Una novela superventas ha sido retirada del Premio Goncourt tras las acusaciones sobre el uso de la IA: ¿y ahora qué?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Anthony Cordingley, Senior Lecturer in English Literature, University of Sydney

El mundo literario francés se ha visto sacudido por un escándalo relacionado con la inteligencia artificial. El autor haitiano-canadiense Thélyson Orélien ha visto cómo su novela era retirada de la lista de finalistas del Premio Goncourt, el galardón literario más prestigioso de Francia, el pasado viernes, poco después de que una cuenta anónima en X afirmara que había sido escrita “casi en su totalidad por inteligencia artificial”.

C’était ça ou mourir (que se podría traducir como “Era eso o morir”) narra el peligroso viaje de un haitiano hacia Canadá pasando por Brasil, México y Estados Unidos. La novela encabezó la lista de bestsellers en Francia a principios de septiembre tras su publicación en agosto y ha vendido unas 35 000 copias. El lunes pasado ganó otro premio francés, el Premio Fnac de Novela, y ha recibido críticas muy favorables.

Orélien, de 38 años, emigró a Canadá en 2010 tras el devastador terremoto de Haití que arrasó su hogar. Él niega haber utilizado IA para escribir su obra.

Pangram, que se utilizó para plantear las acusaciones, ha sido calificado como el “estándar de referencia” de los detectores de IA. La Academia Goncourt, que supervisa el premio homónimo, retiró el libro de su lista de finalistas debido a los “resultados sistemáticos de los análisis realizados por investigadores y periodistas de prestigio” que sugerían que la obra era, “con toda probabilidad, en gran parte producto de la inteligencia artificial”.

La editorial francesa de Orélien afirmó que este comenzó a escribir la novela en 2017 y terminó un borrador en 2019, mucho antes de que la IA generativa estuviera disponible en el mercado. En un comunicado de la semana pasada, Orélien, que es de raza negra, afirmó que había sido víctima de “numerosos ataques racistas” y que “actualmente está recopilando un expediente junto con [sus] editoriales en Francia y Quebec para demostrar [sus] afirmaciones”.

Samuel Fitoussi, columnista del periódico conservador Le Figaro que se ha autodefinido como “bastante de derechas”, ha admitido formar parte del “proyecto colectivo” que hay detrás de la cuenta de X. Sin embargo, el autor de Woke Fiction niega cualquier motivación política y afirma que defiende “el pacto moral que une a un autor con sus lectores” y que “sensibiliza sobre la escritura generada por IA”.

portada del libro: C'est air ca ou mourir

A raíz de las acusaciones sobre la IA, el periódico quebequés La Presse publicó denuncias de plagio en artículos y columnas de opinión escritos por Orélien entre 2012 y 2013. A estas les siguió una investigación de Radio-Canada, que reveló que “al menos cinco” de las columnas y artículos de opinión de Orélien habían sido copiados parcialmente de textos de otros autores.

La Presse también descubrió, mediante Pangram, que el relato corto de Orélien Où va le monde, galardonado en 2012, contenía “al menos cuatro frases idénticas” a las del libro de Louis Pauwels de 1960, Le matin des magiciens (1960). La Presse se puso en contacto con Orélien, pero este no respondió.

El escándalo no solo pone de relieve la fiabilidad de este tipo de detectores, sino que también cuestiona nuestras expectativas respecto a los escritores. Algunos autores franceses sostienen que la IA forma ya parte de nuestras vidas y que la autoría está evolucionando.

Textos en idiomas distintos del inglés y detección mediante IA

Orélien ha declarado: “Las imágenes, las repeticiones, los ritmos son lenguaje vivo, son míos. Mis tradiciones son haitianas y caribeñas”.

¿Podría un francés no estándar y muy oral llevar a Pangram a cometer un error?

Para comprobar esta posibilidad, el experto francés en IA Benoît Raphaël presentó dos capítulos de dos, y posteriormente cuatro, novelas haitianas en Pangram. Ambas fueron identificadas correctamente como creadas por humanos.

A continuación, Raphaël introdujo una muestra de la poesía, la prosa breve y los escritos críticos de Orélien publicados antes de 2023, cuando la IA generativa aún no estaba lo suficientemente desarrollada como para producir ese tipo de texto. Estos también fueron identificados como creados por humanos.

Raphaël afirmó que, antes de que estallara este escándalo, había escrito a otro experto en IA para expresarle sus sospechas de que la novela de Orélien se había escrito con la ayuda de la inteligencia artificial. Había detectado los signos reveladores de la prosa generada por IA, incluida la dependencia excesiva de ciertas construcciones retóricas.

¿Hasta qué punto son fiables los detectores de IA?

Los estudios han demostrado que Pangram es muy preciso a la hora de detectar el uso de la IA, con una tasa de detección exitosa superior al 95 % y prácticamente sin falsos positivos. Aun así, sí que se dan.

Se ha utilizado para plantear acusaciones sobre otras obras literarias recientes, incluidas las de Jamir Nazir, que fue absuelto oficialmente. Nazir, un escritor trinitense de ascendencia india, explicó al jurado que su proceso de escritura consistía en utilizar herramientas de conversión de voz a texto, seguidas de una edición exhaustiva, debido a sus problemas de salud crónicos.

¿Es aceptable que los autores utilicen la IA?

En la televisión francesa, la autora Virginie Despentes, entre cuyas novelas se encuentra Vernon Subutex 1, rechazó la semana pasada la idea de que los autores deban rendir cuentas por el uso de la IA. “Thélyson Orélien no tiene por qué justificarse […] No tiene nada que ver con nosotros. Escribe como le da la gana. Que le den a Pangram”.

Una mujer con el pelo rubio, una chaqueta negra y una camiseta
Virginie Despentes dijo: ‘Thélyson Orélien no tiene por qué justificarse’.
Penguin Livros

A Despentes le gustaron las frases cortas de la obra, sus poderosas metáforas y su carácter episódico, que considera rasgos típicos de la escritura contemporánea. Raphaël Doan, cocreador de una historia alternativa de 2023 que escribió abiertamente con ChatGPT, compartió pantalla con Despentes. A pesar de la negación de Orélien, Doan afirmó que creía que el autor había utilizado inteligencia artificial, citando el estilo formulista propio de la IA de su novela, las imágenes trilladas y una trama carente de continuidad, que saltaba de una escena a otra (la IA tiene dificultades para mantener una narrativa en prosa convincente a lo largo de cientos de páginas).

Alexandre Gefen, editor de la Historia cultural de la IA, comparó a Orélien con un artista del Renacimiento que llenaba su taller con otros artistas que trabajaban a sus órdenes. La autoría, dijo, siempre ha evolucionado con las tecnologías de escritura.

El éxito comercial de la novela de Orélien demuestra que ha logrado crear una voz auténtica que resulta cautivadora para los lectores. Si utilizó la IA para ello, es imposible pensar que sucediera sin una intensa serie de indicaciones y reajustes.

Quizá, en esta era de la IA, la forma en que los escritores la utilicen se convierta en una habilidad que se pueda emplear bien o mal. La literatura de alta calidad incluirá el uso ingenioso de esta nueva tecnología de escritura, mientras que la mala literatura se caracterizará por un uso perezoso o poco original.

Sin embargo, muchos lectores atesoran un pacto implícito con el autor, en busca de un encuentro íntimo con una subjetividad humana diferente. La crítica literaria lleva mucho tiempo cuestionando esto, sobre todo desde la clásica revelación sobre las numerosas manos que contribuyeron a la escritura de las obras de algunos de nuestros autores románticos más venerados, como la esposa de William Wordsworth, Dorothy Wordsworth.

Del mismo modo que cabría pensar que esos autores también deberían reconocer la aportación de otras personas a su obra, es razonable pedir a los autores que utilizan la IA que lo revelen. Así, los lectores tendrán la opción de participar en este nuevo juego o de optar por no hacerlo.


