Chernóbil, 40 años después: un refugio natural en guerra

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Germán Orizaola, Profesor Titular de Zoología / Associate Professor of Zoology, Universidad de Oviedo

Trabajo de campo en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), mayo de 2019 Germán Orizaola (Universidad de Oviedo), CC BY

El 26 de abril se cumplen 40 años de la explosión en el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), que causó la mayor liberación de material radiactivo al medio ambiente de la historia. Las predicciones en el momento del accidente indicaban que la zona afectada se convertiría en un lugar inhabitable, desprovisto de vida durante miles de años. Una idea que sigue en la mente de mucha gente.

Pero la realidad es bien distinta. Cuatro décadas después, Chernóbil se ha transformado en una de las mayores reservas naturales de Europa. Con una extensión de más de 4 500 km², su superficie es mayor que la de casi cualquier parque nacional del continente. En esa zona la actividad humana ha cesado prácticamente por completo, dejando espacio a la naturaleza.

Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), noviembre de 2019.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

La situación actual de la fauna

Los trabajos desarrollados durante años por investigadores ucranianos e internacionales han mostrado que Chernóbil mantiene hoy una diversidad y abundancia de fauna excepcional. Allí se encuentra ahora la mayor densidad de lobos de toda Europa. El oso pardo, que había sido cazado hasta la extinción, vuelve a ocupar sus bosques. La zona es el hábitat natural de linces boreales, castores, nutrias, urogallos, cigüeñas negras, pigargos… Más de 200 especies de aves se han visto en la zona, muchas de ellas amenazadas a nivel continental.




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Un ejemplo revelador es el de los caballos de Przewalski. Una especie recuperada de la extinción a partir de sólo doce ejemplares mantiene hoy en el área una de las mayores poblaciones naturales del mundo. Desde su liberación en 1998, su población se ha multiplicado por siete. Los caballos no muestran ningún síntoma de mala salud, ocupando incluso el “bosque rojo”, una de las zonas más afectadas inicialmente por la contaminación radiactiva.




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Caballo de Przewalski en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), enero de 2017.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

El territorio se encuentra en plena trasformación ambiental. Los campos de cultivo han sido sustituidos por bosques. La superficie forestal se ha duplicado desde el accidente. Las especies dependientes de la actividad agrícola, como golondrinas, aguiluchos y cernícalos, han disminuido su abundancia. Sin embargo, especies forestales como pigargos, águilas moteadas y alcotanes han incrementado su número. Estos procesos son consecuencia del cambio ecológico, no de la radiación.

Bosque en la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), julio de 2019.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

Desde 2016, trabajamos en Chernóbil evaluando la situación de la naturaleza de la Zona de Exclusión. Mediante campañas de muestreo de varias semanas y trabajo en el laboratorio hemos examinado el estado de diferentes organismos, desde bacterias hasta vertebrados.

Gran parte de nuestros trabajos han estudiado el estado de salud de anfibios como la rana de San Antonio Oriental (Hyla orientalis). Estas ranas no presentan diferencias en indicadores de estado fisiológico, ni en su edad, entre Chernóbil y otras zonas de Ucrania sin contaminación radiactiva. Los actuales niveles de radiación en Chernóbil no parecen afectar a su salud.

Examen de estado fisiológico en un macho de rana de San Antonio oriental (Hyla orientalis), Zona de Exclusión de Chernóbil, mayo de 2017.
Germán Orizaola (Universidad de Oviedo), CC BY

Nuestras investigaciones sí han encontrado ejemplos de adaptación y evolución rápida en estas ranas. Los ejemplares que viven en zonas afectadas severamente por contaminación radiactiva son más oscuras. Una piel más oscura, con más melanina, habría dado más capacidad de supervivencia frente a la radiación en estos anfibios.




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Chernóbil como zona de guerra

En febrero de 2022 las tropas rusas iniciaron, a través de Chernóbil, un intento de invasión a gran escala de Ucrania. Además del sufrimiento que experimenta el pueblo ucraniano, la guerra que aún continúa ha cambiado radicalmente la situación de la Zona de Exclusión.

A consecuencia de la guerra han muerto varios técnicos que habían trabajado a lo largo de los años estudiando la naturaleza de la zona. La actividad militar en la frontera con Bielorrusia ha aumentado considerablemente. Una frontera que antes era totalmente permeable se ha vallado en parte, impidiendo el paso natural de fauna. Los puentes que atravesaban varios ríos de la zona han sido volados, haciendo casi imposible el acceso a la parte este de la Zona de Exclusión.

Puente sobre el río Uzh, destruido durante la ocupación rusa de la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania), mayo de 2022.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

El área quemada durante la invasión rusa de Chernóbil se ha estimado en 22 000 hectáreas. Varios caballos de Przewalski han muerto al pisar minas dentro de la Zona de Exclusión. El impacto total que el incremento de actividad humana está teniendo sobre la fauna está por evaluar.

Gran parte de los laboratorios de investigación de la Zona de Exclusión fueron destruidos y saqueados durante los meses que duró la ocupación rusa de Chernóbil. Numerosos vehículos, ordenadores y material científico desaparecieron o fueron dañados intencionadamente.

Consecuencias de la invasión rusa de la Zona de Exclusión de Chernóbil (Ucrania): armamento abandonado y laboratorios saqueados, mayo 2022.
Denis Vishnevskiy (Chornobyl Radiation and Ecological Biosphere Reserve), CC BY

La investigación internacional ha cesado casi en su totalidad en la zona. Aún bajo estas circunstancias, el personal de la Reserva Natural de Chernóbil sigue manteniendo parte de sus trabajos de seguimiento de especies y ecosistemas. Gracias a su labor es posible tener una información que será imprescindible para entender en el futuro la situación de la naturaleza de Chernóbil.

Un laboratorio único que conservar

Chernóbil sigue siendo un área con valores naturales excepcionales y un laboratorio único en el que estudiar el impacto a medio y largo plazo de un accidente nuclear. Se ha convertido, además, en un símbolo a nivel mundial de los procesos de renaturalización que ocurren cuando la actividad humana cesa en un área.

Debe ser prioritario conservar la zona no sólo como un lugar de memoria sobre el accidente, sino también como un lugar clave para la conservación y el estudio de la diversidad biológica. Cuando termine la guerra será necesario potenciar la zona como reserva natural y restaurar Chernóbil como el fantástico lugar de cooperación científica internacional que era.

The Conversation

Germán Orizaola ha recibido fondos del Consejo de Seguridad Nuclear-España (SUBV/29-2021), de la Swedish Radiation Safety Authority (SSM2018-2038; SSM2017-269) y de la Carl Tryggers Stiftelse-Suecia (CTS 16: 344).

ref. Chernóbil, 40 años después: un refugio natural en guerra – https://theconversation.com/chernobil-40-anos-despues-un-refugio-natural-en-guerra-280483

Cómo predecir la probabilidad de extinción de peces de agua dulce para salvarlos

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Emili García-Berthou, Catedrático de Ecología, Universitat de Girona

El esturión europeo o sollo (_Acipenser sturio_) es una especie considerada en peligro crítico de extinción (CR) por la UICN y extinguida en España. Fotografía de: Vladimir Wrangel/Shutterstock

Algunas especies han desaparecido y nunca volverán: se extinguieron para siempre. Este fenómeno se ha dado desde siempre en la historia de la Tierra, pero la humanidad ha aumentado mucho las tasas de extinción, unas mil veces, especialmente en los últimos siglos.

Entre algunas de las extinciones globales famosas destacan la del dodo, el tilacino o tigre de Tasmania, el mamut lanudo, o la paloma migratoria. En las islas Baleares, por ejemplo, los humanos provocamos la desaparición de varias especies endémicas, como una especie de cabra, el lirón gigante de Mallorca o una musaraña de dientes rojos. Los animales endémicos son muy frecuentes en islas y se definen como las que solo se encuentran en zonas muy concretas.

También hemos producido muchas extinciones locales o “extirpaciones”, que se dan cuando una especie desaparece de una zona geográfica concreta pero todavía existe en otras partes del mundo. Más rápidas y frecuentes, suponen el inicio de las extinciones globales.

En España se han extinguido oficialmente 32 especies en los últimos siglos, como la foca monje del Mediterráneo, la lamprea de río o el esturión europeo. Por ejemplo, la foca monje fue víctima de la destrucción y alteración del hábitat litoral y los efectos directos e indirectos de la pesca, mientras que el esturión desapareció por la pesca para consumir sus huevas (caviar) y por la construcción de embalses que impiden su migración y reproducción en los ríos.

samaruc (Valencia hispanica)
El samaruc (Valencia hispanica) es un pez endémico de la costa mediterránea española, considerado Vulnerable (VU) por la UICN.
Cortesía de Salvador Peiró

Las especies de agua dulce: esas grandes desconocidas

Las aguas dulces son esenciales para la humanidad. Por ello, se sitúan también entre los ecosistemas más alterados y amenazados. Los hábitats de aguas continentales se ven amenazados por la construcción de embalses, la extracción de agua, la contaminación y la introducción de especies exóticas invasoras. De ahí que los anfibios, los moluscos de agua dulce o los peces continentales estén entre los grupos taxonómicos más amenazados.

A menudo, los ecólogos hablamos de peces continentales o ecosistemas de aguas continentales, más que de agua dulce, porque muchas lagunas costeras y algunas de zonas interiores son más saladas que el mar. Y aunque estas aguas ocupan una pequeña parte del planeta, albergan una enorme biodiversidad, porque las cuencas hidrográficas a menudo actúan como islas biogeográficas que favorecen la formación de especies y endemismos.

