguien lo esté perturbando continuamente, desarrolla una oscilación autosostenida periódica en el tiempo. Técnicamente, en física se dice que se ha producido una ruptura espontánea de la simetría: un sistema que a priori se comportaría igual en todos los instantes del tiempo (una simetría continua) pasa a exhibir un comportamiento periódico, donde se manifiesta igual solo a intervalos fijos de tiempo (una simetría discreta).

Hay algo más: igual que un material cristalino tiende a mantener su estructura periódica aunque se intente deformarlo, un cristal de tiempo tiende a mantener su ritmo aunque este sea perturbado.

Contra la intuición

Intuitivamente, uno esperaría que dichos cristales no existieran, pues suenan peligrosamente como un móvil perpetuo, algo prohibido por las leyes de la Termodinámica. De hecho, muy pronto se demostró que el ejemplo concreto originalmente propuesto por el propio Wilczek era incorrecto e incluso los físicos Haruki Watanabe y Masaki Oshikawa probaron un célebre teorema de imposibilidad de la existencia de cristales temporales. Caso cerrado… ¿o no?

La idea seguía siendo demasiado atractiva como para abandonarla así como así. Además, como bien sabemos, hecha la ley, hecha la trampa: el teorema de imposibilidad demostraba que no podían existir cristales temporales en equilibrio. Pero, ¿y si considerásemos sistemas fuera del equilibrio?

Ha sido a través de esta rendija por dónde se ha colado todo el zoo de cristales temporales del cual disponemos hoy en día.

El primer ejemplo vino dado por los llamados cristales temporales discretos, en los que un sistema sometido a una pulsación periódica externa oscila también periódicamente, solo que con un período mayor al de la pulsación.

Esta respuesta subarmónica rompe la simetría temporal discreta que imponía la pulsación externa.

Llegaron más

En 2017, se produjeron cristales temporales discretos utilizando centros de nitrógeno-vacante en diamante y cadenas de iones, en lo que constituyó la primera evidencia experimental de un cristal temporal. De hecho, recientemente se han realizado cristales temporales discretos utilizando láseres ópticos, un trabajo en el que participaron investigadores de la Universidad de las Islas Baleares.

Posteriormente, se identificaron variantes como los cristales temporales pretérmicos, producidos en el régimen de calentamiento extremadamente lento propio de los sistemas pulsados periódicamente a alta frecuencia, o los cristales temporales disipativos, donde el sistema oscila periódicamente al acoplarse a otro externo con el que intercambia energía.

Otra posibilidad son los cristales temporales excitados, que parten de estados cuánticos iniciales con una energía muy alta que utilizan para oscilar periódicamente de manera espontánea.

Sensores y computación cuántica

Debido a su naturaleza única, los cristales temporales poseen un gran potencial para aplicaciones en tecnologías cuánticas. Una de las más obvias es como relojes, estables y robustos frente a perturbaciones externas y, aunque probablemente no tan precisos, potencialmente más fáciles de construir y transportar que los relojes atómicos.

Dicha robustez también promete aplicaciones dentro de la sensórica cuántica, la cual utiliza sistemas cuánticos para medir ciertas señales con una precisión y sensibilidad mayor que la alcanzable por sistemas clásicos.

En general, los cristales temporales representan un nuevo paradigma para la ingeniería cuántica; de hecho, una de las realizaciones más sonadas de un cristal temporal se produjo utilizando Sycamore, el procesador cuántico de Google.

Sin embargo, quizás la aplicación más interesante de los cristales temporales sea a nivel meramente conceptual, estimulando el estudio de la física fuera del equilibrio y de fenómenos temporales en general.

Todos estos cristales temporales, aunque no sean exactamente los estados de equilibrio que concibió Wilczek originalmente, ponen sobre la mesa una idea revolucionaria: el tiempo puede ser una nueva herramienta con la que se puede jugar para crear fases de la materia completamente novedosas, lejos del paradigma tradicional de los sistemas en equilibrio independientes del tiempo.

La naturaleza cuántica del tiempo

En particular, una línea de investigación especialmente fascinante es el estudio de la naturaleza cuántica del tiempo mismo utilizando cristales temporales, un problema fundamental que sigue abierto y que podría tener implicaciones muy profundas de cara a formular la ansiada Teoría del Todo.

La provocadora propuesta de Wilczek, aunque inicialmente errada, ha pasado en poco más de una década de ser una idea teórica exótica e imposible a una realidad experimental en el laboratorio, representando ya todo un campo de investigación por sí mismo que involucra multitud de sistemas físicos: desde átomos fríos a láseres ópticos, pasando por helio-3 líquido, diamantes o computadores cuánticos.

Y ahí seguirá la ciencia, esperando que una nueva equivocación nos guíe hacia cotas desconocidas.

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Juan Ramón Muñoz de Nova no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Qué son los cristales de tiempo? – https://theconversation.com/que-son-los-cristales-de-tiempo-287440

Actividades extraescolares: más no es mejor, según la ciencia

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raquel Flores Buils, Profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación, especializada en orientación educativa y desarrollo vocacional, Universitat Jaume I, Universitat Jaume I

Aviavlad/Shutterstock

Cuando empieza el curso, muchas familias vuelven a toparse con el mismo rompecabezas: fútbol, inglés, música, robótica, danza, refuerzo escolar… La oferta es enorme, pero el tiempo y el presupuesto son limitados. ¿Resultan realmente imprescindibles las actividades extraescolares? Y, si hemos de elegir, ¿qué conviene priorizar?

Las investigaciones las relacionan con beneficios académicos, sociales, emocionales y de salud, pero simplemente “hacer alguna extraescolar” no garantiza un mejor desarrollo. Quizá convenga pensarlas no como más escuela después de la escuela, sino como una oportunidad para ampliar experiencias: movimiento, juego, creatividad, intereses, relaciones, autonomía o, cuando sea necesario, apoyo académico.

En infantil: jugar, moverse y descubrir

En los primeros años, el juego, el movimiento, la exploración y la interacción también son formas de aprender. Si hay una actividad organizada, conviene que sea lúdica, flexible y adaptada al ritmo del niño.

La OMS recomienda, al menos, 180 minutos de actividad física al día a los 3 y 4 años, y una media de como mínimo 60 minutos diarios de actividad moderada o vigorosa entre los 5 y los 17. Antes de añadir una actividad sedentaria, conviene preguntarse cuánto se ha movido el niño.




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Por otra parte, a estas edades, una actividad no necesita parecerse a una clase para ser educativa. Incluso la tecnología puede plantearse desde el juego: en un programa de robótica con niños y niñas de 4 y 5 años se observó cooperación, autorregulación, toma de decisiones y resolución compartida de problemas.

En primaria: explorar antes de especializarse

Durante la primaria, las extraescolares pueden funcionar como pequeños laboratorios de competencias. En un equipo deportivo, una coral, un grupo de teatro o un taller de ciencia también se aprende a cooperar, perseverar, gestionar la frustración y descubrir intereses.

Una síntesis reciente de revisiones de estudios en niños de 4 a 12 años muestra beneficios en el aprendizaje social y emocional. También destaca la importancia de la calidad del programa, el aprendizaje activo y las buenas relaciones con adultos e iguales.

Es, por tanto, un buen momento para explorar antes de especializarse: descubrir “qué me gusta”, “qué se me da bien” o “en qué disfruto esforzándome”.




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En secundaria: más voz al adolescente

En la adolescencia, la decisión debería incorporar cada vez más su propia voz. Continuar una actividad porque “siempre la ha hecho” tiene poco sentido si ya no encuentra interés, relaciones significativas o satisfacción en ella.

La implicación aumenta cuando los adolescentes pueden participar en la decisión y encuentran sentido en lo que hacen. También ayuda que se sientan competentes, parte del grupo y en un entorno seguro. Escucharlos no significa dejar toda la decisión en sus manos, sino incorporar sus intereses, preferencias y necesidades.

También conviene desconfiar de la idea de que cualquier extraescolar mejorará las notas. Cuando se controlan las diferencias previas entre quienes participan y quienes no, las ventajas académicas se reducen. En cambio, se mantienen algunos beneficios modestos en salud mental vinculados al deporte.




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Si solo podemos elegir una: ¿académica o recreativa?

Cuando el presupuesto es limitado, quizá la pregunta no sea “¿qué actividad es mejor?”, sino “¿qué necesidad importante no está suficientemente cubierta?”.

Si hay una dificultad académica concreta, como problemas persistentes de lectura o matemáticas, un refuerzo bien dirigido puede ser adecuado: las tutorías muestran efectos positivos en el aprendizaje, especialmente cuando son frecuentes y las imparten docentes o personal de apoyo.

Pero, si esa necesidad no existe, más horas académicas no son automáticamente una mejor inversión. Una actividad deportiva, artística o social puede aportar movimiento, creatividad, autonomía, relaciones o sentimiento de competencia. Y no solo importa el tipo de actividad, sino también la calidad: que permita participar, conecte con los intereses, plantee retos asumibles y facilite buenas relaciones.

