El efecto mariposa o por qué la geopolítica puede encarecer su cesta de la compra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Nadia Natasha Reus González, Docente universitaria de matemáticas-estadística, Universidad de Guadalajara

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Las tensiones geopolíticas globales no solo llenan los titulares de prensa: también determinan cuánto se paga por la leche o la gasolina. Entender cómo funciona esta conexión es el primer paso para proteger los ahorros.

Cuando escuchamos noticias sobre conflictos geopolíticos solemos pensar en términos de diplomacia o estrategia militar y consideramos que este tipo de eventos no nos afectan por su lejanía. Sin embargo, tienen un efecto mariposa que termina golpeando directamente la economía de los hogares.

No se trata solo de política, también se trata del valor real del dinero.

El peligro silencioso: La pérdida de poder adquisitivo

En tiempos de conflicto, el mayor riesgo para las familias no suelen ser las caídas en los mercados financieros o la volatilidad en el precio del oro, sino la inflación.

Imagine que tiene 50 euros guardados en una alcancía (hucha). Si el precio de las cosas sube, esos mismos 50 euros comprarán menos productos el mes que viene que hoy. Esto es lo que llamamos pérdida de poder adquisitivo, o inflación.

En entornos de guerra o inestabilidad, dejar el dinero quieto (es decir, sin que genere ningún interés) puede ser un error, ya que su valor real se reduce a medida que los precios suben.




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¿Por qué el petróleo es la pieza clave?

Gran parte de este fenómeno tiene que ver con el suministro energético. Oriente Medio concentra una gran parte de la producción mundial de petróleo y gas. Además, cuenta con rutas estratégicas como la del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del combustible que mueve al mundo.

Ante la inestabilidad en el suministro de energía provocada por la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán, los mercados han reaccionado con miedo, disparando los precios del petróleo y el gas.

Como casi todo lo que consumimos necesita energía para ser fabricado y luego ser transportado (por camiones, barcos o aviones), el aumento del petróleo acaba generando una reacción en cadena: si el combustible sube, el transporte se encarece y ese costo extra se traslada al precio final de los alimentos, la ropa o la tecnología. Y las familias tienen que asumir ese aumento en los precios.




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Cae la oferta y las estanterías sufren

En economía, esta situación se denomina shock de oferta. Es un cambio repentino e inesperado que reduce la cantidad de bienes o servicios que las empresas pueden ofrecer.

Si hay menos fuentes de energía disponibles, o es mucho más caro conseguirlas, las fábricas producen menos o a mayor costo. Al haber menos oferta para la misma demanda, los precios tienden a subir de forma generalizada. Este es el inicio de la inflación que vemos en el supermercado y al que nos enfrentamos al realizar las compras.

Resiliencia financiera: ¿Qué podemos hacer?

La resiliencia financiera es la capacidad de afrontar estos cambios económicos. Para un hogar promedio, esto implica entender dos lecciones básicas:

  1. La planificación es un factor clave. Las crisis geopolíticas nos recuerdan que la economía es global y lo que sucede a miles de kilómetros afecta a nuestra capacidad de compra diaria.

  2. En contextos de una alta inflación provocada por crisis externas, el dinero quieto pierde valor y el ahorro tradicional, bajo el colchón o en cuentas sin rendimientos, se vuelve muy vulnerable.

¿Qué podemos hacer para que el aumento de los precios no afecte nuestros ahorros? No existen fórmulas mágicas, sino dos conceptos clave: diversificación y educación financiera.

¿Cómo protegernos?: Estrategias para fortalecer su economía

Una regla de oro es la creación de un fondo de emergencia. Se trata de una reserva de dinero destinada exclusivamente a imprevistos. Esto evita tener que recurrir a préstamos con intereses altos cuando los productos básicos se encarecen. Además, en momentos de incertidumbre internacional, el consumo responsable se vuelve nuestra mejor defensa. Debemos aprender a distinguir entre necesidades reales y deseos momentáneos para a proteger el presupuesto familiar.

Otra estrategia recomendable es no dejar todo el dinero en una alcancía o en una cuenta bancaria que no genera beneficios. Cuando suben los precios, la tendencia de los bancos centrales es a subir los tipos de interés. De este modo el ahorro se vuelve más atractivo. Lo mejor es buscar opciones sencillas y relativamente seguras (como los depósitos bancarios a plazo fijo, las cuentas de ahorro remuneradas y la deuda pública) que ayuden a que el dinero conserve su valor real.

Paz y estabilidad

Las crisis internacionales no son solo eventos lejanos, sino fenómenos que pueden redefinir nuestra realidad cotidiana. En momentos de incertidumbre, la mejor herramienta de resiliencia económica no es hacer inversiones complejas o arriesgadas, sino estar informados sobre los acontecimientos que hacen subir los precios. Así pueden tomarse mejores decisiones financieras.




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En un mundo globalizado, además de un ideal humano, la paz es la base de la estabilidad económica.

The Conversation

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

ref. El efecto mariposa o por qué la geopolítica puede encarecer su cesta de la compra – https://theconversation.com/el-efecto-mariposa-o-por-que-la-geopolitica-puede-encarecer-su-cesta-de-la-compra-278643

¿Tiene sentido pedirle a la ‘Odisea’ de Nolan que sea históricamente rigurosa?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Oskar Aguado-Cantabrana, Profesor Ayudante Doctor en el área de Historia Antigua del Departamento de Estudios Clásicos, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Fotograma de la próxima adaptación de la _Odisea_, de Christopher Nolan. Universal Pictures

“En la ‘Odisea’, Ulises habla con acento de Boston, a pesar de ser de Ítaca, que está en Nueva York”.

Este comentario, entiendo que sarcástico, hace referencia al origen bostoniano de Matt Damon y al hecho de que en el estado de Nueva York hay, efectivamente, una ciudad llamada Ithaca. Me parece una de las reacciones más sagaces de la plétora de críticas y bromas que han asolado la esfera digital desde el 5 de mayo, día del lanzamiento del segundo tráiler de la Odisea de Christopher Nolan.

Es una reacción recurrente cada vez que se anuncia el estreno de una película ambientada en el pasado, ya sea histórica o mitológica. Pero una superproducción sobre el texto homérico, de la mano de un director tan reconocido, son palabras mayores.

Así que durante mayo y junio sí que ha ardido Troya.

La Antigüedad (mítica) en pantalla

Ciertamente sería difícil recoger en pocas palabras la diversidad de reacciones que ha suscitado el tráiler. Algunas de las líneas maestras han sido las siguiente: es un escándalo que Helena de Troya esté interpretada por una actriz negra; cómo va a ser Menelao calvo; Aquiles no puede ser un actor trans; la ambientación es de todo menos clásico/mediterránea, el atrezzo y la vestimenta no se ajustan al contexto histórico; el acento de los actores no se parece mucho a cómo sonaría el de los héroes míticos; los diálogos son presentistas; etc.

Ninguna de las críticas expuestas es novedosa. Cuestiones similares se plantean cada vez que se estrenan películas situadas en períodos como la Antigüedad o la Edad Media. Aunque de base hay una diferencia importante en este caso: estamos ante la adaptación de un poema épico. Una epopeya con contenido mitológico que difícilmente se presta a una crítica en los términos en los que se suele aplicar al cine de ambientación histórica.

Ciertamente, sería de agradecer que los directores admitiesen sin complejos que sus adaptaciones son creaciones artísticas localizadas en un pasado remoto, pero sin ninguna pretensión de veracidad histórica. Asumamos que no son historiadores, filólogos, arqueólogos, ni divulgadores, son artistas tratando de promocionar y defender sus decisiones.

El cine difícilmente puede ajustarse a las exigencias metodológicas y teóricas de un ensayo historiográfico. No es necesario, tiene otros objetivos y condicionantes, económicos, lúdicos, técnicos e ideológicos; el análisis de la recepción audiovisual de la Antigüedad ayuda a resituar toda esta polémica.

El ‘espíritu homérico’

Papiro con un fragmento de la _Odisea_ (cantos IX y X), del siglo III a.e.c. hallado en Ghurab (Egipto). Es el manuscrito más antiguo conservado de la _Odisea_.
Papiro con un fragmento de la Odisea (cantos IX y X), del siglo III a.e.c. hallado en Ghurab (Egipto). Es el manuscrito más antiguo conservado de la obra.
Zunkir/Wikimedia Commons, CC BY-SA

En este sentido, se podría decir mucho sobre la denominada “cuestión homérica”. La Odisea fusiona en su narración diversos periodos históricos (época micénica, Edad oscura e inicios de la época arcaica), con toda una serie de elementos mitológicos y ficciones literarias que, por otro lado, son una fuente histórica fundamental para conocer la sociedad del siglo VIII a.e.c. y, en menor medida, los siglos previos.

Hasta algún traductor reciente de la Odisea, filólogo de profesión, se ha preguntado, respecto a la fidelidad al texto original, “a qué debemos jurar dicha fidelidad: ¿a un supuesto ‘espíritu homérico’ acaso? Estaríamos de enhorabuena si lográsemos saber en qué consiste tal espíritu”.