El 96,5 % del agua está en los océanos, que ocupan un 71 % de la superficie del planeta, mientras que los ríos y lagos contienen menos del 0,02% del total de agua y el 3 % del agua dulce, que está sobre todo en glaciares o aguas subterráneas. No obstante, el 51 % de los peces son de agua dulce: más de 19 200 especies de un total de 37 553, aproximadamente.

anguila europea (Anguilla anguilla)
La anguila europea (Anguilla anguilla) es una especie considerada en peligro crítico de extinción (CR) por la UICN.
Lorenz Seebauer, CC BY-SA

En estado de conservación desconocido

Solo conocemos el estado de conservación de aproximadamente el 6 % de los más de 2 millones de plantas y animales reconocidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en 2020. Mientras que dicho estado se conoce para la mayoría de anfibios, aves y mamíferos, no es así en la mayor parte de especies de los grupos menos estudiados, como insectos y moluscos, especialmente en países tropicales. El conocimiento del de los peces es intermedio.

La lista roja de la UICN y la legislación de la mayoría de los países requieren información precisa para determinar el estado de conservación de una especie. Por ejemplo, para que se considere amenazada por la UICN, esencialmente se tiene que demostrar que ha disminuido su tamaño poblacional o su distribución geográfica en los últimos años. Sin embargo, estos dos datos no se conocen bien para la mayoría de las especies.

En un artículo que acabamos de publicar, demostramos que se puede predecir el estado de conservación de los peces continentales utilizando variables que sí están disponibles.

Durante varios años, compilamos una enorme base de datos de 52 variables para 10 631 especies de peces continentales y desarrollamos un modelo de aprendizaje automático (basado en una técnica llamada “Random forests”) para predecir el estado de peligro global. Es decir, para ver su riesgo de extinguirse en todo el mundo. Los principales predictores de peligro incluyen variables de hábitat, el orden taxonómico, características hidrológicas e indicadores de perturbación, subrayando la interacción entre ecología, geografía y presiones humanas.

De acuerdo con nuestro trabajo, los modelos alcanzaron mayor precisión (es decir, certeza en la predicción) para especies no amenazadas en comparación con especies amenazadas. Las primeras tendían a encontrarse en regiones con mayor disponibilidad de agua, densidad moderada de embalses, mínima alteración del hábitat, baja huella humana y un producto interno bruto (PIB) estable.

Estas variables indican la importancia de no alterar el hábitat de los peces para su conservación. En general, disminuir el caudal de los ríos reduce la abundancia de los peces, mientras que construir embalses además altera el hábitat fluvial y la hidrología (muy importantes para la reproducción de muchos de ellos).

Se asociaron valores extremos de factores ambientales y socioeconómicos con especies amenazadas, seguramente porque las especies especialistas de hábitats concretos, como humedales, lagos o ríos de montaña, tienden a estar más amenazadas.

Distribución global del número de especies de peces continentales amenazadas
Distribución global del número de especies de peces continentales amenazadas. Fuente: Murphy et al. (2026),
https://doi.org/10.1038/s41467-025-68154-w, CC BY
Probabilidad de peligro predicha en función de la disponibilidad de agua
Probabilidad de peligro predicha en función de la disponibilidad de agua (potencia media del río, mostrada a la derecha). Fuente: Murphy et al. (2026),
https://doi.org/10.1038/s41467-025-68154-w, CC BY

El enfoque general y reproducible de este artículo debería facilitar la evaluación del riesgo de extinción y guiar una conservación proactiva de la biodiversidad. Se puede aplicar a muchos otros grupos taxonómicos poco estudiados y priorizar el análisis de las especies potencialmente más amenazadas.

Con estos métodos, será más fácil estimar qué especies seguramente están en riesgo, en qué regiones, por qué causas y tomar las medidas para evitar que desaparezcan.

The Conversation

Emili García-Berthou recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, MICIU/AEI/ 10.13039/501100011033) (proyecto PID2023-146173NB-C21)

Christina A Murphy recibe apoyo en especie del U.S. Geological Survey, Maine Cooperative Fish and Wildlife Research Unit.

J. Andrés Olivos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo predecir la probabilidad de extinción de peces de agua dulce para salvarlos – https://theconversation.com/como-predecir-la-probabilidad-de-extincion-de-peces-de-agua-dulce-para-salvarlos-279044

¿Imitar o diferenciarse? Claves estratégicas para pequeñas empresas

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Beatriz Domínguez Bronchal, Profesora Titular de Universidad en Organización de Empresas, Universidad de Zaragoza

patpitchaya/Shutterstock

Ya señaló Aristóteles, hace más de 2 000 años, que en el punto medio está la virtud. Esta idea, trasladada al mundo de los negocios, sirve para que las empresas traten de definir su posicionamiento estratégico en el mercado.

Por un lado, ser distinto al resto permite ocupar un espacio competitivo propio, reduciendo enfrentamientos directos con la competencia. Por otro, imitar a sus rivales hace que el mercado entienda mejor su propuesta y la acepte con naturalidad pues no se sale de lo que se considera habitual. Desde esta perspectiva, un posicionamiento que equilibre imitación y diferenciación parece, a priori, la mejor opción.

En las pequeñas empresas, la elección entre imitar o diferenciarse puede ser clave para su supervivencia. Un estudio reciente aborda este dilema y muestra que, para las pequeñas empresas, el punto medio no siempre es la opción más adecuada. Dicho de forma sencilla, el estudio concluye que la decisión depende de dos cuestiones: a quién se toma como rival de referencia y cuánto se pisa su mismo terreno.

Por qué puede funcionar imitar al líder

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que, para una pequeña empresa, parecerse al líder del sector suele ser una decisión inteligente. Los datos muestran que, habitualmente, imitar al líder da mejores resultados que tratar de diferenciarse de él.

La explicación es sencilla: el líder ya ha educado al mercado y ha mostrado qué prácticas, productos y comportamientos se consideran adecuados. Al imitarlo, no solo se gana legitimidad, sino que se adopta un posicionamiento que ya ha demostrado que funciona. Además, rara vez provoca reacciones en el líder que pequeñas empresas le imiten. Al estar centrado en competir con empresas más grandes, suele prestar poca atención a las pequeñas. Como resultado, imitar al líder otorga mayor legitimidad y, como se opera fuera de su radar competitivo, resulta poco probable recibir sus represalias.




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Pacto tácito y tolerancia mutua entre pymes

La lógica cambia cuando el punto de referencia no es el líder, sino otra pequeña empresa. En ese caso, parecería poco aconsejable que una pequeña empresa imitase a otra de tamaño similar porque aquí sí estaría operando directamente bajo su radar competitivo. Sin embargo, la dinámica que existe entre estas empresas hace que el resultado sea diferente al esperado.

En este contexto, las pequeñas empresas alcanzan una especie de pacto tácito: se evitan ataques directos para no desencadenar una escalada competitiva que acabaría siendo costosa para todos. El hecho de compartir tamaño, recursos y formas de operar facilita el entendimiento. Esto da lugar a que las pequeñas empresas decidan respetarse mutuamente en lugar de intercambiar acciones competitivas. Dicho de otra manera, mientras que al líder las pequeñas empresas no le importan lo suficiente como para competir con ellas, las pequeñas empresas se importan demasiado entre sí como para arriesgarse a competir.

Por eso, parecerse a otras empresas de tamaño similar no siempre intensifica la rivalidad. En muchos casos, rebaja la tensión competitiva y la mantiene dentro de límites manejables. Ahora bien, esta lógica tiene un límite. Los beneficios de la tolerancia mutua no crecen sin fin. Llega un punto donde el exceso de similitud puede incrementar la agresividad competitiva, erosionando los resultados de las empresas.




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El factor clave: dónde se compite

Las consecuencias de la imitación y la diferenciación varían en función de dónde se opera. No es lo mismo que la pequeña empresa se parezca a un competidor lejano que a otro que opera en los mismos mercados, en lo que llamamos solapamiento de mercado. La localización en la misma área geográfica en la que opera el rival altera sustancialmente las consecuencias económicas de la posición competitiva con la que la empresa opera.

Cuando una pequeña empresa se parece mucho al líder y además opera en los mismos mercados, resulta más difícil beneficiarse de la imitación. Aunque el líder siga sin tener a esta empresa en su punto de mira, ambos buscan a los mismos clientes y recursos. Y ahí el tamaño importa. En su lucha por clientes y recursos, el líder cuenta con ciertas ventajas, como mayor poder de negociación, una reputación más consolidada o una capacidad financiera superior. Por eso, aunque imitar al líder sigue siendo una buena estrategia para reafirmar la legitimidad de la pequeña empresa, su rentabilidad se reduce cuando el solapamiento entre ambos es elevado.

El solapamiento de mercado también cambia las reglas cuando el punto de referencia son otras pequeñas empresas. Como decíamos antes, los beneficios de la imitación no son ilimitados: existe un punto de inflexión en el que se rompe la tolerancia mutua y surge una mayor rivalidad.

Cuando las empresas pequeñas coinciden en muchos mercados, ese punto de inflexión se alcanza antes y es mejor diferenciarse más que cuando el solapamiento de mercado es bajo. Una imitación excesiva puede tensar la relación competitiva hasta hacerla insostenible y romper la tolerancia mutua. El reto está en seguir siendo lo suficientemente parecido para coexistir, pero diferenciándose lo bastante como para no resultar intercambiables a ojos del cliente.




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Lecciones clave para pequeñas empresas

Para definir el posicionamiento estratégico óptimo de una pequeña empresa se debe atender a dos cuestiones clave: cuál es su punto de referencia y dónde compite la empresa.

La dinámica competitiva con el líder del sector es muy distinta de la que se establece con otras pequeñas empresas, y los efectos de imitar o diferenciarse dependen de la medida en que las empresas coincidan en los mismos mercados. Cuanto mayor es la coincidencia, menores son las ventajas de la imitación y mayores los beneficios de diferenciarse.

The Conversation

Beatriz Domínguez Bronchal recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y del Gobierno de Aragón para la financiación de sus trabajos de investigación.

Raquel Orcos Sánchez recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y de la Universidad de La Rioja para el desarrollo de sus líneas de investigación.