Más no siempre es mejor

No existe un número mágico de extraescolares. Una hora más de actividad puede ser una hora menos de descanso, juego, tiempo con los amigos o tiempo libre. Añadir más actividades no implica necesariamente más beneficios cognitivos. Especialmente en secundaria, dedicarles demasiado tiempo puede incluso perjudicar otras habilidades personales y sociales. En un estudio con alumnado de secundaria, participar en un abanico más amplio de actividades se asoció con una mejor asistencia a clase, pero no con mejores puntuaciones en lengua o matemáticas.

Además, una buena actividad puede no encajar bien en la vida cotidiana: el cansancio, los horarios, el transporte u otras responsabilidades pueden convertirla en una carga. Más que contar actividades, conviene observar: ¿duerme lo suficiente?, ¿conserva tiempo libre?, ¿va con ganas?, ¿tiene espacio para estar con la familia y los amigos?, ¿o toda la semana se ha convertido en una carrera?




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Y no todas las familias pueden elegir en las mismas condiciones. Hay desigualdades socioeconómicas en el acceso al deporte organizado y, en España, el coste puede impedir el acceso a actividades extraescolares en familias vulnerables. También influyen el transporte, los horarios, la seguridad o la ubicación.

En definitiva, las extraescolares no son imprescindibles por sí mismas. Lo importante es que niños y adolescentes tengan oportunidades para moverse, relacionarse, descubrir intereses, descansar, sentirse competentes y recibir apoyo cuando lo necesiten. Quizá la mejor extraescolar sea la que aporta algo esencial que, en ese momento, falta.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Actividades extraescolares: más no es mejor, según la ciencia – https://theconversation.com/actividades-extraescolares-mas-no-es-mejor-segun-la-ciencia-292810

El cuerpo femenino en vaqueros: polémica y sexualización

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Vicens Poveda, Doctora en Comunicación Audiovisual y docente en UDIT (Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología), UDIT – Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología

Centro comercial en Lima, Perú, en el que se ve el anuncio de Sydney Sweeney para American Eagle en el que declara que tiene buenos ‘genes’ (que fonéticamente en inglés puede sonar a ‘jeans’, vaqueros). DJSully / Shutterstock.com

No cabe duda de que, en plena era de las redes sociales, la publicidad se cuela en cada rincón de nuestra vida, confundiéndose en ocasiones con contenido o entretenimiento. Por ello, muchos estudios tratan sus estereotipos y mensajes, y cómo estos afectan a nuestro comportamiento.

Tras años de narrativas body positive y estudios que hablan del auge de TCAs en adolescentes, cabría esperar una evolución hacia ejemplos más saludables y positivos para las jóvenes. En este sentido, la publicidad dirigida a adolescentes cobra especial interés, por tratarse de un púbico más influenciable. La de moda vaquera resulta especialmente interesante porque suele estar específicamente enfocada a esas edades, por lo que nos preguntamos si ha cambiado en algo la figura femenina en sus anuncios.

De ‘cowboys’ a adolescentes

Los jeans siempre se han ligado al american way of life y los cowboys. De ahí el nombre que en España damos a esta prenda: vaqueros. Las primeras publicidades mostraban su comodidad, siempre relacionada con el campo, el trabajo y la cultura americana, eminentemente masculina.

Sin embargo, a mediados del siglo XX Hollywood cambió las cosas. Las películas protagonizadas por jóvenes rebeldes e incomprendidos –como la propia Rebelde sin causa– comenzaron a tener éxito entre los adolescentes. En el estilismo de estos personajes predominaban los jeans y el cuero, lo que hizo a las marcas de moda vaquera darse cuenta de que tenían un nuevo público objetivo dispuesto a dejarse su dinero para parecerse a sus estrellas favoritas.

En el momento en el que todos podían ser potenciales clientes, la publicidad se alejó del mundo rural y trabajador para adentrarse en las ciudades y los consumidores jóvenes. Además, la mujer pasó a ser la protagonista y consumidora habitual. Pero ya no se publicitaba la comodidad de las prendas. De repente, que el pantalón “hiciese un buen culo” se transformó en algo esencial para elegir un buen vaquero.

En los 60, Wrangler Jeans cosió una letra W bordada a los bolsillos traseros, un elemento de branding que ayudó a promover el discurso sexual, centrando la mirada y la narrativa en las nalgas. Las campañas mostraban a las modelos de espaldas, invitando al espectador a prestar atención a su trasero mientras ellas hacían lo mismo. Efectivamente, la mujeres ocupaban los anuncios, pero la mirada masculina se convertía en el eje central y el cuerpo femenino solo era un objeto sexual para ensalzar la prenda.

También firmas como Jesus Jeans y Guess se valieron de la sexualidad para sus campañas más famosas, con frases polémicas o cuerpos semidesnudos para llamar la atención de los adolescentes.

La mujer y la polémica

Calvin Klein era una marca de moda poco conocida hasta que contrató a Brooke Shields en 1980. La campaña de sus vaqueros protagonizada por la actriz, que tenía 15 años, dio la vuelta al mundo y se convirtió en el emblema de la firma.

En aquel momento, la figura de Shields ya estaba fuertemente sexualizada. Había encarnado a una prostituta con tan solo 13 años en La pequeña y, el mismo año del rodaje del anuncio de Calvin Klein, estrenó El lago azul, que incluía varias escenas de desnudos y contenido sensual. Calvin Klein presentó a Shields como imagen de marca en una campaña que la erotizaba con varias posiciones controvertidas y comentarios subidos de tono. Especialmente polémico es el spot en el que asegura que nada se interpone entre ella y sus jeans, implicando que no lleva ropa interior mientras está sentada con las piernas abiertas. La campaña fue un éxito para la marca, que apeló al adolescente rebelde que veía en Shields un referente.

Desde entonces, CK mantiene ese tono sexual, irreverente y coqueto. Pero no es la única marca que sigue este estilo. Utilizar figuras famosas y controvertidas ha sido un constante en la publicidad de jeans. En 1993, Anna Nicole Smith, famosa conejita de Playboy y ganadora del premio Playmate, participó en una campaña para Guess en la que anunciaba vaqueros en entornos y posturas marcadamente sensuales.

Más turbia fue la campaña de Calvin Klein en 1995, en la que varios modelos de aspecto aniñado, entre los que se encontraba Kate Moss, parecían estar en un casting, grabados con una cámara casera, mientras una voz adulta y masculina les hacía preguntas y les intentaba dar órdenes. Tras acusaciones de pornografía infantil, la marca retiró la campaña.

No obstante, la sexualización de las menores y las mujeres sigue siendo un reclamo claro para este sector.

Recientemente, los anuncios de American Eagle protagonizados por Sydney Sweeney han utilizado todas estas estrategias para causar polémica. La actriz, declarando que tiene buenos genes (en un juego de palabras entre genes y jeans en inglés), se convirtió en objeto de admiración y crítica en una América polarizada en pleno apogeo de Trump. Paradójicamente, era un juego de palabras que ya Calvin Klein había utilizado en un spot de los 80 en la campaña de Brooke Shields.

De nuevo, el escándalo sirvió de excusa narrativa para situar a una celebridad en un entorno erótico.

Desnudas para anunciar prendas

Una de las ironías de la publicidad de moda es que en ocasiones se muestran cuerpos desnudos para vender prendas de vestir, especialmente en los anuncios protagonizados por mujeres.

La acción de abrocharse y desabrocharse el pantalón es una excusa narrativa repetida para mostrar el trasero, la ropa interior o los pechos de las modelos. No importa cuál sea la marca, en todos los anuncios analizados se repiten planos y patrones en los que las protagonistas se agarran o golpean las nalgas, se tapan el torso desnudo mientras lucen los vaqueros o simplemente se tumban en la cama mientras se suben lentamente la cremallera.

Así se ha visto en la última campaña de Calvin Klein con Sadie Sink, actriz de Stranger Things o La ballena. En ella vemos a la intérprete, que ha crecido ante nuestros ojos, vistiéndose, palpándose el culo, mojándose una camiseta que deja entrever que no lleva sujetador o bailando en una habitación con luz roja mientras se toca el cuerpo. Esta campaña podría servir, de hecho, para abrir de nuevo el debate de la sexualización como única vía de las mujeres para salir de sus roles infantiles.

El comentarista británico Michael Deacon dio gracias a Dios por esta campaña en una columna de opinión en The Telegraph. Sin embargo, a pesar de la celebración de Deacon y otros críticos sobre la vuelta a la sexualización y al arquetipo de la chica joven y delgada en los anuncios, después de mi estudio puedo afirmar que no ha vuelto nada. Y no lo ha hecho porque nunca se había ido.

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Ana Vicens Poveda no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El cuerpo femenino en vaqueros: polémica y sexualización – https://theconversation.com/el-cuerpo-femenino-en-vaqueros-polemica-y-sexualizacion-292302

Cuando una demencia hace aflorar un artista oculto

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Molina Rodríguez, Profesor e investigador en Psicobiología, Neurociencia cognitiva y neuropsicología, Universidad Miguel Hernández

Durante gran parte de su vida, el paciente número 5 fue un empresario de éxito. Nunca había pintado ni había mostrado un interés especial por el arte. Pero alrededor de los 56 años, algo empezó a cambiar. Los colores y los sonidos parecían cobrar una intensidad nueva e incluso, en ciertos momentos, sentía que su mente funcionaba de otra manera, que era más creativa. Fue entonces cuando comenzó a pintar.