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The Conversation

Anthony Cordingley no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Una novela superventas ha sido retirada del Premio Goncourt tras las acusaciones sobre el uso de la IA: ¿y ahora qué? – https://theconversation.com/una-novela-superventas-ha-sido-retirada-del-premio-goncourt-tras-las-acusaciones-sobre-el-uso-de-la-ia-y-ahora-que-293016

35 años de ‘Nevermind’ y ‘Blood Sugar Sex Magik’: dos discos para entender a la generación X

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oliver Serrano León, Director y profesor del Máster de Psicología General Sanitaria, Universidad Europea

Portada del _Nevermind_ de Nirvana en una tienda de CDs. Hadrian / Shutterstock.com

El 24 de septiembre de 1991 alguien podía entrar en una tienda de discos y encontrarse con dos álbumes muy diferentes. Uno comenzaba con cuatro acordes destinados a convertirse en uno de los riffs más reconocibles del rock. El otro mezclaba funk, punk, sexo, vulnerabilidad y una energía física desbordante.

Aquel día se publicaron Nevermind, de Nirvana, y Blood Sugar Sex Magik, de Red Hot Chili Peppers. También llegaron The Low End Theory, de A Tribe Called Quest, y Trompe le Monde, de Pixies: una coincidencia excepcional en la música popular.

Treinta y cinco años después, aquellos discos permiten observar cómo la música ayuda a construir identidades, expresar el malestar de una época y conservar una parte de quienes fuimos.

¿Puede un disco representar a una generación?

Hablar de “generación X” no significa asumir que millones de personas compartan una personalidad determinada. Una reciente revisión advierte de que muchas supuestas diferencias psicológicas entre generaciones tienen poco respaldo empírico y pueden confundirse con efectos de la edad o del momento histórico. Estas etiquetas funcionan mejor como categorías culturales que como diagnósticos colectivos.

Pero las generaciones sí pueden compartir experiencias y productos culturales. Y ahí la música ocupa un lugar privilegiado.

Quienes atravesaron la adolescencia o primera juventud a comienzos de los noventa vivieron transformaciones económicas y culturales aceleradas. En ese contexto, Nirvana se convirtió en uno de los símbolos de una juventud asociada al desencanto, la ironía y la desconfianza hacia las grandes promesas.

Nirvana y el derecho a no parecer un ganador

Nevermind no parecía diseñado para representar el éxito. Precisamente por eso terminó alcanzándolo.

La investigación sobre la historia cultural del grunge ha señalado cómo su estética descuidada y su reivindicación de la autenticidad marcaban distancia respecto a la cultura dominante. The Oxford Handbook of Punk Rock analiza esa relación entre grunge, alienación, autenticidad y generación X.

Frente al rock espectacular de los ochenta, Kurt Cobain, líder de Nirvana, ofrecía otra figura: incómoda, contradictoria y poco interesada en representar al triunfador.

La canción “Smells Like Teen Spirit” convirtió ese malestar en un fenómeno mundial y, en enero de 1992, Nevermind alcanzó el número 1 del Billboard 200. Ahí apareció una paradoja decisiva: el rechazo del mainstream se convirtió en mainstream.

Red Hot Chili Peppers: el cuerpo también podía estar triste

El mismo día llegó un álbum que aparentemente proponía lo contrario.

Si Cobain parecía replegarse sobre sí mismo, Red Hot Chili Peppers explotaban hacia fuera. Blood Sugar Sex Magik estaba lleno de funk, sexualidad, movimiento y exhibición corporal. El tema “Give It Away” parecía celebrar justamente aquello que Nirvana evitaba: el espectáculo.

Pero basta llegar a “Under the Bridge” para que esa lectura se derrumbe. Anthony Kiedis, líder de la banda, escribió sobre aislamiento, adicción y la sensación de no pertenecer a ningún sitio. La historia del álbum relaciona la canción con sus experiencias de consumo de drogas y con determinados lugares de Los Ángeles.

Así, dos discos aparentemente opuestos terminaron hablando de preocupaciones no tan diferentes: soledad, identidad, relaciones, adicciones y necesidad de pertenencia.

La música también dice quiénes somos

Desde la psicología del desarrollo sabemos que la construcción de una identidad coherente constituye una de las grandes tareas de la adolescencia. Experiencias, relaciones y contextos sociales ayudan a responder a una pregunta aparentemente sencilla: ¿quién soy? La música participa de esa construcción.

No elegimos únicamente canciones. Elegimos también estéticas, grupos de referencia y formas de presentarnos ante los demás. Decir que alguien escuchaba Nirvana, Pearl Jam, Metallica, Public Enemy o Madonna podía comunicar algo sobre cómo quería ser percibido.

Las investigaciones muestran que los gustos musicales se relacionan con los grupos de iguales y que compartir preferencias puede favorecer la percepción de valores comunes y los vínculos interpersonales.

Por eso un disco puede terminar convertido en algo parecido a una cápsula cultural. Al volver a escucharlo no regresan solo las canciones, sino también una forma de consumir música que hoy casi ha desaparecido: comprar un CD o un casete, grabar cintas para los amigos, esperar un videoclip en el canal televisivo MTV, descubrir grupos en revistas musicales o reconocer afinidades por una camiseta.

Los discos no acompañaban únicamente una etapa vital; también ayudaban a construir códigos compartidos, tribus y maneras de estar en el mundo.

Por qué seguimos volviendo a la música de nuestra adolescencia

Aquí aparece uno de los fenómenos más interesantes de la psicología de la memoria: el reminiscence bump o pico de reminiscencia.

Cuando se pide a adultos que recuperen recuerdos autobiográficos, existe una representación especialmente elevada de experiencias procedentes de la adolescencia y la primera edad adulta.

Con la música ocurre algo parecido. Diversos estudios han encontrado que las canciones asociadas a esa etapa poseen una capacidad especialmente intensa para activar recuerdos personales. Una estudio sobre el pico de reminiscencia musical sitúa también en la adolescencia una ventana especialmente relevante para que determinadas canciones adquieran significado autobiográfico.

Esto ayuda a entender por qué unas pocas notas pueden producir, décadas después, una reacción tan intensa. La música puede evocar recuerdos vívidos y provocar nostalgia cuando una canción resulta familiar y posee significado personal.

No estamos escuchando únicamente un disco antiguo. Estamos recuperando contexto.

Cuando la rebeldía terminó en el centro comercial

El éxito de Nirvana y Red Hot Chili Peppers contribuyó a borrar la frontera entre cultura alternativa y cultura de masas.

El grunge pasó rápidamente de escenas locales y circuitos alternativos a MTV, las grandes discográficas y los centros comerciales. La industria descubrió que también podía vender autenticidad y rebeldía.

La generación X no fue psicológicamente homogénea ni tuvo una única banda sonora. Pero Nevermind y Blood Sugar Sex Magik capturaron dos maneras distintas de enfrentarse a inseguridades propias de la juventud: esconderse o exhibirse, mirar hacia dentro o saltar sobre un escenario.

Treinta y cinco años después seguimos escuchándolos. Quizá porque fueron grandes discos. Pero también porque volver a ellos significa reencontrarse durante unos minutos con habitaciones, amigos, primeras relaciones, cintas grabadas y versiones anteriores de uno mismo.

Hay discos que pertenecen a la historia de la música. Y otros que, además, terminan formando parte de nuestra propia historia.


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Oliver Serrano León no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. 35 años de ‘Nevermind’ y ‘Blood Sugar Sex Magik’: dos discos para entender a la generación X – https://theconversation.com/35-anos-de-nevermind-y-blood-sugar-sex-magik-dos-discos-para-entender-a-la-generacion-x-292938

¿Por qué se producen desahucios?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Sergio Nasarre Aznar, Derecho civil, Derecho de la vivienda, Universitat Rovira i Virgili

BalkansCat/Shutterstock

Desde la Gran Recesión que afectó a la economía mundial a partir de 2007, los desahucios entraron de lleno en las preocupaciones de la sociedad española. El estallido de la burbuja inmobiliaria en España se unió a la subida de tipos y el aumento del paro provocado por la crisis global, e hizo que muchas familias se vieran imposibilitadas de pagar –bien sus hipotecas, bien sus alquileres–, y perdieran sus viviendas.

Han pasado casi 20 años desde entonces y la preocupación se mantiene. Desde mediados de 2024, las ejecuciones hipotecarias, a diferencia de los desahucios arrendaticios, han sufrido un repunte en algunas comunidades autónomas, especialmente en Andalucía y Cataluña según datos del INE.

Propietarios, arrendatarios y okupas

Los desahucios pueden ser de tres tipos: a los propietarios –como consecuencia de la ejecución de la hipoteca por impago–, a los arrendatarios –si dejan de pagar la renta, si maltratan la vivienda, si tienen un mal comportamiento o si, a la terminación del plazo contratado o legal, no abandonan la vivienda voluntariamente– y a los okupas.