La realidad es que la obra de Homero se reescribe y actualiza de forma ininterrumpida desde la propia Antigüedad. Ahí reside precisamente su naturaleza de obra clásica. Nolan solo ha elegido su propio estilo.

El cine de Nolan y otras referencias visuales

El despliegue de medios técnicos, la elección del reparto, la gama de colores, las referencias al género de superhéroes, Batman incluido, y muchos elementos más que el tráiler no permite adelantar, llevan la firma de Nolan. Es su Odisea, suya y de su equipo de producción, y, faltaría más, disponen de toda la libertad artística para que sea única y novedosa.

Por supuesto, somos libres de denostarla cuanto queramos, pero pienso que es más interesante analizarla críticamente. Está rodada, entre otros lugares, en diferentes enclaves del Mediterráneo, pero si no luce igual que unas vacaciones en una playa de Mykonos, quizá se deba a que los juegos cromáticos de la película también pretenden representar algo sobre la historia que cuenta: un hombre traumatizado por la guerra y obsesionado con regresar al hogar.

Un grupo de soldados con armaduras en medio de un bosque.
Fotograma de la nueva adaptación de la Odisea de Christopher Nolan.
Universal Pictures

Tampoco podemos olvidar que esta estética puede responder a una tendencia muy familiar en el cine histórico/fantástico más reciente. Algo que con cierta ironía se ha llamado “filtro medieval”, pero que buena parte de las producciones recientes sobre la Antigüedad también aplican y que podría resumirse en un pasado sucio, oscuro y con mucho cuero.

La fórmula visual y la estética “neomedieval” se ha popularizado a través de producciones como Vikingos, Juego de tronos y sus precuelas. Y funciona. A mi parecer, la caracterización de los lestrigones o de los barcos (vikingos) no es casual.

Homero y la cultura universal

La de Nolan es hija de su tiempo, como todas las odiseas. Claro que destila ideología; la de Homero también: la de las élites aristocráticas griegas del siglo VIII a.e.c. La Odisea es una obra inmortal precisamente porque ha sido reinventada de forma ininterrumpida en todo tipo de formatos artísticos y también por culturas diversas a las occidentales, desde el islam medieval, al manga japonés de los 80.

Por supuesto, las culturas europea y estadounidense han sido las más prolijas en este sentido. Más allá de toda la pintura –desde la cerámica ateniense y los frescos romanos hasta la Nausicaa del pintor William McGregor Paxton– o la escultura, hay obras cumbre que no presentan precisamente una adaptación apegada al relato clásico, como el poema de Kostantínos Kafavis, Ulises de James Joyce, la Odisea de Nikos Kazantzakis u O Brother, Where Art Thou?, la película de los hermanos Coen.

Retrato de una mujer desnuda rodeada de otras mujeres desnudas en un paisaje costero bajo un cielo azul.
Nausicaa, personaje de la Odisea visto por William McGregor Paxton.
Wikimedia Commons

La obra homérica se ha llevado a la pantalla en diversas ocasiones, si bien el personaje de Ulises está presente en otras tantas adaptaciones de la Ilíada o el ciclo troyano. Troya (2004) es sin duda la que más ha marcado el imaginario colectivo del siglo XXI. Una película también muy criticada en su momento, que ahora ciertos sectores de las extremas derechas han recuperada como supuesto emblema de la masculinidad y la épica perdida. Ahí sí que estarían bien representados Aquiles y Helena de Troya, dicen, no mediante un actor trans y una actriz negra.

Si lo que buscan son antecedentes culturales, la primera actriz negra, que sepamos, que interpretó a Helena, lo hizo junto a Orson Welles en el París de 1950 y el muy recomendable cómic La Cólera (2020) presenta un Aquiles que experimenta una transición de género.

¿A quién pertenece la Odisea? A la humanidad, yo diría.

¿Qué Antigüedad para el siglo XXI?

De la diversidad de reacciones al tráiler podemos extraer una conclusión incuestionable: la importancia que aún damos a las figuras históricas y míticas de la Antigüedad para conformar nuestros propios imaginarios e identidades en el siglo XXI.

Tweets de Elon Musk en los que alega que Nolan
Tweets de Elon Musk quejándose de la nueva adaptación de Nolan.
X.com

No es un tema baladí. Elon Musk y las ultraderechas internacionales lo entienden como un elemento más de su “guerra cultural”, en su defensa de una “civilización occidentalinventada y supremacista blanca.

Por su parte, una Helena negra apela a la identidad cultural afroamericana, aferrándose a una supuesta verosimilitud racial con argumentos historiográficos que fueron un revulsivo importante en su momento, pero que se han superado.

Las versiones (eco)feministas, pacifistas, o proLGTBIQ+ del mito proliferan, frente a lecturas reaccionarias que nunca dejan de resurgir. Se trata de un eterno diálogo con un pasado mítico que no pierde utilidad para repensar el presente.

Las y los profesionales de las Ciencias de la Antigüedad bien lo saben. El inminente estreno ya estimula la divulgación y la investigación sobre Homero y su recepción. Los ecos y viajes de la Odisea siempre resuenan. Estamos, sin duda, ante el regreso de Ulises. Buen momento, por tanto, para unirse al evento de nuestro proyecto y reflexionar sobre qué Antigüedad queremos para el siglo XXI.


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The Conversation

Oskar Aguado-Cantabrana es miembro del proyecto de Investigación ANIHO (PID2023-150635NB-I00), financiado por MICIU/AEI/10.13039/501100011033/ y FEDER/UE. Se trata de un proyecto de investigación internacional, con sede en la EHU, dedicado a analizar la recepción de la Antigüedad en el mundo contemporáneo.

ref. ¿Tiene sentido pedirle a la ‘Odisea’ de Nolan que sea históricamente rigurosa? – https://theconversation.com/tiene-sentido-pedirle-a-la-odisea-de-nolan-que-sea-historicamente-rigurosa-283103

¿Por qué nos crecen las orejas cuando nos hacemos mayores?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Usue Ariz López de Castro, Profesora de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

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Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por estudiantes de 3º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Berriz. Berriz (Bizkaia).


¿Es verdad que las orejas se van haciendo más grandes según cumplimos años? ¿O es uno de esos mitos que circulan por las redes? Para responder, primero tendríamos que comprobar si hay artículos científicos que hayan estudiado el tema. Y sí, en efecto, algunos expertos se han dedicado a investigarlo.

Tras medírselas a muchas personas adultas de distintas edades, han llegado a la misma conclusión: aunque poquito, las orejas aumentan de tamaño a lo largo de nuestra vida. Según sus resultados, pueden ser hasta un centímetro más grandes en personas mayores que en adultos jóvenes; sobre todo, debido al aumento del lóbulo de la oreja.

A pesar de ello, el que sean más grandes no nos sirve para mucho, ya que sabemos que con la edad vamos perdiendo audición. ¿Por qué crecen entonces? Comprendiendo su estructura interna y lo que le sucede a ese tejido con el paso del tiempo quizá encontremos la respuesta que buscamos.

Los secretos del cartílago

Si nos tocamos las orejas podemos sentir que no son tan duras como si fuera hueso, pero notamos que hay “algo” dentro. Las podemos doblar y luego recuperan la forma original.

Ese “algo” es el cartílago, un tejido parecido al hueso, pero más blandito y del que existen distintos tipos en nuestro cuerpo. En concreto, el pabellón auricular contiene cartílago elástico, que está compuesto principalmente por cuatro elementos clave: unas células llamadas condrocitos, que a su vez secretan las proteínas colágeno y elastina, y otras moléculas que conocemos como proteoglicanos.

La característica principal del colágeno, una proteína que se encuentra en muchos tejidos, es la rigidez y la resistencia, lo que le permite mantener la estructura. En cambio, la elastina es flexible y elástica, por lo que puede estirarse y recuperar su forma sin sufrir daños. Por último, los proteoglicanos se encargan de atrapar agua, formando una especie de gelatina que permite que el tejido esté hidratado.

En conjunto, gracias a las dos proteínas con propiedades opuestas y a los proteoglicanos, si nos doblamos las orejas o si reciben un golpe, pueden recuperar su forma original.

Como un calcetín gastado

Una vez conocida la estructura del cartílago de la oreja, ahora nos queda entender cómo aumenta de tamaño.

La mayoría de los tejidos del organismo solo crecen durante la infancia y la pubertad, aunque eso no impide que sigan renovándose. Es decir, el tejido envejecido se va sustituyendo por otro nuevo. Al cartílago de la oreja le sucede lo mismo: su crecimiento se detiene en la edad adulta. Pero además, como está poco vascularizado –o sea, le llega poca sangre– se renueva escasamente a largo de la vida. Entonces, si no crecen, ¿por qué las orejas son cada vez más grandes?