Y no se trató de una afición pasajera, no. Con el paso de los años, sus pinturas se hicieron cada vez más precisas y detalladas. Podía pasar horas trabajando en una sola línea. Su habilidad siguió creciendo hasta el punto de que sus obras llegaron a ganar varios premios en exposiciones de arte.

Pero mientras aquel artista inesperado parecía despertar, otras capacidades comenzaban a apagarse. Su capacidad para comunicarse se deterioraba y su comportamiento social empezó a cambiar. Padecía una demencia frontotemporal, una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a los lóbulos frontales y temporales del cerebro. Quienes la padecen pueden perder el filtro social y decir cosas inapropiadas, repetir una misma conducta una y otra vez o tener cada vez más dificultades para encontrar las palabras y comunicarse.

La historia parece contradictoria. ¿Puede una demencia, paradójicamente, revelar al artista que permanecía oculto?

Un fenómeno excepcional, pero real

Por extraordinaria que parezca, esta historia no es un caso aislado. Durante las últimas décadas, se han descrito personas que, coincidiendo con el desarrollo de una enfermedad neurodegenerativa, comenzaron a pintar, dibujar, esculpir, componer música o realizar otras actividades creativas que hasta entonces apenas habían formado parte de sus vidas. Algunas de sus sorprendentes obras pueden verse aquí.

La cuestion es: ¿hasta qué punto es realmente frecuente este fenómeno? Un estudio publicado en JAMA Neurology en 2023 buscó la respuesta en 689 pacientes con demencia frontotemporal. Solo el 2,5 % desarrollaron nuevas capacidades artísticas. Se trata, por tanto, de un fenómeno infrecuente, aunque va más allá de que una simple anécdota clínica.

Meo / Pexels.

Perder para ganar: una paradoja del cerebro

¿Qué ocurre en el cerebro para que una capacidad artística aparezca justo cuando otras empiezan a desaparecer? Una primera pista podría estar en la pérdida de algunos de nuestros “frenos” cerebrales. La demencia frontotemporal puede alterar nuestra capacidad de inhibir y favorecer comportamientos repetitivos. Algunos pacientes pueden pasar horas pintando, repetir una misma obra o concentrarse extraordinariamente en pequeños detalles. Esta mayor dedicación y práctica podría contribuir, al menos en parte, al desarrollo de sus habilidades artísticas.

Pero podría estar ocurriendo algo más. Otra posible explicación tiene un nombre tan extraño como el fenómeno que intenta explicar: facilitación funcional paradójica. El cerebro no se comporta como una colección de piezas independientes, sino como una red de regiones que se comunican, se regulan y se influyen mutuamente.

Por eso, cuando una enfermedad deteriora una parte de esa red, sus efectos pueden ir más allá y modificar la actividad de las regiones que permanecen preservadas. En la demencia frontotemporal se ha propuesto que el deterioro de regiones frontales y temporales podría reducir la influencia de estas sobre los sistemas visuales relativamente intactos, permitiendo que estos adquieran un mayor protagonismo y favoreciendo así la aparición o mejora de determinadas habilidades artísticas.

La enfermedad, por tanto, no crearía un artista desde cero, sino que alteraría el equilibrio entre las redes, permitiendo que capacidades hasta entonces poco visibles adquirieran un mayor protagonismo. Pero esta ventana tiene fecha de caducidad: a medida que la neurodegeneración avanza y alcanza otras regiones cerebrales, la producción artística también acaba deteriorándose.

¿Y si pudiéramos liberar esas capacidades?

La idea de que algunas capacidades podrían permanecer ocultas o inaccesibles llevó a un grupo de investigadores a realizar un experimento sorprendente. Mediante estimulación magnética transcraneal, una técnica no invasiva que permite modificar temporalmente la actividad cerebral, redujeron la actividad de la región frontotemporal izquierda en voluntarios sanos. Algunos participantes cambiaron su manera de dibujar, sugiriendo que disminuir la influencia de ciertos procesos podría facilitar el acceso a detalles que normalmente nuestro cerebro filtra. Esto plantea una pregunta fascinante: ¿podríamos algún día acceder temporalmente a capacidades que permanecen fuera de nuestro alcance?

Imaginemos potenciar nuestras capacidades para un examen o entrevista de trabajo. Hoy estamos lejos de poder hacerlo, pero la posibilidad resulta tan seductora como inquietante.

Magnific.
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Una ventana inesperada al cerebro

Estos casos excepcionales nos recuerdan que el cerebro no funciona como una suma de piezas independientes, cada una responsable de una capacidad concreta. Nuestras habilidades emergen de un delicado equilibrio entre redes que cooperan, compiten y se regulan entre sí. Cuando una enfermedad neurodegenerativa altera ese equilibrio, algunas funciones se pierden, pero también pueden cambiar la forma en que se expresan aquellas que permanecen preservadas.

Comprender estas paradojas no solo nos ayuda a entender mejor la demencia: nos ofrece una ventana privilegiada para descubrir cómo un cerebro sano construye algo tan complejo y profundamente humano como el arte.

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Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

– ref. Cuando una demencia hace aflorar un artista oculto – https://theconversation.com/cuando-una-demencia-hace-aflorar-un-artista-oculto-289648

Para comprender lo que leemos, necesitamos comprender lo que escuchamos: el lenguaje oral y los resultados de PISA

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Auxiliadora Sánchez Gómez, Doctora e investigadora en adquisición de la lectura y logopedia. Logopeda en la Escuela pública andaluza, Universidad de Málaga

PeopleImages/Shutterstock

Los resultados de PISA 2025 han vuelto a encender las alarmas. España obtiene 451 puntos en lectura, 23 menos que en 2022 y diez por debajo de la media de la OCDE. Mientras analizamos posibles causas, nos fijamos en el uso de pantallas o redes sociales, la pérdida del hábito lector, la falta de atención, la pandemia y, ahora también, la inteligencia artificial, lo que da a entender que es un problema multifactorial. Sin embargo, en este debate estamos pasando por alto algo fundamental: para comprender el lenguaje escrito, primero hay que comprender el lenguaje oral.

Cuando hablamos de comprensión lectora, tendemos a mirar hacia la lectura, como si fuera ahí donde se construye toda la capacidad de comprender un texto. Pero una parte esencial de esa capacidad se desarrolla mucho antes de que un niño aprenda a leer: en la comprensión del lenguaje oral.

El vocabulario, el conocimiento de las estructuras gramaticales y la capacidad para relacionar ideas y construir significados se desarrollan desde la infancia, a través de la cantidad y la calidad de las experiencias lingüísticas, y continúan evolucionando durante toda la escolaridad. Aprender a leer nos permite acceder al texto escrito; comprenderlo exige mucho más que saber leer sus palabras.




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De decodificar palabras a construir significados

Esta distinción es precisamente el punto de partida del Modelo Simple de Lectura, formulado hace cuatro décadas. Este modelo explica que la comprensión lectora se apoya en dos habilidades fundamentales. De un lado, la decodificación, que permite reconocer las palabras escritas. Y del otro, la comprensión lingüística, esto es, la capacidad de entender el significado del lenguaje, que se desarrolla primero de forma oral, escuchando y hablando, mucho antes de que el niño aprenda a leer.

Al inicio de la lectura, aprender a decodificar resulta crucial. El niño debe dominar el principio alfabético y aprender a reconocer las palabras escritas con creciente precisión y fluidez.

Pero conforme esa capacidad se automatiza, leer las palabras deja de ser el principal obstáculo para comprender un texto. El reto pasa a ser construir su significado: conocer el vocabulario, interpretar las estructuras gramaticales, relacionar las ideas y realizar inferencias.

Habilidades que nacen con el lenguaje oral

Esas habilidades no nacen precisamente con la lectura, sino que tienen su base en el lenguaje oral, cuyo desarrollo debe continuar y enriquecerse a medida que el niño se enfrenta a textos cada vez más complejos. En un estudio longitudinal con niños hispanohablantes, identificaron que la contribución específica de las habilidades lingüísticas a la comprensión lectora pasó del 27 % en primero de primaria al 43 % en tercero, mientras que la de la decodificación descendió del 24 % al 2 %.

Es decir, al principio, lo que más diferencia a unos niños de otros es su agilidad para decodificar las palabras. Pero en cuanto esa mecánica se automatiza y deja de ser un obstáculo, lo que empieza a explicar mejor por qué unos comprenden más que otros es su habilidad lingüística: el vocabulario, el conocimiento gramatical y su comprensión del lenguaje oral.

Otro trabajo reciente profundiza en la idea del lenguaje oral como base del desarrollo lector. Concluye que el lenguaje oral no es un componente paralelo a la decodificación, sino la raíz de la que crecen ambos. Las mismas habilidades lingüísticas que primero permiten aprender a decodificar son las que después sostienen la comprensión lectora. Y aportan evidencia de intervención: programas de estimulación temprana del lenguaje muestran efectos que persisten años después, tanto en decodificación como en comprensión lectora.