Sergio Palomas Doña recibe fondos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y del Gobierno de Aragón para la financiación de sus trabajos de investigación.

ref. ¿Imitar o diferenciarse? Claves estratégicas para pequeñas empresas – https://theconversation.com/imitar-o-diferenciarse-claves-estrategicas-para-pequenas-empresas-274234

¿Afectan las mareas a los animales acuáticos?

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ibon Cancio, Associate Profesor in Cell Biology, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Estrellas de mar y otros habitantes de una zona intermareal donde se ha retirado el agua. visionteller/Shutterstock

Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curiosos de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com


Pregunta formulada por el curso de 3º de la ESO de Aranzadi Ikastola. Bergara (Gipuzkoa)


La vida bajo el efecto de las mareas es una vida en la frontera, una especie de Far West que ofrece múltiples oportunidades para los innovadores, los más rápidos y fuertes y los mejor adaptados.

Se llama intermareal al espacio de la costa que está sumergido durante la marea alta o pleamar y queda expuesto al aire durante la marea baja o bajamar. Lo pueblan una gran diversidad de invertebrados como moluscos, crustáceos, quelicerados, anélidos, equinodermos, cnidarios, tunicados, acelomorfos, turbelarios, briozoos, poríferos…

Expulsados dos veces al día de su hábitat

Bajo la influencia principalmente de la fuerza gravitatoria de la Luna, el nivel del mar sube y baja. La gravedad lunar atrae el agua de los océanos, generando mareas altas en el lado de la Tierra más cercano a ella. Cuando el Sol, la Luna y nuestro planeta están alineados, tenemos mareas vivas y cuando se encuentran en ángulo recto, mareas muertas, menos intensas.

En el intermareal rocoso baten las olas, con momentos de fuerte exposición al sol y desecación, y hay aporte de agua dulce que cambia la salinidad en pozas. La presión depredadora es fuerte, y la competición por el espacio también, pero el número de diferentes microhábitats es ingente.
Todas las fotos son del autor.

El agua viene y va en ciclos de alrededor de 6 horas, así que que dos veces al día los organismos litorales son “abducidos” del medio que les da alimento, oxígeno, humedad y cobijo. ¿Cómo salen adelante? El espacio intermareal no es uniforme y en él se generan diversos microhábitats que ofrecen recursos y desafíos únicos para sus pobladores.

Sobrevivir fuera del agua

Primero, si el agua desaparece, los animales deben evitar desecarse. Con ese fin, muchos invertebrados desarrollan conchas duras y herméticas que mantienen cerradas en marea baja, mientras que otras especies generan coberturas mucosas capaces de absorber agua.

Los pulpos son un buen ejemplo de cuerpo flexible para hacer frente a las olas y guarecerse bajo las rocas. Tienen piel mucosa y gran capacidad de camuflaje, pero además su sangre (hemolinfa), bombeada por tres corazones, es de color verde azulado por la presencia de una sustancia llamada hemocianina.

Una deshidratación parcial produciría el colapso de proteínas y otras macromoléculas esenciales para vivir, y por eso también acumulan azúcares que evitan la pérdida de agua. Además, muchos mejillones, anémonas, percebes y balanos (un tipo de crustáceos) forman colonias donde el hacinamiento ralentiza la pérdida de humedad.

Para acceder al oxígeno fuera del agua, los cangrejos pueden respirar aire humedeciendo sus branquias, mientras que algunos peces respiran por la piel u órganos modificados. En general, los animales consumen menos oxígeno y desarrollan un metabolismo dual: aeróbico (usando oxígeno) y anaeróbico (sin oxígeno). Para ello, acumulan reservas de glucógeno como almacén de energía, lo que explica por qué los moluscos y crustáceos son tan nutritivos.

Resistiendo los embates de las olas

El segundo reto es resistir a la fuerza de las olas en el espacio entre mareas, y lo consiguen con sistemas que les permiten quedarse fijos en el sustrato. Así, encontramos proteínas especializadas que funcionan como una especie de pegamento (en bivalvos y percebes) o pies que hacen “chupón” sobre la roca (lapas).

Por su parte, las almejas del género Pholas y los erizos de mar horadan pequeños agujeros en la roca como refugio, mientras anémonas, briozoos y percebes poseen cuerpos flexibles con los que “surfear” las olas sin soltarse. Y en la arena y el fango, almejas, anélidos o gusanos acelomorfos han desarrollado receptores sensoriales con los que identifican la llegada de la marea para excavar y refugiarse cuando viene la mar.

Los erizos de mar pueden excavar pequeños orificios en la roca (la especie Paracentrous lividus) sobre la que se asientan, además de producir unos apéndices retráctiles (Sphaerechinus granularis) que les permiten una fuerte adhesión.

Cambio extremo de temperaturas y salinidad

Otro problema son las grandes variaciones térmicas (de hasta 20–25 °C) debido a la exposición al aire. Durante la bajamar, los animales intermareales producen gran cantidad de “proteínas de choque térmico” que les permiten reparar proteínas dañadas por el aumento de las temperaturas.

Adicionalmente, esas oscilaciones podrían volver rígidas o demasiado fluidas las membranas celulares, por lo que es necesario ajustar la composición de los lípidos que las forman. Esto se logra modulando los niveles de colesterol y produciendo ácidos grasos poliinsaturados cuando las temperaturas bajan y saturados cuando suben.

Por efecto de las lluvias y la evaporación en las pozas, el agua se puede diluir o volver extremadamente salada. Y aquí entra en escena la ósmosis, que no es una diosa egipcia, sino una propiedad física que explica el movimiento del agua a través de una membrana semipermeable como la de una célula y que los animales intermareales han afinado con sofisticadas estrategias. Así mantienen el equilibro de su composición química y no estallan (si el agua está demasiado diluida) o se quedan secos como una bacalada (por exceso de salinidad).

Adaptaciones ante cambios de pH y a la exposición al sol

En las pozas de marea también se acumula CO₂, el cual hace descender el pH y, en consecuencia, vuelve más ácidos los fluidos en los organismos que los habitan. Para contrarrestarlo, estos animales cuentan con sistemas “tamponadores” que usan bicarbonatos y fosfatos para mantener estable el pH de cualquier fluido. Además, a lo largo de la evolución han adquirido enzimas que ajustan la concentración de los protones causantes de la acidificación, a lo que se suma que muchas de sus proteínas resisten a posibles cambios de pH interno.

El género de gusanos poliquetos Eulalia está formado por 20 especies de intensa coloración verde que adquieren por acumulación de una sustancia química natural llamada porfirina. Ademas de ser fotoprotectora, funciona como compuesto antibacteriano y antioxidante. La pigmentación en planarias es también muy espectacular, como en el caso de Yungia aurantiaca (derecha). Se especula que adquiere tal coloración a través de su dieta carnívora de tunicados y briozoos y que puedan producirla carotenoides o porfirinas. Su función posiblemente sea la de disuadir a depredadores, pero seguramente tambíen antioxidante. Se protegen entre las algas en marea alta, y cuando quedan aisladas en pozas intermareales se mueven para alimentarse como auténticas bailarinas.

Y por si fuera poco, la exposición al Sol y la radiación ultravioleta producen radicales libres de oxígeno, o sea, moléculas con electrones “sueltos” potencialmente muy dañinas para proteínas, lípidos o el ADN de las células. Cuando emergen, los animales intermareales activan genes responsables de generar proteínas que reparan los daños. También elevan los niveles de enzimas y pigmentos antioxidantes como los carotenoides, que otorgan su característico color anaranjado a la carne de los mejillones.

Un erizo Sphaerechinus granularis parapetado bajo piedras, conchas vacías y demás protectores que ejercen de sombrilla contra el efecto de la exposición al Sol.

Otros, como los erizos y las anémonas, han adquirido protección mediante adaptaciones del comportamiento: a falta de gorras y sombrillas, se cubren de piedras y conchas en bajamar para evitar el contacto directo con el astro rey.

Algunos animales han hecho de esa exposición al Sol virtud. Muchos moluscos y cnidarios (corales, anémonas) establecen relaciones de simbiosis con organismos fotosintéticos (algas unicelulares) que les permiten realizar la fotosíntesis. Por ejemplo, el gusano Simsagittifera roscoffensis establece una fotosimbiosis con el alga verde unicelular Tetraselmis convoluta, sin cuyo aporte energético no podría sobrevivir. Sale a la superficie del arenal en marea baja para recibir el baño de luz que haga posible esa fotosíntesis, y en cuanto viene la ola se sumerge de nuevo en la arena.

El gusano de Roscoff o gusano de salsa de menta (S. roscoffensis) mide apenas unos milímetros de longitud. El color es debido a que incorpora algas unicelulares verdes del genero Tetraselmis en simbiosis, lo que le permite hacer la fotosíntesis. En marea baja sale a la película de agua que queda sobre la arena, y en cuanto viene la ola se introduce en la arena.

El formidable reto de reproducirse

Y, por último, el éxito de la reproducción de las criaturas intermareales depende de la capacidad de sincronizarla con las mareas y ciclos lunares que determinan las mareas vivas y muertas. Para ello, necesitan desarrollar relojes biológicos: mecanismos internos circadianos (de 24 horas), circamareales (12 horas y 25 minutos) y circalunares (29 días y 12 horas) que regulan los tiempos de liberación sincronizada de los gametos, es decir, las células sexuales –masculinas y femeninas– que al unirse forman el huevo.

Una liberación de gametos o larvas durante la luna llena o nueva, con mareas de mayor amplitud, favorece la dispersión por corrientes, disminuye el riesgo de depredación e incrementa las probabilidades de que esas células sexuales se encuentren en el agua. Muchos cnidarios, esponjas y poliquetos son famosos por explosiones reproductivas sincronizadas con la Luna.