El fundamento de estos tres desahucios es distinto, aunque el resultado sea el mismo (el abandono forzosa de la vivienda o lanzamiento):

  • El primero, porque se incumplieron los pagos prometidos del préstamo concedido –generalmente cientos de miles de euros a pagar en varias décadas– sin el cual no se podría haber realizado la compra de la vivienda, que se puso como garantía de la devolución del dinero prestado.

  • El segundo, porque el arrendatario, que vive en una casa ajena y debe compensar al propietario por ello mediante el pago de la renta, debe cumplir con los pagos y con el plazo de duración de su derecho a usar la vivienda.

  • El tercero, porque el okupa entra y se mantiene en un inmueble ajeno sin título alguno.

Estas reglas se amparan en los principios del Derecho civil, que nos acompañan desde hace miles de años, y se fundamentan en la obligación de cumplir lo acordado (pacta sunt servanda).

Pero los desahucios se dan en todos los países europeos, como explicamos en nuestro trabajo Homeless prevention in the context of evictions (2016), e incluso, en muchos casos, en más medida que en España.

El descontrol de deuda en contexto europeo

Un buen indicador para ver el riesgo de desahucio es el sobreendeudamiento familiar a causa de la vivienda (hogares que dedican más del 40 % de sus ingresos al sostén de la misma) en las ciudades, lo que hace aumentar el riesgo de impago (de la hipoteca o del alquiler).

Atendiendo a Eurostat, en 2025, tanto la media europea de sobreendeudamiento familiar en las ciudades a causa de la vivienda (9,6 % de las familias) como la de los países del norte de Europa (como Dinamarca, Noruega, Suecia, los Países Bajos o Alemania) son más altas que en España (8,2%). En Dinamarca el triple, y en Noruega el doble, por ejemplo.

En la misma línea, los datos de la OCDE de 2024 muestran las elevadas tasas de desahucios en Dinamarca, Finlandia, Reino Unido y Bélgica, comparadas con España.

Durante décadas, en la política de estos países ha prevalecido el alquiler sobre la compra de vivienda, lo que ha terminado provocando la concentración de la vivienda en cada vez menos manos (fondos inversiones, extranjeros, segundas y ulteriores residencias), convirtiendo a la gente con menos recursos en dependientes (en muchos casos, a perpetuidad, dados los precios) de ellos. Han creado sociedades de ricos propietarios y de pobres inquilinos, a las que los países mediterráneos éramos ajenas gracias a una propiedad privada de las viviendas muy distribuida. Esto ha cambiado desde que la Unión europea ha venido dificultando el acceso a la financiación hipotecaria de la familias, en España claramente desde la Ley 5/2019.

La vivienda subsidiada

En el otro lado del problema están comunidades como, por ejemplo, Cataluña, donde hay más de 105 000 personas en lista de espera para una vivienda social, al tiempo que la que está actualmente gestionada acumula una deuda de 39 millones de euros en 2025, según la propia Agencia de la vivienda de Cataluña.

En principio, los poderes públicos son los que deben crear las condiciones para que las familias puedan procurarse una vivienda por sus propios medios; pero, ante los desahucios, las administraciones públicas deben evitar que la persona que se encuentre ante esta situación quede desamparada, ofreciéndole una alternativa habitacional. Solo así se cumple plenamente el art. 47 CE.

De llegarse a aprobar las medidas previstas en el Proyecto de Decreto Ley de Vivienda decaído en julio de 2026 respecto a los desahucios, las comunidades autónomas tendrían que ofrecer una vivienda alternativa a las familias afectadas. En caso de no hacerlo, se invalidaría el lanzamiento y la comunidad autónoma tendría que cubrir los impagos del inquilino y pagar el alquiler al casero, si este no es un gran tenedor, afectando así a sus propias cuentas, como lo demuestra la experiencia en Polonia.

The Conversation

Nuestro grupo de investigación, Eurohousing, está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

– ref. ¿Por qué se producen desahucios? – https://theconversation.com/por-que-se-producen-desahucios-292812

Suplemento cultural: Lorca no vuelve porque no se había ido

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Claudia Lorenzo Rubiera, Editora de Arte y Humanidades, The Conversation

Fotograma de la película _La bola negra_. Carla Oset/Atresmedia

Una versión de este texto se publicó por primera vez en nuestro boletín Suplemento cultural, un resumen quincenal de la actualidad cultural y una selección de los mejores artículos de historia, literatura, cine, arte o música. Si quiere recibirlo, puede suscribirse aquí.


Nunca una película española había sonado tanto en la denominada “campaña de premios” cinematográficos internacionales. Desde que se estrenó en Cannes en mayo, La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi (“los Javis”) ha aparecido en todas las quinielas de los críticos y periodistas como uno de los filmes que puede alzarse con numerosas nominaciones a los óscar. Hace unas semanas, la Academia de Cine española la eligió oficialmente como su representante para el óscar a Mejor Película Internacional y en el Festival de Cine de Toronto se alzó con el Premio del Público, un galardón que podría parecer simplemente popular pero que augura éxitos a quienes se hacen con él.

En el centro del fenómeno, y con permiso de Penélope Cruz, hay un nombre: Federico García Lorca. Artífice del borrador original de La bola negra, un documento de cuatro páginas en el que esbozaba una historia que quedó inacabada por su asesinato, Lorca permea la narración aunque no sea el personaje principal. Mezclando un posible argumento de su obra con La piedra oscura, la dramaturgia de Alberto Conejero en la que un soldado franquista vigila a su prisionero, Rafael Rodríguez Rapún, último compañero sentimental de Lorca, los Javis tejen un melodrama épico queer con vocación de película clásica que, de momento, y tras su estreno en España, arrasa por donde va.

¿Qué hizo que el poeta, el actor, el dramaturgo pasase de ser un hombre de la cultura en los años 20 y 30 del siglo XX a un símbolo cien años después? María Isabel Calle Romero desgrana las diferentes etapas que ha vivido la figura de Federico García Lorca.

Precisamente en el Festival de Cine de San Sebastián se presentó el documental La voz quebrada, de Manuel Menchón, en el que, entre otras cosas, se rescatan las últimas imágenes descubiertas de Federico García Lorca en movimiento. Conocemos cómo era y cómo se movía Lorca, cómo escribía, pero no sabemos, como detalla Manuel Molina Prados, qué voz tenía.

Por eso los Javis, en su nueva fábula, han intentado otorgarle una.

Shakira de ida y vuelta

Cuando hablamos de la explosión de la música en español en los últimos años, nos fijamos en muchos artistas que empezaron en la década de 2010 (Bad Bunny, Karol G, Rosalía…). Pero había quien llevaba dando guerra desde mucho antes y que ha conseguido, a lo largo de toda su carrera, moverse dentro de las reglas de la industria hasta conseguir transformar estas reglas a su favor. Esa persona es Shakira, inmersa estos días en su segunda semana de residencia en Madrid.

Y si nos remontamos al siglo XIX podemos rastrear cómo la historia musical española está desde mucho antes irremediablemente atada a la de América Latina, y viceversa. El flamenco, un género nacido en la península, no se entiende sin todas las influencias que se cruzaron a ambos lados del Atlántico y que se alimentaron mutuamente.

Mirar desde otro ángulo

Una de mis obras favoritas es Rosencrantz y Guildenstern han muerto, una reinterpretación que Tom Stoppard hizo de dos personajes muy secundarios de Hamlet. Hurgar en las posibilidades dramáticas que presentan quienes no protagonizan los relatos que han pasado a la historia pero que, sin embargo, están presentes en ellas es un ejercicio que los escritores llevan haciendo mucho tiempo. Circe, de Madeline Miller, se centra en un personaje de la Odisea y le da nueva entidad. El mismo éxito musical y cinematográfico de los últimos años, Wicked, revisita El mago de Oz desde otro punto de vista.

Por eso resulta muy interesante la nueva serie, estrenada hace unos meses, La otra hermana Bennet, que presenta una vida, y una versión alternativa, para Mary Bennett, una de las hermanas de las protagonistas de Orgullo y prejuicio y tal vez uno de los personajes más ridiculizados de la familia. Basada en la novela homónima, nos enseña las infinitas posibilidades que tiene volver a releer los clásicos cambiando, simplemente, el lugar en el que ponemos el foco.