No dar por supuesto las habilidades lingüísticas

La implicación educativa es clara: el desarrollo del lenguaje no puede darse por supuesto ni quedar relegado a los años previos a la alfabetización. Debe ser un objetivo explícito y sistemático de enseñanza a lo largo de la escolaridad.

¿Cómo se refleja esta necesidad en el currículum? En España, por ejemplo, se reconoce la importancia del lenguaje oral desde los primeros años de escolarización, pero no se ofrece una progresión suficientemente detallada que oriente al profesorado sobre qué enseñar en cada momento, qué nivel de dominio esperar y cómo avanzar hacia aprendizajes más complejos.

En Inglaterra e Irlanda, dos países con resultados superiores a España en lectura en PISA, los currículos concretan con mayor detalle el desarrollo de las habilidades lingüísticas a lo largo de la escolaridad.

El currículo inglés distingue explícitamente el reconocimiento de palabras de la comprensión como dos objetos de enseñanza distintos. Y especifica que la comprensión “se nutre del conocimiento lingüístico –en particular de vocabulario y gramática– y del conocimiento del mundo”.

Irlanda, por su parte, organiza el lenguaje oral en un continuo de ocho niveles de progresión, con ejemplos concretos de lo que un niño debería ser capaz de hacer en cada uno.

El tiempo de lectura no basta

Ante las dificultades de comprensión lectora, una de las medidas que nuestra legislación mantiene es la obligación de dedicar diariamente un tiempo a la lectura en primaria. Esta medida, presente desde 2006, puede favorecer el hábito lector pero, como ocurre con el abordaje del lenguaje oral, tampoco concreta cómo aprovechar ese tiempo para enseñar a comprender.

Leer un texto y responder después algunas preguntas, una práctica habitual, no equivale a enseñar a comprender. Comprender exige construir una representación coherente del significado del texto: activar e integrar conocimientos previos, establecer relaciones entre ideas, realizar inferencias y distinguir la información esencial de la secundaria.




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Estas habilidades necesitan una enseñanza explícita y progresiva, no solo oportunidades para ponerlas a prueba. Sin una secuencia de enseñanza y orientaciones que ayuden al profesorado a desarrollar estos procesos, reservar tiempo para leer no garantiza que los niños aprendan a comprender mejor.

Una base de lenguaje oral

Numerosas investigaciones muestran que es posible mejorar las habilidades lingüísticas y la comprensión lectora mediante una enseñanza explícita y sistemática. La respuesta, por tanto, no consiste solo en dedicar más tiempo a leer, sino en enseñar desde infantil y a lo largo de toda la escolaridad las habilidades que permiten comprender lo que escuchamos y lo que leemos.

Para ello, necesitamos currículos que concreten qué enseñar en cada etapa y orientaciones que ayuden al profesorado a llevarlo al aula. La comprensión lectora no se improvisa en la adolescencia: se construye durante años sobre una base de lenguaje oral que la escuela debe enseñar, no dar por supuesta.

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Auxiliadora Sánchez Gómez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Para comprender lo que leemos, necesitamos comprender lo que escuchamos: el lenguaje oral y los resultados de PISA – https://theconversation.com/para-comprender-lo-que-leemos-necesitamos-comprender-lo-que-escuchamos-el-lenguaje-oral-y-los-resultados-de-pisa-291797

Por qué las bolsas asiáticas están marcando el rumbo de la inteligencia artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Francisco Jareño Cebrián, Catedrático de Universidad, Área de Economía Financiera, Departamento de Análisis Económico y Finanzas, Universidad de Castilla-La Mancha

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La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como el principal motor de los mercados financieros internacionales. Desde el lanzamiento explosivo de los modelos generativos (Gemini, ChatGPT…) hasta la vertiginosa carrera por construir infraestructuras cada vez más potentes, miles de millones de dólares han fluido hacia empresas tecnológicas, fabricantes de chips y centros de datos.

Sin embargo, tras meses de euforia desmedida, el comportamiento reciente de los parqués ha vuelto a poner bajo un riguroso escrutinio el futuro del sector global, haciendo emerger una pregunta que hace apenas un año parecía impensable: ¿estamos asistiendo al inicio de una fase de profunda incertidumbre en torno a la IA?

Esta duda no surge porque la tecnología haya dejado de ser prometedora, sino porque inversores y analistas han comenzado a exigir una estricta disciplina financiera, cuestionando cuándo las descomunales inversiones realizadas se traducirán en rendimientos suficientes para justificar las elevadas valoraciones bursátiles.

Esta metamorfosis en la percepción del riesgo y el paso a una narrativa dominada por la cautela analítica han desencadenado episodios de notable volatilidad y ventas generalizadas en las principales bolsas asiáticas, afectando directamente a las corporaciones que constituyen el corazón operativo de la cadena global de valor tecnológico.

Las causas del enfriamiento: del ‘hype’ al flujo de caja

Durante los últimos años, la IA ha impulsado una auténtica fiebre inversora con planes multimillonarios para construir centros de datos, desarrollar chips y entrenar modelos cada vez más sofisticados. Sin embargo, el mercado atraviesa un claro cambio de percepción: la euforia inicial está cediendo paso a una etapa mucho más exigente, en la que los inversores ya no premian las meras expectativas futuras, sino que reclaman evidencias concretas de rentabilidad y flujos de caja operativos que amorticen el enorme gasto de capital (capex). Según parte de la prensa económica, la simple sombra de una recalibración en los planes de inversión corporativos basta para sembrar la incertidumbre entre los suministradores de equipos.

A todo esto se suman las advertencias de los principales líderes de la industria sobre los riesgos del desarrollo acelerado de esta tecnología, lo que ha elevado la volatilidad en los parqués internacionales. Asimismo, el panorama operativo se complica por factores geopolíticos y normativos. En concreto, el endurecimiento de las restricciones comerciales entre Washington y Pekín para limitar el acceso a tecnologías de doble uso, junto al debate regulatorio global sobre la seguridad de la IA, introducen barreras que encarecen la operativa industrial. Todo ello, combinado con la volatilidad energética y las dudas sobre la trayectoria de los tipos de interés, ha acentuado la aversión global al riesgo en los valores de alto crecimiento.

Asia, el verdadero corazón de la revolución de la IA

Aunque Silicon Valley acapare el relato mediático, Asia constituye la infraestructura física imprescindible de la revolución de la IA. Empresas como la taiwanesa TSMC (líder en semiconductores para Nvidia) o las surcoreanas Samsung Electronics y SK Hynix (dominantes en memorias HBM para modelos masivos) sostienen el ecosistema. Diversos análisis estiman que los proveedores asiáticos concentran alrededor del 90 % de los costes de producción de procesadores de vanguardia, abarcando desde sistemas de refrigeración hasta el ensamblaje de servidores.

Esta altísima concentración explica la extrema sensibilidad de los parqués de Tokio, Seúl, Taipéi y Hong Kong ante cualquier duda global sobre la IA. Cuando el mercado cuestiona el ritmo de despliegue, las pérdidas se trasladan en cadena: desde gigantes de la inversión como SoftBank, castigado por su apalancamiento en centros de datos, hasta las grandes fundiciones, cuyas cotizaciones sufren por el temor a ajustes en los pedidos de sus clientes internacionales.

Las bolsas asiáticas siguen apostando por la IA

Pese a las dudas recientes, los mercados asiáticos continúan mostrando una notable confianza en el potencial de crecimiento de la inteligencia artificial.

La demanda mundial de chips avanzados sigue creciendo a gran velocidad y empresas como TSMC han reconocido públicamente que su capacidad de producción continúa siendo insuficiente para satisfacer toda la demanda prevista, y esta situación podría mantenerse al menos hasta 2027. Los mercados bursátiles reflejan claramente esta expectativa.

Rentabilidad acumulada de los principales mercados bursátiles vinculados al ecosistema global de la IA (enero-septiembre de 2026)
Fuente: elaboración propia a partir de datos de Bloomberg

El índice KOSPI (Corea del Sur) acumulaba una revalorización del 66,94 % y el Nikkei 225 (Japón) del 28,12 % a 18 de septiembre de 2026.

Fiel indicador

La evolución reciente de las bolsas asiáticas refleja mejor que cualquier otro indicador la importancia que ha adquirido la inteligencia artificial en la economía mundial. Aunque la volatilidad ha aumentado durante las últimas semanas, debido a las dudas sobre la rentabilidad futura de algunas inversiones en IA y a las crecientes tensiones tecnológicas entre Estados Unidos y China, los mercados más expuestos al sector continúan registrando ganancias extraordinarias.

Corea del Sur sigue liderando el comportamiento bursátil de las grandes economías desarrolladas gracias al peso de compañías como Samsung Electronics y SK Hynix. Por su parte, Taiwán mantiene una sólida trayectoria alcista apoyada en la posición dominante de TSMC, mientras que Japón continúa beneficiándose del crecimiento de la demanda de equipos industriales, automatización y componentes tecnológicos asociados al desarrollo de infraestructuras para IA.