La clave está en qué le sucede a su cartílago con el paso del tiempo. Según cumplimos años, todos los tejidos pierden elasticidad. Esto quiere decir que o bien se estiran menos, o bien, si se estiran, no recuperan tan fácilmente su tamaño original. De jóvenes somos como un calcetín nuevo: si lo estiramos para ponérnoslo, rápidamente se ajusta a nuestro tobillo y se mantiene en esa posición. Pero con el tiempo, el elástico va cediendo: ya no ajusta y, finalmente, el calcetín se cae.

Y no solo empeora la función de la elastina, sino que en muchos casos la producción del colágeno también disminuye y se debilita, por lo que no es capaz de mantener la estructura de los tejidos como antes.

Alargadas por la fuerza de la gravedad

Concretamente, lo que le ocurre al cartílago –sobre todo por la disminución de elastina– es que no consigue contrarrestar la fuerza de gravedad por completo. Poco a poco, las orejas van “cediendo” y cayendo, por lo que visualmente aumentan de tamaño. Además, la exposición al sol, el frío, el viento, los golpes, etc. las hace todavía más sensibles a este fenómeno.

El “efecto caída” también afecta a otros tejidos ricos en colágeno y elastina. En mujeres es más patente en el pecho y los antebrazos, que cuando cuelgan incluso reciben el nombre de “alas de murciélago”. Los hombres sufren una consecuencia menos visible: los testículos se les descuelgan con la edad. Y de la papada no se libra nadie.

Resumiendo, con la edad las orejas no crecen en sentido estricto, sino que sufren unas modificaciones en su estructura interna que le impiden mantener la forma como antes y provoca que, debido a la gravedad, se vayan alargando poco a poco. Aunque estéticamente no nos guste mucho, no nos queda más que asumirlo, ya que poco podemos hacer para evitarlo.

La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


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Usue Ariz López de Castro no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. ¿Por qué nos crecen las orejas cuando nos hacemos mayores? – https://theconversation.com/por-que-nos-crecen-las-orejas-cuando-nos-hacemos-mayores-283185

La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’ de The Conversation

Source: The Conversation – (in Spanish) – By The Conversation España, Editor, The Conversation

Imagen de la edición del año 2024 en la que Juan Luis Arsuaga ofreció un taller de anatomía en la playa. UIMP, CC BY

Comienza la cuenta atrás: queda menos de un mes para que dé comienzo la quinta edición del curso de verano de The Conversation La aventura de divulgar ciencia en español con éxito.

Del 15 al 17 de julio, en el Palacio de la Magdalena, sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, vamos a “quemar las naves”.

El curso, abierto a todos los públicos, está dirigido tanto a personas con curiosidad por la ciencia como a estudiantes, docentes, investigadores y profesionales interesados en aprender nuevas formas de comunicar el conocimiento científico. Adelanto que cerrará con sorpresa: un aperitivo del eclipse que nos vamos a comer.

La información completa y el programa pueden consultarse en la página oficial del curso, que es posible gracias al apoyo de la Universidad de Navarra, la Fundación Ramón Areces y la Fundación Lilly.

Hace falta más humanidad que nunca

Con el lema “Lo humano, primero”, esta edición propone una reflexión sobre el papel de la divulgación científica en una época marcada por el avance de la inteligencia artificial.

Si las máquinas son capaces de generar textos, imágenes o respuestas cada vez más sofisticadas, ¿qué elementos siguen siendo exclusivamente humanos? Hicimos esta pregunta a Ricardo Piñero, el “filósofo optimista” que participará en el curso, en una entrevista para abrir boca: “Creo en la potencialidad del ser humano. Somos seres muy, muy jugosos”, dice Piñero.

A partir de esta pregunta, el curso explorará algunas de las cuestiones más relevantes para la comunicación de la ciencia contemporánea, entre ellas, la ética. Para desmenuzarla, contamos con una voz humana relevante, la del experto en inteligencia artificial y cuántica José Ignacio Latorre. No hay que perderse su propuesta de futuro: “Un gran pacto para integrarnos con las máquinas”.

En el lado opuesto a las máquinas está el ecólogo e investigador del CSIC Fernando Valladares. Volaremos cometas con él para reivindicar el juego, el viento y el cielo como esos espacios donde somos más humanos. Pregunta Valladares: ¿sabes por qué vuela una cometa?. La respuesta no es lo esperado.

Trataremos la mentira, como algo en lo que somos mejores que ChatGPT, y lo haremos de mano de la antropóloga Candela Antón, el periodista Ramón Salaverría y el experto en geopolítica Juan Luis Manfredi. Dice Manfredi: “Mentir es diplomacia”.

El lujo de contar con la matemática y reconocida divulgadora Clara Grima nos llevará a explorar matemáticas invisibles, y el musicólogo Mario Muñoz, conductor de Correspondencias en Radio Clásica – RTVE.es, tiene este reto: incorporar la música a la divulgación de la ciencia.

Habrá debate, con participación del alumnado. ¿Si hubiera que elegir entre arte y ciencia, con qué nos quedamos? Van a defender sus posiciones el microbiólogo y reconocido divulgar Ignacio López Goñi y el filósofo Ricardo Piñero.

De todos y para todos

La inclusión será otro de los ejes centrales de esta edición. Bajo el epígrafe de “los invisibles”, el curso abordará cómo diseñar proyectos de divulgación accesibles para personas con discapacidad y cómo incorporar perspectivas diversas a la comunicación científica. En esta jornada, participa Lluís Montoliu, genetista y biotecnólogo que centra gran parte de su investigación en enfermedades raras. Es experto en albinismo, considerado una enfermedad rara de origen genético. Montolliu conversará con Rubén Romero García, conocido como @rubenelalbino, un proyecto divulgativo donde explica el albinismo de forma cercana y con gran sentido del humor. El objetivo es contribuir a una divulgación más abierta, capaz de llegar a públicos cada vez más amplios y heterogéneos.

Las sesiones de tarde las ocuparán talleres prácticos sobre comunicación científica, narrativas innovadoras y uso del vídeo para divulgar, impartidos por especialistas como Pilar Perla y el experto en uso de IA para el formato audiovisual Bienvenido León. Más allá de transmitir conocimientos, el curso pretende proporcionar herramientas concretas para que investigadores, docentes y comunicadores puedan conectar mejor con la sociedad.

La aventura de divulgar ciencia en español con éxito reivindica el rigor, la creatividad y la sensibilidad, la comprensión del mundo como una tarea colectiva y donde la IA nos traiga sin cuidado.

The Conversation

ref. La ciencia necesita humanidad. Cuenta atrás para el curso de verano ‘La aventura de divulgar ciencia’ de The Conversation – https://theconversation.com/la-ciencia-necesita-humanidad-cuenta-atras-para-el-curso-de-verano-la-aventura-de-divulgar-ciencia-de-the-conversation-284983

Comer sin hambre cuando tenemos un mal día: ¿la ingesta emocional es un problema?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Itziar Alonso Arbiol, Profesora Catedrática de Psicología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

MaxStrogiy/Shutterstock

El jefe nos ha echado la bronca, llegamos a casa y nos comemos varias galletas de chocolate. O quizá estemos estudiando para un examen, nerviosos o aburridos abrimos la nevera una y otra vez. O puede que estemos viviendo mucho estrés últimamente, por lo que compramos más snacks, dulces o comida rápida de lo habitual.

Estas situaciones tan familiares tienen algo en común: no comemos por hambre física, sino para gestionar lo que sentimos. Esto se conoce como ingesta emocional. ¿Puede convertirse en un problema? ¿Cómo evitarlo?

Comer para afrontar emociones negativas

La ingesta emocional es un fenómeno bastante frecuente y no se considera, por sí misma, un trastorno psicológico. La investigación muestra que muchas personas recurren ocasionalmente a la comida para afrontar emociones negativas. Estamos hablando de entre el 40 y el 45 % de la población adulta y cerca del 30 % en adolescentes. Esto se da en situaciones de estrés, ansiedad y tristeza, y se observó de forma evidente durante la pandemia de covid-19.

Comer en relación a nuestras emociones forma parte de la experiencia cotidiana de muchas personas. De hecho, es habitual celebrar comidas y cenas con gente cercana en momentos importantes. El problema no es tanto recurrir de vez en cuando a la comida, sino que esta estrategia se vuelva habitual cuando nos sentimos mal. El alivio de la comida es pasajero y puede generar sentimientos de culpa.

Además, este patrón se asocia al consumo habitual de alimentos con muchas calorías, ricos en azúcar o grasa. Con el tiempo, esto podría dañar la salud. Por ejemplo, podría aumentar el riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. La ingesta emocional también aumenta la probabilidad de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria.

¿Cómo manejamos las emociones y qué papel juega la comida?

Existen muchas estrategias para manejar las emociones. Por ejemplo, hablar con alguien, hacer ejercicio o distraernos para no pensar en nuestras preocupaciones. Comer también puede cumplir esa función, pero ¿qué pasa cuando la comida se convierte en nuestro recurso principal para gestionar el malestar?

La comunidad científica se ha interesado durante años por esa y otras preguntas. ¿Tienen más tendencia a esta ingesta las personas que no saben manejar sus emociones? ¿Esta relación aparece solo en quienes tienen problemas de alimentación?