Ciertos tipos de gusanos se reproducen asexualmente en el fondo del mar, pero de forma periódica necesitan hacerlo de forma sexual. Esto sólo puede ocurrir en la superficie marina, mediante la sincronización del encuentro de los gametos de ambos sexos con la luna llena. Algunas especies sufren entonces una metamorfosis denominada epitoquía: el gusano completo o una porción escindida que contiene los gametos sube a la superficie, donde una explosión total produce la liberación y el encuentro de las células sexuales.

En cualquier lugar de nuestro Planeta Océano, el intermareal es un lugar de innovación evolutiva. Como bien sabían en la película Piratas del Caribe, las mareas pueden ser misteriosas…


La Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco colabora en la sección The Conversation Júnior.


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The Conversation

Ibon Cancio recibe fondos de investigación del Gobierno Vasco, MCIU, Horizon Europe e Interreg Atlantic Area.

ref. ¿Afectan las mareas a los animales acuáticos? – https://theconversation.com/afectan-las-mareas-a-los-animales-acuaticos-278445

Nuevo estudio: los antibióticos pueden alterar nuestra microbiota durante años

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Ignacio López-Goñi, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología (SEM), Universidad de Navarra

fongbeerredhot/Shutterstock

Cuando tomamos un antibiótico, sabemos que estamos eliminando las bacterias “malas” que nos causan enfermedades. Para eso los usamos, para curar dolencias infecciosas que pueden incluso ser mortales. Lo que muchas veces olvidamos es que también estamos alterando profundamente a las bacterias “buenas” que viven en nuestro intestino: ese complejo ecosistema de miles de especies distintas, la microbiota intestinal.

Una microbiota abundante y diversa está relacionada con un buen estado de salud. Por el contrario, el uso recurrente y prolongado de antibióticos se asocia con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular o cáncer colorrectal.

Sabemos que unos días después de un ciclo de antibióticos orales, ocurre una drástica alteración en el microbioma intestinal: se reduce la diversidad de especies bacterianas y la riqueza de genes microbianos. Por ejemplo, se ha descrito una mayor presencia de potenciales patógenos como Escherichia coli y una menor abundancia de géneros como Dialister, Veillonella y Eubacterium, un enriquecimiento de genes de resistencia antimicrobiana y un mayor riesgo de infección por Clostridioides difficile.

¿Cuánto dura el efecto de los antibióticos en el microbioma intestinal?

Aunque los efectos antimicrobianos a corto plazo son bien conocidos, no se han realizado investigaciones poblacionales a gran escala que examinen sus consecuencias con un horizonte más amplio. La gran pregunta es: ¿cuánto duran esas consecuencias del consumo de antibióticos sobre el microbioma intestinal? Un estudio reciente publicado en Nature Medicine aporta una respuesta sorprendente: los efectos pueden prolongarse hasta 8 años.

Los investigadores hicieron un estudio a lo grande: analizaron el microbioma intestinal de muestras de heces de 14 979 adultos en Suecia y cruzaron esos datos con la información del Registro Nacional de Medicamentos –que recoge todos los antibióticos y otros medicamentos recetados a pacientes ambulatorios en ese país– para comprobar qué pasaba en el microbioma intestinal durante 8 años.

La técnica empleada de metagenómica de secuenciación profunda permite identificar las bacterias a nivel de especie. Esto es importante: no se trata de ver si hay más o menos bacterias, sino exactamente de quién está ahí. Así, se pudieron analizar alrededor de 1 340 especies bacterianas distintas.

El análisis demostró que los antibióticos reducen la diversidad bacteriana. El efecto más drástico ocurrió en el primer año tras el uso de los fármacos, pero el impacto aún era detectable hasta entre 4 y 8 años después de tomarlos, en un 10-15 % de las especies bacterianas.

No todos los antibióticos afectan por igual

Uno de los puntos más interesantes del estudio es que no todos los antibióticos afectan igual a la microbiota. Los más agresivos fueron la clindamicina, las fluoroquinolonas y la flucloxacilina. Por ejemplo, un solo tratamiento con clindamicina se asoció con la pérdida de hasta 47 especies bacterianas.




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La clindamicina inhibe la síntesis de proteínas al unirse al ribosoma bacteriano. Se emplea especialmente para tratar infecciones graves causadas por bacterias anaerobias y Gram positivas. En segundo lugar, las fluoroquinolonas son antibióticos de amplio espectro que inhiben la replicación del ADN al bloquear la enzima ADN girasa bacteriana. Son usadas para tratar infecciones graves urinarias y respiratorias. Y, por último, la flucloxacilina es una penicilina de espectro reducido que actúa contra algunas bacterias Gram positivas.

En cambio, otros bactericidas más comunes (como algunas penicilinas de amplio espectro y la nitrofurantoína) tuvieron efectos mucho más suaves. La mayoría de los antibióticos disminuían la abundancia bacteriana, mientras que algunos favorecían la aparición de patógenos oportunistas. En este caso, más es menos: cuantos más cursos de tratamiento con antibióticos, menor fue la diversidad bacteriana.

Una recuperación completa podría tardar años

Otro hallazgo interesante consistió en observar que la microbiota no se recupera del todo. Hasta ahora se pensaba que la comunidad microbiana vuelve a la “normalidad” después del tratamiento con antibióticos. Pero este estudio revela que, aunque la recuperación fue rápida en los primeros meses, después es lenta e incompleta y no siempre se recobra exactamente el estado original.

Una recuperación completa podría tardar años, según el tipo de antibiótico. Cuanto mayor sea el efecto negativo en la biodiversidad bacteriana, más tiempo se tardará en recuperar la microbiota previa. En algunos casos, incluso, se llega a un nuevo ecosistema en equilibrio diferente al original.

Por otra parte, no hace falta tomar muchos antibióticos: una sola tanda puede tener efectos detectables años después. Esto cambia bastante la narrativa clásica de “por una vez no pasa nada”. Algunos de estos medicamentos tienen un mayor efecto en mujeres, quizá por factores hormonales.

Muchas de las bacterias que cambian están relacionadas con la obesidad, la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares o enfermedad inflamatoria intestinal. Ojo: esto no significa que los antibióticos causen estas enfermedades directamente, pero sí que pueden influir en el ecosistema microbiano que las modula.

Entonces… ¿debemos dejar de usar antibióticos?

No. Y esto es clave: los antibióticos salvan vidas y son imprescindibles en infecciones bacterianas. Aunque este estudio se ha hecho solo en Suecia, donde el uso de estos fármacos está muy restringido y se registra un bajo nivel de resistencia de las bacterias a sus efectos, los resultados refuerzan algo muy importante: hay que usarlos mejor, no más. Hay que evitar su administración innecesaria, elegir el medicamento adecuado y no prolongar tratamientos sin motivo.

Recetar antibióticos de forma precisa ya no sirve solo para combatir la resistencia antimicrobiana, sino para preservar la biodiversidad del ecosistema intestinal del paciente y sus consecuencias en la salud metabólica y gastrointestinal a largo plazo.


Una versión de este articulo ha sido publicada en el blog microBIO del autor.


The Conversation

Ignacio López-Goñi no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Nuevo estudio: los antibióticos pueden alterar nuestra microbiota durante años – https://theconversation.com/nuevo-estudio-los-antibioticos-pueden-alterar-nuestra-microbiota-durante-anos-281356

Rusia sigue silenciando las voces de Chernóbil que recogió Svetlana Alexiévich

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Miquel Cabal Guarro, Professor lector, Secció d’Estudis Eslaus, Departament de Llengües i Literatures Modernes, Universitat de Barcelona

Svetlana Alexiévich es una entrevista en Brasil en 2016. Tomaz Silva/Agência Brasil, CC BY

En junio de 2018 tuve la oportunidad de visitar Minsk, la capital de Bielorrusia. En una de las grandes librerías del centro de la ciudad, bajo la mirada inquisidora de los omnipresentes retratos del dictador Lukashenko, pedí a la librera uno de los volúmenes de las obras completas de Svetlana Alexiévich. La editorial rusa Vremia las había publicado de nuevo después de que la autora recibiera el Premio Nobel de Literatura en 2015.

Pero la entonces nueva edición de La guerra no tiene rostro de mujer, el libro que acababa de traducir yo en aquel momento al catalán, no se encontraba en el estante que le hubiera correspondido: la librera me sorprendió sacando el ejemplar de debajo del mostrador.

La obra completa de la única premio nobel bielorrusa estaba oculta a los lectores bielorrusos. Había que solicitar sus libros, como si de algo exclusivo, prohibido o incluso peligroso se tratara. Supongo que hicieron la vista gorda conmigo porque era extranjero, pero sospecho que los compradores locales de libros de la autora pasarían entonces directamente a un registro estatal. Y digo entonces porque albergo dudas de que en la actualidad la obra de Alexiévich siga estando disponible en las librerías de su tierra.

La plegaria y las voces

La breve escena parecía resumir la condición incómoda que sus libros habían ido adquiriendo en Bielorrusia y en todo el espacio postsoviético.

Edición española de _Voces de Chernóbil_ de Svetlana Alexiévich.
Edición española de Voces de Chernóbil de Svetlana Alexiévich.
Penguin Libros

Pero iba a vivir un episodio quizá más revelador: a los tres meses de visitar Minsk, un congreso de traducción literaria me llevó a Moscú. Como me faltaban buenas ediciones de la autora, aproveché la visita a Rusia para repetir la “operación Alexiévich”, esta vez en una gran librería de la céntrica calle Tverskaya. Allí, las obras completas no estaban fuera de la vista de los clientes, sino fuera de su alcance: en un estante pegado al techo divisé el volumen que me interesaba, Voces de Chernóbil. Al preguntarle a la librera cómo podía ascender a tales alturas, me respondió con una descortesía tajante: “Ya encontrará usted alguna escalera por ahí”.

Y vaya si la encontré.

Se cumplen cuarenta años del accidente nuclear de Chernóbil, uno de los muchos factores que contribuyeron a precipitar el hundimiento de la Unión Soviética. Con motivo de esta fatídica efeméride, trazaremos los orígenes del menosprecio crítico hacia Alexiévich en su país natal y en Rusia a propósito de su libro Voces de Chernóbil.