¿Quién monetizará realmente la IA?

La incertidumbre actual no gira en torno a la utilidad real de la inteligencia artificial, sino al tiempo que tardará en generar rendimientos suficientes para justificar la carrera inversora. Solo en 2026, los grandes hiperescaladores (los grandes proveedores de servicios en la nube como Amazon Web Services, Microsoft Azure o Google Cloud Platform) prevén destinar más de 600 000 millones de dólares en gastos de capital (capex) para infraestructuras, centros de datos y redes eléctricas especializadas.

De hecho, la firma de inversiones Schroders calcula que la industria deberá crear billones de dólares anuales en valor para sus clientes durante la próxima década si quiere amortizar este despliegue masivo.




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Esta desproporción entre gasto e ingresos inmediatos está obligando al mercado a hacer una clara selección de ganadores. Mientras los fabricantes de chips y componentes sufren una acusada volatilidad por el miedo a cualquier tijeretazo en los pedidos corporativos, las grandes beneficiadas de la próxima fase podrían ser las empresas capaces de integrar la IA en sus procesos productivos, la banca, la salud o la industria, transformando el consumo técnico en incrementos tangibles de productividad y margen operativo.

China acelera la carrera tecnológica

La creciente rivalidad entre Estados Unidos y China añade otra capa de incertidumbre al sector. Las restricciones de Washington a la exportación de semiconductores avanzados han actuado como catalizador de la autosuficiencia china. Gigantes locales como Meituan o Huawei han logrado avances clave en el desarrollo y entrenamiento de modelos de IA mediante chips de diseño propio, reduciendo de forma progresiva su dependencia del hardware occidental.

Si esta estrategia de soberanía tecnológica se consolida, terminará por reconfigurar la estructura competitiva de la industria global de semiconductores, fragmentando el mercado y alterando el equilibrio de fuerzas entre los grandes actores internacionales.

¿Estamos ante una burbuja?

La historia económica aconseja prudencia antes de diagnosticar una burbuja. Las grandes revoluciones tecnológicas, desde el ferrocarril en el siglo XIX hasta la consolidación de internet a finales de los noventa, siempre han atravesado fases de euforia desmedida seguidas de severas correcciones. Las turbulencias recientes no certifican el fracaso de la inteligencia artificial, sino un proceso natural de disciplina de mercado para purgar la especulación, determinar qué valor económico generará realmente esta tecnología y dilucidar qué firmas capturarán ese margen operativo.

En esta ecuación, el peso de Asia resulta indiscutible. Taiwán, Corea del Sur y Japón concentran la infraestructura física esencial que sostiene el ecosistema global. Por ello, parqués como Taipéi, Seúl o Tokio se han convertido en el laboratorio financiero donde se evalúan diariamente los riesgos y oportunidades del sector, como han venido analizando los principales medios económicos de referencia.

Para anticipar el rumbo real de la inteligencia artificial, conviene mirar menos a las promesas de Silicon Valley y mucho más a los mercados asiáticos, convertidos hoy en el termómetro más preciso de la revolución digital.


_Es coautora de este artículo Patricia Abietar Jiménez, experta en educación financiera, funcionaria de carrera del cuerpo de maestros de Educación Primaria de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha (JCCM), coordinadora de Formación y Transformación Digital y del Plan de Refuerzo en la Competencia Matemática.

The Conversation

Francisco Jareño Cebrián no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Por qué las bolsas asiáticas están marcando el rumbo de la inteligencia artificial – https://theconversation.com/por-que-las-bolsas-asiaticas-estan-marcando-el-rumbo-de-la-inteligencia-artificial-292444

Publicidad sexista: cómo atajarla desde la educación

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alejandra Hernández Ruiz, Profesora Titular del Área de Comunicación Audiovisual y Publicidad. Investigadora del Instituto Universitario de Investigación de Estudios de Género de la Universidad de Alicante, Universidad de Alicante

Hadrian/Shutterstock

Los últimos estudios realizados en España desde las universidades y las asociaciones de consumidores confirman la presencia de los estereotipos de género en los mensajes publicitarios.

Por ejemplo, el Instituto de las Mujeres ha publicado recientemente un informe sobre la publicidad del sector alimenticio donde se constata la sexualización de las mujeres. Presentadas como objetos de deseo, sus cuerpos se muestran de forma erótica y sin que exista conexión con el producto publicitado. Esto con el fin de captar el interés del público consumidor. El título del informe no puede ser más revelador: “Cuando el cuerpo de las mujeres se convierte en el envase del producto”.

El sector de la alimentación a examen

Elaborado por el Observatorio de la Imagen de las Mujeres (OIM), el informe disecciona prácticas habituales en la publicidad de este sector, como usar modelos sexualizadas con escenografías que buscan erotizar. También denuncia las referencias implícitas al sexo oral, la focalización en partes del cuerpo (boca o escote), los eslóganes con doble sentido, las asociaciones entre consumo y disponibilidad sexual femenina, la infantilización o subordinación de las mujeres y la reproducción de roles de género estereotipados. Sin olvidar el discurso que presenta a las mujeres obsesionadas por el control del peso, las dietas y el consumo de productos light, ni las diferencias de tratamiento entre hombres y mujeres dentro de una misma campaña publicitaria.

“Nada de esto aporta información sobre el producto y funciona únicamente
como mecanismo de atención y viralización”, señala el informe.

Entre las fuentes de este tipo de representaciones discriminatorias, el documento identifica varias clases de negocios: panaderías, supermercados, marcas de aguas minerales, heladerías, multinacionales de comida rápida, pizzerías y hamburgueserías, cadenas de comida asiática y empresas de alimentación.

El OIM recuerda que el problema no reside en la representación del cuerpo,
sino en el uso instrumental y desigual del mismo cuando:

-Reduce a las mujeres a objetos sexualizados.

-Las presenta desde posiciones subordinadas.

-Perpetúa roles y expectativas de género discriminatorias.

Estereotipo doméstico y cánones de belleza

El OIM también ha registrado cómo, a lo largo de los años, el estereotipo más denunciado ha sido siempre la cosificación de las mujeres, a las que se presenta de forma habitual como objetos sexualizados. Muchas de las quejas ciudadanas inciden en dos aspectos. Por un lado, el estereotipo doméstico les atribuye la responsabilidad del hogar y los cuidados. Y por el otro, los cánones de belleza centran su atención sobre los cuerpos imperfectos femeninos.

Imagen publicitaria de la campaña señalada en el informe del Observatorio de la Imagen de las Mujeres.

Preocupa de forma especial la publicidad que sexualiza a uno de los colectivos más vulnerables: la infancia. En el informe 30 años transformando miradas. 30 años contribuyendo a cambiar actitudes sociales y rutinas profesionales sexistas, el citado Observatorio señala una campaña de Armani Junior de 2007 como la publicidad más denunciada. En aquel año, esta empresa textil italiana difundió un polémico anuncio donde aparecían dos niñas de unos ocho años –una de ellas vestida con un sujetador–, maquilladas y con rasgos orientales, en una clara alusión al turismo sexual con menores.

De forma más reciente, en 2017, el OIM interpuso una demanda mercantil contra la cadena de gimnasios McFit por la difusión de un vídeo en YouTube titulado Proud to be McFit (orgulloso de ser McFit), en el que utilizaba el cuerpo femenino como reclamo, y contra la imagen incluida en lonas publicitarias instaladas en edificios y en la página web de la empresa.

Autorregulación del sector

Por su parte, el Instituto de las Mujeres ha subrayado que la publicidad no solo vende productos, sino que también modela la realidad social al transmitir valores y construir referentes. Para que este sector proyecte una imagen que respete la igualdad y la dignidad femeninas, el Club de Creatividad (la asociación referente de la creatividad publicitaria en España) ha destacado la importancia de ofrecer a todos los agentes implicados (anunciantes, agencias, medios de comunicación…) una formación específica orientada a erradicar los estereotipos femeninos en la publicidad.

En esta misma línea, y como fruto del trabajo conjunto del Colegio de Publicitarios y Relaciones Públicas de Cataluña, el Consejo del Audiovisual de Cataluña y el Instituto Catalán de las Mujeres, nace el documento Recomendaciones para una publicidad igualitaria. Los beneficios de incluir la perspectiva de género en la comunicación publicitaria.

En ella se recomienda a las agencias de publicidad que incluyan la perspectiva de género en sus estrategias publicitarias. Al mismo tiempo, se propone que las universidades con estudios de comunicación y de publicidad y relaciones públicas incorporen al currículum académico la formación y la educación del alumnado en dicha perspectiva.

La formación en competencias de género en los estudios de publicidad

El papel esencial de la educación en la construcción de una sociedad tolerante e igualitaria queda expuesto en la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Esta norma señala que el sistema educativo español debe incluir entre sus fines la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad entre hombres y mujeres. En el caso concreto de las universidades, apela a la integración, de forma transversal, de la formación, la docencia y la investigación en igualdad de género y no discriminación.