No quedaba claro si la ingesta emocional existía en personas sin problemas y de distintas edades. Tampoco sabíamos hasta qué punto los estudios se podían extrapolar a la población general y en distintas etapas de la vida, porque muchos se han realizado en grupos muy concretos, como personas en tratamiento bariátrico.

Por eso realizamos un metaanálisis (un estudio de estudios), con el objetivo de unir resultados previos e hilar más fino. Así, extrajimos conclusiones más sólidas que las de un único trabajo. También nos permitió saber en qué condiciones el manejo emocional llevaba a usar la comida sin tener hambre.

Nuestro estudio mostró una serie de resultados interesantes:

  1. La gente con mayor dificultad para gestionar emociones negativas recurre más a menudo a la comida.

  2. La relación entre la falta de gestión de las emociones y la ingesta se da tanto en personas con problemas psicológicos como sin ellos.

  3. Esta relación se ve por igual en personas de todas las edades y géneros.

  4. La relación se mantiene igual para cualquier emoción negativa (tristeza, ansiedad, aburrimiento). Sin embargo, no aparece en las emociones positivas.

Aprender a gestionar las emociones es clave

Estos resultados sugieren que aprender a gestionar de manera más adecuada las emociones negativas podría tener efectos beneficiosos en varios ámbitos de la salud, y no solo en la relación que mantenemos con la comida. También deja claro el valor positivo de aprender desde edades tempranas.

Podríamos pensar erróneamente que recurrir al picoteo por no dominar las emociones es algo que les ocurre sobre todo a las mujeres. Es cierto que las mujeres tienden más a la ingesta emocional, pero nuestros hallazgos muestran que la correlación entre la desregulación emocional y el uso de la comida se da de manera similar tanto en ellas como en ellos.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Las intervenciones psicológicas que son eficaces para la gestión de las emociones incorporan elementos que han demostrado ser útiles para la salud mental y para los hábitos de vida. Estas estrategias incluyen aprender a identificar las emociones y a distinguir qué situaciones las desencadenan. También aportan herramientas que ayudan a desarrollar estrategias más adaptativas ante el estrés y a practicar la atención plena.

Esto es relevante porque la regulación emocional no influye solo en nuestra relación con la comida: también se ha visto asociada a problemas como la ansiedad y la depresión. Es lo que en psicología se conoce como “efecto transdiagnóstico”, por lo que influir en algunas variables permite prevenir problemas diferentes. Por lo tanto, mejorar la capacidad de gestionar las emociones podría tener un impacto positivo más amplio sobre la salud y el bienestar.

Si estamos en un punto en el que sentimos que no podemos mantener a raya las emociones hay solución. La evidencia científica muestra que la terapia cognitivo-conductual, el protocolo unificado, la terapia de la conducta dialéctica, y el mindfulness mejoran la gestión emocional. Además, las tres últimas también lo mejoran incluso en el seguimiento. Es decir, provocan un efecto sostenido.

En definitiva, tenemos mucho que ganar sabiendo cómo lidiar con nuestras emociones. Nos puede ahorrar problemas futuros de diverso tipo. La próxima vez que venga el impulso de comer sin hambre, preguntémonos: ¿sé lo que estoy sintiendo en este momento? ¿Puedo hacer alguna otra cosa distinta para sentirme mejor?

The Conversation

Itziar Alonso Arbiol es la Investigadora Principal del proyecto de investigación “Ingesta emocional en la adolescencia: Autocompasión, apego, regulación emocional y cultura” (referencia PID2023-151085NB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y por el FEDER.

Aitziber Pascual Jimeno, Jara Mendia, José J. Pizarro Carrasco y Susana Conejero López no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.

ref. Comer sin hambre cuando tenemos un mal día: ¿la ingesta emocional es un problema? – https://theconversation.com/comer-sin-hambre-cuando-tenemos-un-mal-dia-la-ingesta-emocional-es-un-problema-282303

Nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España: claves de una enfermedad emergente

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Universidad de Salamanca

Las garrapatas del género _Hyalomma_ son las principales transmisoras del virus de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Mshst/Shutterstock

Aunque la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y los países asiáticos situados al sur del paralelo 50 norte –que es el límite geográfico del principal vector de garrapatas–, de vez en cuando enciende las alarmas en Europa.

Es lo que acaba de suceder en España después de que la Junta de Castilla y León haya confirmado un caso en la provincia de Salamanca. El afectado es un varón de 68 años que fue atendido con un cuadro clínico compatible con la enfermedad. Los datos recientes sobre la transmisión local de esta patología en la Unión Europea/Espacio Económico Europeo indican que España es uno de los países que mayor número de casos notifican.

3 000 millones de personas en riesgo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 3 000 millones de personas están en riesgo de desarrollar FHCC, y la incidencia anual se sitúa entre los 10 000 y los 15 000 casos. Debido a su potencial epidémico y a la falta de vacunas y tratamientos antivirales de eficacia comprobada, la OMS la ha incluido en su lista priorizada de enfermedades con mayor riesgo para la salud pública.

Se trata de una afección viral transmitida por garrapatas y causada por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, perteneciente al género Orthonairovirus. Fue descrita por primera vez en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando un brote afectó a un grupo de soldados soviéticos en la península de Crimea. Veinte años después, en 1967, el virus fue finalmente identificado y recibió el nombre de virus de Crimea-Congo, basándose en las similitudes encontradas con el patógeno que afectó a un paciente febril en el antiguo Congo Belga en 1956.

Se trata de una enfermedad potencialmente mortal, con tasas de letalidad que pueden alcanzar el 40 %. El virus es transmitido a través de la picadura de varias especies de garrapatas del género Hyalomma; en especial, las especies Hyalomma marginatum e Hyalomma lusitanicum, que actúan como vectores de la dolencia.

La idoneidad ecológica y climática para las garrapatas del género Hyalomma está aumentando en toda Europa, lo que incrementa el riesgo de transmisión del virus de la FHCC. Otras especies, como algunas de los géneros Rhipicephalus y Amblyomma, pueden desempeñar un papel en la transmisión y el mantenimiento del virus en regiones endémicas.

En ciervos, jabalíes, liebres, vacas, ovejas y avestruces

Las garrapatas del género Hyalomma infestan una amplia variedad de especies silvestres, como ciervos, jabalíes y liebres, pero también animales de ganado en libertad, como cabras, vacas y ovejas. Estos animales desempeñan un papel crucial en el ciclo de vida de las garrapatas, así como en la transmisión y amplificación del virus de la FHCC. Dado que los animales no presentan signos clínicos, las infecciones no tienen impacto económico en la producción ganadera.

Si bien muchas aves son resistentes a la infección, los avestruces pueden presentar una alta prevalencia en zonas endémicas, donde han sido el origen de algunos casos en humanos. En 1996, el Instituto Nacional de Virología de Sandringham notificó un brote de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en Oudtshoorn (Sudáfrica), entre trabajadores de una granja de avestruces y un matadero.

Estudios recientes respaldan un modelo en el que múltiples especies de garrapatas, junto con una amplia gama de huéspedes vertebrados, mantienen la circulación del virus de la FHCC. Esta flexibilidad ecológica, más que la especificidad estricta del vector, probablemente explica la amplia distribución biogeográfica del patógeno y las expansiones ocasionales de linajes a través de los continentes.

Alta tasa de mortalidad

En España, donde los primeros casos identificados de paciente con fiebre hemorrágica de Crimea-Congo datan de algo más de una década, la tasa de mortalidad ha llegado al 30 %. La reciente aparición de la enfermedad en este país parece estar impulsada por cambios ecológicos, climáticos y antropogénicos. Múltiples rutas de introducción independientes, incluyendo aves migratorias y movimientos de ganado, probablemente han contribuido a la heterogeneidad genética observada actualmente en la península ibérica.

El genoma del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo consta de tres segmentos: pequeño (S), mediano (M) y grande (L). El segmento S ha sido ampliamente utilizado en estudios filogenéticos, que han definido 6 de 7 linajes del virus, cada uno con un rango geográfico diferente. Tras la reciente reclasificación del genotipo VI como virus Aigai, el virus de la FHCC ahora se clasifica en cinco genotipos diferentes: África (I-III), Asia (IV) y Europa (V).

Desafortunadamente, ha sido demostrado que en España circulan, en animales salvajes, 3 genotipos diferentes (III, IV y V) del patógeno, incluso en la misma área geográfica, por lo que la población humana está expuesta.

Como apuntábamos más arriba, la forma de transmisión más frecuente al ser humano es a través de la picadura de una garrapata infectada, pero también puede transmitirse entre personas en caso de contacto estrecho con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de individuos infectados. Asimismo, es posible el contagio al sacrificar y manipular animales infectados que en esos momentos tengan el virus en sangre.