Editada por Debate y DeBolsillo, la obra se puede leer en la traducción castellana de Ricardo San Vicente, introductor de la autora en el ámbito hispánico. Dicha traducción fue publicada por primera vez por la editorial Casiopea de Barcelona a principios de 2002 con el título La plegaria de Chernóbyl: crónica del futuro, el mismo con el que la obra es conocida entre el público lector en lengua rusa.

Desde su exilio en Berlín, la propia autora afirmaba en un artículo reciente: “Me temo que hoy en día toda persona moderna debería saber algo sobre el átomo y sus peligros”, y por ello sigue recomendando Voces de Chernóbil como puerta de entrada a su universo literario.

Una primera lectura de Alexiévich

El texto original apareció en el primer número de 1997 de la revista rusa La amistad de los pueblos (Дружба народов), que lo reconoció como una de las diez contribuciones más destacadas del año, lo que le supuso una temprana legitimación literaria.

Fotografía en blanco y negro de una mujer sonriente apoyada en una barandilla.
Svetlana Alexiévich en la Villa Waldberta, 1996.
Barbara Niggl Radloff /Museo Municipal de Múnich, CC BY-SA

Ese mismo año, el poeta y crítico Valeri Lipnévich le dedicó una extensa reseña en una de las revistas literarias rusas más relevantes del siglo XX: El nuevo mundo (Новый мир). Titulada “Despidiendo a la eternidad”, la crítica interpretaba el libro como una reflexión sobre el colapso del progreso científico y moral del hombre soviético, destacando la decisión de Aleхiévich de “no escribir, sino anotar, documentar” una polifonía de voces.

Escribía Lipnévich:

“En el caso de Svetlana Alexiévich, se nos presenta un fenómeno decididamente nuevo. Аunque la escritura documental como tal no sea nueva, hasta ahora habíamos leído principalmente una escritura documental ideologizada, es decir, una escritura que se disfrazaba de documental pero que no se interesaba por la realidad. Lo que hace hoy Alexiévich podría denominarse nueva literatura de los hechos. Han sido precisamente la glásnost y la apertura social las que han permitido que aparezcan sus libros. En ellos se transmite la voz del pueblo tal cual, sin adornos”.

Entre 1997 y 1999, las críticas y reseñas siguieron esta misma línea. Subrayaban el carácter ético y testimonial de la obra y su inserción en la tradición de la prosa documental rusa (cabría mencionar aquí las figuras históricas de los escritores Alexandr Solzhenitsyn, Alés Adamóvich o Daniil Granin). Asimismo, señalaban el alto nivel literario de la propuesta documental de la autora. Parece que el aperturismo de los salvajes noventa en el mundo postsoviético acompañaba la recepción de la obra de Alexiévich.

Recepción a partir de los 2000

No obstante, y ya desde que se publicara su primera obra en plena perestroika, la citada La guerra no tiene rostro de mujer (1985), la narrativa crítica sobre la autora arrastraba algunas de las acusaciones ideológicas y políticas que marcarían su recepción a partir de los años 2000.

Proliferaron entonces en los foros de internet y en las valoraciones de los lectores las acusaciones de rusofobia y antisovietismo, la denominación de panfleto político y el reproche creciente al método literario de la autora, basado justamente en un conjunto de percepciones complementarias y a veces contrapuestas sobre algunos de los mayores traumas colectivos del país del homo sovieticus.

Pero el gran giro llegó a propósito del Premio Nobel y su discurso de aceptación: la visibilidad internacional de alguien que ponía en tela de juicio los relatos de exaltación nacional que promovía el Kremlin no pasó desapercibida. Y la situación se agravó más aún si cabe con la serie Chernóbil, que HBO estrenó en 2019.

Como recogió el medio independiente Meduza, las cabeceras afines al Kremlin (Argumenty i Fakty, Express-Gazeta, Rossískaya Gazeta o Komsomólskaya Pravda, entre otras) aprovecharon el lanzamiento para lanzar críticas furibundas contra la serie y también contra Alexiévich y su Voces de Chernóbil, del que la primera había tomado algunas líneas argumentales.

Unos hombres de espaldas observan la explosión de lo que parece una fábrica delante de ellos.
Fotograma de la serie Chernóbil.
HBO

El cierre en Rusia de los medios independientes y los espacios de memoria histórica, la falta de libertad de expresión y manifestación, la rehabilitación del pasado soviético (Stalin y Gulag incluidos) y las suspicacias hacia las narrativas críticas y no heroicas de la historia nacional han terminado de configurar un contexto en el que Voces de Chernóbil y el resto de libros de la autora dejan de leerse como una aportación literaria poliédrica y humanística para convertirse en textos simplemente incómodos y de espinosa deglución.

En abril de 2024, el Servicio Federal de Supervisión en el Ámbito de la Educación y la Ciencia de Rusia abrió una investigación a raíz de la aparición de un fragmento de Voces de Chernóbil en la plataforma en línea para la preparación del examen de la selectividad rusa. La presidenta del Comité de la Duma para la Protección de la Familia, la diputada Nina Ostánina, denunció que las obras de Alexiévich “están impregnadas de odio hacia Rusia y la cultura rusa”.

No falta mucho para que la obra de esta autora se prohíba totalmente: de momento, sus textos se disimulan y sus libros se esconden, se retiran de las bibliotecas o se colocan en estantes difícilmente accesibles.

Esperemos que quede alguna escalera por ahí…

The Conversation

Miquel Cabal Guarro es miembro del PEN Català, de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana y del Consejo Europeo de Asociaciones de Traductores Literarios.

ref. Rusia sigue silenciando las voces de Chernóbil que recogió Svetlana Alexiévich – https://theconversation.com/rusia-sigue-silenciando-las-voces-de-chernobil-que-recogio-svetlana-alexievich-281045

Cómo preservar el esfuerzo en la era de la inteligencia artificial

Source: The Conversation – (in Spanish) – By Alberto Melián Ortiz, Vicedecano del Grado en Fisioterapia. Profesor titular de las asignaturas de Trabajo Fin de Grado y de Fisioterapia del Aparato Locomotor, Universidad Pontificia de Salamanca

TimeImage Production/Shutterstock

¿Qué sentido tiene esforzarse cuando ChatGPT, Claude o Gemini pueden resolver problemas en segundos? Si un estudiante usa estas herramientas para resolver un caso complejo al instante, ¿qué ocurre con el proceso de pensar, equivocarse y aprender? Conceptos como la mentalidad de crecimiento y la práctica deliberada ofrecen un camino para no renunciar al esfuerzo humano.

La mentalidad de crecimiento –término acuñado por Carol Dweck en 2006 (aunque la idea data de los años 70)– distingue a quienes ven el talento como maleable de quienes lo consideran inmutable. En estudios pioneros, Dweck observó que algunos alumnos confiaban en que sus capacidades podían mejorar con esfuerzo, estrategia y una buena enseñanza.

Estos alumnos están más dispuestos a enfrentarse a retos difíciles y a entender el error como información para aprender y no como una etiqueta de “no valgo”. Suelen pedir y aprovechar orientación concreta para mejorar, perseveran más ante la dificultad y muestran mayor curiosidad y disposición a probar enfoques nuevos. Tienen lo que ella definió como “mentalidad de crecimiento”. En cambio, otros estudiantes con mentalidad fija huían del riesgo para no quedar en ridículo.

La mentalidad de crecimiento ha demostrado ser mejor para el rendimiento académico. Por ejemplo, en el estudio de PISA 2022 (España) los estudiantes con mentalidad de crecimiento superaron en matemáticas a los de mentalidad fija por hasta 7 puntos promedio, y además reportaron menos ansiedad ante los exámenes. Otro estudio de 2024 confirma que esta mentalidad promueve la resiliencia y el compromiso educativo en diversos contextos.

¿Cómo alcanzar la mentalidad de crecimiento?

La mentalidad de crecimiento no es innata: es una forma de pensar que se puede aprender y reforzar tanto en casa como en la escuela. Para ayudar a desarrollarla en la infancia podemos:

  • Cuidar el lenguaje del elogio: pasar de “qué listo eres” a “me gusta cómo has buscado otra estrategia” o “has mejorado porque has practicado mucho”. Se refuerza el proceso, no la etiqueta de capacidad fija.

  • Normalizar el error: tratar los fallos como información (“¿qué podemos aprender de esto?”) en lugar de como fracaso (“no valgo para esto”).

  • Enseñar estrategias, no solo pedir esfuerzo: no basta con “esfuérzate más”; hay que ofrecer caminos concretos: dividir la tarea, usar ejemplos, practicar por pasos, pedir ayuda.

Practicar con propósito, no por rutina

Por otro lado, el psicólogo sueco Anders Ericsson desarrolló el concepto de “práctica intencional” o “deliberada”: repetir tareas específicas con objetivos claros, bajo supervisión y con retroalimentación inmediata.

La diferencia clave es que la práctica deliberada siempre tiene propósito claro, dificultad ajustada y corrección inmediata; la práctica normal suele ser repetir sin mucha guía ni reflexión. Por tanto, la práctica deliberada no es hacer más, sino hacer mejor: con objetivo específico, dificultad a medida, corrección rápida y repetición hasta notar el progreso.

Ejemplos de práctica deliberada

En primaria, mientras que una práctica normal suele ser que el alumno lea un cuento completo varias veces, sin objetivos concretos, solo para mejorar la rapidez de la lectura, la práctica deliberada supondría que el docente elija tres frases difíciles, trabaje solo en pronunciación de ciertos sonidos, corrija al momento y repita hasta que se noten avances.

Al final se pueden transmitir retroalimentaciones específicas como: “Hoy has mejorado mucho en la ‘r’ porque la hemos practicado varias veces”.