Además, la Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual (la ley del “solo sí es sí”), hace especial hincapié en que los títulos universitarios de publicidad incluyan contenidos dirigidos a la prevención, sensibilización y formación en materia de violencias sexuales, con particular atención a los estereotipos de género.

Una experiencia práctica llevada a cabo por la profesora María del Mar Rubio-Hernández en las clases de creatividad publicitaria de la Universidad de Sevilla puede ser ilustrativa de cómo incorporar la perspectiva de género en la docencia. En todas las campañas a desarrollar por el alumnado se tiene en cuenta dicha perspectiva de manera transversal. Así, el briefing (informe) facilitado por el cliente cada año incluye una serie de imperativos como no utilizar lenguaje sexista, racista ni homófobo, e incluir la diversidad de cuerpos, distintas identidades y relaciones afectivo-sexuales.

Proyecto de investigación para deconstruir el sexismo publicitario

El proyecto de investigación La formación en competencias de género para la deconstrucción del sexismo publicitario en la práctica profesional: avances y resistencias en la universidad española, adscrito al Instituto Universitario de Investigación de Estudios de Género de la Universidad de Alicante, establece como uno de sus objetivos analizar la integración del enfoque de género en el Sistema Interno de Garantía de Calidad. Este instrumento define la política y los objetivos de calidad universitaria en el ámbito de 25 facultades españolas con estudios de publicidad.

En términos generales, en esta investigación se observa una escasa presencia de la perspectiva de género en el manual de calidad de las universidades. No obstante, este diagnóstico también abre una oportunidad para avanzar hacia modelos de calidad más inclusivos e impulsar una incorporación efectiva de ese enfoque en las políticas universitarias.

En resumen, la publicidad tiene que convertirse en un instrumento eficaz para cuestionar, combatir, superar los estereotipos y promover la igualdad de género. Para conseguirlo, la transversalidad de la perspectiva de género en las universidades debe ser una realidad.

The Conversation

Alejandra Hernández Ruiz recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Proyecto de I+D+i PID2022-138329NB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

Cilia Willem recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Proyecto de I+D+i PID2022-138329NB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

Iolanda Tortajada recibe fondos de Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Proyecto de I+D+i PID2022-138329NB-I00 financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.

– ref. Publicidad sexista: cómo atajarla desde la educación – https://theconversation.com/publicidad-sexista-como-atajarla-desde-la-educacion-291116

El escándalo bancario que sacude la política brasileña y las elecciones presidenciales previstas para octubre

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Guilherme Casarões, Associate Professor of Brazilian Studies, Florida International University

La noche del 17 de noviembre de 2025, agentes federales brasileños detuvieron al banquero Daniel Vorcaro en la pista del aeropuerto de Guarulhos, en São Paulo, cuando se disponía a embarcar en un jet privado. Inicialmente fue retenido por riesgo de fuga y detenido unos meses más tarde por múltiples cargos de fraude bancario, corrupción y blanqueo de capitales. Actualmente se encuentra a la espera de sentencia.

Ahora, a menos de un mes de las elecciones nacionales en Brasil, la denominada “crisis del Banco Master” amenaza con sacudir la democracia del país hasta sus cimientos.

A primera vista, se trataba solo de un escándalo financiero. Poco después de la detención de Vorcaro, el Banco Central de Brasil ordenó la liquidación de su banco, el Banco Master, con unas pérdidas sin precedentes estimadas en 47 300 millones de reales (unos 8 000 millones de euros). Alrededor del 90 % de esta suma fue reembolsada a los titulares de cuentas y a los accionistas por el Fondo de Garantía de Créditos (FGC) –el equivalente brasileño de la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) de Estados Unidos o el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) en España–, lo que supuso el mayor desembolso de la historia de la institución.

El sistema financiero brasileño se vio sometido a una gran presión. Desde 2018, el Banco Master había firmado contratos para gestionar y prestar servicios a fondos de pensiones estatales y municipales, así como a entidades bancarias. Aunque Vorcaro, de ser declarado culpable, difícilmente se convertiría en el primer estafador brasileño vestido de banquero, las investigaciones han revelado que sus métodos eran tan creativos como brutales.

Para proteger las operaciones de Master del escrutinio público, Vorcaro habría creado una enorme red de economistas, personas influyentes, burócratas, políticos y jueces. A algunos se les contrató para que respaldaran al banco; a otros, según la fiscalía, se les sobornó abiertamente para que permitieran que se llevaran a cabo transacciones turbias. Cada vez que la estrategia fallaba, supuestamente intimidaba y chantajeaba a sus detractores, incluidos periodistas y funcionarios, llegando incluso a planear causarles daño físico.

Tras diez meses de investigaciones, el caso del Banco Master apunta a que Vorcaro logró tomar como rehén al sistema político del país. Al parecer, el banquero se dio cuenta de que Brasil ya no contaba con tres poderes del Estado que se controlaban entre sí, sino con tres puntos de veto que podían adquirirse por separado.

Comprar acceso a esos tres poderes permitió a Vorcaro protegerse frente al Estado. Pero solo pudo lograrlo porque la política brasileña se había vuelto cada vez más disfuncional durante la década anterior.

El tira y afloja institucional de Brasil

En Brasil, el Congreso ejecuta el presupuesto tanto como legisla. El Tribunal Supremo legisla siempre que los legisladores se encuentran en un punto muerto, llegando en ocasiones a revocar decisiones del Congreso. Un presidente debilitado, ahogado por la deuda pública y presionado por los otros poderes, tiene poca influencia para impulsar políticas. Este tira y afloja se ha convertido en un sello distintivo de la política brasileña contemporánea.

El aumento de los poderes legislativos se remonta a 2016. Durante el juicio político contra la entonces presidenta Dilma Rousseff, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, descubrió que la presidencia de la Cámara podía pasar de ser un cargo de carácter procedimental a convertirse en una espada que se cernía sobre la presidencia. Las asignaciones presupuestarias del Congreso pasaron a ser obligatorias y aumentaron de 12 900 millones de reales (alrededor de 2 200 millones de euros) en 2017 a 61 000 millones de reales (algo más de 10 000 millones de euros) en 2026, lo que supone aproximadamente una cuarta parte de todo el gasto federal discrecional. Un presidente ya no puede retenerlas para disciplinar a una coalición.

El activismo judicial se intensificó durante el mandato del presidente Jair Bolsonaro. El conflicto permanente del expresidente –ahora encarcelado– con el Tribunal Supremo en torno a la política frente a la pandemia, la desinformación y los derechos de libertad de expresión empujó a los magistrados a asumir un papel político al que nunca han renunciado. Si bien es innegable que el tribunal desempeñó un papel clave a la hora de salvaguardar la democracia brasileña frente al intento de golpe de Estado de Bolsonaro en 2022, la política judicial lleva mucho tiempo traspasando los límites de la normalidad democrática.

Y aunque el actual presidente, Lula da Silva, volvió al poder en 2023 con la promesa de restaurar la democracia en Brasil, el desequilibrio institucional no ha hecho más que agravarse. El Gobierno de Lula apoyó la condena por parte del Tribunal Supremo de cientos de participantes en el asalto a Brasilia del 8 de enero de 2023 y no ocultó su entusiasmo cuando Bolsonaro y sus colaboradores fueron encarcelados. Pero los recientes ataques coordinados desde la Casa Blanca de Donald Trump y por parte de miembros de extrema derecha del Congreso no han hecho más que demostrar que la presidencia es el eslabón más débil de la política brasileña.

La red de influencias de Vorcaro

En este entramado entró en escena un banquero con problemas de liquidez y cuyo pragmatismo pesaba más que la ideología. Los investigadores han trazado una red de influencias notable no solo por su tamaño, sino también por su ecumenismo.

En la derecha política, se dice que Vorcaro ofreció ventajas de lujo y dinero en efectivo a varios políticos, entre ellos un exministro de Bolsonaro y líder de la coalición de derecha, el senador Ciro Nogueira. El dinero de Vorcaro también llegó a Dark Horse, la película biográfica sobre Bolsonaro: los informes de la unidad de inteligencia financiera de Brasil rastrean aproximadamente 12,3 millones de dólares hasta el fondo de Texas que gestiona el presupuesto de la película, incluidos 1,6 millones enviados en septiembre de 2025 a petición de su hijo, Flávio Bolsonaro, senador y candidato presidencial.

Hace unas semanas, la filtración de mensajes de voz del teléfono de Vorcaro parecía mostrar al “niño prodigio” de la extrema derecha brasileña, el diputado Nikolas Ferreira, poniéndose en contacto con el banquero para lo que parecían ser favores políticos.

En la izquierda política, la Policía Federal alega que el senador de Bahía, Jaques Wagner, entonces jefe de grupo de Lula en el Senado, recibió un piso en Salvador y 3,5 millones de reales (592 550 millones de euros). Las investigaciones también revelaron que, ya en 2018, el gobernador de Bahía, Rui Costa –que más tarde ocupó el cargo de jefe de gabinete de Lula–, favoreció los negocios de Vorcaro al permitir que los funcionarios públicos obtuvieran préstamos a altos tipos de interés vinculados al Banco Master.