Anacronismos ¿sí o no?

Cada vez que se estrena un filme vagamente histórico, muchos se desesperan intentando descubrir si lo que se ve en la pantalla es fiel a la realidad de la época en la que parece suceder. Nos fijamos en ropajes, formas de hablar y actitudes, pero es extraño que prestemos atención a las emociones, cuando ellas también varían.

La importancia que se le daba a unos sentimientos y no a otros ha cambiado a lo largo de la historia. Los conflictos pueden resonar pero no ser los mismos y, muchas veces, a la hora de buscar la forma de armar un relato, los escritores o guionistas apelan a la forma de sentir contemporánea al periodo en el que lo desarrollan, pero no necesariamente al momento que retratan en él. ¿Es esto un error, o una forma de acercarnos a otras gentes de otros tiempos y otros lugares?

A veces sucede, sin embargo, que en la realidad somos testigos de algo que, de tan extraordinario, parece falso, como si saliese de una película. Y así lo decimos. Desde hace más de cien años, el séptimo arte se utiliza para comparar, revisitar y retratar también nuestra propia vida.

Faltas en el aire

A principios de mes fallecía Gloria Steinem y nos quedábamos sin otra gran personalidad de los siglos XX y XXI. Le pedimos a Socorro Suárez Lafuente, catedrática de la Universidad de Oviedo, impulsora de los estudios de género, que nos recordase por qué el activismo de Steinem había recuperado y actualizado las demandas feministas que habían comenzado con Christine de Pizan y la “querella de las mujeres” en el siglo XV.

Suárez Lafuente fue quien presentó la candidatura de Steinem al Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2021, lo que hizo que la estadounidense acabase consiguiendo el galardón, así que es una gran voz para hablar de ella.

No son solo términos

Hay en asturiano una palabra que usamos mucho y que no tiene traducción a otras lenguas: repunante. Aunque parezca semejante a repugnante, no es así. Alguien repunante es alguien que protesta por todo y al que nada le parece bien. Hasta quienes apenas hablan asturiano en Asturias lo dicen. Pero cuando se escapa en una conversación con gente de fuera de la región (o, como diría la escritora Aitana Castaño, subpajarianos), es fácil que ambas palabras se confundan y se mezcle su significado.

Explicar repunante es explicar una cultura. Igual que decir tapas define algo de España, morriña indica un sentimiento arraigado en Galicia o commute determina la rutina anglosajona del viaje (muchas veces muy largo) de ida y vuelta al trabajo.

Por eso traducir no es solo cambiar unas palabras por otras sino intentar transmitir, en otro idioma, una forma de ver el mundo.

The Conversation

– ref. Suplemento cultural: Lorca no vuelve porque no se había ido – https://theconversation.com/suplemento-cultural-lorca-no-vuelve-porque-no-se-habia-ido-290681

Las ciudades sostenibles empiezan mucho antes del primer ladrillo

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Carmen Esther Falcón-Pérez, Profesora Titular de Universidad de Economía Financiera y Contabilidad. Instituto Tides., Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Cuando pensamos en una ciudad sostenible solemos imaginar edificios eficientes, carriles bici o grandes parques urbanos. Pero las ciudades empiezan mucho antes de que se construya la primera vivienda. Comienzan sobre un plano.

Cada vez que un ayuntamiento decide cómo crecerá una ciudad en los próximos años, lo hace a través del planeamiento urbanístico: las normas y planos que determinan qué usos podrá tener cada terreno. Así se establece dónde habrá viviendas, colegios, parques o zonas para actividades económicas. Son decisiones que condicionarán cómo crecerán nuestras ciudades durante las próximas décadas.

Aunque físicamente nada haya cambiado todavía, esas decisiones pueden generar importantes expectativas sobre el futuro de un territorio.

Del planeamiento urbanístico al derecho adquirido

Y esas decisiones no se convierten en una realidad hasta que no se han llevado a cabo. Así, desde el punto de vista de los propietarios de un terreno, éstos no pueden considerar suyo un futuro desarrollo urbanístico solo porque aparece previsto en un plan.

Por ejemplo, que un plan urbanístico reserve una zona para un futuro barrio no significa que sus propietarios hayan adquirido ya el derecho a desarrollarlo.

Pongamos otro ejemplo. Imaginemos una zona agrícola situada en las afueras de una ciudad cuyos terrenos pertenecen a distintos propietarios. El plan urbanístico prevé que dentro de unos años pueda transformarse en un nuevo barrio residencial. Sin embargo, mientras no se cumplan las condiciones que exige la ley, sus propietarios siguen teniendo el mismo suelo que tenían antes. La posibilidad de que algún día se construyan viviendas en esa zona es, por el momento, una expectativa de futuro y no un derecho adquirido.

La Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana establece que esos derechos no nacen automáticamente con la aprobación del plan urbanístico. Antes deben cumplirse una serie de requisitos.

Entre otras obligaciones, es necesario urbanizar el suelo, es decir, dotarlo de calles, aceras, alumbrado y redes de suministro. También es preciso reservar parte del terreno para equipamientos públicos, como parques o colegios, y los propietarios deben asumir los costes y beneficios que genera la transformación urbanística.

El planeamiento urbanístico lo aprueba la Administración, normalmente la administración local (ayuntamientos). Pero eso no significa que sea el ayuntamiento quien tenga que urbanizar directamente el suelo. En muchos casos, son los propios propietarios de los terrenos los que deben asumir las obligaciones y los costes necesarios para transformar dicho suelo, de acuerdo con lo que establece la legislación urbanística.

Así, quienes se benefician del desarrollo urbano también deben contribuir a hacerlo posible. Además, una parte del suelo transformado se destina a usos que benefician al conjunto de la ciudadanía.

Solo cuando esas obligaciones se cumplen nace el derecho a desarrollar el suelo conforme al uso previsto en el plan urbanístico.

Además, los instrumentos de planeamiento están sometidos a evaluación ambiental y deben tener en cuenta cuestiones como la protección de los recursos naturales, los riesgos naturales o el impacto de la transformación del suelo.

¿Cuándo deja de ser una expectativa?

La legislación urbanística establece con claridad cuándo nace el derecho a desarrollar un suelo. Sin embargo, todavía quedaba una cuestión por aclarar: ¿es ese también el momento en que ese derecho pasa a pertenecer jurídicamente al propietario y puede producir efectos económicos?

Dicho de forma sencilla, la pregunta es cuándo una expectativa de futuro deja de ser solo una previsión contenida en un plan urbanístico y pasa a convertirse en un derecho efectivamente adquirido.

En una reciente investigación, he podido identificar este momento: cuando la legislación urbanística reconoce que el propietario ha cumplido las condiciones necesarias para adquirir el derecho urbanístico es también cuando ese derecho puede considerarse definitivamente adquirido desde el punto de vista jurídico y económico.

Esta conclusión tiene importantes implicaciones. Significa que el desarrollo urbano no puede apoyarse únicamente en expectativas sobre lo que un suelo podría llegar a ser algún día, sino en situaciones jurídicas ya consolidadas.

El suelo como punto de partida de ciudades sostenibles

Cuando hablamos de sostenibilidad urbana pensamos a menudo en soluciones tecnológicas o ambientales. Sin embargo, ésta también depende de las decisiones que tomamos sobre el suelo y sobre la forma en que planificamos su transformación.

Un planeamiento sostenible debe favorecer un crecimiento ordenado y no disperso de las ciudades, facilitar el acceso a vivienda, servicios y transporte, y evitar un consumo innecesario de suelo, teniendo en cuenta al mismo tiempo la protección de los espacios naturales y agrícolas.

El suelo es un recurso limitado. La manera en que regulamos su utilización y las condiciones que exigimos para su desarrollo condicionan no solo el diseño de nuestras ciudades, sino también su futuro económico, social y ambiental. Su transformación está sujeta a unas condiciones y controles que buscan que sea compatible con el interés general y con la protección del territorio.




Leer más:
La ciudad no termina en la superficie: el papel del suelo en la sostenibilidad urbana


Por tanto, mucho antes de que aparezcan las grúas o se coloque el primer ladrillo, ya estamos definiendo cómo será el desarrollo urbano. Saber cuándo una previsión urbanística deja de ser una expectativa y se convierte en un derecho adquirido es esencial para comprender cómo planificamos el territorio en el que viviremos mañana.