El espectro de manifestaciones clínicas de la FHCC varía desde enfermedades subclínicas, que incluyen fiebre, dolor de cabeza, malestar general, mialgia, dolor de garganta, mareos, dolor abdominal, náuseas, vómitos, conjuntivitis y fotofobia, hasta infecciones agudas con hemorragia, insuficiencia multiorgánica y muerte. En el periodo hemorrágico aparecen hematomas pequeños (petequias) que luego pueden hacerse más grandes en la piel y las mucosas. También son frecuentes los sangrados por la nariz y las encías o la orina, vómitos de sangre o heces negras.

Emergente en España

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es una preocupación incipiente en Europa. A nivel general, el riesgo de contraerla en España se considera bajo para la población. Sin embargo, es una enfermedad emergente en el país y el riesgo pasa a ser moderado para personas que están en contacto frecuente con la naturaleza, cazadores, ganaderos o excursionistas en zonas específicas.

Tenga en cuenta que las garrapatas son ectoparásitos que se alimentan de sangre y actúan como vectores de una gran variedad de patógenos (virus, bacterias y protozoos). De hecho, son responsables de la mayoría de las enfermedades transmitidas por vectores en zonas templadas, provocando afecciones graves y potencialmente mortales en humanos como la enfermedad de Lyme, la encefalitis por garrapatas y la propia fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.

Actualmente, el cambio climático, la urbanización y la migración animal están expandiendo su hábitat hacia nuevas regiones.

The Conversation

Raúl Rivas González no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuevo caso de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España: claves de una enfermedad emergente – https://theconversation.com/nuevo-caso-de-fiebre-hemorragica-de-crimea-congo-en-espana-claves-de-una-enfermedad-emergente-285456

La estrategia comunicativa de León XIV durante su viaje a España: claves de su impacto mediático

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Laura Martínez Otón, Doctora en Comunicación. Investigadora, docente y directora del Máster en radio, podcast y audio digital, Universidad Nebrija

El Papa Leon XIV aterrizaba en Madrid hace unos días tras publicar una semana antes la encíclica Magnifica Humanitas, una brújula moral que pone el foco del liderazgo de la Iglesia en la dignidad humana en tiempos de digitalización e IA.

La persona en el centro de la sociedad era la propuesta que León XIV compartía con el mundo entero en su hoja de ruta. Esta se repitió en los más de 20 actos públicos –y otros tantos discursos– pronunciados en su viaje a España. Cuatro homilías en misas multitudinarias, dos vigilias de oración en Madrid y Barcelona con más de 600 000 personas presenciales, cinco actos religiosos, más de diez encuentros agendados y varios privados con la realidad asistencial de la Iglesia, la sociedad civil, el poder ejecutivo y legislativo, las diócesis, el clero español y dos millones y medio de personas participantes en estos 21 actos, según los organizadores.

La Iglesia ha sabido impactar con la narrativa que pone rostro y voz a su doctrina social, impulsada por su antecesor León XIII (Rerum Novarum 1891) y recogida por los más contemporáneos Juan Pablo II (Centesimus Annus, 1991 ), Benedicto XVI (Caritas in Veritate, 2009 ) y Francisco (Fratelli Tutti, 2020).

El choque con Donald Trump por sus mensajes de paz y migración había disparado el foco mediático sobre León XIV antes de su viaje. En ese contexto, llegó a España un papa poco conocido en los gestos y en su relación con los fieles . Para algunos, el pontífice tenía “una imagen sobria e intelectual”, nada cercana en comparación con la de Francisco.

18.8 millones de espectadores únicos

Sin embargo, los discursos del pontífice empezaron a ocupar los titulares a través de mensajes impactantes dirigidos a los rostros del sufrimiento. Eran palabras que respondían a los testimonios incluidos en todos sus actos. El seguimiento multitudinario de su visita se recogió en toda la prensa; se abrieron los informativos con ella y se realizaron coberturas los programas de infoentretenimiento. Las fotos y vídeos inundaron las redes sociales.

Según la consultora Barlovento, 28 cadenas en España han contado con programas especiales, acumulando 18,8 millones de espectadores únicos e impactando casi en el 40 % de la sociedad española.

La Santa Sede facilita la narrativa a los medios mediante esos discursos previamente elaborados en Roma, que se entregan embargados a los periodistas dos horas antes en los actos y en los centros internacionales de prensa habilitados para la ocasión.

Como ya ocurrió en el pontificado de Francisco, la comunicación vaticana entiende que funciona la estrategia de centralización y uso de periodistas acreditados como filtros de confianza para una transparencia proactiva, control del contexto y credibilidad frente a la desintermediación. Para crear una nueva narrativa genérica se apuesta por parámetros informativos que funcionan como “menos comillas y más datos”, por recurrir a expertos que no son muy habituales en las tertulias y por explicar con imágenes. Así gana el discurso.

En el avión papal, donde viaja siempre un grupo de vaticanistas, suelen darse los primeros titulares que van a centrar el viaje apostólico. Es ahí cuando el pasado 6 de junio el papa definió su viaje como “una misión para encontrar a los fieles y anunciar el mensaje de Jesucristo a toda la sociedad”. Expresó que deseaba transmitir un mensaje de “amor de Dios, de la caridad y del respeto por cada ser humano”.

23 intervenciones y cuatro ejes

En las sucesivas 23 intervenciones se ven claramente cuatro ejes sobre los que se mueve su magisterio:

  • La inviolabilidad de la dignidad humana.

  • La cultura del encuentro frente a la polarización y los muros.

  • La caridad como compromiso político y social.

  • El impulso hacia una fe viva que transforme la sociedad.

Las frases y mensajes de esos discursos, acompañados de miles de fotos o vídeos, han suscitado el interés de los medios digitales y las redes sociales, donde los creadores y los consumidores se han convertido en actores que compiten directamente con los medios tradicionales.

Mientras que las audiencias de televisión tradicional han sido lideradas por RTVE, en las redes el ente público no ha conseguido liderar. La digitalización permite la autogestión de la información y hay usuarios que han alcanzado notoriedad y se han convertido en influencers en estos días.

Mensajes en redes sociales

Gracias al análisis de las publicaciones durante el viaje papal a través de herramientas como Google Trends y TalkWalker nos encontramos con que hay grandes actores de la comunicación que, sin ser medios lideran, la conversación en redes. Así, una entidad como el Real Madrid consiguió un engagement de 1.9 millones de usuarios con solo cuatro publicaciones del paso de León XIV por el estadio Santiago Bernabéu. El diario ABC aparece en este estudio como el primer medio el liderar el impacto. Aún así, necesitaría publicar 132 post para tener un engagement similar.

En este ranking resaltan otros medios influyentes en menor medida como elmundo.es, La Vanguardia o RTVE que, aunque lidera la audiencia de televisión en usuarios únicos y los hashtags en redes, no consigue el mismo engagement (272.7K) que el club blanco.

Las búsquedas digitales de “León XIV” y “Papa León” se incrementaron en la semana del viaje (6-12 de junio) un 100 %, así como los temas que están relacionados con su visita, destacando algunos transversales. Queda demostrado el interés por sus discursos con búsquedas de estas palabras que superan el 600 % sobre las habituales.

Los discursos, muy ligados a la fuerza de los testimonios reales, han despertado interés en los medios. La llamada de atención a las fuerzas políticas polarizadas en el Congreso, el foco en los abusos dentro de la Iglesia ante los obispos, su relación con el mundo de la cultura y el espectáculo, la realidad diocesana de cada territorio o la necesidad de integrar al migrante han estado en la agenda informativa del papa, que ha estado atento a las peculiaridades territoriales con el uso del catalán en sus intervenciones en Cataluña.

En definitiva, un acontecimiento histórico que ha despertado el interés mediático poniendo de manifiesto cómo, con un único mensaje y materiales informativos muy parecidos, los medios tradicionales y las redes sociales han recogido con lenguajes propios el contenido que interesa a su audiencia centrando el interés en un papa que, finalmente, se ha mostrado cercano.

The Conversation

Laura Martínez Otón es Secretaria General de UCIPE, Unión Católica de Informadores y Periodistas de España.

ref. La estrategia comunicativa de León XIV durante su viaje a España: claves de su impacto mediático – https://theconversation.com/la-estrategia-comunicativa-de-leon-xiv-durante-su-viaje-a-espana-claves-de-su-impacto-mediatico-285023

Sara G. Alonso, astronauta: “Si tengo que elegir entre valentía y resiliencia, me quedo con valentía”

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Elena Sanz, Directora editorial, The Conversation

La biotecnóloga vive tres vidas en una: investiga el cáncer en su laboratorio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), es astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) en calidad de reserva y, allá donde la convocan (y la convocan mucho), acude como referente de mujer científica a dispersar semillas para que broten vocaciones STEAM entre las niñas. Podría estar agotada, pero no pierde la sonrisa y hablar con ella transmite una enorme paz.

Firme defensora de que deberíamos sentirnos libres para tomar decisiones propias y desafiar lo establecido, Sara comparte canciones en su playlist que invitan a “coger el cielo con las manos” (Fito & Fitipaldis) y reivindican “vamos afuera a hacer que suceda / si hay que morir es de vivir” (Biznaga).