Y luego está el Poder Judicial, donde las acusaciones son más graves y las pruebas más comprometedoras. El magistrado del Tribunal Supremo Dias Toffoli se recusó de la investigación sobre el Banco Master en febrero, después de que la prensa revelara pagos por valor de al menos 35 millones de reales (5,9 millones de euros) procedentes de fondos vinculados a Vorcaro a un complejo turístico de Paraná en el que él tenía una participación. Toffoli niega haber cometido ninguna irregularidad.

El hijo de otro magistrado del Tribunal Supremo, Kássio Nunes Marques, recibió 281 600 reales (unos 48 000 euros) a través de un contrato de consultoría pagado por el banco, según revela la investigación.

Por su parte, el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, a quien a menudo se considera el némesis de Bolsonaro, se enfrenta a la acusación más explosiva: el bufete de abogados de su esposa, Viviane Barci de Moraes, firmó un contrato de 131 millones de reales (22,2 millones de euros) con el Banco Master. La policía recuperó la parte de las conversaciones de Vorcaro con el juez Moraes, lo que sugiere un grado inusual de intimidad entre ambos, aunque no haya pruebas contundentes de que Moraes actuara a petición de nadie.

La información sobre las conversaciones de Moraes con Vorcaro procede de un informe policial encargado (y hecho público) por otro magistrado del Tribunal Supremo, André Mendonça, quien se hizo cargo de las investigaciones sobre el Banco Master a principios de este año. Antes de ser nombrado miembro del Tribunal Supremo en 2022, Mendonça ocupó los cargos de fiscal general y ministro de Justicia de Bolsonaro. Ahora se encuentra al frente de una guerra sin cuartel dentro de la facción rival del Tribunal, liderada por Moraes.

Los críticos de la izquierda han acusado a Mendonça de utilizar la investigación sobre el Banco Master como arma para debilitar a Moraes y a sus aliados en defensa de los intereses de la familia Bolsonaro. Al hacerlo, Mendonça socava aún más la legitimidad del tribunal, que es precisamente lo que la extrema derecha brasileña anhela.

El escándalo se extiende a las elecciones nacionales

La ironía es que los políticos mejor posicionados para hacer campaña a costa de la deshonra del Tribunal Supremo son precisamente los más expuestos por esos mismos expedientes. Aunque Flávio Bolsonaro no deja de pedir la dimisión de Moraes, hasta ahora no ha logrado explicar cómo se las arregló para quedarse con el dinero de Vorcaro que debería haber financiado la película biográfica de su padre (aún no está claro cuál fue su destino real).

Mientras tanto, Mendonça, un cristiano evangélico, se ha convertido en una figura de culto en los mítines de extrema derecha. Su atención exclusiva en las posibles irregularidades de Moraes –mientras hace la vista gorda ante todos los demás actores políticos que se han saltado las normas para beneficiar a un banquero que se ha enriquecido a costa de pensionistas, funcionarios públicos y pequeños inversores– parece ser el salvavidas de Flávio Bolsonaro en lo que se perfila como una de las campañas presidenciales brasileñas más reñidas hasta la fecha.

Lula, por su parte, tiene las manos atadas. Aunque no parece estar implicado en la trama de Vorcaro, guardó silencio durante mucho tiempo para evitar verse arrastrado a una crisis institucional que afectaba principalmente a los demás poderes del Estado. Solo rompió el silencio hace unos días, cuando la división en el Tribunal Supremo se hizo evidente e insostenible, y exigió que se desclasificaran todos los expedientes del caso del Banco Master.

Quizá sea demasiado tarde para que Lula se pronuncie sobre otro escándalo de corrupción más que sacude a Brasil en plena campaña electoral. Aunque el apoyo de Lula a las investigaciones difícilmente mejorará sus resultados en las encuestas, podría dar lugar a nuevas revelaciones que cambien el panorama de la contienda.

Pero la presidencia brasileña sigue en juego. Si un Lula debilitado resulta reelegido en octubre, se enfrentará a un reto mayor que el simple mantenimiento de la democracia en Brasil. Su misión en un cuarto mandato será arreglar un sistema político cada vez más disfuncional, abordando el creciente malestar social y evitando que nuevos escándalos socaven aún más la política brasileña.

En caso de que Flávio Bolsonaro resulte elegido, es probable que el escándalo del Banco Master se barra bajo la alfombra, pero solo después de que consiga impulsar la destitución de sus oponentes en el Tribunal Supremo. Sustituir a los magistrados en activo por aliados ideológicos ha sido una parte integral de la estrategia autoritaria de la extrema derecha, desde Hungría hasta Estados Unidos.

En ese caso, el banquero no solo habrá financiado la caída institucional de Brasil, sino que habrá sembrado las semillas de un auténtico retroceso democrático.

The Conversation

Guilherme Casarões no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El escándalo bancario que sacude la política brasileña y las elecciones presidenciales previstas para octubre – https://theconversation.com/el-escandalo-bancario-que-sacude-la-politica-brasilena-y-las-elecciones-presidenciales-previstas-para-octubre-292262

Con las plataformas actuales, ¿podemos distinguir a qué país pertenece una serie?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Gemma Durán Romero, Profesora de Estructura Económica y Economía del Desarrollo (UAM). Miembro del Instituto L.R. Klein (UAM), Universidad Autónoma de Madrid

¿Sería capaz de decir el país de procedencia de esta serie solo con la imagen? Pertenece a _Si es martes, es asesinato_, española y emitida en Disney+. Disney+ España

Las plataformas de televisión han cambiado la forma en que se producen y ven las series y películas. Actualmente, de hecho, parece que muchas producciones son similares en su aspecto visual o en su forma de contar historias. Pero… ¿significa eso que se hayan borrado las diferencias culturales?

Los espectadores seguimos notando cuándo una ficción “suena” española, francesa o estadounidense. Y no es tanto por rasgos nacionales puros, sino por una mezcla de señales culturales, lingüísticas y territoriales. La identidad audiovisual no ha desaparecido. Simplemente, se ha vuelto más compleja.

Nada es igual aunque parezca lo mismo

Si entramos en Netflix, Prime Video o Disney+, es fácil pensar que las series se parecen cada vez más. La duración de los capítulos es similar, el ritmo engancha rápido y el aspecto visual tiende a ser muy “internacional”. Esta sensación no es inventada; las plataformas han impulsado una cierta tendencia en los formatos, aunque cada una intente mantener su propio sello.

El consumo de plataformas de suscripción en Europa está dominado por contenido estadounidense. Las tres plataformas antes mencionadas concentran la mayor parte del tiempo de visionado de series y películas. Eso ayuda a explicar por qué muchas series comparten códigos parecidos.

Sin embargo, una cosa es parecerse más y otra ser iguales. Las plataformas no eliminan la dimensión territorial de la televisión. En ellas conviven historias globales, públicos muy concretos y distintas formas de adaptar lo local para que funcione en muchos países.

La globalización audiovisual no ha creado un espacio uniforme sino un panorama en el que conviven la estandarización industrial y la permanencia de las diferencias culturales. Pero la identidad audiovisual no desaparece cuando cambia el mercado.

Detalles pequeños que identifican

Las audiencias buscan contenidos que les resulten próximos. Normalmente no reconocemos de dónde es una serie porque salga una bandera o un monumento famoso. Lo notamos por detalles más pequeños: el tipo de piso, el bar del barrio, la forma de cenar, el tono de una discusión familiar, el uso de la ciudad o la relación con el trabajo y con los amigos.

Cuando una serie parece española, por ejemplo, no suele ser por un solo rasgo. Suele ser por una combinación de elementos: la forma de hablar, la cercanía física, ciertos espacios urbanos, algunas dinámicas familiares o una mezcla concreta de humor y drama. Algo parecido pasa con lo que percibimos como “francés” o “estadounidense”. También ahí lo que reconocemos es una suma de señales, no una idea fija.

Paquita Salas, vecina de Navarrete de pro.

No obstante, las películas y series circulan mejor entre países con lenguas parecidas que entre países con más vínculos sociales. Eso confirma que la lengua sigue funcionando como una puerta de entrada cultural. Además, no cuenta solo el idioma en sí, sino también el acento, la velocidad al hablar, la forma de discutir, el humor, los silencios y las expresiones cotidianas que usamos cada día.

Por eso, más que pensar que cada país tiene rasgos totalmente exclusivos, parece más preciso decir que las obras combinan elementos –la lengua, los espacios, las formas de relación o la manera de ver el mundo– que el público acaba leyendo como señales de procedencia.

La autenticidad también se ha convertido en estrategia

Las plataformas no solo hacen que muchas cosas se parezcan. También necesitan ofrecer algo distinto. Y ahí lo local gana valor.

Lo local no depende solo del país donde se rueda una serie. También depende de cómo la ve el público y de cómo se cuenta la historia. Esto se relaciona con la cercanía cultural ya mencionada. El espectador percibe en la obra una forma de vida propia: una manera de cenar, discutir o entender la familia. Y eso es algo que los formatos estandarizados no logran copiar del todo.