Este artículo se publicó originalmente en la revista Telos, de la Fundación Telefónica.


The Conversation

Carmen Esther Falcón-Pérez no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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Nueva York-Valencia: la ciencia suma fuerzas para un traslado seguro de las obras de Sorolla

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Antoni Colomina Subiela, Conservació i Restauració de Béns Culturals, Universitat Politècnica de València

_La playa de Valencia_ (1908), de Joaquín Sorolla. Rawpixel.com/Shutterstock

El anuncio del traslado a Valencia de más de doscientas obras de Joaquín Sorolla procedentes de la Hispanic Society of America de Nueva York representa un acontecimiento cultural de primera magnitud. Estas valiosas pinturas cruzarán el Atlántico para formar parte de una exposición de larga duración en el Museu de la Ciutat, hasta que quede acondicionado el Palacio de las Comunicaciones, destino final de las obras.

Tras la expectación por contemplar de nuevo el legado pictórico del maestro en su tierra natal, se despliega una fascinante ingeniería de conservación preventiva para garantizar que cada lienzo complete el viaje intacto.

Lecciones de la historia y la ayuda de plantas aromáticas

La protección del arte en viajes oceánicos cuenta con antecedentes remotos muy sugerentes. En el siglo XVI, los comerciantes de la Carrera de Indias idearon procedimientos para transportar pinturas y esculturas hasta los puertos americanos.

Para mitigar los riesgos de la navegación ultramarina, las obras se embalaban en cajas de madera protegidas interiormente con mantas de arpillera y estopa.

Además, en las húmedas bodegas de los galeones se empleaban plantas aromáticas biocidas como el orégano, el romero y el espliego para repeler insectos y microorganismos. Al mismo tiempo, los contenedores se sellaban exteriormente con telas enceradas o impregnadas de brea para resguardar las piezas del ambiente marino. Estos pioneros remedios sentaron las bases de la moderna conservación preventiva que aplicamos hoy.

Panel monumental correspondiente a la colección ‘Visión de España’ de la Hispanic Society de Nueva York.
Ritu Manoj Jethani/Shutterstock

En la actualidad, la ciencia de la conservación se rige por criterios mucho más exigentes. Precedentes críticos como el del Guernica de Picasso demostraron los severos peligros de las itinerancias continuas, donde el repetido desclavado del bastidor y enrollado del lienzo acabó generando una densa red de craquelados y pérdidas de estrato pictórico. Los informes técnicos del Museo Reina Sofía concluyeron que someter el lienzo a nuevos desplazamientos implicaría un riesgo inaceptable de nuevos daños que desaconseja rotundamente su movilidad. La lección fue clara: la integridad física del bien cultural debe prevalecer siempre sobre el interés expositivo.

Este mismo principio de prudencia explicaría por qué en el actual traslado de la colección Sorolla se han excluido los catorce monumentales paneles de Visión de España. Aunque estas enormes telas ya viajaron por nuestro país entre 2007 y 2010 para su restauración y exposición, la física de materiales enseña que el gran formato sufre un estrés mecánico extraordinario durante su desmontaje, manipulación y transporte.

Microclimas portátiles

Para las doscientas obras de formato transportable que sí viajarán a Valencia, el método de embalaje sigue estándares técnicos internacionales ampliamente consensuados. Estas exigencias coinciden de manera exacta con las prescripciones fijadas en los pliegos de condiciones de la licitación. De acuerdo con esta normativa, las obras viajarán dentro de cajas construidas con madera certificada y revestidas con espumas sintéticas aislantes.

‘Las grupas’, de Joaquín Sorolla.
Hispanic Society of America, Public Domain., CC BY

Todos los materiales o coberturas en contacto directo con las pinturas deben ser neutros, químicamente estables, no abrasivos y resistentes a la rotura. El objetivo prioritario consiste en garantizar una absoluta estabilidad de las condiciones ambientales durante todo el recorrido. Para ello, la temperatura debe situarse entre 18 y 22 °C, mientras que la humedad relativa debe mantenerse entre el 45 % y el 55 %, con variaciones mínimas, especialmente durante las estancias en los almacenes aeroportuarios y las bodegas de carga.

También es esencial respetar un periodo de aclimatación de entre 12 y 24 horas antes de abrir las cajas en el museo de destino. Este tiempo permite que las obras se adapten gradualmente a las condiciones del nuevo entorno y evita la formación de condensación sobre las pinturas.

Cómo se atenúa el movimiento durante el transporte

Más allá de los cambios ambientales, el mayor peligro mecánico durante el trayecto son las vibraciones continuas de los vehículos. La oscilación constante del transporte por carretera puede hacer que la tela del cuadro entre en balanceo repetido. Este esfuerzo mecánico continuado sobre la estructura del lienzo termina provocando microfisuras en las delicadas capas de pintura.

Para neutralizar este fenómeno, el transporte terrestre se realiza exclusivamente en camiones especializados con suspensión neumática y control climático. Desde hace varias décadas, los especialistas aconsejan instalar un panel trasero que genera una pequeña cámara de aire tras la tela. Esta sencilla pero eficaz solución amortigua el movimiento del lienzo y frena su desgaste mecánico durante el viaje.

La custodia experta: ¿quién es el ‘correo de arte’?

A pesar de la alta tecnología empleada, la máxima seguridad del traslado descansa en la vigilancia presencial del correo de arte. Este especialista en conservación y restauración viaja en representación de la institución prestamista con plena potestad técnica, de modo que su autoridad le permite supervisar cada maniobra e incluso detener la operación si detecta el menor indicio de riesgo.

La labor del correo de arte abarca la inspección directa del embalaje, el seguimiento en las terminales de carga, la logística terrestre y el montaje final. Para llevar a cabo este control con la máxima precisión, la herramienta documental clave es el informe de condición (condition report). Este documento técnico, apoyado en mapas de daños y fotografías de alta resolución, registrará el estado exacto de cada Sorolla antes de ser embalado.

‘Ayamonte, la pesca del atún’, de Joaquín Sorolla.
Hispanic Society of America, Public Domain., CC BY

Tras el desembalaje en Valencia, el correo y los técnicos locales examinarán minuciosamente cada lienzo y firmarán conjuntamente el informe, que certifica formalmente que la obra no ha sufrido la menor alteración durante su travesía. La vigilancia técnica no termina con el montaje, sino que se mantiene activa mediante inspecciones periódicas durante toda la exposición.

Con todo, los preparativos para el regreso de Sorolla a Valencia muestran la madurez de la conservación preventiva contemporánea, que integra la investigación histórica, la regulación del patrimonio público y la avanzada ingeniería de materiales. Y gracias a esta alianza científica, la luz del maestro mediterráneo volverá a disfrutarse en su tierra con las máximas garantías de seguridad.


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Antoni Colomina Subiela no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Nueva York-Valencia: la ciencia suma fuerzas para un traslado seguro de las obras de Sorolla – https://theconversation.com/nueva-york-valencia-la-ciencia-suma-fuerzas-para-un-traslado-seguro-de-las-obras-de-sorolla-292276

¿Qué convierte una diferencia corporal en discapacidad?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Joan Calvin Palomares, Ayudante Investigador en el departamento de Filosofía y humanidades, Universidad Pontificia Comillas

La discapacidad no supone una limitación cuando la tecnología está ahí para ayudar y no para dificultar el acceso a las actividades cotidianas. Romain Virtuel / Unsplash. , CC BY-SA

“Fuera de servicio”, reza un cartel en la puerta del ascensor. Mal asunto. Para algunos será una molestia; para quien no puede usar las escaleras puede significar la cancelación completa del trayecto. Al pulsar el botón –por si el cartel estuviera allí por error–, una persona usuaria de silla de ruedas puede descubrir que el ascensor ha adquirido el “poder soberano” de decidir quién llega y quién no. De pronto, esta máquina ocupa un lugar predominante en la pregunta ¿qué entendemos por discapacidad?

Aceras, puertas, pavimentos, ascensores: anchuras, pendientes, pesos y superficies; accesos amables u hostiles, posibles o imposibles. Esa misma persona descubre que la alternativa consiste en subir varios escalones. La silla de ruedas, que no es más que una tecnología de movilidad, queda convertida por el entramado técnico en signo de inmovilidad y hace que la diferencia se torne discapacidad.