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En la universidad, por ejemplo en ciencias de la salud, una práctica habitual es que los estudiantes lean muchos casos clínicos resueltos o hagan exámenes tipo test.

En cambio, la práctica deliberada puede consistir en centrarse solo en un paso del razonamiento clínico (por ejemplo, formular hipótesis alternativas). En cada caso, el estudiante debe escribir al menos dos hipótesis, justificarlas y el profesor (o una IA guiada) cuestiona cada una. Se repite con varios casos breves hasta que el estudiante mejora claramente en ese punto concreto.




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Cada vuelta de la práctica deliberada enriquece la mentalidad de crecimiento, demostrando al estudiante que sus habilidades se cultivan con dedicación, no por arte de magia.

Tanto la mentalidad de crecimiento como las prácticas deliberadas son fundamentales a la hora de enfrentarnos al uso de inteligencia artificial en el aprendizaje. Aunque bien usada puede diseñar recursos personalizados y liberar al docente para la empatía, el debate y el acompañamiento, un uso pasivo conlleva el riesgo de dependencia cognitiva, una especie de “pereza mental”.

Diálogo, error y razonamiento

Por ello, la IA debe rediseñarse como provocadora de preguntas, no como dispensadora de respuestas. Un buen ejercicio es que el estudiante compare su trabajo con el que generó la herramienta, analice las diferencias, critique ambos y construya uno nuevo con su propio sello. Este diálogo crítico convierte la tecnología en apoyo del pensamiento, no en atajo.

En tercero del Grado en Fisioterapia hemos pedido a los alumnos que trabajen sobre un caso clínico complejo mientras una herramienta de inteligencia artificial generativa actúa como un “tutor socrático” digital. Los estudiantes, en pequeños grupos, proponen un diagnóstico o plan de tratamiento, y la IA sólo responde con preguntas (una por turno): “¿Cómo justificas esta elección?”. Las preguntas varían y siguen un flujo lógico según las respuestas del estudiante, nunca son repetitivas, porque la IA adapta cada pregunta al contenido específico que acaba de escribir el estudiante, manteniendo siempre el tono socrático: provocar reflexión profunda sin dar la solución.

Así, en lugar de recibir soluciones, el estudiante debe explicar sus ideas en voz alta y reflexionar. La actividad finaliza cuando la IA (o el profesor) considera que la explicación del estudiante demuestra comprensión sólida y un razonamiento clínico adecuado. Esta forma de trabajar el razonamiento clínico está incluida dentro de un proyecto de innovación docente que hemos denominado IA-LOCOM, y cuyos resultados acaban de ser publicados.




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Pero la herramienta no está evaluando al estudiante, su función no es asignar notas ni medir competencias. La calidad final del razonamiento es evaluada por el profesor.

Integrar la IA de este modo promueve activamente la mentalidad de crecimiento: el estudiante aprende que sus propias preguntas y correcciones llevan a la solución correcta. Este “diálogo socrático asistido por IA” ejemplifica cómo favorecer el aprendizaje activo, la metacognición y la mentalidad de crecimiento, al situar al estudiante como agente responsable de su progreso.

Curiosos, resilientes y creativos

La mentalidad de crecimiento combinada con la práctica deliberada será la ventaja competitiva de las universidades que incorporen de esta manera la inteligencia artificial. Este modelo desarrolla habilidades como la curiosidad, cuestionando las respuestas de la IA; la resiliencia, al aprender de cada traspié; y la creatividad, pues van más allá de lo programado.

El verdadero talento del mañana no será quién use mejor esta herramienta, sino quién la supere con esfuerzo consciente, pensamiento original y pasión por aprender. Cultivar la mentalidad de crecimiento en la era de la inteligencia artificial no es un lujo: es el camino para formar ciudadanos críticos, adaptables e insustituibles por la tecnología, capaces de convertir cada desafío en una oportunidad de crecimiento profesional.

The Conversation

Alberto Melián Ortiz no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

ref. Cómo preservar el esfuerzo en la era de la inteligencia artificial – https://theconversation.com/como-preservar-el-esfuerzo-en-la-era-de-la-inteligencia-artificial-277865

Hazel Kyrk, l’économiste méconnue qui anticipa notre société de consommation moderne

Source: The Conversation – in French – By David Philippy, Maître de conférences en économie, Institut catholique de Paris (ICP)

Dès le début du XXᵉ siècle, Hazel Kyrk cherche à fournir aux consommateurs les outils de leur émancipation économique. Wikimediacommons

Dès 1923 dans sa Théorie de la consommation, Hazel Kyrk (1886-1957) anticipe l’émergence de la société de consommation en cherchant à analyser les raisons pour lesquelles les ménages états-uniens achètent des biens ou des services. Loin de se cantonner à l’étude du foyer et de la famille, comme beaucoup de femmes économistes de l’époque, son travail visionnaire influence encore aujourd’hui notre façon de penser la consommation.


Une question inutile, sans intérêt. Jusqu’aux années 1920, c’est ainsi que les économistes perçoivent l’étude de la consommation… Pour Adam Smith, le père fondateur de l’économie au XVIIIᵉ siècle, la consommation est seulement le « but ultime » de la production. Il n’y a donc pas lieu de l’étudier pour elle-même. À la fin du XIXᵉ siècle, les quelques rares économistes qui s’intéressent à l’étude de la consommation, comme Thorstein Veblen, sont peu entendus.

C’est dans ce contexte que, en 1923, Hazel Kyrk (1886-1957) publie son tout premier livre, Théorie de la consommation (A Theory of Consumption). Née dans une famille rurale modeste au cœur de l’État d’Ohio aux États-Unis, elle travaille un temps comme aide familiale chez l’économiste Leon Carroll Marshall (1879-1966). Rencontre décisive puisqu’elle conduit Hazel Kyrk à poursuivre ses études à l’Université de Chicago, où elle obtient son doctorat d’économie en 1920.

Tout au long de sa vie, la question qu’elle pose est la suivante : dans quelle mesure les consommateurs sont-ils libres de leurs choix ?

« Les consommateurs sont des animaux sociaux »

Dans sa Théorie de la consommation, Hazel Kyrk formule une critique audacieuse au concept du libre marché. Afin d’appréhender correctement comment les individus font leurs choix de consommation, nous dit-elle, il faut prendre en compte l’ensemble de leur environnement de décision, et ne pas se limiter à la seule loi de l’offre et de la demande. Selon l’économiste, les avancées en psychologie permettent de montrer que :

« Les consommateurs sont des animaux sociaux, membres de groupes sociaux, au sein d’une organisation sociale complexe. »

Pour ce faire, elle développe une théorie novatrice de la liberté du choix, prenant en compte les facteurs sociologiques, psychologiques et l’influence de la publicité. En l’articulant avec la question du pouvoir d’influence des entreprises, elle pose un regard attentif sur le développement du marketing.

L’une des pistes qu’elle suggère est notamment d’éduquer les consommateurs à reconnaître les mécanismes utilisés par les professionnels du marketing afin « de développer des défenses contre les méthodes indésirables en vogue ».

Le genre comme élément déterminant

Théorie de la consommation, publié en 1923.
McMaster University

Hazel Kyrk contribue de façon significative au développement du champ de l’économie de la consommation, dont elle est désormais devenue la figure de proue. Elle élabore des enquêtes nationales et d’analyses statistiques de grande ampleur sur la consommation des ménages états-uniens au sein de l’administration fédérale. Ses travaux nous permettent d’appréhender la façon dont le genre apparaît comme un élément déterminant dans la construction de la science économique comme discipline.

Dans les années 1920, la science économique est clairement une affaire d’hommes. Aux États-Unis, des femmes sont diplômées d’un doctorat en économie dès les années 1900. Les thèmes de leurs recherches sont à cette époque, encore très différents de ceux de leurs homologues masculins. Elles sont plutôt encouragées à se diriger vers les questions domestiques, le travail des femmes et des enfants et, bien entendu, la consommation. L’économiste Richard T. Ely souligne en 1936 :

« Ma femme s’était penchée sur l’économie de Patten. Elle sentait qu’elle devait faire sa part pour contribuer à une bonne consommation. »

À la fin du XIXᵉ siècle, la science économique s’institutionnalise comme discipline académique à part entière, notamment lors de la création de l’American Economic Association en 1885. Ce mouvement va de pair avec l’exclusion de certains thèmes de recherche, dont fait notamment partie l’étude de la consommation. Il existe l’idée d’une « séparation des sphères » (masculine/publique vs féminine/privée). La consommation (et donc son étude) était alors associée à une image féminine, et jugée peu scientifique ou objective.

Au-delà de l’économie domestique


« The Journal of Home Economics », Février 1909, 1(1)

Au tournant du XXᵉ siècle, un groupe de femmes progressistes se rassemble et développe autour du « mouvement d’économie domestique » (« Home Economics Movement ») qui aboutit en 1909 à la création de l’American Home Economics Association.

Selon elles, le progrès doit passer par l’amélioration, voire la rationalisation, du foyer et des différentes tâches domestiques. En 1920, la majorité des femmes aux États-Unis n’exerce pas d’activité lucrative – c’est le cas pour seulement 22,4 % des femmes entre 25 et 44 ans. À ce titre, la consommation apparaît de façon croissante comme une nouvelle activité dont le périmètre dépend directement des femmes, en tant que gestionnaires des dépenses de consommation.

Comme beaucoup de femmes pourtant diplômées d’un doctorat en économie, Hazel Kyrk est systématiquement rappelée à cet héritage intellectuel duquel elle cherche à se distancer. Pourtant, dans son livre Economics Problems of the Family paru en 1933, sa perspective est celle d’une économiste, et non celle d’une économiste domestique. Elle le souligne dans sa lettre à Dorothy Dickens, datée du 29 janvier 1946 :

« Lorsqu’on m’a demandé à moi, économiste de formation, avec tout l’enseignement que j’ai reçu, de rejoindre un département d’économie domestique pour donner des cours en économie, j’ai supposé que c’était “en économie” comme les économistes utilisent le terme. Je ne suis pas compétente pour donner autre chose. »

Cet effet de rappel fut particulièrement visible lorsqu’elle obtint son poste à l’Université de Chicago en 1925•; elle accepte à la seule condition d’être également affiliée au département d’économie. Cette double affiliation ne lui est finalement donnée que cinq ans plus tard, en 1929.