Todo esto ayuda a entender mejor lo que está pasando. Las plataformas necesitan historias que puedan viajar, porque van a doblarse a otras lenguas. Pero también necesitan que parezcan auténticas y situadas en un contexto concreto. En vez de borrar la diferencia cultural, muchas veces la convierten en un valor de mercado: los contenidos mantienen rasgos del lugar del que salen, como la lengua, espacios o costumbres, pero se hacen para que puedan funcionar en un mercado audiovisual global.

Nada podía ser más británico que The Crown.

España es un buen ejemplo de ello. Tiene una gran capacidad para producir series, cuenta con una lengua que se habla en muchos países y, además, una base muy sólida de rodajes. También países como el Reino Unido o Italia muestran que la circulación global de las plataformas no sustituye la identidad cultural propia de cada país. De hecho, muchas veces se aprovecha como valor cultural e industrial. La casa de papel o Peaky Blinders, por ejemplo, siguen teniendo un estilo y un contexto muy reconocibles por su lenguaje, sus espacios y su ambiente cultural.

Dicho de forma sencilla: lo local ya no compite con lo global. Muchas veces es justo lo que hace que una serie destaque. De hecho, Netflix ha convertido la “autenticidad cultural” en parte de su imagen global. No se trata solo de lo que aparece en pantalla, sino también de cómo la plataforma produce y presenta sus series. La identidad cultural ya no aparece como algo cerrado o fijo. Las plataformas la rehacen y la presentan de forma que pueda circular mejor en un sistema digital guiado por algoritmos.

Por eso, la cuestión no es solo que una serie sea auténtica. También importa que parezca auténtica para que los sistemas de recomendación la impulsen a escala global.

‘Ser’ de un sitio también en rodaje

Pero esta apertura global no se da igual en todas partes. La etiqueta “Netflix Original” ha cambiado la forma de producir en Europa y ha aumentado la inversión. Sin embargo, también ha reforzado las desigualdades entre los mercados grandes y los pequeños.

Países con industrias potentes y lenguas de gran alcance han aprovechado mejor esta tendencia. En cambio, los territorios con menos recursos corren el riesgo de depender más de las normas de las grandes plataformas para poder exportar sus historias.

Una serie también “es” de un lugar por cómo se produce, porque su identidad está muy unida al lugar en el que se rueda, porque depende de sus calles, sus profesionales, sus empresas y sus recursos. Y esa huella acaba viéndose en la pantalla.

A pesar de ser americana, Étoile también era francesa porque la mitad de la serie transcurría en París y los detalles franceses permeaban la historia.

España ocupa una posición fuerte en este contexto local y global, con tres ventajas claras: el idioma, la calidad de sus equipos y su capacidad para crear contenidos que pueden llegar a públicos hispanohablantes de muchos países. Esto es importante porque el español conecta el mercado nacional con un espacio lingüístico mucho más amplio.

Cuanto más global, más local

Entonces, ¿de verdad podemos seguir notando de dónde es una serie?

Sí, pero no se trata tanto de un supuesto “estilo nacional puro”. Más bien reconocemos una mezcla de lengua, cultura, espacios, formas de relacionarse y maneras de producir.

La plataforma puede hacer que muchas series se parezcan en el formato. Pero no puede borrar del todo el ambiente social y cultural que transmite una obra. Tampoco puede prescindir del lugar donde esa obra se hace posible.

Por eso la gran paradoja del audiovisual actual es esta: cuanto más global es la distribución, más importante se vuelve el anclaje local.


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Así sufre nuestra piel el estrés a la vuelta de vacaciones

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Luis Franco Serrano, Profesor de Ciencias de la Salud, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

SeventyFour/Shutterstock

¿Ha notado que estas últimas semanas su piel está más rebelde de lo habitual? Rojeces, picores o brotes inesperados no son casualidad en épocas de alta exigencia como septiembre, con la vuelta al trabajo o al colegio.

A menudo pensamos que la piel es solo una envoltura, pero en realidad está íntimamente conectada con nuestro cerebro. Cuando vivimos bajo un estrés constante, el cuerpo entra en un estado de alerta y la piel actúa como un espejo, traduciendo la tensión invisible en síntomas físicos. Lo que vemos en la superficie no es un simple problema estético: es el grito de alerta de un sistema inmunitario agotado y desregulado que ha decidido ponerse a la defensiva.

El cuerpo no responde igual al sudor o la crema hidratante habitual

Biológicamente, el estrés nos prepara para sobrevivir a un peligro inminente liberando hormonas como el cortisol. El problema llega cuando este estado de alerta no es puntual, sino que se cronifica. Con el tiempo, las células inmunitarias dejan de responder a la señal del cortisol (el freno antiinflamatorio del cuerpo) y el sistema se queda sin nadie que lo pare.

Ante esta presión constante, nuestro sistema inmunitario se desorienta y pierde la capacidad de regularse. En lugar de protegernos de manera eficiente, se vuelve extremadamente hiperreactivo, como un sensor de movimiento con una calibración demasiado sensible que hace sonar la alarma continuamente, aunque no haya ningún ladrón.

El resultado es un estado de inflamación crónica. Nuestras defensas comienzan a atacar y a reaccionar de manera exagerada ante estímulos totalmente inofensivos (como un cambio de temperatura, el sudor o su crema hidratante habitual). Y lo hace mediante los siguientes mecanismos.

Como el cerebro y la piel están conectados de manera bidireccional, el estrés activa directamente las terminaciones nerviosas cutáneas, que segregan neuropéptidos proinflamatorios, principalmente la Sustancia P y el CGRP. Estas moléculas inundan la dermis actuando como señales inflamatorias que rápidamente activan los mastocitos (nuestras células centinela encargadas de dar las señales de alarma), provocando que expulsen de golpe una verdadera tormenta de histamina y otras sustancias inflamatorias responsables del típico enrojecimiento, la inflamación y el intenso picor.

Paralelamente a esta reacción, el exceso de cortisol generado por el estrés inhibe la producción de lípidos como las ceramidas, que actúan como el cemento natural de la piel. Sin este cemento vital, la epidermis pierde agua, se deshidrata y se vuelve porosa, quedando desprotegida y mucho más sensible a elementos que, en condiciones normales, serían totalmente inofensivos, como el propio sudor, la aplicación de cremas o los simples cambios de temperatura.

Problemas dermatológicos de septiembre

Todo este caos interno se traduce rápidamente en la superficie en lo que podríamos llamar los “sospechosos habituales” de las épocas de gran presión. La consecuencia más frecuente es la aparición o el empeoramiento de la dermatitis atópica y los eccemas, que se manifiestan con manchas rojas, sequedad extrema y un picor que puede llegar a ser desesperante.

También es muy común que el estrés empeore el acné preexistente. En las personas con cierta predisposición, esta desregulación inmunitaria actúa como el desencadenante perfecto para sufrir brotes de psoriasis o rosácea.

Y, incluso en pieles que nunca habían dado problemas anteriormente, pueden aparecer episodios de urticaria, en los que el cuerpo se llena de ronchas y reacciones alérgicas aparentemente sin motivo, originadas por esta tensión acumulada.

El móvil, el estresor que no vemos

Tener el móvil en la mesita de noche se asocia a dormir peor y menos horas, y basta con tenerlo al alcance aunque no se llegue a mirar. Y aquí es donde la piel se resiente, porque reparar la barrera cutánea es sobre todo un trabajo nocturno: cuando se duerme poco aumentan las citocinas inflamatorias que frenan precisamente esta reparación. Una sola noche en blanco ya hace que la barrera tarde más en recuperarse, y quien duerme mal de manera habitual recupera hasta un 30 % menos al cabo de tres días.

Así, el círculo se cierra solo, porque el móvil le roba las horas en las que la piel se regenera, y por la mañana la barrera llega más débil de lo que debería estar.

Cómo cuidar la piel estresada

Para apagar este estrés dermatológico, hay que ir a la raíz del problema y reducir la carga global de estrés. Es vital bajar el ritmo diario, priorizar un descanso de calidad y reservar momentos de desconexión real, incluida una desconexión digital completa, para permitir que el sistema nervioso salga de su estado de alerta constante.

A nivel tópico, la piel necesita paz: simplifique la rutina diaria evitando exfoliantes mecánicos o productos agresivos (como ácidos fuertes) que puedan irritarla aún más. Apueste exclusivamente por productos suaves y cosmética calmante rica en ingredientes que reparen el “cemento” de la piel, como las ceramidas, el pantenol o la niacinamida.

Finalmente, la hidratación, donde conviene matizar una creencia muy repetida. Es cierto que beber más agua puede mejorar ligeramente la hidratación de la epidermis, pero sobre todo en quienes bebían poca: si ya bebe suficiente, añadir más aporta muy poco, y la evidencia disponible es escasa.

La sequedad de la piel estresada no se debe a una falta de agua en el organismo, sino a una barrera dañada que deja que esta se escape. Por eso el tratamiento de primera línea es tópico: reparar el “cemento” con ceramidas y sellarlo con una buena crema que actúe como barrera. El agua que bebe ayuda; la crema es la que lo repara.

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Luis Franco Serrano no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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