No estamos ante una carencia individual de autonomía, sino ante una autonomía distribuida entre cuerpos, técnicas y espacios. La persona sigue siendo la misma: la misma parálisis, la misma silla, el mismo proyecto. Solo ha cambiado la disponibilidad del mundo.

Escaleras que exluyen: cuando el espacio no es neutral

¿Dónde se encuentra, entonces, la negatividad que asociamos a esa diferencia llamada discapacidad? ¿En una médula seccionada, en necesitar una silla de ruedas y un ascensor o en un mundo tecnológico cuyos fallos perjudican más a quienes dependen de esas infraestructuras?

La condición corporal es real y puede producir limitaciones, dolor, cansancio o necesidad de apoyos; no tendría sentido disolverla en el lenguaje. Pero la carga negativa asociada a la discapacidad se produce, en buena medida, en los desajustes tecnológicos que habilitan o deshabilitan la participación. Así, la lesión es real, aunque no explica por sí sola la imposibilidad de llegar a la planta superior. Una resonancia magnética puede describirla con precisión, pero no dice nada sobre los escalones, las puertas estrechas, los ascensores rotos o los transportes inaccesibles.

En la gramática cotidiana, decimos que alguien “tiene una discapacidad”. Pero rara vez decimos que un edificio solo admite un modo de moverse o que la falta de previsión tecnológica produce exclusión. Rara vez decimos que lo que está en juego es un espacio discapacitante, no una persona discapacitada. Esa gramática esconde una ontología individualista: imagina a cada persona como una unidad cerrada, definida por sus capacidades y déficits, como si el mundo fuese un escenario neutral. La carga negativa se atribuye a la condición corporal y no al entramado tecnológico. Así, la negatividad no recae sobre el ascensor averiado, las puertas estrechas o el espacio inaccesible, sino sobre el individuo considerado incapaz o “dis capaz”.

¿De quién es la responsabilidad?

Esta inversión naturaliza tecnologías excluyentes y desplaza la discapacidad hacia el individuo, obligado a cargar con la responsabilidad: rehabilitación, adaptación y una gramática de la superación que eleva hasta el heroísmo a quienes logran transitar nuestra ecología discapacitante. El problema no está en la rehabilitación ni en los apoyos, sino en convertirlos en obligaciones individuales.

Por mucho que hayamos avanzado en accesibilidad, la frase “la persona discapacitada no puede acceder” nos resulta más natural que decir “el edificio impide el acceso y necesita ser adaptado”. También parece más natural decir que una persona usuaria de silla de ruedas no pudo subir debido a su discapacidad que pensar en una realidad tecnológica diseñada para un solo modo de ser. Es la persona quien recibe un diagnóstico, no las escaleras, las aceras y las puertas.

Todos usamos tecnologías mediadoras

Todos actuamos mediante técnicas e infraestructuras. Caminamos con zapatos sobre aceras, atravesamos puertas, escribimos con teclados. Dependemos de un entramado tecnológico cuyos apoyos, por estar normalizados, parecen naturales. La dependencia tecnológica es universal. Sin embargo, la vulnerabilidad ante sus fallos se distribuye desigualmente.

Así, podemos considerar tecnologías de la discapacidad a las que permiten a determinados cuerpos moverse, comunicarse o participar, y tecnologías discapacitantes a las infraestructuras que convierten una diferencia en exclusión, al admitir un repertorio estrecho de cuerpos y movimientos. Percibimos las primeras como signos de una dependencia excepcional porque su desajuste con las tecnologías naturalizadas las vuelve visibles. No hay un exceso individual de dependencia, sino un desajuste entre tecnologías normalizadas y otras no integradas en nuestra visión del mundo. La escalera tuvo arquitecto, presupuesto y licencia de obra; no es un accidente geológico. También es una tecnología de acceso, pero se vuelve discapacitante cuando se impone como única vía y carece de alternativa para otros modos de moverse.

Escuchar la voz de los afectados

Pensar esto desde la experiencia de la discapacidad exige reconocer que quien usa una silla de ruedas no es solo una persona objeto de diagnóstico o intervención a la que se ofrecen soluciones para paliar sus carencias. Su experiencia produce conocimiento situado sobre el mundo construido: conoce de primera mano el desajuste entre las tecnologías discapacitantes y las tecnologías de la discapacidad.

La experiencia propia no concede una autoridad absoluta, pero sí una autoridad situada que no puede ser sustituida por el diagnóstico técnico ni por la mirada externa. Es quien reconoce las pendientes de una rampa, el peso de una puerta, la anchura de un pasillo, la distancia entre un aula y un baño, y la diferencia entre los ascensores que funcionan y aquellos que cortan en seco un destino.

Dotar de autoridad a quienes viven esa diferencia es una forma de cuestionar la idea de que de podemos colocar un cartel de “fuera de servicio” sin que la avería suponga una responsabilidad añadida. Por eso, es necesario incorporar a quienes usan estas infraestructuras en su diseño, evaluación y mantenimiento, y tratar cada fallo sin alternativa como una interrupción del derecho de acceso. Quizá no sea necesario declarar culpable al ascensor, pero sí retirarle a las infraestructuras la misma coartada de que goza la naturaleza.

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Joan Calvin Palomares no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. ¿Qué convierte una diferencia corporal en discapacidad? – https://theconversation.com/que-convierte-una-diferencia-corporal-en-discapacidad-290359

El metano: ¿solución o problema en el siglo XXI?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Manuel Pujadas Cordero, Jefe de la Unidad de Caracterización y Control de la Contaminación Atmosférica, Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)

A lo largo del ciclo de vida de los combustibles fósiles, como el gas natural licuado, suelen producirse importantes liberaciones de metano a la atmósfera. GreenOak/Shutterstock

Desde hace tiempo, el hidrocarburo más simple de la naturaleza, el metano (CH₄), se encuentra en el punto de mira científico, económico y social por su notable relevancia a distintos niveles. Actualmente, sigue manteniendo una posición ciertamente paradójica. Por un lado, conserva su gran importancia estratégica como combustible y materia prima en la transición energética, y por otro, continúa generando mucha preocupación por su papel como gas de efecto invernadero, como avalan los últimos datos y conclusiones científicas que confirman su aumento en la atmósfera. ¿Es posible salir de este bucle?

Emisiones naturales y de origen humano

Aunque el metano puede producirse por vía sintética, la mayor parte del que se utiliza como combustible procede del gas natural (GN) de origen fósil (95 % del cual es metano), sin olvidar el biometano, obtenido a partir del biogás depurado.

En generación eléctrica su importancia es clara. Los rendimientos de conversión energética de las centrales de ciclo combinado alimentadas con gas natural suelen ser de un 50–60 %, es decir, bastante superiores a los de las centrales térmicas convencionales de carbón, fueloil y gasoil. Aunque, en última instancia, todo dependa de la tecnología, tamaño de la instalación y condiciones de operación.

En todo caso, hay que decir que la combustión del GN no resulta ambientalmente inocua. Pese a que suele producir menos dióxido de carbono (CO₂) por unidad de energía y menores cantidades de dióxido de azufre (SO₂) y partículas que en los otros casos, se siguen generando cantidades significativas de óxidos de nitrógeno (NOₓ) y otros contaminantes.

El gran problema del metano no proviene de lo que se quema, sino de lo que se escapa al aire sin quemar. A lo largo del ciclo de vida de los combustibles fósiles, especialmente del GN, el carbón, el petróleo y derivados, así como durante la producción y utilización del biogás, suelen producirse liberaciones de metano a la atmósfera, por fugas no intencionadas, venteos operativos, fallos en las tuberías, etc.

Por otro lado, otros sectores económicos y actividades también generan emisiones incontroladas de metano, destacando por su importancia las del sector agrícola y ganadero (del cultivo del arroz, la fermentación entérica en rumiantes, la gestión de purines, etc.), así como las procedentes del tratamiento de residuos sólidos y aguas residuales urbanas.

Por último, también se producen emisiones de metano por actividad bacteriana en espacios naturales, especialmente en humedales y aguas continentales. Aunque algunas de estas emisiones puedan estar influidas o incluso originadas por modificaciones antropogénicas del territorio y del ciclo hidrológico.