Recientemente ha publicado Órbitas. Apuntes de una vida en continua exploración (Ediciones B, 2025), libro autobiográfico en el que analiza su trayectoria y señala que la curiosidad es el motor que la mueve desde que tiene uso de razón.

Escoger no es nada sencillo, sobre todo cuando lo que tienes que elegir es la profesión a la que te vas a dedicar toda una vida. En tu caso, ¿recuerdas qué te llevó a especializarte en biotecnología?

Precisamente opté por estudiar biotecnología para no tener que elegir tan pronto a qué quería dedicarme. Con 18 años no me sentía preparada para saber cuál era la profesión de “mis sueños”, porque ni siquiera entendía las opciones que se desplegaban ante mí. Entonces, descubrí que la biotecnología consistía en aplicar el conocimiento biológico para solucionar problemas o mejorar productos y servicios. Es decir, darle una aplicación al conocimiento. Y eso es lo único que tenía claro desde niña, que quería avanzar en el conocimiento y que eso tuviese una aplicación, que sirviese para mejorar la sociedad. La biotecnología permitía posponer la especialización, porque tiene colores: puedes optar por la biotecnología roja y enfocarte en el ámbito de la salud, o por la verde para contribuir en la agricultura, o apostar por la azul y los océanos…

Me parece muy inteligente hacer una elección que implicaba pocas renuncias. Porque, en general, elegir es renunciar, y a veces eso da vértigo. En tu libro hablas de lo paralizante que puede llegar a ser el miedo.

Más que el miedo, lo paralizante es pensar que existe un camino perfecto, un camino idóneo para ti, y dedicar la mitad de tu vida a identificarlo. Yo aquí tiro mucho de un verso que todos conocemos, del poeta Antonio Machado: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Aunque elegir implique renuncias, al dar un paso en una dirección concreta surgen nuevos estímulos, conectas con ciertas personas y con otras realidades que, de alguna manera, te van indicando hacia dónde avanzar. Si pienso en las decisiones que he tomado en mi vida no me arrepiento, porque alterarlas trastocaría completamente mi mundo actual. Todos y cada uno de los pequeños pasos que he dado, cada cosa que he elegido y las que he descartado, me han servido para estar donde estoy.

Lo paralizante no es tener miedo: es pensar que existe un camino perfecto, un camino idóneo para ti, y dedicar la mitad de tu vida a identificarlo.

Hoy, precisamente, vives con un pie en la investigación contra el cáncer y otro pie en el espacio. Empecemos por el cáncer que, aunque lo nombramos en singular, engloba distintas enfermedades.

Bajo el paraguas de la palabra cáncer confluyen varias enfermedades con un nexo común: ocurren cuando nuestras propias células pierden el control sobre su división. Quizá por eso optamos por darles un único nombre, pensando que puede existir una única cura común. El problema es que los mecanismos que llevan a que las células cancerosas pierdan el control son tremendamente variados. Generalmente se debe a una acumulación de errores, de mutaciones en nuestro código genético. Pero esos errores ocurren de manera natural, por el simple hecho de estar vivos, y se pueden incrementar en función de nuestro estilo de vida.

Para colmo, cada cáncer evoluciona de una manera única y genera una respuesta a los medicamentos distinta, una agresividad diferente en cada caso. Ante tanta complejidad, tiene sentido que uno de los principales caballos de batalla sea trabajar mucho la prevención. No se puede evitar una enfermedad que se produce por la acumulación de errores en células propias, pero se lo podemos poner difícil haciendo deporte, llevando una alimentación saludable, renunciando a fumar, evitando exponernos a la luz ultravioleta del sol. Eso mejoraría bastante la situación actual respecto al cáncer.

El reto de pararle los pies al cáncer convive con otro menos “terrenal”: hace tres años te convertiste en miembro de la reserva de astronautas de la ESA. ¿Qué implica eso? Has explicado varias veces que ser astronauta no es solo viajar al espacio…

Los astronautas somos profesionales seleccionados por agencias espaciales como la NASA, la ESA, JAXA (la agencia japonesa)… Estamos entrenados y capacitados para subirnos en naves espaciales, ir al espacio y ejecutar experimentos científicos sabiendo operar la tecnología necesaria para ello. Una astronauta debe ser capaz de reaccionar en situaciones extremas, mantener la calma bajo presión, trabajar en equipo y lidiar con distintos tipos de situaciones de una manera efectiva. También es importante saber dar soporte desde la Tierra a las misiones que están en el espacio. En definitiva, se trata de ser profesionales en todo lo que implica la exploración espacial, aunque viajemos al espacio una, dos o, a lo sumo, tres veces a lo largo de la carrera. Eso requiere someterse a un entrenamiento constante.

Una astronauta debe ser capaz de reaccionar en situaciones extremas, mantener la calma bajo presión, trabajar en equipo y lidiar con distintos tipos de situaciones de una manera efectiva

¿En qué consiste exactamente ese entrenamiento?

Todos los implicados en las misiones espaciales deben hablar el mismo lenguaje. Todos, sin excepción, necesitan tener conocimientos teóricos básicos de medicina, mecánica orbital, astronomía, naves, astrofísica… Pero también conocimientos prácticos que abarcan desde técnicas de supervivencia en condiciones de frío hasta aprender a manejarse en condiciones de microgravedad, trabajar en equipo y saber reaccionar rápido en situaciones límite. Todo eso se entrena. En realidad es un entrenamiento vitalicio, nunca llegamos a adquirir todo el conocimiento necesario. Si me asignan una misión espacial, con un proyecto concreto, entonces la ESA, junto con la NASA, me daría la formación específica para esa misión.

Hablas del trabajo en equipo. Sin embargo, en retos científicos de grandes dimensiones suele haber mucha competencia entre países. De hecho, se usa el término de “carrera espacial”. En tu opinión, ¿pesa más cooperar o competir?

La competitividad es sana mientras funciona como un estímulo para dar lo mejor de ti e impulsarte a llegar un pasito más allá, alentado por la presión de que hay otros que lo están haciendo igual o incluso mejor que tú. También es cierto que, a nivel de países, cierta competitividad estimula de alguna forma el progreso. Sin embargo, y esto es algo completamente subjetivo, yo siempre abogaré más por la dimensión colaborativa. Creo que cuando confluyen distintas disciplinas y distintas formas de pensar el resultado no es aditivo: multiplicamos, en vez de sumar. Y eso nos permite llegar más lejos. Frente a lo que consiguen grupos muy homogéneos, quienes integran distintas perspectivas amplían sus posibilidades, porque están menos sesgados.

Aunque en los 70 vivimos una tensa carrera espacial entre Rusia y Estados Unidos para alcanzar la Luna, que ahora se ha trasladado a Estados Unidos y China, al mismo tiempo tenemos el ejemplo paradigmático de la Estación Espacial Internacional. Es la mayor obra de ingeniería que el ser humano ha construido a lo largo de la historia. Y fue posible gracias al esfuerzo colaborativo de Estados Unidos, Europa, Japón, Canadá y Rusia. De hecho, se sustenta sobre la idea de explorar y usar de forma pacífica el espacio para el beneficio de la humanidad. Para mí, esa colaboración no tiene parangón.

Mencionabas las próximas misiones a la Luna y hay mucha gente que cuestiona su valor cuando tenemos tantos problemas más, por así decirlo, “cercanos” a los que dar prioridad. La exploración espacial ¿es un capricho? ¿Responde a la necesidad de satisfacer nuestra curiosidad? ¿O queremos demostrar de qué somos capaces los seres humanos?

Muchas veces creamos falsas dicotomías, como la de por qué invertir en el espacio cuando sufrimos catástrofes naturales aquí o hay gente que se está muriendo de hambre. Pero no es cuestión de elegir A o B. Al apostar por la ciencia y la tecnología espaciales no estamos simplemente lanzando a seres humanos para demostrar poder y colocar allí una bandera: se trata de desarrollar tecnología que luego se puede traducir en aplicaciones tan interesantes como sistemas de reciclaje de agua, sistemas de soporte vital o nuevos combustibles.

Tenemos un ejemplo en las máquinas de resonancia magnética nuclear que usamos para explorar el cuerpo por dentro y detectar tumores: la tecnología que las hace posibles surgió de alguien que quería estudiar estrellas. Las próximas misiones Artemis aspiran a crear bases permanentes para ir de forma sostenida y que, explorando la superficie lunar, logremos entender un poco mejor el origen de nuestro planeta y de otros cuerpos del sistema solar. Se ha visto que en el polo sur de la Luna hay agua congelada: ¿seremos capaces de descomponer ese agua para obtener hidrógeno y usarlo como combustible para cohetes y para obtener oxígeno que respirar? ¿Lograremos hacer crecer allí cultivos con cantidades de agua ínfimas?

Dada tu apuesta por lo multidisciplinar y tu amor a todas las ramas del conocimiento, ¿quién debería vivir en esas bases lunares permanentes? ¿Físicos y biólogos? ¿O también filósofos y poetas?