Consommer devient une identité

Aux États-Unis, le contexte socio-économique au début du XXᵉ siècle est caractérisé par trois éléments importants :

  • la transformation de la place des femmes dans la société ;

  • l’émergence du consumérisme moderne ;

  • le problème croissant de la vie chère.

Face à cette triple transformation, Hazel Kyrk cherche à proposer une théorie à la fois réaliste (permettant d’expliquer correctement la réalité) et utile au plus grand nombre. Ce faisant, elle cherche explicitement à répondre au problème du coût de la vie chère, à une époque où se développe la consommation des ménages, au détriment de l’autoconsommation – comme la production domestique des biens comme les habits.

Pendant l’entre-deux-guerres, un changement social important se met en place : les ménages (et donc les individus qui les composent) se définissent de plus en plus à travers les biens et les services qu’ils consomment. Consommer n’est plus simplement une tâche, une activité banale, mais devient progressivement un élément structurant de l’identité.

Dans cette perspective, Hazel Kyrk propose une étude approfondie des « standards de vie » afin de comprendre comment évolue la perception que les ménages ont de leur propre position socioéconomique. Son objectif est de déterminer de quelle façon cela impacte leurs décisions de consommation.

Bien consommer n’est pas chose aisée, tant les influences auxquelles le consommateur est confronté sont multiples. Selon Hazel Kyrk, le rôle de l’expert de la consommation doit être de fournir aux consommateurs les outils de son émancipation économique en promouvant les sources de son autonomie :

« L’éducation dont le consommateur a le plus besoin est celle qui le libérera de son conformisme aveugle. Il doit apprendre à consulter ses besoins propres, à former ses propres jugements, à désirer pour lui-même. »

Le champ de recherche inauguré par Hazel Kyrk dans sa Théorie de la consommation de 1923 sera suivi de multiples postérités intellectuelles, en particulier à travers plusieurs de ses doctorantes à Chicago. Ce sera notamment le cas de Margaret G. Reid (1896-1991) dont les travaux inspireront directement plusieurs Prix Nobel d’économie comme Franco Modigliani ou Gary Becker.

The Conversation

David Philippy ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. Hazel Kyrk, l’économiste méconnue qui anticipa notre société de consommation moderne – https://theconversation.com/hazel-kyrk-leconomiste-meconnue-qui-anticipa-notre-societe-de-consommation-moderne-276199

La presse française sous l’Occupation vue par le film « les Rayons et les Ombres »

Source: The Conversation – in French – By Patrick Eveno, Professeur émérite en histoire des médias, Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne

Jean Dujardin interprète Jean Luchaire dans le film de Xavier Giannoli. Allociné/Curiosa films

À travers le portrait d’un Jean Luchaire, collaborateur notoire, qui semble jouir de son libre arbitre dans l’exercice de sa profession, le film de Xavier Giannoli montre les compromissions, mais ne rend pas compte fidèlement des réalités de la presse française sous l’Occupation.


Le film de Xavier Giannoli, les Rayons et les Ombres, a suscité une bataille médiatique entre le réalisateur et des historiens de la Seconde Guerre mondiale.

J’aborde cette querelle sous un autre angle, celui de l’histoire de la presse. J’ai quelques munitions pour ce faire, ayant participé au Groupement de recherche (GDR) « Les entreprises françaises sous l’Occupation ». Nous avons tenu des colloques et publié des livres. Pour ma part, j’ai communiqué sur les archives des médias sous l’Occupation, puis sur la Corporation nationale de la presse française, sur le marché de la presse, enfin sur l’épuration à la Libération. En outre, j’ai publié un article sur Jean Luchaire, repris dans le livre collectif Ils ont fait la presse.

J’ai vu le film avec plaisir, parce que c’est un bon film, et j’ai compris les débats : d’un côté des historiens dépossédés de leur objet (l’Occupation, la collaboration), de l’autre un cinéaste campé sur ses certitudes, le droit au détournement fictionnel. Je ne m’attarderais pas sur la question de l’antisémitisme ou du nazisme supposés de Jean Luchaire, Laurent Joly en parle mieux que moi. Ce qui m’intéresse ici, c’est l’histoire de la presse.

Pour qui connaît mal cette période, le film rend accessible les compromissions, mais il aurait pu être plus développé, quitte à être moins romanesque. Xavier Giannoli ignore les réalités de la presse sous l’Occupation, ce qui le conduit à des travestissements malvenus, sans doute afin de rendre ses personnages plus romanesques, voir romantiques. A de nombreuses reprises, il cherche à faire croire que Luchaire, et les autres, sont libres de leurs choix éditoriaux. Ce qui est parfaitement faux.

Le parcours d’un opportuniste

Né en 1901, Jean Luchaire est issu d’une dynastie d’universitaires (son père, son grand-père et son arrière-grand-père sont inspecteurs généraux de l’instruction publique, membres de l’Institut). Dès 1920, il débute en journalisme, puis fonde et dirige de 1927 à 1934 le journal Notre temps, partisan du rapprochement franco-allemand, subventionné par les fonds secrets du ministère des Affaires étrangères puis par les fonds nazis. À la fin des années 1930, en dépit de ses réseaux, Luchaire est un marginal sans influence ; la guerre lui donne l’occasion d’occuper une place de premier plan. Les Mémoires de la fille de Jean Luchaire, Corinne, dont se sert Xavier Giannoli, sont bien pauvres en révélations et en analyse, ; elles ont été publiées en 1949, et s’intitulent Ma drôle de vie, (réédité en 2026).

Jean Luchaire, grâce à ses connaissances (Otto Abetz, Pierre Laval, Paul Marion, Henri Lafont de la Gestapo française du 93 rue Lauriston, le Dr Eich, Marcel Déat, Marcel Bucard, et beaucoup d’autres), grâce à son entregent, grâce à son goût du faste, des réceptions, des bons repas et des parties fines, s’impose rapidement comme l’incontournable patron de l’ensemble de la presse française en zone occupée, ainsi que des entreprises connexes (distribution, papier, publicité, etc.).

Surnommé le « Führer de la presse française » ou « Louche Herr », il profite de cette situation, à la rencontre des ambitions allemandes ou vichyssoises mais également de celles des patrons et des salariés de la presse, pour mener à bien trois tâches : la propagation du collaborationnisme ; la protection de la presse, de ses patrons, de ses ouvriers, employés et rédacteurs ; enfin un enrichissement personnel extrêmement rapide. Ces trois tâches qu’il s’est assignées sont confondues dans sa démarche.

Une presse totalement inféodée à l’occupant nazi

Xavier Giannoli nous présente un Luchaire maître de ses décisions dans les affaires de presse. Or il n’en est rien. En effet, en zone occupée, la Propaganda Abteilung, subordonnée à la section IC (renseignements militaires) du gouverneur militaire en France, est installée à l’hôtel Majestic. Constituée d’éléments de la Wehrmacht, elle dépend du ministère de l’information et de la propagande du Reich dirigé par Joseph Goebbels. Le Presse Gruppe, dirigée par Eich, encadre plusieurs sous-groupes : surveillance du papier, presse provinciale, Agence française d’information de presse, Bureau d’information et surtout Censure.

C’est cette censure qui dicte ce que les journalistes peuvent ou doivent écrire. Ainsi Giannoli montre un Luchaire refusant d’écrire un éditorial sur le statut des juifs du 4 octobre 1940. Or, sur ce statut, comme sur sa deuxième mouture du 15 juin 1941, la censure allemande interdit aux quotidiens d’écrire un éditorial.

Le 25 septembre 1940, sur incitation des autorités allemandes (plusieurs pièces dans le dossier du procès Luchaire en témoignent aux Archives Nationales, AN, AJ40 1001 à 1016, Propaganda Abteilung Frankreich, Propagandastaffel Paris, 1938-1944), est créé en zone occupée le Groupement corporatif de la presse quotidienne parisienne (GCPQP), présidé par Luchaire, alors rédacteur en chef du Matin et bientôt directeur des Nouveaux Temps. Le 9 juin 1941, ce groupement se transforme en Corporation nationale de la presse française.

Le scandale de la Corporation

Luchaire utilise cette position pour constituer en quelques années une belle fortune et pour vivre, lui et sa famille, sur un grand pied. Entre septembre 1940 et août 1944, il achète à bas prix un hôtel particulier avenue des Ternes, une propriété à Barbizon et le château Saint-Lazare à Vernon. Les notes de frais des repas pris dans ses deux cantines favorites, Maxim’s et la Tour d’argent révèlent le train de vie de Luchaire. Par exemple, un repas pour trois convives à la Tour d’argent, le 20 mai 1943 : trois foie gras, trois tournedos, trois légumes, deux fromages et un sorbet, trois desserts, deux cafés, un armagnac 1893 et un cognac 1875, sept bouteilles de Pichon Longueville (un grand cru de Bordeaux) 1924, pour un total de 3 500 francs de l’époque, soit le salaire mensuel d’un rédacteur en chef d’un quotidien parisien. Cinq des bouteilles ainsi que deux paquets de cigarettes anglaises sont emportés par Luchaire…

Le mécanisme passe par la société des Éditions Lutétia, 31 rue du Louvre, qui édite le quotidien les Nouveaux Temps dont le premier numéro sort le 31 octobre 1940 et le dernier le 17 août 1944 (AN, 2AR). Lutétia est une entreprise en déficit structurel, à cause de la faiblesse des ventes (entre 50 000 et 60 000 exemplaires par jour, dont une part non négligeable est achetée par les administrations d’Occupation), mais surtout à cause du train de vie de Luchaire, qui est révélé par l’importance du poste « frais généraux », qui représente plus de 40 % des dépenses du journal, contre moins de 20 % dans des entreprises de presse comparables.