Un gas de efecto invernadero

Todo el metano presente en el aire, con independencia de su origen, es activo climática y ambientalmente debido a sus propiedades radiativas y a su comportamiento fisicoquímico. El efecto climático deriva de la capacidad de este gas para absorber radiación infrarroja, de modo parecido y complementario al del CO₂ y el agua, contribuyendo a retener una parte de la radiación térmica que la Tierra emite.

Sabemos que su concentración atmosférica actual es unas 2,7 veces superior a la de la época preindustrial y que en los últimos años ese aumento ha alcanzado el 20 %. Por ejemplo, la concentración media anual de metano registrada en el Observatorio Atmosférico de Izaña (Tenerife) se incrementó aproximadamente en un 19 % entre 1984 y 2024, pasando de unas 1 650 partes por mil millones (ppb) a unas 1 965 ppb. También sabemos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que, en términos globales, la contribución del metano al incremento de la temperatura media global en el periodo 2010-2019 respecto al periodo 1850–1900 ha sido aproximadamente de 0,5 °C.

Gráfica que muestra el aumento de la concentración media global de metano en la atmósfera.
Aumento de la concentración media global de metano en la atmósfera.
NOAA

Aunque las causas del aumento de la concentración del metano en la atmósfera siguen presentes en el debate científico, se ha estimado que aproximadamente el 85 % del crecimiento observado desde 2007 se podía atribuir a emisiones de origen microbiano. Este resultado no coincide plenamente con otras estimaciones del balance global; entre otras cosas, por la complejidad de separar cuantitativamente la contribución de las distintas fuentes emisoras naturales, y también porque para conseguirlo resulta fundamental disponer simultáneamente de observaciones atmosféricas, isotópicas y de inventarios de emisiones, algo muy complejo.

Pese a estas dificultades, el Global Methane Budget ha estimado recientemente que alrededor del 65 % de las emisiones directas globales de metano ya son antropogénicas, destacando el peso de las producidas por actividades agropecuarias y de gestión de residuos, seguidas por la producción y uso de combustibles fósiles y, en menor medida, por la quema de biomasa y biocombustibles. Estos resultados ponen de manifiesto el papel relevante de las actividades agrícolas y ganaderas, de los grandes vertederos y de las plantas de tratamiento de aguas residuales como fuentes emisoras extensas de metano. En España tenemos algunos ejemplos bien documentados, como los vertederos de Valdemingómez, Pinto y Colmenar Viejo, en la Comunidad de Madrid.

Basura acumulada en un vertedero
Los grandes vertederos y las plantas de tratamiento de aguas residuales constituyen fuentes emisoras de metano.
Ernest Rose/Shutterstock

Otros efectos en la atmósfera

Pero su papel en la atmósfera no se reduce a su influencia sobre el clima, sino que se extiende a otros aspectos de la química atmosférica con importantes implicaciones ambientales directas e indirectas. El CH₄ interviene en una compleja cadena de procesos químicos y fotoquímicos atmosféricos que, en presencia de óxidos de nitrógeno, contribuyen a la formación de ozono (O₃) y, por tanto, a incrementar su concentración troposférica.




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Aunque la magnitud de este efecto depende de las condiciones químicas y meteorológicas, se estima que las emisiones globales actuales de metano, naturales y antropogénicas, son responsables de aproximadamente el 37 % de los niveles de ozono de fondo en Europa. Este hecho resulta también preocupante, dados los efectos negativos del ozono troposférico sobre la salud humana, los agrosistemas y los ecosistemas.

Por último, una mayor abundancia de CH₄ podría alterar la capacidad oxidativa de la atmósfera al afectar a la disponibilidad de radicales oxidantes, que participan en su eliminación, lo que en determinadas condiciones contribuiría a prolongar la vida atmosférica del propio metano, generando así una retroalimentación positiva.




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Objetivo: reducir las emisiones de metano

En definitiva, siendo el metano un valioso recurso energético e industrial que forma parte de la solución en la transición energética actual, también es urgente que deje de ser un problema climático y ambiental de primer orden. La clave está en nuestra capacidad para reducir sustancialmente sus emisiones antrópicas porque esta acción constituye una de las medidas con mayor potencial para limitar el calentamiento global a corto plazo, además de ayudar a mejorar la calidad del aire.

Sin duda estamos ante un gran reto, pero resulta asumible porque existen tecnologías y estrategias para conseguirlo. En el sector de los combustibles fósiles, por ejemplo, las soluciones pasan generalmente por la mejora del equipamiento para evitar fugas, así como por la instalación de sistemas de recuperación de flujos de metano a baja presión, que posteriormente se podrían aprovechar o tratar.

El desafío real consiste en implementar estas medidas rápida y eficazmente sobre las fuentes y sectores con emisiones más importantes, manteniendo sistemas de vigilancia capaces de verificar los resultados.

A estos objetivos debemos dedicarle de manera urgente cuantos esfuerzos y recursos sean necesarios, si queremos preservar un clima habitable para las próximas generaciones.

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Manuel Pujadas Cordero recibe fondos públicos (UE, Gobierno de España, C. Autónomas de España) para el desarrollo de sus actividades de I+D+i.

– ref. El metano: ¿solución o problema en el siglo XXI? – https://theconversation.com/el-metano-solucion-o-problema-en-el-siglo-xxi-291681

El impacto del nuevo atajo por el Polo Norte en el comercio marítimo mundial y los puertos mediterráneos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ana Belén López Tárraga, Profesora sustituta en el Departamento de Geografía, Universidad Complutense de Madrid

El acelerado deshielo del Polo Norte ha dejado de ser únicamente un problema medioambiental para convertirse en un cambio profundo en el mapa del comercio mundial. Al derretirse las capas de hielo, se está abriendo una especie de carretera de peaje por el extremo norte de Rusia que permite a los grandes cargueros asiáticos llegar mucho antes a Europa.

Este cambio de rumbo amenaza con reducir el tráfico por la ruta tradicional del Mediterráneo, poniendo en riesgo la posición estratégica, la actividad económica y los empleos que generan los puertos españoles.




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Un atajo de hielo que ahorra hasta 12 días

Todo lo que consumimos en nuestro día a día, desde la ropa, los electrodomésticos y los teléfonos móviles hasta el combustible o la maquinaria industrial, viaja a bordo de grandes barcos cargueros.

Tradicionalmente, las embarcaciones que parten de potencias industriales como China, Corea del Sur o Japón para traer sus productos a Europa deben completar una travesía muy larga. Tienen que cruzar todo el océano Índico, remontar el mar Rojo, atravesar el canal de Suez, en Egipto, y, finalmente, adentrarse en el mar Mediterráneo para repartir la carga.

Sin embargo, el calentamiento global está afectando al Polo Norte a un ritmo cuatro veces superior al de la media del resto del planeta. Como consecuencia directa de esta fusión del hielo, se ha abierto de manera estacional una vía alternativa: la llamada ruta del mar del Norte, que discurre bordeando toda la costa septentrional de Rusia.

Para las grandes empresas de transporte marítimo, utilizar esta travesía del norte supone reducir el tiempo de viaje entre 10 y 12 días completos. En el competitivo sector del transporte internacional, recortar casi dos semanas de navegación se traduce en un ahorro muy importante de combustible, salarios y costes operativos.

Para aprovechar esta vía, países como China y Corea del Sur ya construyen buques con cascos de acero reforzado diseñados para la navegación polar. Gracias a esta tecnología, empresas chinas y coreanas han comenzado a operar de forma experimental los primeros servicios regulares de contenedores hacia Europa, programando salidas semanales durante los meses de verano mientras las condiciones del hielo lo permiten.

Rusia pone las normas y cobra el peaje

Aunque esta vía recortada resulta muy atractiva en términos económicos, presenta un inconveniente político de gran calado: no es un espacio marítimo de libre tránsito. Casi todo el trazado de la ruta del mar del Norte discurre por aguas bajo control directo de Rusia.

El gobierno ruso cuenta con la mayor flota mundial de barcos rompehielos de propulsión nuclear. Si un carguero de cualquier otro país desea utilizar este atajo, debe solicitar permiso previo a las autoridades de Moscú, abonar peajes y contratar, obligatoriamente, la escolta de los rompehielos rusos. De este modo, un solo país pasa a tener la llave de paso y el control absoluto sobre una de las arterias comerciales más importantes del futuro.