El conocimiento es algo intrínsecamente bueno, y en las bases futuras dependerá un poco del objetivo. Creo que las primeras personas que viajarán a la Luna en el siglo XXI lo harán exclusivamente con fines científicos de recolección de muestras, de probar tecnología que se ha desarrollado para ver si funciona. Y eso implica una primera oleada de científicos, tecnólogos e ingenieros que consoliden lo que necesitamos para que esas bases permanentes sean habitables. Una vez lo consigan, los habitantes de esas bases lunares deberían representar al conjunto de la sociedad, con toda su diversidad. Si reunimos a personas con distinto bagaje cultural y profesional, aprovecharemos esa mente colectiva que nos hace tan poderosos. Necesitamos poblar la Luna con personas de diferentes países y edades para evitar sesgos. Y sí: lo interesante es que la habiten poetas junto con filósofos, científicos, ingenieros, artistas y profesionales de todo tipo.

Son muchos los científicos que últimamente reclaman colocar la ciencia en el corazón de Europa. ¿Qué crees que necesitamos para hacer ese deseo realidad?

Los países más desarrollados son los que favorecen una sociedad educada capaz de adquirir pensamiento crítico y conciencia de que, en una rutina de 24 horas de cualquier persona, la ciencia y la tecnología están presentes todo el tiempo. Nadie puede decir “esto no va conmigo” al hablar de ciencia. Si somos conscientes de que esto es así, mantendremos la ciencia en el centro de cada país y, por extensión, de Europa.


Esta entrevista se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, y forma parte de un número monográfico dedicado a la física cuántica.


The Conversation

ref. Sara G. Alonso, astronauta: “Si tengo que elegir entre valentía y resiliencia, me quedo con valentía” – https://theconversation.com/sara-g-alonso-astronauta-si-tengo-que-elegir-entre-valentia-y-resiliencia-me-quedo-con-valentia-285021

La historia del Parque Nacional de Doñana: así comenzaron los esfuerzos de conservación en medio de una dictadura

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Juan José Negro, Investigador en Biología Evolutiva y Biología de la Conservación, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Aves sobrevolando una laguna en el Parque Nacional de Doñana. Right Perspective Images/Shutterstock

El Parque Nacional de Doñana es hoy un emblema de la biodiversidad y la conservación. Pero esto último no ha sido siempre así. Para conocer los inicios de la protección de este enclave andaluz hay que remontarse a los años 60.

La protección de Doñana como reducto de vida salvaje y valor cultural echó a andar en 1964, cuando el biólogo y naturalista José Antonio Valverde consiguió fondos para adquirir una substancial porción de terreno en el centro del coto, por entonces enteramente en manos privadas. Se trataba de terrenos de monte bajo con matorral, pinos y alcornoques, algunas lagunas y una estrecha banda de marisma que pertenecían a una sociedad de cazadores.

La adquisición se hizo inicialmente con la aportación mayoritaria de uno de los primeros crowdfundings de la historia para una causa ambiental. Lo organizó el Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF, por sus siglas en inglés), que se había creado precisamente para recolectar dinero destinado a conservar lugares de interés natural.

WWF aportó 25,7 millones de pesetas para la compra del terreno. El CSIC añadió 18 millones más. La finca adquirida tenía 6 794 Hectáreas y comprendía también un tercio del Palacio de Doñana. Pasó a llamarse La Reserva, declarándose así desde su nacimiento como santuario de naturaleza destinado a la conservación y estudio de biodiversidad.

Las personalidades que visitaron y apoyaron Doñana

Hay que aclarar, no obstante, que la compra de Doñana se venía gestando desde tiempo atrás. Mauricio González, hijo de uno de los dueños y gran aficionado a las aves, había invitado a varias y sucesivas expediciones británicas desde los años 50, a las que se sumó Valverde como naturalista local. Estas visitas de expertos habían revelado la enorme diversidad del coto, particularmente en lo que se refería a las aves.

Los expedicionarios eran todos celebridades de talla mundial. Entre ellas figuraban el mariscal de campo Alan Brooke, mano derecha de W. Churchill y jefe del Estado Mayor británico durante la Segunda Guerra Mundial (apasionado de la ornitología, se dice que prohibió un bombardeo sobre una isla para proteger una colonia de charrán rosado); Sir Peter Scott, hijo del malogrado explorador antártico y un héroe británico por sí mismo; Roger Peterson y Guy Mountfort, autores de la más famosa guía de aves europeas, y Julian Huxley, primer director general de la UNESCO.

Once hombres y dos mujeres, miembros de la expedición británica a Doñana del año 1957, posan para la foto en dos filas
Los componentes de la expedición británica a Doñana del año 1957. Fila trasera, de izquierda a derecha: George Shannon, Tono Valverde, James Gerguson-Lees, Mauricio González, Tony Miller y Phil Hollom. Fila delantera, de izquierda a derecha: Max Nicholson, Guy Mountfort, Lady Huxley, Lord Alanbrooke, Lady Alanbrooke, Sir Julian Huxley y Eric Hosking.
Erik Hosking/Archivo EBD-CSIC

Valverde se apoyó en hombros de gigantes, incluyendo muy destacadamente al magnate y filántropo suizo Luc Hoffmann, de la familia propietaria de la gran empresa biotecnológica Roche. Hoffmann aportó 8 millones de pesetas y así Valverde consiguió apoyos dentro y fuera de España para, primero, comprar una parte del tesoro y asegurar su conservación; y, segundo, crear una estación biológica, con el fin de que la preservación se basara en evidencia científica.

Un entorno natural en riesgo durante la dictadura

No hay que olvidar que España estaba bajo un régimen dictatorial. Valverde hubo de convencer por carta al mismísimo general Franco de que era mucho más provechoso mantener el coto tal cual era que convertirlo en un monocultivo de eucaliptos para alimentar la papelera de San Juan del Puerto (Huelva) y de guayules para obtención de caucho, tal como pretendían algunos tecnócratas del momento.

Por otro lado, las marismas de la margen izquierda del Guadalquivir estaban siendo convertidas en regadíos por las excavadoras. Y los colonos acudían en oleadas a los recién construidos pueblos de colonización agrícola que aprovecharían las aguas del también reciente Canal del Bajo Guadalquivir.

Una vez colonizada la margen izquierda, con decenas de miles de hectáreas transformadas, Valverde temía que los ingenieros y las excavadoras continuaran en la margen derecha, que de hecho socavaron en gran parte salvo lo que pudo salvar para el Parque Nacional de Doñana en 1969. De las 200 000 hectáreas marismeñas del gran estuario del Guadalquivir, se preservaron unas 25 000.




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A las marismas de Doñana podrían quedarles 60 años de vida


La “operación” de rescate

Una vez asegurada la reserva, Valverde comenzó la segunda fase de la “operación” de rescate, como la llamaba el ornitólogo y naturalista británico Peter Scott con ciertas resonancias bélicas. Había que crear un centro de investigación científico. Y lo que a principios de los años 60 se denominaba la Estación Biológica del Guadalquivir pasó a llamarse Estación Biológica de Doñana.

Los valedores internacionales de Valverde deseaban una estación y laboratorio en el corazón de Doñana. Es lo que había hecho antes Luc Hoffmann en La Camarga francesa. Su Estación Biológica Tour du Valat se había creado en el interior de una finca de 2 800 hectáreas en 1954 situada en el centro del mayor humedal de Francia. Hoffmann había comprendido la interconexión de las zonas húmedas por parte de las aves migratorias, había adquirido la finca en 1948 y deseaba exportar ese modelo a otras zonas mediterráneas.

El arquitecto jerezano Olegario del Junco diseñó en 1972 el esbelto laboratorio y observatorio que existe ahora en el centro techado con castañuela, a la usanza marismeña. El laboratorio se llamó Luis Bolín en honor al principal donante para su construcción. Bolín era un convencido conservacionista de los humedales y dejó en herencia 2,5 millones de pesetas que entregó al CSIC su viuda Cecilia Parker. La Ley de Memoria Histórica ha propiciado el cambio de nombre del laboratorio, que desde hace algún tiempo se llama Castañuela, como la planta que lo techa.

Dos casas con techo de paja en una franja de tierra con vegetación en medio de dos grandes lagunas
Laboratorio antes llamado Luis Bolín.
Archivo EBD-CSIC

La primera sede de la Estación Biológica de Doñana

Portada de las memorias de José Antonio Valverde con el el título:
Portada de las memorias de José Antonio Valverde.
Editorial Quercus

Valverde no hizo caso de sus amigos y mecenas. Consideraba, y así lo consigna en el tomo IV de sus memorias, que un centro de investigación en medio de Doñana iba a estar aislado del mundo. Tras un intento infructuoso en Alcalá de Guadaira (provincia de Sevilla), decidió alquilar una vivienda en el sevillano barrio de Heliópolis y allí, en la calle Paraguay, tuvo su primera sede la incipiente Estación Biológica de Doñana.

A pesar de su carácter plenamente urbano, tuvo algo de zoológico. Mantuvo Valverde en ella algunos ejemplares exóticos, como una hiena rayada y alguna serpiente. Además de los vivos, empezó a acumular una importante colección de vertebrados preparados para su estudio. Se convertiría con el tiempo en la segunda colección más importante de España, tras las colecciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales, también del CSIC.