Le déficit est comblé par les Allemands, sous la forme d’annonces publicitaires : elles représentent 50 % du chiffre d’affaires dès 1941 et ne cessent d’augmenter pour atteindre 65 % en 1943, alors que dans le même temps, celles des autres quotidiens tombent de 35 à 18 %. Le déficit est aussi comblé par des augmentations de capital, souscrites par l’ambassade d’Allemagne, puis par Gerhard Hibbelen qui s’occupe de racheter pour l’occupant des éditeurs et des journaux.

En outre, à plusieurs reprises Luchaire encaisse personnellement les chèques des Allemands, tout en faisant inscrire les augmentations de capital au compte de la société. En ajoutant les salaires et les frais, qui atteignent 4 millions de francs en quatre ans et les augmentations de capital, qui dépassent les 6 millions de francs, Luchaire a ponctionné plus de 10 millions de francs à la société, ce qui représente 20 % de son chiffre d’affaires total durant la période. A cela s’ajoutent les notes de frais payées par la Corporation.

Le paradoxe est que les Allemands ne sont pas dupes. Ainsi, la Propaganda Staffel porte sur Luchaire une appréciation acerbe : « Si Luchaire a usé beaucoup d’encre en faveur d’une collaboration à 100 %, c’est moins par conviction honnête que parce qu’il spécule sur l’avenir. Luchaire n’a pas un tempérament combatif, c’est un combinart en [français dans le texte]. Il ne cache pas ses ambitions de devenir le Goebbels français. » (Pariser Journalisten, 1941, AN, AJ40 1008). Et nombre de journalistes et de patrons de presse de Paris ont dénoncé le scandale de la Corporation.

The Conversation

Patrick Eveno ne travaille pas, ne conseille pas, ne possède pas de parts, ne reçoit pas de fonds d’une organisation qui pourrait tirer profit de cet article, et n’a déclaré aucune autre affiliation que son organisme de recherche.

ref. La presse française sous l’Occupation vue par le film « les Rayons et les Ombres » – https://theconversation.com/la-presse-francaise-sous-loccupation-vue-par-le-film-les-rayons-et-les-ombres-281358

Lesbiennes au travail : sortir de l’invisibilité

Source: The Conversation – in French – By Clotilde Coron, Professeure des universités en Sciences de gestion, Université Paris-Saclay

Le 26 avril a lieu la journée de la visibilité lesbienne qui vise à mettre en avant des modèles, à célébrer la culture lesbienne et à lutter contre la lesbophobie. La question de la visibilité dans le cadre professionnel mérite d’autant plus d’être mise à l’ordre du jour que les lesbiennes sont exposées à davantage de violences et de discriminations.


La journée de la visibilité lesbienne, le 26 avril, est d’autant plus nécessaire notamment dans le monde du travail que les lesbiennes subissent une double invisibilité. Tout d’abord, elles sont quasi absentes des discours publics, des médias, des représentations culturelles. Cette absence de visibilité peut notamment freiner la prise de conscience de l’orientation sexuelle, et certaines lesbiennes interrogées dans le cadre de l’enquête expliquent qu’elles ont construit une vie hétérosexuelle (avec un compagnon et des enfants), avant de se rendre compte qu’elles étaient lesbiennes.

Ensuite, un grand nombre de salariées lesbiennes cachent leur orientation sexuelle au travail. Plus précisément, d’après notre enquête, 14 % des salariées lesbiennes déclarent qu’aucun de leurs collègues n’a connaissance de leur orientation sexuelle. Cette stratégie de non-dévoilement est coûteuse sur le plan relationnel, sachant que de nombreuses conversations au travail, par exemple dans les espèces de socialisation comme la pause-café, la pause-déjeuner, portent sur la vie quotidienne (loisirs, famille, enfants…).

Le coût du non-dévoilement

Elle suppose de très peu parler de sa vie quotidienne, ou bien de parler au « je » pour éviter de mentionner l’existence d’une compagne, ou encore de dire « il » en parlant de sa compagne, pour passer pour hétérosexuelle. 28 % déclarent ne dévoiler leur orientation sexuelle qu’auprès d’un petit groupe de collègues dont elles ont auparavant vérifié l’ouverture d’esprit. Cette stratégie se fait donc en deux temps : il s’agit tout d’abord de lancer des sujets de conversation orientés autour de valeurs progressistes pour identifier comment se positionnent les collègues, avant, dans un second temps, de dévoiler son orientation sexuelle.




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Elle est coûteuse en matière de charge mentale car elle suppose de se souvenir des collègues qui le savent et ceux qui ne le savent pas, et d’adapter ses propos et la manière de parler de sa vie quotidienne en fonction des cercles de collègues. Une femme lesbienne interrogée raconte aussi une situation dans laquelle, croisant dans la rue une collègue qu’elle connaît de loin, elle a demandé à sa compagne de lui lâcher la main. Cette dernière lui a dit « Je croyais que tes collègues étaient au courant », ce à quoi elle a répondu « Oui, ils sont au courant, mais pas elle en particulier ».

Une surexposition aux violences et aux discriminations

Cette invisibilité s’explique en partie par le fait que les lesbiennes sont surexposées aux violences et aux discriminations au travail, comme c’est également le cas dans l’espace public. Par exemple, toujours d’après notre enquête, 10 % des salariées lesbiennes disent avoir été victimes de violences physiques dans leur organisation de travail, contre 3 % des salariées hétérosexuelles et 7 % des salariés gays. 23 % déclarent avoir été victimes de violences psychologiques et morales, contre 14 % des salariées hétérosexuelles et 18 % des salariés gays. Enfin, 9 % ont été victimes de violences sexuelles, contre 4 % des salariées hétérosexuelles et 7 % des salariés gays.

Ces chiffres montrent une forte surexposition des salariées lesbiennes aux violences, et cette surexposition se retrouve pour les discriminations : 27 % des salariées lesbiennes estiment avoir déjà été discriminées en raison de leur genre ou de leur orientation sexuelle dans leur organisation de travail, contre 11 % des salariées hétérosexuelles.

Lesbophobie d’ambiance

Les récits recueillis donnent à voir différentes formes de micro-agressions et violences, allant de maladresses, à des agressions sexuelles, en passant par de l’homophobie ou de la lesbophobie d’ambiance, c’est-à-dire des propos homophobes ou lesbophobes non dirigés vers la personne qui les entend. Comme le raconte une des salariées lesbiennes interviewées, Sarah, qui travaille dans un collège :

« Ça reste des ados, et on sait comment ça se propage. Il y a des problématiques où effectivement j’ai eu une jeune la semaine dernière qui m’a dit : ‘Je ne l’aime pas parce qu’il est gay’. Enfin, voilà, clairement, je suis confrontée aussi à ça. Du coup, ça me travaille et du coup, je sais aussi comment ça se véhicule et potentiellement l’image négative que certains ont. »

Louie Media 2021.

Le modèle « monsieur gagne-pain »

Les données sur la réussite professionnelle (carrière, salaire) montrent des résultats étonnants. En effet, alors qu’elles sont plus exposées aux violences et aux discriminations que les salariées hétérosexuelles, les salariées lesbiennes semblent moins pénalisées en ce qui concerne le salaire, l’accès à la promotion, ou encore l’accès à des postes managériaux. Par exemple, d’après notre enquête, 43,7 % des salariées lesbiennes ont des responsabilités managériales, contre 38,4 % des salariées hétérosexuelles. Une piste d’explication à cette moindre pénalisation des salariées lesbiennes peut se trouver dans le fait qu’elles sont moins soumises aux normes de genre, et notamment au modèle de « monsieur gagne-pain », qui domine encore largement les couples hétérosexuels, et dans lequel le revenu du foyer est supposé dépendre avant tout du salaire et donc de la réussite professionnelle du mari.

Les couples lesbiens sont par ailleurs beaucoup plus égalitaires en termes de répartition des tâches domestiques, et d’ailleurs les salariées lesbiennes travaillent moins fréquemment à temps partiel que les salariées hétérosexuelles. Tout cela peut les conduire à accorder à la fois plus de temps et plus d’importance à leur travail, à leur rémunération, et à leur carrière. Certaines salariées lesbiennes interrogées témoignent aussi de l’existence de stéréotypes sur les femmes lesbiennes qui peuvent les avantager professionnellement (notamment le fait que les femmes lesbiennes sont perçues comme ayant plus de caractéristiques « masculines ») tout en les enfermant dans des cases.

Finalement, cette enquête suggère des pistes pour les organisations souhaitant s’engager en faveur de l’inclusion des salariées lesbienne :

  • visibiliser leur existence, par exemple en tenant compte des enjeux liés à l’orientation sexuelle dans les politiques d’égalité femmes-hommes et des enjeux liés au genre dans les politiques d’engagement LGBT+, ou encore en mettant en avant des rôles modèles ;

  • sensibiliser sur la persistance de violences, de discriminations et de stéréotypes ;

  • affirmer une politique de tolérance zéro à l’égard des actes et propos sexistes, homophobes et lesbophobes.

Le projet « ODILE ») est soutenu par l’Agence nationale de la recherche (ANR), qui finance en France la recherche sur projets. L’ANR a pour mission de soutenir et de promouvoir le développement de recherches fondamentales et finalisées dans toutes les disciplines, et de renforcer le dialogue entre science et société. Pour en savoir plus, consultez le site de l’ANR.

The Conversation

Clotilde Coron a reçu des financements de l’ANR (projet “ODILE”) pour le projet dont l’ouvrage est issu.

ref. Lesbiennes au travail : sortir de l’invisibilité – https://theconversation.com/lesbiennes-au-travail-sortir-de-linvisibilite-280679