A esta situación se suma la creciente tensión internacional. Tras los conflictos geopolíticos de los últimos años y el distanciamiento de Rusia con el resto de Europa, el Polo Norte ha dejado de ser una zona pacífica enfocada en la investigación científica para convertirse en un escenario de rivalidad militar y control económico.

¿Por qué esta noticia no es buena para España?

Hasta la fecha, España ha gozado de una posición privilegiada en el mapa del comercio marítimo gracias a su geografía. Al situarse en la puerta de entrada al Mediterráneo y en el cruce de caminos con el Atlántico, instalaciones como los puertos de Algeciras, Valencia o Barcelona han funcionado como grandes centros logísticos. A ellos llegan los megabarcos procedentes de Asia para descargar mercancías y redistribuirlas hacia el centro y norte de Europa o hacia el continente africano.

El borrador de la Estrategia Polar Española 2026-2035, que ha estado en exposición pública hasta el mes de agosto, da una clara señal de alerta sobre esta nueva realidad.

El documento avisa de un desafío claro: si los barcos de Asia usan el Polo Norte, irán directos a Europa Central. Por lo tanto, miles de buques dejarán de pasar por el Mediterráneo. Si pasan menos barcos por el sur, los puertos españoles recibirán muchos menos contenedores. Esta caída dañaría la economía y amenazaría miles de empleos en el sector logístico. Además, España perdería peso estratégico en el comercio mundial.

Europa busca una respuesta rápida

La preocupación por el impacto del deshielo ha llegado a las más altas instancias de la UE. En la Cumbre Polar Europea que acaba de celebrarse en Finlandia, doce países de la Unión Europea exigieron actualizar de forma urgente las políticas regionales para adaptarse a estos cambios geopolíticos y defender los intereses del continente.

Los líderes comunitarios coinciden en que la transformación del Polo Norte no es un simple fenómeno meteorológico, sino un reto estratégico que afecta a las cadenas de suministros, a la protección de los cables de internet submarinos y a la seguridad energética.

Para España, el reto es claro. No basta con estudiar el clima solo desde el punto de vista científico. Es necesario planificar y adaptar las infraestructuras portuarias y las redes de transporte para mantener su competitividad antes de que el atajo del norte se convierta en la ruta habitual del comercio mundial.

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Ana Belén López Tárraga no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. El impacto del nuevo atajo por el Polo Norte en el comercio marítimo mundial y los puertos mediterráneos – https://theconversation.com/el-impacto-del-nuevo-atajo-por-el-polo-norte-en-el-comercio-maritimo-mundial-y-los-puertos-mediterraneos-290997

Pedimos a dieciséis modelos de IA generativa que valoraran los mismos casos clínicos y esto fue lo que pasó

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Mario Vega Barbas, Associate professor, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Cada semana, un nuevo modelo de IA generativa supera al anterior en algún ranking. Las grandes tecnológicas compiten por décimas y anuncian récords. Esa competencia es real: los modelos difieren en velocidad, en precio y en qué examen aprueban con mejor nota.

La pregunta que casi nadie se hace es otra: ante una misma instrucción –sobre todo, cuando les pedimos algo que no tiene una respuesta clara–, ¿piensan distinto? Después de haberlo medido en un estudio, la respuesta corta es que no, o muy poco.

Dieciséis modelos, un mismo caso

Reunimos dieciséis grandes modelos de lenguaje de diez empresas distintas: OpenAI, Anthropic, Google, xAI, Meta, DeepSeek, Mistral, Alibaba y otras dos compañías chinas, Z.ai y MiniMax Group. A todos les dimos los mismos quince casos clínicos de salud mental, descritos por una psicoterapeuta específicamente para este estudio.

Cada modelo, a solas y sin ver lo que hacía el resto, redactó la valoración propia de un supervisor clínico experimentado: desde qué enfoque interpretaban el caso y qué habría que explorar.

Elegimos la psicología a propósito, ya que formular un caso en psicoterapia no tiene una respuesta única. La misma historia admite varias interpretaciones defendibles y elegir entre ellas es cuestión de criterio, no de acierto. Si dieciséis modelos iban a discrepar en algún sitio, tenía que ser ahí.

A continuación, recogimos más de 7 000 respuestas generadas por los modelos y las comparamos por su significado, no por sus palabras, con un índice que respondía a una pregunta sencilla: ¿a cuántas opiniones realmente distintas equivale este conjunto de textos? Dieciséis textos idénticos valen una, y dieciséis sin nada en común, dieciséis. El estudio quedó registrado públicamente antes de generar un solo dato, y el código y los resultados son abiertos.

Menos de dos voces

El promedio fue de 1,69 opiniones distintas. Es decir, las respuestas de dieciséis modelos distintos equivalían a menos de dos opiniones. Esta cifra resulta más llamativa todavía si tenemos en cuenta que un solo modelo, leyendo el mismo caso dieciséis veces, ya produce por su cuenta el equivalente a 1,43 opiniones.

La explicación no es misteriosa ni compleja. Estos modelos compiten con ingredientes muy similares: se entrenan con textos que se solapan y se ajustan con objetivos parecidos. No decimos que todos sean igual de buenos ni que escriban lo mismo, sino que, aunque cada uno lo cuente a su manera, las conclusiones que sacan son las mismas.

El comité que no es comité

Esto importa porque ya funcionan sistemas construidos sobre esa idea. Microsoft presentó, en 2025, un orquestador diagnóstico que describe como un panel virtual de médicos con enfoques diversos, mientras que otros proveedores venden esa misma arquitectura como una plantilla lista para cualquier aplicación. No hemos evaluado esos productos, ni los hemos probado en tareas con una única respuesta correcta, cuya coincidencia puede medirse contra el acierto. Cuando no hay contestación acertada, la única garantía que ofrece el panel es que sus miembros piensen distinto. Y eso es lo que no ocurrió.

El Reglamento de Inteligencia Artificial europeo exige que, en los sistemas de alto riesgo, como los de salud, una persona supervise de verdad sus decisiones. Pero nadie puede revisar miles de decisiones a la hora, así que necesita una regla para saber cuándo mirar: la más natural es hacerlo si los modelos no se ponen de acuerdo.

Esa regla casi nunca se activa. No porque el sistema acierte, sino porque los modelos casi siempre coinciden. Y no lo hacen como expertos llegando por separado a la misma conclusión, sino como expertos formados en la misma escuela, con los mismos libros. La calma que transmiten al supervisor no está ganada.

Cuando la herramienta confirma en lugar de contrastar

Queda por saber cómo influyen las respuestas de ese coro de expertos cantando al unísono en la persona que las recibe. En 2025, la revista The Lancet Gastroenterology and Hepatology publicó el seguimiento de diecinueve endoscopistas veteranos que llevaban meses trabajando con ayuda de la IA. Cuando la apagaban, su tasa de detección de lesiones bajaba del 28,4 % al 22,4 %. La herramienta no les quitó el trabajo; les quitó la vigilancia.

Con la IA generativa, el patrón se repite. Una encuesta de Microsoft y la Universidad Carnegie Mellon a 300 profesionales encontró que, cuanto más confiaban en la herramienta, menos pensamiento crítico decían ejercer.

Nuestro resultado añade una razón más para preocuparse. Una segunda opinión es útil porque puede llevarnos la contraria, plantear retos y mantenernos activo mentalmente. Dieciséis opiniones que coinciden no llevan a la autocrítica, al pensamiento lateral, ni a la duda; solo confirman. Y quien solo recibe confirmación deja de ejercitar justo lo que pide el citado reglamento europeo: tener criterio para decir que no. De todos modos, lo hemos comprobado en un solo dominio –salud mental– y en español, lo cual obliga a tomar los resultados con prudencia.

Preguntar a muchos modelos solo sirve si alguno puede decir que no. Y cuando la segunda opinión es la primera repetida, lo que está en juego no es lo que saben las máquinas, sino lo que dejamos de saber nosotros. Los modelos seguirán peleando por llegar a ser distintos. Nosotros, mientras tanto, debemos pelear por seguir siéndolo.

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Mario Vega Barbas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

– ref. Pedimos a dieciséis modelos de IA generativa que valoraran los mismos casos clínicos y esto fue lo que pasó – https://theconversation.com/pedimos-a-dieciseis-modelos-de-ia-generativa-que-valoraran-los-mismos-casos-clinicos-y-esto-fue-lo-que-paso-291387