Cien años del nacimiento de Valverde

Este año 2026 celebramos el centenario del nacimiento de J. A. Valverde (1926, Valladolid – 2003, Sevilla). El que fuera primer director de la Estación Biológica de Doñana y del parque nacional reconoció en sus memorias que tales esfuerzos le costaron su salud. Sufrió varios infartos y dimitió como director en 1975 alegando problemas cardiacos.

Su legado quedará unido a la conservación de Doñana, a la creación de un centro de investigación puntero internacionalmente en estudios de biodiversidad y también a sus propias contribuciones como zoólogo y biólogo evolucionista. Entre otros logros, determinó varios vertebrados nuevos para la ciencia. Entre ellos, varios eslizones y una subespecie de ardilla que dedicó a su amigo Luc Hoffmann.

The Conversation

Juan José Negro fue director de la Estación Biológica de Doñana-CSIC entre 2012 y 2015.

Abilio Reig Ferrer no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La historia del Parque Nacional de Doñana: así comenzaron los esfuerzos de conservación en medio de una dictadura – https://theconversation.com/la-historia-del-parque-nacional-de-donana-asi-comenzaron-los-esfuerzos-de-conservacion-en-medio-de-una-dictadura-283707

La Ley del Juego: no es lo mismo apostar que echar una partida de ‘Catán’

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emiliano Labrador Ruiz de la Hermosa, Assistant researcher, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

Las máquinas tragaperras o las casas de apuestas animan a ‘jugar’ en ellas, aunque el término tenga poco que ver con lo que hacemos cuando jugamos al escondite, por ejemplo. Elmer Laahne PHOTOGRAPHY/Shutterstock

El Gobierno de España ha impulsado una reforma integral de la Ley de Regulación del Juego. Su prioridad es actualizar un marco normativo que ya arrastra 15 años de antigüedad frente al auge exponencial del juego digital y las nuevas tecnologías. La iniciativa se encuentra actualmente en fase de consulta pública (abierta hasta el 22 de junio de 2026) para recoger aportaciones de la ciudadanía y colectivos implicados.

Si se fija, el párrafo anterior menciona, con lenguaje utilizado por el Gobierno, dos veces la palabra juego. Pero no se refiere a “Acción y efecto de jugar por entretenimiento” ni a un “ejercicio recreativo o de competición sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde”. Está hablando de ‘apuestas’: “pactar con otra u otras [personas] que aquel que se equivoque o no tenga razón, perderá la cantidad de dinero que se determine o cualquier otra cosa”, también según la RAE.

Pero no es lo mismo la Lotería Primitiva que el juego de mesa Virus!. En inglés se diferencia el “game” del “gambling”, al igual que en muchos otros idiomas. Esto no ocurre en castellano, lo que trae no pocos problemas a la hora de diferenciar ambos conceptos.

Breve repaso de la historia del juego

El primer juego de mesa documentado es el babilónico Real juego de Ur, que –se estima– tiene unos 4 500 años. Por “documentado” entendemos que hay un tablero, fichas y algunas indicaciones por escrito de cómo se juega. El arqueólogo británico Sir Leonard Wolley lo encontró cuando excavaba en la ciudad de Ur (antigua Mesopotamia, actual Irak) entre 1922 y 1934.

Tablero de juego de madera; la superficie está formada por 20 placas cuadradas de concha con incrustaciones variadas; los bordes están hechos de pequeñas placas y tiras, algunas esculpidas con un ojo y otras, posiblemente, con rosetas; en el reverso hay t
Uno de los cinco tableros de juego hallados por Sir Leonard Woolley en el Cementerio Real de Ur, que actualmente se conserva en el Museo Británico.
British Museum/Wikimedia Commons

No obstante, se tiene constancia de juegos egipcios más antiguos (y de hecho similares a este) como el Senet o el Mehen, con más de 5 000 años de antigüedad. Si seguimos hacia atrás, se han encontrado, datados en el Pleistoceno, hace unos 12 000 años, dados de hueso y madera en América del Norte y, en el Neolítico, tableros hechos de losas de piedra con agujeros en las actuales Jordania, Siria e Irán.

Pero la necesidad humana de jugar es realmente heredada de nuestro pasado animal, como demuestran diversas investigaciones. Y es que el juego es un excelente “simulador” de supervivencia, que ayuda a aumentar la flexibilidad cognitiva y enseña cohesión social y empatía, entre otros muchos beneficios.

Desde hace miles de años

Aunque hoy asociamos el juego al ocio, nace de sistematizar el azar. El juego en la antigüedad servía como herramienta trascendental, se empleaba para la adivinación (como los astrágalos grecorromanos en la guerra o el amor), como mapa del inframundo (el Senet y el viaje del alma), para predecir el destino (el Juego Real de Ur), o incluso para resolver conflictos políticos y religiosos sustituyendo batallas a muerte, como ocurría con el juego de pelota mesoamericano.

Se han encontrado dados de 4, 6 o 20 caras, huesos tallados, piedras inscritas, y tablillas planas o redondeadas, quemadas o talladas. La posición en que caían, el número, los símbolos e incluso el sonido que provocaban eran usados como guía.

Pero además, estos múltiples y sofisticados sistemas de azar se usaban con otro propósito. Estamos hablando de las apuestas. La evidencia más antigua, unas pirámides de cuatro caras, la encontramos en la Ciudad Quemada (la actual Irán), hace alrededor de 4 800 años. También hay apuestas documentadas en Mesopotamia, Egipto, en el poema épico Mahabharata (hacia el siglo IV a. e. c.), y a lo largo de toda la historia y en (casi) todas las culturas.

La adicción que provocan las apuestas no pasó desapercibida por los gobernantes, que las usaron para financiar obras públicas, como la construcción de algunas secciones de la Gran Muralla China, o para reparaciones de la ciudad de Roma por parte del emperador Augusto. En las apuestas se ha perdido de todo, según el contexto (guerras, festivales u olimpiadas): desde mantas, joyas y fortunas hasta la propia libertad.

Las apuestas no son un juego

Con tal relevancia histórica, cuesta creer que hasta 1938, fecha en que se publica Homo Ludens del historiador cultural holandés Johan Huizinga, no se comenzase a estudiar seriamente el juego. Aunque ampliado posteriormente, este texto sentó las bases actuales de análisis, al proponer características esenciales que delimitaban qué es el concepto.

Entre ellas enunciaba que es libre (no se puede obligar a jugar), se produce en un momento del tiempo y del espacio (tiene un principio y un fin), exige toma de decisiones (no sirve quedase de brazos cruzados), tiene reglas y objetivos (si no, estamos hablando de juguetes), es una simulación (no tiene relación con el mundo real), es gratuito (no puede implicar interés o beneficio material) e introduce el concepto de círculo mágico (en el juego uno entra, se transforma en algo o alguien, y al salir vuelve a ser la misma persona).

Diferentes cajas de juegos de mesa.
¿Buscamos regular esto?
mailcaroline/Shutterstock

Estos elementos, con algunas variantes menores, son los más aceptados hoy en día para definir el juego. Y precisamente ellos demuestran que las apuestas no lo son, pues rompen sus pilares más relevantes.

Los sistemas de apuestas no suelen ser libres. Como sucede en la popular serie El juego del calamar, muchas personas participan desesperadas por ganar dinero. Los dueños de los negocios de apuestas lo saben, por eso sitúan las casas de apuestas generalmente en barrios vulnerables. Las apuestas tampoco son una simulación, ni gratuitas. Pero, sobre todo, rompen el círculo mágico: en casos en los que deriva en adicción, una vez que se cae en la ludopatía, es muy difícil salir, y raramente al hacerlo uno es la misma persona.

El lenguaje construye

Los gobiernos han promovido históricamente los juegos de azar atraídos por sus altos beneficios, permitiendo a las empresas lucrarse al vender esperanza de enriquecimiento.

Pero utilizar la palabra ‘juego’ en lugar de ‘apuestas’ puede hacer parecer que la actividad es más neutra de lo que realmente es. Llamar Dirección General de Ordenación del Juego a un departamento que se ocupa del deporte y las apuestas, o Ley del juego a una regulación que penaliza a los sistemas de apuestas, es la forma más directa de blanquear a estas últimas. Porque no estamos hablando de hacer una redada en un campeonato de Catán, o de registrar las oficinas de una editorial de juegos.

Por eso, dejemos de utilizar la palabra “juego” para denominar aquello que sucede fuera de entornos puramente lúdicos, y abracemos el cambio de sintagma. La primera que debe hacerlo es la propia Administración pública, que llama a su departamento “Loterías y Apuestas del Estado” pero anima a sus usuarios a “jugar”.

The Conversation

Emiliano Labrador Ruiz de la Hermosa no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. La Ley del Juego: no es lo mismo apostar que echar una partida de ‘Catán’ – https://theconversation.com/la-ley-del-juego-no-es-lo-mismo-apostar-que-echar-una-partida-de-catan-284245